Archivo de la categoría: Uncategorized

Coronavirus bajo ocupación, entrevista a Jaldía Abubakra

Estándar

Entrevista a la activista palestina Jaldía Abubakra para el programa JTT Diário #FiqueEmCasa de Desacato.info.

Primera de tres entrevistas.

Palestina en medio de la propagación del coronavirus

Galería

“Recuerdo la rodilla en el punto de mira, abriéndose de golpe”: los francotiradores israelíes se jactan de disparar como a “patos” en Gaza

Estándar

Palestina en el corazón

Jugadores de fútbol en Gaza en diciembre de 2018 muestran los resultados de los disparos de los francotiradores israelíes. (Foto: Mohammed Asad)

Jonathan Ofir*

Hace dos días (viernes) salió un artículo de Hilo Glazer en Haaretz, con historias de seis francotiradores anónimos que cuentan cómo abatieron a manifestantes desarmados en la Gran Marcha del Retorno, cerca de la valla perimetral de Gaza.

Estos relatos son una gota en el océano, y constituyen una de las lecturas más indignantes y deprimentes que puedo recordar. El lenguaje utilizado por los autores de estas masacres muestra la depravación moral de estos jóvenes soldados, que aún parecen creer que cumplen con el deber sagrado de defender a su país, así como del Estado y la sociedad que apoyan sus crímenes.

No son confesiones avergonzadas: los francotiradores parecen estar jactándose de sus “golpes certeros”, compitiendo por el número de rodillas que pueden probar que hicieron…

Ver la entrada original 2.544 palabras más

Empresa vasca CAF construirá un tranvía ilegal en Jerusalén ocupada

Vídeo

CAF : Un Tranvía llamado Apartheid

Mediante el testimonio de personas de gran relevancia el documental producido por el grupo BDZ de Gasteiz en colaboración con Hala Bedi trata sobre el contrato adjudicado a la empresa CAF para construir el tranvía de Jerusalén.

La empresa vasca CAF ha sido la adjudicataria de un contrato para la construcción del tranvía en Jerusalén. Ante ello se ha indicado una campaña de rechazo contra el proyecto a nivel de Euskal Herria. Con el objetivo de aportar a dicha campaña el grupo BDZ de Gasteiz y Hala Bedi han producido conjuntamente el documental «Un tranvía llamado Apartheid».

El documental recoge el testimonio de personas de gran relevancia en torno a tres cuestiones: ¿Por qué es ilegal el proyecto de tranvía de Jerusalén?, ¿Cómo afectará al modo de vida de la población palestina? y ¿cómo afectaría, en caso de salir adelante, a CAF y a sus trabajadoras?

Policía israelí ingresa por la fuerza en jardín infantil y busca “armas” en mochilas de niños y niñas

Estándar

Un gran número de policías israelíes fuertemente armados irrumpieron el lunes (17/2/2020) en la guardería Baidaa Ath Thalj en la ciudad de Tayibe, en el territorio ocupado en 1948, y registraron los bolsos de los niños, sembrando el miedo los menores.

La redada israelí se produce unos días después de irrumpir en una escuela en Acre y llevarse a una niña de 9 años para interrogarla.

Los israelíes registraron las bolsas de todos los niños a pesar de los ruegos de los profesores para impedirlo.

La policía afirmó que buscaba armas dentro de las bolsas de los niños.

La cámara de vigilancia muestra a policías israelíes irrumpiendo en la guardería Baydaa Ath Thalj para buscar armas en las bolsas de los niños.

Rabab Oweidah, una maestra del jardín dijo que “estaba muy preocupada por los niños, que estaban muy asustados y conmocionados”.

“Intenté con todas mis fuerzas evitar que irrumpieran en la guardería, pero insistieron. Les dije que eran sólo niños y que se asustarían. Les sugerí que buscaran en todas las casas de los alrededores hasta que los niños se fueran y luego volvieran a buscar en la guardería pero se negaron. La situación era fuera de lo normal”, relató.

“Nunca le harían eso a sus hijos”, añadió Oweidah. “Sin embargo, nos tratan como si fuéramos criminales. Así es como piensan. Nunca he visto tal cosa en toda mi vida”.

