Israel: Así se ha beneficiado la extrema derecha de la COVID-19

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Por Nazanín Armanian.

Policías israelíes con mascarillas patrullan por el bario de judios ultra-ortodoxos de Mea Shearim, en la zona norte de Jerusalén. REUTERS/Ronen Zvulun
Policías israelíes con mascarillas patrullan por el bario de judios ultra-ortodoxos de Mea Shearim, en la zona norte de Jerusalén. REUTERS/Ronen Zvulun

El “pueblo elegido por Dios” también ha recibido la visita del coronavirus, infectando al menos a 7.000 personas, muchos de ellos justamente los ultraortodoxos, que al igual que sus homólogos de otras religiones, se caracterizan por desafiar la realidad y la razón y la ciencia. La ciudad Bnei Brak, en suburbio de Tel Aviv, con 200.000 habitantes fundamentalistas, y el 40% infectada, ha sido bloqueada por la policía.

El Estado de Israel, fundado sobre una base religiosa que no étnica (al igual que Pakistán), ha sufrido una serie de graves acontecimientos en los últimos meses que, gracias al famoso virus, han pasado desapercebidos:

  • Netanyahu sigue siendo primer ministro, a pesar de perder hasta tres veces las últimas elecciones parlamentarias en favor del exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Benny Gantz, líder del Partido Azul y Blanco, quien fue encargado por el parlamento a formar gobierno. ¿Cómo? La fiesta del “¡Hasta nunca, Bibi!” se fue al garete, cuando Gantz, que había centrado su campaña en denunciar a Netanyahu como un político autoritario y corrupto, dio un giro radical ante una sociedad estupefacta y traicionada, entregándole a él su cargo hasta el 2021, pensando que después de esta fecha el astuto malabarista político le devolverá el sillón. ¿Por qué lo hizo?

1) La ideología y el programa de Gantz no difieren mucho de Likud, el partido de extrema derecha de Netanyahu, a quien Gantz se opuso por sus escándalos de corrupción, no por sus políticas que han llevado al país y a la región hacía el desastre. El partido Azul y Blanco es sólo judío, y por ende racista, excluyendo a una quinta parte de la población del país que es árabe, y apoya el plan de “paz” de Trump para una “Solución Final” de la causa palestina .

2) El miedo del militar a seguir siendo atacado y difamado por los defensores del eterno primer ministro, que llegaron a acusarle de tener “conexión con Irán”.

3) La debilidad de la oposición (el Partido Laborista obtuvo sólo tres escaños), el poderío de las redes del Likud por gobernar durante tantos años, y su falta de escrúpulos para hacer juegos sucios: El 18 de marzo, Yuli Edelstein, el presidente del Knesset, del Likud, rechazó la petición de los diputados en formar comisiones para gestionar la crisis sanitarias, y luego suspendió el parlamento, no para preservar la salud de los representantes del pueblo, sino impedir que aprobasen una anunciada ley que iba a prohibir a las personas acusadas de delincuente ostentar cargos políticos; medida “inconstitucional” que provocó la mayor crisis política de la historia reciente de Israel el “único país democrático de Oriente Próximo“. El diario Haaretz insinuó un “golpe de estado” y el presidente de Israel, Reuven Rivlin, también de Likud, lo calificó una amenaza para las instituciones democráticas del estado.

Así, Gantz pasó de ser el campeón anticorrupción a defensor de Netanyahu y aspirar a ser su ministro de Exteriores.

Asalto militarizado a los derechos sociales

De este modo, Netanyahu, no sólo se libró del juicio por fraude, soborno, y abuso de confianza, programado para el 17 de marzo, sino que recuperó el poder, para terminar sus proyectos a la sombra de la covid-19:

