Video: Marcha de repudio a Netanyahu en Argentina

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Transmisión de Galeb Moussa vía Facebook.

 

Los Otros Judíos mencionados entre los que repudian la visita de Netanyahu.


Más temprano, una delegación del Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino hacía entrega en Cancillería de una Declaración de Repudio por la visita de Netanyahu al país, en coincidencia con la presencia del primer ministro israelí en el Palacio San Martín. En las inmediaciones hubo un fuerte operativo de seguridad.

Fuente: Federación De Entidades Argentino-Palestinas.

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Agentes de Israel reprimen a militantes argentinos en su propio país

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Comunicado de la Federación de Entidades Argentino-Palestinas – Bs. As. 08/09/17.

Rechazamos que agentes extranjeros repriman a militantes que en su propio país manifiestan públicamente. Nuestra solidaridad con Asambleas del Pueblo, de la que dos militantes fueron reprimidos por guardias israelíes dependientes de la embajada de ese país.

UN APRIETE DE LOS FASCISTAS SIONISTAS EN ARGENTINA CONTRA LAS ASAMBLEAS DEL PUEBLO!!!

HOY, EN HORAS DE LA MAÑANA, DOS COMPAÑEROS DE LAS ASAMBLEAS DEL PUEBLO QUE SE ENCONTRABAN PEGANDO EL AFICHE ABAJO SOBRE LA AVENIDA DE MAYO, FUERON SECUESTRADOS POR CINCO PERSONAS DE CIVIL QUE LOS INTRODUJERON EN LA EMBAJADA DE ISRAEL (Chacabuco y Av. de Mayo).

Net en Arg

ALLÍ, EN EL ESTACIONAMIENTO, FUERON ULTRAJADOS, DESNUDADOS, INSULTADOS, FOTOGRAFIADOS Y AMENAZADOS POR LOS MATONES DE NETANYHAU, QUIENES, ADEMAS, LES ROBARON LOS 2.000 AFICHES E IMPLEMENTOS PARA PEGARLOS QUE TENÍAN EN SU PODER.

DESPUÉS DEL APRIETE, QUE INCLUYÓ AMENAZAS Y CACHETADAS Y, ANTE LA PASIVIDAD ABSOLUTA DEL PERSONAL DE LA POLICÍA DE LA CIUDAD, FUERON
SACADOS A EMPUJONES A LA CALLE, CON LA ADVERTENCIA DE QUE SI LOS VOLVÍAN A VER PEGANDO CARTELES CONTRA ISRAEL SERÍAN BOLETA.

LA INJERENCIA DEL SIONISMO EN NUESTRO PAÍS HA LLEGADO A LIMITES DIFÍCILES DE CREER. ESTOS MATONES SON LOS MISMOS QUE ASESORAN A BULLRICH Y COMPAÑÍA, SON LOS MISMOS QUE PROVEEN DE ARMAS Y TÉCNICAS DE REPRESIÓN AL GOBIERNO REACCIONARIO DE MAURICIO MACRI.

DESDE LAS ASAMBLEAS DEL PUEBLO, DENUNCIAMOS ESTE ATROPELLO, ESTA VIOLACIÓN A LAS GARANTÍAS Y DERECHOS ESTABLECIDOS EN NUESTRA CONSTITUCIÓN Y LA COMPLICIDAD DEL SIRVIENTE GOBIERNO MACRISTA CON LOS ASESINOS FASCISTAS DE ISRAEL.

PERO NO NOS AMEDRENTARÁN: RATIFICAMOS LA CONVOCATORIA A LA MARCHA DEL PRÓXIMO MARTES, A LAS 16 HORAS EN AV. DE MAYO Y 9 DE JULIO, PARA REPUDIAR LA PRESENCIA DE ESTROS GENOCIDAS EN NUESTRO PAÍS Y RECLAMAR LAS SANCIONES QUE CORRESPONDEN A ESTE ATROPELLO.

