Documental: Cinco Cámaras Rotas

Estándar

Imagen 55 camaras rotas

Cuando nace su cuarto hijo, Emad, un palestino del pueblo de Bil’in, compra su primera cámara de video. Mientras filma a su hijo Gibreel crecer, Emad también captura las imágenes de la resistencia popular y no violenta de su pueblo contra la construcción del muro israelí en las tierras de cultivo. Una a una, sus cámaras son destruidas por golpes y balas. Cada cámara cuenta una parte de la historia de su hijo y la lucha de su pueblo. Documental ganador del premio Emmy Internacional.

 

 

 

 

 

Federación De Entidades Argentino-Palestinas: Comunicado

Estándar

bds 2 COMUNICADO

La Federación de Entidades Argentino-Palestinas repudia enérgicamente la persecución al compañero David Comedi y al movimiento del BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) que pretende silenciar un pedido de la sociedad civil palestina y sus más de 170 organizaciones que la representan.

El compañero David es, y ha sido un referente claro del antisionismo, que ha quedado claramente explicitado en el TRIBUNAL ÉTICO A LA OCUPACIÓN Y COLONIZACIÓN POR ISRAEL EN PALESTINA realizado en mayo de 2013, entre otras acciones.

Nos produce un profundo malestar, que individuos y/u organizaciones pretendan manipular el ideario del pueblo palestino e imponernos sus “verdades” en pos de vaya a saber qué objetivo.

Estas acciones dañan la labor de un colectivo, que viene desde hace mucho trabajando y donde paso a paso hemos ido logrando imponer tanto en los ámbitos académicos, estudiantiles y sindicales la adhesión al BDS.

Las intimidaciones a las que se nos expone parecieran más el intento de acallar las expresiones de solidaridad y acción hacia nuestro pueblo y en definitiva ser funcionales al sionismo.

Por último, señalar que como hijos de la diáspora palestina en Argentina bregamos por la unidad de nuestro pueblo y de todas las organizaciones políticas y sociales que la componen, así como del movimiento argentino de solidaridad que apoya nuestras acciones.

Por el fin de la ocupación, colonización y limpieza étnica en Palestina.

Tilda Rabi
Presidenta

Miles de palestinos marcharon en Gaza para agradecer apoyo de Latinoamérica

Estándar
solidaridad.jpg_1718483346

Foto: Granma

Enarbolaron fotos del líder de la Revolución cubana Fidel Castro, así como del Comandante Supremo Hugo Chávez y del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por repudiar la letal ofensiva militar de Israel.

Los palestinos marcharon en la Franja Gaza para agradecer el apoyo recibido de Cuba, Venezuela y otros pueblos de América Latina durante el genocidio israelí.

Con fotos del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, el Comandante Supremo, Hugo Chávez, y el presidente venezolano, Nicolás Maduro, los gazatíes ovacionaron la solidaridad de sus hermanos latinoamericanos.

La marcha fue convocada por el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) que coreó consignas en agradecimiento a Venezuela y Cuba, que juntos a ellos repudiaron la letal ofensiva de Tel Aviv que duró 50 años.

El líder Supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, rompió relaciones con Israel por la agresión a la Franja de Gaza, al pueblo palestino y su soberanía. Al igual que el comandante Fidel Castro, Chávez siempre se opuso a las políticas genocidas de Israel, recordaron los manifestantes.

El dirigente del FPLP Kaed Al Ghoul, quien celebró el cumpleaños 88 de Fidel Castro, llamó a fortalecer la unidad nacional y no olvidar a los 2 mil 140 muertos y 10 mil 500 heridos.

Los jefes de misiones de Cuba, Venezuela, Ecuador, México, Chile, Paraguay, Argentina, Brasil y Bolivia, recibieron un reconocimiento por su aporte en Gaza.

Fuente: TeleSUR

Fotogalería: Resistencia palestina en París

Estándar

resistance

Domingo 31 de agosto, Place de la République, París.

 

Fotos y video: Tali Feld Gleiser.

 

¿ Qué ha hecho Israel en los dos últimos días?

Estándar

que ha hecho Israel

 

Fuente: https://www.facebook.com/mzeyara

La guerra silenciosa en Jerusalén: crecen las colonizaciones israelíes

Estándar
Ayed Al Ayubi/ Ana Garralda

Ayed Al Ayubi/ Ana Garralda

Por Ana Garralda.

Voces y pisadas se confunden con el sonido metálico de los cierres de los comercios de la Ciudad Vieja de Jerusalén. El ambiente está enrarecido. Desde que el pasado 2 de julio un grupo de extremistas judíos quemaran vivo al adolescente palestino Mohammed Abu Khdeir en venganza por el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes, se respira una profunda desconfianza mutua. Los palestinos evitan ir a la parte oeste de la ciudad, de mayoría judía y donde han tenido lugar varios linchamientos. Los israelíes temen ir a la parte este, de mayoría palestina, debido al miedo a recientes apedreamientos. Quizás el único espacio en el que coinciden físicamente estos días sea la Ciudad Vieja. Llegó la paz en Gaza, pero otra guerra se mantiene casi en silencio: Una batalla abierta por cada casa, cada metro, cada puerta.

