Israel dice que no tiene pruebas para juzgar a los sospechosos de la matanza de Duma

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Alí Dawabsha y sus padres, quemados vivos por colonizadores israelíes

Las autoridades israelíes dicen que no tienen pruebas para juzgar a los judíos de extrema derecha que fueron arrestados como sospechosos de la matanza, en julio, de una familia del pueblo cisjordano de Duma. En el ataque murió quemado vivo un bebé de 18 meses y, posteriormente, su padre y su madre debido a las quemaduras sufridas. El único superviviente es Ahmed Dawabsha, de cuatro años.

Ahmad recuperándose de las quemaduras.

Ahmad Dawabsha recuperándose de las quemaduras.

Según la agencia Reuters, la policía dijo el jueves que varios “jóvenes que pertenecen a un grupo terrorista judío” estaban detenidos. Esto hizo pensar a algunos que se habían producido progresos en la investigación. Pero no ha sido así. Todo indica que se trató de una maniobra para acallar las protestas de la ONU por la inacción del estado israelí en la persecución de este crimen.

Guilad Erdan, ministro de seguridad pública, declaró en la Radio del Ejército que “no hay muchas investigaciones que tengan una prioridad tan alta como la referente a los asesinatos de Duma”.

Pero el ministro añadió que era “muy muy difícil” obtener información de los sospechosos, porque habían conseguido eludir la vigilancia del estado muy a menudo. Tras estas extrañas declaraciones, Erdan intentó aclarar lo que quería decir: “Por ejemplo, estas no son personas que vayan por ahí con teléfonos móviles. Son personas que realmente viven en las colinas, desconectadas de sus familias”.

Para terminar con estas declaraciones, que suenan a tomadura de pelo, el ministro israelí añadió que “el Shin Bet [servicio de seguridad] y la policía hicieron progresos en esta investigación en los últimos meses y estamos haciendo todo lo posible para conseguir pruebas que permitan llevar a juicio a los presuntos culpables”.

Fuente: Blog Disenso.

Cuba se opuso al Plan de Partición de Palestina en 1947

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 Dr. Ernesto Dihigo

Dr. Ernesto Dihigo

Por Ernesto Gómez Abascal, especial para Alahednews.

Hace 67 años, durante la II Asamblea General de la entonces recién nacida Organización de Naciones Unidas, el delegado de Cuba, Dr. Ernesto Dihigo, se opuso con argumentos contundentes e irrebatibles al Plan de Partición de Palestina, el cual tomaría cuerpo después con la aprobación de la Resolución 181 (II). Cuba estuvo entre los 13 países que votaron en contra y fue uno de los dos países no islámicos que mantuvieron esa posición.

Aquel hecho dio lugar a la primera guerra árabe-israelí y provocó la creación del conflicto del Medio Oriente que se mantiene hasta nuestros días. El Estado Palestino no se llegó a crear y aún hoy, su aceptación como miembro de plenos derechos en la Organización, todavía es rechazada por un pequeño grupo de países, especialmente por Estados Unidos y Gran Bretaña. Ambas naciones son las causantes originales de un conflicto que ya dura más de medio siglo y que en estos momentos conoce una peligrosa expansión bélica terrorista, estimulada precisamente por estas potencias imperialistas, que persisten en su empeño de dominar toda la región, controlar sus enormes recursos energéticos y apoyar a la entidad sionista por ellos patrocinada, en su criminal política expansionista y genocida, tal como ocurrió recientemente en Gaza.

Por su importancia y completa actualidad, reproducimos los aspectos más importantes del discurso y los argumentos del delegado cubano:

“Señor Presidente y Señores Delegados:

“De modo muy breve deseamos exponer las razones por las cuales la Delegación de Cuba se ve obligada a votar en contra del plan de partición de Palestina por la Comisión Ad Hoc.

“Hemos seguido con interés los debates, analizando los argumentos de unos y otros, a fin de llegar a la conclusión que nos pareciera más justa. Cuba ha demostrado su simpatía hacia los hebreos y el aprecio por sus cualidades, pues ha admitido en su territorio a miles de ellos, que hoy viven entre nosotros libres y tranquilamente, sin discriminaciones ni prejuicios, pero no podemos aquí votar conforme a sus deseos, porque consideramos que la partición de Palestina es contraria al derecho y a la justicia.  En primer término, la base inicial de toda reclamación es la Declaración Balfour, causante de todo el problema que hoy tenemos ante nosotros; y la Declaración Balfour, a juicio nuestro, carece por completo de valor legal, pues el gobierno británico ofreció en ella una cosa de la cual no tenía derecho a disponer, porque no era suya. Mas, aceptando su validez, lo que ahora quiere hacerse va mucho más allá de sus términos, pues ella prometió a los hebreos un “Hogar Nacional” en Palestina, dejando a salvo los derechos civiles de la población árabe, pero no ofreció un Estado Libre, cuya creación forzosamente afectará esos derechos que se trató de salvaguardar.

“Es también contraria a derecho la partición si nos atenemos al mandato conferido por la Liga de las Naciones.  Cabría preguntar si la Liga de las Naciones podía, en justicia, hacer lo que hizo, o sea, ordenar el establecimiento de un Hogar Nacional Judío, con las graves consecuencias demográficas y políticas que han tenido, en una tierra ajena sin el consentimiento de sus habitantes.

“Pero aun admitiendo lo hecho, la partición que estudiamos va contra los términos de ese mandato, que su Art. 6to, ordenó que no fueran afectados los derechos y la posición de la población no hebrea de Palestina, y mal puede sostenerse que esos derechos no resultan perjudicados cuando va a arrebatarse a los nativos más de la mitad de su territorio y varios cientos de miles de árabes quedarán sometidos al gobierno hebreo y colocados en una situación subordinada allí donde antes eran dueños.

“En tercer lugar, el proyecto es también contrario a derecho, a nuestro juicio, porque va contra la libre determinación de los pueblos, que era principio esencial del Pacto de la Liga, aquí se está disponiendo de la suerte de una nación, privándola de su suelo nacional, del suelo que ha tenido durante muchos siglos, sin que se haya consultado para conocer su opinión.  Y si del Pacto de la Liga pasamos a la Carta de las Naciones Unidas, encontraremos que va a cometerse idéntica violación, porque el principio de la libre determinación de los pueblos se encuentra reconocido en el párrafo 2do. del Art. 1ro. con carácter general, y reiterado en el párrafo (b) del Art. 76 para los pueblos no autónomos al decir que la administración fiduciaria (equivalente al mandato de la Liga) deberá tener en cuenta “Los deseos libremente expresados de los pueblos interesados”.

“No nos convence el argumento, dicho por alguno, de que Palestina no es un Estado y, por tanto, no tiene el carácter de sujeto de Derecho Internacional, pues, en todo caso, esos preceptos no hablan de Estados, sino de pueblos, y no cabe duda de que el palestino lo es.

“Hemos proclamado solemnemente el principio de la libre determinación de los pueblos, pero con gran alarma vemos que cuando ha llegado el momento de aplicarlo, nos olvidamos de él.

“Tal sistema nos parece funesto. La Delegación de Cuba está firmemente convencida de que la paz verdadera y el mundo de justicia de que tanto hablaron los líderes de la Segunda Guerra Mundial, no depende de que ciertos principios fundamentales se inscriban en las convenciones y tratados y allí queden como letra muerta, sino de que llegado el instante oportuno, se cumplan por todos y para todos, grandes y pequeños, débiles o fuertes.

