La respuesta de Angela Merkel que hizo llorar a una niña palestina

Estándar

La pérdida de la gracia de Israel

Estándar

netanyahu

Por Meron Rapaport.

Hace justo cuatro meses, en marzo de 2015, un mes antes del día de las elecciones en Israel, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu viajó a Washington para pronunciar lo que se describió como el “discurso de su vida”. El objetivo era convencer al Congreso estadounidense de que no permitiera la firma de un acuerdo nuclear con Irán por suponer “una grave amenaza, no sólo para Israel sino también para la paz del mundo entero”, lo mismo que el régimen nazi hizo en su época.

Las noticias que llegaban el martes por la mañana desde Viena, anunciando un acuerdo entre Irán y el grupo P5+1 (EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia, China y Alemania) podían por tanto significar que Netayanhu había fracasado en lo que él mismo definió como su misión histórica: impedir este acuerdo con el régimen islámico de Teherán que, según él, allanaría el camino para un Irán nuclear en un futuro muy próximo.

Si Netanyahu se cree lo que dijo en el Congreso de EEUU en el mes de marzo, puede que sienta que Israel está ahora peligrosamente más cerca del Día del Juicio Final, que un Irán nuclear podrá cumplir su sueño de borrar del mapa a Israel. Debe ser un sentimiento muy escalofriante. Por otra parte, como ha venido usando –y abusando- de la amenaza iraní como pretexto para recoger votos entre el de por sí aterrado electorado israelí, el acuerdo con Irán puede marcar una de sus derrotas políticas más amargas.

Cierta o no, la amenaza iraní es una de las principales banderas –en ocasiones la única- que Netanyahu ha estado ondeando desde que fue reelegido en 2009. En esta cuestión ha invertido no sólo sus habilidades políticas y oratorias (algunos añadirían demagógicas). Según el ex primer ministro Ehud Olmert, el gobierno de Netanyahu ha gastado 11.000 millones de shekels nuevos (2.900 millones de dólares) en los preparativos militares para un posible ataque contra las instalaciones nucleares de Irán.

En los comentarios que hizo justo antes del anuncio del martes por la mañana, Netanyahu dio a entender que hay aún una operación militar sobre la mesa, alegando que no trataba de impedir un acuerdo con Irán sino evitar que consiguiera fabricar armas nucleares. Pero una vez que todas las principales potencias mundiales han aceptado el acuerdo, parecería una cosa de locos que Israel se pusiera a actuar en solitario y enviara a su fuerza aérea contra Irán, desafiando a toda la comunidad internacional.

Netanyahu confía claramente aún en que podrá combatir el acuerdo con Irán en el Congreso estadounidense. En el Senado es necesaria una mayoría de dos tercios para derrotar el acuerdo. Netanyahu puede contar con sus amigos republicanos, pero parece muy improbable que consiga convencer al menos a trece demócratas para que se carguen un acuerdo con el que no sólo su presidente está absolutamente comprometido, sino también la UE, Francia, Gran Bretaña, China y Rusia. En cierto modo, se trata de Netanyahu y sus amigos republicanos contra el mundo entero. Pocas veces se ha visto tan aislado a Israel.

Pero el acuerdo alcanzado en Viena no es un mero fracaso personal para Netanyahu. Supone una amenaza real para Israel pero no precisamente a causa del programa nuclear de Irán. La mayoría de los analistas israelíes adoptaron la posición de Netanyahu, según la cual el acuerdo está lleno de agujeros e Irán tendrá no pocas dificultades para superar todas las inspecciones internacionales. Otros comentaristas se mostraron menos alarmistas. Pero todos coinciden en que Irán es más fuerte tras el acuerdo que antes de él, y para ellos la ecuación es simple: cuando Irán se fortalece, Israel se debilita.

Además de la obvia cuestión nuclear, Israel centra sus temores en el levantamiento de las sanciones a Irán. Según el discurso israelí, una vez que las cuentas iraníes en el extranjero dejen de estar congeladas y el comercio entre Irán y el mundo exterior vuelva a la normalidad, el gobierno de Teherán tendrá entonces cientos de miles de millones de dólares a su disposición para gastarlos en armas y en ayudar a organizaciones militantes como Hizbolá, Hamas y otras.

Puede que estos temores no estén infundados, pero los problemas de Israel son incluso más profundos aún. El profesor Eyal Zisser, uno de los más destacados expertos de Israel en temas de Oriente Medio, lo expuso abiertamente en una entrevista en el Canal II de la televisión de Israel el martes. Por detrás de este acuerdo, dijo Zisser, lo que hay es el entendimiento estadounidense de que Irán puede ser uno de sus socios en Oriente Medio, que puede ayudarle en su búsqueda de estabilidad en la región. En vez de considerarle como la fuente de todo mal, el régimen iraní puede “aportar las cosas buenas” de que EEUU está tan necesitado: desde estabilizar la situación en Iraq a bloquear los avances del Estado Islámico por toda la región.

Irán, con el acuerdo con el grupo P5+1 en la mano, puede sentirse razonablemente seguro frente a los neoconservadores estadounidenses que siguen aún empeñados en forzar un cambio de régimen en Teherán. Pero puede que el gobierno iraní tenga muchas más cosas que celebrar que sólo esta impunidad de la interferencia exterior en sus asuntos.

