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Barcelona: Un grupo de activistas pide a Messi y Suárez que no jueguen en Israel

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Un grupo de activistas pidieron este viernes a la salida de la Ciudad Deportiva de Sant Joan Despí que Leo Messi y Luis Suárez no acudan al amistoso entre Argentina y Uruguay del próximo lunes 18 en Israel.

La pelota manchada: Uruguay jugará contra Argentina en Israel

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Organizaciones que apoyan la causa palestina en Uruguay presentaron una carta a las Asociaciones de fútbol de Argentina y Uruguay para pedirles que el amistoso previsto entre esas dos selecciones en Israel no se concrete.

Luis Sabini, vocero de las organizaciones, dijo que en Reactiva que le llama la atención la posición de Argentina ya que el presidente de esa asociación ya se había negado a jugar en Israel el año pasado.“Los futbolistas palestinos están siendo mutilados«, denuncia el militante social. «Es ofensivo lo que hace Israel con el pueblo palestino y también con los jugadores palestinos“, explica Sabini y agrega que “los equipos de fútbol palestinos son detenidos en los llamados puntos de control para no permitirles jugar y en muchas oportunidades la policía les tira tiros a las piernas”.

Sabini durante la entrevista recordó el documental «Venganza de uno solo de mis ojos» del director judío Avi Mograbi basado en algunos mitos bíblicos. Uno de ellos es de Sansón donde dios le concede el don de la venganza y la fuerza de poder derribar ejércitos enteros. También comparó al inminente encuentro del clásico rioplatense con el circo romano. “La diferencia es que antes mataban a los gladiadores y ahora les dan millones de dólares“, concluye el activista de la causa palestina.

Buenos Aires, Montevideo, 25 de octubre de 2019
Sr. Ignacio Alonso Labat
Presidente Asociación Uruguaya de Fútbol
Sr. Claudio Fabián Tapia
Presidente Asociación del Fútbol Argentino
S / D

De nuestra mayor consideración:

Con fechas 8 y 9 de octubre pasado, organizaciones de solidaridad con el pueblo palestino han entregado una carta a cada una de las dos Instituciones deportivas, transmitiendo la inquietud, enviando información y solicitando una entrevista para poder intercambiar visiones sobre los rumores de un posible juego amistoso a desarrollarse entre las selecciones masculinas de Argentina y
Uruguay en Tel Aviv el próximo 19 de noviembre. Hoy, que los rumores de este encuentro amistoso se han incrementado, organizaciones y personas nos preguntamos qué pasa con los postulados de vuestras instituciones. Ambas sostienen en sus objetivos promover la integridad, la ética y la deportividad, a fin de impedir ciertos métodos o prácticas que pueden poner en peligro el juego limpio en los partidos y competiciones.

En los estatutos de las dos asociaciones, en su artículo 3 (Neutralidad y lucha contra la discriminación) dicen en el artículo 2: “La discriminación de cualquier tipo contra un país, un individuo o un grupo de personas por cuestiones de raza, color de piel, origen étnico, nacional o social, género, discapacidad, lengua”. Jugar en Israel significa avalar la discriminación a la que somete al pueblo palestino. Discriminación que se traslada al deporte, no permitiendo desarrollarse a los deportistas palestinos, en especial futbolistas.

También ambas Instituciones se hacen eco de tener el firme compromiso de respetar los derechos humanos reconocidos por la comunidad internacional y se comprometen a esforzarse por garantizar el respeto de estos derechos. Israel es denunciado hoy precisamente por la violación a los derechos humanos y al derecho internacional. Para lavar su imagen en la comunidad internacional y desviar la atención de los crímenes que comete a diario contra el pueblo palestino, el Estado de Israel, utiliza referentes globales en el ámbito del deporte y la cultura. Con la presencia de estos referentes, puede mostrarse como un estado moderno, abierto y liberal, ocultando la realidad de su régimen de ocupación militar, colonialismo y Apartheid (palabras del comité de expertos de la ONU en 2017). Por eso, aceptar sus invitaciones a realizar partidos o espectáculos es participar en ese lavado de imagen.

