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Los nuevos ministros del cuarto mandato de Netanyahu

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Ayelet Shaked, ministra de Justicia.Ayelet

«Hay que matar a las madres de todos los terroristas palestinos«.

«Tienen que morir y sus casas deben ser demolidas. Ellos son nuestros enemigos y nuestras manos deberían estar manchadas de su sangre. Esto también se aplica a las madres de los terroristas fallecidos«, escribió en su página en Facebook Ayelet Shaked, cuando era diputada del partido ultranacionalista Hogar Judío.

«Detrás de cada terrorista hay decenas de hombres y mujeres sin los cuales no podrían cometer atentados. Ahora todos son combatientes enemigos, y su sangre caerá sobre sus cabezas. Incluso las madres de los mártires, que los envían al infierno con flores y besos. Nada sería más justo que siguieran sus pasos», publicó la política el pasado 7 de julio.

Referiéndose a las mujeres palestinas Shaked señaló: «Deberían desaparecer junto con sus hogares, donde han criado a estas serpientes. De lo contrario, criarán más pequeñas serpientes«.

Fuente: RT.

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Naftali Bennet, ministro de Educación.

Naftali Bennet

En 2013, cuando era ministro de Economía del gobierno anterior de Netanyahu, dijo:

“Si capturamos a terroristas, hay que matarlos, sencillamente”.

“Yo he matado a muchísimos árabes (hamon arabim) en mi vida, y no he tenido ningún problema por ello”.

Obsérvese que Bennett dice “árabes” y no “palestinos”, puesto que probablemente para él, como para muchos de sus compatriotas, los palestinos no existen.

Fuente: PalestinaLibre.org

 

 

¿Qué saben los israelíes sobre la Nakba (catástrofe palestina)?

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¿Y qué piensan sobre el derecho de volver de los refugiados palestinos?

Fuente: De-Colonizer 1948

Militares israelíes confiesan que las matanzas en Gaza fueron intencionadas

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Algo que todos ya sabemos. Pero los nombres de los culpables deben aparecer.

Por Eugenio García Gascón.

JERUSALÉN.- Los testimonios de más de sesenta oficiales y soldados confirman que Israel causó una indiscriminada matanza de palestinos civiles y una destrucción desproporcionada durante la operación Margen Protector del verano pasado contra la Franja de Gaza, cuando murieron más de 2.100 palestinos y resultaron heridos casi once mil, en su inmensa mayoría civiles.

Los testimonios los recoge la ONG israelí Rompiendo el Silencio (RS), integrada por oficiales y soldados en servicio o en la reserva que se pronuncian contra la ocupación de Cisjordania y Gaza. El 25% de los testimonios corresponde a oficiales hasta el grado de comandante, mientras que el resto son de suboficiales y soldados. Sus declaraciones “se han investigado meticulosamente para garantizar su veracidad”, ha dicho RS.

El abogado israelí Michael Sfard, consejero legal de RS, considera que el informe “suscita serias preocupaciones por la violación sistemática y no accidental de principios claves de las leyes de la guerra, que se han establecido precisamente para evitar lo que ocurrió en la Franja de Gaza: la matanza masiva de civiles y una vasta e indiscriminada destrucción de edificios civiles y de barrios”.

El director de RS, Yuli Novak, no es menos contundente. “Mediante estos testimonios nos enteramos de que existe un amplio fracaso ético en las normas de combate del ejército, y de que este fracaso se origina en lo más alto de la cadena de mando y no es simplemente el resultado de ‘algunas manzanas podridas’”.

La ONG denuncia que las normas de combate que recibieron los soldados que participaron en la operación eran “las más permisivas que jamás se han oído”, lo que explica el elevado número de víctimas, así como la destrucción de millares de viviendas durante los meses de julio y agosto de 2014. Muchos de los soldados entrevistados afirman que las órdenes eran disparar a matar a cualquier persona.

El informe aparece mientras la fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Fatou Bensouda, está considerando la posibilidad de abrir una investigación sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por Israel en los territorios palestinos ocupados a partir de junio de 2014, o sea poco antes de que Israel desencadenara los ataques contra Gaza.

La fiscal de la CPI declaró el viernes al diario Haaretz que en el caso de abrir la investigación, lo que aún no se ha decidido, la fiscalía podría investigar a soldados y oficiales de bajo rango con el fin de utilizar sus testimonios “contra quienes son más responsables”, es decir contra los jefes militares y los dirigentes políticos que autorizaron la operación.

A la insistencia del periodista sobre si la CPI investigará a oficiales israelíes de rango bajo y medio, Bensouda respondió: “Si se abre una investigación en una situación dada, mi oficina se guiará por una política de investigar y perseguir a quienes tengan mayor responsabilidad en la ejecución de crímenes masivos”.

Un tanque israelí junto a la Franja de Gaza en julio de 2014. – AFP

Se da la circunstancia de que según Yuli Novak, director de RS, es necesaria una “investigación externa” que examine los graves hechos ocurridos en la Franja el verano pasado, pero es muy probable que el gobierno israelí no realice una tarea de este tipo, de manera que será la CPI la que tenga la posibilidad de investigar aquellos hechos, suponiendo que decida abrir una investigación.

