Mujeres de la Patria Grande: Hermanas Mirabal

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El asesinato de las hermanas dominicanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal dio origen al día 25 de noviembre en que se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer. Conoce un poco de la vida de las Tres Mariposas, asesinadas atrozmente por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Subtítulos en español.

 

Carta abierta de estudiantes palestinos en Gaza: ‘Llamado a participar en la Semana del Apartheid Israelí’ 

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Campaña de estudiantes palestinos por el Boicot Académico de Israel – 28 de febrero 2017.
Les escribimos a ustedes, estudiantes del mundo, como estudiantes de la sitiada Franja de Gaza, cuyo sistema educativo ha sido paralizado como resultado de diez años de bloqueo israelí. Les invitamos a participar en la Semana del Apartheid Israelí (IAW por sus siglas en inglés) de este año y hacer crecer el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) en sus campus. Ganamos una esperanza de la campaña en curso por la justicia en Palestina en los campus del Reino Unido como la magnífica victoria del BDS y muestras de apoyo del Sindicado de Estudiantes d la Universidad de Manchester y la Campaña Palestina de Desinvertir solicitando a las universidades retirar sus inversiones de compañías cómplices de crímenes contra el pueblo palestino.

Estamos consternados por las acciones recientes de la Universidad Central de Lancashire, capitulando…

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La visión israelí del futuro es escalofriante

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Palestinos esperan para cruzar el check-point de Hawaram, cerca de la ciudad ocupada de Cisjordania de Nablús [APA Images]

Palestinos esperan para cruzar el check-point de Hawaram, cerca de la ciudad ocupada de Cisjordania de Nablus [APA Images]

Por Ramzy Baroud.

La evidencia empírica histórica, combinada con un poco de sentido común, es suficiente para decirnos qué clase de opiniones de futuro tiene Israel respecto al pueblo palestino: un apartheid perpetuo o una limpieza étnica, o una combinación de ambas.

La aprobación el 6 de febrero de la “Ley de regularización” es todo lo que necesitamos para imaginarnos la visión israelí del futuro. La nueva ley permite al gobierno israelí a reconocer retroactivamente los puestos avanzados israelíes construidos sin permiso oficial en tierras palestinas privadas.

Todos los asentamientos – los reconocidos oficialmente y los puestos no autorizados – son ilegales bajo la ley internacional. El veredicto ha sido aprobado varias veces por las Naciones Unidas, y, hace poco, ha sido pronunciado con una claridad inequívoca en la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Israel respondía anunciando la construcción de más de 6.000 nuevas unidades en los territorios palestinos ocupados, la construcción de un nuevo asentamiento (el primero en 20 años), y la promulgación de una nueva ley que allana el camino para la anexión de grandes facciones de Cisjordania.

Sin duda, esta ley es “el último clavo del ataúd de la solución de dos Estados”, pero eso no es importante. Nunca le importó a Israel. El tanteo de una solución era puro paripé, por lo menos para Israel. Todas las “conversaciones de paz” y el “proceso de paz” en general, incluso cuando estaba en su cénit, rara vez ralentizaban a las excavadoras israelíes, o la construcción de “hogares judíos”, o la limpieza étnica contra los palestinos.

Diana Buttu describió en Newsweek cómo el proceso de construcción de asentamientos siempre va acompañado de la demolición de hogares palestinos. 140 estructuras palestinas han sido demolidas desde que comenzó 2017, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios Ocupados.

Desde que Donald Trump fue nombrado presidente de Estados Unidos, Israel se ha visto liberado de su obligación de expresar dos actitudes. Durante décadas, muchos oficiales israelíes han hablado apasionadamente de la paz, e hicieron todo lo que estuvo en su mano para impedir su consecución. Ahora, ya no les importa. Y punto.

Han perfeccionado su doble actitud simplemente porque tenían que hacerlo, porque era lo que Washington esperaba y pedía. Pero Trump les ha dado un cheque en blanco: haced lo que queráis; los asentamientos no son un obstáculo para la paz; Israel ha sido tratado “muy, muy injustamente” y corregiré esta injusticia histórica, etcétera.

Casi inmediatamente después de la inauguración de Donald Trump como presidente el 20 de enero, todos se quitaron las máscaras.

El 25 de enero, el verdadero Benjamin Netanyahu resurgió, dejando de actuar, y declarando descaradamente: “Construimos, y seguiremos construyendo” asentamientos ilegales.

¿Qué más se puede hablar con Israel llegados a este punto? Nada. La única solución que le importaba a Israel era su propia “solución”, siempre impulsada por el apoyo ciego americano, la inutilidad europea, y siempre impuesta a los palestinos y a otros países árabes, si era necesario, por la fuerza.

Los representantes de la gran farsa de la solución de dos Estados, que elaboraron ingeniosamente el “proceso de paz” y bailaron al ritmo de Israel están ahora desconcertados. Han sido expulsados por los terribles planes de Israel, que han disparado a la cabeza de su “solución”, dejando a los palestinos a elegir entre la subyugación, la humillación o el encarcelamiento.

