La última toma del camarógrafo Jaled Hamad

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Palestina en el corazón


Este mes de julio se recuerda el segundo aniversario del último y más brutal ataque israelí sobre la bloqueada población palestina de la Franja de Gaza. Muchos han sido los análisis, informes y reportajes gráficos para recordar la masacre de 2200 personas en 51 días (557 de ellas, niñas y niños), encerradas y bombardeadas en una de las zonas más densamente pobladas del mundo. Y para denunciar la impunidad que persiste, no sólo de esos crímenes de guerra sino también del bloqueo que continúa impidiendo la reconstrucción de la destruida Gaza y la sobrevivencia de su población. 

Entre esos muchos materiales, elegí compartir este documental de 45 minutos de Al Jazeera, realizado por el joven documentalista Alaa Aloul (que aparece al final mostrando la cámara destruida de su colega asesinado). En él podemos ver las dramáticas imágenes registradas por el camarógrafo Jaled Hamad (26) aun después de caer abatido por un…

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Cuento: La hoja de Ar Ramblah. De Ghassan Kanafani.

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GhasanNos colocaron en dos filas, a cada lado de la carretera que llevaba de Ar-Ramblah a Jerusalén. Nos obligaron a levantar los brazos, en forma de cruz, y cuando uno de los soldados judíos vio que mi madre me ponía delante de ella para protegerme con su sombra del sol de julio, me empujó violentamente hasta la mitad del camino polvoriento, haciéndome colocar las manos sobre la cabeza, y obligándome a mantener el equilibrio en una sola pierna.
Yo tenía entonces nueve años. Cuatro horas antes había presenciado la invasión de Ar-Ramblah por los soldados judíos. En mi incómoda posición, desde el medio del camino, vi cómo los soldados buscaban las joyas de las mujeres, y se las arrancaban, a las jóvenes y a las viejas.
Alunas mujeres soldados también hacían lo mismo, sólo que con mucho más entusiasmo.
Mi madre no paraba de mirarme, y lloraba silenciosamente. Tuve unas ganas tremendas de decirle que me encontraba bien, y que el sol no me molestaba tanto como ella imaginaba. 
Yo era lo único que le quedaba a mi madre; mi padre había muerto un año antes del comienzo de los ataques, y mi hermano había sido capturado cuando los judíos entraron en Ar-Ramlah.
El sol comenzaba a hacer flaquear a los viejos y a algunas mujeres. Aquí y allí se elevaron protestas desesperadas. Yo continuaba haciendo equilibrio en un solo pie, y ya empezaba a reconocer algunas caras que siempre me encontraba por las estrechas calles de Ar-Ramlah. Al mismo tiempo, sentí una cosa extraña cuando vi a una soldado judía riéndose y tirando de la barba del tío Abu Utman.
No es que fuese precisamente mi tío, pero le llamábamos tío por aprecio y por respeto. Era barbero, y hacía de modesto médico en Ar-Ramlah. Desde que lo conocimos, aprendimos a quererlo.
Estaba allí, de pie, abrazando a su hija menor, Fátima, pequeña y morena, que fijaba sus grandes ojos negros en los soldados judíos que se acercaban.
Una soldado morena preguntó:
-¿Es su hija?
Abu Utman movió la cabeza afirmativamente, en sus ojos inquietos había un extraño presentimiento. La soldado simplemente agarró su arma y le apuntó a la cabeza a Fátima, la pequeña de ojos siempre asustados. En aquel momento pasó delante de mí un soldado, al que la situación le llamó la atención. Se paró delante de mí, y así me impidió ver lo que pasó. Lo que sí oí fue el estampido de tres tiros. A continuación vi la cara de Abu Utman, transfigurada, horrorizada por la desgracia.
Miré a Fátima, cuya cabeza prendía hacia adelante, mientras un reguero de sangre escurría por su pelo, hasta caer al suelo, tórrido y polvoriento.
Un instante después, Abu Utman pasó rozándome, llevando en brazos el cadáver de Fátima, la pequeña morena, cuyos ojos asustados ya no tenían vida.
Abu Utman estaba rígido, mirando al infinito en un terrible silencio. Cuando pasó a mi lado, no me miró. Seguí con la vista sus pasos hasta la esquina, observando su espalda curvada. Me volví para mirar a su mujer, que lloraba sentada en el suelo, con la cabeza entre las manos, lanzando gemidos.
