Desesperada ofensiva sionista por elevar el índice de natalidad

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cochecitos-de-bebesPor Carlos de Urabá.

Elevar el índice de natalidad es un asunto de vital importancia para el estado de Israel. La guerra no es solo con armas sino también con vientres. Sí, los vientres de las abnegadas madres dispuestas a engendrar los guerreros que en un futuro defenderán la soberanía de la patria.

Pero no hay que conformarse con engendrar un solo hijo o quizás la pareja, sino como mínimo cinco o seis. Aquí lo que valen son las familias numerosas y por eso se realizan grandes campañas para que los ciudadanos sean conscientes de que la natalidad es un asunto trascendental porque los palestinos crecen a un ritmo desaforado.

Ciencia y religión se dan la mano para salvaguardar al pueblo elegido por Yahvé. Los científicos y especialistas en genética y reproducción se dedican de tiempo completo a investigar nuevos tratamientos para incrementar la fertilidad. Especialmente a inducir partos múltiples entre las patrióticas madres que voluntariamente se prestan a estos experimentos. Porque para Yahvé no hay imposibles.

Y no es que estemos hablando de mujeres estériles o con problemas de fertilidad, sino que se trata de mujeres sanas (maduras incluidas) que desean partos múltiples. Es decir, son vientres al servicio de Eretz Israel decididos a participar en la batalla de la natalidad. O se eleva la curva demográfica o se pone en entredicho su supervivencia.

Entre los fármacos empleados “cual munición de guerra” se encuentran el Clomid, Bromocriptine, GnRH, Tamoxifen/Nolvadex, y Gonadotropins. Otros como el HCG, HmG, Progesterone, Recombinat FSH, Urofollitropin y Hepari se recetan con el fin de que los ovarios produzcan óvulos maduros.

Israel fomenta el Baby Boom con el implante de óvulos, técnicas de fecundación in vitro, folículos estimulados y la transferencia de embriones múltiples para elevar la tasa de embarazo. Con estos tratamientos se pueden conseguir mellizos, trillizos o cuatrillizos (Israel es el país que tiene el record del mundo en estos casos)- La experimentación con bebes probetas es otro de los grandes logros científicos. El presupuesto que el gobierno israelí dedica a la salud pública (especialmente a la reproducción asistida y la fertilidad) es uno de los más altos (después del de Defensa y Seguridad). Israel fue el pionero en fertilización artificial con la investigación y desarrollo de las hormonas (gonadotropinas) que permiten estimular la ovulación. Tampoco se puede descartar que se estén violando las leyes de la Bioética y se manipulen los embriones para obtener ejemplares que cumplan la norma racial judía. Ciñéndose estrictamente a los patrones de la eugenesia que solo admite concebir los más fuertes y mejor dotados (hijos del rey David). ¿Un atisbo de limpieza étnica genocida, quizás? Y para demostrarlo solo hay que analizar el caso de esterilización de las mujeres judías etíopes. Cientos de médicos y científicos y ginecólogos trabajan en el Departamento de Ciencias de la Vida en Bar-Ilan en Netanya y otros 25 centros de fertilidad. Israel es considerado una superpotencia mundial en este campo.

Está escrito en la Biblia que una familia sin hijos no es una familia. La maternidad hace parte de una milenaria tradición judeo-cristiana y la mujer que no conciba se le considera maldita. Narra la historia sagrada que Abraham tuvo que desposarse con su esclava Agar puesto que Sara (que era estéril) no podía darle hijos. Fruto de esa relación nació Ismael (patriarca de los árabes). Aunque Yahvé compadecido del drama de Sara hizo el milagro de que esta se quedara embarazada a la edad de 90 años. Entonces dio a luz a Isaac (considerado el patriarca de los judíos). Para las mujeres judías Sara es el mejor ejemplo a seguir.

En la Halaja desde la más remota antigüedad están condensados los principios éticos y morales por los cuales debe regirse el pueblo elegido. La Halaja es el cuerpo normativo de la vida judía (tanto espiritual como material) tal y como está expuesto en el Talmud. Los textos sagrados judaicos se oponen radicalmente a cualquier manipulación de los órganos reproductivos tanto de la mujer como del hombre. Porque el hombre y la mujer fueron creados por Yahvé y su obra no puede ser profanada. Los rabinos valiéndose de mil y una argucias teosóficas y filosóficas se han visto obligados a contradecir las leyes de la Halaja para impedir que sus más encarnizados enemigos (árabes) los sobrepasen demográficamente. El pueblo de Israel no hace más que cumplir el mandato divino de creced y multiplicaos; poblad la tierra.

