La «única democracia de Oriente Medio» fue a las elecciones. ¿Una potencia ocupante puede ser democrática? ¿Una entidad donde no todos son ciudadanos ni votan (los palestinos de Gaza y Cisjordania) es una democracia?
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Elecciones en Israel: cambiar para que nada cambie
El partido al que llaman «alianza de centro izquierda», que se denomina «Campo Sionista» o «Unión Sionista» es un Frankenstein armado para sacarle la batuta a Netanyahu, que según ellos es demasiado sincero y directo. Quieren volver a las épocas en que la limpieza étnica se hacía en forma un poco menos evidente y detrás del blanqueo de discursos moderados y tapada por cortinas de humo de «negociaciones de paz», hipócritas con los palestinos «arbitradas» por el imperialismo de EEUU. Si gana el «Campo Sionista» será muy educativo para aquellos que por ignorancia o ingenuidad piensan que el problema del Estado de Israel es porque tiene un gobierno de «derecha» y que todo se arreglará con el «Campo Sionista». No existe sionismo de izquierda porque la izquierda es Universal y socialista, mientras que el sionismo es desde su incepción sectario, etnicista y servil al capitalismo y al imperialismo por naturaleza. (David Comedi)
Resumen Latinoamericano/Leandro Albani, 16 de marzo de 2015 – Este martes los israelíes votarán a los legisladores de la Knesset (Parlamento), quienes definirán al nuevo primer ministro. Los comicios se celebran en medio de una avalancha de encuestas que dan como perdedor al actual premier Benjamín Netanyahu, que ve resquebrajar cada día más su gobierno de unidad.
Ante esta situación, Netanyahu redobló sus acciones y discursos, en los que confluyen guerrerismo y terror. Dejó en claro que un eventual triunfo opositor significaría un “gran riesgo” para la seguridad israelí porque vendrán épocas de “políticas débiles” hacia Palestina e Irán, sus principales enemigos.
El líder del partido Likud, vapuleado por su reciente presentación como único orador en el Congreso estadounidense, también debe lidiar con sus actuales ministros, como el canciller Avigdor Lieberman, quien aspira a conseguir el máximo poder del Estado israelí. Lieberman, encolumnado en la ultraderecha, declaró que los árabes que viven en Israel y son infieles al Estado deberían ser decapitados. “Me gustaría decir que cualquiera de los que están con nosotros se merece todo, pero con esos que están en nuestra contra no hay nada que hacer y tendríamos que agarrar un hacha y cortarles la cabeza. Si no, no sobreviviremos”, expresó el ministro de Exteriores, quien en repetidas ocasiones llamó a invadir la Franja de Gaza con toda la fuerza militar de Israel.
¿La centroizquierda israelí?
Un término repetido en los grandes medios de comunicación es “centroizquierda israelí”. La palabra designa, según los analistas de esos medios, a partidos o dirigentes que forman parte del establishment de Tel Aviv pero con una visión “progresista”. En estas elecciones, “la centroizquierda” estará representada por Tzipi Livni e Isaac Herzog, ambos con una prolífera carrera dentro de la política hebrea.
Livni, nacida en 1958 y graduada en la carrera de Derecho en la Universidad Bar Illán, se destacó como teniente de las Fuerzas Armadas israelíes y formó parte del temido servicio de inteligencia Mossad. En 2001 fue elegida al Parlamento y luego se desempeñó en varias carteras con diferentes gobiernos: ministra de Cooperación Regional, de Agricultura y de Inmigración. Los puntos más altos en su carrera se produjeron al ser designada como canciller y viceprimer ministra en la administración de Ehud Ólmert (2006-2009). Durante la invasión israelí a la Franja de Gaza en 2008-2009, conocida como operación “Plomo Fundido”, Livni declaró que en esa región no existía una crisis humanitaria, rechazando todas las denuncias presentadas por Naciones Unidas al respecto. Durante “Plomo Fundido”, 1300 palestinos fueron asesinados y más de 5000 heridos. A finales de 2009, Livni canceló una visita Gran Bretaña porque un tribunal de Londres emitió una orden de arresto en su contra bajo la acusación de crímenes de guerra.