Independientemente de la intención de los referentes (selecciones masculinas de fútbol uruguaya y argentina para esta ocasión) en cuestión, su prestigio a través de su presencia será usado política y diplomáticamente para fortalecer la imagen de un estado genocida que lleva ya 70 años violando de manera sistemática los derechos humanos de la población indígena allí: el pueblo palestino. Entre los atropellos al Derecho Internacional por parte de Israel, está la violación más completa a los Convenios de Ginebra, piedra angular del derecho internacional humanitario. A su vez, históricamente organizaciones de derechos humanos, incluyendo Amnistía Internacional, Human Rights Watch, FIDH, consideran que el mismo viola sistemáticamente los derechos humanos del pueblo palestino; de estas consideraciones participan incluso organizaciones israelíes como B´Tselem.

Si debemos apegarnos al apartheid en el deporte, el Estado de Israel tiene un largo historial de represión y obstrucción de su desempeño siempre que sea palestino: para el fútbol, desde encarcelamientos sin juicio, mutilación de piernas de estos futbolistas, asesinato, bombardeo de estadios y canchas, prohibición a jugadores de equipos palestinos de competir en campeonatos
nacionales e internacionales. Por lo anterior es que se llevaron adelante varias campañas (sobre todo en el marco de la UEFA ) para exigir a la FIFA que adopte sanciones contra ese país por violar reiteradamente la libertad deportiva y el derecho al deporte del pueblo palestino. Ver aquí las campañas bajo la consigna: Tarjeta Roja al Apartheid Israelí .

Ante vuestra falta de respuesta y porque el fútbol y el deporte son incompatibles con la ocupación militar, la colonización, el apartheid y la violación sistemática de los derechos humanos fundamentales de todo un pueblo, es que enviamos este petitorio. Porque no hay nada ‘amistoso’ en el Apartheid, frente a los rumores; llamamos a que no se juegue este partido en Israel.

Saludos Cordiales.

Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino
coarspp@gmail.com

facebook.com/Comité-Argentino-de-Solidaridad-con-el-Pueblo-Palestino

 

Fuente: Reactiva.

 

Dile a Argentina y Uruguay: No hay nada “amistoso” sobre el apartheid israelí

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Las selecciones nacionales de fútbol masculino de Argentina y Uruguay planean un partido “amistoso” en el apartheid de Israel el 18 de noviembre.

El año pasado, gracias a cartas enviadas desde Palestina, una gran ola de críticas en las redes sociales y protestas en el terreno en Buenos Aires y Barcelona convencieron a Argentina de cancelar un partido amistoso planeado en Jerusalén.

Israel usa a las prestigiosas selecciones de fútbol como Argentina y Uruguay y a sus jugadores de fama internacional como Lionel Messi y Luis Suárez para lavar su sangriento régimen de opresión, apartheid y ocupación.

Hemos detenido esto antes. Podemos detenerlo de nuevo.

Dile a Argentina y Uruguay: No hay nada amistoso sobre el apartheid israelí

El club de fútbol Khadamat Rafah en Gaza escribió a los dos equipos, instando a “no permitir que el juego más bonito del mundo sea utilizado para encubrir violaciones a los derechos humanos”

Khadamat Rafah superó los enormes obstáculos causados por el brutal asedio de 12 años de Israel y las reiteradas agresiones militares para ganar el campeonato de la Liga de Gaza 2019. Sin embargo, las severas restricciones de Israel, que vergonzosamente niegan a los palestinos su derecho a la libertad de movimiento, impidieron que el equipo jugara en la Copa Palestina. Esto es crueldad diseñada.

Dile a Lionel Messi y Luis Suárez: Los futbolistas palestinos necesitan su apoyo.

Grupos en Argentina y Uruguay planean acciones y protestas en sus países para convencer a los equipos de que se unan a los futbolistas palestinos en su lucha por el derecho a vivir y jugar.

¡Únete a ellos en las redes sociales! Envíenosles un fuerte mensaje a Argentina y Uruguay que los fanáticos del fútbol de todo el mundo no los apoyarán formando equipo con el régimen de opresión de Israel.