ASAMBLEAS DEL PUEBLO
8 de Septiembre de 2017, 12 horas

Almagro, Israel y la mentira como política continental

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almagro Israel

Por María Landi.

Columna mensual publicada en el portal Desinformémonos.

El Secretario General de la OEA Luis Almagro, no contento con promover la intervención estadounidense en Venezuela -en lugar de tender puentes para reducir la polarización social-, recientemente ha sumado motivos para la indignación popular al visitar Israel y hacer declaraciones que nos ofenden.

Almagro no habló como el representante de un organismo internacional, sino como un simple propagandista de Israel, presentándolo como un Estado normal, progresista y moderno, respetuoso de la democracia y los derechos humanos. Curioso concepto de democracia tiene el Secretario General de la OEA, que según él es compatible con el nacionalismo religioso, la ocupación colonial y el apartheid.

Por contraste, esta semana en una conferencia en la UNAM de Ciudad de México, el historiador israelí Ilan Pappé dejó claro que el Estado de Israel, nacido de la destrucción del pueblo, el territorio y la cultura árabes de Palestina, se sostiene desde hace siete décadas en base a un régimen de limpieza étnica, ocupación militar, colonización territorial y apartheid jurídico.

Ese Estado controla por la fuerza la totalidad del territorio de la Palestina histórica, desde el Mediterráneo hasta el Jordán, manteniendo a la mitad de la población que vive en él (unos seis millones de personas) sin absolutamente ningún derecho (en los territorios ocupados) o con derechos limitados (dentro de Israel) por el simple hecho de no ser judía. Y al tiempo que promueve la inmigración de población judía de todo el mundo, le niega a otros seis millones de palestinos/as el derecho de regresar a su tierra, obligándoles a vivir en el exilio o en miserables campos de refugiados en los países vecinos.

Israel es el Estado que ha desconocido e ignorado más resoluciones de la ONU desde 1948 hasta el presente (incluyendo la Corte Internacional de Justicia y el Consejo de Seguridad). Además de las numerosas resoluciones incumplidas, Israel comete diariamente crímenes de guerra -según el Derecho Internacional Humanitario- contra la población palestina. Entre ellos, desplazamiento forzado, traslado de población ocupante al territorio ocupado, apartheid (como recientemente afirmó la CESPAO, un órgano de la ONU) y genocidio incremental, como llama Ilan Pappé a la combinación de limpieza étnica gradual (en Cisjordania y Jerusalén Este) con ataques y bombardeos periódicos (en Gaza).

Pappé dejó claro lo que hemos dicho en esta columna muchas veces: el llamado “conflicto” palestino-israelí no es una disputa entre dos pueblos por la misma tierra, sino el resultado de una ideología y un proyecto colonial surgidos en Europa a fines del siglo XIX (el sionismo), que se propuso apropiarse del territorio de Palestina, expulsando a su población árabe nativa para sustituirla por colonos (judíos) provenientes de otros países. Los colonos sionistas europeos y blancos que llegaron a Palestina no eran descendientes de las y los palestinos originarios de religión judía, que hasta 1948 convivían pacíficamente con sus compatriotas de religión musulmana y cristiana –en Palestina y en todo el mundo árabe.

En sus declaraciones Almagro afirmó también que los pueblos latinoamericanos tenemos “los mismos principios y valores de respeto a la democracia y los derechos humanos” que Israel. Palabras similares suelen estar en boca de diplomáticos y representantes del régimen sionista en nuestros países. Semejantes afirmaciones deberían ser respondidas categóricamente con una indignación generalizada, pero la verdad es que suelen pasar desapercibidas y hasta toleradas.

A menudo me pregunto por qué los pueblos latinoamericanos, que tenemos siglos de resistencia contra el racismo y el colonialismo, y varias décadas de lucha contra el autoritarismo militar y el terrorismo de Estado, nos dejamos insultar por representantes de un Estado que mantiene la ocupación colonial más larga de la historia moderna (la única que queda en la agenda de la ONU desde su creación) y nos la presenta como “la única democracia de Medio Oriente”.

