De México a Palestina, conectando las luchas por un mundo sin muros

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¡Para blanquear crímenes no basta un aviso pagado en un diario!

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Gideon Levy, periodista y escritor israelí, escribió en Haaretz (21-04-2017), sobre los sionistas que solo entienden la realidad desde sus perspectivas y fundamentalismo. No quieren ver la injusticia, el horror, la ocupación militar, ‘el asesino y el asesinado, el ladrón y su víctima y el ocupante y el ocupado’ . . .

paz

En un aviso o inserto pagado en el diario El Mercurio de Chile (18-6-2016), organizaciones sionistas, “paladines” de la paz, la justicia y la legalidad, insinúan que los palestinos rechazan la paz que ellos tanto anhelan y que se han perdido muchas oportunidades solo por el NO de los palestinos.

Obviamente, los que conocen la realidad, saben que esto no es más que un burdo engaño y primitiva maniobra propagandística.

En el aviso pagado, ellos mencionan solo aquellos “planes de paz” propuestos por Israel, que fueron supuestamente rechazados por los “árabes palestinos” que no se aproximan en lo más mínimo a las soluciones indicadas por la legalidad internacional y la ONU. E incluso y con el afán de confundir a los lectores, mencionan el plan de partición -resolución 181 de la ONU- que Israel nunca respetó. ¡De lo contrario que nos digan que sí están dispuestos a acatar!

Sin embargo en este aviso no se acuerdan de todas y cada una de las resoluciones de la ONU y del Consejo de Seguridad que Israel ha rechazado, ¡que son absolutamente todas, sin excepción!, donde se establecen los mecanismos propuestos por toda la comunidad internacional incluyendo Estados Unidos (aliado incondicional de Israel) para una solución justa para el conflicto y no los planes y criterios israelíes que menciona el aviso, elaborados solo por Israel, a medida de sus intereses militares y coloniales. Es decir, para los sionistas la paz, es solo aquella propuesta por ellos y por ningún motivo se aceptan las soluciones basadas en la legalidad internacional y avaladas por todos los países del mundo.

Tampoco el aviso propagandístico se refiere a las sistemáticas violaciones a los derechos humanos denunciados a diario por todas las organizaciones humanitarias del mundo, incluyendo las israelíes. ¡Para los sionistas, violar los derechos humanos ayuda a la paz que menciona el aviso!

Maquiavélicamente, los sionistas omiten hablar de la colonización ilegal de las tierras palestinas ocupadas, donde todos, absolutamente todos los países y gobiernos del mundo la han calificado como nefasta para la paz en la región y que ha merecido la condena unánime de todo el mundo sin excepción. Para los sionistas, colonizar, cometer ilegalidades, robar tierras y violar el derecho internacional es algo “normal” o bien un “derecho divino” que seguramente para los pagadores del aviso, ¡sirve para la causa de la paz que alude el inserto!

En el aviso pagado se observan estrechadas dos manos, una israelí y la otra palestina…, algo burlesco, grotesco y maquiavélico, ya que a diario los ministros y el propio gobierno israelí declaran que “nunca existirá un Estado palestino”. A su vez, los hechos concretos y reales sobre el terreno llevados a cabo por parte de Israel, como la colonización, los muros, la expulsión de los palestinos, la apropiación de las tierras, etc., estos, estratégicamente se llevan a cabo para que nunca pueda existir un Estado palestino.

Finalmente, solo una pregunta: ¿Está Israel dispuesta a respetar las resoluciones de la ONU, las del Consejo de Seguridad, los dictámenes de la Corte Internacional de La Haya, los Convenios de Ginebra….?. ¿Sí o NO?, lo demás es engaño.

La paz solo se construye sobre la base de la verdad y la legalidad y no a través de burdas maniobras propagandísticas y torpes engaños a la opinión pública.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén Ocupada.

PalestinaLibre.

Los dos entierros del señor Balfour

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Por Daniel Lobato.

El cristiano sionista frente al judío antisionista

Hace cien años hubo un político británico racista, obsesivo e imbuido de una mística cristiana por la que se creía representante de designios divinos. Se llamaba Arthur James Balfour. Era el paradigma del hombre blanco británico colonial fabricado en la matriz evangélica e imperialista de la era Victoriana. Como primer ministro en 1905 promulgó una ley de extranjería prohibiendo la entrada en Gran Bretaña de los judíos que huían de pogromos (masacres) en la Rusia zarista. Años después, en 1917, como Ministro de Asuntos Exteriores, hizo que el gobierno británico prometiera entregar un trozo de tierra, Palestina, al minúsculo movimiento sionista internacional de entonces (Weizmann, Rothschild) sin preguntar su opinión a los nativos de esa tierra.

Es la Declaración Balfour que cumple este año su centenario, una inmoral e ilegítima decisión, desencadenante del genocidio y limpieza étnica del pueblo palestino a manos de extranjeros que invadieron su tierra empujados por el Imperio Británico. Cuatro millones de judíos habían abandonado Europa desde 1880 hasta Balfour, mayoritariamente al continente americano, y sólo 100.000 judíos europeos emigraron a Palestina siguiendo la llamada del sionismo. La idea mayoritaria era que, como judíos, nada se les había perdido en Palestina como para ir a vivir allí. Lo mismo que piensan los miles de millones de cristianos del mundo.