Netanyahu parece creer que el actual torbellino en el Oriente Medio, con el auge del Estado Islámico, puede ayudar a Israel a convencer a EEUU y a Europa de que es el último bastión contra la toma de toda la región por la fuerza militante. Sin embargo, puede que sea al revés. Israel no cuenta con ventajas para combatir al EI ni para calmar la situación en Iraq o Afganistán. Un Irán política y económicamente estable puede hacer el trabajo mucho mejor. En tal escenario, Israel se convierte en una carga más que en un valor.

No es necesario ser ningún experto para entender que cuando de alguna forma Irán se convierta en socio de EEUU, Israel va a quedar rebajado en tal condición. Esto no va a suceder, por supuesto, de la noche a la mañana. Pero el mapa del campo geopolítico puede cambiar mucho más velozmente de lo que Israel se imagina. Un cambio histórico, como los medios de comunicación mundiales calificaron el acuerdo firmado el martes por la mañana en Viena.

Meron Rapoport es un periodista y escritor israelí. Ha ganado el Premio Internacional al Periodismo de Nápoles por sus investigaciones acerca del robo de olivos a sus propietarios palestinos. Fue director del Departamento de Noticias de Haaretz. Ahora es un periodista independiente.

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Fuente:   http://www.middleeasteye.net/columns/israels-fall-grace-2034426860

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=201143

Foto: Facebook.

«Nacido en Gaza», una película de Hernán Zin

Estándar

Avatar de María LandiPalestina en el corazón

«Nacido en Gaza» es un conmovedor documental de Hernán Zin filmado en Gaza entre julio y noviembre de 2014, siguiendo a diez niños y niñas y sus familias afectadas por la operación israelí Margen Protector.

Ver la entrada original

Un año después, una «escudo humano» argentina recuerda el horror de la ofensiva israelí en Gaza

Estándar

A los cinco años, Valeria Cortés escapó del horror de la dictadura argentina exiliándose junto a su familia en Venezuela. Cuatro décadas después, llegada a la Franja de Gaza con más agallas que recursos, sobrevivió a la ofensiva israelí de julio de 2014, durante la cual atendió a heridos y hasta hizo de «escudo humano».

Poco antes de que comience la campaña militar israelí, el 8 de julio de 2014, Valeria llegó a Gaza como voluntaria de la organización Brigadas Internacionales para trabajar en el Hospital Al Wafa, adonde asistió a pacientes en coma o paralizados hasta que un bombardeo israelí dejó el lugar «reducido a cenizas».

Comenzaron a bombardear el hospital con nosotros adentro, con los pacientes paralizados a los que tuvimos que trasladar en las peores condiciones», dijo Cortés en declaraciones telefónicas a Télam desde Gaza.

Obligada a abandonar el centro médico por los intensos bombardeos, la argentina comenzó a trabajar con las ambulancias de Defensa Civil.

En la ambulancia no tenía otra función que la de «escudo humano», como dicen los palestinos, o «testigo» como prefiere decir ella. La cuestión era evitar que los vehículos que trasladaban a las víctimas fueran atacados y la única manera de hacerlo era que un extranjero se subiera como «testigo disuasorio».

De esos días en la ambulancia, cuando salían a socorrer a las víctimas luego de los bombardeos aéreos, vienen los peores recuerdos y aparece la bronca y el enojo.

«Llegábamos a una casa y nos dábamos cuenta de que había niños porque veías sus juguetes o el cuarto pintado con motivos infantiles, y después empezaban a aparecer los cadáveres de los niños. «¡Cómo no sentir rabia!», suelta angustiada Valeria.

«Aquí todos tienen un familiar asesinado, preso, lisiado, mutilado», agregó la activista, recordando el caso de cuatro hermanitos muertos en un bombardeo israelí mientras jugaban en la playa de Ciudad de Gaza.

A poco de cumplirse un año de la última ofensiva militar israelí, que dejó más de 2.000 palestinos muertos y 12.000 heridos de armas de guerra, la tarea de Valeria ha cambiado poco, igual que la vida de los palestinos.

Algunas veces acompaña a los campesinos a la cosecha para evitar que les disparen, otras hace reportes para ISM (Movimiento Internacional de Solidaridad), un grupo liderado por palestinos para apoyar la resistencia popular a la ocupación israelí.

«Si no hay extranjeros es muy normal que les disparen a los campesinos, a veces no a matar pero les disparan a las piernas o al tractor con el que trabajan, y para ellos es un drama porque reparar el tractor les sale un ojo de la cara; también les incendian las cosechas», se quejó la argentina.

La descripción que hace de la vida en la Franja de Gaza devela que lo que se terminó el 26 de agosto del año pasado son «los muertos de a miles, los que salen en las noticias», pero casi a diario hay «uno o dos muertos, 15 heridos, secuestrados».

Todos los días se escuchan disparos de artillería israelí, los aviones F16, el vuelo de los drones o simplemente el ruido de los generadores eléctricos que funcionan de manera permanente porque en Gaza los servicios aún no han sido restablecidos, el agua corriente es salada y las casas siguen en ruinas.

«A veces pasamos 10 horas sin electricidad, y en el 95% de la Franja tomar agua es como tomar agua del mar, porque así como Israel roba tierra y roba el gas, también roba los acuíferos, los perfora. Cuando el acuífero se vacía y se va toda el agua buena para Israel, empieza a entrar el agua de mar», aseguró.

El problema con el agua es grave porque además de estar salinizada, está contaminada, algo que repercute sobre una de las pocas actividades que los palestinos, aunque con límites, pueden desarrollar: la pesca.

La actividad está regulada por Israel, que les permite pescar dentro de una zona de 6 millas desde la costa, aunque Valeria asegura que a veces les disparan cuando están a 1,5 millas.