Saja Jaber, madre de dos niños que casualmente estaba en el jardín de infancia durante la redada israelí, afirmó que “estaba corriendo y me sorprendió mucho la gran cantidad de policías que irrumpieron en el jardín de infancia. No sabía lo que estaba pasando al principio pero estaba asustada.”

“Traté de evitar que registraran a mi hijo, pero insistieron y dijeron sin vergüenza que registrarían a todos los niños y a cualquiera que entrara o saliera del jardín de infancia. ¡Les dije que estaban asustando a los niños, pero no les importó!”

“Mi hijo no entendía lo que estaba pasando, pero mi hija sí y estaba muy asustada contándome todos los detalles”, dijo.

Fuente: Qudsnen y Federación Palestina de Chile

El irresistible encanto del sionismo: La adhesión de Uruguay a la definición de antisemitismo de la IHRA

Estándar

Por Maria Landi.

El 27 de enero fue el Día Internacional de Recordación del Holocausto. Este año se conmemoró, además, en esa fecha el 75o aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, donde los nazis mataron a más de un millón de personas, la mayoría judías. Ese día, el gobierno de Uruguay adoptó la definición de antisemitismo elaborada por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto1 (Ihra, por sus siglas en inglés). Se convirtió así en el 25o país en suscribirla y el primero de América Latina.

Según la definición operativa aprobada por la Ihra en 2016:“El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto”. Pero el problema es que en su definición operativa la Ihra incluye entre los “ejemplos contemporáneos de antisemitismo” las críticas al Estado de Israel, asimilando, así, antisionismo con antisemitismo.

El mismo redactor de la definición, el abogado estadounidense Kenneth Stern, denunció que ha sido manipulada respecto de su propósito original con el objetivo de silenciar las críticas a Israel en los campus universitarios. En un reciente artículo publicado en The Guardian titulado “Yo escribí el borrador de la definición de antisemitismo. Judíos de derecha la están usando como un arma”, Stern afirma que “la definición nunca estuvo destinada a silenciar la libertad de expresión”. Y agrega que un decreto del presidente de Estados Unidos del pasado 11 de diciembre, que incorpora la definición de la Ihra y sus ejemplos como guía para identificar y perseguir casos de antisemitismo en el Estado y las instituciones educativas, es un “ataque a la libertad académica y a la libertad de expresión, y perjudicará no sólo a los defensores de Palestina, sino también a estudiantes y docentes judíos, y a la misma academia” (The Guardian, 13-XII-19).

Parece increíble tener que explicar hoy la diferencia entre antisemitismo y antisionismo. Según la Red Internacional Judía Antisionista (Ijan, por sus siglas en inglés), antisemitismo (en realidad, judeofobia) es el prejuicio y el odio por las personas judías, mientras que antisionismo es el rechazo a una ideología (el nacionalismo judío) que impulsó la fundación del Estado de Israel en Palestina y cuya expansión sigue impulsando en la actualidad.

La Ijan insiste en que las críticas a Israel no se originan en prejuicios contra las personas judías, sino en que las políticas y los fundamentos del sionismo son racistas y supremacistas. Esto es difícil de refutar, sobre todo a partir de la aprobación, en 2018, de la ley básica que declara a Israel como Estado nación judío, en la que se afirma que Israel es “el hogar nacional del pueblo judío” (y no de sus ciudadanos de todas las etnicidades y religiones) y que por eso allí sólo las personas judías tienen derecho a la autodeterminación.2

Esto se da en una coyuntura mundial en la que Israel y sus aliados están a la ofensiva para criminalizar el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (Bds) y la solidaridad con Palestina en general. Los lobbies sionistas están presionando a los gobiernos para que adopten la definición de la Ihra y, una vez logrado ese objetivo, presentar recursos de lawfare contra colectivos que apoyan el Bds o a Palestina, aunque las acciones y los reclamos de estos estén en consonancia con las resoluciones de la Onu y el derecho internacional. De hecho, en varios lugares de Europa y Estados Unidos los grupos de solidaridad con Palestina han apelado a recursos de ese tipo –reivindicando la libertad de expresión– y han ganado.

