La marginación política de las mujeres palestinas en Cisjordania

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Por Yara Hawari.*

Resumen

Aunque las mujeres palestinas siempre han desempeñado un papel fundamental en la lucha por la liberación del régimen israelí de asentamiento colonial, se han enfrentado a una constante marginación política. Esta experiencia se ha vuelto más multifacética y arraigada desde la década de 1990, cuando los Acuerdo s de Oslo provocaron gran cantidad de cambios en la estructura de la sociedad y de la gobernanza palestinas. 1

Entre estos cambios se incluye una nueva dependencia por parte de la sociedad civil palestina, incluidas las organizaciones de mujeres, de la ayuda de donantes internacionales y el respaldo dado a la corrupta e implacablemente patriarcal Autoridad Palestina (AP) la cual, en vez de enfrentarse a la ocupación israelí y la opresión a la que somete a la población palestina, tanto hombres como mujeres, la complementa. Estos hechos han provocado que las mujeres palestinas se enfrenten hoy en día a unos retos aún mayores en lo que se refiere al activismo y a la participación política.

Este informe político aborda estas cuestiones, ofrece un panorama histórico de la participación política de las mujeres palestinas y a continuación examina las razones de su despolitización, para lo que se centra especialmente en Cisjordania. Concluye ofreciendo a las mujeres palestinas y sus aliados algunas vías posibles para romper este proceso y revitalizar la lucha de liberación palestina por medio del feminismo.

Las mujeres palestinas como agentes políticos

Durante mucho tiempo las mujeres palestinas han sido personas politizadas no solo como esposas, hermanas o madres, sino también como luchadoras, organizadoras y dirigentes con una capacidad de acción que no se define por su relación con los hombres. Si observamos la historia de Palestina, las mujeres siempre han estado presentes y activas en momentos políticos y nacionales fundamentales, aunque también han tenido que desenvolverse en medio de tensiones entre el feminismo, el nacionalismo y la lucha anticolonial.

En 1917 las mujeres palestinas participaron en las manifestaciones en contra de la Declaración Balfour. Posteriormente muchas asociaciones de mujeres se asociaron en el marco del Congreso de Mujeres Árabes que se celebró en 1929 en Jerusalén. Este congreso creó el Comité Ejecutivo de las Mujeres Árabes para la toma de decisiones y sirvió como inicio en Palestina de un movimiento de mujeres organizado. 2 Muchas de las mujeres que participaron en el Comité pertenecían a las clases alta y media urbanas, sobre todo de Jerusalén, y se involucraron en la organización de la comunidad y en tareas de caridad. No obstante, el Comité también fue un organismo político cuyas participantes pronuncia ron valientemente discursos en espacios que tradicionalmente estaban dominados por hombres, como el Haram al Sharif [el Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas] y la Iglesia del Santo Sepulcro [de Jerusalén]. Lee el resto de esta entrada

El internacionalismo, ¿es terrorismo?

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Por Ángeles Maestro.

Recientemente la Audiencia Nacional nos ha imputado el delito de financiación del terrorismo a dos compañeras y a mí. Los hechos se produjeron en 2014 y 2015 cuando, con ocasión de brutales invasiones de Gaza por ejército israelí con terribles consecuencias de muerte y destrucción, Red Roja decidió solicitar aportaciones económicas para ayudar al pueblo palestino a través de una cuenta corriente instalada en su página web. Los hechos son los mismos que relata el documental “Gaza”, que recibió el premio Goya en enero pasado[1].

El pasado mes de junio el juzgado número 6 de dicha Audiencia denegaba el sobreseimiento de nuestra causa y se incoaba Sumario Ordinario, dado que encontraba “suficientes indicios de criminalidad”. Su pronunciamiento tuvo lugar con posterioridad a la presentación por parte de nuestra defensa de un documento que acreditaba el destino final de los fondos: la reconstrucción de instalaciones sanitarias derruidas en los ataques.

El argumento de la acusación ejercida por la organización israelí con sede en Nueva York, Lawfare Project, y aceptado por la Audiencia Nacional como indicio de criminalidad, era la entrega de la primera cantidad a la dirigente palestina Leila Khaled, a su vez miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). El fundamento es que dicha organización está incluida desde 2003 en un listado europeo de organizaciones terroristas, propiciado por EE.UU a raíz de los atentados contra las Torres Gemelas en 2001. Lee el resto de esta entrada

Sobre la explosión que mató a una adolescente israelí en Cisjordania

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¿Prepara Netanyahu una nueva ofensiva en Gaza?

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Foto del documental Gaza. de Garry Keane e Andrew McConnell

Texto enviado po su autor: Germán Gorraiz López.

