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Colonialismo israelí, puro y duro

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ee79311f-e33e-462e-90d3-b21acc9dfbecPor Amira Hass.

Hay una línea recta que conecta la aldea palestina de Susia, en el sur de Cisjordania, y Atir/Um al Hiran, una comunidad beduina del Neguev. Esto fue subrayado la semana pasada por los jueces de la Corte Suprema. Se trata de dos comunidades de palestinos que el estado judío expulsó de sus casas y tierras hace décadas, y cuyas familias han vivido, desde entonces, en pueblos “no reconocidos” en condiciones vergonzosas, forzados a ello por el gobierno israelí. Una comunidad se instaló en sus tierras agrícolas y la otra en un área a la que el gobierno les trasladó durante los primeros años del Estado de Israel, cuando los ciudadanos árabes vivían bajo un régimen militar de excepción.

Las dos comunidades carecen, por decisión del gobierno de Israel, de poderes para planificar su desarrollo. En su lugar, Israel les exige que se hacinen dentro de los límites del asentamiento que les ha asignado, de forma que los judíos puedan prosperar en sus nuevas y siempre en expansión urbanizaciones de ensueño.

Los jueces han permitido que el estado derribe estas dos comunidades palestinas, a unos 25 kilómetros de distancia una de la otra, pero separadas por la frontera impuesta por Israel en 1967, la denominada Línea Verde. El 4 de mayo, el juez Noam Sohlberg permitió que el estado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y la Administración Civil de las FDI destruyeran las tiendas de campaña, las chabolas de hojalata y los establos para el ganado de Susia como mejor les pareciera. La comunidad recurrió la decisión de la Administración Civil y se opuso al plan maestro que había preparado. ¿Qué puede ser más razonable que detener las demoliciones de casas mientras el asunto está todavía en los tribunales? Pero el juez Sohlberg rechazó la solicitud de suspensión cautelar de las órdenes de demolición, solicitud que fue presentada por los abogados de la organización Rabinos por los Derechos Humanos.

La Administración Civil ha exigido que los residentes de Susia sean reubicados cerca de la ciudad cisjordana de Yata, supuestamente por su propio bien. Yata se encuentra en el Área A, un enclave para el control de la Autoridad Palestina. En otras palabras, la Administración Civil pretende apiñar a los residentes de Susia en uno de los bantustanes de Cisjordania, como está haciendo, y tiene la intención de seguir haciéndolo, con los beduinos y otros palestinos que viven en el Área C, bajo el control total de Israel.

¿De buena fe?

Junto a las casuchas de hojalata de la actual Susia palestina (después de que el ejército expulsara a los residentes de su antiguo pueblo en 1986 y lo convirtiera en un sitio arqueológico donde los judíos pueden realizar sus celebraciones), la Susia judía desarrolla su placentera vida entre el verdor y la abundancia de la vegetación. Después de todo, tiene que crecer y no quiere ver a los árabes en sus casuchas, comprando agua a precios exorbitantes en camiones cisterna.

¿Puede, entonces, un juez que permite que se lleven a cabo trabajos de demolición como una medida provisional considerar de buena fe una petición contra la expulsión final de los residentes? ¿Y es relevante que Sohlberg viva en un asentamiento judío de Cisjordania?

No es ni más ni menos relevante que el hecho de que los otros jueces de la Corte Suprema y sus familias, y todos los judíos israelíes (incluyéndome yo misma), tengamos derecho a desplazarnos en cualquier momento a un asentamiento judío de Cisjordania y vivamos en el lado israelí de la Línea Verde, en barrios bien cuidados solo para judíos y, en algunos casos, en tierras de las que los palestinos fueron expulsados hace 65 años o incluso ayer mismo.

El 5 de mayo, otros dos jueces de la Corte Suprema, Eliakim Rubinstein y Nil Hendel, permitieron que las autoridades demolieran el pueblo “no reconocido” de Atir/Um al Hiran. Con la oposición de la juez Daphne Barak-Erez, desestimaron la petición presentada por Adalah, el Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, que impugnó la decisión del gobierno de expulsar a los residentes, por segunda vez, del lugar al que fueron desplazados en los años 50. Id a Hura, les dice el gobierno, y los jueces estarán de acuerdo. Pero esta comunidad beduina, como otras muchas, ya fue designada para amontonar beduinos tras su primera expulsión de sus tierras. Después de todo, ¿cómo podemos establecer granjas para judíos, siempre en expansión, y construir comunidades pioneras como Hiran si reconociéramos a los beduinos como ciudadanos con plenos derechos, historia y cultura?

Los honorables jueces se congraciaron con Habayit Hayehudi incluso antes de que este partido fuera seleccionado como el zorro que guarda el gallinero, mediante la designación de Uri Ariel como ministro de agricultura (que es el encargado de los asuntos de los beduinos) y de Eli Ben Dahan como viceministro de defensa y responsable de la administración civil (que es la encargada de expulsar a los palestinos y de proteger los asentamientos judíos de Cisjordania). No se preocupen, chicos de Hogar Judío, nosotros apoyamos el derecho de los judíos a disponer de los palestinos del Área C y del Neguev, dicen los jueces. Nosotros, como vosotros, estamos a favor de amontonar a los árabes en bantustanes.

Incluso antes de que los jueces de la Corte Suprema supieran que Ayelet Shaked (de Hogar Judío) iba a ser la nueva ministra de Justicia, incluso antes de que supieran que su mentor Naftali Bennett, líder de su partido, fuera el nuevo ministro de Educación, ya nos estaban diciendo en voz alta que la reputación de los jueces no era lo que la gente temía, que la derecha les ha retratado injustamente como unos monstruos que buscan igualdad y justicia. Los jueces habían demostrado que su imagen como defensores de los derechos humanos, sobre todo cuando esos humanos eran palestinos o gente de izquierda, era totalmente distorsionada.

Apenas unas semanas antes, el 15 de abril, apoyaron con entusiasmo la Ley de Boicot. Con esta ley, la derecha amenaza con multas económicas a los disidentes israelíes de izquierda que apoyen públicamente la imposición de sanciones a Israel y el boicot de sus instituciones y productos hechos en los asentamientos, como parte de la lucha contra la desigualdad y la discriminación institucionalizadas.

Ese mismo día, los jueces apoyaron la ley que permite que Israel robe tierras de los residentes de Belén, Beit Sahur, Beit Yala y Abu Dis. Estas tierras son donde siempre han estado los palestinos desde antes de que estas comunidades fueron anexionadas a Jerusalén (anexionada, a su vez, a Israel). Sus propietarios viven donde siempre han vivido, a unos pocos kilómetros de sus tierras. Pero ahora, el Estado de Israel les ha declarado “ausentes”, ya que viven más allá del muro de separación.

Los jueces desestimaron el recurso contra la aplicación de la Ley de Propiedad Ausente en este caso, continuando, así, la tradición judicial iniciada en los años 50. Fue entonces cuando se acuñó el oxímoron de “ausentes presentes”, con el fin de facilitar la demolición de pueblos y el robo de tierras de los palestinos que no habían huido, aquellos que no pudieron expulsar.

Con su aprobación de la demolición de Susia y Um al Hiran, los jueces han trazado una línea recta que vincula 1948 con el presente. Han confirmado lo que los críticos más virulentos de Israel dicen sobre el país: que es una entidad colonial y usurpadora. Los jueces han repetido como loros lo que el estado ha estado vociferando constantemente: se trata de mi derecho a robar, a expulsar, a demoler y a desplazar a la gente y amontonarla en jaulas. He demolido y seguiré haciéndolo. He expulsado y seguiré haciéndolo. He amontonado a gente y seguiré haciéndolo. Nunca me importó lo más mínimo y nunca me importará.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

Haaretz, 11/05/2015

Fuente: http://blog.disenso.net/2015/05/colonialismo-israeli-puro-y-duro/

1918-2015 Palestina se encoge, Israel se expande

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Palestina se encoge 600

El Holocausto Palestino: A 67 años de la Nakba

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La Nakba

Puede parecer extraño este encabezado, por la inevitable reminiscencia que trae respecto de la situación vivida por los judíos durante el régimen nazi. Sin embargo,invitamos al lector a reflexionar acerca de los hechos y argumentos que se exponen a continuación y a extraer de éstos sus propias conclusiones.

En las últimas décadas del siglo XIX surge entre los judíos de Europa el movimiento sionista, el cual preconiza la instalación de un «hogar nacional» para los judíos provenientes de todo el mundo. Dicho movimiento fue motivado por lascondiciones de inferioridad social sufridas durante siglos por los judíos, en los distintos países de Europa, lo que se tradujo en muchas ocasiones, en persecuciones y discriminación.

En definitiva, el lugar escogido para establecer el citado hogar fue Palestina, basándose en que sería la «tierra prometida», según la promesa hecha por Dios a Abraham en el libro del Génesis de la Biblia. Otro argumento importante esgrimido por el Sionismo y ampliamente difundido, consistió en que Palestina era «una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra». Fue así como en esa misma época comienzan las emigraciones judías a Palestina, territorio que estaba bajo la dominación turca y cuya población se encontraba constituida, en más de un 95%, por habitantes de origen árabe. Por cierto, el slogan de «una tierra sin pueblo»no pasaba de ser un mito.

Finalizada la I Guerra Mundial, Palestina queda bajo el Mandato Británico y debido a promesas del gobierno inglés, la emigración judía se intensifica y comienzan a producirse fricciones entre los inmigrantes y la población mayoritaria árabe, que culminan en 1939 con la rebelión de esta última contra la autoridad británica. Ese mismo año comienza la II Guerra Mundial, la que finalizaría en 1945, año en que el mundo se entera cabalmente del holocausto perpetrado por los nazis. Este último hecho refuerza la presión de los judíos europeos por emigrar a Palestina y genera sentimientos de conmiseración y de culpa por omisión en las potencias vencedoras, respecto de las víctimas del holocausto.

