Charlie Hebdo y ¿la libertad de expresión?

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Por José Mercader.

Este pasado miércoles 7 de enero, la revista de caricaturas CHARLIE HEBDO recibió un ataque de dos terroristas, quienes mataron doce personas, entre las que se cuentan los caricaturistas Charb, su director; George Wolinski; Cabu y Tignous. ¿Cuál es la verdadera razón de este ataque? Posiblemente nunca se sepa, aunque apresen a los que la policía ya dice haber detectado.

A raíz de la publicación de doce caricaturas sobre Mahoma en Dinamarca en el año 2005, que provocaron una enorme reacción del mundo musulmán, publiqué mi parecer en ese entonces, que ahora pretendo ampliar.

Hace aproximadamente un año, un personaje de la vida nacional (N. de la R.: República Dominicana) se me acercó para que fuera uno de los caricaturistas de una revista que pretendía publicar. En esta revista de humor ya se había hecho un “mono” donde me percaté de varios elementos reñidos con la ética y la libertad de expresión individual, por lo que exigí realizar un contrato con puntos que representaran lo que yo defendía y lo que no. Entre esos puntos señalaba yo que debían aparecer, como norma y requisito, que no se hicieran caricaturas ridiculizando a nadie por sus limitaciones físicas (cojos, tuertos, jorobados, mancos, etc.) como es una costumbre en muchos “humoristas”. Tampoco, reírse de nadie por su opción sexual (ha sido una penosa constante de mediocridad el supuesto humor que tiene a los homosexuales como blanco). Seguían en mi lista las cuestiones de raza, que han servido como “fuente de inspiración” a muchos que quieren hacerse los graciosos (especialmente burlándose de las condiciones de pobreza de los haitianos, en lo que tiene que ver con nuestro país). No faltó, por supuesto, mi oposición a usar a la mujer como “atractivo” sexual en dibujos vacíos de contenido. En el mono preparado había ya una doncella al bate con nalgas y tetas exuberantes para asegurar la venta a un público predeterminado: el macho. A mis exigencias agregaba que no se debía hacer humor burlándose de las religiones o creencias de la gente y mi total independencia, tanto en la forma como en el contenido. Al final no hubo acuerdo y la revista no salió.

¿Por qué cuento esto que aparentemente no tiene nada que ver con la masacre de los caricaturistas de Charlie Hebdo?

Bajo ningún pretexto se puede justificar el ataque a la revista. Sin embargo, hay algunos elementos que voy a tocar que podrían explicar dicho ataque.

Justamente hay que volver al 2005 con la publicación del diario danés Jyllands-Posten y la publicación de las doce caricaturas de Mahoma. En realidad esa publicación no tenía nada que ver con la libertad de expresión, sino más bien era parte de una campaña de la derecha danesa para hacerse la graciosa ante los Estados Unidos y quedarse de aliados en esa infame guerra que iniciaron en el 2001 contra Irak. En el fondo,  las caricaturas sirvieron de propaganda para que la población tomara partido contra “el mundo musulmán”. Fue una campaña irrespetuosa y cargada de odio.  Partía del criterio de Daniel Pipes, uno de sus mentores, de que “Todos los musulmanes no son terroristas, pero todos los terroristas son musulmanes “. Esta campaña iba dirigida para sembrar el odio contra los inmigrantes en Dinamarca, como lo demostró un estudio de European Network Against Racism, la Federación de Asociaciones Antirracistas Europeas donde señalan “…que el 53% de las crónicas,el 55% de los artículos, el 70% de las noticias cortas, el 73% de las tribunas libres, el 79% de los editoriales y el 81% de las cartas de los lectores sobre las minorías extranjeras presentan a estas últimas de forma negativa”.

A esa campaña se sumó el periódico  France Soir y luego Charlie Hebdo reproduciendo las caricaturas en sus páginas. De la misma forma que los musulmanes en Dinamarca, los de Francia protestaron ante la justicia, pero la razón cayó sobre la “libre expresión”.

Sin embargo en esta misma línea de libre expresión, un humorista francés de origen africano, Dieudonné M’bala M’bala, ha sido censurado por el contenido crítico a Israel y su política de ataques indiscriminados a la población civil palestina. Dieudonné es un actor y humorista fino, con verdadero sentido del humor y de la ética. En dos de sus espectáculos que tuve la ocasión de ver en Quebec, me morí de la risa. Sus presentaciones están prohibidas en las salas de la mayoría de teatros de Francia donde se sabe que hay muchos propietarios judíos sionistas intolerantes a la menor crítica al “peuple elu” (pueblo elegido). Ningún comentario favorable ni de solidaridad con Dieudo en Charlie Hebdo. De hecho, en sus páginas no hay ningún ataque al sionismo, salvo el que causó una fuerte polémica y tuvo como consecuencia la salida de su anterior director.

