Argentinos de origen judío enfrentados a la DAIA llaman a un Plenario

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Una convocatoria impulsada por argentinos de origen judío a través de las redes sociales logró reunir cerca de 4 mil adhesiones y sus promotores se aprestan a realizar un PLENARIO el próximo miércoles 22.

Entre los oradores del evento serán  de la partida Beinuz Smuckler, titular de la Asociación Argentina de Juristas y Jorge Schussheim, músico, guionista y publicista.  La conducció nestará a cargo de la conocida periodista Miriam Lewin.

Según declaran los promotores del encuentro, el común denominador es el rechazo a que la DAIA se arrogue la representación política de todos los argentinos de identidad judía.

Los convocantes sostienen que la DAIA nació para combatir el antisemitismo y que nadie le encomendó la tarea de representar políticamente a “todos los argentinos judíos”.

Aseguran que el universo de los argentinos judíos es variado en su posicionamiento social, político y cultural, y agregan que la DAIA sólo expresa un discurso único y hegemónico, y acusa de antisemita a quien exprese una idea diferente.

Lo mismo ocurre, dicen, con el alineamiento automático a las posiciones de Israel en la política de Oriente Medio, clausurando cualquier disenso.

Los organizadores explican que no quieren arrogarse la representación de todos los judíos, pero tampoco quieren que la DAIA hable por TODOS LOS JUDÍOS.

“Queremos ser una corriente de opinión, con voz propia, que permita la expresión de buena parte de la colectividad judeoargentina, hasta ahora silenciada”, afirman los convocantes.

“Hemos logrado la adhesión de importantes hombres y mujeres de las artes, la ciencia, la política, académicos y una cantidad importante de argentinos judíos de a pie que no se sienten representados por la DAIA”, sentencian los líderes de la iniciativa.

El Plenario se llevará a cabo el 22 de este mes a las 19:30 hs. en el Auditorio de la FOETRA, en Hipólito Yrigoyen 3171, C.A.B.A. 

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Contactos de prensa:

Dardo Esterovich –    Cel.: 15 4440 3092

Larry Levy –              Cel.: 15 4193 7019

Marcelo Horestein –   Cel.: 15 3066 7949

Alejandro Rofman – Cel.: 15 3331 2663

Más de seis mil palestinos permanecen en cárceles israelíes

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palestine prisoners day

Niños, mujeres y funcionarios gubernamentales son privados de libertad sin saber las causas de su conidición

El Centro de Información Palestino denunció el martes que unos seis mil 800 ciudadanos palestinos se encuentran detenidos en cárceles israelíes bajo graves condiciones sanitarias que atentan contra su vida.

La fuente de esta información fue el presidente del Club de Prisioneros palestinos, Qadura Fares, quien indicó que entre los detenidos resaltan 205 niños, 21 mujeres y 14 funcionarios palestinos, que desconocen de qué son acusados.

Además unos 700 prisioneros se encuentran en condiciones de salud crítica y se les ha restringido el acceso a atención médica básica.

Hasta el momento Israel se niega a liberar a los detenidos pese a los acuerdos alcanzados con las autoridades de Palestina.

En ese sentido el Ministerio Palestino de los Detenidos y Exreclusos convocó a una marcha este miércoles con motivo del Día de los Prisioneros Palestinos, que se conmemorará este viernes.

Se tiene previsto que familiares de los detenidos y exreclusos participen las movilizaciones; donde podrían comentar sus experiencias en las cárceles israelíes, donde permanecieron recluidos sin que se comprobara su culpabilidad en algún crimen.

Activistas denuncian que la mayoría de los presos se encuentran en estado de “detención administrativa”, condición creada por Israel para mantener bajo esa condición a cuaquier ciudadano palestino sin importar la ley y sin poder celebrar un proceso judicial.

En contexto:

A mediados de 2014, la Franja de Gaza fue escenario de uno de los más cruentos ataques de Israel. Entre principios de julio y fines de agosto el Ejército israelí usó todo su poder contra este territorio palestino con bombardeos indiscriminados que causaron unos dos mil 400 muertos; 790 de esas víctimas eran mujeres y niños.

Los ataques dejaron también 11 mil heridos y lisiados de por vida. La “Operación Margen Protector” se extendió por más de 50 días, pese a la protesta mundial. Además de las innumerables pérdidas humanas, los daños de la infraestructura en Gaza son casi irreparables. El Gobierno de ese país ha calculado que su reconstrucción costaría más de 7 mil millones de dólares.

Ref. foto: Al menos 700 de los detenidos no han tenido accesos a servicios básicos de salud

Imagen: Mohammad Saba’aneh.

Organizaciones palestinas condenan condiciones carcelarias israelíes para sus prisioneros
16/04/2015

RAMALA (Ma’an) – Facciones políticas palestinas condenaron estel jueves las “políticas agresivas” contra los presos palestinos en las cárceles israelíes, una semana después de la muerte de Jaafar Ibrahim Awad, de 22 años.

Hamas, la Yihad Islámica, y la Sociedad de Presos Palestinos dijeron en un comunicado conjunto que las condiciones dentro de las cárceles israelíes están siendo  cada vez más difíciles para los detenidos palestinos, observando un número creciente de presos enfermos debido a la negligencia médica por el Servicio de Prisiones de Israel.

El comunicado agregó que Israel está utilizando “políticas peligrosas” en los intentos de desalentar a los presos, y responsabilizó a Israel por la muerte de Jaafar Awad debido a complicaciones de salud pre-existentes que se deterioraron rápidamente durante su detención en la prisión israelí.

Las organizaciones de la Resistencia condenaron el silencio de los grupos internacionales de derechos hacia los prisioneros palestinos, llamando a la unificación de esfuerzos de todos los políticos, medios de comunicación y grupos de derechos para exponer el sufrimiento de los presos y encontrar formas de apoyar su causa a nivel internacional.

La declaración fue emitida para conmemorar el día anual de los prisioneros palestinos.

El Grupo de derechos de los presos Addammer ha reportado el uso generalizado de la tortura, el aislamiento y la negación de las visitas familiares entre otros malos tratos infligidos por el Servicio de Prisiones de Israel.

 Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/04/16/mas-de-seis-mil-palestinos-permanecen-en-carceles-israelies/

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17 DE ABRIL – DÍA DE LOS PRISIONEROS PALESTINOS  

INFORME SOBRE LAS CONDICIONES DE LOS PRESOS PALESTINOS EN LAS CÁRCELES DE LA OCUPACIÓN ISRAELÍ

Desde el comienzo de la ocupación israelí del Territorio Palestino en 1967, más de 850.000 ciudadanos palestinos han sido detenidos. Entre ellos, 15.000  mujeres y decenas de miles de niños.

Desde el año 2000 hasta este día, más de 85.000 casos de detenciones han sido registrados. Entre ellos más de 10.000 son niños (menores de 18 años) y aproximadamente 1.200 son mujeres, más de  65 ministros o miembros del Consejo Legislativo Palestino y más de 24.000 bajo detenciones administrativas[1] que pueden renovarse varias veces.

La detención de los palestinos no está restringida a una categoría o estrato específico. Incluye a todos los estratos y categorías de la sociedad palestina (niños, jóvenes, ancianos, mujeres, madres, esposas, enfermos, discapacitados, trabajadores, académicos, miembros del Consejo Legislativo, Ministros, dirigentes políticos, sindicales, estudiantes universitarios y secundarios, escritores y artistas).