De ahí en adelante, el Sionismo conforma fuerzas paramilitares para enfrentarse a la población nativa y a los británicos y desata el terrorismo principalmente contra estos últimos, con el fin de provocar su retiro de Palestina, lo que tiene éxito, ya que en septiembre de 1947 Gran Bretaña anuncia su intención de poner término al Mandato. Se crea así una grave situación de hecho, la que acompañada además de presiones de todo tipo hacia las potencias mundiales por parte del Sionismo, obliga a las Naciones Unidas a involucrarse, lo que derivó en la Resolución 181, de 29 de Noviembre de 1947, que determina la partición de Palestina en 2 estados, uno judío y el otro árabe, entregando al primero un 56% del territorio y un 43% de este a los árabes, quedando Jerusalén bajo un estatus especial.

Conviene repasar las cifras para ponderar la justicia de la partición: a esa fecha y debido a las emigraciones masivas, la población judía ascendía a 700.000 personas, constituía el 33% del total de la población y poseía tan solo el 6% de la tierra; pese a esto, se le asignó el 56% de ella. Los árabes constituían el 67% de la población, con 1.380.000 habitantes, y eran dueños del 94% de la tierra; se les asignó sólo el 43% de esta. No se requiere mucha clarividencia, para darse cuenta de que tal desproporción e injusticia desatarían de inmediato un gravísimo conflicto, como de hecho ocurrió, conflicto que perdura hasta hoy.

A partir de la fecha en que se consagra la partición de Palestina, el Sionismo desata su actividad terrorista directamente en contra de la población árabe. Emblemática resultó en este aspecto la masacre de Deir Yassin, en Abril de 1948,en que fueron asesinados 250 palestinos y mediante la cual el Sionismo envió un claro mensaje a la población: o abandonaban el territorio o correrían la misma suerte que los habitantes de Deir Yassin. Fue así como el 14 de mayo del mismo año, fecha de la creación del Estado de Israel, 400.000 palestinos fueron expulsados de sus propiedades ante la amenaza de muerte sionista, convirtiéndose en refugiados. Ante esta situación, entraron a luchar contra Israel los ejércitos de 3 países árabes recién independizados, los que fracasan en su intento de detener el avance de Israel. Como consecuencia, en 1949 se llega a un armisticio, Israel se queda con el 78% de la Palestina histórica y otros 350.000 palestinos se convierten en refugiados, elevándose así la cifra total de éstos al 50% de la población. 500 aldeas palestinas son borradas del mapa y sus nombres reemplazados por denominaciones hebreas.

Posteriormente, en junio de 1967, en la «Guerra de los 6 días», Israel ocupa el resto de Palestina, el que controla hasta la actualidad, pese a que la ONU, mediante la Resolución 242, de noviembre de 1967, dictaminó el retiro de Israel a las líneas del armisticio de 1949.

A partir de los acuerdos de Oslo en 1993, los palestinos han aceptado crear su Estado en tan solo un 22% de la palestina histórica, en territorios ubicados en Cisjordania y la Franja de Gaza. Sin embargo, desde 1967 Israel ha colonizado con asentamientos ilegales casi el 50% de la superficie de Cisjordania, los que a la fecha (2015) son habitados por cerca de 600.000 (2013) colonos sionistas. Se ha disgregado así el territorio palestino en Cisjordania, el que ha sido convertido en un verdadero archipiélago terrestre, cuyas diferentes «islas» no tienen conexión entre sí, ya que se encuentran rodeadas por los asentamientos israelíes, carreteras exclusivas para los habitantes de estos, checkpoints (más de 500) y el muro de separación, que ha convertido a las ciudades y aldeas palestinas en verdaderos guetos.

A 67 años de la partición, hay casi 6 millones de refugiados palestinos sobreviviendo precariamente en campamentos, cuyo derecho de retorno a su tierra ancestral es un derecho humano básico, que no caduca y que Israel se niega a reconocer. Y los palestinos que lograron permanecer en su tierra, ya sea en territorio israelí o en Cisjordania, bajo ocupación y colonización, y en Gaza, bajo permanente asedio israelí, suman casi 5 millones.

Durante los 67 años transcurridos desde que se produjese lo que los palestinos denominan el Nakba (Catástrofe), ellos han debido soportar las siguientes situaciones, impuestas por Israel a través de la ocupación militar:

  • 1. Colonización de su territorio; la única colonización que se está llevando a cabo en el mundo y que, dado que se está ejecutando como parte de una ocupación militar, de acuerdo al derecho internacional recibe el calificativo de crimen de guerra.
  • 2. Creación de campos de concentración, de los cuales Gaza es el más extenso y poblado de la historia, con 1.500.000 habitantes.
  • 3. Aplicación de castigos colectivos, de carácter terrorista, puesto que se busca aterrorizar a la población, para que cese su resistencia a la ocupación. Esto se realiza a través de bombardeos y destrucción de poblaciones civiles, con gran número de víctimas inocentes, bajo el pretexto de supuestos crímenes o atentados atribuidos a sujetos del mismo pueblo atacado. La masacre de 2008-2009 en la Franja de Gaza, provocó 1.400 muertos, en su mayoría mujeres, niños y ancianos. Los ataques de menor envergadura y las consiguientes víctimas, se suceden casi a diario, y las masacres, periódicamente, de las cuales las más duras han sido las de Gaza recién mencionada, una segunda en 2011 y la más brutal hace menos de un años durante los meses de julio y agosto del año 2014 donde se asesinaron a más de 2.300 personas, además de Qibya, Sabra y Chatila, Jenín y tantas otras en el triste calendario palestino. Se vulnera así un principio elemental del derecho, que consiste en que las responsabilidades penales son siempre individuales y jamás colectivas.
  • 4. No se permite el libre tránsito de los palestinos en su propia tierra, hay más de 500 check points en Cisjordania.
  • 5. Red exclusiva de carreteras para los israelíes en territorio palestino.
  • 6. Creación de guetos, al dividirse el territorio palestino en virtuales islas, lo que constituye una forma de apartheid y contribuye a la limpieza étnica que se pretende hacer del territorio.
  • 7. Negación del derecho de retorno a la tierra natal, derecho humano básico, violación que reviste especial gravedad, en razón de que el exilio no ha sido voluntario.
  • 8. Asesinatos selectivos, que afectan a sospechosos de haber cometido atentados; Israel se jacta de su autoría, por lo cual se autocalifica implícitamente como un Estado criminal. Constituye la negación de otro principio básico del derecho, y derecho humano a la vez, cual es la presunción de inocencia, en tanto no haya sentencia de un tribunal competente. Dado que estos asesinatos conllevan con frecuencia, como efecto colateral, la muerte de gente inocente, constituyen otra forma de castigo colectivo.
  • 9. Demolición de casas de palestinos; práctica habitual del ocupante, desde 1948, en calidad de herramienta de la limpieza étnica y para desmoralizar al pueblo ocupado. Ya supera largamente el número de 10.000 la cantidad de viviendas destruidas.
  • 10. Expropiación y usurpación de propiedades palestinas, sin compensación.
  • 11. Expulsión de Palestina de cualquier nativo, bajo diferentes pretextos.
  • 12. Muro del Apartheid, condenado por tribunales internacionales, construido para usurpar más tierras palestinas y para conformar los guetos. Posee una altura de 8 metros y se extiende por más de 700 kilómetros.
  • 13. Contaminación intencional de tierras palestinas; incluidas algunas de las escasas fuentes de agua que el ocupante permite usar a los palestinos; además, toda la basura de las colonias judías ilegales, se descarga en tierras palestinas.
  • 14. Los ciudadanos árabes que viven dentro de Israel, sufren discriminación por raza y religión, como efecto de múltiples preceptos legales promulgados por Israel, que privilegian a los judíos, convirtiendo a los árabes en ciudadanos de segunda clase.
  • 15. Anexión y judaización de territorios, de facto, como ha sido el caso de Jerusalén, en contravención de claras disposiciones del derecho internacional.
  • 16. Incitación permanente a la discriminación en contra de los palestinos, por parte del sistema educacional israelí y de los rabinos que asesoran al ejército, con adoctrinamiento en el sentido de que los judíos poseen derechos de origen divino y, por lo tanto, superiores a los de los gentiles. De ahí el trato humillante, brutal y homicida que se da a los palestinos por parte de los soldados y colonos
  • 17. Detenciones arbitrarias de palestinos, habitualmente por motivos políticos, sin formulación de cargos, por tiempo indefinido. Otra violación a un principio básico del derecho. Desde 1948, 800.000 palestinos han pasado por las cárceles israelíes.
  • 18. Destrucción de plantaciones y pozos de agua palestinos; otra práctica habitual de los israelíes. Ya suman más de 500.000 los árboles arrasados.
  • 19. Tortura de prisioneros, también habitual, con resultado de muerte en algunos casos, incluso recientes.
  • 20. Bloqueo militar por aire, mar y tierra de la Franja de Gaza, declarado ilegal por la ONU.

Respecto de estas transgresiones, resulta particularmente grave la negación del derecho al retorno, el cual no cuenta con ninguna justificación sobre bases racionales o jurídicas. Para constatarlo, basta remontarse a 3.000 años A.C. y recordar qué pueblos habitaban el territorio que a futuro se denominaría Palestina: el más importante de ellos era el de los cananeos, fundadores de Jerusalén, a los cuales el territorio le debe su nombre primitivo, la Tierra de Canaán; luego, hacia el 1400 A.C., la denominación cambia a «Filistia», debido a la llegada de los filisteos, de donde finalmente deriva el nombre de Palestina; los hebreos arribaron hacia el 1200 A.C. y compartieron Palestina con los demás pueblos, ocupando sólo una parte menor de ese territorio, hasta que en el año 135 D.C. lo abandonaron, después de la destrucción de Jerusalén por parte del emperador romano Adriano, desarraigándose desde entonces del suelo palestino. Quienes permanecieron desde entonces en Palestina, constituyeron la base del actual pueblo palestino.