«Es una guerra psicológica. Es terrorismo bien planificado para mantener a la población atemorizada, lanzan bombas de una tonelada sobre sitios vacíos (…) porque si no los matan directamente de un bombazo, les matan la alegría de vivir, los niños están anulados de por vida», sostiene la activista mientras subraya que «un niño de 10 años de Gaza ya ha vivido 3 masacres».

La reconstrucción de las viviendas es mínima, de hecho la misma Unrwa (el organismo de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos) reconoce que apenas se reparó el 0,2% de las viviendas destruidas parcialmente y que hay 14.000 más completamente destruidas y aún quedan otras tantas por arreglar.

Además, detalla la trabajadora humanitaria, «tenemos una gran cantidad de gente que vive casi en la indigencia, una población ahogada por el bloqueo israelí, una tasa de suicidio que ha aumentado el 63%, un desempleo que es el más alto del planeta y una población obligada a vivir como mendigos».

Como la pesca en aguas contaminadas es escasa mientras que es común que los campos sembrados sean incendiados, la mayoría de la población subsiste «con unas cajitas de comida que reparte la Unrwa» a quien Valeria califica como «un instrumento de dominación».

«Porque implantan una población en el territorio palestino y luego dicen ‘bueno vamos a darle limosna para amenazarlos y los llamaremos refugiados en lugar de palestinos’. Pero esta gente es palestina y tienen derechos: los que se fueron, al retorno; y los que están aquí, a vivir libremente», lanza verborrágica.

«Aquí no se puede salir, esta es una cárcel, no es un cliché, es un campo de concentración. Te subes el auto y es como estar en una pecera», asegura Valeria.

Según la activista argentina, «la única expectativa que tienen los palestinos es recuperar su tierra. Aquí no tiene nada que ver la religión, están matando palestinos porque quieren el territorio palestino, si hubieran querido tomar Argentina estarían matando argentinos».

Fuente: Télam.

Borrados del mapa. Franja de Gaza

Estándar

Director: Alberto Arce y Miguel Llorens, 2009

Sinopsis: Documental grabado por la única cámara de un medio occidental que se encontraba en Gaza durante la ofensiva del Ejército Israelí en 2008. El reportaje relata la tragedia vivida durante los bombardeos del Ejército israelí a objetivos de Hamas, dentro de Gaza. El balance de este enfrentamiento se saldó con casi mil cuatrocientos palestinos muertos y diecisiete israelíes.

Exclusivo: Los planes secretos de Israel y Arabia Saudita

Estándar

1_-_1-57-54472Mientras Estados Unidos negocia con Irán.

Por Thierry Meyssan.

gunos, en el Medio Oriente, tienen conciencia de que los acuerdos secretos que Washington y Teherán podrían firmar el 30 de junio próximo –al margen del acuerdo multilateral sobre la cuestión nuclear– determinarán probablemente las reglas del juego para los próximos 10 años.

La firma de esos acuerdos tendría lugar en momentos en que Estados Unidos se ha convertido en el primer productor mundial de petróleo, por delante de Arabia Saudita y de Rusia. En esta nueva situación, Estados Unidos ya no necesita para sí mismo el petróleo del Medio Oriente y lo único que le interesa es que ese mercado siga funcionando en dólares.

Además, Washington ha iniciado un reposicionamiento de sus tropas, moviéndolas de Europa occidental y el Medio Oriente hacia el Extremo Oriente. Pero eso no quiere decir que tenga intenciones de abandonar esas regiones sino que quiere garantizar su control por otros medios.

Israel

Según nuestras informaciones, hace 17 meses (o sea, desde que se anunció que Washington y Teherán estaban negociando, negociaciones que en realidad comenzaron hace 27 meses), que Tel Aviv viene negociando en secreto con Arabia Saudita. Delegaciones de muy alto nivel se han reunido 5 veces en la India, en Italia y en la República Checa.

La cooperación entre Tel Aviv y Riad es parte del plan estadounidense de creación de una «Fuerza Árabe Común», bajo los auspicios de la Liga Árabe pero… bajo las órdenes de Israel. Esa fuerza ya está operando contra Yemen, realizando una campaña en la que miembros de la fuerza aérea israelí pilotean bombarderos sauditas en el marco de una coalición “árabe” cuyo cuartel general, también instalado por Israel, se halla en Somalilandia, un Estado no reconocido situado del otro lado del estrecho de Bab el-Mandeb [1].

Pero Riad no tiene intenciones de oficializar esa cooperación mientras Tel Aviv siga negándose a aceptar la iniciativa árabe de paz que el príncipe Abdallah había presentado a la Liga Árabe en 2002, antes de convertirse en rey de Arabia Saudita [2].

No obstante, Israel y Arabia Saudita han llegado a ponerse de acuerdo sobre varios objetivos.

En el plano político:
- «Democratizar» los Estados del Golfo, o sea asociar los pueblos a la administración de sus países, aunque reafirmando la intangibilidad de la monarquía y del modo de vida wahabita;
- Cambiar el sistema político en Irán (aunque ya no se trataría de hacerle la guerra);
- Crear un Kurdistán independiente para debilitar a Irán, a Turquía (a pesar de que esta última fue durante mucho tiempo aliada de Israel) e Irak (pero no a Siria, ya debilitada por largo tiempo).

En el plano económico:
- Explotar el campo petrolífero de Rub’al-Khali y organizar una federación entre Arabia Saudita, Yemen y quizás Omán y los Emiratos Árabes Unidos;
- Explotar los campos petrolíferos del desierto de Ogadén (bajo control etíope), garantizar el control del puerto de Adén (en Yemen) y construir un puente entre Yibuti y Yemen.