Así que se debía invertir esa tendencia, y como dijo el propio Balfour: “el sionismo, equivocado o acertado, bueno o malo, es más importante que los deseos o prejuicios de los 700.000 habitantes árabes que viven en esa tierra”. Nada diferente a la tradición colonial de Europa, que llevaba 500 años disponiendo de tierras y nativos a su criminal capricho. Lo único novedoso es que esta aberración ocurrió en ese siglo XX de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Las razones para apropiarse de Palestina eran imperialistas, económicas, racistas y simbólicas-bíblicas. Entre ellas, controlar el Canal de Suez y la ruta a la India, poseer una vía de salida al Mediterráneo para el petróleo descubierto en lo que hoy es Iraq, y que otros (los palestinos) pagasen la factura de la irresuelta intolerancia y xenofobia occidental contra nuestros compatriotas judíos europeos, mostrándoles la puerta de salida del continente en lugar de asumir valores inclusivos con este grupo social/religioso.

La mitología bíblica se encargará de encubrir todos esos factores con un “renacimiento de Israel”. Israel, el sujeto; los palestinos, los objetos.

Así pues, tenemos en Balfour al prototipo de hombre cristiano, racista, antijudío, pero sionista. Muy parecido a lo que son EEUU o la UE hoy en día con sus leyes rechazando a refugiados y a la vez actuando de metrópolis coloniales del enclave israelí.

Ser antisemita (utilizaré este término como símil equivocado de antijudío) y ser sionista (defensor de Israel como estado colonial de extranjeros que buscan reemplazar a la población nativa), son dos características casi siempre ligadas en estos cien años, tal como vaticinó en su diario el fundador del sionismo Theodor Herzl “los antisemitas serán nuestros amigos más confiables, y los países antisemitas nuestros aliados”.

Y frente a Balfour, sentado en el mismo Consejo de Ministros, otro miembro del gabinete se opuso enérgicamente a ese destino para Palestina. Era el único judío, era antisionista, y además Secretario de Estado para la India: Edwin Samuel Montagu. Era lo más parecido a un progresista actual, contrario a las matanzas británicas en la India y partidario de entenderse con Gandhi. A la postre estas posiciones le valieron su marginación de la política. Respecto a Palestina, firmó un Memorándum (del que también se cumplen cien años) denunciando el antisemitismo del gobierno británico y la tragedia que provocaría el plan sionista de ocupación colonial de Palestina.

En su brillante y lúcido texto que, cien años después, sigue hoy atronando, advirtió de que “no existe un pueblo judío; nada tienen que ver un judío francés o un judío moro, salvo la religión, como tampoco son de la misma nación un cristiano francés y un cristiano británico (…) quizá se busca que la ciudadanía se obtenga ahora por medio de un intolerante test religioso”, “Palestina ha tenido un papel importante en la historia judía, pero aún mayor en la cristiana y musulmana. A partir de ahora todos los países expulsarán a sus ciudadanos judíos, y al apropiarse de Palestina, ellos expulsarán a sus habitantes actuales palestinos”.

Sostener el artefacto israelí profundiza el fracaso democrático europeo

Puede parecer extraño que Montagu, judío, tuviera que ser el que denunciara la “dañina ideología sionista”, pero tal como llevan repitiendo muchos intelectuales judíos o rabinos antisionistas, “la mayoría de los sionistas del mundo no son judíos, sino cristianos evangélicos”. Un ejemplo reciente es el de la primera ministra británica Theresa May, que se confiesa cristiana anglicana, y sionista, y hace unas semanas declaraba que en este año del centenario “los británicos deben enorgullecerse de Balfour y su legado”.

Por el contrario, otras británicas combaten y combatieron el sionismo, como la misionera cristiana Frances Emily Newton, que se enfrentó a Balfour cuando éste visitó Palestina en 1925, donde ella vivió 50 años. Acusó al gobierno británico, a la Sociedad de Naciones y al Gobernador británico de Palestina de privilegiar injustamente a la minoría judía recién llegada frente a los palestinos, y denunció la represión brutal inglesa a las protestas. Cuando murió, desde Londres quisieron despreciarla diciendo que “en apariencia era una mujer británica pero con mentalidad palestina”.

Theresa May elige la huida hacia adelante saltando por encima de los cadáveres y refugiados palestinos. Aún peor, los humilla. Hace unos meses, una ONG Palestina realizó una petición oficial al Gobierno Británico para que Londres pidiera disculpas por Balfour y sus efectos catastróficos. La respuesta de Theresa May fue humillante, arrogante y respaldando incondicionalmente a Israel en sus acciones fuera de la ley. Añadió su profundo orgullo en crear un estado basado en la religión y un “hogar seguro” para los judíos por las persecuciones que sufrieron en Europa. En su respuesta va implícito el fracaso de las supuestas ideas democráticas europeas inclusivas y el fracaso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. ¿Habría que crear un estado cristiano para que los miles de millones de cristianos del planeta huyan a vivir a Belén o Nazaret como predican opinólogos indocumentados europeos en los medios?