La dura verdad es que América Latina -al igual que otras regiones del llamado Sur Global- se está convirtiendo en la retaguardia estratégica de Israel, ante el deterioro acelerado de su legitimidad en el hemisferio Norte como consecuencia del avance de la campaña mundial de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). El sionismo está desplegando en nuestro continente una preocupante ofensiva diplomática, económica y mediática, buscando incrementar su influencia, especialmente a través de la OEA y el BID.

Detrás de su interés en “cooperar” con nuestros países en cuestiones como tecnología agrícola y de irrigación (desarrollada tras décadas de despojo de sus recursos hídricos a las comunidades palestinas, mediante un verdadero apartheid del agua), Israel esconde su codicia por nuestros recursos estratégicos (por ejemplo, el acuífero Guaraní en América del Sur) y también su intención de exportar a nuestros países su modelo de Estado segurocrático, militarizado y represivo.

Aprovechándose de una coyuntura mundial donde aumentan el miedo al terrorismo y la islamofobia, de la impunidad que le ofrece la Era Trump y del giro hacia la derecha en nuestros países, Israel ve una oportunidad única para vendernos su industria de seguridad y armamentística (con el valor agregado de “probado en terreno”, es decir, en los cuerpos palestinos), así como su experticia en la lucha contra “el terrorismo” -que no es otra cosa que la represión brutal de la población palestina, que resiste mayoritariamente por medios no violentos al despojo de su tierra.

Quienes sufrimos el terrorismo de Estado reconocemos a un Estado terrorista, y debemos rechazarlo. Así como rechazamos la incitación de Almagro a la intervención externa en Venezuela, debemos rechazar su trabajo de blanqueo (‘whitewashing’) para normalizar los crímenes de Israel. No tiene nada de ‘normal’ un régimen que desde hace siete décadas viola sistemáticamente todos los derechos humanos del pueblo palestino, asesinándolo extrajudicialmente, encarcelándolo indefinidamente sin cargos ni juicio, apresando a sus niños por tirar piedras al ejército de ocupación y juzgándolos en tribunales militares, robándole y negándole su agua, expulsándolo de sus tierras, demoliendo sus casas, escuelas y hospitales como castigo colectivo o para vaciar la tierra y entregársela a colonos judíos, y permitiendo que éstos roben, destruyan y quemen cultivos, casas y propiedades palestinas con total impunidad.

Los pueblos latinoamericanos no tenemos ningún valor ni principio en común con Israel. Por el contrario, estamos por el fin de toda ocupación militar, de todo régimen colonial, racista y supremacista (basado en la superioridad de un grupo de población sobre otro, como es el caso de la etnocracia israelí), y por la autodeterminación de los pueblos, la misma que se le niega al pueblo palestino.

El paradigma de los derechos humanos y la democracia en el siglo XXI no admite que dos grupos de población viviendo en el mismo territorio sean gobernados por dos sistemas legales y jurídicos distintos en función de su origen étnico o religioso (civil para la población judía, militar para la población palestina), o que la población no judía sea discriminada por más de 50 leyes. Eso se llama apartheid, no democracia.

La mejor respuesta a las mentiras de Almagro como vocero del sionismo la dio Ilan Pappé al concluir su exposición en la UNAM: “Debemos entender que Palestina es un asunto de justicia social y moral. No es el peor conflicto que hay en el mundo, ni el movimiento sionista es el más cruel que ha existido en la historia. Pero es el relato más fabricado de nuestro tiempo. Es la historia más mentirosa del mundo. Y es la que muestra como ninguna otra la hipocresía y el doble rasero de Occidente. Hay muchos regímenes malos en el mundo, pero nadie los describe como positivos, o como “complejos”. El conflicto Palestina-Israel no tiene nada de complicado: es un caso clásico de colonialismo de asentamiento. Y la única solución es la descolonización de Palestina. Eso va a ocurrir cuando el mundo le diga a los sionistas: ‘No les creemos más su relato fabricado. Sabemos demasiado para creerles. ¡Dejen de mentir!’”