Ahora bien, cuando en 1947 la ONU reconoce el derecho al retorno de los judíos a Palestina, es una resolución que tiene como premisa el hecho de que los antepasados de estos vivieron alguna vez en ella. Sin embargo, dicha premisa no podía darse por establecida sin más, ya que no existe evidencia alguna de que los judíos actuales sean, étnicamente, los descendientes de aquellos que dejaron Palestina después de la destrucción de Jerusalén. Y aun en el supuesto caso de que lo fueran, sus derechos no pueden prevalecer sobre los de aquellos que, desde hace al menos 5.000 años, incluidos los 2.000 años de la diáspora judía, habitaron permanentemente Palestina. Afirmar lo contrario, implica suscribir la consumación de una aberrante y monstruosa injusticia, absolutamente desprovista de toda base racional; porque, de aplicarse de forma universal dicho criterio, los mapas de todos los países deberían ser rediseñados.

Pese a lo anterior, y motivados ya sea por ignorancia, frivolidad o deseos de congraciarse con el Sionismo, se ha internalizado en diferentes gobiernos y en parte de la opinión pública mundial y personas de buen nivel académico, sin pesar mayormente las consecuencias, la idea de que constituye algo absolutamente natural y justo el derecho de los judíos a retornar a Palestina, aún a costa de los derechos de los nativos, los cuales, sin posibilidad de apelación, deben aceptar esta nueva situación.

Esta idea, que la propaganda sionista ha logrado instalar gracias a sus cuantiosos recursos, es la que ha provocado la dilatación del holocausto palestino, puesto que la comunidad mundial tiende a considerar con cierta benevolencia, la brutalidad criminal ejercida por Israel contra los palestinos, y sus innumerables violaciones al derecho, entendiendo que de esa forma Israel sólo está ejerciendo su derecho a la legítima defensa. Por eso, cuando hay condenas, éstas no pasan del nivel retórico, e Israel puede seguir cometiendo sus crímenes con absoluta impunidad. Al proceder así, se olvida por completo, que en 1948 fueron los emigrantes judíos los que irrumpieron en casa ajena mediante la fuerza y el terrorismo y expulsaron a sus habitantes, siendo dicha situación la causa de que hoy existan casi 6 millones de refugiados. Aún así, en dicha condición de usurpador, Israel le exige al mundo que su seguridad sea cautelada y garantizada.

En estas circunstancias, no puede extrañar que el Presidente de EEUU, Barack Obama, haya declarado en su visita a Israel en 2013, la «alianza eterna» de EEUUcon ese país, y que los palestinos deberían renunciar para siempre a su derecho a retornar al territorio que permanezca en poder de Israel, después de un hipotético acuerdo de paz. Patética demostración de servil dependencia de «la mayor potencia mundial» respecto de su principal aliado del Medio Oriente, que ha llevado a su Presidente a negar a los palestinos un derecho humano esencial, como lo es el derecho al retorno a la tierra ancestral. Cabe preguntarse si el Presidente Obama se atrevería a exigirle al pueblo norteamericano abandonar parte de su territorio, para entregarlo a extranjeros, en la misma forma en que ahora pretende exigírselo al Pueblo Palestino.

Esta larga lista de transgresiones del derecho internacional y de los derechos humanos, cometidas por el Estado de Israel durante más de 6 décadas, lleva necesariamente a otra pregunta: ¿permanecería pasiva la Comunidad Internacional, ante cualquier otro país que incurriera simultáneamente en estas mismas transgresiones, no durante varias décadas, como lo hace Israel, sino tan sólo durante algunos pocos años? La respuesta es categóricamente, no. Hay varios ejemplos de que cuando la comunidad internacional adopta la decisión política de poner término a estas situaciones, absolutamente reñidas con la ética y con el derecho internacional, el resultado ha sido positivo. En las últimas 3 décadas se puede mencionar los casos de la Sudáfrica del Apartheid, la reacción ante la invasión de Kuwait por parte de Irak y los juicios por las matanzas de Sarajevo y Kosovo.

Debido a lo anterior, causa indignación la extrema tolerancia que ha mostrado la comunidad internacional respecto de los crímenes de Israel, especialmente si se considera que muchas de sus actuaciones se caracterizan por un gran nivel de crueldad y desprecio por la calidad de seres humanos de las víctimas. Y especialmente, si se recuerda que fue esa misma comunidad la que, en los Juicios de Nuremberg, entre 1945 y 1946, tipificó como crímenes contra la humanidad, diversas actuaciones de los jerarcas nazis durante el holocausto, actos cuyas características y propósitos guardan estrecha similitud con las acciones que Israel lleva a cabo contra los palestinos. Esto explicará al lector por qué hemos encabezado este texto como «El holocausto del Pueblo Palestino».

Por lo tanto, la permanente condena del holocausto ocurrido durante la II Guerra Mundial por parte de la comunidad internacional, seguirá sonando a burda hipocresía, en tanto esa comunidad no sea capaz de poner término al holocausto palestino, del cual, a diferencia de lo ocurrido con el anterior, no puede alegar ignorancia, ya que actualmente nos encontramos viviendo en una era de plena comunicación, instantánea y global.

Nos asiste la certeza de que la Causa Palestina finalmente prevalecerá, puesto que en el transcurso de la historia ningún imperio, ni tiranía, ni régimen abyecto, basado exclusivamente en la imposición de la fuerza, ha permanecido para siempre. Especialmente si están basados, como el israelí, en el desprecio absoluto por la dignidad humana y los derechos de sus víctimas. Sin embargo, existe urgencia en que el derrumbe de la ocupación se produzca lo antes posible, para no seguir lamentando que día a día se produzcan nuevas víctimas. Para esto se requerirá de la conformación de una gran mayoría de seres humanos, guiados por una actitud decidida en pos de la paz y con la firme convicción de que todos los pueblos tienen el derecho a vivir libre y soberanamente en su tierra ancestral. Sólo así, la mayoría de los gobiernos del mundo se verán obligados a abandonar su cómoda posición de meros espectadores de esta tragedia y deberán tomar cuanto antes la decisión política de frenar a la potencia ocupante y poner término a este holocausto, antes de que transcurran otros 67 años.

FEDERACIÓN PALESTINA DE CHILE

Santiago, mayo de 2015.

Fotos: María Landi, Haitham Al-Khatib, Archivo de internet.

Flotilla: El barco “Marianne” comienza su viaje a Gaza hoy

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Marianne de Gothenburg” partirá de puerto a las 7 de la tarde del 10 de mayo. El pesquero, que fue adquirido por Ship to Gaza Suecia y Ship to Gaza Noruega, zarpa en un viaje de casi 5.000 millas náuticas hacia el Mediterráneo oriental y la bloqueada Franja de Gaza. Marianne se unirá a otros barcos que conformarán la III Flotilla de la Libertad con el fin de realizar una acción pacífica y no violenta que rompa el ilegal e inhumano bloqueo de la Franja de Gaza.

Marianne recalará en puertos europeos donde habrá manifestaciones contra el bloqueo. Los tres primeros puertos serán Helsingborg, Malmö y Copenhague. Los siguientes puertos se harán públicos a través de notas de prensa.

Marianne

La carga
Marianne no es un buque de carga, pero llevará un transporte limitado de, entre otras cosas, paneles solares y equipamiento médico. Los paneles solares son una donación de ETC-EI. En la bloqueada Franja de Gaza, donde las infraestructuras han sido demolidas, los paneles solares podrán servir para dar una oportunidad de producción local independiente de energía limpia.
El sol no puede ser bloqueado.

Delegadas y delegados
Además de una tripulación de cinco personas, Marianne llevará hasta ocho delegados y delegadas como pasaje en cada tramo de la ruta. Los nombres serán anunciados según avancen las etapas. En el primer tramo son, entre otros:

Maria Svensson, pro. tem. portavoz, Feministiskt Initiativ
Mikael M. Karlsson, Presidente, Ship to Gaza Suecia
Henry Ascher, profesor de Salud Pública, pediatra
Lennart Berggren, cineasta
Dror Feiler, músico, portavoz de Ship to Gaza

Fuente: Rumbo a Gaza.

El deber de apoyar el movimiento BDS

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Nurit

Por Nurit Peled-Elhanan.

El 15 de abril de 2015, la Corte Suprema israelí aprobó el proyecto de ley que define como delito penal el llamado a boicotear las instituciones y organizaciones israelíes o a las personas que colaboran con la ocupación. Quienes llamen al boicot de los productos de los asentamientos o apoyen el BDS son susceptibles de ser sometidas a juicio en Israel. El 16 de abril, la Corte aprobó el proyecto de ley que permite al Estado confiscar casas y bienes palestinos en Jerusalén Este si esa población opta por vivir en otra parte durante más de 3 meses. Esta ley, que ha permitido a Israel confiscar la mayoría de las propiedades palestinas desde 1948 se llama «la ley de apropiación de los activos en ausencia». Es hora de que el mundo sepa que todas las «ausencias» de los palestinos no son tales, ellos están presentes, y que robarles sus activos y la tierra es un crimen contra la humanidad.

Pero los palestinos «ausentes» también pueden estar presentes según la ley israelí. Es por eso que Israel ignora cerca de 180 aldeas en las cuales las personas, que están legalmente definidas como «ausentes presentes», viven allí, y se les niega la infraestructura, la electricidad y el agua. Estos pueblos están constantemente acosados ​​ y destruidos por las autoridades israelíes, sus cultivos y rebaños son envenenados constantemente, y sus casas demolidas, todo ésto con la intención de robarles las tierras.

Estos son sólo algunos ejemplos de la vida de los palestinos, que también son ciudadanos de Israel. Israel, que ha tenido éxito en publicitarse como una democracia, mantiene un régimen de segregación etnocrático, impidiendo a la mitad de su población dominada satisfacer sus necesidades básicas como el agua en el verano y la electricidad en invierno, se está convirtiendo rápidamente en un Estado fascista, donde la libertad de elección, de expresión, de movimiento y la filiación es todo para ser ciudadano con derechos plenos, pero no se les reconoce a los palestinos, y el derecho de propiedad no es respetado, si no eres judío. Los no judíos han estado viviendo en un «estado de excepción» por 67 años. Giorgio Agamben, dijo recientemente: «El Estado de Israel es un buen ejemplo de cómo, cuando el estado de excepción se prolonga, entonces todas las instituciones democráticas colapsan. Esto es lo que sucedió en la república de Weimar».

