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Israel debate ley que impedirá devolver Jerusalén a Palestina

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El Parlamento de Israel dio el pasado miércoles su aprobación inicial a un proyecto de ley destinado a evitar que el gobierno entregue a los palestinos partes de Jerusalén en un futuro acuerdo de paz.

El proyecto de ley superó su primer obstáculo luego de que los legisladores lo aprobaran en una lectura preliminar con una mayoría de 58 frente a 48. La votación significa que el proyecto de ley ahora debe pasar tres rondas más antes de ser aprobado, difundió Xinhua.

La legislación propuesta estipula que cualquier acuerdo de paz que incluya un retiro de tierras en Jerusalén o del anexado Jerusalén Oriental requerirá el apoyo de una mayoría especial de 80 legisladores del Parlamento de 120 escaños.

La promotora del proyecto, Shuli Moalem-Refaeli del partido de extrema derecha Hogar Judío, dijo que el objetivo del proyecto “es evitar concesiones como parte de acuerdos diplomáticos.”

“Jerusalén nunca estará en la mesa de negociación”, sostuvo en un comunicado.

“El Estado de Israel no permitirá el establecimiento de un Estado palestino que tenga como capital a Jerusalén. Tengan en mente que Jerusalén es la capital del pueblo judío y que seguirá siendo la capital del pueblo judío por toda la eternidad”, señaló.

Israel se apropió de Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza en 1967. Posteriormente se anexó Jerusalén Oriental, en una acción que nunca fue reconocida internacionalmente. Israel afirma que ambas partes de la ciudad son su capital “eterna e indivisible”, mientras que los palestinos ven a Jerusalén Oriental como la capital de su futuro Estado.

El futuro de Jerusalén es uno de los asuntos más polémicos entre israelíes y palestinos.

ASENTAMIENTOS ILEGALES

La aprobación en su fase inicial de esta ley se da un día después de que el presidente de China, Xi Jinping, exhortara a la comunidad internacional implementar de forma efectiva la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y detener de inmediato toda construcción de asentamientos en los territorios ocupados de Palestina.

La resolución, adoptada el 23 de diciembre del 2016, condena los asentamientos de Israel en territorio palestino ocupado por considerarlos ilegales y urge a Israel a cesar la construcción.

Reunido con su homólogo palestino, Mahmoud Abbas, en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing, Xi propuso el establecimiento de un mecanismo de diálogo tripartita con Palestina e Israel para desarrollar importantes proyectos destinados a ayudar a la parte palestina.

China considera a Palestina e Israel socios importantes en la Iniciativa de la Franja y la Ruta propuesta por Xi en 2013, con el objetivo de construir una red de comercio e infraestructura que conecte a Asia con Europa y África.

Por otra parte, Xi anunció que organizará este año un simposio sobre la paz entre Palestina e Israel para aportar ideas con el fin de resolver la cuestión palestina.

 

Fuente: https://es.news-front.info/2017/07/21/israel-debate-ley-que-impedira-devolver-jerusalen-a-palestina/

La mayor empresa de seguridad reduce sus negocios con Israel por la presión del BDS

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Concentración en Reino Unido por el fin de las relaciones entre G4S e Israel. / boycottisrael.org.uk

Concentración en Reino Unido por el fin de las relaciones entre G4S e Israel. / boycottisrael.org.uk

La mayor compañía de seguridad del mundo, G4S, ha anunciado que va a vender la mayoría de sus negocios en Israel. El anuncio, realizado la semana pasada, responde al “daño en su reputación”, según señala la compañía, causado por la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) a Israel para reclamar el respeto de los derechos humanos en Palestina.

Desde el Comité Nacional del BDS en Palestina, Rafeel Ziadah ha afirmado que “hemos tenido éxito en presionar a una de las mayores corporaciones para vender uno de sus negocios clave en Israel. Nuestra campaña, coordinada globalmente, ha tenido un impacto real. Vamos a seguir haciendo campaña hasta que G4S acabe toda su implicación con la violación de derechos humanos en Palestina”.

Leer más: Huelga de hambre y maltratos en prisiones israelíes

Multinacionales francesas, como Veolia y Orange, y la mayor empresa constructora de Irlanda, CRH, ya salieron del mercado israelí en septiembre de 2015, en su mayor parte como resultado de la campaña de BDS.

“Ha habido un efecto dominó”, dice Ziadah. “Algunos gestores de fondos de inversión están reconociendo que su responsabilidad fiduciaria les obliga a deshacerse de corporaciones internacionales o israelíes y bancos que están involucrados en las continuas violaciones de la ley internacional por parte de Israel”, continúa.

Guman Mussa, coordinador para el mundo árabe del Comité Nacional del BDS en Palestina, añade que “no todos los días los defensores de derechos humanos consiguen que una gran multinacional como G4S finalice su participación en serias violaciones de derechos humanos a través de una presión estratégica de base y continuada. El BDS claramente está funcionado, y otras, otras multinacionales implicadas, como HP y Alstom, deben tomar nota”.

Mussa dedica esta victoria a “todos los prisioneros políticos palestinos que en 2012 llamaron a un movimiento de BDS para intensificar nuestro boicot a G4S debido a su papel en las prisiones israelíes, en las que abundan los casos de tortura”.