Ejemplos de tweets y publicaciones de redes sociales, use la imagen de arriba:

Israel ha detenido, mutilado, asesinado a futbolistas y destruido estadios palestinos.

@Argentina y @Uruguay, no hay nada “amistoso” sobre los ataques de Israel contra los deportes palestinos.

La pelota no se mancha. Por favor, no jueguen en Tel Aviv. #rioplatensesnovayan

Israel negó viajes a el equipo de Gaza, forzando la cancelación de la Copa Palestina.

No hay nada “amistoso” sobre los ataques de Israel contra el deporte palestino.

@Argentina y @Uruguay, la pelota no se mancha. Por favor, cancelen el partido en Tel Aviv. #rioplatensesnovayan

Fuente: BDS Movement.

Chile e Israel, ¿una alianza asesina?

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En 2018, Chile e Israel acordaron una mayor cooperación en educación, entrenamiento y doctrina militar [AFP]

Por Belén Fernández.

Traducción: J. M.

Al menos 19 personas han sido asesinadas desde que comenzaron en Chile hace dos semanas las protestas populares por la desigualdad económica extrema.
En el transcurso de solo cuatro días más de 5.400 personas fueron detenidas por las fuerzas de seguridad chilenas y abundan los informes de tortura, violencia sexual, palizas y otras violaciones de los derechos humanos.

En un notable retroceso a los tiempos de la dictadura fascista de Augusto Pinochet apoyada por Estados Unidos, que duró desde 1973 hasta 1990, el presidente chileno de derechas, Sebastián Piñera, proclamó que “Estamos en guerra” -una de las frases favoritas del dictador hacia los finales de su presidencia- pero se vio obligado rápidamente a retroceder.

Reuters señala que “Piñera pidió perdón por los sucesivos gobiernos, tanto de izquierda como de derecha, que no actuaron antes para detener las profundas desigualdades en la quinta economía más grande de América Latina”, una reacción bastante generosa proveniente de exactamente un multimillonario.
Poco después de que estallaran las protestas The Independent publicó un artículo de opinión de Benjamin Zinevich sobre la vibrante historia de la colaboración militar entre Chile e Israel, reflejada en el subtítulo: “En los últimos años, el [ejército israelí] ha usado aparentemente una táctica de mutilar a los manifestantes palestinos en lugar de disparar a matar, y eso es algo que nosotros hemos visto en Chile esta semana”.

Por supuesto y dado que el ejército israelí también ha logrado hacer cosas como matar a 59 manifestantes en un solo día en la Franja de Gaza, parece que la táctica es algo flexible.

Zinevich nos recuerda que en la era de Pinochet -durante la cual hubo decenas de miles de detenidos, torturados, asesinados y desaparecidos- Israel era un principal proveedor de armas a los militares de la junta.

La asociación no terminó con la caída de la dictadura, en 2018, por ejemplo, los dos países firmaron un acuerdo comprometiendo una mayor cooperación en educación, capacitación y doctrina militar, entre otros beneficios. Zinevich escribe que en ambas regiones “los más afectados [por la alianza] negativamente son ​​la clase trabajadora y los pueblos indígenas”.

La policía chilena toma medidas enérgicas contra manifestantes antigubernamentales en Santiago [Getty]