Un soldado judío llegó hasta ella y le ordenó que se levantara. La vieja ni le hizo caso, estaba desesperada.
Esta vez pude ver claramente lo que pasó. Vi con mis ojos cómo el soldado le dio una patada, y a ella, caer para atrás, con la cara ensangrentada. Vi después, claramente, cómo el soldado apoyaba el fusil en el pecho de ella y disparaba un solo tiro.
Enseguida el soldado vino hacia mí, para mandarme levantar el pie que, sin querer, yo había apoyado en el suelo. 
Lo hice rápidamente, y recibí dos cachetadas. Después, el soldado se limpió las manos, que estaban sucias de sangre, en mi camisa. Sentí un cansancio invencible, y miré nuevamente a mi madre que, con los brazos en cruz, lloraba sin hacer ruido.
Las piernas me flaqueaban, y tuve miedo de que no me sostuviesen. Deseaba locamente correr hacia mi madre y decirle que las cachetadas no me habían hecho mucho daño, que estaba bien, que no llorase.
Los pasos de Abu Utman interrumpieron mis pensamientos. Volvía a su sitio, después de haber enterrado a Fátima. Me acordé de repente de que también habían matado a su mujer, y que ahora él iba a saberlo.
Se paró antes de llegar. Me daba miedo. Podía ver sus hombros cargados, el sudor corriendo por la espalda, pero me estaba imaginando su cara: inmóvil, silenciosa, cubierta de sudor.
Abu Utman se agachó para recoger el cuerpo de su mujer a la que durante tanto tiempo yo había visto sentada en la puerta de la barbería, esperando a que terminase de comer, para volver con los platos a casa.
No tardó en pasar junto a mí, por tercera vez. Estaba sin aliento, y el sudor se pegaba a su cara cansada. 
Las personas habían dejado de llorar. Sobre los viejos y las mujeres se abatió un silencio dolorido.
Era como si los pensamientos de Abu Utman royesen a todos. Los recuerdos entrañables, las pequeñas historias que Abu Utman contaba a todos los hombres de Ar Ramblah, entre sus manos en la barbería. Todo ello constituía un mundo particular para las personas del lugar. Los recuerdos parecían meterse insistentemente en los huesos de todos.
Abu Utman siempre había sido un hombre amable y pacífico, confiado de sí mismo y de todos los demás. Empezó su vida desde cero, cuando la revolución del Monte de Fuego lo arrastró a Ar Ramblah. Lo había perdido todo, y comenzó de nuevo, como los retoños que crecían en la tierra buena de Ar Ramblah. Se ganó el cariño y el aprecio de todos. Cuando comenzó la última guerra en Palestina, lo vendió todo y compró armas, que repartió entre sus parientes, a fin de que cumpliesen con su deber en la batalla.
La barbería se transformó en polvorín, y nunca pidió nada por este sacrificio. Todo lo que quería era ser enterrado en el bonito cementerio, lleno de grandes árboles, de Ar Ramblah.
Eran estos recuerdos los que mantenían a todo el mundo en silencio, personas que empapadas de sudor, sufrían con el peso de estos pensamientos.
Miré otra vez a mi madre, que se mantenía en pie, con los brazos en alto, firme, como si no llevase ya tanto tiempo así.
Busqué a Abu Utman. Lo vi de lejos, hablando con un soldado judío, gesticulando y señalando su barbería. No tardó en ir hacia ella, y volvió con una sábana blanca, con la que cubrió el cadáver de su mujer, y caminó después hacia el cementerio.
Más tarde lo vi volver, andando pesadamente, con los brazos caídos, los hombros más cargados que nunca. Parecía mucho más viejo, cubierto de tierra y sudor, rengueando. En su chaleco el sudor se mezclaba con sangre.
Me miró como si me viese por primera vez, me miró largamente, intentando recuperar el aliento. En su mirada había muchas cosas que yo no podía entender, pero que sentía claramente. Poco a poco volvió a andar despacio, sofocado, trató de dar algunos pasos más, me miró y por fin levantó los brazos como los demás.
No nos fue dado el derecho de enterrar a Abu Utman como él deseaba, pues, cuando le llamaron para confesar lo que sabía y lo que no, oímos una terrible explosión que destruyó la casa, e hizo que el cuerpo de Abu Utman se perdiese en las ruinas.
A mi madre le contaron, mientras nos llevaban a través de las montañas hacia Jordania, que cuando Abu Utman fue a la barbería, antes de enterrar a su mujer, no trajo solamente la sábana blanca.


