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Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer: Faltan las presas palestinas

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Khitam Saafin presidenta de la Unión de Comités de Mujeres Palestinas y la parlamentaria Khalida Jarrar, prisioneras políticas en las cárceles israelíes

 

Por Alicia Alonso Merino[1] para PalestinaLibre.org

Todos los años, en torno al 8 de marzo, algunas feministas recordamos en nuestras reivindicaciones de calle que “no estamos todas, faltan las presas”. Otro año más, es importante denunciar las condiciones en las que se encuentran las presas políticas palestinas y cómo el Estado de Israel viola de forma sistemática los estándares internacionales de derechos humanos en la materia.

El 21 de diciembre del 2010 se aprobó por la Asamblea General de las Naciones Unidas las “Reglas de las Naciones Unidas para el tratamiento de las reclusas y medidas no privativas de la libertad para las mujeres delincuentes”[2], conocidas como “Reglas de Bangkok”, que son complementarias a las Reglas Mínimas para el tratamiento de los reclusos, conocidas como Reglas Mandela. Hoy en día estos principios y prácticas son reconocidos internacionalmente como idóneos en lo que respecta al tratamiento de las personas privadas de libertad y la administración penitenciaria.

El objetivo de las Reglas de Bangkok (RB en el resto del texto) es reconocer la afectación especifica de la experiencia carcelaria de las mujeres privadas de libertad y la atención especializada. Con el paso de los años se han convertido en estándares reconocidos por los distintos órganos de protección de los derechos humanos con respecto a estas.

El Estado de Israel, sistemático violador de los derechos humanos de la población palestina, e incumplidor permanente de los pocos tratados de derechos humanos que ha firmado, mantiene a las presas políticas palestinas en condiciones deshumanas y degradantes, cuando no bajo tortura, en incumplimiento de los estándares en la materia. Lee el resto de esta entrada

Israel y Palestina: la desesperación y la crueldad en la vacunación desigual

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Hebrón, en Cisjordania, donde MSF ha estado apoyando el tratamiento de pacientes con COVID-19. Foto: Tali Feld Gleiser

Matthias Kennes es enfermero titulado y referente médico de la respuesta COVID-19 de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Hebrón, Cisjordania. Escrito el 22 de febrero de 2021.

Como trabajador sanitario, estoy sorprendido. El éxito de la vacunación para el COVID-19 de Israel, aclamado internacionalmente, tiene un lado oscuro, cuyas consecuencias se sienten cruelmente en Cisjordania donde trabajo, y en la Franja de Gaza bloqueada donde trabajan mis colegas de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Israel ha logrado vacunar a casi 4,2 millones de personas con una primera dosis – eso es alrededor del 50 por ciento de la población – y 2,8 millones de personas con las 2 dosis completas – eso es más del 30 por ciento de la población.

Mientras tanto, solo varias miles de dosis están disponibles en Cisjordania, y según se informa, una entrega de 20.000 dosis llegó el fin de semana pasado a Gaza pero apenas raspa la superficie de las necesidades. Con un máximo generoso, asumiendo que las 35.000 vacunas Sputnik y Moderna reportadas estén disponibles, eso sería alrededor del 0,8 por ciento de la población palestina.

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Una visión palestina feminista: hacia un discurso cultural alternativo

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Palestina en el corazón

Conversación con Nahla Abdo

Recientemente la organización de mujeres palestinas Alkarama (con sede en Madrid) organizó una charla virtual con la veterana académica y activista palestina Nahla Abdo, profesora de Sociología en la Universidad de Carleton (Ottawa) y autora de numerosos trabajos sobre la realidad y la historia palestinas con una perspectiva de género y decolonial (entre otros, Captive Revolution: Palestinian Women’s Anti-Colonial Struggle within the Israeli Prison System, 2014).

En la convocatoria y presentación de la actividad, las compañeras de Alkarama decían:

Esta charla tiene como objetivo discutir la cultura social palestina, con un enfoque en las relaciones de género. Para un pueblo con una cultura de resistencia altamente desarrollada, rechazamos que  las relaciones sociales y de género estén muy por detrás del ámbito político. Algunas de las preguntas que planteamos: ¿cómo evaluamos las contribuciones de las mujeres palestinas a su historia y sociedad? ¿Cómo restauramos a…

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El apartheid sanitario israelí y la metáfora ‘kibbutz’

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El primer ministro israeli visitando unas instalaciones farmaceúticas el pasado diciembre. Foto: PMI

Por Jorge Ramos Tolosa, Liliana Córdova Kaczerginski e Aritz García Gómez.