En otras palabras, si Tel Aviv y Riad han decidido adoptar la clásica postura de «a mal tiempo, buena cara» y admiten que Irak, Siria y la mitad del Líbano queden bajo control de Irán, también tienen intenciones de:
- Asegurarse de que Irán renuncie a exportar su revolución;
- Controlar el resto de la región, con excepción de Turquía, que ha tomado el lugar de Arabia Saudita en materia de terrorismo internacional y acaba de perder Siria.

Palestina

Después de la firma de los acuerdos entre Estados Unidos e Irán, el reconocimiento internacional de un Estado palestino, conforme a los acuerdos de Oslo y la iniciativa árabe de paz, sería sólo cuestión de meses.

El gobierno palestino de unión nacional, que nunca llegó a funcionar, ha dimitido repentinamente. Parece seguro que el Fatah de Mahmud Abbas contará con amplio respaldo de su pueblo si el Estado palestino obtiene la admisión en las Naciones Unidas.

Hamas, que desde 2008 se había convertido en símbolo de la Resistencia, se desacreditó abruptamente al oficializar su condición de miembro de la Hermandad Musulmana (cofradía que realizó varios intentos de golpe de Estado en Arabia Saudita) y al tomar las armas contra el único Estado de la región que había demostrado ser verdaderamente favorable a la causa palestina: la República Árabe Siria. Después de eso, Hamas, deseoso de redorar su imagen, ha optado por mantener un perfil bajo y priorizar más bien acciones no violentas.

El reconocimiento del Estado palestino pondrá fin al derecho de los palestinos a volver a las tierras de las que fueron expulsados. Pero les abrirá el acceso a un nuevo estatus. Por su parte, Estados Unidos y Arabia Saudita realizarán grandes inversiones para desarrollar la economía del nuevo Estado.

Varios candidatos ya se agolpan para tomar el lugar que actualmente ocupa Mahmud Abbas (quien ya tiene 80 años y cuyo mandato a la cabeza de la Autoridad Palestina expiró en 2009). Y entre los aspirantes a reemplazarlo está Mohamed Dahlan, el exjefe de la seguridad que, por ser sospechoso de haber organizado el envenenamiento de Yaser Arafat, se vio obligado a dejar el país en 2007.

Después de haber trabajado para los Emiratos Árabes Unidos y de haber obtenido las nacionalidades de Montenegro –como el exprimer ministro tailandés Thaksin Shinawatra– y de Serbia, Mohamed Dahlan regresó a Palestina en febrero, con ayuda de sus exadversarios de Hamas. Ahora convertido en millonario, Dahlan está gastando dinero a manos llenas en la compra simultánea de combatientes y votos.

Un candidato más serio podría ser Maruan Barghuti, quien purga actualmente 5 penas de cadena perpetua en Israel pero que podría ser liberado en el marco del acuerdo de paz. Se trata, efectivamente, de la única personalidad palestina no corrupta que ha escapado a los asesinos del Mossad.

Arabia Saudita

En ese contexto, el viaje a Rusia del príncipe Mohamad ben Salman, hijo del rey Salman de Arabia Saudita, ha desatado gran inquietud ya que una campaña de prensa dejó entrever que su intención era negociar un cese de la ayuda rusa a Siria. Esa visita se producía una semana después del viaje del director de la Organización de Cooperación Islámica, Iyad ben Amin Madani. El príncipe viajó en compañía de varios ministros y de unos 30 hombres de negocios. La delegación saudita participó en el Foro Económico de San Petersburgo y el príncipe fue recibido por el presidente Vladimir Putin.

Desde su creación, el reino wahabita ha mantenido relaciones privilegiadas con Estados Unidos y había considerado a la Unión Soviética y a Rusia como adversarios. Pero ahora parece que eso está cambiando.

La considerable importancia de los acuerdos económicos y de cooperación firmados parece iniciar una nueva política. Arabia Saudita compró 16 centrales nucleares, aceptó participar en el programa espacial ruso e incluso negoció varios acuerdos petroleros cuyos detalles no se han hecho públicos.

Para evitar toda ambigüedad sobre ese acercamiento, el presidente Putin ha declarado públicamente que Rusia no modifica su respaldo a Siria y que contribuirá a toda solución política conforme a la voluntad del pueblo sirio. En intervenciones anteriores ya había precisado que ello implica que el presidente Assad se mantenga en el poder hasta terminar los 7 años del mandato para el cual fue democráticamente electo.

Los perdedores en la redistribución de cartas

Todo hace pensar que después de la firma de los acuerdos entre Estados Unidos e Irán [3], los perdedores serán:
- El pueblo palestino, que se verá privado de su derecho inalienable al retorno, derecho por el cual lucharon 3 generaciones de palestinos;
- Turquía, que corre el peligro de tener que pagar muy caro su sueño de hegemonía, su apoyo a la Hermandad Musulmana y su derrota en Siria [4];
- Francia, que se obstinó durante 4 años en tratar de restaurar sus intereses coloniales en la región para verse ahora –a fin de cuentas– en posición de simple proveedor de Israel y de Arabia Saudita [5].

Fuente: http://www.voltairenet.org/article187937.html

Informe de la Comisión de Investigación sobre la última ofensiva de Israel en Gaza del 2014

Estándar
Gaza, julio 2014. Foto:  Getty Images.

Gaza, julio 2014. Foto: Getty Images.

Por Nicolas Boeglin.