En este año del centenario de la Declaración Balfour y sus criminales consecuencias, no hay ningún recuerdo para Montagu o Emily Newton. Y menos aún, ningún recuerdo ni petición de perdón a los palestinos. Cualquier reflexión autocrítica sobre Balfour resquebrajaría la legitimidad del Estado de Israel. Los imperios coloniales, incluida España, han preferido justificar sus crímenes mediante su superioridad moral frente a los bárbaros, en lugar de reconocer y pedir disculpas por sus actos.

El primer entierro del señor Balfour y los aniversarios de su herencia: 100, 70, 50, 10

Balfour tuvo su primer entierro al morir en 1930 y no llegó a ver la totalidad de la catástrofe humana y geopolítica que impulsó. A pesar de su muerte, dejó un legado cómplice de aumentar la intolerancia europea y la dominación a pueblos del mundo a los que se negó la voz y la autodeterminación.

Esa herencia se expresó durante el represor mandato británico sobre Palestina con miles de encarcelamientos, muertos y ejecutados, para poder cumplir la voluntad de Balfour de entregar la tierra a los extranjeros. Su legado continuó en la ilegítima partición de Palestina en 1947 por la recién nacida ONU (50 países, muchos semicoloniales). De nuevo la ilegalidad de silenciar a los habitantes de la tierra e impedirles decidir su destino, entregando el 50% de la tierra a los recién llegados que sólo eran un 30% de la población en Palestina. De esa Resolución de la ONU también estamos en su 70 aniversario. Al año siguiente se aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Aprobar una cosa y la contraria en apenas doce meses. Por cierto, los españoles y portugueses sabemos mucho de utilizar a una autoridad mundial para repartirnos el mundo de forma aberrante sin preguntar a los nativos: el Papa Alejandro VI y el Tratado de Tordesillas.

La herencia de Balfour prosiguió entre 1947 y 1949 con la limpieza étnica por los israelíes expulsando a 800.000 palestinos de su tierra y asesinando a miles, continuó con la expulsión de 1 millón de judíos de países árabes y musulmanes como presagió Montagu, y continúa hasta hoy con más apropiación de tierra por Israel, más desposesión, más expulsiones y más masacres de palestinos. 50 años de la ocupación del resto de territorios palestinos y los Altos del Golán. Hoy en los territorios ocupados, los palestinos viven en guetos urbanos y rurales desconectados por centenares de checkpoints, y en Gaza en el mayor campo de concentración del mundo del que se cumplen también 10 años de su bloqueo inhumano. Fuera y dentro de Palestina, sobre un total de 12 millones, 8 millones de palestinos viven como refugiados o desplazados internos (350.000 israelíes-palestinos dentro de Israel) a escasos kilómetros de la que era su casa, con o sin estatus y atención legal.

Todos estos aniversarios de la genética colonizadora del artefacto Israelí: 100, 70, 50, 10, han sido encubiertos por la eterna y falsa charlatanería de mesas de negociación, “procesos de paz” y “solución de dos estados”. Tras el telón de esta farsa de escenario se esconde la mayor cantidad de legislación internacional incumplida impunemente por ningún otro estado en el planeta. Cada aniversario ha ido profundizando el cambio de terminología para abordar la situación de Palestina en los medios occidentales: “guerra de Gaza” en lugar de masacre a población civil encerrada, “terrorista” para negar el legítimo derecho a la resistencia frente a un invasor.

El propio concepto indebido de “antisemita” también ha sido manipulado: hace 80 años era muy “antisemita” decirle a la alemana Ana Frank que no debía vivir en Frankfurt y tenía que ser expatriada a Jerusalén. Hoy, por el contrario, los sionistas y los grandes medios de comunicación nos llaman “antisemitas” a quienes rechazamos que deba existir un estado para y por las personas de religión judía, construido sobre la colonización de la población nativa y la impunidad de incumplir toda la legalidad internacional.

El segundo entierro del señor Balfour, en el horizonte aunque sin fecha

Y sin embargo, el señor Balfour tendrá un segundo entierro. Será enterrada su ideología y será enterrada la construcción estatal sionista. El experimento de ingeniería social que representó el nacimiento de Israel, y el laboratorio de represión y control social en que se ha convertido, tendrán un final.

Por supuesto, como dice el periodista y ex-preso político palestino Mussaab Bashir, “no se trata de solucionar la catástrofe palestina creando un desastre para los judíos. Significa que tenemos que pensar en un futuro común, en un nuevo pacto social sobre esta tierra, en un país que tenga una nueva Constitución, una nueva bandera y dos idiomas oficiales, el árabe y el hebreo”. Se trata de construir un estado democrático para todos los habitantes desde el río Jordán hasta el Mediterráneo.