Sobre el empedrado de los barrios musulmán y cristiano, residentes locales, peregrinos y turistas se entremezclan en una maraña intercultural plagada de señas e identidades. Unos caminan ajetreados en una jornada más de su rutina; otros, los más religiosos, recorren lugares de obligada liturgia como la Vía Dolorosa, de especial importancia para los cristianos. Sin embargo, a escasos metros por encima, en los tejados de la Ciudad y en medio del trajín de una ciudad viva, pocos conocen la otra guerra soterrada -fuera de la atención mediática, centrada desde hace semanas en la Franja de Gaza- que hoy se libra sobre sus cabezas.

Una contienda silenciosa entre los colonos judíos y los residentes palestinos que viven en un espacio superpoblado de 36.000 habitantes y donde proliferaran los estandartes albiazules con la estrella de David. «Nos quieren echar poco a poco», denuncia Ayed Al Ayubi, palestino de 58 años, junto al retrato de Saladino -el sultán árabe de origen kurdo que conquistó Jerusalén en 1187- del que asegura ser descendiente y que corona la sala de estar de su casa, situada en un angosto callejón del barrio musulmán. A pocos metros queda la Basílica del Santo Sepulcro, corazón del barrio cristiano.

Una zona especialmente sensible además por su cercanía a la mezquita de Al Aqsa, el tercer santuario del Islam -el lugar donde Mahoma subió a los cielos, según los musulmanes- y al Muro de las Lamentaciones, el espacio más sagrado para los judíos, pues es el único resto en pie del segundo templo destruido por los romanos en el 70 DC.

Crecen las colonias

Desde el salón, de estilo árabe, Ayed al Ayubi sale a un pequeño patio y sube las empinadas escaleras que conducen hacia el tejado de su casa. Al escalar los últimos peldaños aparece, brillante y descomunal, la cúpula dorada; al fondo se alcanza a ver el Monte de los Olivos y a la espalda el Santo Sepulcro. El palestino señala en dirección a la Basílica. «¿Ves esa terraza? Ahí viven colonos», explica. Los árboles de la azotea, de especies foráneas, apenas dejan vislumbrar lo que hay detrás, pero sí dejan entrever una bandera israelí. «Ponen árboles y plantas para que no les veamos», añade Al Ayubi.

En el otro extremo de la azotea y a tres pisos por encima de la entrada principal, Ayed marca otro edificio, a no más de 20 metros, igualmente con la enseña albiazul. «Esa fue mi casa hasta el año 2013», explica Gazi Zaloum, un viejo conocido del palestino que ha querido acercarse hasta la casa de su amigo «para que los extranjeros sepan lo que está ocurriendo aquí». Se explica.

«El vecino de abajo, que es judío, me denunció porque tenía filtraciones de agua en su techo, y el juez me ordenó que hiciera reformas en el tejado para arreglarlas», relata Zaloum. «Pero cuando hice las obras, el juez dictaminó que había hecho una ampliación sin permiso y nos ordenó evacuar nuestra casa de toda la vida», se lamenta. Hoy Gazi, con 60 años y escasos recursos, vive en casa de unos familiares que le han acogido.

Ayed prosigue con el relato de su amigo. «Ahora ahí viven colonos y además me están construyendo debajo», apostilla asomándose por la tapia de la azotea y señalando un par de plantas más abajo, hacia una de las ventanas del edificio contiguo, a escasos tres metros del tragaluz de su salón, que queda justo enfrente. «A veces no podemos dormir, hacen ruido hasta muy tarde, incluso nos han dejado basura en la puerta más de una vez», cuenta Ayed.

Para este palestino el objetivo que persiguen sus vecinos es hacerles la vida lo suficientemente insufrible como para que terminen vendiendo y marchándose de Jerusalén. «Quieren expulsarnos, derribar nuestra casa y edificar un gran modulo adyacente que conecte el asentamiento del norte con el del sur», explica. Incluso asegura que le han ofrecido cuatro millones de shequels [unos 845.000 euros] por su vivienda junto a un pasaporte del país que él escogiera y unos 2.000 dólares en metálico para empezar de nuevo en otro lado. «Pero yo no voy a dejar mi casa. Mientras vivamos estaremos sobre la tierra, después, debajo, pero ni venderemos ni nos vamos a ir», asevera.

