A la familia de la víctima mil de la matanza genocida de Israel en Gaza

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Por Ilan Pappé, Electronic Intifada.

Desconozco aún quién era vuestro ser querido. Puede que haya sido un bebé de pocos meses, un muchacho, un abuelo o uno de vuestros niños o familiares. Escuché hablar de la muerte de vuestro ser querido a Chico Menashe, un comentarista político de Reshet Bet, la principal emisora de radio israelí.

Explicaba que el asesinato de vuestro ser querido, al igual que el hecho de convertir en escombros las barriadas de Gaza y expulsar a más de 150.000 personas de sus hogares, es parte de una estrategia israelí muy bien calculada: esta carnicería trata de destruir la fuerza de los palestinos de Gaza para resistir las políticas israelíes.

Oía todo esto mientras leía en la edición del 25 de julio del supuestamente respetable Haaretz las palabras del no tan respetable historiador Benny Morris, que defendía que incluso esto no es suficiente.

Tildaba las políticas genocidas puestas en marcha hasta ahora como “refisut”, debilidad de mente y espíritu. Pedía más destrucción masiva en el futuro conociendo bien que así es como te comportas si quieres defender tu “villa en la jungla”, como definía a Israel el ex Primer Ministro israelí Ehud Barak.

Naturaleza inhumana

Sí, me da miedo decir que los medios de comunicación y los ámbitos académicos israelíes están apoyando completamente la masacre, quitando unas pocas voces, apenas audibles, en medio de esta salvajada inhumana. No estoy escribiendo estas líneas para decirles que me siento avergonzado, hace mucho tiempo que me he disociado de esa ideología de Estado y hago todo cuanto puedo como individuo para combatirla y derrotarla. Es muy probable que no haya hecho lo suficiente; todos nos sentimos aprisionados por momentos de cobardía, egoísmo y quizá por un impulso natural a cuidar a nuestras familias y seres queridos.

Y sin embargo hoy siento la necesidad de hacerles una promesa, una promesa que ninguno de los alemanes que mi padre conoció durante la época del régimen nazi estuvo dispuesto a hacerle cuando los matones llevaron a cabo el genocidio contra su familia. No es más que una promesa frente a su momento de dolor, pero es lo mejor que puedo ofrecer y no decir nada no es una opción. Y no hacer nada es incluso menos que una opción.

Estamos en 2014, la destrucción de Gaza está bien documentada. No estamos en 1948 cuando los palestinos tuvieron que luchar tanto para contar la historia de su horror; muchos de los crímenes sionistas perpetrados entonces quedaron ocultos y nunca salieron a la luz, ni siquiera hoy en día. Por eso, mi primera y única promesa es recoger, informar e insistir en la verdad.

Mi antigua universidad, la Universidad de Haifa, ha reclutado a sus estudiantes para que difundan las mentiras de Israel por todo el mundo a través de Internet, pero estamos en 2014 y la propaganda de este tipo acabará haciendo aguas por todas partes.

Me comprometo con el boicot a Israel

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Ilan Pappé

Aunque seguramente no sea suficiente. Prometo continuar los esfuerzos para boicotear a un Estado que comete tales crímenes. Sólo cuando la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol expulse a Israel, cuando la comunidad académica se niegue a tener lazo institucional alguno con Israel, cuando las líneas aéreas vacilen en volar allí y cuando cada grupo que pueda perder dinero a causa de una postura ética a corto plazo entienda que a largo plazo saldrá ganando tanto moral como financieramente, sólo entonces empezaremos a honrar vuestras pérdidas.

El movimiento por el boicot, la desinversión y las sanciones (BDS por sus siglas en inglés) ha conseguido muchos logros y prosigue con su incansable trabajo. Los obstáculos seguirán incluyendo la falsa acusación de antisemitismo y el cinismo de los políticos. Así es como una honorable iniciativa de los arquitectos británicos para obligar a sus colegas en Israel a adoptar una postura moral, en vez de seguir siendo cómplices en la criminal colonización de la tierra, fue bloqueada en el último momento. Iniciativas similares fueron saboteadas en otros lugares por políticos de chicha y nabo en Europa y en EEUU. Pero me comprometo a formar parte de los esfuerzos para superar esos obstáculos. El recuerdo de vuestros seres queridos será la fuerza que me impulse junto con la vívida memoria del sufrimiento de los palestinos en 1948 y desde entonces.

Matadero

Lo hago todo egoístamente. Realmente rezo y espero que en este momento horrible de vuestra vida en que los palestinos están en Shujaiya, Deir al-Balah o Ciudad de Gaza, contemplando el matadero creado por los aviones de combate, tanques y artillería israelíes, no perdáis la esperanza en la humanidad. Esta humanidad incluye incluso a los israelíes, a aquellos que no tienen el valor de hablar pero que manifiestan su horror en privado como dan fe mis desbordados buzones de correo y Facebook, así como el pequeño puñado que se manifiesta públicamente contra el genocidio en progresiónen Gaza.

También incluye a aquellos que aún no han nacido pero que quizá puedan escapar a la maquinaria de adoctrinamiento sionista que les enseña, desde la cuna a la tumba, a deshumanizar a los palestinos hasta tal nivel que quemar vivo a un muchacho palestino de 16 años no logra conmoverlos ni destruir su confianza en su gobierno, ejército o religión.

Derrotado

Por el bien de ellos, el mío y el suyo, deseo que podamos también soñar con el día después, cuando el sionismo sea derrotado como ideología que gobierna nuestras vidas entre el río Jordán y el mar Mediterráneo y todos tengamos la vida normal que anhelamos y merecemos.

Por tanto, me comprometo hoy a que no me distraigan ni los amigos ni los dirigentes palestinos que todavía siguen cifrando sus esperanzas en la “solución de los dos estados”, liquidada hace tanto tiempo ya. Si uno tiene el impulso de implicarse en conseguir un cambio de régimen en Palestina, la única razón de hacerlo es para luchar por la igualdad de derechos humanos y civiles para todos y la restitución plena a todos aquellos que son y fueron masacrados por el sionismo, dentro y fuera de la amada tierra de Palestina.

Sea quien sea vuestro ser querido, que descanse en paz sabiendo que su muerte no fue en vano pero no porque vaya a ser vengado. No necesitamos más sangre. Todavía creo que existe una forma para acabar con los sistemas perversos con el poder de la humanidad y la moralidad.

Justicia significa también hacer que los asesinos que mataron a sus seres queridos y a tantos otros rindan cuentas ante los tribunales; debemos luchar por llevar a todos los criminales de guerra de Israel ante los tribunales internacionales.

Es un camino muy largo y en ocasiones incluso yo me siento tentado a formar parte de una fuerza que utilice un duro poder para poner fin a la inhumanidad. Pero me comprometo a trabajar por la justicia, por la justicia plena, por la justicia restaurativa.

Esto es lo que puedo prometer: trabajar para impedir la próxima fase de la limpieza étnica de Palestina y del genocidio de los palestinos en Gaza.

Ilan Pappe es profesor de historia y director del Centro Europeo de Estudios Palestinos de la Universidad de Exeter y autor de numerosos libros.

Fuente: http://electronicintifada.net/content/family-one-thousandth-victim-israels-genocidal-slaughter-gaza/13648

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

N. de la R.: Nos unimos a la promesa hecha por Ilan Pappé.

 

Entrevista a Alan Rückert, joven judío antisionista en Chile “Mis abuelos no hubiesen querido que se encerrara a un pueblo como en el Guetto de Varsovia”

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La mezuzá, símbolo protector de las casas judías, fue lo primero que llamó mi atención. Me puse anteojos para admirar los detalles. Absorta en la belleza de este pequeño estuche que contiene un pergamino con versículos de la Torá, me interrumpe mi ultra acelerado y estridente entrevistado. Alan Rückert es un torbellino de pasión. Intenso, acogedor, me recibe con un hogareño desayuno. Con 24 años, es un joven que se ha hecho conocido por ser uno de los pocos judíos en Chile que se declara abiertamente antisionista. Aunque en otros países como Estados Unidos, Argentina e incluso Israel, esta posición no es inusual, en Chile esta postura puede ser bastante controversial dentro de la colonia judía y puede costar muy caro socialmente. Mucha gente le ha quitado el saludo e incluso el hijo de uno de los dueños de una conocida multitienda le mandó a decir, “que se iba a preocupar de que nunca encontrara trabajo como abogado”. Alan dice no sentirse amedrentado, pero cuenta que es duro para su familia. Desde el 2010 cuando hizo público su apoyo a la “Flotilla para la Libertad” (de Gaza), tiene prohibida la entrada al Instituto Hebreo. Cada vez que ha intentado ir a buscar o a dejar a su hermana menor se le ha impedido el ingreso. “No me queda más que pensar que los guardias deben tener una foto mía”.