G4S es una compañía británica de seguridad que ayuda a mantener las prisiones en las que son encerrados los presos políticos palestinos sin juicio y sometidos a torturas y malos tratos. También provee de equipamiento y servicios en los puestos de control militares israelíes, a los asentamientos ilegales y a las infraestructuras militares y policiales.

A pesar de la venta de su subsidiaria israelí, G4S seguirá involucrada en las violaciones de derechos humanos en Palestina por parte de Israel a través de Policity, el principal centro de entrenamiento de la policía nacional, de la que es copropietario, y a través del grupo Shikun and Binui.

Fuente: Diagonal Periódico.

Crónica palestina V: Crónica de otro apartheid

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(Crónica escrita cuando todavía estaba en Beit Ummar, Cisjordania, y se traspapeló por ahí.)

Texto y fotos: Tali Feld Gleiser.

A pesar de todas las dificultades que tenemos en América Latina, es muy difícil imaginarse lo que es la vida cotidiana de una familia palestina, hasta que se vive en carne propia. Muchos activistas internacionales vienen a Cisjordania a través de distintas organizaciones; no todos viven la experiencia de compartir la vida diaria de las personas como si fueran uno más. Aun así, todas las experiencias son válidas para conocer muy de cerca lo que significa la Ocupación israelí.

La Ocupación es un excelente negocio

 El primer sábado de Ramadán, se acabó la luz a eso de las 7 de la mañana. “Se cortó, se cayó”, me corregirán algunos. Pues no, ni eso ni que Israel había cortado el suministro de energía eléctrica directamente. Lo que sucedió, y acontece cada diez días más o menos, es que los créditos de luz que mi familia adoptiva compró se terminaron, por lo tanto, la luz se cortó de forma automática. La Compañía Eléctrica (empresa estatal israelí) es la que comercia la energía eléctrica en los Territorios Ocupados. Cada casa tiene un contador y una tarjeta con un chip (lo que no sucede en los hogares judíos, según me cuenta Youssef Abu Maria), con lo que se va a la municipalidad de cada ciudad o pueblo y se compra una cierta cantidad de luz (antes de ser consumida). En el caso de la familia Abu Maria, 100 shekels (30 dólares aproximadamente), sirven para unos 10 a 15 días. Es una casa pobre con electrodomésticos básicos como heladera, máquina de lavar vieja que no se usa todos los días, una televisión, una computadora y bombitas de bajo consumo. Después de pagar en la municipalidad se inserta la tarjeta en una ranura del contador e Israel vuelve a hacer posible el milagro de la luz.

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Dice Youssef que, antes, cuando no existía este tipo de contador “moderno” el gasto de electricidad era mucho menor, lo que hace pensar en una posible manipulación de los números de consumo.

Tarjeta para comprar luz

Tarjeta para comprar luz

Chip de la tarjeta

Chip de la tarjeta

Telefonía móvil

Mi primo, que vive en un kibutz al norte de Israel, se ofreció para hacerme un plan de celular como dependiente del suyo, sabiendo que yo necesitaría internet y estar comunicada. El plan de 3 GB, con llamadas locales libres es baratísimo. Mi único problema era que yo me iría a Cisjordania; pensé que el uso de datos podría aparecer en la cuenta como “roaming” y que la señal no sería tan buena. ¡Qué equivocada estaba! En el medio de la casi nada, en las colinas del Sur de Hebrón, la señal era excelente, mejor que cuando estuve en el kibutz. Me di cuenta inmediatamente de cuál era la razón: la gran cantidad de colonias (todas ellas ilegales de acuerdo con la ley internacional), que tienen todos los servicios básicos garantizados por el estado, servicios de los que no goza la mayoría de los palestinos.

Colinas del Sur de Hebrón

Colinas del Sur de Hebrón

Porque también el espectro radioeléctrico (un bien teóricamente intangible bien tangible) es dominado por Israel. Existen compañías palestinas de telecomunicaciones pero aún están atrasadas. Mucha gente tiene teléfonos “inteligentes”, pero su uso es limitado, pues el sistema 2G no permite el acceso a redes sociales o al envío de correos electrónicos. Hace casi siete años que Israel se niega a concederle a la Autoridad Palestina el espectro electromagnético (controlado totalmente por la potencia ocupante) para utilizar el sistema 3G, aun cuando Israel se prepara para masificar el uso de 4G, que por ahora solo ofrece la empresa Orange. Permitir que 3G funcione en Palestina está lejos de ser una prioridad para Israel. En 2011, el Ministerio de Telecomunicaciones concedió el espectro de frecuencia a dos compañías israelíes: Golan Telecom y Hot Mobile, que un año después lanzaron el sistema 3G. El Ministerio israelí informó a las firmas palestinas que ya no había más frecuencias disponibles y que, si quisieran alguna, deberían alquilarla a empresas israelíes.

Muchos palestinos tienen líneas móviles israelíes porque necesitan (o pueden pagar) el servicio 3G. Es muy común verlos con varios celulares al mismo tiempo porque el uso de cada uno depende del lugar  a donde se hace la llamada.

 Agua

En la casa de la familia Abu Maria, la presión del agua es casi inexistente. Yo me ducho en el baño familiar (aunque tengo un lavabo solo para mí), que todavía tiene una letrina. Lo hago rápidamente (costumbre que tengo desde niña a ahorrar agua y  luz) pero no es tan fácil, debido a la presión.

