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Israel debate ley que impedirá devolver Jerusalén a Palestina

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Jerusal-n

El Parlamento de Israel dio el pasado miércoles su aprobación inicial a un proyecto de ley destinado a evitar que el gobierno entregue a los palestinos partes de Jerusalén en un futuro acuerdo de paz.

El proyecto de ley superó su primer obstáculo luego de que los legisladores lo aprobaran en una lectura preliminar con una mayoría de 58 frente a 48. La votación significa que el proyecto de ley ahora debe pasar tres rondas más antes de ser aprobado, difundió Xinhua.

La legislación propuesta estipula que cualquier acuerdo de paz que incluya un retiro de tierras en Jerusalén o del anexado Jerusalén Oriental requerirá el apoyo de una mayoría especial de 80 legisladores del Parlamento de 120 escaños.

La promotora del proyecto, Shuli Moalem-Refaeli del partido de extrema derecha Hogar Judío, dijo que el objetivo del proyecto “es evitar concesiones como parte de acuerdos diplomáticos.”

“Jerusalén nunca estará en la mesa de negociación”, sostuvo en un comunicado.

“El Estado de Israel no permitirá el establecimiento de un Estado palestino que tenga como capital a Jerusalén. Tengan en mente que Jerusalén es la capital del pueblo judío y que seguirá siendo la capital del pueblo judío por toda la eternidad”, señaló.

Israel se apropió de Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza en 1967. Posteriormente se anexó Jerusalén Oriental, en una acción que nunca fue reconocida internacionalmente. Israel afirma que ambas partes de la ciudad son su capital “eterna e indivisible”, mientras que los palestinos ven a Jerusalén Oriental como la capital de su futuro Estado.

El futuro de Jerusalén es uno de los asuntos más polémicos entre israelíes y palestinos.

ASENTAMIENTOS ILEGALES

La aprobación en su fase inicial de esta ley se da un día después de que el presidente de China, Xi Jinping, exhortara a la comunidad internacional implementar de forma efectiva la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y detener de inmediato toda construcción de asentamientos en los territorios ocupados de Palestina.

La resolución, adoptada el 23 de diciembre del 2016, condena los asentamientos de Israel en territorio palestino ocupado por considerarlos ilegales y urge a Israel a cesar la construcción.

Reunido con su homólogo palestino, Mahmoud Abbas, en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing, Xi propuso el establecimiento de un mecanismo de diálogo tripartita con Palestina e Israel para desarrollar importantes proyectos destinados a ayudar a la parte palestina.

China considera a Palestina e Israel socios importantes en la Iniciativa de la Franja y la Ruta propuesta por Xi en 2013, con el objetivo de construir una red de comercio e infraestructura que conecte a Asia con Europa y África.

Por otra parte, Xi anunció que organizará este año un simposio sobre la paz entre Palestina e Israel para aportar ideas con el fin de resolver la cuestión palestina.

 

Fuente: https://es.news-front.info/2017/07/21/israel-debate-ley-que-impedira-devolver-jerusalen-a-palestina/

Sarit Jacobsohn, exsoldado israelí: “Israel es el Estado más fascista que conozco”

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Miguel Hernández.- 3 Ene. 2015 – Sarit Jacobsohn es una artista israelí de 42 años. Sarit proviene de una familia de judíos alemanes, polacos y rusos que llegaron a Palestina mucho antes de la creación del régimen sionista.

En los años 20, debido a los enfrentamientos entre las organizaciones sionistas y la población local, decidieron irse a Chipre, ya que temían sufrir las represalias del pueblo palestino ante los crecientes ataques por parte de las organizaciones sionistas.

Cincuenta años más tarde, en la década de los 70, su madre decidió volver a Palestina. En aquellos tiempos Sarit tenía unos 6 años. Desde entonces vivieron en Tel Aviv.

¿Vives en Israel en la actualidad?

No, actualmente vivo en Tennessee, Estados Unidos. Después de dejar el servicio militar decidí irme de Palestina, ya no quería vivir ahí.

¿Y tu familia? ¿Aún vive en Tel Aviv?

No, mi madre volvió a Chipre y mi hermana mayor vive en Inglaterra. Mucha gente se está yendo de Israel. Sobre todo en el caso de una mujer no es un buen lugar para vivir, hay muchísimas violaciones y lo peor es que el gobierno, el ejército y la seguridad toleran esta violencia contra la mujer. Es parte del proceso de corrupción de la propia sociedad israelí por tantos años de ocupación.

¿Qué idea tenías de los palestinos cuando eras pequeña? ¿Qué sabíaas de la ocupación, el conflicto, etc.?

Cuando era pequeña solo sabía que los palestinos eran una gente que vivía en el mismo país que nosotros y que nuestro gobierno estaba enfrentado con algunas de sus facciones. Y podría decir que tenía miedo de esas facciones de palestinos.

¿Cuál fue la primera experiencia que te hizo pensar que algo estaba mal en Israel?

Bueno, cuando recién habíamos llegado le ofrecieron a mi madre ir a vivir a un asentamiento en Cisjordania. Ahí no pagaríamos impuestos, nos darían una casa enorme pagando muy poco, la comida ahí la venden a menos de la mitad del precio real y más ventajas de este tipo. A pesar de ser muy pequeña le dije a mi madre que no quería, que seguro que había algo mal si nos daban tantas cosas a cambio de vivir ahí. Por suerte mi madre no aceptó. Años más tarde, mi hermana, 8 años mayor que yo, tuvo que ir a hacer el servicio militar obligatorio, y recuerdo que siempre que venía a casa nos contaba las cosas horribles que les obligaban a hacer.

