Urgen a Israel a disculparse por los bebés desaparecidos

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Casi 40 años después, Gil Grunbaum descubrió que había sido adoptado en secreto [Cortesía de Gil Grunbaum]

Casi 40 años después, Gil Grunbaum descubrió que había sido adoptado en secreto [Cortesía de Gil Grunbaum]

El Gobierno ha desclasificado unos 200.000 documentos sobre la desaparición de miles de bebés después de la fundación de Israel

Por Jonathan Cook, Al Jazeera.

Traducción: J. M.

Nazaret.- Unos 200.000 documentos sobre la misteriosa desaparición de miles de bebés en los primeros años de Israel se hicieron públicos la semana pasada por primera vez.

El Gobierno israelí desclasificó los archivos y los publicó en internet después de décadas de acusaciones de que las autoridades han estado ocultando evidencia de que muchos de los bebés fueron robados a sus padres.

Las familias, la mayoría de ellas judías provenientes de los países árabes recién llegadas en Israel, temen que los bebés fueron entregados por los hospitales y clínicas a las familias judías ricas en Israel y en el extranjero.

En cambio tres investigaciones oficiales concluyeron que la mayoría de los bebés murieron durante un tiempo de caos después de que se fundara el Estado en 1948, víctimas de enfermedad o desnutrición.

Pero a muchas de las familias nunca se les emitió un certificado de defunción ni se les indicó una tumba. Otros dicen que los bebés sanos fueron arrancados de sus manos por el personal del hospital y nunca volvieron a ellas.

Las sospechas de un encubrimiento se agravaron por la decisión de la investigación Kedmi, que publicó sus hallazgos en 2001, resguardando muchos archivos de casos y testimonios bajo llave por 70 años.

Al inaugurar el archivo digital la semana pasada el primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que la liberación de los documentos marcó una nueva era de transparencia.

“En el día de hoy, se corrige una injusticia histórica”, dijo. “Con una sola pulsación del teclado”, el público sería capaz de rastrear lo que pasó a cada uno de los niños desaparecidos.

Sin embargo los defensores de la las familias dijeron a Al Jazeera que las afirmaciones de Netanyahu estaban fuera de lugar.

La evidencia más concluyente había sido “destruida hace muchos años” por los hospitales y las autoridades de bienestar social antes de que la investigación Kedmi tuviera acceso, dijo Naama Katiee, activista de Amram, una asociación que hace campaña a favor de las familias.

Amram ha observado que una proporción de los expedientes solicitados para consultar relativos a los niños desaparecidos no fueron entregados y los funcionarios a menudo respondieron en el último momento que los documentos habían sido destruidos por incendios o inundaciones.

Katiee añadió que la investigación examinó el destino de sólo unos 1.000 bebés, posiblemente una fracción de los hasta 8.000 niños que desaparecieron en las dos primeras décadas después de la creación de Israel en 1948. Amram ha creado una base de datos en internet para identificar nuevos casos.

    Grünbaum fotografiado a finales de 1950 con sus padres adoptivos [Cortesía de Gil Grunbaum]

Grünbaum fotografiado a finales de 1950 con sus padres adoptivos [Cortesía de Gil Grunbaum]

Nurit Koren, que dirige un grupo de legisladores que investigan la desaparición de los niños, dijo a la Radio del Ejército de Israel que había otros 200.000 documentos -a partir de las dos comisiones de investigación antes de la investigación Kedmi- que aún tienen que hacerse públicos.

Ella señaló que el archivo sólo cubría el período hasta 1954, a pesar de que las desapariciones continuaron hasta mediados de la década de 1960. “Estamos obligados a dar respuestas a estas familias”, dijo.

Mientras los activistas comenzaron el laborioso proceso de estudiar detenidamente el enorme archivo, gran parte de los medios de comunicación israelíes se apresuraron a declarar que ninguna “pistola humeante” se había encontrado que implicara al Gobierno de las desapariciones de los niños.

Katiee desestimó tales expectativas. “Es ridículo imaginar que encontraríamos una orden por escrito diciendo a los hospitales que secuestrasen a los bebés”, dijo a Al Jazeera.

Pero dijo que los testimonios que habían sido descubiertos ya pintaron un cuadro preocupante de abusos sistemáticos y un clima que permitía adueñarse de bebés de familias de inmigrantes pobres.

La mayoría de los niños desaparecidos habían nacido en familias de judíos que habían llegado recientemente de estados árabes y que fueron alojados en los campos temporales de absorción.

“Es atemporal para los padres recibir una disculpa del estado. Las autoridades deben hacerse cargo de los crímenes que se cometieron”. (Naama Katiee, Amram activista)

La mayor proporción de desapariciones ocurrieron dentro de familias yemeníes con posiblemente hasta uno de cada ocho niños menores de cuatro años de edad en el momento de la desaparición durante los primeros seis años del Estado.

Alrededor de 50.000 judíos de Yemen fueron transportados por aire a Israel solamente en los primeros 18 meses del Estado. Un número significativo vino de otras partes de la región, incluyendo Irak, Marruecos, Túnez y los Balcanes.

Algunos de los testimonios sugieren que los funcionarios israelíes obligaban constantemente a los padres a entregar a sus bebés en contra de su voluntad, no pudieron registrar sus nombres correctamente o decirles a los padres dónde habían sido hospitalizados sus hijos y ponían a los niños en adopción cuando no eran reclamados.

Otra evidencia indica de manera más abierta un tráfico de niños.

En agosto Al Jazeera publicó el caso inquietante de un bebé vendido por una clínica en Haifa a sobrevivientes del Holocausto en 1956.

Gil Grunbaum descubrió sólo por accidente -y casi 40 años después del evento- que había sido adoptado en secreto. Se las arregló para localizar a su madre biológica, originaria de Túnez, después de una búsqueda de tres años con la oposición de las autoridades de bienestar social israelíes.

Dijo a Al Jazeera: “La liberación de estos documentos es un primer paso importante. Y tanto porque demuestran que las familias no estaban alucinando, ya que a menudo se les ha dicho eso. Pero hay mucho más que el Gobierno puede y debe hacer. La presión pública seguirá creciendo exigiendo más respuestas”.

Dijo que era de vital importancia que las autoridades hayan dado el primer paso de abrir los expedientes de adopción del Estado de ese período, para que las personas que sospechaban que habían sido puestas en adopción puedan buscar a sus familias biológicas.

“A setenta años después del suceso, los argumentos acerca de la privacidad y la sensibilidad ya no se aplican, sobre todo cuando sabemos que los crímenes fueron cometidos”, dijo. “No debería ser posible ocultar esos hechos detrás de un velo de secreto”.

Las familias de los niños han afirmado durante mucho tiempo que su maltrato provino del racismo endémico del Gobierno de Israel hacia los judíos provenientes del mundo árabe, un grupo conocido popularmente en Israel como mizrahim.

La mayoría de los funcionarios de alto nivel en ese momento eran de origen europeo, conocidos como ashkenazim. Los registros muestran que los fundadores de Israel temían que el supuesto “bagaje” cultural árabe de los mirzrahim perjudicaría a su nuevo Estado.

 Yael Tzadok, una periodista israelí que investigó los casos de niños desaparecidos, ha señalado que los funcionarios involucrados podían haber creído que estaban haciendo un favor a los bebés.

“Colocando a los niños con las familias de ashkenazim, podrían ser salvados, a diferencia de sus padres serían reeducados y convertidos en material adecuado para el nuevo Estado sionista”, dijo a Al Jazeera.

Tzachi Hanegbi, el ministro puesto a cargo de hacer público el archivo, admitió que la conclusión definitiva de la investigación Kedmi de que murieron casi todos los niños no era fiable por la evidencia disponible.

“El hecho es que 1.000 niños desaparecieron sin tumbas, sin una razón de la muerte, un funeral o un cuerpo”, dijo.

