La colonización israelí es la raíz de la violencia

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La actual intifada es el resultado de la ocupación y de la expansión de la colonización judía

colonisation

Por Ilan Pappé.

En medio de lo que se ha llegado a conocer en Israel como la “Intifada de los acuchilladores”, tuvo lugar una escena poco usual en Ramat Gan, donde muchos de los residentes son judíos iraquíes. Una mujer menuda estaba protegiendo a un hombre que yacía en el suelo y era perseguido por una turba, incluidos algunos soldados, que quería lincharlo.

Mientras yacía en el suelo, le pulverizaron gas pimienta a los ojos a quemarropa. Logró murmurar a su ángel guardián: “Soy judío”. Cuando la turba terminó por comprender el mensaje lo dejaron solo.

Lo persiguieron porque casi todos los judíos iraquíes se parecen a los palestinos; de hecho, la mayoría de nosotros, los judíos de Israel, nos parecemos a los palestinos. Los únicos judíos que están “protegidos” son los judíos ortodoxos mizrajíes que se ponen las mismas vestimentas que sus predecesores asquenazís usaban en la Europa del siglo XVII, dejando de lado su tradicional vestimenta “árabe”.

Gente invisible

Este ataque no fue el único. Otros judíos árabes han sido confundidos con palestinos. Ser considerado árabe en Israel, incluso por la apariencia, significa que eres uno de los invisibles y prescindibles nativos sin derechos.

Una actitud semejante no es única en la historia. Muchas sociedades de asentamientos coloniales adoptaron esta actitud hacia los nativos: Los nativos, para las sociedades de asentamientos coloniales, constituyen un obstáculo que hay que remover junto con las rocas en los campos, los mosquitos en los pantanos y, en el caso del sionismo temprano, junto a los judíos menos adecuados física y culturalmente.

Después del Holocausto, el sionismo ya no se pudo permitir ser tan exigente.

Cuando se analizan los orígenes de la actual intifada, se pueden señalar correctamente la ocupación y la expansión de la colonización judía.

Pero la desesperación que ha producido la actual agitación no es un resultado directo de la colonización de 1967, sino más bien de 100 años de invisibilidad, deshumanización y destrucción potencial del pueblo palestino dondequiera que se encuentre.

Cuán profundamente esta negación de la humanidad de los nativos de Palestina se arraiga en el actual discurso político israelí se pudo ver en los dos discursos principales del primer ministro Benjamín Netanyahu y del líder de la oposición Yitzhak Herzog, pronunciados el martes en la Knéset [Parlamento israelí].

Netanyahu explicó muy bien por qué la desesperación palestina producirá más y más intifadas en el futuro y por qué la deslegitimación internacional de Israel aumentará exponencialmente.

Describió 100 años de colonización como un proyecto digno al que sin causa alguna, fuera de la incitación islámica, se oponía el pueblo nativo de Palestina.

El mensaje a los palestinos era claro. Aceptad vuestra suerte como reclusos invisibles, sin ciudadanía, de la mayor prisión del mundo en Cisjordania y en la Franja de Gaza y como comunidad bajo un severo régimen de apartheid, y entonces todos podremos vivir en paz. Cualquier intento de rechazar esta realidad es terrorismo de la peor clase y se tratará como corresponde.

Dentro de esta narrativa, si el autor del discurso intentaba calmar las preocupaciones del mundo musulmán sobre la suerte de al-Haram al Sharif (el Noble Santuario), logró todo lo contrario. Gran parte de su discurso sobre al-Haram al-Sharif fue una lección de historia sobre por qué el lugar pertenece al pueblo judío.

Y aunque terminó esa parte del discurso con la promesa de no cambiar el statu quo, no se puede decir que la presencia de los dirigentes de un partido que cree fuertemente en la necesidad de construir un tercer templo en el lugar sea particularmente tranquilizante.

 «Nunca juntos»

En su discurso, Herzog, el líder de la oposición liberal sionista, manifestó la deshumanización de los palestinos de una manera diferente. Su pesadilla, subrayó repetidamente, es un país en el cual judíos y palestinos vivirían juntos.

Por ello la separación, la creación de guetos y enclaves, es la mejor solución, incluso si significa reducir un poco el gran Israel. “Estamos aquí y ellos están allá”, repitió el famoso eslogan de Ehud Barak y Shimon Peres a fines de los años 90.

El periodista liberal sionista de Haaretz, Barak Ravid, repitió el horror de los sionistas liberales: Si hay un Estado binacional, los acuchillamientos serán diarios, advirtió. La idea de que un Israel/Palestina liberado sea una democracia para todos nunca ha estado en el programa liberal sionista.

Este deseo de no compartir la vida con cualquier cosa que huela a árabe es una actitud que afecta a diario a cada palestino. Más de un siglo de colonización y nada ha cambiado en la negación total de la humanidad de los palestinos nativos o sobre su derecho a su país.

La actual ola de protestas y ataques individuales fue provocada por la política y las acciones israelíes contra la Mezquita Al-Aqsa. Pero el origen es una atrocidad de un siglo de duración: el creciente «culturicidio» de Palestina.

El mundo occidental se quedó horrorizado por la destrucción de las antiguas joyas culturales por el Estado Islámico (EI-ISIL-Daesh). La destrucción y eliminación por parte de Israel del patrimonio islámico de Palestina fue mucho más amplia y significativa. Apenas una mezquita se mantuvo intacta después de la Nakba y muchas de las restantes fueron convertidas en restaurantes, discotecas y granjas.

Cualquier intento de los palestinos de resucitar su patrimonio teatral y literario es considerado por Israel como una conmemoración de la Nakba y es ilegalizado si es realizado por cualquiera que dependa de subsidios gubernamentales.

Lo que vemos –y seguiremos viendo– en Palestina, es la lucha existencial del pueblo nativo de un país que todavía está bajo amenaza de destrucción.

Ilan Pappe es director del Centro Europeo de Estudios Palestinos en la Universidad de Exeter. Ha publicado 15 libros sobre Oriente Próximo y la cuestión palestina.

Traducido para Rebelión por Germán Leyens.

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2015/10/israeli-colonisation-root-violence-palestine-151019142927288.html y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204781

Por qué quiere Netanyahu exonerar a Hitler de su responsabilidad en el Holocausto

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Por Alí Abunimah.

Benjamín Netanyahu ha afirmado públicamente que Adolf Hitler no tenía intención de exterminar a los judíos europeos hasta que un palestino le convenció para que lo hiciera.

El intento del primer ministro israelí de exonerar a Hitler y colocar la culpa del Holocausto en las puertas de los palestinos es una muestra más de su incitación a la violencia y la demonización de un pueblo que vive bajo el dominio colonial y militar de Israel.

También supone una curiosa negación del Holocausto.

En un discurso ante el Congreso Sionista Mundial celebrado en Jerusalén el martes, Netanyahu afirmó que Hach Amín al Huseini convenció a Hitler para que llevara a cabo el exterminio de seis millones de judíos.

Al Huseini fue el Gran Muftí de Jerusalén, la más alta autoridad confesional sobre temas religiosos pertenecientes a la comunidad musulmana y a los santos lugares durante los años 20 y 30 del siglo XX, cuando Palestina estuvo bajo el dominio británico.

Fue nombrado para ese papel por Herbert Samuel, confeso sionista que fue el primer Alto Comisionado británico de Palestina.

En el vídeo que aparece al principio, Netanyahu dice que Al Huseini “tuvo un papel central en el fomento de la solución final. Voló a Berlín. En ese momento, Hitler no quería exterminar a los judíos, solo quería expulsarles. Y Hach Amín al Huseini le dijo a Hitler: ‘Si les expulsas, vendrán todos aquí’ [a Palestina]. ‘¿Qué debo hacer, entonces, con ellos?’, le preguntó Hitler. ‘¡Quemarlos!’, le respondió Al Huseini”.

No existe ningún registro de semejante conversación y Netanyahu no ha proporcionado ninguna prueba de que haya tenido lugar.

El Muftí se reunió con Hitler en una ocasión, pero esa conversación de 95 minutos tuvo lugar el 28 de noviembre de 1941. Huseini buscó el apoyo del Führer a la independencia árabe, como explica el historiador Philip Mattar en su libro The Mufti of Jerusalem.

Por entonces, los planes de Hitler para exterminar a los judíos estaban ya en marcha.

Las órdenes de Hitler

En su obra clásica de historia La guerra contra los judíos, Lucy Davidowicz escribe sobre los preparativos de los principales lugartenientes de Hitler para llevar a cabo el genocidio: “En algún momento del agitado verano de 1941, quizá en mayo, Himmler convocó a Höss [sic] a Berlín y, en privado, le dijo que ‘el Führer había dado la orden de una Solución Final de la Cuestión Judía’ y que ‘nosotros, las SS, debemos cumplir la orden’”.

Y añade: “A finales del verano de 1941, dirigiéndose a los hombres de los Einsatzkommandos reunidos en Nikolaiev, él [Himmler] les reiteró la orden de liquidación y señaló que los dirigentes y los hombres que tomaran parte en la liquidación no tendrían ninguna responsabilidad personal en la ejecución de esta orden. La responsabilidad era solo suya y del Führer”.

Davidowicz explica también que “en el verano de 1941, se puso en marcha una nueva empresa, la construcción del Vernichtungslager, el campo de exterminio. Dos civiles de Hamburgo llegaron a Auschwitz ese verano para enseñar al personal cómo manejar el Zyklon B y en septiembre, en el famoso Bloque 11, se llevaron a cabo las primeras gasificaciones de 250 pacientes del hospital y de 600 prisioneros de guerra rusos, probablemente comunistas y judíos…”.

Según la versión fabricada de la historia de Netanyahu (que, además, niega el Holocausto), nada de esto debería haber pasado. ¡Fue todo idea del Muftí!

El Muftí en la propaganda sionista

¿Por qué trae Netanyahu a colación al Muftí en estos momentos y, de paso, exonera a Hitler?

La falsa afirmación de que el Muftí tuvo que convencer a unos nazis reacios para que mataran judíos ha sido promovida por otros propagandistas antipalestinos, especialmente por el ya jubilado Alan Dershowitz, profesor de derecho de Harvard.

Como ha señalado el profesor de la universidad de Columbia Joseph Massad en su libro La persistencia de la cuestión palestina (2006), Hach Amín al Huseini ha sido durante mucho tiempo un tema favorito de la propaganda sionista e israelí.

Huseini “proporcionó a los israelíes su mejor propaganda vinculando a los palestinos con los nazis y el antisemitismo europeo”, observa Massad.

El Muftí huyó de la persecución británica y se refugió en Alemania durante los años de la guerra.

Massad escribe que Al Huseini “intentó obtener de los alemanes la promesa de que no apoyarían el establecimiento de un Hogar Nacional Judío en Palestina. Los documentos que la Agencia Judía exhibió en 1946, con la pretensión de mostrar que el Muftí tuvo un papel en el exterminio de los judíos, no muestran tal cosa; lo único que estas cartas sin firma del Muftí muestran es su oposición a que se permitiera a los judíos de la Alemania nazi y de Rumanía emigrar a Palestina”. Sin embargo, sigue diciendo Massad, “el Muftí sigue siendo presentado por los propagandistas israelíes como alguien que participó en el exterminio de los judíos europeos”.

Citando a Peter Novick, profesor de historia de la universidad de Chicago, autor de El Holocausto en la vida americana, Massad observa que en los cuatro volúmenes de La enciclopedia del Holocausto, patrocinada por Yad Vashem, la institución oficial israelí constituida en memoria de las víctimas del Holocausto, “el artículo sobre el Muftí es el doble de largo que los artículos dedicados a Goebbels y Göring, y mucho más largo que los artículos sobre Himmler y Heydrich juntos”. La entrada dedicada a Hitler es solo un poco más larga que la de Huseini.

En un artículo publicado por Al Yazira en 2012, Massad explica que “el sionismo ha reconstruido la lucha palestina contra la colonización judía no como una lucha anticolonial, sino como un proyecto antisemita”.

Parte esencial de la mitología sionista

La historia del Muftí se ha convertido en una parte esencial de la versión sionista de la historia palestina, que deja de lado un hecho básico: el infame acuerdo del movimiento sionista con el régimen de Hitler en 1933.

El llamado Acuerdo de Transferencia facilitó la emigración de judíos alemanes a Palestina y rompió el boicot internacional a los productos alemanes lanzado por los judíos estadounidenses.

Massad explica:

Desesperado por convencer a Gran Bretaña para que dejara de apoyar el proyecto colonial sionista y horrorizado por la colaboración nazi-sionista, que reforzó aún más el robo sionista de Palestina, el líder elitista y conservador palestino Hach Amín al Huseini —que inicialmente se opuso a la revuelta campesina palestina de 1936 contra la colonización sionista— intentó convencer a los nazis para que no apoyaran la inmigración judía a Palestina, que ellos habían promovido a través del Acuerdo de Transferencia con los sionistas en 1933.

De hecho, el Muftí inició los contactos diplomáticos con los nazis a mediados de 1937, cuatro años después de que hubiera comenzado la colaboración nazi-sionista.

Irónicamente, Massad añade:

Fueron los mismos colaboradores sionistas con los nazis los que posteriormente demonizaron a Huseini, presentándole a comienzos de los años 50 —hasta hoy— como un hitleriano de proporciones genocidas, a pesar de que su limitado papel terminó siendo el de un propagandista radiofónico de los nazis ante los musulmanes de la Unión Soviética y el Este europeo.

Hay que tener en cuenta que muchos movimientos nacionalistas del Tercer Mundo colonizado por los británicos simpatizaron con los nazis, incluyendo los nacionalistas indios. Esto se debió, principalmente, a la enemistad existente entre los nazis y los británicos, y no a alguna inexistente afinidad con la ideología racista de los nazis. Fue sin duda en este sentido que el Partido del Congreso indio se opuso a la declaración de guerra británica contra Alemania, como explica Perry Anderson en La ideología india.

