Los mensajes de las elecciones israelíes

Estándar
Colonia israelí (ilegal) en las Colinas del Sur de Hebrón, Cisjordania Ocupada. Foto: Tali Feld Gleiser.

Colonia israelí (ilegal, como todas) en las Colinas del Sur de Hebrón, Cisjordania Ocupada. Foto: Tali Feld Gleiser.

Por Ilan Pappé.

The Electronic Intifada
Traducido del inglés para Rebelión por Carlos Riba García.
A quienes conocemos la naturaleza de la bestia no pudo sorprendernos el resultado de las elecciones en Israel.Como muchos de mis amigos, yo también me sentí aliviado por el hecho de que no se eligiera un gobierno sionista “progresista”. Eso habría permitido que siguiera la farsa del “proceso de paz” y la ilusión de la “solución de los dos estados” para continuación del sufrimiento de los palestinos.

Como siempre, el mismo primer ministro Benjamin Netanyahu ofreció la inevitable conclusión cuando declaró el fin de la solución de los dos estados, invitándonos así al largamente postergado funeral de una idea mal concebida que concedía a Israel la necesaria inmunidad internacional para su proyecto colonialista en Palestina.

La potencia de la farsa quedó al descubierto cuando tanto los expertos internacionales como los locales predijeron la tan alejada de la realidad victoria del sionismo progresista, una tendencia ideológica israelí en vías de extinción, encarnada por la lista de la Unión Sionista encabezada por Isaac Herzog y Tzipi Livni.

Los sondeos a pie de urna compilados por los mejores técnicos estadísticos de Israel reforzaron el pensamiento irreal y condujeron a un enorme fiasco mediático cuando las expectativas de una victoria del campo “progresista” se convirtieron en shock y consternación ante el triunfo de Netanyahu.

La debacle

Vale la pena hacer un primer análisis de las elecciones israelíes dedicando una atención más detenida a esta debacle.

Un segmento importante de quienes votaron por el Likud del Netanyahu pertenece a la segunda generación de judíos llegados de países árabes y musulmanes.

En esta oportunidad, se unieron a ellos los habitantes de los asentamientos de la Cisjordania ocupada, que votaron en bloque por Netanyahu. Los judíos procedentes de países árabes votaron mucho más al Likud que a Netanyahu. Los que viven en los asentamientos hicieron lo mismo a expensas de su nueva base política –la Casa Judía de Naftaly Bennett– para asegurar que el Likud sea el partido mayoritario en el próximo parlamento.

Ninguno estaba del todo contento con su opción pero no era tan orgulloso como para llevar prendida en la solapa la decisión de votar una vez más por Netanyahu. Quizás es por eso que tantas de estas personas no reconocieron a quién habían votado en los sondeos a pie de urna.

El resultado ha sido bastante catastrófico para los más renombrados encuestadores. Se perdieron el titular que deberían haber escrito cuando hicieron los sondeos a pie de urna: una aplastante victoria del Likud en 2015 y un decepcionante resultado para el sionismo progresista. La noticia más interesante fue el éxito de los ciudadanos palestinos de Israel, que se unieron en la Lista Unitaria y quedaron en tercer lugar por el número de escaños, detrás del Likud y la Unión Sionista.

La victoria del Likud

Los tres resultados –un revigorizado Likud, un derrotado Partido Laborista -la Unión Sionista es una alianza formada por el laborismo y la lista “Iniciativa” de Livni, y una representación palestina unificada– pueden ser ignorados por la comunidad internacional como servir también como catalizador de un nuevo pensamiento sobre la eterna cuestión palestina.

La victoria del Likud, a pesar del descontento reinante en Israel por las crecientes dificultades económicas y el desprestigio sin precedentes del estado judío en la comunidad internacional, indica claramente que en el futuro cercano no habrá un cambio dentro de Israel.

Mientras tanto, el laborismo ha maximizado su potencial: es improbable que mejore, por lo tanto no ofrece una alternativa. La razón principal es que el laborismo no es una alternativa. El Israel de 2015 sigue siendo un país colonial y de asentamientos; una versión progresista de esta ideología es incapaz de proponer una reconciliación a la población autóctona de Palestina.

Siempre, desde que el Likud se hizo por primera vez con el poder después de su histórica victoria en 1977, los votantes judíos han preferido, digamos, lo auténtico y apartarse continuamente de la versión más pálida y liberal del sionismo.

El laborismo estuvo en el poder el tiempo suficiente como para que supiéramos que era incompetente para proponer el acuerdo más moderado a los líderes palestinos que les garantizara una soberanía genuina; ni siquiera en Cisjordania y en la Franja de Gaza, que solo es la quinta parte de la Palestina histórica.