Para Ayed la expulsión de los palestinos de la ciudad vieja de Jerusalén no es solo el objetivo de sus vecinos, también es el del ayuntamiento de la ciudad y hasta de los jueces israelíes. «Ya me confiscaron la tienda y ahora quieren hacer lo mismo con mi casa», asegura mientras, escaleras abajo, llega hasta la entrada principal, coronada por otra placa del sultán Saladino. Justo enfrente está la tienda que la policía le precintó hace dos años. «Nos la cerraron con el argumento de que no habíamos pagado las facturas de agua y electricidad, pero eso no es más que una estratagema para intentar expropiárnosla», señala. Esto le obligó a contratar a un bufete de abogados para litigar ante la justicia e intentar recuperar el usufructo del inmueble, una tarea difícil y, sobre todo, cara.

«Antes no se veían tantas banderas israelíes en los barrios cristiano y musulmán, también había palestinas, hoy no está permitido y cada año la situación empeora»

«Tengo ya varios casos abiertos ante los tribunales y he pagado más de 90.000 shequels [unos 19.000 euros] en multas por haber construido una habitación adicional en mi casa, y eso sin contar con las costas y los abogados», comenta indignado. Ayed tiene la suerte de ser propietario de un restaurante –que gestionan sus hijos– junto a la concurrida Puerta de Damasco que le reporta los suficientes beneficios para hacer frente a las abultadas facturas. «Ahora pesa sobre la casa una orden de demolición, pero ya hemos recurrido ante el Tribunal Supremo», añade pausado.

Para la arqueóloga palestina Abir Zayyad, que también se crió en este barrio de apretadas calles, lo que está sucediendo en Jerusalén se resume en una palabra «judaización», y según ella, no solo institucional, sino también material y cultural. Primero, en la silenciosa adquisición de viviendas. «Antes no se veían tantas banderas israelíes en los barrios cristiano y musulmán, también había palestinas, hoy no está permitido y cada año la situación empeora», explica.

Abir Zayyab/ Fotografía: Ana Garralda

Abir Zayyab/ Fotografía: Ana Garralda

En segundo lugar, transformando la herencia cultural. «Incluso en sus restaurantes dicen que el falafel fue inventado por los judíos, ¿el falafel?, ¡pero si viene de una palabra árabe! [فلف (filfil), que significa pimiento y quizá del sánscritopippalī]», bromea.

Por último, Zayyad habla de lo que denomina «judaizar la propia mentalidad». «Los israelíes que hoy viven en Jerusalén son cada vez más religiosos, más extremistas, hay una brecha en la sociedad israelí. Solo hace falta ver la cantidad de mezquitas e iglesias que están siendo atacadas cada semana por radicales religiosos. No creo que eso tenga nada que ver con el judaísmo de verdad», explica.

«Haremos todo lo necesario para traer la vida judía»

La imperturbable cúpula de la Roca vuelve a ser testigo silencioso de lo que ocurre en otra de las azoteas del barrio musulmán, a escasos 200 metros de la casa de los Al Ayubi. Aquí, conkipá y tzitziot (los flecos que sobresalen del talit katan, una prenda que visten debajo de la ropa los judíos religiosos y que sirven para recordar los mandamientos divinos) Daniel Luria, director de la organización privada Ateret Cohanim, responsable directa de la colonización de la ciudad vieja, sentencia desafiante: «Haremos todo lo que sea necesario dentro del margen de la ley para traer de vuelta la vida judía a Jerusalén».

Financiada gracias a las aportaciones de filántropos judíos en la diáspora, Ateret Cohanim se encarga de comprar o alquilar inmuebles en el lugar donde para ellos siempre vivieron los judíos, lo que conocen como «el antiguo barrio judío de Jerusalén», la misma extensión de tierra que actualmente comprende el barrio musulmán y parte del cristiano.

Daniel Luria, director de la organización privada Ateret Cohanim, responsable directa de la colonización de la ciudad vieja/ Fotografía: Ana Garralda

Daniel Luria, director de la organización privada Ateret Cohanim, responsable directa de la colonización de la ciudad vieja/ Fotografía: Ana Garralda

La zona armenia y judía actual (renovada tras su destrucción durante la guerra árabe-israelí de 1948) ) también se encuentran, en un espacio sin fronteras definidas, en el seno de la ciudad amurallada. «Los judíos tenemos derecho a revitalizar esta zona (el barrio musulmán) porque Dios nos dio la tierra, eso número uno y quizá ya sea suficiente», afirma. «Pero también tenemos derecho porque ya vivíamos aquí y fuimos expulsados «, apostilla convencido.

Luria cuenta cómo a mediados y finales del siglo XIX hubo oleadas masivas de judíos que llegaron a la ciudad vieja -hasta 1860 Jerusalén se limitada al espacio comprendido dentro de la muralla-. «Entonces éramos una mayoría, pero ¿quién cuenta eso?», pregunta. El colono relata cómo en los pogromos de 1920, 1929 y 1936 gran parte de la comunidad judía de la ciudad vieja fue expulsada por los árabes tras las incitaciones de algunos de sus líderes nacionalistas.