“Intentar matar a una persona que está involucrada en terrorismo no es sólo legítimo sino deseable a mis ojos. Durante todo este tiempo, he apoyado matar a los líderes terroristas”, declaró Livni en agosto de 2014, justificando de esta manera la metodología militar que Israel repite una y otra vez: los bombardeos indiscriminados sobre la población civil bajo la excusa de perseguir a los enemigos de turno.
Ahora con un discurso crítico y punzante contra Netanyahu, Livni fue su ministra de Justicia hasta finales del año pasado. Con su nuevo partido Hatnua, se alió a Herzog bajo un lema inquietante: “Un centro sionista contra los partidos de la derecha extremista”. Uno de los partidos a los que se refiere Livni es Likud, del que formó parte y en donde se la consideraba “la princesa” de la organización.
Aunque se perfile como opositora al actual régimen, los muertos palestinos durante “Plomo Fundido” y “Margen Protector” todavía pesan sobre la espalda de la blonda Livni.
“Campo sionista” es la traducción del nombre del partido de Herzog, hombre cansino, sin carisma y de “voz algo nasal”, según los medios masivos. El postulante a primer ministro es un abogado de 54 años y connotado dirigente del laborismo. Luego de estudiar en las universidades de Cornell y Nueva York, Herzog se alistó en el Ejército a finales de 1970, obteniendo el grado de Mayor en el cuerpo de inteligencia.
Nacido en Tel Aviv en 1960 e hijo de Haim Herzog -general y jefe en dos ocasiones de la inteligencia militar además de sexto presidente del Estado-, “Buyi” (así lo apoda su familia) fue secretario de Ehud Barak, primer ministro entre 1999 y 2001. Luego de ingresar al Parlamento en 2003, Herzog comandó, entre 2005 y 2011, los ministerios de Asuntos Sociales, Turismo, Construcción o Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo.
En 2013, el líder de Campo Sionista se reunió con el titular de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, y se mostró favorable a una solución pacífica con Palestina y que incluya la creación de dos Estados. El mes pasado, Herzog aclaró que si el “liderazgo” palestino está “demasiado enamorado de los pasos unilaterales, incluidas amenazas a nuestros hijos e hijas en la Corte Internacional de Justicia”, eso será “totalmente inaceptable para mí”.
El último espaldarazo al dirigente laborista se lo dio el ex presidente Shimon Peres, el mismo que en 1947 se unió al grupo paramilitar Hagana (que tuvo la función de arrasar poblados palestinos para que en 1948 se creara el Estado de Israel) y que luego se convertiría en hombre de confianza de David Ben Gurión, padre e ideólogo del sionismo.
Desde que Herzog comenzó su carrera política como secretario de Barak, Israel invadió y atacó infinidad de veces suelo palestino, además de mantener su férrea política de anexión territorial. Desde 1999, año en que “Buyi” comenzó a escalar posiciones, el Estado del que fue diputado y ministro, es condenado por la mayoría de los miembros de la ONU debido a las violaciones a los derechos humanos que comente.
Árabes unidos
El nuevo dato para los comicios israelíes es la presencia del Partido Árabes Unidos (PAU), que podría obtener hasta 13 escaños en el Parlamento, convirtiéndose en la tercera fuerza política.
Integrado por cuatro organizaciones de diferentes ideologías (nacionalistas, socialistas, comunistas e islamistas) el PAU busca captar el electorado conformado por los ciudadanos árabes, que suman el 20% del total de la población en Israel.
Hanin Al Zoabi, actual diputada árabe en la Knesset, afirmó que el objetivo de la nueva organización es “desafiar un proyecto sionista discriminatorio que legaliza privilegios de los judíos con respecto a los palestinos”. Recientemente, Al Zoabi sufrió un ataque de extremistas israelíes luego de brindar una conferencia en Tel Aviv.