Una de las cosas que me llamó la atención cuando pasé al “lado palestino” por el puesto de control de Qalandia, fue la gran cantidad de tanques de agua negros en los techos de las casas, que no se ven del “otro lado”. Pues aprendí que para distinguir una casa palestina de una casa judía en Cisjordania, hay que verificar si tienen tanque de agua (la mayoría se ve a simple vista). Si lo tienen, es palestina. Los colonizadores no necesitan almacenar agua porque cuando abren la canilla, el líquido siempre aparece. Lo que sí tienen muchas de esas casas son calentadores eléctricos de color blanco. Pero las familias palestinas, dueñas del agua, tienen que cuidarla y pagarla a un precio mucho más caro que los israelíes.

Tanques de agua del otro lado del muro de la vergüenza

Tanques de agua del otro lado del muro de la vergüenza

Colonia israelí en las Colinas del Sur de Hebrón. Las casas solo tienen calentadores de agua y no tanques negros para almacenarla.

Colonia israelí en las Colinas del Sur de Hebrón. Las casas solo tienen calentadores de agua y no tanques negros para almacenarla.

Por lo tanto, en Palestina existe otro apartheid, el cual forma parte del apartheid “mayor”, que es el del agua. Israel empezó a desviar las aguas del río Jordán y de Jordania en los años 50. La empresa estatal israelí Mekorot controla la infraestructura del agua en Cisjordania desde 1982, gracias a una orden militar.

El consumo palestino en los Territorios Ocupados es alrededor de 70 litros diarios por persona (la Organización Mundial de la Salud recomienda 100 litros per cápita). El consumo diario israelí es de alrededor 300 litros, casi cuatro veces mayor.

Mekorot “hace efectivas una serie de violaciones israelíes de derechos, incluidos los del Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR por sus siglas en inglés), los del Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (ICCPR por sus siglas en inglés), los de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Racial, los de la Convención de las NU sobre los Derechos de los Niños (CRC por sus siglas en inglés ), y los de la Convención de las NU sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW por sus siglas en inglés)”.

La Ocupación sionista, la más antigua de la época contemporánea, tiene varias facetas, además del aparato represivo militar, las colonias de los colonizadores judíos (todas ellas ilegales según la ley internacional), el robo de tierras palestinas, las carreteras exclusivas para colonizadores judíos, el muro del apartheid, hay un dominio económico casi absoluto, un gran negocio, que incluye desde el uso de la moneda israelí, la venta de productos de Israel de todos los rubros, el control del agua y sus fuentes, la venta de electricidad, la casi imposibilidad de exportar la producción local, etc. Una de las formas más efectivas de combatir todo eso es el BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones, http://wp.me/p389px-vG.) Además del BDS, la otra arma es la solidaridad efectiva con el pueblo palestino a través de la información, la divulgación de lo que allí sucede no solo cuando hay bombardeos a Gaza, la participación en actividades a favor de los derechos humanos del pueblo palestino y la presión de todas las instancias posibles. El pueblo palestino es un pueblo que solo pide una cosa: Justicia para poder tener derecho a vivir una vida digna y en paz.

Beit Ummar, julio de 2014.

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Fuentes

http://ugep.cl/palestina-donde-resistir-es-existir-columna-de-opinion/

http://m.forward.com/articles/181138/palestinians-suffer-in-cell-phone-dark-ages-and/?p=all 

http://www.stopthewall.org/es/2014/01/05/la-empresa-de-agua-israel-mekorot-alimentando-el-apartheid-del-agua-en-palestina

Un invierno sin calefacción en Gaza

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  • Un niño palestino observa a través del agujero de una pared...

Un niño palestino observa a través del agujero de una pared bombardeada. REUTERS

Por Isabel Pérez. Especial para EL MUNDO Gaza.

La compañía eléctrica de Gaza aumentará, durante una semana, el suministro de electricidad de cuatro a seis horas diarias. Quieren ayudar a hacer frente a la ola de frío que se aproxima y que ya ha hecho su primera aparición en la Franja en forma de intensas lluvias y viento.

“Con la ola de frío, la gente necesita más horas de electricidad para poder encender estufas y calentar el agua de las cisternas de la ducha”, cuenta Yamal Addardasaui, portavoz de la compañía de electricidad. “Hemos decidido mantener un generador de los cuatro de la central eléctrica para proveer a las casas con seis horas de corriente diarias. No podemos poner a funcionar la central eléctrica a pleno rendimiento. Si lo hacemos, la cantidad de combustible que tenemos se acabará en dos días”.

La compañía lamenta que no haya una solución eficaz y rápida, que siempre trabajen bajo una “administración de crisis” con cantidades limitadas de combustible. “La situación en Gaza, con el bloqueo y las guerras, ha hecho que la capacidad económica de la gente disminuya y no puedan pagar las facturas. Nosotros no podemos adquirir el costoso combustible israelí”.

Consecuencia de la guerra

En la última guerra en la Franja de Gaza, la red eléctrica resultó gravemente dañada, incluido el almacén de la compañía, situado al este del barrio de Shija’yya. Los tanques de combustible de la central eléctrica también fueron bombardeados.