El sociólogo Stanley Cohen escribió hace unos años sobre el vergonzoso silencio y la complicidad de las universidades israelíes ante la injusticia, la tortura y los asesinatos de palestinos. Estas universidades, que confiscaron las tierras palestinas para instalar sus edificios financiados por los ricos estadounidenses o australianos, no reaccionan en modo alguno cuando los palestinos son desalojados de sus hogares, expulsados de su ciudad de Jerusalén o torturados de muchas formas, ni cuando sus hijos son deliberadamente atropellados por los coches de los colonos.

La industria israelí prospera debido a la ocupación de Palestina, violando todas las leyes y decisiones internacionales. Pero no sólo a Israel y sus empresas benefician estas prácticas ilegales. Tal como lo demuestran las conclusiones del Tribunal Russell sobre Palestina, [1] también se benefician todos los países occidentales que violan las leyes y decisiones internacionales que ellos mismos firmaron. Por lo tanto oponerse a ellos, luchar contra ellos y denunciarlos es una acción legal y justa, y no puede ser considerada ilegal. Stephane Hessel -el último presidente del Tribunal Russell sobre Palestina, el hombre a quien se llamó «la conciencia del siglo 20» y uno de los redactores de la carta de los derechos humanos en 1947– llamó a los jóvenes de todo el mundo -en su muy rápidamente vendido libro Indignez Vous (2011), (en inglés Time for Rage) a manifestar su ira contra el dominio del dinero y la corrupción política, ir en contra de la corrosión de los derechos humanos y los medios de comunicación corruptos y engañosos, contra el avance del fascismo en el siglo 21, en el que el régimen de ocupación israelí es el ejemplo más asombroso.

Oponerse al orden existente, dice Hessel, es el deber moral de los jóvenes. Stephane Hessel, al igual que todos los miembros del Tribunal Russell sobre Palestina del cual yo era miembro, junto con juristas de renombre mundial y luchadores por la libertad, laureados con el premio Nobel y figuras públicas, apoyó el movimiento del BDS sin reservas, por la sencilla razón de que apoyar el movimiento BDS es afianzar la justicia.

La lucha por la justicia debe abordar dos cuestiones esenciales: el mal y la negación del mal. Debe impulsar un flujo incesante de cargos contra Israel y sus colaboradores en la Corte Penal Internacional por violar el derecho internacional y mantener un Estado de apartheid donde son cometidos crímenes racistas diariamente; y debe presentar cargos contra aquellos que se benefician de la ocupación de Palestina y no se oponen a ella. En este grupo podemos encontrar a las grandes empresas de Occidente, a las instituciones que se benefician de los productos de las colonias israelíes, como Soda Stream o Ahava y a personas que se benefician de los servicios y bienes producidos en las colonias. Estos partidarios pasivos que ayudan a Israel no sólo están violando el derecho internacional, sino también su propia ley de dignidad y libertad humanas y violan el credo judío que se refiere a la forma de trato a los extranjeros, esclavos y otras personas que dependen de ellos. El crimen de la indiferencia, del silencio y la colaboración debe ser expuesto y castigado. Como Bertrand Russell dijo: “El silencio ante el mal es un crimen contra la humanidad”, y para luchar contra este silencio son necesarias la suprema indignación y el compromiso de la gente. Como las grandes instituciones del mundo no logran ayudar a las víctimas ni castigar a los criminales, entonces es deber de la sociedad civil hacerlo.

Mil quinientos veinte (1520) niños palestinos fueron asesinados en los últimos 13 años por el ejército de Israel, armado por el mundo occidental, 6.000 niños palestinos han sido heridos y mutilados por las bombas vendidas a Israel durante estos años.

En el último ataque a Gaza, como en los anteriores, el ejército israelí apuntó a la zona más poblada del mundo con las armas más feroces y frecuentemente ilegales que exterminaron a familias enteras, causaron el máximo de daños localizados, y ​​ no el mínimo daño colateral como manifiesta la propaganda israelí. Usando de armas que cortan a los niños en pedazos o los queman por completo.

El resultado del ataque dejó más de 2.000 muertos, 600 de los cuales eran ancianos y niños y 200 mujeres; 20.000 personas discapacitadas, ciegas, parapléjicas, y muchos más con daños cerebrales, o 100% de quemaduras; personal de los medios y profesores universitarios, paramédicos y médicos fueron asesinados, 50.000 casas, 200 escuelas, más de 200 mezquitas, 17 hospitales y centros de rehabilitación destruidos deliberadamente, dejando a más de 600.000 personas indigentes sin hogar o medios de subsistencia, y a 1.800.000 personas -toda la población de la Franja de Gaza– con el mínimo de infraestructura eléctrica, de agua y de aguas residuales, por no hablar de suministros médicos, de alimentos o de libertad, sólo porque pertenecen a un determinado grupo racial, religioso o cultural. Esto no es una guerra. Esto es un sociocidio –“la destrucción de la cultura, la devastación de la economía nativa, la imposición forzada de nuevas formas de organización sociopolítica, los derechos ciudadanos selectivos. Israel es culpable de exterminar la capacidad de una sociedad para sobrevivir y reproducirse a sí misma, […] de asesinar, y herir a sus miembros […] de privar a las personas de las necesidades básicas para la supervivencia, de su bienestar, de su identidad, su libertad, su seguridad contra la violencia, de privarla de su sustentabilidad económica contra el hambre y la enfermedad. Y privándolos de autonomía para ser los dueños de su propia casa».

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Trescientos mil niños palestinos no pueden asistir a la escuela en Gaza, se ahogan en las aguas residuales, y mueren en una muerte lenta privados de sus derechos humanos básicos a la salud, alimentación y educación; desde hace años la vida en Gaza ha sido peor que en el peor gueto y el estado de la sanidad es peligroso. Gaza ha estado sin un sistema de alcantarillado o electricidad o agua potable por más de cinco años debido a que Israel ha destruido sus centrales eléctricas y no permitió su reconstrucción, a pesar de que declaró lo contrario. Creo que todos han visto las fotografías de este invierno y el anterior, donde se ven a los habitantes de Gaza abriendo camino en las calles que se habían convertido en ríos de aguas negras, llevando a sus hijos sobre sus hombros a la escuela, ir al trabajo o al mercado hundidos hasta sus rodillas o su cintura en el agua residual contaminada y cubiertas de fango. Estas condiciones causan enfermedades, plagas y crisis de todo tipo.

Los médicos palestinos e internacionales afirman que las incursiones de 2008-2009 y el último ataque despiadado del verano de 2014, fueron los más crueles y violentos de los que ellos fueron testigos en la historia de la agresión israelí contra Gaza; también estos doctores y expertos revelaron el uso de armas desconocidas hasta ahora. Los soldados que salen de Gaza dicen que es un laboratorio para todo tipo de armas letales.

Yo misma vi a niños y adultos llenos de agujeros y heridas en sus cuerpos causados por esquirlas. Familias enteras sin piernas, bebés quemados, una niña cuyos ojos estaban borrados. Los niños y adultos que no son más que trozos de carne sin vida, con columnas vertebrales rotas y cerebros quemados. Vi a una mujer cuya pierna explotó y un joven cuyos órganos interiores estallaron.

Según el doctor Haitham Al Hassan –presidente del Departamento de Cirugía General en el Hospital Makassed, y especialista en cirugía vascular-, y también de acuerdo con el doctor que trató a pacientes de Gaza durante el ataque israelí 2008-2009 y también el del último verano, y según el doctor Erik Fosse, que atendió a los heridos en Gaza durante la incursión israelí de 2008-2009, las heridas inusuales fueron causadas por bombas DIME -Dense Inert Metal Explosive, (NdelT)- que están prohibidas en las zonas densamente pobladas. También el doctor Haitham Al Hassan dijo que las bombas y su contenido probablemente desaparecerían en la arena en el momento en que la comunidad internacional consiga un permiso de los perpetradores para que se envíen comités y observadores para buscarlas. Desafortunadamente las heridas no se curan tan rápido. Muchos de los sobrevivientes, dicen los médicos, difícilmente puedan ser curados por las múltiples infecciones causadas por bacterias que son resistentes a los antibióticos, y la deficiencia de su sistema inmunológico. El hospital Makassed que visité durante el pogrom israelí en Gaza, en el año 2014, gastó alrededor de medio millón de dólares cada mes sólo en la medicación, en su intento de curar a esas personas. Sin duda, este es un negocio rentable para algunos.

En otras partes de la Palestina ocupada, cientos de niños son gaseados o regados con materia fecal en sus casas cada semana, en sus escuelas y en la calle, más de 500 pequeños fueron secuestrados de sus hogares este mes, interrogados en las condiciones más crueles, forzados a hacer falsas confesiones, y encarcelados en prisiones militares israelíes; desconectados de sus padres y familiares, traumatizados de por vida, por nada o porque tiran piedras o cruzan una carretera para solamente judíos, o entran en su pueblo en el camino de la escuela a través de un agujero en el muro del apartheid. UNICEF define esto como abuso infantil grave. Y no nos olvidemos de los cientos de niños refugiados que son arrojados en una cárcel israelí por el delito de ser negros y con deseos de vivir.

bambino 7 anniEstos niños y sus padres nunca pueden ser escuchados en alguna corte o tribunal del mundo. Su discurso no tiene validez en el sistema judicial occidental. Su sentencia está siempre ya formulada. Son criminales por el simple hecho de que son palestinos. Y este hecho por sí solo permite a sus opresores tratarlos como seres «a quienes se les niega por la fuerza toda condición social o legal, y cuyas vidas son precindibles con impunidad» (Agamben).

