Un futuro justo exige la descolonización de Palestina y un Estado democrático para todos

Estándar

Por Awad Abdelfattah y Jeff Halper, 972 Mag.

Entender el “conflicto” como una lucha colonial nos permite construir un camino holístico hacia una sociedad liberada para palestinos e israelíes.

A menudo, el título que uno le da a un fenómeno determina cómo se puede entender y qué se puede hacer para abordarlo. Desde 1948 hemos hablado sobre el “conflicto árabe-israelí”, que es exacto en la medida en que se refiere a las principales guerras, rivalidades diplomáticas y “guerras sucias” más pequeñas entre los estados árabes e Israel. Pero esta noción de “conflicto” regional oculta la naturaleza de un tipo diferente de lucha, que es un catalizador clave de los conflictos más amplios, así como un fenómeno político propio.

De un lado de esta lucha está la colonización de Palestina por el movimiento sionista, que finalmente culminó en el Estado de Israel, la división política de Palestina, una crisis masiva de refugiados y, desde 1967, la ocupación. Y por otro lado está la resistencia palestina por medios políticos y militares. Aunque visto durante décadas como un simple elemento de juego de poder regional, desde la Primera Intifada de 1987 hemos llegado a hablar de él más específicamente como el “conflicto israelí-palestino”.

Sin embargo, la lucha colonial difícilmente puede considerarse un “conflicto”. Sin duda, genera conflicto entre los usurpadores colonos y la población indígena, pero el colonialismo es un proceso unilateral. No son dos “lados” que entran en una confrontación violenta por intereses o agendas diferentes, sino un poderoso actor que invade el territorio de otra gente para explotarlo o hacerse cargo de él. No hay simetría de poder o responsabilidad.

Por su parte, los nativos son las víctimas que no tenían motivos para luchar antes de la invasión colonial, son esencialmente irrelevantes para los objetivos de los colonos. Los indígenas pueden ser explotados como trabajo forzado, pero son prescindibles, otras fuentes de trabajo, esclavos, trabajadores contratados u otros colonos pueden reemplazarlos fácilmente.

En el colonialismo de los colonizadores que el sionismo representa, los nativos están destinados a ser eliminados ya sea físicamente o a ser desplazados y marginados. Por lo tanto, es más preciso retratar una situación colonial como una invasión asimétrica que se encuentra con una resistencia inevitable.

¿Por qué importa esto? La semántica puede parecer trivial, pero las palabras que usamos determinan la forma en que vemos las cosas. El paradigma del conflicto convierte una situación colonial preexistente que abarca en una mera lucha para “poner fin a la ocupación”. De hecho, el paradigma legal que subyace a la Resolución 242 de la ONU -las leyes de ocupación- reduce un proyecto de colonos a un limitado problema de control militar sobre el 22 por ciento de la Palestina histórica. Ya sea que busque una solución de dos estados, una confederación o un solo Estado “judío” en toda la Tierra de Israel, un enfoque de “resolución de conflictos” no aborda la necesidad más amplia de la descolonización.

Una perspectiva colonial de colonizadores restaura el problema original y fundamental de asentamiento que comenzó a fines del siglo XIX y que afirma su reclamo a todo el país de Palestina. Esto no quiere decir que los territorios palestinos ocupados no estén ocupados según el derecho internacional, sino que la ocupación es un subtema que debe abordarse en el contexto de un proceso más amplio de descolonización, incluido el derecho de los refugiados palestinos a regresar.

Lecciones del colonialismo de los colonos

Debido a que el paradigma del conflicto invoca la noción de “partes”, las resoluciones tienden a centrarse en negociaciones técnicas en las que cada parte, a través del compromiso o la rendición, intenta obtener el mejor trato posible en disputas sobre soberanía, fronteras, refugiados, recursos y similares. Esto no es así con el colonialismo. Un pueblo no puede comprometerse con la toma de sus tierras, su desplazamiento, su pérdida de libertad y su forma de vida. Los colonizadores pueden intentar reprimir y pacificar a los colonizados, a veces con éxito, pero los oprimidos nunca pueden normalizar o aceptar la colonización y la sed de liberación nunca puede ser apagada.

