El sistema de “bienestar social” israelí roba niños de sus hogares a cambio de dinero

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Los niños son entregados a instituciones privadas. Un reportaje concluyente muestra cómo los niños se han transformado en un gran negocio.

Por Marianne Azizi.

Los activistas que protestan o escriben en blogs sobre el Ministerio de Bienestar Social han enfrentado investigaciones, arrestos y acusaciones. Estos activistas son una pequeña voz que grita que los niños y niñas de Israel están en peligro — gracias a SU PROPIO gobierno.

Finalmente esta semana el tema llegó a las noticias de los horarios centrales, gracias a una nota mostrada en el Canal 10 en horario central. Los reporteros también sufrieron reacciones similares a los activistas por parte de una de las instituciones. Los empleados amenazaran con llamar a la policía, a pesar del hecho de que la filmación estuviera siendo grabada en un área pública. Hicieron la denuncia y se negaron a escuchar al reportero.

En la nota, una joven regresa de Turquía para enfrentar su pasado y visitar la institución donde pasó un tiempo contra su voluntad. Ella es una de las miles de niños separados violentamente de sus padres —una cifra impactante de 10.000 por año.

Mientras los abogados continúan luchando, expertos en el área como Yossi Silman, ex director del servicio social admite que se están cometiendo errores enormes. Un ejemplo de eso son los centros de emergencias, lugares para donde los niños son llevados ni bien son arrancados de su casa. La ley establece que los niños no pueden ser retenidos por más de tres meses, sin embargo, el Sr. Silman admite que más del 60 % son retenidos más tiempo, y después de 3 meses el daño al niño ya está hecho. Se sabe que en un proceso de divorcio, los niños pueden ser usados como instrumentos, y el resultado final es que los niños son robados por los asistentes sociales. En el centro de emergencia, se les administran drogas a niños de 3 años sin consentimiento de los padres.

Es difícil creer que un ministerio de bienestar social puede arrancar niños de sus casas de forma tan cruel, contra la voluntad de los padres y de ellos mismos. Dar como explicación que el niño está en peligro no tiene sentido si solo uno o dos de los niños son alejados de la familia, o que solo un niño se queda con el padre o madre, como sucede habitualmente. Si un padre o madre fuera tan peligroso, tendría más sentido sacar de casa inmediatamente a todos los niños. No es así. Los padres son controlados por medio de la amenaza de que perderán sus hijos uno por uno. Una vez que el niño o niña entra en el sistema, se le permite hacer visitas a sus hogares, a veces sin supervisión. Los niños se han transformado en un negocio y son una fuente de ganancias para instituciones privadas.

Se sabe que los/as asistentes sociales pueden llevarse a un niño solo por rumores sin necesidad de pruebas. A pesar de las protestas, también se sabe que los jueces sellan los papeles de los/as asistentes sociales para que un niño pueda ser sacado de su casa sin que los hechos sean verificados ni haya un juicio justo.

En el programa, un psiquiatra habla sobre cómo los informes son ignorados y los niños no son devueltos a sus padres, contrariando las opiniones profesionales. Actualmente una madre está acampando en la calle en Jerusalén en una campaña para que le devuelvan su hijo, con la prueba de un informe realizado por una falsa psiquiatra. La psiquiatra en cuestión nunca vio al niño, aunque firmó el informe para los asistentes sociales. Pero también funciona lo contrario, aunque los niños siempre pierden.

El programa sólo tocó la punta del iceberg. No está en la lista de prioridades ayudar a las familias con problemas financieros. El objetivo es llevarse a los niños de familias carentes.

Se han escrito muchos artículos y son abrumadoras las pruebas de que el Ministerio de Bienestar Social necesita hacer reformas. Desde que fue privatizado, hay un abuso desenfrenado de niños, jóvenes y ancianos.

Entonces, ¿por qué las personas no están manifestándose en las calles y exigiendo el regreso de sus hijos? ¿Por qué aceptan ese abuso de forma tan pasiva?

El sistema de bienestar funciona de manera sistemática y la policía coopera con ellos, no al revés. La gente tiene miedo. La Rehavá (el sistema de bienestar social en hebreo) tiene mucho poder. No hay defensores del pueblo independientes a quienes acudir; los empleados públicos no pueden ser investigados o desafiados. La forma insidiosa en la que trabajan significa que un padre o madre se paraliza por los acontecimientos y no existe juicio justo. A menudo no hay un procedimiento estándar en relación a cómo los niños son arrancados de sus hogares. A veces es por un rumor, tal vez de un ex contrariado o de un vecino. Otras veces se sabe que la familia está “marcada” y se transforma en el blanco de por vida de los asistentes sociales.

Las protestas de más de 3 personas requieren autorización de la policía. Es probable que cualquier pedido para protestar contra la Rehavá sea negado.

Las prácticas de los asistentes sociales van contra todos los requisitos de la Convención de los Derechos de la Infancia de las Naciones Unidas. La falta de razonamiento en los asistentes sociales que separan a los niños de sus hermanos y hermanas con el argumento de riesgos no demostrados es una tragedia en la sociedad israelí.

El Ministerio de Bienestar Social no tiene políticas para las familias que sufren dificultades financieras —la primera opción es arrancar a los niños de sus hogares, lo que causa un daño inconmensurable. Con el nivel de pobreza en Israel de casi 40 %, no es de sorprenderse que el director diga que más de 300 mil niños están en riesgo. Pero firmar un certificado de “necesidad” para obtener ayuda significa realmente que los niños pueden ser tomados por el Estado. No hay que asombrarse que las personas no consideren seguro recurrir al sistema de bienestar social.

Pero el mundo permanece en silencio y los fondos son canalizados para que haya ganancias en abundancia. ¿De dónde proviene esa ayuda? Hasta que los activistas en las redes sociales no lleguen a los grandes medios, miles de familias se encaminan a la destrucción y la ruina permanente. Las personas están acudiendo a la ONU, pero desafortunadamente no hay tratados firmados por Israel que permitan seguir un camino, así que esa gente se está preparando para presentar las demandas en los Estados Unidos.

Le puede pasar a cualquiera en Israel, rico o pobre. Los blancos principales son los más pobres, que la tienen más difícil. El amor por sus hijos no es menos valioso que el de los ricos. A veces, son sus hijos los que los animan a seguir. Las tasas de suicidio pueden ser reducidas si hay reformas y se les da ayuda de verdad a las familias que están luchando por sobrevivir y que temen exactamente a la organización a la que deberían pedir apoyo.

El programa de Canal 10 con subtítulos en inglés

Fuente: https://www.byline.com/column/36/article/848

Traducción: Los Otros Judíos.com


Redacción.- La sociedad israelí da una muestra más de cuán enferma se encuentra. No es solo la ocupación y la opresión del pueblo palestino hace 70 años. Las relaciones que se establecen entre el Estado judío y sus ciudadanos son vínculos de una institucionalidad completamente corrompida, donde lo que impera son las ganancias a costa de su propia población.

Pretender que salga alguna solución de convivencia, de paz con justicia, en relación al pueblo palestino es una quimera que está en la mente de los aliados y alcahuetes de Israel.

Mientras tanto, los activistas por los Derechos Humanos del pueblo palestino del mundo seguiremos en nuestra lucha hasta que Israel termine la ocupación, desmantele el muro y las colonias, deje de discriminar a los palestinos/as que viven en la Palestina del 48 y respete el derecho de los refugiados al retorno a su tierra (derecho reconocido por la ONU).

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