El PAU, que tiene como máximo referente al abogado Ayman Odeh, podría convertirse en la tercera fuerza dentro de Israel, por lo cual tendría derecho a realizar consultas periódicas con el primer ministro sobre cuestiones como la seguridad.
Aunque los partidos árabes nunca formaron parte de los gobiernos de unidad hebreos y son considerados por la derecha israelí como aliados de la causa palestina, en 1993 apoyaron los acuerdos de paz entre el primer ministro Isaac Rabin y Yasser Arafat.
“Si los ciudadanos árabes salen, votan por la lista común y obtienen 15 o más escaños será un paso histórico, porque ganarán influencia en el Parlamento y, por lo tanto, en la legislación, los presupuestos y todos los aspectos de la vida relacionados con los árabes”, analizó Osamah Kahawish, integrante del PAU.
El Partido Árabes Unidos nació en marzo de 2014 cuando el Parlamento israelí aprobó una ley impulsada por Israel Beitenu, agrupación liderada por Lieberman, que elevó la barrera de acceso a la Cámara al 3,25% de los votos, propuesta vista como un intento de dejar afuera a dos de los cuatro partidos árabes.
Para Ahmed Tibi, miembro de la lista del PAU, Lieberman representa al “Estado Islámico (EI) Judío”. La referente árabe aseguró que finalizadas las elecciones el PAU “chará a los racistas y fascistas a través de las vías democráticas. Cuanto más fuertes seamos, más débil será el EI judío”.
Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/03/16/elecciones-en-israel-cambiar-para-que-nada-cambie/
Ser menor, palestino y juzgado ante un tribunal israelí
Por Ana Garralda.
Ubaida Ayesh (de 7 años). Islam Zeitun y Udai Rayabi (ambos de 9). Los tres niños, residentes del barrio de Siluán en Jerusalén, fueron detenidos por las fuerzas israelíes en 2014 según los datos de la ONG Wadi Hilwe Information Centre, que cifra en 700 los menores arrestados en Jerusalén el año pasado. Las organizaciones internacionales alertan del aumento de detenciones de niños palestinos y de los casos de malos tratos bajo custodia. Además, los menores arrestados en Cisjordania comparezcen ante juzgados militares, algo que vulnera las garantías reconocidas en la Convención de Derechos de la Infancia.
Ver a policías encapuchados con pasamontañas, dotados de armas cada vez más potentes y sofisticadas, se ha convertido en un fenómeno tristemente frecuente desde comienzos de año. En lugares como Israel, Cisjordania y, sobre todo, Jerusalén oriental, esta visión no solo es frecuente sino cotidiana, a veces diaria. Ya no solo por las posibles operaciones antiterroristas que puedan tener lugar por parte de las fuerzas de seguridad israelíes; también para hacer frente a disturbios y manifestaciones o para efectuar detenciones de palestinos sospechosos de haber cometido algún delito. Muchos de ellos son menores y la familiaridad con la que se percibe su arresto, sí marca una diferencia con el otro lado de la ribera.
Según un informe elaborado por la ONG Wadi Hilwe Information Centre, situada en el conflictivo barrio de Siluán en Jerusalén (en el este de la ciudad, zona ocupada por Israel y adyacente al complejo de Haram el-Sharif), el año 2014 registró un aumento notable en el número de detenciones aleatorias de palestinos practicadas por parte de las fuerzas de seguridad israelíes.
Según las estadísticas de esta organización, los arrestos en Jerusalén –donde los palestinos no cuentan con un estatus de ciudadanía plena, pero sí de residencia, lo que les da derecho a disfrutar de beneficios sociales y ciertas garantías jurídicas– ascendieron a más de 2.250. De ellos, 700 fueron menores de 18 años. De esta cantidad, 70 solo tenían 13, o incluso menos, como Ubaida Ayesh o Islam Zeitun y Udai Rayabi.