Y ese horizonte llegará. Aún no tenemos fecha para él y el camino seguirá anegado de sangre palestina. Pero en términos históricos ningún estado colonial ha podido perpetuarse. No hace falta remontarse a los estados cruzados medievales, tenemos Sudáfrica muy próxima. En términos demográficos tampoco tiene futuro ese modelo de estado. Un 22% de la población actual de Israel es palestina (casi dos millones), israelís-palestinos de aquellos 100.000 nativos que consiguieron resistir a la expulsión de 1948. Las previsiones son que en unas décadas llegarán a ser el 30%-40% de la población de Israel y eso aterroriza a Tel-Aviv, que ya está ideando cómo profundizar su Apartheid interno (también hay judíos de segunda y tercera clase en Israel), advirtiendo de que los israelopalestinos “deberán irse, quedarse como extranjeros o enfrentarse al ejército israelí”.

El motor para aproximar ese horizonte histórico y demográfico serán las estrategias y decisiones políticas.

En occidente no tenemos ni idea de lo difícil que es para un pueblo establecer unas estrategias de resistencia a más de un siglo de perspectiva, y sus fluctuaciones entre éxitos-fracasos. Desde los tiempos de la lucha armada abierta, a las terribles concesiones palestinas de los Acuerdos de Oslo, pasando por la actual huelga de hambre de 1.600 presos y presas políticas palestinas silenciada en Europa, y en los últimos años la creciente llamada de Boicot a Israel, que por supuesto no es antijudía como tampoco era “anti-hombre blanco” el Boicot a Sudáfrica del Apartheid. Igual que la demografía aterroriza, también las estrategias políticas exitosas palestinas llevan a Israel a la histeria. Y esto es así con el incremento del boicot internacional, al que intentan combatir destinando todo un Ministerio y multiplicando por veinte los recursos, esfuerzos, y su represión, pero de forma fallida como Tel Aviv reconoce en informes internos.

Así que el horizonte del segundo entierro de Balfour se aproxima aunque nos pueda parecer lo contrario. Hay momentos históricos en los que se acerca más rápido y otros más despacio, según la gasolina de las circunstancias y estrategias políticas, pero el motor del avance palestino a la paz con justicia es la resistencia. Existir es resistir, y la resistencia proporciona un avance unidireccional hacia ese día en que el sionismo saldará su deuda a Montagu, a Emily Newton y, sobre todo, al pueblo palestino, porque como dicen en Palestina, y aunque hayan pasado cien años, una deuda no prescribe si alguien con legitimidad la sigue reclamando.

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Daniel Lobato es activista en solidaridad con Palestina, Kurdistán y Oriente Medio.

Fuente: InfoLibre.

Súmate al Día de Acción #StopCemex – 9 de julio

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Stop CemexEl Comité Nacional Palestino de BDS y organizaciones latinoamericanas hacen un llamado a los grupos de Derechos Humanos, movimientos sociales y la sociedad civil en general para que este 9 de julio se sumen al Día de Acción para denunciar a la cementera mexicana CEMEX, la cual está directamente facilitando y lucrando con el apartheid, la ocupación y la colonización israelíes contra el pueblo palestino.

Sigue la campaña #StopCemex en Facebook y Twitter

Lee abajo el llamado:

9 de julio: Día de Acción #StopCemex
Alto a la constructora de la ocupación en Palestina

Cemex es una de las empresas insignia de México; tiene relaciones comerciales en 108 países y es la cementera más grande de Latinoamérica. Nos preocupa que opere ilegalmente en el  Territorio Palestino Ocupado y lucre con la infraestructura de la colonización, la ocupación y el apartheid israelíes.

A través de su subsidiaria Readymix, Cemex tiene plantas de producción en varias colonias  israelíes ilegales (todas las colonias son ilegales) en Cisjordania ocupada (Mevo Horon, Atarot y Mishor Edomim), así como en los Altos del Golán sirios ocupados (Katzerin).

El cemento y hormigón producidos por Cemex son utilizados en la construcción de colonias ilegales, puestos de control militar en Huwwara y Azzun-Atma, en partes del Muro israelí de Apartheid y en la construcción del tren ligero en Jerusalén, que conecta a las colonias ilegales de la ciudad y de Cisjordania.

Estas acciones violan el Derecho Internacional, los derechos humanos del pueblo palestino y las obligaciones establecidas por la ONU para las empresas. También contradicen  la postura del gobierno mexicano de condena a las colonias  israelíes ilegales,  y demuestra que CEMEX no está cumpliendo con los  principios que profesa.

El 9 de julio 2005 -exactamente un año después del dictamen  de la Corte Internacional de Justicia sobre el Muro, que confirmó como ilegal cualquier asistencia de la comunidad internacional a las violaciones israelíes del  Derecho  Internacional- el pueblo palestino lanzó el llamado al boicot, desinversiones y sanciones (BDS) a Israel como una herramienta de los pueblos para terminar  la complicidad internacional con las violaciones israelíes y presionar para lograr  justicia, libertad e igualdad.

Los movimientos y organizaciones latinoamericanas abajo firmantes, junto con el Comité Nacional Palestino de BDS, hacemos un llamado a los grupos de Derechos Humanos, movimientos sociales y sociedad civil en general para que alrededor de este 9 de julio unamos nuestras voces en un Día de Acción #StopCemex – Alto a la constructora de la ocupación en Palestina.