De hecho, el Muftí dejó claro a los alemanes, así como al gobierno fascista de Benito Mussolini en Italia, como declara Mattar, que quería “la plena independencia de todas las partes del mundo árabe y el rescate de Palestina de las manos del imperialismo británico y del sionismo. Insistió en que la lucha contra los judíos no era de naturaleza religiosa, sino por la supervivencia palestina y por una Palestina independiente”.

El hecho de que Huseini se reuniera con Hitler y tuviera relaciones con los nazis no es un secreto. Pero las invenciones de Netanyahu y otros sionistas deben ser vistas como lo que son: un intento de culpar a los palestinos del genocidio de los judíos europeos en base a mentiras y, de paso, un intento de borrar de la memoria la historia de la colaboración del sionismo con el régimen genocida de Hitler.

Esta despreciable propaganda no tiene otro propósito que deshumanizar más aún a los palestinos y justificar el asesinato y la limpieza étnica perpetrados por Israel.

El intento de Netanyahu de culpar a los palestinos del Holocausto es él mismo una forma de incitación al genocidio.


Alí Abunimah es cofundador de The Electronic Intifada y autor de The Battle for Justice in Palestine. También ha escrito One Country: A Bold-Proposal to End the Israeli-Palestinian Impasse.

Fuente: Why is Benjamin Netanyahu trying to whitewash Hitler?, The Electronic Intifada, 21/10/2015

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

Fuente: Blog Disenso.

Miedo

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Red global de judí@s lanza manifiesto contra la ocupación israelí en Palestina

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no a la ocupación

Si quieres firmar este manifiesto como individuo o grupo, haz click aquí.

BASTA DE MUERTES – ¡FIN DE LA OCUPACIÓN!

Como miembros de comunidades judías del mundo, estamos horrorizados con la violencia que arrasa las calles de Palestina/Israel y que ha costado las vidas de más de 30 personas, tanto palestinos como israelíes, solo en las dos últimas semanas. Una niña de 2 años de edad de Gaza fue la menor de 4 niños palestinos asesinados en las últimas dos semanas. Un niño israelí de 13 años está en estado crítico tras haber sido apuñalado una docena de veces. En el mismo período hubo más de mil heridos. El miedo se ha apoderado completamente de las calles de Jerusalén, el epicentro de esta violencia. Israelíes que disparan a manifestantes palestinos dentro y en los alrededores de Jerusalén Oriental. Palestinos que apuñalan y disparan a civiles israelíes y policías en el medio de la calle. Palestinos que tiran piedras a los automóviles que pasan. Multitudes de israelíes que les pegan a los palestinos o llaman a la policía para que les disparen. Cacheos humillantes a los palestinos en las calles. Todo esto se ha transformado en hechos cotidianos en la ciudad en la que nos enseñan a rezar por la paz y también en otros lugares de Israel, Gaza y Cisjordania.

Mientras la violencia es visible en las calles, también ocupa la mente y corazón de la gente. El miedo saca lo peor de las personas y la demanda de que sea derramada más sangre, como si eso reparara la sangre derramada. La retórica racista y el miedo hacen la situación más intensa. Una vez más el gobierno israelí responde a nivel militar: ha habido centenas de arrestos; el acceso de los palestinos al complejo de la mezquita de Al Aqsa ha sido limitado; han sido cerradas partes del Barrio Musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén a la entrada de palestinos; han sido cambiadas las reglas para abrir fuego para permitir que francotiradores disparen a niños y niñas; ha sido introducida una sentencia mínima para aquel que arroje piedras, lo que incluye a más de 150 niños arrestados en Jerusalén Oriental solo durante las últimas semanas; y ahora se habla de imponer un toque de queda o incluso el cierre de Jerusalén Oriental.

Todo esto constituye un castigo colectivo a toda la población de Jerusalén Oriental  de más de 300.000 personas. En el pasado, estas medidas probaron ser inefectivas para terminar con la violencia. Décadas de expoliación, ocupación y discriminación son las principales razones para la resistencia palestina. Más represión militar israelí y la actual ocupación y bloqueo nunca acabarán con el anhelo palestino por paz ni enfrentarán las causas de la violencia. En realidad, es probable que las acciones emprendidas por el gobierno israelí generen más violencia, destrucción y consoliden la división. Solo la justicia y la igualdad para todos traerá la paz y tranquilidad para los residentes de Israel y Palestina.

Como un grupo de judíos del mundo creemos que debe haber un cambio inmediato por parte del gobierno israelí y los israelíes. Corresponde a todos los judíos del mundo presionar al gobierno israelí —y a todos lo que siguen sus acciones y discurso— para que cambien el enfoque. La represión militar debe cesar inmediatamente; los palestinos deben tener acceso a la total libertad de movimiento. También es responsabilidad de l@s judí@s del mundo forzar a que los países donde vivimos cesen inmediatamente el apoyo militar y económico a la ocupación israelí de Palestina y el bloqueo a Gaza.

Llamamos a todas nuestras comunidades, judías o no, a insistir públicamente para que se le ponga fin a la violencia, la ocupación y la respuesta militar y en su lugar exigir igualdad y libertad para el pueblo palestino y justicia para todos y todas.

Adhieren hasta ahora:

Shomeret Shalom Rabbinic School & Learning Center

    Independent Jewish Voices Canada

    Australian Jewish Democratic Society (AJDS)

    Women in Black, Melbourne

    Jewdas, UK

    Tzedek Chicago

    South African Jews for a Free Palestine

    Jewish Voice for Democracy and Justice in Israel/Palestine (jvjp), Switzerland

    Een Andere Joodse Stem, Another Jewish Voice – Belgium

    Jewish Socialists’ Group – UK

    United Jewish People’s Order – Canada

    Beyt Tikkun Synagogue in Berkeley, California

    Jewish Voice for Peace Bay Area Chapter

    Jewish Voice for Peace Atlanta Chapter

    Jewish Voice for Peace, Los Angeles chapter

   Los Otros Judíos.com

Sahar Vardi, Jerusalem

    Micha K. Ben David, Jerusalem

    Daniel Mackintosh, London

    Ilana Sumka, Belgium

    Yael Shafritz, London

   Rabbi Brant Rosen, Chicago

   Rachel Diamond, London

   Sivan Barak, Melbourne

   Jordy Silverstein, Melbourne

  Bianca Neumann, São Paulo

  Gabriela Korman, Porto Alegre

   Annie Cohen, London

  Eran Cohen, London

 James Kleinfeld, London

 Joseph Finlay, London

   Lev Taylor, London

  Shajar Goldwaser, São Paulo

   Iara Haasz, São Paulo

   Lilian Avivia Lubochinski?, São Paulo

   Elena Judensnaider Knijnik, São Paulo

   Yuri Haasz, São Paulo

   Juliana Westmann Del Poente, São Paulo

   Breno Altman, São Paulo

   Igor Fillippe Goldstein, São Paulo

   Pedro Haasz Lakatos, São Paulo

   Moriel Rothman-Zecher, Jerusalem.

   Aryeh Bernstein, Chicago

   Micah Hendler, Jerusalem

    Rabbi Lynn Gottlieb

    Robin Rothfield, Melbourne

    Joan Nestle, Melbourne

    Jem Light, Melbourne

    Sue Leigh, Melbourne

    Ben Silverstein, Sydney

    Alex Nissen, Melbourne

   Margaret Jacobs, Melbourne

   Rae Abileah, USA

  Shereen Usdin, Johannesburg

 Lily Manoim, Cape Town

Merlynn Edelstein, Johannesburg

David Fine, Johannesburg

 Dr. Fran Shahar, Atlanta

 Ilise Cohen, Atlanta

Michal Shilor, Jerusalem

Raoul Fishman

Judy Favish, Cape Town

Sheila Barsel, Cape Town

David Sanders, Cape Town

Heidi Grunebaum, Cape Town

Anya Topolski, Belgium

Dror Feiler, Sweden, Chair person for EJJP

Free Polazzo, Douglasville, Ga

Tovah Melaver, Decatur

Torii Lang, Decatur, Ga

Dr. Beth-Ann Buitekant, Atlanta, GA

Connie Sosnoff, Atlanta, GA

Tali Feld Gleiser, the Dominican Republic

Moira Levy, Cape Town

Esther Mack, Jerusalem

Elizabeth Beck, Atlanta, GA

Shelby Weiner, Tel Aviv

Rabbi Michael Lerner, USA

Rina King, Cape Town

Benjamin Mordecai Ben-Baruch, Ashland

Estee Chandler, Los Angelas

Rachel Ida Buff, Los Angelas

Cat J. Zavis, Executive Director, Network of Spiritual Progressives

Rosa Manoim, Johanesbourg

Kathy Barolsky, South Africa

Free Solomon Polazzo, USA

Randy Aronov, USA

 Nina M. Stein, Waterbury Connecticut

  Joel Wool, Boston

Foto: Amir Bitan

Traducción: TFG.

Noticias desde Palestina/Israel 19 de octubre

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Israel propone prisión para niños implicados en «actos de terrorismo»

5a989561944ad98510fe16954223ce91Foto: EFE

La ministra de Justicia de Israel, Ayelet Shaked, promueve una ley que permita encarcelar a niños de 12 años implicados en «actos de terrorismo» cuando la región vive una oleada de violencia, informó la edición electrónica de The Jerusalem Post.

La propuesta de Shaked se produce después de un caso en el que un menor palestino de 13 años, Ahmed Manasra, participó junto a su primo Hasan, de 15, en el apuñalamiento hace una semana de un israelí de 13 años, herido en estado crítico, y otro de 24.

Hasan murió a manos de las fuerzas de seguridad, pero Ahmed solo resultó herido y fue detenido.

De acuerdo a la actual legislación, no cumplirá prisión incluso si es condenado por las varias tentativas de asesinato que la fiscalía se prevé solicitará contra él, ya que aunque los menores sólo pueden ser incriminados a partir de los 12 años, sólo pueden ser enviados a la cárcel desde los 14, lo que ha abierto el debate público acerca de la situación de Manasra.

Shaked busca impulsar la legislación a fin de que entre en vigor lo antes posible y Manasra, atendido por sus heridas en un hospital israelí que estaba previsto que abandonase hoy, pueda entrar en prisión.

La Fiscalía podría tratar de aplazar la causa contra el menor palestino hasta el próximo enero, cuando cumple 14 años, o pedir que sea enviado a un correccional hasta que cumpla 20.

Grupos de derechos humanos y civiles han criticado a Israel en numerosos frentes por su trato legal y de las fuerzas de seguridad dispensado hacia los menores palestinos.

También entre las nuevas medidas de seguridad y legales que se valoran, el Ejecutivo israelí aprobó ayer respaldar una legislación que permitirá a la policía cachear a personas incluso si no son sospechosas de cometer crimen alguno.

La propuesta fue aprobada en primera lectura en el Parlamento en 2011 -quedan pendientes otras dos votaciones para su aprobación final-, y estaba destinada a combatir la delincuencia y actos violentos en clubes nocturnos, si bien el proceso legislativo quedó entonces paralizado.

El titular de Seguridad Pública, Guilad Erdán, la rescató recientemente para hacer frente a la actual oleada de ataques palestinos contra israelíes y, tras su aprobación por el gabinete, se espera que sea sometida próximamente a votación en el Plenario, informa hoy el diario Haaretz.

En la actual oleada de violencia, que comenzó el pasado 1 de octubre, han fallecido 8 israelíes y 42 palestinos (casi la mitad de ellos atacantes), además de un árabe israelí autor de un atentado anoche en Bersheva (sur de Israel) y un ciudadano eritreo muerto por agentes que lo confundieron con el atacante en ese mismo suceso.

Fuente: http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/israel-propone-prision-ninos-implicados-actos-de-terror-articulo-593559


Matan en Israel a un eritreo que recibe patadas y escupitajos antes de morir

  • Un vídeo muestra cómo la víctima, que recibió un disparo de un guardia de seguridad israelí, es golpeada por varias personas en una estación de bus
  • El suceso tuvo lugar después de que un palestino matara en la misma estación de bus a un soldado israelí e hiriera a 10 personas más

Captura-ciudadano-ensangrentado-disparado-Israel_EDIIMA20151019_0238_4Captura de pantalla del vídeo que muestra al ciudadano eritreo ensangrentado en el suelo, tras ser disparado en Israel

Ocurrió anoche en la estación de autobuses de la ciudad israelí de Bersheeva. Un atacante palestino armado con un rifle y un cuchillo mató a un soldado israelí e hirió a diez personas más, dos de ellas de gravedad. El agresor fue abatido a tiros. También un ciudadano eritreo que se encontraba en la estación recibió un disparo, confundido con un segundo atacante.

Ya en el suelo, ensangrentada, la víctima fue golpeada, pateada y escupida por varias personas, y posteriormente, al ser trasladada a una ambulancia, una multitud intentó impedir su traslado al grito de «muerte a los árabes», la misma consigna empleada hace unos días por un grupo de radicales israelíes en Jerusalén que persiguieron a un joven palestino -al que acusaban de ser un agresor- hasta que éste fue muerto a tiros por un agente israelí.

En un vídeo difundido en Internet se ve cómo un soldado israelí da una patada en la cabeza del inmigrante eritreo, llamado Mila Binsamo, mientras este yace en el suelo con una herida de bala. También se ve cómo otra persona levanta una hilera de asientos y los deja caer sobre el cuerpo de la víctima, mientras otros hombres tratan de protegerlo colocando por encima de la víctima un taburete a modo de barrera.

Las autoridades han informado de que el fallecido era un inmigrante eritreo que había solicitado el asilo en Israel. Desde el estallido de la llamada «Intifada de los cuchillos» varios atacantes palestinos han matado a ocho israelíes, mientras que las fuerzas de seguridad de Israel, con orden de disparar a matar en vez de arrestar, han matado a casi medio centenar de palestinos, en acciones que diversas organizaciones de derechos humanos califican como asesinatos extrajudiciales que deben ser investigados.

Fuente: ElDiario.es


200 colonos israelíes atacan pueblo palestino con bombas incendiarias

Resumen Medio Oriente / Agencia Ma’an/ 18 de octubre 2015.- Más de 200 colonos israelíes atacaron a los pueblos palestinos de Wad al-Haseen y Wad al-Nasara cerca del asentamiento ilegal israelí de Kiryat Arba durante la noche en el distrito oriental de Hebrón ocupado el sur de Cisjordania.