Los testimonios recogidos por la ONG pueden servir de base para la investigación de la CPI, aunque RS no revela el nombre de ninguno de los testigos con el fin de protegerlos. De hacerlo, además, los tribunales israelíes podrían proceder contra Rompiendo el Silencio por revelar el nombre de los testigos.

RS dice que los testimonios muestran el “contraste” existente entre lo que durante la guerra afirmaban los portavoces oficiales israelíes y la realidad de lo que ocurrió. La política del ejército, explica el informe, consistió en considerar que todo civil que no había abandonado los territorios atacados después de las advertencias del ejército, incluidos los civiles, eran “objetivos legítimos”.

Se abrió fuego masivamente con cañones y morteros, “que son incapaces de disparar con precisión”, dice el informe, y que en algunas ocasiones “impactaban a cientos de metros de los objetivos”. Cualquier persona, civil o no, era enemigo. El informe agrega que los oficiales de alta graduación “hacían declaraciones que exigían una conducta brutal y no ética”, y que sus palabras eran incluso “racistas” (según los testimonios números 70 y 106 del informe).

Mientras las normas de ejército israelí especifican que el soldado debe disparar después de comprobar que el enemigo tienen un arma, los soldados entrevistados declaran que sus oficiales les ordenaron disparar “contra cualquier amenaza inminente o sospechosa”, lo que abrió la posibilidad del fuego indiscriminado y explica el elevado número de víctimas.

Había ocasiones en que los soldados “disparaban sin ninguna relevancia operativa”, y otras veces se disparaba contra vehículos palestinos “por apuestas que se cruzaban los soldados entre sí”, y se practicaba el “vandalismo” y el “saqueo”.

No solo las órdenes de los superiores eran vagas, y deliberadamente “poco claras y poco rigurosas”, sino que “a veces se disparaba a una escala más masiva”, como ocurrió durante la aplicación de la llamada Directiva Aníbal en la ciudad de Rafah o en el intento de rescate de un soldado en el barrio de Shuyaiya, al este de la ciudad de Gaza, donde claramente se ignoró la seguridad de los civiles (testimonios 58, 60 y 103).

El informe recalca que en algunas ocasiones el fuego masivo contra áreas civiles palestinas no solo no obedecía a las necesidades operativas del combate sino que “servía a intereses políticos y diplomáticos”, es decir estaba en función de cómo marchaban las negociaciones para un alto el fuego.

Fuente: Público.es

Original en inglés con los testimonios

http://www.breakingthesilence.org.il/protective-edge

Descargar todos los testimonios (en inglés)
http://www.breakingthesilence.org.il/pdf/ProtectiveEdge.pdf

Cuando el trabajo digno se convierte en humillación

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Palestinians wait to cross into Jerusalem at an Israeli checkpoint in Bethlehem

Pocos saben que el Día Internacional de los Trabajadores o «Primero de Mayo», es una conmemoración que surgió tras un acuerdo durante el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional (1889). Esto, para homenajear a los«Mártires de Chicago», unos sindicalistas que fueron asesinados mientras se encontraban manifestando para conseguir una jornada laboral de 8 horas.

Pero tal y como estos mártires, en la actualidad existen pequeños héroes anónimos que, día tras día, deben luchar contra un sistema injusto, opresivo y maltratador. Un sistema que les obliga a bajar la cabeza, y a aceptar los abusos y humillaciones diarias: se trata de miles de obreros, campesinos y profesionales palestinos que, hasta el día de hoy, son esclavos de la ocupación.

Según el Artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo». Además, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, establecido en 1996, asegura en su Artículo 6: «En el presente Pacto reconocen el derecho a trabajar, que comprende el derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente escogido o aceptado».

Por todo lo anterior, es que diversas organizaciones especializadas en Derechos Humanos, se han dedicado a denunciar los constantes maltratos e impedimentos que sufren los trabajadores palestinos a causa de la represión israelí.

En 2013, la Agencia Reuters publicó un informe revelador: «Los trabajadores palestinos tienen dos formas para cruzar a trabajar a Israel: aquellos que han logrado obtener un permiso, deben pasar a través de un Checkpoint o punto de control israelí. En tanto, aquellos que no lo tienen, deben encontrar la forma de atravesar el muro y escabullirse por los bordes. Ambos métodos demandan muchísimo tiempo. Ninguno de los dos es agradable».

Para nadie es secreto que la ocupación israelí somete a todos los palestinos a la más absoluta miseria y humillación, sin embargo, son los trabajadores quienes a diario se ven enfrentados a las largas filas de espera en los checkpoints, los abusos por parte de los militares y a condiciones deplorables.

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«Un día de trabajo comienza a las una de la mañana, cuando abandono mi casa camino al control fronterizo. Hay algunos que están listos desde las siete de la tarde. De los 15.000 trabajadores con permisos sólo 3000 entran. Los soldados hacen a los trabajadores alinearse en grupos de tres. Les ordenan quitarse las camisetas con una mano, mostrando sus vientres mientras con la otra sostienen sus permisos de trabajo. Los trabajadores nos apretamos luchando para pasar de dos en dos por las puertas giratorias. El atasco en las puertas lo retrasa todo. Incrementa la presión y los trabajadores se empujan unos a otros hasta el punto de que les es difícil respirar.