¿Esta fue la experiencia que te abrió los ojos?

No realmente. La experiencia que podría decirse que me abrió definitivamente los ojos fue a los 16 años. Entonces una profesora en el colegio nos dijo que las organizaciones terroristas sionistas que operaban en Palestina antes de la creación de Israel, son las que se convirtieron en 1948 en el ejército israelí. ¡Debió ser muy izquierdista! (risas)

No hay que olvidar que todas estas organizaciones sionistas son el origen del terrorismo moderno.

¿Has estado alguna vez en Gaza o Cisjordania?

Sí, en los dos sitios. Toda la vida me dijeron que no podía ir ahí, que era peligroso y que me querrían matar. Por suerte no les hice caso y fui, una de las ventajas de ser rebelde (risas).

¿Y cómo fue tu experiencia?

Desde el primer momento vi que lo que me habían dicho era mentira. Los palestinos fueron maravillosos conmigo. Y puedo decir que no he conocido a ningún israelí que haya sido recibido con rechazo o violencia por parte de los palestinos en Gaza o Cisjordania, a pesar de todos estos años de opresión, todos los israelíes que conozco que han estado ahí han tenido experiencias parecidas a la mía.

Háblanos de tu experiencia en el ejército.

Fue el infierno. Nunca sentí miedo de ser herida o muerta, pero estaba aterrada ante la idea de tener que hacer daño a alguien. En el campo de entrenamiento nos hacían hacer guardia por turnos, yo lo odiaba, no podía parar de pensar que no quería disparar a nadie.

¿Dónde fue tu entrenamiento?

No lo sé. Nos llevaban de un sitio a otro sin decirnos nada. No sabíamos donde estábamos la mayor parte del tiempo. Un día, de repente, nos dijeron que estábamos en el Líbano y nos ordenaron que cargáramos nuestras armas. Yo no lo hice, no cargué mi arma, y hoy me siento muy orgullosa de mí misma por ello. Simplemente creo que esa no es forma de entrar en el país de alguien.

¿Cuánto tiempo estuviste en el ejército?

Sólo cuatro meses. Desde el momento en que empecé estuve intentando dejarlo. Cada día iba a hablar con el psiquiatra para explicarle los motivos por los que no quería estar ahí. Le daba igual que yo no quisiera hacer daño a nadie. Un día, sin pensar que ese comentario tendría ninguna importancia, le dije que yo amo a los palestinos. Eso le cambió la cara, entonces si decidieron que yo no podía estar ahí y me echaron declarándome demente.

¿Tu caso es excepcional o hay más gente como tú?

Hay muchos casos así. Cada día cuando iba al psiquiatra tenía que esperar durante horas, eso estaba lleno de hombres y mujeres llorando desconsoladamente. Ellos me contaban sobre los crímenes de guerra y las atrocidades que habían cometido, y si yo intentaba consolarlos se ponían aún peor. Era imposible hacer que dejaran de llorar. Se hace muy difícil seguir viviendo cuando te das cuenta de las atrocidades que has cometido y el por qué las has cometido, por eso hay tantos suicidios en las IDF (Fuerzas de Ocupación de Israel), igual que en el Ejército de los Estados Unidos.

¿Cómo puede ser entonces que todas estas cosas sigan pasando? ¿Cómo puede ser que la sociedad israelí lo acepte?

Hay varios motivos, pero el principal es la islamofobia y el racismo que hay en Israel. Desde pequeño te educan para temer a los árabes y a los musulmanes. A mí se me pasó cuando fui de vacaciones a Egipto. De golpe vi que todo eso era mentira y que la sociedad árabe es mucho mejor que la nuestra en algunos aspectos. Desde luego es mucho menos capitalista, para ellos las relaciones humanas son más importantes.

¿Ha sido difícil para ti tener esta posición política y social?

Sí, mucho. Para empezar, perdí a la mayoría de mis amigos. Además se hace difícil aceptar que la gente que querías, tus amigos, tus vecinos, son partícipes de algo tan horrible. Que lo aceptan e incluso colaboran con ello.

¿Cuál es la solución que tú defiendes?

Para mí el problema es de derechos humanos. Para mí no existe el conflicto religioso. Yo me entiendo perfectamente con los musulmanes de todo tipo, poco religiosos, muy religiosos, nada religiosos. Nuestras religiones son muy parecidas y tienen los mismos valores. Por lo tanto yo ni quiero ni creo en la separación de dos Estados. Yo defiendo la solución de un Estado palestino en que todos vivamos en igualdad de derechos. Yo quiero vivir con mis hermanos y hermanas palestinos, porque así es como los veo, como mis hermanos.

Espero un día poder volver a Palestina en esas condiciones. Y desde luego si se dieran los dos Estados iría antes a vivir al Estado palestino que a Israel. Tengo demasiado odio contra la que en teoría es “mi gente” por todo lo que han hecho y siguen haciendo. Creo que no saben nada de lo que es ser judío. A mí cuando estudié la Torá me enseñaron cosas totalmente opuestas a lo que están haciendo los sionistas desde hace casi siete décadas.

¿Crees que hay alguna posibilidad de cambio dentro de la sociedad israelí?¿ O crees que por fuerza el cambio tendrá que venir de fuera?