 Jonathan Cook tiene razón. La nueva ley es el primer paso hacia la anexión de la mayor parte de Cisjordania. Una vez que se legalicen los puestos más pequeños, tendrán que fortificarlos, expandirlos y protegerlos (“obviamente”). La ocupación militar, que lleva en pie 50 años, ya no será temporal y reversible. La ley civil continuará aplicándose a los judíos de los Territorios Palestinos Ocupados, y la ley militar, a los palestinos.

En caso de que aún no lo tengan claro: es la mera definición de un apartheid.

Para cumplir con las “necesidades de seguridad” de los colonos, se construirán más carreteras de circunvalación “exclusivas para judíos”, más muros, y más puertas que mantendrán a los palestinos lejos de su tierra, lejos de sus escuelas y sus vidas; y más puestos de control causarán más sufrimiento, más dolor, más ira y más violencia.

Esa es la visión de Israel. Incluso Trump se frustra frente al descaro de Israel. En una entrevista con Israel Hayom, pidió a Israel que fuese “razonable y respetuoso respecto a la paz”.

“Aún queda mucho terreno. Y cada vez que construyes asentamientos en él, queda menos terreno”, dijo Trump. Se está echando atrás respecto a su promesa de desplazar la embajada estadounidense y de permitir la expansión de los asentamientos, ya que se está dando cuenta de que Netanyahu y sus partidarios en la ONU le han llevado al borde de un precipicio y ahora le están pidiendo que salte.

Pero la verdad es que importa poco. Si Trump mantiene su posición pro-Israel extrema o si la revierte a una postura despreocupada similar a la de Barack Obama, no cambiará nada – ya que sólo Israel puede influir en los resultados.

La aprobación de la ley por parte de Israel es el fin de una era. Hemos llegado al punto en el que podemos declarar abiertamente que el llamado “proceso de paz” siempre fue una ilusión, ya que Israel nunca tuvo la intención de conceder Cisjordania y Jerusalén oriental a los palestinos.

El liderazgo palestino también carga con parte de la culpa.

El mayor error que cometió el liderazgo palestino (además de una vergonzosa falta de unidad) fue confiar a los Estados Unidos, principal aliado de Israel, la gestión del “proceso de paz”, lo que ha otorgado a Israel tiempo y recursos para finalizar sus proyectos coloniales, a la vez que ha destrozado los derechos y las aspiraciones políticas de Palestina.

Volver a los mismos viejos canales, usar el mismo lenguaje y buscar la salvación en el altar de la antigua “solución de dos Estados” no servirá para nada más que para malgastar tiempo y energía.

Pero las humillantes opciones de Israel para Palestina se pueden interpretar de una manera diferente. De hecho, es la obstinación israelí la que ahora deja a los palestinos (e israelíes) con otra y única opción: la igualdad de ciudadanía en un Estado único, o un terrible apartheid.

Según dijo el ex presidente Jimmy Carter: “Israel nunca encontrará la paz hasta que no permita a los palestinos poseer sus derechos humanos y políticos básicos”.

Esta “permisión” israelí aún está por llegar, lo que deja a la comunidad internacional con la responsabilidad moral de exigirla.

Fuente: Monitor de Oriente.

 

QEPD Gerald Kaufman. Video: Condena de las políticas del Estado de Israel en el parlamento inglés

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Falleció ayer, domingo 26 de febrero, a los 86 años, el miembro del parlamento inglés sir Gerald Kaufman, conocido por su defensa de los derechos humanos del pueblo palestino. También formó parte del movimiento laborista judío y llamó a las sanciones económicas y la prohibición de la venta de armamento a Israel, tomando como ejemplo el éxito de las medidas contra la Sudáfrica del apartheid.

Foto: Rathfelder. English Wikipedia

Foto: Rathfelder. English Wikipedia

La campaña Desmontemos el gueto. Colonos fuera de Hebron! ( أخرجوا المستوطنين من قلب الخليل) 

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​»Llamado a la acción»

La campaña Desmontemos el gueto. Colonos fuera de Hebron! ( أخرجوا المستوطنين من قلب الخليل) es una iniciativa palestina dirigida a movilizar a los grupos de solidaridad internacional con la población palestina de Hebrón/Al-Jalil en su lucha por vivir en paz en su propia ciudad. Las fuerzas de ocupación israelíes (FOI) continúan con su estrategia de presionar a las y los palestinos para que abandonen sus hogares en el centro de Hebrón. Esta presión viene en forma de cierre de mercados y calles, puestos de control militares, sometimiento a la ley militar (incluyendo cacheos frecuentes al azar y detenciones sin cargos), y violencia rampante de los colonos.

Las FOI cerraron la calle Shuhada de Hebrón a los vehículos palestinos en 1994, a raíz de la masacre en la mezquita Abrahán, cuando el colono americano-israelí Baruch Goldstein, de la organización extremista judía Kach, abrió fuego contra los…

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«Redwashing», discursos de «izquierda» para limpiar los crímenes del Estado de Israel

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Por Berenice Bento.