Aquí las fricciones son frecuentes entre los cientos de colonos que se han instalado en este barrio árabe y las decenas de miles de palestinos que allí habitan desde antes de 1967, año en que Israel desplegó sus tropas tras ganar la guerra de los Seis Días.
Detenciones que vulneran la legalidad internacional
Pero para algunas organizaciones internacionales como Unicef, estas detenciones de menores podrían incurrir en varias ilegalidades. Entre ellas, el hecho de que los niños arrestados en Cisjordania comparezcan ante juzgados militares. «Por principio, los niños no deben ser juzgados ante la magistratura militar, dado que ésta no ofrece las garantías jurídicas que establece la Convención de Derechos de la Infancia», comenta la portavoz de esta agencia de la ONU en Jerusalén, Catherine Weigel.
«Israel es el único país del mundo que sistemáticamente procesa a menores ante tribunales militares», señala Weigel para el caso de Cisjordania, donde incluso existe desde el año 2009 un tribunal militar juvenil. En cambio, en Jerusalén Oriental son juzgados ante tribunales civiles, «lo que les otorga un nivel de protección mayor», asegura.
El caso de la niña Malak al-Jatib, de 14 años y residente del pueblo cisjordano de Beitin se ha convertido en las últimas semanas en un icono de la lucha contra las detenciones a menores por parte de Israel. Fue condenada a dos meses de prisión por un tribunal militar israelí tras haber querido lanzar presuntamente una piedra contra unos colonos y estar en posesión de un cuchillo con intención de atacar a soldados, según dijeron entonces las autoridades hebreas. Acusación que su padre siempre negó, afirmando que su hija confesó los cargos de los que se le acusaba bajo presión de las fuerzas de seguridad. La adolescente tuvo que cumplir con la correspondiente pena de privación de libertad y pagar una multa de 1.500 dólares.
Según esta portavoz de Unicef, la diferencia entre Cisjordania y Jerusalén también se aprecia en el ámbito de los posibles malos tratos que puedan llegar a sufrir los menores durante el período de detención. « Una investigación nuestra de 2013demuestra cómo el sistema de detención militar israelí presenta un patrón de malos tratos hacia los menores», continúa Catherine Weigel. Las primeras 48 horas son las más susceptibles de presentar este tipo de prácticas (el tiempo que va desde el momento de la detención –tras la que tiene lugar el interrogatorio por parte del Shabak o servicio de seguridad interior o por la Policía Nacional– y antes de que tenga lugar el correspondiente traslado a prisión).
En 2013 y hasta septiembre de 2014 Unicef recogió los testimonios de 208 menores palestinos que aseguraron haber sufrido malos tratos durante las primeras horas de su arresto. La mayoría de ellos (171) afirmaron haber sido objeto de violencia física y más de la mitad (144) sufrir intimidaciones o abusos verbales. Un porcentaje menor (63) constató haber sido obligado a firmar una confesión en hebreo (lengua que en ocasiones no entienden) y otros 28 atestiguan haber estado en celdas de aislamiento.
La ONG Wadi Hilweh Information Center va incluso más allá en sus conclusiones. Afirma que las autoridades israelíes violan las leyes y reglamentos internacionales en materia de detención y custodia de menores. Aduce que en cumplimiento de la legalidad internacional, todo arresto en frío debería tener lugar en función de una orden judicial previa, a menos que la persona haya cometido una ilegalidad flagrante delante de las propias fuerzas de seguridad. Sin embargo, en gran parte de los supuestos registrados en Jerusalén Oriental y Cisjordania, tal misiva no existe.
Arrestos que violan la ley israelí
Igualmente aseguran que estas detenciones no solo atentan contra la legalidad internacional, sino también contra la propia ley israelí. Según apuntan sus portavoces, la mayoría de las detenciones se realizan entre las 3 y las 6 de la madrugada, mientras que en el artículo 9 de la Ley de Menores israelí se recoge que cualquier menor de 14 años de edad solo debe ser interrogado entre 7 de la mañana y las 8 de la tarde. Este horario se amplía hasta las 10 de la noche en el caso de los menores que tienen entre 14 y 18 años. Asimismo, la ley también contempla que el menor de edad no debe ser esposado si es posible controlar su detención, y que los menores de 12 años no deberían ser arrestados por fuerzas policiales bajo ninguna circunstancia.
