Kevin Johansen: No le des la espalda al pueblo palestino

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Buenos Aires, 28 de abril de 2015.

Estimado Kevin Johansen:

Hace pocos días, y en relación al anuncio de tu presentación en Israel el próximo 17 de mayo, algunos de nuestros compañeros de la Campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones)[1] contra el Apartheid y el genocidio ejercido por el Estado de Israel contra el pueblo palestino, han estado intercambiado “tuits” con vos para instarte a que canceles tu show. Amablemente nos diste algunas razones por las que has decidido mantener tu decisión de continuar con tu gira hacia Israel. Por eso optamos por hacerte llegar esta carta pública, tanto a vos como a tus fans en Argentina y en el mundo, de manera que ellos también conozcan las condiciones en las que se desarrolla el apartheid, el sometimiento y la limpieza étnica del pueblo palestino.

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En tus “tuits” manifestás que no vas a actuar para el gobierno de Israel, sino para el pueblo. Que los pueblos, en definitiva, son los destinatarios de tu arte. Precisamente queremos hablarte de un pueblo que nunca podría acceder a tu arte: el palestino. Como te habrás enterado, más allá del intento de los grandes medios por ocultarlo o disimularlo, hace menos de un año el pueblo palestino sufrió la masacre de más de 2000 personas, la gran mayoría civiles, entre los que se cuentan 500 niños, en lo que se conoció como “Operación Margen Protector”. Estas “operaciones” se repiten cada dos o tres años con diferentes nombres pero con semejante cantidad de víctimas inocentes. Desde que fueron ocupadas sus tierras hace ya 70 años, los palestinos son víctima sistemática de una limpieza étnica que se ejerce a través del asesinato, la tortura (incluso de niños), el desalojo, la demolición diaria de viviendas y el hostigamiento permanente. Y esto es llevado a cabo no solo por el ejército israelí, sino que cuenta con la complicidad explícita o silenciosa de la gran la mayoría de los ciudadanos comunes. Esto ha quedado claro no sólo con la reelección del primer ministro Netanyahu por parte del pueblo israelí inmediatamente después de la masacre “Margen Protector”, sino también por el hecho que casi todos los ciudadanos y ciudadanas israelíes están asociados al ejército, sea como conscriptos o como reservistas.

Decís que tu arte se dirige a los pueblos. No podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Pero al contextualizarlo histórica y políticamente, el concepto se vuelve polémico.

¿Estarías de acuerdo con tus propias palabras si las dijera un artista en gira, por ejemplo, en el Berlín de 1936? ¿Estarías de acuerdo con ese argumento si un artista lo utilizaba para presentarse ante la población blanca de Sudáfrica en tiempos del Apartheid? Estamos seguros de que no.

Este caso no es diferente. Vas a actuar para el pueblo israelí, un pueblo que acaba de reelegir a un genocida (Benjamín Netanyahu) como primer ministro por un amplio margen de votos. Ilan Pappé, prestigioso historiador israelí, escribió al respecto: “hay que llamar a elecciones para votar un nuevo pueblo israelí”.

El pueblo al que vas a llevarle tu arte es un pueblo que tiene un alto grado de discriminación y racismo, y lo ejerce a diario contra los palestinos. Pero vos decís que tu arte se dirige a los pueblos. Y claro, no podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Ahora bien, si quisieras dirigir tu arte al pueblo gazatí, ¿qué ocurriría?

Quizás no estés al tanto de que Gaza está denominada por organismos internacionales de DD. HH. y analistas de la política internacional como la “cárcel a cielo abierto más grande del mundo”. Allí viven  hacinadas y encerradas por el bloqueo impuesto por el Estado de Israel 2.000.000 de personas. Gaza es un espacio de tierra de 40 kilómetros de largo por 4 km de ancho. ¿Podés visualizarlo?  Este bloqueo significa que por todo lo que permite entrar a Gaza, Israel recauda impuestos, tanto a modo de donación internacional o como productos israelíes, sumándole un impuesto sobre el valor agregado de los bienes. Además, Israel no permite que productos de Gaza lleguen a Cisjordania ni a ningún otro lugar del mundo, manteniendo un férreo monopolio de sus productos en las dos entidades territoriales palestinas (Gaza y Cisjordania). Los palestinos usan shampú israelí, toman café israelí y mientras los israelíes gozan económicamente del comercio hacia el interior de Gaza, la misma ecuación no se repite con los productos gazatíes. Un ejemplo de esta inequidad es que sólo en 2012, compañías israelíes facturaron 380 millones de dólares por productos comercializados “a la fuerza” en Gaza.