El cambio tiene que venir de fuera. En Israel hay mucha gente, más de la que parece, trabajando y organizándose por la revolución y por la creación de un Estado con igualdad de derechos, sin embargo, Israel es el régimen más fascista que he visto en el mundo y nunca permitirá un cambio desde dentro. La gente de izquierda tiene miedo incluso de hablar, ya que su opinión les haría perder el trabajo. Por ello el BDS (campaña internacional de Boicot, Sanciones y Desinversiones contra productos, asociaciones e instituciones israelíes) es nuestra mejor arma para acabar con la ocupación y el genocidio en Palestina. También tenemos que hacer entender a la gente que los palestinos son semitas y que son los sionistas los auténticos antisemitas. Otra cosa que la gente tiene que saber y aceptar es que Israel está controlado por los Rothschild, ellos compraron Palestina después de apoyar a los nazis en Alemania y nunca han perdido el poder.

¿Hay alguna otra experiencia de la que quieras hablar?

Sí. Otra de las cosas que me abrieron los ojos fueron las amenazas de muerte. En el momento en que empecé a hablar abiertamente de la ocupación, el robo de tierras, la limpieza étnica y todas estas cosas, automáticamente empecé a recibir amenazas de muerte y demás mensajes horribles de la gente que hasta ese momento eran mis vecinos, mis conciudadanos. Eso me dejó en shock, porque si me hacían eso a mí, que soy judía e israelí como ellos, qué no harían a los palestinos a los que tanto odian y a los que no protege la ley.

Fuente: Correo del Orinoco y http://boltxe.info/?p=69605

Campanha nacional pelo fim do contrato da ISDS segurança israelense nos Jogos Olímpicos Rio 2016

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Fora ISDSComitê Olímpico RIO 2016: Contrata empresa sionista ISDS

Caros amigos, simpatizantes e  militantes internacionalistas

O Comitê de Solidariedade à Luta do Povo Palestino do Rio de Janeiro, em parceria com a ONG Stop the Wall,  recolhem assinaturas para o lançamento de uma Campanha conjunta pelo fim do contrato com a empresa israelense ISDS , contratada pelo Comitê Olímpico RIO 2016.

Abaixo segue o documento (abaixo assinado) para colher as assinaturas .

Envie a assinatura de sua entidade para

stopISDS@yahoo.com.br

O contrato com esta empresa, fundada pelos militares da Mossad nos envergonha e fere nossa dignidade!

O sionismo transformou a Palestina em um laboratório a céu aberto, onde testa seus instrumentos de guerra e tortura contra o povo palestino que luta contra a ocupação, o racismo e pela Palestina Livre.  Desta forma, assassina, prende e tortura crianças, jovens, homens e mulheres indiscriminadamente. Sendo esta uma vitrine dantesca e medonha para venda de seus produtos. Vende a morte, o sofrimento, a tortura para alegria dos carrascos dos povos que lutam.

Isso não é novidade, não é novo. Empresas de segurança israelenses já prestaram (e ainda prestam) enormes desserviços aos Direitos Humanos em todos os cantos do mundo, desde o Mundo Árabe, passando pela África até chegar aqui , em nossa América Latina.

Não podemos deixar a escolha de tal empresa no barato! Em nome de nossa dignidade, de nosso espírito de luta e do compromisso que temos com a solidariedade internacionalista com a Palestina, e com todos os povos que lutam, vamos dar início a esta Campanha com um abaixo assinado onde as Organizações políticas, sociais e sindicais manifestem seu repúdio ao Comitê Olimpico RIO 2014 pela empresa escolhida.

PELO FIM DO CONTRATO QUE NOS ENVERGONHA!

 OBS: SOLIDARIEDADE EM AÇÃO – TODOS JUNTOS –

Por favor, ajude a recolher as assinaturas das entidades representativas. Esse é um abaixo assinado para organizações. Esperamos poder juntar as assinaturas até o dia 10 de dezembro, quando iremos entrega-la. E viva a solidariedade internacionalista entre os povos!

Abaixo segue o documento (abaixo assinado) para colher as assinaturas

Abrimos um e-mail especial e específico para essa ação de solidariedade:

Envie a assinatura de sua entidade para

stopISDS@yahoo.com.br

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PELO FIM DO CONTRATO QUE NOS ENVERGONHA!

EMPRESA SIONISTA ISDS ASSUME SEGURANÇA DA RIO 2016 !

A israelense ISDS — ligada ao “terrorismo seletivo” na Palestina e em toda América Latina — vai coordenar a “segurança” da Rio2016.

A situação na Palestina está cada dia mais dramática. Os crimes israelenses de ocupação, limpeza étnica e apartheid continuam. Depois do massacre no qual Israel matou mais de 2200 palestinos, Gaza permanece completamente cercada.

No resto da Palestina, Israel intensifica a construção dos assentamentos, roubando mais terras, prendendo e torturando crianças e jovens e expulsando a população. O Muro do Apartheid encerra a população palestina da Cisjordânia em guetos cada vez mais herméticos. A política de genocídio e limpeza étnica conta com elevado apoio da sociedade civil israelense.

 A solidariedade com o povo palestino é mais urgente que nunca! Em 2005 a sociedade civil palestina iniciou o movimento global de boicote, desinvestimento e sanções (BDS) contra Israel, e pelo embargo militar em particular, como forma eficaz e concreta de apoio à causa Palestina e à causa dos direitos humanos.