“¿Por qué no se ha procedido de modo democrático en este caso consultando la voluntad de todo el pueblo de Palestina?¿Es que se ha temido que el resultado de la consulta fuera contrario a lo que de todas maneras de quería hacer? Y si esto es así ¿Dónde están los principios y donde la democracia que continuamente invocamos? No terminan ahí nuestras dudas legales.  En el curso del debate, se han impugnado las facultades de la Asamblea para acordar la partición.  Se ha contestado que, conforme a los Arts. 10 y 11 de la Carta, la Asamblea puede hacer recomendaciones sobre todo problema que esté dentro de los límites de ese documento o que se relacione con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional.  Sin discutir ahora si el problema de Palestina está dentro de esos límites o si constituye una amenaza para la paz internacional, no podemos dejar de advertir que una cosa es hacer una recomendación y otra muy diversa es adoptar un plan que afecta la integridad territorial de un pueblo que su posición jurídica y política, y encomendar la ejecución del proyecto a una Comisión de la propia Asamblea.

“Tampoco nos parece que pueda sostenerse que ese proyecto es una mera recomendación, pues toda recomendación lleva implícita la posibilidad de que no sea aceptada y el plan aprobado tiene, sin duda alguna, carácter coactivo, como lo prueba el hecho de que, por una de sus disposiciones, será considerada como amenaza o violación de la paz o acto de agresión, conforme al Art. 39 de la Carta, “cualquier tentativa de alterar por la fuerza el arreglo contemplado en la resolución”. Se trata pues, de algo que se impone por la fuerza, no de una mera recomendación y como este, a juicio nuestro, infringe la Carta, no podemos votar a favor del proyecto.

“Porque teníamos todas esas dudas legales, fue que votamos en la Comisión a favor de que previamente se consultara a la Corte Internacional de Justicia, para que pudiéramos avanzar sobre terreno firme.  La consulta fue rechazada por la mayoría, lo que consideramos un error no justificado por la demora que ella hubiera causado, pues más valía haber esperado unos meses que lanzarnos a una acción que tantas dudas ofrece, aparte de que la negativa de acudir a la Corte pudiera dar la impresión de que la Asamblea rehusó buscar soluciones conforme al derecho.  Por otro lado, consideramos que el proyecto es, además, injusto.

“El pueblo árabe ha tenido ininterrumpidamente durante muchos siglos, el territorio de Palestina, y por los datos oficiales que se nos han presentado, al terminar la Primera Guerra Mundial, constituía casi el 90% de toda la población del país.  Por medio del Reino Unido, como potencia mandataria, y el cumplimiento de lo resuelto por la Liga, abrió sus  puertas a una inmigración extranjera, ofreciéndole un lugar en que pudiera vivir y desenvolver su existencia conforme a sus deseos, con libertad religiosa y sin discriminaciones humillantes, y ahora esos individuos pagan la generosa hospitalidad de quienes les acogieron, quitándoles por la fuerza la mitad de su suelo natal.

“Hemos dicho inmigración extranjera de modo consistente, pues con todo respeto hacia la opinión de los hebreos, ellos son, a juicio nuestro, extranjeros en la tierra de Palestina.  En efecto, durante los debates de la Comisión se adujeron datos para probar que los antepasados de un gran número de los hebreos que ya han ido o que aun quieren ir a Palestina, jamás estuvieron en esa región; pero aun en el caso de que los remotos antecesores de todos ellos hubieran nacido allí, es indudable que abandonaron dicha tierra hace tanto tiempo, para establecerse en otros países, que sus descendientes han dejado de pertenecer a Palestina, del mismo modo que nosotros, hombres de América, nacidos de emigrantes que vinieron de todos los rincones de la Tierra, no podemos considerarnos con ningún derecho a la patria de nuestros padres en el viejo continente.

“El  íntimo y ferviente anhelo de los hebreos de volver a Palestina, tal vez por tradición, tal vez por  razones místicas u obsesión religiosa, es algo que puede tener toda nuestra consideración y simpatía sentimental, pero no constituye, en nuestra opinión, un título para que se les entregue lo que no les pertenece, muchos menos si para ello hay que despojar por la fuerza a otro con más derecho.

“Asimismo consideramos injusto el proyecto, porque es la imposición del criterio de una minoría sobre una mayoría enorme, en contra de un principio cardinal de la democracia. En el caso actual, esa minoría, no queriendo someterse al criterio de los más, pretende poner casa aparte, pero llevándose una porción del territorio del pueblo que lo admitió en su seno.

(….)

“No se nos diga que a veces hay que aceptar una solución política aunque sea injusta, pues sobre la injusticia nunca podrá asentarse la paz y la cordialidad entre los pueblos.

“Respecto a los refugiados, judíos  o no judíos, que hoy se encuentran en campos de concentración, problema sobre el cual se ha insistido por los partidarios del proyecto, Cuba expresó que debía resolverse con un criterio de buena voluntad por parte de todas la Naciones Unidas, aceptándolas proporcionalmente, según las condiciones peculiares de cada país; pero entiende que no puede imponerse a Palestina que ella lo resuelva sola, sobre todo si se tiene en cuenta que es ajena por completo a las causas que han determinado el desplazamiento de todas esas personas.

“Por esas razones, tendremos que votar en contra del plan de partición, como ya lo hicimos en la Comisión, y una vez formado nuestro criterio, nos consideramos en el deber de manifestarlo por medio del voto, manteniéndolo con firmeza, a pesar de las gestiones y presiones que se han hecho en torno nuestro”.

Fuente: Prensa Perú Cuba.

Declaración de la Red Internacional Judía Antisionista sobre los atentados en París, Beirut, Bagdad, Yola y Kano

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París. Beirut. Bagdad. Yola y Kano. Estos nombres de ciudades son nuevamente nombres de masacres.

La Red Internacional Judía Antisionista (IJAN, por sus siglas en inglés) condena terminantemente los horribles crímenes perpetrados en los últimos días; los que los medios de comunicación han visibilizado, como en Francia, y los que se han negado a ver, como en el Líbano, Irak y Nigeria; y como siempre, en Palestina. Rechazamos estas operaciones criminales – sea quien fuera el o los responsables. Y somos solidarixs con la gente, las víctimas inocentes de estos crímenes.

El grupo Estado Islámico (EI) ha asumido la responsabilidad. Ya se trate de sus manos o de otras las que están detrás de esos  ataques, las consecuencias son claras y se vuelven cada vez más claras. Francia se encuentra en un estado de emergencia. El presidente François Hollande ha llamado a las bombas y tiroteos coordinados por las que atravesó París un “acto de guerra”. El primer ministro, Manuel Valls, se ha comprometido a “aniquilar a los enemigos de la República”. El presidente Barack Obama les ha llamado “un ataque al mundo civilizado”.

Nuestros gobiernos pueden insistir en que estamos en guerra, pero no tenemos por qué aceptar sus instrucciones. Tampoco aceptamos el derecho de un presidente de Estados Unidos, responsable de convertir a Yemen en un cementerio a través de su apoyo explícito al ataque  saudí, a establecer distinciones coloniales entre “civilizados” e “incivilizados”. Tales definiciones han justificado a los imperialismos estadounidense y europeo desde sus comienzos.

