En los grandes medios siempre han despreciado la economía rusa (“gasolinera con bombas atómicas”) y han hablado maravillas de las finanzas israelíes (“milagro tecnológico en el desierto”). Pero… ¿soportaría la economía del Estado de Israel unas sanciones como las que ha… pic.twitter.com/AEeoxNnTxa
El efecto Bandwagon u opinión de la mayoría provoca un rechazo posterior y despierta una simpatía por la opción minoritaria que se conoce como «efecto Underdog o perro apaleado», término usado por primera vez en 1859 y que consiste en que «el individuo se inclinaría por la opción política menos valorada (perro apaleado), ya que la considera injustamente atacada o menospreciada».
Tras la salvaje incursión de Hamas con 1.400 personas asesinadas y cerca de 240 rehenes, Israel habría aplicado la Doctrina Dahiya, que sería «una guerra asimétrica en las zonas urbanas mediante el uso de la fuerza desproporcionada en represalia contra las zonas civiles utilizadas como base para los ataques como elemento disuasorio y en la que no se discriminan víctimas civiles y militares», táctica militar que atenta contra los más elementales Derechos Humanos.
🌍 ¿Tienen armas nucleares? 🤔 🇮🇱 No somos potencia nuclear 😊 🌎 Ajá, ¿pero tienen o no tienen? 🤨 🇮🇱 Quién sabe 🤷 🌏 Eso no es una respuesta 😒 🇮🇱 Y ustedes, ¿condenan a Hamás, sí o no? 😬 pic.twitter.com/kmN3mrKm77
-¿Supiste lo de la legislación aprobada en EE.UU. sobre sanciones contra Israel? -¡¿Qué?! No me digas que por fin van a sancionarlos. Claro, por lo de Gaza… -No, no, te pasaste de ingenuo. Las leyes son contra quienes se les ocurra sancionar a Israel 😅🤷
Tras la Guerra de los Seis Días (1967), el puzzle geoestratégico de Oriente Medio se completó con la instauración de regímenes autocráticos y prooccidentales en los países circundantes a Israel ( Libia, Siria, Jordania, Egipto, Arabia Saudí, Irak e Irán), quedando los palestinos confinados en los guetos de Cisjordania y Gaza.
Netanyahu y el Gran Israel
El Gobierno de Netanyahu aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del atavismo del Gran Israel (Eretz Israel) y que tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie”.
En dicha doctrina se basan los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu quien aspira a convertir a Jerusalén en la “capital indivisible del nuevo Israel” tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1967), tesis reforzada por el anuncio de la Administración Trump de trasladar la Embajada Estadounidense a Jerusalén, lo que significó el primer hito en la hoja de ruta del Gran Israel y que implicará el diseño de la cartografía del Nuevo Oriente Medio.
Ello supondría la restauración de la Declaración Balfour (1917), que dibujaba un Estado de Israel dotado de una vasta extensión cercana a las 46.000 millas cuadradas y que se extendía desde el Mediterráneo al este del Éufrates abarcando Siria, Líbano, parte nororiental de Irak , parte norte de Arabia Saudí , la franja costera del Mar Rojo y la Península del Sinaí en Egipto, así como Jordania, que pasaría a denominarse Palesjordán tras ser obligado a acoger a toda la población palestina de las actuales Cisjordania y Gaza forzadas a una diáspora masiva (nueva nakba).
Es inevitable una nueva nakba?
La segunda nakba palestina será inevitable si EEUU no interviene y obliga al Gobierno de Netanyahu a detener el castigo asimétrico sobre la Franja de Gaza que habría desencadenado una ola de apoyo mundial a la población civil gazatí masacrada por Israel.
Asimismo, la opinión pública israelí estaría ya haciendo responsable a Netanyahu del estrepitoso fallo de seguridad israelí al menospreciar las informaciones egipcias, que 10 días antes avisaron presuntamente a Netanyahu de que Hamas preparaba una gran ofensiva que finalizó con cerca de 1500 víctimas israelíes. Dicho ataque fue aprovechado por Netanyahu para declarar el Estado de Guerra (defensa de la seguridad de Israel) y desencadenar una demoledora ofensiva en la Franja de Gaza con la esperanza de lograr un incremento de la popularidad perdida por su fracasada reforma legal y obviar el proceso judicial en el que está acusado de soborno, fraude y abuso de confianza.
Sin embargo, la presión de la Comunidad Internacional y la desafección de la sociedad israelí, podrían desembocar en el inicio de un proceso penal contra Netanyahu, el Ministro de Defensa y el director del Mosad y la convocatoria de nuevas elecciones que faciliten la formación de un nuevo Gobierno de Salvación israelí que intente reeditar los Acuerdos de Oslo.
Germán Gorraiz- Analista
La opinión del autor no necesariamente representa la opinión de Los Otros Judíos y es de entera responsabilidad de su autor.
No debería sorprender a nadie que el gobierno británico, los dirigentes del principal partido de la oposición y los medios de comunicación y el aparato empresarial apoyen sin fisuras el genocidio de Israel en Gaza, incluso cuando cientos de miles de británicos salen a las calles de todo el Reino Unido pidiendo un alto el fuego inmediato y justicia y paz para los palestinos. Este apoyo incondicional a Israel se puso de manifiesto una vez más en la escena mundial el viernes 27 de octubre, cuando el Reino Unido se abstuvo en la votación de una resolución en la Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU. La resolución, presentada por Jordania, pedía como mínimo una «tregua humanitaria inmediata, duradera y sostenida». La abstención del Reino Unido a esta resolución en este momento, cuando la matanza, la mutilación, el traslado forzoso y la detención de civiles palestinos, en Gaza y en la Cisjordania ocupada, alcanza una escala nunca vista desde la Nakba, no fue un acto neutral. Fue un acto de cobertura diplomática y política continuada para que el gobierno y las fuerzas armadas de Israel cometieran abominables crímenes de guerra masivos. Junto a este apoyo político, nuestra armada sigue estacionada en el Mar Mediterráneo para «reforzar la estabilidad regional y evitar una escalada». Lee el resto de esta entrada →
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