Por Isabel Pérez y Mussaab Bashir Alazaiza.

Juani Rishmawi se encuentra desde el 13 de abril detenida por Israel cuyas fuerzas de seguridad le están sometiendo a continuos interrogatorios que duran hasta 6 horas ininterrumpidas, según ha denunciado su familia. Con 62 años, esta trabajadora humanitaria que ejercía su labor en la Unión de Comités de Salud en Belén, territorios palestinos bajo ocupación, ha sido privada de su libertad sin presentarse cargos claros en un principio. Solo recientemente el Ejército israelí ha afirmado que es “sospechosa de haber cometido delitos de prestación de servicios y blanqueo de capital para una organización ilegal afiliada al Frente Popular para la Liberación de Palestina”. El FPLP es una facción palestina que, como el resto -a excepción de Fatah-, está considerada “terrorista” para Israel.
La familia Rishmawi defiende su inocencia y recuerda que no hay “ninguna norma internacional que autorice la retención, sin cargos, de una persona civil por parte de las autoridades militares en tiempos de paz; siendo, además, Juana ciudadana española”. Por ello, instan a la diplomacia española y europea a dar “un paso decidido para impedir que el Estado de Israel aplique una situación tan injusta y tan falta de soporte jurídico internacional a una ciudadana española, así como a las personas palestinas muchas de las cuales sufren la misma situación durante larguísimos periodos de tiempo”.



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