Theodor Herzl es considerado el Padre del actual Estado de Israel y fundador del sionismo y en su obra “La vieja Nueva Tierra”(1902), sienta las bases del actual Estado judío como una utopía de nación moderna, democrática y próspera en la que se proyectaba al pueblo judío dentro del contexto de la búsqueda de derechos para las minorías nacionales de la época que carecían de estado, como los armenios y los árabes. Sin embargo, el diario digital aurora-israel.co/il, denuncia que “la política aislacionista del primer ministro, Biniamín Netanyahu, parece estar en las antípodas de los fundadores del sionismo, tales como Teodoro Herzl y Chaim Weizmman, que incluyeron al movimiento dentro del espectro progresista en el campo de la diplomacia, con lo que la pregunta es si puede revertirse peligroso el aislamiento diplomático de Israel con una política que sea contraria al inmovilismo y el encerramiento”.

Así, cuando se suscribieron los Acuerdos de Oslo, 100.000 colonos poblaban Cisjordania mientras que en la actualidad serían 600.000, lo que aunado con la prevista culminación del Muro de Cisjordania que incluiría aproximadamente el 10% del territorio de Cisjordania, incluida Jerusalén Este, donde unas 60.000 casas palestinas podrían ser demolidas al carecer de permisos oficiales y habría unos 200.000 colonos más que en 1993 a pesar de la “extenuante presión norteamericana para finiquitar los mismos”, habría provocado la indignación del mundo árabe y la Tercer Intifada palestina. Lee el resto de esta entrada

Israel le impide la entrada a dos congresistas de EE.UU.

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Israel deniega la entrada a dos congresistas demócratas de EE.UU., que tenían una visita programada para Cisjordania en los próximos días. “Ya se tomó una decisión, que es impedirles que entren”, afirmó la Ministra de Exteriores Tzipi Hotovely este jueves en la radio local Reshet Radio.

La decisión fue ratificada por un comunicado del Ministerio del Interior, que aseguraba que la decisión se tomó conjuntamente con el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, el ministro de Asuntos Estratégicos, Guilad Erdan y el ministro de Interior, Aire Deri.

Ilhan Omar y Rashida Tlaib son las representantes demócratas de Minnesota y Michigan y las primeras dos congresistas musulmanas de EE.UU. Ambas han expresado su apoyo a Palestina -Tlaib es hija de palestinos- y al movimiento de boicot a Israel. Lee el resto de esta entrada

No es “seguridad”: es limpieza étnica

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Sobre las demoliciones en la periferia de Jerusalén.

Por María Landi.

“Ante la escena de los soldados obligando a las familias palestinas a abandonar sus hogares, en todas las manifestaciones en las que he participado en los últimos años en los territorios ocupados, se ve el horrible papel de los soldados con máscaras negras sobre sus rostros. Parecen figuras de los períodos más oscuros de nuestra propia historia. Dicen que es para proteger a nuestros soldados. Tal vez es porque deberíamos estar tan avergonzados de ver en lo que nos hemos convertido, que no quieren mostrar sus caras. ¿Quizás sientan la vergüenza? Probablemente no. No se puede mantener una ocupación militar sobre millones de personas durante años sin convertirse en la esencia del mal. Eso es en lo que nos hemos convertido, y ya ni siquiera nos avergonzamos de lo que hacemos.” 

Gershon Baskin

 

No hay nada demasiado nuevo en lo ocurrido el 22 de julio en Wadi al-Hummus, la parte oriental del vecindario palestino de Sur Bahir, al sureste de Jerusalén ocupada. Es una operación más de la guerra demográfica que Israel libra en la ciudad para deshacerse de la población palestina y judaizar por completo su “capital eterna e indivisible”. Como bien tituló la organización israelí de derechos humanos B’Tselem, La excusa: seguridad. La estrategia: una mayoría demográfica judía.

Wadi al-Hummus puede verse como un microcosmos del régimen de ocupación colonial y apartheid israelí: la tierra palestina es apropiada y ocupada para construir colonias para uso exclusivo judío (ilegales según el Derecho Internacional); para proteger a las colonias se construye una barrera/muro de separación y se toma otras medidas de ‘seguridad’ (checkpoints militares, restricciones a la libertad de movimiento y de construcción); se fragmenta el territorio ocupado y se asigna  diferentes documentos de identidad y permisos de residencia a sus habitantes; se implementan políticas de segregación para expulsar a la población no judía residente (mucho más cuando se trata de Jerusalén), estrangulándola mediante reglamentos y exigencias kafkianas y acosándola de diversas maneras; se desconoce y atropella cualquier tipo de jurisdicción y autonomía de la Autoridad Palestina, dejando claro quién es el único poder que manda entre el Mediterráneo y el Jordán; y sobre todo, el Ejército toma las principales decisiones sobre la vida y la muerte de la población ocupada, y el sistema judicial -al servicio de los intereses del poder ocupante- se limita a validarlas. En síntesis, un Ejército de ocupación gobierna disfrazado de democracia (‘la única de Medio Oriente’, según la propaganda sionista para consumo occidental).

