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Dos años de la ofensiva israelí en Gaza: datos contra la impunidad

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Por Isabel Pérez.

Tal día como hoy hace dos años, los habitantes de la franja de Gaza no daban crédito. Misiles antibúnkeres aplastaban sus casas hechas de ladrillos fabricados con restos de otras casas. Los obuses golpeaban edificios que superaban los dos pisos de altura a lo largo de toda la mitad este del enclave costero. Equipo médico, hospitales y colegios de la UNRWA fueron también objetivos de los bombardeos. Entre el 8 de julio y el 26 de agosto se marca el doloroso recuerdo de la operación militar israelí Margen Protector de 2014 contra la franja de Gaza, la más sangrienta y destructiva hasta la fecha.

Casi dos tercios de los muertos eran civiles

En un informe publicado con motivo del segundo aniversario, la organización de derechos humanos B’tselem afirma que 1.394, o el 63%, de los 2.202 palestinos y palestinas víctimas del Ejército israelí, «no participaban en las hostilidades». De estos, 526 eran menores de edad.

B’tselem es una organización israelí de derechos humanos que actúa en los territorios palestinos ocupados. Khaled al-Azaiza, uno de sus investigadores en Gaza desde 2007, habla bien hebreo y participa –siempre desde Gaza, de donde no puede salir debido al bloqueo– en conferencias dirigidas a la opinión pública israelí o estadounidense. Ha llegado incluso a contactar directamente con representantes del Departamento de Estado de EEUU a quienes ha relatado su experiencia con los crímenes de guerra de su país aliado, Israel.

Bebé palestino herido por bombardeos israelíes durante operación militar israelí Margen Protector en 2014. | FOTO: Isabel Pérez.

Bebé palestino herido por bombardeos israelíes durante operación militar israelí Margen Protector en 2014. | FOTO: Isabel Pérez.

«Para este reciente informe invertimos mucho tiempo y esfuerzo. Hemos tardado dos años porque hemos examinado cada muerte, cada caso, para estar seguros de quién era civil y quién militar», explica al-Azaiza a ediario.es.

Se trata de un minucioso trabajo que saca a la luz las violaciones del Derecho humanitario internacional y las normas aplicadas en época de guerra cometidas por Israel. Mientras tanto, las autoridades israelíes se exculpan diciendo que Hamas usaba a los civiles como escudos humanos o que las casas bombardeadas eran zonas militarizadas.

«Como investigadores sobre el terreno, nuestro objetivo es recoger información y enviarla a la oficina, allí la contrastan con otras organizaciones de derechos humanos, comités de investigación o con organizaciones palestinas o internacionales que investigaron lo que ocurrió durante 2014, incluida la Cruz Roja Internacional o las Naciones Unidas», añade el investigador de B’tselem.

El resultado se puede ver en su página web con una herramienta interactiva que ofrece los datos de los y las civiles asesinadas por Israel: nombres, apellidos, edades, cómo fueron asesinados y dónde se encontraban en ese momento. La organización concluye que las autoridades israelíes son responsables de un «daño extremo» provocado a la población civil.

Captura de pantalla del proyecto multimedia de investigación de B'Tselem, disponible en www.btselem.org/2014_gaza_conflict/en/

Captura de pantalla del proyecto multimedia de investigación de B’Tselem, disponible en http://www.btselem.org/2014_gaza_conflict/en/

El juego de la impunidad

En mayo de este año B’tselem anunció que dejaba de cooperar con la Fiscalía militar israelí después de 25 años. Según apuntan, los casos enviados nunca han sido seriamente investigados, todo parecía ser «una farsa para maquillar la ocupación».

Amnistía Internacional (AI) señala también en el informe ‘ Es hora de abordar la impunidad. Dos años después de la guerra Gaza/Israel 2014’, publicado en este segundo aniversario de la operación, que el sistema de investigaciones militares de Israel «adolece de falta de independencia e imparcialidad» y sirve más bien «para proteger a los autores contra el enjuiciamiento y para afianzar la impunidad».

«En Israel falta un mecanismo para establecer la responsabilidad penal», asegura a eldiario.es Saleh Hijazi, palestino hebronita y experto de AI sobre los territorios palestinos ocupados e Israel. «No se puede hacer justicia ni en la franja de Gaza ni en Cisjordania», añade. 

Hijazi lleva años sin poder entrar en la bloqueada franja ya que ni Israel ni Egipto le facilitan el permiso necesario. Del otro lado, Amnistía Internacional cuenta con un investigador en Gaza que recoge testimonios, toma fotografías y realiza las entrevistas. «Desde la perspectiva mediática, Gaza no es un tema caliente, pero hay que destacar que la violencia israelí es un círculo vicioso», lamenta Hijazi.

Tanto B’tselem como AI han recogido en sendos informes algunos de los crímenes de guerra cometidos no solo por Israel, sino también por Hamas, cuyos ataques mataron a seis civiles israelíes. AI subraya que Hamas llevó a cabo asimismo ejecuciones sumarias contra supuestos «colaboradores» palestinos.

«Hamas aprovechó para ganar puntos matando a ‘colaboradores’, atacando a sus oponentes incluso si todavía estaban en prisión en un proceso judicial. Lo hicieron bien por venganza o para mostrar su fuerza, pero eso está fuera de la ley», afirma Hijazi.

La ocupación israelí, dice el experto de AI, afecta a la capacidad del poder judicial palestino. Con un sistema de justicia nacional palestino e israelí poco óptimos para que se haga justicia, solo queda la Corte Penal Internacional (CPI). En noviembre de 2015, cuatro organizaciones de derechos humanos palestinas (PCHR, Al-Mezan, Al-Haq y Addameer) entregaron a la fiscal jefe de la CPI, Fatou Bensouda, evidencias de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos por Israel en la operación de 2014. El «enfrentamiento jurídico» solo acaba de empezar.

«Israel no tiene un problema con Hamas»

Margen Protector se presentó al mundo como una guerra israelí contra el terrorismo de Hamas. «Pero Israel no tiene un problema con Hamas, no tiene un problema con Gaza. Tiene un problema con Palestina», dice Noura Erakat, imagen y voz del proyecto ‘Gaza in Context’ (Gaza en contexto).

La iniciativa ha sido lanzada por un grupo de académicas, académicos, activistas y artistas, la mayoría de origen palestino, entre los que se encuentra Erakat, conocida abogada y académica, activista propalestina, que participa asiduamente en medios de comunicación angloparlantes.

«Israel no ataca la franja de Gaza por los cohetes, eso está claro», asegura tajante Erakat en entrevista con eldiario.es. «Con este proyecto damos un marco firme para entender las repetitivas ofensivas contra la franja de Gaza, lejos de la versión de los principales medios que reproducen la narrativa israelí de que se trata de un tema de seguridad».

La iniciativa ofrece material didáctico para centros educativos, un recorrido histórico que contextualiza breve, pero intensamente, el conflicto árabe-israelí explicándolo como un proyecto colonial de asentamientos en Palestina.