Para su madre ha sido especialmente difícil. Ella está muy involucrada en la comunidad y en numerosas ocasiones ha sido contactada para informarle que su hijo ha causado un gran impacto y que están muy preocupados. “Le han dicho que el vicepresidente y un rabino les gustaría hablar conmigo y que esto se supo hasta en la comunidad judía de Argentina”.

Alan cuenta que ha tenido mejor trato de parte de las personas mayores, que de parte de los de su edad. “Y esto es peligroso porque cuando te los pillas en un carrete, con trago, es más violenta la cosa. Hay gente que me eliminó de todo, la idea es hacerme sentir de todas las formas posible, que yo no soy parte de la comunidad”.

La reciente crisis de Gaza no ha dejado indiferente a este joven estudiante de último año de derecho de la Universidad de Chile. En la primera marcha de apoyo a Gaza, Alan caminó entre los manifestantes con un letrero que decía: “soy un judío avengonzado del Estado de Israel. Anti-sionista, anti -imperialista. Judíos por la Justicia en Palestina”. No sólo se paseó con el letrero, sino que con su avasalladora personalidad fue ovacionado por realizar un discurso condenatorio de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.

Rumbo a Palestina

Desde muy niño Alan siempre trató de integrarse a la comunidad judía para darle el gusto a su madre y también por un sentido de pertenencia. Estuvo en toda clase de grupos de scouts, juveniles, pero nunca lo convencieron. “Yo nunca hice migas con la comunidad, siempre los encontraba muy cerrados”. Acostumbrado a un ambiente de diversidad religiosa como el Santiago College, con compañeros sirios, palestinos, libaneses, asiáticos, protestantes, siempre sintió que la opción de la colonia era cerrarse al mundo.

-¿Fuiste al viaje de estudio, hiciste el mini entrenamiento militar?

-No, pero el año 2011 a través de Taglit-Birthright, que es una institución que organiza el Estado de Israel para judíos que no están tan integrados a sus comunidades locales, viajé subsidiado a Israel. Yo ya era profundamente pro palestino desde el 2009.

-¿Y entonces por qué aceptaste ir con esa institución?

-Para poder ir. Porque ellos te dan la opción de ir una semana y media a Israel y después tienes la libertad de estar una semana y media más e ir donde quieras. La mayoría se va a Egipto o Jordania. Y yo dije, Cisjordania. Ni lo dudé. Y no pregunté si era complicado entrar. Fui nomás.

.¿Pero no te dio miedo los letreros que dicen que Israel no se hace responsable de lo que te puede pasar en los Territorios Ocupados?

.Eso es una cuestión disuasiva de los israelíes. Es una campaña del terror. Te quieren decir aquí vas a ser asesinado. Es todo un lenguaje solapado. Además no es verdad de que no se vayan a hacer responsables de lo que te pase. Porque cuando pasó lo de los tres jóvenes israelíes, te das cuenta de la extensión del control que tiene Israel y cómo tienen las tropas ahí listas. Ya que fueron y arrestaron a 500 palestinos que habían sido liberado dos años atrás y lo importante es que estas personas no sólo estaban en Ramala o en Beit Jala, si no que estaban esparcidos por todo Palestina. Ellos saben todo. Y si te llega a pasar algo, sí van a hacer algo.

.¿Y cómo entraste?

.Me tomé un taxi y entré a través del checkpoint con mi pasaporte alemán. Y ahí recorrí solo el muro, que es muy largo, pasa por cementerios, calles. Rozando casas, edificios de departamento, atroz. Ahí vi la magnitud de lo que es la historia, las noticias, la realidad. No hay reportaje que se compare a estar frente a ese muro lleno de grafitis. En Belén me sentí super seguro. Es un lugar hermoso.

-¿Alguna anécdota en Palestina?

-En la Ciudad Vieja de Jerusalén me hice amigo de un árabe que tenía una tienda. Me contó que el Estado sionista boicotea sus tiendas. Todas las agencias de turismo oficiales tienen marcadas cuáles son las tiendas de árabes y cuáles las de judíos y hacen lo posible para que los turistas no pasen por las tiendas de árabes. Hacen que quiebren y después el mismo gobierno las compra y se las da a un judío. Entonces el negocio está muy complejo porque tienen que competir con los judíos.

-¿Le contaste que eras judío?

-Sí, pero después de mucho rato. No lo podía creer. Me dijo que muy pocos judíos le preguntaban por su situación. Y me invitó a comer a su casa en Beit Jala, Belén. Fui con otro amigo judío chileno. Una vez allá se me ocurrió aprovechar de hacer un grafitti en el muro. Al día siguiente, con dos amigas más, compramos pintura e hicimos a un judío gordo comiéndose niños.

-¿Tú lo dibujaste?

-No, yo nada. El amigo árabe dibujó. Nosotros pintamos. Yo sólo puse unas frases de Simón Bolívar y un saludo para el pueblo palestino. Nos trataron espectacular, todos los días que estuve ahí, me sentí mucho más cómodo en Belén que en Israel. Es como en las marchas, me siento cómodo con los palestinos. Empatizo mucho con ellos.

-¿Volviendo a la marcha, fuiste el único judío en ella?

-Había una australiana judía antisionista que se me acercó y me contaron que también fue una pareja con una guagua.

-Qué pocos…

-La comunidad judía está transformada en rehén del discurso sionista dominante.

-En Estados Unidos se ven más…

-En realidad, son ínfimos. Pero se ve más porque tienen la segunda comunidad de ortodoxos más grande del mundo. Y los judíos ortodoxos, los realmente ortodoxos, son antisionistas. Cuando ves 200 mil de ellos marchar por Nueva York adquieren ese carácter mediático.

-Pero los israelíes los pintan como unos locos...

-Hay toda una caracterización de que son extremistas y no lo son para nada. Ellos han hecho de puente con Irán.

-¿Qué piensas del apoyo que existe en Israel a esta operación militar en Gaza?

-El 85 por ciento de los israelíes no sólo la apoyan, sino que quieren que continúe. O sea, la culpa no es del gobierno. Los políticos están dirigiendo a personas cada vez más radicales. El ministro israelí de Economía, Naftalí Bennett, el ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, hablan abiertamente de exterminio, y ellos son elegidos por votos. Estos tipos están en el gobierno no por una cuestión de favores, están porque tienen que meterlos, o si no, no pueden hacer coalición de gobierno. Tienes un diputada que dice que hay que arrasar con Gaza. Utiliza el término “leveled” o sea emparejar.

-Esa que es muy bonita, Ayelet Shaked…

-Ella misma y lo dice en televisión. Tienes grupos en las calles de Tel Aviv cantando que ya no quedan niños palestinos. Y yo no veo ningún viejo sobrevivente del Holocausto enojado increpándolos o hijos de sobrevivientes diciendo cómo se les ocurre. Mira, para mí una persona que defiende al Estado de Israel hoy en día, es tonta. Simplemente. Porque hoy con todo el acceso que tú tienes a la información, con Facebook, etc, como no se te abre un poco la cabeza.

Obligación

Por su posición en el conflicto Alan tuvo que cerrar su cuenta de Facebook. Cuenta que su madre ha tenido que soportar muchas insolencias. “No piensan en ella, la presionan para que de rebote me llegue a mí. Ellos saben que yo vivo con ella”. Y a su juicio logran el cometido, porque llega un punto en que mi mamá me dice que ella está inserta en un círculo y me pide que me modere. “Pero yo no me puedo moderar. Mi personalidad no es moderada”.

Sobre su participación en la marcha en apoyo a Palestina le tuvo que explicar a ella que lo que está sucediendo en Gaza es una masacre. “Yo no quiero quedar frente a la historia como una persona que apoyó esa masacre”.

-¿Qué dijiste en el discurso?

-Frente a 5 mil personas dije cosas contra Israel, contra Estados Unidos. Dije que estaba ahí precisamente por la memoria de mis ancestros asesinados. Porque por lógica mis abuelos no hubiesen querido que se encerrara a un pueblo como en el Guetto de Varsovia. Que se les contaminara el agua, cortara la electricidad y se destruyera su medio de subsistencia que son los olivos. Es un asesinato étnico al final. Un sistema de apartheid como el que vivió el pueblo judío en Europa.

