Declaración de IJAN-Argentina ante la participación del Presidente en el “Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha Contra el Antisemitismo”

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La Red Internacional Judía Antisionista en Argentina (IJAN Argentina) condena el encuentro de líderes de Estados colonialistas en la ciudad palestina ocupada de Jerusalén auspiciado por el Estado terrorista de Israel. Semejante muestra de cinismo e hipocresía llega al paroxismo en especial porque a pocos kilómetros del evento ocurre un proceso de despojo sistemático conducente al exterminio del pueblo palestino a manos del sionismo y su criatura el Estado de Israel, con apoyo expreso o complicidad tácita de los mismos líderes que a dicho evento concurren.
Una vez más vemos cómo el Estado del Apartheid de Israel creado por el sionismo y las fuerzas imperialistas en territorio palestino se esconde detrás del genocidio judío para darse legitimidad y escapar del llamado al boicot por la sociedad civil palestina del 2005 y atendido desde entonces por el creciente movimiento internacional BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones) al Estado del Apartheid israelí y sus instituciones.
El sufrimiento judío a manos de la judeofobia europea, que encontró su máxima expresión en el genocidio judío por parte del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial, no debe ser usado como instrumento político para garantizar la impunidad del Estado de Israel ante sus crímenes contra el Pueblo Palestino y otros pueblos árabes masacrados por dicho régimen desde su implantación en 1948.
Condenamos en particular la participación de nuestro Presidente Alberto Fernández en dicho evento, en su primera visita oficial a otro país, en total incoherencia con su supuesto apoyo a los derechos humanos. Los derechos humanos son universales e innegociables y de ninguna manera deben ser usados como moneda de cambio diplomático, político ni económico. Los del Pueblo Palestino deben ser defendidos de la misma forma que los de cualquier pueblo originario del mundo bajo acecho del colonialismo y el genocidio. Así como fue en el caso de Sudáfrica, el colonialismo racista y el apartheid impuestos por el imperialismo y el sionismo en Palestina pueden ser abolidos mediante amplio apoyo internacional al BDS y ruptura de relaciones diplomáticas con el Estado terrorista de Israel.


Red Internacional Judía Antisionista – Argentina.

20 de enero de 2020

Fuente: Judíos Antisionistas de Argentina

Cómo Israel tortura a los palestinos

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El boceto muestra una de las diversas posiciones de estrés que usan los oficiales de prisión israelíes contra los detenidos palestinos (Addameer)

Por Tamara Nassar, Electronic Intifada.

Israel está cometiendo crímenes contra la humanidad al torturar a detenidos palestinos, sugirió el grupo de derechos de los prisioneros Addameer en un reciente informe.

La negativa de juicios justos a los prisioneros palestinos, por parte de Israel, también puede constituir crímenes de guerra, afirmó el grupo.

Addameer ha estado recopilando evidencia sobre el uso de tortura y malos tratos por parte de Israel contra detenidos palestinos desde finales de agosto.

Se descubrió que los oficiales de la prisión habían maltratado a unos 50 detenidos, estudiados por el grupo de derechos de los prisioneros, de los cuales aproximadamente la mitad fueron torturados.

Entre los detenidos había mujeres, estudiantes universitarios, trabajadores sindicales, defensores de los derechos humanos y legisladores palestinos.

Un tribunal israelí en Jerusalén emitió una orden de mordaza el 10 de septiembre que prohibía a Addameer y al público en general publicar información sobre casos de palestinos detenidos en el Compuesto Ruso, un notorio centro de detención israelí en Jerusalén.

El tribunal renovó la orden dos veces después de eso, hasta que expiró el 7 de diciembre.

Tortura

«Desde su creación, el Estado ocupante desarrolló, aplicó leyes y prácticas que condujeron a ambos: el uso sistemático de la tortura y la impunidad absoluta para el autor de este crimen», escribe Addameer en un informe que detalla algunas formas de torturan que realizan los funcionarios de prisiones israelíes.

Estos incluyen golpizas, privación del sueño, posiciones de estrés, acoso sexual y otros.

Más de 70 palestinos han muerto después de la tortura bajo custodia israelí desde 1967, según la investigación de Addameer.