Las detenciones son acompañadas y seguidas de numerosas violaciones al derecho internacional, como ser los métodos, lugar y condiciones de la detención, torturas y métodos utilizados para extraer confesiones. Conforme a los hechos y los testimonios de detenidos, 100% de aquellos que tuvieron la experiencia de ser detenidos o arrestados aseguraron que sufrieron algún tipo de tortura física o psicológica, abuso e insultos ante otras personas o miembros de su familia, y la mayoría sufrió varias de ellas.

Durante los últimos cuatro años, ha comenzado a quedar claro que los niños palestinos son objetivos de detenciones. Se registraron más de 3.755 casos de detenciones a niños, de los cuales 1.266 ocurrieron durante 2014. Durante el primer trimestre del año en curso, más de 200 casos de detenciones a niños han sido registrados sin consideración a su edad o debilidad física y sin atender a sus necesidades básicas. Han sido tratados duramente, torturados, sus derechos humanitarios básicos negados, sentenciados y condenados a prisión, multados y confinados en sus hogares. Más de 95% de los niños liberados de las cárceles aseguran que han sufrido torturas y maltrato durante el interrogatorio y la detención. Estas acciones suponen una amenaza real a la niñez palestina y su futuro.

Detenidos en números

Más de 6.500 presos políticos palestinos se encuentran aún en las cárceles de la ocupación israelí. Entre ellos:

478 Condenados a cadena perpetua una o varias veces
21 Mujeres (2 menores de edad)
200 Niños menores de 18 años
480 Detención administrativa
16 Diputados y dos ex ministros
1500 Enfermos sufriendo diferentes tipos de enfermedades (80 en grave estado)
30 Detenidos previos a los Acuerdos de Oslo (con más de 20 años en las cárceles de la ocupación israelíes)
16 Presos veteranos, pasaron más de 25 años en la cárcel, tal como Karim Younis y Maher Younis que pasaron 33 años continuos allí.
85 Liberados por el Acuerdo Shaleet y detenidos nuevamente. 65 de ellos están todavía en prisión a pesar de haber cumplido condenas de 20 años.

Los presos políticos palestinos están distribuidos en 22 cárceles y centros de detención israelíes, las más destacadas son Nafha, Remon, Asqalan, Beir Sabee, Hadareem, Jalbou, Shata, Ramlah, Damoun , Hasharoon, Hadarim, Naqab, Ofar y Majedo.

Presas

Durante el proceso de detención, las presas palestinas son expuestas a golpes, insultos, humillaciones y desconsideración. No son informadas de su destino durante su traslado a la prisión. Durante el interrogatorio y la investigación, son expuestas a amenazas, intimidaciones, maltratos y golpizas.

El sufrimiento continúa a través del aislamiento, la negación de las visitas familiares, confiscación de productos adquiridos en la cantina del establecimiento, inspecciones provocativas, negación a tratamientos y educación. A siete detenidas se les niega encontrarse, visitar o comunicarse con sus esposos o hermanos presos en otras cárceles.

Detenidos enfermos

Más de 1.500 presos políticos palestinos en las cárceles de la ocupación israelí sufren diferentes enfermedades por las duras condiciones de vida, desnutrición, la contaminación, el trato cruel, la mala atención médica y la negligencia médica. Dieciséis de ellos se encuentran casi de forma permanentemente en el llamado hospital de la prisión “Al-Ramlah” en duras condiciones, sufriendo enfermedades graves (lisiados, con necesidad de intervenciones quirúrgicas, y al mismo tiempo se les prohíbe a médicos de afuera visitar a los enfermos y presentar el debido tratamiento). Asimismo, hay más de 80 casos que padecen de enfermedades crónicas, y 25 de los presos enfermos sufren cáncer y hay docenas de discapacitados mentales y físicos.

Muchos de los presos sufren enfermedades tanto físicas como psicológicas por las condiciones de vida insalubres, propagación de insectos, desnutrición, falta de higiene, poca ventilación, humedad, poca iluminación, hacinamiento, heridas durante la detención y golpes en las heridas para forzar confesiones. Las enfermedades más extendidas en las prisiones son las enfermedades de la piel, infecciones respiratorias, úlceras, tumores cancerígenos, insuficiencia renal, hernias de disco y de médula espinal, reumatología, presión arterial, diabetes, discapacidad visual, problemas dentales y enfermedades psicológicas. Los cuerpos de los presos enfermos se han convertido en campos de prueba para la práctica de médicos israelíes y compañías farmacéuticas.

Detención Administrativa

La detención administrativa es el enemigo desconocido de los presos palestinos. Es castigo sin cargos. Ella implica la detención sin juicio, sin el derecho a la defensa por parte de un abogado o la auto-defensa por falta de evidencia incriminatoria, y está basada en la llamado “archivo secreto” provisto por la agencia de inteligencia de la ocupación israelí.

El tiempo de detención administrativa va desde uno a seis meses. Es emitida por jefes militares en el territorio ocupado palestino, basadas arbitrariamente en órdenes militares. En muchos casos, la detención administrativa puede ser renovada varias veces y muchas de ellas llegan a diez. En ese caso, las víctimas (hombres o mujeres, jóvenes o viejos) pueden llegar a pasar más de cinco años en prisión sin cargos y juicio basado en el “archivo secreto”. La mayoría de los palestinos objetivo de detenciones administrativas son médicos, ingenieros, profesores universitarios, periodistas, diputados del Consejo Legislativo.

Mártires detenidos

Muchos de los presos palestinos murieron en las cárceles de la ocupación israelíes como resultado de las duras y crueles condiciones en las que vivieron, como torturas, negligencia médica, aislamiento, disparos y las agresiones nocturnas a las habitaciones con gases. De acuerdo a los casos documentados en el registro de la Comisión de Presos y ex – Presos, 206 de los presos fueron asesinados luego de su arresto desde 1967. El último caso registrado es el del mártir Raed Aljabari de Hebrón. La causa de muerte de los mártires es como sigue: 71 por torturas, 54 como resultado de negligencia médica, 74 asesinados deliberadamente luego de la detención, 7 por disparos directos de soldados dentro de la celda. Además de decenas de presos quefueron martirizados heredados de las cárceles, tal como: Hayel Abu Zeid, Murad AbuSakut, Fayez Zaidat, Ashraf Abu Tharea,  Zakariya Issa entre otros.

El poder judicial israelí

El poder judicial israelí implementa las leyes militares israelíes en violación al derecho internacional. Ello afecta la imparcialidad del procedimiento legal. La legislación israelí no incluye leyes condenatorias de los crímenes de guerra o de lesa humanidad.

El poder judicial discrimina a los ciudadanos palestinos al dictar las sentencias en relación a los ciudadanos israelíes. La Suprema Corte de Justicia desechó miles de quejas presentadas por  presos y abogados en representación de detenidos que sufrieron torturas y malos tratos durante la detención. El poder judicial israelí no ha condenado a ningún oficial israelí de la agencia de inteligencia que haya cometido crímenes de lesa humanidad o asesinado a palestinos durante una detención.