En la Franja, muchas casas no tienen cristales en las ventanas, estallaron en alguno de los bombardeos. Otras, además, tienenagujeros de obuses en sus paredes y techos. Los tapan con mantas o plásticos, pero el frío y la humedad penetran sin dificultad.

Una mujer aviva el fuego de una pequeña hoguera al lado de su casa.“Me duelen las manos de lavar la ropa a mano y fregar con agua tan fría”. A su lado, su hijo de dos años, Salama, vestido con dos pantalones de chándal, dos jerséis y una chaqueta. Mientras Salama intenta colocarse el gorro de la chaqueta, su madre continúa contando la calamidad de vivir una posguerra y de no tener electricidad.

Sólo tenemos cuatro horas y a veces viene cuando estamos durmiendo. ¿Qué hago? ¿Me despierto para hacer la lavadora? Mi marido se levanta para encender la bomba para que suba el agua a la cisterna. Si no sube agua, no tenemos suministro en casa. Ahora estoy esperando a que venga la luz para poder hacer pan”.

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2015/01/05/54a9814822601d3b3b8b4576.html

Sarit Jacobsohn, exsoldado israelí: “Israel es el Estado más fascista que conozco”

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Miguel Hernández.- 3 Ene. 2015 – Sarit Jacobsohn es una artista israelí de 42 años. Sarit proviene de una familia de judíos alemanes, polacos y rusos que llegaron a Palestina mucho antes de la creación del régimen sionista.

En los años 20, debido a los enfrentamientos entre las organizaciones sionistas y la población local, decidieron irse a Chipre, ya que temían sufrir las represalias del pueblo palestino ante los crecientes ataques por parte de las organizaciones sionistas.

Cincuenta años más tarde, en la década de los 70, su madre decidió volver a Palestina. En aquellos tiempos Sarit tenía unos 6 años. Desde entonces vivieron en Tel Aviv.

¿Vives en Israel en la actualidad?

No, actualmente vivo en Tennessee, Estados Unidos. Después de dejar el servicio militar decidí irme de Palestina, ya no quería vivir ahí.

¿Y tu familia? ¿Aún vive en Tel Aviv?

No, mi madre volvió a Chipre y mi hermana mayor vive en Inglaterra. Mucha gente se está yendo de Israel. Sobre todo en el caso de una mujer no es un buen lugar para vivir, hay muchísimas violaciones y lo peor es que el gobierno, el ejército y la seguridad toleran esta violencia contra la mujer. Es parte del proceso de corrupción de la propia sociedad israelí por tantos años de ocupación.

¿Qué idea tenías de los palestinos cuando eras pequeña? ¿Qué sabíaas de la ocupación, el conflicto, etc.?

Cuando era pequeña solo sabía que los palestinos eran una gente que vivía en el mismo país que nosotros y que nuestro gobierno estaba enfrentado con algunas de sus facciones. Y podría decir que tenía miedo de esas facciones de palestinos.

¿Cuál fue la primera experiencia que te hizo pensar que algo estaba mal en Israel?

Bueno, cuando recién habíamos llegado le ofrecieron a mi madre ir a vivir a un asentamiento en Cisjordania. Ahí no pagaríamos impuestos, nos darían una casa enorme pagando muy poco, la comida ahí la venden a menos de la mitad del precio real y más ventajas de este tipo. A pesar de ser muy pequeña le dije a mi madre que no quería, que seguro que había algo mal si nos daban tantas cosas a cambio de vivir ahí. Por suerte mi madre no aceptó. Años más tarde, mi hermana, 8 años mayor que yo, tuvo que ir a hacer el servicio militar obligatorio, y recuerdo que siempre que venía a casa nos contaba las cosas horribles que les obligaban a hacer.

¿Esta fue la experiencia que te abrió los ojos?

No realmente. La experiencia que podría decirse que me abrió definitivamente los ojos fue a los 16 años. Entonces una profesora en el colegio nos dijo que las organizaciones terroristas sionistas que operaban en Palestina antes de la creación de Israel, son las que se convirtieron en 1948 en el ejército israelí. ¡Debió ser muy izquierdista! (risas)

No hay que olvidar que todas estas organizaciones sionistas son el origen del terrorismo moderno.

¿Has estado alguna vez en Gaza o Cisjordania?

Sí, en los dos sitios. Toda la vida me dijeron que no podía ir ahí, que era peligroso y que me querrían matar. Por suerte no les hice caso y fui, una de las ventajas de ser rebelde (risas).

¿Y cómo fue tu experiencia?

Desde el primer momento vi que lo que me habían dicho era mentira. Los palestinos fueron maravillosos conmigo. Y puedo decir que no he conocido a ningún israelí que haya sido recibido con rechazo o violencia por parte de los palestinos en Gaza o Cisjordania, a pesar de todos estos años de opresión, todos los israelíes que conozco que han estado ahí han tenido experiencias parecidas a la mía.

Háblanos de tu experiencia en el ejército.

Fue el infierno. Nunca sentí miedo de ser herida o muerta, pero estaba aterrada ante la idea de tener que hacer daño a alguien. En el campo de entrenamiento nos hacían hacer guardia por turnos, yo lo odiaba, no podía parar de pensar que no quería disparar a nadie.

¿Dónde fue tu entrenamiento?