-Entonces es una obligación moral…

-Esa es la cuestión. Yo en general nunca hablo del Holocausto. Porque no creo que el pueblo judío se haya construido a partir del Holocausto. Pero hay tanta gente que habla tanto del Holocausto y como dije en mi discurso, aquí deberían estar todos los que se llenan la boca con el Holocausto.

-¿Estás cansado de ser la única cara visible?

-A mí me obligan a estar en estas circunstancia. Si soy el único anti Israel en Chile y con la personalidad necesaria, voy a tener que seguir siéndolo. Pero me encantaría que fueramos un grupo grande y no tuviera que hablar siempre yo.

Autora: Pamela Rillón / Rebelión

25 verdades sobre el asedio de Gaza por Israel

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que queda de gazaPor Salim Lamrani, Ópera Mundi.

Contrariamente a las afirmaciones de las autoridades israelíes, el actual bombardeo de Gaza tiene como objetivo romper la unión nacional entre el Fatah y el Hamas e impedir la reanudación del proceso de paz.

1. En 2005, Israel se retiró formalmente de la Franja de Gaza y desmanteló sus colonias de poblamiento. En realidad, el ejército israelí dispone de un control total del espacio aéreo y marítimo del enclave, ocupa una zona colchón en el interior de Gaza, controla la única zona comercial del territorio palestino con el exterior, así como el paso pedestre en Erez que vincula Gaza con Cisjordania y con Israel, y mantiene el registro de estado civil.

2. Desde 2007, Gaza vive bajo bloqueo israelí y egipcio. Según la ONG israelí GISHA, los habitantes del enclave son privados de muchos productos de base (mermelada, vinagre, chocolate, frutas enlatadas, granos, nueces, galletas, dulces, patatas fritas, gas para bebidas gaseosas, frutos secos, carne fresca, yeso, asfalto, madera de construcción, cimento, hierro, glucosa, sal industrial, recipientes de plástico/vidrio/metal, margarina industrial, firme a base de asfalto para chozas, tejido para ropa, cañas de pescar, redes de pescar, cordaje para la pesca, cluecas y piezas de recambio, piezas de recambio para tractores, mangueras de riego, instrumentos de música, papel formato A4, instrumentos para escribir, cuadernos, periódicos, juguetes, navajas de afeitar, máquinas de coser y piezas de recambio, caballos, asnos, cabras, ganado, polluelos, etc.)

3. Con una superficie de 360 km² y una población de 1,7 millones de habitantes, Gaza tiene la más fuerte densidad al mundo con más de 4.700 habitantes/km². Bajo estado de sitio militar, con una tasa de desempleo del 40% (60% entre los jóvenes de 15 a 29 años), un 53% de la población con menos de 18 años de edad, la población sufre de numerosas penurias materiales así como regulares apagones y sobrevive en condiciones cercanas a la indigencia. Más del 70% de los palestinos dependen de la ayuda humanitaria.

4. El secuestro y asesino de tres jóvenes adolescentes israelíes en junio de 2014 sirvieron de pretexto para el Primer Ministro israelí Benyamin Netayahu para desatar una nueva agresión mortífera contra la población civil de Gaza.

5. Hasta hoy, no existe la menor prueba de la implicación del Hamas en este crimen. Al revés, los dirigentes de la organización armada palestina negaron toda responsabilidad en el acto. El 25 de julio de 2014, Jon Donnison, corresponsal de la BBC, informó que Mickey Rosenfeld, portavoz de la policía israelí, reconoció que Hamas no estaba implicado en los asesinatos y que se trataba probablemente de la acción de un “grupo aislado”.

6. Durante los días que siguieron el rapto de los tres jóvenes judíos, el ejército israelí lanzó una amplia operación militar y procedió al arresto de cerca de 350 palestinos, entre los cuales la mayoría de los líderes del Hamas en Cisjordania – incluyendo a diputados y al Presidente del Parlamento Palestino Aziz Dweik – y asesinó a cinco personas. También un joven palestino fue quemado vivo por extremistas israelíes.

7. En respuesta a esta ofensiva militar, el Hamas procede a disparos de cohetes contra varias ciudades israelíes y exige el levantamiento del bloqueo contra Gaza previsto en los acuerdos de alto el fuego de 2008 y 2012, así como la liberación de los presos políticos palestinos.

8. A partir del 8 de julio de 2014, Israel lanza la Operación “Margen Protector” y bombardea a las poblaciones civiles de Gaza, causando miles de muertos y más de 10.000 heridos. El objetivo oficial es destruir los túneles que permiten incursiones en territorio israelí por parte de los combatientes del Hamas.

9. Para la fecha del 3 de agosto, los incesantes bombardeos del ejército israelí causaron la muerte de al menos 1.439 palestinos, entre los cuales el 90% son civiles, y al menos 250 niños, según la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas.

10. Jon Snow, periodista para el canal de televisión británico Channel 4, viajó a Gaza y brindó su testimonio: “el promedio de edad de los habitantes de Gaza es de 17 años. Cerca de 250.000 niños tienen menos de 10 años. Entonces, en esta zona urbana muy densamente poblada, si deciden lanzar cohetes y bombardear, etc., matarán inevitablemente a niños. Y es lo que Israel hace”.

11. Del lado israelí, según las cifras oficiales, 63 soldados y tres civiles perdieron la vida tras los ataques de Hamas y de otras facciones palestinas armadas.

12. El 22 de julio de 2014, Majed Bamya, portavoz de la diplomacia palestina, denunció la hipocresía occidental en una entrevista al canal de televisión francés France 24: “Déjenme entender : El Hamas, que en esta agresión israelí y esta guerra causó la muerte de 27 personas entre los cuales 25 militares de ejército de ocupación, sería una organización terrorista y criminal, mientras que los que causaron la muerte de 530 personas, entre las cuales el 90% eran civiles y más de 100 niños, serían el país civilizado en este conflicto? […] No es porque hay una rebelión de los esclavos que la esclavitud es aceptable”.

13. El 14 de julio de 2014, el Hamas rechazó una propuesta egipcia de alto al fuego, considerándola como una “rendición”, pues no incluía ni el levantamiento del bloqueo ni la liberación de los presos políticos, mientras que fue aceptada por Israel.

14. El 18 de julio, el ejército israelí lanza una invasión terrestre de Gaza y despliega a 70.000 soldados.

15. El 19 de marzo, el Hamas presentó una propuesta de tregua en siete puntos. El 24 de julio, el proyecto de tregua propuesto por John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos, es rechazado por Israel.

16. El 28 de julio, un misil israelí mató a 4 niños que jugaban en la playa cerca del campo de refugiados de Al-Shati, frente a las cámaras de televisión internacionales, suscitando una conmoción mundial.

17. Desde el inicio de los bombardeos, el ejército israelí destruyó tres escuelas de Naciones, causando la muerte de decenas de personas, entre las cuales numerosos niños. El 23 de julio, un misil golpeó la escuela de Naciones Unidas de Beit Anún. El 29 de julio, la escuela de Naciones Unidad de Jabaliya fue bombardeada por el ejército israelí, causando la muerte de 16 personas, entre los cuales al menos 6 niños. Ban Ki Moon, secretario general de Naciones Unidas, denunció este crimen y recordó que “la localización exacta de esta escuela primaria se comunicó 17 veces a las autoridades israelíes, particularmente anoche, unas horas solamente antes de este ataque”. El 3 de agosto, el ejército israelí bombardeó una tercera escuela de Naciones Unidas en Rafah. Según la ONU, “hay numerosos muertos y heridos”.

18. Según la UNICEF, desde el inicio de los bombardeos, al menos 10 niños perdieron la vida cada día. Pernille Ironside, responsable de la UNICEF en Gaza, denunció la masacre y recordó que “niños son matados, heridos, mutilados, quemados además de estar absolutamente aterrorizados”.

19. Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de 250.000 personas tuvieron que huir de las zonas de combates y se encuentran actualmente sin techo.

20. Navy Pillay, alto comisario de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, acusó a Israel de cometer “crímenes de guerra” al bombardear escuelas de Naciones Unidas y hospitales.

21. El 31 de julio, Netanyahu movilizó a otros 16.000 soldados adicionales llevando el número a 86.000.

22. El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó una resolución con una mayoría de 29 votos (17 abstenciones, 1 voto contra) que presentó Palestina, condenando “las violaciones generalizadas, sistemáticas y flagrantes de los derechos humanos y de las libertades fundamentales”. La resolución exige también ubicar a la población palestina bajo “protección internacional inmediata”.

23. En los últimos diez años, Israel construyó ilegalmente más de 100.000 nuevas colonias en los territorios ocupados, en violación con el derecho internacional, y detiene actualmente a más de 6.000 presos políticos palestinos.