 

 

 

Relato de una de tantas expulsiones del Sáhara ocupado

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Antzine

El Ghalia Djimi y Antzine Biain

Tenía previsto enseñar español e inglés a las mujeres saharauis de El Aaiún, pero fue expulsada por las autoridades marroquíes. Este es el relato de Antzine Biain, feminista e internacionalista, como ella misma se define, escrito en Agadir el 16 de agosto de 2017, antes de salir hacia Casablanca:

“Llego al aeropuerto de El Aaiún desde Casablanca el domingo 13 de agosto a las 7 de la tarde. Mi intención es pasar allí un mes, en el cual además de entrevistar activistas saharauis, ver su situación y poder compartir ese tiempo con ellas, voy a dar un curso de inglés y español.

Teniendo claro que si digo esto en el aeropuerto no me dejarán entrar, digo que estoy de vacaciones y voy por turismo. Empiezan las preguntas sobre si tengo amigos allí, y si no es así cómo es que viajo sola, dónde me voy a quedar, qué voy a hacer etc., etc. Tras varios interrogatorios por personas diferentes me dicen que vaya a recoger mi equipaje y luego vuelva a por el pasaporte. He reservado 2 noches de hotel y ellos escriben la dirección.

Mi maleta no aparece, así que vuelvo al control a comunicárselo, uno de los policías me pregunta entonces si voy a estar todo el mes (mi vuelo de vuelta es el 9 de septiembre) en ese hotel, le digo que no, que voy a moverme pero aún no sé por dónde. Entonces sellan mi pasaporte y me dejan marchar. Hago la reclamación de la maleta; mañana te llamaremos al hotel, me dicen los operarios del aeropuerto. Contenta y un poco nerviosa me dirijo a por un taxi…

No voy a contar todos los pormenores de esos casi dos días que pasé antes de reunirme con la activista saharaui El Ghalia Djimi. Solo decir que pensando en la cantidad de sentimientos, sensaciones, pensamientos y demás que una siente, no puedes ni siquiera imaginar, ni de lejos, lo que siente el pueblo saharaui en esa su tierra, ocupada y represaliada por Marruecos…

Solo como anécdota, impresiona y da casi miedo la inmensa cantidad de banderas marroquíes y fotos del monarca que hay por toda la ciudad. Hace unos años viaje por Marruecos y puedo asegurar que no se parece en nada a lo que vi en El Aaiún, en este aspecto.

Sé que me siguen constantemente, lo sé porque es lo que hacen con todas las personas extranjeras, también porque me lo dice una persona que no quiero nombrar, para no comprometerle, pero no es una persona saharaui; “Esto está lleno de chivatos”, me dice, “seguramente ahora están en tu hotel mirando tu maleta”. Será la de mano, pienso, porque la facturada ya la han mirado en el aeropuerto, (cuando al día siguiente de llegar voy a preguntar por ella, oh que suerte ya está allí, estaba en Estambul pero por arte de magia ha llegado en menos de 14 horas… excelente el servicio de reclamaciones de los aeropuertos marroquíes). Lo sé también porque aunque yo en este aspecto no me entero de nada, a veces es tan obvio que impresiona ver lo poco que disimulan y lo mucho que saben personas totalmente ajenas a ti….

En fin, al grano: el martes 15 a las 11:30 salgo del hotel con mis dos maletas, paro un taxi y le digo que conduzca hasta donde he quedado con Ghalia, ella me espera enfrente de la asociación ASVDH: Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de Derechos Humanos cometidos por el Estado marroquí.

El taxista me pregunta dos veces si quiero bajar allí, parece flipado. Bajo y el coche que me ha seguido hasta allí se para a esperar. Entramos en la asociación, allí conozco a Abderrahman Zayou y Brahin Daihami. Mientras tomamos un café vamos charlando y organizando los cursos de inglés y español, dos horas por la mañana y dos por la tarde. Me empiezo a poner nerviosa, hice un curso estupendo para dar clases de idiomas pero las ganas de aprender de esta gente y su gran interés hacen que me cuestione si estaré a la altura.