Más de una vez ha sucedido que los trabajadores se han caído y se han encontrado atrapados entre los pies de sus compañeros. Todo ello, para conseguir llevar un pedazo de pan para nuestros hijos. Hoy he tenido que usar la fuerza para entrar porque me he encontrado sin dinero. Se lo juro ante Dios, simplemente no había comida en mi casa. He tenido que pedir prestados 30 shekels para ir a Jaffa. Pero con todo, no tengo garantías de encontrar trabajo hoy», señaló Abu Yasser, un yesero de Sheik Radwan entrevistado por el Centro Para la Democracia y los Derechos de los Trabajadores en Palestina.

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Abu Muhammad Najar, padre de seis hijos, se dedica a la albañilería. El también decidió narrar a aquél Centro sus dificultades para poder ejercer su trabajo: «Yo debería haber estado aquí a las 6:30, el contratista para el que trabajo no puede esperar más de media hora. Pero debido al tiempo que gasté en el paso de Erez, no pude llegar antes de las 7:30″.

La situación en Erez es tan dramática, que el Centro para la Democracia y los Derechos de los Trabajadores en Palestina, en conjunto con El Comité para los Trabajadores de Gaza en el Mercado Laboral israelí, lanzaron una campaña internacional para llamar la atención sobre las humillaciones y sufrimientos que soportan diariamente en el control fronterizo de Erez los trabajadores palestinos de la Franja de Gaza cuando intentan pasar a sus puestos de trabajo en Israel.

El control fronterizo de Erez es el único punto de entrada y salida para los trabajadores/as palestinos de la Franja de Gaza a Israel. La actual política israelí reduce el número de entradas y obliga a los trabajadores a reunirse en gran número en un sofocante y atestado pasillo, causando algunas muertes y muchos daños entre los trabajadores.

Una de las víctimas de estos hechos fue Mohammed Ibrahim Said Al-Sheikh, de 41 años quien era residente de Sabra, vecina de Gaza, quien murió asfixiado en la cola de la primera puerta del control fronterizo a las 8:10 de la mañana . Este trabajador había trabajado en Israel durante muchos años, y mantenía una familia de siete miembros que vivían en una casa de alquiler en Al-Sedra en la ciudad de Gaza.

La Situación de los Campesinos

Pero los trabajadores que deben cruzar los checkpoints no son los únicos que se ven afectados por las políticas israelíes. Durante los últimos días, han llamado la atención numerosas noticias relacionadas con ataques a campesinos. Ya en marzo, el medio HispanTv daba a conocer el aumento de disparos de la policía israelí hacia los trabajadores del campo, coincidentemente, justo en el período de mayor cosecha para los campesinos: «Los campesinos se ven obligados a plantar lejos del acecho de los israelíes, perdiendo terreno. En la Línea Verde gazatí lo que antes eran cultivos ahora es maleza. Pero a veces no importa cuán lejos estén sus cultivos porque los tanques israelíes entrarán a destruirlos», señala el periodista de aquél medio en un reportaje emitido a principios de año.

Recientemente, el Middle East Monitor presentó un informe en el que se señalaba que decenas de agricultores palestinos se vieron afectados por una lluvia de gases tóxicos rociados por el Departamento de Agricultura Israelí sobre sus granjas. Los cultivos terminaron totalmente dañados y los campesinos, deberán afrontar grandes pérdidas económicas.

La Situación de los Periodistas

Pero los profesionales tampoco se salvan de las disposiciones aleatorias y abusivas del Estado de Israel. Con motivo del Día del Prisionero Palestino, la Autoridad Nacional Palestina informó que actualmente Israel mantiene a 20 periodistas palestinos encarcelados. Seis de ellos han sido arrestados desde que comenzó 2015 y el último lo fue hace sólo dos días en una redada del Ejército israelí en la ciudad cisjordana de Nablus.

En cuanto a los fotógrafos, estos reciben constantemente maltratados por parte de las fuerzas militares israelíes, sobretodo durante las manifestaciones. Muestra de ello es que, hace tan sólo algunos días, la Asociación de la Prensa Extranjera(FPA) manifestó su descontento por la brutal agresión a fotógrafos registrada en la localidad de Nabih Saleh.

En el documento, la FPA confirmó que los militares «empujaron, maldijeron y golpearon» a los fotógrafos que se encontraban en la zona y condenó enérgicamente «el comportamiento abusivo de las Fuerzas de Seguridad israelíes que cubrían las protestas semanales de Nabih Saleh».

Por último, la Asociación de Prensa Extranjera, recalcó que la preocupante situación vivida durante aquél día no es la única de este tipo llevada a cabo por el Ejército de Israel en contra de la prensa. Por lo mismo es que hizo un especial llamado a «realizar una investigación adecuada y exhaustiva», además de anunciar los resultados de manera pública y oportuna.

Niños trabajadores

El 13 de abril del presente año, la prestigiosa organización Human Rights Watchdenunció que diversas haciendas localizadas en asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, están utilizando a menores de edad como mano de obra de bajo costo, asociada al cultivo, la cosecha y el empaquetado de sus productos. Los menores no sólo reciben un pago muy modesto por su trabajo, sino que además están sometidos a condiciones laborales riesgosas para su salud.