 Com esse espírito, vimos a público denunciar a decisão do Comitê Organizador dos Jogos Olímpicos e Paralímpicos Rio 2016 de contratar a empresa militar israelense ISDS como empresa “integradora” responsável pela coordenação de toda a segurança (com um gasto total de 2,2 bilhões de dólares), pelo treinamento de policiais brasileiros e pelo fornecimento de equipamentos. Além disso, a ISDS vai receber espaço publicitário no valor de 20 milhões de reais.

 A ISDS é, ao mesmo tempo, um símbolo dos crimes contra o povo palestino e contra os povos latino-americanos.

A ISDS nasce das experiências desenvolvidas por Israel na repressão e no massacre do povo palestino, exportando essas técnicas, metodologias e tecnologias em particular para a América Latina. De acordo com documentação existente, a empresa esteve envolvida com as ditaduras e golpes em Honduras, Guatemala, El Salvador e com o treinamento dos “Contras” na Nicarágua. Na Guatemala, oferecereu abertamente aulas de “terror seletivo” na época do genocídio. Em Honduras, treinou os quadros da ditadura nos anos 80 e forneceu as armas que foram usadas no ataque à embaixada brasileira onde o presidente Zelaya estava refugiado.

 O contrato com a ISDS não é somente uma violação a Campanha Mundial do BDS em defesa da população Palestina. Contratar esta empresa, vinculada a violação dos Direitos Humanos na Palestina e na América Latina, é uma afronta às lutas desses povos pela soberania. Além disso, fortalece a política e a estratégia central dos EUA e de Israel de limitar a soberania dos povos afim de manter a dominação política, econômica e militar, de instaurar e apoiar ditaduras cruéis e de criar instabilidade. O único lugar que a ISDS pode ocupar na América Latina é no banco dos réus.

 Na defesa dos direitos do povo palestino, por uma Palestina livre e, em memória e em solidariedade às lutas populares de toda América Latina e em nome da nossa dignidade as organizações que assinam este documento fazem um apelo ao Comitê dos Jogos Olímpicos – RIO 2016 que cancele imediatamente o contrato com a empresa militar israelense ISDS.

PELO CANCELAMENTO IMEDIATO DO CONTRATO COM A ISRAELENSE ISDS !

1 – Comitê de Solidariedade à Luta do Povo Palestino do Rio de Janeiro.

Fonte: http://desacato.info/?p=99852

“Estado de Palestina”: Esto no es RECONOCIMIENTO

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free palestinePor Miko Peled.

Mientras sigue el reconocimiento de los países europeos del llamado “Estado de Palestina”, es obvio que este acto no es nada más que un viejo truco colonial desempolvado y reutilizado. El hecho de que sionistas liberales hipócritas como los escritores israelíes Amos Oz y David Grossman anden por ahí lo dice todo. En las relaciones triangulares entre europeos, régimen colonial en Palestina –Israel– y palestinos, todo sigue igual. Como siempre, los europeos lucran;  a Israel se le permite continuar con su régimen colonial brutal sobre Palestina y los palestinos permanecen solos. El reconocimiento del “Estado de Palestina” no es nada más que que lo que Franz Fanon llama “la farsa de la independencia nacional” (Franz Fanon, Los condenados de la Tierra). Le proporciona a un selecto grupo de palestinos la ilusión de poder con títulos como “Presidente” “Ministro” “Embajador,” el eterno favorito  “Jefe de Seguridad” y absuelve a los europeos de su complicidad con Israel.

Ahora hay, según algunos países europeos, un estado palestino. Miren, debe haber un estado hasta para Gran Bretaña y Suecia y algunos otros también lo han reconocido. Incluso tienen un “¡Presidente!” .  No importa  el hecho de que nada haya cambiado. Gaza sigue sitiada sin un levantamiento del bloqueo a la vista, los presos palestinos se consumen en las cárceles de los colonizadores, turbas armadas israelíes y la organización terrorista conocida como IDF aterrorizan palestinos, en el parlamento israelí se aprueban leyes racistas y ningún refugiado tiene autorización para retornar. Todos deberíamos recordar que no es nuevo  el reconocimiento de un “Estado” que no existe con el objetivo de adormecer la resistencia a un régimen colonial racista. Ya ha sido usado por los europeos en África y excolonias en otras partes del mundo y esto siempre ha sido bienvenido por los colonialistas liberales.

A los israelíes que están libres y disfrutan del privilegio del régimen racista en Palestina les gusta recordar a personas como mi papá, el general retirado Matti Peled y a otros como él que, aun permaneciendo sionistas, clamaban por el derecho de los palestinos a la autodeterminación, pero solo en un área pequeña, obviamente definida por Israel, para que podamos mantener nuestro régimen sionista y al mismo tiempo sentirnos unos iluminados.

Funciona bien para aquellos que condenan a Israel y sus políticas, pero igual quieren ver al estado de Israel como parte de la solución. Dicen que los “Dos Estados” son el primer paso para una democracia única, unificada, una declaración que demuestra la ignorancia de aquellos que la expresan.

En Palestina ya no es suficiente con denunciar la injusticia. Como personas conscientes debemos actuar para que cese la injusticia y esta sea reemplazada con un sistema libre y democrático. Pero muchos se olvidan que para alcanzar esto debe haber una lucha. Una verdadera lucha y no una versión  intelectualizada sugerida a menudo por algunos liberales;  es la única forma de derrotar los regímenes coloniales racistas.