La Misión Canarias, un equipo dedicado a alentar la caza de brujas al estilo McCarthy en los campus de los EE.UU. y la identificación de cualquier crítica a las políticas asesinas de Israel con el antisemitismo, incorpora a Zinevich como organizador en la Universidad de Nueva York de -¡Dios no lo permita!– Jewish Voicefor Peace (JVP) y Students for Justice in Palestine (SJP), además de apoyar el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Sigue un útil catálogo de sus actividades en las redes sociales percibidas como transgresiones, aunque la lista aún no se ha actualizado para reflejar la intervención en Chile e Israel.
No vale la pena un pequeño error en el artículo de Zinevich: su afirmación de que solo se han tratado 10.511 bajas palestinas en el contexto de la Gran Marcha del Retorno y que casi el 60 por ciento de ellos fueron disparados por el ejército israelí en las extremidades inferiores, la mayoría con munición real. Pero el artículo del Times of Israel que confirma estos cálculos fue publicado en diciembre pasado, lo que significa que las víctimas son obviamente muchas más ahora.
El 26 de octubre el doctor Ghassan Abu Sitta, fundador del programa de medicina de conflictos en el Centro Médico de la Universidad Americana de Beirut y visitante frecuente de la Franja de Gaza para tratar a las víctimas de los ataques de Israel, informó de que, justo el día anterior, “el ejército israelí disparó a 30 palestinos en las piernas con balas de alta velocidad provenientes de francotiradores”.

Mientras tanto, en Chile, las piernas de los manifestantes parecen haber recibido una buena cantidad de proyectiles, aunque los ojos y otras partes del cuerpo también han sido objeto de ataques desproporcionados.

“Los productos de seguridad de Israel son particularmente útiles en un mundo neoliberal caracterizado por divisiones cada vez más fortificadas entre los que tienen y los que no tienen”.

Y si bien es imposible argumentar que Israel y solo Israel tiene la culpa del comportamiento de gatillo fácil de las fuerzas de seguridad chilenas, el vínculo militar chileno-israelí no es algo que debamos pasar por alto.

Un informe de 2018 titulado “Militarismo israelí en América Latina”, cortesía de miembros del movimiento regional BDS, detalla algunas de las contribuciones duraderas de Israel a la represión en Chile y en otros lugares, incluida “la militarización de la Araucanía [región que] ha sido un instrumento de opresión del pueblo mapuche [indígena]… para mantener el negocio de los grandes selvicultores, empresarios y proyectos energéticos que devastan el medio ambiente y el territorio”.
Sin duda Israel tiene una amplia experiencia en el campo de la defensa de la usurpación de tierras indígenas. El acceso único de Israel a una población palestina cautiva en la que probar diversas formas de barbarie significa que disfruta de una ventaja considerable en términos de comercialización de sus armas y conocimientos represivos en todo el mundo.

Por cierto, en medio de la actual sublevación chilena, el periódico Israel Hayom pubicó un artículo titulado “Armados con pasaportes, los agregados militares forman la línea de defensa menos conocida de Israel”, en el que el primer país listado como bendecido con un agregado militar israelí no es otro que Chile.

El ejército israelí intenta reprimir a los manifestantes palestinos en Gaza [Getty]

Según el artículo, estos enviados cumplen una miríada de funciones, como “tratar [asuntos] de ejercicios conjuntos de entrenamiento entre [el ejército israelí] y ejércitos extranjeros, compartir conocimientos y el desarrollo conjunto de armas y capacidades”. También trabajan para “cultivar la esfera de la legitimidad e influencia internacional”, así como “fomentar el margen operativo de Israel”.

En otras palabras, tener una red de propagandistas militares estratégicamente ubicados en todo el mundo para responder por la “legitimidad” de Israel, es sin duda una buena manera de “fomentar el margen operativo” y desalentar las críticas internacionales cada vez que Israel emprende uno de sus ataques periódicos de masacre de palestinos.

Los agregados militares además “protegen y promueven los intereses de seguridad de Israel” al abordar “cuestiones como las exportaciones de defensa”, que por supuesto no tienen nada que ver con la “seguridad” de Israel en sí, sino con la seguridad de la industria armamentista israelí.
Chile también tiene agregados militares en Israel donde, de acuerdo con la embajada chilena en Tel Aviv, sus nobles deberes incluyen “aumentar los lazos militares entre el Ministerio de Defensa y su contraparte israelí” para cumplir con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y Política de Defensa”, así como “prospección de áreas de tecnología militar en la industria de defensa local que podrían ser aplicables en las áreas relevantes del Ejército de Chile”.

Las tecnologías de vigilancia israelíes y otros instrumentos de opresión son parte integral del dominio global de una minoría de élite.