La razón es muy simple: la raison d’etre de una sociedad colonialista es el alejamiento de los nativos y su reemplazo por colonos. En el mejor de los casos, los nativos pueden ser confinados en enclaves cercados; en el peor, condenados a la expulsión o eliminados.

La descolonización

En este momento, la conclusión de la comunidad internacional debe ser clara. Solo la descolonización del estado colonial puede conducir a la reconciliación. Y la única manera de dar inicio a esta descolonización es mediante la utilización de los mismos medios que emplearon contre el otro estado de larga práctica colonial en el siglo XX: Sudáfrica.

La iniciativa BDS –boicot, desinversión y sanciones– nunca ha sido tan válida como ahora. Se espera que esto, junto con la resistencia popular en el propio Israel, atraiga al menos a una parte de la segunda y tercera generaciones de la sociedad colonialista judía y se una a la tarea de detener el proyecto sionista de colonización.

La presión desde fuera y desde el movimiento interior de resistencia es la única forma de forzar a los israelíes a la reformulación de la relación con todos los palestinos, incluyendo los refugiados, sobre la base de los valores de la democracia y la igualdad. De no ser así, podemos esperar que el Likud obtenga 40 escaños, tal vez a costa del siguiente indignado levantamiento de los palestinos.

Hay dos razones por las que esta propuesta todavía es viable. Una es la Lista Unitaria. Sea como sea, no tendrá un impacto significativo en la política de Israel. De hecho, al igual que la Autoridad Palestina, los días de la representación palestina en la Knesset, el parlamento israelí, están contados. Si una lista unificada no tiene consecuencias y una Autoridad Palestina carente de poder ni siquiera satisfacen a los sionistas progresistas es que ha llegado el tiempo de buscar nuevas formas de representación y acción.

La importancia de la Lista Unificada está en otra parte. Puede disparar la imaginación de otras comunidades palestinas en relación con las posibilidades de la unidad de propósito. Que los islamistas y los izquierdistas laicos puedan trabajar juntos por un futuro mejor es algo que puede tener implicaciones de largo alcance, no solo para palestinos e israelíes sino también para una Europa cada día más polarizada. La Lista Unificada representa a un conjunto de palestinos que conocen bien a los israelíes, están profundamente comprometidos con los valores de la democracia y han visto crecer su importancia entre el resto de los palestinos después de años de marginados y prácticamente olvidados.

La segunda razón para tener la esperanza de que surgirán nuevas alternativas es que a pesar de toda su maldad y crueldad, el proyecto colonialista del sionismo no es el peor de la historia.

Con todo el horrendo sufrimiento que ha provocado, el más reciente en la matanza en Gaza el último verano, ciertamente no ha exterminado la población local y su desposeimiento continúa estando inacabado. Esto no significa que eso no irá a peor ni que debamos subestimar el sufrimiento de los palestinos.

La visión

Lo que significa es que la principal motivación entre los palestinos no es la retribución sino la restitución. Su deseo es vivir una vida normal, algo que el sionismo niega a todos los palestinos desde que esa ideología llegó a Palestina en los últimos años del siglo XIX.

Una vida normal es el fin de las políticas discriminatorias propias del apartheid contra los palestinos en Israel, el fin de la ocupación militar y el asedio en Cisjordania y la Franja de Gaza y la aceptación del regreso de los refugiados palestinos a su tierra.

El quid pro quo es el reconocimiento de que el grupo étnico judío surgido en Palestina forma parte de una nueva, descolonizada y plenamente democrática administración basada en unos principios que deberán ser acordados por todos los concernidos.

La comunidad internacional puede desempeñar un papel positivo en la materialización de esta visión adoptando tres supuestos básicos. El primero es que el sionismo continúa siendo una forma de colonialismo, por lo tanto estar contra el sionismo no es antisemitismo sino anticolonialismo.

El segundo es que si se deja atrás la excepcionalidad de la que ha gozado Israel durante años, sobre todo en relación con los derechos humanos, tiene las mejores posibilidades de desempeñar un papel constructivo en la salvaguarda de esos derechos en el conjunto de Oriente Medio.

Y finalmente, debemos ser conscientes de que la ventana de oportunidad para salvar vidas inocentes en la Palestina histórica se está cerrando rápidamente: si los poderes de Israel permanecen intactos, una repetición de las masacres de lo últimos años es más que probable. Es urgente abandonar las viejas fórmulas de “paz”, que no han funcionado, y empezar a buscar alternativas justas y viables.

Ilan Pappe es autor de numerosos libros, profesor de historia y director del Centro Europeo de Estudios Palestinos de la Universidad de Exeter, Inglaterra.

Fuente: http://electronicintifada.net/content/messages-israels-election/14359

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=196802

Netanyahu será recordado por contar la verdad de Israel: No habrá Estado palestino

Estándar

Palestina colgantePor Gideon Levy.