No lo sé. Nos llevaban de un sitio a otro sin decirnos nada. No sabíamos donde estábamos la mayor parte del tiempo. Un día, de repente, nos dijeron que estábamos en el Líbano y nos ordenaron que cargáramos nuestras armas. Yo no lo hice, no cargué mi arma, y hoy me siento muy orgullosa de mí misma por ello. Simplemente creo que esa no es forma de entrar en el país de alguien.

¿Cuánto tiempo estuviste en el ejército?

Sólo cuatro meses. Desde el momento en que empecé estuve intentando dejarlo. Cada día iba a hablar con el psiquiatra para explicarle los motivos por los que no quería estar ahí. Le daba igual que yo no quisiera hacer daño a nadie. Un día, sin pensar que ese comentario tendría ninguna importancia, le dije que yo amo a los palestinos. Eso le cambió la cara, entonces si decidieron que yo no podía estar ahí y me echaron declarándome demente.

¿Tu caso es excepcional o hay más gente como tú?

Hay muchos casos así. Cada día cuando iba al psiquiatra tenía que esperar durante horas, eso estaba lleno de hombres y mujeres llorando desconsoladamente. Ellos me contaban sobre los crímenes de guerra y las atrocidades que habían cometido, y si yo intentaba consolarlos se ponían aún peor. Era imposible hacer que dejaran de llorar. Se hace muy difícil seguir viviendo cuando te das cuenta de las atrocidades que has cometido y el por qué las has cometido, por eso hay tantos suicidios en las IDF (Fuerzas de Ocupación de Israel), igual que en el Ejército de los Estados Unidos.

¿Cómo puede ser entonces que todas estas cosas sigan pasando? ¿Cómo puede ser que la sociedad israelí lo acepte?

Hay varios motivos, pero el principal es la islamofobia y el racismo que hay en Israel. Desde pequeño te educan para temer a los árabes y a los musulmanes. A mí se me pasó cuando fui de vacaciones a Egipto. De golpe vi que todo eso era mentira y que la sociedad árabe es mucho mejor que la nuestra en algunos aspectos. Desde luego es mucho menos capitalista, para ellos las relaciones humanas son más importantes.

¿Ha sido difícil para ti tener esta posición política y social?

Sí, mucho. Para empezar, perdí a la mayoría de mis amigos. Además se hace difícil aceptar que la gente que querías, tus amigos, tus vecinos, son partícipes de algo tan horrible. Que lo aceptan e incluso colaboran con ello.

¿Cuál es la solución que tú defiendes?

Para mí el problema es de derechos humanos. Para mí no existe el conflicto religioso. Yo me entiendo perfectamente con los musulmanes de todo tipo, poco religiosos, muy religiosos, nada religiosos. Nuestras religiones son muy parecidas y tienen los mismos valores. Por lo tanto yo ni quiero ni creo en la separación de dos Estados. Yo defiendo la solución de un Estado palestino en que todos vivamos en igualdad de derechos. Yo quiero vivir con mis hermanos y hermanas palestinos, porque así es como los veo, como mis hermanos.

Espero un día poder volver a Palestina en esas condiciones. Y desde luego si se dieran los dos Estados iría antes a vivir al Estado palestino que a Israel. Tengo demasiado odio contra la que en teoría es “mi gente” por todo lo que han hecho y siguen haciendo. Creo que no saben nada de lo que es ser judío. A mí cuando estudié la Torá me enseñaron cosas totalmente opuestas a lo que están haciendo los sionistas desde hace casi siete décadas.

¿Crees que hay alguna posibilidad de cambio dentro de la sociedad israelí?¿ O crees que por fuerza el cambio tendrá que venir de fuera?

El cambio tiene que venir de fuera. En Israel hay mucha gente, más de la que parece, trabajando y organizándose por la revolución y por la creación de un Estado con igualdad de derechos, sin embargo, Israel es el régimen más fascista que he visto en el mundo y nunca permitirá un cambio desde dentro. La gente de izquierda tiene miedo incluso de hablar, ya que su opinión les haría perder el trabajo. Por ello el BDS (campaña internacional de Boicot, Sanciones y Desinversiones contra productos, asociaciones e instituciones israelíes) es nuestra mejor arma para acabar con la ocupación y el genocidio en Palestina. También tenemos que hacer entender a la gente que los palestinos son semitas y que son los sionistas los auténticos antisemitas. Otra cosa que la gente tiene que saber y aceptar es que Israel está controlado por los Rothschild, ellos compraron Palestina después de apoyar a los nazis en Alemania y nunca han perdido el poder.

¿Hay alguna otra experiencia de la que quieras hablar?

Sí. Otra de las cosas que me abrieron los ojos fueron las amenazas de muerte. En el momento en que empecé a hablar abiertamente de la ocupación, el robo de tierras, la limpieza étnica y todas estas cosas, automáticamente empecé a recibir amenazas de muerte y demás mensajes horribles de la gente que hasta ese momento eran mis vecinos, mis conciudadanos. Eso me dejó en shock, porque si me hacían eso a mí, que soy judía e israelí como ellos, qué no harían a los palestinos a los que tanto odian y a los que no protege la ley.

Fuente: Correo del Orinoco y http://boltxe.info/?p=69605

Por qué quiero que EEUU vete la resolución de Naciones Unidas sobre Palestina que promueve Abbas

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palestina-futuroPor Ali Abunimah (Electronic Intifada).