Claramente los productos de seguridad de Israel son particularmente útiles en un mundo neoliberal caracterizado por divisiones cada vez más profundas entre los que tienen y los que no tienen. Como demuestra Todd Miller en su nuevo libro Empire of Borders, las tecnologías de vigilancia israelíes y otros instrumentos de opresión son parte integral del dominio global de una élite minoritaria a expensas de las masas pobres.

Y, ¿saben?, las protestas chilenas son en sí mismas una reacción al neoliberalismo, lo que sugiere que el ejército chileno aún puede encontrar más “áreas relevantes” para colaborar con su homólogo israelí.

A pesar de la violencia inherente al modelo neoliberal y la violencia letal ejercida por el Estado chileno, gran parte de los medios corporativos occidentales han optado por retratar a los manifestantes como violentos por actos como arrojar piedras a la policía, comportamiento que también coloca regularmente a los palestinos en la categoría de “terrorista violento”, mientras la conducta considerablemente más terrorista de Israel se excusa como defensa propia.
Por cierto, Chile ya tiene su propia ley antiterrorista, aunque, como señala Amnistía Internacional, se ha utilizado tradicionalmente para criminalizar al pueblo indígena mapuche.

Chile no es el único lugar latinoamericano que se ha beneficiado de tener un amigo en Israel. Durante la Guerra Fría, por ejemplo, los israelíes armaron a todo tipo de dictadores y escuadrones de la muerte en nombre de la guerra de Estados Unidos contra el comunismo.

Israel mantiene ahora una base de admiradores entre los líderes de extrema derecha como el dictador hondureño Juan Orlando Hernández, cuyas fuerzas de seguridad también son conocidas por matar y torturar a las personas, y que ha pagado sus cuotas de amistad al apoyar con entusiasmo a Jerusalén como la capital israelí.

A medida que surgen protestas contra la opresión en todo el mundo, es hora de que comencemos a conectar algunos puntos.

Belén Fernández es autora de Exile: Rejecting America and Finding the World (OR Books), The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work (Verso) y Martyrs Never Die: Travels through South Lebanon (Warscapes). Es editora colaboradora de la revista Jacobin y escribe regularmente para Al Jazeera, Middle East Eye y Current Affairs. @MariaBelen_Fdez

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no representan necesariamente las de The New Arab, su junta editorial o su personal.

Fuente: AlAraby.

Rebelión.

Carta desde Palestina a las selecciones de fútbol de Argentina y Uruguay

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Estimados equipos nacionales de fútbol de Argentina y Uruguay:

Estamos escribiendo desde el Club de Fútbol Khadamat Rafah en la Franja de Gaza, territorio palestino ocupado por Israel. Como compañeros jugadores de fútbol, les instamos a que se abstengan de jugar un partido amistoso o de participar en cualquier otra actividad en Israel, siempre y cuando Israel continúe negando nuestros derechos básicos y fundamentales.

Les comentamos que nuestro equipo ganó la final de la Liga Premier de la Franja de Gaza este año. Como dos de los mejores equipos de fútbol, saben bien lo que significa ganar un campeonato, tanto para los jugadores como para los fanáticos. Para nosotros, lograr esta victoria a pesar de soportar las condiciones brutalmente duras impuestas por la ocupación israelí lo hizo aún más extraordinario.

Somos parte de una comunidad de dos millones de palestinos en Gaza, que viven bajo el bloqueo despiadado de Israel durante doce largos años. Las severas restricciones de Israel hacen casi imposible que tanto los bienes comerciales como las personas entren o salgan de Gaza. Esto significa que los suministros médicos son muy escasos y los pacientes que necesitan tratamiento no puedan viajar. Vivimos con solo unas pocas horas de electricidad por día. El desempleo es del 50 por ciento, 70 por ciento entre los jóvenes. La mayor parte de nuestra agua está contaminada, 96 por ciento no se puede beber. Lee el resto de esta entrada

#RioplatensesNoVayan: Organismos de DD.HH. solicitan que no se juegue el amistoso entre Uruguay y Argentina en Israel

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Por Guillermo Martínez.

