#Chile: Campaña del terror contra el candidato Daniel Jadue

Estándar
Foto: International Allende

Por Miguel Lawner Steiman.

Exprisionero de guerra.

I 54 en Isla Dawson.

Premio Nacional de Arquitectura 2019.

Ahora es el antisemitismo. Mañana será otra infamia. Allende fue víctima de semejantes infundios a lo largo de todas sus campañas. Ayer como hoy no están en juego valores éticos o morales. Están en juego los intereses políticos y económicos y Jadue representa una amenaza real a quienes han usufructuado del modelo neoliberal desde la dictadura hasta ahora.

A la denuncia del abogado Gabriel Zaliasnik, expresidente de la comunidad judía oficial en Chile, se suma ahora un acuerdo insólito de la Cámara de Diputados, que le exige a Jadue renegar de supuestas declaraciones contenidas en un anuario escolar.

La conducta pública de Jadue en los últimos 30 años es suficientemente conocida. No solo no hay nada que reprocharle, sino que, por el contrario, solo merece elogios. Su gestión como alcalde de Recoleta ha sido notable, generando políticas novedosas como la farmacia popular, la óptica popular, la inmobiliaria popular, la universidad abierta, todas ellas en beneficio de los residentes de la comuna, trayendo consigo un significativo mejoramiento en su calidad de vida. Algunas de estas iniciativas han sido replicadas en muchas otras comunas.

Se trata de un éxito indiscutible, rompiendo la lógica mercantil que gobierna las políticas públicas en Chile y es la razón por la cual ha conquistado un reconocimiento popular significativo, posicionándolo a la cabeza de las encuestas públicas referidas a la próxima elección presidencial.

Los ataques del abogado Gabriel Zaliasnik se inscriben en el mismo sentido. Asimilar antisemitismo con antisionismo es un arma habitual contra quienes, como Jadue, como yo y como muchos otros judíos en Chile y el resto del mundo, discrepamos de la política de Israel que usurpa territorios palestinos, negando sus derechos o levantando muros análogos a los de Trump en la frontera con México.

Es una verdadera guerra sucia, no diferente a las acciones de Goebbels, jefe de la propaganda nazi, quien hizo célebre la frase: Miente, miente, que algo quedará”.

La comunidad judía oficial está en deuda con nosotros, los judíos de nacionalidad chilena, que fuimos víctimas de la dictadura. No abrieron la boca, cuando éramos detenidos, torturados o desaparecidos. Carlos Berger, David Silberman, Diana Arón, Lucho Guendelman y al menos otros quince miembros de la colectividad, figuran en la nómina de los detenidos desaparecidos. Tampoco abrió la boca la comunidad judía oficial, cuando Israel se transformó en uno de los principales proveedores de armas a la dictadura chilena.

Zaliasnik, en cambio, ha sido abogado defensor de los parlamentarios involucrados en los más graves hechos de corrupción política ocurridos en la historia de Chile. Nos referimos a los casos Spiniak, Penta, Soquimich y Cascadas y también defendió al senador Iván Moreira, condenado por solicitar un último raspado de la olla, delito por el cual fue condenado a pagar una multa millonaria.

La actual campaña del terror contra Jadue es una guerra sucia, utilizada siempre por quienes ven seriamente amenazados sus espúreos privilegios.

La candidatura de Jadue cuenta con el respaldo de numerosos ciudadanos chilenos de origen judío, que ven en él a un compañero leal en la noble causa de construir un país donde podamos repartir la leche y la miel para todos.

Los comentarios están cerrados.