¡Juntos y juntas pidamos a CEMEX que retire su participación en el proceso de colonización, apartheid y ocupación que Israel lleva a cabo desde hace 69 años contra el pueblo palestino!

Comité Nacional Palestino de BDS
BDS México
Coordinadora de Solidaridad con Palestina – México
Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos
Universidad de la Tierra en Puebla A. C.
Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos – México
Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Jóvenes con Palestina – Argentina
Comité Argentino de Solidaridad con Palestina
Federación de Entidades Argentino-Palestinas
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos – Argentina
Grupo Tucumán por Palestina – Argentina
Red Internacional Judía Antisionista – Argentina
Frente en Defensa del Pueblo Palestino – Brasil
BDS Universidad de Chile
Unión Árabe por Palestina – Chile
BDS Colombia
BDS Perú
Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino – Uruguay
Comité Palestina Libre – Uruguay

Los Otros Judíos

Portal Desacato – Brasil

5 ideas de cómo puedes sumarte a nuestro día de acción #AltoCemex

  1. Conecta tus redes sociales a nuestro Thunderclap para amplificar nuestras voces.
  2. Invita a organizaciones y movimientos de tu país a firmar nuestra Carta Pública a Cemex utilizando este formulario.
  3. Organiza una charla informativa para dar a conocer las razones de por qué Cemex es cómplice del apartheid israelí.
  4. Organiza acciones públicas como una funa/escrache o un puesto de control simulado para denunciar a Cemex.
  5. Organiza una campaña de boicot o desinversión contra Cemex en tu ciudad o país.

¡Infórmanos de sus acciones y regístrate para más información!

Si tu ciudad u organización se va a unir a la Semana de Acción, o si quieres recibir más informaciones sobre #StopCemex, regístrate en ese formulario o envía un correo a stopcemex@gmail.com

 

Fuente: BDS Movement.

¿Cuándo va a aceptar la “izquierda” israelí que la ocupación se inició en el 48 y no en el 67?

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La mayoría de la supuesta izquierda israelí se compone realmente de quienes niegan la Nakba, la ocupación y robo a sangre y fuego de 1948

Por Rami Younis.

Una de las características negativas de la “izquierda” israelí es cómo denomina al régimen militar de Cisjordania y la Franja de Gaza: “la ocupación”. Incluso acusa a los palestinos que afirman que no hay diferencia entre Petah Tikva y Ariel de ser como la derecha, porque “eso es lo que afirma la derecha israelí”. Sin embargo, para la mayoría de palestinos, esta exagerada y orwelliana cháchara acerca de “la ocupación” difumina la verdadera vergüenza de Israel y el esqueleto enterrado profundamente en el armario: la ocupación brutal y criminal de 1948.

La limpieza étnica y la expropiación masiva de tierras y luego la ocupación de esa tierra son la madre de todas las desgracias, incluso si los israelíes se niegan a reconocerlo como tal en público, e incluso si tratan forzadamente de hacer caso omiso de lo que la mayoría de los árabes están diciendo. Con la designación de la ocupación del 67 como “la ocupación”, los israelíes pretenden, entre otras cosas, tanto oscurecer como evitar cualquier compromiso con la Nakba. La mayoría de la supuesta izquierda israelí se compone realmente de quienes niegan la Nakba.

Una de las afirmaciones más gastadas utilizadas para evitar referirse a los crímenes del 48 como una “ocupación”, es que la Nakba o la “Guerra de Independencia” -para usar la lavada expresión sionista- eran necesarias para el proyecto nacional de establecer un Estado para el pueblo judío después de la Segunda Guerra Mundial.

Otra pretensión, presentada en su mayoría por la derecha israelí, es que los palestinos rechazaron el plan de partición de la ONU de 1947. Esta afirmación siempre me ha parecido vacía de cualquier fundamento o lógica básica y por lo tanto no vale la pena abordar. Vamos a ver si los que apoyan esta afirmación están de acuerdo en compartir sus hogares y tierras con personas que han llegado del extranjero para despojarlos y luego podemos hablar de ello.

¿Un proyecto nacional?

El argumento de que era necesario establecer un Estado a expensas de la población nativa, que justifican debido a la persecución sufrida por los ocupantes, es patética en el mejor de los casos. Muchas buenas personas ya han hablado de la cínica explotación por el sionismo de la memoria de las víctimas del Holocausto. Pero para los oídos de los palestinos, estas autojustificaciones junto con la exagerada verborragia sobre “la ocupación”, como si no hubiera ningún otro desastre que dejó una herida abierta, suena más que patético.

Estas declaraciones están destinadas a difuminar la responsabilidad de los israelíes por esos hechos de sangre. Es importante para los corazones sangrantes de los sionistas izquierdistas que proclaman que los árabes y los judíos no necesitan ser enemigos, escuchar y entender a los palestinos cuán traumático es todavía lo ocurrido en el 48 – y cuánto impacta hasta hoy- incluso para la tercera generación después de la Nakba.

