Una mirada íntima para cuestionar el sionismo

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Está en curso la 28ª edición del Festival de Cine Latinoamericano que organiza el Centro Audiovisual Rosario, y entre las novedades destaca la categoría Largometraje Santafesino. Ya pudieron verse dos de los tres largos seleccionados: Amando (El Genio de los Acuario) con dirección de Fernanda Otero y Juan Pablo Menchón, dedicado al último maquinista de trenes a vapor del país; y Gonzalo., en donde el realizador Gonzalo Giuliano indaga en su historia de vida en una película zigzagueante, que es un hallazgo. Este sábado (a las 20 en Nuevo Monumental) la triada se completa con Bajar, Subir, Bajar, un trabajo dilemático y bienvenido, en donde el director Elad Abraham bucea también en su propia historia mientras entreteje una mirada urticante sobre el sionismo.

“La película tiene un punto de vista político que no pasa desapercibido, pero lo trabaja a partir de un registro un poco autorreferencial. Me pongo como motor dramático, y a partir de mi historia doy paso a una reflexión un poco más profunda sobre lo que sucede en Israel y Palestina. Yo soy nacido en Israel, durante el exilio de mis padres; cuando volvió la democracia a la Argentina ellos vinieron para acá, que es donde me crié. En el año 2001, durante la crisis económica y jurídica, me exilié yo, mi familia tenía una fábrica que quebró y quedamos en la lona. Me fui al ejército de Israel, también porque, al haber nacido allí, me tocaban tres años de servicio. Pero después de algunos cuantos episodios críticos me encerraron en un psiquiátrico, no estaba dispuesto a hacer servicios en lo que son los territorios ocupados y no pude soportar más esa maquinaria bélica sobre mi cabeza”, comenta Elad Abraham a Rosario/12. Lee el resto de esta entrada

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La infundada acusación de antisemita a Gabriel Boric

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OBS.: Los Otros Judíos no está de acuerdo con la opinión del presidente Boric sobre sus conceptos de violaciones a los DD. HH. en algunos de los países abajo mencionados, pero sí con su defensa de los DD. HH. del pueblo palestino.

Por Andrés Kogan Valderrama.

A propósito de que el presidente Gabriel Boric decidiera no recibir al embajador de Israel en Chile, para la entrega de sus cartas credenciales, luego del asesinato de un menor de edad palestino, resultan bastante injustas las críticas que ha tenido que recibir por parte de algunos sectores.

Lo planteo ya que rápidamente fue tildado de antisemita por parte de la Comunidad Judía de Chile (1), y también de judeofóbico por algunos personajes públicos, como es el caso del abogado Ricardo Israel (2). Lee el resto de esta entrada

En el reino del revés, la víctima es el agresor

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16-19 de septiembre: Días de Acción Global por Masafer Yatta

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Palestina en el corazón

#DefenderMasaferYatta


Llamamos a una movilización global del 16 al 19 de septiembre en solidaridad con la población palestina de Masafer Yatta, para apoyar su firmeza y resistencia a la intensificación de la limpieza étnica que lleva a cabo el régimen de apartheid israelí.

Comenzamos nuestra movilización el 16 de septiembre, cuando se cumple el 40º aniversario de la masacre en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila en el Líbano, perpetrada en 1982 por una milicia fascista de la Falange Cristiana bajo la supervisión directa del ejército de ocupación israelí de la época. Desde nuestros refugiados y refugiadas que aún luchan por su derecho a regresar a sus hogares, hasta quienes hoy nos vemos amenazadas/os por la expulsión, el pueblo indígena palestino en todo el mundo exige el fin de la impunidad israelí.

Los Días de Acción Global culminarán antes de la apertura de la Asamblea General de…

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Vidas que sí importan: la presa palestina Saadia Matar

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Saadia Matar

Por Alicia Alonso Merino.

El pasado 2 de julio falleció en la cárcel israelí de Daemon la presa palestina Saadia Matar. No, no se trata de un número más de las 230 personas palestinas presas que han fallecido en las cárceles israelíes desde el año 1967. Tampoco se trata sólo de la segunda prisionera palestina que muere en cárceles israelíes, después del fallecimiento de Fatima Taqatqa en el año 2017. No era una más de las 32 presas palestinas o de las 4.700 personas encarceladas por Israel en ese momento. Su vida sí importa, como importan todas las vidas de las personas reclusas.