Traducción Ana Rosa Moreno, para Los Otros Judíos y BDS México.

No sólo es la fuerza militar la que explica el secreto del éxito del Estado de Israel en su política de eliminación de la población palestina. La neocolonización que allí tiene lugar posee diferentes niveles de sofisticación. No estamos ante un proceso clásico de genocidio, en donde la muerte del Otro sucede rápidamente, ahorrando tiempo y recursos. Barrer la nación palestina del mapa lo lleva a diseñar una compleja estructura de políticas complejas que, poco a poco, han socavado cualquier posibilidad de existencia de un Estado palestino. Nada parece escapar a la necropolítica (concepto de Achille Mbembe) tentacular del Estado de Israel. Incluso los cuerpos de los/las palestinos/as ejecutados por el ejército´, a menudo, tardan años en ser entregados a las familias, en una clara política de terrorismo psicológico (hay varios artículos sobre el tema, inclusive en nuestra prensa hegemónica).

Si, internamente la fuerza militar asegura el éxito de la necropolítica, en la disputa de la opinión internacional, otras armas son accionadas, entre ellas las imágenes retóricas que construyen un país democrático, garante de los derechos humanos (en especial la libertad de las personas LGBT) y animal. Sarah Schulman, en un artículo publicado en el New York Times, acuñó un término ampliamente citado. Lo que el Estado de Israel hace es pinkwashing. La palabra «cal» (pintura que usa para pintar paredes) se llama whitewashing (discriminación racial). La expresión pinkwashing (pintura rosa), por lo tanto, es un conjunto de discursos que utiliza la supuesta libertad de las personas LGBT para limpiar, ocultar los crímenes contra la humanidad cometidos por Israel. Los discursos trabajan allí como armas de guerra, simbólicamente estructuran una posición superior de la nación israelí en relación al resto de Medio Oriente y, más específicamente, garantizan una supuesta legitimidad y superioridad moral al atraso de la población palestina.

Muro en Belén. Foto: Tali Feld Gleiser

Muro en Belén. Foto: Tali Feld Gleiser

Otro concepto que también denuncia el señuelo del Estado de Israel a presentarse como un defensor de los animales: veganwashing. Para la realización con éxito de la «limpieza étnica», que comenzó en 1948, otras formas de limpieza eran y son necesarias. Lo que apunta para el carácter singular del tipo de neocolonialismo que allí sucede.

No estoy apuntando, en este artículo, a discutir veganwashing o pinkwashing. Me gustaría proponer otro concepto que intente comprender el papel dañino de que los discursos basados en una supuesta ideología de izquierda acaban legitimando las acciones del Estado de Israel. Yo lo llamaré redwashing, o autodenominados dispositivos discursivos de «izquierda» dirigidos a limpiar los crímenes del Estado de Israel. El red (rojo) se refiere al símbolo del color de la izquierda. Aunque los sionistas de izquierda son los más conocidos por esta limpieza, esta práctica discursiva, redwashing, no se limita a este brazo discursivo. Para una discusión sobre el redwashing bajo el sionismo izquierdista, sugiero leer el artículo «Con un discurso ‘pacifista’, la izquierda sionista contribuye al exterminio del pueblo palestino», de Shajar Goldwaser.

El redwashing se estructura alrededor de algunos ejes discursivos:

Defensa del pueblo palestino. Los fanáticos del redwashing harán un discurso casi emocionado en defensa del pueblo palestino. Dirán que el gobierno israelí es cruel. Señalarán, en detalle, cada una de las acciones de este gobierno que transforma la vida de un/a palestino/a en una infiltración de interminables mecanismos burocráticos. Incluso podrán dedicar parte de su tiempo a proteger al gobierno palestino contra un gobierno inhumano. También señalarán los males del neoliberalismo para un/a trabajador/a  palestino/a que, en general, recibe un tercio del valor del salario mínimo pagado a un/a israelí.

Conocí a una señora israelí que, después de una disertación sobre redwashing en relación a la miseria palestina y de sensibilizar al público por su trabajo humanitario en los puestos de control militares, dijo orgullosamente: «pero le pago a mi trabajadora  palestina de acuerdo a la ley». Al final estarás convencido de que él /ella es más palestino/a que cualquier palestino/a.

La visión paternalista/maternalista oculta la verdad. Él/ella sabe que esto no es una «política de gobierno», sino de Estado. El Poder Judicial, el Ejecutivo y el Legislativo actúan en armonía para mantener la política de robar las tierras del pueblo palestino y la eliminación física de la población palestina. Cuando se detiene a un/a palestino/a (por lo general, acusado de arrojar piedras a los soldados),  es entregado a la justicia militar. Todo el proceso del terror sucede estrictamente dentro de la ley. Es decir, las esferas constitutivas del Estado trabajan en conjunto para asegurar la continuidad de los necropolítica que el Estado de Israel ha venido implementando desde su fundación. Al limitar la opresión que el pueblo palestino sufre a los tropos «burocracia» y «gobierno», se está tejiendo un subtexto delicado: Éstas políticas contra el pueblo palestino no son la estructuración del Estado de Israel. Vamos a cambiar el gobierno y todo va a cambiar. Sin embargo, hasta la fecha, Estado de Israel y la limpieza étnica son términos inseparables.