  1. Declaró el estado de emergencia, llenado las calles del país de miles de hombres armados del ejército y la policía, que ahora se parecen a los territorios ocupados palestinos.
  2. Limitó los derechos constitucionales de los propios ciudadanos israelíes, y no sólo para castigarles por haberle dado la espalda, sino porque ésta es la lógica natural de un sistema político basado en el Apartheid y el destino de una sociedad, que en su gran mayoría, respaldó o miró para otro lado las atrocidades cometidas por Netanyahu contra los palestinos: con el apoyo del fiscal general del Estado, el primer ministro mandó a los servicios de inteligencia y seguridad interior de Israel Shin Bet, concretamente a la ultrasecreta Unidad 81, aplicar medidas anti terroristas contra las personas infectadas con el virus rastreando sus teléfonos móviles, siendo el único estado del mundo que públicamente ordena métodos de vigilancia y espionaje contra los ciudadanos propios, erosionando sus derechos fundamentales. El pensador israelí Yesahayau Leibowitz (1903 – 1994) ya advirtió después de la Guerra de los Seis Días que gobernar a los extranjeros en las tierras ocupadas transformaría a Israel en “un estado Shin Bet”. La tecnología supuestamente antiterrorista en manos de la extrema derecha siempre es un arma afilada contra la totalidad de la sociedad.
  3. ¿A quién, en un Estado “democrático” se le ocurre nombrar al jefe de los servicios de inteligentes, el Mossad, Yossi Cohen, para dirigir la operación de obtener equipos médicos? ¡A Netanyahu! Hay que conseguir, como sea, respiradores, kits de prueba de coronavirus y otros artefactos necesarios para que su gobierno no supere en número de muertos a Italia. Los 100.000 test de prueba del virus que recibieron de las monarquías del Golfo Pérsico no eran adecuados. A pesar de que la población israelí cuenta con la cobertura de salud gratuita y tiene clínicas avanzadas, los recortes neoliberales (reducir el número del personal sanitaria, las camas, etc.) de los últimos años han dejado el sistema de salud del país muy afectado, y hay temores a que el coronavirus se lleve muchas vidas.
    Cohen se convirtió en uno de los hombres más poderosos de Israel después de organizar la supuesta operación del secuestro de los archivos nucleares de Irán en 2016, considerada la mayor hazaña del Mossad en su historia. Cuentan que, con decenas de agentes, descubrieron un almacén “nuclear” en Teherán, neutralizaron su vigilancia electrónica y después de 6 horas y 29 minutos (¡que no 30!) consiguieron abrir 32 cajas fuertes utilizando un instrumento térmico que alcanzaba los 3.600 grados de temperatura. Luego, no se sabe cómo, trasladaron media tonelada de materiales -como afirman-, de folios, videos y CD a Israel, país que no tiene frontera común con Irán. Después, en marzo de 2018, Cohen se va a EEUU para entregar el botín a Mike Pompeo, entonces el director de la CIA.
  4. Netanyahu, también ha encargado a un militar, el general Roni Numa, imponer el toque de queda en los barrios ultraortodoxas, comunidad que representa el 12% de la población y ha recibido durante décadas grandes privilegios por parte de los gobiernos a cambio de la bendición de los rabinos.

El virus en Gaza y Cisjordania

Si, por un lado, el Ministerio de Salud israelí tardó en publicar una guía en árabe, la segunda lengua del país y del 17% de los médicos y personal sanitario, para informarles acerca de la pandemia, el Ministerio de Defensa anunció el bloqueo total de Cisjordania y la Franja de Gaza, cancelando además 107.000 permisos de trabajo para los palestinos, y cerró el puesto de control fronterizo de Shuafat en Jerusalén Este, privando a 80.000 palestinos israelíes de los servicios de salud de la Ciudad Santa.

La sala de las operaciones conjuntas establecida entre la Autoridad Palestina (AP) y el ejército israelí para coordinar la luchar contra el virus, no resuelve el problema de los palestinos, que cuentan con unos 60 respiradores y solo 200 kits de prueba para una población de dos millones de personas.

Israel, como fuerza de ocupación debe garantizar la seguridad y el bienestar de los palestinos, pero ni ha levantado el devastador asedio sobre Gaza e incluso impide que sus habitantes busquen atención médica fuera de la Franja.

Tras detectar unos 60 casos de infección por el coronavirus, y el aumento del número de los colonos que han dado positivo en la prueba en los Territorios Ocupados, la AP ha impuesto el confinamiento a la población salvo para salir a comprar alimentos y medicamentos. No le será fácil conseguir que miles de jornaleros palestinos cuya fuente de ingreso es el trabajo que realizan, cumplan estas restricciones.