USOS Y ABUSOS DEL HOLOCAUSTO. En el mismo contexto, y también para blindar a Israel de cualquier sanción, el 23 de enero el primer ministro israelí, Biniamin Netaniahu, reunió en Jerusalén a más de cuarenta personalidades en el Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo, realizado en el Museo del Holocausto Yad Vashem.

No hay mayor hipocresía que hacer esta conmemoración en Jerusalén, una ciudad donde la población palestina es objeto de limpieza étnica mediante desalojos y demoliciones para imponer una mayoría demográfica judía. En una crítica al presidente argentino, Alberto Fernández, por hacer de este evento su primer viaje al exterior, José Schulman, secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, declaró: “Para mí, el Holocausto es una cuestión familiar [y] personal. Y quiero dejar sentado que no es en mi nombre que nuestro presidente viaja a convalidar el genocidio palestino por parte de Israel. Si quiere rendir homenaje a los que derrotaron a los nazis, que vaya a la Plaza Roja de Moscú, no a una ciudad ocupada militarmente por un Estado terrorista. No cualquier homenaje es memoria; este es justificación del terrorismo de Estado sionista”.

Mucho se ha denunciado el uso cínico que hace Israel de la memoria del Holocausto3 (el autor israelí Miko Peled le llama “secuestro de la historia judía”) para acallar las críticas a sus crímenes contra el pueblo palestino. Fiel a su proverbial oportunismo, Netaniahu ideó este foro para presionar a los líderes mundiales para que respalden la posición israelí de que la Corte Penal Internacional no tiene jurisdicción en los territorios palestinos, luego de que la fiscal jefa de la corte, Fatou Bensouda, anunciara en diciembre –tras cinco años de examen preliminar– que está lista para abrir una investigación de posibles crímenes de guerra en Cisjordania y Gaza. De inmediato Netaniahu afirmó que la corte emitía “edictos antisemitas contra el pueblo judío” y llamó a “boicotearla”. Hagai El-Ad (director de B’Tselem, Ong israelí de derechos humanos) fustigó esta maniobra en un artículo en Haaretz (23-I-20): “No tiene vergüenza, primer ministro Netaniahu. Y no tiene vergüenza todo líder mundial que esté de acuerdo con la farsa de equiparar el intento de un pueblo de obtener justicia con el antisemitismo”.

SIMPATÍA CON EL DEMONIO. En América Latina, las derechas aliadas al lobby sionista están impulsando la reforma de las leyes contra el racismo y la discriminación para penalizar el antisionismo utilizando la definición de la Ihra. El mes pasado, los dirigentes de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (Daia) le solicitaron a la ministra de Justicia y Derechos Humanos de Argentina que el antisionismo sea incluido como una forma de antisemitismo en la ley antidiscriminación de ese país.

La movida fue criticada en un comunicado por la organización Llamamiento Judío Argentino: “No hay justificaciones legítimas para la propuesta de la Daia: el sionismo no es una religión, no es una etnia; es una ideología política. […] Hay personas que sostienen una opinión crítica del sionismo como ideología política y no por eso son antisemitas. Más aún, hay importantes sectores de las colectividades judías en todo el mundo, incluso en Israel, contrarios al sionismo. ¿Son ellos también antisemitas?”.

Frente a la adhesión de Uruguay a la definición de antisemitismo de la Ihra, es inevitable preguntarse por qué el gobierno del Frente Amplio da este paso un mes antes de dejar el gobierno. ¿Se asesoró y lo hizo con pleno conocimiento de lo que implica? ¿O simplemente –como ocurre siempre en todas partes– cedió a la presión del lobby sionista y de la embajada de Israel? Cuando adoptó esta definición, ¿sabía el gobierno que estaba poniendo en peligro la libertad de expresión de la ciudadanía uruguaya y su derecho a criticar a Israel como a cualquier otro país, régimen o ideología? ¿Era consciente de que estaba entregando al gobierno entrante un arma muy peligrosa, en un contexto regional y mundial en el que los regímenes de derecha y ultraderecha cimentan sus relaciones con Israel sobre todo en materia de seguridad, cibervigilancia y militarización?