«Después llegaría la guerra de 1948, el control jordano del este (Israel controlaba el oeste de la ciudad) y 1967. Ahí nos hicimos con el control de todo Jerusalén y la ciudad volvió a estar unida», explica. El israelí se refiere a la ocupación que ese año Israel efectuó sobre Jerusalén oriental y Cisjordania, tras salir su ejército victorioso de la guerra de los seis días.

«Ahí ya pensamos en volver pero muchas de las casas de judíos que fueron expulsados durante los pogromos ya habían sido ocupadas por los árabes», explica. Luria no menciona, en cambio, a las familias árabes que viven desde hace centurias en el barrio y que han terminado o bien siendo expulsadas, o vendiendo sus propiedades ante las suculentas ofertas de quienes querían convertirse en los nuevos pobladores.

Este australiano hoy nacionalizado israelí y ultranacionalista asegura que, de los alrededor de 36.000 habitantes de la Ciudad Vieja, unos 5.000 son judíos. «Hace 33 años no había ni un solo viviendo aquí (barrio musulmán) hoy ya son 1.000, pero nos queda mucho que recorrer», asevera.

Su organización no sólo gestiona la adquisición de viviendas para familias de colonos judíos, también la de propiedades destinadas a la construcción de sinagogas -hay 21 en el barrio musulmán- o yeshivás (escuelas religiosas judías) de las que ya funcionan al menos seis.

Luria ironiza. «Aquí hubo sirios, babilonios, griegos, romanos, musulmanes, cruzados, bizantinos, mamelucos, tucos, jordanos y británicos. Todos se fueron y los judíos siempre volvieron». Para este sionista convencido la colonización de Jerusalén es parte de un proceso de «redención física», que básicamente consiste en la vuelta del pueblo judío. Después llegará la espiritual, en la que ya trabajan los cientos de estudiantes de las yeshivás y de la que forma parte la futura construcción del templo, «entonces el Mesías llegará», concluye Luria. Pero para que eso suceda antes hace falta que lleguen muchos más judíos, de todas partes, «a su verdadera casa, el lugar de Dios». «Esta tierra nos pertenece, sin concesiones. Hay una Hoja de Ruta divina y nosotros, no hay duda, estamos en ella».

Fuente: http://www.eldiario.es/desalambre/ven-peregrinos-turistas-Jerusalen_0_297120839.html

Sobre Hamás, el fundamentalismo y la propaganda israelí

Estándar

Por Xavier Abu Eid.

En su afán de justificar sus actos, Israel ha intentado jugar la carta del “fundamentalismo islámico”, como si el fundamentalismo fuese un fenómeno exclusivo del Islam. Semejante intento niega que los mismos judíos fueron víctimas del fundamentalismo cristiano, y que hoy en día somos los palestinos, con o sin religión, victimas del fundamentalismo judío. Mientras en los noticiarios se habla de los voluntarios “yihadistas” que se unen a ISIS en su macabra expedición entre Siria e Iraq, pocos hablan de los otros “yihadistas”, aquellos que enfervorecidos por el sionismo radical vienen de todas partes del mundo a atacar a palestinos y colonizar Palestina. Si hablamos de fundamentalismos, Israel tiene bastante que contar.

Colono peruano que vive en Cisjordania Ocupada

Colono peruano que vive en Cisjordania Ocupada

El 2013, alrededor de 300 indios peruanos se convirtieron al judaísmo y emigraron a Israel. Ellos, que nunca tuvieron ninguna relación con esta tierra, hoy tienen la potestad de detener a palestinos en los puestos de control, demoler sus hogares, expropiar tierras y construir colonias. ¿Qué mejor ejemplo de fundamentalismo que el existente en Israel, donde a 300 indios peruanos conversos se les otorgan privilegios que no tiene la población originaria de esta tierra por el mero hecho de no ser judía?

Para justificar las colonias en la Palestina ocupada, el líder israelí Benjamin Netanyahu dijo que “la conexión entre el pueblo Judío y la Tierra de Israel ha durado más de 3.500 años. Judea y Samaria, los lugares donde Abraham, Isaac y Jacobo, David y Salomón, e Isaías y Jeremías vivieron no son extrañas para nosotros. Esta es la tierra de nuestros ancestros”. ¿Qué puede ser más fundamentalista que utilizar esta narrativa religiosa para justificar la expropiación de tierras? Y no se trata de una frase aislada; forma parte del discurso integral que ampara las políticas del gobierno israelí en Palestina.