Otra práctica policial contraria al ordenamiento jurídico local, según fuentes del Wadi Hilweh Information Center, es que en la mayoría de las detenciones de menores la familia del detenido no suele tener acceso a la orden de arresto que debe mostrar por qué se le ha detenido. De acuerdo a las leyes israelíes, los padres deben ser informados inmediatamente después de la detención del niño, se les debe proporcionar una copia de dicha orden y se les debe informar de dónde se encuentra, algo que normalmente no ocurre en tiempo real. A menudo tardan días en comunicárselo a los parientes.
La detención y el juicio de la joven Malak al-Jatib fueron recordados el pasado fin de semana en la movilización convocada por el Ministerio de Asuntos de la Mujer de la Autoridad Nacional Palestina y la Unión General de Mujeres frente al control fronterizo de Qalandia (entre Jerusalén y Ramala), con motivo de la celebración del Día Mundial de la Mujer.
Malak estuvo en las mentes de muchas de las mujeres que asistieron a la concentración, pero también el de otras adolescentes que no corrieron la misma suerte y aún siguen encarceladas, por ejemplo, Dima Qunbar, de 17 años. Sigue detenida en una prisión israelí bajo la acusación de intentar apuñalar a un agente de la Guardia de Fronteras en la ciudad vieja de Jerusalén en enero de 2014. Entonces tenía 16 años.
Fuente: ElDiario.es
El Gobierno argentino dispuso la desclasificación de todos los documentos de la causa AMIA
Diez hechos sobre las elecciones israelíes y el voto de los palestinos
Elecciones israelíes 2015: Candidatos/as y partidos
El 17 de marzo habrá elecciones en Israel. Presentamos los partidos, qué es lo que defienden y la visión de sus candidatos/as más destacados sobre los temas que afectan a palestinos e israelíes.
Más información en https://www.middleeastmonitor.com/specials/israeli_elections/
El plan de la ‘oposición’ israelí para un pseudoestado palestino
Algunos creen que hay una alternativa válida en la Unión Sionista compuesta por el Partido Laborista y Hatnuah, de Tzipi Livni, que hace poco fue echada del gobierno.
El otro día hubo una manifestación de miles de personas que pedían el fin de la era Netanyahu. Es a la Unión Sionista que apoyaban. Saquen sus conclusiones.
Los Chicos de Hares cumplirán dos años en prisión sin sentencia
ISM, Estado Español.
El próximo domingo 15 de marzo, se cumplirán dos años desde que cinco adolescentes de la localidad de Hares, Palestina, fueran secuestrados de sus hogares, abusados, violentamente interrogados, y encerrados en una prisión israelí. Todo, por algo que no hicieron.
Todo comenzó el 14 de marzo de 2013, después de un accidente ocurrido en una carretera cercana a su pueblo; en el coche viajaban una colonizadora judía y sus tres niñas, una de las cuales resultó gravemente herida. Según esta familia de colonos el incidente fue causado por jóvenes palestinos, quienes supuestamente habían lanzado piedras contra el vehículo, no había evidencias en el lugar que sugirieran que se habían lanzado piedras, como lo aseguran los colonos.
Esa misma noche, el ejército israelí invadió las aldeas de Hares y Kifl Hares y detuvo a 19 jóvenes palestinos. “Despídete de tu madre […] puede que no vuelvas a verla” dijo un agente de la inteligencia israelí a uno de los chicos. Los soldados de las fuerzas de ocupación lograron sus “confesiones” a través de interrogatorios y malos tratos. Algunos de estos jóvenes finalmente fueron liberados. Cinco de ellos, sin embargo, siguen encarcelados en la actualidad. Estos son los Chicos de Hares.