A partir de los rumores sobre un posible amistoso en Israel  —el 19 de noviembre— de las selecciones masculinas de fútbol de Argentina y Uruguay, organismos de Derechos Humanos y organizaciones en solidaridad con Palestina iniciaron una campaña de difusión sobre la situación en territorios palestinos ocupados solicitando la cancelación del partido.

El pedido se realizó a la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) y la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol). Las organizaciones que llevan adelante este pedido se encuentran expectantes de la respuesta de las organizaciones de fútbol ya que se cuenta con el antecedente de la cancelación por parte de la selección masculina argentina del partido que se iba a disputar en 2018 con Israel.

La información del partido se realizó la última semana de septiembre en medios de comunicación a ambas orillas del Río de La Plata, pero sin tener la confirmación del calendario de partidos en AFA o AUF. Aquí se adjunta la carta enviada a ambas organizaciones,

Sr. Ignacio Alonso Labat

Presidente Asociación Uruguaya de Fútbol

Sr. Claudio Fabián Tapia                                     

Presidente Asociación del Fútbol Argentino

S/D

De nuestra mayor consideración:

En función a los rumores difundidos por los medios de comunicación sobre la posibilidad de que nuestras selecciones masculinas de fútbol vayan a disputar un encuentro amistoso en Tel Aviv, queremos transmitir nuestra inquietud  y preocupación ya que se utilizará políticamente este evento deportivo para fortalecer el lobby de un estado genocida que lleva ya 70 años violando de manera sistemática los derechos humanos del pueblo palestino. Queremos recordarles que las organizaciones de derechos humanos más reconocidas del mundo, incluyendo Amnistía Internacional, Human Rights Watch, FIDH, hasta organizaciones israelíes como B´Tselem consideran que el Estado de Israel viola sistemáticamente los derechos humanos del pueblo palestino.

Quizás ustedes recuerden a los cuatro niños que murieron a causa de un misil israelí disparado desde la costa mientras jugaban al fútbol en una playa de Gaza en julio de 2014. Además, el Estado de Israel tiene un largo historial de represión y obstrucción del deporte y el fútbol palestinos: encarcelamiento sin juicio, mutilación de futbolistas, asesinato, bombardeo de estadios y canchas, prohibición a futbolistas de Gaza de trasladarse a Cisjordania para competir en campeonatos nacionales, como así también les impide viajar al exterior para participar en torneos internacionales, formación de equipos de fútbol en las colonias israelíes ilegales asentadas en tierras palestinas robadas, etc.

Por todo ello, se llevaron adelante varias campañas (sobre todo en el marco de la UEFA) para exigir a la FIFA que adopte sanciones contra ese país, por violar reiteradamente la libertad deportiva y el derecho al deporte del pueblo palestino. Ver aquí las campañas bajo la consigna: Tarjeta Roja al Apartheid Israelí.

El Estado de Israel, además, utiliza el deporte y la cultura para lavar su imagen internacional y desviar la atención sobre los crímenes que comete a diario contra el pueblo palestino. Por eso, aceptar sus invitaciones a realizar partidos o espectáculos en su territorio es participar en ese lavado de imagen. Independientemente de vuestra intención, Israel utilizará el partido de nuestras selecciones para mostrarse como un estado moderno, abierto y liberal, ocultando la realidad de su régimen de ocupación militar, colonialismo y Apartheid (como describió fundadamente un comité de expertos de la ONU en informe del año 2017).

Es por todo esto que desde el año 2005, casi 200 organizaciones de la sociedad civil palestina han solicitado a todos los pueblos del mundo que se unan a una campaña global de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) para presionar a Israel hasta que respete el Derecho Internacional y los derechos del pueblo palestino. BDS se inspira en la campaña que ayudó a presionar y poner fin al Apartheid Sudafricano, que en sus últimos años de vida tenía prohibido participar en cualquier torneo deportivo internacional. 