Este número incluye a 23 prisioneros que murieron después de que Israel se ratificó en la convención de las Naciones Unidas contra la tortura en octubre de 1991.

Aun así, ni una sola persona o entidad fue considerada responsable.

En general, unos 220 palestinos han muerto bajo custodia israelí desde 1967.

Golpizas

Los oficiales israelíes «golpearon, abofetearon, pegaron, magullaron (con los dedos) y patearon a los detenidos», en algunos casos causándoles lesiones que ponen en peligro la vida.

Para empeorar las cosas, los oficiales a veces vendan a los detenidos sus ojos «para que no esperen la golpiza o no sepan de dónde viene», según el informe.

Las golpizas a veces duraban docenas de horas y las realizaban más de cinco oficiales diferentes a la vez.

No se debe ignorar la complicidad de los médicos israelíes en los delitos de tortura, subrayó Addameer.

En algunos casos, los médicos israelíes falsificaron las evaluaciones médicas de los detenidos, calificándolos para un nuevo interrogatorio a pesar de que existían claros signos de tortura en sus cuerpos.

Posiciones de estrés

Para maximizar el dolor y la presión, los oficiales israelíes a veces obligan a los detenidos a tomar posiciones de estrés antes de golpearlos.

Las posiciones de estrés no solo imponen dolor físico a los detenidos, sino que también son medios para aplicar presión psicológica.

En casi todas las posiciones de estrés, señala Addameer, los detenidos se ven obligados a mantener una posición diseñada para hacerlos perder el equilibrio, dando lugar para que los oficiales israelíes los golpeen.

Una de esas posiciones tiene las piernas del detenido esposadas a las patas de la silla y las manos al otro lado, forzando su espalda a arquearse sobre el asiento de la silla.

Los interrogadores pueden sentarse o golpear el abdomen del detenido.

Addameer publicó en Twitter un boceto de la llamada «posición del plátano», junto con otras posiciones similares:

La silla palestina

Los oficiales israelíes enseñaron este método de tortura a las fuerzas de ocupación estadounidenses en Iraq que torturaban a detenidos en la prisión de Abu Ghraib. Allí, la posición de estrés ganó otro nombre, «la silla palestina», según Eric Fair, un exinterrogador estadounidense en la prisión.

«Lo llaman la silla palestina», escribió Fair en sus memorias «Consecuencia», refiriéndose a dos sargentos del ejército estadounidense.

“Dicen que los israelíes les enseñaron cómo utilizarla durante un ejercicio de entrenamiento conjunto. Supongo que se llama la silla palestina porque fue quien se vio obligado a sentarse en ella”, escribió.

«Dicen que todos se fracturan en la silla».

Un bosquejo de la «silla palestina» o la posición de «plátano», en la cual las manos y piernas de los detenidos están atadas a las patas de una silla, mientras los interrogadores ejercen presión sobre su cuerpo, causando dolor severo en el abdomen.  Imágenes de Mahmoud Nasser APA

En sus memorias, Fair describe el disgusto con el que pasó a vivir al presenciar a un detenido torturado en la silla palestina.

“Ser testigo de la tortura de un hombre en la silla palestina requiere que el testigo busque justicia o se cubra la cara…. Pasaré el resto de mi vida cubriéndome la cara «, escribió.

«Habiendo visto la silla palestina es imposible negar que todo ha estado mal».

Cooperación estadounidense-israelí

Otras tácticas compartidas entre los interrogadores y ocupantes israelíes y estadounidenses incluyen la privación del sueño y una variedad de torturas psicológicas, incluidas amenazas de violación.

La cooperación entre los Estados Unidos e Israel también se extiende a capacitaciones policiales conjuntas.

La agencia de espionaje nacional de Israel, el Shin Bet, practica la tortura «como procedimiento operativo estándar en un enfoque sistemático y a gran escala contra los detenidos palestinos», que Addameer afirma que podría constituir un crimen de lesa humanidad.

Mientras que el tribunal superior de Israel supuestamente prohibió la tortura en 1999, dictaminó que Shin Bet puede usar la tortura en supuestas circunstancias como una forma de «bomba de tiempo» para investigar a los prisioneros palestinos.