No es sólo la diáspora de millones de refugiados de la Nakba cuya mayoría vive en condiciones precarias en los campamentos. Es también la falta de reconocimiento de la injusticia más grande jamás hecha al pueblo palestino. Cuando tú no reconoces tu responsabilidad directa de la catástrofe de otro [ni devuelves lo que robaste], ¿cómo se puede esperar que vivan contigo en paz o crea en tus consignas de convivencia?

Vivir en el pasado

Por lejos, son demasiados los israelíes que tratan de eximirse de los reclamos de los palestinos por el no reconocimiento de los hechos del 48, que sigue siendo una herida abierta, y se sienten a gusto predicando a los palestinos que deben “dejar de lado el pasado”. Y este discurso viene de las personas que se justifican con el regreso a la tierra de sus antepasados de hace miles de años. La hipocresía no tiene límites.

Ignorar y olvidar el pasado es otra característica negativa de la “izquierda israelí”. Los israelíes hacen uso constantemente de su derecho bíblico sobre Palestina y continuamente recuerdan al mundo su persecución en el pasado, así que son precisamente los izquierdistas de quienes se habría esperado que comprendan la insistencia de los palestinos en recordar los crímenes de su pasado. Especialmente cuando esas mismas personas perseguidas son los que causaron estas injusticias.

Mientras no se encuentre una solución al sufrimiento de los palestinos -que todavía está en curso con el aumento de los robos de tierra- la Nakba nunca va a desaparecer del discurso palestino. Los árabes todavía están siendo expulsados de sus hogares para entregárselos a los colonos y no sólo más allá de la Línea Verde (véase, por ejemplo, Umm al-Hiran y cómo las ciudades mixtas están siendo judaizadas).

La triste verdad es que el reconocimiento de la Nakba requiere el reconocimiento de la ocupación original de 1948 y los israelíes tienen miedo de enfrentarse a ello. Pueden gritar consignas de paz eternamente, pero en tanto se ignoren los derechos de los refugiados de 1948 a recuperar su tierra a expensas de los colonos en Ein Hod, por ejemplo [en toda Palestina, en realidad], esas palabras no tienen sentido.

¿Quieres colaborar con los palestinos como iguales? ¿Quieres insistir en que te niegas a verlos como enemigos? ¿Quieres fortalecer los valores reales de la izquierda [aunque pierdas tus privilegios de ocupante]? Entonces comienza a repetir: la ocupación lleva 69 años, no 50. Cuando más israelíes se unan en torno a esta línea de pensamiento y dejen de negar la Nakba, tal vez entonces más y más palestinos comenzarán a negarse a verlos como enemigos.

972mag. Traducido del inglés para Rebelión por J.M. Extractado por La Haine

 

¿Quién es mi Mujer Maravilla?

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Ahed (izq.), Nawal (der.) y Nariman Tamimi (atrás) defienden Mohammed Tamimi, 12 años, de ser detenido por el soldado israelí. Agosto de 2015. Foto: Karam Salim

Por Berenice Bento.

Todas las mujeres palestinas que sufren a diario las atrocidades practicadas por la necropolítica del Estado de Israel, a través de su brazo armado, las fuerzas armadas. La sionista Gal Gadot se enorgullece de haber formado parte de esta máquina genocida. Debe haber hecho muy bien su trabajo.

¿Cuántas mujeres palestinas habrá matado?
Ella es la materialización de una anomalía del feminismo: el feminismo colonial.
No la quiero ver.
No la voy a admirar, sino que la voy a combatir.

 

Fuente: Portal Desacato.

Joven chileno-palestino fue deportado por Israel

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Omar

Mi nombre es Omar Salamé, soy chileno y tengo 24 años. En enero del presente año egresé de la Universidad Diego Portales, de la carrera de Derecho, por lo que decidí viajar durante los siguientes seis meses. Fui a varios países de Oriente Medio y pasé 3 meses en Palestina e Israel. Luego visite Turquía, Suecia, Alemania y Grecia. Antes de volver a Chile, quise pasar una vez más a Palestina e Israel para despedirme de mis amigos, dado que tenía pasaje para el 1º de julio desde Jordania.

El día martes 6 de junio del presente año tomé un avión para ir desde Atenas, Grecia a Tel Aviv, Israel, mediante la aerolínea israelí El Al. En el aeropuerto de Atenas, al momento de hacer el check in, funcionarios de la aerolínea comenzaron a interrogarme sobre los propósitos de mi viaje y luego procedieron a realizar una revisión de mi maleta, obligándome a poner dentro de ella todos mis aparatos electrónicos, incluido mi teléfono celular y no se me permitió ponerle el candado a mi maleta. Esto fue completamente discriminatorio y arbitrario, pues todos los pasajeros llevaban sus artículos electrónicos, lo que a mí no me fue permitido. Luego, procedieron a revisar mi equipaje sin estar yo presente en dicha revisión, pero luego pude advertir que había sido bastante minuciosa por el estado en que se encontraba mi maleta cuando la recuperé.