Con este mensaje queremos apelar a vuestra sensibilidad y trayectoria humanitaria, solicitarles que nos brinden la oportunidad de conversar en profundidad acerca de nuestras razones para solicitar que escuchen el llamado al boicot cultural y deportivo. Estamos a disposición para aportar información y mantener un diálogo positivo y fraterno. Nos gustaría que puedan escuchar todos los argumentos, cuenten con información y luego tomen la decisión adecuada. Si bien es verdad que en la cuestión Palestina-Israel hay dos narrativas, hay una sola realidad, y ésta es el despojo y la opresión del pueblo palestino. Tantas resoluciones de la ONU, La Corte Internacional de Justicia, el Tribunal Russell sobre Palestina, y demás organismos creados con el fin de velar por los DD.HH., no pueden estar equivocados. La postura ética es colocarse del lado del oprimido y escuchar su clamor. Como bien dijo el Arzobispo Desmond Tutu: “Si eres neutral en una situación de injusticia, estás tomando partido por el opresor”. 

Esperamos que vuestras asociaciones repitan la correcta y digna decisión que tomó la Selección Masculina Argentina de cancelar su partido amistoso en Israel en el año 2018, y adopten una medida ejemplar y coincidente con los ideales de derechos humanos que enuncian, representando los valores de solidaridad y amistad de los pueblos argentino y uruguayo para con otros pueblos víctimas de opresión, Apartheid y genocidio como es el pueblo palestino. Sudáfrica nos marcó el camino hace tres décadas. No podemos retroceder y avalar con nuestra presencia amistosa un régimen de Apartheid en el siglo XXI.

Porque el fútbol y el deporte son incompatibles con la ocupación militar, la colonización y el Apartheid, y con la violación sistemática de los derechos humanos fundamentales de todo un pueblo, y porque no hay nada ‘amistoso’ en el Apartheid, llamamos a que no se juegue este partido en Israel.

 

Fuente: Virginia Bolten.

Elecciones en el único apartheid de Oriente Medio

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El Presidente Rivlin se reúne con el Primer Ministro Benjamin Netanyahu y el líder del partido Azul y Blanco Benny Gantz en su residencia oficial en Jerusalén el 23/9/19 (Foto: Haim Zach/GPO)

El Presidente Rivlin se reúne con el Primer Ministro Benjamin Netanyahu y el líder del partido Azul y Blanco Benny Gantz en su residencia oficial en Jerusalén el 23/9/19 (Foto: Haim Zach/GPO)

Por María Landi.

El 17 de septiembre se celebraron nuevamente elecciones en Israel para elegir un nuevo Parlamento (Knesset), de cuyas mayorías surge el nuevo Primer Ministro y su Ejecutivo. Esta elección fue consecuencia de que en las celebradas en abril pasado ningún partido logró la mayoría necesaria ni los acuerdos con otros sectores para poder formar gobierno. El eterno Primer Ministro Benjamin Netanyahu, que busca una nueva reelección, enfrentó la competencia del general retirado Benny Gantz y su flamante formación Azul y Blanco (según analistas, algo muy parecido al viejo Likud antes de que Netanyahu lo llenara de ultrarreligiosos).

A cualquier persona crítica no es necesario explicarle los límites de cualquier proceso electoral para lograr cambios estructurales que terminen con un statu quo injusto y opresivo y den paso una nueva realidad sociopolítica de libertad, justicia e igualdad. No obstante, este fundado escepticismo en lo electoral adquiere una poderosa dimensión cuando se trata del más disputado pedazo de tierra del mundo: el territorio de Israel-Palestina.

Y ello es porque, aunque la propaganda sionista se empeña en presentar al Estado de Israel como “la única democracia de Medio Oriente”, un dato de la realidad se impone sobre cualquier análisis de tendencias, resultados y perspectivas electorales: la mitad de la población que nació y habita en el territorio gobernado por Israel entre el Mediterráneo y el Jordán no tiene derecho a votar por ser palestina. En la ciudad de Jerusalén, por ejemplo, que el Estado de Israel anexó y considera su capital unida, eterna e indivisible (en contra del Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU), hay más de 300.000 palestinas/os que no tienen derecho a votar en las elecciones israelíes[1]. Lee el resto de esta entrada