“Bomba de tiempo” es vacío legal de Israel que fue citado por la agencia de inteligencia exterior de Estados Unidos la CIA para justificar su régimen de tortura – una investigación del Senado de Estados Unidos reveló en 2014 – otro ejemplo de cooperación siniestra entre los dos estados en materia de tortura.

Impunidad

Otra consecuencia compartida de los crímenes estadounidense e israelí es la impunidad.

Desde 2001, se presentaron unas 1.200 denuncias contra interrogadores israelíes, según el Comité Público contra la Tortura en Israel.

Cada caso se cerró con cero acusaciones.

«Esta ocupación ilegal israelí ha violado todos los elementos legales de una ocupación según el derecho internacional», concluye el informe Addameer.

No hay medios legales internos para buscar justicia, agrega, ya que los cómplices son parte y parte del sistema legal y del gobierno de Israel.

«De hecho, las agencias cómplices de esos crímenes incluyen la agencia de inteligencia, el tribunal militar, el enjuiciamiento militar, el Tribunal Supremo e incluso el personal médico que participó en la prestación de atención médica y evaluación para los detenidos sometidos a tortura y malos tratos».

A medida que aumentan las pruebas de crímenes de guerra israelíes, también lo deben hacer las investigaciones y acusaciones de la Corte Penal Internacional.

Fuente original: How Israel tortures Palestinians

Fuente: Tamara Nassar, The Electronic Intifada /  Palestinalibre.org

Traducción: Palestinalibre.org

Carta abierta al presidente argentino a propósito de su viaje a Israel. ¿Por qué, estimado Alberto Fernández?

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Por Pablo Jofré Leal.

Estimado presidente:

Leí con atención la noticia que daba cuenta de su próximo viaje al Vaticano para entrevistarse con su compatriota Francisco. Pero, la sorpresa fue mayúscula cuando se menciona que, antes de ese encuentro, usted visitará los territorios de la Palestina Histórica ocupada desde el año 1948 (denominada Israel) el día 23 de enero próximo. Allí, usted será parte del llamado “Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo”. Una ceremonia que recordará la liberación del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz en 1945 a manos del Ejército Rojo soviético.

Permítame decirle, con todo el respeto que su alta investidura merece, que ese es uno más de los numerosos encuentros destinados a lavar la imagen de uno de los regímenes más criminales del mundo y al mismo tiempo afianzar la idea de que, en el marco de aquellos que han sido asesinados por ideologías totalitarias y mesiánicas, se trate de fundamentar que la crítica contra la ideología que sustenta dicha entidad israelí – el sionismo – puede ser calificada de una conducta antisemita.

Me pregunto ¿por qué? ¿Cuál es la razón de fondo que lo impulsa a usted a realizar su primer viaje al extranjero, como Jefe de Estado, a los territorios palestinos ocupados por una entidad que, desde su fundación, el año 1948, se ha dedicado en forma crónica y contumaz a consolidar un régimen de apartheid contra aquellos ciudadanos de origen palestino, que conforman el 20% de la población en Israel y al mismo tiempo consolidar un proceso de ocupación, colonización y bloqueo contra el pueblo palestino, tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza?

Lo señalado es una política llevada a cabo por todas las administraciones de gobierno israelí, sin excepción, laboristas, ultraderechistas del likud, apoyados e intensificados por los movimientos de colonos ultranacionalistas, extremistas y religiosos; mediante la violación del derecho internacional, cometiendo crímenes de lesa humanidad, haciendo caso omiso del medio centenar de resoluciones emanadas del seno de la Organización de Naciones Unidas, donde habitualmente han contado con el aval y la conducta cómplice de Washington, quien suele ejercer su antidemocrático derecho a veto, impidiendo la condena contra la entidad, que a través del lobby sionista en Estados Unidos rige su política exterior.

Insisto en la pregunta Sr. Presidente ¿Por qué? ¿Cuál es la motivación para que su primer viaje, ejerciendo el mando, tras derrotar a uno de los más cercanos políticos al régimen israelí en Latinoamérica, como es Mauricio Macri, no sea a un país vecino o a otro de Latinoamérica y termine en cambio, con usted, bajando los escalones en el Aeropuerto Ben Gurion en Tel Aviv, desde donde decenas de miles de palestinos fueron forzados a abandonar su hogar tras la guerra de ocupación del año 1948. Y, además, sea recibido por un premier acusado de corrupción como es Benjamín Netanyahu?