Sobre las 13:30 vamos para el piso donde voy a estar alojada, el coche gris nos sigue, dejamos las maletas y al bajar Ghalia me enseña unas cámaras en la casa de enfrente que graban al portal. Al montar en el coche vemos al coche gris al fondo de la calle . Salimos, ah qué suerte, ahora también nos sigue una moto. Yo estoy tranquila, al fin estoy con ella y todo lo demás da igual, han sido 2 días raros, pero al final estamos juntas. Llegamos a su casa, la moto da la vuelta, pero el coche gris se para y nos observa desde una distancia nada prudencial…

Son las 14:30 aproximadamente, creo recordar (hago énfasis en las horas para que se vea el poco tiempo que me permitieron estar con mi amiga y ya hermana Ghalia). Tras una estupenda comida con su familia, me pongo inmediatamente a revisar mis apuntes, estoy feliz pero un poco nerviosa por lo de las clases, quiero hacerlo bien y empezamos ya al día siguiente. Ahora recuerdo algo curioso, le digo a Daffa, el marido de Ghalia, que estoy más preocupada por las clases que por la policía; él me responde: deberías preocuparte más por la policía. Nos reímos.

Sobre las 18:30 vienen unas amigas a tomar el té y un poco después suena la puerta, yo ni me entero, embobada en mis apuntes; Ghalia me dice desde la puerta del salón que es la policía y que salga con mi pasaporte. Salgo sin tiempo siquiera de ponerme nerviosa y veo a 6 tipos, todos muy muy serios y con muy mala pinta, todo hay que decirlo. El que lleva la voz cantante se dirige a mí en español y me pregunta qué hago allí, porque estoy en esa casa. etcétera… Ghalia le cuenta en árabe lo que hemos hablado antes, que una amiga suya de San Sebastián me conoce y le escribió diciendo que yo estaba aquí, que hemos contactado y como yo “doy clases de español a mujeres musulmanas en la casa de la mujer de Mi Pueblo”, cosa que no es verdad pero podría serlo, se nos ocurrió que podía hacerlo aquí, enseñar español a mujeres

Acusada de hacer política

Él me lleva a la puerta del portal, sin llegar a salir, y pregunta; yo le respondo más o menos lo mismo y él me dice que he ido allí a hacer política y que por eso tengo que marcharme. Yo le digo que no he hecho nada malo y que voy a llamar a la embajada, como si eso fuera a ayudarme, pero ya se sabe cuando una se pone nerviosa llega a decir unas tonterías… me saca fuera del portal y entonces veo varios coches y un montón de tíos, y el de la moto, con la moto incluida;  yo aunque mantengo el tipo, o eso creo, le digo que conozco mis derechos, qué tontería, hablar de derechos en el Sáhara ocupado, que tengo pasaporte español y, ojo al dato: europeo, y que no me voy… él se empieza a impacientar y me dice otra vez: vamos a la otra casa a por tus maletas y te vas en taxi a Agadir; Ghalia le pide que me deje recoger mi bolso, él dice que no, otra discusión, al final accede, cojo mi bolso, salgo y debe ver algo en mi cara porque me dice: no tienes miedo, yo le digo que no entiendo, otra vez no tienes miedo y Ghalia aclara que no tengas miedo, no pasa nada. Me rindo, nos vamos en un taxi, la voz cantante, otro poli y yo, Ghalia va en su coche con su hija. Una vez allí, me dejan subir con ellas a por las maletas, despedida rápida y vamos para abajo.