Durante el año 2014, el gobierno israelí se concentró en emitir y aprobar nuevas leyes en el parlamento; medidas legislativas arbitrarias contra los prisioneros como las siguientes:

  • Ley de alimentación por la fuerza a los prisioneros en huelga de hambre
  • Ley de evitar la amnistía para prisioneros
  • Ley del combatiente ilegal
  • Aumento de las penas para niños a 20 años de prisión
  • La privación de la educación secundaria y terciaria para los prisioneros
  • Detención de niños menores de 18 años
  • El uso de la tortura bajo el pretexto de riesgos de seguridad
  • Imposición de fianzas y compensaciones financieras a los prisioneros

Derecho internacional

La ocupación israelí no reconoce la implementación de la tercera y cuarta convenciones de Ginebra sobre los presos. Trata a los prisioneros políticos palestinos como terroristas y criminales y les implementa sus leyes militares internas. Estas leyes privaron a los presos de sus derechos básicos y quitaron la legitimidad de su lucha contra la ocupación aprobada por resoluciones de las Naciones Unidas.

Contrariamente a la Cuarta Convención de Ginebra, Israel aún mantiene a prisioneros palestinos en prisiones dentro de Israel a los que priva de las visitas familiares, de ropa de abrigo durante el invierno, el acceso a libros, imposición de castigos individuales y colectivos como la compra de objetos necesarios para cubrir las necesidades básicas.

Por último, Palestina, como Estado reconocido por las Naciones Unidas, se ha incorporado a numerosas convenciones y tratados internacionales. En particular, las cuatro Convenciones de Ginebra y la Corte Penal Internacional. Por ello, se ha hecho necesario llamar a las Altas Partes Contratantes a la Convención de Ginebra a reunirse y obligar a Israel a implementar estos acuerdos en el territorio palestino ocupado y a los presos. Es importante tomar las medidas legales necesarias y activar las herramientas del derecho internacional para procesar a los israelíes en relación a las violaciones cometidas contra prisioneros.

Israel no puede permanecer como un Estado por encima de la ley, violando los derechos de los prisioneros y las convenciones humanitarias internacionales. El tema de los prisioneros es una cuestión humanitaria de justicia. Hay responsabilidad internacional de exigir a Israel que respete el derecho humanitario internacional en el trato a los prisioneros.

A nivel político, el tema de los prisioneros ocupa un lugar importante en la sociedad palestina relacionado con los derechos y la lucha legítima por la libertad, dignidad y auto-determinación. Cualquier paz normal y genuina en la región debe incluir la liberación de los prisioneros como parte de una solución o acuerdo político y estabilidad en la región.

El gobierno de Israel debe hacerse responsable de detener las negociaciones políticas a fines de 2013 luego de negar la liberación de la tercera grupo de prisioneros detenidos antes de los Acuerdos de Oslo, y de esta manera no adherir a los acuerdos en ese punto, además de continuar construyendo asentamientos en Cisjordania y Jerusalén.

 www.agenciaparalalibertad.org

preso pol

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa

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Galeano

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas : siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados.Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador.

Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos? El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales.

En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró).

Eduardo Galeano

Aporrea.org. Caracas, 26 de noviembre de 2012.

Foto: Tali Feld Gleiser.

Un crimen impune: la desaparición de los niños yemenitas

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teimanPor Sergio Yahni.

El 11 de abril de 1950 una familia de inmigrantes del Yemen denunció por primera vez la desaparición de un recién nacido a las autoridades. La denuncia fue mandada por carta directamente al ministro de policía, Bechor Chetrit, pero este nunca respondió. La familia volvió a comunicarse por carta con el ministro el 8 de mayo del mismo año, también esta segunda denuncia fue respondida con silencio.

Entre los años 1948 y 1954, 3.500 familias, la mayoría de ellas de origen yemenita, denunciaron la desaparición de recién nacidos en hospitales israelíes. En muchos casos los niños desaparecieron inmediatamente al nacer, en otros casos los niños desaparecieron al ser traídos al hospital para exámenes regulares.

Casi 50 mil inmigrantes del Yemen habían llegado al país con la creación de Israel y habían sido alojados en cuatro campamentos temporarios, Rosh Ha’ayn, Beit Lid, Ein Shemer y Atlit. En estos campamentos los padres vivían en tiendas de campaña y los niños en barracas o estructuras más estables. En caso de que los niños fueran derivados a hospitales, los padres no podían pasar la noche con ellos pero las madres podían venir a visitarlos para amamantarlos.

Los padres de los niños describen los casos de desaparición maneras similares. Los padres que llegan a visitar a sus hijos al hospital y se les informa que el niño ha muerto y ya fue enterrado. En muchos casos se trata de niños que habían llegado al hospital para exámenes regulares sin enfermedades previas. Las explicaciones se daban solo oralmente y los padres nunca recibieron certificados de defunción. En muchos casos los niños desaparecidos recibieron órdenes de enrolamiento del ejercito israelí al llegar a los 18 años. Cerca de 30 niños fueron devueltos a sus padres después de vigorosas protestas.

A raíz de la protesta pública se crearon tres comisiones de investigación sobre la desaparición de los niños. En 1967 se estableció una comisión parlamentaria de investigación, la comisión Bahlul-Minkowski y en los años 80 se estableció la comisión Shalgui. Ambas comisiones habían declarado que la idea de la desaparición de los niños emerge del dolor y de la imaginación de los padres. Ambas comisiones terminaron adoptando el discurso oficial de que los niños habían muerto.

En 1995, tras un levantamiento armado en Yahud dirigido por el Rabino Uzi Meshulam, se estableció una tercera comisión de investigación, y esta publicó sus resultados en el 2001. Si bien como era de esperar, también esta comisión llegó a la conclusión de que la mayoría de los niños habían muerto, ella nunca pudo explicar qué es lo que ocurrió con los niños desaparecidos que no habían muerto.

Es más, en esta comisión se presentaron testimonios que subvertían el discurso oficial explicando qué había ocurrido con los niños: estos eran transferidos a instituciones del laborismo o de los partidos de la coalición gubernamental y más tarde eran dados en adopción.

En otros casos, los niños eran dados en adopción fuera del país. Una enfermera que trabajaba en el centro médico de Ein Shemer cuenta que los niños desaparecían cuando llegaban visitas extranjeras.

“Muchos niños desaparecieron cuando un grupo de personas que hablaban francés e inglés estuvieron en el campamento por dos semanas. Casi todos los días desaparecían uno o dos niños que por lo general tenían buena salud. Estos niños estaban de buena salud cuando terminaba mi turno de trabajo pero ya no estaban en sus camas cuando yo volvía al otro día. Cuando preguntaba qué había ocurrido, me decían que les había subido la fiebre y los habían transferidos al hospital Rambam de Haifa. Nadie volvía del Rambam. Había también una señora norteamericana de la cual nunca sospeché nada, pero los niños que ella examinaba siempre se enfermaban y eran transferidos al hospital Rambam en Haifa”.

En esta última comisión de investigación hubo también enfermeras que explicaron que las trabajadoras sociales decían que era mejor transferir los niños a familias adoptivas, que podrían darles una educación mejor que la educación árabe que recibirían de sus padres inmigrantes del Yemen.

La comisión de investigación del 1995 fue la última oportunidad de hablar con testigos directos, padres, enfermeras y funcionarios que podrían haber explicado la desaparición de los niños inmigrantes del Yemen. Hoy, los padres ya han fallecido sin encontrar a sus hijos, y este crimen ha quedado impune.

 Fuente: https://sergioyahni.wordpress.com/2015/04/12/un-crimen-impune-la-desaparicion-de-los-ninos-yemenitas/

Leyes racistas antiárabes esperan su aprobación en el parlamento israelí

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La masacre del poblado palestino de Deir Yassin: Por qué el mundo nunca debe olvidar

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Por Lajos Szaszdi.