Según el informe de 74 páginas, existen evidencias de que en algunas haciendas agrícolas trabajan menores, incluso de apenas 11 años, a menudo soportando altas temperaturas. Los menores trasladan cargas pesadas, están expuestos a plaguicidas peligrosos y, en algunos casos, tienen que solventar ellos mismos el costo del tratamiento médico a causa de lesiones o enfermedades vinculadas con el trabajo que realizan.

Fuente: Reportaje Elaborado por la Federación Palestina de Chile

Fuente: http://www.federacionpalestina.cl/noticia.php?id=46v

Kevin Johansen: No le des la espalda al pueblo palestino

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Buenos Aires, 28 de abril de 2015.

Estimado Kevin Johansen:

Hace pocos días, y en relación al anuncio de tu presentación en Israel el próximo 17 de mayo, algunos de nuestros compañeros de la Campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones)[1] contra el Apartheid y el genocidio ejercido por el Estado de Israel contra el pueblo palestino, han estado intercambiado “tuits” con vos para instarte a que canceles tu show. Amablemente nos diste algunas razones por las que has decidido mantener tu decisión de continuar con tu gira hacia Israel. Por eso optamos por hacerte llegar esta carta pública, tanto a vos como a tus fans en Argentina y en el mundo, de manera que ellos también conozcan las condiciones en las que se desarrolla el apartheid, el sometimiento y la limpieza étnica del pueblo palestino.

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En tus “tuits” manifestás que no vas a actuar para el gobierno de Israel, sino para el pueblo. Que los pueblos, en definitiva, son los destinatarios de tu arte. Precisamente queremos hablarte de un pueblo que nunca podría acceder a tu arte: el palestino. Como te habrás enterado, más allá del intento de los grandes medios por ocultarlo o disimularlo, hace menos de un año el pueblo palestino sufrió la masacre de más de 2000 personas, la gran mayoría civiles, entre los que se cuentan 500 niños, en lo que se conoció como “Operación Margen Protector”. Estas “operaciones” se repiten cada dos o tres años con diferentes nombres pero con semejante cantidad de víctimas inocentes. Desde que fueron ocupadas sus tierras hace ya 70 años, los palestinos son víctima sistemática de una limpieza étnica que se ejerce a través del asesinato, la tortura (incluso de niños), el desalojo, la demolición diaria de viviendas y el hostigamiento permanente. Y esto es llevado a cabo no solo por el ejército israelí, sino que cuenta con la complicidad explícita o silenciosa de la gran la mayoría de los ciudadanos comunes. Esto ha quedado claro no sólo con la reelección del primer ministro Netanyahu por parte del pueblo israelí inmediatamente después de la masacre “Margen Protector”, sino también por el hecho que casi todos los ciudadanos y ciudadanas israelíes están asociados al ejército, sea como conscriptos o como reservistas.

Decís que tu arte se dirige a los pueblos. No podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Pero al contextualizarlo histórica y políticamente, el concepto se vuelve polémico.

¿Estarías de acuerdo con tus propias palabras si las dijera un artista en gira, por ejemplo, en el Berlín de 1936? ¿Estarías de acuerdo con ese argumento si un artista lo utilizaba para presentarse ante la población blanca de Sudáfrica en tiempos del Apartheid? Estamos seguros de que no.

Este caso no es diferente. Vas a actuar para el pueblo israelí, un pueblo que acaba de reelegir a un genocida (Benjamín Netanyahu) como primer ministro por un amplio margen de votos. Ilan Pappé, prestigioso historiador israelí, escribió al respecto: “hay que llamar a elecciones para votar un nuevo pueblo israelí”.

El pueblo al que vas a llevarle tu arte es un pueblo que tiene un alto grado de discriminación y racismo, y lo ejerce a diario contra los palestinos. Pero vos decís que tu arte se dirige a los pueblos. Y claro, no podríamos estar más de acuerdo, en general, con esa concepción. Ahora bien, si quisieras dirigir tu arte al pueblo gazatí, ¿qué ocurriría?

Quizás no estés al tanto de que Gaza está denominada por organismos internacionales de DD. HH. y analistas de la política internacional como la “cárcel a cielo abierto más grande del mundo”. Allí viven  hacinadas y encerradas por el bloqueo impuesto por el Estado de Israel 2.000.000 de personas. Gaza es un espacio de tierra de 40 kilómetros de largo por 4 km de ancho. ¿Podés visualizarlo?  Este bloqueo significa que por todo lo que permite entrar a Gaza, Israel recauda impuestos, tanto a modo de donación internacional o como productos israelíes, sumándole un impuesto sobre el valor agregado de los bienes. Además, Israel no permite que productos de Gaza lleguen a Cisjordania ni a ningún otro lugar del mundo, manteniendo un férreo monopolio de sus productos en las dos entidades territoriales palestinas (Gaza y Cisjordania). Los palestinos usan shampú israelí, toman café israelí y mientras los israelíes gozan económicamente del comercio hacia el interior de Gaza, la misma ecuación no se repite con los productos gazatíes. Un ejemplo de esta inequidad es que sólo en 2012, compañías israelíes facturaron 380 millones de dólares por productos comercializados “a la fuerza” en Gaza.