Quisiera decirle gracias, Primer Ministro Benjamin Netanyahu. Gracias por decir la verdad. La semana pasada Ud. se reveló como el primer primer ministro israelí que dice la verdad. Hace por los menos 25 años que la mayoría de los estadistas israelíes mienten, engañan al mundo, a los israelíes y a sí mismos. Hasta que apareció Netanyahu – justo él entre todos los estadistas – y dijo la verdad. Si tan solo esta verdad hubiera sido contada por un primer ministro hace 25 años, incluso tal vez hace 50,  cuando nació la ocupación. Aun así, es mejor tarde que nunca. El público lo recompensó por esta verdad, y Netanyahu fue elegido para un cuarto mandato.

Netanyahu dijo la semana pasada que si era reelegido, con él no habría Estado. Simple y claro. Esta  verdad pura y simple también fue el caso para todos sus predecesores – todos los primeros ministros, amantes de la paz y buscadores de justicia del centro y la izquierda, que hicieron promesas falsas. Pero antes de él ¿quién pensó en admitirlo? ¿Quién tuvo el coraje de revelar la verdad? El más reciente de estos impostores fue el líder de la Unión Sionista Isaac Herzog: Su querido plan incluía cinco años de negociaciones. El público lo recompensó por eso.

Después de todo, hubo que engañar a los estadounidenses, embaucar a los europeos y engatusar a los palestinos, maquillar las cosas para el Cuarteto de Oriente Medio y mentirles a algunos israelíes.  También hubo que ganar tiempo, construir asentamientos y deshacerse de cualquier posible socio palestino – Yasser Arafat, que era demasiado fuerte;  el presidente Mahmoud Abbas,  quien es demasiado débil, y  Hamas,  que es demasiado extremista. Había que ganar tiempo para que los palestinos se volvieran más extremistas y todos entendieran que no hay con quien conversar.

Ahora viene el hombre considerado un charlatán y solo él dice esta verdad histórica, trascendental: no habrá un Estado palestino. No durante su gobierno, que ahora parece eterno. Y no después de él, porque entonces será demasiado tarde. El fin de las negociaciones, el fin de los juegos. No más viajes diplomáticos, Cuartetos, emisarios, procesos, borradores, mediadores ni planes. Eso es; no va a suceder.

No era posible desde el comienzo. En Israel, no hubo ningún primer ministro – incluyendo los dos ganadores del Premio Nobel – que tuvieran, por un minuto, la intención de permitir el establecimiento de un Estado palestino. Pero el «bluff» del siglo era conveniente para todos. Ahora, Netanyahu le ha puesto fin.

Si Israel hubiera mostrado sus cartas desde el principio, como lo ha hecho, tal vez estaríamos en un punto diferente, uno mejor.

Si tan solo Israel hubiera dicho la verdad: que desea todo el territorio ocupado para él y no lo va a abandonar nunca; que cientos de miles de judíos viven allí y no tiene intención de evacuarlos; que no le importa la ley internacional ni lo que piense el resto del mundo; que los palestinos no tienen allí ningún derecho; que  Abraham nuestro patriarca está enterrado allí; que Raquel nuestra matriarca llora allí; que la seguridad de Israel depende de ello y que el Holocausto es inminente. Las razones son muchas y variadas; y todos dicen lo mismo: ahora y para siempre, de Hebron a Jenin. Sí a la autonomía, a la autoadministración, a las ligas de las aldeas o a la Autoridad Palestina. Pero no a un Estado. Nunca.

Si un líder honesto como Netanyahu hubiera aparecido hace unos años, nosotros los israelíes lo habríamos sabido, los palestinos habrían sabido y también el mundo entero: No habrá. Entonces hubiera sido posible lidiar con otras soluciones en vez de desperdiciar tiempo conversando, tiempo en que el odio solo creció y sangre fue derramada en vano. Podríamos haber empezado hace mucho a pensar en alternativas a la solución de los dos Estados – y solo hay una: un Estado. Y podríamos haber comenzado a debatir qué régimen tendría– y solo hay dos: democrático o de apartheid. En vez de eso, nos engañaron.

Ahora, Benjamin Netanyahu ha venido y le puso un punto final a todo eso. Tenemos que agradecerle. La Historia recordará que él fue el primer primer ministro israelí a decir la verdad.

Traducción: LosOtrosJudíos.com

Foto: Tali Feld Gleiser.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.648122?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

Netanyahu merece al pueblo israelí e Israel se merece a Netanyahu

Estándar

criminalPor Gideon Levy.*

La primera conclusión a la que se llegó solo minutos después del anuncio de los sondeos de boca de urna fue particularmente desalentadora. Hay que reemplazar la nación. No se precisa otra elección para la dirigencia del país, sino elecciones generales para escoger un nuevo pueblo israelí – de inmediato. El país lo necesita urgentemente. No podrá resistir otro período de Benjamin Netanyahu, quien emergió anoche como el hombre que formará el próximo gobierno.

