El milagro del agua de Israel que no fue tal

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agua

Por Charlotte Silver.

Al principio era impresionante: enormes extensiones aparentemente estériles, granjas abundantemente fértiles salpicadas de colinas de color beige, sembradas de naranjas que crecen, dátiles y sandías apareciendo por primera vez en el sur de Israel a mediados del siglo XX. A diferencia de los lagos, falsas fuentes llamativas que brotan en Las Vegas y se estrellan en el medio del desierto de Mojave, esta prodigiosa producción agrícola no estaba destinada a señalar la decadencia; más bien, fue un testimonio de la prudente labranza de la tierra de Israel , una inteligencia y conocimientos que no sólo enriqueció la región, sino que legitimó la presencia de Israel y la expulsión de los palestinos.

Israel atribuye el uso de las plantas de desalinización y de riego por goteo lo que permite al desierto florecer, la imagen icónica que refuerza la idea que aún persiste de que la tierra de la Palestina histórica era seca, así se impresiona más a la audiencia mundial de Israel con la magia del joven país con agua.

Se presta menos atención al informe de la comisión de la Knesset en 2002, casi cuatro décadas después de que el transportador nacional de agua de Israel empezara a desviar el río Jordán a los huertos de cítricos de Israel en la región del Negev. El informe concluyó que la continua crisis del agua en la región – un río Jordán desecado y la reducción del mar Muerto- era “principalmente producida por el hombre” .

En diciembre de 2011, Ben Ehrenreich informó del costo irrecuperable de esa opulencia agrícola. Se requiere la mitad del agua de Israel al tiempo que se proporciona sólo el 3% del PBI del país. No obstante, la comisión consideró necesaria tal extravagancia, ya que determinó un “valor-sionista político-estratégico, que va más allá de su contribución económica”.

Pero hay otro motivo detrás de la venta del mito de la eterna escasez de agua en Palestina: si usted sostiene que va a producir agua potable donde no existe, ya ha logrado esconder en las sombras lo que robó.

De hecho los palestinos, históricamente, no han reclamado el agua. Sin embargo, la caracterización de Palestina como una tierra desesperadamente árida, como Clemens Messerschmid escribió en 2011, “naturalizó” la crisis del agua que los palestinos experimentan todos los días. Gaza, que actualmente subsiste consumiendo de una fuente de agua que en el 95% es no potable, sirvió durante mucho tiempo de oaisis a los viajeros que cruzan de El Cairo a Damasco. Esta historia -y más- es importante tenerla en cuenta en medio del reciente clamor entusiasta del milagroso excedente de agua que Israel promete ofrecer como una luz de esperanza para la paz y la cooperación y es, en verdad, un útil encubrimiento de su robo y explotación continuos.

El mito está actualmente en un renacimiento.

A principios del mes de marzo, Netanyahu hizo una visita a California -que ha experimentado un record de lluvias mínimas este año- y firmó un acuerdo con el gobernador Jerry Brown que prometía vagamente una colaboración en proyectos futuros, en especial los relativos a la conservación y producción de agua. Para los alterados californianos, Netanyahu cacareaba, “¡Israel no tiene problemas de agua!”, esperando, sin duda, deslumbrar a su público con este milagro antes de sacar a relucir las virtudes de la innovación y la industria de su país.

La declaración fue un espectáculo impresionante de arrogancia y mendacidad a la luz del hecho de que el país de Netanyahu, a lo largo de toda su existencia, ha privado a los palestinos de su propia agua.

Su visita -y el mensaje que traía- es sólo el último de los trucos de relaciones públicas llamado acertadamente “visión distorsionada”. Israel no tiene un “problema de agua”, ya que roba el agua de los palestinos.

El robo

El ejército israelí controla todas las fuentes de agua de Cisjordania y Gaza desde 1967 y 1974, respectivamente. Originalmente ganado por conquista militar, su control se ha confirmado posteriormente a través de los Acuerdos de Oslo y se acrecentó con la labor  de la Autoridad Palestina y las organizaciones no gubernamentales internacionales.

Una breve revisión del dominio del Estado sobre los recursos de agua muestra que Israel desvía el río Jordán hacia el lago Tiberíades, lo mismo que Jordania, Siria y Líbano en sus respectivos territorios, dejando el mar Muerto en un nivel deficitario. Haciendo burla de las leyes internacionales contra el saqueo de las tierras ocupadas, Israel controla el acuífero de la montaña -el 80% del cual se encuentra debajo de Cisjordania- y extrae en exceso para la agricultura, así como para las piscinas de los colonos y sus zonas verdes. En 2009, el acuífero de la montaña cubría el 40% de las necesidades agrícolas de Israel y el 50% del agua potable de la población.

