Entrevista a Leila Khaled: No vamos a liberar Palestina con rosas

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Leila-Khaled-e1411489040651-200x300Texto y fotografía: Yasna Mussa.

Su imagen se difundió en todo el mundo luego de convertirse en la primera mujer en secuestrar un avión en 1969. Con más de 50 años de vida política activa, esta palestina sigue creyendo en la revolución y luchando por volver a su hogar en Haifa.

El pasado 26 de agosto Israel detuvo los bombardeos contra la franja de Gaza. Luego de 51 días de masacre, el gobierno de Netanyahu pactó con la resistencia palestina una tregua temporal patrocinada por Egipto. Los casi dos meses de ataques indiscriminados contra los palestinos apagaron 2.160 vidas, destruyeron miles de hogares, dejaron a más de 11 mil personas heridas y acabaron con la poca infraestructura que quedaba en un pequeño territorio sometido a bloqueo por más de 7 años.

Al otro lado de la frontera, en Amán, capital de Jordania, está Leila Khaled. La mujer de 70 años observa, escribe, lee y trabaja sin parar. Su vitalidad desafía los prejuicios sobre la edad y confirma el carácter que posee una exguerrillera, más allá del mito.

Esta mujer —la sexta de 12 hermanos, de padres libaneses, nacida en Haifa, militante del Frente para la Liberación de Palestina (FPLP)— fue la encargada de secuestrar un avión en 1969. La operación política buscaba llamar la atención mundial, recordarles que había un pueblo que vivía bajo ocupación o repartido en distintas latitudes siendo parte de una diáspora que atesoraba las llaves de sus casas esperando volver.

En 1970 la operación se repitió, pero esta vez Leila Khaled y su compañero de misión, el nicaragüense Patrick Argüello, no lograron su objetivo. En el avión se encontraban 4 agentes secretos israelíes, quienes frustraron el secuestro, asesinaron a Argüello y detuvieron a Leila Khaled, a quien entregaron a las autoridades inglesas.

Es la misma Leila Khaled que aparece en fotos, póster y esténciles ataviada con un hatta palestino y cargando un rifle AK 47, quien me recibe en las oficinas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Amán, Jordania. La misma que se sometió a 6 cirugías plásticas de nariz y mentón, para cambiar su apariencia y pasar desapercibida, luego de que esa imagen se convirtiera en ícono, llenara portadas y apareciera en noticieros que se repetían la misma pregunta: ¿Quién es la misteriosa mujer palestina que secuestró un avión?

44 años después, intentamos responder la misma pregunta.

Usted es una víctima directa de la Nakba. Tuvo que dejar su hogar en 1948, apenas se creó el Estado de Israel. ¿Cómo fue esa infancia en Palestina y luego en el Líbano, donde tuvo que refugiarse?

Primero que todo, debo aclarar que mi familia es libanesa. Mis padres se instalaron en Palestina por el trabajo de mi papá y tanto yo, como todos mis hermanos, nacimos ahí. Cuando fue la Nakba (catástrofe) en 1948, fuimos con mi madre al Líbano. Para nosotros era lo más normal visitar el Líbano, porque cada año íbamos a visitar a la familia. Sin embargo, ese año fue distinto. Era la primera vez que íbamos en abril y no en verano, como acostumbrábamos.

Éramos 8 hermanos en ese entonces y yo era la número 6. Mi hermano mayor estudiaba en el Líbano, pero todos los otros estábamos en Haifa cuando sucedió la masacre de Deir Yassin, el mismo día de mi cumpleaños, el 9 de abril). El horror que causó en todos los palestinos, hizo que mi madre tomara la decisión de partir, mientras que mi padre se quedó luchando por Palestina.

Mi madre tenía miedo, como todas las madres. En el camino a Tyr (en el sur del Líbano) y vimos a la gente caminando. Mi madre iba llorando. El chofer le dijo que parara de llorar, porque los niños lloraban también pero todo el tiempo mi madre estuvo llorando.

Cuando nosotros crecimos le preguntamos sobre este incidente y ella dijo: nosotros somos privilegiados porque vinimos en auto cuando el resto de la gente iba caminando con todos sus hijos y las pocas cosas que pudieron sacar.