24. A pesar de los llamados a un alto el fuego, Estados Unidos y la Unión Europea siguen apoyando económica y militarmente a Israel, a pesar de las violaciones reiteradas del derecho internacional y de los crímenes de guerra actualmente cometidos en Gaza. En cambio, América Latina ha adoptado una posición diferente exigiendo una cesación de las hostilidades, un levantamiento del bloqueo y una reanudación del diálogo entre las dos partes. En un comunicado común, los presidentes de Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela “condenaron de manera enérgica el uso desproporcionado de la fuerza por parte del ejército israelí en la Franja de Gaza, que afecta mayormente a civiles, incluyendo niños y mujeres”. Brasil, Ecuador, Chile y Perú retiraron a sus embajadores de Israel. Cuba, Venezuela y Bolivia ya rompieron sus relaciones diplomáticas.

25. En realidad, la Operación “Margen Protector” no tiene como objetivo destruir los túneles que se reconstruirán inevitablemente mientras dure el bloqueo, a menos de una nueva ocupación militar israelí de Gaza. Esta nueva agresión militar contra una población sin defensa se destina a quebrar la unión entre el Fatah y el Hamas que formaron un gobierno de unión nacional el 2 de junio de 2014 – iniciativa saludada por Estados Unidos y la comunidad internacional, pero rechazada por Israel – con el fin de impedir la creación de un verdadero Estado palestino y proseguir así su política de colonización. La única solución al conflicto israelí-palestino es de orden político y transita por el respeto del derecho internacional, es decir, la aplicación de la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no 242 del 22 de noviembre de 1967, con un retiro total del ejército israelí de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, un desmantelamiento de todas las colonias ilegales, el respeto de las fronteras de 1967 y un retorno de los refugiados palestinos. Sólo el diálogo y la negociación entre las dos partes permitirán el establecimiento de una solución pacífica con dos Estados soberanos e iguales.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. http://monthlyreview.org/press/books/pb3409/ . Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ;Salim.Lamrani@univ-reunion.fr . Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel .

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Boicotea Israel con el celular – Campaña BDS

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Una aplicación llamada Buycott disponible para iOS y Android ofrece a sus usuarios una opción nueva: detectar mediante el código de barras todas las mercancías fabricadas en Israel o por empresas pertenecientes a ciudadanos israelíes y boicotearlas.

La iniciativa es la respuesta de un grupo de programadores a la operación militar desplegada por las Fuerzas Armadas israelíes a Gaza. La primera posibilidad que ofrece la aplicación, evitar los productos fabricados en un país determinado, es algo que siempre ha estado al alcance de todo el mundo como opción individual. Sin embargo, para saber ‘quién es quién’ entre los fabricantes de todo el mundo y descubrir qué relación tienen los empresarios con Israel la plataforma necesitó algunas actualizaciones.A largo plazo, Buycott tiene muchas utilidades gracias a su amplia base de datos. Actualmente en la ‘app’ existen campañas para proteger a las focas, para detener la caza de ballenas que llevan a cabo marineros japoneses, luchar por la igualdad de la comunidad LGBT o boicotear a las empresas que apoyan las polémicas leyes SOPA y PIPA o que tienen contratos con la multinacional Monsanto.La campaña más popular ha sido la que buscaba la verdad sobre la presencia de sustancias genéticamente modificadas en los alimentos, que ha conseguido más de 350.000 seguidores. Entre otras campañas disponibles figura la destinada a evitar los productos fabricados en los asentamientos ilegítimos judíos en Cisjordania, una causa que no pierde la actualidad por mucho tiempo que transcurra.Pero el apoyo a Palestina no se limitó a esta primera iniciativa que, junto con otras dos campañas simpatizantes con los palestinos, ha conseguido más adhesiones que las iniciativas para eludir los OGM.

La que más ha crecido es una iniciativa recién lanzada que lleva por nombre ‘Mantén la calma y salva Gaza’ (‘Keep Calm & Save Gaza’). «El boicot a los productos israelíes y a las compañías que apoyan a Israel es una solución pacífica para ejercer presión internacional sobre el ‘apartheid’ israelí, y sigue los pasos del acertado boicot contra el ‘apartheid’ sudafricano», reza la explicación que ofrecieron los programadores.

En el mundo árabe incluso ha aparecido una breve guía audiovisual sobre cómo evitar todo lo vinculado con Israel con la ayuda de un dispositivo móvil con cámara. El vídeo explica cómo pueden unirse a la campaña todos aquellos que condenan la política de Israel y su modo de actuar en el enclave palestino en las recientes semanas.

El joven objetor de conciencia argentino-israelí

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Uriel FereraPor Adrián Pérez.

Uriel Ferera está detenido en la prisión 6 de la localidad costera de Atlit, Israel. El argentino-israelí fue condenado en cinco ocasiones por un tribunal militar a cumplir cinco períodos consecutivos de prisión de diez y de veinte días. Su delito: ser objetor de conciencia, rechazar el reclutamiento del servicio militar hebreo y denunciar la opresión que Israel ejerce sobre el pueblo palestino. “Aunque trataban de entusiasmarlo con un rol dentro del servicio militar, siempre dijo que no iba a participar de nada que tuviera que ver con el ejército”, cuenta Ruty Ferera, su madre, en diálogo con Página/12. Al joven de 19 años lo esperaban el 27 de abril para enrolarse en la base aérea de Hatserim, cercana a Bersheva, la ciudad donde vive con su madre y su hermana Yael, de 20 años. Pero se presentó en la base de Tel Ashomer, Tel Aviv, donde lo esperaba una manifestación del movimiento que apoya a los objetores de conciencia.

Finalmente, el joven pasó por los sectores A, B y C de la prisión militar. Se comunicó con su madre, por primera vez luego de su detención, en la madrugada del 28 de abril. Le contó que lo tiraron al suelo en camiseta y calzoncillos; temblaba de miedo entre cinco soldados que le gritaban y habían barrido el piso con su cuerpo, desde el baño hasta la celda, por negarse a usar el uniforme militar. “Estaba en un estado de nervios que le impedía levantarse”, comenta Ruty. Los guardiacárceles pensaban que Uriel actuaba. Entonces el joven comenzó a rezar.

–¡Dios, ayúdame! ¡Dame fuerzas! –imploró en la fría celda.

–Dios está demasiado ocupado en otras cosas. No te va a sacar de acá –se burlaron los soldados.

“Ahí se dio cuenta del nivel de crueldad que los soldados manejaban para tratar a los chicos palestinos”, reconstruye Ruty el primer diálogo con su hijo. La primera semana estuvo incomunicado. La fotógrafa sostiene que la posición esgrimida por Uriel no es respetada ni reconocida en Israel. “A lo sumo, el ejército puede decir ‘este chico no es apto’ o ‘no hay manera de adoctrinarlo’.” La madre no sabe cuándo liberarán a su hijo, pero tiene claro que mientras el cese del fuego no sea definitivo, el chico seguirá en la prisión militar 6. Cuando “se ponen muy pesados” en el ejército, afirma la mujer, los jóvenes piden ver al comandante psicólogo y “se hacen un poco los chiflados”, para ser exceptuados. Por el momento, Uriel descarta esa posibilidad y soporta como pueda la vida carcelaria. “Yo le digo siempre que ya mostró que no quiere enrolarse y sus convicciones contra la ocupación en Gaza”, cuenta la madre.

Días atrás, Udi Segal, un chico de 19 años que vive en el kibbutz de Tuval, al norte de Israel, fue juzgado y condenado a veinte días de prisión por no incorporarse a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El hermano de Udi formó parte de la operación Borde Protector hasta el comienzo de la tregua acordada en El Cairo. “Israel puede continuar esta ocupación, pero no en mi nombre”, señaló Segal antes de su detención. “Si bien los padres de Udi participaron de las manifestaciones, no les cierra que el pibe sea pacifista –dice Ruty–. Acá sos un traidor, te insultan, te dicen ‘andate a vivir a Gaza’ si te oponés a la guerra”, agrega.

Quien no quiera servir en el ejército es visto como una basura, refuerza su idea la fotógrafa. “Es una sociedad completamente enferma. ¿Quién en su sano juicio desea que su hijo sea soldado y vaya a matar o morir?”, se pregunta. Y atribuye ese sentimiento a la Europa de la Primera Guerra Mundial: “Aquel patriotismo todavía existe en Israel”, sostiene, y considera que esa configuración social es azuzada por el primer ministro, Benjamin Netanyahu. “El gobierno enciende y atiza el orgullo nacional”, señala.

