
No resulta sorprendente que, una vez más, la comunidad internacional haya ignorado -o al menos soslayado- un nuevo informe sobre el apartheid israelí, dado a conocer el 29 de noviembre pasado; es el último de este año, que se suma a la cascada de informes iniciada a principios de 2021 con el de B’Tselem-.
Y no sorprende, repito, porque este importante informe de 220 páginas fue elaborado por la prestigiosa organización de derechos humanos palestina Al-Haq, con la adhesión de otras organizaciones de la sociedad civil palestina*. Hay una inclinación casi atávica en Occidente a soslayar todo lo que tiene autoría palestina. Incluso muy pocos han reconocido que los informes internacionales de 2021-2022 son producto precisamente del trabajo incesante y tenaz de la sociedad civil palestina para describir, documentar y crear conciencia sobre la naturaleza de la dominación israelí.
Tampoco resulta sorprendente que precisamente estas organizaciones se hayan convertido en blanco favorito de la criminalización y persecución por parte del régimen israelí: ellas están eficazmente revelando al mundo la verdad: un lujo que «Israel» no puede darse. A continuación, un artículo sobre este último informe.
* Las otras organizaciones que suscriben el informe son: Addameer (Asociación de apoyo a lxs prisionerxs y los derechos humanos), el Centro Al Mezan para los DD.HH., el Centro de Acción Comunitaria de la Universidad Al-Quds (CAC), el Centro de ayuda legal y DD.HH. de Jerusalén (JLAC), la Iniciativa palestina para la promoción del diálogo global y la democracia (MIFTAH), el Centro Palestino de DD.HH. (PCHR) y la Coalición cívica para los derechos palestinos en Jerusalén (CCPRJ).








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