Defensa de los dos Estados. Para demostrar una vez más que son más palestinos/as que los/as propios/as palestinos/as, los/as partidarios/as del redwashing harán una defensa ardiente del derecho del pueblo a tener su Estado. Algunos dirán que no es el momento porque es necesario poner fin a los terroristas; otros, harán discursos más radicales, defendiendo el fin de la ocupación inmediata. Pregunta a él/ella: ¿Cuál es el límite territorial? ¿Anterior a 1967 o 1948? ¿Qué se hará con los más de 500.000 colonos israelíes que robaron y roban, bajo la protección y el fomento del Estado de Israel, las tierras de los palestinos? Mira el siguiente mapa. Mira lo que queda de Palestina. Un cuerpo político amputado.

palestina-perdida-de-tierra

Todos/as los/as palestinos/as con los/as que hablé en los 66 días de mis viajes a Israel y los territorios palestinos ocupados afirman que la fragmentación territorial posterior a Oslo  (1993)  y  la instalación de los asentamientos territoriales desde 1970 tornaron la  solución de los dos Estados imposible. La única solución posible, dijeron, sería un solo Estado. Pregunta a los formuladores del redwashing lo que piensan de esta propuesta. Ellos  siguen insistiendo en el derecho del pueblo palestino a su Estado, pero no salen de este discurso abstracto (sugiero el informe especial de Al Jazeera sobre el lobby de Israel en Inglaterra con el «disfraz» de la defensa de los dos Estados»).

El Estado de Israel actúa como si los territorios ocupados ya formasen parte de su territorio, pero anexarlos abiertamente traería a sus marcos nacionales a la población palestina. ¿Qué hacer? El caso de Jerusalén Este (ocupado por Israel) es paradigmático. A pesar de que, a nivel internacional, la ciudad se considera ocupada hace 50 años, para Israel, de hecho, Jerusalén Este ya fue anexada. Pero si se anexa, ¿son israelíes todos los habitantes? No, los/as palestinos/as no son ciudadanos/as; tienen una residencia «permanente», revocable en cualquier momento por el Estado de Israel.

Derecho del retorno de los/as  palestinos/as. En 1948, el Estado de Israel implementó la primera fase de la limpieza étnica. Pueblos enteros fueron destruidos y millones enviados al exilio o a campamentos de refugiados (sobre la  limpieza étnica sugiero la conferencia de  Ilan Pappe). Esta tragedia, o nakba en árabe, no paró allí;  es continua. Una de las demandas centrales de los/las palestinos/as es el derecho al retorno, reconocido como legítimo por la ONU. Muchas familias palestinas todavía tienen la llave de su casa robada por Israel. Sobre esta afirmación, los adeptos al  redwashing dirán que ya pasaron muchos años, nacieron generaciones, hubo una gran batalla, el Estado de Israel ganó y la propuesta del retorno es inviable.

Derecho universal del «retorno» judío. Desde la fundación del Estado de Israel, hay una  ley que asegura que todos los judíos del mundo tienen el derecho de «retornar» a Israel. Pero si el «retorno» se refiere a un pasado distante bíblico, nada más coherente que los practicantes del redwashing también tomen una posición en contra de esta ley, después de todo, han pasado siglos. Esta fue la pregunta que le hice a una señora prácticante del redwashing, la misma que tiene una empleada palestina, la misma en contra del retorno de los palestinos/as. Volvió la cabeza y me dijo: No voy a responder a esta pregunta.

Solución. En el léxico del redwashing  están prohibidas palabras como «genocidio», «apartheid» y  «limpieza étnica». Se admite que su «gobierno» comete «opresión». ¿Qué hay que hacer para acabar con la opresión? Renunciar a convencer a él /ella que la solidaridad internacional con el pueblo palestino de hoy en día, más que nada, pasa a través de la membrecía al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Él/ella probablemente va a insistir en que es necesario defender el diálogo entre las partes implicadas en el «conflicto» (ilusión retórica que sugiere un cierto equilibrio de fuerzas entre Israel y los palestinos). Poco importa que Palestina siga desapareciendo, los métodos de terror utilizados por el Estado de Israel no se han enfriado a lo largo de  sus años de existencia. Y al final, el practicante del redwashing te dirá que es un aliado del pueblo palestino. Con un aliado como éste, ¿quién necesita enemigos?