–Desde que detuvieron a Uriel, ¿nunca pensó en regresar a la Argentina?

–Cuanto más veo estas cosas, más quiero quedarme, más quiero activar y más quiero hablar con gente como vos para que se sepa que en el mundo hay judíos que pensamos distinto, que unas 3000 personas llenaron la plaza de Tel Aviv la semana pasada manifestándose por la paz, que fuimos a protestar frente a la prisión donde está mi hijo. Me siento orgullosa de ser judía y me jode que mi pueblo sea una mierda.

A Ruty se le anuda la garganta cuando habla del conflicto en Gaza. “Nuestro bienestar se sustenta sobre el sufrimiento, la sangre y la muerte de otro pueblo. Me avergüenzo de que mi pueblo esté haciendo esto, en Tierra Santa. Deberíamos ser más dignos y que el mundo diga que el pueblo judío se merece, después de 2000 años de exilio, tener un pedacito de tierra”, señala entre lágrimas. La webcam, cada vez más pixelada en su imagen, devuelve una voz que no pierde su elocuencia. Dice que cuando se junta con activistas palestinos y les da la mano se siente muy cerca de ellos. “Cuando mi hijo se fotografía con un chico palestino que fue encerrado en la misma prisión, pero los chicos con los que fue a la escuela lo insultan, pienso que el amigo, al final, es el palestino, porque el judío te putea”, completa.

“Me tocó ser del pueblo que mata y eso jode. Con la guita que pago mis impuestos se compraron bombas y balas. Por más que sea pacifista y esté en contra de la operación de Israel, también tengo las manos manchadas con sangre”, sostiene. Vuelve a quebrarse cuando asegura que siente más dolor por “los nenitos que murieron acá cerquita, que no tuvieron dónde carajo protegerse”, que por el soldado que murió (Hadar Goldin), al que considera una víctima del sistema porque “le lavaron tanto el cerebro a él y a sus padres que no son conscientes de lo que hacen”. Ruty lucha para que su pueblo cambie de postura: “Quiero que este gobierno de mierda, que hambrea a los judíos y asesina a los palestinos, caiga”. Uriel será liberado cuando el reloj marque las 8 en Atlit. Y será obligado, por sexta vez, a enrolarse en las fuerzas armadas israelíes.

Fuente: Página 12

Argentina – Difamaciones a David Comedi por parte de sionista tucumana: RESPUESTA

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Banderas trelew

Hay una carta difamatoria a mi persona que está circulando por las redes sociales, que resulta de un rejunte de comentarios en una nota del diario tucumano “La Gaceta online” firmados por una tal Priscila Ko.

La carta me difama a mí personalmente porque alega que las denuncias que publico como comentarios a las noticias en dicho diario o en otros medios acerca de los crímenes cometidos por el Estado de Israel serían:

1)     Mentiras

2)     Originadas en un odio hacia Israel

3)     Originadas en un resentimientopersonal hacia Israel

4)     Un indicativo de que reniego de mis raíces judías.

Respondo a cada una de las acusaciones, todas infundadas:

1)     Mentiras: para demostrar que una denuncia es mentira, es necesario citar las denuncias adecuadamente y demostrar que los argumentos no son verdad. Esto no es hecho en ningún pasaje de la carta. Como mostraré resumidamente al final de ésta, la que en realidad miente es Priscila Ko.

2)      Odio hacia Israel: El difundir los crímenes de un Estado que ha violado más de 80 Resoluciones de la ONU, que practica la limpieza étnica en Palestina desde hace más de 66 años, que practica el genocidio contra un pueblo al que mantiene cautivo detrás de muros, que es responsable por la muerte de cientos de miles de personas inocentes, que produce y exporta armas con las que promueve la guerra y que asiste con equipamiento y logística a varios regímenes dictatoriale sno es un acto de odio. Odio hacia un país sería desearle el mal a ese país.Sería callar las denuncias para que el país criminal continuase igual. Muy por el contrario, al Estado de Israel yo no le deseo el mal; le deseo el bien. Le deseo que deje de cometer crímenes. Le deseo Justicia, paz y amor. Si para Priscila Ko “Justicia” es equivalente a “odio”, entonces ella tendría que revisar su definición de odio y de Justicia. Las denuncias de los crímene ssiempre buscan que se haga justicia, buscan ayudar a sacar al país en cuestión del pantano criminal donde está. Por suerte no estoy solo en este trabajo.

3)      Resentimiento personal hacia Israel: No tengo resentimiento contra Israel. Lo que sí, como un buen ciudadano que metió el pie en el pozo alertará a otros ciudadanos sobre la existencia del pozo, es que deseo advertir a las personas acerca del peligro del sionismo. Como es sabido, fui un fervoroso sionista durante mi adolescencia. Por influencias del entorno sionista donde crecí, fui inducido a creer que el sionismo se trataba de la autodeterminación del Pueblo Judío, de una especie de “liberación nacional”. Por eso terminé emigrando a Israel cuando tenía tan solo 17 años de edad. A Israel le di muchos años de mi juventud, más de 10. En esos años, podría haber estado luchando junto a la juventud argentina para reconstruir un país que tenía que pararse ante una dictadura militar atroz (la cual, irónicamente, recibió apoyo militar israelí) para después, ya reconquistada la Democracia, resurgir valientemente de un genocidio. Pero el sionismo me había convencido que había nacido en Argentina meramente por error y que como judío mi lugar era el Estado de Israel. Tardé muchos años en entender que el sionismo es en realidad una doctrina inventada en Europa durante el siglo 19 por un pequeño grupo de europeos que en realidad renegaban de la religión judía. Cansados de ser perseguidos por judeófobos que los acusaban de no ser leales al país donde habían nacido, habían decidido bajar los brazos y renunciar a su nacionalidad local. Habían decidido adherir a las premisas judeófobas. Herzl escribió entonces su famoso libro “El Estado Judío”, donde exponía sus novedosas ideas. En los primeros congresos sionistas mundiales en Europa se propuso Uganda, luego el sur argentino, otros lugares, y por fin se decidió Palestina. Había entonces que ocupar las tierras palestinas para establecer allí un “Estado Judío”, es decir, un país con supremacía judía. Pero para poder hacerlo era necesario deshacerse de la población autóctona, la población palestina, al menos de una buena parte de Palestina. El sionismo no era tan inocente como me lo habían pintado, y en realidad no era que los árabes querían echarnos al mar, sino todo lo contrario: habían sido los sionistas los que habían echado al mar a 80% de la población palestina para obtener la contigüidad territorial que necesitaban para fundar el estado con hegemonía judía. La toma paulatina de conciencia de estos hechos criminales me llevó a renunciar paulatinamente al sionismo. Cuando salimos de Israel con mi familia, viajamos por el mundo, donde comencé a apreciar la artillería de mentiras que el departamento de propaganda israelí difunde por todo el mundo para blanquear sus crímenes. La indignación ante tanta mentira me llevó a comprometerme con las denuncias que hago y que seguiré haciendo, aunque a Priscila Ko y otros sionistas no les guste.

4)      No reniego de mis raíces judías:  Mis ancestros judíos más lejanos tenían una relación mística, religiosa y espiritual con Eretz Israel, la tierra de los hebreos antiguos. Visitaban Jerusalén y el Muro cuando lo deseaban; hay registros anteriores a la era sionista que muestran a los religiosos judíos rezando frente al muro. Mi abuelo materno nació allí; él decidió inmigrar a la Argentina, pero gran parte de su familia se quedó allí. Ellos formaban parte de la minoría árabe judía de Palestina de fines del siglo 19 y principios del 20. Eran árabes palestinosjudíos pero con el establecimiento del sionismo europeo y posteriormente la declaración del Estado de Israel, se volvieron “israelíes”. Yo admiro y respeto profundamente mis raíces judías. Pero no asocio mi identidad a una “nacionalidad” judía. Para mí la nacionalidad pasa por la Patria, es decir, el lugar que me vio nacer y crecer: mi nacionalidad es Argentina. Me rehúso a  aceptar que mi país es el Estado de Israel. Al igual que mis ancestros lejanos, mantengo la relación mística, espiritual y religiosa con Jerusalén, pero repudio al sistema político-militar que se estableció allí a través de la colonización sionista por ser éste intrínsecamente criminal. No creo que mis raíces judías signifiquen que tenga que ir a matar palestinos o a pelear con ellos por la tierra o a impedir a fuerza de metralla que los refugiados palestinos puedan volver a sus tierras.