En Gaza, uno de los territorios más densamente poblados del mundo, donde 1,800 mil personas están encerradas en 365 kilómetros cuadrados, y sufren un brutal bloqueo económico desde hace 13 años por parte de Israel, el patógeno puede causar estragos. El desempleo y una pobreza extrema pueden provocar revueltas en esta tierra, que podría convertirse en otra Intifada en caso de que algunos de los prisioneros palestinos en las cárceles israelíes pierdan la vida debido al brote del virus. El Comité Internacional de la Cruz Roja ha pedido a Tel Aviv reducir el número de estos prisioneros quienes han amenazado con una huelga de hambre, tras la suspensión de las visitas con sus abogados y sin recibir medios para protegerse de la covid-19.

En Gaza, el sistema de salud se ha desmoronado por el bloqueo y los continuos bombardeos. Las 2.900 camas hospitalarias en unas instalaciones destartaladas no darán abasto ante la tragedia que se avecina.

El virus y el entorno estratégico de Israel

La incertidumbre generada por la pandemia puede afectar a la percepción de los líderes de la región a una realidad profundamente cambiada: ¿Quién seguirá siendo aliado y quién enemigo? ¿Qué sucederá con las guerras en curso y las planeadas? ¿Cómo será el nuevo equilibrio de poder entre Irán, Israel, Turquía y Arabia Saudí que luchan a muerte por la hegemonía regional?

  • El propio” golpe palaciego” de Netanyahu, en parte, pertenece a esta era pos COVID19.
  • El largo y mortal bloqueo a Gaza, el fin de las ayudas humanitarias de EEUU, agravados por la actual crisis sanitaria convertirán a Gaza en una bomba de relojería, que ni Hamas podrá controlarla. Israel, por su propio bien y seguridad, debe levantar el bloqueo a la Franja de forma inmediata, y permitir la atención sanitaria a sus habitantes
  • Algunos jefes de Estado de la región pueden fallecer, por ancianos, en Irán y Arabia Saudí, por ejemplo, con todo lo que podrá suponer, debido a sus sistemas políticos personalistas.
  • Araba Saudí -aliado de Israel en su lucha contra Irán-, saldrá debilitada, tanto por la crisis política que está viviendo (por las incesantes detenciones de los príncipes y altos cargos), como por la caída brusca del precio del petróleo.
  • La paralización de las economías afectará más a unos que a otros e intensificará los conflictos sociales, desestabilizando a más de un régimen: Iraq, será uno de los primeros.
  • En caso de que el virus golpee lo bastante fuerte a EEUU como   para reducir sus ayudas a Israel, Rusia y China ampliarán su colaboración con el Estado judío.
  • Trump amenaza a Irán de “pagar un precio muy alto” si cumple con sus planes de un “ataque sorpresa” contra las fuerzas o intereses de EEUU en Iraq, planes inexistentes según Teherán. El 11 de marzo, un ataque con cohete de las milicias iraquíes al Camp Taji mató a dos estadounidenses y un soldado británico. El America First de Trump ha colocado a su país en el “First” de infectados por el coronavirus del mundo, pero no le ha impedido desplegar misiles Patriot en Iraq mirando a Irán.

La COVID-19 profundizará la crisis del capitalismo, y los peces grandes ya se han preparado para devorar a los pequeños. La cuestión es si podemos salvar lo que queda de la paz mundial.

Fuente: Público.es

Coronavirus bajo ocupación, entrevista a Jaldía Abubakra

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Entrevista a la activista palestina Jaldía Abubakra para el programa JTT Diário #FiqueEmCasa de Desacato.info.

Primera de tres entrevistas.

Palestina en medio de la propagación del coronavirus

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“Recuerdo la rodilla en el punto de mira, abriéndose de golpe”: los francotiradores israelíes se jactan de disparar como a “patos” en Gaza

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Palestina en el corazón

Jugadores de fútbol en Gaza en diciembre de 2018 muestran los resultados de los disparos de los francotiradores israelíes. (Foto: Mohammed Asad)

Jonathan Ofir*

Hace dos días (viernes) salió un artículo de Hilo Glazer en Haaretz, con historias de seis francotiradores anónimos que cuentan cómo abatieron a manifestantes desarmados en la Gran Marcha del Retorno, cerca de la valla perimetral de Gaza.

Estos relatos son una gota en el océano, y constituyen una de las lecturas más indignantes y deprimentes que puedo recordar. El lenguaje utilizado por los autores de estas masacres muestra la depravación moral de estos jóvenes soldados, que aún parecen creer que cumplen con el deber sagrado de defender a su país, así como del Estado y la sociedad que apoyan sus crímenes.