Saadia Matar tenía 68 años y era la progenitora de ocho hijos e hijas. Fue detenida por las fuerzas de ocupación israelíes algo más de un año atrás, cuando en una carretera, cerca de la mezquita de Ibrahim, un colono la acusó de haberle golpeado. Todo esto ocurrió en Hebrón que es un caso “especial” dentro de la situación de ocupación que se vive en Palestina. A diferencia de otras zonas, donde las colonias son instaladas fuera de las poblaciones, en esta ciudad los colonos israelíes se asentaron en el casco histórico. Los más de 2.000 soldados israelís que allí se encuentran para “proteger” a unos 800 colonos, se ubican por doquier, también en los tejados de las casas, donde vigilan y apuntan con sus armas a cualquiera que pasa. Decenas de alambradas, muros de separación, accesos bloqueados y puertas tapiadas, impiden el paso a las familias de Hebrón al centro de la ciudad. Los colonos israelíes atacan de forma continuada a los palestinos y palestinas que allí viven, quemando sus coches, escupiéndoles, arrojándoles piedras, insultándoles, disparando sobre los depósitos de agua de sus viviendas cuando no sobre sus personas, con la complicidad y, en muchos casos, apoyo del ejército israelí. Lee el resto de esta entrada

Ghassan Kanafani, a 50 años de su asesinato, continúa siendo la figura más destacada de la cultura palestina

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Hoy 8 de julio, se cumplen 50 años de su asesinato por parte de Israel. ”Su pluma era más eficaz que las armas”, algo que el fascismo no soporta, ¡simplemente lo mataron! Ghassan Kanafani uno de los más destacados valores de la literatura palestina contemporánea. Multifacético, fue historiados, artista, pintor, diseñador, escritor y destacado periodista.

Gassan Kanafani, uno de los más brillantes literatos palestinos, nació en Akka – Palestina el día 9 de abril de 1936. Solo alcanzó a vivir 36 años. Fue asesinado por militares sionistas, mediante un artefacto explosivo colocado en su vehículo el día, sábado 8 de julio de 1972 en Beirut. En este acto criminal falleció junto al gran literato palestino su sobrina Lamis de 17 años. Lee el resto de esta entrada

Fútbol y apartheid: entre la normalización y la resistencia

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Carta del Club Deportivo Al Khader de Palestina a la selección argentina de fútbol

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Nuevamente toma estado público la posibilidad de que la Selección Argentina de fútbol juegue un amistoso con el seleccionado de Israel, en medio de un escándalo mundial ante la ocupación en Palestina y el reciente asesinado de Shireen Abu Akleh. Las repercusiones ya comenzaron, y un club palestino ya se pronunció al respecto. Compartimos la carta completa en castellano y en inglés, donde además enumera diversos episodios de ataques contra el fútbol en Palestina, incluido el asesinato de futbolistas.

Por ANRed.

Carta del Club Deportivo Al Khader de Palestina a la selección argentina de fútbol

Estimado Claudio Tapia, jugadores, directivos y personal de la Selección Argentina:

18 de mayo, Belén, Palestina ocupada

Les escribimos del Club Deportivo Al Khader, cerca de Belén, en el territorio palestino ocupado, como colegas jugadores de fútbol. Entendemos que están planeando un partido de fútbol “amistoso” con la selección nacional de Israel el 6 de junio. Le pedimos que no se juegue este partido.

Escribimos esta carta porque todavía estamos sufriendo la pérdida de nuestro compañero de equipo, Mohammad Ghneim, de 19 años.

Mohammad recibió un disparo en la espalda de soldados israelíes cerca de la casa de su familia, no lejos de donde el famoso muro del apartheid de Israel atraviesa nuestra tierra, robando granjas, recursos hídricos y separando las ciudades palestinas entre sí. Lee el resto de esta entrada

Opinión

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Shirin: sobre la piratería israelí y la palestinización del mundo

 

Por Rodrigo Karmy.

Si los palestinos simplemente murieran nada habría que lamentar o, quizás, muy poco. Si solo agonizaran después de vivir como agonizan todos los pueblos, si rieran como todos, vivieran como cualquiera que vive hoy, todo sería diferente. Pero los palestinos no mueren, tampoco son simplemente asesinados. Desde principios del siglo XX son exterminados. Primero con la colonización británica que traiciona sus aspiraciones, después con el sionismo israelí que termina de truncar sus posibilidades.

A pesar de los medios que articulan narrativas que borran la existencia del exterminio y colocan en su lugar al “enfrentamiento” o la simple “muerte”, como si hubiera acontecido de manera natural o fatal, como si no hubiera podido ser de otro modo porque, en cuanto “palestino”, la muerte siempre parecerá estar perfectamente justificada. Nadie puede clamar injusticia sobre una muerte que cuenta con el halo de la justicia, nadie puede interrumpir la “naturaleza” de las cosas que, como una ley fatal, una norma gravitacional, escenifica a los palestinos como necesarios detentores de la muerte, en cuanto que la sufran o la ejerzan. 