Los atentados de Beirut son crímenes. Es responsabilidad del gobierno libanés investigar y juzgar a los sospechosos y culpables. Del mismo modo, la tarea del gobierno francés no es buscar “enemigos” sino encontrar criminales. Al anunciar una “guerra de civilizaciones” en forma clara, indudable e intencional, están haciendo exactamente lo que el EI desea. El resultado sólo puede ser más muerte.

IJAN rechaza cualquier idea de que los musulmanes en general tienen responsabilidad particular en los atentados recientes. Las masacres son obra de individuos, grupos políticos y gobiernos; no de religiones. Que algunos que profesan la fe musulmana se hayan atribuido esos ataques no significa nada. Rechazamos la afirmación de que Israel habla por los judíos, así como rechazamos cualquier pretensión de culpar colectivamente a los judíos por el colonialismo sionista. Del mismo modo, rechazamos la pretensión del EI de hablar en nombre de los musulmanes, y no podemos aceptar la idea de que los musulmanes tengan especial responsabilidad por los crímenes del EI.

Los gobiernos pueden afirmar que hay una guerra religiosa en marcha, pero nosotros debemos rechazar esa afirmación. Si, efectivamente, resulta que el EI cometió algunos de esos atentados, debemos tener en cuenta que las principales víctimas del EI hasta ahora han sido musulmanas, sobre todo en Siria. Han sido naciones de mayoría musulmana las que han estado en la primera línea de la lucha contra el EI, incluidos los grupos armados sunitas y chiítas del YPG (Unidades de Defensa del Pueblo) kurdo en el norte de Siria hasta el grupo de resistencia Hezbolá del Líbano.

Los que cometieron los atentados en el Líbano lo hicieron en un intento de enfrentar a palestinos contra libaneses, a suníes contra chiíes, para volver a encender la guerra civil y tratar de destruir al Líbano. Estamos con el pueblo del Líbano, con la población del sur de Beirut y con los palestinos y palestinas de los campamentos de refugiados que rechazan dicha división. El único beneficiario de una división entre chiíes y palestinos en el Líbano es la clase dominante libanesa vinculada a las élites de Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos, e Israel; y detrás de ellos,  la OTAN, los Estados Unidos y Europa.

Este tipo de ataque es parte de la continua e invisible agresión contra el pueblo palestino, cuyo sufrimiento se invisibiliza  y hasta se justifica en la prensa occidental -mientras Israel continúa con su proyecto colonial contra la resistencia palestina que lucha por sus derechos, incluyendo el derecho al retorno de los refugiados y refugiadas.

El ataque a París se hizo para incitar a la gente a una furia islamófoba, para acelerar el sentimiento antisirio y antirefugiados, y para preparar a la gente para la guerra. IJAN rechaza tal provocación. Cualquier intento de sugerir que los musulmanes son comunitariamente responsables de cualquier acción o de cualquier crimen es racista y xenófobo, y sigue un viejo discurso imperial.

Por otra parte, deploramos el papel de los medios occidentales racistas, que pretenden encontrar valiosas algunas muertes -invisibilizando otras. Las muertes de niños pobres en el sur de Beirut, y ni hablar en África Central, no sirven para fabricar un consenso para la guerra, y por eso son invisibles. Las muertes de parisinos son de gran utilidad para empujar a la gente a la guerra, y por esa razón, entre otras, pueden ser vistas en los medios.

Observamos además otras ocultaciones coloniales en el retrato que los medios hacen de estos eventos. Francia envía un portaaviones al Mediterráneo oriental, que se prepara para “aniquilar” a sus enemigos, que sin duda serán hombres, mujeres y niños inocentes. Al hacerlo, nos recuerda otras masacres que precedieron a ésta, especialmente los asesinatos del ejército francés en Marruecos, Argelia y Vietnam. ¿Quién recuerda ahora sus nombres, su suerte, su vida o su muerte? En la salvaje represión de la lucha de liberación de Argelia, Francia masacró a cientos de miles de personas, y muchos de sus compatriotas viven hoy en la pobreza, abandonados en las banlieues (suburbios) franceses.

Nos solidarizamos con el pueblo de Francia del mismo modo que somos solidarios con los pueblos del mundo. Pero la bandera de Francia es símbolo del imperialismo y el colonialismo en el mundo entero, y la rechazamos.

En efecto, mientras el gobierno francés habla de  guerra defensiva, vende armas al estado más reaccionario de la región: Arabia Saudita, por una suma de 12 mil millones de dólares. Es el segundo mayor exportador de armas del mundo. La transferencia de armas de Estados Unidos a Arabia Saudita alcanzó un total de más de 90 mil millones de dólares en los últimos años, mientras que Israel se está convirtiendo en un importante traficante de armas en todo el mundo. Estos gobiernos no pueden darnos lecciones sobre la paz ni alertar sobre la defensa al mismo tiempo que preparan al mundo para una guerra sin fin.

En pocas palabras, no tenemos ningún papel que desempeñar en una solución militar con respecto al EI. Instamos, en cambio, a cortar sus flujos financieros y el suministro de armas, especialmente a través del aliado de Estados Unidos: Turquía, donde personas inocentes son masacradas en Ankara sin que el gobierno haga nada para impedirlo.

Rechazamos que se utilice la muerte de inocentes en París, Beirut o en cualquier otro lugar para justificar la intervención militar de EEUU y Francia en Siria. Deseamos que la violencia allí se termine, y que nuestros gobiernos traigan a sus fuerzas armadas de regreso y las desmantelen. El papel de Estados Unidos y Francia no es “resolver” los problemas de la región, sino dejar de crearlos, dejar de bloquear los acuerdos diplomáticos que pongan fin a las guerras regionales -sobre todo en Siria- y sancionar a Israel.

Francia y EEUU tienen en el Medio Oriente un historial de derramamiento de sangre, divisiones imperiales, ocupación colonial, explotación de los recursos, armas químicas, golpes de Estado, desestabilización, agresiones criminales, promoción del sectarismo y saqueo mercantilista. Sus antecedentes coloniales e imperiales en Siria y el Líbano son la prueba definitiva, si es que se necesitaba más, de que lo que se necesita no son buques de guerra, sino compensaciones.

Nuestros corazones están con los pueblos que continúan sufriendo bajo la guerra colonial y el racismo.

Fuente: http://www.ijan.org/uncategorized/atentados-ei/

Campeón en eufemismos

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— Antisemitismo. Cansa, pero hay que repetirlo. Israelí, judío y sionista no son sinónimos. Israelí es una nacionalidad (hay israelíes cristianos y musulmanes); judío es quien profesa una religión, también una identidad, hay judíos de muchísimas nacionalidades. Sionista es quien es partidario de una ideología, el sionismo. Hay muchísimos sionistas que no son judíos. Por tanto, ser antisionista no es ser antisemita.

De la aldea palestina Susia a Caetano Veloso

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Por Othman Abu Sabha.

Saber de la intención de Caetano Veloso de no volver nunca más a Israel me ha dado esperanza. Esperanza de que haya un entendimiento creciente en el mundo sobre lo que sucede en Palestina. Es bueno saber que la visita de Caetano a Susia, aldea palestina en  Cisjordania, ayudó a mostrar que, detrás de la imagen de un ambiente vibrante de alta tecnología, hay una dura realidad de ocupación y apartheid.