El 95 por ciento del total del agua existente en Gaza no es potable, Israel ha decidido imponer una economía un tanto feudal: los habitantes deben “conformarse” con el agua de lluvia y las aguas subterráneas que se acumulan bajo su territorio. Como resultado, la demanda es excesiva y hay superávit de bombeo de las aguas subterráneas que no son aptas para el consumo humano pues están salinizadas por la mezcla con el agua de mar y por los residuos decrépitos de las de tuberías. Israel vende cinco millones de metros cúbicos de agua a Gaza, lo que significa menos de un diez por ciento de lo que se consume en la Franja. ¿Puede tu sensibilidad de artista comprender esto?

Israel dictamina que los palestinos sólo pueden pescar hasta 11 kilómetros de sus costas, aunque a veces reduce esa distancia a 5, 5 kilómetros. El límite fijado en 11 kilómetros excluye las mejores zonas de pesca. Israel mantiene el control total sobre las aguas territoriales de Gaza y, por tanto, evita el tránsito de bienes y personas a través del mar, y no permite la pesca a una distancia de más de seis millas náuticas de la costa de Gaza.

El pueblo al que vos vas a dirigir tu arte, salvo contadas excepciones entre las que se cuentan objetores de conciencia y activistas por la paz que apoyan el boicot a Israel[2], admite y apoya estas políticas contra la población palestina. Acepta, por ejemplo, que se regule la entrada de camiones a Gaza, contando (esto te va a parecer siniestro, seguramente) que los vehículos que ingresen lo hagan con una cantidad determinada de alimentos que aseguren un mínimo de calorías por día para cada habitante palestino. No hay muchos antecedentes de esto en la historia de la humanidad. O sí, algunos, como Auschwitz o Varsovia.

Con todos estos datos, que podés corroborar en muchos medios, podemos afirmar sin duda alguna que Israel controla la vida y la muerte de los palestinos. Vos vas a dirigir tu arte al pueblo de Israel, en estas condiciones históricas, sociales, políticas, económicas y militares. Un simple “tuit”  ya no es suficiente, Kevin. Posiblemente actúes en alguna localidad cercana a Gaza. Entonces, lo vas a hacer de espaldas a los chiquitos mutilados en la operación del año pasado, de espaldas a las ruinas de escuelas y edificios de refugiados de la Cruz Roja. Vas a dirigir tu arte a ese pueblo, y tal vez concurran a algunos de los que llevaban sus sillitas plegables para ver los bombardeos a Gaza y “disfrutar” del espectáculo.

Vos dirigís tu arte a un pueblo, pero si los palestinos de Cisjordania quisieran ir a verte, no podrían. Un muro declarado ilegal por la Naciones Unidas les impide entrar y salir libremente. Allí, se registran a diario todo tipo de humillaciones, donde los palestinos pueden estar horas en los checkpoints (N. de la R.: puestos de control) para poder llegar a sus trabajos o ir a algún hospital. Ambulancias con enfermos son retenidas, hasta que la enfermedad del paciente se agrava o pierde la vida. No hay compasión ni piedad en gran parte de ese pueblo al que vos vas a dirigir tu arte.