En su comunicado del 27 de enero, la cancillería fundamentó así su decisión: “De esta manera, nuestro país reafirma su compromiso activo en la lucha contra cualquier forma de discriminación, pilar de su política exterior, así como contra cualquier tipo de hostilidad y prejuicio hacia la colectividad judía”. Es una penosa ironía que estas palabras estén al servicio de un Estado que niega los derechos básicos a la mitad de la población que vive bajo su dominio −así como el derecho al retorno a la gente refugiada− por el solo hecho de ser palestina y que dentro de su propio territorio discrimina a la población no judía con más de sesenta leyes y un sinfín de prácticas y políticas.

¿Por qué esta obsesión por hacer buena letra con un país que mantiene el régimen de ocupación colonial y militar más antiguo de la época moderna? ¿Hasta cuándo seguirán los gobiernos tratando a Israel como a un país normal y democrático, cuando es un Estado de apartheid?4 ¿Cuántas décadas más tendrá que esperar el pueblo palestino para que los países de Occidente garanticen su derecho a la libertad y la autodeterminación con acciones efectivas (léase sanciones a Israel) y no con mera retórica?

1.   La Ihra es una organización internacional que reúne a representantes de gobiernos y estudiosos del Holocausto de 33 países. Su objetivo es difundir e institucionalizar la enseñanza, la investigación y la conmemoración del Holocausto y luchar contra el antisemitismo.

2.   La ley dice también: “El Estado considera el desarrollo de la colonización judía como un valor nacional, y actuará para alentar y promover su establecimiento y consolidación”.

3.   Ver la obra del profesor y cientista político Norman Finkelstein, judío e hijo de supervivientes de la Shoá, La industria del Holocausto. Reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío (Akal, Madrid, 2014).

4.            En 2017 un riguroso informe de la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la Onu describió un régimen de apartheid israelí. El 12 de diciembre de 2019 el Comité de la Onu para la Eliminación de la Discriminación Racial reconoció políticas y prácticas israelíes de segregación y apartheid contra el pueblo palestino a ambos lados de la Línea Verde.

Fuente: Brecha.

Viaje a Palestina – Cisjordania Ocupada: Identidad y resistencia

Estándar
Tres brasileños de origen palestino visitan Beit Ur al-Tahta, Cisjordania Ocupada

Por Yasser Jamil Fayad, Jamil Abdalla Fayad y Khader Othman.

Traducción del portugués: Tali Feld Gleiser

Ya era de noche en Beit Ur al-Tahta, una pequeña aldea ubicada a unos doce kilómetros al oeste de Ramallah. La temperatura se había vuelto agradable, en contraste con el calor del día, dándoles a todos un alivio merecido y una disposición renovada para caminar. En esa época del año, que comprende la estación seca (es así durante las noches) la actividad es más intensa para aquellos que pueden escaparse del calor del día. Decidimos dirigirnos caminando a la vieja casa de familia de nuestro anfitrión, lugar que guarda sentimientos profundos y varios acontecimientos como el nacimiento del propio tío Khader. La antigua gloria de la vieja residencia de la familia Othman había sido completamente restaurada, siendo la única de las casas tradicionales del pueblo en esa condición. No se sabe con seguridad cuántos años posee esa construcción, sin embargo, se estima que tiene más de 150 años, dada la edad de los antepasados que allí vivieron. Toda la casa es de piedra al estilo típico de la región, con dos pisos y un patio interno grande, rodeado por un muro de piedras. Su composición es la de un complejo de habitaciones anexo a una residencia principal y más antigua. En ella, la disposición también es de dos pisos: el inferior antes era destinado a los animales (caballos, vacas, ovejas, etc.) y, justo encima, el piso donde dormía la familia. Esa configuración ayudaba a mantener el ambiente caliente durante el invierno al mismo tiempo que protegía a los valiosos animales de peligros como los lobos.