Los sionistas liberales,  y hasta algunos progresistas, buscan seguir con las conversaciones y el debate. Es por eso que les gustan organizaciones como la Autoridad Palestina y las diversas ONG que han brotado en Palestina. Ellos reducen la lucha a un debate político-filosófico sobre la cuestión de los derechos humanos y la autodeterminación. Permiten que las personas vivan con la ilusión de que el colonialismo puede ser resuelto alrededor de la mesa de negociaciones. Promueven el engaño de que si los niños y niñas palestinos se pudieran conocer y jugar con niños y niñas israelíes en un campamento de verano  entonces un día todo estará bien. Pero los jóvenes israelíes retornan y sirven en las brutales fuerzas armadas del régimen colonial y los jóvenes palestinos retornan a los campos de refugiados, los diferentes campos de concentración y cárceles al aire libre que Israel les ha creado. Retornan para ser residentes indeseados en su propia tierra.

Pero, como Franz Fanon escribe en Los condenados de la Tierra, “el colonialismo no es una máquina de pensar, no es un cuerpo dotado de razón. Es la violencia en estado de naturaleza y no puede inclinarse sino ante una violencia mayor”. Mi padre y los otros sionistas liberales estaban equivocados y hoy en día sus sucesores también lo están. Porque no hay cómo detener esta máquina colonial una vez que esta ha comenzado. No se puede contener su hambre insaciable, su deseo de poder y su fuerza brutal. Es por eso que un “campo sionista de la paz” es una farsa: es por eso que no hay posibilidad de paz con el régimen de apartheid conocido como Israel.

A los gobiernos europeos nunca les gustaron las personas que no fueran blancas y cristianas como ellos. Tienen una historia de colonialismo brutal, de robo de tierras y recursos y uno se pregunta si África y partes del Oriente Medio no serían democracias prósperas hoy en día si no hubiese sido por las políticas asesinas y codiciosas de los colonizadores del pasado. Aquellos a los que nos importa de verdad y luchamos por la justicia en Palestina haríamos bien en no caer en los viejos trucos coloniales y es mejor que exijamos el reconocimiento de que Israel es Palestina ocupada, que todas las ciudades y pueblos israelíes son asentamientos ilegales y que es hora de liberar Palestina y su pueblo del régimen colonial ilegítimo conocido como Israel.

Traducción: Tali Feld Gleiser.

Fuente: http://mikopeled.com/2014/12/12/yes-to-the-struggle-no-to-recognition-by-miko-peled/

La batalla contra los traumas de la ocupación en Cisjordania

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Ihab es un psicólogo y clown palestino que trabaja para recuperar a niños traumatizados por la guerra/ Rafa Gassó

Ihab es un psicólogo y clown palestino que trabaja para recuperar a niños traumatizados por la guerra/ Rafa Gassó

Por Rafa Gassó.

Cuando Occidente se apresura en señalar a terroristas palestinos, sorprende conocer a un activista del “alma” como Ihab Ghafri, un chico pegado a una bonita y contagiosa sonrisa que le cubre el rostro de oreja a oreja. Pocas veces se pone serio. Quizá sólo al mostrar los vídeos que él mismo graba sin que le tiemble el pulso ni la imagen, a escasos metros de los tanques que ocupan, destruyen y matan compañeros y amigos de infancia -día sí, día también y desde que tiene uso de razón-, en las calles de Nablus, la ciudad cisjordana declarada “capital del terrorismo” por el Estado de Israel.

A sus 25 años, Ihab no es sólo un arrojado fotógrafo y videoperiodista. También es psicólogo de formación, da clases de matemáticas y por encima de todo es un ‘clown’ que utiliza todas sus artes para tratar de recuperar a cientos de niños traumatizados por una guerra discontinua y brutal que ha minado el ánimo de varias generaciones y que este verano ha alcanzado un clímax de barbarie en la vecina franja de Gaza.

Observándole nadie diría que su ciudad permanece rodeada de cuatro acuartelamientos militares y nueve controles, preparada para ser bloqueada y aislada por el gobierno en un tiempo récord de cinco segundos. Ni que conociese al primero de sus dos hermanos, encarcelados, cuando cumplió los cuatro años de edad o tuviese que esperar un lustro más para ponerle cara al segundo.

Ni que con apenas 13 años, en 2002, durante la Segunda Intifada, se hiciese voluntario de la Media Luna Roja Palestina socorriendo a los heridos, portando a hombros a los “mártires” y suministrando alimentos y medicinas a las familias de la sitiada ciudad vieja. Ni tampoco, mucho menos, que con 20 la nómina de sus seres queridos fallecidos bajo el fuego israelí, algunos de ellos en sus propias manos cuando trataba de evacuarlos, fuese ya tan alta.

“La sonrisa es una herramienta mágica que uso siempre, incluso en tiempos difíciles. Me da la fuerza para seguir haciendo cosas imposibles. Cuando miras a tu alrededor, ves tu pasaporte y te das cuenta de que no puedes viajar con él, ni siquiera a los países árabes…”, reflexiona. “Cuando una persona está dispuesta a hacer cualquier cosa para ayudar a otro, te hace sonreír”.