No son confesiones avergonzadas: los francotiradores parecen estar jactándose de sus “golpes certeros”, compitiendo por el número de rodillas que pueden probar que hicieron…

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Empresa vasca CAF construirá un tranvía ilegal en Jerusalén ocupada

Vídeo

CAF : Un Tranvía llamado Apartheid

Mediante el testimonio de personas de gran relevancia el documental producido por el grupo BDZ de Gasteiz en colaboración con Hala Bedi trata sobre el contrato adjudicado a la empresa CAF para construir el tranvía de Jerusalén.

La empresa vasca CAF ha sido la adjudicataria de un contrato para la construcción del tranvía en Jerusalén. Ante ello se ha indicado una campaña de rechazo contra el proyecto a nivel de Euskal Herria. Con el objetivo de aportar a dicha campaña el grupo BDZ de Gasteiz y Hala Bedi han producido conjuntamente el documental «Un tranvía llamado Apartheid».

El documental recoge el testimonio de personas de gran relevancia en torno a tres cuestiones: ¿Por qué es ilegal el proyecto de tranvía de Jerusalén?, ¿Cómo afectará al modo de vida de la población palestina? y ¿cómo afectaría, en caso de salir adelante, a CAF y a sus trabajadoras?

Policía israelí ingresa por la fuerza en jardín infantil y busca “armas” en mochilas de niños y niñas

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Un gran número de policías israelíes fuertemente armados irrumpieron el lunes (17/2/2020) en la guardería Baidaa Ath Thalj en la ciudad de Tayibe, en el territorio ocupado en 1948, y registraron los bolsos de los niños, sembrando el miedo los menores.

La redada israelí se produce unos días después de irrumpir en una escuela en Acre y llevarse a una niña de 9 años para interrogarla.

Los israelíes registraron las bolsas de todos los niños a pesar de los ruegos de los profesores para impedirlo.

La policía afirmó que buscaba armas dentro de las bolsas de los niños.

La cámara de vigilancia muestra a policías israelíes irrumpiendo en la guardería Baydaa Ath Thalj para buscar armas en las bolsas de los niños.

Rabab Oweidah, una maestra del jardín dijo que “estaba muy preocupada por los niños, que estaban muy asustados y conmocionados”.

“Intenté con todas mis fuerzas evitar que irrumpieran en la guardería, pero insistieron. Les dije que eran sólo niños y que se asustarían. Les sugerí que buscaran en todas las casas de los alrededores hasta que los niños se fueran y luego volvieran a buscar en la guardería pero se negaron. La situación era fuera de lo normal”, relató.

“Nunca le harían eso a sus hijos”, añadió Oweidah. “Sin embargo, nos tratan como si fuéramos criminales. Así es como piensan. Nunca he visto tal cosa en toda mi vida”.

Saja Jaber, madre de dos niños que casualmente estaba en el jardín de infancia durante la redada israelí, afirmó que “estaba corriendo y me sorprendió mucho la gran cantidad de policías que irrumpieron en el jardín de infancia. No sabía lo que estaba pasando al principio pero estaba asustada.”

“Traté de evitar que registraran a mi hijo, pero insistieron y dijeron sin vergüenza que registrarían a todos los niños y a cualquiera que entrara o saliera del jardín de infancia. ¡Les dije que estaban asustando a los niños, pero no les importó!”

“Mi hijo no entendía lo que estaba pasando, pero mi hija sí y estaba muy asustada contándome todos los detalles”, dijo.

Fuente: Qudsnen y Federación Palestina de Chile

El irresistible encanto del sionismo: La adhesión de Uruguay a la definición de antisemitismo de la IHRA

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Por Maria Landi.

El 27 de enero fue el Día Internacional de Recordación del Holocausto. Este año se conmemoró, además, en esa fecha el 75o aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, donde los nazis mataron a más de un millón de personas, la mayoría judías. Ese día, el gobierno de Uruguay adoptó la definición de antisemitismo elaborada por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto1 (Ihra, por sus siglas en inglés). Se convirtió así en el 25o país en suscribirla y el primero de América Latina.

Según la definición operativa aprobada por la Ihra en 2016:“El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto”. Pero el problema es que en su definición operativa la Ihra incluye entre los “ejemplos contemporáneos de antisemitismo” las críticas al Estado de Israel, asimilando, así, antisionismo con antisemitismo.