El drama que voy a relatar ocurrió el 9 de abril de 1948 en el poblado de Deir Yassin en Palestina. Este país se hallaba bajo ocupación británica como parte del mandato que la Sociedad de Naciones le confirió a la Gran Bretaña en 1922. En 1918 al final de la Primera Guerra Mundial el Ejército británico derrotó a los turcos conquistando a Palestina, hasta entonces bajo dominio del Imperio Otomano. Aunque el mandato británico de Palestina llegó a su fin el 14 de mayo de 1948, día en que las fuerzas de la Gran Bretaña se retiraron, ya meses antes, las fuerzas sionistas judías en territorio palestino se preparaban para tomar por la fuerza el control de Tierra Santa. La intención de los militantes armados sionistas era impedir que los árabes palestinos declarasen a Palestina un Estado independiente propio, para así crear por la fuerza su deseado Estado de Israel como patria para los millones de judíos de la Diáspora el momento que se retirasen los británicos el 14 de mayo de 1948. El sionismo, el movimiento político internacional que perseguía la creación de un Estado de Israel en Palestina como patria y refugio para los judíos de todo el mundo, incrementó sus esfuerzos para lograr su objetivo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, impulsado por el genocidio de 6 millones de judíos europeos a manos del régimen Nacional Socialista de la Alemania de Adolf Hitler.

Los protagonistas en los sucesos de Deir Yassin fueron por un lado los habitantes palestinos del poblado atacado, civiles inocentes que incluían hombres y mujeres, niños y ancianos. Por el otro estaban tres grupos de atacantes, todos pertenecientes a grupos armados judíos, de los cuales los más protagónicos en el ataque a Deir Yassin fueron: la banda terrorista sionista Irgún, que se caracterizó por sus atentados terroristas con bomba contra autobuses, contra civiles congregados en paradas de autobús y contra áreas de mercado llenas de vendedores y compradores; y la banda terrorista sionista Stern, autodenominada Lehi (siglas que en hebreo significaban Combatientes por la Libertad de Israel) y especializada en cometer asesinatos con la intención, a base de dichos actos terroristas, de forzar la salida de los británicos de Palestina. Cabe recordar que Menachem Begin, futuro primer ministro israelí, Premio Nobel de la Paz y fundador del Partido Likud fue uno de los principales líderes de la banda terrorista Irgún, mientras que Yitzhak Shamir, otro futuro primer ministro israelí, fue uno de los líderes principales de la banda terrorista Stern.

El tercer grupo atacante involucrado en los sucesos de Deir Yassin fue el Haganah, la milicia paramilitar de autodefensa judía en Palestina, que proporcionó la mayor parte de los fusiles, granadas y municiones usados por los terroristas del Irgún y de la banda Stern en su ataque contra Deir Yassin. Además, pelotones del Palmach, la fuerza de ataque del Haganah, proporcionaron cobertura de fuego a los terroristas del Irgún y la banda Stern durante su ataque a Deir Yassin, además de disparar contra los civiles palestinos que huían de la matanza hacia el sur en dirección a la población de Ayn Karim. El Haganah constituiría el núcleo fundacional de las fuerzas armadas israelíes tras establecerse el estado de Israel.

Según se ha relatado, antes de atacar a Deir Yassin, comandantes del Irgún y la banda Stern fueron a ver al comandante del Haganah en Jerusalén, David Shaltiel, en busca de su aprobación del ataque. Shaltiel se opuso inicialmente –se ha dicho– al ataque contra Deir Yassin porque la población palestina había firmado un acuerdo de no agresión con los judíos, pero ante la insistencia de los jefes terroristas, aprobó la operación. Al planearse ésta, se ha escrito que los comandantes terroristas del Irgún y la banda Stern habían acordado expulsar (cometiendo limpieza étnica) a la población palestina de Deir Yassin, localizada al oeste de Jerusalén y que contaba con unos 600 habitantes. Los miembros de la banda Stern habían inclusive sugerido que aquellos civiles palestinos que no huyesen de sus casas fuesen asesinados para aterrorizar a la restante población árabe de Palestina, con la probable intención de provocar una huida masiva de los palestinos de sus territorios, como llegó a ocurrir. La mayoría de los terroristas del Irgún y la banda Stern presentes en la planificación del ataque estaban a favor de que se asesinase a todos los habitantes varones de Deir Yassin.

Según un libro relatando los sucesos, el ataque contra Deir Yassin empezó a las 4:30 AM el 9 de abril de 1948, encabezado por unos 132 miembros de las bandas terroristas sionistas Irgún y Stern. Los terroristas atacaron desde tres direcciones, con los miembros del Irgún viniendo por el sur desde el pueblo de Beit Hakenem. Los terroristas de la banda Stern se aproximaron desde el norte mientras que un carro blindado con altoparlantes de los terroristas se acercaba desde el este por la única carretera que iba a Deir Yassin. El plan había sido que al acercase el vehículo blindado a Deir Yassin, se le ordenase a la población a través de los altavoces a que abandonasen su poblado, pero el vehículo cayó en una zanja desde cuya localización por su gran distancia los habitantes palestinos no podían escuchar lo que los terroristas les demandaban. Sin más paciencia, los terroristas dispararon una ráfaga de ametralladora hacia las casas, siendo ésta la señal para tomar por asalto a la población. El grito de alarma “¡Yahud!” (“¡judíos!” en árabe) se propagó por todas las casas de Deir Yassin, pudiendo muchos de los pobladores escapar hacia el oeste, salidos apresuradamente de la cama, corriendo descalzos y envueltos en mantas. Por ejemplo, toda la familia de Mohamed Zeidan logró escapar, siendo éste un rico comerciante que le alquilaba numerosas casas a la población judía de Jerusalén.

Una de las primeras víctimas mortales fue Hayat Halabes, joven maestra palestina de una escuela de niñas en Deir Yassin que residía en Jerusalén pero que se quedó la tarde anterior en el poblado porque el autobús –el número 38- que debió llevarla de vuelta a Jerusalén había sido emboscado por terroristas sionistas. Cuando empezaron a sonar los tiros de los atacantes, la joven Hayat Halabes se vistió apresuradamente, corriendo hacia su escuela de niñas en busca de un botiquín de primeros cuidados médicos y tras tomarlo, se puso una banda en el brazo con la cruz roja y salió corriendo hacia el lugar de donde venían los disparos, pero cayó muerta de bala de manera inmediata a tan solo unos metros de su escuela.

La resistencia de los hombres palestinos de la población fue tenaz, defendiendo sus hogares de manera enconada con las armas que normalmente tenían para la protección de sus familias y propiedad. Tras casi dos horas de tiroteo, los terroristas lograron pasar la primera línea de casas de Deir Yassin, encontrándose los distintos grupos de atacantes en el centro del poblado, donde se abrazaron efusivamente. Hasta el momento los terroristas habían tenido cuatro muertos en el ataque con dos de sus jefes de mayor rango heridos. Tras reunirse en el centro de Deir Yassin el comandante del grupo terrorista Irgún, llamado Giora, dio la orden a los miembros de su grupo que prosiguieran su avance pero en eso cayó herido, lo que enloqueció colectivamente a los terroristas, quienes se lanzaron a atacar con una saña y crueldad que iba en aumento a los habitantes palestinos, cuya resistencia ya iba en cambio decreciendo.