Una de las consecuencias inmediatas a la publicación de los dibujos de Mahoma fue que Charlie Hebdo se vendió como pan caliente. Se sabe que después de 1981 tuvo que cerrar por la poca venta. ¿Encontró en la burla a los musulmanes la gallinita de los huevos de oro?

El humor y la caricatura en Francia tienen una larga historia por la criticidad y por la calidad. No obstante, no son exactamente las características de esta revista. No puede decirse que Charlie Hebdo sea una herencia de Le Rire o de otras muchas revistas de humor de la época de Daumier, Cham y Nadar. Ni siquiera de Pilote, más reciente.

La sociedad moderna de hoy aparece con nuevas manifestaciones artísticas en toda sus vertientes, y la caricatura no escapa a esas nuevas modas. En el arte en general, y en búsqueda de nuevas propuestas, han sido aceptados como válidos muchos trabajos sin calidad en aras de justificar “lo nuevo”, lo “original”, que en muchos casos es una manifestación de mediocridad y falta de talento.

En Francia apareció un dibujo “sucio” y vulgar iniciado por Reiser y luego seguido como una moda en muchas de las publicaciones llamadas humorísticas. Robert Mankoff, director artístico de The New Yorker, las justifica aludiendo que lo que tiene valor es la idea y no el dibujo de calidad, y al final encuentras un montón de propuestas sin pie ni cabeza. Un humorista de Quebec se para frente al micrófono y dice, colis de Tabernak, que es como decir joder,coñazo, y el público explota de la risa… ¿Un dibujacho de un musulmán desnudo en cuatro patas con una estrella en la nalga puede considerarse como un dibujo de humor? ¿Se dirigen a un público morboso? No se trata de defender un dibujo políticamente correcto, o socialmente correcto. Independientemente de que no se tenga tabúes, debe haber una propuesta profesional.

En Charlie Hebdo evidentemente que este tipo de dibujo fue un fracaso.  Tuvieron que cerrar la revista hasta que al fin dieron con la clave del éxito,que al mismo tiempo servía como propaganda en una confrontación de dos mundos por la guerra del petróleo. Es fácil entonces entender por qué la derecha danesa nos muestra una imagen de un musulmán con una bomba como turbante, y que Francia se sume a esa actitud. En las reglas de convivencia universal que se elaboraron en las Naciones Unidas consta la prohibición de la incitación al odio. Y, justamente, es lo que se ha hecho con esos dibujos.

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Charlie Hebdo no es una revista de izquierda, ni mucho menos de humor; es una revista que ha servido a los intereses guerreristas de occidente para seguir en una guerra sin sentido donde se persigue controlar las áreas con recursos naturales petroleros. De su lado, el protagonismo que ha buscado el presidente Hollande proponiendo ataques en Siria y Afganistán, colocan a Francia en primer plano junto a los Estados Unidos, como blanco del terrorismo de una guerra que han alimentado.

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Recurrir a la vulgaridad como supuesta originalidad, deja mucho que desear.  Escudarse en la libertad de expresión es un argumento poco creíble si se recuerda el hecho de que el reconocido dibujante Siné fue expulsado de la revista por haber hecho una caricatura al hijo de Sarkozy.  Siné se burlaba justamente de que Jean Sarkozy fue absuelto luego de un delito de fuga y que de manera sarcástica el dibujante declaraba que ya que este se convertía al judaísmo, tenía el camino abierto al éxito. Fue acusado formalmente ante la Corte por incitación al odio racial y absuelto bajo el argumento de que “él tenía derecho a la sátira”. El 30 de noviembre del 2010 Charlie Hebdo es condenada a pagarle $40,000 euros, lo que tuvo efecto en el 2012; pero con ascenso a $90,000.

El hecho de que Francia sea un país laico no le da derecho a nadie de burlarse de las religiones ni de sus inmigrantes. Charb, el director, en una entrevista decía que él no se rige por ninguna religión más que por la leyes francesas. Los musulmanes respondieron que la revista se enriquecía con las burlas a ellos. La guerra fue declarada. ¿Defensa de la libertad de expresión?, ¿fanatismo?

Reiteramos nuestra condena a la masacre de las 12 personas en el “affaire Charlie Hebdo”.

Fuentes:

http://fr.wikipedia.org/wiki/Affaire_Siné

http://www.voltairenet.org/article145558.html

José Mercader es pintor y caricaturista.

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