Si después de seis años de nada, después de seis años sembrando miedo y ansiedad, odio y desesperación, esta es la elección de la nación, entonces está verdaderamente muy enferma. Si después de todo esto, el fénix israelí logró levantarse de las cenizas y ser reelegido, si después de todo esto el pueblo israelí lo prefirió para dirigir durante otros cuatro años, algo está verdaderamente roto, tal vez irreparablemente.

Netanyahu merece al pueblo israelí y este se lo merece. Los resultados indican la dirección que toma el país. Una proporción significativa de israelíes ha terminado por separarse de la realidad. Es el resultado de años de lavado de cerebro y de provocación. Esos israelíes votaron por el hombre que llevará a EE.UU. a adoptar medidas duras contra Israel, por el hombre del que el mundo está harto hace mucho tiempo. Votaron por el hombre que admitió que engañó a la mitad del mundo durante su discurso de Bar-Ilan; ahora se ha sacado la máscara y ha desautorizado esas palabras de una vez por todas. Israel dijo “sí” al hombre que dijo “no” a un Estado palestino. Queridos votantes del Likud, ¿a qué diablos le dicen “sí”? ¿Otros 50 años de ocupación y ostracismo? ¿Creen verdaderamente en eso?

El martes se colocaron los fundamentos para el Estado de apartheid que está por venir. Si Netanyahu logra formar el próximo gobierno en su espíritu e imagen, la solución de dos Estados será finalmente enterrada y comenzará la lucha por el carácter de un Estado binacional. Si Netanyahu es el próximo primer ministro, Israel no se habrá divorciado solo del proceso de paz, sino también del mundo. Al diablo, querido mundo, estamos solos. Por favor no interfieran, estamos dormidos, el pueblo está con Netanyahu. Los palestinos podrán calentar los escaños en el Tribunal Penal Internacional en La Haya, los boicoteadores de Israel podrán ponerse en marcha y Gaza puede esperar el próximo cruel ataque del ejército israelí.

La batalla por todo esto aún no ha sido oficialmente decidida. El próximo primer ministro será ungido por Moshe Kahlon y los jefes de otros pequeños partidos. Al escribir estas líneas, Kahlon todavía no ha declarado su intención. De esos partidos depende; ellos decidirán si Netanyahu continúa. La mayoría lo desprecia, pero es dudoso que tengan el valor de dar la espalda al público. Esa será su prueba. Esa será la prueba de su coraje e integridad. Moshe Kahlon y Aryeh Dery ¿creéis verdaderamente que Netanyahu es mejor que Isaac Herzog para la sociedad y el bienestar social que pretendéis defender? ¿Cree el presidente decente y valeroso del país, Reuven Rivlin, que Netanyahu será un mejor primer ministro que Herzog? Mucho depende de él actualmente – pero el hecho de que un personaje como Netanyahu y un partido como Likud lograron mantener el poder como la principal facción del país ya resulta muy significativo.

Netanyahu amenaza con sobrepasar a David Ben-Gurion como el líder con más tiempo en el puesto de primer ministro. Ya ocupa el segundo lugar, y cuesta pensar en un solo logro significativo por su parte. La lista del daño que ha cometido es larga. Pero es el elegido por la nación, o gran parte de ella. Hay que respetar esa elección, incluso si dificulta que se llegue a un buen resultado. El único consuelo es que otro período de Netanyahu provocará la acción del mundo. Esa posibilidad es nuestro único refugio.

Gideon Levy es un periodista israelí, que escribe artículos de opinión y una columna semanal en el periódico Haaretz que a menudo se centran en la ocupación israelí de los territorios palestinos. Es un destacado periodista de la izquierda israelí. Sígalo en Twitter: @levy_haaretz

© 2015 Haaretz

* ICH/Haaretz

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article41279.htm

Foto: Manifestación pacífica semanal en Bil’in, Cisjordania Ocupada, reprimida por Israel con gases lacrimógenos, balas de goma y munición real.

Gana Jabotinsky

Estándar

La «única democracia de Oriente Medio» fue a las elecciones. ¿Una potencia ocupante puede ser democrática? ¿Una entidad donde no todos son ciudadanos ni votan (los palestinos de Gaza y Cisjordania) es una democracia?