Quizá por eso, inmediatamente después de aquella Segunda Intifada creó con unos amigos el grupo de ‘teatro-clown’, Katakeet -en el que aún hoy sigue trabajando pese a que dos de ellos fueran detenidos y un tercero asesinado “a balazos”-, antes de obtener su licenciatura en Psicología con la ayuda de la ONG Human Supporters Associaton (HSA), socia contraparte de ese Festiclown organizado por Pallasos en Rebeldía, que le ayudó con una beca para compaginar sus estudios con el teatro y así poder ayudar a otros niños en el futuro.

“Al terminar el colegio comprendí que los israelíes tratan de destruir la mente y el ánimo palestinos, y me di cuenta de que necesitaríamos psicólogos. La cantidad de ayuda que necesitan nuestros niños es algo que ya solía ver desde pequeño. Yo mismo fui uno de esos niños”.

“Un día, cuando tenía 7 años, vi un circo de payasos pasar cerca de casa y uno de ellos me sonrió. Es una imagen que todavía recuerdo. Me tocó de tal forma que empecé a trabajar con un grupo de amigos en ‘teatro-clown’ y más tarde a usar el análisis psicológico para intentar ayudar a los niños y a sus familias. Estoy convencido de que cuando sonreímos siempre podemos reflejar nuestro lado humano y encontrar soluciones”.

La educación, la base de todo
“El sufrimiento psicológico del pueblo palestino es muy difícil de tratar”, explica Ihab. “A veces la terapia funciona y a veces no, porque es imposible cambiar la fisiología de una persona. Al menos, mientras siga viviendo bajo el mismo ambiente, en un entorno desprotegido y vulnerable debido a la ocupación. No hay que olvidar que los ataques y asaltos dirigidos a niños y mujeres ocurren todos los días”, cuenta Ihab. Y lo ilustra con algunos casos en los que ha trabajado, como el de un chaval que vio cómo su mejor amigo caía abatido ante los soldados israelíes. “Sufrió mucho su pérdida y esta se convirtió en un punto de inflexión en su vida.

Empezó a ver a su amigo en sueños y después de un tiempo se involucró en los grupos de resistencia palestinos hasta que una noche él también cayó abatido. Podrían haberlo detenido, pero prefirieron matarlo. El trauma provoca que un hombre vea la muerte como una salida fácil”. O el de uno de sus compañeros de clase cuyo hermano fue asesinado delante de sus ojos. Cuando el padre fue a ayudarlo, recuerda, también le dispararon y prohibieron la entrada de la ambulancia. “Las historias son innumerables. Y esta situación hace que las personas se vuelvan como en The Walking Dead; sólo cuerpos. Sin alma. Sin embargo, aún consiguen sonreír y vivir sus vidas”, insiste.

“Educar a los niños es construir una nueva generación”, explica Ihab. Un objetivo que lleva a cabo a través de la ONG enseñándoles a rechazar “esa realidad sin alma” que, dice, están creando los israelíes, y animándolos a ser creativos y a trabajar en equipo.

Destaca tres aspectos fundamentales. El primero, formar a esas nuevas generaciones impulsando sus actividades académicas y culturales incidiendo en el uso de técnicas para proteger su salud psicológica. El segundo, desarrollar su carácter para que puedan convertirse en profesionales: profesores, bailarines o artistas. Y tercero, cuidando más, si cabe, a los niños con trastornos que han sido testigos de las masacres del Ejército israelí. “La educación palestina es nuestra manera de poder salir al mundo”, concluye.

Fuente: http://www.eldiario.es/desalambre/Sonrisas-ocupacion-Cisjordania_0_334216917.html

El derecho y el deber de los palestinos a resistir

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Un joven palestino durante enfrentamientos con la policía israelí en un suburbio de Jerusalén Este. 23 de octubre. Foto: AFP.

Un joven palestino durante enfrentamientos con la policía israelí en un suburbio de Jerusalén Este. 23 de octubre. Foto: AFP.

Por Gideon Levy.

Imagínense que ustedes son los palestinos. Tal vez residentes de Jerusalén Este. Cuarenta y siete difíciles años a sus espaldas; una enorme y deprimente oscuridad por delante. La tiranía israelí que sella su destino declara de forma arrogante que todo continuará como está para siempre. Su ciudad seguirá ocupada “eternamente”. El ministro de defensa, segundo en importancia en el gobierno que los oprime, dice que nunca habrá un Estado palestino.

Imagínate que eres palestino o palestina y tus hijos corren peligro. Hace dos días, las fuerzas de ocupación mataron otro chico porque “prendió un cóctel molotov“. Las palabras “Muerte a los árabes” aparecen en una pintada cerca de tu casa. Adonde vayas, un soldado de la policía de fronteras te puede gritar. Tu casa puede ser invadida brutalmente todas las noches. Nunca serás tratado como ser humano. Ellos te humillarán, destruirán, intimidarán y quizás hasta te arrestarán, posiblemente sin juicio.

Hay cerca de 500 detenidos “administrativos”, un número récord en los últimos años. Si algún ser querido tuyo es arrestado, tendrás dificultades para visitarlo. Si lo logras, ganarás una conversación de media hora a través de un vidrio. Si tu ser querido es un detenido “administrativo”, nunca sabrás cuándo lo soltarán. Pero estas son trivialidades a las que te acostumbraste hace mucho.

Tal vez también te has acostumbrado al robo de tierras. En cualquier momento, un colono puede invadir tu tierra, quemar tu plantación o prenderles fuego a tus campos. Por esto no lo van a llevar a juicio; los soldados que se supone que te tienen que proteger se quedarán de brazos cruzados. En cualquier momento, puede aparecer una orden de demolición o una orden de desalojo arbitraria. No puedes hacer nada.