En las últimas semanas, se han podido escuchar o leer grandes ovaciones a la eficacia del gobierno del Estado de Israel en aplicar la vacuna contra el covid. Pocas voces se alzan para interpelar con tímida voz a este concierto de alabanzas. ¿Y qué hay de las y los vecinos palestinos de Cisjordania y Gaza?

El IV Convenio de Ginebra establece que Israel es responsable de la salud y el material sanitario de la población palestina bajo colonización y ocupación desde 1967. Además, este convenio fundamental en el derecho internacional dictamina específicamente la obligación de la potencia ocupante de prevenir la propagación de pandemias. Igualmente, aunque se pudiera aducir que los Acuerdos de Oslo transfirieron a la Autoridad Palestina las cuestiones sanitarias, la infraestructura imprescindible para importar, distribuir y administrar la vacuna está bajo un estricto control israelí, el estatus internacional del IV Convenio de Ginebra prevalece sobre acuerdos como los de Oslo y todo el mundo sabe que Israel ha violado y viola estos sistemáticamente.

¿Se puede llamar “apartheid sanitario”? Sí, “apartheid”, el régimen racista de separación de las poblaciones con diferencia de derechos y privilegios desarrollado en Sudáfrica, y que fue aplicado también con algunas diferencias por Estados Unidos contra las poblaciones nativas con la política de reservas y en el sur del país con leyes históricas como las Jim Crow. Israel ejerce el apartheid sanitario con la vacuna del covid porque es una expresión más de su apartheid. Este Estado colonial, que ni representaba ni representa al judaísmo ni a las personas judías, controla el 100% de la Palestina histórica, y aplica diferentes regímenes jurídicos según la persona sea judía o no judía. Lee el resto de esta entrada

Prensa israelí: Oficialmente, Israel prohíbe el ingreso de vacunas contra la covid-19 a Gaza

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Israel, que maneja muy bien la extorsión y el chantaje, ha decidido utilizar las vacunas y por ende la vida de la población palestina como herramienta de presión, prohibiendo su ingreso a Gaza.

Israel controla todo lo que ingresa y sale de Gaza, Jerusalén ocupada y Cisjordania. Absolutamente todo. En este sentido, han decidido prohibir el ingreso de vacunas a Gaza para presionar por la liberación de sus soldados capturados en la Franja, que lleva más de 13 años bajo absoluto bloqueo.

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Los boicots son herramientas legítimas de protesta contra la injusticia

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BDS en México

Silueta de una persona caminando con un cartel
La sociedad civil palestina lanzó el movimiento de boicot, desinversión y sanciones en 2005.Imágenes de Nedal EshtayahAPA

Traducción de: Ana Rosa Moreno BDS México.

En 1966, Coca-Cola Company fueacusadade negarse a hacer negocios en Israel.

El reclamo provenía del grupo de presión pro-Israel Anti-Defamation League, y pronto, la compañía de refrescos se enfrentó aposibles boicotsen su propio país.

Más tarde ese mismo año, Coca-Cola terminó obteniendo franquicias en Israel,posiblementepor temor a las repercusiones de un boicot en su país de origen.Estollevóal boicot de la empresa por parte de los estados árabes.

Los boicots económicos han sido un medio común y efectivo de protesta en los Estados Unidos durante el siglo pasado, y los estadounidenses lo vieron con razón como una forma civil y democrática de ejercer presión no violenta para lograr un…

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Campaña Facebook, tenemos que hablar. ¡Firma aquí!

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"No todas las personas que deberían hablan sobre la historia violenta del sionismo. Durante la Nakba en 1948, milicias sionistas destruyeron la casa de mi abuela mientras echaban a sus padres por la fuerza a punta de pistola. Manda un MD si quieres saber más sobre la historia de mi familia". Facebook dice que esta publicación no cumple con las reglas de la comunidad.
“No todas las personas que deberían hablan sobre la historia violenta del sionismo. Durante la Nakba en 1948, milicias sionistas destruyeron la casa de mi abuela mientras echaban a sus padres por la fuerza a punta de pistola. Manda un MD si quieres saber más sobre la historia de mi familia”. Facebook dice que esta publicación no cumple con las reglas de la comunidad.

Estimados/as Mark y Sheryl:

En un mundo lleno de muros, las redes sociales son una herramienta poderosa que nos permiten contar nuestras historias y solidarizarnos los unos con los otros – sin importar nuestra religión, raza o nacionalidad. Sabemos que Facebook está considerando implementar protecciones que mantengan la plataforma segura y accesible para que podamos conectarnos a través del espacio y de nuestras diferencias.