Elecciones en Israel: cambiar para que nada cambie

Estándar

El partido al que llaman «alianza de centro izquierda», que se denomina «Campo Sionista» o «Unión Sionista» es un Frankenstein armado para sacarle la batuta a Netanyahu, que según ellos es demasiado sincero y directo. Quieren volver a las épocas en que la limpieza étnica se hacía en forma un poco menos evidente y detrás del blanqueo de discursos moderados y tapada por cortinas de humo de «negociaciones de paz», hipócritas con los palestinos «arbitradas» por el imperialismo de EEUU. Si gana el «Campo Sionista» será muy educativo para aquellos que por ignorancia o ingenuidad piensan que el problema del Estado de Israel es porque tiene un gobierno de «derecha» y que todo se arreglará con el «Campo Sionista». No existe sionismo de izquierda porque la izquierda es Universal y socialista, mientras que el sionismo es desde su incepción sectario, etnicista y servil al capitalismo y al imperialismo por naturaleza. (David Comedi)

Israel-elecciones

Resumen Latinoamericano/Leandro Albani, 16 de marzo de 2015 Este martes los israelíes votarán a los legisladores de la Knesset (Parlamento), quienes definirán al nuevo primer ministro. Los comicios se celebran en medio de una avalancha de encuestas que dan como perdedor al actual premier Benjamín Netanyahu, que ve resquebrajar cada día más su gobierno de unidad.

Ante esta situación, Netanyahu redobló sus acciones y discursos, en los que confluyen guerrerismo y terror. Dejó en claro que un eventual triunfo opositor significaría un “gran riesgo” para la seguridad israelí porque vendrán épocas de “políticas débiles” hacia Palestina e Irán, sus principales enemigos.

El líder del partido Likud, vapuleado por su reciente presentación como único orador en el Congreso estadounidense, también debe lidiar con sus actuales ministros, como el canciller Avigdor Lieberman, quien aspira a conseguir el máximo poder del Estado israelí. Lieberman, encolumnado en la ultraderecha, declaró que los árabes que viven en Israel y son infieles al Estado deberían ser decapitados. “Me gustaría decir que cualquiera de los que están con nosotros se merece todo, pero con esos que están en nuestra contra no hay nada que hacer y tendríamos que agarrar un hacha y cortarles la cabeza. Si no, no sobreviviremos”, expresó el ministro de Exteriores, quien en repetidas ocasiones llamó a invadir la Franja de Gaza con toda la fuerza militar de Israel.

¿La centroizquierda israelí?

Un término repetido en los grandes medios de comunicación es “centroizquierda israelí”. La palabra designa, según los analistas de esos medios, a partidos o dirigentes que forman parte del establishment de Tel Aviv pero con una visión “progresista”. En estas elecciones, “la centroizquierda” estará representada por Tzipi Livni e Isaac Herzog, ambos con una prolífera carrera dentro de la política hebrea.

Livni, nacida en 1958 y graduada en la carrera de Derecho en la Universidad Bar Illán, se destacó como teniente de las Fuerzas Armadas israelíes y formó parte del temido servicio de inteligencia Mossad. En 2001 fue elegida al Parlamento y luego se desempeñó en varias carteras con diferentes gobiernos: ministra de Cooperación Regional, de Agricultura y de Inmigración. Los puntos más altos en su carrera se produjeron al ser designada como canciller y viceprimer ministra en la administración de Ehud Ólmert (2006-2009). Durante la invasión israelí a la Franja de Gaza en 2008-2009, conocida como operación “Plomo Fundido”, Livni declaró que en esa región no existía una crisis humanitaria, rechazando todas las denuncias presentadas por Naciones Unidas al respecto. Durante “Plomo Fundido”, 1300 palestinos fueron asesinados y más de 5000 heridos. A finales de 2009, Livni canceló una visita Gran Bretaña porque un tribunal de Londres emitió una orden de arresto en su contra bajo la acusación de crímenes de guerra.

“Intentar matar a una persona que está involucrada en terrorismo no es sólo legítimo sino deseable a mis ojos. Durante todo este tiempo, he apoyado matar a los líderes terroristas”, declaró Livni en agosto de 2014, justificando de esta manera la metodología militar que Israel repite una y otra vez: los bombardeos indiscriminados sobre la población civil bajo la excusa de perseguir a los enemigos de turno.

Ahora con un discurso crítico y punzante contra Netanyahu, Livni fue su ministra de Justicia hasta finales del año pasado. Con su nuevo partido Hatnua, se alió a Herzog bajo un lema inquietante: “Un centro sionista contra los partidos de la derecha extremista”. Uno de los partidos a los que se refiere Livni es Likud, del que formó parte y en donde se la consideraba “la princesa” de la organización.

Aunque se perfile como opositora al actual régimen, los muertos palestinos durante “Plomo Fundido” y “Margen Protector” todavía pesan sobre la espalda de la blonda Livni.