Los terroristas de las bandas Irgún y Stern sacaron a la calle a 35 personas, dos de las cuales eran una pareja de recién casados, llamándose la joven esposa Alia Darwish. Los 35 fueron puestos contra una pared y ametrallados con disparos a quemarropa. Los jóvenes esposos murieron asesinados cogidos de la mano en un último adiós. Fahimi Zeidan, un niño de 12 años que sobrevivió a esta matanza relató lo sucedido: “Los judíos ordenaron a toda mi familia situarse frente al muro, y comenzaron a disparar sobre nosotros. Yo fui herido en el costado; pero casi todos nosotros, los niños, nos salvamos porque pudimos refugiarnos detrás de nuestros padres. Las balas arañaron la cabeza de mi hermana Kadri, de cuatro años, la mejilla de mi hermana Sameh, de ocho, y el pecho de mi hermano Mohamed, de siete años. Todos los demás que estaban con nosotros contra el muro resultaron muertos: mi padre y mi madre, mi abuelo y mi abuela, mis tíos, mis tías y varios de sus hijos”. Los nombres de los miembros asesinados de esta familia fueron los siguientes: “Mahmud Zeidan, Abdi Hassan, Mustafá Zeidan, Hudeh Mustafá, Jadra Zeidan, Tamman Alí, Musleh Alí Musleh, Yusreh Mussa, Mustafá Alí, Shafiq Alí, Miyasseh Muslé, Mohamed Musleh y Azizi Musleh”.

La joven mujer de treinta años Haleem Eid, miembro de una de las familias de renombre de Deir Yassin, fue testigo de otro acto de barbarie y salvajismo por parte de los terroristas al presenciar “a un hombre disparar en el cuello de mi cuñada Salhiyed, que estaba a punto de dar a luz, y abrirle el vientre con un cuchillo de carnicero”. Otra mujer también testigo del crimen, Aiesch Radwaer, trató de sacar al bebé del vientre abierto de la madre, que ya estaba muerta, para salvarlo pero también a ella la mataron.

La adolescente Naaneh Jalil, de dieciséis años y residente de otra casa fue testigo de los crímenes de otro terrorista cuando presenció “a un hombre coger una especie de cuchilla y abrir, de la cabeza a los pies, a nuestro vecino Jamili Hish, y luego dar muerte de la misma forma, en las escaleras de nuestra casa, a mi primo Fathi”. Estos actos de salvajismo sanguinario se cometían casa tras casa, y de acuerdo a los testimonios de los sobrevivientes de la masacre, los actos criminales llevados a cabo por las mujeres terroristas de las bandas Irgún y Stern que participaron en el ataque a Deir Yassin estaban a la par de los crímenes cometidos por los hombres. Casa tras casa los terroristas de las bandas Irgún y Stern cometían asesinatos, violaciones de mujeres y saqueos de la propiedad privada, mezclándose los gritos de las víctimas con los disparos de ametralladora y las explosiones de granadas de mano de los terroristas.

Una superviviente de la masacre de Deir Yassin, Safiyeh Attiyeh de cuarenta años de edad, fue violada por uno de los terroristas, que abrió su pantalón y se lanzó sobre la mujer palestina. La víctima describió lo que pasó: «Yo grité . . ., pero a mi alrededor otras mujeres eran también violadas. Luego nos arrancaron las vestiduras y se divirtieron con nuestros pechos haciendo gestos obscenos. Algunos estaban tan obsesionados por apoderarse de nuestros pendientes, que arrancaban las orejas para ir más rápidos».

Otra mujer testigo, Nazra Assad de 36 años, presenció «a un hombre arrebatarle su pequeñín a su vecina, Salhyed Eissa, arrojarlo al suelo y pisotearlo». La testigo vio al terrorista lanzarse sobre la madre palestina y violarla, sucediendo todo a la vez que los otros terroristas presentes miraban sin intervenir. Cuando terminó de violar a su víctima tras quedar satisfecho, el terrorista la asesinó. Tras esto el asesino echó un colchón encima de los cuerpos sin vida de la madre y su hijo.

La gran mayoría de los testimonios de testigos presenciales de los crímenes cometidos por los terroristas de las bandas Irgún y Stern fueron obtenidos tras interrogatorios llevados a cabo por la Policía británica tras la masacre del 9 de abril de 1948. El director adjunto del Departamento de Investigación Criminal (Criminal Investigation Department) de la Policía británica, Sir R.C. Catling, envió el 15 de abril de 1948 al general Sir Alan Gordon Cunningham, el Alto Comisario de Gran Bretaña en Palestina, un «informe ‘secreto y urgente’, con el número 179/110/17/65». En este se hallaban los testimonios oficiales obtenidos tras los interrogatorios de los testigos y el informe de uno de los oficiales de policía ingleses que condujo los interrogatorios de los residentes de Deir Yassin que habían sobrevivido a la masacre.

Este último informe del oficial de policía británico decía: «La mayoría de las numerosas mujeres que he interrogado en vista de reunir informaciones sobre las atrocidades cometidas en Deir Yassin, se han mostrado muy reticentes a relatar su experiencia, en especial en lo que se refiere a la violencia sexual. Sin embargo, no hay duda alguna de que se han cometido numerosas atrocidades sexuales por los atacantes. Varias jóvenes escolares fueron violadas y luego asesinadas, así como ancianas. Todos hablan de una niña que fue, literalmente, partida en dos. Numerosos recién nacidos fueron descuartizados con cuchillos de carnicero… La mayoría de estas personas se halla en tal estado de ‘shock’, que son incapaces de comprender qué es lo que realmente sucedió».

A media mañana llegó al poblado palestino el líder de la banda terrorista Irgún en Jerusalén, de nombre Mordechai Raanan, que ordenó a sus hombres destruir las casas donde todavía los habitantes de Deir Yassin ofrecían resistencia. La banda terrorista Irgún se caracterizaba por atacar puestos de control de la Policía británica con explosivos, y de la misma forma los terroristas del Irgún procedieron a ejecutar las órdenes de Raanan dinamitando las casas de Deir Yassin que todavía quedaban en pie y desde donde los habitantes palestinos que se defendían aún les disparaban. El punto desde donde procedía la mayor resistencia contra los terroristas al parecer era la casa del mujtar de Deir Yassin (en árabe el mujtar era la cabeza del poblado, el anciano de mayor autoridad de la población). El jefe terrorista Raanan del Irgún relató lo que pasó después de que sus hombres hicieran volar con explosivos la casa del mujtar de Deir Yassin: «Al cabo de algunos minutos, la casa no era más que un montón de escombros sobre cuerpos destrozados».

La única estructura en el complejo de la casa del mujtar que no pudo ser demolida con explosivos por los terroristas fue el horno de cocer, construido con paredes gruesas y dotado de una puerta de hierro. Dentro del horno se habían refugiado durante el ataque la esposa del albañil Ahmed Eid y varias mujeres que eran sus vecinas. Llenas de terror las mujeres oyeron una voz que les decía que salieran de su refugio –»No hay riesgo», escucharon ellas– pero rehusaron a salir. La hija del mujtar, Shafikah Sammur, se dio cuenta por el acento de que les hablaba alguien que no era árabe.