Ghasan Kanafani 

Ghassan Kanafani fue un escritor palestino que participó activamente en la causa palestina: fue cofundador del Frente Popular para la Liberación de Palestina y redactor en jefe del diario Al-hadaf.

El 8 de julio de 1972 fue asesinado por los servicios secretos israelíes junto a su sobrina de 12 años.

¿Cómo ser antisemita si soy marroquí judío?

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marroquí

Por Hamed Enoichi.

Yo no soy antisemita, qué tontería el que lo piense. En Marruecos ha habido judíos desde hace 2.000 años, mucho antes que la llegada del islam; de hecho es la primera religión monoteísta que hubo en Marruecos. En el centro de la medina de Tetuán estaba la comunidad judía sefardí, los expulsados de España en el año 1492. Cuando en el S XIX los españoles entraron en Tetuán se quedaron flipando de que hubiera una comunidad judía que hablaba el castellano, aparte del árabe. En Tetuán está el cementerio sefardí más grande y mejor conservado, con unas 10.000 tumbas. El cementerio se divide en dos: Cementerio viejo o de Castilla (donde hay tumbas desde 1492) y el Cementerio Nuevo, de finales de S XIX hasta mediados del XX. A la tumba de Ben Gualid van judíos de todo el mundo cada año en peregrinaje y nadie les dice nada ni les tiran piedras.

Una sección del cementerio nuevo

 

Un par de tumbas de las miles que hay en el cementerio viejo o “de Castilla”

La judería está totalmente restaurada, incluso se puede ir a la sinagoga Ben Gualid. Aún conservan el nombre las calles judías, muchas de ellas son el nombre de la ciudad española de la cual fueron expulsados. Otros hacen honor a ilustres personajes, como el propio Ben Gualid, la sultana Cohen o Vidal Sefarti.

sevilla

Calle Sevilla de la judería de Tetuán

Antes del ensanche de Tetuán por fuera de la medina a manos de españoles durante el protectorado surgido a principio de S. XX, la judería, mellah, era el barrio con más habitantes de toda Tetuán. El mellah llegó a albergar dieciséis sinagogas, entre ellas las llamada Taurel, Benmalcá, Vidal Israel, Maimón, Nahón, la Pintada, o de losSerfaty. Todas ellas desaparecieron conforme sus habitantes comenzaron la emigración a Israel y fueron vendidas junto con sus viviendas a ciudadanos musulmanes, quedando solamente y como testimonio de la rica vida que albergó la judería la del rabino Isaac Bengualid.

Interior de la sinagoga Bengualid

 

 Una comunidad que lleva más de 2000 años en Marruecos, más otra sefardí de 500 años, en pocas décadas dejaron de estar. Dejaron de existir. De 300,000, o más antes de la creación de Israel, a apenas unos 5.000 en la actualidad. Todos fueron absorbidos por el proyecto sionista, muchos embaucados, demasiados pecaron de inocentes al dejar la tierra de sus ancestros.  Lo veía hasta místico, algo tan arraigado a la marroquinidad, (no se podría explicar la cultura y el folclore marroquí sin los judíos de Marruecos) de pronto no existía. Se siente el vacío, os lo aseguro.