Quizás una cita de Juan Gelman, gran poeta argentino judío, pueda ilustrar en algo esta visión: “¿Qué tienen que ver con el judaísmo esas políticas de Israel? Los judíos siempre fuimos perseguidos, nunca perseguidores; discriminados, nunca discriminadores; marginalizados, nunca marginadores; sitiados, nunca sitiadores. Nada tiene que ver a estas alturas el Estado de Israel con la tradición judía, la más democrática del mundo, creada desde abajo en la diáspora y conservada a lo largo de los siglos.”

Para finalizar, quisiera puntualizar algunas de las incoherencias y mentiras que Priscila Ko utiliza en su difamatoria carta para “explicar” el conflicto entre el Estado de Israel y el Pueblo Palestino. Según ella, en realidad:

1)     Israel no tiene ningún problema con los palestinos, porque estos viven bien en Israel. El conflicto en realidad es por culpa de la organización islamista Hamas, a quien ella llama “grupo terrorista” y a quienes describe como monstruos fanáticos que esperan ansiosos a que los maten.

2)     Una  “vida judía” valdría mucho más que “una vida palestina” tanto para Hamas como para Israel ya que al soldado Gilad Shalit lo intercambiaron por cientos de prisioneros palestinos.

Analicemos ambos puntos:

1)     ¿Qué Israel no tiene problema con los palestinos? ¡Vaya! Entonces no se entiende por qué tantos historiadores y periodistas hablan desde tiempos inmemoriales sobre el “conflicto israelo-palestino”. Palestina es el nombre de la región que hoy ocupa Israel, incluyendo Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental. Se calcula que hay 7 millones de refugiados palestinos dispersos por el mundo. En Cisjordania hay varios más millones de palestinos que protestan permanentemente bajo terrorismo de estado israelí contra la ocupación, los humillantes check-points y el Muro de la separación que les ha confiscado enormes porciones de tierra. Los palestinos de Gaza están encerrados bajo un bloqueo criminal en una hacinada región de tierra que se asemeja a un campo de concentración a cielo abierto (ahora con los bombardeos podría ser considerado como un campo de exterminio). Los palestinos de la Galilea sufren discriminación; por ejemplo han sido duramente reprimidos por haber protestado contra la masacre en Gaza. Toda esta situación comenzó con masacres perpetradas por las milicias sionistas ya en 1948 y la expulsión de casi 80% de la población palestina de la época. El conflicto tiene ya más de 66 años de historia. ¿¿Y quiere Priscila Ko hacernos creer que el mismo es por culpa de la organización Hamas, que fue fundada en Gaza recién en el año 1987?? Va quedando claro quién es la que miente.

2)     Priscila Ko utiliza gran parte de su carta para intentar deshumanizar a los miembros del grupo Hamas y a los palestinos en general. En uno de sus argumentos, insiste que una “vida judía” vale mucho más que la de un palestino de Hamas. Esto es muy cierto desde la óptica del Estado de Israel, que mata palestinos de a cientos o miles y también tiene recluidos a miles de presos políticos palestinos, muchos sin derecho aabogado (detención administrativa indefinida). Constituye esta la visión racista típica de toda sociedad colonial en su desprecio de la vida del pueblo originario. En este caso la “vida judía” es sagrada, mientras que la vida del aborigen vale poco o nada. En su manipulación, Priscila Ko utiliza la declarada disposición de los combatientes de Hamas a morir por su causa como una supuesta prueba de que los palestinos de Hamas desprecian la vida.

Por todo lo expuesto, no quedan dudas de que la carta de Priscila Ko donde se larga a difamarme y a mentir sobre la naturaleza de la tragedia palestina tiene un objetivo evidente: desacreditar mis denuncias y encubrir el genocidio palestino.

Como literatura sugerida a aquellos que quisieran saber más sobre los orígenes de la Tragedia Palestina:

El libro «La Limpieza Étnica de Palestina», del Historiador Israelí ilán Pappe.

El artículo «El origen de Israel es como el del niño que nace de una violación”, Entrevista al historiador israelí Shlomo Sand: http://www.publico.es/internacional/536829/el-origen-de-israel-es-como-el-del-nino-que-nace-de-una-violacion

El artículo «Perspectivas Imperiales», del intelectual estadounidense-palestino Edward Said:
http://elpais.com/diario/2003/07/27/opinion/1059256807_850215.html

Ali Abunimah, «The Battle for Justice in Palestine» http://www.haymarketbooks.org/pb/The-Battle-for-Justice-in-Palestine

Foto: Mariela Flores Torres – Trelew

La maleducación sentimental

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UrielPor Uriel Kon.

Se va cerrando esta pequeña y paradisíaca ventana abierta de Oriente Medio al mundo. El flujo de noticias se irá diluyendo. La operación masacre quizás se olvide. En Israel, es hora de resumir y decantar la guerra en números, como en el final de un videojuego: tantos ataques aéreos, tantos cohetes, tantos muertos, tanto dinero invertido.

Pero queda el zumbido. Repiqueteo monótono, torturante e insistente – efecto de la repetición sin fin de las diez frases hechas que conforman la consciencia israelí. Casi como disciplina para entrar en trance; manera de espantar pensamientos intrusos, dudas, debilidades, y de acallar voces inapropiadas.

Queda el zumbido, queda el repiqueteo retórico. Aprovechémoslo, aprovechemos el momento, horas antes de que la magia israelí dicte la amnesia colectiva y que la gente diga: ¡ah! ¿Cómo? ¡¡Nosotros no!! Pero ¿qué? ¡¡Por favor!! Seguiremos buscando la paz como siempre, incluso bajo las piedras…

Aprovechar este momento para cerrar esta ventana, ritualmente. Justo cuando la prensa local comienza, por primera vez en este último mes, a hacerse eco del sufrimiento ajeno para esculpir el consenso sobre la necesidad de interrumpir la fiesta guerrera – ya al borde de un cataclismo diplomático.

Justo cuando el escritor Amos Oz, como un Vargas Llosa obsesionado por el premio Nobel de literatura, decide acordarse y recitar en inglés – luego de 1800 muertos – que «solo la paz derrotará a Hamas».

Justo cuando comienzan a multiplicarse los artículos sobre el desastre humanitario en los hospitales de Gaza: «el ER palestino», decía casi a modo de burla cínica un medio israelí masivo, para describir el primitivismo tecnológico en la medicina gazatí de emergencia.

Justo cuando se multiplican los reportajes a soldados enojados al haberse quedado, según ellos, con las ganas, con un «gran sentimiento de oportunidad desperdiciada». Justo cuando comienzan a mutar las «playlist» de la radio, de la cadena de temas victimistas de holocausto, al mero pop alegre.

Recalquemos, entonces, antes de la vuelta a la rutina, que nada cambiará en este país, mientras sus habitantes sigan adorando la mitología militar, mientras se nieguen a rechazar organizadamente al enrolamiento – materializador de políticas de destrucción.

Nuevamente: la negativa al ejército, o al «ejército del pueblo» como lo llaman ellos, es la única esperanza de paz. La negativa masiva a pelear por la manutención de las colonias enquistadas en los territorios ocupados. La negativa a vivir del horizonte bochornoso creado por el aparato colonizador israelí.

Lástima que esta esperanza no sea más que una utopía irrealizable: he llegado a ver padres relatando guerras a sus hijas sentadas a upa, luego de unas copas. Fui testigo de conversaciones nostálgicas entre hombres – con sus mujeres observando pasivamente, obnubiladas – sobre guerras pasadas. Al vivir entre soldados latentes, eternos reservistas y nacionalistas castrenses, se pierde la esperanza de civilización.

Esta mañana en una librería, me dediqué, un rato, a la lectura de textos escolares adoctrinadores de escuela primaria y secundaria: «Vivir juntos en Israel», «Ser ciudadanos en Israel: estado judío y democrático» e «Israel: país judío y democrático». Salpicados de contradicciones imposibles, utilizando explicaciones confusas, aquellos libros intentan describir una falacia: un estado que por un lado otorga un estatus especial al israelí-sionista-judío, pero que por el otro dice preservar los derechos y la igualdad de las minorías.

Cualquier lector sensible, se dará cuenta de que bajo la escritura intrincada de dichos textos, subyace la problemática misma de esta sociedad; los textos nos están diciendo que evidentemente no existe el «vivir juntos» y menos el acto de convivir: existe una notoria separación entre el «nosotros» y el «ellos», entre «nuestra cultura» y «sus costumbres tribales».