Imagínense que ustedes son los palestinos. No pueden abandonar Gaza y tampoco es fácil salir de Cisjordania. La playa, a menos de una hora en automóvil de su casa en Cisjordania, está más allá de las montañas de oscuridad. Los israelíes pueden ir a Tierra del Fuego con mucha más facilidad que ustedes a la playa en Ajami.

No hay sueños, no hay deseos. Sus hijos tienen una chance remota de ser algo en la vida, aun yendo a la universidad. Lo único que les espera es una vida de humillaciones y desempleo.

No hay chance de que esta situación cambie a corto plazo. Israel es fuerte, tiene a Estados Unidos en el bolsillo, sus líderes son débiles (la Autoridad Palestina) y están aislados (Hamás), y el mundo está perdiendo interés en su destino. ¿Ustedes qué hacen?

Hay dos posibilidades. La primera es conformarse, darse por vencidos, rendirse. La segunda es resistir. ¿Quiénes han sido más respetados a lo largo de la historia? ¿Aquellos que pasaron sus días bajo ocupación y colaboraron con ella o aquellos que lucharon por su libertad?

Imagínate que eres palestino o palestina. Tienes todo el derecho a resistir. De hecho, es tu obligación civil. No hay discusión posible. El derecho de un pueblo ocupado a resistir a la ocupación está asegurado por el derecho natural, por la moral de la historia y por el derecho internacional.

Las únicas restricciones tienen que ver con los medios de resistencia. Los palestinos han probado casi todos, para bien o para mal – negociaciones y terror, con una zanahoria y con un palo; con una piedra y con bombas; en manifestaciones y en ataques suicidas. Todo en vano. ¿Tienen que desesperarse y rendirse? En la historia, esto no ha sucedido casi nunca, así que continuarán resistiendo. A veces usarán medios legítimos, otras, medios viles. Es su derecho a resistir.

Ahora están  resistiendo en Jerusalén. No quieren el dominio israelí ni gente que quema niños vivos.  No quieren colonos armados que invaden sus apartamentos y los desalojan en el medio de la noche, con la protección de la ley israelí según su origen. Ellos también enloquecen cuando la casa de un terrorista judío no es demolida, mientras que sí lo es la casa de un palestino.

No quieren que Israel los siga oprimiendo, entonces resisten. Tiran piedras y bombas incendiarias. Esa es la apariencia de la resistencia. A veces actúan con instinto asesino, pero aun así no es tan terrible como la violencia interna del ocupante.

Es su derecho; es su obligación.

Traducción: Amlapav.

 Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.622711

N. de la R.: Los años difíciles empezaron en 1948, hace 66 años.

Se sigue llamando Palestina

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Olivos. Camino de Hebrón a Beit Ummar. Foto: Tali Feld Gleiser.

Olivos. Camino de Hebrón a Beit Ummar. Foto: Tali Feld Gleiser.

Netanyahu nunca ha aceptado la solución de los dos Estados. Tampoco ahora.

Por Luz Gómez García.

La semana pasada Palestina vivió un momento esperanzador con la reunión, por primera vez desde 2007, de un Gobierno de unidad nacional y con su reconocimiento como Estado soberano por parte de Suecia, un país de peso en la ingeniería política internacional (distinta cosa, aunque también significativa, es la petición del Parlamento británico a su Gobierno para que reconozca a Palestina). Cohesión, trabajo en las instituciones internacionales y potenciación de la sociedad civil son los retos de la política palestina para los próximos tiempos.

Pero antes de poder escenificar su unidad, Palestina tuvo que sufrir en Gaza una ofensiva israelí cuyas causas no están del todo claras. Cuando a principios de julio el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, decidió lanzar el ataque, había varios factores que parecían empujarle a ello.

En primer lugar, el secuestro y asesinato del joven palestino Muhammad Abu Khdeir, quemado vivo a las afueras de Jerusalén a raíz del secuestro y asesinato de tres estudiantes de una yeshivacercana a Hebrón, había llegado a gozar de unos niveles de apoyo popular preocupantes. Tanto por la derecha como por la izquierda, a Netanyahu se le pidió que hiciera algo más que culpar a Hamás: o bien que vengara a los jóvenes asesinados, o bien que calmara los ánimos. Para el primer ministro israelí, la maniobra más segura era atacar Gaza.

En segundo lugar, uno de los asuntos que menos sale a la luz pública internacional es el estado de movilización y la tensión creciente en que vive la población palestina del Estado de Israel (en torno al 20%). En el último año se han aprobado una serie de leyes que discriminan aún más a los palestinos con ciudadanía israelí, como el Plan Prawer, que expropia a los beduinos del Néguev. Y lo más importante: se ha impulsado el proyecto para una Ley Fundamental que defina a Israel como un Estado judío. Entre junio y julio cerca de 600 palestinos, de ellos 180 menores, fueron detenidos en manifestaciones en demanda del fin de las políticas discriminatorias, lo cual supone la mayor campaña de arrestos masivos desde octubre de 2000, cuando comenzó la Segunda Intifada. Es este un escenario muy preocupante para el Gobierno israelí, pues uno de sus grandes temores es la concreción de una nueva Intifada, sobre todo si tiene a los palestinos israelíes como principales protagonistas.