Casa de los Cohen, en el centro del ensanche de Tetuán

Judíos escritores, artistas, políticos y revolucionarios han sido prolíficos. Recordemos a  Abraham Serfati (Casablanca, 1926 – Marrakech, 2010):

Su familia era originaria de Tánger. Era ingeniero de minas, judío y comunista activista por la liberación de Marruecos de manos de países imperialistas, lo que le conllevó a entrar en la cárcel. Más tarde, en 1970, independizado ya Marruecos, rompió con el partido Comunista y fundó Ila l-Amam (adelante) partido de extrema izquierda de orientación Marxista-Leninista que actuaba en la clandestinidad luchando contra la tiranía deHassan II, pero que fue duramente reprimido durante Los años de plomo. En 1972 fue torturado (otros asesinados) y en 1974 entró en la cárcel donde se convirtió en el decano de los presos políticos de Marruecos; y después de la liberación de Nelson Mandela, de toda África tras pasar 17 años encerrado. En 1991 salió de la cárcel en silla de ruedas, pero no pidió perdón, se le quitó la nacionalidad marroquí y se le mandó al exilio, no sin antes gritar “¡Viva la República!” delante de todos. En el año 2000, Mohamed VI, un año después de ser coronado, le permitió volver a Marruecos y le devolvió su ciudadanía. Era antisionista, luchó a favor de la creación de un estado Palestino y su partido fue el único en pedir la autodeterminación del pueblo saharaui.

Abraham Sefarti

En el fondo de mi corazón lo que más deseo es que volvieran todos los judíos de Marruecos a Marruecos. Lo que más pena me da, muchísima, es que se tuvieran que ir. Siempre he estudiado sobre ellos y me he interesado por su legado y he buscado su rastro como un hermano que busca a otro hermano que ya no está con él. Eso es lo que realmente siento. Y que la gente crea que judíos y musulmanes nunca han sabido vivir en paz. Aún hay 5.000 judíos que se quedan todo el año en Marruecos y luchan por mantener su legado milenario, como por ejemplo en el museo de Casablanca, único de su estilo en el mundo árabe. Preguntadles de dónde se sienten: 100% de Marruecos. Algunos son incluso fervientes nacionalistas. Y los que están en Israel, hablan la misma lengua que yo, su cultura es la misma que la mía, así como los vestidos folclóricos o los festejos nupciales. Van de vacaciones a Marruecos, a la que es su verdadera tierra. Van a Marruecos de peregrinación. Otros regresan para siempre. Otros sienten nostalgia por la tierra que les vio nacer, que llevan en la sangre y a la que les gustaría regresar. Aún así, por mucha estima que les tenga como hermanos desaparecidos, no puedo tener simpatía por el estado donde residen: Israel.

No puesto tener simpatía por un estado que niega la existencia a otro pueblo. Que ocupa a otro pueblo. Que masacra a otro pueblo. Que roba a otro pueblo las tierras. Que humilla al otro pueblo. Que insulta al otro pueblo. Lo siento, pero no puedo.

Los palestinos luchan por su tierra porque de ella han sido expulsados y ocupados, porque es la tierra donde han nacido sus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos y usan esa injusticia mezclada con nacionalismo y acentuada por la religión, para luchar contra Israel y recuperar su tierra. En cambio, en Israel, muchos no han nacido nacido allí. De los que han nacido allí, muchos de sus padres no lo hicieron y sus abuelos mucho menos. La mayoría son de fuera, de Europa, de América, África… y luchan por Israel y ocupan Palestina por la cara porque en la biblia pone que esa tierra es suya. Pese a esto nadie, desde occidente, es capaz de ver que todo lo que hace Israel es por fanatismo religioso. Yo les pido a los judíos marroquíes que vayan a Marruecos para luchar por el avance y el bienestar de su verdadera tierra junto a los que han compartido existencia:  musulmanes, cristianos, árabes, bereberes, gnawas.. O a otro país que no cometa las atrocidades que comete Israel, pero teniendo claro que su  patria durante milenios ha sido Marruecos y no Palestina. Que Palestina ya es la patria de otros desde hace mucho tiempo y que no tienen porque ser cómplices del atropello sionista.