En 1997 los medios de comunicación israelíes cubrieron la reunión de uno de los bebés desaparecidos, Tzila Levine, con su madre biológica [Cortesía de Amram]

En 1997 los medios de comunicación israelíes cubrieron la reunión de uno de los bebés desaparecidos, Tzila Levine, con su madre biológica [Cortesía de Amram]

Amram, sin embargo, cree que hay muchos más casos que los citados por Hanegbi.

Varios de los testimonios recién liberados confirman la evidencia publicada por Al Jazeera en agosto que sugiere que los niños mizrahim fueron tomados de los campos de absorción u hospitales y dados en adopción.

“Ellos no tienen el valor de tomar la responsabilidad de lo sucedido. Tienen miedo de quedar atrapados con la culpa, y que el Estado sea inundado con las demandas de indemnización” (Gil Grünbaum, adoptado en secreto)

Yehudit Durani, quien se desempeñó como asistente de guardería en un campo al sur de Haifa, dijo en la investigación Kedmi que los niños desaparecerían con regularidad, a menudo después de las visitas de judíos de América.

Dijo que los visitantes extranjeros jugaban con los niños y les compraban muñecas. Al día siguiente, cuando ella llegaba al campo, se le decía que un niño estaba enfermo y había sido hospitalizado en Haifa.

“Muchos desaparecían… cada día faltaba un niño”, dijo. Refiriéndose a un bebé, ella añadió: “Lo enviaron a Haifa [pero] estaba sano, tomó la cena y no había nada malo en él cuando estaba conmigo”.

En otro testimonio, Miriam Adani contó la confesión de un médico que había transferido bebés mizrahim de los campos a familias ricas. El médico habría dicho: “Los yemenitas son ingratos Carecen de sentimiento y no se dan cuenta lo que se ha hecho por ellos”.

En una carta de 1952 vista por los investigadores un asesor jurídico del Gobierno admite que hubo quejas frecuentes del “trato inconveniente” que dieron los hospitales a los niños “a todo tipo de personas con el propósito de adopción”.

Ruth Baruch, que fundó un servicio de adopción, dijo en la investigación que una exenfermera en el norte de Israel había hablado en su lecho de muerte de los niños secuestrados. “Las cosas se hacían, sé que se hacían las cosas,” dijo Baruch que la enfermera confesó. “Tengo que ir al otro mundo limpia”.

Algunos de los testimonios de las enfermeras pintan un cuadro muy diferente: el de los padres mizrahím que no pudieron venir a recoger a sus hijos de los hospitales, se denegaba que los niños les pertenecían cuando el personal visitaba los campamentos.

En tales casos se enviaba a los bebés para ser cuidados en casas. “Qué pasó luego con ellos, no sé”, confesó la enfermera Sarah Meller a Kedmi.

Otros testimonios, sin embargo, sugieren que se tomaron algunas precauciones para asegurar que los padres en los campos sabían donde se habían llevado a sus hijos. Para agravar el problema, los nombres e identidades de los niños a menudo no se registraron correctamente.

Una pediatra de Haifa, Rosa Amster, dijo a Kedmi: “Los nombres eran un gran problema Cada niño tenía muchos nombres y no se sabía cuál era el nombre de pila y cuál el apellido”.

Las familias también han observado que algunos de los inmigrantes recientes no podían hablar hebreo para negociar con las complejidades de la burocracia de Israel.

“Dado que estos hechos ocurrieron hace tanto tiempo, y tantos archivos fueron destruidos o posteriormente falsificados, probablemente nunca se podrá obtener el cuadro completo”, dijo Katiee.

“Pero es tarde para los padres recibir una disculpa del Estado. Las autoridades deben asumir la responsabilidad de los crímenes que se cometieron”.

Según Hanegbi el Gobierno está considerando la creación de un banco de ADN para ayudar a encontrar a sus padres a aquellos que sospechan que fueron adoptados en secreto.

Katiee dijo que el Gobierno también debe comenzar el mapeo de los sitios de tumbas para averiguar dónde fueron supuestamente enterrados los niños. “Entonces, las familias pueden tomar una muestra de ADN y obtener una respuesta clara sobre si sus hijos realmente están enterrados allí”.

Era importante que las familias tengan tumbas para visitar y un lugar para llorar, añadió.

Grünbaum dijo que dudaba de que el Gobierno estuviese listo todavía para disculparse.

“No tienen el coraje de asumir la responsabilidad por lo que pasó”, dijo. “Tienen miedo de quedar atrapados con la culpa, y que el estado se vea inundado de demandas de indemnización.”

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/features/2017/01/israel-urged-apologise-disappeared-babies-170101134501812.html

Rebelión

Israel es un Estado canalla

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Por John Wight, Counterpunch.

Traducido por J. M.

Que Israel es un Estado delincuente está desde hace mucho tiempo fuera de toda duda en círculos preclaros. A la luz de la reciente revelación de que un funcionario israelí, que trabaja para la embajada del país en Londres, estaba conspirando sobre las formas de “sacar de la circulación” a varios políticos británicos por su oposición a los asentamientos israelíes y el apoyo a un Estado palestino, ese concepto del país se está haciendo cada vez más evidente dentro del entendimiento público. O por lo menos se debe entender que este último escándalo es sólo la última evidencia de dicha condición nefasta por parte de un Estado que ha operado siempre con escaso respeto por el derecho internacional en el país y en el extranjero.

En realidad más que un Estado que funciona de conformidad con el derecho internacional y las normas diplomáticas, Israel pone en evidencia cada vez más el carácter de un Estado delincuente que gobierna con sus propias reglas y normas según el tiempo avanza. Ya sea por la continua ocupación militar ilegal de Cisjordania, la expansión de los asentamientos ilegales sólo para judíos en tierras palestinas o el sitio de Gaza, que está bajo la rúbrica de castigo colectivo -y es por lo tanto ilegal- estamos hablando de un país que cree que puede actuar con impunidad.

El funcionario israelí del que se trata en este caso, Shai Masot, fue secretamente filmado durante una reunión a la que asistió en un restaurante de Londres con un funcionario británico y ex de igual rango en el Partido Conservador, y un hombre que el israelí pensaba que trabajaba para el grupo de presión proisraelí del Partido Laborista, Amigos de Israel. Este individuo, conocido como Robin, era en realidad un reportero en complicidad con Al Jazeera.

El objeto de la ira de más alto perfil de Masot dentro de la clase política británica fue el parlamentario Alan Duncan, Ministro de Estado de Asuntos Exteriores y del Commonwealth. En un discurso en el año 2014, Duncan describió la política llevada a cabo por Israel hacia los palestinos así: “Los asentamientos son colonias ilegales construidas en el país de otros. Constituyen un acto de robo, y lo que es más, algo que es tanto iniciado como apoyado por el Estado de Israel”.

Y continúa: “El movimiento de los asentamiento no se lleva a cabo por algún grupo minoritario fuera de la órbita del Estado de Israel. Las actividades de asentamiento se iniciaron de manera sistemática, implementadas y apoyadas por el Gobierno de Israel, que autoriza, implementa y protege la expansión ilegal implacable de las fronteras de Israel. Esto es deplorable”.

Luego Duncan introduce el punto clave cuando dice “No es exagerado decir que muchos colonos funcionan como una milicia apoyada por el Estado, desafiando el derecho internacional, que expulsa a los legítimos habitantes de su tierra y crea una economía ilegal a expensas de los que han sido cruelmente desplazados”.

Según la embajada de Israel en Londres, Masot era un funcionario subalterno. Sin embargo su tarjeta de visita lo describía como un “alto funcionario político”. También se cree que tiene una posición dentro del ejército israelí como “jefe adjunto del sector de las organizaciones internacionales”.

La reacción política en respuesta a la exposición de esta impactante violación del protocolo diplomático ha implicado que el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, pidiera una investigación completa. En esto está siendo apoyado por parlamentarios de ambos sectores del espectro político. Corbyn ha estado anteriormente bajo una gran crítica en los medios de comunicación por su largo historial de apoyo a la justicia para los palestinos y palestinas.