El 95 por ciento del total del agua existente en Gaza no es potable, Israel ha decidido imponer una economía un tanto feudal: los habitantes deben “conformarse” con el agua de lluvia y las aguas subterráneas que se acumulan bajo su territorio. Como resultado, la demanda es excesiva y hay superávit de bombeo de las aguas subterráneas que no son aptas para el consumo humano pues están salinizadas por la mezcla con el agua de mar y por los residuos decrépitos de las de tuberías. Israel vende cinco millones de metros cúbicos de agua a Gaza, lo que significa menos de un diez por ciento de lo que se consume en la Franja. ¿Puede tu sensibilidad de artista comprender esto?

Israel dictamina que los palestinos sólo pueden pescar hasta 11 kilómetros de sus costas, aunque a veces reduce esa distancia a 5, 5 kilómetros. El límite fijado en 11 kilómetros excluye las mejores zonas de pesca. Israel mantiene el control total sobre las aguas territoriales de Gaza y, por tanto, evita el tránsito de bienes y personas a través del mar, y no permite la pesca a una distancia de más de seis millas náuticas de la costa de Gaza.

El pueblo al que vos vas a dirigir tu arte, salvo contadas excepciones entre las que se cuentan objetores de conciencia y activistas por la paz que apoyan el boicot a Israel[2], admite y apoya estas políticas contra la población palestina. Acepta, por ejemplo, que se regule la entrada de camiones a Gaza, contando (esto te va a parecer siniestro, seguramente) que los vehículos que ingresen lo hagan con una cantidad determinada de alimentos que aseguren un mínimo de calorías por día para cada habitante palestino. No hay muchos antecedentes de esto en la historia de la humanidad. O sí, algunos, como Auschwitz o Varsovia.

Con todos estos datos, que podés corroborar en muchos medios, podemos afirmar sin duda alguna que Israel controla la vida y la muerte de los palestinos. Vos vas a dirigir tu arte al pueblo de Israel, en estas condiciones históricas, sociales, políticas, económicas y militares. Un simple “tuit”  ya no es suficiente, Kevin. Posiblemente actúes en alguna localidad cercana a Gaza. Entonces, lo vas a hacer de espaldas a los chiquitos mutilados en la operación del año pasado, de espaldas a las ruinas de escuelas y edificios de refugiados de la Cruz Roja. Vas a dirigir tu arte a ese pueblo, y tal vez concurran a algunos de los que llevaban sus sillitas plegables para ver los bombardeos a Gaza y “disfrutar” del espectáculo.

Vos dirigís tu arte a un pueblo, pero si los palestinos de Cisjordania quisieran ir a verte, no podrían. Un muro declarado ilegal por la Naciones Unidas les impide entrar y salir libremente. Allí, se registran a diario todo tipo de humillaciones, donde los palestinos pueden estar horas en los checkpoints (N. de la R.: puestos de control) para poder llegar a sus trabajos o ir a algún hospital. Ambulancias con enfermos son retenidas, hasta que la enfermedad del paciente se agrava o pierde la vida. No hay compasión ni piedad en gran parte de ese pueblo al que vos vas a dirigir tu arte.

Vamos a hablarte ahora de un músico, al que seguramente respetás y admirás como muchos de nosotros: Roger Waters. Él tenía una posición similar a la tuya, hasta que en el año 2006 lo llevaron a conocer el muro. Luego de eso, afirmó: “Iba a actuar en Tel Aviv, hasta que algunos palestinos del movimiento de boicot a Israel me exhortaron a reconsiderarlo. Yo ya me había manifestado contra el muro, pero no creía que un boicot cultural fuese una vía correcta. Nada podía haberme preparado para aquello que vi ese día. El muro es un edificio repulsivo. Está custodiado por jóvenes soldados israelíes que me trataron, observador casual de otro mundo, con una agresión llena de desprecio. Si así fue conmigo, un extranjero, imaginen lo que debe ser con los palestinos, con los subproletarios, con los portadores de autorizaciones. Supe entonces que mi conciencia no me permitiría apartarme de ese muro, del destino de los palestinos que conocí, personas cuyas vidas son aplastadas diariamente de mil y una maneras por la ocupación de Israel. En solidaridad, y de alguna forma por impotencia, escribí en el muro, aquel día: “No necesitamos del control de las ideas”. Sobre la marcha, Roger Waters cambió el lugar de presentación de su show y pasó de un escenario en Tel Aviv a una aldea en la que se privilegiaba un trato justo entre distintos.

Este artista no es el único que se ha sumado al boicot internacional contra el apartheid israelí. Los directores de cine Ken Loach, Mike Leigh, Jean Luc Godard, los actores Dustin Hoffman, Meg Ryan, Danny Glover, Emma Thompson, entre muchos otros, músicos como Elvis Costello, Santana, Massive Attack, Pixies, Gorillaz, Devndra Banhart, Brian Eno, Dave Randall, Vanessa Paradis, Bono, Snoop Dog, en su momento se expresaron los escritores José Saramago, Eduardo Galeano, y miles de referentes del arte y la cultura que también forman parte de este movimiento de boicot. Ellos son conscientes de que más allá de dirigir su arte a los pueblos, existe una complicidad del pueblo israelí en el apartheid palestino, incluso saben que con su rechazo, con su denuncia, ayudan a los desertores del ejército israelí encarcelados por no querer seguir masacrando palestinos, y a los activistas por la paz, que día a día soportan las presiones de los servicios de inteligencia y la represión policial de su propio país.