Judíos de Marruecos recién llegados a Israel

Cuando la comunidad internacional pida perdón al pueblo palestino. Cuando digan que partir su territorio en dos y darle a una minoría de recién llegados la mayoría de la tierra. Cuando digan que la creación de Israel fue y sigue siendo un atropello, entonces una gran parte de los palestinos encontrará la paz. Entonces ya se podrá negociar lo que sea. Mientras el discurso continúe siendo “Es que son ellos que no aceptan la partición” como si estuvieran obligados a aguantar y hacerlo a la fuerza, nada va a cambiar. Mientras que no se les tenga en cuenta para nada, así como fue en la creación de Israel, donde ni siquiera se les preguntó si cedían la mitad de su terreno, cómo, cuánto y por qué, no cambiará nada. Son así de pesados, qué le vamos a hacer.

De mientras, yo seguiré soñando para que los judíos de Marruecos vuelvan a la tierra de la que nunca tuvieron que irse: Su verdadera casa. Muchos dicen que fueron engañados por Israel para ir y que una vez ahí no les dejaron volver, porque el estado de Israel sólo se sostenía si llegaban olas migratorias masivas de judíos; y no es que llegaran, sino que la propia inteligencia de Israel iba a por ellos y los sacaba clandestinamente. Aunque si ahora volvieran todos de golpe junto a sus descendientes, lo más seguro es que se les vería con recelo; y no por ese supuesto odio visceral de los musulmanes hacia los judíos, que no ha existido hasta la creación de Israel, sino por miedo de que a ellos también les dividan la tierra injustamente en dos. Pero ellos no lo harían. Ellos son marroquíes. Judíos, pero Marroquíes. No les hace falta dividir nada porque ya están en su casa. La tierra en la que han convivido desde siempre con los demás.

Fuente: Negra Tinta.

El relato de una brigadista venezolana en Gaza

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Brigadista internacionalista Valeria Cortés

Brigadista internacionalista Valeria Cortés

Entrevista a Valeria Cortés de María Fernández.

Valeria Cortés es una activista y brigadista internacional que ha pasado dos años y medio en Gaza, siendo testigo de las atrocidades que comete a diario Israel contra los casi dos millones de palestinos retenidos en la franja, un lugar que ella define como un “campo de concentración”. Cortés tiene nacionalidad venezolana, argentina y española. Su familia es de origen español, sus abuelos emigraron durante la Guerra Civil a Argentina, donde sus padres se conocieron, y de donde tuvieron que huir, una vez más, a Venezuela. Se confiesa indignada ante la manipulación de los medios de comunicación sobre la situación en Gaza, al igual que con Venezuela, y narra con estupor, emoción y rabia, los duros episodios que ha vivido en la franja.

Has regresado a España hace unas semanas, tras haber estado en Gaza desde 2013. ¿Qué te llevó a ir allí como brigadista?

El interés primordial es la colaboración entre pueblos, es una misma lucha. El problema en Palestina no es religioso sino de imperialismo y ocupación, y es algo que hemos vivido en carne propia en América Latina. Lo que pretendemos es que no se vea como un problema local o regional, sino una lucha internacional. La misma lucha que estamos dando en Venezuela por ser libres, la están librando los palestinos, aunque en condiciones diferentes. Palestina es un símbolo de resistencia para los pueblos que luchan contra la opresión. Se trata de un mismo combate, sin fronteras, es una lucha de los pobres del mundo, de los oprimidos, contra ese 1% de la población que están acabando con el futuro del planeta y de la humanidad.

Has sido testigo de los cruentos ataques del verano de 2014, que se saldaron con más de 2.000 palestinos muertos y más de 11.000 heridos. ¿Qué es lo que más recuerdas de aquellos días?