Durante el ataque, los colonos israelíes lanzaron piedras y bombas incendiarias a hogares palestinos e hirieron al menos a tres personas, dos de las cuales eran menores de edad, mientras que las fuerzas israelíes después dispararon e hirieron a un palestino con fuego vivo.

Un portavoz del ejército israelí dijo que no tenía reportes de lesiones con fuego real.

El portavoz dijo que los enfrentamientos entre palestinos e israelíes irrumpieron en la zona, después de lo cual las fuerzas israelíes “llegaron al lugar

Kayed Daana, uno de los residentes, cuya casa fue atacada dijo a la agencia Maan que decenas de colonos israelíes atacaron su barrio , hiriendo al menos a tres de sus vecinos que se han identificado como Imad (40 años de edad) y dos menores, Abdullah, 13, y Muhammad, 17. Las lesiones de este último eran las más graves de los tres, ya que recibió un golpe en el pecho con una de las bombas de fuego, dijeron médicos.

Daana dijo a Maan que le gustaría instar a la Cruz Roja Internacional y otras organizaciones en la comunidad internacional a intervenir contra violaciónes israelíes y los ataques contra los palestinos.

Bassam al-Jabri, uno de los residentes, dijo que vio a los atacantes colonos israelíes que cortaron la valla de bloqueo que separa el asentamiento ilegal israelí de Kiryat con las casas cercanas de palestinos, mientras que bajo la protección de las tropas israelíes atacaron su barrio con bombas.

Al-Jabri dijo que su casa fue una de las que fue incendiada, pero que él y sus vecinos pudieron apagar el fuego antes de que pudiera dañar toda su casa.

Durante los ataques, los aldeanos palestinos huyeron a sus mezquitas locales y utilizaron el amplificador de la mezquita para pedir ayuda a los pueblos y comunidades palestinas vecinas, que respondieron a sus llamadas.

Las fuerzas israelíes luego se involucraron, disparando gases lacrimógenos contra los palestinos que llegaron desde otros barrios para ayudar a sus hermanos atacados

Un miembro de la comunidad Farid al-Razim, dijo a Maan que los aldeanos en su área fueron atacados por colonos israelíes con bombas incendiarias, mientras que las fuerzas israelíes disparaban gases lacrimógenos, y que uno de los palestinos de una aldea vecina que había venido a ayudar fue baleado y herido con fuego vivo.

Ciudades y pueblos palestinos en la zona de Naplusa están rodeadas de asentamientos y puestos de avanzada israelíes, muchos de los cuales están protegidos por el ejército israelí y han ganado notoriedad por estar compuesto por los colonos más extremistas.

El gobierno palestino no tiene jurisdicción sobre los israelíes en Cisjordania, y los actos violentos llevados a cabo por los colonos israelíes a menudo se producen en presencia de las fuerzas militares israelíes que rara vez actúan para proteger a los palestinos.

Fuente: Resumen Latinoamericano.

El mito de la creación de Israel por las Naciones Unidas

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Por Jeremy R. Hammond.

Traducido para Rebelión por J. M. y revisado por Caty R.

Muchas de las creencias históricas que se han filtrado hasta nosotros se basan en las distorsiones, verdades a medias o en ninguna verdad en absoluto. Según el analista político Jeremy R. Hammond, el punto de vista predominante sobre la creación de Israel, que se encuentra en el núcleo del denominado conflicto palestino-israelí, no es una excepción. Hammond hace un relato detallado de la manipulación, la injusticia y el fracaso de las Naciones Unidas para cumplir sus propias normas que han causado grandes turbulencias políticas y una catástrofe humanitaria en la región del Oriente Medio durante más de sesenta años.

sesión ONU

En 1947 la sesión de la Asamblea General que aprobó la Resolución 181.

Hay una creencia ampliamente aceptada de que la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas «creó» el Estado de Israel, basada en el entendimiento de que esta resolución implicó la partición de Palestina o, de alguna forma, que confirió autoridad legal o la legitimación de la declaración de la existencia del Estado de Israel. Sin embargo, a pesar de su popularidad, esta creencia en realidad no tiene una base de sustentación, como lo demuestran indiscutiblemente la revisión de la historia de la resolución y el examen de los principios jurídicos.

Gran Bretaña ocupó Palestina durante la Primera Guerra Mundial, y en julio de 1922 la Liga de Naciones dio a conocer su mandato para Palestina, reconoció al gobierno británico como potencia ocupante y le confirió la autoridad legal para administrar temporalmente el territorio [1]. El 2 de abril de 1947, tratando de alejarse del conflicto que había surgido en Palestina entre árabes y judíos, como resultado del movimiento sionista que tenía como objetivo establecer en Palestina un «hogar nacional para el pueblo judío» [2], el Reino Unido presentó una carta a la ONU solicitando al Secretario General «la inclusión de la cuestión de Palestina en el orden del día de la Asamblea General en su próximo período ordinario de sesiones anual», y pidiendo a la Asamblea «hacer recomendaciones, de conformidad con el artículo 10 de la Carta, con respecto al futuro gobierno de Palestina” [3]. A tal fin, el 15 de mayo, la Asamblea General aprobó la Resolución 106, que estableció el Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP) para investigar «la cuestión de Palestina», y para que «prepare un informe a la Asamblea General” con base en sus conclusiones, y para «presentar las propuestas que considere apropiadas para la solución del problema de Palestina»[4].

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El 3 de septiembre, UNSCOP emitió su informe a la Asamblea General donde explicitaba su recomendación de la mayoría de que Palestina se dividiera en Estados separados, uno árabe y otro judío. Allí se señalaba que la población de Palestina hacia finales de 1946 se estimaba en casi 1.846.000 personas, de las cuales 1.203.000 eran árabes (el 65 por ciento) y 608.000 judíos (el 33 por ciento). El crecimiento de la población judía se debió principalmente a la inmigración, mientras que el crecimiento de la población árabe había sido «casi en su totalidad» debido al crecimiento natural. Se observaba que «no hay una clara separación territorial de las poblaciones judías y árabes en las grandes áreas contiguas», e incluso en el distrito de Jaffa, que incluía Tel Aviv, los árabes constituían la mayoría [5]. Las estadísticas de los propietarios de la tierra desde 1945 demostraron que los árabes poseían más tierra que los judíos en todos los distritos de Palestina. El distrito con mayor porcentaje de propiedad judía era Jaffa, donde el 39 por ciento de la tierra estaba en manos de los judíos, comparado con el 47 por ciento de propiedad árabe [6]. En el conjunto de Palestina en ese momento y según el informe de la NSCOP, los árabes eran propietarios del 85 por ciento de la tierra [7], mientras que los judíos tenían menos del 7 por ciento [8].

A pesar de estos hechos, la propuesta de la UNSCOP era que el Estado árabe se constituyera solamente en el 45,5 por ciento de la totalidad de Palestina, mientras que a los judíos se les otorgaría el 55,5 por ciento de la superficie total para su Estado [9]. La UNSCOP reconoció en su informe que:

«De acuerdo con el principio de la libre determinación, aunque el derecho internacional reconoció este principio al final de la Primera Guerra Mundial y se ha respetado en lo que respecta a los territorios árabes, en el momento de la creación de los mandatos clase ‘A’ no se aplicó a Palestina, obviamente debido a la intención posibilitar la creación del hogar nacional judío allí. En realidad bien podría decirse que el hogar nacional judío y el sui generis Mandato para Palestina van contra este principio” [10].

En otras palabras, el informe reconoce explícitamente que la negación de la independencia palestina con el fin de lograr el objetivo de establecer un Estado judío constituía una negación del derecho de la mayoría árabe a la libre determinación. Y sin embargo, a pesar de este reconocimiento, la UNSCOP aceptó esa negación de los derechos árabes dentro del marco legítimo que debía otorgar una solución razonable al conflicto.

Tras la publicación del informe de la UNSCOP, el Reino Unido emitió un comunicado manifestando su acuerdo con las recomendaciones del informe, pero añadió que «si la Asamblea recomendara una política que no fuera aceptable tanto para judíos como para árabes, el Gobierno del Reino Unido no se sentiría capaz de ponerlo en práctica” [11]. La posición de los árabes había sido clara desde el principio, pero el Alto Comisionado Árabe emitió un comunicado el 29 de septiembre reiterando que «los árabes de Palestina estaban decididos a oponerse por todos los medios a su alcance a cualquier régimen que implique segregación o partición que otorgue a una minoría una posición de preferencia». En su lugar:

«Abogó por la libertad y la independencia de un Estado árabe en toda Palestina y que respetará los derechos humanos, las libertades fundamentales y la igualdad de todas las personas ante la ley y protegerá los derechos e intereses legítimos de todas las minorías, garantizando al mismo tiempo la libertad de culto y el acceso a los Santos Lugares” [12].

A continuación el Reino Unido emitió una declaración en la que reitera «que el Gobierno de Su Majestad no podría desempeñar un papel importante en la aplicación de un régimen que no fuera aceptable para ambas partes, árabes y judíos», pero añadiendo «que, sin embargo, no desea obstaculizar la aplicación de una recomendación aprobada por la Asamblea General» [13].

El Comité Especial nombrado para la cuestión de Palestina fue establecido por la Asamblea General poco después de la publicación del informe UNSCOP con el fin de seguir estudiando el problema y hacer recomendaciones. Paralelamente se creó un segundo comité que tenía la misión de examinar las cuestiones jurídicas relativas a la situación en Palestina, y publicó el informe de sus conclusiones el 11 de noviembre. Observó que el informe de la UNSCOP había aceptado una premisa básica «que las reclamaciones de Palestina por parte de los árabes y los judíos son válidas ambas», que «no estaba apoyado por ninguna razón convincente y demostrable que diga lo contrario de todas las pruebas presentadas”. Con el fin del mandato y la retirada de los británicos, «no hay ningún obstáculo para convertir Palestina en un Estado independiente», que «sería la culminación lógica de los objetivos del mandato» y el Pacto de la Liga de las Naciones. Se consideró que «la Asamblea General no es competente para recomendar, y menos aún para obligar a cumplir, cualquier otra solución que el reconocimiento de la independencia de Palestina, y que la solución del futuro gobierno de Palestina es un asunto exclusivo del pueblo de Palestina”. Llegó a la conclusión de que «no es necesario ni apropiado continuar con las discusiones del problema de Palestina, y este tema debe borrarse de la agenda de la Asamblea General», pero que si hubiera una disputa sobre este punto, “sería esencial consultar la opinión de la Corte Internacional de Justicia sobre esta cuestión», como ya había sido solicitada por varios Estados árabes. Se concluyó además que el plan de partición era «contrario a los principios de la Carta, y las Naciones Unidas no tienen poder para hacer efectivo ese plan”. Las Naciones Unidas no pueden:

«Privar a la mayoría del pueblo palestino de su territorio y transferirlo para uso exclusivo de una minoría del país… La Organización de las Naciones Unidas no tiene poder para crear un nuevo Estado. Esta decisión sólo puede adoptarse por la libre voluntad del pueblo de los territorios en cuestión. Este requisito no se cumple en este caso, ya que no es una propuesta de la mayoría e implica el establecimiento de un Estado judío con total desprecio de los deseos e intereses de los árabes de Palestina” [14].

Sin embargo la Asamblea General aprobó la Resolución 181 del 29 de noviembre con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones [15]. El texto pertinente de la resolución dice:

«La Asamblea General….

Recomienda al Reino Unido, como Potencia Mandataria de Palestina, y a todos los demás miembros de las Naciones Unidas, la adopción y aplicación, en relación con el futuro gobierno de Palestina, del Plan de Partición con Unión Económica que figuran a continuación;

Pide que:

(A) El Consejo de Seguridad adopte las medidas necesarias conforme a lo dispuesto en el plan para su aplicación;

(B) El Consejo de Seguridad considera la posibilidad, si las circunstancias durante el período de transición requieren una consideración tal, si la situación en Palestina constituye una amenaza para la paz. Si se considera que tal amenaza existe, y con el fin de mantener la paz y la seguridad internacionales, el Consejo de Seguridad debe completar la autorización de la Asamblea General mediante la adopción de la medida, conforme a los artículos 39 y 41 de la Carta, para facultar a la Comisión de las Naciones Unidas, conforme a lo dispuesto en la presente resolución, para ejercer en Palestina las funciones que le son asignadas por la presente resolución;

(C) El Consejo de Seguridad considera una amenaza para la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión, de conformidad con el artículo 39 de la Carta, cualquier intento de alterar por la fuerza lo acordado en la presente resolución;

(D) El Consejo de Administración Fiduciaria se informará de las responsabilidades que le incumben en este plan;

Hace un llamamiento a los habitantes de Palestina a que tomen las medidas necesarias por su parte para poner este plan en vigor;

Hace un llamamiento a todos los gobiernos y todos los pueblos de que se abstengan de tomar medidas que puedan obstaculizar o retrasar la realización de estas recomendaciones… [16].

Una simple lectura del texto es suficiente para demostrar que la resolución para la partición de Palestina no tiene ninguna base legal para hacerlo. Simplemente se recomienda que el plan de partición se implemente y pidió al Consejo de Seguridad tratar el asunto en ese foro. Se exhortó a los habitantes de Palestina a aceptar el plan, pero, sin duda, sin ninguna obligación de hacerlo.

Un plan que nunca se implementó

El asunto fue tratado tanto por el Consejo de Seguridad, donde el 9 de diciembre el representante de Siria ante la ONU Faris El-Khouri observó que «la Asamblea General no es un gobierno mundial que pueda dictar órdenes, decidir la partición de Estados o imponer constituciones, ni normas, ni reglamentos y tratados sobre personas sin su consentimiento”. Cuando el representante soviético Andrei Gromyko dijo que la opinión de su gobierno era contraria y que «La resolución de la Asamblea General debe ser implementada» por el Consejo de Seguridad, El-Khouri respondió señalando además que:

«Algunos párrafos de la resolución de la Asamblea General, que conciernen al Consejo de Seguridad, se refieren al Consejo mismo, a saber, los párrafos (a), (b) y (c), describiendo las funciones del Consejo de Seguridad con respecto a la cuestión palestina. Todos los miembros del Consejo de Seguridad están familiarizados con las funciones del Consejo, que están bien definidas y establecidas en la Carta de las Naciones Unidas. No creo que la resolución de la Asamblea General pueda añadir o eliminar alguna de estas funciones. Las recomendaciones de la Asamblea General son bien conocidas por ser recomendaciones, y los Estados miembros no están obligados a aceptarlas por la fuerza. Los Estados miembros pueden aceptarlas o no, y lo mismo se aplica al Consejo de Seguridad” [17].