Pasan varias respuestas por mi mente, entre ellas, el que esté usted siendo sometido a enormes presiones por el tema AMIA, con todos los intereses de grupos sionistas argentinos, en concomitancia con la embajada del régimen israelí y Estados Unidos. [N. del E.: ¿Acercarse a Israel como requisito para renegociar la cuantiosa e impagable deuda?] Tal vez, en el actual escenario internacional, de agresiones contra la República Islámica de Irán, lo estén obligando a situarse en el bando de aquellos que entran en labores de apoyo, coordinación, convenios económicos, acuíferos e incluso en compras militares y de formación policial y seguridad con Israel, tal como lo hizo Macri y en oposición a la nación persa, en momentos de fuerte tensión internacional.

Suele atraer a los gobiernos la idea de comprar la idea de un Israel “ejemplar, avanzado, emprendedor” que tanta experiencia ha adquirido en diversas materias, incluyendo en ello áreas de educación represiva y control social, como lo atestigua el campo de concentración y experimentación llamado Cisjordania y Franja de Gaza. Lugares donde esta entidad “innovadora” prueba las armas que venderá y se usarán en otras partes del mundo. Bien sabe usted Sr. presidente, que el régimen israelí ha asesinado a 350 palestinos, desde el 30 de marzo del año 2018 a la fecha con el uso de francotiradores apostados en la valla artificial que separa la Franja de Gaza de la Palestina histórica ocupada (a lo que debemos sumar medio centenar de muertos sólo el año 2019 en Cisjordania). Utilizando también, por ejemplo, gases lacrimógenos, de los mismos vendidos a Chile y Colombia para reprimir las manifestaciones de cientos de miles de personas.

Bien sabe usted que la represión social, la tortura física, psicológica, la ocupación de territorios, la destrucción e invisibilización del patrimonio arquitectónico, la música, comida, lengua, vestimenta y cultura palestina es parte de la política israelí contra el pueblo palestino, como lo atestiguan los informes de Amnistia Internacional, la UNESCO, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU entre otras organizaciones incluyendo algunas de la propia sociedad israelí como BT’Selem.

Bien sabe usted que esa conducta criminal, como también la construcción de un muro que se adentra 720 kilómetros en territorio de Cisjordania, más las decenas de kilómetros que se están construyendo en Gaza (que se adentra incluso en el mar), los cientos de checkpoints que impiden el libre tránsito de los millones de palestinos sometidos al más grande campo de concentración llamado Palestina. La demolición de viviendas, la destrucción de cultivos, la restricción para el uso del agua y la energía eléctrica, la construcción de asentamientos, que violan la Cuarta Convención de Ginebra y que han trasladado 650 mil colonos sionistas (entre ellos miles de argentinos de creencia judía) en asentamientos en Cisjordania, incluyendo Al Quds (Jerusalén). Todo ello es parte de la política de ocupación y colonización llevada a cabo por Israel desde el año 1948 a la fecha. 72 años de crímenes comprobados y condenados sin que exista bloqueo, sanciones, embargos, aplicación de la Carta de las Naciones Unidas contra los gobiernos sionistas. Eso bien lo sabe usted y… estando al tanto de ello, ¿qué lo impulsa a visitar esa entidad?

Tal vez, estimado Sr. Presidente, influye el hecho de que en Argentina el día 18 de enero se conmemoran los cinco años de la muerte del fiscal Nisman y, como un gesto a la comunidad judía de vuestro país, esté aceptando este trago amargo para millones de hombres y mujeres que miramos con ojo crítico el que participe de este lavado de imagen israelí. Y hablo de blanqueo de imagen pues los propios judíos, críticos del uso que se hace del Holocausto, lo han dado a conocer. Tal es el caso del intelectual Norman Finkelstein (cuyos progenitores pasaron por campos de concentración del nacionalsocialismo) quien a través de su libro La industria del Holocausto denuncia a quienes lucran de esos crímenes.