 

Desde el siglo XVIII que la representación occidental del árabe (así como la del judío) lo identificó bajo la categoría de “semita”. El peligro del “semita” es múltiple, pero siempre tiene que ver con la capacidad de matar y matarse, el que su vida esté anudado al sacrificio y a la Ley. Por tanto, que el “semita” pueda obedecer incondicionalmente, al punto de que incluso puede matarse para obedecer. El terror alemán frente al judío –que justificaba a la Segunda Guerra Mundial como conflicto “defensivo” frente a la imaginaria “conspiración internacional”, y el terror contemporáneo al árabe y/ al musulmán, responde a la misma estructura discursiva, al mismo orden representacional.

La ultraderecha europea dice hoy lo mismo respecto de los musulmanes que lo que formulaba la cultura de derechas de la primera mitad del siglo XX respecto de los judíos. A esta luz, cuando Israel representa a los palestinos (refiriéndose a ellos como “árabes”), no está sino poniendo en juego exactamente el mismo mecanismo. Paradoja tan solo aparente: la colonización sionista sobre Palestina que lleva a cabo el Estado de Israel tiene un carácter intrínsecamente antisemita, en el sentido que la otrora representación acerca de los judíos ha sido desplazada, en el discurso israelí, por la de los palestinos. El palestino hoy ocupa la posición del judío e Israel el lugar del otrora poder europeo. 

Bajo este orden del discurso que produjo al “semita” desde el siglo XVIII, hoy todo puede ser mirado como si solo hubiera una simple “muerte”. Lógico resulta así que, frente a cualquier crítica, la acusación de “antisemitismo” prevalezca. Sintomático, a su vez, que el término “antisemita” haya pasado de un momento de duelo radical dado a fines de la Segunda Guerra Mundial, hacia uno de persecución policial de corte global contra activistas, académicos, instituciones y movimientos que adhieran a la causa palestina. Listas de restricciones, hackeo por redes sociales, cartas de presión, intensificación de los controles sobre quienes pueden ingresar o no a Israel –incluso ciudadanos chilenos de origen palestino han sido brutalmente discriminados al intentar ingresar a Israel- censura explícita o implícita, campañas concertadas de difamación a activistas, académicos y demases, entre otros mecanismos, todo ello bajo la acusación de “antisemitismo”: la singularidad palestina no admite expresión. De hacerlo, debe luchar contra la acusación de “antisemitismo” que no dejará de pesar sobre él.

Agencia Uno

 

Demás está decir que múltiples organizaciones de DDHH han sido declaradas por Israel como organizaciones “terroristas” y que a muchas organizaciones no se les permite entrar al país. Todo lo que no es Israel parece ser “antisemita” y, sin embargo, ello no deja de ser una proyección de su propia lógica y de la matriz europea que le dio origen.  

Sin embargo, por más que el conjunto de mecanismos actúen de consuno en una verdadera máquina del borramiento, Palestina adviene como una inquietud, una reverberación que impide que todo calce como el sionismo quisiera y que quiebra el continuum sobre el cual la maquinaria israelí asienta sus designios. Los palestinos no mueren, son asesinados sistemática y silenciosamente. Por eso su asesinato opera como un verdadero exterminio, donde su pueblo parece estar signado para ser borrado de esta tierra. 

Shereen Abu Akhle no es la excepción, sino la regla. Pero su asesinato porta consigo una singularidad: ella traía un chaleco antibalas que decía PRESS con letras prominentes. Pero la bala llega a su cabeza. Además, no se trata de una periodista cualquiera, sino de un “rostro” mediáticamente conocido, reportera de la cadena Al Jazeera y ciudadana estadounidense. Las imágenes son rotundas. El cadáver de Shereen yace en el suelo. Al lado una mujer intenta indicar con señas lo que ha ocurrido. Pero entre las balas no puede escapar. Nadie puede ayudar.

La bala en la cabeza a la reportera de Al Jazeera es un mensaje, no un simple asesinato ni menos una casualidad o error. Solo un francotirador puede hacerlo, ejecución pública que envía un mensaje claro y rotundo: Israel está por sobre toda Ley. Como tal, es el país que opera bajo el paradigma de la piratería: como los piratas en la época en que los espacios marítimos carecían de repartición jurídica, Israel actúa impunemente en una época en que todos los espacios (no solo el mar) jurídicos han sido suspendidos. Pero, a diferencia de la piratería clásica, frente a la que Cicerón caracterizaba como el “enemigo de todos”, Israel –siguiendo de la lógica de los imperialismos modernos- en realidad pretende ser el “amigo de todos” que combate en todo tiempo y lugar una guerra infinita contra el espectro del “antisemitismo”, es decir, contra toda fuerza crítica que impugne su proceder. El “enemigo de todos” se revela ser el “amigo de todos”, práctica de piratería generalizada en la que toda Ley se halla radicalmente suspendida. 

