La comunidad judía chilena en los ’70

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En Latinoamérica tres fueron los principales países que, producto de la Segunda Guerra Mundial, acogieron a los judíos provenientes de Europa. Estos fueron Argentina, Brasil y Chile.

La llegada de los inmigrantes no fue fácil. Muchos de ellos arribaron al continente con nada más que con la ropa que usaban. Había incertidumbre. Había temores. El futuro se les presentaba completamente incierto.

Entonces, muy pocos identificaban el territorio latinoamericano, sus fronteras, sus riquezas, su historia.

Para asentarse en esta tierra, algunos debieron negar su procedencia, modificar sus nombres y apellidos. Incluso debieron viajar de puerto en puerto a la espera de que los países aprobaran su llegada. En el intento algunos fallecieron otros, optaron por el suicidio.

La familia materna de la periodista y traductora Maxine Lowy llegó a Argentina. Posteriormente, su madre viajó a Estados Unidos donde finalmente contrajo matrimonio con un botánico también  de familia proveniente de Hungría.

Maxine, en cambio, motivada por los procesos sociales y de elaboración de las historias nacionales recientes que se estaban efectuando en Latinoamérica, llegó a Chile en 1990.

Entonces, se interrogó: ¿cómo la comunidad judía había vivido el gobierno de la Unidad Popular y cómo, posteriormente, se había enfrentado al régimen autoritario y de tortura de Augusto Pinochet?

Esta pregunta originó un largo proceso que finalmente la llevó a realizar el libro Memoria latente. Una comunidad enfrentada por el desafío de los Derechos Humanos en Chile (LOM Ediciones), texto que a través de una serie de testimonios reconstruye la historia de la comunidad judía en Chile entre el período de la UP y la dictadura cívico- militar.

“Sentí que había una desasociación de la historia propia y de lo que había pasado en el país. Entonces, siempre quise entender de dónde venía esa desconexión. A la vez me fui dando cuenta de que ser judío y ser judío de izquierda en Chile en sí tiene su propio desafío. Es complejo manejarse tanto en el medio institucional judío como en el medio no judío. Hay percepciones de ambos lados que es difícil manejar”, comenta la autora.

De la Unidad Popular a la dictadura

El surgimiento de la Unidad Popular despertó en la comunidad judía en Chile las aprensiones que habían nacido durante la persecución nazi y el régimen de Stalin en la URSS.

“Para los judíos de Chile, dos años de la historia contemporánea del país -1970 y 1973- acentuaron las diferencias con las que llegaron a Chile (…) La sociedad en general, estaba polarizada y los judíos no fueron una excepción. Pero la condición judía agregaba un elemento más, inexistente entre los demás chilenos: el antiguo y latente temor al totalitarismo”, escribe Lowy en Memoria Latente. 

“Hubo una histeria colectiva. Los judíos nacidos aquí sencillamente vieron amenazados su patrimonio, pensaban que les iban a quitar todo: la casa, el auto, el gato”, narra uno de los testimonios presentes en el texto.

Frente a ello, la comunidad se dividió: algunos optaron por una posición neutral, otros respaldaron la nueva administración, mientras que unos terceros, identificados con el mensaje de Allende, apoyaron el proyecto de la UP.

“Anterior al 73, la comunidad judía en Chile se identificaba con corrientes bastante moderadas. Más bien era  atraído al Partido Radical. Fue en la época de la UP donde hubo esta gran división de la sociedad chilena y la comunidad judía no era ajena de eso. Ahora, en el caso de la comunidad judía, la UP hizo aflorar las corrientes de inseguridad que asociaba el socialismo de Allende con Stalin, con persecuciones stalinistas cuando en realidad Allende había comprobado que era amigo de la comunidad”, explica Lowy.

Bajo el régimen de Pinochet, el sector conservador  que veía con mayor recelo el proyecto popular, entabló una serie de formalidades con las autoridades de la Junta Militar. De esta forma, a través de cartas, publicaciones en medios de comunicación e invitaciones, los miembros de las agrupaciones sionistas convidaron a los golpistas a sus actividades. Era una forma de diplomacia. “Hubo una radicalización de la comunidad judía hacia la derecha en el aspecto público, hacia la presencia y postura pública”, comenta la autora.

Al respecto, Lowy declara: “Con el apoyo institucional judío hacia los golpistas se instauró en el imaginario chileno que los judíos somos todos de derecha y se nubló toda la historia que vino antes y la alta participación de la comunidad judía en la UP”.

Sin embargo, desde la otra vereda, también hubo un grupo, no menor, que se instauró en la resistencia, y sufrió los efectos de la represión.

“Es muy importante resaltar que en la sociedad chilena habían judíos de ambos lados. Muchas personas estaban en la resistencia y en organizaciones de defensa a los Derechos Humanos, por ejemplo, en la Vicaría de la Solidaridad”, subraya la investigadora.

El libro también da cuenta de gestos de reencuentro comunitario en años recientes en actos de homenaje a víctimas de origen judío.

Un ejercicio de memoria

“Nos torturaban (…). Me preguntaban cosas que yo no sabía. Me preguntaban también por nombres del PC. Como entre pregunta y respuesta venía la corriente eléctrica, evidentemente dije cualquier cosa”.

Este fragmento es parte del relato de un empresario con simpatías socialistas que fue detenido junto a su hermano el día jueves 22 de julio de 1976. “Alguien tiene que haber dicho algo de nosotros. Pero uno no puede guardar rencor ni animosidad si alguien lo delata”, dice el testimonio.

Sus palabras son unas de las cuantas voces presentes en Memoria Latente.

Otro de los testimonios declara: “Fue muy muy fuerte. Esa vez detuvieron a mi esposa que estaba embarazada de siete meses. De hecho,  mi hijo nació preso”.

De esta manera, Lowy elucubra un tejido de diversos testimonios de detenidos judíos bajo dictadura. A la vez, interpone las interrogantes sobre qué es ser judío, cómo de generación en generación los relatos fueron conservados por los familiares y cómo, a través del tiempo, la historia de la comunidad judía en dictadura se disolvió hasta, muchas veces, confundirse.

Actualmente, existen cerca de 200 nombres de detenidos judíos durante el régimen impuesto luego del golpe de Estado. En tanto, la lista de ejecutados políticos y detenidos desaparecidos alcanza a las 20 personas.

Frente a ello, Lowy  recalca: “Lo importante, que también sugiero en el título del libro, tiene que ver con plantear un tema moral”.

Imagen: Libro Memoria latente. Una comunidad enfrentada por el desafío de los derechos humanos en Chile.

Publicado en RadioUChile

Fuente: Nodal Cultura.

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