Israel tiene dos sistemas de justicia y dos conjuntos de valores: uno para los selectos judíos y otro para los no judíos, especialmente los palestinos y los africanos que buscan asilo. Estas leyes permiten que el grupo dominante -el judío– robe la tierra de los palestinos, demuela sus casas, destruya sus familias, encarcele y torture a sus hijos tanto como los servicios secretos consideren oportuno sin necesidad de intervención judicial. Este es el significado de la democracia judía que, como nuestros ministros repiten interminablemente, es primero judía y sólo después democracia. Este es el significado del nacionalismo judío israelí que se desarrolló a partir de un nacionalismo liberador de una minoría perseguida para llegar a ser una sociedad opresiva racista, desde el nacionalismo de Gandhi y Mandela al nacionalismo de los tiranos totalitarios; un nacionalismo que predica la pureza de la raza y la erradicación de elementos ajenos, la protección de la patria de los extranjeros, ya sean los nativos originarios de la tierra, o de los que mueren de hambre y solicitan asilo, procedentes de Sudán y Eritrea. Hace sólo unos meses, la ley contra la infiltración ha pasado en la Knesset, una ley que le permite al Estado encarcelar a los refugiados y sus hijos por 3 años antes de deportarlos para que vuelvan a morir en el infierno del que escaparon. Muchos de los deportados han muerto desde su deportación, muchos fueron asesinados, el último hace unos días a manos de Daesh. Este hombre que fue expulsado por judíos fanáticos por no ser judío fue asesinado por fanáticos musulmanes por no ser un musulmán. Recordemos al gran erudito judío piadoso, el profesor Yeshayahu Leibovitch, quien dijo: el judaísmo nacionalista tiene de judío lo que el nacionalsocialismo tuvo de socialismo.

Lo que impulsa el comportamiento israelí es puro racismo nacionalista colonialista que debe ser tratado como tal. Pero en lugar de incriminar este Estado criminal, Israel sostiene este régimen de ocupación y opresión con el pleno apoyo de Europa y de EE.UU. a quienes este tipo de prácticas de limpieza, desposeimiento y erradicación no les son ajenas. Recordemos que Europa ha exterminado muchos millones de nativos tanto en América del Norte como del Sur, y que fueron más de 20 millones de indígenas los que eliminaron a su paso.

Por lo tanto, la pregunta es ¿quiénes serán los jueces una vez que se acepten los cargos contra el apartheid y sociocidio israelí? ¿Los carceleros de Guantánamo? ¿Los franceses que han aceptado la ocupación con su aprobación a la colaboración de Veolia, los suizos que han firmado algunos acuerdos provechosos con la industria de armas de Israel, los británicos y alemanes que fueron exitosos en la prevención de aceptar a Palestina en el consejo de productores de olivos?

Sin embargo, aún más importante que llevar a los criminales a juicio es el hecho de que hay personas que se preocupan. Las personas que sobrevivieron a Auschwitz a menudo dicen que una de las cosas más exasperantes fue el conocimiento de que nadie sabía de su sufrimiento, nadie vio su miseria. En general, los países occidentales nunca se han interesado por el sufrimiento humano, especialmente cuando sucede a sus propias espaldas o en el patio delantero, y siempre han calificado estos hechos como política. En verdad, difícilmente alguien hoy estudie o enseñe sobre Palestina o cualquier otro sufrimiento humano causado por la codicia occidental y la megalomanía.

Por lo tanto, saber que hay un movimiento que es consciente de su miseria y está luchando por su vida, por su dignidad y su libertad, es un incentivo para que los palestinos y los activistas israelíes por igual, que resisten el mal de Israel, sigan luchando y sigan viviendo. Como concluyó el abogado de la última sesión del Tribunal Russell por Palestina: «Para cualquier persona en la condición de receptora de la brutalidad diaria, el conocimiento del apoyo internacional a la lucha hacia la autodeterminación, le proporciona fortalecimiento perdurable. La solidaridad ayuda a desechar los sentimientos naturales de aislamiento y de un mundo indiferente».

A partir de ahora, utilizando la débil excusa de que no se puede criticar a Israel sin ser llamado antisemita y que Europa le debe apoyo al pueblo judío sin que nada le importe con tal de expiar sus crímenes, Occidente niega su responsabilidad en el poderoso régimen opresor del apartheid de Israel y se comporta como si no existiera.

Permítanme decir dos cosas a estas personas. En primer lugar no hay nada judío en la cruel conducta racista de Israel hacia los palestinos por lo que criticar esta política no es antijudío, por el contrario. Los pensadores judíos más ilustres están y siempre han estado denunciando la despiadada dominación israelí de Palestina. Albert Einstein fue uno de ellos. Hanna Arendt otra, y Stéphane Hessel fue otro, por nombrar sólo unos pocos. Muchos distinguidos rabinos y eruditos judíos están hoy en este grupo. La segunda cosa es: señoras y señores, ustedes no pueden permitirse utilizar nunca esta excusa cuando los niños están siendo sacrificados, no pueden darse el lujo de preocuparse por cómo otras personas te apodan cuando se está llevando a cabo un furioso holocausto. Al igual que no me puedo permitir tener miedo de las personas que me llaman traidora por haberme puesto del lado de los oprimidos, a pesar de que muchas más personas han muerto por ser llamados traidores que por ser llamados antisemitas. De hecho, nadie ha muerto nunca por ser llamado antisemita o incluso por ser un antisemita, pero los niños y sus padres y abuelos están muriendo mientras escribo porque se llaman palestinos, no por ninguna otra razón, al igual que los judíos fueron exterminados sólo porque fueron llamados judíos. Y el mundo que les había dado la espalda a los judíos entonces, le está dando la espalda a los palestinos ahora.

Israel ha alcanzado un pico inimaginable de maldad. Y, de hecho, a muchas personas de todo el mundo les resulta difícil imaginar que esto es así. Israel sigue siendo tratado por el mundo como un «caso especial», y la pregunta es ¿por qué? ¿Por qué es que en otros casos los criminales de guerra son arrastrados a los tribunales y se invita a las víctimas a declarar, mientras que en este caso, las víctimas están siendo culpadas constantemente por su propia miseria y los culpables gozan de total impunidad? ¿Por qué, en lugar de castigar a los criminales de guerra que gobiernan sobre Israel y Palestina como mafiosos, contra todas las leyes y convenciones internacionales -arrasar barrios enteros y asesinar a las esposas e hijos de los comandantes enemigos, infligiendo un castigo colectivo a millones de personas por pura venganza-, los Estados de la Unión Europea hicieron todo lo posible para evitar que las víctimas presentaran cargos contra sus torturadores? ¿Por qué, en vez de preguntarse qué tipo de educación racista hace que buenos chicos y chicas judíos se conviertan en asesinos de uniformes sin escrúpulos, de corazón frío?

El Parlamento Europeo supervisa, controla y censura el sistema educativo de las víctimas, y ni siquiera mira al de los perpetradores. A los niños israelíes se les inculca el más flagrante y fundamental tipo de racismo, cuyos mejores alumnos ahora están embravecidos en nuestras calles, hostigando, pegando y en un caso llegaron a quemar vivo a un niño palestino, instigados por los rabinos, ministros, por el primer ministro y miembros de la Knesset.

Este racismo es el terreno en el que soldados y pilotos israelíes son educados para creer que los niños palestinos no son seres humanos como nosotros, sino un problema que debe ser eliminado. Pero esto no parece interesar a la comunidad internacional. ¿Por qué es que en lugar de proporcionar a los oprimidos con medios de vida y protección, en lugar de luchar por su libertad y los derechos humanos básicos, el mundo occidental ilustrado insiste en armar a sus ocupantes, toma a sus opresores en más asociaciones después de cada masacre, actualiza su estado en la Unión Europea y pone a sus representantes en los comités de derechos humanos? Si eso no es cinismo entonces ¿qué es?

La gente siempre dice que el mundo, es decir, Occidente, no ha aprendido la lección del holocausto o la del 9/11, para el caso. La lección debería haber sido nunca más en ninguna parte, para nadie. Pero me parece que el mundo ha aprendido otra lección importante. Se ha aprendido que tu puedes explotar, robar y asesinar en masa, siempre y cuando se trate de exterminar a la gente adecuada y a la raza adecuada. Cuando las víctimas son los palestinos, los perpetradores se pueden salir con la suya y el mundo permanece en silencio. El régimen de apartheid israelí y sus prácticas malvadas no habrían sido aceptadas por Occidente si no hubiera sido dirigidas contra los árabes. El derecho internacional no es desconocido para estos Estados, pero no es aplicable cuando las víctimas son árabes musulmanes. Los árabes son las víctimas de este moderno antisemitismo occidental que ha cambiado su objetivo de los judíos a los musulmanes. Y el derecho internacional es muy claro sobre el delito de antisemitismo.

Israel, con la ayuda de las más ilustres instituciones de Occidente, priva a los palestinos de su pasado y de su futuro y les obliga a vivir en su tierra sin monumentos ni símbolos propios en los espacios públicos. El presente es para ellos un tormento interminable; su destino carece de futuro. «Siendo impredecible, el futuro se reduce a la supervivencia». (Johan Gutlang).

Como explica Ilan Pappe, la eliminación simbólica de los palestinos, al borrarlos de la narración, de la economía y la cultura, de los libros de texto y de los mapas, es el punto donde la limpieza étnica se convierte en genocida. Cuando tú eres eliminado de los libros de historia y del discurso de los principales políticos, siempre existe el peligro de que el siguiente paso llegue a ser la eliminación física. Todos estos crímenes se cometen con excusas derivadas de lo que el difunto sociólogo Stanley Cohen llama la cursilería sionista. Es hora de llamar a esta cursilería por lo que es y llamar crimen al crimen, tal como el movimiento por el BDS lo hace.

BDS

El 17 de marzo los ciudadanos de Israel votaron a favor de continuar el sociocidio -por no decir el genocidio- del pueblo palestino, para continuar con la limpieza étnica de los palestinos árabes y de los ciudadanos beduinos y por la continuación del etnocidio de muchos grupos dentro del pueblo israelí. Por esta votación han dado su licencia al primer ministro para continuar con la destrucción de Palestina y de ese modo, también de Israel.

Es por eso me gustaría dedicar mis palabras a los 14 niños que fueron secuestrados brutalmente de diferentes partes del este de Jerusalén por soldados espantosamente armados, en el día de las elecciones y encarcelados en condiciones condenadas por UNICEF como abuso infantil. Estos y otros crímenes contra la humanidad son el camino de Israel para decirle al mundo que vamos a seguir practicando el terrorismo de Estado durante el tiempo que la comunidad internacional lo permita. Y hasta el momento lo ha permitido.