Soy el médico responsable por la clínica local de Susia hace años. Sin embargo, ahora, la clínica y toda la aldea están bajo orden de demolición. Planes y políticas israelíes quieren limpiar étnicamente 60% de la Cisjordania ocupada, comenzando por 86 aldeas rurales y áreas agrícolas que serán destruidas.

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El pueblo palestino está siendo obligado a abandonar Jerusalén: Israel ya ha expulsado a muchos y ha revocado el derecho de residencia en la ciudad de 14 mil palestinos. Aquellos que permanecen enfrentan, diariamente, represión, demolición de sus casas, políticas racistas y linchamientos.

El objetivo es situarnos en las llamadas zonas de traslado que serán rodeadas por un muro de más de 700 kilómetros de extensión y ocho metros de altura.

Si los planes israelíes se llevan a cabo, el pueblo palestino estará confinado a la Franja de Gaza, a las partes restantes de Cisjordania, menos del 12% de nuestra tierra natal histórica, y al exilio, donde más de 5 millones de palestinos refugiados esperan que su derecho al retorno sea respetado. Como dice Caetano, no es esa la paz que queremos.

No es en vano que una nueva generación de palestinos lidere una serie de manifestaciones en más de 50 localidades a lo largo de las tierras controladas por Israel. Esos jóvenes saben que Israel no les permitirá ningún futuro y hoy protestan por su esperanza y dignidad. Alteran la apariencia de normalidad del régimen de apartheid, ocupación y  colonización de Israel.

Israel, por su parte, trata de mantener una cortina de humo para garantizar que las relaciones económicas, políticas y culturales con el resto del mundo se perpetúen de forma normal. Esa es una de las razones por las cuales, hace diez años, a través del movimiento internacional de boicot (BDS), llamamos al mundo para que presione a Israel para que respete sus obligaciones. Es un pedido apoyado ampliamente por los palestinos, porque vincula el mundo a nosotros por medio de una solidaridad efectiva.

Ese llamado no trae ninguna solución final, sino que reivindica tres derechos básicos establecidos por el derecho internacional: el derecho de los refugiados, mayoría de nuestro pueblo, a retornar; el fin de la ocupación y desmantelamiento del muro; e igualdad para los palestinos ciudadanos de Israel. Estoy feliz de que Caetano haya declarado públicamente que esas demandas tienen fundamento.

Para nosotros, palestinos, romper los vínculos y la complicidad económica e institucional con las violaciones de Israel es un elemento imprescindible de nuestra lucha. De Susia a Salvador, el movimiento BDS une a las personas en todo el mundo.

Esperamos que Caetano siga conectado con nuestra aldea y con nuestra lucha por justicia, libertad e igualdad. Invitamos a Caetano y a todos los artistas latinoamericanos a que se unan al BDS y caminen con nosotros rumbo a la paz que queremos.

Othman Abu Sabha, 56, médico palestino, es responsable por la clínica de Susia y director de la Sociedad Palestina de Socorro Médico de l región de Hebrón (Cisjordania)

Traducción: Tali Feld Gleiser.

Fuente: Folha.

Y siguen apareciendo pasaportes

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1_-_1-147-5c4beUno no sabe si reírse o llorar. Desde los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, no hay un atentado terrorista cuyos presuntos culpables no se las arreglen para dejar sus papeles de identidad al alcance de los investigadores. Para el sociólogo Jean-Claude Paye, la aparente estupidez crónica y repetitiva de los terroristas no es otra cosa que un truco del Poder para asustar a la ciudadanía. ¿Cuál es la lógica? La versión oficial es tan absurda que no podemos, ni debemos dudar de ella.

Por Jean-Claude Paye.

Durante la investigación de las masacres de París, se encontró un pasaporte sirio cerca de los restos de uno de los kamikazes del Stade de France. Ya designado por el presidente Hollande como responsable de los atentados, el «Estado Islámico» reconoció ser responsable de esos actos. Para el gobierno francés, que había declarado querer intervenir en Siria contra el «Estado Islámico» –cuando en realidad quiere hacerlo contra la República Árabe Siria y contra su presidente constitucional Bachar al-Assad, de quien sigue diciendo que «tiene que irse»– se trata de un indicio importante destinado a justificar una operación militar.

Pero no es el gobierno francés el único que recurre al procedimiento del doble discurso apoyando una organización a la que se designa como enemigo y nombrando terroristas a individuos a los que anteriormente se designaba como «luchadores de la libertad». La fabricación de su propio enemigo se ha convertido en el eje de la estrategia occidental, lo cual nos confirma que en la estructura imperial no hay separación entre el interior y el exterior, entre el derecho y la violencia pura, entre la ciudadanía y el enemigo.

En Bélgica, el predicador musulmán Jean-Louis Deni está enfrentando acciones legales «por haber incitado jóvenes a irse a la yihad armada en Siria», ya que se sospecha que tuvo contactos con Sharia4Belgium, grupo calificado como «terrorista», contactos que niega el acusado. Su abogado destacó el doblepensar de la acusación cuando señaló en su alegato ante el tribunal correccional de Bruselas: «Se ha empujado a niños hacia los brazos del Estado Islámico en Siria y son los servicios [de inteligencia] de ustedes quienes lo han hecho» [1]. El abogado defensor apoyó sus acusaciones resaltando el papel que ha desempeñado en el caso un agente infiltrado de la policía federal.

El regreso del significante

En cuanto a las masacres perpetradas en París, parecería que una de las primeras preocupaciones de los terroristas es hacerse identificar lo más rápidamente posible. Pero esa paradoja apenas nos sorprende. El documento de identidad, hallado milagrosamente, que designa claramente al autor de los atentados que acaban de cometerse, se ha convertido en un clásico. Se ha hecho incluso repetitivo, repetición que siempre designa a un culpable perteneciente a un «movimiento yihadista».

En la versión oficial del 11 de septiembre, el FBI afirmaba haber hallado el pasaporte intacto de uno de los kamikazes cerca de una de las dos torres pulverizadas por explosiones que desprendieron una temperatura capaz de derretir el acero de las estructuras metálicas de aquellos inmuebles pero que dejaron intacto un documento de papel. La caída del cuarto avión, que se estrelló a campo abierto en Shanksville, también permitió a la policía federal encontrar el pasaporte de uno de los presuntos terroristas. Ese documento, parcialmente quemado, permite sin embargo identificar a su titular porque podían verse su nombre, su apellido y su foto. Pero del avión no quedaba más que un cráter de impacto, ni siquiera un pedazo de fuselaje, sólo este pasaporte parcialmente quemado.

Lo increíble como demostración de la verdad

En el caso de la masacre de Charlie Hebdo, los investigadores encontraron el documento de identidad del mayor de los hermanos Kouachi en el automóvil abandonado en el noreste de París. A partir de ese documento, la policía se da cuenta de que se trata de individuos ya conocidos en los servicios antiterroristas, son los «pioneros del yihadismo francés». Ya se puede iniciar la «persecución». ¿Cómo es posible que asesinos capaces de cometer un atentado con una sangre fría y un control de sí mismos calificados como dignos de profesionales cometan un error tan grande? No “trabajar” con sus papeles de identidad a cuestas es una regla elemental para el más simple ladronzuelo.