Israel también tomó su parte, más de lo que lo comparte, del acuífero costero que se encuentra debajo de Gaza y desvía el Wadi Gaza en el desierto del Negev de Israel, justo antes de que llegue a Gaza. Por último, el muro de Israel envuelve convenientemente pozos y manantiales que se encuentran al este de la Línea Verde.

Con todas estas fuentes de agua, no es ningún milagro que los israelíes puedan consumir cómodamente alrededor de cinco veces más agua que los palestinos.

En 1982 el ministerio de Defensa -entonces liderado por Ariel Sharon- vendió la totalidad de la infraestructura del agua de Cisjordania a la empresa semiprivada Mekorot por el simbólico precio de un shekel. Lo que antes era una adquisición militar pasó a ser de una empresa de propiedad estatal; hoy los palestinos de Cisjordania compran más de la mitad de su agua a Mekorot, a menudo a un precio más alto que los pobladores colonos vecinos.

Fundada en 1937, la compañía de agua de Israel Mekorot ha sido crucial para el proyecto de construcción del Estado sionista, y para ello ha ayudado en el borrado de los límites originales de Israel. Mekorot funciona como un grupo de vigilancia de la ocupación israelí, que se beneficia, según afirma Who Profits de que en el mapa de Mekorot de su Sistema Nacional de Aguas, no hay línea verde.

El control del agua de Mekorot asegura que los palestinos permanezcan de rodillas ante la dependencia de Israel, que les prohíbe el uso del agua que fluye bajo sus pies o desarrollar su propia infraestructura de agua. En los años inmediatamente posteriores a la usurpación de los recursos hídricos de Palestina por parte de Israel, se produjo un descenso brusco del 20% en la producción agrícola de Palestina. Casi 200.000 palestinos de Cisjordania no tienen acceso al agua corriente ni pueden recoger el agua por sí mismos sin el permiso explícito, que se otorga rara vez.

Mekorot ejecuta este delito de robo a la vez que Israel afirma que tiene las soluciones a la escasez de lluvias y la escasez de agua, y que Mekorot proporciona asistencia humanitaria a los palestinos resecos y necesitados.

El 22 de marzo se celebró el Día Mundial del Agua, un día que se conmemora a nivel mundial cada año desde 1993. Este año, el día fue intencionalmente elegido para comenzar una protesta de una semana contra Mekorot -conocida como la Semana Internacional Contra Mekorot- que terminó el 30 de marzo, Día de la Tierra de Palestina. La campaña es crucial en medio de la ampliación continua de Israel pregonando su poderío tecnológico del agua.

Mekorot comenzó su expansión internacional en 2005; un año que también vio el lanzamiento de Brand Israel Group , una iniciativa de varios millones de dólares para mejorar la imagen del país en el extranjero, en el que la exportación de los productos básicos desempeña un papel útil. Israel se presenta como el país que proporciona una respuesta a las amenazas más siniestras del mundo, el calentamiento global, la sequía y la escasez de agua.

“Israel aceptó el desafío de la escasez de agua y construyó una industria de exportación de tecnología del agua”. Will Sarni de Deloitte Consulting, escribió recientemente, señalando que la industria registró un 170% de aumento de las exportaciones en seis años. McKinsey ha estimado que el mercado global del agua es el tercer o cuarto mayor mercado de productos básicos en el mundo.

Y mientras la Autoridad Palestina se resistió a muchos proyectos de desalinización como un sustitutos de la restauración de los derechos de agua de los palestinos, hoy ha adoptado estas soluciones técnicas, un indicio más de su impotencia como entidad política.

Sin embargo, a pesar de todo esto, no todo el mundo acepta la campaña de bravatas y fanfarronadas de Israel. Los defensores del BDS, un movimiento que pide boicot y sanciones a Israel, ya han logrado victorias significativas contra Mekorot: los Países Bajos y Argentina han cancelado recientemente contratos con Mekorot, citando la violación que hace Mekorot del derecho internacional.

La importancia de estos éxitos no puede ser exagerada: Una clara indicación de que la convocatoria de BDS está llegando a los oídos de los líderes del gobierno y, quizás más importante, que los sionistas están fallando en su búsqueda incesante de hacer olvidar al mundo sus crímenes contra los palestinos.

Charlotte Silver es una periodista independiente en San Francisco. Estuvo formalmente destinada en la ocupada Cisjordania, Palestina.

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2014/03/israel-water-miracle-palestine-20143247252981587.html

rCR

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

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