Recuerdo un hecho en especial que me marcó: Cuando estábamos en la casa de mi tío, vimos que los árboles que la rodeaban estaban llenos de naranjas. Entonces nosotros, como hacen los niños, fuimos y tomamos algunas. Mi madre estaba muy molesta. Ella nos dijo “esto no es de ustedes. No tienen derecho a sacarlas. Las suyas están en Palestina” —cuenta Khaled con la mirada perdida en sus recuerdos—. Esa fue la primera lección que recibimos y que nos dijo que debíamos volver a Palestina. Desde el primer minuto, supimos que eso no era nuestro, así que desde ese momento odié las naranjas.

Aunque teníamos dónde vivir, íbamos a la escuelas que la UNRWA había instalado para los refugiados. Mi niñez fue como la todo palestino refugiado, en la que la primera escuela fue en una gran carpa abierta, donde habían 10 clases. Y en invierno era realmente duro.. Recuerdo que nunca tuve un uniforme o ropa nueva. Siempre eran cosas usadas que la UNRWA nos entregaba. Tampoco celebramos un cumpleaños o el Eid (celebración musulmana). Mi madre siempre dijo que lo haríamos cuando volviéramos a Palestina, entonces yo crecí esperando volver. Todo el tiempo yo sentí que nada era nuestro. Que nuestras cosas, lo que amábamos, estaba en Palestinas así que teníamos que hacer algo.

Aunque ahora usted vive en Jordania, viaja regularmente a Líbano ¿Cómo observa la situación actual de los refugiados palestinos allí?

La situación en los campos de refugiados sigue igual de precaria que en esa época. Los palestinos necesitan un permiso especial para trabajar y los libaneses no se los otorgan. Hay cerca de 70 profesiones que están prohibidas y que no pueden ser utilizadas. Médicos, profesiones, ingenieros, periodistas y otros oficios, sólo pueden trabajar en la UNRWA y en los campos de refugiados, que son como ghettos. A veces la UNRWA no tiene plazas de trabajo o las que hay no corresponden a las demandas de los palestinos.

Al mismo tiempo, muchos de estos campos fueron destruidos totalmente. Ellos intentaron destruir Sabra y Shatila en 1982, pero no pudieron, la gente no los dejó. Los palestinos no tienen derecho de construir una casa o una habitación en los campos de refugiados. El año 2007 destruyeron completamente el campo Nahr el bared y la gente tuvo que huir para comenzar todo de nuevo, sin nada.

Después de 1982, la misión principal de los palestinos en el Líbano ha sido conquistar sus derechos civiles y sociales, que se ven privados. Cuando logren esto podrán participar en la lucha por el derecho al retorno. Este derecho no es sólo un concepto, sino también una cultura.

Considerando el contexto social y cultural del Mundo Árabe ¿cómo fue para usted, como mujer, involucrarse en política en los años 60s?

Para mi fue natural. Mi familia es una familia política. Mi hermano mayor estudiaba en la Universidad Americana de Beirut y entró a participar en el Movimiento Nacional que integraban George Habash y Wadi Haddad, entre otros. Una de las misiones de este movimiento fue organizar a las familias. Así que él influenció a mis hermanas mayores y ellas a mí.

En nuestra escuela, todos los profesores eran palestinos, refugiados como nosotros, así que muchos de ellos entraron en el Movimiento Nacional y algunos de ellos a otros partidos. Este movimiento llamaba a la liberación de Palestina y estaba por el derecho al retorno. La primera vez que quise entrar, no me lo permitieron porque sólo tenía 14 años.

La gente imagina que acá la mujer no tiene participación, pero es ignorar la realidad y la historia palestina. Desde siempre la mujer ha participado masivamente en los partidos políticos y en la resistencia. Somos un pueblo sumamente político y la mujer palestina es protagonista en distintos frentes. Yo decidí participar en un campo de entrenamiento y en operaciones políticas, y mis compañeros siempre me respetaron y respaldaron.

Resistir para existir

Usted participó y respalda hasta hoy la lucha armada ¿cuál es la diferencia entre resistencia y terrorismo?

Lo que hace Israel es terrorismo. En esta invasión, Israel se mostró como el Estado fascista y de apartheid que es. Por esta razón nosotros comenzamos nuestras acciones de secuestros, porque nosotros no éramos tratados como seres humanos con derechos. Es por eso que tuvimos que llamar la atención del mundo, porque ellos no reconocían nuestros derechos a tener ropa, a tener una casa, a poder vivir en nuestra patria y sustituyeron esto por el derecho de Israel a existir, a estar allí. Esto es injusto y lo tenemos que cambiar.