“Campo sionista” es la traducción del nombre del partido de Herzog, hombre cansino, sin carisma y de “voz algo nasal”, según los medios masivos. El postulante a primer ministro es un abogado de 54 años y connotado dirigente del laborismo. Luego de estudiar en las universidades de Cornell y Nueva York, Herzog se alistó en el Ejército a finales de 1970, obteniendo el grado de Mayor en el cuerpo de inteligencia.

Nacido en Tel Aviv en 1960 e hijo de Haim Herzog -general y jefe en dos ocasiones de la inteligencia militar además de sexto presidente del Estado-, “Buyi” (así lo apoda su familia) fue secretario de Ehud Barak, primer ministro entre 1999 y 2001. Luego de ingresar al Parlamento en 2003, Herzog comandó, entre 2005 y 2011, los ministerios de Asuntos Sociales, Turismo, Construcción o Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo.

En 2013, el líder de Campo Sionista se reunió con el titular de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, y se mostró favorable a una solución pacífica con Palestina y que incluya la creación de dos Estados. El mes pasado, Herzog aclaró que si el “liderazgo” palestino está “demasiado enamorado de los pasos unilaterales, incluidas amenazas a nuestros hijos e hijas en la Corte Internacional de Justicia”, eso será “totalmente inaceptable para mí”.

El último espaldarazo al dirigente laborista se lo dio el ex presidente Shimon Peres, el mismo que en 1947 se unió al grupo paramilitar Hagana (que tuvo la función de arrasar poblados palestinos para que en 1948 se creara el Estado de Israel) y que luego se convertiría en hombre de confianza de David Ben Gurión, padre e ideólogo del sionismo.

Desde que Herzog comenzó su carrera política como secretario de Barak, Israel invadió y atacó infinidad de veces suelo palestino, además de mantener su férrea política de anexión territorial. Desde 1999, año en que “Buyi” comenzó a escalar posiciones, el Estado del que fue diputado y ministro, es condenado por la mayoría de los miembros de la ONU debido a las violaciones a los derechos humanos que comente.

Árabes unidos

El nuevo dato para los comicios israelíes es la presencia del Partido Árabes Unidos (PAU), que podría obtener hasta 13 escaños en el Parlamento, convirtiéndose en la tercera fuerza política.

Integrado por cuatro organizaciones de diferentes ideologías (nacionalistas, socialistas, comunistas e islamistas) el PAU busca captar el electorado conformado por los ciudadanos árabes, que suman el 20% del total de la población en Israel.

Hanin Al Zoabi, actual diputada árabe en la Knesset, afirmó que el objetivo de la nueva organización es “desafiar un proyecto sionista discriminatorio que legaliza privilegios de los judíos con respecto a los palestinos”. Recientemente, Al Zoabi sufrió un ataque de extremistas israelíes luego de brindar una conferencia en Tel Aviv.

El PAU, que tiene como máximo referente al abogado Ayman Odeh, podría convertirse en la tercera fuerza dentro de Israel, por lo cual tendría derecho a realizar consultas periódicas con el primer ministro sobre cuestiones como la seguridad.

Aunque los partidos árabes nunca formaron parte de los gobiernos de unidad hebreos y son considerados por la derecha israelí como aliados de la causa palestina, en 1993 apoyaron los acuerdos de paz entre el primer ministro Isaac Rabin y Yasser Arafat.

“Si los ciudadanos árabes salen, votan por la lista común y obtienen 15 o más escaños será un paso histórico, porque ganarán influencia en el Parlamento y, por lo tanto, en la legislación, los presupuestos y todos los aspectos de la vida relacionados con los árabes”, analizó Osamah Kahawish, integrante del PAU.

El Partido Árabes Unidos nació en marzo de 2014 cuando el Parlamento israelí aprobó una ley impulsada por Israel Beitenu, agrupación liderada por Lieberman, que elevó la barrera de acceso a la Cámara al 3,25% de los votos, propuesta vista como un intento de dejar afuera a dos de los cuatro partidos árabes.

Para Ahmed Tibi, miembro de la lista del PAU, Lieberman representa al “Estado Islámico (EI) Judío”. La referente árabe aseguró que finalizadas las elecciones el PAU “chará a los racistas y fascistas a través de las vías democráticas. Cuanto más fuertes seamos, más débil será el EI judío”.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/03/16/elecciones-en-israel-cambiar-para-que-nada-cambie/

Ser menor, palestino y juzgado ante un tribunal israelí

Estándar
Checkpoint israelí en la ciudad ocupada de Hebrón, Cisjordania. / Olga Rodríguez

Checkpoint israelí en la ciudad ocupada de Hebrón, Cisjordania. / Olga Rodríguez

Por Ana Garralda.