El primer ministro David Ben Gurion visita la colonia agrícola de B‘er Ora, al norte de Eilat, el 13 de junio de 1957. (Moshe Pridan / GPO)

En situaciones coloniales clásicas donde un poder externo toma el control de un país para extraer recursos valiosos, la descolonización es una propuesta directa: el poder colonial se va junto con los agentes y la población que importó, y el poder político se transfiere a un nuevo gobierno de un Estado poscolonial gobernado por la población indígena. Lee el resto de esta entrada

Trump quiere que los palestinos paguen por su defensa exterior al ejército israelí

Estándar

Foto: Kobi Gideon/GPO via Getty Images

Por Eugenio García Gascón.

El llamado “acuerdo del siglo” que la administración de Donald Trump prepara desde hace casi tres años para resolver el conflicto entre Israel y los palestinos, contiene una cláusula que obligaría a la “Nueva Palestina” a pagar por la defensa exterior de su minúsculo Estado al ejército israelí, lo que equivaldría a encargar al lobo que guarde el rebaño de ovejas.

Esa es una de las cláusulas que figura en la última versión, que también es la más detallada, del “acuerdo del siglo” que esta semana ha difundido el canal de televisión libanés Al Mayadeen, y que se reproduce en su página web, con detalles inéditos hasta ahora.

Las posibilidades de que los palestinos acepten la iniciativa son nulas. El “acuerdo del siglo” ha sido elaborado por dos ultrasionistas de la administración americana, Jared Kushner, consejero y yerno de Trump, y Jason Greenblat, en estrecha colaboración con David Friedman, embajador de EEUU en Tel Aviv. Los tres han contribuido personalmente con donaciones a la expansión colonial judía en algunos de los asentamientos más radicales que se han levantado en los territorios ocupados.

Otra cláusula prevé justamente que todas las colonias judías sin distinción queden bajo la autoridad de Israel y formen parte del estado judío. En esos asentamientos viven más de medio millón de israelíes, en buena parte fanáticos, y la expansión crece día a día, sin atender a las leyes internacionales y respondiendo únicamente a la ambición expansionista de los dirigentes hebreos, mientras los líderes occidentales, especialmente los europeos, miran para otro lado.

Trump prevé que el documento sea firmado por tres partes: Israel, la Autoridad Palestina, y las facciones que controlan la Franja de Gaza, es decir Hamás y la Yihad Islámica. El documento se refiere al futuro estado que ocuparía una pequeña parte de Cisjordania y la Franja de Gaza como “Nueva Palestina”. Lee el resto de esta entrada

¿Habla usted de antisemitismo?

Estándar

Por Stuart Littlewood, Veterans Today.

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

¿O es un galimatías?

…Stuart Littlewood en Gran Bretaña el día de las elecciones

[Actualización del editor: la encuesta de BBC/Sky/ITV sugirió que el partido conservador ganaría 368 escaños, 42 por encima de los 326 necesarios para una mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes]

– Publicado por primera vez el 12 de diciembre de 2019.

Es día de votación en el Reino Unido. Hasta el último suspiro, el llamado antisemitismo se ha utilizado como arma letal en esta campaña electoral general. Personas ignorantes y crédulas, con el apoyo de los medios de comunicación dañinos, lo han desplegado indiscriminadamente para echar a Jeremy Corbyn y su Partido Laborista y eliminar a varios candidatos de las listas.

He visto periodistas de televisión agresivos exigiendo saber si su presa “tiene un problema con los judíos”. Entonces, ¿cómo lidiaría con una avalancha de medios e incluso insultos de partidos, suponiendo que no es culpable de los cargos?

¿Tiene usted un problema con los judíos?

¿De qué judíos estás hablando?

Eh, judíos en general…

No.

¿Algunos judíos en particular?

Sí.