Este artículo no pretende agotar todos los elementos discursivos estructurales del redwashing. Se fueron tejiendo  con mi experiencia y la lectura. He escuchado muchos discursos y leí varios artículos de ONG israelíes que se llaman a sí mismas defensores del pueblo palestino. La gran mayoría, lamentablemente,  en un teórico trabajo para romper el silencio de las necropolíticas implementadas por el Estado de Israel, de hecho, hace una obra sofisticada para justificar estas mismas políticas accionando el ideario socialista. Dicen que es exagerado definir lo que ocurre como genocidio. En este exceso lingüístico cometido por militantes de los movimientos de solidaridad mundial, los redwashing no tienen timidez en tipificarlo como «antisemita».

En una de estas reuniones, escuchaba, una vez más, la importancia de la existencia del Estado de Israel para proteger a una masa de trabajadores pobres de Europa de principios del siglo 20, perseguidos por los gobiernos antisemitas. De repente, me detuve, miré a mi alrededor y pregunté mi interlocutor: ¿Tú te olvidas de dónde estamos? Estábamos en el campo de refugiados de Aida. Allí viven, hace décadas, miles de palestinos/as a los que les robaron sus casas para construir el Estado de Israel. ¿Hay una superioridad moral de los excluidos que les permite convertirse en opresores? ¿Qué hace que mi dolor me califique para entrar en un régimen de opresión del otro? Es como si mi interlocutor no viera la tragedia humana que nos rodeaba. A la entrada de Aida, en una de las paredes, era posible leer docenas de nombres de los niños que fueron asesinados por el Estado de Israel. Hay un nivel de blindaje emocional entre los redwashing que  no deja que ellos se acerquen empáticamente al dolor de los/las palestinos/as, que sientan como suyo el dolor de otro, principio, en mi opinión, que estructura de la noción de solidaridad internacional.

Sin embargo, para recuperar la esperanza, también me encontré con activistas israelíes del BDS, jóvenes que se niegan a servir en el ejército y ven la alta tasa de suicidios en las fuerzas armadas de Israel como un síntoma de una sociedad que, hegemónicamente, tiene la violencia como un valor organizador de la mirada sobre el Otro Absoluto (Simone de Beauvoir): el pueblo palestino.

Como he dicho, este discurso se propaga de manera rizomática. No es propiedad de un grupo religioso, nacional, étnico o política. De ahí su eficacia. Es posible encontrarlo entre sus ciudadanos/ciudadanas con una cierta simpatía por la izquierda, incluso entre diputados defensores de los derechos humanos y los derechos de las personas LGBT (y, aquí, trágicamente, se combinan dos tipos de limpieza discursiva: redwashing y pinkwashing).

En 1956, Aimé Césaire escribió una carta rompiendo con el Partido Comunista Francés (PCF). Afirmó que no iba a tolerar los crímenes de Stalin, y tampoco sería cómplice de un Estado que, a pesar de definirse como socialista, era, en su esencia, capitalista y aplicaba la misma política colonialista de otros Estados europeos, atacando y masacrando a otras personas. Con este acto, el poeta de la negritud retoma ese eje que  históricamente ha orientado las sensibilidades de  izquierda: la solidaridad internacional no puede estar sujeta a la identidad nacional o religiosa.

La lucha por la justicia social interseccional sigue, en mi opinión, siendo el vector que unifica a los que luchan contra las múltiples formas de exclusión en un contexto neoliberal globalizado. El discurso redwashing, así como la política del PCF en aquel momento, no es sólo un cómplice para ayudar en la desaparición de un pueblo. Es una parte estructural de la sofisticada y tentacular necropolítica del Estado de Israel.

Berenice Bento tiene un doctorado en Sociología y es profesora de la UFRN (Universidad Federal de Río Grande del Norte).

Fuente: Desacato.

Campaña por la libertad de expresión y contra la criminalización de la solidaridad con Palestina #DefensemDDHH

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Compañeras y compañeros de Cataluña y Valencia pueden ser condenados por defender los derechos humanos. ¡La solidaridad con el pueblo palestino no puede ser criminalizada!

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​Nueve activistas han sido denunciadas por su compromiso y lucha con el pueblo palestino #DefensemDDHH BDS Catalunya BDS País Valencià
Apoyamos a nuestras compañeras: la resistencia por los derechos del pueblo palestino y la lucha por la justicia social no puede ser denunciada! Éste es un ataque al derecho al boicot y BDS, a la protesta pacífica y no violenta… un ataque a la defensa de los derechos humanos!
@defensem_ddhh

Comunicat

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VICTORIA DEL MOVIMIENTO DE SOLIDARIDAD CON PALESTINA EN ECUADOR

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VICTORIA DEL MOVIMIENTO DE SOLIDARIDAD CON PALESTINA EN ECUADOR

El movimiento BDS sigue avanzando

Avatar de handalaenecuadorCampaña de Boicot, Desinversión y Sanciones

El movimiento BDS Ecuador y el Comité EcuadorXPalestina obtienen un importante logro: CIESPAL deja de trabajar con la empresa de seguridad G4S.