Se me quedaron grabadas dos cosas: primero, la gran fortaleza del pueblo palestino y especialmente de la mujer palestina, como aspecto positivo en medio de la masacre, y es que los palestinos están dispuestos a luchar hasta vencer. La mujer palestina es valiente aunque su pozo de dolor no tenga fondo porque ve morir a sus hijos hasta 3 veces. Digo 3 porque los matan 3 veces; primero lo hacen físicamente, luego, lo hacen al negarles cualquier tipo de justicia, y llegan al tercer crimen, que es la calumnia, y es que los medios de comunicación convierten al verdugo en víctima y a la víctima en verdugo. Lo segundo que se me quedó grabado, en el lado negativo, es la tremenda cobardía del ocupante, que no está luchando por su tierra como hacen los palestinos. He visto cómo bombardeaban hospitales, escuelas de la ONU donde había niños que se refugiaban de los bombardeos en las calles, y nunca olvidaré los cuerpos de esos niños en las morgues. Está claro que todos podemos ser víctimas de un crimen, pero cuando nos ocurre, tenemos una justicia que nos respalda, y los palestinos no. Ellos entierran a sus muertos ante un inmenso silencio político y sin esperanza de que se haga justicia porque Israel tiene impunidad total. Yo creo que en Palestina se juega el destino de la humanidad porque si hay un sitio donde está bien definido el bien y el mal, la cobardía y la valentía, lo mejor y lo peor de la humanidad, es en Gaza. He visto a soldados israelís asesinar a agricultores que sólo querían cultivar sus tierras, he visto barcos que atacaban a los pescadores que sólo buscaban alimento para un campo de concentración donde hay casi 2 millones de personas sitiadas. Lo terrible y lo hermoso de la humanidad, lo he visto en Gaza.

¿Por qué crees que la comunidad internacional mira hacia otro lado e incluso respalda abiertamente a Israel?

Israel no sobreviviría sin el capitalismo. Aunque suene a cliché es cierto… y no existiría sin el imperialismo; es una entidad ocupante y colonial, y lamentablemente, la humanidad ya ha vivido casos similares. Israel no es un estado, es una entidad artificial. Yo conozco a palestinos más ancianos que Israel, y es que es una base militar europea y estadounidense en territorio palestino. Si todos los gobiernos boicotearan a Israel, diplomática y económicamente, Israel no existiría, pero forma parte de este sistema inhumano y capitalista al que sólo le importa el lucro de los más poderosos a costa de la población. Ese capitalismo feroz alcanza su máxima expresión en la ocupación israelí sobre Palestina. Es difícil imaginar la brutalidad del ocupante y la soledad en la que se encuentra Palestina, rodeada de países con gobiernos que consienten la invasión sionista y el sistema capitalista mundial. Por eso, digo que es un sistema enfermo engendrado por una entidad psicópata como es Israel, que no tiene ninguna identificación con la tierra que ocupa. No tienen nada que ver con los judíos, que incluso explican que Israel está haciendo un daño terrible a la religión judía. Israel es un estado racista que utiliza el judaísmo como excusa para oprimir a un pueblo. ¿Alguien piensa que puede existir un país sólo para cristianos, o un país sólo para blancos, o sólo para ateos? Eso ya es una actitud de apartheid y segregacionista, y además, ellos ni siquiera son judíos, son personas a las que se les ofrece un territorio, una casa y armamento a cambio de colonizar una tierra que no es suya, porque los que viven allí tienen doble o triple nacionalidad. Una encuesta reveló que el 30% de los que se llaman israelíes querían emigrar porque no se sienten, ni lo son. En la Palestina histórica vivían en total paz judíos, musulmanes, cristianos, ateos… Por tanto, eso es lo que se querría ahora, un solo estado, llamado Palestina, que sea secular, y en el que todas las religiones puedan convivir.

Hay extranjeros que no sólo encuentran dificultades para entrar sino también para salir, e incluso algunos ni siquiera han podido salir. ¿Has tenido esas dificultades para entrar y salir de Gaza?

Salir es tremendamente difícil; es un campo de concentración incluso para los extranjeros que están allí, que desde hace un año y medio ya no pueden entrar por Rafah. Yo tuve que salir por el cruce de Rafah, que está controlado por Egipto y que a veces permanece cerrado durante meses; incluso ha llegado a morir gente que esperaba poder salir para someterse a un tratamiento médico. Egipto le ha dejado elegir a Israel qué extranjeros entran y cuáles no, e Israel no permite la entrada de activistas y brigadistas a la franja de Gaza. Además, las condiciones para entrar y salir con terribles, es una humillación constante. En el cruce de Rafah, a los palestinos se les lleva como deportados, y lo sé porque viajé con ellos. Allí les retienen el pasaporte y hasta que no están montados en un avión en el aeropuerto de El Cairo, no se les entrega su pasaporte. Ni siquiera hacen el recorrido que todos hacemos en los aeropuertos, sino que son custodiados en todo momento por la policía, que es quien lleva sus pasaportes. Es una situación en la que la realidad supera a la ficción, porque aunque quisiéramos inventar algo más dramático para Palestina, sería imposible.