El 6 de febrero de 1948, el Alto Comité Árabe comunicó nuevamente al Secretario General de las Naciones Unidas su posición diciendo que el plan de partición era «contrario a la letra y el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas». Las Naciones Unidas «no tienen jurisdicción para ordenar o recomendar la partición de Palestina. No hay nada en la Carta que justifique dicha autoridad, por lo tanto la recomendación de la partición es ultra vires y por lo tanto nula y sin efecto”. Además, el Alto Comité Árabe señaló que:

«Las delegaciones árabes presentaron propuestas en la Comisión Especial con el fin de remitir toda la cuestión jurídica planteada para que la Corte Internacional de Justicia emita su fallo. Dichas propuestas nunca fueron sometidas a votación por el presidente de la Asamblea. Las Naciones Unidas son un organismo internacional encargado de hacer cumplir la paz y la justicia en los asuntos internacionales. ¿Cómo se podría tener confianza en dicho órgano si injustificadamente y sin razón se niega a remitir una controversia a la Corte Internacional de Justicia?

«Los árabes de Palestina nunca reconocerán la validez de las recomendaciones fruto de extorsiones para aprobar la partición ni a la autoridad de las Naciones Unidas para llevarlas a cabo», declaró el Alto Comité Árabe, y considerarán «que cualquier intento por parte de los judíos o cualquier potencia o grupo de establecer un Estado judío en territorio árabe sería considerado como un acto de agresión al que se opondrá resistencia en defensa propia por la fuerza» [18].

El 16 de febrero, la Comisión de las Naciones Unidas para Palestina, encargada por la Asamblea General de preparar la transferencia de autoridad de la Potencia mandataria a los gobiernos sucesores en el marco del plan de partición, publicó su primer informe al Consejo de Seguridad. Llegó a la conclusión con respecto al rechazo árabe de que «se ve enfrentado a un intento de desertar de sus fines, y para anular la resolución de la Asamblea General», y pidiendo al Consejo de Seguridad que proporcionara una fuerza armada», que sólo permitiría a la Comisión cumplir sus responsabilidades sobre la terminación del Mandato”. En efecto, la Comisión Palestina había determinado que el plan de partición debe ser aplicado en contra de la voluntad de la mayoría de la población de Palestina por la fuerza [19].

Warren R. Austin (L), Representante Permanente de EE.UU. ante las Naciones Unidas, desde enero de 1946 hasta enero 1947.

Warren R. Austin (L), Representante Permanente de EE.UU. ante las Naciones Unidas, desde enero de 1946 hasta enero 1947.

En respuesta a esta propuesta, Colombia redactó un borrador notificando al Consejo de Seguridad que en la Carta de las Naciones Unidas no se autoriza al Consejo de seguridad a crear fuerzas especiales para el propósito de la Comisión para Palestina [20]. El delegado de los Estados Unidos, Warren Austin, declaró en el mismo sentido dentro del marco del 253 encuentro del Consejo de Seguridad, el 24 de febrero:

El Consejo de Seguridad está autorizado para tomar medidas de fuerza con respecto a Palestina para eliminar una amenaza a la paz internacional. La Carta de las Naciones Unidas no faculta al Consejo de Seguridad para hacer cumplir un acuerdo político si se atiene a la recomendación de la Asamblea General o del mismo Consejo de Seguridad. Lo que esto significa es lo siguiente: El Consejo de Seguridad, en virtud de la Carta, puede tomar medidas para prevenir la agresión contra Palestina desde el exterior. El Consejo de Seguridad, por estos mismos poderes, puede tomar medidas para prevenir una amenaza a la paz y la seguridad internacionales desde el interior de Palestina. Pero esta acción debe dirigirse exclusivamente al mantenimiento de la paz internacional. Las acciones del Consejo de Seguridad, en otras palabras, tienen como objetivo mantener la paz y no forzar una partición [21].

Los Estados Unidos, sin embargo, presentaron su propio proyecto de texto todavía más ambiguo aceptando las sugerencias de la Comisión para Palestina «enmarcado bajo la autoridad del Consejo de Seguridad según la Carta» [22]. Faris El-Khouri se opuso al proyecto de EE.UU. sobre la base de que «antes de aceptar estas tres peticiones, es nuestro deber comprobar si están o no en el marco del Consejo de Seguridad y bajo los límites de la Carta. Si se comprueba que no responden a sus principios, debemos abstenernos de aceptarlas”. Recordó que en la misma declaración de Austin se menciona la falta de autoridad del Consejo de Seguridad, diciendo: «Se deriva de este hecho incuestionable que cualquier recomendación sobre una solución política sólo puede aplicarse si las partes interesadas aceptan de buen grado y se complementan”. Además, «el plan de partición en sí constituye una amenaza para la paz si es rechazado abiertamente por todos aquellos a cuyas expensas iba a ser ejecutado” [23]. Austin, a su vez explicó la intención del proyecto de los EE.UU. indicando su aceptación de la Resolución 181:

Sujetos a la limitación de que la fuerza armada no puede utilizarse para la ejecución del plan, ya que la Carta limita expresamente el uso de la fuerza de las Naciones Unidas a las amenazas y quebrantamientos de la paz y las agresiones que afecten a la paz internacional. Por lo tanto, debemos interpretar la resolución de la Asamblea General en el sentido de que las medidas de las Naciones Unidas para aplicar la presente resolución son medidas pacíficas.

Por otra parte, continuó explicando Austin el proyecto de EE.UU.:

No autorizar el uso de la aplicación de los artículos 39 y 41 de la Carta de facultar a la Comisión de Naciones Unidas para ejercer en Palestina las funciones asignadas por la resolución, porque la Carta no autoriza ni a la Asamblea General ni al Consejo de Seguridad a hacer tal cosa [24].

Cuando el Consejo de Seguridad adoptó finalmente una resolución el 5 de marzo, se limitó a hacer una nota de «Habiendo recibido la Asamblea General la resolución 181” y el primer Informe mensual de la Comisión de Palestina, y resolvió:

Hacer un llamamiento a los miembros permanentes del Consejo para consultar e informar al Consejo de Seguridad sobre la situación con respecto a Palestina y que, según sea el resultado de dichas consultas, las recomendaciones relativas a la orientación y las instrucciones que podrían ser útiles y el Consejo transmitiera a la Comisión de Palestina con miras a la aplicación de la resolución de la Asamblea General [25].

Durante los siguientes debates del Consejo de Seguridad sobre la forma de proceder, Austin observó que había quedado claro «que el Consejo de Seguridad no está preparado para seguir adelante con los esfuerzos para aplicar este plan en la situación actual”. Al mismo tiempo era evidente que el Reino Unido anunció la finalización del mandato para el 15 de mayo y que ese anuncio «daría lugar, a la luz de la información disponible, al caos, a intensos combates y a la pérdida de muchas vidas en Palestina.» La ONU no puede permitir esto, dijo, y el Consejo de Seguridad tiene la responsabilidad y autoridad en virtud de la Carta de actuar para prevenir tal amenaza para la paz. Los EE.UU. también propusieron la creación de un fideicomiso de Palestina para dar otra oportunidad a los judíos y árabes de llegar a un acuerdo. En espera de la celebración de un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General con ese fin, «creemos que el Consejo de Seguridad debe instar a la Comisión Palestina a suspender sus esfuerzos para aplicar el plan de partición propuesto” [26].

El Presidente del Consejo de Seguridad, en su calidad de representante de China, respondió: «Las Naciones Unidas fueron creadas principalmente para el mantenimiento de la paz internacional. Sería trágico el hecho de que las Naciones Unidas, al intentar una solución política, llegaran a ser la causa de una guerra. Por estas razones mi delegación apoya los principios generales de la propuesta de la delegación de los Estados Unidos” [27]. En una nueva reunión del Consejo de Seguridad, el delegado de Canadá señaló que el plan de partición «se basa en una serie de supuestos importantes», el primero de ellos que «se suponía que las dos comunidades que habitan en Palestina cooperarían en la puesta en vigor de la solución al problema de Palestina, que fue recomendada por la Asamblea General” [28]. El delegado de Francia, mientras declinaba prorrogar la aprobación o desaprobación de la propuesta de EE.UU., señaló que permitiría cualquier número de soluciones alternativas del plan de partición, incluyendo «un Estado único, con suficientes garantías para las minorías» [29]. El representante de la Agencia Judía para Palestina leyó un comunicado rechazando categóricamente «cualquier plan para establecer un régimen de administración fiduciaria de Palestina», que «implicaría necesariamente una negación del derecho judío a la independencia nacional” [30].

Consciente del deterioro de la situación en Palestina, y deseando evitar la promoción de debates, los EE.UU. propusieron otro proyecto de resolución pidiendo una tregua entre los grupos armados árabes y judíos que Austin señaló que «no afectará a las reivindicaciones de los dos grupos» y que «no se mencionara la administración fiduciaria» [31]. Fue aprobado como Resolución 43 el 1 de abril [32]. La resolución 44 se aprobó el mismo día requiriendo que «el Secretario General, de conformidad con el artículo 20 de la Carta de las Naciones Unidas, convocara un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General con el objetivo de examinar más a fondo la cuestión del futuro gobierno de Palestina» [33]. La resolución 46 del Consejo de Seguridad reiteró el llamado para el cese de las hostilidades en Palestina [34], y la resolución 48 estableció una «tregua de la Comisión» para promover el objetivo de la aplicación de sus resoluciones que piden que se ponga fin a la violencia [35].

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El 14 de mayo de 1948, un día antes de que expirara el mandato Británico, David Ben-Gurion declaró unilateralmente la creación del Estado de Israel, refiriéndose a la decisión de la Asamblea General de la ONU como una justificación legal para el establecimiento del Estado.

El 14 de mayo, la dirección sionista declaró unilateralmente la existencia del Estado de Israel, citando que la Resolución 181 es «el reconocimiento por parte de las Naciones Unidas del derecho del pueblo judío a establecer su Estado» [36]. Por lo que la guerra se produjo inevitablemente.

La Autoridad de las Naciones Unidas con respecto a la partición

El capítulo 1, artículo 1 de la Carta de la ONU, ésta define sus propósitos y principios, que son de «mantener la paz y la seguridad internacionales», «desarrollar relaciones de amistad entre las naciones, basadas en el respeto al principio de igualdad de derechos y autodeterminación de los pueblos» y «lograr la cooperación internacional» sobre varios temas y «desarrollo y estímulo del respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos».

Las funciones y atribuciones de la Asamblea General se enumeran en el capítulo IV, artículos 10 a 17. Su tarea es la de iniciar estudios y hacer recomendaciones para promover la cooperación internacional y el desarrollo del derecho internacional, para recibir informes del Consejo de Seguridad y otros órganos de las Naciones Unidas y examinar y aprobar el presupuesto de la organización. También se encarga de realizar funciones en el sistema internacional de administración fiduciaria. Su autoridad se limita a considerar y discutir los asuntos en el ámbito de la Carta, hacer recomendaciones a los Estados miembros o al Consejo de Seguridad o llamar la atención sobre ciertos asuntos de los que el Consejo de Seguridad debe ocuparse.

En el capítulo V, artículos 24 a 26, establece las funciones y atribuciones del Consejo de Seguridad. Tiene la tarea de mantener la paz y la seguridad de conformidad con los propósitos y principios de las Naciones Unidas. Los poderes otorgados específicamente al Consejo de Seguridad se presentan en los capítulos VI, VII, VIII y XII. En virtud del Capítulo VI, el Consejo de Seguridad puede convocar a las partes a resolver las controversias por medios pacíficos, investigar y tomar una determinación acerca de si una controversia o situación constituye una amenaza para la paz y la seguridad. Puede recomendar procedimientos adecuados para resolver los conflictos, teniendo en cuenta que «las controversias legales, por regla general deberán ser sometidas por las partes a la Corte Internacional de Justicia». En virtud del Capítulo VII, el Consejo de Seguridad puede determinar la existencia de una amenaza a la paz y hacer recomendaciones o decidir qué medidas se deben tomar para mantener o restablecer la paz y la seguridad. Podrá instar a las partes interesadas a que adopten medidas provisionales «sin perjuicio de los derechos, reclamaciones o la posición de las partes interesadas”. Se podrá pedir a las partes interesadas que empleen «medidas que no impliquen el uso de la fuerza armada» para aplicar esas medidas. En caso de que tales medidas no resulten adecuadas, se podrá autorizar el uso de las fuerzas armadas «para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales». El capítulo VIII establece que el Consejo de Seguridad «fomentará el desarrollo de arreglos pacíficos para las controversias de carácter local» a través de acuerdos u organismos regionales, y de utilizarlos bajo su autoridad para hacer cumplir tales acciones.

Las funciones y atribuciones del Sistema Internacional de Administración Fiduciaria se enumeran en el capítulo XII, artículos 75 a 85. El propósito del sistema es el de administrar y supervisar los territorios que allí se sitúan de acuerdo con el objetivo de «evolucionar hacia la autonomía o la independencia, que pueden ser apropiadas a las circunstancias particulares de cada territorio y de sus pueblos y los deseos libremente expresados de los pueblos interesados». El sistema funcionará de conformidad con los propósitos de las Naciones Unidas, según se establece en el artículo 1, incluyendo el respeto del derecho a la libre determinación. La Asamblea General se encarga de todas las funciones «no calificadas como estratégicas”, que son designadas para el Consejo de Seguridad. Se estableció un Consejo de Administración Fiduciaria para ayudar a la Asamblea General y al Consejo de Seguridad a desempeñar sus funciones en el sistema.