Como los resultados del Tribunal Russell prueban, la comunidad internacional lo permite siempre que se beneficie del mismo. Así parece que a los colaboradores occidentales lo único que les interesa es el beneficio económico. Por suerte para nosotros, no tienen ninguna ideología, ninguna visión y ningún otro interés, excepto obtener riqueza y poder. Y esto puede ser combatido a través del BDS.

El Estado de Israel, que ha venido mostrando el mayor desprecio por toda ley, decisión o valoración internacional, ha demostrado por medio de la ley contra la convocatoria al Boicot, hasta donde ha logrado aterrar a los señores de la tierra santa el Movimiento BDS. No podría haber mayor premio que eso.

Notas

[1] (http://www.russelltribunalonpalestine.com/en/sessions/final-session/findings-of-the-final-session)

Traducido para Rebelión por Julia Majlin y Saad Chedid.

Nurit Peled-Elhanan es activista pacifista y profesora de Literatura Comparada en la Universidad Hebrea de Jerusalén y actualmente es profesora de Educación del Lenguaje en la Universidad de Tel Aviv.

Después de perder a su hija de 14 años en un atentado suicida palestino el 4 de septiembre de 1997, fundó la Asociación de Familias israelíes y palestinas víctimas de la violencia. Se trata de una asociación que no discrimina entre la violencia de un grupo o de otro, sino que trata de aunar esfuerzos para conseguir la paz en los Territorios Palestinos Ocupados y en Israel. Nurit Peled-Elhanan culpó a la opresión israelí sobre los palestinos como causante indirecta de la muerte de su hija. Peled-Elhanan se ha manifestado siempre abiertamente en contra de la ocupación israelí en Cisjordania y Gaza.

Forma parte del grupo impulsor del Tribunal Russell sobre Palestina.

Es hermana del también activista Miko Peled. Ver http://wp.me/p389px-6J.

Su libro Palestina en los textos escolares de Israel, aparecerá proximamente editado por la Editorial Canaán, Buenos Aires.

Ver más sobre Nurit Peled-Elhanan: Video: Los palestinos en los libros escolares de Israel (Receta para la deshumanización de un pueblo). 

Los nuevos ministros del cuarto mandato de Netanyahu

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Ayelet Shaked, ministra de Justicia.Ayelet

«Hay que matar a las madres de todos los terroristas palestinos«.

«Tienen que morir y sus casas deben ser demolidas. Ellos son nuestros enemigos y nuestras manos deberían estar manchadas de su sangre. Esto también se aplica a las madres de los terroristas fallecidos«, escribió en su página en Facebook Ayelet Shaked, cuando era diputada del partido ultranacionalista Hogar Judío.

«Detrás de cada terrorista hay decenas de hombres y mujeres sin los cuales no podrían cometer atentados. Ahora todos son combatientes enemigos, y su sangre caerá sobre sus cabezas. Incluso las madres de los mártires, que los envían al infierno con flores y besos. Nada sería más justo que siguieran sus pasos», publicó la política el pasado 7 de julio.

Referiéndose a las mujeres palestinas Shaked señaló: «Deberían desaparecer junto con sus hogares, donde han criado a estas serpientes. De lo contrario, criarán más pequeñas serpientes«.

Fuente: RT.

…………………………..

Naftali Bennet, ministro de Educación.

Naftali Bennet

En 2013, cuando era ministro de Economía del gobierno anterior de Netanyahu, dijo:

Si capturamos a terroristas, hay que matarlos, sencillamente”.

Yo he matado a muchísimos árabes (hamon arabim) en mi vida, y no he tenido ningún problema por ello”.

Obsérvese que Bennett dice “árabes” y no “palestinos”, puesto que probablemente para él, como para muchos de sus compatriotas, los palestinos no existen.

Fuente: PalestinaLibre.org

 

 

¿Qué saben los israelíes sobre la Nakba (catástrofe palestina)?

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¿Y qué piensan sobre el derecho de volver de los refugiados palestinos?

Fuente: De-Colonizer 1948

Militares israelíes confiesan que las matanzas en Gaza fueron intencionadas

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Algo que todos ya sabemos. Pero los nombres de los culpables deben aparecer.

Por Eugenio García Gascón.

JERUSALÉN.- Los testimonios de más de sesenta oficiales y soldados confirman que Israel causó una indiscriminada matanza de palestinos civiles y una destrucción desproporcionada durante la operación Margen Protector del verano pasado contra la Franja de Gaza, cuando murieron más de 2.100 palestinos y resultaron heridos casi once mil, en su inmensa mayoría civiles.

Los testimonios los recoge la ONG israelí Rompiendo el Silencio (RS), integrada por oficiales y soldados en servicio o en la reserva que se pronuncian contra la ocupación de Cisjordania y Gaza. El 25% de los testimonios corresponde a oficiales hasta el grado de comandante, mientras que el resto son de suboficiales y soldados. Sus declaraciones “se han investigado meticulosamente para garantizar su veracidad”, ha dicho RS.

El abogado israelí Michael Sfard, consejero legal de RS, considera que el informe “suscita serias preocupaciones por la violación sistemática y no accidental de principios claves de las leyes de la guerra, que se han establecido precisamente para evitar lo que ocurrió en la Franja de Gaza: la matanza masiva de civiles y una vasta e indiscriminada destrucción de edificios civiles y de barrios”.

El director de RS, Yuli Novak, no es menos contundente. “Mediante estos testimonios nos enteramos de que existe un amplio fracaso ético en las normas de combate del ejército, y de que este fracaso se origina en lo más alto de la cadena de mando y no es simplemente el resultado de ‘algunas manzanas podridas’”.

La ONG denuncia que las normas de combate que recibieron los soldados que participaron en la operación eran “las más permisivas que jamás se han oído”, lo que explica el elevado número de víctimas, así como la destrucción de millares de viviendas durante los meses de julio y agosto de 2014. Muchos de los soldados entrevistados afirman que las órdenes eran disparar a matar a cualquier persona.

El informe aparece mientras la fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatou Bensouda, está considerando la posibilidad de abrir una investigación sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por Israel en los territorios palestinos ocupados a partir de junio de 2014, o sea poco antes de que Israel desencadenara los ataques contra Gaza.

La fiscal de la CPI declaró el viernes al diario Haaretz que en el caso de abrir la investigación, lo que aún no se ha decidido, la fiscalía podría investigar a soldados y oficiales de bajo rango con el fin de utilizar sus testimonios “contra quienes son más responsables”, es decir contra los jefes militares y los dirigentes políticos que autorizaron la operación.

A la insistencia del periodista sobre si la CPI investigará a oficiales israelíes de rango bajo y medio, Bensouda respondió: “Si se abre una investigación en una situación dada, mi oficina se guiará por una política de investigar y perseguir a quienes tengan mayor responsabilidad en la ejecución de crímenes masivos”.

Un tanque israelí junto a la Franja de Gaza en julio de 2014. – AFP

Se da la circunstancia de que según Yuli Novak, director de RS, es necesaria una “investigación externa” que examine los graves hechos ocurridos en la Franja el verano pasado, pero es muy probable que el gobierno israelí no realice una tarea de este tipo, de manera que será la CPI la que tenga la posibilidad de investigar aquellos hechos, suponiendo que decida abrir una investigación.

Los testimonios recogidos por la ONG pueden servir de base para la investigación de la CPI, aunque RS no revela el nombre de ninguno de los testigos con el fin de protegerlos. De hacerlo, además, los tribunales israelíes podrían proceder contra Rompiendo el Silencio por revelar el nombre de los testigos.

RS dice que los testimonios muestran el “contraste” existente entre lo que durante la guerra afirmaban los portavoces oficiales israelíes y la realidad de lo que ocurrió. La política del ejército, explica el informe, consistió en considerar que todo civil que no había abandonado los territorios atacados después de las advertencias del ejército, incluidos los civiles, eran “objetivos legítimos”.

Se abrió fuego masivamente con cañones y morteros, “que son incapaces de disparar con precisión”, dice el informe, y que en algunas ocasiones “impactaban a cientos de metros de los objetivos”. Cualquier persona, civil o no, era enemigo. El informe agrega que los oficiales de alta graduación “hacían declaraciones que exigían una conducta brutal y no ética”, y que sus palabras eran incluso “racistas” (según los testimonios números 70 y 106 del informe).

Mientras las normas de ejército israelí especifican que el soldado debe disparar después de comprobar que el enemigo tienen un arma, los soldados entrevistados declaran que sus oficiales les ordenaron disparar “contra cualquier amenaza inminente o sospechosa”, lo que abrió la posibilidad del fuego indiscriminado y explica el elevado número de víctimas.

Había ocasiones en que los soldados “disparaban sin ninguna relevancia operativa”, y otras veces se disparaba contra vehículos palestinos “por apuestas que se cruzaban los soldados entre sí”, y se practicaba el “vandalismo” y el “saqueo”.

No solo las órdenes de los superiores eran vagas, y deliberadamente “poco claras y poco rigurosas”, sino que “a veces se disparaba a una escala más masiva”, como ocurrió durante la aplicación de la llamada Directiva Aníbal en la ciudad de Rafah o en el intento de rescate de un soldado en el barrio de Shuyaiya, al este de la ciudad de Gaza, donde claramente se ignoró la seguridad de los civiles (testimonios 58, 60 y 103).

El informe recalca que en algunas ocasiones el fuego masivo contra áreas civiles palestinas no solo no obedecía a las necesidades operativas del combate sino que “servía a intereses políticos y diplomáticos”, es decir estaba en función de cómo marchaban las negociaciones para un alto el fuego.