Ubaida Ayesh (de 7 años). Islam Zeitun y Udai Rayabi (ambos de 9). Los tres niños, residentes del barrio de Siluán en Jerusalén, fueron detenidos por las fuerzas israelíes en 2014 según los datos de la ONG Wadi Hilwe Information Centre, que cifra en 700 los menores arrestados en Jerusalén el año pasado. Las organizaciones internacionales alertan del aumento de detenciones de niños palestinos y de los casos de malos tratos bajo custodia. Además, los menores arrestados en Cisjordania comparezcen ante juzgados militares, algo que vulnera las garantías reconocidas en la Convención de Derechos de la Infancia.

Ver a policías encapuchados con pasamontañas, dotados de armas cada vez más potentes y sofisticadas, se ha convertido en un fenómeno tristemente frecuente desde comienzos de año. En lugares como Israel, Cisjordania y, sobre todo, Jerusalén oriental, esta visión no solo es frecuente sino cotidiana, a veces diaria. Ya no solo por las posibles operaciones antiterroristas que puedan tener lugar por parte de las fuerzas de seguridad israelíes; también para hacer frente a disturbios y manifestaciones o para efectuar detenciones de palestinos sospechosos de haber cometido algún delito. Muchos de ellos son menores y la familiaridad con la que se percibe su arresto, sí marca una diferencia con el otro lado de la ribera.

Según un informe elaborado por la ONG Wadi Hilwe Information Centre, situada en el conflictivo barrio de Siluán en Jerusalén (en el este de la ciudad, zona ocupada por Israel y adyacente al complejo de Haram el-Sharif), el año 2014 registró un aumento notable en el número de detenciones aleatorias de palestinos practicadas por parte de las fuerzas de seguridad israelíes.

Según las estadísticas de esta organización, los arrestos en Jerusalén –donde los palestinos no cuentan con un estatus de ciudadanía plena, pero sí de residencia, lo que les da derecho a disfrutar de beneficios sociales y ciertas garantías jurídicas– ascendieron a más de 2.250. De ellos, 700 fueron menores de 18 años. De esta cantidad, 70 solo tenían 13, o incluso menos, como Ubaida Ayesh o Islam Zeitun y Udai Rayabi.

Aquí las fricciones son frecuentes entre los cientos de colonos que se han instalado en este barrio árabe y las decenas de miles de palestinos que allí habitan desde antes de 1967, año en que Israel desplegó sus tropas tras ganar la guerra de los Seis Días.

Detenciones que vulneran la legalidad internacional

Pero para algunas organizaciones internacionales como Unicef, estas detenciones de menores podrían incurrir en varias ilegalidades. Entre ellas, el hecho de que los niños arrestados en Cisjordania comparezcan ante juzgados militares. «Por principio, los niños no deben ser juzgados ante la magistratura militar, dado que ésta no ofrece las garantías jurídicas que establece la Convención de Derechos de la Infancia», comenta la portavoz de esta agencia de la ONU en Jerusalén, Catherine Weigel.

«Israel es el único país del mundo que sistemáticamente procesa a menores ante tribunales militares», señala Weigel para el caso de Cisjordania, donde incluso existe desde el año 2009 un tribunal militar juvenil. En cambio, en Jerusalén Oriental son juzgados ante tribunales civiles, «lo que les otorga un nivel de protección mayor», asegura.

El caso de la niña Malak al-Jatib, de 14 años y residente del pueblo cisjordano de Beitin se ha convertido en las últimas semanas en un icono de la lucha contra las detenciones a menores por parte de Israel. Fue condenada a dos meses de prisión por un tribunal militar israelí tras haber querido lanzar presuntamente una piedra contra unos colonos y estar en posesión de un cuchillo con intención de atacar a soldados, según dijeron entonces las autoridades hebreas. Acusación que su padre siempre negó, afirmando que su hija confesó los cargos de los que se le acusaba bajo presión de las fuerzas de seguridad. La adolescente tuvo que cumplir con la correspondiente pena de privación de libertad y pagar una multa de 1.500 dólares.

Según esta portavoz de Unicef, la diferencia entre Cisjordania y Jerusalén también se aprecia en el ámbito de los posibles malos tratos que puedan llegar a sufrir los menores durante el período de detención. « Una investigación nuestra de 2013demuestra cómo el sistema de detención militar israelí presenta un patrón de malos tratos hacia los menores», continúa Catherine Weigel. Las primeras 48 horas son las más susceptibles de presentar este tipo de prácticas (el tiempo que va desde el momento de la detención –tras la que tiene lugar el interrogatorio por parte del Shabak o servicio de seguridad interior o por la Policía Nacional– y antes de que tenga lugar el correspondiente traslado a prisión).