El mismo redactor de la definición, el abogado estadounidense Kenneth Stern, denunció que ha sido manipulada respecto de su propósito original con el objetivo de silenciar las críticas a Israel en los campus universitarios. En un reciente artículo publicado en The Guardian titulado “Yo escribí el borrador de la definición de antisemitismo. Judíos de derecha la están usando como un arma”, Stern afirma que “la definición nunca estuvo destinada a silenciar la libertad de expresión”. Y agrega que un decreto del presidente de Estados Unidos del pasado 11 de diciembre, que incorpora la definición de la Ihra y sus ejemplos como guía para identificar y perseguir casos de antisemitismo en el Estado y las instituciones educativas, es un “ataque a la libertad académica y a la libertad de expresión, y perjudicará no sólo a los defensores de Palestina, sino también a estudiantes y docentes judíos, y a la misma academia” (The Guardian, 13-XII-19).

Parece increíble tener que explicar hoy la diferencia entre antisemitismo y antisionismo. Según la Red Internacional Judía Antisionista (Ijan, por sus siglas en inglés), antisemitismo (en realidad, judeofobia) es el prejuicio y el odio por las personas judías, mientras que antisionismo es el rechazo a una ideología (el nacionalismo judío) que impulsó la fundación del Estado de Israel en Palestina y cuya expansión sigue impulsando en la actualidad.

La Ijan insiste en que las críticas a Israel no se originan en prejuicios contra las personas judías, sino en que las políticas y los fundamentos del sionismo son racistas y supremacistas. Esto es difícil de refutar, sobre todo a partir de la aprobación, en 2018, de la ley básica que declara a Israel como Estado nación judío, en la que se afirma que Israel es “el hogar nacional del pueblo judío” (y no de sus ciudadanos de todas las etnicidades y religiones) y que por eso allí sólo las personas judías tienen derecho a la autodeterminación.2

Esto se da en una coyuntura mundial en la que Israel y sus aliados están a la ofensiva para criminalizar el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (Bds) y la solidaridad con Palestina en general. Los lobbies sionistas están presionando a los gobiernos para que adopten la definición de la Ihra y, una vez logrado ese objetivo, presentar recursos de lawfare contra colectivos que apoyan el Bds o a Palestina, aunque las acciones y los reclamos de estos estén en consonancia con las resoluciones de la Onu y el derecho internacional. De hecho, en varios lugares de Europa y Estados Unidos los grupos de solidaridad con Palestina han apelado a recursos de ese tipo –reivindicando la libertad de expresión– y han ganado.

USOS Y ABUSOS DEL HOLOCAUSTO. En el mismo contexto, y también para blindar a Israel de cualquier sanción, el 23 de enero el primer ministro israelí, Biniamin Netaniahu, reunió en Jerusalén a más de cuarenta personalidades en el Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo, realizado en el Museo del Holocausto Yad Vashem.

No hay mayor hipocresía que hacer esta conmemoración en Jerusalén, una ciudad donde la población palestina es objeto de limpieza étnica mediante desalojos y demoliciones para imponer una mayoría demográfica judía. En una crítica al presidente argentino, Alberto Fernández, por hacer de este evento su primer viaje al exterior, José Schulman, secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, declaró: “Para mí, el Holocausto es una cuestión familiar [y] personal. Y quiero dejar sentado que no es en mi nombre que nuestro presidente viaja a convalidar el genocidio palestino por parte de Israel. Si quiere rendir homenaje a los que derrotaron a los nazis, que vaya a la Plaza Roja de Moscú, no a una ciudad ocupada militarmente por un Estado terrorista. No cualquier homenaje es memoria; este es justificación del terrorismo de Estado sionista”.

Mucho se ha denunciado el uso cínico que hace Israel de la memoria del Holocausto3 (el autor israelí Miko Peled le llama “secuestro de la historia judía”) para acallar las críticas a sus crímenes contra el pueblo palestino. Fiel a su proverbial oportunismo, Netaniahu ideó este foro para presionar a los líderes mundiales para que respalden la posición israelí de que la Corte Penal Internacional no tiene jurisdicción en los territorios palestinos, luego de que la fiscal jefa de la corte, Fatou Bensouda, anunciara en diciembre –tras cinco años de examen preliminar– que está lista para abrir una investigación de posibles crímenes de guerra en Cisjordania y Gaza. De inmediato Netaniahu afirmó que la corte emitía “edictos antisemitas contra el pueblo judío” y llamó a “boicotearla”. Hagai El-Ad (director de B’Tselem, Ong israelí de derechos humanos) fustigó esta maniobra en un artículo en Haaretz (23-I-20): “No tiene vergüenza, primer ministro Netaniahu. Y no tiene vergüenza todo líder mundial que esté de acuerdo con la farsa de equiparar el intento de un pueblo de obtener justicia con el antisemitismo”.