Desde el 11 de septiembre de 2001, lo increíble se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad. Se ha transformado en la base de la verdad. La Razón ha sido expulsada de nuestro entorno. No se trata de creer lo que se dice sino más bien de aceptar lo que dice la voz que habla, sea cual sea el sinsentido que se enuncie. Mientras más evidente sea ese sinsentido, más ciega tiene que ser la creencia en lo que se afirma. Lo increíble se convierte así en medida y garantía de la verdad.

Prueba del ello es el discurso sobre los casos de Mohamed Merah o de Nemouche. Cercado por decenas de policías, Merah supuestamente logró, burlar la vigilancia de las fuerzas especiales, salir de su domicilio y regresar después a ese lugar para que allí lo abatiera un «francotirador» que supuestamente le disparó en «defensa propia» y con «armas no letales». Merah supuestamente salió de su casa para llamar desde un teléfono público, con intenciones de «esconder su identidad», cuando reconoció su culpabilidad telefoneando a una periodista de France24 [2].

En lo concerniente a Nemmouche, el autor de la matanza del Museo Judío de Bruselas, este personaje no se deshizo de su armamento porque… lo importante para él era revenderlo. Y no se le ocurrió nada mejor que recurrir al medio de transporte internacional más vigilado, transportando las armas que ya había utilizado en un autobús de la línea Ámsterdam-Bruselas-Marsella. Lo que supuestamente permitió su arresto fue un «control de aduana inesperado».

El choque emocional como recurso para construir «la unidad nacional»

En todos los casos, el carácter totalmente increíble de lo que nos presentan nos hace incapaces de reaccionar, nos petrifica, como la mirada de la Gorgona. Nos muestra que hay algo que no funciona en el discurso. Exhibe una falla cuyo efecto no es engañarnos sino fragmentarnos. El relato del desarrollo de los atentados es una exhibición impuesta al espectador. Escapa a toda representación y tiene un afecto paralizante. Esta última resulta no tanto del carácter dramático de los hechos como de la imposibilidad de descifrar lo real. El espectador sólo puede entonces hallar una apariencia de unidad acentuando su propia credulidad ante lo que se le dice. Se produce entonces una fusión entre el espectador y quien dice lo enunciado. Se hace conveniente renunciar a distanciarse de lo que se dice y se muestra, hay que renunciar a preguntar o a recobrar la palabra. La unidad nacional, la fusión entre vigilantes y vigilados, puede entonces instalarse.

La exhibición de las fallas del discurso sobre todos estos atentados tiene como efecto el surgimiento y propagación de una sicosis y la supresión de todo mecanismo de defensa, no sólo ante determinados actos o declaraciones sino ante cualquier acción o declaración del poder, por ejemplo ante leyes como la ley sobre la información de inteligencia, que saca la vida privada de las libertades fundamentales.

Un acto de guerra contra los pueblos

La ley [francesa] sobre la información de inteligencia, votada en junio de 2015, proyecto que ya tenía más de un año, nos fue presentada como una respuesta a los atentados perpetrados contra el semanario humorístico Charlie Hebdo. Esa ley autoriza sobre todo la instalación de «cajas negras» en los proveedores de acceso a internet para capturar en tiempo real los metadatos de los usuarios. También permite la instalación de micrófonos, de dispositivos de localización, de cámaras y de programas informáticos espías.

Quienes se verán sometidos a esas técnicas especiales de investigación no son los agentes de una potencia extranjera sino la población francesa. Así pasa esta a ser tratada como enemiga de un Poder Ejecutivo, que tiene en sus manos el poder de decisión y el «control» de esos dispositivos secretos. Utilizando como pretexto la lucha contra el terrorismo, esta ley legaliza una serie de medidas que ya venían aplicándose, poniendo así a la disposición del Ejecutivo un dispositivo permanente, clandestino y prácticamente ilimitado de vigilancia sobre la ciudadanía.

La ausencia total de eficacia en la prevención de los atentados nos confirma que no eran los terroristas sino, efectivamente, los pobladores de Francia quienes estaban en la mirilla de esa ley. Al modificar la naturaleza de los servicios de inteligencia, pasando del contraespionaje a la vigilancia sobre la ciudadanía, esta ley es un acto de guerra contra la población de Francia. Las masacres que acabamos de ver en París son la parte real de esa guerra.

Jean-Claude Paye

Jean-Claude PayeSociólogo. Último libro publicado en español: El Final Del Estado De Derecho: La Lucha Antiterrorista: Del Estado De Excepción A La Dictadura, (Argitaletxea Hiru, 2008). Último libro publicado en inglés: Global War on Liberty(Telos Press, 2007).

Fuente: Voltairenet.

Rabino israelí aplaude los ataques terroristas en París como castigo por Holocausto

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Un famoso rabino israelí, Dov Lior residente de un asentamiento ilegal en la ocupada Cisjordania, ha celebrado los mortíferos atentados terroristas en París, la capital de Francia.

Según ha informado este domingo el diario israelí The Jerusalem Post, el ultraderechista Dov Lior ha declarado que estos ataques mortíferos eran un castigo a los europeos por el Holocausto.

Los malvados en Europa empapada de sangre se lo merecen por lo que hicieron a nuestro pueblo hace 70 años», ha dicho Dov Lior, un famoso rabino israelí.

«Los malvados en Europa empapada de sangre se lo merecen por lo que hicieron a nuestro pueblo hace 70 años», ha dicho Lior.

Anteriormente, Lior había escrito una aprobación para el libro Torá del Rey que llama a matar a los civiles no judíos en tiempos de guerra.

Además, el extremista rabino alegó durante la ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza en 2014 que las leyes judías permiten destruir todo el enclave costero palestino a fin de traer la paz para los israelíes.

El controvertido rabino fue detenido e interrogado en una ocasión por la policía israelí bajo la acusación de incitar a la violencia, pero al final no fue imputado.

Fuente: Voltairenet.

El dilema de Caetano Veloso después de visitar Palestina

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Músicos brasileños Gil y Caetano conmemoram 50 años de carrera y amistad en Amsterdam. Sandro Fernandes/ Opera Mundi

Músicos brasileños Gil y Caetano conmemoram 50 años de carrera y amistad en Amsterdam. Sandro Fernandes/ Opera Mundi

Por Shajar Goldwaser.

Desde que fue publicado su texto en el diario Folha de São Paulo (ver carta más abajo), Caetano Veloso ha recibido críticas de casi todos los lados. Los sionistas están irritados por el hecho de que no quiera volver más a Tel Aviv. Los activistas de la causa palestina no se conforman con su no adhesión completa al movimiento del boicot. En mi caso, veo en las dudas que Caetano planteó un debate esencial para entender la cuestión palestina. ¿Cómo es que Israel puede ser al mismo tiempo tan amado por unos y odiado por otros?

La novedad de su texto fue que, en vez de tratar el tema de forma exclusivamente racional, trayendo hechos históricos y confrontando enfoques teóricos, Caetano también narró su experiencia personal y los detalles que lo hicieron ir cambiando de opinión. Él contó que antes de esta turbulenta experiencia por la que pasó, se “sentía como un israelí», y que al final de ella, “se sintió más cerca de los palestinos de lo que jamás se hubiera imaginado». A pesar de extrañar Tel Aviv, él prefiere no volver más. Cuando yo fui a Palestina, viví algo semejante. Mis amigos en el viaje me preguntaban constantemente, “pero ¿cómo los judíos apoyan eso? ¡No tiene sentido!”. No lo tiene, y esa es la cuestión. Israel, para los sionistas, no es visto como algo político. Es parte de su propia identidad. Se pueden discutir los partidos políticos, los diferentes gobiernos, etc. Pero la existencia de Israel es incuestionable, porque eso haría que los sionistas cuestionasen su propia existencia como judíos.