En 2013 y hasta septiembre de 2014 Unicef recogió los testimonios de 208 menores palestinos que aseguraron haber sufrido malos tratos durante las primeras horas de su arresto. La mayoría de ellos (171) afirmaron haber sido objeto de violencia física y más de la mitad (144) sufrir intimidaciones o abusos verbales. Un porcentaje menor (63) constató haber sido obligado a firmar una confesión en hebreo (lengua que en ocasiones no entienden) y otros 28 atestiguan haber estado en celdas de aislamiento.

La ONG Wadi Hilweh Information Center va incluso más allá en sus conclusiones. Afirma que las autoridades israelíes violan las leyes y reglamentos internacionales en materia de detención y custodia de menores. Aduce que en cumplimiento de la legalidad internacional, todo arresto en frío debería tener lugar en función de una orden judicial previa, a menos que la persona haya cometido una ilegalidad flagrante delante de las propias fuerzas de seguridad. Sin embargo, en gran parte de los supuestos registrados en Jerusalén Oriental y Cisjordania, tal misiva no existe.

Arrestos que violan la ley israelí

Igualmente aseguran que estas detenciones no solo atentan contra la legalidad internacional, sino también contra la propia ley israelí. Según apuntan sus portavoces, la mayoría de las detenciones se realizan entre las 3 y las 6 de la madrugada, mientras que en el artículo 9 de la Ley de Menores israelí se recoge que cualquier menor de 14 años de edad solo debe ser interrogado entre 7 de la mañana y las 8 de la tarde. Este horario se amplía hasta las 10 de la noche en el caso de los menores que tienen entre 14 y 18 años. Asimismo, la ley también contempla que el menor de edad no debe ser esposado si es posible controlar su detención, y que los menores de 12 años no deberían ser arrestados por fuerzas policiales bajo ninguna circunstancia.

Otra práctica policial contraria al ordenamiento jurídico local, según fuentes del Wadi Hilweh Information Center, es que en la mayoría de las detenciones de menores la familia del detenido no suele tener acceso a la orden de arresto que debe mostrar por qué se le ha detenido. De acuerdo a las leyes israelíes, los padres deben ser informados inmediatamente después de la detención del niño, se les debe proporcionar una copia de dicha orden y se les debe informar de dónde se encuentra, algo que normalmente no ocurre en tiempo real. A menudo tardan días en comunicárselo a los parientes.

La detención y el juicio de la joven Malak al-Jatib fueron recordados el pasado fin de semana en la movilización convocada por el Ministerio de Asuntos de la Mujer de la Autoridad Nacional Palestina y la Unión General de Mujeres frente al control fronterizo de Qalandia (entre Jerusalén y Ramala), con motivo de la celebración del Día Mundial de la Mujer.

Malak estuvo en las mentes de muchas de las mujeres que asistieron a la concentración, pero también el de otras adolescentes que no corrieron la misma suerte y aún siguen encarceladas, por ejemplo, Dima Qunbar, de 17 años. Sigue detenida en una prisión israelí bajo la acusación de intentar apuñalar a un agente de la Guardia de Fronteras en la ciudad vieja de Jerusalén en enero de 2014. Entonces tenía 16 años.

Fuente: ElDiario.es

El Gobierno argentino dispuso la desclasificación de todos los documentos de la causa AMIA

Estándar
AMIA télam
BUENOS AIRES.- El Gobierno dispuso la desclasificación de la «totalidad de la documentación» referida a la investigación por el atentado contra la sede de la AMIA, que el 18 de julio de 1994 causó la muerte a 85 personas y heridas a más de 300.
El decreto 395, que ordena esa medida, fue publicado hoyen el Boletín Oficial con las firmas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, e instruye a la exSecretaría de Inteligencia que remita la documentación a la Unidad Fiscal AMIA.
Quien era titular de esa UFI AMIA era Alberto Nisman, que fue encontrado muerto en su departamento el 18 de enero pasado pocos días después de haber denunciado a la Presidencia por supuesto encubrimiento a Irán en la causa del ataque contra la mutual judía, informó DyN.
Foto: TELAM

Diez hechos sobre las elecciones israelíes y el voto de los palestinos

Estándar

Elecciones israelíes 2015: Candidatos/as y partidos

Estándar

El 17 de marzo habrá elecciones en Israel. Presentamos los partidos, qué es lo que defienden y la visión de sus candidatos/as más destacados sobre los temas que afectan a palestinos e israelíes.

Elecciones Israel 2015 español

Más información en https://www.middleeastmonitor.com/specials/israeli_elections/

El plan de la ‘oposición’ israelí para un pseudoestado palestino

Estándar

Algunos creen que hay una alternativa válida en la Unión Sionista compuesta por el Partido Laborista y Hatnuah, de Tzipi Livni, que hace poco fue echada del gobierno.
El otro día hubo una manifestación de miles de personas que pedían el fin de la era Netanyahu. Es a la Unión Sionista que apoyaban. Saquen sus conclusiones.