El capítulo XIII, artículo 87, establece las funciones y atribuciones del Consejo de Administración Fiduciaria, que son compartidos por la Asamblea General. Se otorga autorización para examinar los informes, aceptar y examinar las peticiones, facilitar las visitas a los territorios en fideicomiso, y «tomar estas y otras acciones de conformidad con los términos de los acuerdos de administración fiduciaria». Otra sección relevante es el capítulo XI, titulado «Declaración con respecto a los territorios que no están bajo autogobierno y donde se establece que:

Los miembros de las Naciones Unidas que tengan o asuman la responsabilidad de administrar territorios cuyos pueblos no hayan alcanzado todavía la plenitud del gobierno propio, reconocen el principio de que los intereses de los habitantes de esos territorios están por encima, y aceptan como un encargo sagrado la obligación de promover al máximo, dentro del sistema de la paz y la seguridad internacionales establecido por esta Carta, el bienestar de los habitantes de estos territorios…

Con tal fin, los Estados miembros están para «alcanzar el autogobierno, tener debidamente en cuenta las aspiraciones políticas de los pueblos, y para ayudarlos progresivamente al libre desarrollo de sus instituciones políticas».

Conclusión

El Plan de Partición presentado por UNSCOP estaba empeñado en crear en Palestina un Estado judío contrario a la voluntad expresa de la mayoría de sus habitantes. A pesar de que constituían sólo un tercio de la población y poseían menos del 7 por ciento de la tierra, se pretendía otorgar a los judíos más de la mitad de Palestina con el propósito de crear el Estado judío. En otras palabras, sería tomar la tierra de los árabes y dársela a los judíos. La injusticia inherente al Plan de Partición se encuentra en claro contraste con el plan alternativo propuesto por los árabes, que era el de un Estado independiente de Palestina, en el que serían reconocidos y respetados los derechos de la minoría judía, y que brindaría la representación de la población judía en una sociedad con gobierno democrático. El plan de partición fue abiertamente perjudicial para los derechos de la población de mayoría árabe, y se basaba en el rechazo de su derecho a la libre determinación. Esto es aún más controvertido en la medida en que el informe de la UNSCOP reconoce explícitamente que la propuesta de crear un Estado judío en Palestina es contraria al principio de autodeterminación. El plan se basaba también en la suposición errónea de que los árabes simplemente consentirían en que sus tierras fueran arrebatadas y voluntariamente cederían sus derechos de población mayoritaria, incluido su derecho a la libre determinación.

La Resolución 181 de la Asamblea General sobre la partición de Palestina no es legal ni confiere a los dirigentes sionistas ninguna autoridad legal para declarar unilateralmente la existencia del Estado judío de Israel. Es simplemente una recomendación de que el plan de partición de la UNSCOP sea aceptado e implementado por las partes interesadas. Naturalmente, para tener algún peso de ley, el plan, como cualquier contrato, tendría que haber sido formalmente acordado por ambas partes, que no sucedió. Tampoco puede legalmente la Asamblea General decidir la partición de Palestina ya que, haciéndolo, confiere autoridad legal para la creación de Israel a los dirigentes sionistas, y, como se ha dicho antes, carecía de dicha autoridad. Cuando el Consejo de Seguridad examinó la cuestión planteada por la Asamblea General, no se pudo llegar a ningún consenso sobre cómo proceder con la aplicación del plan de partición. Siendo evidente que el plan no podía aplicarse por medios pacíficos, la sugerencia de que se aplicara por la fuerza fue rechazada por los miembros del Consejo de Seguridad. El simple hecho del asunto es que el plan nunca se implementó. Numerosos delegados de los Estados miembros, incluidos los EE.UU., llegaron a la conclusión de que el plan era impracticable, y, además, que el Consejo de Seguridad no tiene autoridad para aplicar dicho plan, excepto por consentimiento mutuo de las partes involucradas, que estuvieron ausentes en este caso.

Los Estados Unidos, Siria, y otros miembros de las Naciones Unidas tenían razón en sus observaciones de que si bien el Consejo de Seguridad tenía la autoridad para declarar una amenaza a la paz y autorizar el uso de la fuerza para lidiar con eso y mantener o restablecer la paz y la seguridad, no tiene ninguna autoridad para aplicar por la fuerza un plan de partición de Palestina en contra de la voluntad de la mayoría de sus habitantes. Cualquier intento de usurpar la autoridad tanto de la Asamblea General o del Consejo de Seguridad habría sido una violación prima facie del principio fundamental de la Carta del respeto por el derecho a la libre determinación de todos los pueblos, y por lo tanto nula y sin efecto en virtud del derecho internacional.

En resumen, la creencia popular de que la ONU «creó» el Estado de Israel es un mito, y la propia declaración de Israel en su documento fundacional de que la resolución 181 de las Naciones Unidas constituye la autoridad legal para la creación de Israel, o en otros términos, constituía el «reconocimiento» por la ONU del «derecho» de los judíos sionistas a expropiar la tierra árabe y negar a la mayoría de la población árabe el derecho propio a la libre determinación, es un fraude patente.

Se pueden extraer más corolarios. El desastre causado a Palestina no era inevitable. La ONU se creó con el fin de evitar tales catástrofes. Sin embargo fracasó estrepitosamente en ello en numerosos casos. Fracasó en su deber de remitir las cuestiones jurídicas de las reivindicaciones de Palestina ante la Corte Internacional de Justicia, a pesar de las peticiones de los Estados miembros de que lo hiciera. No utilizó todos los medios bajo su autoridad, incluyendo el uso de las fuerzas armadas, para mantener la paz y evitar la guerra que se predijo que ocurriría a la terminación del Mandato. Y lo más importante, lejos de la defensa de sus principios fundacionales, las Naciones Unidas ha actuado eficazmente para evitar el establecimiento de un Estado independiente y democrático de Palestina, en violación directa de los principios de su propia Carta. El mundo sigue siendo testigo cotidiano de estas y otras fallas. El reconocimiento de la grave injusticia perpetrada contra el pueblo palestino y para disipar los mitos históricos es esencial si se quiere transitar el camino de la paz y la reconciliación.

El artículo del Dr. Mordejai Nisán refutando los argumentos de Hammond:¿Es un mito la creación de Israel por las naciones Unidas? Pregúntele al Diario de Política Exterior, publicado por Israel National News INN), el 27 de octubre de 2010.

La respuesta de Hammond del 28 de octubre de 2010 a la refutación del Dr. Nisán: Réplica a ‘¿Es la creación de Israel por la ONU un mito? Pregúntele al Diario de Política Exterior».

Notas:

[1] The Palestine Mandate of the Council of the League of Nations, 24 de julio de 1922.

[2] Gran Bretaña contribuyó al conflicto haciendo promesas contradictorias a los judíos y árabes, incluyendo una declaración aprobada por el gabinete británico que decía: «el Gobierno de SM observó favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la consecución de este objetivo, quedando claramente entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades judías existentes en Palestina, o los derechos y la condición política que gozan los judíos en cualquier otro país”. Esta declaración fue entregada por el secretario de Relaciones Exteriores Arthur James Balfour al representante del movimiento sionista Lord Lionel Walter Rothschild en una carta el 2 de noviembre de 1917, y así llegó a ser conocida como «The Balfour Declaration

[3] Nota del Reino Delegación Unidos ante las Naciones Unidas para el Secretario General, 2 de abril de 1947.

[4] Resolución de la Asamblea de las Naciones Unidas 106, 15 de mayo de 1947.

[5] El Comité Especial de las naciones Unidas para Palestina sobre el Informe a la Asamblea General, 3 de septiembre de 1947.

[6] “Palestine Land Ownership by Sub-Districts (1945)”, United Nations, August 1950, http://domino.un.org/maps/m0094.jpg., se elaboró siguiendo las instrucciones del Subcomité 2 del Comité Especial sobre la cuestión palestina y presentado como el Mapa número 94 (b). Las estadísticas fueron las siguientes (árabes/judíos, propiedad de la tierra en porcentajes): Safad: 68/18; Acre: 87/3; Tiberíades: 51/38; Haifa: 42/35; Nazaret: 52/28; Beisán: 44/34; Yenín: 84 / 1, Tulkarem: 78/17; Nablús: 87 / 1; Jaffa: 47/39; Ramle: 77/14; Ramala: 99/less de 1; Jerusalén: 84/2; Gaza: 75/4; Hebrón: 96/less de 1; Beersheeba: 15/less de 1.

[7] Informe UNSCOP.

[8] Walid Khalidi, «Revisión de la Resolución Asamblea General de la Partición«, Revista de Estudios Palestinos XXVII, número 1 (otoño 1997), p.11. Edward W. Said, La Cuestión de Palestina(Nueva York: Vintage Books Edition, 1992), pp. 23, 98.

[9] Khalidi, p.11.

[10] Informe UNSCOP.

[11] «U.K. Accepts UNSCOP General Recommendations; Will Not Implement Policy Unacceptable by Both Arabs and Jews«, comunicado de prensa, Comité Especial sobre la segunda pregunta de la reunión palestina, 26 de septiembre de 1947.

[12] «The Arab Case Stated by Mr. Jamal Husseini, comunicado de prensa, Comité Especial sobre la Cuestión Palestina, Tercera Reunión de las Naciones Unidas, 29 de septiembre de 1947.

[13] «Palestine Committee Hears U.K. Stand and Adjourns; Sub-Committees Meet«, Comunicado de Prensa, Comité Especial sobre la 24 Reunión de Palestina, las Naciones Unidas, 20 de noviembre de 1947.

[14] Ad Hoc Committee on the Palestinian Question Report of Sub-Committee 2«, de las Naciones Unidas, 11 de noviembre de 1947.

[15] United Nations General Assembly 128th Plenary Meeting de las Naciones Unidas, 29 de noviembre de 1947.

[16] United Nations General Assembly Resolution 181, 29 de noviembre de 1947.

[17] United Nations Security Council 222nd Meeting, 9 de diciembre de 1947.

[18] First Special Report to the Security Council: The Problem of Security in Palestine«, de las Naciones Unidas Comisión de Palestina, 16 de febrero de 1948.

[19] Ibid.

[20] Proyecto de Resolución sobre la cuestión palestina presentada por el representante de Colombia en la 254 ª sesión del Consejo de Seguridad, 24 de febrero de 1948.

[21] Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas 253 reunión (S/PV.253), 24 de febrero de 1948.

[22] Draft Resolution on the Palestinian Question Submitted by the Representative of Colombia at the 254th Meeting of the Security Council, 25 de febrero de 1948.

[23] United Nations Security Council 260th Meeting, 2 de marzo de 1948.

[24] Ibid

[25] United Nations Security Council Resolution 42, 5 de marzo de 1948.

[26] U.N. Security Council 271st Meeting, 19 de marzo de 1948.

[27] Ibid.

[28] United Nations Security Council 274th Meeting, 24 de marzo de 1948.

[29] Ibid.

[30] Ibid.

[31] United Nations Security Council 275th Meeting, 30 de marzo de 1948.

[32] United Nations Security Council Resolution 43, 1 de abril de 1948.

[33] United Nations Security Council Resolution 44, 1 de abril de 1948.

[34] United Nations Security Council Resolution 46, 17 de abril de 1948.

[35] United Nations Security Council Resolution 48, 23 de abril de 1948.

[36] The Declaration of the Establishment of the State of Israel, 14 de mayo de 1948.

Jeremy R. Hammond es un analista político independiente cuyos artículos han aparecido en numerosos impresos y publicaciones virtuales en todo el mundo. Él es el fundador y editor de Foreign Policy Journal (www.foreignpolicyjournal.com), una fuente de noticias virtual, análisis crítico, y el comentario de opinión sobre la política exterior de EE.UU. Fue galardonado con el Premio 2010 del Project Censored Awards por el periodismo de investigación. Leer más artículos de Jeremy R. Hammond.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article168535.html y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=123443

Noticias del Levantamiento Popular en Palestina

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Una adolescente y otros dos jóvenes asesinados este sábado en Hebrón

17 de octubre 2015 
 


Una joven de 17 años de edad, fue asesinada a tiros tras presunto ataque en Hebrón el 17 de octubre de 2015. (MaanImages)

BELÉN (Ma’an) – Una adolescente palestina fue muerta a tiros este sábado por las fuerzas israelíes en los territorios ocupados de la ciudad cisjordana de Hebrón después de que presuntamente intentara apuñalar a un policía fronterizo israelí en el tercer supuesto ataque del día.

Lugareños palestinos dijeron que las fuerzas israelíes abrieron fuego contra una mujer cerca del área de Wadi al-Ghrus cerca del asentamiento ilegal de Kiryat Arba.

Ella fue identificada como, Bayan Ayman Abd al-Hadi al-Esseili,  de 17 años de edad.

Su familia dijo a la agencia Ma’an que fueron informados por las autoridades israelíes de que su hija había sido asesinada después de que intentara apuñalar a un soldado.

Una mujer policía de fronteras sufrió heridas leves a su lado, según el portavoz de la policía israelí Micky Rosenfeld, quien informó que una «mujer terrorista recibió un disparo en la escena.»

En otro hecho similar, Fadil Qawasmi, de 18 años, fue asesinado a tiros por un colono israelí a principios de la mañana del sábado en la calle Shuhada en la Ciudad Vieja de Hebrón, horas antes de que un joven palestino de 16 años de edad resultara muerto a tiros en la Jerusalén oriental ocupada.

Ambos adolescentes son acusados ​​de llevar a cabo ataques punzantes, aunque no hay israelíes  heridos en ninguno de los incidentes.

A esta altura del sábado, el número total de palestinos asesinados por soldados y colonos israelíes asciende a 40 desde el comienzo del mes. Siete israelíes han muerto por los palestinos en el mismo período.

El viernes a tres palestinos fueron muertos a tiros por las fuerzas israelíes durante las manifestaciones en la ocupada Cisjordania y la Franja de Gaza, y uno fue asesinado después de apuñalar a un soldado israelí en Jerusalén Este.

Otro palestino sucumbió a las heridas sufridas durante una manifestación en Gaza la semana anterior.