Te hicimos llegar esta información porque difundir las condiciones de vida, la lucha y el sufrimiento del pueblo palestino es nuestro trabajo. El sentimiento, el coraje, tal como lo has hecho con tu vida artística, lo ponés vos en este caso. Como parte de la humanidad, nos enorgullece la épica que llevó a Sudáfrica a liberar a su gente. Mandela, además de ser un gran luchador, era solidario con la causa palestina, porque la sabía una causa hermana. En los ’60, con su líder preso, nadie levantaba la mano para denunciar el apartheid sudafricano. Solo la toma de conciencia y el boicot internacional permitieron, primero develarlo al mundo y luego terminar con él. El apartheid palestino es aún peor que el sudafricano, porque se hace sobre la memoria histórica de éste, sobre el fracaso de un “Nunca más” que Israel ejecuta día a día, y porque el victimario es un pueblo que sufrió en carne propia los horrores de un genocidio.

Esperamos que todas estas consideraciones te ayuden a reflexionar sobre la cuestión, y que más temprano que tarde decidas sumarte a la defensa del pueblo palestino. En ese caso, no vacilaremos en recibirte diciéndote “bienvenido a la lucha”.

BDS Argentina

argentinabds@gmail.com

[1] El Boicot a Israel, o movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) por Palestina, fue convocado por primera vez por más de 150 agrupaciones de base de la Sociedad Civil Palestina en 2005, ante la prolongación de la ocupación de sus tierras y la negación de sus derechos por parte de Israel con el apoyo militar y diplomático de EEUU. Desde entonces viene creciendo permanentemente. Según Hessel, coautor de la Declaración Universal de los DDHH, “la campaña del BDS representa el modo más prometedor de superar el fracaso de los gobiernos del mundo para hacer frente a la intransigencia de Israel y su comportamiento fuera de la ley”.

[2] El Grupo israelí “Boicot desde Dentro” apoya el BDS como única vía de salida a la trampa del apartheid, y son perseguidos por el establishment israelí y marginados por el grueso de la sociedad israelí.

Los puestos avanzados en Cisjordania: todo un sistema de expolio

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1er encuentro de argentinos progresistas de origen judío: «No en nuestro nombre».

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Redacción: Como seres humanos progresistas, esperamos que este movimiento de argentinos de origen judío le dé la debida dimensión a la situación palestina. Sin la autocrítica de la (no) reacción frente a los crímenes que el Estado de Israel viene cometiendo desde su fundación en relación al pueblo nativo de Palestina, esta iniciativa quedará incompleta. Los Derechos Humanos lo son en cualquier lugar del planeta y esto no admite relatividades.

No en nuestro nombre a la DAIA y la AMIA. No en nuestro nombre al Estado de Israel.

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A seguir la nota de Página 12

“No hablen en nuestro nombre”

El “plenario de argentinos de origen judío” se presentó como el primer paso para la construcción de un nuevo colectivo, cuyo objetivo es agrupar a “las personas que no se sienten representadas por las dirigencias de las grandes instituciones de la comunidad”.

Por Ailín Bullentini.

Mujeres y varones argentinos de origen judío se encontraron en el auditorio de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos (Foetra), cuya capacidad colmaron para expresar su rechazo a las dirigencias de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), a las que acusan de “adueñarse de la voz de todos” los judíos argentinos. “No creemos que nuestra postura represente a toda la comunidad, pero negamos a la DAIA y la AMIA su postura de creerse voz de ella, depositaria del monopolio de lo judío”, advirtieron los organizadores del plenario que desarrollaron ayer, y que aspiran a que sea el germen de “un espacio colectivo y democrático basado en lazos de solidaridad por sobre los vínculos comerciales”.

El “llamamiento a un encuentro nacional de argentinos de origen judío”, como bautizaron al plenario de ayer, fue leído por los organizadores de la iniciativa, diez argentinos judíos “progresistas y de izquierda” que comenzaron a preguntarse hace algunos meses “qué hacer para poder poner a la comunidad de izquierda judía de pie nuevamente”. El plenario, que contó con centenares de asistentes y cinco expositores, sirvió como “punto de partida” para la construcción de ese nuevo colectivo “que llega para llenar un espacio vacío, ése que sienten las personas que no se sienten representadas ni convocadas por las dirigencias de las grandes instituciones de la comunidad”, definió desde el escenario el sociólogo Jorge Elbaum, uno de los impulsores de la propuesta.

“Estamos acá para expresar nuestro cansancio por la cooptación que de la comunidad intenta desde siempre la dirigencia de la DAIA, volcada a la derecha y con infiltración macrista”, informó Marcelo Horenstein, otro integrante del “grupo organizador” del nuevo espacio progresista judío, quien definió a la DAIA como “una institución de tercer grado en la que la votación de los integrantes de la comunidad es indirecta” y acusó Julio Schlosser, su presidente, y al resto de su dirigencia, de “pasarse el poder de mano en mano, apoyar a la dictadura y convocar al intento de golpe blando que fue el 18F”, en relación con la movilización en homenaje al fiscal Alberto Nisman a un mes de su muerte. “Entonces decimos basta, queremos expresarnos desde otro lugar”, remarcó Horenstein.