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas podría votar tan pronto como hoy una resolución que establezca un plazo de doce meses para alcanzar un acuerdo de paz palestino-israelí y que reclame a Israel retirarse de Cisjordania y de la Franja de Gaza bajo ocupación, a finales de 2017.El proyecto lo presentó formalmente Jordania a instancias de Mahmud Abbas, dirigente de facto del bantustán de la Autoridad Palestina. El texto de la resolución fue publicado en el diario israelí Haaretz.

El ministro de Asuntos Exteriores de la AP, Riyad al-Maliki, señaló, como informa Haaretz, que la resolución es una “”versión promovida por Francia”.

Voy a explicar por qué espero que uno de los miembros permanentes –casi seguro que será el gobierno de Obama– vete esta terrible resolución.

Evalúo las medidas relacionadas con Palestina a través de un prisma sencillo y coherente: esta iniciativa ¿nos sitúa más cerca de la realización de los derechos palestinos, de todos los derechos de palestinos?

Los derechos a los que me refiero se exponen sucintamente en el llamamiento palestino al Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS): el fin de la ocupación israelí de territorio palestino durante y desde 1967; el fin del racismo institucionalizado de Israel contra los palestinos en el actual Israel (las áreas en que se creó Israel en 1948); y el regreso de los refugiados palestinos a sus tierras y hogares.

Creo en una visión positiva de una Palestina completa y libre, donde todas las personas vivan en un territorio descolonizado y reunificado, sin discriminación por motivos de religión o etnia y sin partición territorial sectaria.

Es por eso por lo que me he opuesto absolutamente a las iniciativas de “reconocer” el llamado “Estado de Palestina”.

Esas iniciativas de “reconocimiento” son un esfuerzo para resucitar de la muerte la “solución de dos Estados” y rescatar a Israel como Estado judío racista, tal y como Joseph Massad explicó en un artículo imprescindible para The Electronic Intifada esta semana.

Esta resolución trata de hacer exactamente lo mismo, con la excepción de que lo hace de modo más vinculante y por lo tanto más peligroso. Afirma que “una solución justa, duradera y pacífica del conflicto israelí-palestino sólo puede lograrse por medios pacíficos, en base a un compromiso permanente para el reconocimiento mutuo, libre de violencia, de incitación y de terror, y mediante la solución de dos Estados”.

Insiste en que toda la cuestión de Palestina se reduce a la cuestión de la ocupación de 1967 y que solo con poner fin a esa ocupación se darían por cumplidas con eficacia todas las exigencias palestinas.

La resolución utiliza un lenguaje vago, engañoso y francamente deshonesto por el cual se consagraría en el Derecho Internacional la solución sionista “liberal” de dos Estados, y asestaría un golpe devastador a los derechos palestinos, en particular al derecho al retorno de los refugiados.

Allí donde se habla de “derechos” es para referirse al “derecho palestino a la autodeterminación”, una fórmula vaga que ha pasado a significar, en efecto, un Estado de bantustanes y nada más.

Declara asimismo el “derecho de todos los Estados de la región a vivir en paz dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas”, lo que significa, de hecho, reconocer el “derecho” de Israel a ser un Estado racista.

En el momento de escribir estas líneas, se informó de que el proyecto aún podría ser modificado con el fin de tratar de evitar un veto de Estados Unidos. Pero está claro que las posibles modificaciones posteriores lo empeorarían más de lo que está.

La resolución es extensa, así que no la abordaré punto por punto sino que plantearé algunas cuestiones clave.

El derecho al retorno

La resolución no habla de los “derechos” de los refugiados palestinos. En su lugar, habla de “el imperativo de resolver el problema de los refugiados palestinos sobre la base del Derecho Internacional y de las resoluciones relativas, incluida la resolución 194 (III), tal como se estipula en la Iniciativa Árabe de Paz”.

La Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU, de 1948, resuelve que “a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos se les debe permitir hacerlo en la fecha más pronta posible” y deberían recibir una compensación.

El borrador actual habla de una “solución justa y acordada al problema de los refugiados de Palestina sobre la base de la Iniciativa Árabe de Paz [sic], el Derecho Internacional y las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas, incluida la resolución 194”.

Este lenguaje enrevesado –que se refiere a la “iniciativa de paz” de la Liga Árabe de 2002– está diseñado para tranquilizar a Israel al respecto de que los palestinos no seguirán insistiendo en su derecho al retorno, sino que, por el contrario, aceptarán varios planes de reubicación y re-asentamiento destinados a garantizar a Israel su mayoría judía violentamente manipulada. (He analizado cómo la Iniciativa Árabe de Paz socava los derechos palestinos, especialmente los derechos de los refugiados, en un informe para el Centro de Palestina en 2008).

Los refugiados palestinos no son el “problema”. El problema es la negación israelí de sus derechos únicamente sobre la base racista de que no son judíos.

Respaldo a los asentamientos

El proyecto de resolución declara entre otras cosas que “la solución negociada se basará” en “fronteras basadas en las del 4 de junio de 1967, de mutuo acuerdo, delimitadas, equivalentes e intercambiadas”.

La repetida insistencia de la expresión “basados en” en este contexto se parece mucho a cuando nos dicen de una película de Hollywood casi totalmente ficticia y fantástica que “se basa en una historia real”.