Desde el pasado 22 de junio, está disponible el informe de la Comisión Independiente creada por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en julio del 2014 sobre la última ofensiva israelí en Gaza: se trata del Informe titulado:»Report of the independent commission of inquiry established pursuant to Human Rights Council resolution S-21/1«, que valora, a la luz de las reglas del derecho internacional humanitario, la conducta de Israel y de grupos combatientes palestinos durante la operación militar israelí del verano del 2014 en la franja de Gaza. Nótese que lejos de juzgar únicamente a Israel, tal y como lo anunciaron tempranamente sus autoridades (Nota 1) y volvieron a hacerlo en recientes semanas, el informe cuestiona el accionar de ambos beligerantes.

Pese a múltiples e insistentes solicitudes ante las autoridades de Israel, los integrantes de esta comisión no pudieron acceder a la Franja de Gaza, cuyos accesos son controlados por Israel. El informe viene acompañado de una recopilación de datos detallados de más de 180 páginas que se titula “Report of the detailed findings of the independent commission of inquiry established pursuant to Human Rights Council resolution S-21/1” y disponible en el enlaces antes citado. En este documento se precisa que los integrantes de esta comisión realizaron, mediante el uso de las nuevas tecnologías de la información, más de 280 entrevistas confidenciales, y recibieron más de 500 declaraciones escritas y documentos de diversa naturaleza.

El saldo en víctimas mortales de esta operación, según la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios en Palestina fue de 3 civiles y 67 militares del lado israelí; y de 2,251 muertes palestinas, de las cuales 1,462 correspondiente a civiles, entre las cuales 299 mujeres y 551 niños.

En julio del 2014, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó mediante resolución la creación de esta comisión independiente de investigación, con 29 votos a favor, 17 abstenciones y con el único voto en contra de Estados Unidos. En un breve análisis publicado sobre la adopción de esta resolución, (ver nota), se detallaba el histórico temor de Israel y de su incondicional aliado norteamericano con relación a una rama específica del derecho internacional: el derecho penal internacional, que busca sancionar penalmente a responsables políticos por perpetrar, ordenar o instigar a la comisión de graves violaciones al derecho internacional humanitario.

Cabe señalar que, además del voto de julio del 2014 en el seno del Consejo de Derechos Humanos en el que todos los Estados de América Latina miembros de este órgano votaron a favor (incluyendo a Costa Rica), varios Estados de América Latina criticaron fuertemente a Israel y algunos de ellos optaron por llamar posteriormente a consulta a sus respectivos embajadores desde Tel Aviv, en señal de profundo repudio ante el carácter totalmente indiscriminado y desproporcionado de la ofensiva israelí en Gaza (Nota 2).

En el 2009, con relación a la operación militar denominada «Plomo Fundido» de diciembre del 2008 en Gaza (con un saldo de 14 víctimas israelíes y más de 1400 víctimas palestinas), Naciones Unidas procedió de igual manera a investigar los hechos ocurridos (véase el informe Goldstone cuya versión en español está disponible en la letra S en este enlace oficial de Naciones Unidas).

Es probable que la comparación entre ambos informes denote con mayor claridad la peligrosa deriva a la que Israel ha procedido en la conducción de sus hostilidades en Gaza, y que evidencia (al menos en parte) el hecho que 43 oficiales de la Unidad 8200 del Ejército de Israel hayan presentado una carta pública en septiembre del 2014, en la que denuncian el uso del sistema de inteligencia israelí para fines sumamente cuestionables contra la población civil palestina (ver nota de Haaretz del 12 /09/2014).

A diferencia del Informe Goldstone del 2009, la publicación de este informe del 2015 tiene lugar unos meses después de la entrada en vigencia del instrumento de ratificación por parte de Palestina del Estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional (1ero de abril del 2015).

Esta adhesión de Palestina a este importante instrumento del derecho penal internacional se dio en respuesta a una maniobra de la diplomacia norteamericana en las últimas horas del año 2014 en el seno del Consejo de Seguridad, que tuvimos la oportunidad de analizar (Nota 3). Nos permitimos en aquel momento concluir que: “Este gesto del Estado palestino constituye también una clara respuesta a Estados Unidos. Permite además reafirmar de manera clara e inequívoca, la plena confianza de Palestina en el derecho internacional y en las entidades a cargo de su debida aplicación”. El informe hecho público en esta semana en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra no viene solamente a documentar los hechos perpetrados en Gaza durante el verano del año 2014: también contribuye a validar la plena aplicación de las reglas del derecho internacional humanitario y a exigir que se sancione a los responsables de ambos bandos por las violaciones a estas reglas cometidas. Las gesticulaciones del aparato estatal israelí de las últimas semanas tendientes a desacreditar el contenido de este informe a restarle validez, antecediendo su publicación con la de un informe oficial con una semana de antelación (Nota 4) evidencian no obstante que la sensibilidad es mucho mayor en Tel Aviv.

Notas

Nota 1: Véase artículo de El Pais (España) de agosto del 2014 titulado: “Israel califica de farsa la comisión de investigación de la ONU sobre Gaza”, y disponible aquí.

Nota 2 : Véase: BOEGLIN N., “Reacciones en América latina a la operación “Margen Protector” del ejército israelí en la franja de Gaza”, publicado en Núm. 15, Reportes del CEMOAN (Agosto 2014), Universidad Nacional (UNA), disponible aquí.

Nota 3 : Véase BOEGLIN N., “El resultado del voto sobre Palestina en el Consejo de Seguridad: balance y perspectivas”, Derechoaldia, 4/01/2015, disponible aquí.