«Para la otra parte, Israel, un proyecto así sería más fácil: empezarían con el concepto de sionismo. Con Palestina debemos comenzar muchísimos años antes», apunta Erakat. «Hemos hecho vídeos cortos, de unos 5 minutos, así la gente los puede ver incluso en un descanso para comer», añade.

Una pausa para comer y entender que las políticas israelíes, según aseguran en la iniciativa, están destinadas a alcanzar dos objetivos: obtener la máxima cantidad de tierra palestina con el mínimo número de palestinos y concentrar el máximo número de palestinos en la mínima cantidad de tierra.

«Incluso si Hamas desapareciera, la política israelí hacia el pequeño enclave costero sería ininterrumpida. Lo que Israel exige a los palestinos es que acepten la dominación israelí como un modo de vida, una incomprensible posibilidad para el ser humano cuyo primer instinto es ser libre», expone Erakat en uno de los vídeos de ‘Gaza in Context’.

En este segundo aniversario del Margen Protector, la colonización israelí del pensamiento parece haber triunfado: la población gazatí tiene asumido que su sino será sufrir una nueva guerra.

Fuente: ElDiario.es

Reflexiones de un disidente judío sobre el sionismo

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herzl_hpPor Tim Wise.

Estados Unidos se ha retirado de la Conferencia Mundial sobre Racismo, llevada a cabo en Durban, Sudáfrica. Y a pesar de que un observador cínico y con sentido histórico podría sospechar que esta decisión no hizo más que ser fiel a nuestra tradicional renuencia a enfrentar el legado del racismo a escala global, la explicación oficial es más acotada. A saber: una moción propuesta en medio de la conferencia, intentó registrar el malestar de varias delegaciones que están empujando resoluciones que condenan a Israel por su tratamiento a los palestinos, y condenando al sionismo mismo: (la ideología del nacionalismo judío que condujo a la fundación de Israel en 1948). Ya que la conferencia se apresura a una conclusión sin duda controversial, tal vez valdría la pena preguntarnos a qué se debe todo este barullo.

A pesar de que se puede discutir la afirmación hecha por algunos de que sionismo y racismo son sinónimos -especialmente dada la definición amorfa de «raza» que transforma una posición como ésa en una cuestión semántica, siempre y para siempre-, es difícil negar que el sionismo, en la práctica si no en teoría, representa al chauvinismo étnico, al etnocentrismo colonial y a la opresión nacional.

Al decir esto, puedo esperar cualquier cosa menos ser llamado hijo de Dios por muchos en la comunidad judía. Sospecho que el término que elegirá la mayoría será: «Odio por sí mismo», la típica respuesta pavloviana que se da a un judío como yo, que siendo judío, se atreve a criticar a Israel o a la ideología que subyace en su existencia como nación.

«Antisemita» será la otra etiqueta que me pondrán, a pesar del hecho de que el sionismo ha conducido a la opresión de pueblos semitas – la mayoría de los semitas palestinos-, tiene sus raíces en una profunda antipatía expresada aún por los mismos judíos. A pesar de que el sionismo se proclama a sí mismo un movimiento de gente fuerte y orgullosa, en realidad se trata de una ideología que ha rebosado de odio autoinfligido desde el principio. Realmente, los primeros sionistas creían, como premisa clave del movimiento, que los judíos éramos responsables de la opresión que habíamos soportado a través de los años, y que tal opresión era inevitable e imposible de vencer, por lo cual necesitábamos nuestro propio país.

Si no han leído las palabras de Theodor Herzl- el fundador del sionismo moderno- o de otros líderes sionistas, la mayoría de los lectores encontrará que esta afirmación es difícil de creer. Pero antes de atacarme, tal vez deberían preguntar quién dijo que el antisemitismo «es una reacción comprensible a los defectos judíos»; o que «cada país puede absorber solamente un número limitado de judíos, si no quiere tener problemas estomacales. Alemania ya tiene demasiados judíos».

Cualquiera podría inclinarse a atribuir estas frases a Adolf Hitler, ya que son merecedoras de su venenosa pluma, pero son, en realidad, comentarios hechos por Herzl y Chaim Weizmann. El primero llegó a ser presidente de Israel, y el segundo -en el momento en que hizo la segunda afirmación- jefe de la Organización Sionista Mundial. Así que en el panteón de los judíos que se odian a sí mismos parece que la crítica debería empezar por casa: por los sionistas.

Nunca, en mis días de escuela hebrea, comprendí el lazo que tenía la mayoría de mis pares, como a una máquina de diálisis, con Israel. Por un lado, nos decían que Dios había entregado la tierra a nuestra gente como parte de su convenio con Abraham. Esto lo sabíamos porque lo decían las Escrituras. Pero nunca tuvo mucho peso para mí. Después de todo, muchos cristianos -con quienes tenía una relación más que pasajera durante toda mi crianza en el sur- tenían mucho interés en señalarme que las Escrituras también decían (en su opinión) que yo me iría al infierno, a pesar de Abraham.

Como tal, aceptar el sionismo por lo que Dios dijo o dejó de decir, parecía arriesgado desde el vamos. Más aún: fue indudablemente el mismo Dios quien les dijo a los viejos hebreos que nunca usaran ropas tejidas con dos telas diferentes, y el que insistió en que quemáramos las entrañas de los animales que consumíamos en un altar, para crear un olor agradable. Siendo conocido por usar una mezcla de algodones y poliésteres libres de arrugas, y no teniendo la fortuna de destripar mis cenas e incinerar sus intestinos, hace mucho tiempo resolví reservarme el juicio sobre lo que Dios dijo o no dijo hasta el momento en que el Supremo decidiera susurrar sus deseos en mi oreja, personalmente. Las palabras del rabino no debían interferir.

Por otro lado, nos dijeron que necesitábamos una patria para prevenir otro holocausto. Sólo un Estado judío independiente podría conseguir la clase de unidad y protección que necesitaba un pueblo que había sufrido tanto, y había perdido seis millones de almas en manos del terror nazi.

Esto también me parece sospechoso. Después de todo, uno podría argumentar que si juntamos a los judíos en un solo lugar -especialmente una tierra tan pequeña como Palestina -el sueño del odio autoinfligido de los judíos se volvería realidad. Sería mucho más fácil terminar con la tarea que Hitler empezó. Es mejor, parecía entonces, y aún parece, tener fuertes comunidades judías en todo el mundo, que poner todos los huevos en la misma canasta, mejor que hacer las valijas y enfilar hacia un lugar donde ya vivía otra gente, esperando que no les cayera terriblemente mal que nosotros llegáramos y los expulsáramos de sus hogares.