Para el abogado Beinusz Szmukler, aquella movilización también fue “un punto de quiebre” que funcionó como “impulso para plantear una iniciativa” como la presentada ayer, a la que saludó. “Ustedes expresan una posición y una resistencia a no ser confundidos con la DAIA”, saludó. Si bien la mayoría de los asistentes fueron adultos mayores, también se oyó la voz de los “jóvenes judíos progresistas de izquierda”. Así se presentó Maira Visacovsky, quien actualmente trabaja en el Ministerio de Economía nacional y fue la encargada de hablar por aquellos “jóvenes que se sintieron representados por la iniciativa del llamamiento”. “No seremos cómplices de las políticas desarrolladas por la DAIA, racistas, imperialistas y clasistas. Por eso, repetiremos incansablemente que ésa no es nuestra postura, que ellos no nos representan”, arengó.

La iniciativa presentada ayer busca ser el vehículo de aquellos integrantes de la comunidad judía que comparten “una visión progresista integrada de la vida”, precisó el economista Alejandro Rofman, presente en Foetra. La idea de sus organizadores es desarrollar encuentros del mismo estilo que el que tuvo lugar ayer en diferentes partes del país para “organizar el funcionamiento del espacio” y lograr el encuentro nacional en julio, cuando se presentaría formalmente el espacio.

“Somos quienes vemos en la Argentina de hoy un país con inclusión, respetuoso del otro y del cumplimiento pleno de los derechos humanos y quienes también tenemos una visión global del gobierno de Israel diferente a la de la AMIA y la DAIA”, ejemplificó Rofman.

Entre las personalidades políticas que comparten esa visión de país y coinciden con el rumbo que podría recorrer la nueva agrupación, y que participaron ayer del encuentro, se contaban el secretario para el Pensamiento Nacional, Ricardo Forster; los diputados nacionales kirchneristas Mara Brawer y Juan Carlos Junio; los legisladores porteños del mismo espacio José Cruz Campagnoli y Claudia Neira, entre muchos otros. La vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Rosa Roisimblit, fue especial y cariñosamente presentada por la periodista Miriam Lewin, encargada de la conducción del acto. “Es la primera dama de la comunidad judía”, saludó a Rosa.

“Este es un mensaje a la comunidad, a la que convocamos a crear un espacio para que ellos (la DAIA) no hablen más en nuestro nombre, para que acaben de considerarse dueños de la voz de todos nosotros. Nosotros tenemos voz propia”, concluyó el artista Jorge Schussheim.

Fuente: Página12.

«Exigimos Justicia», dice la Familia Abu Khdeir

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Niños palestinos, mano de obra barata en las colonias judías

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Gara.- Los niños palestinos se han convertido en mano de obra barata en las colonias israelíes, donde son empleados a cambio de un ínfimo sueldo y en condiciones precarias para el cultivo, la cosecha y el empaquetado de productos agrícolas, según un informe de HRW.

La ONG Human Rights Watch (HRW) denunció el abuso de niños palestinos que trabajan en granjas de las colonias israelíes en Cisjordania. Cientos de niños, algunos de tan solo 11 años, trabajan a cambio de bajos salarios en condiciones «peligrosas» en granjas de colonos en la zona ocupada por los israelíes en el Valle del Jordán, afirma HRW en un reciente informe de 74 páginas.

En él remarca que las restricciones discriminatorias impuestas por Israel al acceso de palestinos a tierras para agricultura y al agua en Cisjordania, en particular en el Valle del Jordán, que ha sido tradicionalmente un centro de la agricultura palestina, tienen un costo anual para la economía palestina superior a 700 millones de dólares –según el Banco Mundial–. Los índices de pobreza entre los palestinos en el Valle del Jordán alcanzan el 33,5%, y se sitúan entre los más altos de toda Cisjordania. Algunos palestinos arriendan terrenos agrícolas a colonos israelíes; estos terrenos fueron asignados a colonos por Israel tras apropiarse ilegítimamente de tierras que pertenecían a palestinos.

«Los niños de comunidades empobrecidas por la discriminación israelí y las políticas de colonización están abandonando la escuela y trabajando en empleos peligrosos porque sienten que no tienen ninguna alternativa, mientras que Israel hace la vista gorda», destacó la directora de HRW para Oriente Medio, Sarah Leah Whitson. Explicó que los menores palestinos que trabajan en las colonias dejan los estudios para dedicarse a la limpieza o al empaquetado de espárragos, tomates, berenjenas y otros cultivos.

«Las colonias son una fuente constante de abusos, incluso contra menores y se están beneficiando de estos abusos. Otros países y empresas no deberían beneficiarse con ellos ni tampoco apoyarlos», concluyó.