Un grupo de destacadas organizaciones de derechos humanos israelíes e internacionales dio a conocer un comunicado conjunto repudiando «el argumento esgrimido por  los políticos israelíes que llaman a  disparar a atacantes palestinos en lugar de arrestarlos. Esto respalda efectivamente la matanza de palestinos», dice el comunicado.

La declaración, que fue firmada por nueve grupos, incluyendo B’Tselem y Amnistía Internacional, ha añadido que «en casos en que los judíos resultaron  sospechosos de los ataques, ninguno de ello ha sido fusilado, como sí ocurre a diario con los palestinos»

«Los políticos y los altos funcionarios de policía no sólo no han podido actuar para calmar el clima de la incitación pública, sino por el contrario han pedido abiertamente la ejecución extrajudicial de (Palestina) sospecha», dijeron los grupos.

El  Secretario General de la OLP, Saeb Erekat, anunció la semana pasada que el liderazgo palestino se pondría en contacto con el Alto Comisionado para los Derechos Humanos para solicitar una investigación sobre el reciente asesinato de palestinos por las fuerzas israelíes.

Colono israelí asesina a adolescente palestino en Hebrón tras presunto ataque
Los soldados habrían “plantado” un cuchillo al lado del cadáver

17 de octubre 2015 

Fuerzas y colonos israelíes se reúnen alrededor del cuerpo de Fadil Qawasmi, 18, en Hebrón el 17 de octubre de 2015. (MaanImages)
HEBRON (Ma’an) – Un disparo de colonos israelíes y mató a un adolescente palestino sábado por la mañana en la calle Shuhada de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, dijeron los lugareños.
Un residente de la zona, Mufeed Sharabati, dijo que el colono disparó al muchacho cerca del puesto de avanzada de asentamientos israelíes ilegales Beit Haddassah. El muchacho quedó inmóvil en el suelo mientras los soldados israelíes trataron de resucitarlo.

Sharabati agregó que «los paramédicos de la Media Luna Roja Palestina llegaron pero los soldados israelíes no les permiten acceder a la joven. Los soldados entonces cubrieron el rostro del joven y luego se lo llevaron en una ambulancia al lugar desconocido.»

Agregó que vio a los colonos «distribuyendo caramelos” festejando la muerte del joven palestino.

Un portavoz del ejército israelí dijo a Maan que un palestino había intentado apuñalar al colono israelí cuando el colono «abrió fuego vivo contra el agresor», causándole la muerte. No se reportaron heridos.

El adolescente fue identificado como Fadil Qawasmi, 18 años.

El ataque ocurrió en Shuhada Street,en el centro de las tensiones en la Ciudad Vieja de Hebrón, donde las fuerzas israelíes han restringido severamente el acceso palestino desde 1994.

Los vecinos palestinos locales no puedan tener acceso a la mayoría de la calle con el fin de «asegurar» la zona de alrededor de 600 colonos judíos que se han apoderado de las casas y desalojado a los residentes  de la zona. Los pocos residentes palestinos que quedan tienen que acceder a sus hogares por sus entradas traseras o dando larguísimos rodeos.

Palestinos sólo pueden tener acceso a la calle al pasar por un puesto de control militar israelí con un detector de metales, haciendo que algunos lugareños cuestionaran si Qawasmi podría haber estado llevando un cuchillo en el momento del presunto ataque. Un video conocido posteriormente da a entender que los propios soldados “plantaron” el cuchillo al lado del cadáver del joven palestino asesinado.Los colonos israelíes han llevado a cabo ataques en los locales y  bienes de vecinos palestinos, a menudo en presencia de las fuerzas armadas israelíes.

A principios de esta semana las fuerzas israelíes allanaron casas en Hebrón pertenecientes a las familias de los tres palestinos muertos después de llevar a cabo  presuntos ataques.

Las imágenes de vídeo plantea interrogantes sobre el presunto “ataque” de Hebron

17 de octubre 2015


Video capturado por Jóvenes del Asentamientos en breve en Hebrón el 17 de octubre de 2015.
 



HEBRON (Ma’an) – Un grupo activista palestino publicó un video este sábado que dijo puede mostrar como soldados israelíes “plantan» un cuchillo al lado del cuerpo de un joven palestino de 18 años de edad, asesinado a tiros por un colono en Hebrón al principio del día.

Sin embargo, el material audiovisual – publicado por Juventud Contra los Asentamientos – no es concluyente, y sólo parece mostrar a un soldado israelí de entregar un objeto no identificado a otro soldado, que luego se inclina hacia delante, posiblemente lanzando el objeto junto al cuerpo de la Palestina.

El ejército israelí dijo previamente a Ma’an que el palestino, identificado como Fadil Qawasmi, había intentado apuñalar al colono israelí, quien «abrió fuego vivo por el agresor», causándole la muerte. El colono no resultó herido durante el incidente.

Fuentes oficiosas dijeron a Ma’an que las autoridades israelíes habían acordado investigar el tiroteo tras una solicitud del servicio de enlace palestino.

El servicio de enlace según los informes, hizo la solicitud después de ver las imágenes.

Las fuerzas israelíes han detenido por su parte el coordinador de medios de la Juventud contra establecimientos, Ahmad Amr, así como un palestino que fue testigo del tiroteo.

Una investigación del grupo de derechos humanos israelí B’Tselem ha señalado que  dos palestinos muertos a tiros después de presuntos ataques, Fadi Alloun y Basilea Sidr «, fueron fusilados mientras que ya no presentaban ningún peligro.”

 
 

El líder de Hamas llama a continuar con la Intifada   

 
16 de octubre 2015 

CIUDAD DE GAZA (Ma’an) – El dirigente del movimiento Hamas, Ismail Haniyeh, pidió hoy a la “continuar con la Intifada» durante un discurso televisado, a la vez que las manifestaciones continuaron tanto en la ocupada Cisjordania como en  Gaza tras semanas de disturbios.
«El espíritu de la Intifada y la resistencia debe ser profundizado y esta es nuestra decisión de continuar la Intifada y la resistencia contra la ocupación, pero requiere el apoyo de la nación con el fin de cortar todos los intentos de derrotarnos», dijo Haniyeh.
«A pesar del dolor y los sacrificios, tenemos la esperanza de que la victoria está cercana y que la ocupación va a terminar.»
Un día antes, Haniyeh visitó a heridos palestinos en el hospital al-Shifa, jóvenes que habían sido baleados  por las fuerzas israelíes durante los últimos enfrentamientos. 
 
Las fuerzas israelíes detienen a los familiares de adolescentes asesinados en  Jerusalén y proceden a demoler sus viviendas
Fuerzas israelíes allanamiento del domicilio familiar de 16 años de edad Muataz Ahmad Uweisat, quien fue muerto a tiros después de que presuntamente llevar a cabo un ataque punzante, el 17 de octubre de 2015. (MaanImages)
17 de octubre 2015 

JERUSALEN (Ma’an) – Las fuerzas israelíes detuvieron el sábado a los padres y dos hermanos de un atacante palestino asesinado por las fuerzas israelíes al principio del día en Jerusalén oriental ocupada.
Los lugareños dijeron a Maan que soldados israelíes enmascarados, inteligencia y fuerzas especiales irrumpieron en la casa de Muataz Ahmad Uweisat. Las fuerzas estaban en los techos,  e impidieron que los vecinos se acercaran a la casa durante el ataque llevado a cabo en el barrio de Jabal al-Mukabbir.
Testigos dijeron que las fuerzas israelíes registraron la casa y tomaron fotos antes de la detención de cuatro miembros de la familia Uweisat.
 Muataz Ahmad Uweisat, de 17 años, fue asesinado este sábado por presuntamente intentar apuñalar a un policía israelí en el asentamiento ilegal israelí de East Talpiot. No se reportaron heridos israelíes tras el ataque.
Ocho palestinos han muerto desde el viernes por la mañana en el territorio palestino ocupado durante los enfrentamientos con las fuerzas israelíes o después de ser sospechosos de llevar a cabo ataques.
La familia Uweisat es una de las varias familias que deberán someterse a las medidas punitivas de las autoridades israelíes a raíz de una serie de ataques punzantes que han dejado siete israelíes muertos desde el comienzo del mes.
Las autoridades israelíes obligaron el jueves a que cuatro familias de presuntos agresores evacuaron en  72 horas sus viviendas para proceder a su demolición.
Las llamadas “demoliciones punitivas» han sido aceleradas por el primer ministro israelí, Benjmain Netanyhau, quien el 14 de octubre también  aprobó la revocación de los derechos de residencia en Jerusalén de los presuntos atacantes, impidiendo la  celebración de funerales u homenajes a los cuerpos de los atacantes de sus familias, y permitiendo a la policía israelí para sellar áreas residenciales palestinas de Jerusalén oriental ocupada.
El movimiento de los residentes palestinos dentro y fuera de los barrios de la ciudad ocupada ha sido bloqueado cuando las fuerzas israelíes cerraron las entradas del pueblo, poco después del anuncio de la policía militar y comenzaron los controles de seguridad intensivos sobre los residentes que entran y salen.
Los medios israelíes informaron que según afirmara un funcionario de defensa israelí el Viernes: «Si los ataques terroristas continúan, vamos a empezar a deportar a las familias de los terroristas a la Franja de Gaza.”

 

Declaración pública en Argentina en solidaridad con el pueblo palestino

14 octubre, 2015 

Israel asesina a dos palestinos más y restringe acceso a Al Aqsa 

Resumen Medio Oriente, 15 de octubre de 2015 – La Federación de Entidades Argentino-Palestinas y el Comité Argentina de Solidaridad con el Pueblo Palestino, emitieron una declaración pública en la que rechazan el accionar de Israel en los territorios ocupados y responsabiliza al gobierno de Benjamín Netanyahu por la violencia desatada.

A continuación transcribimos el texto completo:

Declaración pública en Argentina en solidaridad con el pueblo palestino

Ante los graves acontecimientos que se suceden en los Territorios Palestinos Ocupados y que hasta el momento arrojan la trágica cantidad de decenas de asesinados y cientos de heridos a manos del Ejército de Ocupación Israelí (EOI), nosotros, organizaciones y personalidades argentinas manifestamos lo siguiente:

1- La nueva escalada de violencia es de directa responsabilidad del Estado de Israel como potencia ocupante de un territorio que no le pertenece y al que la Ley Internacional reconoce como Territorio Palestino.

2- La pretensión de modificar el status de  Jerusalén Oriental sometiéndola a un proceso constante de judaización, viola expresamente la legalidad internacional que la considera la futura capital de un Estado Palestino independiente y soberano.

3- La situación de extrema opresión y acoso a la que Israel somete tanto a los habitantes de Cisjordania, Gaza, Jerusalén Oriental y a los propios habitantes palestinos de Israel, ha generado una espiral de violencia de cuya magnitud deberán responder las autoridades israelíes, fuente permanente de la incitación anti árabe y anti palestina.

4- La presencia de 600 mil colonos, todos ilegales según el derecho internacional, en los territorios palestinos inviabiliza de forma dramática una solución de dos estados conviviendo en paz. La ocupación es la causa primera y última de todas las consecuencias que acarrea.

5- La Comunidad Internacional debe asumir sus obligaciones y hacer cumplir las normas que regulan el derecho internacional humanitario, para preservar las vidas y bienes de la población palestina, violentados cotidianamente por el EOI y bandas de colonos armados que actúan bajo protección militar.

6- Lamentamos asimismo, la constatación de víctimas civiles israelíes producto de la violencia imperante y responsabilizamos de la misma a las políticas israelíes que sólo quieren profundizar el proceso de limpieza étnica iniciado en el año 1948.

Por todas estas razones, hacemos un llamado a las organizaciones y personalidades argentinas a manifestarse de la forma más categórica, condenando esta nueva agresión en contra del pueblo palestino y exigir de nuestras autoridades la condena firme ante esta escalada que el Estado de Israel impone a sangre y fuego sobre el pueblo palestino.

Federación de Entidades Argentino Palestinas – Comité Argentina de Solidaridad con el Pueblo Palestino

Israel rechaza toda presencia internacional en la Explanada de las Mezquitas

Israel aseguró hoy que no aceptará ningún tipo de presencia internacional en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, el Monte del Templo de los judíos, y defendió el mantenimiento del «statu quo» que rige en esa zona.

16 octubre

«Israel no aceptará ninguna presencia internacional en el Monte del Templo. Cualquier intervención de ese tipo violaría el statu quo de décadas», afirmó el nuevo embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, en declaraciones a la prensa.

Danon mostró así el total rechazo de su país a la posibilidad de que fuerzas internacionales se encarguen de gestionar ese área, considerada sagrada tanto por judíos como por musulmanes, y que ha estado en el centro de los choques violentos de las últimas semanas.

Las autoridades palestinas han acusado a Israel recientemente de tratar de cambiar el «statu quo» en la Explanada de las Mezquitas por las cada vez más abundantes visitas de judíos nacionalistas que pretenden rezar en el lugar, lo que consideran una provocación.

Danon, sin embargo, insistió en que su Gobierno no busca ningún cambio y acusó al presidente palestino, Mahmud Abás, de «mentir» sobre lo que está ocurriendo en la zona.

«Lo que Abás intenta hacer no es sorpresa. La historia demuestra que cada vez que un líder palestino quiere evitar tomar una decisión difícil, llena el vacío con incitación y acusaciones falsas sobre el Monte del Templo», dijo a los periodistas.

El embajador israelí habló minutos antes de que comenzase una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la crisis en Oriente Medio, en la que intervino el «número dos» de la misión de Israel, David Roet.

En su discurso, Roet subrayó que Israel está «firmemente comprometido» a seguir protegiendo el derecho de los musulmanes a rezar en la mezquita de Al Aqsa, así como la libertad de toda persona para visitar el área.

Mientras tanto, denunció que los líderes palestinos buscan negar la «conexión histórica» de los judíos con su «lugar más sagrado» y «faltan al respeto» a sus creencias.

Los dos representantes israelíes acusaron hoy en la ONU a Abás de incitar a la violencia y de ser responsable del aumento de la tensión y le urgieron a entablar negociaciones directas para resolver el conflicto.