En cualquier caso el Gobierno británico tiene la intención de barrer el tema bajo la alfombra, más preocupado por el blindaje del Gobierno israelí a las críticas con una visión cruda de las acciones del agente de otro país que conspira para “acabar con” ministros dentro del Gobierno de Su Majestad. Tenga en cuenta la declaración oficial emitida por el Ministerio de Asuntos Exteriores en respuesta al descubrimiento de esta parcela. “El embajador israelí se ha disculpado y está claro que estos comentarios no reflejan los puntos de vista de la embajada o el Gobierno de Israel. El Reino Unido tiene una fuerte relación con Israel y consideramos el asunto cerrado”.

Si este escándalo implicara a funcionarios rusos, ¿alguien duda por un segundo de que el paso inmediato sería expulsiones en masa de personal de la embajada de Rusia?

Por supuesto la embajada de Israel en Londres se distanció de las acciones de Masot. Si nosotros creemos realmente que su negación de cualquier implicación en este asunto, es aparte. En este sentido no debemos cometer el error de subestimar la capacidad de ingenuidad de algunas personas.

El hecho de que Israel sea capaz de participar en este tipo de chanchullos, y sin castigo o sanción, es imposible de negar. Esta no es la primera vez que funcionarios e instituciones han tratado el asunto con desprecio cuando se trata de su amigo y aliado el Reino Unido. Solo volver al año 2010, cuando agentes del Mossad usaron las identidades robadas de ciudadanos británicos para fraguar pasaportes del Reino Unido, que luego se utilizaron para viajar a Dubai donde asesinaron al funcionario de Hamás Mahmoud al-Mabhouh. El Gobierno británico respondió a través del entonces secretario exterior del país, David Miliband, en el Parlamento del Reino Unido, quien describió el uso de identidades británicas robadas como un “ultraje”, mientras prometía “llegar al fondo” del incidente. Lo que siguió fue… bueno, en realidad no mucho. Israel se disculpó y se quedaron con lo que declaró.

Lo que este último incidente expone es el hecho de que hay políticos británicos que actúan como agentes de facto para el Estado de Israel. Durante demasiado tiempo su papel innoble en este sentido ha pasado desapercibido, excepto entre los círculos de activistas palestinos o para unos pocos periodistas disidentes. ¿Qué otra cosa es la función de los Amigos Conservadores de Israel o los Amigos de Israel en el partido Laborista si no es el de cubrir y justificar el brutal sistema de Israel del apartheid, limpieza étnica, y ocupación militar ilegal? Más recientemente, los miembros de ambos grupos han estado activos en el ataque a BDS en el Reino Unido, que tuvo como resultado que el Gobierno introdujera una nueva orientación para la adquisición de bienes y servicios por parte de las autoridades locales y organismos del sector público, diseñada para hacer apoyo a la justicia cuando condena el boicot a bienes y servicios de Israel, incluso los de asentamientos israelíes, a pesar del hecho de que son totalmente ilegales.

Uno de los políticos más respetados por mantener siempre la posición del ministerio de Asuntos Exteriores británico fue Henry John Temple, más comúnmente conocido como Lord Palmerston. Ocupó el cargo a mediados del siglo XIX y es más conocido por un análisis de la política exterior de un Estado que ha resistido la prueba del tiempo. “No tenemos aliados eternos,” dijo Palmerston, “y no tenemos enemigos perpetuos. Nuestros intereses son eternos y perpetuos, y esos intereses son los que debemos seguir”.

Cuando se trata de la determinación del reciente gobierno británico de apoyar a Israel a pesar del tratamiento de Tel Aviv, varias veces con puro desprecio, ¿quién puede dudar de que Palmerston deba esperar algún tiempo antes de que finalmente pueda dejar de revolverse en su tumba?

N. de la R.: Videos (en inglés) de la interesante investigación de Al Jazeera

Episodio 1

Episodio 2

Episodio 3

Episodio 4

John Wight es autor de unas memorias política e irreverentemente incorrectas de Hollywood – Dreams That Die – publicadas por Zero Books . También ha escrito cinco novelas que están disponibles como libros electrónicos en Kindle eBooks . @JohnWight1.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2017/01/11/israel-is-a-rogue-state/

Rebelión.

 

El deber del Consejo de Seguridad y sus resoluciones incumplidas por Israel

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Foto: Tali Feld Gleiser

Foto: Tali Feld Gleiser

Por Ramón Pedregal Casanova.

Una nación que coloniza, una civilización que justifica la colonización, y por lo tanto la fuerza, ya es una civilización enferma, una civilización moralmente contaminada, que irresistiblemente, de consecuencia en consecuencia, de negación en negación, llama a su Hitler, quiero decir, su castigo. Aimé Césaire. Discurso sobre el colonialismo, 1955.
No es la primera vez en que la relación del Mundo, desde la ONU, con Israel parecía que iba a cambiar, ha ocurrido en 86 ocasiones, todas fallidas. 86 resoluciones de condena al ente israelí que éste ha despreciado y ha incumplido, 86 veces que se ha burlado abiertamente del organismo que le dio más de la mitad de Palestina. Fueron resoluciones de condena por su invasión, por su limpieza étnica, por sus crímenes de guerra, el genocidio que ha realizado en Jerusalén, Cisjordania y Gaza desde 1948. Son 86 veces que se ha burlado abiertamente de la representación del Mundo, y el poder en la ONU ha consentido que se humille al pueblo palestino.

El día 23 de diciembre pasado, el Mundo en la ONU se puso de acuerdo en su Consejo de Seguridad para condenar nuevamente a Israel. ¿Ahora qué medidas va a tomar para que Israel cumpla y se vaya de Palestina?

Pero también ha habido otras ocasiones en las que Israel, ante la perspectiva de una posible resolución contraria a su colonialismo, compraba los votos de los países; por ejemplo, el 1 de enero de 2015 la misma prensa sionista se vanagloriaba de las maniobras que realizaron para impedir la última votación en su contra:

“… el esfuerzo estadounidense para obstaculizar la resolución palestina en el Consejo de Seguridad de la ONU que exige poner fin a la ‘ocupación’ israelí en Cisjordania demuestra una vez más la importancia de mantener buenas relaciones con Washington.”

Por otro lado, la abstención de los países africanos reflejó la importancia de la visita del Ministro de Exteriores Avigdor Liberman al continente africano. … Diplomáticos israelíes comentaron que EE.UU. desempeñó un papel crucial en el esfuerzo para bloquear la resolución palestina que exige establecer un plazo para la retirada de Israel de los territorios a fin de establecer un Estado palestino sin negociaciones directas.

“Estados Unidos desempeñó un papel muy importante”, dijo un funcionario de alto rango en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Jerusalén. “No sólo estaba dispuesto a vetar, sino que sus representantes colaboraron estrechamente con los diplomáticos israelíes a fin de evitar que se aprobara la decisión en el Consejo de Seguridad. Votaron en contra mediante llamadas telefónicas y mensajes.”

Además de la ayuda esencial por parte de Washington, los resultados de la votación del Consejo de Seguridad son un testimonio de los logros diplomáticos realizados por el Ministerio de Exteriores dirigido por Avigdor Lieberman, quien marcó a África como objetivo en los esfuerzos diplomáticos. Las naciones africanas mostraron su lealtad en el momento de la verdad con el apoyo de Ruanda y Nigeria.

En representación del gobierno de Netanyahu, Lieberman inició una jornada diplomática en septiembre de 2009 en la que visitó Etiopía, Kenia, Ghana, Nigeria y Uganda. En junio de 2014, volvió a África y visitó Ruanda, Costa de Marfil, Ghana, Etiopía y Kenia…

Nigeria fue indudablemente la nación clave.

