El niño muerto en la playa de la humanidad

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Por Santiago Giménez.

Tengo muy buenas noticias. Parece que el humanismo ha triunfado. Sí, costó mucho pero finalmente llegó el momento.

¡Salgan a festejar! ¡Salgamos a festejar! Se han caído las fronteras y todo es de todos y todas. No hay más división entre los seres humanos. Todos y todas somos a partir de ahora “la humanidad”.

Parecía que este momento no iba a llegar nunca pero llegó, inesperadamente.

Y este logro de la humanidad, este triunfo de la igualdad que hoy reina en el planeta Tierra es hijo de una tragedia, sí, una tragedia terrible que ha quedado inmortalizada en una fotografía atroz.

Pero sabemos que los grandes triunfos en la Historia han costado sangre, que las grandes victorias humanas provienen de un derramamiento de vidas.

Pero tengo muy buenas noticias, la humanidad ha triunfado. Me lo ha confirmado una persona europea de buenas intenciones y también una persona latinoamericana y otra africana que han coincidido en algo: han visto la foto de un niño muerto en una playa y han dicho “qué terrible es la humanidad”.

Entonces, frente a esta tragedia parece que en diferentes puntos del planeta coincidimos en que “la humanidad” es culpable de las hordas de refugiados que golpean los muros de piedra que Europa construyó para dejar a los inmigrantes afuera.

“La humanidad” o sea los seres humanos somos responsables de este niño muerto tirado boca abajo en una playa, ahogado, inerme.

Es algo terrible, pero debemos hacernos cargo de eso entre toda la humanidad.

Y quiere decir que si toda la humanidad causó la muerte de los refugiados que -como dicen los medios europeos, “se traga el Mediterráneo”- si todos y todas somos responsable de la muerte de ese niño, quiere decir que todos somos los dueños de todo, de lo malo, de lo terrible, de lo asqueante, pero de lo bueno, de lo lindo.

Quiere decir que ahora a ningún miembro de la “humanidad” le van a pedir papeles para entrar a Europa, porque se han caído las fronteras. Europa ahora es de “la humanidad”, así como la humanidad le perteneció a Europa durante tantos siglos a fuerza de muerte.

La humanidad es una sola y puede transitar libre y sin visa por donde circulan los europeos y los primermundistas en general, porque ahora todo es de “la humanidad”, ya que el fallecimiento de la criatura es de la humanidad.

Los paraísos hoteleros ya no estarán divididos entre europeos turistas que disfrutan y personal de servicio nacido allí que trabaja de sirviente de los europeos. Ahora toda la humanidad andará por todo el mundo y los europeos serán los sirvientes por un rato y los sirvientes serán los turistas por otro rato.

De “la humanidad” es la muerte del niño en la playa, pero de “la humanidad” es la Torre Eiffel, así que ya no se necesitan pasaportes, ni visa, ni carta de invitación. Toda la humanidad tiene las fronteras abiertas para vagar por Europa entera, como toda “la humanidad” ha causado la muerte del niño ahogado.

De la humanidad son los museos británicos, repletos de tesoros de África y, por lo tanto, no cobrarán entrada en esos museos para ver las cosas que los países invadidos por europeos les “donaban” a los museos europeos.

Todo es de la humanidad. De la humanidad son las colonias que Europa mantiene fuera de Europa, y a partir de ayer podemos viajar a las Malvinas sin problemas porque, así como la muerte del niño nos pertenece, también nos pertenecen las islas y los territorios.

La Gioconda nos pertenece, la hicimos nosotros y nosotras “la humanidad”, así que prepárense porque va a comenzar un itinerario del cuadro por los museos de todo el mundo para que “la humanidad” pueda ver gratis su obra.

De la humanidad son ahora las riquezas saqueadas por Europa al resto de los continentes, así que prepárense porque seguro que en breve alguien va a hacer un inventario y a cada miembro de la humanidad le va a tocar una porción. La foto del niño muerto es atroz, pero su muerte la causó la humanidad y es lógico entonces que la humanidad se haga en partes iguales de lo que ha producido y está hoy en Europa.

Los haitianos ahora podrán ir a Francia, no sólo hablar francés, porque son parte de la humanidad.

Alemania nos pertenece a todos, sus fábricas y sus laboratorios médicos son de los africanos que ahora podrán tener medicamentos con sólo ir a Alemania a buscarlos, porque el niño ahogado en la playa y el nazismo son tragedias de “la humanidad”. No son tragedias de los alemanes que inventaron el nazismo, ni de los muros fronterizos de los europeos, ni de la pobreza sembrada en el mundo a través del saqueo de los europeos y, como los africanos son parte de “la humanidad” serán bien recibidos en los hospitales alemanes y tendrán acceso a medicamentos de los laboratorios alemanes, en los hospitales alemanes que son de la humanidad.

Todo lo que hay en la Tierra será de la humanidad gracias a un niño que mató Europa, gracias a que la humanidad se hizo cargo de su muerto, de ese muerto de los saqueos, de las guerras hechas con armas que fabrica y vende Europa.

Toda la humanidad, los tataranietos sometidos de tatarabuelos sometidos se harán cargo del cadáver; los nietos latinoamericanos de europeos pobres que escapaban de Europa por el hambre y la guerra entre europeos  se harán cargo de que Europa les cerró las puertas a quienes escapan del hambre y la guerra en otros lados hoy, a causa de los intereses europeos.

 Todo será de la humanidad, todo, como el niño muerto.

Aylan

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