El 2010, el Vaticano llevó a cabo un sínodo sobre los cristianos de Oriente Medio, en el que se rechazó el uso de libros sagrados para justificar el desplazamiento del pueblo palestino y la construcción de colonias. El acto fue condenado por Israel, que consideró la declaración como una “difamación”. Vale la pena preguntarse por qué unos pueden hacer uso de libros sagrados para justificar sus actos y otros no. De hecho, una serie de escuelas religiosas judías en la Palestina ocupada continúan incentivando una cultura de odio e incitación contra el pueblo palestino, y son financiadas por el gobierno israelí. Las justificaciones religiosas para la ocupación afloran así con expresiones de odio y actos financiados y tolerados por el gobierno de Israel.

Hamás, la facción palestina de la Hermandad Musulmana, que a su vez se encuentra en los gobiernos en Turquía, Qatar, Libia y Túnez, no es un ejemplo de liberalismo. Nunca ha pretendido serlo. De hecho, en su formación, cuando eran apoyados por Israel para dividir a los palestinos entre seculares y laicos, sus primeros blancos no fueron soldados israelíes sino palestinos socialistas y comunistas, condenados por conductas que bajo su particular interpretación del Islam consideraban “anti-islámicas”. Luego Hamás tomó las armas y se convirtió en una organización islamista de resistencia, que llevó a cabo una serie de actos inaceptables que sirvieron de muy poco a la causa palestina (y de mucho a la propaganda israelí). Su principal nicho fue el fracaso del proceso de paz por el que la comunidad internacional tanto apostó, y por el que tan poco hizo para que fructificase. Fue precisamente a partir de 1993, año del Acuerdo de Oslo, cuando la comunidad internacional se mostró más permisiva con Israel (por el bien del “proceso”), mientras a los palestinos se les pedía tolerar “por unos años” el vivir bajo dominio extranjero. Tal es el periodo de apogeo de Hamás, durante el cual Israel continuó adueñándose de los recursos naturales palestinos y construyendo colonias.

La destrucción de las esperanzas de paz por la vía de las negociaciones fue el principal impulso de Hamás. Sin embargo, el mismo Hamás que en su carta fundamental no reconoce a Israel, es el que luego se presentó a elecciones (reconociendo tácitamente el Acuerdo de Oslo), aceptó la Iniciativa de Paz Árabe (la solución de dos estados) y el que pide en las actuales negociaciones de alto al fuego, en el marco de la posición unitaria de todos los grupos palestinos, simplemente que Israel cumpla con sus obligaciones según los acuerdos que ha firmado con la OLP, lo que incluye el fin del bloqueo ilegal y la liberación de los prisioneros que Israel se había comprometido a liberar.

No es un deber de Hamás reconocer a Israel. En el derecho internacional son los estados quienes reconocen estados. El deber de Hamás es respetar los acuerdos que Palestina ha suscrito, que incluyen el reconocimiento de Israel, y eso es precisamente lo que hizo cuando firmó el último acuerdo de reconciliación nacional con el resto de los grupos auspiciado por el presidente Mahmoud Abbas. Paradójicamente, ha sido la consecución de ese gobierno de consenso nacional, que como parte de su programa se comprometía a respetar todos los compromisos palestinos, la que ha llevado a Israel a incrementar sus ataques contra Palestina.

Lo que sería más interesante es que los mismos que recuerdan a cada momento que Hamás no reconoce a Israel, dijesen lo mismo sobre el Likud o los partidos de los principales aliados del Sr. Netanyahu, Israel Beitenu del colono Avigdor Lierberman y La Casa Judía de Neftali Bennet. Estos partidos, muchos de cuyos miembros aun apoyan el desplazamiento forzado del pueblo palestino, no solo no apoyan la creación de un estado palestino, sino que se comprometen a hacer todo lo posible por evitarlo. Como dice el acta de constitución del Likud: “el gobierno israelí rechaza completamente la creación de un estado palestino al oeste del Rio Jordán”, es decir, en Palestina.

¿Por qué se omite esto cuando se habla del gobierno israelí? Lo constatable es que la solución de dos estados no es parte del programa de gobierno de Israel, pero la construcción de colonias ilegales sí lo es. Curiosamente, el gobierno israelí ha logrado que cierta parte de la prensa se fije más en lo que dicen los portavoces de Hamás que en lo que él mismo hace sobre el terreno. También suele olvidarse la falta de paridad: este es el primer caso donde la falta de reconocimiento del ocupante por parte del ocupado es visto como un problema central, mientras que el ocupante continúa desconociendo la existencia misma del estado de Palestina.

No es menos llamativo que cada vez que la OLP ha intentado tocar, por ejemplo, el tema de Jerusalén en las negociaciones con Israel, Netanyahu respondiese con declaraciones públicas llamando a Jerusalén “la capital eterna e indivisible del pueblo judío”. Esta visión fundamentalista de la realidad contrasta con los argumentos basados en el derecho internacional presentados por el equipo negociador palestino.