La nación africana fue el noveno país que presuntamente iba a dar a los palestinos la mayoría necesaria en el Consejo de Seguridad de la ONU. Finalmente, Nigeria optó por abstenerse y, al hacerlo, evitó que se aprobase la resolución unilateral palestina.

Altos funcionarios del Ministerio de Exteriores ya habían comprendido que Nigeria les daría el noveno voto a los palestinos y que EE.UU. utilizaría su veto. Pero el caso fue distinto.

“Lo que finalmente inclinó la balanza fue la llamada telefónica de Netanyahu al presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan¨, afirmó el funcionario. … Quedaba claro que Nigeria sería un país crucial para que los palestinos obtuviesen la mayoría necesaria.

Cabe señalar que hasta hace poco, Nigeria solía votar automáticamente a favor de los palestinos, por lo que esto marcó un cambio histórico en los patrones de votación del país.

Parte del cambio se relaciona con fortalecimiento de las relaciones entre Israel y Nigeria.

… Más de 50 empresas israelíes operan en Nigeria en áreas de ingeniería civil, energía, comunicación e industrias de seguridad, entre otras.

Ruanda es otro país africano clave que colaboró con Israel para evitar que se apruebe la resolución palestina en la ONU – aunque su voto no fue una sorpresa. Israel mantiene muy buenas relaciones con Ruanda, especialmente entre Lieberman y su contraparte en Ruanda y entre Netanyahu y su homólogo en ese país. Ambas naciones mantienen muy buenas relaciones con Ruanda, especialmente entre Lieberman y su contraparte en Ruanda y entre Netanyahu y su homólogo en ese país. Ambas naciones mantienen relaciones comerciales extensas y el Ministerio de Relaciones Exteriores a Ruanda en varias áreas.

Otro país que demostró ser un aliado leal de Israel es Lituania – que también se abstuvo de votar.

Funcionarios del Ministerio de Exteriores comentaron que “Israel ha marcado a África como objetivo para sus esfuerzos diplomáticos, pero que las prioridades de los diplomáticos cambian en función de circunstancias regionales y mundiales. …¨ Una peor alternativa: Venezuela y Malasia se unieron al Consejo de Seguridad a partir del 1 de enero de 2015.”

En sus notas leemos su temor: en el nuevo Consejo de Seguridad están Venezuela y Malasia, luego el sionismo no tenía claro su futuro en la instancia internacional.

Es fácil ver el resultado: la víctima ha vencido al criminal de guerra. Ahora nos preguntamos, hasta el día 23 de diciembre de 2016, ¿cuántas maniobras habrá intentado éste, cuántos chantajes a otros gobiernos, cuántas presiones y amenazas habrá ejercido?: es mentira que el dinero lo compra todo, le han salido en contra.

¿Sabe usted qué ha ocurrido, cuándo, dónde, cómo, por qué, y para qué sirve esa victoria del débil sobre el fuerte?

Si cree haberse enterado por las televisiones, emisoras de radio y periódicos del régimen imperial se ha enterado poco:

Ninguno dice que Israel, el criminal de guerra, el fuerte, ha despreciado todas y cada una de las resoluciones emitidas por la ONU y también por su Consejo de Seguridad, 86 en total. Ésta ha sido la última vez en que en el organismo internacional, la débil, Palestina, ha vencido. La votación del Consejo de Seguridad ha aprobado la exigencia a Israel de que “inmediata y completamente paralice toda actividad que tenga que ver con los asentamientos de colonos”, asentamientos ilegales mediante los cuales los racistas realizan su “limpieza étnica” o expulsión de la población nacional. Y bien, si no se lleva a cabo alguna medida para hacer cumplir la resolución, ¿quién será el humillado?

Cuando ha ocurrido por última vez, los sionistas se han mostrado sorprendidos, y se han escandalizado, al tiempo se dedicaban a lloriquear, pero de inmediato reaccionaban insultando al mundo, lo han culpado del holocausto judío, … cuando ellos, los sionistas, colaboraban con los nazis, y por eso disponían de su propio cuerpo de ejército dentro de la estructura nazi, y en la organización estatal nazi contaron con medallas militares en las que figuraba, figura, por una cara la “estrella de David” de la bandera de Israel, y por la otra cara la cruz gamada; y la acción militar y el apoyo al establecimiento del sionismo en tierra de Palestina, y la imagen simbólica de “pueblo sin tierra”, los hicieron más profundos mediante la colaboración económica en prestamos y asuntos comerciales entre las partes.

Y es que sus idearios comparten el concepto “supremacismo racial”, la condición de seres inferiores de toda la humanidad frente a ellos, su clasismo y mística teológica, su propósito de dominación imperial, … todo lo que esta detrás de lo condenado el día 23 de diciembre de 2016, la causa fue que el sionismo lleva a la práctica con/en su ocupación y colonización de Palestina, un crimen de guerra, tomando como primer objetivo la capital de ésta, Jerusalén.

Dónde : en el Consejo de Seguridad de la ONU, que tiene que estudiar y aplicar o hacer cumplir las sanciones que se deben imponer por atentar contra la carta de las Naciones Unidas. El Tribunal Penal Internacional va a tener que entrar en materia en cuanto los representantes palestinos pongan en su mesa la documentación del caso. Las sentencias en base al Derecho Internacional pueden estar al caer. Nos volvemos a preguntar, ¿será cierto que el ente israelí y su régimen van a pagar por sus crímenes?

El Cómo ha ido junto al Por qué: ahora el Consejo, uniéndose los países que se oponen al neocolonialismo y luchan por su soberanía, ha hecho valer su voz contra quienes siguen cometiendo genocidio con el pueblo palestino. La propuesta contra el neocolonialismo de los asentamientos sionistas y la limpieza étnica fue hecha por Malasia, Senegal, Nueva Zelanda y Venezuela, y resultó aprobada.

La resolución que condena a Israel se emitió el día 23, con la abstención estadounidense. Y en tan sólo 6 días y tras el ejercicio de fuerza de los grupos de presión sionistas, eso que llaman lobbys, cuando Netanyahu había dicho públicamente al régimen estadounidense, (¿o tenían acordado hacer papeles en apariencia distintos?): “Debe ser fiel a su palabra, o al menos lo será, y digo que no permitirá más resoluciones anti-Israel en el Consejo de Seguridad y que debe parar este juego”, en tan sólo 6 días ya habían cambiado las tornas. Por las palabras de Netanyahu se deduce que sabía de antemano lo que iba a hacer el régimen de EEUU: “Debe ser fiel a su palabra, o al menos lo será, y digo que no permitirá más resoluciones anti-Israel en el Consejo de Seguridad …”

Luego es muy probable que el destino de la resolución sea el de la vía muerta. La pregunta: ¿Una humillación más para el pueblo palestino?

La respuesta inmediata de Israel ha sido suspender relaciones con los gobiernos que han votado a favor, además han cortado los acuerdos comerciales que tenían con Senegal, dejan en suspenso viajes de representantes de otros países a Israel y de Israel al exterior, y además el gobierno israelí declara que va a incumplir la ley y va a construir otras 5.600 viviendas en territorio ocupado, de las que casi la mitad tiene el propósito de levantarlas en la capital, Jerusalén, además pretende chantajear al Mundo amenazando con salirse de la ONU y suspender los pagos que debe hacer por formar parte del organismo internacional.

En medio de ésto vuelve la escandalera sionista haciendo una llamada a los judíos franceses para que abandonen su país y se vayan a Palestina con el fin de hacer nuevas colonias. El motivo para el sionismo es que en París se celebrará el día 15 de enero una Conferencia internacional para que se pongan en marcha, ¡otra vez!, las negociaciones entre el ente israelí y la representación de Palestina. ¿No se pretende hacer cumplir la resolución sobre la creación del Estado de Palestina?