Jaldía Abubraka, española de origen palestino y miembro de Unidad Popular-Izquierda Unida (UP-IU), estuvo retenida 4 meses en Gaza, y consiguió volver gracias a la presión desde España. Ella definió Gaza como la mayor cárcel al aire libre del mundo.

Es un campo de concentración, y es peor que una cárcel, porque las cárceles no son bombardeadas a diario y Gaza sí. Allí están retenidas a casi dos millones de personas en condiciones inhumanas, con el mayor desempleo del mundo, muchísimos casos de cáncer en niños, que además son cánceres atípicos. Yo tuve la desgracia de visitar hospitales, hablar con médicos y pacientes, y los testimonios son terribles. Había una madre cuyo hijo tenía un cáncer muy extraño de garganta, y con 8 años ya había vivido tres de las grandes masacres que han sufrido los palestinos. Masacres como la de 2014 llaman la atención de los medios de comunicación por su magnitud, pero esto es un genocidio rutinario. El pasado 12 de marzo, desde la cobarde distancia, bombardearon una humilde casa, mejor dicho, un humilde cuarto donde dormían 6 niños con su madre. Murieron dos: una niña de 3 años y un niño 10. Cuento esto porque entre tantas cifras, quiero rescatar la parte humana, cuando el padre de ese niño me enseñó su impoluto cuaderno escolar y me dijo que la profesora le había dicho que tendría un gran futuro. Ese futuro fue destruido por una bomba de una tonelada, que además de acabar con dos vidas, dejó al resto de hermanos con un miedo que les impide dormir. Estamos hablando de un drama humano, con nombre y apellidos, y sueños destruidos.

¿Cuál es la labor de un brigadista en la franja de Gaza?

Sobre todo, somos testigos de una masacre. No podemos proteger a los palestinos porque estábamos con ellos en los hospitales, y los bombardearon igualmente. Si a Israel no le apetece, no dispara, pero si quiere, o hace aunque haya 100 o 200 extranjeros. Lo importante aquí es ser testigo y dar difusión a lo que está ocurriendo. Nosotros no podemos ser guardaespaldas, vamos allí como hermanos a presenciar, denunciar y darles voz a los que no la tienen. Recuerdo que, en mitad de un bombardeo, una mujer gazatí me pidió que contara lo que estaba viendo y me dijo: “Por favor, nos están matando como a perros y si fuéramos, habría una mayor reacción internacional. Después de haber estado dos años y medio sin salir de Gaza, se me sigue haciendo raro sentarme en una terraza y ver a la gente pasar. Tengo claro que no podemos seguir esperando a que los gobiernos hagan algo, tenemos que ser los pueblos porque hoy son ellos, pero mañana podemos ser nosotros. La indiferencia mata. Si nuestros pueblos estuviesen en las condiciones en las que está el pueblo palestino, querríamos solidaridad internacional porque lo peor es la soledad. Yo quisiera que quien lea esto, convierta su indignación en acción porque hay que parar estos asesinatos ya.

¿Cómo ves el futuro próximo de los palestinos?