Israel pretende que la deshumanización de sus víctimas despierte simpatías por los crímenes que a diario comete. Comparaciones entre Hamás y el ISIS son vagos intentos por esconder su propia falta de compromiso con el fin de la ocupación y la consagración de dos estados democráticos sobre la frontera de 1967, tal y como respalda la legalidad internacional. Mucho antes de que existiese Hamás, Israel empezó a llenar de términos religiosos una situación que es, en su origen, un problema evidentemente colonial. Israel ha pretendido que la lucha nacional palestina sea vista como una lucha de fundamentalistas musulmanes en contra de la religión judía, mientras ellos mismos financian e incentivan la retórica anti-árabe/Palestina del movimiento de los colonos. Justificar la colonización y el desplazamiento de la población como un “mandato divino” es algo que Israel ha hecho desde su creación. Sí, es cierto que Hamás ha utilizado la religión con fines políticos. Pero eso es precisamente lo que ha hecho Israel durante los últimos 66 años y Hamás es simplemente una de tantas reacciones a la miseria y agonía que Israel, con la inacción de la comunidad internacional, ha condenado al pueblo palestino.

Fuente: http://www.eldiario.es/contrapoder/israel_fundamentalismo_hamas_6_296130396.html

Todo comenzó un viernes 13

Estándar

gaza niña festeja

Por Sergio Yahni.
Director del Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén

Si el alto el fuego acordado en El Cairo entre Israel y la resistencia palestina tiene éxito, este último enfrentamiento ha llegado a su final sin que el Estado de Israel haya logrado imponer ninguno de los objetivos políticos o militares declarados durante estos 74 días.

El viernes 13 de junio, por la mañana, el ejército israelí salió a erradicar lo que en Israel se conoce como amenaza terrorista. La noche anterior, tres adolescentes judíos habían sido secuestrados al norte de la ciudad de Hebrón. La policía, los servicios secretos y el primer ministro acusaban a Hamás, el Movimiento de Resistencia Islámico, de estar detrás de los secuestros.

En realidad, los jóvenes habían sido asesinados inmediatamente al secuestro, y tanto los servicios de seguridad de Israel como el primer ministro tenían conocimiento de ello. Pero el secuestro y asesinato fue utilizado como excusa de una operación policial y militar que pretendía terminar Hamás.

Los servicios de seguridad, la policía y el ejército tenían órdenes de golpear a una formación política que ya había reconocido su derrota.

Habían pasado poco más de dos semanas desde que Hamás entregara las riendas del futuro del pueblo palestino a manos del presidente Abbas, en el pacto de unidad nacional palestino. El golpe militar en Egipto y la derrota de los Hermanos Musulmanes había llegado al punto de aceptar la supremacía política y militar del presidente palestino. Una demanda que desde el 2008 era el único punto en discordia entre la Dirección de la Autoridad Palestina y la Dirección de Hamás. A cambio, Hamás esperaba que su suerte mejorara en las próximas elecciones. Claro está que eran bastante optimistas dada la manera en que se están desarrollando las condiciones políticas en la región.

En los días siguientes, el ejército de Israel arrestó a unos 530 palestinos, incluyendo a todos los líderes de Hamás en Cisjordania. Entre los detenidos también se encontraban el portavoz del Consejo Legislativo Palestino y varios diputados. Cinco palestinos murieron durante la operación militar.

La ofensiva israelí del viernes 13 de junio de 2014 cambió radicalmente el desarrollo de este proceso, transformando a Hamás en la dirección indiscutible de la resistencia nacional palestina, y relegando a Al Fatah y su dirección a ser meros observadores o ayudantes tras la expansión de la ofensiva a la Franja de Gaza.

En Israel, la ofensiva tenía la total aprobación de la población y ninguna fuerza política representada en el Parlamento se atrevió a demandar cuentas al Gobierno. Es más, el primer ministro Netanyahu es el primer líder israelí que ha llevado adelante una operación militar en los últimos 32 años sin tener que enfrentarse a manifestaciones masivas.

Por su parte, Hamás no sólo se encontraba en el peor contexto político posible, sino que su aislamiento era tan duro que ni siquiera podía contar con la simpatía humanitaria del pasado: la única alternativa humanitaria propuesta tanto por Europa como por la Liga Árabe era la rendición.

Por primera vez desde los días de lucha en el gueto de Varsovia, la resistencia palestina en la Franja de Gaza, un ejército guerrillero, logró enfrentarse a un ejército regular sin retaguardia. Pero, contradiciendo toda lógica, la resistencia no sucumbió, al contrario, tras más de un mes de lucha en el terreno, el ejército de tierra israelí fue forzado a retirarse de la Franja de Gaza sin haber conseguido ninguno de sus objetivos. Semanas más tarde, tras la intensificación de los bombardeos, Israel se ve forzada a aceptar un alto el fuego que se adapta a las demandas de Hamás.