El pueblo palestino está bajo la jurisdicción militar del estado israelí desde 1967, dado su estatus de fuerza ocupante. Los Chicos de Hares se enfrentan a audiencias periódicas ante tribunales militares que, en ocasiones, es la única oportunidad que tienen de ver a sus familiares durante escasos minutos ya que la transferencia de prisioneros fuera del territorio ocupado impide en muchos casos las visitas de familiares y amigos; además de vulnerar el derecho internacional humanitario. Por si fuera poco, los colonos israelíes –a pesar de colonizar un territorio ocupado e incumpliendo así la Cuarta Convención de Ginebra– son juzgados por un sistema civil que en la mayoría de los casos les otorga una amplia impunidad. Por contra, los tribunales militares que juzgan a la población palestina tienen un ratio de condena superior al 99 por ciento.
Si los tribunales militares israelíes se salen con la suya, los Chicos de Hares podrían enfrentarse hasta 20 años de prisión por un “delito” que no tiene ninguna prueba de su supuesta culpabilidad y que todos los chicos niegan. Además esta condena crearía una peligrosa jurisprudencia y permitiría la condena de cientos de jóvenes palestinos, incluidos menores de edad que también están sujetos a la jurisdicción militar, a largos años de condena sin casi garantías procesales y sin ningún tipo de proporcionalidad. En el año 2014, según datos de Defence for Children International Palestine, hasta 280 niños y niñas palestinos de entre 12 y 15 años fueron en algún momento encarcelados en prisiones israelíes.
El 15 de marzo de este año se cumplen 2 años del encarcelamiento de los Chicos de Hares sin que hayan recibido una sentencia firme. Se encuentran en un limbo legal dado que en cada audiencia ante el tribunal militar se retrasa la sentencia y así mantienen a los Chicos encarcelados. El caso de los Chicos de Hares ejemplifica la sistemática violación del derecho internacional humanitario por parte del estado de Israel. Exigimos a la comunidad internacional que sea testigo en lugar de cómplice de estas violaciones. Animamos también a la sociedad civil internacional a que presione a sus respectivos organismos y embajadas para que tomen cartas en el asunto. La presencia de diplomáticos en los juicios y audiencias militares israelíes puede modificar el comportamiento de los jueces y supone una presión política al gobierno de Israel.
Únete a la lucha contra la opresión. Únete al lado de la justicia.
Para obtener más información, consulta:
Página web: haresboys.wordpress.com
Facebook: Free the Hares Boys
Twitter: @HaresBoys
Contacto prensa: palsolidarity.esp [@] gmail.com
[Campaña original en haresboys.wordpress.com]
Actividades en Nuestra América
13/03
Montevideo, Uruguay
https://www.facebook.com/events/1070350206313920/
15/03
San José, Costa Rica
https://www.facebook.com/events/400661190095156/
16/03
Puebla de Zaragoza, México
https://www.facebook.com/events/953892107954333/
La falsa narrativa de la autodefensa de Netanyahu
En el reino de la crueldad (II)
Sigue la mascarada de ‘justicia’ para los chicos de Hares
y las presas y presos palestinos
El 17 de febrero volví al tribunal militar de Salem, cerca de Yenín, en el norte de Cisjordania[1]. Esta vez acompañé a otros tres familiares de los Chicos de Hares: la madre de Mohammed Suleiman y los padres de Mohammed Kleib y Ammar Souf.
Al llegar a Yenín cambié de estación de ‘service’ y busqué el que lleva a los familiares de los presos a Salem. A mi lado se sentó una mujer vestida de oscuro con el rostro cubierto por un niqab blanco, que viajaba con su hijo adolescente. Me ofreció un dulce y enseguida entablamos conversación. Supe que Ibtisam es profesora de inglés y directora de escuela en una de las aldeas de Salfit. Iba a visitar a su marido, en detención administrativa desde hacía ocho meses (durante los…
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