Sin embargo, nos preocupa profundamente que Facebook al revisar sus políticas de incitación al odio decida erróneamente caracterizar conversaciones sobre sionistas – y por extensión, el sionismo – como intrínsecamente antisemitas/antijudías. Esto dañará a sus usuarios y socavará los esfuerzos para desmantelar el antisemismo/antijudaísmo real, y todas las formas de racismo, extremismo y opresión. No podemos desmantelar el antisemismo/antijudaísmo si se nos impide expresar nuestras opiniones, y compartir nuestras experiencias mutuamente. Podemos discutir, debatir e incluso discrepar, siempre que compartamos la creencia de que todos merecemos seguridad, libertad y dignidad. Por ello le pedimos a Facebook que no levante muros que nos impidan conectarnos los unos con los otros mientras trabajamos contra todas las formas de opresión.

Esta es la solución incorrecta a un problema real e importante: aquellos que alimentan el antisemismo/antijudaísmo en las redes continuarán haciéndolo, con o sin la palabra “sionista”. De hecho, muchos antisemitas/antijudíos, especialmente entre supremacistas blancos y sionistas evangélicos, explícitamente apoyan a Israel y el sionismo, mientras incurren en discursos y acciones que deshumanizan, insultan y aíslan al pueblo judío. Es importante destacar que esta decisión les prohibirá a palestinos y palestinas compartir sus experiencias diarias y sus historias con el resto del mundo, ya sea una foto de las llaves de la casa de sus abuelos, pérdidas en los ataques de milicianos sionistas en 1948, o una transmisión en vivo de colonos sionistas destruyendo sus huertos de olivos en el 2021. Y les prohibiría también a los usuarios judíos poder discutir su relación con la ideología política del sionismo.

Restringir el uso de palabras específicas no garantiza la seguridad de nadie, pero sí impedirá que como usuarios de Facebook podamos conectarnos libremente y discutir asuntos políticos que son importantes para todos y todas, y nos impedirá exigir que tanto gobiernos como individuos rindan cuentas por sus acciones y sus políticas públicas. El actual gobierno israelí, y algunos de sus partidarios, han exigido que Facebook incluya la palabra “sionista” en su política de incitación al odio -esto silenciará conversaciones sobre responsabilidades por políticas públicas y acciones que dañan a los palestinos y palestinas.

Facebook debe negarse a cooperar con aquellos que buscan construir más muros para separarnos. Hacemos un llamado a Facebook para que NO agregue el término “sionista” como categoría protegida en su política de incitación al odio.

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Elogios a Israel y oídos sordos a Palestina (Más sobre el apartheid de las vacunas)

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“Parece haber una conspiración de silencio en los medios internacionales sobre la inadmisible discriminación de Israel hacia el pueblo palestino en la aplicación de la vacuna contra el Covid-19. En cualquier país del mundo sería impensable que las autoridades de salud vacunaran a un grupo de población y excluyeran a otro en el mismo territorio. Eso es exactamente lo que está pasando en Cisjordania, donde los colonos ilegales reciben la vacuna pero la población palestina nativa no. Todos los esfuerzos de la sociedad civil palestina y sus aliados en el mundo por denunciarlo se estrellan contra el muro de elogios y adulaciones que el régimen sionista sigue cosechando.

Es por eso que importa dar a conocer algunas de las denuncias, declaraciones y exhortaciones que organizaciones internacionales de derechos humanos, palestinas e incluso israelíes han emitido para denunciar dicho apartheid y exigir que Israel rinda cuentas, rectifique su política y cumpla con sus obligaciones ante el derecho internacional como potencia ocupante hacia la población ocupada. Reproducimos un mensaje de Inès Abdel Razek, advocacy officer (responsable de incidencia) en el Palestinian Institute for Public Diplomacy (PIPD), con sede en Ramala, que recoge esas voces palestinas ignoradas”.

(María Landi)

Trabajadores palestinos entran a Israel a través del  puesto de control Mitar, cerca de la ciudad de Hebrón/Al-Jalil, en Cisjordania ocupada (Wisam Hashlamoun/Flash90).

  La distribución de la vacuna Covid-19 en Israel: Qué dice la población palestina

Por Inès Abdel Razek.

En las últimas semanas, Israel ha sido elogiado en los principales medios de comunicación internacionales por ser un líder mundial en la campaña de vacunación contra el COVID-19.

Las y los palestinos y sus aliados/as han criticado este relato distorsionado que encubre la realidad racista y discriminatoria en la distribución de la vacuna COVID-19 por parte de Israel. Como escribe Yara Hawari (investigadora de Al-Shabaka) en Al-Jazeera, «hay un lado oscuro en la “historia de éxito de la vacuna” de Israel: mientras que está inmunizando a sus ciudadanos/os contra el COVID-19 a un ritmo inigualable, el gobierno israelí no está haciendo nada para vacunar a millones de palestinas/os que viven bajo su control militar.»

