Susia, un pueblo palestino en peligro de extinción

Estándar

Los vecinos de la aldea palestina de Susia, situada al sur de Hebrón, en Cisjordania, fueron expulsados de sus hogares por primera vez en 1986, tras la expropiación de una gran parte de sus tierras por el Estado de Israel para convertirlas en “un parque arqueológico”, después de haber hallado restos de una sinagoga antigua.

La expulsión fue “ilegal y no era necesaria”, asegura la ONG israelí Rabinos para los Derechos Humanos.

En 1983, Israel estableció el primer asentamiento judío de la zona, donde las colonias se han ido multiplicando.

Los expulsados se instalaron en tiendas cerca de la aldea y en 1990 el Ejército los echó de nuevo.

La tercera expulsión llegó en el 2001, pero cuando se había iniciado, el Tribunal Supremo ordenó al Ejército que la detuviera.

Las primeras pruebas escritas de la existencia de Susia datan de 1830. En 1986, en la aldea original, integrada por cuevas y cabañas, vivían 1.500 palestinos dedicados a la agricultura y la ganadería.

Ahora, el pueblo está hecho de un puñado de tiendas y estructuras precarias, con cisternas para el agua, una pequeña escuela y un dispensario.

“Israel dice que vivimos aquí ilegalmente, pero estas tierras son nuestras, tenemos los documentos que lo acreditan de la época del Imperio Otomano” –recuerda– “ilegales son las colonias que Israel ha construido a nuestro alrededor”, explica a Sputnik Mohamed Jaber Nawajeh, vecino de Susia, donde ahora habitan casi 400 palestinos, de los que más de 150 son menores.

No tienen agua corriente ni electricidad porque Israel les niega el suministro. Mientras, las colonias judías, a tan solo unos metros, gozan de instalaciones modernas y agua en abundancia.

Los habitantes de Susia nunca han conseguido que Israel les conceda permisos de construcción. El pueblo se encuentra al sur de Hebrón, en área C de Cisjordania, territorio ocupado por Israel desde 1967.

Protesta contra la demolición de la aldea de Susia. 5 de junio de 2015

Según los Acuerdos de paz de Oslo, firmados por israelíes y palestinos en 1993, Cisjordania se dividió en tres zonas: A, B y C; en la primera, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) tiene el control civil y de seguridad; en la segunda, la ANP se encarga de los temas civiles e Israel de la seguridad, y en la tercera, donde se sitúan las colonias judías, Israel tiene el control total.

La Administración Civil –que gestiona los asuntos civiles en Cisjordania y depende del ministerio de Defensa israelí– niega el 90% de las solicitudes palestinas para edificar en el área C y muchas familias acaban construyendo sus viviendas sin permiso para no tener que abandonar sus pueblos.

Una gran parte reciben órdenes de demolición que se ejecutan a menudo.

El Tribunal Supremo de Israel dio luz verde al Ejército hace un mes para que demoliera todo el pueblo de Susia, incluida la escuela e instalaciones facilitadas por la ONU y la UE, y transfiriera a su población forzosamente del área C a la A.

Esto contraviene el artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe al ocupante la deportación de los habitantes de un país o territorio ocupado.

El Tribunal rechazó emitir una orden que congelara la demolición hasta que la justicia decidiera si autorizaba un plan de construcción de Susia presentado por sus habitantes.

“La única razón de Israel para arrasar la aldea es política”, afirma Rabinos por los Derechos Humanos, que advierte que “echar a los residentes de sus tierras agrícolas facilitará que se apropien de ellas los colonos, como ya ha pasado con 400 dunams (400.000 metros 2) de tierra que rodean el asentamiento de Susia”.

“En la escuela tenemos 50 niños sin electricidad, sin agua, sin lugar de juegos. ¿Dónde están los derechos de nuestros niños? ¿Es esta la democracia de la que presume Israel? ¿Israel quiere la paz? Demoler casas y robar tierra no lleva a la paz”, señala Nawajeh.

Los vecinos de Susia confían en que la presión de ONG israelís e internacionales y el apoyo de la ONU y la UE frenarán la destrucción de su pueblo.

“Tratamos de llamar la atención del mundo porque en Israel ya no le interesa a nadie, para que entiendan que este pueblito no tiene a donde ir. Es imposible pensar que le hacemos a otro pueblo algo parecido a lo que nos hicieron a nosotros”, indica la israelí Nurit Badash, de la oenegé Combatientes por la Paz.

Antes de ayer, la UE mostró su apoyo a Susia. “Nuestra posición está claramente en contra de las demoliciones. No son positivas para la estabilidad ni para la solución de dos Estados (uno palestino y otro israelí) al conflicto”, dijo el jefe de la delegación de la UE en Palestina, John Gatt-Rutter, que visitó Susia acompañado por diplomáticos europeos.

“Israel tiene la obligación de facilitar el desarrollo palestino en las áreas que ocupa, inclusive en el Área C”, afirmó Gatt-Rutter, que recordó que los asentamientos “son ilegales” e instó al Gobierno de Israel “a dar marcha atrás a su plan de demoliciones en Susia y al traslado de comunidades en Cisjordania”.

Fuente: http://mundo.sputniknews.com/reportajes/20150610/1038212730.html

Anuncios

Los comentarios están cerrados.