Un libro definido como “vehemente, iconoclasta y polémico, que es la denuncia de dolorida voz que alza el hijo de unos supervivientes contra la explotación del sufrimiento de las víctimas del Holocausto… donde uno de los mayores peligros para la memoria de las víctimas del nazismo procede precisamente de aquellos que se erigen en sus guardianes. Basándose en una gran cantidad de fuentes hasta ahora no estudiadas, Finkelstein descubre la doble extorsión a la que los grupos de presión judíos han sometido a Suiza y Alemania y a los legítimos reclamantes judíos del Holocausto y denuncia que los fondos de indemnización no han sido utilizados en su mayor parte para ayudar a los supervivientes del Holocausto” sino para mantener en funcionamiento una industria provechosa para organizaciones que han lucrado con ella afianzando el sionismo.

Sr. Presidente, desde este lado de la cordillera y estoy convencido, desde otras múltiples latitudes de nuestra Latinoamérica donde la solidaridad con el pueblo palestino alza día a día sus voces, se han puesto muchas esperanzas en su gobierno. Sobre todo después de tener ustedes que soportar una administración que durante 4 años, no sólo generó sufrimiento a su población, sino que estrechó lazos con un enemigo de los pueblos como es el sionismo. Esperanzas en que pueda ayudar a revertir esa política impulsada desde el norte, que pretende enfrentarnos como pueblos, que apoya golpes militares y sanciones contra nuestros hermanos pero calla cuando sus propios patrocinadores asesinan lideres sindicales, gremiales, indígenas, quitan la vista a través de disparos a centenares de manifestantes, gasean sus esperanzas y hunden sus sueños de mejores pensiones, mejor educación y no tener que pensar en enfermarse, pues eso puede significar su muerte.

Recuerde usted que la visita de Netanyahu a Sudamérica efectuada en septiembre del año 2017 visitó vuestro país, regido por Macri y Colombia dirigido por Iván Duque, aliados del sionismo en esta parte del mundo, firmando una serie de acuerdos que muestran la decisión del sionismo de tomar a Sudamérica como un campo de expansión económica, militar e ideológica, con todo el peligro que ello entraña. No es casual que empresas israelíes estén involucradas en mi país en temas de corrupción por cientos de millones de dólares, a través del caso de facturas duplicadas. Sirva esto de advertencia, para que pise con cuidado, cuando el camino tiene el sello sionista.

¿Mi petición Sr. Presidente? Es sencilla: ¡No asista a ese foro de purificación política del sionismo! No le otorgue legitimidad a una ideología equiparada por la propia ONU en la resolución Nº 3379 “con el racismo en general y el apartheid sudafricano en particular, y llamó a su eliminación, entendiéndola como una forma de discriminación racial”. Si lo solicitado es imposible, pues los poderes fácticos son mayores, entonces atrévase a declarar su solidaridad con la autodeterminación del pueblo palestino, solidarice con las víctimas de un pueblo sometido a la ocupación y colonización de un régimen, que como sostengo en mi libro “Palestina: crónica de la ocupación sionista” que se lo haré llegar próximamente “con una astucia y perversidad difíciles de igualar, el sionismo pretende convertir al victimario en víctima y al agredido en agresor”

Sr. Presidente, salgamos de la versión del victimario, omnipresente en los medios de comunicación y en los discursos oficiales de las potencias mundiales, que promueven un proceso de normalización de relaciones comerciales, culturales y militares con la potencia ocupante. Este Israel impune, sin que jamás hayan expresado esas potencias una condena clara y tajante a las sistemáticas y permanentes violaciones a los derechos humanos en Palestina. Usted puede marcar la diferencia en el seno mismo, en el nido desde donde Israel suele tratar de amenazar al mundo con denunciarlo por las críticas al sionismo. No podemos aceptar que algunos crímenes se conmemoren con solemnidad, al mismo tiempo que procesos similares de asesinatos, de creación de guetos, de violaciones a derechos fundamentales de todo un pueblo, destrucción e invisibilización queden impunes porque se cuenta con el silencio de los más poderosos. No calle usted Sr. Presidente Alberto Fernández.

Atentamente,
Pablo Jofré Leal
Periodista
Analista internacional
Santiago de Chile
Enero 2020

Fuente: Kontrainfo.