Israel ha exigido que se negocie. Hemos aceptado y la OLP ha negociado durante 20 años y qué ha pasado después de eso. Durante 21 años de negociaciones han aumentado los asentamientos, con más colonos y los colonos son en sí otro ejército; demuelen las casas, construyen un muro de apartheid, han metido en prisión a miles de activistas a quienes tratan como criminales. Israel ha violado todo tipo de leyes y se considera así mismo dentro del derecho internacional. Hasta ahora, Israel no ha sido condenado por todos sus crímenes, ahora es tiempo de que pague, así que no podemos permitir que siga avanzando en nuestra patria, tenemos que pelear.

No vamos a liberar Palestina con rosas o con negociaciones. Esto es un asunto político, no sólo humano. Si Naciones Unidas me hace elegir entre comida o volver a mi casa, yo prefiero volver a mi casa. Yo no quiero estar en un campamento de refugiados todo el tiempo, que de seguro será destruido también por Israel o por sus colaboradores. No es suficiente que la comunidad internacional llore después que Israel comete sus crímenes. El mundo debe prevenir esos crímenes, sin embargo, ellos solo reconstruyen después que Israel destruye.

Lo que hacemos nosotros es resistencia, para defendernos del ocupante. Y la resistencia está respaldada por la ley internacional: gente bajo ocupación o represión tiene el derecho a resistir, por todos los medios, incluyendo la lucha armada. Así que nosotros estamos luchando de manera legal. No es mi problema si alguien de Polonia vive en mi casa. Se tiene que ir de mi casa y si se quiere quedar, está bien, pero primero, nosotros tenemos que volver. Y una vez que resolvamos este problema de los refugiados podemos vivir todos en un Estado democrático donde la gente tenga sus derechos garantizados. Es nuestro derecho y no vamos a renunciar.

Si hay gente que viene de distintos lados y quiere quedarse ahí, no hay problema. Nosotros le ofreceremos soluciones humanas.
Entonces ¿Cuál es el rol activo y concreto que debe tener la comunidad internacional?

Necesitamos que las personas de cada país presionen a sus Estados para poder aislar a Israel.

Cuando la revolución comenzó, en mi partido decidimos cuál sería nuestro objetivo: Liberar nuestro país e implementar el derecho al retorno. Darle a los refugiados el derecho de volver a sus hogares, a su país, y esto está garantizado por el derecho internacional. Israel es aceptado en las Naciones Unidas con la condición de permitirles a los palestinos volver, pero hasta ahora nosotros somos refugiados. Y esta es la resolución 194. Nosotros ahora estamos preguntando : por qué las Naciones Unidas y la comunidad internacional no implementen sus resoluciones. Por qué no.

Y la resistencia está respaldada por la ley internacional: gente bajo ocupación o represión tiene el derecho a resistir, por todos los medios, incluyendo la lucha armada. Así que nosotros estamos luchando de manera legal. Así que no es mi problema si alguien de Polonia vive en mi casa. Se tiene que ir de mi casa y si se quiere quedar, está bien, pero primero, nosotros tenemos que volver. Y una vez que resolvamos este problema de los refugiados podemos vivir todos en un estado democrático donde la gente tenga sus derechos garantizados. Es nuestro derecho. Si hay gente que viene de distintos lados y quiere quedarse ahí, no hay problema. Nosotros le ofreceremos soluciones humanas. No como la solución de Israel: un genocidio contra nosotros. La comunidad internacional apoyó el boicot contra el Apartheid en Sudáfrica. Ahora es tiempo de que la comunidad internacional repita la experiencia para aislar a este estado de apartheid que se llama Israel.

Eso significa que aunque usted respalda la resistencia armada ¿También respalda otras formas de lucha como la campaña de Boicot, Sanciones y Desinversión (BDS, en sus siglas en inglés), que se define como una iniciativa no violenta de la sociedad civil?

Claro, apoyo esa campaña como también apoyo la campaña para que se liberen los prisioneros palestinos, incluyendo los diputados y los ministros. Creo que debemos usar tantos medios de resistencia como podamos: El político, el diplomático, el no violento. Durante más de 10 años los palestinos se manifiestan cada viernes en Bil’in, o cada semana en Nabi Saleh , en contra de la colonización, del muro, de la anexión de tierras y de las napas de agua. Todas estas manifestaciones son no violentas, pero Israel siempre responde con violencia, utilizando gases lacrimógenos, bombas, munición real.Por eso creo que todos los medios de resistencia son necesario.