Pero la propuesta de diálogo entre las partes tampoco les interesa a los sionistas. Como puede verse lo único que interesa a Israel es impedir la creación del Estado palestino, borrar del mapa y de cualquier documento el nombre del país que ocupan, reconducir el Derecho Internacional para hacer que responda tan sólo a sus intereses; es por eso por lo que Netanyahu, tras la votación en el Consejo de Seguridad, ha declarado que no va a haber Estado de Palestina.

El Estado de Israel pretende que los creyentes judíos del mundo se hagan cargo de sus crímenes, de los crímenes del sionismo, y quiere impedir que la condena de los pueblos siga avanzando y se les pueda juzgar.

Recojo escuetamente algunos datos que ofrece en su informe sobre el año 2016 el centro Abdala Al Hurani, dedicado a investigar, documentar y exponer los resultados de la ocupación y colonización israelí:

Asesinatos: en 2016 el ejército colonial israelí ha asesinado a 134 ciudados y ciudadanas de Palestina; 34 niños fueron asesinados en controles militares en Cisjordania, controles militares que han ido aumentando conforme han ido creando asentamientos llegando en la actualidad a 472, con los que impiden la movilidad de los ciudadanos palestinos.

Heridos: han herido a 3.230 ciudadanos palestinos, entre ellos a 1.040 niños, el 60% de éstos ha sido por gases tóxicos, sobre todo en las proximidades del muro y en la frontera con Gaza.

Detenciones: han detenido a 6.970 ciudadanos y ciudadanas de Palestina en Cisjordania, en Jerusalén y Gaza, entre ellos 1.240 niños y niñas y 151 mujeres. Sólo en Jerusalén fueron detenidos 2.000.

Asentamientos: el gobierno sionista ha concedido más de 27.335 permisos para unidades de la colonización en fase de construcción o proyectos, es el 57% más que en el año 2015, la mayor parte en Jerusalén, sin olvidar la legalización de los focos de asentamientos sin previa autorización en Cisjordania.

Robo de tierras: en 2016 confiscaron 12.326 hectáreas en las zonas de Cisjordania y Jerusalén. También tienen previsto anexionar otras 62.000 hectáreas para asentamientos, lo que está dentro del marco que han establecido para que sea irrealizable el establecimiento del Estado Palestino.

Jerusalén: pretenden darle la vuelta demográficamente para destacar cada día más y en el futuro el carácter judío que imponen a la ciudad a través de los proyectos a gran escala en los barrios, a la vez que inversiones millonarias en infraestructuras. Los dos proyectos más peligrosos son el que denominan “Fachada de Jerusalén” y “Fachada Perla”, además de desarrollar un tren ligero y con la aprobación de un nuevo proyecto de 19.000 viviendas en la capital de Palestina.

Confiscaciones: han confiscado 2 edificios en la ciudad de Silwan. Han demolido 300 casas de palestinos y palestinas de Jerusalén, otras 1023 en Cisjordania, y tienen previsto, con aviso en regla, otras 657 demoliciones. Han confiscado otros cientos de casas e inmuebles y han subido los impuestos a la población palestina únicamente.

Túneles bajo la mezquita de Al Aqsa: en su intención de deteriorar el lugar santo de la mezquita de Al Aqsa tienen en proyecto la perforación en su subsuelo y los alrededores para crear túneles de paso. Han impuesto numerosos controles para que los palestinos tengan todas las dificultades posibles si quieren acercarse a rezar a la mezquita.

Daños a la agricultura y la pesca: Han arrancado más de 6.500 olivos centenarios, almendros y cepas de vid. Son incontables las agresiones en Gaza a la agricultura y la población que vive de ella, así como a los medios de pesca y los pescadores, además de reducir a 6 millas el espacio de pesca.

Con ésta última son 87 las veces que se ha manifestado el mundo en la condena internacional a Israel. ¿Qué se va a hacer ahora?…

Por un lado la Autoridad Nacional Palestina debe luchar para que se cumpla la ley, y las fuerzas palestinas deberían estar unidas en el combate por la Independencia; por otro, después de tantas resoluciones del Consejo de Seguridad incumplidas, cualquier ser humano con conciencia se ha sentido satisfecho por la última en favor de la víctima, en favor de la verdad, del Derecho Internacional, en favor del Convenio de Ginebra, … y se pregunta: ¿qué se va a hacer?, porque la cuestión no es sólo aprobarla, es sobre todo ejecutarla, para que se ponga fin a la barbarie en Palestina.

Ramón Pedregal Casanova es autor de “Gaza 51 días”, “Dietario de crisis”, “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”. Es presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE.

Fuente: Rebelión.

“El mundo entero está contra nosotros”

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La resolución del Consejo de Seguridad enfurece a un Israel cada vez más aislado

Por María Landi.

El 23 de diciembre el Consejo de Seguridad de la ONU (CS) aprobó la Resolución 2334 que condena la continua colonización israelí del territorio palestino. La iniciativa originalmente era patrocinada por Egipto, pero una llamada a medianoche al presidente Sisi de Donald Trump (todavía un simple ciudadano sin ninguna función pública) lo hizo desistir -recordemos que Egipto recibe 1.500 millones de dólares anuales de EE.UU. en ayuda militar. Ante ello, y a pesar de las frenéticas presiones de Israel, la moción fue presentada en conjunto por Malasia, Nueva Zelanda, Senegal y Venezuela, y aprobada por 14 votos, con la abstención de EE.UU.

No fue la primera resolución del CS contra las colonias, aunque la anterior (R465) es de 1980, cuando la empresa colonizadora israelí llevaba 13 años y estaba lejos de la magnitud que ha adquirido 50 años después: hoy ocupa más del 60 por ciento de Cisjordania, donde viven unos 400.000 colonos judíos -además de 200.000 en Jerusalén Este.

Tampoco ha sido la primera permitida por un gobierno estadounidense, pero sí por el de Obama, quien en 2011 vetó una resolución similar. De hecho desde 1967 los gobiernos de EE.UU., desde Johnson hasta Clinton, permitieron la aprobación de 77 resoluciones condenando a Israel. En cambio Obama, considerado el presidente más progresista, y teniendo que vérselas con el gobierno más ultraderechista de la historia de Israel, fue el que más blindó el CS en su favor.

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Chantaje y patoteo

Todo niño malcriado reacciona con berrinches furiosos cuando los mayores intentan imponerle algún límite, precisamente porque no está acostumbrado a ellos. Pero también sabe que, pasado el pataleo, quienes le han permitido crecer haciendo lo que le da la gana seguirán permitiéndoselo. Es cuestión de gritar mucho y fuerte para que se les quite las ganas de volver a contrariarlo. Pasada la bronca, todo seguirá como siempre y el malcriado continuará siendo el matón del barrio con el que nadie quiere meterse.

Así han sido las relaciones entre Israel y la comunidad internacional desde el origen mismo del proyecto sionista, y más aún después de la creación del Estado hebreo. Y vaya si el pataleo le ha redituado: en casi 70 años de existencia, explotando al máximo la culpa europea y los intereses geopolíticos yanquis, Israel ha hecho lo que quiere en Medio Oriente y en el mundo entero, acallando cualquier atisbo de crítica con su arma favorita de bullying: la acusación de antisemitismo.

Estos días Israel está atravesando uno de esos berrinches narcisistas. Netanyahu llamó a los embajadores de los 15 miembros del CS para regañarlos (incluido su principal aliado, por no haber usado el veto), anunció que suspendía sus “relaciones de trabajo” con ellos, y a través de Twitter desparramó una andanada de amenazas, afirmando que no va a respetar la resolución y continuará construyendo colonias en el territorio palestino, incluyendo Jerusalén Este.

Vaya novedad. Desde su fundación, Israel es el Estado que más resoluciones de la ONU ha incumplido. La R2334 no será una excepción, ya que fue aprobada bajo el capítulo 6 de la Carta de la ONU y por eso no tiene carácter vinculante (para que lo tuviera tendría que haberse aprobado bajo el capítulo 7). El texto tiene sólo carácter de recomendación; no incluye medidas coercitivas ni prevé sanciones por su no cumplimiento.

