
El primer ministro israeli visitando unas instalaciones farmaceúticas el pasado diciembre. Foto: PMI
Por Jorge Ramos Tolosa, Liliana Córdova Kaczerginski e Aritz García Gómez.
En las últimas semanas, se han podido escuchar o leer grandes ovaciones a la eficacia del gobierno del Estado de Israel en aplicar la vacuna contra el covid. Pocas voces se alzan para interpelar con tímida voz a este concierto de alabanzas. ¿Y qué hay de las y los vecinos palestinos de Cisjordania y Gaza?
El IV Convenio de Ginebra establece que Israel es responsable de la salud y el material sanitario de la población palestina bajo colonización y ocupación desde 1967. Además, este convenio fundamental en el derecho internacional dictamina específicamente la obligación de la potencia ocupante de prevenir la propagación de pandemias. Igualmente, aunque se pudiera aducir que los Acuerdos de Oslo transfirieron a la Autoridad Palestina las cuestiones sanitarias, la infraestructura imprescindible para importar, distribuir y administrar la vacuna está bajo un estricto control israelí, el estatus internacional del IV Convenio de Ginebra prevalece sobre acuerdos como los de Oslo y todo el mundo sabe que Israel ha violado y viola estos sistemáticamente.
¿Se puede llamar “apartheid sanitario”? Sí, “apartheid”, el régimen racista de separación de las poblaciones con diferencia de derechos y privilegios desarrollado en Sudáfrica, y que fue aplicado también con algunas diferencias por Estados Unidos contra las poblaciones nativas con la política de reservas y en el sur del país con leyes históricas como las Jim Crow. Israel ejerce el apartheid sanitario con la vacuna del covid porque es una expresión más de su apartheid. Este Estado colonial, que ni representaba ni representa al judaísmo ni a las personas judías, controla el 100% de la Palestina histórica, y aplica diferentes regímenes jurídicos según la persona sea judía o no judía. Lee el resto de esta entrada
Israel, que maneja muy bien la extorsión y el chantaje, ha decidido utilizar las vacunas y por ende la vida de la población palestina como herramienta de presión, prohibiendo su ingreso a Gaza.



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