Los terroristas de la banda Irgún volaron con explosivos más de 15 casas de Deir Yassin. Aterrorizados, los habitantes que no habían huido de su poblado se refugiaban en aquellas casas que no habían sido todavía demolidas con explosivos por los terroristas. Los terroristas sistemáticamente atacaban dichas casas lanzando dentro granadas de mano y rociando sus interiores con tiros de ametralladora, cometiendo atrocidades como habían hecho en casas anteriores. El joven de 18 años Mohamed Jaber relató cómo, estando escondido debajo de una cama, presenció alrededor del mediodía «a los judíos irrumpir en la casa, expulsar a todo el mundo y disparar a continuación sobre el grupo».

En otra casa donde se habían refugiado cerca de una docena de mujeres palestinas, uno de los terroristas judíos que formaba parte de un grupo que entró a la vivienda les gritó en árabe: «¿Cómo desean ustedes morir?». Una mujer de 25 años le imploró que tuviese misericordia y que no las matara tras tirarse al suelo y besarle los pies al terrorista.

Ya había pasado el mediodía y las mujeres refugiadas dentro del horno de la casa del mujtar se resistían a salir. Cuando los terroristas amenazaron con hacer volar con explosivos el horno, las mujeres decidieron abandonar su refugio, siendo la hija del mujtar la primera en hacerlo. Cuando salió y vio las ruinas de su casa, la casa del mujtar, encontró los cuerpos sin vida tanto de su madre como de sus dos hermanos. El ataque de las bandas terroristas Irgún y Stern contra el poblado palestino había terminado. Deir Yassin había dejado de existir.

El jefe de la misión del Comité Internacional de la Cruz Roja en Palestina, que visitó las ruinas de Deir Yassin dos días después de la masacre, estimó que unos 350 hombres, mujeres y niños fueron asesinados en el poblado palestino, según el libro de David Hirst ‘The Gun and the Olive Branch’ (‘El arma y la rama de olivo’). Hirst da la cifra de 254 habitantes de Deir Yassin «despachados» por los terroristas, similar a la de 240 asesinados en la población que el cuartel general de las fuerzas árabes en la ciudad de Ramala dio por radio tras la masacre. Según uno de los terroristas de la banda Irgún, tanto su grupo como los de la banda terrorista Stern asesinaron a 80 habitantes del poblado después de que el ataque y la resistencia palestina habían acabado. Se ha escrito que los cuerpos de 25 habitantes de Deir Yassin asesinados por los terroristas sionistas fueron tirados en la cantera del pueblo.

Un miembro de la inteligencia del Palmach, la fuerza de ataque de la Haganá (la milicia paramilitar de autodefensa judía en Palestina y futuro núcleo de las fuerzas armadas israelíes), de nombre Meir Pa’il relató la masacre de Deir Yassin de la manera siguiente en un informe reproducido en el libro de Benny Morris ‘The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited’ (‘El nacimiento del problema de los refugiados palestinos revisado’):

«Los disidentes [Nota: así eran llamados los miembros de las bandas terroristas del Irgún y Stern por el miembro de la Haganá, debido a que el Irgún se creó como un grupo escindido de la Haganá mientras que la banda Stern fue a su vez un grupo escindido del Irgún] iban por el poblado robando y hurtando todo: Pollos, equipos de radio, azúcar, dinero, oro y más… Cada disidente caminaba por el poblado ensuciado de sangre y orgulloso del número de personas que había matado. Su falta de educación e inteligencia al compararse con nuestros soldados [los milicianos de la Haganá] era aparente… En una de las casas en el centro del poblado fueron congregados unas 200 mujeres y niños pequeños. Las mujeres estaban sentadas en silencio y no dijeron una palabra. Cuando yo llegué, el ‘comandante’ [de los terroristas] explicó que ellos tenían la intención de matarlas a todas ellas. . .  En la tarde escuché que las mujeres y niños habían sido transportados y liberados en Musrara».

Documental sobre la masacre de Deir Yassin:

Pero el paradero de los civiles palestinos hechos prisioneros por los terroristas del Irgún y la banda Stern fue incierto. Los terroristas montaron en camiones a los sobrevivientes de la masacre de Deir Yassin que incluían a mujeres y niños y los pasearon triunfales por las calles de Jerusalén Occidental, donde los residentes judíos les insultaron, escupieron y lanzaron piedras. Un miembro de la Haganá observó «tres camiones conducidos lentamente de arriba abajo de la Avenida Rey Jorge V llevando hombres, mujeres y niños con las manos encima de sus cabezas, vigilados por judíos armados con metralletas Sten y rifles». Al parecer estos prisioneros fueron masacrados después de ser paseados en parada. Por ejemplo, Meir Pa’il de la inteligencia de la Haganá informó el día después de la masacre de haber visto a cinco hombres palestinos que habían desfilado por las calles de Jerusalén Occidental y ver después sus cuerpos sin vida tirados en una cantera de un vecindario de la ciudad.

La masacre de Deir Yassin llevó al éxodo masivo del pueblo palestino en 1948, que huyó de sus tierras que actualmente ocupa el estado de Israel aterrorizado por que le pasara lo mismo que lo que le pasó a los habitantes de Deir Yassin. El estado de Israel nació de la tierra ensangrentada de Deir Yassin y del terror que su matanza y destrucción causó, y una paz justa entre los estados de Israel y Palestina tiene que enmendar la limpieza étnica que ocurrió tras la masacre. Una paz sólida entre israelíes y palestinos y una solución política que podría ser de dos estados distintos pero unidos, quizás siguiendo el modelo de Austria-Hungría, solo serán duraderas si se permite el derecho de retorno de los palestinos expulsados en 1948. Que los Hijos de Abraham, judíos y palestinos, hermanados de sangre por la genética moderna, vivan un día en paz y armonía en la Tierra Santa como Dios manda.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

Fuente: RT Actualidad

La mujer que rescata sonrisas en el checkpoint

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Brasil no quiere empresa de «seguridad» israelí en Río 2016, por violación a los DD. HH.

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La empresa israelí ISDS ha sido contratada por 2.200 millones de dólares para proporcionar la seguridad en las Olimpiadas de Brasil 2016. El historial de esta compañía está íntimamente ligado a la represión de los pueblos palestino y latinoamericano, habiendo colaborado con dictaduras de la región.

ISDS y Río2016

El 22 de octubre el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Río 2016 anunció la elección de la empresa israelí ISDS como empresa “integradora” de la seguridad de los Juegos Olímpicos. Los medios informaron que el contrato incluye:

  • Como “integradora” de todo el sistema de seguridad (gastos totales de 2.200 millones de dólares), ISDS creará los planes de “seguridad” y monitorización que serán implementados en toda la ciudad durante los Juegos. ISDS entrenará al personal de seguridad y proporcionará equipos de control como escáneres y otros.
  • El logo de ISDS ocupará un espacio publicitario durante Río2016 por valor de 20 millones de reales (más de 6.2 millones de euros).
  • El vicepresidente de ISDS Ron Shafran explica que la compañía ofrecerá soluciones a problemas de “inteligencia”, “control de multitudes”, seguridad de grandes espacios, etc.

Ron Shafran declaró que ya cuentan “con equipos operando en Brasil, y que ya actuaron allí extraoficialmente [sic] durante el verano pasado en la Copa del Mundo”. ISDS también provee servicios de seguridad a Petrobras e Itaipú.