Por eso este cacareo no es más que pura retórica, ya que unos y otro saben que –al menos por ahora- nada va a cambiar en los hechos: Israel continuará ocupando y robando más tierra (y agua) de Cisjordania, construyendo en ella más colonias judías, bloqueando a la Franja de Gaza y demoliendo viviendas palestinas en Jerusalén y en todo el territorio que ha designado como “área C” –y que pretende anexar próximamente, con la ayuda de Trump. La única finalidad del pataleo histérico es quitarle las ganas a la ONU de volver a la carga con iniciativas de cualquier tipo. Porque si reacciona así ante un texto inofensivo, ¿qué no hará si alguna vez se aplica una sanción real?

Para tener una idea de la megalomanía y el autismo de los políticos y la sociedad israelíes, nada mejor que seguir los tuits de su eterno Primer Ministro:

– “Quienes trabajan con nosotros se beneficiarán, porque Israel tiene mucho que ofrecerle al mundo. Pero quienes trabajan contra nosotros perderán; porque sus acciones contra Israel tendrán un precio diplomático y económico.”

– “Esta resolución es un llamado a las armas para nuestros muchos amigos, en EE.UU y en todo el mundo, que están hartos de la hostilidad de la ONU hacia Israel.”

– En la nueva era, habrá un precio más alto para aquellos que intentan dañar a Israel, y ese precio será cobrado no sólo por EE.UU. sino también por Israel”.

Esto último en clara alusión al inminente ascenso de Trump, quien por su parte tuiteó, entre otras expresiones de fidelidad a Israel: “En lo que respecta a la ONU, las cosas serán diferentes después del 20 de enero” y “La ONU no es más que un club de amigos que se juntan para pasarla bien”.


La venganza del ninguneado

Algunos interpretan la abstención de EE.UU. como la cachetada de despedida de Obama, tanto a Trump como a Netanyahu, el ingrato que no reparó en escupir la mano que le daba de comer, desairándolo en cuanta ocasión tuvo. Pues más allá de la retórica hostil y la franca antipatía mutua, la Administración Obama fue la más generosa en su descomunal ayuda económica a Israel. Incluso en septiembre, como regalo de despedida, aprobó el paquete más grande en la historia de la relación entre ambos países: 38.000 millones de dólares para los próximos diez años. Israel, un diminuto territorio con menos de siete millones de habitantes, es el país del mundo que recibe más ayuda de EE.UU.

Y como recordó la misma representante de Obama en el CS, Samantha Power, su gobierno fue el único que en ocho años no permitió que se aprobara una sola resolución condenatoria de Israel. Eso favoreció la incesante expansión sionista, de modo que la abstención llega tarde. Obama sólo se atrevió a confrontar a Netanyahu al final de su mandato, cuando ya no tendrá que lidiar con las consecuencias de su decisión ni con la implementación de la resolución.


Una medida tardía y tímida

La R2334 reitera la inadmisibilidad de la adquisición de territorio por la fuerza, afirma que la construcción de colonias, el traslado de colonos israelíes al territorio ocupado, la alteración demográfica y física del mismo -incluyendo la demolición de viviendas e instalaciones y el desplazamiento de la población ocupada- son violaciones al Derecho Internacional Humanitario (citando el dictamen de la Corte Internacional de Justicia de 2004) y constituyen un obstáculo para alcanzar una paz justa y duradera.

Pero como escribió el periodista catalán Joan Cañete Bayle, la R2334, al igual que todos los intentos de la Administración Obama durante ocho años para impulsar la hace tiempo perimida ‘solución de dos estados’, han apuntado a “salvar a Israel de sí mismo”:

En plena frustración por la imposibilidad de impulsar un proceso de paz, John Kerry dijo: “la solución de los dos Estados es la única alternativa. Porque un Estado unitario o bien acabará siendo un Estado de apartheid o bien destruirá la capacidad de Israel de ser un Estado judío”. (…)  No es que Israel corra el riesgo de convertirse en un Estado de apartheid, es que ya actúa como tal. La resolución es el último aviso de un fiel amigo: estás yendo hacia el desastre. La realidad es que ya están instalados en él.”

Es bueno recordar también que este ‘salvataje’ se da en momentos en que el parlamento israelí está discutiendo un proyecto de ley para legalizar la totalidad de las colonias implantadas en el territorio palestino, enterrando las últimas ilusiones de los defensores de los dos estados.

A su vez, los críticos de la partición, que abogan por un solo Estado democrático, secular y no sionista en toda la Palestina histórica, han señalado los peligros que encierra la resolución:

– Al llamar a distinguir entre el territorio de Israel y los adquiridos mediante la guerra en 1967 (y por lo tanto ilegítimos según el Derecho Internacional), ignora que lo que se llama “territorio de Israel” ni siquiera es el propuesto en el plan de partición de la ONU de 1947, sino el resultado de la guerra de conquista de 1948, plasmado en el armisticio de 1949; y que la condición (hasta hoy incumplida) para reconocer a ese Estado era que Israel permitiera el retorno de los refugiados palestinos.

– Al reiterar la necesidad de alcanzar una solución negociada entre las partes sobre la base de la colección de iniciativas fracasadas (del Cuarteto, de la Liga Árabe, de Francia, de Rusia, de Egipto), ignora que a lo largo de su historia todos los gobiernos y dirigentes sionistas han dado muestras claras de no tener intención alguna de devolver un ápice del territorio apropiado; mucho menos lo que consideran sus áreas estratégicas: al oeste, los grandes bloques de colonias cercanos a la Línea Verde; en el centro, Jerusalén Este; y al este, el valle del Jordán. Es decir, nada.


Oportunidad para el BDS

De todos modos, es indiscutible que la R2334 tiene un importante valor simbólico –y eso es lo que le duele al sionismo-, pues pone en evidencia el amplio consenso mundial a favor de los derechos palestinos, a la vez que el creciente aislamiento de Israel, que por este derrotero va camino a convertirse en un Estado paria.

Sería hipócrita o ignorante no reconocer el papel del movimiento BDS (boicot, desinversión y sanciones a Israel), por lo menos en el deterioro de la imagen internacional de Israel y en el campo de posibilidades que la resolución abre, tanto hacia la profundización de iniciativas de boicot y sanciones (como las aprobadas por la Unión Europea sobre el etiquetado de productos de las colonias) como en la Corte Penal Internacional (CPI) para enjuiciar a dirigentes israelíes por crímenes de guerra.

En efecto, el hecho de que el CS afirme que todas las colonias israelíes son ilegales pues “constituyen una flagrante violación del Derecho Internacional” puede incidir en la investigación preliminar que la CPI está llevando a cabo a raíz de las denuncias presentadas por organizaciones palestinas de DD.HH. por violación de los Convenios de Ginebra y el Estatuto de Roma.

Asimismo, puesto que la resolución pide al Secretario General que informe cada tres meses al CS sobre su implementación, individuos y empresas –tanto israelíes como multinacionales- involucrados en actividades en las colonias estarían más expuestos a boicots, juicios internacionales y otras sanciones. Ello podría traducirse en una mayor presión sobre Israel, similar a la experimentada por Sudáfrica durante la era del apartheid.

Tampoco se puede ignorar que este aire fresco que salió del CS –reflejado en el prolongado aplauso con que sus miembros saludaron la aprobación de la resolución- puede muy pronto ser sofocado por la inauguración de la era Trump. El electo presidente, así como su próximo embajador en Israel (David Friedman, un fanático defensor de la colonización) ya han dado muestras de estar dispuestos a abrazar la agenda extremista del actual gobierno israelí, apoyando incluso la anexión de Cisjordania que reclaman algunos de sus ministros.