El Dr. Mustafa Barghouthi, médico y político que integra el comité de salud palestino para el COVID-19, escribió en el NY Times que aproximadamente 600.000 colonos/as israelíes que viven ilegalmente en Cisjordania ocupada recibirán la vacuna, mientras que los 3 millones de personas palestinas que viven en la misma zona no serán vacunadas. Añade que «La decisión del gobierno israelí de hacer que la vacuna esté disponible sólo para los ciudadanos israelíes no es sólo una injusticia moral: es autodestructiva. La inmunidad de manada no se logrará para la población israelí sin vacunar a la población palestina. Hay más de 130.000 palestinos trabajando en Israel y en las colonias, y cientos de miles de israelíes se desplazan entre las colonias o participan en actividades militares en los territorios palestinos ocupados.» Incluso los guardias de las prisiones están siendo vacunados, pero los presos palestinos no.

En una entrevista con Democracy Now, la congresista palestino-estadounidense Rashida Tlaib dijo que «Israel es un Estado racista y que niega a las y los palestinos, como mi abuela, el acceso a la vacuna». Añadió además: «Espero que nuestro país vea lo que el pueblo palestino ha estado tratando de decirnos desde hace mucho tiempo: que Israel no tiene la menor intención de preocuparse por el bienestar o de permitir la igualdad y la libertad para [el pueblo palestino]».

En diciembre, 29 ONGs palestinas, israelíes e internacionales firmaron una declaración conjunta en la que pedían que se garantizara la vacunación de la población palestina. El 18 de enero,165 ONGs del Consejo Palestino de Organizaciones de Derechos Humanos (PHROC), la Red de ONGs Palestinas (PNGO) y el Instituto Nacional Palestino para las ONGs (PNIN), hicieron cinco demandas concretas, exigiendo:
– a Israel, que cumpla inmediatamente con sus obligaciones en materia de Derecho Internacional Humanitario y garantice el suministro no discriminatorio de vacunas a todas las personas en el territorio bajo su control, incluyendo Gaza, Cisjordania y los prisioneros palestinos en las prisiones y centros de detención israelíes.

– a Pfizer, que no colabore con las políticas de colonización ilegal, discriminación, racismo y apartheid de Israel.
– a la comunidad internacional, que exija a Israel que rinda cuentas por la denegación de atención médica, que constituye una grave violación del Cuarto Convenio de Ginebra.
– a la Autoridad Palestina, que refuerce su papel activo para garantizar la protección de la población palestina durante una pandemia mundial, entre otras cosas recordando a Israel y a la comunidad internacional que deben poner fin a las políticas y prácticas discriminatorias israelíes.

En su declaración conjunta, las ONGs palestinas recordaron que «1,99 millones de israelíes, (incluyendo los y las ciudadanas palestinas de Israel) y de palestinos/as de la ocupada Jerusalén Oriental han sido vacunados/as al 13 de enero de 2021.» En comparación, aproximadamente 5 millones de personas palestinas que viven bajo la ocupación israelí en Cisjordania y Gaza todavía esperan ser vacunadas.

Además, Al-Haq envió una carta a Pfizer, el fabricante de vacunas, recordándole a la empresa «sus obligaciones internacionales en virtud de los Principios Rectores de Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos» de garantizar que su vacuna «no sea utilizada de manera que viole el derecho internacional de los derechos humanos o el derecho internacional humanitario.»

Tras la movilización de la sociedad civil palestina, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (OACDH) emitió una declaración en la que pidió a Israel garantizar la igualdad de acceso de la población palestina a la vacuna contra el COVID-19, subrayando que «este acceso diferencial a la atención sanitaria necesaria en medio de la peor crisis sanitaria mundial en un siglo es inaceptable». Human Rights Watch se le sumó.

Voces que defienden las posiciones de Israel han explotado los Acuerdos de Oslo para trasladar la culpa y la responsabilidad a la Autoridad Palestina (PA). En una típica declaración colonial y paternalista, el Ministro de Salud de Israel dijo a Sky News que los palestinos «tienen que aprender a cuidarse por sí mismos», mientras nos mantienen sin libertad y bajo una subyugación permanente.

En un artículo de opinión publicado en el Washington Post, Yara M. Asi aclara que si bien «Oslo estaba destinado a ser un acuerdo provisional que condujera a un arreglo político en un plazo de cinco años (…) casi tres décadas después se está utilizando para justificar la falta de responsabilidad de Israel con respecto al bienestar de la población palestina ocupada durante una pandemia».