Pero el horror y el escalofrío irrumpen al darnos cuenta de lo que ya sospechábamos intuitivamente – que en ninguno de los libros, ni siquiera en un apartado, o en un párrafo o una palabra, figura el pueblo palestino. No figuran los tres millones y medio de palestinos rehenes. No figura ni el pueblo, ni su territorio, ni sus aspiraciones, ni su historia. Tampoco figura la Nakba – desastre palestino de 1948 que fuera la contracara de la independencia israelí.

El lector informado sabrá de la existencia de libros de texto alternativos «Viaje a la vida cívica» y ״Como se dice Nakba en hebreo», ambos censurados, anulados y prohibidos por el ministerio de educación israelí: el primero por hablar críticamente de la violencia de base racial de la derecha sionista, y el segundo por narrar la catástrofe palestina en paralelo al imaginario nacional Reinante.

Si preguntásemos al alumnado israelí qué es la Nakba, no sabrían darnos una respuesta. Es así que la negativa israelí a reconocer y a hacerse eco del sufrimiento del otro, está profundamente enraizada en el plano educativo. Diríase que no existe el sufrimiento del otro, ya que no existe tal cosa, la otredad – salvo, como ya sabemos, una otredad demonizada, carente de territorio y de rostro.

Este es mi último textito, desordenado, rápido, sin dirección. Mi agencia de noticias y denuncias está próxima a cerrar, junto con la ventana paradisíaca a Oriente Medio. Tomo un taxi buscando, como el otro día, un lugar donde trabajar tranquilo lejos del zumbido repelente.

Me siento en el café del complejo «Notre Dame», frente a la Ciudad Vieja, en el noroeste de su muralla. Estoy en el límite mismo entre Jerusalén oriental y occidental. Por aquí pasaba, entre 1948 y 1967, otra muralla, que dividía a las dos ciudades – la israelí y la jordana.

Retrocediendo en la historia, este mismo punto geográfico supo ser parte del centro de la llamada «Nueva Jerusalén». A su vez, a principios del siglo 20, esta fue la sede de las autoridades otomanas en la ciudad. Aquí fueron instalados los primeros focos de luz eléctrica, dando lugar a la entrada en la modernidad y al descubrimiento de la noche, de la vida nocturna. Por aquí pasaban musulmanes, judíos, cristianos y turistas, mostrándose: mostrando sus ropas festivas, sus zapatos nuevos, y su disposición para la vida social. Aquí mismo, un grupo de palestinos nativos, se había manifestado en contra de un castigo otomano – el de obligar a inmigrantes sionistas a limpiar las aceras de las calles.

Pero la historia misma de la ciudad fue distorsionada por el sionismo, que se atribuye la génesis misma de la Nueva Jerusalén, omitiendo lo que la historiografía ratifica: que a la par de los primeros barrios judíos construidos fuera de las murallas, venían pululando barrios de casonas palestinas y complejos religiosos cristianos.

Vivimos en una ciudad portadora de varios mapas superpuestos, aunque de-construidos cognitivamente por la historia oficial. Nada más lejano e inasible que el paseo y el libre tránsito generalizado, bajo los primeros faroles eléctricos. Hoy en día, con electricidad a raudales, riego por goteo y una modernidad hace tiempo instalada, llama la atención que la sociedad israelí hegemónica, no logre, o por lo menos no trate, de salir de su notoria oscuridad.

Foto: Tali Feld Gleiser.

Gaza y Villa Crespo

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gaza villa crespoPor Carlos Barragán.

Debería escribir algo sobre los fondos buitres y dejarlo pasar. Gaza es un tema espinoso. Escribir “la masacre de Gaza” me traería seguramente algunos problemas con quienes creen que criticar a Israel es disparar sobre la comunidad judía. No debería decir nada sobre las matanzas que Israel realiza sobre los palestinos con una frecuencia que va calculando según planes estratégicos. No debería recordar que la política sionista desde antes de la segunda guerra, desde antes del holocausto en Europa, ya tenía las características de la limpieza étnica. Quizá debería olvidarme de las 500 aldeas arrasadas después en 1948, olvidarme que en aquel año desplazaron al 85% de la población palestina a esos dos corralitos donde viven hoy. Y debería dejarlo así y escribir “viven hoy” para no ofender a Israel y evitar decir que los palestinos -desde que el sionismo decidió crear un estado- dejaron de vivir y sobreviven. Sé que no debería mencionar las matanzas, las viejas ejecuciones y las nuevas, los atentados terroristas de la Stern, el Haganá, el Irgun, sin mencionar inmediatamente a los grupos palestinos que en inferioridad de fuerzas los atacan (ni soñando escribiría que se defienden o responden a la violencia con violencia). Tampoco debería plantear que los ataques palestinos tienen la causa de cualquiera que vea a su pueblo arrasado y humillado. Debería dejarlo así para que parezca que los palestinos atacan a Israel porque son malos y resentidos y también antisemitas.

Vivo en Villa Crespo. A pocas cuadras de mi casa hay varios templos y escuelas judías, un barrio donde es fácil encontrar comida kasher, donde Hilda que vive justo enfrente es quien se encarga del catering casero para los cumpleaños de mi familia: knishes, pletzalej, bohios y burekas son parte natural de nuestra vida. Su hija y los hijos de su hija, viven allá en Israel. Y mi hija de nueve años, por influencia de este hermoso barrio y por la religiosidad que está ausente en nuestra casa, creyó durante años que la religión –toda religión- es la judía. Que cualquiera que crea en Dios y sea devoto es judío, como sus amigas, como ocurre en las sinagogas por las que pasa caminando todos los días. Mi hija se queja porque no hacemos nada en Pesaj ni en Rosh Hashaná y la mandamos igual a la escuela. Tuve que explicarle que además hay otros que también creen y adoran a Dios y que se llaman católicos y otros musulmanes. Cosas de la hegemonía barrial que rompe con la hegemonía esperable y que me divierten. Y vuelvo a pensar que sería más fácil no complicarme con estas cuestiones. Por miedo a que Eva, Alejandro, Darío, Diego, Hugo y otros amigos queridos puedan sentirse incómodos o dolidos conmigo por decir que los palestinos no dejan de ser víctimas de un estado violento y criminal por más que caven túneles y que disparen cohetes. Que a estas alturas, después de décadas de desnudarlos, de matarlos y de quitarles sus casas y sus tierras, Israel es una fábrica de odio interminable. Qué otra cosa podrá sentir un pueblo donde cada uno de sus integrantes tiene un amigo, o una madre, o un tío, o un primo, o un hijo muerto por la violencia incansable y expansiva de ese estado. Qué otra cosa puede sentir un pueblo que ha vivido en condición de refugiado de guerra durante generaciones. Y no tendría que meterme con estas cuestiones que quizá no entienda del todo por ser goi. Porque después termino preguntándome de qué puede estar orgulloso el pueblo de Israel. Orgulloso de sus líderes históricos que construyeron su nación arrasando a las poblaciones que vivían en la tierra que ellos pretendían. Orgullo por sus líderes que han inventado en los foros internacionales una debilidad que nunca tuvieron.

Se sabe que los estados se construyen con sangre. Así lo vio la humanidad y así lo vimos nosotros acá mismo. Nuestra historia cuenta “la campaña del desierto” igual que la historia israelí contó que Palestina era un páramo a donde los colonos irían a transformar la soledad de la piedra muerta en tierra fértil y habitada. Mentiras las dos. Y ahí están los Roca de Israel atacando al enemigo de su patria. En Israel todos los próceres parecen Roca, no sé si habrá algún San Martín, un Belgrano, o un Moreno. Si los hay, el sionismo se habrá encargado de hacerlos invisibles para mí.