De nuevo en el taxi, vamos a por otro taxi para hacer el viaje a Agadir, más preguntas, cómo se llama vuestra amiga en común, Arantxa le digo, apellido, no lo sé, le conozco de la casa de las mujeres de San Sebastián, ya te he dicho antes que soy feminista y las mujeres feministas tejemos redes entre nosotras;  ah,  no era de Canarias me dice, no, le digo… más preguntas y yo un poquito nerviosa, sé que “no  van a hacerme nada” pero solo quiero llegar a la parada de los taxis y estar rodeada de gente, me incomoda y asusta estar a solas con ellos.

Una vez allí ellos bajan pero a mí no me dejan hacerlo, me quedo en el taxi con el taxista, vuelve la voz cantante y me dice si tengo dinero para pagar el taxi a Agadir y me dan ganas de decir, si me expulsáis deberíais pagarme vosotros el viaje, me callo. Al rato me dicen que baje y monte en otro taxi, ponen mis maletas en él y, hala, a Agadir, le pido mi pasaporte y me lo da…

Sobre las 8 de la tarde, salimos para Agadir. Dos señoras mayores muy saladas, un chico de Marraquech que habla español, el taxista y yo. Ah, sin olvidar el coche de policía que viene detrás, todo el camino, aunque esta vez es un coche oficial.

Llegamos a Agadir a las 5:30 de la madrugada, el viaje ha sido cansador pero agradable por mis acompañantes, todas son súper amables conmigo, hemos parado a cenar y lo hemos hecho juntas y con el otro chico. Fátima, bueno las dos se llaman así, una de ellas me ha pedido algo para el dolor de la rodilla, abro mi maleta bajo la atenta mirada de nuestros acompañantes oficiales y le doy unos Ibuprofenos… cedo mi asiento privilegiado de copiloto que me adjudicaron mis protectores oficiales a la otra Fátima después de cenar y partimos de nuevo. Innumerables controles para salir de El Aaiún, en el primero enseñamos todas la documentación, en los siguientes que pueden ser más de 10 solo yo, es rutinario, la española preguntan en cada control, el pasaporte…

Como digo llegamos a las 5:30, me despido de todo el mundo de mi taxi por supuesto, de los otros no porque seguirán conmigo todo el rato hasta que salga de Marruecos. Esta vez el más peculiar es un tipo con una visera de NY, muy discreto, me sigue por toda la estación y al que el taxista que me lleva a buscar un hotel a la ciudad de Agadir hace una señal cuando pasamos delante suyo.

Llego muerta al hotel, no aceptan tarjeta y no tengo suficiente en efectivo en ese momento, el recepcionista con el que ha hablado previamente el taxista se queda con mi pasaporte, la cantidad de manos por las que ha pasado ese librillo de identidad que en realidad no identifica nada y digo esto porque en el pone que yo soy española, pero no, no lo soy, soy vasca.

Intento descansar sabiendo que mi hermano ha hecho las gestiones para que nuestra amiga de la agencia de viajes me consiga un vuelo para volver. Él, mi hermano, también está esperando que le diga cuándo podemos denunciar mi expulsión. Debería haberlo hecho en cuanto ocurrió, pero no tengo fuerzas y sobre todo no soy tan valiente como este gran pueblo y prefiero esperar a llegar a Madrid o al menos a pasar el control de salida de Marruecos.

Escribo esto desde el hotel de Agadir donde por cierto esta mañana al bajar y preguntar por un banco el tipo del hotel muy amablemente y sin ningún disimulo me ha indicado a mí y a los tres polis que estaban fuera la dirección que debía tomar; escribo esto como digo esperando que llegue la hora de ir al aeropuerto, sin ganas de salir ni siquiera a ver la ciudad. Estoy muy cansada, un poco triste y con un cúmulo de sentimientos y sensaciones difíciles de explicar, que ya gestionaré…

En estos tres días no he podido hacer mucho, hoteles, taxis y policías… Pero aunque haya sido poco el tiempo que he pasado con mis compañeras activistas, apenas 7 horas, ha merecido la pena. He podido conversar y compartir con ellas su experiencia de lucha y de vida, las dos van unidas y he creado un vínculo con esta causa que aunque ya existía desde hace muchos, muchos años ahora es mas fuerte si cabe.