Pero no hay que confundir. No podemos creer que sólo lo conseguiremos por medio de la resistencia no-violenta . Estamos frente a un Estado de apartheid, que además cuenta con el apoyo de Estados Unidos, y en general, de todo Occidente. Hasta que no logremos equilibrar las fuerzas, no podemos pensar solo en ir a una mesa de negociaciones.

Menos aún cuando vemos cómo Ban Ki Moon se da la mano con Netanyahu, pregunta por el soldado israelí que está desaparecido, pero no pregunta por todos los niños palestinos que han sido asesinados. Las Naciones Unidas están controladas por Estados Unidos.

Por otro lado, el Consejo de Seguridad no dice nada por Gaza, pero sí critican el avión derribado por las milicias en Ucrania. El Consejo de Seguridad no respalda a las víctimas, sólo se preocupa de condenar a Rusia, pero no condena a Israel por derrumbar casas con niños en el interior, destruyéndolas sobre sus cabezas.

Las negociaciones patrocinadas por Estados Unidos promueven la creación de dos Estados. ¿Qué opina de esta solución considerando su histórica defensa al derecho al retorno?

No estoy de acuerdo con dos Estados. Por qué. Por qué construir dos. Dónde. ¿En la luna? La mayoría de la tierra fue confiscada y ahora hay 600 mil colonos en Cisjordania y ahora mismo nos están asesinando en Gaza. Ellos no lo permitirán. Incluso cuando se solicitó un corredor humanitario en El Cairo para evacuar a los heridos ellos no lo permitieron. Dónde construiríamos este Estado. Nosotros queremos un Estado democrático en Palestina, donde seamos iguales, en deberes y derechos. Esta es nuestra tierra, en la Palestina histórica, un Estado multicultural como existe en muchos países del mundo.

La comunidad internacional parece sorprendida y espantada ante esta nueva masacre que Israel denominó “Operación Margen Protector”. Sin embargo, los palestinos saben que estas masacres se repiten cada cierto tiempo, convirtiéndose en una limpieza étnica ¿Qué le parece que esta nueva masacre ocurra justo después del acuerdo de unidad entre las fracciones palestinas?

No me parece una coincidencia. Israel quería elecciones y no le gustó el resultado de esas elecciones y boicoteó la voluntad del pueblo palestino que fue elegir a Hamas. Ahora todas las facciones palestinas, no sólo Hamas y Al Fatah, sino también la Jehad, el FPLP, el FDLP, etc, hemos creado un comité bajo el paraguas de la OLP para poder dialogar y tener elecciones del Consejo Nacional Palestino para Gaza y Cisjordania. Esa es la unidad que buscamos, una unidad inclusiva donde estén representados todos los palestinos, pero Israel no lo quiere permitir y utilizará cualquier excusa para atacar.

La solidaridad de los pueblos

Leila Khaled siente un profundo lazo con América Latina. Para ella, se trata de un continente hermano con el que siente más cercanía y solidaridad que con muchos países árabes. En tiempos de la guerrilla latinoamerica, en que los pueblos de Nicaragua, Cuba, Chile y Argentina, entre otros, luchaban contra dictaduras locales o intervenciones extranjeras. Leila Khaled conoció a muchos de estos militantes e incluso combatió con ellos, como fue el caso de Patrick Argüello, su compañero en el secuestro frustrado del vuelo 219 de Ámsterdam a Nueva York.

En esa ocasión, portaba un pasaporte hondureño falso con una identidad ajena. María Luna fue el nombre que utilizó y que hoy recuerda con picardía: -Me gustaba el nombre, pero no hablaba nada de español. Sólo sabía decir “Sí, señor”. No sabía nada de español y todavía no sé nada de español.- comenta con gracia, mientras bebe sorbos de café.

¿Cuál es su opinión sobre los gobiernos y estados latinoamericanos que han manifestado su respaldo a Palestina y condenado a Israel en las últimos acontecimientos?

Esto ha sido un gran apoyo a los palestinos y ellos han hecho más que cualquier otro país. Depende, por supuesto, de los gobiernos cambiar la actitud y la política, y eso, en todas partes, lo aprecian. En Gaza la gente dice: “No son los árabes nuestros hermanos, son los latinoamericanos”.

Desde el comienzo Venezuela y Bolivia han cortado lazos con Israel. Ahora en Bolivia han cancelados los acuerdos de visa con Israel. En Chile, en Argentina, Perú y Brasil han llamado a consulta a sus embajadores. Bolivia catalogó a Israel como un Estado terrorista. Esa es una excelente actitud y es lo que necesitamos.

Fuente: http://www.oicpalestina.org/?p=18983

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