Nota 4 : Véase nota del New York Times, “Israelis Go on Offensive Ahead of UN Report”, con fecha del 14/06/2015, disponible aquí.

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR).

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=200373

Entrevista con Omar Barghouti: El hombre detrás del movimiento BDS

Estándar
 Omar Barghouti y Desmond Tutu, Ciudad del Cabo, 2013. Foto: Yazeed Kamaldien

Omar Barghouti y Desmond Tutu, Ciudad del Cabo, 2013. Foto: Yazeed Kamaldien

Rami Younis.

A medida que crece el movimiento de boicot, desinversión y sanciones, su cofundador, Omar Barghouti, se ha convertido en blanco de la satanización israelí. Rami Younis, de +972 Magazine, se sentó con él para discutir sobre los objetivos del BDS, sus éxitos recientes y las frecuentes acusaciones de que el movimiento es antisemita.

Omar Barghouti es en este momento uno de los nombres más denostados en los círculos del gobierno israelí y sus aliados. Los funcionarios han calificado a este activista de derechos humanos palestino y líder del movimiento BDS –que él ayudó a fundar hace una década- como una amenaza al Estado de Israel. ¿Qué tan grande es esa amenaza? Bueno, apenas la semana pasada el periódico de más venta en el país, Yedioth Ahronot, publicó un artículo sobre él en primera página, apodándolo “el Explosivo Omar”. Y si él y el movimiento de boicot le están provocando un ataque de pánico a los políticos y a los medios israelíes, uno solo puede concluir que están haciendo las cosas bien.

Sin embargo Barghouti (51) se rehúsa a responder a sus acusadores, porque mantiene un boicot a la prensa israelí. Aceptó dar esta inusual entrevista debido a mi identidad palestina y a condición de que primero se publicara en árabe en el sitio palestino Bokra, además de publicarse aquí en inglés y en hebreo en Local Call, donde yo blogueo. Antisionismo trilingüe unitario en su máxima expresión, se podría decir.

Barghouti explica su decisión de no hablar con los medios israelíes y la lógica del llamado más general al boicot, la desinversión y las sanciones a Israel en su conjunto: “En cualquier otra situación de opresión prolongada, los grupos de derechos humanos piden medidas punitivas contra el Estado y sus instituciones, no solo contra un sector del Estado que es directamente responsable de la injusticia. Nadie pidió que se prohibiera los productos de compañías ubicadas en Darfur en respuesta a los crímenes de guerra cometidos por Sudán: la medida se planteó para Sudán como país.

Como dijo una vez el arzobispo Desmond Tutu: en Occidente ponen a Israel en un pedestal y lo tratan como si estuviera por encima del derecho internacional. El BDS busca terminar con esta excepcionalidad y su impunidad criminal. Israel debe ser tratado como cualquier otro país que comete crímenes igualmente escandalosos.

El movimiento BDS se puso en marcha el 9 de julio de 2005, cuando una amplia alianza de más de 170 organizaciones sociales y de base, sindicatos, ONGs, partidos políticos y redes de refugiados palestinos hicieron llamamiento abierto al boicot, dirigido a las organizaciones de la sociedad civil internacional y a las personas de conciencia. Llamaban a “imponer amplios boicots e implementar iniciativas de desinversión contra Israel, similares a las aplicadas contra Sudáfrica en la era del apartheid”, dice Barghouti. “Hoy, el movimiento global de BDS es liderado por la mayor coalición de la sociedad palestina: el Comité Nacional de BDS” [BNC por sus siglas en inglés].

El movimiento BDS exige: el fin de la ocupación de los territorios palestinos y árabes desde 1967, incluyendo el desmantelamiento del muro y las colonias; el fin del sistema de discriminación racial contra las y los palestinos con ciudadanía israelí; y respetar el derecho fundamental –reconocido por la ONU- de las y los refugiados palestinos de retornar a su tierra.

Estos tres derechos básicos corresponden a los tres principales componentes del pueblo palestino: los que están en la Franja de Gaza y Cisjordania (incluyendo Jerusalén Este); las que están en el territorio de 1948 y viven bajo el apartheid israelí, y los que están en el exilio”, dice Barghouti. Él sostiene que cualquiera que sea la forma que adopte la solución política al conflicto, debe basarse en estos tres principios.

La herramienta que esas 170 organizaciones de la sociedad civil palestina eligieron para reclamar esos derechos y luchar contra la ocupación israelí se apoya enteramente en el discurso de los derechos humanos y en la acción noviolenta –en oposición a la violencia de la ocupación. Al menos por esa razón es importante escuchar y entender lo que Barghouti tiene para decir.

La campaña ha tenido una cantidad de éxitos recientemente; dos buenos ejemplos son: la cancelación de Lauryn Hill de su show en Israel, y la compañía Orange que amenazó con retirarse del país. ¿De qué otros casos exitosos que no hayan tenido tanta atención mediática me puedes hablar?

El gigantesco fondo de pensiones danés PGGM, cuyas inversiones internacionales están cerca de los 200.000 millones de dólares, decidió el año pasado retirar inversiones de los cinco principales bancos israelíes, debido a su implicación en financiar la ocupación. A eso le siguió la decisión de la Iglesia Presbiteriana de EEUU de retirar inversiones de Caterpillar, HP y Motorola por su complicidad en la ocupación, y lo mismo hizo [la fundación de] Bill Gates con G4S, la compañía de seguridad más grande del mundo, involucrada en los crímenes de Israel contra el pueblo palestino. El BDS está teniendo éxito en revelar la toxicidad de la “Marca Israel”.