Fuente: Agencia EFE

La AP sigue colaborando con la represión israelí

A pesar de las fuertes críticas populares sobre el actual estado de la seguridad en Cisjordania, la colaboración entre la Autoridad Palestina (AP) e Israel es probable que continúe.

16 octubre 2015

Miembros de las fuerzas de seguridad palestinas en una sesión de entrenamiento en Hebrón, 22 de mayo de 2013. (Foto: Reuters / Amar Auad)

El 28 de septiembre, los medios de comunicación palestinos informaron de una reunión que tuvo lugar el 9 de septiembre en Ramala entre Husein al Cheij, jefe de Asuntos Civiles de la AP a cargo de la coordinación con los israelíes, y Yoav Mordejai, coordinador del gobierno israelí en los territorios palestinos. En la reunión, Mordejai elogió a los servicios de seguridad palestinos y dijo que “Cisjordania es el único territorio con estabilidad y calma en una región plagada de riesgos de seguridad, como Jordania, Siria, Líbano, Egipto y Gaza”. Añadió que Israel permitirá más fuerzas militares palestinas en Cisjordania ya que tienen informaciones sobre determinados partidos palestinos que pretenden atacar a colonos israelíes.

Además, Mordejai agradeció al jefe de las fuerzas de seguridad palestinas, el general Nidal Abú Dujan, por las informaciones de seguridad que proporciona sobre la situación en Cisjordania, así como por sus actividades de espionaje en los países vecinos. Sin embargo, se quejó de la debilidad de la colaboración de los servicios de seguridad preventiva palestinos, dirigidos por el general Ziad Hab al Rih.

No es ningún secreto que la colaboración en materia de seguridad entre la AP e Israel es uno de los pilares de su relación. En un momento en que las tensiones y el punto muerto entre las dos partes han alcanzado un clímax, la “cooperación de seguridad” se mantiene. Esta es quizá la razón por la que la AP está convencida de que, para mantenerse en Cisjordania, la cooperación debe continuar. Traicionar esa cooperación o cambiar de idea significaría el principio del fin de su existencia y una declaración implícita de confrontación abierta con Israel, algo que la AP no parece querer, al menos por el momento.

Casi dos semanas después de la reunión de seguridad, las fuerzas de seguridad palestinas dijeron que habían entregado al ejército de Israel cuatro soldados que habían entrado por error en la ciudad de Halhul, al sur de Cisjordania. Es algo habitual que las fuerzas de seguridad palestinas entreguen a cualquier israelí que entre en el área bajo control de la AP, ya que los Acuerdos de Oslo de 1993 no le permiten arrestar a nadie que tenga la ciudadanía israelí, incluso en caso de un delito penal o de seguridad.

El gobernador de Nablus, general Akram Rayub, exoficial de los servicios generales de inteligencia, anunció el 1 de octubre que la colaboración en materia de seguridad entre la AP e Israel era algo importante y seguía vigente, confirmando lo que dijo el 25 de julio un oficial de la División de Planificación del ejército israelí, Nimrod Sheffer.

El interés de palestinos e israelíes en el futuro de la cooperación de seguridad ha crecido desde el discurso que pronunció Abás el 30 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU y el llamamiento realizado por los grupos palestinos (Hamas, Yihad Islámica, Frente Popular para la Liberación de Palestina y Frente Democrático para la Liberación de Palestina) para que Abás dé por finalizada la colaboración con Israel en materia de seguridad. Pero este tema no fue mencionado en el discurso, quizá por falta de acuerdo dentro de los servicios de seguridad palestinos sobre el asunto a la luz de los lazos estrechos que unen a las autoridades de seguridad israelíes y palestinas en Cisjordania, al margen de las negociaciones políticas.

Ismael al Achkar, líder de Hamas y presidente del Comité de Seguridad del Consejo Legislativo, dijo a Al-Monitor que “la continuación de la cooperación de seguridad de los servicios de seguridad palestinos con Israel es tema de debate ya que estos ofrecen al ocupante israelí servicios gratuitos en la represión de los militantes palestinos. El hecho de que esta cooperación se mantenga a pesar del deterioro de la situación de los palestinos y de los ataques contra los lugares sagrados del islam es algo inaceptable y un grave crimen que debe ser suspendido inmediatamente”.

Sin embargo, un miembro de los servicios de seguridad palestinos dijo a Al-Monitor, bajo condiciones de anonimato, que “la suspensión de la cooperación de seguridad con Israel depende de las negociaciones constantemente estancadas, de la continuación de las violaciones israelíes y de que Israel dé pasos concretos para [mejorar] las opciones para el establecimiento de un estado palestino, a cambio de la reconciliación con Hamas y la reestructuración de los servicios de seguridad de conformidad con las bases acordadas entre los palestinos y con la creciente presión popular en favor de una tercera intifada“.

La colaboración en materia de seguridad entre la AP e Israel no se detuvo tras las reuniones bilaterales. El mismo Abás había anunciado el 29 de mayo de 2014 que esa colaboración era “sagrada y que continuaría, aunque israelíes y palestinos no llegaran a un acuerdo político”. Así las cosas, Hamas declaró el 3 de octubre pasado que las fuerzas de seguridad palestinas lanzaron una campaña de arrestos en Cisjordania en los últimos días, afectando a más de 18 cuadros de su organización.

La continuación de la cooperación de seguridad entre Israel y la AP coincide con el estallido de ataques armados palestinos contra israelíes en los últimos días. El Canal 10 israelí anunció, el 3 de octubre, que las fuerzas de seguridad palestinas habían intensificado su colaboración con sus contrapartes israelíes después de que Abás les ordenara hacer detenciones preventivas entre los palestinos de Cisjordania, con el fin de evitar el deterioro de la seguridad y la escalada de la violencia.

Al-Monitor analizó un informe confidencial preparado por los servicios de seguridad palestinos a comienzos de septiembre y que presentaba las diversas opciones que tenía la AP sobre el futuro de la cooperación de seguridad. El informe decía: “La posibilidad que cuenta con más probabilidades es la continuación de la cooperación, tal vez con algunas reducciones de vez en cuando, si la AP pudiera superar el rechazo popular de esta cooperación y no aplicara la reconciliación con Hamas”. El informe citaba “los recursos entregados por Israel a la AP, como la aprobación de abrir comisarías de policía y el despliegue de las fuerzas de seguridad palestinas en las afueras de Jerusalén, Betania, Abú Dis, Al Ram, lo que significa que Israel no solo está interesado en la continuación de la cooperación de seguridad, sino también en su expansión”.

En la medida en que la situación de seguridad en Cisjordania no tome un giro peligroso, como sucedió con el estallido de la segunda intifada (intifada de Al Aksa) a finales del 2000, la colaboración entre la AP e Israel es probable que se mantenga. Y es probable, sobre todo, porque la AP quiere evitar sanciones israelíes como la retención de los fondos recaudados por los impuestos o la devolución de las tarjetas VIP de las autoridades palestinas, lo que dificultaría sus movimientos tanto dentro de Cisjordania como en el extranjero, o quizá incluso la invasión de Cisjordania, como ya aconteció con la Operación Escudo Defensivo de 2002.

Fuente: Despite mounting violence, IDF-PA security cooperation unlikely to end

Acerca del autor: Adnán Abú Amer es decano de la Facultad de Artes y director de la Sección de Prensa e Información de la Universidad de Educación Abierta Al Umah, así como profesor de historia palestina, seguridad nacional, ciencia política y civilización islámica. Tiene un doctorado en historia política por la Universidad de Damasco y ha publicado varios libros sobre temas relacionados con la historia contemporánea de Palestina y del conflicto árabe-israelí. En Twitter: @adnanabuamer1.

Acerca del traductor: Javier Villate mantiene el blog Disenso, con artículos, análisis y traducciones sobre Palestina, Israel y Medio Oriente. Le puedes seguir en Twitter como @bouleusis

Fuente: Adnán Abú Amer, Al-Monitor / Traducción: Javier Villate en el Blog Disenso

Fuente: Palestina Libre.org

Palestina: Un genocidio a cielo abierto

Mediante el asesinato masivo de pobladores palestinos, la expulsión y el sometimiento de millares de ellos y la confiscación de sus tierras y de sus bienes ancestrales, el Estado sionista de Israel ha implementado una limpieza étnica que, pese a la condena que ha merecido a través del tiempo de parte de organizaciones, gobiernos y pueblos de todo el mundo, mantiene inalterable, buscando así desterrar por completo cualquier vestigio que recuerde la presencia del pueblo palestino.

16 octubre

Foto: Agencia Ma’an

Es, prácticamente, un genocidio a cielo abierto, presenciado desde todas las latitudes, sin que haya existido un mecanismo efectivo para contenerlo y erradicarlo, dándosele la oportunidad de vivir como pueblo libre a Palestina.

De este modo, el bloqueo ilegal e inhumano que el régimen israelí le impone a la población gazatí ha impedido la reconstrucción de sus viviendas, bombardeadas con frecuencia por sus fuerzas de defensa, sin considerar la muerte ocasionada a cientos de familias enteras. Lo mismo se observa con las restricciones respecto a la adquisición de materiales e instrumentos de primera necesidad, en lo que recuerda al viejo ghetto y el apartheid implantados, respectivamente, en la Alemania nazi y Sudáfrica. Todo ello, en conjunto, representa sin duda una gama innumerable de crímenes de lesa humanidad, violatorios del derecho internacional y de todas las normativas sancionadas y establecidas por la ONU; cuestión que no podría ignorarse, evitando el riesgo nada descartable de ser estigmatizado de antisemitismo.

No obstante, gracias a la ayuda política, financiera y militar de la Unión Europea y de Estados Unidos, Israel ha podido establecer sin marcha atrás un proceso de colonización y de despojo arbitrario en contra del pueblo palestino, incluyendo la aplicación de leyes discriminatorias y violatorias de los derechos humanos más elementales, a tal punto que se reprime, maltrata, asesina y encarcela a un gran número de niños y adolescentes, sin que la Unicef u otro organismo internacional pare tales atropellos.

Algo semejante ocurre con el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), cuyas conclusiones en 2004 sobre la construcción del muro de la vergüenza, determinaron entre otras cosas que el Estado sionista de Israel tendría la obligación de detener inmediatamente la construcción de este muro, destruir los tramos existentes, eliminar el sistema de asentamientos ilegales adyacente, además de reparar los daños causados a las familias palestinas afectadas. Igualmente, la CIJ señaló que «cualquier Estado» que sea Alta Parte Contratante de los Convenios de Ginebra «tiene la obligación de asegurar que se cumplan las exigencias de los instrumentos en cuestión» y que «la ONU, y especialmente la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, deben estudiar qué otras medidas son necesarias para poner fin a la situación ilegal que se produce como consecuencia de la construcción del muro». Sin embargo, todo esto ha quedado en letra muerta. Entre tanto, la población palestina sigue siendo víctima de la represión y el odio de los israelíes, a tal punto que se les impide visitar sus lugares santos, como la mezquita de Al Aqsa.

Esta política —desde todo punto de vista racista y genocida— busca desconocer absolutamente la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947, la cual decidió la culminación del mandato ejercido por Gran Bretaña sobre el territorio de Palestina y la partición del mismo en dos Estados: uno judío, con 14.500 km2 y otro árabe, con una superficie de 11.000; mientras que la ciudad histórica de Jerusalén quedaría como una entidad separada bajo la administración de la ONU. De esta forma, Israel -desplazando a sangre y fuego a los palestinos- tendría justificada su aspiración de poblar un territorio sin habitantes y re-crear lo que sus dirigentes sionistas han llamado el Gran Israel (Eretz Israel), dominando toda la extensión comprendida entre el río Nilo y el río Eúfrates, incluyendo a Siria, Líbano, la parte noriental de Irak, la parte norte de Arabia Saudita, la franja costera del Mar Rojo y la península del Sinaí de Egipto; lo que explicaría también su respaldo a los terroristas del autodenominado Estado Islámico junto con Estados Unidos.

Fuente: Homar Garcés, Aporrea.org

Fuente: Resumen Oriente Medio.

¿Por qué es tan difícil entender la resistencia palestina?

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Avatar de María LandiPalestina en el corazón


María Landi

 

“Somos el único pueblo en el mundo al que se le exige garantizar la seguridad de su ocupante,
mientras Israel es el único país que pretende defenderse de sus víctimas”.
Hanan Ashrawi (legisladora palestina y miembro de la OLP).
“Los jóvenes palestinos no salen a asesinar judíos por el hecho de ser judíos, sino porque somos sus ocupantes,
sus torturadores, sus carceleros, los ladrones de su tierra y de su agua, los que destruyen sus hogares,
los que los expulsan al exilio, los que obstruyen su horizonte.
”  Amira Hass (periodista israelí).
Jóvenes palestinos tiran piedras a soldados israelíes a las afueras de Ramala. / ATEF SAFADI (EFE)
Jóvenes palestinos tiran piedras a soldados israelíes a las afueras de Ramala. / ATEF SAFADI (EFE)

Cualquiera que mire un informativo televisivo estos días verá imágenes de violencia y escuchará hablar reiteradamente sobre cuchillos palestinos a la caza de inocentes israelíes en las calles de Jerusalén, y a los líderes de Hamas alabándolos. Que la…

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Claro que es una Intifada: lo que hay que saber

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Manifestantes palestinas durante enfrentamientos con FF de ocupación de Israel, cerca de la colonia israelí Bet El, Ramallah, Cisjordania Ocupada.[REUTERS/Mohamad Torokman]

Manifestantes palestinas durante enfrentamientos con FF de ocupación de Israel, cerca de la colonia israelí Bet El, Ramallah, Cisjordania Ocupada.[Reuters/Mohamad Torokman]

«Esto es una intifada (rebelión popular) palestina aunque acabe hoy».

Por Ramzy Baroud (Counterpunch).