Se trata sencillamente de una fórmula que permite a Israel mantener la mayoría o todos los asentamientos ilegales que ha construido en Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén, tal y como la autoridad de Abbas propuso y aprobó previamente.

De hecho, en virtud precisamente de la misma fórmula, Abbas ofreció a Israel mantener la práctica totalidad de los asentamientos, dando como resultado lo que el negociador de la AP, Saeb Erekat, denominó, usando el nombre hebreo de Jerusalén, “la mayor Yerushalayim de la historia judía”.

Destaca especialmente que el proyecto de resolución reclame una “retirada gradual de las fuerzas de seguridad israelíes que pondrá fin a la ocupación que comenzó en 1967” para finales de 2017.

Sin embargo, en ninguna parte se reclama el desmantelamiento de los asentamientos o la retirada de los colonos israelíes. Sólo se pide la retirada de las “fuerzas de seguridad”. A este respecto, se adopta la versión de la fórmula estadounidense en la cual los asentamientos no son más que un “obstáculo” para “la paz”.

Es cierto que el borrador establece que las “políticas y prácticas de Israel de crear asentamientos en los territorios ocupados desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, no tienen validez legal y constituyen un serio obstáculo para lograr una paz amplia, justa y duradera en Oriente Próximo”.

Pero resoluciones anteriores, como por ejemplo la Resolución 465 de 1980 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, demandan que Israel “desmantele de manera efectiva los asentamientos existentes y […] cese, con carácter urgente, la creación, la construcción y la planificación” de otros nuevos. Este borrador menciona la resolución 465 de pasada en su preámbulo, pero no reitera su exigencia explícita de que los asentamientos deben ser eliminados de la tierra ocupada.

Esto se debe a que el borrador de la nueva resolución está indudablemente a favor de los colonos y de los asentamientos.

¿Reemplazar a Israel por la ocupación estadounidense?

En la línea de anteriores iniciativas de “paz” fracasadas, este proyecto de resolución llama a que las fuerzas de ocupación israelíes sean reemplazadas por “una presencia de terceros”. En el pasado, personalidades de la Autoridad Palestina han hablado de pedir a las fuerzas armadas estadounidenses o de la OTAN que ocupen el lugar de las fuerzas de ocupación israelíes para que actúen como representantes y protectoras de Israel.

De esta manera, Israel quedaría aliviado de todos los cargas económicas directas de la ocupación auqnue seguiría disfrutando de todos sus beneficios.

La “construcción del Estado”

El proyecto de resolución repite la falacia de que en los últimos años, bajo el liderazgo dictatorial de Abbas, se han producido “avances importantes en las iniciativas de construcción del Estado palestino”. Han sido muchos los que han desacreditado esta mentira; yo lo he hecho detalladamente en mi libro The Battle for Justice in Palestine [La batalla por la Justicia en Palestina].

Lo único que Abbas ha construido es un terrorífico aparato de “seguridad”, un no-estado policial que colabora con la ocupación israelí para reprimir a los palestinos. Tal es la opresión y el miedo de esta pequeña dictadura que dos tercios de los palestinos de Cisjordania tienen miedo en la actualidad criticar a Abbas por temor a ser objeto de hostigamiento o algo peor por parte de sus milicias y servicios de inteligencia, respaldados por Israel y por Estados Unidos y financiados por la UE.

La visión que presenta esta resolución que Abbas apoya representa la misma vieja cárcel palestina que los palestinos han resistido y rechazado durante décadas disfrazada ahora de “autodeterminación” y “estatalidad”.

El hecho de que Israel se oponga a la resolución no debe engañar a nadie. Se debe a que, como explica Massad, el actual gobierno israelí prefiere la anexión forzosa de toda la tierra antes que el enfoque sionista “liberal” del paso a paso que esta resolución encarna.

Pero al final el resultado es el mismo: Israel mantiene los asentamientos y la tierra y consigue seguir siendo un Estado racista mientras que los palestinos renuncian a sus derechos.

Por todo ello nos encontramos hoy en día en esta extraña posición de querer que el rumbo más probable para salvar a los palestinos de este desastre sea un veto estadounidense.

Traducción para Rebelión de Loles Oliván.

Fuente: Electronic Intifada y Rebelión.

En Gaza la masacre continúa

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Por Miguel Hernández, desde Palestina.

La operación de genocidio y limpieza étnica contra Palestina por parte de Israel sigue más activa que nunca

La situación en la Franja de Gaza desde la última masacre sionista no ha dejado de empeorar.

Una vez cesaron los bombardeos masivos contra la población y la infraestructura Gazatí por parte de Israel, la comunidad internacional se olvidó de Gaza. Sin embargo la operación de genocidio y limpieza étnica sigue más activa que nunca.

Muchos de los 100.000 desplazados que hay actualmente en Gaza están viviendo todavía en las escuelas de las Naciones Unidas que supuestamente les servían de refugio. Sin embargo, hace meses que NU intenta echarlos de ahí, a pesar de que al haber sido destruidas sus viviendas no tienen donde ir.