En las noches de hoy en día el espacio se transforma en el lugar de encuentro de los hombres de la aldea, que usan el gran patio como un establecimiento similar a un café. Algo que impresiona mucho es la alta luminosidad debido a la capacidad que las piedras blancas tienen de reflejar la luz, dando la impresión de ser de día. El ambiente es familiar porque en esos pueblos palestinos se conoce prácticamente toda la población cuando, de una forma u otra, no son todos parientes. Por lo tanto, al sentarnos a la primera mesa junto a la entrada del pasillo de acceso al patio, en compañía de los mayores —el anfitrión tío Khader Othman, el tío Kalil Osman, el tío Fauwzi Mustafá El-Mashni y el tío Mohammed Mustafá El-Mashni—, nos sorprendimos con la cantidad de primos, sobrinos, nietos y toda la especie de parientes que emergieron durante toda la noche. A mi lado, el tío Kalil (hermano del tío Khader) preparó el narguile a su manera, sin aceptar la ayuda de los empleados del establecimiento. Después se quejó del tipo de tabaco argumentando que era inapropiado para un buen paladar. También protestó contra el tipo y la posición de la piedra de carbón que, según él, reseca el tabaco muy rápidamente, dejando claro que el cliente en cuestión, además de exigente, es un maestro en el arte del narguile. El humo de olor dulzón impregnaba el ambiente. Como se trata de una aldea islámica, no hay alcohol en las mesas. En compensación, el narguile está presente en prácticamente todas. 

También era posible ver a algunas personas jugando al backgammon en las mesas de al lado, compenetradas con la disputa del juego y, a otras, esperando al vencedor que sería el próximo oponente. 

La bebida consumida en abundancia era el té o el café árabe, ambos con aromas y sabores propios de Palestina. Al té se lo acompaña con una hierba aromática llamada “maramia” (N. de la T.: salvia), que le da un sabor peculiar a la bebida habitualmente bastante azucarada. En relación al café, el sabor está impregnado de especias, que son molidas y mezcladas juntas para darle esa peculiaridad característica de la bebida palestina. El modo de preparación, que no envuelve la filtración del polvo, también es especial en toda la región árabe. El cardamomo es la especia más usada y que más se destaca, tanto en el aroma como en el sabor y es, lejos, la más tradicional y amada por aquí.

La conversación fluía entre todos. El sonido del idioma árabe invadía todos los sentidos, parecía arena que salía de la boca de las personas, lo que es comprensible para una lengua nacida en el desierto. Está lleno de matices y expresiones de significado poético, religioso y amoroso. Tiene olor a zatar y, en Palestina, gusto a aceite de oliva, ¡crean en lo que les digo!

De repente, un sonido proveniente del minarete de la mezquita rompió la noche con su llamado a Salah Isha (última oración del día). Ese llamamiento es conocido como azan, un sonido melódico apenas entonado por la voz del muecín y es el mismo desde la época del Profeta. Fue Bilal (exesclavo etíope) quien subió a la Kaaba en el momento más importante de la historia islámica con el Profeta vivo —la entrada triunfal en la Meca— y lo entonó. Las personas responden a ese llamado con las expresiones religiosas como Allahu Akbar (Dios es grande), Lā ilāha illā allāh (No hay más divinidad que Dios)…  aun los más jóvenes, que son la amplia mayoría. En ese exacto momento en que escuchamos toda la belleza del azan, entra al recinto un grupo de jóvenes que al vernos se dirigen respetuosamente con la salutación Salaam Aleikum (Que la paz esté con ustedes), saludo típico de los musulmanes que remite al encuentro celestial entre los profetas Mohammed e Ibrahim (Abraham) —que la paz esté con ellos.

La aldea está rodeada de olivos. Esos árboles centenarios que conforman el paisaje de toda Palestina, y que avanzan por los patios de las casas, son el símbolo de ese pueblo. De ellos se extrae el fruto que sirve de alimento fundamental para la culinaria, así como su aceite, el de oliva, alimento también indispensable para la cocina palestina. De los residuos de los huesos de ese proceso de extracción del aceite, salía el antiguo combustible para la calefacción de las casas. Además, los árboles muertos sirven con su madera para los más diversos propósitos. En el paisaje árido de esta época del año, el verde predominante proviene de él —el olivo— el árbol madre de los palestinos.