Cuando se publicó mi libro Searching Jenin [En busca de Yenin] poco después de la masacre israelí en el campamento de refugiados de esa ciudad cisjordana en 2002, muchos medios de comunicación y algunos lectores me cuestionaron en varias ocasiones que definiese como “masacre” lo que Israel representaba como una batalla legítima contra “terroristas” del campamento. Ese cuestionamiento estaba orientado a trasladar el discurso de un debate sobre posibles crímenes de guerra a una disputa técnica sobre la utilización del lenguaje. La evidencia de las violaciones de los derechos humanos por parte de Israel les importaba bien poco.Este reduccionismo es el que opera frecuentemente en el preludio a cualquier discusión relacionada con el llamado conflicto árabe-israelí: los acontecimientos se representan y se definen utilizando una terminología polarizada que concede escasa atención a los hechos y a los contextos y que se centra esencialmente en las percepciones y en las interpretaciones.

Por lo tanto, a esos mismos individuos también les debe importar poco que haya jóvenes palestinos, como Isra ‘Abed, de 28 años, disparado en repetidas ocasiones el 9 de octubre en Afula, y Fadi Samir, de 19, asesinado por la policía israelí unos días antes, que lleven navajas para defenderse y que acaben siendo disparados por la policía israelí.

Hay quienes siempre acabarán aceptando que los hechos son los que relata el discurso oficial de Israel aun cuando haya un vídeo que arroje luz y cuestione la versión oficial israelí y revele, como en la mayoría de los casos, que los jóvenes asesinados no representaban ninguna amenaza. Isra, Fadi, y todos los demás son “terroristas” que ponen en peligro la seguridad de los ciudadanos israelíes y, por desgracia, en consecuencia, tuvieron que ser eliminados.

Esa misma lógica fue la que Israel utilizó durante el siglo pasado cuando lo que hoy se conoce como Fuerzas de Defensa israelíes operaban aún como milicias armadas y bandas organizadas en Palestina antes de que fuera limpiada étnicamente para convertirla en Israel. Desde entonces, esta lógica se ha aplicado en todos los contextos posibles en los que Israel se ha visto supuestamente obligado a utilizar la fuerza contra los “terroristas” palestinos y árabes, contra “terroristas” potenciales, y contra la “infraestructura terrorista”.

Esto nada tiene que ver con qué armas utilizan los palestinos si es que las usan. Tiene que ver con la violencia israelí sustentada en una percepción de una realidad que Israel ajusta a su medida: que es un país asediado cuya existencia está bajo amenaza constante de los palestinos, ya sea de los que resisten utilizando armas o de los niños que juegan en la playa de Gaza. Jamás en la historiografía del discurso oficial israelí se ha constatado una desviación de la norma para explicar, justificar o celebrar la muerte de decenas de miles de palestinos a lo largo de los años: los israelíes nunca tienen la culpa y jamás se apela a un contexto que explique la “violencia” palestina.

La mayor parte de los debates que se están produciendo sobre las protestas en Jerusalén, Cisjordania y últimamente en la frontera de Gaza, se centran en las prioridades israelíes y no en los derechos de los palestinos, lo que claramente supone prejuzgarlas. Una vez más, Israel habla de “disturbios” y “ataques” originados en los “territorios”, como si la prioridad fuera garantizar la seguridad de los ocupantes armados, soldados y colonos extremistas por igual. La lógica mueve a inferir que el estado opuesto a la “agitación”, el de la “calma” y el “sosiego”, solo puede descollar si millones de palestinos aceptan el sometimiento, la humillación, la ocupación, estar sitiados y, de manera habitual, ser asesinados o en algunos casos, linchados o quemados vivos por turbas de judíos israelíes, mientras apechugan con su mala suerte y siguen adelante con su existencia como si todo eso fuera normal.

Así se consigue la vuelta a la “normalidad”; obviamente a un alto precio de sangre palestina y de violencia en monopolio de Israel, cuyas acciones casi nunca se cuestionan; los palestinos pueden entonces asumir el papel de la víctima perpetua y sus amos israelíes seguir gestionando los controles militares, robando territorio y construyendo todavía más asentamientos ilegales en violación del derecho internacional. La cuestión clave en estos momentos no debe ser si algunos de los palestinos asesinados llevaban o no navajas, ni si realmente representaban una amenaza a la seguridad de los soldados y los colonos armados. Más bien, debe centrarse principalmente y en primer término en la violencia que representa la ocupación militar y los asentamientos ilegales en territorio palestino. Desde esta perspectiva, blandir una navaja es un acto irrevocable de legítima defensa; debatir sobre si la respuesta israelí a la “violencia” palestina es desproporcionada o no resulta absolutamente irrelevante.

Elucubrar con definiciones técnicas es deshumanizar la experiencia colectiva palestina. Mi respuesta a los que cuestionaron que utilizase el término “masacre” fue: “¿Cuántos palestinos tendrían que ser asesinados para que se pudiese utilizar el término masacre?” Y por lo mismo, ¿a cuántos tendrán que matar, cuántas manifestaciones tendrán que celebrarse y por cuánto tiempo para que el malestar, la agitación o los enfrentamientos de estos días entre los manifestantes palestinos y el ejército israelí se conviertan en una intifada?

Y ¿por qué debería siquiera llamarse Tercera Intifada? Mazin Qumsiyeh describe lo que está sucediendo en Palestina como la Decimocuarta Intifada. Él debe de saberlo mejor, porque es el autor de un libro excepcional, Popular Resistence in Palestine: a History of Hope and Empowerment [Resistencia Popular en Palestina: Una historia de esperanza y empoderamiento]. Sin embargo, yo sugeriría ir aún más lejos, pues si utilizamos las definiciones referenciales del discurso popular de los propios palestinos son muchas más las intifadas que se han producido. La intifadas –levantamientos– se convierten en tales cuando las comunidades palestinas se movilizan por toda Palestina unificándose más allá de las facciones y las agendas políticas para llevar a cabo una campaña sostenida de protestas, desobediencia civil y otras formas de resistencia popular.

Lo hacen cuando han llegado a un punto de ruptura y sin que el proceso se anuncie en comunicados de prensa o en conferencias televisadas sino que es tácito, y sin embargo, perpetuo.

Hay quienes, aun siendo bienintencionados, argumentan que los palestinos aún no están listos para una tercera intifada, como si los levantamientos palestinos fueran un proceso calculado que se lleva a cabo tras muchas deliberaciones y discusiones estratégicas. Nada puede estar más lejos de la realidad.

Un ejemplo es el de la Intifada de 1936 contra el colonialismo británico y sionista en Palestina. Inicialmente la organizaron los partidos árabes palestinos, que fueron sancionados en su mayoría por el propio gobierno del Mandato británico. Pero cuando los felahin, los empobrecidos campesinos sin estudios, percibieron que su liderazgo se estaba vendiendo –como es el caso en la actualidad– actuaron fuera de los límites de la política lanzando y sosteniendo una rebelión que duró tres años. En aquel momento, como siempre, los campesinos fueron los que se llevaron la peor parte de la violencia de británicos y sionistas y cayeron en tropel. Aquellos que tuvieron la mala suerte de ser capturados fueron torturados y ejecutados: Farhan al-Sadi, Iz al-Din al-Qasam, Muhammad Yamyum, Fuad Hiyazi son algunos de los muchos líderes de esa generación.

Desde entonces ese escenario se ha repetido constantemente y con cada intifada el precio pagado en sangre es cada vez mayor. Sin embargo, es inevitable que haya más intifadas, ya duren una semana, tres o siete años, porque las injusticias colectivas que experimentan los palestinos siguen siendo el denominador común entre las sucesivas generaciones de campesinos y sus descendientes refugiados.

Lo que está ocurriendo hoy en día es una intifada a la que no hace falta ponerle número porque la movilización popular no siempre sigue la lógica ordenada que algunos requieren. La mayoría de los que están a la cabeza de la intifada actual eran niños o ni siquiera habían nacido cuando la Intifada al-Aqsa se inició en 2000; obviamente no vivían cuando estalló la Intifada de las piedras en 1987. Puede incluso que muchos ignoren los detalles de la Intifada primera de 1936. Esta generación ha crecido oprimida, confinada y subyugada, en total desacuerdo con el léxico engañoso delproceso de paz que ha prolongado una extraña paradoja entre fantasía y realidad. Protestan porque experimentan cotidianamente la humillación y porque tienen que soportar la violencia implacable de la ocupación.

Además han de soportar el sentimiento de la traición del liderazgo palestino, corrupto y vendido. Así que se rebelan e intentan movilizarse y mantener su rebelión tanto como puedan porque no tienen un horizonte de esperanza fuera de su propia acción.

No nos perdamos en los detalles de las definiciones auto-impuestas y de las cifras. Esto es una intifada palestina aunque acabe hoy. Lo que de verdad importa es qué respuesta vamos a dar a las súplicas de esta generación oprimida; ¿seguiremos otorgando más importancia a la seguridad de los ocupantes armados que a los derechos de una nación hostigada y oprimida?

Traducción para Rebelión de Loles Oliván.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/10/14/of-course-it-is-an-intifada-this-is-what-you-must-know/ y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204530

No habrá paz hasta que acabe la ocupación israelí de Palestina

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Grafiti pidiendo la libertad de Marwan Barghouti. Muro en el puesto de control de Qalandia. Foto: Tali Feld Gleiser.

Grafiti pidiendo la libertad de Marwan Barghouti. Muro en el puesto de control de Qalandia. Foto: Tali Feld Gleiser.

Por Marwan Barghouti.

La escalada no comenzó cuando mataron a dos colonos israelíes. Comenzó hace mucho tiempo y ha continuado durante años. Cada día en que matan, hieren o detienen a los palestinos. Cada día en que el colonialismo avanza, el sitio de Gaza continúa y la opresión persiste. Mientras muchos quieren hoy que nos sintamos anulados por las consecuencias potenciales de una nueva espiral de violencia, yo pido, como hice en 2002, que nos ocupemos de las causas fundamentales: la negación de la libertad de los palestinos.

Algunos han sugerido que la razón por la que no se consiguió un acuerdo de paz fue por la falta de voluntad del presidente Yaser Arafat o la incapacidad del presidente Mahmud Abás, pero ambos estaban dispuestos a firmar un acuerdo de paz. El problema real es que Israel ha elegido la ocupación sobre la paz y utiliza las negociaciones como una pantalla para que progrese su proyecto colonial. Todos los gobiernos del mundo son conscientes de este hecho, y sin embargo, muchos pretenden que regresar a las recetas fracasadas del pasado puede hacer que se alcance la libertad y la paz.

No puede haber negociaciones sin un compromiso israelí claro para una retirada completa de los territorios palestinos que ocupó en 1967, incluida Jerusalén Este, el fin completo de todas las políticas coloniales, el reconocimiento de los derechos inalienables del pueblo palestino, incluido el derecho de autodeterminación y de retorno, y la liberación de todos los presos palestinos. No podemos coexistir con la ocupación y no nos rendiremos a ella.

Nos pidieron que fuéramos pacientes, y lo fuimos, ofreciendo una oportunidad tras otra de alcanzar un acuerdo de paz. Quizá sea útil recordar al mundo que nuestras privaciones, el exilio y las expulsiones forzadas, y la opresión han durado casi 70 años. Somos el único asunto que perdura en la agenda de la ONU desde su fundación. Nos dijeron que si recurríamos a medios pacíficos y a canales diplomáticos, recibiríamos el apoyo de la comunidad internacional para poner fin a la ocupación. Y sin embargo, la comunidad internacional ha sido incapaz de aplicar medidas reales, ni de poner en marcha una estructura internacional con la que aplicar el derecho internacional y las resoluciones de la ONU, ni llevar a cabo medidas que hagan posible la rendición de cuentas, incluidos el boicot, el fin de las inversiones y las sanciones, que jugaron un papel básico para que el mundo se deshiciera del régimen del apartheid (en Suráfrica).

Por tanto, en ausencia de una actuación internacional que ponga fin a la ocupación e impunidad israelíes, o que al menos nos sirva de protección, ¿qué se nos pide? ¿Quedarnos quietos y esperar a que la próxima familia palestina sea quemada, o que maten o detengan al próximo niño palestino, o que se construya el próximo asentamiento? Todo el mundo sabe que Jerusalén es la llama que puede inspirar la paz o provocar la guerra. ¿Por qué entonces el mundo no hace nada mientras continúan los ataques israelíes contra palestinos en la ciudad y contra los lugares santos musulmanes y cristianos, en especial  Al-Haram Al-Sharif? Las acciones y los crímenes israelíes no sólo destruyen la solución de los dos estados sobre las fronteras de 1967 y violan el derecho internacional. Amenazan con transformar una solución política viable en una guerra religiosa permanente que socavará la estabilidad en una región que ya experimenta una conmoción sin precedentes.

Ningún pueblo en el mundo puede aceptar convivir con la opresión. Por naturaleza, los seres humanos anhelan la libertad, luchan por la libertad y se sacrifican  por la libertad. Y la libertad del pueblo palestino lleva mucho tiempo sin existir. Durante la primera intifada, el Gobierno israelí lanzó su política de «romper huesos para romper su voluntad», pero una generación tras otra el pueblo palestino ha demostrado que su voluntad es inquebrantable y que es inútil comprobarlo.

Esta nueva generación palestina no ha esperado a que las conversaciones de reconciliación ofrezcan un acuerdo de unidad política (entre Fatah y Hamás) que los partidos no pudieron conseguir, sino que se ha levantado por encima de divisiones políticas y geográficas. No ha esperado instrucciones para exigir sus derechos y su deber, el de resistirse contra la ocupación. Lo ha hecho sin armas, frente a una de las mayores potencias militares del mundo. Y aun así, seguimos convencidos de que la libertad y dignidad triunfarán y que venceremos. La bandera que izamos en la ONU ondeará algún día y pronto en Jerusalén para anunciar nuestra independencia.

Me uní a la lucha por la  independencia palestina hace 40 años y fui encarcelado por primera vez con 15 años. Eso no me impidió reclamar la paz a partir del derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Pero he visto a Israel, la potencia ocupante, destruir de forma metódica esta posibilidad año tras año. He pasado 20 años de mi vida en cárceles israelíes, incluidos los últimos 13 años, y todo este tiempo me ha convencido de esta verdad inalterable: el último día de ocupación será el primer día de la paz. Aquellos que buscan lo segundo necesitan actuar para que pueda producirse lo primero.

Fuente: eldiario.es