Empresa líder en crímenes contra la humanidad

Misión y servicios

Fundada en 1982, ISDS se enorgullece del hecho de haber sido fundada por exagentes del Mossad. El fundador y director actual es Leo Gleser, un excoronel de las fuerzas armadas israelíes. Se dice que entre las personas con las cuales ISDS ha trabajado en el pasado figuran algunas como Gerard Lachtanian, un traficante de armas armenio involucrado, entre otros, en el golpe de Estado de Honduras en 1984; Yehuda Leitner y Emile Sa’ada, antiguos miembros del ejércitos israelí, que muchos dicen haber desempeñado un papel en el caso Irán-Contras. Zelaya, el presidente de Honduras, informa que las armas utilizadas por los golpistas, proporcionadas por ISDS, fueron entregadas por empresas de Yehuda Leitner.

En una carta de presentación para los militares de Guatemala el 30 de abril de 1985, Sammy Sapyr, entonces director de la oficina guatemalteca de ISDS, describió que los servicios de la empresa incluyen: entrenamiento antiterrorista, formación de escuadrones antiterrorismo, vigilancia electrónica y colecta de informaciones, y la venta de armas, helicópteros y aviones. También ofrecía un curso de “terrorismo selectivo” bajo el título genérico de “formación a militares”. Además de esto, ISDS se especializó en interrogatorios y supervisión de presos en América Latina (en el contexto de las dictaduras ligadas a ISDS, esto significa torturas y detenciones ilegales).

La empresa está vinculada al Estado de Israel y forma parte del sistema de intervención militar israelí. Yossi Melman explica el funcionamiento de este sistema en un artículo escrito para el diario israelí Haaretz: “El Ministerio de Defensa, el Ministerio de Relaciones Exteriores o el Mossad reciben un pedido para proporcionar consultoría de seguridad o para entrenar fuerzas militares o de seguridad para el gobernante de un país, generalmente un tirano. Como las autoridades no pueden o no van a ayudar a este presidente directamente, y ven su petición tan importante para promover la seguridad y los intereses políticos, piden a una empresa privada prestar los servicios solicitados”.

Y, según Carl Fehlandt, un exvendedor de armas de ISDS en Guatemala entre 1982 y 1986, “el gobierno israelí controla ISDS y quien reparte las cartas es el Ministerio de Defensa”.

Operaciones y experiencias en América Latina

Según informes de prensa, sólo en América Latina ISDS ha estado envuelta al menos en el apoyo de las siguientes dictaduras y golpes de Estado:

Honduras

Entre 1981 y 1984, ISDS formó en Honduras tanto a guardaespaldas del presidente Roberto Suazo Córdova como a los hombres del general Gustavo Álvarez Martínez, jefe de las fuerzas armadas y promotor de la guerra sucia contra la izquierda hondureña. Gleser, de ISDS, contrató a los exmiembros del ejército israelí Yehuda Leitner y Emile Sa’ada para ayudar a entrenar a los miembros del conocido “Batallón 3-16″ de Gustavo Álvarez Martínez, escuadrón de la muerte privado del general.

Se acusa a ISDS de estar involucrada en la desaparición de 191 personas durante el golpe contra el presidente Zelaya de 2009. Además, se señala que ISDS proporcionó armas a Yehuda Leitner que más tarde fueron utilizadas contra la embajada brasileña.

El Salvador

Autorizada por el gobierno israelí, ISDS habría proporcionado instructores y vendido material militar al gobierno de El Salvador para formar unidades especiales contra la guerrilla de izquierda.

Guatemala

Además de la carta de presentación de ISDS a los militares guatemaltecos reproducida en los medios, el propio general Ríos Montt declaró a un periodista de la cadena de televisión ABC que el golpe que lo llevó al poder tuvo tanto éxito “porque muchos de nuestros soldados fueron entrenados por Israel”.

Nicaragua

El general hondureño Walter López Reyes informó que los hombres de ISDS entrenaron a los Contras nicaragüenses en la base de Tamara, cerca de Tegucigalpa.

Venezuela

ISDS suministró servicios de seguridad a petroleras venezolanas poco tiempo antes del golpe fracasado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez.

Brasil

ISDS fue acusada de haber suministrado armas a Yehuda Leitner que fueron utilizadas contra la embajada de Brasil en Honduras, donde se refugió el presidente Zelaya. Con una tecnología nueva, las armas químicas provocaron diarrea, vómitos, hemorragias nasales y problemas gastrointestinales.

Los periodistas Peru Egurbide y Ferran Sales afirman que ISDS también trabajó en México, Perú y Ecuador, este último durante el gobierno de León Febres Cordero.

Teniendo en cuenta para quién trabaja, el hecho de que Leo Gleser diga que “nunca rompí la ley” vale muy poco.

En defensa de la lucha de los pueblos

ISDS es, al mismo tiempo, un símbolo de los crímenes contra el pueblo palestino y contra los pueblos latinoamericanos.

El contrato de Río2016 con ISDS viola:

  • El llamamiento al Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel. En 2005 la sociedad civil palestina inicó el movimiento internacional de BDS como forma eficaz y concreta de apoyo a la causa palestina y en la defensa de los Derechos Humanos.
  • El llamamiento al embargo militar a Israel. En 2011 la sociedad civil palestina publicó un llamamiento al embargo militar contra Israel para fortalecer esa campaña central en el marco del BDS.

Fuente: Fora ISDS! – Símbolo Dos Crimes Contra O Povo Palestino E Os Povos Latino-Americanos, Stop the Wall, 28/11/2014.

http://boicotisrael.net/bds/rio-2016-isds-represion-palestina-latinoamerica/

El corazón de Jenin. Documental para Semana Santa y Pesaj.

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Ahmed

El Corazón de Jenin es la historia de Ahmed Khatib, un niño palestino de doce años que fue asesinado por soldados israelíes mientras jugaba con una pistola de juguete en un campamento de refugiados palestino en Jenin. En el plazo de doce horas su padre tomó la decisión de donar seis de sus órganos para salvar la vida de seis niños y niñas. El corazón de Ahmed late ahora en el cuerpo de una niña judía, de padres ultraortodoxos. Ha pasado un año y medio desde que Ismail donó los órganos de su hijo y hace un viaje por los territorios ocupados visitando a las familias beneficiarias para saber cómo les ha cambiado la vida.

 

Fuente: http://trastosdecris.blogspot.com/2011/06/el-corazon-de-jenin-terrible-y-hermoso.html

Similitudes entre el apartheid en Israel y Sudáfrica

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apartPor Ben White.

22/7/2013·. A medida que el mundo reflexiona sobre el legado de Nelson Mandela y su lucha contra el apartheid en Sudáfrica, algunos han recordado su famosa observación: «Sabemos muy bien que nuestra libertad está incompleta sin la libertad de los palestinos.»

Ese vínculo especial entre dos pueblos y sus luchas nacionales  ha contribuido a aumentar los esfuerzos sudafricanos para cuestionar los continuos abusos de derechos humanos y la sistemática discriminación a la que son sometidos los palestinos.

Hace unas semanas, el embajador de Sudáfrica en Israel aprovechó la oportunidad de su partida para criticar las políticas israelíes como una «réplica del apartheid». Ismail Coovadia también rechazó un regalo de 18 árboles plantados en su nombre por el Fondo Nacional Judío, una organización que ha desempeñado un papel importante en el desplazamiento de los palestinos.

No muchos países tienen embajadores que hablen de sus políticas en términos de apartheid. Viniendo de un diplomático sudafricano respetado, la afirmación es aún más dolorosa. Es un reflejo de cómo los políticos de Sudáfrica y de la sociedad civil han adoptado cada vez más la solidaridad con los palestinos y tomado la delantera en cuanto al  BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) e iniciativas relacionadas.