Los números a veces esclarecen las cosas: si por cada soldado muerto de un bando hay veinte niños muertos del otro, es difícil pensar en una guerra. Esta operación que Israel llama “Margen Protector” lleva en su nombre la pretensión de querer ocultar un crimen. Porque de qué puede estar protegiéndose quien mata a 1.400 personas (entre ellas 200 son niños y la gran mayoría civiles) mientras en su propio terreno mueren 56 soldados y 2 civiles. Parece razonable que con esa capacidad de daño cualquier ejército se daría por protegido. Salvo que la idea sea que el costo por eliminar a 1.400 sea ninguna baja propia. Rara idea de protección, y rara la explicación de que Hamas utiliza civiles como escudo cuando eso –de ser cierto- provocaría el apoyo de los civiles palestinos al gobierno israelí, y pedidos desesperados de que los salven de la locura de sus crueles compatriotas que los mandan a la muerte. Porque nadie entrega la vida de sus hijos con dientes de leche por ninguna causa. Y la profunda tristeza que da saber que de estas cosas es mejor no hablar. Porque el antisemitismo está vivo todavía y esperando la oportunidad para volver a las andadas. Porque es real que muchos judíos temen que los vergonzosos actos de Israel den pie a tanto nazi apenas disimulado por ahí. Y por eso la tristeza. Porque los judíos no se merecen tener que estar explicando las acciones salvajes de un estado que hace las cosas que los estados hacían hasta el siglo XIX, cuando “el método” era tolerado por un mundo sangriento que expandía sus fronteras hacia el futuro del capitalismo. Cuando todavía no existía la declaración de los derechos del hombre, ni la consciencia suficiente. Los sionistas de Israel llegaron tarde para aplicar esta metodología que hoy es insoportable. Y la tristeza por los palestinos sin derechos humanos se suma a la tristeza por mis amigos. Con quienes me llevo bien no por sus orígenes ancestrales, sino porque son gente sensible y con ideas parecidas a las mías. Bien lejos de esa derecha brutal que entiende que la prosperidad de los pueblos se construye con bancos fuertes y tecnología militar avanzada. Ellos no se merecen que este Israel militarizado, ultra-derechizado, y amenazado por su propio expansionismo los invite con los brazos abiertos. No se merecen siquiera que alguien les pregunte qué piensan sobre estas cosas. Porque la mayor extorsión de Israel no es con quienes tememos al recrudecimiento de sentimientos antisemitas, ni la extorsión de que se nos acuse de antisemitas por señalarlo. La mayor extorsión de Israel recae sobre mis amigos, sobre su pueblo, sobre mis vecinos de Villa Crespo. A ellos, en silencio, y sabiendo que la historia es una amenaza, Israel les pide complicidad.

Fuente: http://www.diarioregistrado.com/opinion/98763-gaza-y-villa-crespo.html

Sizan. Diatriba por Palestina

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sizanPor Julio Rudman.

 A Tali Feld Gleiser

«Lo más difícil es ser víctima de las víctimas»

                                            Edward Said

Ya se ha dicho casi todo y en casi todos los idiomas, mientras el Derecho Penal Internacional sigue cocinándose a fuego lento. Muy lento. Inclusive se ha dicho en hebreo (ahí está la Declaración del Partido Comunista de Israel, fechada en Tel Aviv el 11 de julio de 2014). Sólo me queda intentar un cuadro comparativo de esta masacre con el flagelo hitlerista de mediados del siglo pasado.

¿Qué diferencia sustancial hay entre la búsqueda pseudocientífica de la «raza superior» y sentirse un «pueblo elegido» por designio divino? Sobre todo, desde que los científicos sociales declararon perimido el concepto de raza.

¿Acaso no financiaron la maquinaria nazi Siemens, Ford, Krupp, Messerschmidt y la banca internacional como hoy lo hacen las multinacionales del petróleo, el complejo militar e industrial de Estados Unidos y la OTAN?

¿No se parece demasiado la justificación del «espacio vital» que amparó las invasiones a Polonia, Checoslovaquia, Austria, Francia y la Unión Soviética con la excusa de las «fronteras seguras» para anexar Cisjordania, la Franja de Gaza y promover la instalación de colonias en los territorios ocupados?

¿Qué creen que hicieron los patriotas polacos, checos, austríacos, franceses y soviéticos para intentar recuperar lo que les pertenecía? Sí, hasta cometieron actos terroristas y contaron con el auxilio de mujeres y hombres del pueblo con el objetivo primordial de recuperar la libertad. No, no estoy justificando las acciones terroristas del fundamentalismo árabe. Pretendo entenderlas. ¿Acaso el Irgún, esa organización paramilitar sionista, no destruyó el Hotel King David el 22 de julio de 1946 a través de un atentado, cuando el territorio todavía estaba bajo el Protectorado británico?

El Estado de Israel fue creado, administrativa y políticamente, por una resolución de Naciones Unidas el 19 de noviembre de 1947, fecha en la que se decidió la partición territorial en dos Estados, uno palestino y el otro israelí. ¿Dónde? En la «tierra prometida». ¿Prometida por quién? Por un texto religioso. ¿Alguien sabe de otro Estado moderno que tenga como origen sustentable y principal un presunto mandato divino? Insisto, Estado moderno. De ninguna manera debe interpretarse que pretendo hacer desaparecer a Israel como quieren los fanáticos. Digo que la historia conoce otros casos de países creados, como por ejemplo Panamá a expensas de una fracción de territorio colombiano y por razones estrictamente económicas (construir el canal interoceánico), y sin embargo ambos pueblos conviven en paz y armonía. Claro, no hay factores religiosos ni étnicos que perturben, como siempre, la vida cotidiana.

Desde su creación política Israel ha sido consecuente y coherente. Fue amigo y discípulo del régimen del apartheid sudafricano, legalizó la tortura como método de investigación policial y judicial, asesoró militar, logística e ideológicamente a los contras de Nicaragua y a las más feroces dictaduras latinoamericanas, acompaña obediente, con entusiasmo y prolijidad, cualquier iniciativa yanqui contra Cuba y Venezuela. En fin, desarrolla una implacable gestión de limpieza étnica en su tierra de origen y en cada uno de los zarpazos que, desde la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967, viene protagonizando como baluarte imperial al servicio de las multinacionales del odio. Y, como Gran Bretaña respecto de Malvinas, desconoce sistemáticamente las resoluciones de Naciones Unidas gracias al perverso sistema de veto que rige en el organismo desde su creación.

Por eso, y por muchas sinrazones más, no aparece como ilógico ver a sus ciudadanos y ciudadanas celebrar los bombardeos y las muertes ajenas desde una loma o una playa, platea morbosa de personas infectadas de sadismo colectivo. O escuchar declaraciones como la de la diputada Ayelet Shaked, del partido The Jewish Home, cuando sugirió que sería mejor «Matar a todas las madres de Palestina para que no nazcan más terroristas». Es una hermosa mujer, veo en la foto. Pero si, según Hegel, lo bello es la manifestación evidente de la verdad, la parlamentaria sionista es la excepción al pensamiento del filósofo alemán. También es, digo, el ejemplar emergente de una sociedad en la que la locura colectiva y el odio social encabezan su escala de valores.

Es cierto que la historia no se repite ni se pueden extrapolar épocas diferentes, pero cualquier semejanza entre las actitudes del Estado de Israel con las del régimen que auspició la «Solución Final» para los judíos durante el siglo pasado y la carnicería a que son sometidos los palestinos es más que pura coincidencia. Es una cadena ideológica vergonzosa que deja atónitos y furiosos a los seres de buena estirpe del planeta que nos ampara. (Tremenda coincidencia o paradoja histórica: una de las propuestas iniciales del Partido nazi en el Poder ante el llamado «problema judío» fue la emigración forzosa a Madagascar primero y luego a Palestina. El sueño del sionismo. Tal como lo cuenta Daniel Rafecas en «Historia de la solución final», Siglo XXI. 2012).

En fin, que para no discutir con los discursos académicos que nos abrumarían respecto del nazismo, el fascismo y el franquismo y sus semejanzas o diferencias con las políticas del sionismo israelí y sus acólitos universales, propongo que, a partir de ahora, no digamos que son nazis. Según el espejo de la historia son sizan.

Poema a Palestina

Estándar
no maten
En otra parte del mundo,
al otro lado del mar,
hay un pueblo resistiendo
la ocupación militar,
de otro pueblo que ha sufrido
y no parece recordar.
Por culpa de misiles
que les mandan sus vecinos,
se mueren las esperanzas
se mueren también los chicos,
mientras calla y manda balas
el del norte, los unidos.
El vecino, el errante,
el que no tenía lugar,
llenó su casa de fuego
y ahora vive en su ex hogar.
Puso muros y controles
para impedirle pasar.
Le dejó un pedacito
de su casa original,
y el mundo no le dice
si está bien o si está mal,
parece que el buen vecino
tiene gran peso mundial.
Injusticia, dirá alguno
al que nadie escucha hablar,
como tampoco se escucha
a este pueblo llorar
¿será sólo porque apuntan
a la meca para orar?
Y aunque estén tan lejos duele,
siempre duelen cosas tales,
como ver que caen bombas
en escuelas y hospitales,
ver que se asesinan hijos,
ver que se asesinan madres.
¿Y a quién quieren culpar,
si ellos son los oprimidos?
Uno tiene un arsenal,
el otro hogares destruidos,
por favor, no maten más,
a los niños palestinos.
Francisco Rava
Desde Argentina, para Los Otros Judíos.com
Foto: Venezuela se solidariza con Palestina. Internet