Toda la argumentación sionista tiene como fundamento el antisemitismo. “Los judíos fueron, son y serán perseguidos por todos, siempre”. Es a partir de este concepto que se justifica todo. Al fin y al cabo, Israel, desde el punto de vista sionista, aunque cometa sinnúmeros crímenes, es la garantía de la existencia del pueblo judío. Es eso lo que se les enseña a millares de jóvenes, así como me enseñaron a mí, en relación a su identidad judía. Y esa educación crea con Israel un vínculo que transciende la política. Una relación existencial. Por eso, siempre que alguien critica a Israel es tachado automáticamente de antisemita.

Soldados israelíes en puesto de control que mantienen en Hebrón, en Cisjordania ocupada. 10/11. Efe

Soldados israelíes en puesto de control que mantienen en Hebrón, en Cisjordania ocupada. 10/11

Es raro ver hoy judaísmo sin sionismo. Esta narrativa se apoderó de prácticamente todas las comunidades judías de Occidente después del Holocausto, cuando la tesis del “todos nos quieren aniquilar” ganó una fuerza brutal. De a poco, las escuelas y sinagogas comenzaron a izar la bandera de Israel. Lo que antes era una cultura y una religión se convirtió en una nación con un himno y un idioma oficial. El nuevo Estado insertó esta narrativa en su modelo educativo y la exportó a las comunidades de todo el mundo. Hasta hoy se usa el antisemitismo como una fórmula para garantizar la inmunidad de las acciones de Israel.

Caetano tuvo que pasar por un proceso difícil cuando fue a Cisjordania. Allí se confrontó con una realidad que no esperaba. De repente, el proyecto colonial sionista se hizo evidente ¿Cómo queda ese amor por Tel Aviv, sabiendo que su precio es tan alto? Es en ese momento que la narrativa sionista, tan difundida y aceptada, se desmorona. Los israelíes, que teóricamente eran las víctimas, prueban ser lo contrario. Pero aún así, esos sentimientos persisten. No es de un día para el otro que nuestras emociones se transforman.

Yo también ya amé a Israel, y también fui a Cisjordania. No fue fácil descubrir que, escondido entre el amor a mi pueblo y a mi cultura, había un proyecto político terrible. Tuve que gritar, llorar, reír, odiar, desconfiar, conversar, observar, escuchar. Tuve que enfrentarme y enfrentar todo lo que siempre creí y defendí. No es fácil cuestionar tu propia identidad. Es normal que Caetano, aunque no sea judío, esté confundido y perdido. Se estaba reencontrando en el mismo lugar de antes, pero lo veía con otros ojos.

El diálogo entre israelíes y palestinos es casi imposible. Mientras los últimos reclaman sus derechos a una vida normal, al retorno a sus hogares originales, al fin de la ocupación y de la opresión, aquellos que solo oyen “Juden Raus!” (“judíos fuera”, en alemán, grito muy oído durante los tiempos del nazismo), están traumatizados por su pasado y aterrorizados por la hipotética aniquilación. Apenas cuando los sionistas entiendan que para sobrevivir como judíos deben luchar junto con las otras minorías oprimidas por justicia e igualdad, independientemente de dónde estén, es que la solución verdadera podrá ser alcanzada. Al fin y al cabo, ¿cuál es la diferencia entre antisemitismo y racismo?

Amigos sionistas, no tengan miedo, nadie quiere matarlos o exterminarlos. Rompan los muros de las escuelas y las sinagogas y muéstrenle al mundo la riqueza de su cultura. Caetano, no te aflijas, entender que hasta nuestras emociones son políticas es un proceso doloroso. Y gracias. Gracias a tu gesto y tu lenguaje, me imagino que varios jóvenes brasileños judíos se han preguntado cómo tú, un ídolo, terminó cambiando de opinión. Son estos los que mañana serán capaces de desprenderse de sus privilegios y contribuir para garantizar justicia a los palestinos.

Israelí residente en Brasil, Shajar Goldwaser es bachiller en Relaciones Internacionales por la PUC-SP.

Traducción del portugués: Tali Feld Gleiser.

Fuente: Desacato.infoOpera Mundi.


Visitar Israel para no volver nunca más

Caetano Veloso

Folha de S. Paulo
Traducido del portugués para Rebelión por Susana Merino

Presionado para que no se presentara en Israel junto a Gilberto Gil, Gaetano Veloso visitó con su amigo un sector de Cisjordania. Relata aquí la opresión en la que vio a los palestinos. Un fragmento de la letra de Marcelo Yuka (La paz que no deseo) sintetiza el sentimiento que generó su visita. 

Llegar a Tel Aviv desde Europa es como volver al Brasil. La ciudad tiene el aspecto de alguna de nuestras capitales nordestinas y su pueblo tiene el aire altivamente desenfadado de los cariocas.

Desde la primera vez que fui a Israel el contraste entre la capital del país y las ciudades europeas en lo referente a su indefinida arquitectura moderna y al gesto sensual de sus habitantes me conquistó. Me sentí inmediatamente familiarizado con esa ciudad plana y asoleada a la vera del Mediterráneo. Esa identificación me volvía totalmente vulnerable al empuje histórico que me veía permanentemente invitado a enfrentar. Tomaba conciencia de que estábamos en Tierra Santa, en sus marcas fundacionales luego de la Segunda Guerra Mundial, la experiencia socialista de los Kibutzim, el renacimiento del hebreo hablado, la tensión por la amenaza permanente de los hombres bomba.

Volví a Israel algunas veces con intervalos mayores que el de la penúltima y la actual. La primera vez fue en los años 80. En esta última noté la diferencia desde que salí de Francia: nada de revisiones detalladas ni de separación en salas especiales para los pasajeros que viajaban allí. Y en el aeropuerto Ben Gurion ni de lejos tuve la nerviosa acogida de las primeras visitas. Tel Aviv nos recibió sin caras desconfiadas y ya en sus calles sin sus anteriores ineludibles (y a pesar de todo simpáticos) soldados, de ambos sexos cuidando las esquinas. Esas ausencias de señales de crispada defensa, daban a la ciudad el aspecto de una fortaleza habitada, más que antes, por cariocas. La sensación de hallarnos “en casa” fue más fuerte y conmovedora que nunca.

Era difícil reconocer que esa paz reflejaba el mayor poder adquirido por el Estado de Israel, su certeza de que la protección construida para defenderse se mantiene con firmeza ¿Será como dice Marcelo Yuka, la paz que no quiero?

Esa pregunta no aparecía espontáneamente en mi cabeza la noche que llegamos. Al día siguiente, sin embargo, no me abandonaba. Acordé lo más pronto que pude encontrarme con un grupo de israelíes críticos de la política oficial, la ruptura del silencio que me fue recomendada por Jorge Drexler cuando con Gil presenté el show en Madrid. Dexler se dio cuenta de mi interés por saber lo que pasaba en Cisjordania, hijo de padre judío no solo me dio consejos, sino que me prometió ponerme en contacto con miembros del movimiento.