Con tal de echarlos, en algunas de estas escuelas NU ha dejado de repartir los alimentos que llegaron de todo el mundo en forma de donaciones, permitiendo que estos se pudran en los almacenes mientras la gente pasa hambre. Como medida de presión también han cortado el suministro de agua y electricidad, lo que ha resultado en unas condiciones sanitarias pésimas, como consecuencia de las cuales cientos de personas, sobretodo niños, han desarrollado enfermedades cutáneas y gastrointestinales. A esto hay que sumar el frío invierno que ha empezado y que está siendo especialmente duro debido a la ausencia de electricidad y gas.

Según la OCHA (Office for the Coordination of Humanitarian Affairs) en Gaza hay actualmente 115.000 viviendas afectadas por la agresión, de las cuales 22.000 están destruidas. Los propietarios de muchas de estas viviendas no pueden, aun hoy, cuatro meses después del fin de la agresión, limpiar lo que queda de sus viviendas, ni siquiera acomodar una habitación o un espacio donde vivir. Ya que muchos aun esperan que los ingenieros de NU los visiten y evalúen los daños con tal de determinar la (minúscula) ayuda que recibirán si tienen suerte. Y es que saben por experiencia (Gaza ha sufrido 3 guerras en los últimos seis años) que si limpian u ordenan los restos de sus casas, los ingenieros de NU les dirán que no están tan mal y les reducirán o incluso cancelaran la ayuda.

Otra arma de Israel contra la población de la Franja de Gaza son las restricciones en el acceso a los recursos hídricos, y es que, siempre según la OCHA, 450.000 personas se encuentran ahora mismo sin acceso a agua corriente.

Además, como consecuencia de la escasez producida por el bloqueo y acentuada por la última agresión, los precios en Gaza han subido entre un 50 y un 500%. Ya que, al bloqueo marítimo, aéreo y terrestre impuesto por Israel, ahora hay que sumar el bloqueo impuesto por el dictador prosionista Abdelfatah El-Sisi. Quién impone una dictadura militar al país vecino desde 2013, año en que arrebatara el poder al presidente electo Mohamed Morsi mediante un golpe de Estado.

Desde que se hizo con el poder su principal objetivo ha sido terminar con cualquier apoyo que pudiera tener la causa palestina en Egipto y cerrar a cal y canto la última puerta al mundo que le quedaba a la población Gazatí. Prueba de ello es la destrucción de todos los túneles por los que entraban la mayor parte de los alimentos, medicinas y demás productos de primera necesidad a Gaza. Y más recientemente, la expulsión de decenas de miles de egipcios de sus casas, el asesinato de cientos de personas y la detención de varios miles, con el objetivo de crear una “buffer zone” a lo largo de la frontera palestina que aísle completamente a la Franja. Decisión que lleva planeada una década por parte de Israel y que ahora nos quieren vender como una “medida de seguridad” por parte de Egipto.

Evidentemente todas estas medidas son tan antiegipcias como antipalestinas; por ello es vital tener siempre presente que el ejército egipcio recibe de los Estados Unidos de América 1.400 millones de dólares al año, desde 1978, a cambio de la paz con Israel (acuerdos de Camp David), y que el propio General Sisi fue formado por la gran potencia imperialista.

Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, no han derrotado a Gaza, que sigue dando al mundo una de las mayores lecciones de humanidad y dignidad de la historia. Ni siquiera dos regímenes como el sionista y el egipcio, que reciben respectivamente 3.000 y 1.400 millones de dólares al año de los Estados Unidos, han podido doblegar aun la resistencia antiimperialista palestina en Gaza. Y eso que la colaboracionista Autoridad Palestina lleva 10 meses bloqueando los sueldos de todos los trabajadores públicos de la Franja, ya sean policías, profesores, médicos o soldados.

Lo que no esperaban todas estas marionetas del imperialismo es que en Gaza nadie dejase su puesto de trabajo, a pesar de que la mayoría de estos oficios en Gaza suponen un riesgo altísimo para la vida y aunque lleven casi un año sin cobrar. Y es que esta gente no trabaja por un sueldo, ellos y ellas van cada día a trabajar porque saben que así están luchando por su pueblo, es una acción política, de resistencia ante la ocupación, que quiere negarles el derecho a existir y realizarse como país.

Otro ejemplo del colaboracionismo de la Autoridad Palestina con los regímenes vecinos es el hecho de haber bloqueado la entrada de gas a la Franja hasta que el gobierno de Gaza no renuncie a aplicarle un impuesto de 1$ por cada contenedor de 12kg de gas. No hay que olvidar que de los impuestos que se aplican a todas las importaciones a la Franja de Gaza un 35% es para Israel y un 65% para la Autoridad Palestina.

Todas estas medidas buscan terminar de ahogar al gobierno de Gaza y que este no tenga más remedio que ceder el poder a la “amiga” Autoridad Palestina.

Por ultimo, la situación de los campesinos de Gaza es aun más extrema que antes, ya que los soldados de las Fuerzas de Ocupación Israelíes no respetan ni siquiera los limites de la “buffer zone” impuesta por el régimen sionista a 300 m, ya que han disparado a campesinos y tractores que estaban trabajando a 400-600m de la valla. Por si eso no fuera bastante, a los pocos campesinos que se atrevieron a cultivar sus tierras, la ocupación les quemó la cosecha recién sembrada rociándola con productos químicos mediante el uso de avionetas.

Israel conoce la importancia de destruir cualquier tentativa de soberanía alimentaria en la Franja de Gaza.

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/multipolaridad/gaza-masacre-continua/