Algunos activistas del BDS eligen boicotear a Israel en su conjunto, no simplemente a las compañías o instituciones que lucran con la ocupación. ¿Por qué?

La distinción –artificial e insostenible– entre Israel y ‘la ocupación’ es política e ideológica; no se basa en consideraciones prácticas, legales o morales. Es a Israel al que el Derecho Internacional considera el poder ocupante, y por lo tanto, es el responsable de la construcción y el mantenimiento de no solo los asentamientos coloniales, sino también todo el sistema de ocupación.

Israel también es responsable de lo que incluso el Departamento de Estado de EEUU ha criticado como discriminación institucional, legal y social hacia las y los ciudadanos palestinos de Israel, y ese sistema se ajusta a la definición de apartheid de la ONU.

Pero la mayor injusticia de Israel, alega Barghouti, es negar el derecho al retorno a los refugiados y refugiadas palestinas. Esos refugiados, desarraigados y despojados en 1948, comprenden el 68% del pueblo palestino. Ellas y ellos también merecen iguales derechos humanos, insiste.

Una acusación frecuente contra la campaña internacional de BDS es que alimenta el antisemitismo. ¿Qué dice sobre eso?

 El BDS es un movimiento noviolento de derechos humanos que aspira a la libertad, la justicia y la igualdad para el pueblo palestino, basado en el derecho internacional y los principios universales de derechos humanos. Como tal, el BDS rechaza categórica y consistentemente toda forma de discriminación y racismo, incluyendo el antisemitismo, así como docenas de leyes racistas israelíes.

Nuestra lucha noviolenta nunca ha sido contra los judíos o contra los israelíes en tanto judíos, sino contra un régimen injusto que esclaviza a nuestro pueblo con la ocupación, el apartheid y la negación de los derechos de las y los refugiados, reconocidos por la ONU. Estamos orgullosos del número desproporcionadamente alto de activistas judías y judíos en el movimiento BDS, especialmente en EEUU.

Confundir acciones puntuales y basadas en los derechos humanos con el racismo anti-judío no sólo es falso, sino que es un intento racista de poner a todos los judíos y judías en la misma canasta y de implicarles en los crímenes de Israel contra el pueblo palestino. Israel acusando de racismo al movimiento BDS es equivalente al Ku Klux Klan acusando de racismo a Martin Luther King y a Rosa Parks. ¡Es tan descaradamente propagandístico!

¿Cómo identifican a una persona, una organización o cualquier otra entidad como objeto de boicot? Y una vez que los han identificado, ¿cómo proceden a partir de allí?

 Los tres criterios generales que el BNC palestino recomienda para elegir objetivos estratégicos son:
– primero, el nivel de complicidad: enfocarse en las compañías y productos que están más directa y claramente involucrados en las violaciones israelíes de los derechos humanos, y por lo tanto son más fáciles de explicar a un público amplio;

– segundo, la posibilidad de hacer alianzas entre movimientos: priorizar las compañías o productos que permitan la creación de alianzas transversales. Por ejemplo, una campaña para frenar los contratos con Mekorot, la compañía israelí de agua, puede involucrar a un amplio espectro de grupos ecologistas y anti-privatización;

– tercero, el potencial de éxito: una campaña de BDS debería tener una posibilidad realista de éxito, más allá de la simple concientización; por ejemplo, persuadir a una compañía o institución internacional de que corte vínculos con una compañía israelí.

Hace un par de meses facilité una discusión pública con Barghouti ante 400 ciudadanas y ciudadanos palestinos de Israel en la ciudad de Ara’ra. Antes de empezar, pedí a los asistentes que levantaran la mano si alguna vez habían oído sobre el movimiento BDS. Solo 20 personas lo hicieron. Miré a Barghouti: sonreía. Él sabía lo que yo iba a preguntar. Ahora le recuerdo ese momento. (Una nota sobre lo que sigue: los términos “palestinos/as del ‘48” y “región del ‘48” se refieren a las y los palestinos ciudadanos de Israel y a los territorios ubicados dentro de Israel según las fronteras anteriores a 1967).

Los acuerdos de Oslo excluyeron a los palestinos de la región del ‘48, provocando una ruptura grave«, explica. Por el contrario, el movimiento BDS insiste en el derecho de todos los palestinos y palestinas a ejercer su libre determinación como pueblo unificado y, como tal, insiste en los derechos de todos los palestinos y palestinas, incluidos los del ’48. Muchos grupos importantes dentro del ’48 fueron parte del lanzamiento del BDS en 2005, pero el movimiento no ha hecho lo suficiente para darse a conocer allí.

Además, la lucha por descolonizar nuestras mentes es una lucha cuesta arriba en la región del ’48, porque el proceso de ‘israelización’, o colonización de nuestras mentes, se ha arraigado en las últimas siete décadas. Una parte esencial de lo que hace el movimiento BDS diariamente es combatir la desesperación y alimentar la esperanza y la convicción de que nosotros, los oprimidos, somos capaces de terminar con la opresión.

Es probable que cada vez más empresas vayan a retirarse de Israel en los próximos años, como resultado de los esfuerzos del BDS, y eso sería un éxito para el movimiento. Sin embargo, ¿qué le dice a los ciudadanos palestinos de Israel que podrían enfrentar despidos u otras consecuencias económicas si las empresas multinacionales abandonan el mercado israelí? 

El régimen de opresión israelí, y no la resistencia a la ocupación y el apartheid, es el responsable de eso y de cualquier otra consecuencia que tenga esta resistencia a la opresión.