Según la prensa israelí, el ejército estima que derrotar la resistencia requeriría un precio que la sociedad israelí no está dispuesta a pagar. Un escenario de este tipo supondría el sacrificio de cientos de soldados y un número elevado de soldados israelíes caerían en manos de la resistencia vivos o muertos. Es más, “limpiar” la Franja de Gaza de fuerzas de la resistencia después de su ocupación tomaría, al menos, cinco años.

Sin dar lugar a un debate adecuado en el Gabinete, el primer ministro evitó llevar los acuerdos de El Cairo a votación y sólo se informó a los ministros que Netanyahu decidió. El equipo del primer ministro argumenta que el debate y la votación en el Gabinete no eran legalmente necesarios.

El acuerdo formulado por Egipto propone que tras un mes de alto el fuego las partes discutirán la desmilitarización de la Franja de Gaza, tal como lo demanda Israel, y la construcción de un aeropuerto y un puerto marítimo, como lo demandan los palestinos. Israel se comprometió a abrir los pasos fronterizos y permitir la entrada de los suministros necesarios para la reconstrucción, a extender la zona de pesca de tres a 12 millas náuticas, y a remover la franja sobre los límites con Israel, donde se prohíbe entrar a los campesinos palestinos.

Adicionalmente, se han cancelado las restricciones a las transferencias de dinero a Gaza, de tal manera que se pueda pagar los salarios de los empleados del Gobierno anterior, encabezado por Hamás.

Tony Blair, emisario del Cuarteto para Oriente Próximo y uno de los firmantes en las negociaciones en El Cairo, ha declarado que ahora es el momento de centrarse en la reconstrucción de Gaza a largo plazo bajo el control de la Autoridad Palestina.

“Dicho plan permitiría una mejor vida para la población civil en Gaza y la seguridad de los ciudadanos de Israel”, dijo el exprimer ministro británico, sin darse cuenta de que las relaciones de fuerza en la política palestina han cambiado. Muy poco le importa a la población palestina la “seguridad de Israel”, y la única autoridad que mantiene el presidente palestino es el haber sido parte de los mediadores en El Cairo. No es de esperar que la población palestina esté dispuesta a canjear lo que se consiguió con sacrificio en el campo de batalla por un plato de lentejas.

La estrategia militar israelí asume que la presión militar sobre la población civil llevará a ésta a demandar que los guerrilleros entreguen sus armas. Por lo tanto, la población civil fue el principal objetivo de los bombardeos israelíes llevando al ejército de Israel al fracaso. De la misma manera, fracasarán los mediadores que no comprendan que el pueblo palestino decidió marchar por su libertad, soberanía e independencia.

Fuente: http://blogs.publico.es/otrasmiradas/2653/todo-comenzo-un-viernes-13/

Voces de más de 300 víctimas del genocidio judío condenan el genocidio palestino perpetrado por Israel

Estándar
never again for anyone

SOLICITADA DE MEDIA PÁGINA HOY EN EL NEW YORK TIMES. Actividad realizada y financiada por una gran colecta internacional llevada a cabo por la Red Judía Antisionista Internacional. La voz de los sobrevivientes del genocidio judío denunciando el genocidio palestino cometido por Israel.

Como sobrevivientes y descendientes de sobrevivientes y víctimas judías del genocidio a manos de los nazis, condenamos rotundamente la masacre de palestinos en Gaza y la ocupación y colonización de la Palestina histórica en curso. Condenamos además a EEUU por proveer los fondos para que Israel lleve a cabo los ataques, y a los Estados occidentales en general por usar su diplomacia para proteger a Israel. Los genocidios comienzan con el silencio del mundo.

Estamos alarmados por la deshumanización extrema y racista en la sociedad israelí hacia los palestinos, la cual ha llegado a grados febriles. En Israel, políticos y analistas en los diarios “The Times de Israel” y “The Jerusalem Post” han llamado en forma abierta al genocidio contra palestinos e israelíes de derecha están adoptando insignias neonazis.

Además, estamos indignados y repugnados por el abuso que Elie Wiesel ha hecho de nuestra historia en estas páginas para justificar lo injustificable: el brutal esfuerzo de Israel para destruir Gaza y el asesinato de más de 2000 palestinos, incluyendo muchos cientos de niños. Nada puede justificar el bombardeo de refugios de la ONU, hogares, hospitales y universidades. Nada puede justificar que se deje a un pueblo sin electricidad ni agua.

Debemos levantar nuestras voces colectivas y usar nuestro poder colectivo para poner fin a todas las formas de racismo, incluyendo el genocidio del pueblo palestino en curso. Hacemos un llamado para un inmediato levantamiento del sitio a Gaza. Hacemos un llamado para un total boicot económico, cultural y académico a Israel. “Nunca más” debe significar ¡NUNCA MÁS PARA NADIE!