En el análisis final, aceptar a Israel como un Estado judío por razones bíblicas no tiene para mí más sentido que aceptar una nación que se identifica a sí misma como cristiana o islámica, dos configuraciones que comprensiblemente llenan de miedo el corazón de cualquier judío. Y juntar a los judíos en Israel por razones de seguridad tampoco tiene sentido para mí. La única lógica del sionismo, entonces, parece ser la «lógica» cruda del poder: la del colonizador. Queríamos la tierra, y para lograrlo debíamos convertirnos en aliados de la política económica y la política exterior de Europa y de Estados Unidos. Así, aplicando presiones y golpeando con fuerza, nos hicimos de la tierra.

Casi 800.000 palestinos serían desplazados para permitir la creación de Israel; alrededor de 600.000 de ellos, de acuerdo con documentos internos de la Fuerza de Defensa Israelí, fueron expulsados por la fuerza de sus hogares. En esa época, estos palestinos, la mayoría de cuyas familias habían vivido en esa tierra durante centurias, constituían dos tercios de la población y poseían el 90% de la tierra. A pesar de que los sionistas afirmaban que Palestina era un lugar casi desierto, salvaje, antes del arribo de los judíos, anteriores colonos fueron más honestos. Como reconoció Ahad Ha’am en 1891:

«nosotros…. estamos acostumbrados a creer que Israel es un lugar casi desolado. Pero… no es así. En todo el país es difícil encontrar campos que no estén sembrados».

En realidad, la gran presencia palestina condujo a muchos sionistas a abogar abiertamente por su expulsión. El jefe del departamento de colonización de la Agencia Judía, afirmó: «no hay espacio para los dos pueblos en este país. No hay otra salida que transferir a los árabes a países vecinos, transferirlos a todos: que no quede ni una aldea, ni una tribu, nadie».

El mismo Herzl aceptó que el sionismo fue «un poco colonialista», indicando de nuevo que nosotros no estábamos descubriendo ni fundando nada. Lo estábamos tomando, y por razones que nunca aceptaríamos en otros. Como dijo Simon Peres -visto como uno de los líderes israelitas más amantes de la paz- en 1985: «la Biblia es el documento decisivo para determinar el destino de nuestra tierra». Ésta es la «esencia del fanatismo», eso es lo que hubiéramos dicho si esta afirmación la hubiese hecho un fundamentalista cristiano refiriéndose al destino de Estados Unidos, o cualquier otro país.

Es un hecho desafortunado que la mayoría de los judíos no hayan examinado los principios fundantes de esta ideología a la que adhieren. Porque si lo hicieran, podrían conmoverse al ver que tan anti-judío es verdaderamente el sionismo.. De tanto en tanto, los sionistas hasta han colaborado abiertamente con antisemitas, por razones de poder político.

Pensemos en Herzl, un hombre que creía que los judíos eran los culpables del antisemitismo y que, por lo tanto, sólo huyendo a Palestina estarían seguros. En El Estado Judío, escribió:

«Toda nación en la que viven judíos es, encubierta, o abiertamente, antisemita. … la causa inmediata es nuestra excesiva producción de intelectos mediocres, que no pueden encontrar salida hacia arriba o hacia abajo. Cuando nos hundimos, nos hacemos proletarios revolucionarios. Cuando estamos en alza, también está en alza el terrible poder de nuestra billetera».

Y hay afirmaciones como éstas: «los judíos están transportando las semillas del antisemitismo dentro de Inglaterra y ya las han introducido en Norteamérica». Si un no judío sugiriera que los judíos tienen la culpa del antisemitismo, nuestra comunidad se sentiría indignada. Pero cuando las mismas palabras vienen del padre del sionismo son aceptadas sin ningún comentario.

Aún peor: a principios del régimen de Hitler, la Federación Sionista de Alemania escribió al nuevo canciller, haciendo notar su deseo de «adaptar nuestra comunidad a estas nuevas estructuras» (es decir, a las leyes de Nuremberg que limitaban la libertad judía), ya que ellas «daban a la minoría judía… su propia vida cultural, su propia vida nacional».

Lejos de resistir el genocidio nazi , algunos sionistas colaboraron con él. Cuando los británicos concibieron un plan para permitir que miles de niños judíos alemanes entraran al Reino Unido para salvarlos del Holocausto, David Ben-Gurion, que llegaría a ser Primer Ministro israelí se resistió, explicando:

«Si yo supiera que es posible salvar a todos los niños de Alemania llevándolos a Inglaterra, y que llevándolos a Israel salvaría sólo a la mitad de ellos, elegiría la segunda alternativa».

Después, los sionistas israelíes harían alianzas otra vez con extremistas antijudíos. En la década de los setenta, Israel recibió al Primer Ministro Sudafricano John Vorster, y cultivó lazos económicos y militares con el estado del apartheid, a pesar de que Vorster había sido identificado como un colaborador nazi durante la Segunda Guerra Mundial. También Israel proveyó ayuda militar al régimen de Galtieri en Argentina, aun sabiendo que los generales fueron conocidos por proteger a exnazis en el país en el pasado, y que tenían en la mira a judíos argentinos para torturarlos y asesinarlos[1].

Realmente, el argumento de que sionismo es racismo encuentra seguidores en las afirmaciones de los mismos sionistas, muchos de los cuales han coincidido con la teoría hitleriana de que el judaísmo es una identidad racial al mismo tiempo que religiosa y cultural. En 1934, el sionista alemán Joachim Pinz, que después fue presidente del     Congreso Judío Estadounidense, afirmó:

«Queremos que la asimilación sea reemplazada con una nueva ley: la declaración de pertenencia a la nación judía y a la raza judía. Un Estado construido sobre el principio de la pureza de nación y raza sólo puede ser honrado y respetado por los judíos que declaren su pertenencia a esa nación y esa raza».

Años después, David Ben-Gurión reconoció que el líder israelí Menachem Begin podía ser tachado de racista, pero hacerlo requeriría que uno «juzgara a todo el movimiento sionista, que está fundado en el principio de una presencia puramente judía en Palestina».

 Las leyes que garantizaban privilegios especiales a los inmigrantes judíos de cualquier parte del mundo sobre los palestinos, cuyas familias había tenido la tierra durante generaciones, y las medidas tomadas para que la mayoría de la tierra fuera de posesión y uso exclusivamente judíos, no son sino dos ejemplos de legislación discriminatoria que ejemplifican el experimento sionista. Como deja en claro la Convención Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, discriminación racista es:

«..cualquier distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en la raza, color, descendencia, origen étnico o nacional que tenga el propósito o efecto de anular o debilitar el reconocimiento, goce o ejercicio, en un pie de igualdad, de los derechos humanos y las libertades fundamentales, en el campo político, económico, social, cultural o cualquier otro campo de la vida pública.»

Dada esta definición internacionalmente reconocida, no deberíamos sorprendernos de que, en una Conferencia Mundial sobre Racismo, algunos puedan sugerir que las políticas de nuestra gente en la tierra de Palestina se han ganado un lugar en la agenda. Por lo tanto, deberíamos aprovechar la oportunidad para comenzar un diálogo honesto, no sólo con los palestinos, sino también con nosotros mismos. Ni el chauvinismo, tan intrínseco al sionismo, ni el irónico odio por nosotros mismos que lo acompaña, son apropiados para un pueblo vital y fuerte. Así como una máquina de diálisis no sustituye un riñón saludable, el sionismo no es un sustituto adecuado para un judaísmo fuerte y saludable. Seguramente no fue para esta innoble finalidad que murieron seis millones de judíos.