Quienes afirman que el BDS perjudica a los palestinos no solamente están haciendo afirmaciones infundadas y carentes de ética, sino además no parecen entender que la resistencia siempre tiene un costo al principio. También están siendo paternalistas al decirnos que ellos entienden mejor que nosotros nuestros intereses. Rechazamos completamente esta actitud colonial. Nada afecta tanto al pueblo palestino, ya sea en los territorios del ’67’, del ’48 o en el exilio, como la opresión racista y colonial de Israel.

Como ciudadano palestino de Israel que no puede apoyar públicamente el BDS debido a la legislación criminalizadora, siento que no puedo unirme a vuestro movimiento popular no violento. ¿Cómo podemos apoyar los y las activistas locales?

Esa es una mala interpretación de la ley israelí anti-BDS -draconiana y antidemocrática. Mala como es, la ley no impide en realidad apoyar el BDS. Sólo hace ilegal abogar públicamente por el boicot a Israel o a cualquier institución israelí. Cualquier ciudadano judío o palestino de Israel que desee apoyar al movimiento BDS puede declarar públicamente su apoyo sin violar la ley -siempre y cuando no exhorte directamente al boicot.[1]

Hay maneras de burlar esta ley represiva. Por ejemplo, yo puedo explicar por qué la empresa X es cómplice de violaciones del derecho internacional y luego decir: ‘Yo estoy boicoteando los productos de esta compañía, pero debido a la represiva ley anti-boicot, no se me permite exhortarles a ustedes a boicotearla también’. De esa manera estoy indirectamente llamando al boicot sin violar la ley. 

Pero en última instancia, necesitamos una desobediencia civil generalizada en contra de ésta y todas las demás leyes draconianas de Israel, como hizo el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y el movimiento anti-apartheid sudafricano. Las leyes injustas y contrarias a la ética no deben ser obedecidas. Las personas de conciencia deben desobedecerlas colectiva y activamente, y finalmente repudiarlas«.

Otro éxito reciente de la campaña BDS, que llenó los titulares en Israel y en todo el mundo, no fue –sorprendentemente- organizado por Barghouti y el BNC, sino por la Autoridad Palestina. Como miembro de la FIFA, la Asociación Palestina de Fútbol logró amenazar a Israel con ser expulsado de torneos deportivos internacionales, y al final lo forzó a cambiar las políticas que afectan al fútbol palestino. Quise entender qué piensa Barghouti de esto, y de la misma ANP.

El BDS es un movimiento de derechos humanos de base y de la sociedad civil, totalmente independiente de las estructuras oficiales palestinas y de cualquier gobierno», enfatiza. «Jugó un papel decisivo en la campaña para expulsar a Israel de la FIFA, y muchos observadores reconocen ese papel. Las y los activistas de solidaridad con Palestina, que en su casi totalidad apoyan el BDS, estuvieron luchando durante meses para concientizar sobre las violaciones a los derechos de los atletas palestinos cometidas por Israel en el contexto general de ocupación y opresión.

El hecho de que funcionarios palestinos lideraran el esfuerzo público en este sentido fue nuestro talón de Aquiles, porque la Autoridad Palestina está encadenada a los humillantes Acuerdos de Oslo, y no está concebida para resistir al régimen de opresión israelí de ninguna manera significativa o estratégica.

El movimiento BDS se está volviendo más y más popular. ¿Hacia dónde ve que va el movimiento, tanto en el futuro cercano como lejano?

Estamos en camino de volvernos mainstream. Ese es nuestro desafío. Y no estamos pidiendo caridad: estamos apelando a la solidaridad efectiva. Como dijo Martin Luther King Jr., el boicot en un nivel básico implica ‘retirarle la cooperación a un sistema perverso’. Cuando le pedimos a instituciones y organizaciones que retiren inversiones de compañías involucradas en los crímenes de Israel no estamos pidiendo nada heroico: estamos simplemente pidiendo a esas organizaciones que cumplan con una profunda obligación moral. Esa es la lógica persuasiva y ética del BDS, y es un factor fundamental en el impresionante crecimiento del movimiento en la última década. 

El movimiento BDS está llegando a un punto de inflexión, principalmente debido a que su estrategia funciona -y funciona bien-, y a que Israel se ha desplazado hacia la derecha fanática, con elementos fascistas en el gobierno, dejando caer la última máscara de su engañosa ‘democracia’. Quizás nuestro logro más importante es haber unido a los palestinos de todo el espectro político e ideológico en una plataforma de derechos humanos y en torno a una forma no violenta de resistencia que está anclada en el derecho internacional.

A juzgar por las victorias que el BDS ha estado acumulando recientemente parecería que, finalmente, esta estrategia basada en una lógica de presión sostenida y creciente sobre Israel en todos los campos -académico, cultural, económico y militar- está empezando a tener un efecto real y serio. O como dice Omar Barghouti: «todavía no estamos allí, pero nuestro momento sudafricano está llegando«.

Publicada en +972 Magazine. Traducción del inglés: María Landi.

[1] Nota del editor: La ley antiboicot en Israel no penaliza al que exhorta a boicotear a Israel o a sus instituciones, pero sí permite a los ciudadanos particulares demandar por daños económicos a cualquiera que haga un llamamiento público a boicotearlos.

El fantasma sudafricano recorre Israel

Galería

Charla del historiador israelí Ilan Pappé – Club Palestino de Santiago, Chile

Estándar

Porque el origen, religión o nacionalidad no importan cuando de defender una causa noble se trata, como lo son los derechos humanos del pueblo palestino y de todos los pueblos oprimidos.