El 2016 terminó con una gran victoria para el movimiento Boicot, Sanciones y Desinversiones contra la Colonización, el Apartheid y la Ocupación Israelí (BDS)*, organización mundial con la que el Comité Permanente de Solidaridad EcuadorXPalestina viene trabajando desde el año 2015. Tras diálogos con directivos del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina en Quito (CIESPAL) y sensibilización sobre el papel de la empresa de seguridad G4S en la sistemática violación de derechos humanos del pueblo palestino, CIESPAL decidió no renovar su contrato con G4S.

Celebramos esta decisión, así como la apertura de CIESPAL para mantener su relación laboral con los guardias que anteriormente prestaban sus servicios a G4S. Éste es un importante logro para la solidaridad concreta con Palestina…

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Palestina: Memoria de un mundo ajeno

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Por Carolina Bracco.

¿Dónde se construye la memoria de un pueblo al que se le ha arrebatado su patria? ¿Cómo se configura la identidad de una nación sin soberanía sobre su territorio? ¿Cómo se imagina una comunidad cuyos integrantes están desperdigados por todo el mundo?

Escenarios diferentes sin duda ameritan la construcción de nuevas categorías, formas distintas de pensar la cultura, el arte y el patrimonio de un pueblo. En el caso de Palestina, los tres son uno y los tres son políticos.

La usurpación y destrucción que se ha querido hacer del patrimonio cultural palestino da cuenta de la esquizofrenia del plan colonial occidental que partió Oriente al medio con la creación del Estado de Israel tras la Segunda Guerra Mundial. Lo que sigue es historia conocida; aquí y allí miles de palestinos expulsados de su tierra, errando como parias, esperando que el mundo los reconozca, que sus vecinos los defiendan, que vaya, que tamaña injusticia no podía (y no puede) taparse con la mano.

Tras la guerra de 1967 y la ocupación de todo el territorio, los palestinos se dieron cuenta de que el mundo les había dado la espalda, que sólo contaban con sus precarias armas, sus pinceles y sus plumas: con eso habrían de gestar una revolución propiamente palestina.

This poster was originally designed by Franz Krausz
and printed in 1936 – David Tartakover reprinted it in 1995
with no modifications – According to David, the only difference
between the 1936 edition and 1995 edition is a small size/dimension
change.

Tradición militante

Con el ingreso de la prensa en Palestina a fines del siglo XIX, los anuncios impresos en papel emergieron junto con los periódicos y los libros.

Ya a comienzos del siglo XX había en el país una comunidad de artistas, que luego de la creación del Estado de Israel en 1948 y la expulsión de los palestinos se vio diseminada.

Tras el impacto de la pérdida de la tierra estos artistas comenzaron lentamente a reconstruir sus vidas y sus carreras en Bagdad, Beirut, Damasco, El Cairo, Amman, así como en Cisjordania, Gaza y dentro de Israel.

En lo que respecta a los posters, su desarrollo más significativo tuvo lugar en la década del 60 con el surgimiento de los movimientos de liberación. Destacados artistas como Ismail Shammout y Tamam al-Akhal en Beirut, Suleiman Mansour en Cisjordania, Naji al-Ali en Beirut y Kuwait, y tantos otros artistas palestinos desarrollaron un vocabulario visual para expresar el nacionalismo, la lucha y los símbolos identitarios palestinos. La puesta en imágenes de elementos del imaginario popular palestino tradicional como las artesanías, el folclore, la música y la poesía eran combinados con símbolos de la resistencia. Así, los artistas no sólo acompañaron, sino que fueron parte fundante de los movimientos de liberación palestinos.

Children’s art exhibit. On the occasion of the International Year of the Child. At the Soviet Cultural Center (Damascus) – Beginning October 15, 1979

Los posters empezaron rápidamente a aparecer en las calles, oficinas y campamentos de refugiados, como un elemento de cercanía entre los palestinos forzados a vivir separados.

El sentimiento de justicia, del derecho al retorno a la patria y la lucha por estos dos principios los hermanaba más que nunca. Ya sabían que, como decía Ana Longoni tan sólo ayer, “en tiempos de oscuridad, sólo nos puede salvar el trabajo colectivo”.

Los posters como fuente historiográfica

En los años 70 Dan Walsh participaba de las fuerzas de paz en Marruecos y se sintió atraído por los afiches que celebraban la identidad y la lucha palestina que encontraba por la calle. En 1980, ya contaba con unos 300 y en 1983 fundó Liberation Graphics, organización mediante la cual brindó apoyo a organismos sin fines de lucro y activistas para la creación y distribución de posters y otras fuentes gráficas. Al mismo tiempo, dirigió artísticamente posters en solidaridad con Palestina y ya brindaba conferencias y exposiciones sobre su incipiente archivo.