 1 Se calcula en 1.500 a 2000 el número de judíos desaparecidos en la Argentina durante la dictadura de 1976-1983. N del T.

Tim Wise es un activista antiracista, escritor y conferenciante. Se le puede escribir a tjwise@mindspring.com


Título orginal: Reflections on Zionism from a Dissident Jew
Autor: Tim Wise
Origen: ZNet
Traducido por Cristina Feijóo y Lucio Salas Oroño y revisado por Carlos Carmona.

Fuente: http://www.musulmanesandaluces.org/hemeroteca/8/reflexiones.htm

La resistencia palestina es una lucha indígena y anticolonial

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Columna mensual publicada en el portal Desinformémonos.


Mujeres de Al-Araqib resistiendo la 101 demolición de su aldea. Foto Tarabut Hithabrut Mujeres de Al-Araqib resistiendo la 101ª demolición de su aldea (Foto: Tarabut Hithabrut).

La última semana de julio, una imagen poderosa se coló en mi Facebook: en ella se ve a un conjunto de mujeres beduinas, de espaldas a la cámara, enfrentando a una enorme excavadora israelí que está destruyendo sus hogares y arrasando su tierra árida.

La imagen desgraciadamente no es novedosa, especialmente en un año en que Israel ha batido el récord de demoliciones de propiedades palestinas: entre enero y junio de este año, destruyó 168 estructuras habitacionales en Cisjordania, dejando a 740 personas sin hogar. 384 de ellas son niñas y niños (más que en un año entero en toda la última década). Y si las demoliciones de poblados palestinos que Israel lleva a cabo regularmente casi nunca son noticia, menos lo son cuando se trata de una demolición…

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La última toma del camarógrafo Jaled Hamad

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Este mes de julio se recuerda el segundo aniversario del último y más brutal ataque israelí sobre la bloqueada población palestina de la Franja de Gaza. Muchos han sido los análisis, informes y reportajes gráficos para recordar la masacre de 2200 personas en 51 días (557 de ellas, niñas y niños), encerradas y bombardeadas en una de las zonas más densamente pobladas del mundo. Y para denunciar la impunidad que persiste, no sólo de esos crímenes de guerra sino también del bloqueo que continúa impidiendo la reconstrucción de la destruida Gaza y la sobrevivencia de su población. 

Entre esos muchos materiales, elegí compartir este documental de 45 minutos de Al Jazeera, realizado por el joven documentalista Alaa Aloul (que aparece al final mostrando la cámara destruida de su colega asesinado). En él podemos ver las dramáticas imágenes registradas por el camarógrafo Jaled Hamad (26) aun después de caer abatido por un…

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Cuento: La hoja de Ar Ramblah. De Ghassan Kanafani.

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GhasanNos colocaron en dos filas, a cada lado de la carretera que llevaba de Ar-Ramblah a Jerusalén. Nos obligaron a levantar los brazos, en forma de cruz, y cuando uno de los soldados judíos vio que mi madre me ponía delante de ella para protegerme con su sombra del sol de julio, me empujó violentamente hasta la mitad del camino polvoriento, haciéndome colocar las manos sobre la cabeza, y obligándome a mantener el equilibrio en una sola pierna.
Yo tenía entonces nueve años. Cuatro horas antes había presenciado la invasión de Ar-Ramblah por los soldados judíos. En mi incómoda posición, desde el medio del camino, vi cómo los soldados buscaban las joyas de las mujeres, y se las arrancaban, a las jóvenes y a las viejas.
Alunas mujeres soldados también hacían lo mismo, sólo que con mucho más entusiasmo.
Mi madre no paraba de mirarme, y lloraba silenciosamente. Tuve unas ganas tremendas de decirle que me encontraba bien, y que el sol no me molestaba tanto como ella imaginaba. 
Yo era lo único que le quedaba a mi madre; mi padre había muerto un año antes del comienzo de los ataques, y mi hermano había sido capturado cuando los judíos entraron en Ar-Ramlah.
El sol comenzaba a hacer flaquear a los viejos y a algunas mujeres. Aquí y allí se elevaron protestas desesperadas. Yo continuaba haciendo equilibrio en un solo pie, y ya empezaba a reconocer algunas caras que siempre me encontraba por las estrechas calles de Ar-Ramlah. Al mismo tiempo, sentí una cosa extraña cuando vi a una soldado judía riéndose y tirando de la barba del tío Abu Utman.
No es que fuese precisamente mi tío, pero le llamábamos tío por aprecio y por respeto. Era barbero, y hacía de modesto médico en Ar-Ramlah. Desde que lo conocimos, aprendimos a quererlo.
Estaba allí, de pie, abrazando a su hija menor, Fátima, pequeña y morena, que fijaba sus grandes ojos negros en los soldados judíos que se acercaban.
Una soldado morena preguntó:
-¿Es su hija?
Abu Utman movió la cabeza afirmativamente, en sus ojos inquietos había un extraño presentimiento. La soldado simplemente agarró su arma y le apuntó a la cabeza a Fátima, la pequeña de ojos siempre asustados. En aquel momento pasó delante de mí un soldado, al que la situación le llamó la atención. Se paró delante de mí, y así me impidió ver lo que pasó. Lo que sí oí fue el estampido de tres tiros. A continuación vi la cara de Abu Utman, transfigurada, horrorizada por la desgracia.
Miré a Fátima, cuya cabeza prendía hacia adelante, mientras un reguero de sangre escurría por su pelo, hasta caer al suelo, tórrido y polvoriento.
Un instante después, Abu Utman pasó rozándome, llevando en brazos el cadáver de Fátima, la pequeña morena, cuyos ojos asustados ya no tenían vida.
Abu Utman estaba rígido, mirando al infinito en un terrible silencio. Cuando pasó a mi lado, no me miró. Seguí con la vista sus pasos hasta la esquina, observando su espalda curvada. Me volví para mirar a su mujer, que lloraba sentada en el suelo, con la cabeza entre las manos, lanzando gemidos.
Un soldado judío llegó hasta ella y le ordenó que se levantara. La vieja ni le hizo caso, estaba desesperada.
Esta vez pude ver claramente lo que pasó. Vi con mis ojos cómo el soldado le dio una patada, y a ella, caer para atrás, con la cara ensangrentada. Vi después, claramente, cómo el soldado apoyaba el fusil en el pecho de ella y disparaba un solo tiro.
Enseguida el soldado vino hacia mí, para mandarme levantar el pie que, sin querer, yo había apoyado en el suelo. 
Lo hice rápidamente, y recibí dos cachetadas. Después, el soldado se limpió las manos, que estaban sucias de sangre, en mi camisa. Sentí un cansancio invencible, y miré nuevamente a mi madre que, con los brazos en cruz, lloraba sin hacer ruido.
Las piernas me flaqueaban, y tuve miedo de que no me sostuviesen. Deseaba locamente correr hacia mi madre y decirle que las cachetadas no me habían hecho mucho daño, que estaba bien, que no llorase.
Los pasos de Abu Utman interrumpieron mis pensamientos. Volvía a su sitio, después de haber enterrado a Fátima. Me acordé de repente de que también habían matado a su mujer, y que ahora él iba a saberlo.
Se paró antes de llegar. Me daba miedo. Podía ver sus hombros cargados, el sudor corriendo por la espalda, pero me estaba imaginando su cara: inmóvil, silenciosa, cubierta de sudor.
Abu Utman se agachó para recoger el cuerpo de su mujer a la que durante tanto tiempo yo había visto sentada en la puerta de la barbería, esperando a que terminase de comer, para volver con los platos a casa.
No tardó en pasar junto a mí, por tercera vez. Estaba sin aliento, y el sudor se pegaba a su cara cansada. 
Las personas habían dejado de llorar. Sobre los viejos y las mujeres se abatió un silencio dolorido.
Era como si los pensamientos de Abu Utman royesen a todos. Los recuerdos entrañables, las pequeñas historias que Abu Utman contaba a todos los hombres de Ar Ramblah, entre sus manos en la barbería. Todo ello constituía un mundo particular para las personas del lugar. Los recuerdos parecían meterse insistentemente en los huesos de todos.
Abu Utman siempre había sido un hombre amable y pacífico, confiado de sí mismo y de todos los demás. Empezó su vida desde cero, cuando la revolución del Monte de Fuego lo arrastró a Ar Ramblah. Lo había perdido todo, y comenzó de nuevo, como los retoños que crecían en la tierra buena de Ar Ramblah. Se ganó el cariño y el aprecio de todos. Cuando comenzó la última guerra en Palestina, lo vendió todo y compró armas, que repartió entre sus parientes, a fin de que cumpliesen con su deber en la batalla.
La barbería se transformó en polvorín, y nunca pidió nada por este sacrificio. Todo lo que quería era ser enterrado en el bonito cementerio, lleno de grandes árboles, de Ar Ramblah.
Eran estos recuerdos los que mantenían a todo el mundo en silencio, personas que empapadas de sudor, sufrían con el peso de estos pensamientos.
Miré otra vez a mi madre, que se mantenía en pie, con los brazos en alto, firme, como si no llevase ya tanto tiempo así.
Busqué a Abu Utman. Lo vi de lejos, hablando con un soldado judío, gesticulando y señalando su barbería. No tardó en ir hacia ella, y volvió con una sábana blanca, con la que cubrió el cadáver de su mujer, y caminó después hacia el cementerio.
Más tarde lo vi volver, andando pesadamente, con los brazos caídos, los hombros más cargados que nunca. Parecía mucho más viejo, cubierto de tierra y sudor, rengueando. En su chaleco el sudor se mezclaba con sangre.
Me miró como si me viese por primera vez, me miró largamente, intentando recuperar el aliento. En su mirada había muchas cosas que yo no podía entender, pero que sentía claramente. Poco a poco volvió a andar despacio, sofocado, trató de dar algunos pasos más, me miró y por fin levantó los brazos como los demás.
No nos fue dado el derecho de enterrar a Abu Utman como él deseaba, pues, cuando le llamaron para confesar lo que sabía y lo que no, oímos una terrible explosión que destruyó la casa, e hizo que el cuerpo de Abu Utman se perdiese en las ruinas.
A mi madre le contaron, mientras nos llevaban a través de las montañas hacia Jordania, que cuando Abu Utman fue a la barbería, antes de enterrar a su mujer, no trajo solamente la sábana blanca.