Fuente: Público.es

Original en inglés con los testimonios

http://www.breakingthesilence.org.il/protective-edge

Descargar todos los testimonios (en inglés)
http://www.breakingthesilence.org.il/pdf/ProtectiveEdge.pdf

Cuando el trabajo digno se convierte en humillación

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Palestinians wait to cross into Jerusalem at an Israeli checkpoint in Bethlehem

Pocos saben que el Día Internacional de los Trabajadores o «Primero de Mayo», es una conmemoración que surgió tras un acuerdo durante el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional (1889). Esto, para homenajear a los«Mártires de Chicago», unos sindicalistas que fueron asesinados mientras se encontraban manifestando para conseguir una jornada laboral de 8 horas.

Pero tal y como estos mártires, en la actualidad existen pequeños héroes anónimos que, día tras día, deben luchar contra un sistema injusto, opresivo y maltratador. Un sistema que les obliga a bajar la cabeza, y a aceptar los abusos y humillaciones diarias: se trata de miles de obreros, campesinos y profesionales palestinos que, hasta el día de hoy, son esclavos de la ocupación.

Según el Artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo». Además, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, establecido en 1996, asegura en su Artículo 6: «En el presente Pacto reconocen el derecho a trabajar, que comprende el derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente escogido o aceptado».

Por todo lo anterior, es que diversas organizaciones especializadas en Derechos Humanos, se han dedicado a denunciar los constantes maltratos e impedimentos que sufren los trabajadores palestinos a causa de la represión israelí.

En 2013, la Agencia Reuters publicó un informe revelador: «Los trabajadores palestinos tienen dos formas para cruzar a trabajar a Israel: aquellos que han logrado obtener un permiso, deben pasar a través de un Checkpoint o punto de control israelí. En tanto, aquellos que no lo tienen, deben encontrar la forma de atravesar el muro y escabullirse por los bordes. Ambos métodos demandan muchísimo tiempo. Ninguno de los dos es agradable».

Para nadie es secreto que la ocupación israelí somete a todos los palestinos a la más absoluta miseria y humillación, sin embargo, son los trabajadores quienes a diario se ven enfrentados a las largas filas de espera en los checkpoints, los abusos por parte de los militares y a condiciones deplorables.

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«Un día de trabajo comienza a las una de la mañana, cuando abandono mi casa camino al control fronterizo. Hay algunos que están listos desde las siete de la tarde. De los 15.000 trabajadores con permisos sólo 3000 entran. Los soldados hacen a los trabajadores alinearse en grupos de tres. Les ordenan quitarse las camisetas con una mano, mostrando sus vientres mientras con la otra sostienen sus permisos de trabajo. Los trabajadores nos apretamos luchando para pasar de dos en dos por las puertas giratorias. El atasco en las puertas lo retrasa todo. Incrementa la presión y los trabajadores se empujan unos a otros hasta el punto de que les es difícil respirar.

Más de una vez ha sucedido que los trabajadores se han caído y se han encontrado atrapados entre los pies de sus compañeros. Todo ello, para conseguir llevar un pedazo de pan para nuestros hijos. Hoy he tenido que usar la fuerza para entrar porque me he encontrado sin dinero. Se lo juro ante Dios, simplemente no había comida en mi casa. He tenido que pedir prestados 30 shekels para ir a Jaffa. Pero con todo, no tengo garantías de encontrar trabajo hoy», señaló Abu Yasser, un yesero de Sheik Radwan entrevistado por el Centro Para la Democracia y los Derechos de los Trabajadores en Palestina.

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Abu Muhammad Najar, padre de seis hijos, se dedica a la albañilería. El también decidió narrar a aquél Centro sus dificultades para poder ejercer su trabajo: «Yo debería haber estado aquí a las 6:30, el contratista para el que trabajo no puede esperar más de media hora. Pero debido al tiempo que gasté en el paso de Erez, no pude llegar antes de las 7:30″.

La situación en Erez es tan dramática, que el Centro para la Democracia y los Derechos de los Trabajadores en Palestina, en conjunto con El Comité para los Trabajadores de Gaza en el Mercado Laboral israelí, lanzaron una campaña internacional para llamar la atención sobre las humillaciones y sufrimientos que soportan diariamente en el control fronterizo de Erez los trabajadores palestinos de la Franja de Gaza cuando intentan pasar a sus puestos de trabajo en Israel.

El control fronterizo de Erez es el único punto de entrada y salida para los trabajadores/as palestinos de la Franja de Gaza a Israel. La actual política israelí reduce el número de entradas y obliga a los trabajadores a reunirse en gran número en un sofocante y atestado pasillo, causando algunas muertes y muchos daños entre los trabajadores.

Una de las víctimas de estos hechos fue Mohammed Ibrahim Said Al-Sheikh, de 41 años quien era residente de Sabra, vecina de Gaza, quien murió asfixiado en la cola de la primera puerta del control fronterizo a las 8:10 de la mañana . Este trabajador había trabajado en Israel durante muchos años, y mantenía una familia de siete miembros que vivían en una casa de alquiler en Al-Sedra en la ciudad de Gaza.

La Situación de los Campesinos

Pero los trabajadores que deben cruzar los checkpoints no son los únicos que se ven afectados por las políticas israelíes. Durante los últimos días, han llamado la atención numerosas noticias relacionadas con ataques a campesinos. Ya en marzo, el medio HispanTv daba a conocer el aumento de disparos de la policía israelí hacia los trabajadores del campo, coincidentemente, justo en el período de mayor cosecha para los campesinos: «Los campesinos se ven obligados a plantar lejos del acecho de los israelíes, perdiendo terreno. En la Línea Verde gazatí lo que antes eran cultivos ahora es maleza. Pero a veces no importa cuán lejos estén sus cultivos porque los tanques israelíes entrarán a destruirlos», señala el periodista de aquél medio en un reportaje emitido a principios de año.

Recientemente, el Middle East Monitor presentó un informe en el que se señalaba que decenas de agricultores palestinos se vieron afectados por una lluvia de gases tóxicos rociados por el Departamento de Agricultura Israelí sobre sus granjas. Los cultivos terminaron totalmente dañados y los campesinos, deberán afrontar grandes pérdidas económicas.

La Situación de los Periodistas

Pero los profesionales tampoco se salvan de las disposiciones aleatorias y abusivas del Estado de Israel. Con motivo del Día del Prisionero Palestino, la Autoridad Nacional Palestina informó que actualmente Israel mantiene a 20 periodistas palestinos encarcelados. Seis de ellos han sido arrestados desde que comenzó 2015 y el último lo fue hace sólo dos días en una redada del Ejército israelí en la ciudad cisjordana de Nablus.

En cuanto a los fotógrafos, estos reciben constantemente maltratados por parte de las fuerzas militares israelíes, sobretodo durante las manifestaciones. Muestra de ello es que, hace tan sólo algunos días, la Asociación de la Prensa Extranjera(FPA) manifestó su descontento por la brutal agresión a fotógrafos registrada en la localidad de Nabih Saleh.

En el documento, la FPA confirmó que los militares «empujaron, maldijeron y golpearon» a los fotógrafos que se encontraban en la zona y condenó enérgicamente «el comportamiento abusivo de las Fuerzas de Seguridad israelíes que cubrían las protestas semanales de Nabih Saleh».

Por último, la Asociación de Prensa Extranjera, recalcó que la preocupante situación vivida durante aquél día no es la única de este tipo llevada a cabo por el Ejército de Israel en contra de la prensa. Por lo mismo es que hizo un especial llamado a «realizar una investigación adecuada y exhaustiva», además de anunciar los resultados de manera pública y oportuna.

Niños trabajadores

El 13 de abril del presente año, la prestigiosa organización Human Rights Watchdenunció que diversas haciendas localizadas en asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, están utilizando a menores de edad como mano de obra de bajo costo, asociada al cultivo, la cosecha y el empaquetado de sus productos. Los menores no sólo reciben un pago muy modesto por su trabajo, sino que además están sometidos a condiciones laborales riesgosas para su salud.

Según el informe de 74 páginas, existen evidencias de que en algunas haciendas agrícolas trabajan menores, incluso de apenas 11 años, a menudo soportando altas temperaturas. Los menores trasladan cargas pesadas, están expuestos a plaguicidas peligrosos y, en algunos casos, tienen que solventar ellos mismos el costo del tratamiento médico a causa de lesiones o enfermedades vinculadas con el trabajo que realizan.

Fuente: Reportaje Elaborado por la Federación Palestina de Chile

Fuente: http://www.federacionpalestina.cl/noticia.php?id=46v

Kevin Johansen: No le des la espalda al pueblo palestino

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Buenos Aires, 28 de abril de 2015.

Estimado Kevin Johansen:

Hace pocos días, y en relación al anuncio de tu presentación en Israel el próximo 17 de mayo, algunos de nuestros compañeros de la Campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones)[1] contra el Apartheid y el genocidio ejercido por el Estado de Israel contra el pueblo palestino, han estado intercambiado “tuits” con vos para instarte a que canceles tu show. Amablemente nos diste algunas razones por las que has decidido mantener tu decisión de continuar con tu gira hacia Israel. Por eso optamos por hacerte llegar esta carta pública, tanto a vos como a tus fans en Argentina y en el mundo, de manera que ellos también conozcan las condiciones en las que se desarrolla el apartheid, el sometimiento y la limpieza étnica del pueblo palestino.

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En tus “tuits” manifestás que no vas a actuar para el gobierno de Israel, sino para el pueblo. Que los pueblos, en definitiva, son los destinatarios de tu arte. Precisamente queremos hablarte de un pueblo que nunca podría acceder a tu arte: el palestino. Como te habrás enterado, más allá del intento de los grandes medios por ocultarlo o disimularlo, hace menos de un año el pueblo palestino sufrió la masacre de más de 2000 personas, la gran mayoría civiles, entre los que se cuentan 500 niños, en lo que se conoció como “Operación Margen Protector”. Estas “operaciones” se repiten cada dos o tres años con diferentes nombres pero con semejante cantidad de víctimas inocentes. Desde que fueron ocupadas sus tierras hace ya 70 años, los palestinos son víctima sistemática de una limpieza étnica que se ejerce a través del asesinato, la tortura (incluso de niños), el desalojo, la demolición diaria de viviendas y el hostigamiento permanente. Y esto es llevado a cabo no solo por el ejército israelí, sino que cuenta con la complicidad explícita o silenciosa de la gran la mayoría de los ciudadanos comunes. Esto ha quedado claro no sólo con la reelección del primer ministro Netanyahu por parte del pueblo israelí inmediatamente después de la masacre “Margen Protector”, sino también por el hecho que casi todos los ciudadanos y ciudadanas israelíes están asociados al ejército, sea como conscriptos o como reservistas.