Sin duda el gobierno de Trump planteará nuevas contradicciones. En la medida que su discurso, su agenda y su futuro gabinete han dado muestras claras de racismo y antisemitismo (lo que preocupa a amplios segmentos de la comunidad judía en EE.UU.) al mismo tiempo que apoyan incondicionalmente a Israel, podrían contribuir a poner en evidencia que judaísmo y sionismo son dos cosas diferentes. Asimismo, la anexión de lo poco que queda de territorio palestino –facilitada por Trump- podría ser un reality-check para que la comunidad internacional abandone el ilusorio paradigma de los dos estados y se disponga a considerar una alternativa más realista para acabar con la etnocracia y el apartheid israelíes.

Pero ya se sabe que los gobiernos no definen su política exterior según principios de derechos humanos, sino en base a intereses -que suelen ser los de los grupos poderosos. Es tarea de los pueblos, de la sociedad civil organizada, empujar los cambios desde abajo. Las y los palestinos han señalado el camino ofreciendo una estrategia que está siendo la única capaz de tener un impacto significativo: la campaña internacional de BDS es más urgente que nunca para hacer frente a los tiempos que se avecinan. Usada estratégicamente, la resolución 2334 puede ser un insumo más en la dirección de más y mejor BDS.

Fuente: María en Palestina.

Obama se enfrenta a Netanyahu tarde y mal

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"Obama no hizo suficiente esfuerzo para lograr la paz cuando era posible". EFE

“Obama no hizo suficiente esfuerzo para lograr la paz cuando era posible”. EFE

La abstención de Estados Unidos en la resolución de la ONU sobre los asentamientos israelíes llega demasiado tarde para lograr la paz.

De alguna forma, Benjamin Netanyahu y Barack Obama se merecen el uno al otro. Ambos hicieron grandes promesas. Ambos han demostrado ser los líderes de sus respectivos espacios políticos. Y aún así ambos han contribuido, desde 2009, al deterioro de las relaciones entre Estados Unidos e Israel y al colapso de Oriente Medio. Este proceso de polarización y alienación mutua culminó el pasado viernes con la activa connivencia de Obama en la aprobación de una histórica resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La resolución condena todos los asentamientos israelíes en territorio palestino y los denomina una “flagrante violación” de las leyes internacionales que pone en peligro el proceso de paz entre ambos Estados.

Entre acusaciones de traición, la respuesta israelí, orquestada personalmente por el primer ministro Netanyahu, ha sido rápida y furiosa. Los embajadores de los 14 países que respaldaron la resolución 2.334 fueron reprendidos por el Ministro de Asuntos Exteriores el día de Navidad.

 Israel ha retirado su embajador de dos de los países involucrados, Nueva Zelanda y Senegal, y al último le cortó la ayuda humanitaria. Se cancelaron intercambios diplomáticos que estaban planificados, se está revisando con urgencia la cooperación futura de Israel con las agencias de la ONU y se ha suspendido la coordinación civil con las autoridades palestinas. “Haremos lo que sea necesario para que Israel salga indemne de esta decisión vergonzosa”, declaró Netanyahu.

Estas son, de alguna manera, acciones simbólicas que responden a un voto simbólico. La resolución 2.334 es inaplicable. Nadie, y mucho menos los estadounidenses, intentará desalojar a los 430.000 colonos israelíes que viven actualmente en Cisjordania o a los 200.000 que ocupan el Este de Jerusalén. Nadie puede obligar a Israel a aceptar las ideas recicladas por John Kerry sobre una solución de dos Estados, aunque se espera que el Secretario de Estado estadounidense las detalle una vez más antes de dejar el gobierno el mes que viene.

EEUU rechaza la ampliación de asentamientos en Jerusalén Este y Cisjordania

La resolución 2.334 aúna las resoluciones 242 (1967) y la 338 (1973) respecto de la cuestión teórica y permanentemente eludida del marco legal del conflicto entre Israel y Palestina. La resolución dice lo que debería suceder. Pero no dice cómo.

Israel en la ‘era Trump’

Aún así, la abstención de Estados Unidos y la votación de las Naciones Unidas no dejan de ser significativas. La petulante alusión de Netanyahu de que sólo tiene que esperar a que asuma Donald Trump la presidencia es engañosa. Es probable que Trump le ofrezca una audiencia más amigable. Quizás hasta mude la embajada de Estados Unidos a Jerusalén, en un gesto gratuitamente incendiario.

La química personal entre Trump y Netanyahu será radicalmente distinta. Comparten rasgos de inseguridad, agresividad y paranoia. Pero la presunción vanidosa de Trump de decir que él podría ser el que “resuelva” el conflicto entre Israel y Palestina es tan inconsistente como el resto de sus promesas en materia de política exterior.

El gobierno de Trump no podrá simplemente echar atrás la voluntad expresa del Consejo de Seguridad de la ONU, respaldada en este caso por miembros permanentes como China, Rusia, Francia y el Reino Unido, como tampoco puede invalidar unilateralmente el acuerdo nuclear entre Irán y las seis grandes potencias.

Es probable que la resolución acelere los planes existentes de juzgar a Israel en los tribunales penales internacionales. Las instrucciones específicas de los miembros de la ONU de “diferenciar entre territorio israelí y territorios ocupados desde 1967” podrían alentar nuevas sanciones y boicots.

Pero más que nada, la resolución de la ONU ha dejado al descubierto el aislamiento internacional de Israel bajo el gobierno de Netanyahu. Ni siquiera él puede hacer la vista gorda ante la opinión unánime de países tan diversos como Japón, Ucrania, Malasia, Venezuela, Angola y España. Hay que esforzarse para enemistarse con Nueva Zelanda, pero Netanyahu lo ha conseguido.

La promesa de 2009

El mundo al unísono le ha dicho a Netanyahu que la política de asentamientos que ha promovido y justificado está mal, a nivel legal, moral y en pos de la paz y la seguridad futuras de Israel. Lo raro es que él lo sabe. En 2009, Netanyahu, recién electo, describió su “visión” de una paz histórica, “de dos pueblos libres viviendo lado a lado en esta pequeña tierra, en buenos términos y respetándonos mutuamente, cada uno con su bandera, su himno y su gobierno, sin que ninguno amenace la seguridad ni la existencia del otro”.

Aunque durante la campaña del año pasado pareció faltar a su palabra, Netanyahu todavía dice apoyar una solución de dos Estados. Ahora el mensaje de la comunidad internacional es inequívoco: tenías razón en 2009, así que deja de socavar el proceso de paz y cumple con tu palabra.

Obama no le ha ayudado mucho. Él también dio un gran discurso en 2009, poco después de asumir la presidencia, prometiendo un “comienzo nuevo” para Oriente Medio. Pero el numerito, digamos, inspirador de Obama en El Cairo resultó ser el preludio no de un progreso transformador sino de la desintegración regional y de la creciente indiferencia de Estados Unidos.

La retirada de Estados Unidos de Irak dejó un vacío político en Bagdad que llenaron Irán y sus aliados chiítas. Entonces, en parte como reacción a esto, llegaron los yihadistas suníes del Estado Islámico. Las revueltas de la Primavera Árabe de 2011 dejaron a Washington desconcertado. En Egipto llevaron al derrocamiento de Hosni Mubarak y dieron lugar a su reemplazo por otro dictador militar proestadounidense. En Siria, Obama anticipó prematuramente la caída de Bashar al-Ásad, sólo para echarse atrás cuando la cosa se puso difícil, dejándoles la vía libre a los rusos y a los iraníes (otra vez) y desperdiciando la ventaja que tenía Estados Unidos.

La irritabilidad y la impotencia de Obama

Obama nunca pareció comprender que presionar públicamente a un conservador como Netanyahu para que negocie la paz con los palestinos es inútil, incluso si los vecinos de Israel fueron víctimas del desorden civil y de la insurrección islamista. Al retirarse Estados Unidos, tanto a nivel físico como diplomático, Hezbolá (el aliado libanés de Irán y Hamás) avanzó.