Eso depende de nosotros, de los pueblos, porque depende de nosotros presionar a nuestros gobiernos e incluso luchar por tener gobiernos más humanos y justos. Los gobiernos deberían boicotear a Israel, romper las relaciones diplomáticas. Veo la situación muy difícil porque los organismos internacionales, como la ONU, que deberían estar llamados a defender los Derechos Humanos, lo que hacen es darle más tiempo a Israel para que prolongue la ocupación. Yo soy optimista en cuanto a la resistencia de los pueblos, tarde o temprano, Palestina será libre, pero lamentablemente, está costando y costará, más sangre inocente. Al menos que el pueblo se levante, no sólo por Palestina, sino por sus propios derechos, será difícil avanzar. Si todos los gobiernos del mundo hicieran lo que algunos gobiernos de América Latina, como Bolivia, Ecuador o Venezuela, y cortaran sus relaciones con Israel, no seguiría muriendo gente. Quiero insistir en que los niños y las mujeres no son daños colaterales, porque Israel tiene la tecnología militar para matar a quien quiera, son objetivos militares, y esto no lo digo yo, lo dicen las cifras. Asesinan mujeres, niños y jóvenes porque son objetivos militares, los bombardeos a hospitales, a escuelas de la ONU, a casas particulares, están planificados y son rutinarios.

Decías que la ONU le está dando tiempo a Israel para que prolongue la ocupación. ¿Qué debería hacer este organismo internacional?

Lamentablemente, la ONU es un instrumento imperialista, y eso lo demuestra su práctica. Se aprueba una resolución contra Irak, e Irak es invadido y devastado. Contra Israel hay casi 500 resoluciones que son quedan muy bonitas sobre el papel, pero luego no hay ni la más mínima presión a Israel, es letra muerta sobre papel mojado. Es una burla hacia la humanidad entera porque Palestina sólo cuenta con los pueblos del mundo, por eso, quiero hacer un llamamiento para que la gente se conciencie de lo que está ocurriendo y actúe. Hay que impulsar el boicot a Israel (N. de la R.: BDS – Boicot, Desinversión y Sanciones), movilizarse en las calles y tratar de presionar a los gobiernos. Europa se llena la boca hablando de democracia, cuando ha sido la gran saqueadora de los recursos naturales del planeta junto con EEUU. América Latina y África no somos países subdesarrollados sino países super- explotados, y encima tienen indignidad de darnos lecciones de democracia. Los gobiernos de Europa y EEUU son ladrones y genocidas, y encima se atreven a dar lecciones a América Latina y África sobre cómo vivir y actuar.

Fuente: Diario Crítico.

La policía británica cita a declarar por crímenes de guerra en Gaza a una exministra israelí

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tzipi livni
La exministra de Asuntos Exteriores israelí Tzipi Livni, hoy solo diputada, fue citada por la Policía británica durante su visita del pasado jueves a Reino Unido en relación con un presunto delito de crímenes de guerra durante la ofensiva israelí en la Franja de Gaza de 2008-2009, conocida como Plomo Fundido.

Precisamente para evitar cualquier citación de este tipo, Livni formalmente estaba de viaje oficial, con lo que la protegía la inmunidad diplomática, así que finalmente no cumplió con la citación. El incidente ocurrió el jueves, pero hasta este domingo no lo confirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Livni recibió la citación el propio jueves a pesar de que el Gobierno israelí está trabajando “furiosamente” para evitar estas citaciones, según recoge el diario israelí Yedioth Aharonoth. Por ello, se organizó un encuentro con un diplomático británico para justificar el carácter oficial de la visita y la inmunidad diplomática de Livni por ser una “visita de Estado”.

Sin embargo, las autoridades israelíes reconocieron que la citaciónfue una sorpresa tanto para ellas como para la propia Livni, ya que es la primera de esta índole.

En respuesta al incidente, el líder del partido de Livni, Unión Sionista, Isaac Herzog, envió este domingo una carta al ministro de Exteriores británico, Philip Hammond, para “exigir” a Reino Unido un cambio en las leyes para evitar que se repitan estas situaciones.

Fuente: Infolibre.

¿Qué sabes de la detención administrativa que ejerce Israel sobre los/las palestinos?

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¿Sabías que más de un 40% del total de la población masculina palestina ha pasado por las cárceles israelíes? ¿Sabías que el total del 20% de la población palestina también lo ha hecho, incluyendo a miles de menores de edad y mujeres? ¿Sabías que Israel utiliza una herramienta excepcional prevista en tiempos de guerra, como es la detención administrativa, para practicar un castigo colectivo a la población palestina? ¿Sabías que puede ser constitutivo de un crimen de guerra?

detención administrativa

Fuente: RESCOP.