Lo que me ha ocurrido a mí y a otras activistas antes no es nada; es una solemne tontería comparado con la represión que sufre este pueblo en su tierra. Este pueblo lleno de vida, lucha, solidaridad y dignidad que no dejará de luchar hasta conseguir su libertad y que contará siempre con el apoyo de todas nosotras”.

Antzine Biain, concejala de EHBildu, finaliza su escrito con “Hasta la victoria siempre. Viva la RASD. Gora Sahara askatuta. SAHARA HURRIA”. Pasó la noche del miércoles 16 en Casablanca, y salió para Madrid el jueves, seguida en todo momento por la policía marroquí de paisano.

 

Fuente: Contramutis.

General brasileiro visita Escola de Logística e Escola de Artilharia das Forças de Ocupação de Israel

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Reunião com o Brigadier General R1 Mishel Ben Baruch, Diretor do SIBAT, em Tel Aviv / Israel. SIBAT é o órgão do MD Israelense responsável por coordenar a indústria de base de defesa. Foto: General Theophilo 

Redação.- O general Teophilo destaca, no seu Facebook, a visita a Israel para “discutir a possibilidade de realização de acordos para efetivação de compras Governo a Governo entre Brasil e Israel e reafirmar o convite para a participação das Forças de Defesa de Israel no Exercício Multinacional de Logística, AmazonLog 17”.

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Fonte: General brasileiro visita Escola de Logística e Escola de Artilharia das Forças de Ocupação de Israel — Desacato

¿Todavía esperando al Gandhi palestino? Ella/él ya está aquí

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Palestinian spirit
Por Zaha Hassan (Haaretz).
La segunda pregunta más común que se le hace a una persona palestino-americana (después de “¿Dónde está Palestina?”) es: “¿Dónde está el Gandhi palestino?”.

 

Los estadounidenses quieren saber por qué los palestinos no emplean tácticas no violentas para poner fin a tantas décadas de opresión y colonización de su tierra.

Por supuesto, implícita en esta pregunta está la suposición, cultivada por las representaciones del “árabe enojado” y el musulmán nihilista en los medios masivos −así como por campañas de incidencia bien financiadas por grupos de presión y sus “think tanks” que presentan a todo el Medio Oriente como un hervidero de odio contra el Occidente cristiano−, de que los palestinos están genéticamente predispuestos a la violencia.

La verdad es que si alguna vez se le diera el Premio Nobel de la Paz a un pueblo entero por la moderación que ha demostrado y la obstinada determinación de sobrevivir, perseverar y construir un mañana mejor, a pesar de los intentos sistemáticos de borrarlo −incluso de los intentos de negar su misma existencia, a lo Golda Meir−, habría que dárselo al pueblo palestino.

Porque ¿dónde hay otro precedente de encarcelamiento de dos millones de personas, deliberadamente convertidas en dependientes de alimento, agua y energía durante una década entera, mientras persiste la narrativa de que todo se justifica por la “seguridad” de Israel, como el que sufre actualmente Gaza?

¿Dónde hay otro precedente de siete millones de personas a las que se les niegue el derecho de regresar a sus hogares y propiedades confiscadas hace siete décadas, simplemente porque son de la religión equivocada, mientras que nuevos asentamientos ilegales se expanden furiosamente en el pedazo de tierra de Cisjordania que se supone debería formar parte de su futuro Estado?

¿Dónde hay otro precedente de estados y organismos multilaterales encargados de defender la aplicación del derecho internacional y la legalidad, exigiéndole a un pueblo ocupado que haga cada vez más concesiones, y que negocie para legitimar los crímenes de guerra y normalizar la existencia de su ocupante?

La verdad es que cada niñita de Cisjordania que cruza un puesto de control militar para llegar a la escuela es una Rosa Parks. Cada prisionero que arriesga su vida durante semanas en una huelga de hambre para desafiar su encarcelamiento y las condiciones del mismo es un Mandela, y cada residente de Gaza que sobrevive a las privaciones deshumanizantes es un Gandhi palestino.