Entre los principales importadores de productos agrícolas procedentes de las granjas israelíes en zonas ocupadas son Europa y EEUU. «Deberían cumplir con su propio compromiso de no obtener beneficios de las violaciones de derechos humanos que se cometan contra palestinos en Cisjordania ni contribuir a estos abusos, y para ello deberían concluir las relaciones comerciales con los asentamientos, incluidas las importaciones de productos agrícolas provenientes de éstos», incidió HRW. El informe, basado en los testimonios de 38 niños palestinos y 12 adultos empleados en granjas de colonos, constata que los menores a veces trabajan más de 60 horas semanales a altas temperaturas, recogiendo vegetales y fumigándolos.

Mareos, vómitos, irritación ocular…

Algunos de los entrevistados relataron haber padecido náuseas, mareos y desmayos mientras trabajaban en verano a elevadas temperaturas, que a veces superan los 40 grado a la intemperie y son incluso mayores dentro de los invernaderos. Otros menores dijeron haber sufrido vómitos, dificultades respiratorias, irritación en los ojos y erupciones cutáneas tras haber rociado plaguicidas o haber estado expuestos a ellos, incluso en espacios cerrados. Algunos afirmaron sufrir dolores de espalda tras cargar pesadas cajas con productos o llevar contenedores «mochila» con plaguicidas.

HRW precisó que de los 38 menores, 33 han dejado de asistir a la escuela y trabajan a tiempo completo en las colonias israelíes. 21 abandonaron los estudios antes de completar los 10 años de educación elemental que son obligatorios en la legislación palestina, y también en la israelí. «De qué sirve tener educación, si terminas igualmente trabajando para las colonias», exclamó uno de los menores al ser entrevistado.

Docentes y directores de escuelas palestinas en el Valle del Jordán indicaron que los menores que trabajaban con dedicación parcial en la colonias, durante fines de semana y después del horario escolar, a menudo estaban extenuados durante las clases.

HRW recordó que las leyes laborales israelíes prohíben que los jóvenes transporten cargas pesadas, trabajen a altas temperaturas y con pesticidas peligrosos y lamentó que Israel «no aplique estas leyes para proteger a los niños palestinos».

El líder de la comunidad colona de Israel en el Valle del Jordán rechazó el contenido del informe. «Son mentiras. El único fin de esta organización –en alusión a HRW– es manchar la imagen de Israel. Esos datos son una falacia,», dijo a AFP David Elhayani, quien también es granjero. Sostuvo que un granjero podría perder su licencia de exportación si se descubre que emplea a menores.

Leyes que nadie cumple ni vigila en los territorios ocupados

Organizaciones israelíes y palestinas de defensa de derechos laborales estiman que cientos de menores palestinos trabajan en colonias agrícolas israelíes todo el año, y que esta cifra aumenta durante las cosechas. Aunque «las leyes laborales israelíes prohíben que menores lleven cargas pesadas, trabajen a elevadas temperaturas y utilicen plaguicidas peligrosos, las autoridades casi nunca inspeccionan las colonias agrícolas», critica HRW. Israel ha destinado el 86% de las tierras en el Valle del Jordán a las colonias, y el acceso al agua del acuífero que bajo el valle es mucho mayor para la industria agrícola en las colonias que para los palestinos.

Fuente original: http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2015-04-16/hemeroteca_articles/ninos-palestinos-mano-de-obra-barata-en-las-colonias-agricolas-judias-1

Argentinos de origen judío enfrentados a la DAIA llaman a un Plenario

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Una convocatoria impulsada por argentinos de origen judío a través de las redes sociales logró reunir cerca de 4 mil adhesiones y sus promotores se aprestan a realizar un PLENARIO el próximo miércoles 22.

Entre los oradores del evento serán  de la partida Beinuz Smuckler, titular de la Asociación Argentina de Juristas y Jorge Schussheim, músico, guionista y publicista.  La conducció nestará a cargo de la conocida periodista Miriam Lewin.

Según declaran los promotores del encuentro, el común denominador es el rechazo a que la DAIA se arrogue la representación política de todos los argentinos de identidad judía.

Los convocantes sostienen que la DAIA nació para combatir el antisemitismo y que nadie le encomendó la tarea de representar políticamente a “todos los argentinos judíos”.

Aseguran que el universo de los argentinos judíos es variado en su posicionamiento social, político y cultural, y agregan que la DAIA sólo expresa un discurso único y hegemónico, y acusa de antisemita a quien exprese una idea diferente.

Lo mismo ocurre, dicen, con el alineamiento automático a las posiciones de Israel en la política de Oriente Medio, clausurando cualquier disenso.

Los organizadores explican que no quieren arrogarse la representación de todos los judíos, pero tampoco quieren que la DAIA hable por TODOS LOS JUDÍOS.

“Queremos ser una corriente de opinión, con voz propia, que permita la expresión de buena parte de la colectividad judeoargentina, hasta ahora silenciada”, afirman los convocantes.

“Hemos logrado la adhesión de importantes hombres y mujeres de las artes, la ciencia, la política, académicos y una cantidad importante de argentinos judíos de a pie que no se sienten representados por la DAIA”, sentencian los líderes de la iniciativa.

El Plenario se llevará a cabo el 22 de este mes a las 19:30 hs. en el Auditorio de la FOETRA, en Hipólito Yrigoyen 3171, C.A.B.A. 

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