Pretoria ha exigido el etiquetado de los productos de los asentamientos, a pesar de una importante presión para no hacerlo. También ha habido notables expresiones de apoyo al boicot palestino en las universidades y los sindicatos.

Esto sucede mientras las políticas de Israel hacia los palestinos son calificadas, cada vez con mayor frecuencia, en términos de apartheid por los observadores en Palestina e Israel y a nivel internacional.

En Sudáfrica existe el recuerdo de la histórica relación de Israel con el régimen del apartheid. Un punto de referencia excelente es el libro ‘The Unspoken Alliance: Israel’s Secret Relationship with Apartheid South Africa’de Sasha Polakow-Suransky, que explora los lazos entre Israel y el régimen sudafricano de la época.

La relación de Israel con el régimen del apartheid comenzó  a mediados de los años 1970, con el intercambio dela tecnología militar e inteligencia. Para algunos funcionarios de ambos lados, había también un componente ideológico. El  Primer Ministro Sudafricano Hendrik Verwoerd, afirmó que «los judios tomaron Israel a los árabes después que los árabes habían vivido allí durante 1.000 años. Israel, como África del Sur, es un Estado de apartheid».

Durante un período de unos 15 años, los ejemplos de la estrecha relación incluyeron un pacto en 1975 firmado por Shimon Peres y el entonces ministro de Defensa sudafricano PW Botha, y la colaboración de la industria de defensa israelí con el régimen de apartheid para eludir las sanciones internacionales. «La colaboración con el régimen racista de Sudáfrica» ​​por parte de Israel fue condenada en la Asamblea General de la ONU.

Sin embargo, lo que realmente ha golpeado a muchos en Sudáfrica y en otros lugares, son las similitudes entre el sistema de apartheid allí instaurado y las actuales políticas de Israel hacia los palestinos.

En 2002, el arzobispo Desmond Tutu escribió un artículo llamado ‘Apartheid en Tierra Santa’, y dijo que en su reciente viaje a Palestina / Israel había recordado «mucho de lo que nos pasó a los negros en Sudáfrica». En 2007, el Relator de Derechos Humanos de la ONU, John Dugard, profesor jurídico de Sudáfrica y experto apartheid, dijo que «las leyes y prácticas de Israel» en los territorios ocupados «sin duda se asemejan en muchos aspectos al apartheid».

El elemento común de ambos sistemas es la consolidación y la aplicación de la desposesión, asegurar el control, acceso a la tierra y a los recursos naturales para un grupo a expensas de otro. Sin embargo, también hay diferencias importantes.

Mientras que el sistema de apartheid requería el trabajo de los sudafricanos de color, en las colonias sionistas en Palestina se considera a la población local no judía de manera muy diferente: como un grupo que debe ser expulsado y no explotado. La razón por la que hay hoy en día, dentro de las fronteras anteriores a 1967 de Israel, una mayoría judía es porque la mayoría de los palestinos que hubieran sido ciudadanos del nuevo estado fue objeto de una limpieza étnica, sus aldeas destruidas y sus tierras expropiadas.

Aunque hay muchos ejemplos de segregación de hecho y la discriminación institucionalizada en Israel antes de 1967, la comparación del apartheid realmente comenzó a tomar fuerza cuando Israel amplió su colonización y control de la Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza.

El apartheid era, en cierto modo, un «Plan B»: una forma de mantener la hegemonía y el control judío – la protección de la etnocracia – cuando directamente, las expulsiones en masa no era una opción factible.

Un académico israelí, Oren Yiftachel, ha descrito la situación en Israel y los Territorios Ocupados – hablando de ellos como una sola unidad – como un «apartheid progresivo», en el sentido que con el tiempo ha surgido un estado de facto desde el río Jordán hasta el Mar Mediterráneo, en el que se les niega o se les concede diferentes derechos a los árabes y palestinos, por medio de ​​en tarjetas de identificación, localización, etc

La ocupación israelí de la Ribera Occidental, que en 2017 cumplirá medio siglo, se ha convertido en un complejo sistema de control y exclusión, con colonos judíos que viven entre los palestinos ‘no ciudadanos’ y cuya libertad de vivir en su propia tierra es gestionada por un sistema de apartheid y una burocracia de «permisos» y los obstáculos físicos.

Irónicamente, fue durante el llamado ‘proceso de paz’ de Oslo que los elementos de la comparación con el apartheid sudafricano empezaron a ser aún más claros.

En 1984, Desmond Tutu escribió que los territorios autónomos – bantustanes – promovidos por el régimen del apartheid sudafricon fueron privados de «integridad territorial o esperanza de viabilidad económica». Eran, escribió, simplemente «territorios fragmentados y discontinuos, que se encuentra en áreas improductivas y marginales del país» con «ningún control» sobre los recursos naturales o el acceso a las «aguas territoriales». Esto podría haber sido escrito hoy sobre los Territorios Ocupados en Palestina.

No solamente los métodos de represión israelí tienen paralelismos con el régimen histórico en Sudáfrica, políticas condenadas el año pasado por el Comité de Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Discriminación Racial en términos de «segregación» y como un incumplimiento de la prohibición de «apartheid « (PDF). Israel en el año 2013 se hace eco de los diplomáticos de Pretoria en los días pasados ​​cuando se trata de propaganda.

Así, por ejemplo, al igual que en los años 1970 y 1980, hoy el ministerio israelí de Asuntos Exteriores afirma que un boicot a los productos producidos en los asentamientos perjudica ante todo a los  trabajadores palestinos. Aún más revelador es que algunos políticos y figuras públicas israelíes, den hoy la voz de alarma acerca de las tasas de natalidad palestina, la igualdad y la perspectiva de una solución de un solo estado democrático en términos de «suicidio nacional», el mismo discurso utilizado por los apologistas del apartheid en Sudáfrica.

Para los sudafricanos, cuyo recuerdo del apartheid sigue intacto, Israel es un objetivo no sólo porque es un ejemplo que de un sistema repudiado, sino porque para la población indígena colonizada, el apartheid de hoy es peor. El editor de un periódico sudafricano, Mondli Makhanya, lo recalcó en 2008 después de un viaje a Oriente Medio: «Me parece que a los israelíes les gustaría que los palestinos desaparecieran. Nunca hubo nada de eso en nuestro caso. Los blancos no esperaban hacer desaparecer a los negros».

De los combatientes veteranos y líderes como Nelson Mandela, Desmond Tutu y Ronnie Kasrils, a los activistas de derechos humanos que trabajan en iniciativas como BDS Sudáfrica y Open Shuhada Street, algunas de varias campañas en favor de los derechos palestinos, hay un reconocimiento que los palestinos se enfrentan a una lucha por la dignidad, la igualdad – y la vida misma – similar a la que una vez se llevó a cabo, y se ganó, en Sudáfrica.

Acerca del Autor

Ben White es un periodista independiente y autor del libro ‘Apartheid israelí: una guía para principiantes’ y ‘Los palestinos en Israel: segregación, discriminación y democracia’

Manitiene un blog con artículos y análisis sobre Palestina e Israel en benwhite.org.uk

En Twitter: @benabyad

Fuente: Israel’s similarity to South Africa’s apartheid is more than skin-deep

Ilustración de Mandela por Pep Montserrat

Ben White – Traducción: Palestinalibre.org