¿Cuántos miles de alfombras de oración más tienen que desplegarse en las calles de Jerusalén para que la resistencia no violenta palestina sea no sólo reconocida sino apoyada y alentada? ¿Cuántas protestas semanales más deben tener lugar en Bi’lin y otras aldeas en Cisjordania? ¿Cuántas carpas de la paz más tienen que ser levantadas y derribadas en Jerusalén y en el Naqab?

La verdadera cuestión, sin embargo, no es cuantificar las protestas, sino asegurarse de que el mundo las conozca.

Gandhi sabía esto. Martin Luther King Jr. lo sabía también. Y el gobierno israelí, [el lobby judío] AIPAC y los interesados ​​en mantener el dominio de Israel sobre Palestina lo saben. Y es por eso que proyectos legislativos escandalosos como la ley anti-BDS 720 del Senado están circulando por los pasillos del Congreso. El proyecto de ley, elaborado con la participación de AIPAC, convertiría en un delito punible con hasta 20 años de cárcel y una multa de hasta un millón de dólares abogar por el uso de tácticas económicas no violentas contra Israel.

¿Se imaginan a Rosa Parks encarcelada durante 20 años por organizar el boicot a los autobuses segregados? ¿O a Martin Luther King Jr. obligado a pagar un millón de dólares por boicotear los comedores racistas?

Debería quedar claro para todo el mundo que está mal penalizar la libertad de expresión que busca acabar con una injusticia. Cuando se les presentan los hechos, los estadounidenses lo entienden. Y poco a poco, pero con certeza, algunos miembros del Congreso que inicialmente copatrocinaron el proyecto de ley en la típica genuflexión ante AIPAC (“¿dónde hay que firmar?”) están viendo la luz, como la senadora Gillibrand, que al ser alertada por la ACLU sobre las amenazas a la libertad de expresión y las debilidades constitucionales del proyecto de ley, y ser convocada por sus votantes en una reunión del ayuntamiento, expresó su voluntad de repensar su apoyo.

Así, mientras que CNN y Fox News pueden no estar mostrando a los cientos y miles de palestinos/as que han estado orando en las calles de Jerusalén durante la semana pasada, en protesta por el intento disimulado de Israel de ejercer su soberanía sobre el Haram Al Sharif, estos intentos legislativos de los defensores de Israel de acabar con el apoyo a la resistencia no violenta palestina en los territorios ocupados o en el extranjero están echando luces o focos de estadio sobre estos temas.

Activistas de todos los movimientos progresistas están siendo conscientes de cómo sus libertades civiles están siendo puestas en peligro para proteger a la ocupación israelí en Palestina. Del mismo modo, cuando las aerolíneas estadounidenses aplican la legislación israelí impidiendo a defensores de derechos humanos viajar a Israel (incluyendo a judías estadounidenses, una de las cuales es una rabina), los estadounidenses ven la conexión entre eso y las aborrecibles prohibiciones de viajes impuestas por la Administración Trump.

El pueblo palestino y sus aliados deberían desear (y orar en las calles) que Israel continúe revelando la naturaleza de su opresión, mientras continúan valiéndose de tácticas no violentas probadas para llevar la justicia y el derecho hacia una comprensión más verdadera de las causas y las soluciones al conflicto Israel-Palestina.

No hay manera más poderosa de exponer una injusticia y de corregir las percepciones erróneas asociadas con esa injusticia que a través del opresor mismo. Rosa Parks, el Dr. King y Gandhi sabían esto, y también los saben los palestinos y palestinas y quienes se solidarizan con ellos.
Zaha Hassan es abogada de derechos humanos, residente en Washington DC. Fue la coordinadora y asesora legal principal del equipo negociador palestino.

Publicado en Haaretz el 30/7/17. Traducción: María Landi.

Foto: Reproducción de internet.

Fuente: Rebelión.

 

Jerusalén: las imágenes cuentan otra historia

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