  1. Hajo Meyer, sobreviviente de Auschwitz, vive en Holanda.
  2. Henri Wajnblum, sobreviviente e hijo de víctima de Auschwitz de Lodz, Polonia. Vive en Bélgica.
  3. Renate Bridenthal, niña refugiada de Hitler, nieta de víctima de Auschwitz, Estados Unidos.
  4. Marianka Ehrlich Ross, sobreviviente de la limpieza étnica nazi en Viena, Austria. Ahora vive en Estados Unidos.
  5. Irena Klepfisz, niña sobreviviente del Gueto de Varsovia, Polonia. Ahora vive en Estados Unidos.
  6. Hedy Epstein, sus padres y otros miembros de la familia fueron deportados al campo de Gurs y subsecuentemente todos murieron en Auschwitz. Ahora vive en Estados Unidos.
  7. Lillian Rosengarten, sobreviviente de the nazi Holocaust, Estados Unidos.
  8. Suzanne Weiss, sobrevivió en un escondite en Francia; su madre fue asesinada en Auschwitz. Ahora vive en Canadá.
  9. H. Richard Leuchtag, sobreviviente, Estados Unidos.
  10. Ervin Somogyi, sobreviviente e hijo de sobrevivientes, Estados Unidos.
  11. Ilse Hadda, sobreviviente del Kindertransport a Inglaterra. Ahora vive en Estados Unidos.
  12. Jacques Glaser, sobreviviente, Francia.
  13. Eva Naylor, sobreviviente, Nueva Zelandia.
  14. Suzanne Ross, niña refugiada de la ocupación nazi en Bélgica, dos tercios de su familia murieron en el Gueto de Lodz, en Auschwitz, y otros Campos, Estados Unidos.
  15. Bernard Swierszcz, polaco sobreviviente, perdió sus parientes en el Campo de Concentración de Majdanek Ahora vive en Estados Unidos.
  16. Joseph Klinkov, niña escondida en Polonia. Vive en Estados Unidos.
  17. Nicole Milner, sobreviviente de Belgium. Ahora vive in Estados Unidos.
  18. Hedi Saraf, niña sobreviviente e hija de sobreviviente de Dachau, Estados Unidos.
  19. Michael Rice, niña sobreviviente, hijo y nieto de sobrevivientes, tía y prima asesinadas, TODOS sus 14 niños compañeros judíos de su escuela danesa fueron asesinados en los campos de concentración, vive en Estados Unidos.
  20. Barbara Roose, sobreviviente de Alemania, media hermana asesinada en Auschwitz, Estados Unidos.
  21. Sonia Herzbrun, sobreviviente del genocidio nazi, Francia.
  22. Ivan Huber, sobreviviente con mis padres, pero 3 de mis 4 abuelos asesinados, Estados Unidos.
  23. Altman Janina, sobreviviente de Jaahoraski concentration camp, Lvov. Vive in Israel.
  24. Leibu Strul Zalman, sobreviviente de Vaslui Romania. Vive en Jerusalem, Palestina.
  25. Miriam Almeleh, sobreviviente, Estados Unidos.
  26. George Bartenieff, niña sobreviviente de Alemania e hijo de sobrevivientes, Estados Unidos.
  27. Margarete Liebstaedter, sobreviviente, escondida por cristianos en Holly. Vive in Bélgica.
  28. Edith Bell, sobreviviente de Westerbork, Theresienstadt, Auschwitz y Kurzbach. Vive in Estados Unidos.
  29. Janine Euvrard, sobreviviente, France.
  30. Harry Halbreich, sobreviviente, Alemania.
  31. Ruth Kupferschmidt, sobreviviente, spent five years hiding, The Netherlys.
  32. Annette Herskovits, hidden niña y hija de Víctimas deported to Auschwitz de France. Vive in the Estados Unidos.
  33. Felicia Langer, sobreviviente de Alemania. Vive in Alemania.
  34. Moshe Langer, sobreviviente de Alemania, Moshe survived 5 concentration camps, family members were exterminated. Vive in Alemania.
  35. Adam Policzer, hidden niña de Hungary. Ahora vive in Canada.
  36. Juliane Biro, sobreviviente via the Kindertransport to Inglaterra, hija de sobrevivientes, niece de Víctimas, Estados Unidos.
  37. Edith Rubinstein, niña refugiado, nieto de 3 Víctimas, many other family members were Víctimas, Belgium.
  38. Jacques Bude, sobreviviente, mother y father murdered in Auschwitz, Belgium.
  39. Nicole Kahn, sobreviviente, France.
  40. Shimon Schwarzsniña, sobreviviente de Alemania, Estados Unidos.

La lista sigue con descendientes de víctimas y sobrevivientes del genocidio llevado a cabo por los nazis; en total son 327 firmas, ver original en http://ijsn.net/gaza/survivors-and-descendants-letter/

NYT

Shabat Shalom

Imagen

Shabat Shalom