Al llegar al aeropuerto de Tel Aviv, a eso de las 12 del mediodía, en el control de pasaportes retuvieron el mío y me hicieron esperar en otro lugar para hacer el chequeo de seguridad. Al ir a buscarme por primera vez, los funcionarios israelíes encargados de los procedimientos de seguridad del aeropuerto me preguntan nuevamente sobre las razones de mi viaje y si es que era la primera vez que venía. Les respondí que mi mejor amigo es de Beit Jala, razón por la cual voy a Cisjordania y que no, no era la primera vez que estaba allí. El funcionario me pidió que le diera el número de teléfono de mi amigo pero no pude hacerlo porque mi celular seguía dentro del equipaje, el cual aún no podía retirar. Volví al lugar donde inicialmente estaba esperando para que me interrogaran, y cuando me fueron a buscar por segunda vez, reiteraron las preguntas ya formuladas, las cuales respondí de la misma manera. Volví a la zona de espera y me vinieron a buscar por tercera vez para llevarme a otra oficina, en la que se encontraban un hombre y una mujer detrás de un escritorio, junto a otro hombre muy alto y corpulento, que empezó a gritarme de manera irrespetuosa e intimidantemente, preguntándome de nuevo por las razones de mi viaje, increpándome acerca de por qué visitaba su país y precisando que todas las veces que he viajado a Israel, suma un total de más de 6 meses. Ya muy nervioso y con miedo, le pedí que no me hablara de esa forma, pero continuó gritando, exigiéndome que respondiera sus preguntas. Además me preguntó si acaso no sabía que era ilegal permanecer en su país más de 3 meses en un año, a lo que respondí que no tenía conocimiento alguno de esa norma y que era la primera vez que la escuchaba. Después el otro hombre detrás del escritorio empezó a hablar y me dijo literalmente “We don’t have time for this shit” (N. de la R.: No tenemos tiempo para esta mierda.), para luego añadir “dime la verdad, ¿qué estuviste haciendo 3 meses aquí?”. Le respondí que había visitado a mis amigos en Cisjordania y en Israel, y me hizo escribir sus nombres. Me preguntó qué más había hecho y respondí que recorrer todo Israel y Cisjordania, que había salido con amigos y actividades turísiticas, como cualquier persona normal que va de viaje. Siguió insistiendo con que dijera la verdad, afirmando estar al tanto de que yo estaba realizando un voluntariado en Palestina. Lo negué en repetidas oportunidades porque nunca hice ningún voluntariado, pese a que busqué una actividad de ese tipo para realizar y finalmente no logré hacerlo. Este tipo siguió insistiendo que tenía información al respecto sobre mí, así que que dejara de mentir. Me mantuve firme en mi posición de que no había realizado ningún voluntariado. Luego me dijo que admitiera que había ido a manifestaciones en Israel y en Cisjordania, lo que tampoco es verdad, ya que jamás fui a ninguna actividad de ese tipo, así que también lo negué. En ese momento me acusó de ser una persona “anti Israel” y aseguró tener fotos mías en manifestaciones anti Israel. Le contesté que de haber participado alguna vez en manifestaciones había sido por los derechos humanos y no por propósitos anti israelíes, dado que no soy una persona “anti Israel”. Durante todo ese tiempo, el hombre alto seguía en la sala intentando intimidarme, lo que claramente logró.

El hombre detrás del escritorio me dijo que dejara de mentir, que él sabía que yo estaba haciendo un voluntariado -lo cual seguí negando-, y comenzó a preguntarme si era activista en Chile por la causa palestina. Le respondí que mis únicas actividades relacionadas con Palestina son ir al Club Palestino con mis amigos, enseñar español a inmigrantes árabes y participar de actividades culturales. Entonces fue que me interrumpió, mencionando el tema del BDS, lo cual también negué, puesto que no he participado en esas actividades. Me acusó de ser un activista del BDS y le respondí que no pertenecía a ninguna organización relacionada al BDS, a lo que reaccionó diciéndome que quizás no estaba activo, pero que él sabía que yo sí lo apoyaba. Me preguntó si yo estaba en contra de Israel, le respondí que no y luego me preguntó si estaba en contra de las políticas de Israel, a lo que respondí que obviamente algunas de sus políticas no me parecían correctas. Siguió interrogándome sobre si yo compraba productos israelíes y le dije que sí (de hecho, viajé en una aerolínea israelí), que al estar durante este tiempo en Israel, no tenía mucha opción. Precisó que entonces en Chile yo no compraba productos israelíes y le dije que en realidad no llegaban muchos productos israelíes y que si existían, no los conocía. En ese minuto me dijo que dejara de hacerme el inteligente, que ese era mi problema y el de gente como yo que cree que puede venir a Israel mientras lo critica de todas las formas posibles (irónico, siendo que se autodenominan “la única democracia de Oriente Medio”).

Para concluir, me dijo que yo estaba mintiendo y que me iba a dar la última oportunidad de decir la verdad acerca del porqué estaba visitando Israel. Le respondí que mis motivos son ver a mis amigos en Cisjordania e Israel, ir a la playa porque es verano y recorrer la región. A eso respondió: “Qué pérdida de tiempo”, imprimió un papel y me lo entregó. Era la orden de deportación en mi contra.