Vamos a hablarte ahora de un músico, al que seguramente respetás y admirás como muchos de nosotros: Roger Waters. Él tenía una posición similar a la tuya, hasta que en el año 2006 lo llevaron a conocer el muro. Luego de eso, afirmó: “Iba a actuar en Tel Aviv, hasta que algunos palestinos del movimiento de boicot a Israel me exhortaron a reconsiderarlo. Yo ya me había manifestado contra el muro, pero no creía que un boicot cultural fuese una vía correcta. Nada podía haberme preparado para aquello que vi ese día. El muro es un edificio repulsivo. Está custodiado por jóvenes soldados israelíes que me trataron, observador casual de otro mundo, con una agresión llena de desprecio. Si así fue conmigo, un extranjero, imaginen lo que debe ser con los palestinos, con los subproletarios, con los portadores de autorizaciones. Supe entonces que mi conciencia no me permitiría apartarme de ese muro, del destino de los palestinos que conocí, personas cuyas vidas son aplastadas diariamente de mil y una maneras por la ocupación de Israel. En solidaridad, y de alguna forma por impotencia, escribí en el muro, aquel día: “No necesitamos del control de las ideas”. Sobre la marcha, Roger Waters cambió el lugar de presentación de su show y pasó de un escenario en Tel Aviv a una aldea en la que se privilegiaba un trato justo entre distintos.

Este artista no es el único que se ha sumado al boicot internacional contra el apartheid israelí. Los directores de cine Ken Loach, Mike Leigh, Jean Luc Godard, los actores Dustin Hoffman, Meg Ryan, Danny Glover, Emma Thompson, entre muchos otros, músicos como Elvis Costello, Santana, Massive Attack, Pixies, Gorillaz, Devndra Banhart, Brian Eno, Dave Randall, Vanessa Paradis, Bono, Snoop Dog, en su momento se expresaron los escritores José Saramago, Eduardo Galeano, y miles de referentes del arte y la cultura que también forman parte de este movimiento de boicot. Ellos son conscientes de que más allá de dirigir su arte a los pueblos, existe una complicidad del pueblo israelí en el apartheid palestino, incluso saben que con su rechazo, con su denuncia, ayudan a los desertores del ejército israelí encarcelados por no querer seguir masacrando palestinos, y a los activistas por la paz, que día a día soportan las presiones de los servicios de inteligencia y la represión policial de su propio país.

Te hicimos llegar esta información porque difundir las condiciones de vida, la lucha y el sufrimiento del pueblo palestino es nuestro trabajo. El sentimiento, el coraje, tal como lo has hecho con tu vida artística, lo ponés vos en este caso. Como parte de la humanidad, nos enorgullece la épica que llevó a Sudáfrica a liberar a su gente. Mandela, además de ser un gran luchador, era solidario con la causa palestina, porque la sabía una causa hermana. En los ’60, con su líder preso, nadie levantaba la mano para denunciar el apartheid sudafricano. Solo la toma de conciencia y el boicot internacional permitieron, primero develarlo al mundo y luego terminar con él. El apartheid palestino es aún peor que el sudafricano, porque se hace sobre la memoria histórica de éste, sobre el fracaso de un “Nunca más” que Israel ejecuta día a día, y porque el victimario es un pueblo que sufrió en carne propia los horrores de un genocidio.

Esperamos que todas estas consideraciones te ayuden a reflexionar sobre la cuestión, y que más temprano que tarde decidas sumarte a la defensa del pueblo palestino. En ese caso, no vacilaremos en recibirte diciéndote “bienvenido a la lucha”.

BDS Argentina

argentinabds@gmail.com

[1] El Boicot a Israel, o movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) por Palestina, fue convocado por primera vez por más de 150 agrupaciones de base de la Sociedad Civil Palestina en 2005, ante la prolongación de la ocupación de sus tierras y la negación de sus derechos por parte de Israel con el apoyo militar y diplomático de EEUU. Desde entonces viene creciendo permanentemente. Según Hessel, coautor de la Declaración Universal de los DDHH, “la campaña del BDS representa el modo más prometedor de superar el fracaso de los gobiernos del mundo para hacer frente a la intransigencia de Israel y su comportamiento fuera de la ley”.

[2] El Grupo israelí “Boicot desde Dentro” apoya el BDS como única vía de salida a la trampa del apartheid, y son perseguidos por el establishment israelí y marginados por el grueso de la sociedad israelí.

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