Israel y los golpistas bolivianos

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Por Maciek Wisniewski.*

Mario Payeras, el histórico comandante de la guerrilla guatemalteca, apuntaba que en realidad los movimientos revolucionarios en Centroamérica no confrontaban a los corroídos regímenes dictatoriales sino a consejeros israelíes, taiwaneses y estadunidenses en guerras de baja intensidad y contrainsurgencia. El papel de Israel en sostener las sangrientas camarillas allí ha sido particularmente nefasto. Cuando el propio Washington retiró oficialmente su apoyo ante las crecientes denuncias de violaciones de derechos humanos en Guatemala, Tel Aviv fue más que contento de llenar el vacío y actuar como su “ proxy”. La asistencia, el armamento −“‘testeado’ en Líbano y en territorios ocupados en contra de los insurgentes”− y otras tecnologías israelíes ayudaron a suprimir la guerrilla urbana y rural junto con sus bases de apoyo mayoritariamente indígenas. Los generales guatemaltecos, siguiendo a sus instructores, implementaron la estrategia de tierra arrasada −igualmente testeada en Medio Oriente: destrucción de comunidades enteras, desplazamiento forzoso− hablando abiertamente de la palestinización de los mayas (sic) (bit.ly/2ZPkGzn). En El Salvador, Israel proporcionó armas y entrenamiento al ejército y escuadrones de la muerte a cargo de múltiples masacres. Su tecnología de espionaje fue usada para vigilar y asesinar a los opositores (bit.ly/39CHFSI). Desde aquel entonces –y ya en otro contexto para los movimientos sociales− esta asimetría estratégica se ha extendido globalmente con nuevas doctrinas del Pentágono y la guerra al terrorismo (bit.ly/2FpUh1z).

Hoy en Honduras posgolpe (2009) plagado por represión y asesinatos de líderes sociales, la asistencia israelí −venta/modernización de armamento (bit.ly/36BFdtX) y un inédito envío de mil tropas para entrenar a sus pares hondureños en tareas de antiterrorismo y de cómo frenar la migración (sic) (bit.ly/2ZWdrWb)−, sirve para sostener el régimen ilegítimo de Juan Orlando Hernández, su narco-Estado (bit.ly/2QQ1EEO) y a reprimir a sus críticos (bit.ly/2sFxb4x). Lo mismo –otro capítulo de la histórica complicidad de Israel en apoyar a los regímenes fantoches− está por ocurrir en Bolivia.

Semanas después del derrocamiento de Evo Morales, el ministro de Interiores del gobierno de facto pidió la asistencia de Israel para luchar en contra del supuesto terrorismo de izquierdagrupos vinculados con Maduro y los narcotraficantes, un bizarro link que existe sólo en la imaginación de los golpistas− que trae caos al país: Los invitamos a que nos ayuden, ellos están acostumbrados a tratar con los terroristas… ( reut.rs/2QFN2YC ). No importa que los que trajeron caos a Bolivia han sido los propios putshistas. No importa que los verdaderos terroristas hayan sido las fuerzas del orden amotinadas que desataron una barbarie en contra de los opositores al golpe. El terrorista no. 1 es por supuesto Morales –que por su parte criticó la ayuda del gobierno sionista de Israel en la criminalización de la izquierda en Bolivia (bit.ly/2tugVTG)− y a quién el nuevo gobierno prohibió por decreto volver a postularse abriéndole una causa por… terrorismo y financiamiento al terrorismo (sic). ¡Cómo todo hace “ click”! Así en los próximos meses, aparte de más represión, el MAS no sólo confrontará las maniobras judiciales y electorales de los golpistas, sino también –como los movimientos centroamericanos en los 80− a consejeros israelíes en una guerra híbrida e irregular.

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La ayuda financiera de la UE y la fragmentación de la sociedad palestina

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Por Ramona Wadi, Middle East Monitor.

Traducción: Sinfo Fernández para Rebelión.

La financiación de la Unión Europea (UE) destinada a las organizaciones palestinas de derechos humanos no está exenta de advertencias. En línea con sus supuestas iniciativas de construcción del Estado, la UE lleva mucho tiempo imponiendo restricciones a las organizaciones palestinas y sus esfuerzos a cambio de ayuda financiera, sofocando así una parte importante de la movilización de base que lucha por preservar la resistencia y la cultura palestina.