Por último, el fracaso de las negociaciones de paz tampoco dejaba a Netanyahu en buen lugar: su consecuencia, la formación del Gobierno de unidad nacional palestino, ha contado con el beneplácito más o menos explícito de los aliados de Tel Aviv. Y ha venido a rebatir uno de los puntos fundamentales del argumentario israelí: que los palestinos no son un socio fiable para la paz porque no son capaces de ponerse de acuerdo entre ellos.

Uno de los asuntos que menos sale a la luz es la tensión creciente de los palestinos en Israel

Por todo ello atacar Gaza una vez más parecía una solución política: desviaba la atención, aunque solo fuera temporalmente, de esta acumulación de problemas. Pero el resultado fue el contrario del deseado. La popularidad de Netanyahu cayó del 82% a las dos semanas de comenzar la ofensiva al 38% un mes después.

Se pueden decir muchas cosas de Netanyahu, pero no que haya ocultado nunca sus intenciones sobre Palestina. Con más o menos tecnicismos, nunca ha aceptado la solución de los dos Estados. Tampoco ahora. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 29 de septiembre no mencionó ni una vez al Estado palestino o las negociaciones y sí 15 veces al ISIS. El 11 de julio, tres días después de que comenzaran los bombardeos, negaba la posibilidad de un Estado palestino independiente. El conflicto de Gaza, dijo entonces, significa que “no puede haber una situación, bajo acuerdo alguno, en la cual nosotros renunciemos al control de la seguridad del territorio al oeste del río Jordán”, es decir, que Israel no renunciará a Cisjordania. Y aquí reside todo: si por Netanyahu fuera, el Estado palestino se reduciría a Gaza. Porque la anexión de Jerusalén oriental es un hecho, y la de Cisjordania, al ritmo actual de crecimiento de la colonización, es cuestión de unos años. Solo hay un problema: que con la tierra van los palestinos. Como ha dicho recientemente Hanan Ashrawi, diputada del Consejo Legislativo Palestino, “los palestinos creyeron un día en la solución de los dos Estados; hoy, de lo único que están seguros es de que no abandonarán su tierra”.

Si al primer ministro israelí la guerra de Gaza no le ha servido de mucho, y Hamás, en cierto modo, ya la había ganado por anticipado con la formación del Gobierno de unidad nacional, ¿les ha servido de algo a Israel o a Palestina? Responder a esta pregunta es entrar de lleno en el terreno de la otra guerra: la de narrativas.

Netanyahu, y con él buena parte de los israelíes, se resiste a encarar el futuro, y el Gobierno sigue aplicando recetas de otro tiempo:check-points, bloqueo, castigos colectivos, arrestos indiscriminados, confiscación de tierras. Los más sensatos llaman, como pedía el editorial del 1 de septiembre del diario Hareetz, a acabar con el bloqueo de Gaza por el bien general, pero son muy pocos quienes plantean un cambio de estrategia verdadero. Michel Warschawski, veterano activista, contaba hace unas semanas cómo el miedo a sus compatriotas empieza a cundir entre los pocos israelíes que se oponen a estas políticas y defienden un futuro conjunto palestino-israelí. En un mundo en que los equilibrios geoestratégicos se están recomponiendo, Israel necesita reinventarse, “desprovincializarse” que diría la filósofa norteamericana Judith Butler, si no quiere perder definitivamente la guerra de narrativas que viene librando con los palestinos desde los años setenta, cuando no desde la Nakba misma.

Para los israelíes, tras la fulgurante fundación del Estado en 1948 y su rápida consolidación, la guerra de 1967 supuso un cambio sustancial en la reivindicación de la continuidad histórica, cultural y racial del pueblo judío en que habían basado su derecho a construir un Estado en Palestina. Con la ocupación de Jerusalén Oriental, Cisjordania y Gaza, tanto o más importante que reivindicarse como nación comenzó a ser despojar a los palestinos de ese derecho, hasta el punto de acabar condicionando su relato al del pueblo cuya tierra habían arrebatado y cuya existencia habían negado. El historiador israelí Shlomo Sand denomina “ultraidentidad” a esta estrategia entregada a un pasado mítico para perpetuar un presente imposible, y la considera letal para la viabilidad democrática del Estado, incluso para el conjunto del judaísmo.

Israel necesita reinventarse si no quiere perder la guerra de narrativas

Tampoco los palestinos supieron librarse al principio de la trampa de someter la construcción de su relato a la lógica del ellos/nosotros, hasta el punto de casi perderse en el cruce de acusaciones sobre víctimas y verdugos. Arafat, en el célebre discurso de 1988 en Argel en que proclamó la independencia del Estado de Palestina en las fronteras de 1967, dio un vuelco inesperado a esa narrativa. Al mundo le sorprendió su reconocimiento de Israel y el proyecto político que enunció, pero mucho más revolucionario era el mensaje implícito sobre la identidad palestina. Se ha llegado a comentar si él mismo supo entenderlo, si no le superó la genialidad de los dos artífices de la Declaración de Independencia, el académico Edward Said y el poeta Mahmud Darwix. En cualquier caso, la fuerza de la dialéctica saidiana asentó un nuevo significado para el relato palestino: la identidad no es lo que se hereda, es lo que se lega, es tan cambiante como territorial y verbal. En un poema de 1986, Mahmud Darwix ya había reducido a lo esencial su punto de vista, en unas palabras tan sencillas que costará que haya paz si no se entienden: “Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina”.

Luz Gómez es profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2014/09/04/opinion/1409828481_473186.html