SIMPATÍA CON EL DEMONIO. En América Latina, las derechas aliadas al lobby sionista están impulsando la reforma de las leyes contra el racismo y la discriminación para penalizar el antisionismo utilizando la definición de la Ihra. El mes pasado, los dirigentes de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (Daia) le solicitaron a la ministra de Justicia y Derechos Humanos de Argentina que el antisionismo sea incluido como una forma de antisemitismo en la ley antidiscriminación de ese país.

La movida fue criticada en un comunicado por la organización Llamamiento Judío Argentino: “No hay justificaciones legítimas para la propuesta de la Daia: el sionismo no es una religión, no es una etnia; es una ideología política. […] Hay personas que sostienen una opinión crítica del sionismo como ideología política y no por eso son antisemitas. Más aún, hay importantes sectores de las colectividades judías en todo el mundo, incluso en Israel, contrarios al sionismo. ¿Son ellos también antisemitas?”.

Frente a la adhesión de Uruguay a la definición de antisemitismo de la Ihra, es inevitable preguntarse por qué el gobierno del Frente Amplio da este paso un mes antes de dejar el gobierno. ¿Se asesoró y lo hizo con pleno conocimiento de lo que implica? ¿O simplemente –como ocurre siempre en todas partes– cedió a la presión del lobby sionista y de la embajada de Israel? Cuando adoptó esta definición, ¿sabía el gobierno que estaba poniendo en peligro la libertad de expresión de la ciudadanía uruguaya y su derecho a criticar a Israel como a cualquier otro país, régimen o ideología? ¿Era consciente de que estaba entregando al gobierno entrante un arma muy peligrosa, en un contexto regional y mundial en el que los regímenes de derecha y ultraderecha cimentan sus relaciones con Israel sobre todo en materia de seguridad, cibervigilancia y militarización?

En su comunicado del 27 de enero, la cancillería fundamentó así su decisión: “De esta manera, nuestro país reafirma su compromiso activo en la lucha contra cualquier forma de discriminación, pilar de su política exterior, así como contra cualquier tipo de hostilidad y prejuicio hacia la colectividad judía”. Es una penosa ironía que estas palabras estén al servicio de un Estado que niega los derechos básicos a la mitad de la población que vive bajo su dominio −así como el derecho al retorno a la gente refugiada− por el solo hecho de ser palestina y que dentro de su propio territorio discrimina a la población no judía con más de sesenta leyes y un sinfín de prácticas y políticas.

¿Por qué esta obsesión por hacer buena letra con un país que mantiene el régimen de ocupación colonial y militar más antiguo de la época moderna? ¿Hasta cuándo seguirán los gobiernos tratando a Israel como a un país normal y democrático, cuando es un Estado de apartheid?4 ¿Cuántas décadas más tendrá que esperar el pueblo palestino para que los países de Occidente garanticen su derecho a la libertad y la autodeterminación con acciones efectivas (léase sanciones a Israel) y no con mera retórica?

1.   La Ihra es una organización internacional que reúne a representantes de gobiernos y estudiosos del Holocausto de 33 países. Su objetivo es difundir e institucionalizar la enseñanza, la investigación y la conmemoración del Holocausto y luchar contra el antisemitismo.

2.   La ley dice también: “El Estado considera el desarrollo de la colonización judía como un valor nacional, y actuará para alentar y promover su establecimiento y consolidación”.

3.   Ver la obra del profesor y cientista político Norman Finkelstein, judío e hijo de supervivientes de la Shoá, La industria del Holocausto. Reflexiones sobre la explotación del sufrimiento judío (Akal, Madrid, 2014).

4.            En 2017 un riguroso informe de la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la Onu describió un régimen de apartheid israelí. El 12 de diciembre de 2019 el Comité de la Onu para la Eliminación de la Discriminación Racial reconoció políticas y prácticas israelíes de segregación y apartheid contra el pueblo palestino a ambos lados de la Línea Verde.

Fuente: Brecha.