A medida que las restricciones de la UE sobre las organizaciones palestinas aumentaban hasta el punto de interferir con la política palestina, la recién lanzada Campaña Nacional Palestina para Rechazar la Financiación Condicionada ha pedido a las organizaciones palestinas e internacionales que adopten una postura clara contra las pretendidas “cláusulas antiterroristas” de la UE.

En una carta abierta , el Centro de Recursos BADIL para la Defensa de los Derechos de los Refugiados Palestinos y de sus Derechos de Residencia describía cómo, para poder acceder a la financiación de la UE, se espera que las organizaciones palestinas actúen como informantes contra las personas involucradas en la resistencia. El requisito de la UE es otro proceso que facilita la fragmentación de la sociedad palestina en un momento en que Estados Unidos está aislando rápidamente a Palestina en términos de diplomacia e historia.

La carta de BADIL afirma que debido a las campañas israelíes contra la financiación de la UE a las organizaciones palestinas: “Las restricciones de financiación de varios donantes se han intensificado, incluyendo condiciones ante las que nos resistimos, como evitar la participación en la Campaña palestina por el Boicot, la Desinversión y las Sanciones (BDS), en la promoción del derecho al retorno y de programas y proyectos en áreas como la Franja de Gaza o Palestina 1948 (Israel)”.

El ministro de Seguridad de Israel, GiladErdan, en una carta dirigida al Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, le instaba a rechazar las demandas de las organizaciones palestinas, reiterando la insistencia de la UE en que los fondos “solo lleguen a organizaciones sin vínculos con grupos terroristas”, con una referencia específica al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Lee el resto de esta entrada

Un futuro justo exige la descolonización de Palestina y un Estado democrático para todos

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Por Awad Abdelfattah y Jeff Halper, 972 Mag.

Entender el “conflicto” como una lucha colonial nos permite construir un camino holístico hacia una sociedad liberada para palestinos e israelíes.

A menudo, el título que uno le da a un fenómeno determina cómo se puede entender y qué se puede hacer para abordarlo. Desde 1948 hemos hablado sobre el “conflicto árabe-israelí”, que es exacto en la medida en que se refiere a las principales guerras, rivalidades diplomáticas y “guerras sucias” más pequeñas entre los estados árabes e Israel. Pero esta noción de “conflicto” regional oculta la naturaleza de un tipo diferente de lucha, que es un catalizador clave de los conflictos más amplios, así como un fenómeno político propio.

De un lado de esta lucha está la colonización de Palestina por el movimiento sionista, que finalmente culminó en el Estado de Israel, la división política de Palestina, una crisis masiva de refugiados y, desde 1967, la ocupación. Y por otro lado está la resistencia palestina por medios políticos y militares. Aunque visto durante décadas como un simple elemento de juego de poder regional, desde la Primera Intifada de 1987 hemos llegado a hablar de él más específicamente como el “conflicto israelí-palestino”.

Sin embargo, la lucha colonial difícilmente puede considerarse un “conflicto”. Sin duda, genera conflicto entre los usurpadores colonos y la población indígena, pero el colonialismo es un proceso unilateral. No son dos “lados” que entran en una confrontación violenta por intereses o agendas diferentes, sino un poderoso actor que invade el territorio de otra gente para explotarlo o hacerse cargo de él. No hay simetría de poder o responsabilidad.

Por su parte, los nativos son las víctimas que no tenían motivos para luchar antes de la invasión colonial, son esencialmente irrelevantes para los objetivos de los colonos. Los indígenas pueden ser explotados como trabajo forzado, pero son prescindibles, otras fuentes de trabajo, esclavos, trabajadores contratados u otros colonos pueden reemplazarlos fácilmente.

En el colonialismo de los colonizadores que el sionismo representa, los nativos están destinados a ser eliminados ya sea físicamente o a ser desplazados y marginados. Por lo tanto, es más preciso retratar una situación colonial como una invasión asimétrica que se encuentra con una resistencia inevitable.