Implement UN Resolutions On Palestine! – Research in Progress 1980

Al tiempo que su trabajo empezaba a ser reconocido, comenzó a recibir posters de diferentes lugares del mundo que nutrieron aún más su colección. Al presente, la misma cuenta con más de 9.100 posters de unos 1.800 artistas diferentes de más de 50 países catalogados bajo una serie de categorías (árabe, musulmán, Medio Oriente, israelí, Tierra Santa, etc.) que se aglutinan bajo un nuevo género ideado: el poster de Palestina.

Actualmente, los originales se encuentran en una locación de propiedad privada, lo que impide el acceso público a los mismos. Por ello, a comienzos del año 2016 el Ministerio de Cultura de Palestina realizó la postulación de la colección “The Liberation Graphics Collection of Palestine Posters” (unos 1.600 posters del archivo) al registro Memoria del Mundo de la UNESCO para que sea reconocido como parte de su patrimonio documental en 2017. El objetivo: legitimar la lucha del pueblo palestino.

Uno de los objetivos principales del Programa Memoria del Mundo es preservar y proteger el patrimonio documental mundial, facilitando su acceso y preservación. Vale destacar que la UNESCO es el único organismo perteneciente a las Naciones Unidas del que Palestina es miembro pleno.

Caja de herramientas

A comienzos de septiembre de 2015 se lanzó la convocatoria “Postales por Palestina”, una iniciativa conjunta de la Embajada de Palestina y Ana Longoni.

La propuesta nacía de la tradición solidaria de los artistas latinoamericanos y su fuerte compromiso con la lucha de liberación de los pueblos. Se pensó en la postal, tanto por sus
dimensiones como por su impronta de intercambio y comunicación, que es a su vez transmisora de un mensaje plasmado en el lenguaje del arte.

En un gesto que buscaba nutrirse de la vasta tradición fraterna e internacionalista del arte regional, se convocó a los artistas latinoamericanos a manifestarse por la causa del pueblo palestino, su prolongada lucha y sostenida resistencia por recuperar sus derechos nacionales.

Marcado su cierre el 30 de octubre de 2015, en menos de dos meses se recibieron más de 100 postales de todo el país, todas ellas de un gran compromiso y calidad artística. Luis Felipe Noé, Juan Carlos Romero, el colectivo Etcétera, Daniel Ontiveros, entre muchos artistas destacados presentaron postales para su exposición en la sede de la Embajada en ocasión del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino que se celebra cada 29 de noviembre por disposición de la ONU.

En aquella oportunidad, Eduardo Grüner, reflexionaba que “las postales no congelan los tiempos y los lugares: muestran una historia. También la Historia, a la manera de esa “pesadilla de la que no se puede despertar” que citaba Joyce.” Y también señalaba que “Las postales contienen arte, pero no son artísticas: por una vez –no será la única ni la última-podremos celebrar que el arte sea un instrumento. O mejor: una caja de herramientas.”

Foto: Yaya Firpo y Diana Dowek

En continuidad con esta iniciativa, este año se lanzó la convocatoria “Posters por Palestina”. El planteo es retomar la tradición solidaria de los artistas argentinos en los años 60 y 70, que produjeron piezas gráficas para tomar posición crítica ante situaciones urgentes e impostergables como la guerra de Vietnam o la visita de Rockefeller a América Latina. “La prolongada lucha del pueblo palestino necesita de estos gestos internacionalistas, que contribuirán a dar a conocer en el país y en el mundo la situación de violencia e injusticia, así como la exaltación de vida que sostiene de pie a este milenario pueblo”, tal reza el texto de la convocatoria.

Para el lanzamiento se realizó una exposición de afiches del archivo de Juan Carlos Romero y de la Embajada de Palestina. El título elegido para la muestra curada por Ana Longoni y Lucía Cañada que ofició de apertura de la convocatoria fue “Afiches Internacionalistas: Un giro gráfico ante la historia silenciada” y en el texto curatorial se podía leer: “Esta selección de afiches da cuenta de la voluntad de muchos activistas, artistas y diseñadores de tomar posición pública ante la causa palestina y muchos otros conflictos ocurridos en distintas partes del mundo. Este gesto internacionalista y solidario elige la acción gráfica como una vía eficaz y multiplicadora para intervenir y llegar a muchos. Estos documentos vienen para contarnos de viejas luchas y actuales reivindicaciones, y nos interpelan como huellas de un pasado que aún persiste. Desde la precariedad de su soporte, son gritos coloridos y vibrantes que nos recuerdan gestas enormes y dolorosas, inacabables. Son también llamados a abrir diálogos entre pueblos y trazar redes fraternas”.

La exposición contó con afiches palestinos, muchos de los cuales forman parte del acervo de la colección de Walsh, así como una selección de posters de manifestación de solidaridad entre los pueblos; Namibia, Angola, Chile, Uruguay, daban cuenta que, como expresara el Embajador Husni Abdel Wahed en sus palabras de bienvenida, “No existe la causa de palestina, la de Sudáfrica y otras como luchas separadas; la lucha es una sola: la de los pueblos por su liberación y su independencia”.

Una visita a Palestina, donde existir es resistir.