No llama la atención que en este contexto, el “plan conjunto” de Obama y Kerry para lograr la paz haya fracasado en 2014. Tampoco llama la atención entonces que los israelíes ahora vean con preocupación a los Altos del Golán, la disputada región fronteriza con Siria, ante al avance de las fuerzas de Asad.

Si sumamos a Libia y a Yemen, por ejemplo, podemos decir que el legado de Obama en Oriente Medio no es para enorgullecerse. Igual que Netanyahu, él tampoco cumplió sus promesas de 2009. Y tiene sentido que sus últimos días en el gobierno estén marcados por la irritabilidad y la impotencia.

Obama no se esforzó lo suficiente por lograr la paz cuando el clima internacional lo habría permitido. En 2011, vetó una resolución similar de las Naciones Unidas, con el argumento de que las negociaciones coordinadas por Estados Unidos podían llevar a una solución del conflicto.

Obama, como parte necesaria de una relación disfuncional, permitió que Netanyahu lo desafíe constantemente, como lo hizo en su discurso autojustificatorio frente al Congreso de Estados Unidos en 2015. Precavido hasta el final, incluso la maniobra de Obama en la ONU el pasado viernes fue tibia. Si de verdad cree que los asentamientos socavan la paz, ¿por qué abstenerse? ¿Por qué no ir a fondo y votar para condenarlos? ¿Y por qué esperó siete años?

Lo que se viene, de cara a la nueva era del gobierno de Trump, es muy preocupante. Parece probable que se llegue a un punto muerto polarizador sobre la cuestión del Estado palestino. También podrían ampliarse los asentamientos en tierras ocupadas y haber posibles anexiones, como proponen los aliados de derechas de Netanyahu.

¿Cuánto tardará en llegar la respuesta violenta de Palestina? ¿Y cuánto tardará Netanyahu en convencer al impulsivo e ignorante Trump de lanzar una acción conjunta contra Irán?

Traducción de Lucía Balducci

Fuente: Simon Tisdall, El Diario – España

http://palestinalibre.org/articulo.php?a=63034

Cosechar en medio del enemigo…

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Salvar a Israel de sí mismo

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Netanyahu y Obama, en la Casa Blanca en octubre del 2014. Netanyahu y Obama, en la Casa Blanca en octubre del 2014.

Netanyahu y Obama, en la Casa Blanca en octubre del 2014. Netanyahu y Obama, en la Casa Blanca en octubre del 2014. Foto: Saul Loeb.

Por Joan Cañete Bayle.

El pequeño secreto de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condena los asentamientos israelíes en Cisjordania y que tanto se dice que ha enfurecido al Gobierno israelí y a su primer ministro, Binyamin Netanyahu, es que no sirve para nada. La construcción de asentamientos y la transferencia de población ocupante a territorio ocupado es una ilegalidad según la legislación internacional, y lo que hace la resolución es recordarlo. Cuando Israel dice apoyar la hoja de ruta del famoso Cuarteto (sí, aunque parezca mentira ese texto aún existe), eso incluye una congelación de la construcción en territorio ocupado palestino, algo que evidentemente no ha sucedido ni sucederá.

La resolución condena a los asentamientos, sobre todo, porque hacen inviable el objetivo de los dos Estados viviendo en paz y seguridad una junto al otro, un objetivo que la realidad sobre el terreno hace tiempo que ha convertido en quimera: lo que hay hoy ‘de facto’ en el antiguo territorio de la Palestina histórica es un único Estado desde el Mediterráneo hasta el Jordán, desde el Golán hasta el Sinaí. Un Estado con ciudadanos de primera con pleno derecho de ciudadanía (israelíes judíos), de segunda (palestinos con pasaporte israelí), de tercera (palestinos ciudadanos de Jerusalén Este), de cuarta (palestinos habitantes de Cisjordania) y de quinta (palestinos de Gaza). Un Estado que aplica diferentes leyes según el origen étnico. A ese entramado legal, una red de violencias que incluye desde rematar en el suelo a heridos a encarcelar a niños, se le puede llamar, por resumir,  ocupación. Los asentamientos son una parte del todo.

50 AÑOS DE OCUPACIÓN

La resolución, pues, se fija en una parte del problema. Además, se cuida mucho en su redactado de no señalar a Israel, lo cual es muy meritorio. Leída la resolución, parece que las colonias nazcan por reproducción espontánea. El texto condena a los asentamientos, no al Estado que los construye, promueve, les otorga servicios y que los ha convertido durante 50 años en vanguardia de su política como ocupante. Porque las colonias no son un invento de Netanyahu y su Gobierno de extrema derecha; las colonias son un pilar del proyecto sionista al que se han dedicado todo tipo de gobiernos desde a Guerra de los Seis Días de junio de 1967. Leída la resolución, cualquiera diría que los asentamientos son un fenómeno natural, como un huracán o un terremoto, y no una política de Estado, no de Gobierno. No es un redactado inocente. De esta forma, por ejemplo, se aborta el que habría de ser el lógico paso siguiente: dado que un Estado no cumple resoluciones y comete ilegalidades, si no ceja en su empeño (e Israel no cejará, todo el mundo lo sabe), habrá que sancionarlo. Eso no va a suceder.

En plena frustración por la imposibilidad de impulsar un proceso de paz, John Kerry dio: “la solución de los Estados es la única alternativa. Porque un Estado unitario o bien acabará siendo un Estado de apartheid o bien destruirá la capacidad de Israel de ser un Estado judío”. Ese fue el consejo de un buen amigo. De la misma forma, la abstención de Estados Unidos en el consejo de seguridad es la última acción de la administración Obama, un extraordinario y fiel amigo (por mucho que grite la propaganda) del Estado de Israel. La deriva en la que se encuentra Tel-Aviv hace que sea necesario lanzar la campaña “salvar a Israel de sí mismo”, y a eso se han dedicado Kerry y Barack Obama estos años. Han fracasado, porque a pesar de lo que se ha escrito estos días, ya resulta imposible separar a Israel de la ocupación (y de sus efectos sobre el ocupado pero también sobre el ocupante). No es que Israel corra el riesgo de convertirse en un Estado de apartheid, es que ya actúa como tal. La resolución es el último aviso de un fiel amigo: estás yendo hacia el desastre. La realidad es que ya están instalados en él.

EL GUION DEL ENFADO

La reacción de Netanyahu a la resolución es de manual del Estado hebreo. Desproporcionada, iracunda, furiosa. El guion dice que ordenará construir más en los asentamientos y que le hará pagar algo de forma simbólica a la Autoridad Nacional Palestina. Tiene que decir que la resolución le hace un flaco favor a la paz y que es un ejemplo más del antisemitismo y de la obsesión con Israel de la ONU. Llamar a los embajadores es lo mínimo. Siempre sucede lo mismo, porque a Israel se le permite hacer siempre lo mismo. Las consecuencias reales de la resolución serán más casas en las colonias y que a nadie más se le ocurra impulsar ninguna iniciativa diplomática para no enfadar a Israel. Porque si se enfada por un texto que no importa, ¿qué sucedería con una resolución realmente importante?

Mientras, el BDS crece en los campus de Estados Unidos y en el resto del mundo y los supuestos amigos de Israel, los que nunca le afean nada y no le dicen verdades, se concentran en las filas de la extrema derecha, los islamófobos, los supremacistas blancos y sí, declarados antisemitas. Ser prosionista y antisemita no es incompatible.

Ya que parece que nadie está dispuesto a salvar a los palestinos, la única esperanza real de paz y justicia en la zona es que alguien se decida a salvar a Israel de sí mismo.

Fuente: El Periódico.


N. de la R.: Hace 50 años sucedió la segunda ocupación palestina (la invasión de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este). La primera comenzó antes de 1948, ayudada por el Imperio Británico y la más que injusta e ilegítima partición de Palestina en la ONU (resolución 181).

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