¿Por qué importa esto? La semántica puede parecer trivial, pero las palabras que usamos determinan la forma en que vemos las cosas. El paradigma del conflicto convierte una situación colonial preexistente que abarca en una mera lucha para “poner fin a la ocupación”. De hecho, el paradigma legal que subyace a la Resolución 242 de la ONU -las leyes de ocupación- reduce un proyecto de colonos a un limitado problema de control militar sobre el 22 por ciento de la Palestina histórica. Ya sea que busque una solución de dos estados, una confederación o un solo Estado “judío” en toda la Tierra de Israel, un enfoque de “resolución de conflictos” no aborda la necesidad más amplia de la descolonización.

Una perspectiva colonial de colonizadores restaura el problema original y fundamental de asentamiento que comenzó a fines del siglo XIX y que afirma su reclamo a todo el país de Palestina. Esto no quiere decir que los territorios palestinos ocupados no estén ocupados según el derecho internacional, sino que la ocupación es un subtema que debe abordarse en el contexto de un proceso más amplio de descolonización, incluido el derecho de los refugiados palestinos a regresar.

Lecciones del colonialismo de los colonos

Debido a que el paradigma del conflicto invoca la noción de “partes”, las resoluciones tienden a centrarse en negociaciones técnicas en las que cada parte, a través del compromiso o la rendición, intenta obtener el mejor trato posible en disputas sobre soberanía, fronteras, refugiados, recursos y similares. Esto no es así con el colonialismo. Un pueblo no puede comprometerse con la toma de sus tierras, su desplazamiento, su pérdida de libertad y su forma de vida. Los colonizadores pueden intentar reprimir y pacificar a los colonizados, a veces con éxito, pero los oprimidos nunca pueden normalizar o aceptar la colonización y la sed de liberación nunca puede ser apagada.

El primer ministro David Ben Gurion visita la colonia agrícola de B‘er Ora, al norte de Eilat, el 13 de junio de 1957. (Moshe Pridan / GPO)

En situaciones coloniales clásicas donde un poder externo toma el control de un país para extraer recursos valiosos, la descolonización es una propuesta directa: el poder colonial se va junto con los agentes y la población que importó, y el poder político se transfiere a un nuevo gobierno de un Estado poscolonial gobernado por la población indígena. Lee el resto de esta entrada

Trump quiere que los palestinos paguen por su defensa exterior al ejército israelí

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Foto: Kobi Gideon/GPO via Getty Images

Por Eugenio García Gascón.

El llamado “acuerdo del siglo” que la administración de Donald Trump prepara desde hace casi tres años para resolver el conflicto entre Israel y los palestinos, contiene una cláusula que obligaría a la “Nueva Palestina” a pagar por la defensa exterior de su minúsculo Estado al ejército israelí, lo que equivaldría a encargar al lobo que guarde el rebaño de ovejas.

Esa es una de las cláusulas que figura en la última versión, que también es la más detallada, del “acuerdo del siglo” que esta semana ha difundido el canal de televisión libanés Al Mayadeen, y que se reproduce en su página web, con detalles inéditos hasta ahora.

Las posibilidades de que los palestinos acepten la iniciativa son nulas. El “acuerdo del siglo” ha sido elaborado por dos ultrasionistas de la administración americana, Jared Kushner, consejero y yerno de Trump, y Jason Greenblat, en estrecha colaboración con David Friedman, embajador de EEUU en Tel Aviv. Los tres han contribuido personalmente con donaciones a la expansión colonial judía en algunos de los asentamientos más radicales que se han levantado en los territorios ocupados.

Otra cláusula prevé justamente que todas las colonias judías sin distinción queden bajo la autoridad de Israel y formen parte del estado judío. En esos asentamientos viven más de medio millón de israelíes, en buena parte fanáticos, y la expansión crece día a día, sin atender a las leyes internacionales y respondiendo únicamente a la ambición expansionista de los dirigentes hebreos, mientras los líderes occidentales, especialmente los europeos, miran para otro lado.

Trump prevé que el documento sea firmado por tres partes: Israel, la Autoridad Palestina, y las facciones que controlan la Franja de Gaza, es decir Hamás y la Yihad Islámica. El documento se refiere al futuro estado que ocuparía una pequeña parte de Cisjordania y la Franja de Gaza como “Nueva Palestina”. Lee el resto de esta entrada