Oh. ¿Cuáles entonces? Lee el resto de esta entrada

El papel de Israel en la militarización de México – Descarga aquí

Estándar

Esta es una publicación de Para Leer en Libertad AC y la campaña Stop The Wall.

Descarga aquí

 

Fuente: Brigada para leer en libertad.

 

Lecciones de terror israelí en Chile

Estándar

Foto: El Quinto Poder

Por Leonel Nodal.

Las dictaduras y gobiernos autoritarios oligárquicos, que pagan  cuerpos represivos para mantenerse en pie, muestran una perversa preferencia por crueles castigos a sus opositores, como cegarlos y paralizarlos con gases mientras protestan en las calles o, simplemente, arrancarle los ojos a tiros de perdigón.

Soldados del dictador cubano Fulgencio Batista hicieron prisionero, torturaron y le sacaron los ojos a Abel Santamaría Cuadrado, un joven de 25 años de edad, que participó junto a Fidel Castro en el Asalto al Cuartel Moncada, detonante de la Revolución Cubana el 26 de julio de 1953.

El mismo día de la caída del régimen batistiano, el primero de enero de 1959, simpatizantes de la Revolución que ocuparon los  centros de tortura de la policía, descubrieron azorados frascos de cristal llenos de ojos, arrancados a sus víctimas, odiosos trofeos que esgrimían amenazantes en sus interrogatorios, como el castigo ejemplar que aguardaba a los opositores detenidos.

Por estos días en Chile, dos jóvenes perdieron la vista para siempre y más de 200 sufren afectaciones de diversa gravedad como resultado de la violenta represión de manifestaciones de ciudadanos desarmados, por parte de la policía militarizada, los Carabineros, que escudados en trajes de protección estilo Robocop, armados con escopetas de perdigón y lanzagranadas de gases lacrimógenos, disparan sin piedad a sus rostros.

En Chile, así como en Ecuador, Colombia, Perú, Honduras, donde se producen estallidos sociales en rechazo a la insufrible falta de alimentos, atención médica, escuelas, techo y trabajo bien remunerado, sumado a  la inseguridad,  se aplican los mismos manuales de entrenamiento una misma escuela de represión fundada por Estados Unidos y perfeccionada por Israel.

La violenta respuesta del Gobierno de Piñera —ejecutada por Carabineros— contra las  masivas protestas de la población, en las que los más dañados por el modelo neoliberal dieron rienda suelta a su ira ante un nuevo aumento del costo del transporte público, revelaron el modo en que se cumple un acuerdo de cooperación en educación. Entrenamiento y doctrina militar firmado entre los gobiernos de Israel y Chile en 2018. Lee el resto de esta entrada

El secretismo en torno al nuevo hospital de Gaza, un antiguo hospital de campaña de los EE.UU. en Siria.

Galería

Belén, Palestina: “Los turistas vienen a menudo a ver las piedras sagradas, y no a los habitantes”

Estándar
Belén, Palestina: “Los turistas vienen a menudo a ver las piedras sagradas, y no a los habitantes”

Entrevista de Alex Anfruns.

Desde la terraza de Wi’am, también conocido como “Centro Palestino de Resolución de Conflictos”, se puede contemplar un horizonte interrumpido por el muro israelí y una nube de gases lacrimógenos. Al pie del mismo, un estrecho camino conduce al visitante fuera del circuito turístico hasta el campo de refugiados de Aida, celosamente vigilado por soldados. A la entrada del campo vemos una gran llave del retorno, que simboliza la identidad a la que los refugiados de 1948 no están dispuestos a renunciar. Es la Nakba o “catástrofe” como consecuencia de la creación del estado de Israel, que dio lugar a la expulsión forzada de centenares de miles de palestinos y a la destrucción de medio millar de poblaciones.

Durante mi estadía en Belén frecuenté el centro, que acoge a los raros voluntarios y visitantes que desean conocer la otra realidad tras el decorado turístico de la ciudad. Allí aproveché para…

Ver la entrada original 2.228 palabras más