En aquella conversación en Madrid surgió la idea de hacer una visita guiada a sectores de Cisjordania donde se percibiese el peso de la ocupación israelí. Se lo comenté a Gil y quiso acompañarme. Fuimos todos, ambos y los dos equipos de producción. En una amplia furgoneta conducida por un palestino, nos acompañaban además el periodista argentino Quique Kierszenbaum y el guía Yehuda Shaul.

Yehuda hablaba con mucha claridad, en un inglés fluido de israelí hijo de países anglófonos. Contó que había crecido en una familia conservadora. Había sido soldado del ejército israelí, veterano de la ocupación de territorios palestinos. Luego de haber sufrido muchas experiencias de segregación, opresión y cotidianas monstruosidades, no pudo seguir viviendo sin denunciarlas y oponerse públicamente a ellas. Se unió a algunos amigos y creó un movimiento de protesta permanente. Nos dijo que usa el quipá porque es judío religioso y a medida de que la furgoneta atravesaba desiertos nos fue contando muchas atrocidades y explicando la situación geográfica e histórica de la violencia en su país contra las poblaciones de la orilla occidental del río Jordán.

Respondiendo a una pregunta que le hizo uno de nosotros sobre cómo veía la reacción anti-Israel de otros grupos musulmanes, además de la resistencia palestina, Yehuda contestó que está dispuesto a matar y a morir por su patria siempre que esté amenazada por fanáticos que no admiten su existencia, pero que no acepta la ocupación de los territorios palestinos porque «no eskosher». Dijo que la ocupación es un cáncer que matará al Estado de Israel si no se extirpa a tiempo.

Algunos de los que apoyan el BDS, movimiento internacional de boicot a Israel, habían procurado disuadirnos de intentar ir a Tel Aviv a Gil y a mí. Por lo que escuché de boca de Yehuda y de Naser, el palestino de Susiya que nos lo presentó, las quejas de los integrantes del BDS son lógicas. Lo que los más radicales de ese movimiento dicen sobre “Breaking the silence” es que éste, aún crítico del gobierno de Israel, sigue siendo sionista. Lo que dice Yehuda, es que los BDS, aunque protesten contra lo que él mismo odia, tiene como telón de fondo la erradicación del Estado de Israel. Y el único informe que Gil y yo recibimos que lo sugiere procedió del Sindicato Único de Metalúrgicos de San José dos Campos. He aquí un fragmento que muestra el tono del documento. “Nuestra lucha es por justicia, libertad e igualdad. Nuestro sindicato se suma al BDS porque entendemos que es una herramienta fundamental para terminar con el Estado de Israel”. Izhar Patkin, un artista plástico israelí, me dijo en Tel Aviv que le parece que está bien que exista cualquier tipo de movimientos: ellos hacen ruido y eso es lo que hace falta, gritan al mundo lo que ya se oía en los discursos de Yeshayahu Leibowitz hace muchos años.

Rueda de prensa  

Antes de salir de Brasil se me acercó un ciudadano israelí de origen brasileño, llamado David Windholz. Él había leído el anticipo de mi viaje a Tel Aviv en mi página de Facebook y trató de contactar conmigo por email. Es director de una escuela para chicos palestinos y judíos, se ubica a la izquierda del establishment político y me pedía realizar una reunión con estudiantes y grupos que disienten con la política oficial del país. Cuando ya nos encontrábamos en Europa en vísperas de nuestra partida a Israel nos llegó un email de un representante local proponiéndonos que diésemos una entrevista de prensa en la Fundación Shimon Peres.

Yo, que estaba interesado en las propuestas de Drexler y de Wiindholz, no estaba predispuesto a aceptar esa invitación. Consulté con Windholz por email y me contestó que Peres es mainstreamconcluyendo que “Seguramente intentarán usarlos en favor de Israel pero ustedes sabrán esquivarlos».

Mientras tanto Gil, que cuando era ministro de Cultura había tenido una propuesta de reunión con Peres que no se concretó, decidió aceptar la rueda de prensa en la fundación del ex primer ministro de Defensa y premio Nobel. Peres había sido compañero de Yitzhak Rabin (1922-95) en las más avanzadas tentativas de negociación con los palestinos que se vieron interrumpidas por el asesinato de Rabin a manos de un fanático joven israelí. Decidimos que tendríamos una reunión con Windholz a continuación de la rueda de prensa con Peres.

Pero nuestra ida a Cisjordania precedió a dicha reunión. En la rueda de prensa, solo el periodista brasileño Rodrigo Álvarez, corresponsal local de TV Globo nos hizo la única pregunta realmente pertinente. Pude responderle que había ido a Susiya acompañado por un exsoldado del ejército israelí y que eso me respaldaba. La mención de Susiya (que estaba en las tapas de los diarios de todo el mundo a causa de hallarse sometida a agresiones del ejército israelí y que había generado un comentario poco amistoso con relación a Israel por parte de un miembro del Departamento de Estado de los EE.UU.) provocó un silencio incómodo en la sala.

El hecho es que me sentí muy triste en esos momentos en la Fundación Shimon Peres. Cuando salimos de allí nos dirigimos a la recepción del hotel en el que estábamos alojados y nos encontramos con David Windholz con su grupo de críticos de las políticas israelíes. Había también allí un grupo de mujeres judías y árabes que iban ayunar durante 50 días en protesta por los ataques a Gaza que en junio cumplirían un año; el músico David Broza y un conjunto de personas (sobre todo jóvenes) que aplaudieron calurosamente apenas oyeron la palabra Susiya, algo que contrastaba ciertamente con el silencio incómodo de quienes habían estado presentes en la rueda de prensa de la Casa Shimon Peres, ovacionando las palabras “paren la ocupación, paren la segregación, paren la opresión” con que terminé mi relato sobre mi viaje a Cisjordania.

Cartas  

Desde que recibí las cartas de Roger Waters y de Desmond Tutu –amén de las visitas de los dos jóvenes brasileños vinculados al BDS– comencé a interesarme en leer más detalles del tema israelí-palestino. Estaba haciendo aún presentaciones con mi show Abrazazo y necesitaba disponer del tiempo necesario para los ensayos con Gil que nos permitiesen ofrecer un espectáculo mínimamente profesional Pero me dejaba tiempo para leer y ver vídeos. Con la carta de Windholz redoblé mis investigaciones.

Cuando volví a Brasil recibí mails con la actualización del “Breaking the Silence”. En uno de los mensajes me habían anexado un video en que Nasser, el palestino con el que había conversado en Susiya, era golpeado con palos por jóvenes israelíes habitantes de un asentamiento.

Era una imagen brutal. Los soldados del ejército de Israel asistían impasibles a la escena. Ahora que parece desencadenarse la tercera intifada –y que Netanyahu se ve aislado no solo por la oposición sino también por los correligionarios que lo acusan de no haber logrado proteger a Israel– compruebo, desde lejos que la paz que yo creía percibir en Tel Aviv y que parecía comenzar a ser la paz que no quiero era todo el tiempo frágil, superficial e ilusoria.

Muchachos  

Antes de viajar les había dicho a Pedro Charbel y a Iara Haazs, los jóvenes del BDS con los que había conversado, que a mí me gustaba tanto Israel que me sentía como un israelí que se opone a las políticas de Estado de su país. Iara es israelí (judía brasileña criada en Israel) sin embargo me decía que ella no se sentía cómoda con mi parecer. Son muchachos militantes que pueden terminar en altivas formas de intolerancia.