Ghasan Kanafani 

Ghassan Kanafani fue un escritor palestino que participó activamente en la causa palestina: fue cofundador del Frente Popular para la Liberación de Palestina y redactor en jefe del diario Al-hadaf.

El 8 de julio de 1972 fue asesinado por los servicios secretos israelíes junto a su sobrina de 12 años.

¿Cómo ser antisemita si soy marroquí judío?

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marroquí

Por Hamed Enoichi.

Yo no soy antisemita, qué tontería el que lo piense. En Marruecos ha habido judíos desde hace 2.000 años, mucho antes que la llegada del islam; de hecho es la primera religión monoteísta que hubo en Marruecos. En el centro de la medina de Tetuán estaba la comunidad judía sefardí, los expulsados de España en el año 1492. Cuando en el S XIX los españoles entraron en Tetuán se quedaron flipando de que hubiera una comunidad judía que hablaba el castellano, aparte del árabe. En Tetuán está el cementerio sefardí más grande y mejor conservado, con unas 10.000 tumbas. El cementerio se divide en dos: Cementerio viejo o de Castilla (donde hay tumbas desde 1492) y el Cementerio Nuevo, de finales de S XIX hasta mediados del XX. A la tumba de Ben Gualid van judíos de todo el mundo cada año en peregrinaje y nadie les dice nada ni les tiran piedras.

Una sección del cementerio nuevo

 

Un par de tumbas de las miles que hay en el cementerio viejo o “de Castilla”

La judería está totalmente restaurada, incluso se puede ir a la sinagoga Ben Gualid. Aún conservan el nombre las calles judías, muchas de ellas son el nombre de la ciudad española de la cual fueron expulsados. Otros hacen honor a ilustres personajes, como el propio Ben Gualid, la sultana Cohen o Vidal Sefarti.

sevilla

Calle Sevilla de la judería de Tetuán

Antes del ensanche de Tetuán por fuera de la medina a manos de españoles durante el protectorado surgido a principio de S. XX, la judería, mellah, era el barrio con más habitantes de toda Tetuán. El mellah llegó a albergar dieciséis sinagogas, entre ellas las llamada Taurel, Benmalcá, Vidal Israel, Maimón, Nahón, la Pintada, o de losSerfaty. Todas ellas desaparecieron conforme sus habitantes comenzaron la emigración a Israel y fueron vendidas junto con sus viviendas a ciudadanos musulmanes, quedando solamente y como testimonio de la rica vida que albergó la judería la del rabino Isaac Bengualid.

Interior de la sinagoga Bengualid

 

 Una comunidad que lleva más de 2000 años en Marruecos, más otra sefardí de 500 años, en pocas décadas dejaron de estar. Dejaron de existir. De 300,000, o más antes de la creación de Israel, a apenas unos 5.000 en la actualidad. Todos fueron absorbidos por el proyecto sionista, muchos embaucados, demasiados pecaron de inocentes al dejar la tierra de sus ancestros.  Lo veía hasta místico, algo tan arraigado a la marroquinidad, (no se podría explicar la cultura y el folclore marroquí sin los judíos de Marruecos) de pronto no existía. Se siente el vacío, os lo aseguro.