En el archivo de Walsh, todos los afiches están digitalizados y su acceso es público, se los puede bajar, intervenir, imprimir, tal como hizo la Embajada de Palestina para su convocatoria con el afiche “Visit Palestine”.

Curator’s note: This poster is a remix of «Visit Palestine» by Franz Krausz

No es casual que se haya elegido este poster para la convocatoria ya que es un ícono del desarrollo del género del poster palestino y reflejo de cómo los afiches llevan inscriptos la historia de Palestina y el lenguaje visual que rememora sus eventos, símbolos e imágenes.

Realizado en 1936 por Frantz Krausz -un judío austríaco que migró a Palestina en los años 30 escapando de Alemania- el afiche fue pensado para promocionar la inmigración judía a Palestina desde las organizaciones sionistas y estuvo perdido hasta que el artista israelí David Tartakover –conocido por su oposición artística a la ocupación – lo rescató en 1995.

Amer Shomali quien hizo una intervención a este poster en 2009 manifestó que “Los palestinos, están aprovechando las ironías representadas en la proveniencia de “Visit Palestine” para refregárselo por la cara al gobierno israelí que durante décadas arguyó que nunca había existido tal lugar”.

¿Es Palestina, entonces, un lugar? El gran poeta palestino Mahmoud Darwish decía que todos los pueblos viven en su patria, menos los palestinos, cuya patria vive dentro de ellos.

Así crecen generaciones, al cobijo de una patria negada. Con sus escritores, artistas, intelectuales y líderes políticos asesinados, con sus archivos incendiados y su población desperdigada por el mundo entero; y sin embargo el pueblo palestino ha logrado hacerse de un acervo cultural propio a la vez que se ha nutrido de una solidaridad internacional que ha llegado hasta estas latitudes.

En nuestro país artistas como Luis Felipe Noé, intelectuales de la talla de Horacio González y Eduardo Grüner, militantes de derechos humanos como Nora Cortiñas, entre muchos
otros caminan hace años de la mano del pueblo palestino.

La solidaridad es quizás el abrazo que encontró el pueblo palestino en todos los pueblos del mundo ante el desamparo prepotente del proyecto colonial que lo desconoce como tal.

Mientras tanto, los palestinos siguen naciendo y viviendo en su cultura.

Y la cultura no muere jamás.

Fuente: Ramona.

Israel legaliza 4.000 casas en colonias de judíos en Cisjordania de forma retroactiva

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El Parlamento israelí (Kneset) ha aprobado este lunes la polémica Ley de Regularización de colonias no autorizadas por las autoridades israelíes en el territorio palestino ocupado de Cisjordania.

Con 60 diputados a favor y 52 en contra, Israel ha dado luz verde a un proyecto que servirá para legalizar de manera retroactiva unas 4.000 casas en colonias construidas en tierras privadas palestinas en el área C de Cisjordania (bajo completo control israelí), ocupada desde 1967.

La miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Hanan Ashrawi considera que esta nueva ley «es la anexión final de Cisjordania» y dará libertad a los colonos «a embarcarse en el robo de tierra con total impunidad».

La ley supone un cambio importante a nivel interno, si bien en la esfera internacional todas las colonias son consideradas ilegales, como destacó una resolución aprobada en diciembre por el Consejo de Seguridad de la ONU. Las viviendas afectadas están situadas sobre terrenos de particulares palestinos en más de medio centenar de colonias construidas o ampliadas sin un proceso de planificación ordenado.

La aprobación esta noche en segunda y tercera lectura de la ley ha sido alabada como paso «histórico para el movimiento colono» por la derecha más extrema, mientras la oposición teme que sea el comienzo de un camino «que terminará en el Tribunal de La Haya», ha dicho el líder de la plataforma Campo Sionista, Isaac Herzog.

El proyecto, impulsado por Naftali Benet, líder del partido procolonizador y principal socio de la coalición de Gobierno Hogar Judío, tiene como objetivo «regular y permitir el continuo establecimiento y desarrollo» de los asentamientos de judíos en Cisjordania.

Benet ha alabado el triunfo de un proyecto personal que muchos han visto como una imposición sobre el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y ha asegurado tras la votación que «esto es democracia. El gabinete lleva a cabo exactamente el propósito para el que fue elegido: gobernar», ha informado el diario «Haaretz».

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no ha llegado a tiempo para votar desde Londres, donde se encontraba en visita oficial. En la rueda de prensa que ha ofrecido antes de volver de Reino Unido ha asegurado que había informado al Gobierno de Estados Unidos sobre el proyecto porque «uno no sorprende a sus amigos».

El jefe de Gobierno prefería esperar a votar la iniciativa después de la reunión que tiene prevista el próximo día 15 en Washington con el nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, pero finalmente ha tenido que ceder a las presiones de Benet para que no volviese a suspenderse, como sucedió en varias ocasiones en los últimos meses, informan medios locales.

EFE.

Fuente: El Diario.