En relación a la aldea, tiene su origen perdido en la historia milenaria de la región, no se sabe con seguridad cuándo surgió. Algunos defienden que fue un importante lugar de paso por las tierras palestinas desde tiempos inmemoriales, aunque nadie estime menos de 2.000 años y, algunos le den hasta 2.500 años de edad. Además, si pensamos que, por la pequeña dimensión de toda Palestina, estamos en tierras por donde pasaron, vivieron y/o están enterrados figuras como Jesús, Abraham, Moisés, Ismael, diversos santos, etc., eso en el campo de la religiosidad, y no menos en el campo de la historia, ya que por aquí transitaron personajes y sucedieron episodios significativos para la humanidad, lo que crea y consolida en todos orgullo y robustos lazos con esta tierra.

Necesito juntar todas las piezas de este rompecabezas: la casa centenaria, el centenario narguile, el backgammon centenario, los milenarios té y café con toda su sofisticación hasta adquirir sus formas actuales, el idioma árabe milenario, el milenario azan, la milenaria siembra del olivo, la aldea palestina milenaria con intensas relaciones interpersonales, la vasta historia y religiosidad que saturan toda Palestina.

Estas piezas nos remiten a una identidad que se formó hace mucho tiempo y cargan elementos históricos y culturales anteriores a la llegada de los árabes, así como posteriores a ellos y que fueron absorbidos e incorporados por los árabes palestinos. Lo que hace esa rica historia propia, en el fondo, es generar una “cara árabe” distinta de las demás caras árabes del mundo. Este pueblo, a través de su larga historia, se hizo, se rehízo, se deshizo en otros, hasta culminar en su última gran transfiguración étnica en árabes palestinos, y ni siquiera ellos dejaron de absorber a su manera la historia que recorrieron hasta los días de hoy. 

La identidad palestina es parte de la respuesta a una cuestión central de la resistencia al proceso de colonización sionista: un pueblo que sabe “quién es”, que sabe cuál es “su lugar en el mundo” y que tiene “raíces profundas en ese lugar” no se deshace fácilmente.

Una de las premisas centrales del colonizador sionista, como de todas las otras colonizaciones similares europeas, era la de la inferioridad del colonizado. Fue así en África, Asía y América. En el caso específico de Palestina, los sionistas creían que al expulsar a los árabes palestinos de sus casas, aldeas, ciudades, tierras…, a través del terror y de la violencia, ellos, por su parte, dejarían de existir en dos o tres generaciones como máximo. Apostaban a que los palestinos se transformarían en un “árabe genérico”, sin características propias, que terminarían en el exilio en carpas de refugiados o disolviéndose en términos de identidad en el inmenso “mar de árabes” que los circundaba, fuera en el Líbano, Siria, Egipto, Irak, países del Golfo o en Jordania. El colonizador sionista, prepotente e incapaz de ver grandeza en el otro, cometió un gigantesco error de previsión y lo que hemos visto en estos más de 70 años desde la Nakba, ha sido que la identidad palestina se ha fortalecido y adquirido contornos claros y definitivos ante la presencia del invasor extranjero.

La fuerza que Israel ha empleado y emplea contra el pueblo palestino es inmensa, brutal, descomunal, un monstruoso gasto de fuerzas no comparable con las otras colonizaciones del siglo XX, con el objetivo claro de aniquilar al pueblo originario. Ellos esperaban, por lo tanto, que el resultado fuera la extinción del árabe palestino, pero la historia ha mostrado la resistencia inquebrantable de ese pueblo. Puedo decir más aún, los palestinos terminaron por desarrollar una identidad vinculada a la resistencia distinta a la de los demás árabes, al punto de que hoy son más politizados y con un elevado nivel de escolaridad en relación a toda la región.

Es en los campos de refugiados fuera de Palestina donde se da la prueba más fuerte de esa resistencia inquebrantable, las generaciones y generaciones que se suceden no se ven a sí mismas como “árabes genéricos” o pertenecientes al país en que se encuentran. Todos tienen claro que son palestinos, tienen claridad sobre su identidad, claridad sobre la tierra a la que pertenecen y la claridad de que volverán a ella —insha’allah— en breve. El pueblo palestino es el mayor obstáculo al sueño del colonizador sionista y, día a día, en la lucha de resistencia se afirma como su mayor pesadilla y será, más tarde o más temprano, su principal verdugo.