Las ONGs palestinas en su declaración nos recuerdan que «el artículo 55(1) del Cuarto Convenio de Ginebra establece el deber de Israel, como Potencia ocupante, de garantizar el suministro de insumos médicos a la población civil en los territorios ocupados por todos los medios de que disponga». Las obligaciones de protección del Cuarto Convenio de Ginebra persisten independientemente de cualquier acuerdo entre el ocupado y el ocupante.

«Crear la impresión de que Israel ayuda de buena fe a la población palestina a hacer frente al virus, mientras al mismo tiempo la mantiene bajo ocupación, fue un logro notable de la maquinaria de propaganda israelí», añade Yara Hawari.

Por su parte, el Ministerio de Salud de la Autoridad Palestina ha hecho arreglos para recibir más de dos millones de dosis de las vacunas Oxford-AstraZeneca y Sputnik V de Rusia que, según indicó el Primer Ministro palestino durante la reunión de gabinete de la Autoridad Palestina el 18 de enero, «están en camino».

La pandemia de COVID-19 está echando luz sobre la lucha de décadas del pueblo palestino bajo la ocupación para acceder a servicios médicos y de salud equitativos y provisionales. Saleh Higazi, director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África, dijo a Vice que «la campaña de vacunación está exponiendo aún más esta realidad de un sistema de dos niveles, en el que se le brinda derechos y protección a parte de la población que se controla, y se le niega al resto». También el analista Tareq Baconi señala en Twitter la omisión histórica de Israel en proporcionar a la población palestina servicios de salud adecuados, y menciona la miríada de «tragedias no relacionadas con el COVID que se han normalizado, desde pacientes de cáncer a quienes se les niega el permiso para recibir quimioterapia hasta la joven generación de amputados» en Gaza. Esta conducta de apartheid médico y sanitario, escribe Baconi, simplemente es consistente con la norma general.

Traducción: María Landi.

Fuente: María en Palestina

“Me lo quitaron todo” (video, relato, entrevista y comentario)

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Palestina en el corazón

Lo ocurrido el 1° de enero de 2021 en una aldea ubicada en las Colinas del Sur de Hebrón (plena zona C) no fue excepcional, pero constituye un caso emblemático de las políticas despiadadas desplegadas por el régimen colonial israelí contra la población palestina en los territorios ocupados, con el único propósito de hacer su vida intolerable para que se vaya. Por la particular crueldad de este operativo y su trágico resultado, reproduzco el relato testimonial de Yuval Abraham, la entrevista de Yumna Patel al padre de la víctima y el comentario breve y certero de Amjad Iraqi.


Le dispararon en el cuello por aferrarse a su generador


Yuval Abraham

Harun Abu Aram, cuya casa fue destruida el mes pasado, fue baleado a quemarropa por un soldado mientras intentaba recuperar su generador. Todo para que Israel pudiera apoderarse de su tierra.

El viernes 1° por la tarde, un soldado israelí…

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Judías y judíos de Chile rechazan declaraciones del Centro Simon Wiesenthal sobre Daniel Jadue

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Santiago, 4 de enero de 2021

Como ciudadanas/os chilenas/os de origen judío, lamentamos profundamente y rechazamos que el Centro Simon Wiesenthal incluyera al alcalde Daniel Jadue en la lista de los mayores incidentes antisemitas del año 2020. Cuando el mundo enfrenta tantas expresiones de odio y racismo, y ve por doquier el renacer de movimientos neofascistas, los que constituyen serios peligros para la democracia, la paz y los pueblos, cuesta comprender tal pérdida de foco y sentido de una institución que persigue al nazismo y sus crímenes.

Probablemente fueron pautados por la ceguera de chilenos/as de extrema derecha, miembros o simpatizantes de partidos que apoyaron activamente, o con un cómplice silencio, la dictadura de Pinochet y sus crímenes de lesa humanidad. Olvidan los responsables de dicho informe del Centro Simon Wiesenthal, que el nazismo tomó impulso aunando fanáticamente el anticomunismo con el antisemitismo, y que como judías/os, nunca podemos permitirnos repetir tales lógicas, homologando en bloque a comunistas, palestinos, críticos a Israel, anti sionistas y antisemitas. Actuar de esa forma, instala un pensamiento totalitario, que a la larga solo beneficia a quienes una y otra vez en la historia han perseguido al otro, lo diverso y lo diferente, principales responsables y ejecutores de las persecuciones que sufrió el pueblo judío en la historia. Lee el resto de esta entrada