Decís que tu arte se dirige a los pueblos. No podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Pero al contextualizarlo histórica y políticamente, el concepto se vuelve polémico.

¿Estarías de acuerdo con tus propias palabras si las dijera un artista en gira, por ejemplo, en el Berlín de 1936? ¿Estarías de acuerdo con ese argumento si un artista lo utilizaba para presentarse ante la población blanca de Sudáfrica en tiempos del Apartheid? Estamos seguros de que no.

Este caso no es diferente. Vas a actuar para el pueblo israelí, un pueblo que acaba de reelegir a un genocida (Benjamín Netanyahu) como primer ministro por un amplio margen de votos. Ilan Pappé, prestigioso historiador israelí, escribió al respecto: “hay que llamar a elecciones para votar un nuevo pueblo israelí”.

El pueblo al que vas a llevarle tu arte es un pueblo que tiene un alto grado de discriminación y racismo, y lo ejerce a diario contra los palestinos. Pero vos decís que tu arte se dirige a los pueblos. Y claro, no podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Ahora bien, si quisieras dirigir tu arte al pueblo gazatí, ¿qué ocurriría?

Quizás no estés al tanto de que Gaza está denominada por organismos internacionales de DD. HH. y analistas de la política internacional como la “cárcel a cielo abierto más grande del mundo”. Allí viven  hacinadas y encerradas por el bloqueo impuesto por el Estado de Israel 2.000.000 de personas. Gaza es un espacio de tierra de 40 kilómetros de largo por 4 km de ancho. ¿Podés visualizarlo?  Este bloqueo significa que por todo lo que permite entrar a Gaza, Israel recauda impuestos, tanto a modo de donación internacional o como productos israelíes, sumándole un impuesto sobre el valor agregado de los bienes. Además, Israel no permite que productos de Gaza lleguen a Cisjordania ni a ningún otro lugar del mundo, manteniendo un férreo monopolio de sus productos en las dos entidades territoriales palestinas (Gaza y Cisjordania). Los palestinos usan shampú israelí, toman café israelí y mientras los israelíes gozan económicamente del comercio hacia el interior de Gaza, la misma ecuación no se repite con los productos gazatíes. Un ejemplo de esta inequidad es que sólo en 2012, compañías israelíes facturaron 380 millones de dólares por productos comercializados “a la fuerza” en Gaza.

El 95 por ciento del total del agua existente en Gaza no es potable, Israel ha decidido imponer una economía un tanto feudal: los habitantes deben “conformarse” con el agua de lluvia y las aguas subterráneas que se acumulan bajo su territorio. Como resultado, la demanda es excesiva y hay superávit de bombeo de las aguas subterráneas que no son aptas para el consumo humano pues están salinizadas por la mezcla con el agua de mar y por los residuos decrépitos de las de tuberías. Israel vende cinco millones de metros cúbicos de agua a Gaza, lo que significa menos de un diez por ciento de lo que se consume en la Franja. ¿Puede tu sensibilidad de artista comprender esto?

Israel dictamina que los palestinos sólo pueden pescar hasta 11 kilómetros de sus costas, aunque a veces reduce esa distancia a 5, 5 kilómetros. El límite fijado en 11 kilómetros excluye las mejores zonas de pesca. Israel mantiene el control total sobre las aguas territoriales de Gaza y, por tanto, evita el tránsito de bienes y personas a través del mar, y no permite la pesca a una distancia de más de seis millas náuticas de la costa de Gaza.

El pueblo al que vos vas a dirigir tu arte, salvo contadas excepciones entre las que se cuentan objetores de conciencia y activistas por la paz que apoyan el boicot a Israel[2], admite y apoya estas políticas contra la población palestina. Acepta, por ejemplo, que se regule la entrada de camiones a Gaza, contando (esto te va a parecer siniestro, seguramente) que los vehículos que ingresen lo hagan con una cantidad determinada de alimentos que aseguren un mínimo de calorías por día para cada habitante palestino. No hay muchos antecedentes de esto en la historia de la humanidad. O sí, algunos, como Auschwitz o Varsovia.

Con todos estos datos, que podés corroborar en muchos medios, podemos afirmar sin duda alguna que Israel controla la vida y la muerte de los palestinos. Vos vas a dirigir tu arte al pueblo de Israel, en estas condiciones históricas, sociales, políticas, económicas y militares. Un simple “tuit”  ya no es suficiente, Kevin. Posiblemente actúes en alguna localidad cercana a Gaza. Entonces, lo vas a hacer de espaldas a los chiquitos mutilados en la operación del año pasado, de espaldas a las ruinas de escuelas y edificios de refugiados de la Cruz Roja. Vas a dirigir tu arte a ese pueblo, y tal vez concurran a algunos de los que llevaban sus sillitas plegables para ver los bombardeos a Gaza y “disfrutar” del espectáculo.

Vos dirigís tu arte a un pueblo, pero si los palestinos de Cisjordania quisieran ir a verte, no podrían. Un muro declarado ilegal por la Naciones Unidas les impide entrar y salir libremente. Allí, se registran a diario todo tipo de humillaciones, donde los palestinos pueden estar horas en los checkpoints (N. de la R.: puestos de control) para poder llegar a sus trabajos o ir a algún hospital. Ambulancias con enfermos son retenidas, hasta que la enfermedad del paciente se agrava o pierde la vida. No hay compasión ni piedad en gran parte de ese pueblo al que vos vas a dirigir tu arte.

Vamos a hablarte ahora de un músico, al que seguramente respetás y admirás como muchos de nosotros: Roger Waters. Él tenía una posición similar a la tuya, hasta que en el año 2006 lo llevaron a conocer el muro. Luego de eso, afirmó: “Iba a actuar en Tel Aviv, hasta que algunos palestinos del movimiento de boicot a Israel me exhortaron a reconsiderarlo. Yo ya me había manifestado contra el muro, pero no creía que un boicot cultural fuese una vía correcta. Nada podía haberme preparado para aquello que vi ese día. El muro es un edificio repulsivo. Está custodiado por jóvenes soldados israelíes que me trataron, observador casual de otro mundo, con una agresión llena de desprecio. Si así fue conmigo, un extranjero, imaginen lo que debe ser con los palestinos, con los subproletarios, con los portadores de autorizaciones. Supe entonces que mi conciencia no me permitiría apartarme de ese muro, del destino de los palestinos que conocí, personas cuyas vidas son aplastadas diariamente de mil y una maneras por la ocupación de Israel. En solidaridad, y de alguna forma por impotencia, escribí en el muro, aquel día: “No necesitamos del control de las ideas”. Sobre la marcha, Roger Waters cambió el lugar de presentación de su show y pasó de un escenario en Tel Aviv a una aldea en la que se privilegiaba un trato justo entre distintos.

Este artista no es el único que se ha sumado al boicot internacional contra el apartheid israelí. Los directores de cine Ken Loach, Mike Leigh, Jean Luc Godard, los actores Dustin Hoffman, Meg Ryan, Danny Glover, Emma Thompson, entre muchos otros, músicos como Elvis Costello, Santana, Massive Attack, Pixies, Gorillaz, Devndra Banhart, Brian Eno, Dave Randall, Vanessa Paradis, Bono, Snoop Dog, en su momento se expresaron los escritores José Saramago, Eduardo Galeano, y miles de referentes del arte y la cultura que también forman parte de este movimiento de boicot. Ellos son conscientes de que más allá de dirigir su arte a los pueblos, existe una complicidad del pueblo israelí en el apartheid palestino, incluso saben que con su rechazo, con su denuncia, ayudan a los desertores del ejército israelí encarcelados por no querer seguir masacrando palestinos, y a los activistas por la paz, que día a día soportan las presiones de los servicios de inteligencia y la represión policial de su propio país.

Te hicimos llegar esta información porque difundir las condiciones de vida, la lucha y el sufrimiento del pueblo palestino es nuestro trabajo. El sentimiento, el coraje, tal como lo has hecho con tu vida artística, lo ponés vos en este caso. Como parte de la humanidad, nos enorgullece la épica que llevó a Sudáfrica a liberar a su gente. Mandela, además de ser un gran luchador, era solidario con la causa palestina, porque la sabía una causa hermana. En los ’60, con su líder preso, nadie levantaba la mano para denunciar el apartheid sudafricano. Solo la toma de conciencia y el boicot internacional permitieron, primero develarlo al mundo y luego terminar con él. El apartheid palestino es aún peor que el sudafricano, porque se hace sobre la memoria histórica de éste, sobre el fracaso de un “Nunca más” que Israel ejecuta día a día, y porque el victimario es un pueblo que sufrió en carne propia los horrores de un genocidio.

Esperamos que todas estas consideraciones te ayuden a reflexionar sobre la cuestión, y que más temprano que tarde decidas sumarte a la defensa del pueblo palestino. En ese caso, no vacilaremos en recibirte diciéndote “bienvenido a la lucha”.

BDS Argentina

argentinabds@gmail.com

[1] El Boicot a Israel, o movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) por Palestina, fue convocado por primera vez por más de 150 agrupaciones de base de la Sociedad Civil Palestina en 2005, ante la prolongación de la ocupación de sus tierras y la negación de sus derechos por parte de Israel con el apoyo militar y diplomático de EEUU. Desde entonces viene creciendo permanentemente. Según Hessel, coautor de la Declaración Universal de los DDHH, “la campaña del BDS representa el modo más prometedor de superar el fracaso de los gobiernos del mundo para hacer frente a la intransigencia de Israel y su comportamiento fuera de la ley”.

[2] El Grupo israelí “Boicot desde Dentro” apoya el BDS como única vía de salida a la trampa del apartheid, y son perseguidos por el establishment israelí y marginados por el grueso de la sociedad israelí.