Casa de los Cohen, en el centro del ensanche de Tetuán

Judíos escritores, artistas, políticos y revolucionarios han sido prolíficos. Recordemos a  Abraham Serfati (Casablanca, 1926 – Marrakech, 2010):

Su familia era originaria de Tánger. Era ingeniero de minas, judío y comunista activista por la liberación de Marruecos de manos de países imperialistas, lo que le conllevó a entrar en la cárcel. Más tarde, en 1970, independizado ya Marruecos, rompió con el partido Comunista y fundó Ila l-Amam (adelante) partido de extrema izquierda de orientación Marxista-Leninista que actuaba en la clandestinidad luchando contra la tiranía deHassan II, pero que fue duramente reprimido durante Los años de plomo. En 1972 fue torturado (otros asesinados) y en 1974 entró en la cárcel donde se convirtió en el decano de los presos políticos de Marruecos; y después de la liberación de Nelson Mandela, de toda África tras pasar 17 años encerrado. En 1991 salió de la cárcel en silla de ruedas, pero no pidió perdón, se le quitó la nacionalidad marroquí y se le mandó al exilio, no sin antes gritar “¡Viva la República!” delante de todos. En el año 2000, Mohamed VI, un año después de ser coronado, le permitió volver a Marruecos y le devolvió su ciudadanía. Era antisionista, luchó a favor de la creación de un estado Palestino y su partido fue el único en pedir la autodeterminación del pueblo saharaui.

Abraham Sefarti

En el fondo de mi corazón lo que más deseo es que volvieran todos los judíos de Marruecos a Marruecos. Lo que más pena me da, muchísima, es que se tuvieran que ir. Siempre he estudiado sobre ellos y me he interesado por su legado y he buscado su rastro como un hermano que busca a otro hermano que ya no está con él. Eso es lo que realmente siento. Y que la gente crea que judíos y musulmanes nunca han sabido vivir en paz. Aún hay 5.000 judíos que se quedan todo el año en Marruecos y luchan por mantener su legado milenario, como por ejemplo en el museo de Casablanca, único de su estilo en el mundo árabe. Preguntadles de dónde se sienten: 100% de Marruecos. Algunos son incluso fervientes nacionalistas. Y los que están en Israel, hablan la misma lengua que yo, su cultura es la misma que la mía, así como los vestidos folclóricos o los festejos nupciales. Van de vacaciones a Marruecos, a la que es su verdadera tierra. Van a Marruecos de peregrinación. Otros regresan para siempre. Otros sienten nostalgia por la tierra que les vio nacer, que llevan en la sangre y a la que les gustaría regresar. Aún así, por mucha estima que les tenga como hermanos desaparecidos, no puedo tener simpatía por el estado donde residen: Israel.

No puesto tener simpatía por un estado que niega la existencia a otro pueblo. Que ocupa a otro pueblo. Que masacra a otro pueblo. Que roba a otro pueblo las tierras. Que humilla al otro pueblo. Que insulta al otro pueblo. Lo siento, pero no puedo.

Los palestinos luchan por su tierra porque de ella han sido expulsados y ocupados, porque es la tierra donde han nacido sus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos y usan esa injusticia mezclada con nacionalismo y acentuada por la religión, para luchar contra Israel y recuperar su tierra. En cambio, en Israel, muchos no han nacido nacido allí. De los que han nacido allí, muchos de sus padres no lo hicieron y sus abuelos mucho menos. La mayoría son de fuera, de Europa, de América, África… y luchan por Israel y ocupan Palestina por la cara porque en la biblia pone que esa tierra es suya. Pese a esto nadie, desde occidente, es capaz de ver que todo lo que hace Israel es por fanatismo religioso. Yo les pido a los judíos marroquíes que vayan a Marruecos para luchar por el avance y el bienestar de su verdadera tierra junto a los que han compartido existencia:  musulmanes, cristianos, árabes, bereberes, gnawas.. O a otro país que no cometa las atrocidades que comete Israel, pero teniendo claro que su  patria durante milenios ha sido Marruecos y no Palestina. Que Palestina ya es la patria de otros desde hace mucho tiempo y que no tienen porque ser cómplices del atropello sionista.

Judíos de Marruecos recién llegados a Israel

Cuando la comunidad internacional pida perdón al pueblo palestino. Cuando digan que partir su territorio en dos y darle a una minoría de recién llegados la mayoría de la tierra. Cuando digan que la creación de Israel fue y sigue siendo un atropello, entonces una gran parte de los palestinos encontrará la paz. Entonces ya se podrá negociar lo que sea. Mientras el discurso continúe siendo “Es que son ellos que no aceptan la partición” como si estuvieran obligados a aguantar y hacerlo a la fuerza, nada va a cambiar. Mientras que no se les tenga en cuenta para nada, así como fue en la creación de Israel, donde ni siquiera se les preguntó si cedían la mitad de su terreno, cómo, cuánto y por qué, no cambiará nada. Son así de pesados, qué le vamos a hacer.

De mientras, yo seguiré soñando para que los judíos de Marruecos vuelvan a la tierra de la que nunca tuvieron que irse: Su verdadera casa. Muchos dicen que fueron engañados por Israel para ir y que una vez ahí no les dejaron volver, porque el estado de Israel sólo se sostenía si llegaban olas migratorias masivas de judíos; y no es que llegaran, sino que la propia inteligencia de Israel iba a por ellos y los sacaba clandestinamente. Aunque si ahora volvieran todos de golpe junto a sus descendientes, lo más seguro es que se les vería con recelo; y no por ese supuesto odio visceral de los musulmanes hacia los judíos, que no ha existido hasta la creación de Israel, sino por miedo de que a ellos también les dividan la tierra injustamente en dos. Pero ellos no lo harían. Ellos son marroquíes. Judíos, pero Marroquíes. No les hace falta dividir nada porque ya están en su casa. La tierra en la que han convivido desde siempre con los demás.

Fuente: Negra Tinta.

5 idiomas sin salir de Gaza

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Habrán visto muchos videos sobre gente que habla varios idiomas, pero ¿qué pensarían de alguien que a pesar de no haber podido salir y viajar fuera de ‪#‎Gaza‬ habla perfectamente cinco?

 


 

El relato de una brigadista venezolana en Gaza

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Brigadista internacionalista Valeria Cortés

Brigadista internacionalista Valeria Cortés

Entrevista a Valeria Cortés de María Fernández.

Valeria Cortés es una activista y brigadista internacional que ha pasado dos años y medio en Gaza, siendo testigo de las atrocidades que comete a diario Israel contra los casi dos millones de palestinos retenidos en la franja, un lugar que ella define como un “campo de concentración”. Cortés tiene nacionalidad venezolana, argentina y española. Su familia es de origen español, sus abuelos emigraron durante la Guerra Civil a Argentina, donde sus padres se conocieron, y de donde tuvieron que huir, una vez más, a Venezuela. Se confiesa indignada ante la manipulación de los medios de comunicación sobre la situación en Gaza, al igual que con Venezuela, y narra con estupor, emoción y rabia, los duros episodios que ha vivido en la franja.