Cualquiera que camine por los barrios ortodoxos y ultra ortodoxos (haredim) de las ciudades israelíes se sorprenderá por el número de cochecitos de bebé que se ven aparcados en la entrada de los complejos habitacionales. Muchos de los cuales están diseñados para transportar mellizos, trillizos y hasta cuatrillizos. También en los asentamientos o colonias de Cisjordania el incremento del número de guarderías infantiles delata que la natalidad se dispara. Sin duda alguna que el sionismo pretende judaizar totalmente Cisjordania con la anuencia de la comunidad internacional que tolera todas sus veleidades.

El gobierno Israel se ha propuesto por ley incrementar al máximo la tasa de natalidad. Para ello ofrece a las parejas asignaciones por hijo (entre 2.000 y 3.000 dólares), enseñanza gratuita desde los tres años, financiación hasta de cuatro tratamientos de fecundidad in vitro al año. La seguridad social cubre todos los gastos médicos. Los expertos aseguran que en Israel están naciendo trillizos 400 veces más de lo usual. Buena culpa de esto la tienen el uso de medicamentos para la fertilidad como el Clomid o Nefimol y los tratamientos mediante la inducción de óvulos liberados o la fecundación in vitro para obtener gemelos o partos múltiples (embarazos programados de mellizos, de trillizos, quintillizos y sextillizos).

El vientre de las mujeres también es un arma tal y como lo afirmara en su día Arafat. Los demógrafos judíos saben que hay que combatir como sea el envejecimiento de la población (los mayores de 65 años será el 17% en el 2050). El 60 % de la población palestina tiene menos de 25 años. En Gaza el promedio de edad es 17 años (uno de los más bajos del mundo) La natalidad es parte del instinto de supervivencia como pueblo. La reproducción es una de las pocas libertades que se pueden permitir los palestinos (cómo en el caso de Gaza). La meta de la ANP o del gobierno de Hamas en Gaza también es la de aumentar la natalidad (está crecerá a un 23% al terminar la década). La franja de Gaza es el que tienen el record mundial de densidad con 4742 personas por kilómet ro ² . Los Palestinos son 7.5 millones repartidos entre Gaza, territorios ocupados y la palestina histórica anterior a 1948 (hoy llamada Israel) Israel controla el 85 % del estado Palestino original.

El crecimiento de población judía se da en mayor medida en el estrato de la población más religioso y menos productivo. Entre los cuales las tasas de empleo son más bajas y encima se niegan a hacer el servicio militar. De este modo el pago de las pensiones y el sostenimiento del estado del bienestar es inviable.

El gobierno israelí promueve la llegada de inmigrantes judíos (aquellos que desean retornar a la tierra prometida) o de extranjeros conversos. Lo importante es que sean jóvenes, especialmente matrimonios con hijos. La oleada de inmigrantes (Aliyá) es una fuente importante para aumentar la demografía. En la década de los noventas llegaron más un millón procedentes de los países de la antigua Unión Soviética, Etiopía y el resto del mundo. Esta es una ventaja adicional para los judíos puesto que a los palestinos refugiados en el extranjero (5.000.000) les está prohibido retornar a su patria.

Según la Oficina Central de Estadística de Israel durante 2015 las mujeres judías y palestinas han dado a luz un promedio de 3,13 hijos (en el año 2000 era de 4.3 entre las árabes y 2.6 entre las judías) La pirámide poblacional se mantiene igualada porque se han tomado medidas de choque alarmados quizás por el dato de que en el 2020 la población palestina superará a la hebrea.

Las ciudades israelíes con más alto promedio de nacimientos son Beith Shemesh, Bnei Brak (todas con población ultra ortodoxa muy numerosa).

Para el 2025 se estima que la población hebrea se duplicará alcanzando los 16 millones de habitantes. Tal incremento de la población va a generar problemas de espacio vital en una superficie tan reducida (20.700 kilometros²) y una geografía agreste (cuya soberanía alimentaria la domina Israel) carente de recursos estratégicos tales como el petróleo, el gas o el agua. A Tamaño desafío habría que sumarle la inclaudicable lucha del pueblo palestino por proclamar un estado propio que si no se materializa en un corto espacio de tiempo provocará nuevas intifadas y levantamientos populares.

Fuente: Rebelión.

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