Un amigo de ambos estaba en Susiya el día en que estuvimos allí. Esquivo y con mirada interrogante, se mostraba silenciosamente impaciente con nuestra situación de visitantes: ellos no quieren una lucha clara de los que hacen el boicot a Israel y deploraban cualquier matiz, cualquier mención de complejidad. Yo quiero la paz que parece siempre imposible. Pero ahora la quiero sintiéndome mucho más cerca de los palestinos de lo que jamás imaginé y mucho más lejos de Israel que lo que sentía mi corazón hace poco más de un año. Y quiero que Gabriel, Iara y Pedro lo sepan.

Al salir de Brasil escribí un email a HanyAbu-Assad, el gran cineasta palestino que hizo Paradise now, contándole nuestro viaje y sobre la presión de parte del BDS. Me contestó que estaría feliz de vernos y que el tiempo que pasó en Río le parecía uno de los mejores de su vida. Pero que prefería que aceptásemos las exigencias del BDS, “son mis amigos”, me dijo. Pero que de todas maneras asistiría al show. Cuando estuvimos allí nos escribió diciendo que ya no podría concurrir porque estaría en Europa terminando una nueva película. Es un hombre que cuando en Salvador le pregunté si era religioso me contestó: “Nunca fui religioso, no tengo fe, pero hoy me considero religioso musulmán por razones políticas”.

Antes de iniciar el show en Tel Aviv había pensado dedicarlo a Hany. Pensé también en reiterar mi homenaje a la memoria de Franklin Dario el judío pernambucano que compuso Ana vai embora, pero en el escenario junto a Gil, ante aquella inmensa platea, decidí que dejaría que el show hablara por sí mismo. En la furgoneta que fuimos a Susiya yo le había preguntado a Yehuda que diría si yo gritase “Break the silence” durante el show. Se quedó mudo por unos momentos y me contestó: “No sé. Puede ser interesante, me gustaría saber cómo reaccionaría el público”. Pero entonces haciendo un gran esfuerzo opte por un total silencio político.

Segregación  

El recuerdo de la canción de Rappa me trajo escenas de la segregación informal (y no pocas veces concretada ad hoc) que se ejerce en Brasil. Quien veía aquel campamento palestino con banderas que flameaban sobre los provisorios alojamientos era un grupo de brasileños que encontraba parecida aquella escena a un asentamiento del MST.

Tres hijas de Nasser, dos pequeñas y una adolescente (lo que la obligaba a llevar velo) jugaban alrededor. Sentí necesidad de ir al baño y pregunté a Paulina Lavigne qué hacer. Ella ya se hallaba mucho más interrelacionada con las chicas de lo que se pudiera imaginar, las mujeres de nuestro grupo ya habían comenzado a dialogar con ellas, que eran lindas y risueñas. Me indicaron un baño aislado a la intemperie. Gabriel el joven vinculado al BDS, me señaló el camino.

Nasser había salido del coche para resolver un problema en las cercanías, cuando volvió se reunió con nosotros en una carpa. Nos describió escenas de la destrucción de las viviendas por parte del ejército de Israel y nos explicó los resortes legales que usaba el poder judicial para que pudiera continuar la violencia de la ocupación.

Recordé las favelas brasileñas ocupadas. No quería caer en un reduccionismo político y usar el mismo esquema para evaluar los problemas brasileños a la luz palestina, pero la imagen de los puntuales fracasos del UPP en Río (no solo el caso de Amarildo) aparecían en mi mente. Nosotros, los visitantes, no éramos ajenos a la deshumanización de que éramos testigos en Medio Oriente. Era imposible no trazar un paralelo con la situación que vivimos en Brasil.

Locura  

Por internet vi el discurso de un hijo de un general judío, héroe de la Guerra de los Seis días, desarrollando la más violenta oposición a la política israelí y a la propia existencia de Israel, fundamentando sus argumentos no en aquella guerra sino en la Nakba, la catástrofe que fue para los árabes de Palestina la fundación del Estado judío. Oí decir a una mujer que no era razonable cambiar paz por tierras: la paz se intercambia por paz, repetía, queriendo decir no a las teorías de la ocupación y de los asentamientos. Vi mucha locura en ambas partes.

Vi un dibujo animado que planteaba la propuesta de dos Estados y un solo territorio (2 States, 1 Homeland) que sugiere que toda la extensión que va desde el Mediterráneo al Jordán sea compartida por árabes y judíos, cada grupo con su gobierno. Hay muchos israelíes conservadores que opinan que eso significa ahogar a la población judía en medio de la inmensa población árabe. Es la misma hipótesis que David Winholz piensa defender en sus conferencias en Brasil.

Pero lo que más me impresionó fue lo que dijo Yeshayahu Leibowitz (1903-94), un científico religioso, cuando clamó contra el ministro de la Suprema Corte israelí que había declarado legal torturar a los árabes para hacerlos hablar y mantener así protegido a Israel.

Leibowitz no solo fue un religioso que defendía la separación de la religión del Estado y se anticipó a los enemigos de Israel al detectar aspectos nazis en la política del país, aunque siendo sionista se opuso a la guerra de los Seis Días y aún más a la invasión del Líbano. Fue también pionero en comparar a Israel con Sudáfrica. Yo tendría que haber dedicado nuestro show a su memoria.

Me gusta Israel físicamente. Tel Aviv me pertenece y me produce nostalgia, casi tanta como Bahía. Pero creo que no volveré jamás.

Caetano Veloso, músico, compositor y autor entre otros temas de O mundo não é chato.

 

Fuente: http://www1.folha.uol.com.br/ilustrissima/2015/11/1703012-visitar-israel-para-nao-mais-voltar-a-israel-por-caetano-veloso.shtml y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205570

Video – Desplazamiento silencioso : La limpieza étnica de Jerusalén

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Este documental muestra los problemas de los palestinos de Jerusalén para conservar sus casas y su derecho a vivir en la ciudad. La ley, israelí por supuesto, no es igual para todos, no es igual para los judíos y para los palestinos. Estos últimos no tienen los mismos derechos que los primeros. Esta es la esencia del apartheid. Con ello, Israel busca limpiar Jerusalén Este de palestinos y extender la supremacía judía.

Vía Tamara Ahmad.

¿Quién es el terrorista? Imágenes de la agresión israelí que no verás en los medios (VIDEOS)

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Avatar de María LandiPalestina en el corazón


Datos de UNOCHA indican que 69 personas palestinas y 8 israelíes fueron muertas durante octubre.
Además, 7392 palestinas y 115 israelíes resultaron heridas o afectadas físicamente de distinta forma.

La ofensiva israelí para aplastar la revuelta palestina continúa a comienzos de noviembre. Al domingo 8, el número de palestinas y palestinos asesinados por las fuerzas israelíes desde el 1º de octubre es 79 (40 de ellos ejecutados), a un promedio de 2 por día; 17 eran niñas y niños. 2513 personas han sido heridas, unas 1400 con munición letal del ejército israelí, 877 con balas de acero forradas en goma, 236 sufrieron fracturas y hematomas al ser atacadas por soldados y colonos, y por lo menos 5000 sufrieron los efectos de inhalación de gas lacrimógeno; y 20 sufrieron quemaduras  debido a bombas y granadas israelíes. En Cisjordania el número de niños heridos es por lo menos 325; en la Franja…

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