Has regresado a España hace unas semanas, tras haber estado en Gaza desde 2013. ¿Qué te llevó a ir allí como brigadista?

El interés primordial es la colaboración entre pueblos, es una misma lucha. El problema en Palestina no es religioso sino de imperialismo y ocupación, y es algo que hemos vivido en carne propia en América Latina. Lo que pretendemos es que no se vea como un problema local o regional, sino una lucha internacional. La misma lucha que estamos dando en Venezuela por ser libres, la están librando los palestinos, aunque en condiciones diferentes. Palestina es un símbolo de resistencia para los pueblos que luchan contra la opresión. Se trata de un mismo combate, sin fronteras, es una lucha de los pobres del mundo, de los oprimidos, contra ese 1% de la población que están acabando con el futuro del planeta y de la humanidad.

Has sido testigo de los cruentos ataques del verano de 2014, que se saldaron con más de 2.000 palestinos muertos y más de 11.000 heridos. ¿Qué es lo que más recuerdas de aquellos días?

Se me quedaron grabadas dos cosas: primero, la gran fortaleza del pueblo palestino y especialmente de la mujer palestina, como aspecto positivo en medio de la masacre, y es que los palestinos están dispuestos a luchar hasta vencer. La mujer palestina es valiente aunque su pozo de dolor no tenga fondo porque ve morir a sus hijos hasta 3 veces. Digo 3 porque los matan 3 veces; primero lo hacen físicamente, luego, lo hacen al negarles cualquier tipo de justicia, y llegan al tercer crimen, que es la calumnia, y es que los medios de comunicación convierten al verdugo en víctima y a la víctima en verdugo. Lo segundo que se me quedó grabado, en el lado negativo, es la tremenda cobardía del ocupante, que no está luchando por su tierra como hacen los palestinos. He visto cómo bombardeaban hospitales, escuelas de la ONU donde había niños que se refugiaban de los bombardeos en las calles, y nunca olvidaré los cuerpos de esos niños en las morgues. Está claro que todos podemos ser víctimas de un crimen, pero cuando nos ocurre, tenemos una justicia que nos respalda, y los palestinos no. Ellos entierran a sus muertos ante un inmenso silencio político y sin esperanza de que se haga justicia porque Israel tiene impunidad total. Yo creo que en Palestina se juega el destino de la humanidad porque si hay un sitio donde está bien definido el bien y el mal, la cobardía y la valentía, lo mejor y lo peor de la humanidad, es en Gaza. He visto a soldados israelís asesinar a agricultores que sólo querían cultivar sus tierras, he visto barcos que atacaban a los pescadores que sólo buscaban alimento para un campo de concentración donde hay casi 2 millones de personas sitiadas. Lo terrible y lo hermoso de la humanidad, lo he visto en Gaza.

¿Por qué crees que la comunidad internacional mira hacia otro lado e incluso respalda abiertamente a Israel?

Israel no sobreviviría sin el capitalismo. Aunque suene a cliché es cierto… y no existiría sin el imperialismo; es una entidad ocupante y colonial, y lamentablemente, la humanidad ya ha vivido casos similares. Israel no es un estado, es una entidad artificial. Yo conozco a palestinos más ancianos que Israel, y es que es una base militar europea y estadounidense en territorio palestino. Si todos los gobiernos boicotearan a Israel, diplomática y económicamente, Israel no existiría, pero forma parte de este sistema inhumano y capitalista al que sólo le importa el lucro de los más poderosos a costa de la población. Ese capitalismo feroz alcanza su máxima expresión en la ocupación israelí sobre Palestina. Es difícil imaginar la brutalidad del ocupante y la soledad en la que se encuentra Palestina, rodeada de países con gobiernos que consienten la invasión sionista y el sistema capitalista mundial. Por eso, digo que es un sistema enfermo engendrado por una entidad psicópata como es Israel, que no tiene ninguna identificación con la tierra que ocupa. No tienen nada que ver con los judíos, que incluso explican que Israel está haciendo un daño terrible a la religión judía. Israel es un estado racista que utiliza el judaísmo como excusa para oprimir a un pueblo. ¿Alguien piensa que puede existir un país sólo para cristianos, o un país sólo para blancos, o sólo para ateos? Eso ya es una actitud de apartheid y segregacionista, y además, ellos ni siquiera son judíos, son personas a las que se les ofrece un territorio, una casa y armamento a cambio de colonizar una tierra que no es suya, porque los que viven allí tienen doble o triple nacionalidad. Una encuesta reveló que el 30% de los que se llaman israelíes querían emigrar porque no se sienten, ni lo son. En la Palestina histórica vivían en total paz judíos, musulmanes, cristianos, ateos… Por tanto, eso es lo que se querría ahora, un solo estado, llamado Palestina, que sea secular, y en el que todas las religiones puedan convivir.

Hay extranjeros que no sólo encuentran dificultades para entrar sino también para salir, e incluso algunos ni siquiera han podido salir. ¿Has tenido esas dificultades para entrar y salir de Gaza?

Salir es tremendamente difícil; es un campo de concentración incluso para los extranjeros que están allí, que desde hace un año y medio ya no pueden entrar por Rafah. Yo tuve que salir por el cruce de Rafah, que está controlado por Egipto y que a veces permanece cerrado durante meses; incluso ha llegado a morir gente que esperaba poder salir para someterse a un tratamiento médico. Egipto le ha dejado elegir a Israel qué extranjeros entran y cuáles no, e Israel no permite la entrada de activistas y brigadistas a la franja de Gaza. Además, las condiciones para entrar y salir con terribles, es una humillación constante. En el cruce de Rafah, a los palestinos se les lleva como deportados, y lo sé porque viajé con ellos. Allí les retienen el pasaporte y hasta que no están montados en un avión en el aeropuerto de El Cairo, no se les entrega su pasaporte. Ni siquiera hacen el recorrido que todos hacemos en los aeropuertos, sino que son custodiados en todo momento por la policía, que es quien lleva sus pasaportes. Es una situación en la que la realidad supera a la ficción, porque aunque quisiéramos inventar algo más dramático para Palestina, sería imposible.

Jaldía Abubraka, española de origen palestino y miembro de Unidad Popular-Izquierda Unida (UP-IU), estuvo retenida 4 meses en Gaza, y consiguió volver gracias a la presión desde España. Ella definió Gaza como la mayor cárcel al aire libre del mundo.