Tuve que esperar en el mismo lugar en el que estaba al principio y después de un rato llegó un hombre a buscarme, haciéndome subir a un auto que estaba completamente enrejado. Antes de subirme, le pregunté a dónde me llevaba y me respondió que a un “centro de migraciones”. Le señalé que necesitaba mi equipaje porque ahí tenía mi teléfono celular con el cual me podría comunicar con mi familia para contarles lo que había ocurrido, y que además necesitaba comprar lo antes posible un ticket de avión para devolverme a Grecia. Me dijo que no necesitaba mi celular porque allá me prestarían uno para llamar y que iba a poder hablar con alguien para solucionar el tema del pasaje.

Al llegar al “centro de migraciones” me doy cuenta de que ese lugar era una cárcel. Desde afuera pude ver que estaba completamente asegurado con rejas, barrotes en las ventanas y alambres de púa. Al bajar del “retén móvil” les pedí que por favor me prestaran un teléfono y pese a que me advirtieron que no iba a poder viajar ese mismo día, les insistí sobre el pasaje que necesitaba comprar. Me respondieron que eso lo veríamos adentro y en ese momento me obligaron a entrar a una celda que no tenía manilla por dentro, sólo unos camarotes a maltraer, un baño en condiciones paupérrimas y las ventanas abarrotadas. Estaba en una cárcel.

Me encontraba en una situación sumamente angustiante, por lo que comencé a gritar por una ventana pequeña, totalmente sellada y estrecha que vislumbraba un pedazo del pasillo. Vino una persona a preguntar qué quería, a lo que les respondí que deseaba llamar por telefono y coordinar la compra de mi ticket aereo y así poder irme. Me respondió simplemente que no y se fue.

Seguí insistiendo, a lo que llegó una mujer y me preguntan nuevamente qué quiero, respondiendo nuevamente que necesitaba llamar a mi familia, porque nadie sabía dónde estaba y que necesitaba con urgencia un pasaje a donde fuera necesario para no pasar ni un minuto más en el calabozo, mientras estallaba en lágrimas, realmente no quería pasar la noche ahí. Su respuesta negativa y violenta fue responderme a gritos que me calmara, que hay gente que pasa semanas ahí y que “no sea exagerado”. Así seguí insistiendo mediante gritos, sin conseguir nada siendo ya las seis de la tarde. Recién a las siete de la tarde llega otro guardia y me llama preguntándome si necesitaba un médico, a lo que vuelvo a reiterar que necesitaba llamar y comprar mi pasaje. Su respuesta fue preguntarme nuevamente: ¿necesitas un médico? ¡Responde!, le dije que no, por lo que cerró la puerta y se fue.

Finalmente pasado a las ocho de la noche llegó un guardia y me dijo que podía hacer mi llamada. Hablé con mi papá envuelto en lágrimas mientras le contaba la situación, estaba realmente desesperado. En eso un guardia me interrumpe y me obliga a cortar, la llamada no duró más de cinco minutos.

Desde que llegué hasta antes de la llamada nunca nos dieron a los que estabamos en la celda ni agua ni comida. No fue hasta la noche que nos dieron un sandwich- que vencía el mismo día- y pusieron un jarro de té y otro con agua. Luego de un rato nos sacaron diez minutos al “patio”, un lugar totalmente enrejado con alambres de púas y bajo vigilancia: el recinto cumplía con todas las características de una cárcel.

A las doce de la noche llamó la cónsul de Chile, pude hablar con ella y le expliqué lo sucedido, me explicó que intentó hacer algo para que me saquen de ese lugar, pero no lo logró y tampoco la dejaron visitarme. Ante el llamado, el guardia que me fue a buscar empezó a interrogarme inquisitivamente: “por qué me llamaba la cónsul”, “qué le había dicho”, “por qué llamaba si no había ningun problema y todo estaba bien”. Luego de eso volví a la celda e intenté dormir, porque era la única manera de que el tiempo pasara más rápido, en ese horrible lugar en el que no podía relajarme, pues estar allí solo me provocaba angustia.

A las seis de la mañana me vinieron a buscar en el mismo retén móvil para llevarme a unas oficinas, donde nuevamente tuve que soportar que me revisaran a mí y todas mis cosas, fue una invasión total; revisaron mi ropa interior, entre mis piernas, me hicieron sacarme los zapatos, todo supuestamente para chequear “si tenía explosivos” o “restos de pólvora en mi ropa”. Luego me subieron nuevamente al retén móvil y me llevaron directamente al avión, donde la azafata no me entregó mi pasaporte arguyendo que estaba deportado y, por ende, debía entregárselo a la policía. Luego pregunté por mi equipaje y me dijeron que estaba en el avión, por lo que no tuve acceso a mi teléfono hasta que llegué a Atenas, Grecia.

Video con el testimonio de Omar

Fuente: Facebook.

Israel está acostumbrado a abusar de los ciudadanos y ciudadanas de Chile de origen palestino. Los judíos/as seguimos teniendo privilegios frente a los verdaderos dueños de la tierra palestina.

@losotrosjudios