No está de más recordar que todas las políticas y acciones de desalojo, expulsión de la población ocupada, demolición de sus propiedades, apropiación de su tierra y asentamiento en ella de la población ocupante son estrictamente crímenes de guerra -cometidos diariamente por el Estado de Israel- según el IV Convenio de Ginebra y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, bajo el Derecho Internacional Humanitario que, según la ONU, es la legislación aplicable en el territorio palestino ocupado.

Vivir en el limbo

Estas no fueron las primeras viviendas demolidas en esa zona, ni serán las últimas. Muchas otras construcciones nuevas están bajo la misma amenaza. El 22 de julio, 17 personas -dos familias-, de las cuales 11 son menores de edad, quedaron sin techo, y otras 350 perdieron sus casas antes de haberlas estrenado. Además de perderlas (y por supuesto no recibir indemnización alguna), las familias están obligadas a pagar el ‘servicio’ de demolición, tal como establece la perversa normativa israelí.

No obstante, dos rasgos hacen especial a esta demolición: la cantidad de unidades destruídas (más de 70, por tratarse de 11 edificios) y el hecho de que las viviendas -a diferencia de la mayoría de las que son demolidas habitualmente por el régimen israelí- sí tenían permiso de construcción, y en ese sentido eran totalmente legales. El permiso había sido otorgado por la Autoridad Palestina, que -en teoría- tiene jurisdicción en parte de Cisjordania (en las áreas A y B, pero no en el área C, según los tramposos Acuerdos de Oslo), ya que Wadi al-Hummus no es considerado parte de Jerusalén. Pero como sucede casi siempre, tras una larga batalla judicial, enormes sumas de dinero y una cantidad inconmensurable de estrés, angustia e incertidumbre durante años, los propietarios palestinos perdieron el recurso de apelación, y la Corte Suprema de Israel ratificó la decisión del Ejecutivo.

La razón esgrimida para la demolición es tan simple como brutal: las viviendas palestinas constituyen un peligro para la seguridad de la población judía que habita (ilegalmente) en las colonias vecinas, pues están construidas demasiado cerca de la barrera de separación (versión suburbana del Muro). Estos días las familias residentes de Sur Bahir se enteraron de que una orden militar del Ejército israelí emitida en 2011 (y no comunicada a la población palestina) prohibe la construcción de viviendas a menos de 200 metros de la barrera/muro de separación. Una barrera que el mismo Estado de Israel ha construido desde 2002 para fragmentar y robar el territorio palestino, aislar a Jerusalén de Cisjordania y dejar fuera de la ciudad las comunidades jerosolimitanas con población palestina.

El hecho es que el vecindario de Sur Bahir -al que pertenece Wadi al-Hummus- está en un limbo administrativo y territorial, atrapado entre la barrera de separación y la jurisdicción municipal israelí. Tras la construcción del Muro/barrera, a pesar de haber quedado separadas físicamente de Cisjordania y ubicadas del lado de Jerusalén, las zonas de Wadi al-Hummus, al-Muntar y Deir al-Amud y sus residentes no fueron incorporadas dentro de los límites municipales de la ciudad. Su situación es similar a la de las comunidades de Cisjordania ubicadas en la llamada ‘zona de costura’ (seam zone): la ruta arbitraria e ilegal del Muro las dejó ‘del lado israelí’ (separadas de Cisjordania), entre el Muro y la Línea Verde; no están ni en Cisjordania ni en ‘Israel’.

«Es como si viviéramos en el limbo», dijo un residente de Wadi al-Hummus a Mondoweiss. «Estamos legalmente bajo la jurisdicción de la Autoridad Palestina, pero el gobierno israelí no permite que la AP ejerza su autoridad más allá del muro». Aunque el gobierno israelí no permite que la AP preste servicios a estas zonas, el ayuntamiento de Jerusalén también se niega a hacerlo (excepto recolección de residuos), porque las zonas están técnicamente fuera de los límites municipales. Toda la infraestructura -pavimento, electricidad, agua, etc.- fue construida por los propios residentes.

Wadi al-Hummus, al sureste de Sur Bahir, en medio de la kafkiana geografía de la ocupación creada en Oslo: las viviendas están repartidas entre la barrera/muro y las áreas A, B y C. (UNOCHA).