Es un campo de concentración, y es peor que una cárcel, porque las cárceles no son bombardeadas a diario y Gaza sí. Allí están retenidas a casi dos millones de personas en condiciones inhumanas, con el mayor desempleo del mundo, muchísimos casos de cáncer en niños, que además son cánceres atípicos. Yo tuve la desgracia de visitar hospitales, hablar con médicos y pacientes, y los testimonios son terribles. Había una madre cuyo hijo tenía un cáncer muy extraño de garganta, y con 8 años ya había vivido tres de las grandes masacres que han sufrido los palestinos. Masacres como la de 2014 llaman la atención de los medios de comunicación por su magnitud, pero esto es un genocidio rutinario. El pasado 12 de marzo, desde la cobarde distancia, bombardearon una humilde casa, mejor dicho, un humilde cuarto donde dormían 6 niños con su madre. Murieron dos: una niña de 3 años y un niño 10. Cuento esto porque entre tantas cifras, quiero rescatar la parte humana, cuando el padre de ese niño me enseñó su impoluto cuaderno escolar y me dijo que la profesora le había dicho que tendría un gran futuro. Ese futuro fue destruido por una bomba de una tonelada, que además de acabar con dos vidas, dejó al resto de hermanos con un miedo que les impide dormir. Estamos hablando de un drama humano, con nombre y apellidos, y sueños destruidos.

¿Cuál es la labor de un brigadista en la franja de Gaza?

Sobre todo, somos testigos de una masacre. No podemos proteger a los palestinos porque estábamos con ellos en los hospitales, y los bombardearon igualmente. Si a Israel no le apetece, no dispara, pero si quiere, o hace aunque haya 100 o 200 extranjeros. Lo importante aquí es ser testigo y dar difusión a lo que está ocurriendo. Nosotros no podemos ser guardaespaldas, vamos allí como hermanos a presenciar, denunciar y darles voz a los que no la tienen. Recuerdo que, en mitad de un bombardeo, una mujer gazatí me pidió que contara lo que estaba viendo y me dijo: “Por favor, nos están matando como a perros y si fuéramos, habría una mayor reacción internacional. Después de haber estado dos años y medio sin salir de Gaza, se me sigue haciendo raro sentarme en una terraza y ver a la gente pasar. Tengo claro que no podemos seguir esperando a que los gobiernos hagan algo, tenemos que ser los pueblos porque hoy son ellos, pero mañana podemos ser nosotros. La indiferencia mata. Si nuestros pueblos estuviesen en las condiciones en las que está el pueblo palestino, querríamos solidaridad internacional porque lo peor es la soledad. Yo quisiera que quien lea esto, convierta su indignación en acción porque hay que parar estos asesinatos ya.

¿Cómo ves el futuro próximo de los palestinos?

Eso depende de nosotros, de los pueblos, porque depende de nosotros presionar a nuestros gobiernos e incluso luchar por tener gobiernos más humanos y justos. Los gobiernos deberían boicotear a Israel, romper las relaciones diplomáticas. Veo la situación muy difícil porque los organismos internacionales, como la ONU, que deberían estar llamados a defender los Derechos Humanos, lo que hacen es darle más tiempo a Israel para que prolongue la ocupación. Yo soy optimista en cuanto a la resistencia de los pueblos, tarde o temprano, Palestina será libre, pero lamentablemente, está costando y costará, más sangre inocente. Al menos que el pueblo se levante, no sólo por Palestina, sino por sus propios derechos, será difícil avanzar. Si todos los gobiernos del mundo hicieran lo que algunos gobiernos de América Latina, como Bolivia, Ecuador o Venezuela, y cortaran sus relaciones con Israel, no seguiría muriendo gente. Quiero insistir en que los niños y las mujeres no son daños colaterales, porque Israel tiene la tecnología militar para matar a quien quiera, son objetivos militares, y esto no lo digo yo, lo dicen las cifras. Asesinan mujeres, niños y jóvenes porque son objetivos militares, los bombardeos a hospitales, a escuelas de la ONU, a casas particulares, están planificados y son rutinarios.

Decías que la ONU le está dando tiempo a Israel para que prolongue la ocupación. ¿Qué debería hacer este organismo internacional?

Lamentablemente, la ONU es un instrumento imperialista, y eso lo demuestra su práctica. Se aprueba una resolución contra Irak, e Irak es invadido y devastado. Contra Israel hay casi 500 resoluciones que son quedan muy bonitas sobre el papel, pero luego no hay ni la más mínima presión a Israel, es letra muerta sobre papel mojado. Es una burla hacia la humanidad entera porque Palestina sólo cuenta con los pueblos del mundo, por eso, quiero hacer un llamamiento para que la gente se conciencie de lo que está ocurriendo y actúe. Hay que impulsar el boicot a Israel (N. de la R.: BDS – Boicot, Desinversión y Sanciones), movilizarse en las calles y tratar de presionar a los gobiernos. Europa se llena la boca hablando de democracia, cuando ha sido la gran saqueadora de los recursos naturales del planeta junto con EEUU. América Latina y África no somos países subdesarrollados sino países super- explotados, y encima tienen indignidad de darnos lecciones de democracia. Los gobiernos de Europa y EEUU son ladrones y genocidas, y encima se atreven a dar lecciones a América Latina y África sobre cómo vivir y actuar.

Fuente: Diario Crítico.

La policía británica cita a declarar por crímenes de guerra en Gaza a una exministra israelí

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tzipi livni
La exministra de Asuntos Exteriores israelí Tzipi Livni, hoy solo diputada, fue citada por la Policía británica durante su visita del pasado jueves a Reino Unido en relación con un presunto delito de crímenes de guerra durante la ofensiva israelí en la Franja de Gaza de 2008-2009, conocida como Plomo Fundido.

Precisamente para evitar cualquier citación de este tipo, Livni formalmente estaba de viaje oficial, con lo que la protegía la inmunidad diplomática, así que finalmente no cumplió con la citación. El incidente ocurrió el jueves, pero hasta este domingo no lo confirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Livni recibió la citación el propio jueves a pesar de que el Gobierno israelí está trabajando «furiosamente» para evitar estas citaciones, según recoge el diario israelí Yedioth Aharonoth. Por ello, se organizó un encuentro con un diplomático británico para justificar el carácter oficial de la visita y la inmunidad diplomática de Livni por ser una «visita de Estado».

Sin embargo, las autoridades israelíes reconocieron que la citaciónfue una sorpresa tanto para ellas como para la propia Livni, ya que es la primera de esta índole.

En respuesta al incidente, el líder del partido de Livni, Unión Sionista, Isaac Herzog, envió este domingo una carta al ministro de Exteriores británico, Philip Hammond, para «exigir» a Reino Unido un cambio en las leyes para evitar que se repitan estas situaciones.

Fuente: Infolibre.

¿Qué sabes de la detención administrativa que ejerce Israel sobre los/las palestinos?

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¿Sabías que más de un 40% del total de la población masculina palestina ha pasado por las cárceles israelíes? ¿Sabías que el total del 20% de la población palestina también lo ha hecho, incluyendo a miles de menores de edad y mujeres? ¿Sabías que Israel utiliza una herramienta excepcional prevista en tiempos de guerra, como es la detención administrativa, para practicar un castigo colectivo a la población palestina? ¿Sabías que puede ser constitutivo de un crimen de guerra?

detención administrativa

Fuente: RESCOP.