Pero la bala en la cabeza dice algo más: Israel tiene derecho a borrar todo archivo acerca de lo que ocurre. Incluso si ocurre en tierras ajenas como Jenin, Territorio Ocupado que Israel ocupa ilegalmente desde 1967. El mensaje es claro: esos Territorios que el derecho internacional dice que no son “míos”, fácticamente sí lo son. Y actúo en consecuencia matando a quien se requiere.

 

Todo no deja de recordar a una de las primeras versiones de la película “El Ladrón de Bagdad”, filmada por la industria de Hollywood en 1924: en ella el singular “ladrón” se burla de sus congéneres árabes diciendo: “Lo que yo quiero lo tengo”. En realidad, el ladrón podría ser Bush Jr. ingresando a Bagdad en 2003 o Bush padre en 1991. Pero, más profundamente, el singular “ladrón” representa al imperialismo occidental del que Israel constituye una de sus últimas expresiones. Israel es, literalmente el “ladrón” de Palestina -o Bagdad, da igual-. Confisca sus tierras, quema olivos, se apropia del agua y aniquila en cuanto puede operando un sistemático borramiento. El ladrón no deja de decir: “Lo que quiero lo tengo”. Los Territorios Ocupados, también los “quiere” y, por tanto, también los debe “tener”.

La bala en la cabeza es un gesto de descabezamiento. La mirada palestina queda sin dirección, sin cabeza, sin ojos ni voces que escuchar. Solo puede haber una sola versión y un continuum: el de la Ocupación que no cesa y que debe ocupar también las imágenes (ojos, voces). La máquina de borramiento es imparable.     

Israel no soporta la mirada palestina porque a Palestina le está prohibida tener rostro, no puede irrumpir en una mirada. 

El proyecto sionista se articula como una máquina de borramiento de la mirada, como un dispositivo de aniquilación masiva que hoy, al asesinar a una periodista -mujer, de una gran cadena mediática y de pasaporte estadounidense- ha enviado un mensaje claro: la mirada palestina ni siquiera puede pretender protección bajo un pasaporte estadounidense. Podríamos pensar que esta puede ser la más cruda de las conclusiones directamente dirigidas a una instancia corrupta y completamente eficaz para la gobernanza colonial sionista: la Autoridad Nacional Palestina. El asesinato de Shereen subraya cómo esa Autoridad, prendida bajo el “pasaporte estadounidense” (bajo financiamiento y apoyo europeo y estadounidense) en realidad está funcionando como parte de la propia máquina de borramiento. Ni siquiera esa Autoridad está a salvo, incluso cuando se colabora con el colono. Digámoslo peor: precisamente porque está a salvo, esa Autoridad ha sido borrada en su autoridad

Si los palestinos simplemente murieran, quizás, serían felices. Seríamos felices. Pero ni siquiera son asesinados. Son borrados, exterminados, puestos al interior de una máquina de borramiento. Sin embargo, ¿quienes son palestinos hoy, quienes son borrados, exterminados? Millones: no solo aquellos que viven la impune colonización de Palestina, sino todos los pueblos que han podido devenir palestinos en un mundo que ha devenido Palestina.

Fuente: La Voz de los Que Sobran.
Shereen: sobre la piratería israelí y la palestinización del mundo

‘No nos iremos’: palestinos de Masafer Yatta prometen resistir al desalojo del Supremo israelí que va contra el derecho internacional

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Masafer Yatta

Resumen Medio Oriente, 9 de mayo de 2022-.

Una batalla legal de 23 años concluyó esta semana con un controvertido fallo que da vía libre a la expulsión de unos 1.300 residentes palestinos en el sur de Hebrón, en la Cisjordania ocupada.

En la noche del miércoles 4 de mayo, cuando Israel iniciaba las celebraciones por el 74º aniversario de la creación de su Estado, la Corte Suprema israelí rechazó la vetusta petición de la población palestina de Masafer Yatta, que buscaba evitar que el Ejército desalojara a ocho comunidades de la zona (que comprende unas 3.500 hectáreas) para usar las tierras en entrenamiento militar.

Según el alto tribunal, los demandantes palestinos no habrían logrado demostrar que eran residentes permanentes del lugar antes de que el Ejército israelí lo declarara zona de tiro a principios de los ochenta, dando paso a la ‘Zona 918’.

Asimismo, los jueces desestimaron que la expulsión pueda constituir un traslado forzoso de población –lo que vulneraría el IV Convenio de Ginebra al que Israel se adhirió en 1951– y alegaron que, en este caso, la ley nacional prevalece sobre los acuerdos internacionales. Lee el resto de esta entrada