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Las demoliciones masivas de Israel en Wadi Humus: Así se construye el Estado ‘judío’

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Por Javier Villate.

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A propósito del asesinato de un joven judío etíope por un policía israelí

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El «judío-revolucionario»: un binomio que atravesó el Atlántico

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The «Revolutionary-Jew»: a Binomial that Crossed the Atlantic

ADRIANA HERNÁNDEZ GÓMEZ DE MOLINA

Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana. Universidad de La Habana, Cuba.

RESUMEN

Una amalgama de mito y realidad parece respaldar la identificación del binomio judío- revolucionario que se expandió por Europa a finales del siglo XIX a partir de los mitos antisemitas de la época: la identificación del judío con el «capitalismo explotador» por un lado y con el «socialismo revolucionario» por otro; además de culparlos de ser los fraguadores de una conspiración a escala mundial. El presente trabajo es un intento primario de acercarnos a las causas que llevaron al sector judío, o al menos a una parte considerable de él, a vincularse con los movimientos revolucionarios europeos de finales del siglo XIX y principios del XX; a ensayar sobre el papel de los judíos como principales teóricos del socialismo; y a analizar cómo la identificación del binomio judío-revolucionario influyó también en la comunidad judía cubana, lacual se encontraba en pleno proceso de formación en la primera mitad del siglo xx.

PALABRAS CLAVE: comunista, comunidad, judíos, revolución.
ABSTRACT

A combination of myth and reality seems to back up the identification of the binomial Revolutionary-Jew that expanded itself throughout Europe by the end of the 19th century, as from the anti-Semite myths of the time: the Jew’s identification with «exploitative Capitalism», on the one hand, and the «revolutionary Socialism», on the other. Besides blaming them for being the schemers of a world conspiracy. The present work is a primary attempt to get close to the causes that encouraged the Jews, or at least a considerable number of them, to get involved in theEuropean revolutionary movements in late 19th and early 20th centuries; to carry out a debate on the Jews’ role as the main theoreticians of Socialism, and to analyze the way in which the identification of Revolutionary-Jew binomial influenced the Cuban Jewish community, which was in the midst of its formation process during the first half of the 20th century.

KEYWORDS: communist, community, Jews, revolution.

Los judíos y las revoluciones

Tradicionalmente los judíos se han visto vinculados al movimiento revolucionario y es un hecho que los principales fundadores del socialismo teórico han sido también judíos. Sin pretender dar una respuesta estrictamente antropológica al respecto, nos permitimos ensayar que ello obedece a determinadas razones muy relacionadas con la propia idiosincrasia del pueblo hebreo y a su inserción como grupo social en los diferentes contextos históricos.

En primer lugar, los judíos poseen una vocación mesiánica fuertemente arraigada en su tradición religiosa. Los orígenes fundacionales del pueblo hebreo se remontan a un pacto teológico y sociológico, constitutivo del judaísmo como colectivo humano y como religión(1) a la vez. Por lo tanto, los judíos se consideran a sí mismos el «pueblo elegido», llamados a traer al mundo elevadas normas éticas emanadas del respeto monoteísta y la redención universal a través deun Mesías. Si pensamos en el socialismo internacionalista como una suerte de «redención universal», pueden entenderse entonces comentarios como los de Edward Berstein, uno de los principales organizadores de la Segunda Internacional: «Cuando el problema judío adquirió una forma aguda durante la Guerra, vi en la Internacional Socialista la fuerza liberadora que un día traería la solución» (citado por Friedlander, 1972, p. 101); o el de un diario judío francés de 1920: «El hecho de que tantos judíos sean bolcheviques y que el ideal del bolchevismo está en muchos puntos de acuerdo con el más sublime ideal del Judaísmo, tiene una gran significación que deberá examinar cuidadosamente todo judío reflexivo» (citado por Poncin, 2013, p. 1). Lee el resto de esta entrada

El reglamento del Ejército de Israel permite disparar por la espalda a los niños palestinos

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Por José Antonio Gómez.

Se trata de un nuevo elemento que confirma que el Estado de Israel está perpetrando crímenes contra la Humanidad

Adalah, organización de defensa de los derechos humanos con sede en Haifa, ha realizado a lo largo de los años diferentes informes y estudios centrados en su campo de acción: los derechos de los palestinos en el Estado de Israel. Este grupo mantiene una base de datos que contiene más de 65 leyes israelíes que discriminan al pueblo palestino, sobre todo porque desde la aprobación el año pasado de la «Ley Estatal de la Nación Judía» se ha incrementado el apartheid oficial.

Esa ley expuso de manera claras las motivaciones racistas de la legislación israelí: Palestina es tierra sagrada y pertenece sólo a los judíos. Lee el resto de esta entrada