El dilema de Caetano Veloso después de visitar Palestina

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Músicos brasileños Gil y Caetano conmemoram 50 años de carrera y amistad en Amsterdam. Sandro Fernandes/ Opera Mundi

Músicos brasileños Gil y Caetano conmemoram 50 años de carrera y amistad en Amsterdam. Sandro Fernandes/ Opera Mundi

Por Shajar Goldwaser.

Desde que fue publicado su texto en el diario Folha de São Paulo (ver carta más abajo), Caetano Veloso ha recibido críticas de casi todos los lados. Los sionistas están irritados por el hecho de que no quiera volver más a Tel Aviv. Los activistas de la causa palestina no se conforman con su no adhesión completa al movimiento del boicot. En mi caso, veo en las dudas que Caetano planteó un debate esencial para entender la cuestión palestina. ¿Cómo es que Israel puede ser al mismo tiempo tan amado por unos y odiado por otros?

La novedad de su texto fue que, en vez de tratar el tema de forma exclusivamente racional, trayendo hechos históricos y confrontando enfoques teóricos, Caetano también narró su experiencia personal y los detalles que lo hicieron ir cambiando de opinión. Él contó que antes de esta turbulenta experiencia por la que pasó, se “sentía como un israelí», y que al final de ella, “se sintió más cerca de los palestinos de lo que jamás se hubiera imaginado». A pesar de extrañar Tel Aviv, él prefiere no volver más. Cuando yo fui a Palestina, viví algo semejante. Mis amigos en el viaje me preguntaban constantemente, “pero ¿cómo los judíos apoyan eso? ¡No tiene sentido!”. No lo tiene, y esa es la cuestión. Israel, para los sionistas, no es visto como algo político. Es parte de su propia identidad. Se pueden discutir los partidos políticos, los diferentes gobiernos, etc. Pero la existencia de Israel es incuestionable, porque eso haría que los sionistas cuestionasen su propia existencia como judíos.

Toda la argumentación sionista tiene como fundamento el antisemitismo. “Los judíos fueron, son y serán perseguidos por todos, siempre”. Es a partir de este concepto que se justifica todo. Al fin y al cabo, Israel, desde el punto de vista sionista, aunque cometa sinnúmeros crímenes, es la garantía de la existencia del pueblo judío. Es eso lo que se les enseña a millares de jóvenes, así como me enseñaron a mí, en relación a su identidad judía. Y esa educación crea con Israel un vínculo que transciende la política. Una relación existencial. Por eso, siempre que alguien critica a Israel es tachado automáticamente de antisemita.

Soldados israelíes en puesto de control que mantienen en Hebrón, en Cisjordania ocupada. 10/11. Efe

Soldados israelíes en puesto de control que mantienen en Hebrón, en Cisjordania ocupada. 10/11

Es raro ver hoy judaísmo sin sionismo. Esta narrativa se apoderó de prácticamente todas las comunidades judías de Occidente después del Holocausto, cuando la tesis del “todos nos quieren aniquilar” ganó una fuerza brutal. De a poco, las escuelas y sinagogas comenzaron a izar la bandera de Israel. Lo que antes era una cultura y una religión se convirtió en una nación con un himno y un idioma oficial. El nuevo Estado insertó esta narrativa en su modelo educativo y la exportó a las comunidades de todo el mundo. Hasta hoy se usa el antisemitismo como una fórmula para garantizar la inmunidad de las acciones de Israel.

Caetano tuvo que pasar por un proceso difícil cuando fue a Cisjordania. Allí se confrontó con una realidad que no esperaba. De repente, el proyecto colonial sionista se hizo evidente ¿Cómo queda ese amor por Tel Aviv, sabiendo que su precio es tan alto? Es en ese momento que la narrativa sionista, tan difundida y aceptada, se desmorona. Los israelíes, que teóricamente eran las víctimas, prueban ser lo contrario. Pero aún así, esos sentimientos persisten. No es de un día para el otro que nuestras emociones se transforman.

Yo también ya amé a Israel, y también fui a Cisjordania. No fue fácil descubrir que, escondido entre el amor a mi pueblo y a mi cultura, había un proyecto político terrible. Tuve que gritar, llorar, reír, odiar, desconfiar, conversar, observar, escuchar. Tuve que enfrentarme y enfrentar todo lo que siempre creí y defendí. No es fácil cuestionar tu propia identidad. Es normal que Caetano, aunque no sea judío, esté confundido y perdido. Se estaba reencontrando en el mismo lugar de antes, pero lo veía con otros ojos.

El diálogo entre israelíes y palestinos es casi imposible. Mientras los últimos reclaman sus derechos a una vida normal, al retorno a sus hogares originales, al fin de la ocupación y de la opresión, aquellos que solo oyen “Juden Raus!” (“judíos fuera”, en alemán, grito muy oído durante los tiempos del nazismo), están traumatizados por su pasado y aterrorizados por la hipotética aniquilación. Apenas cuando los sionistas entiendan que para sobrevivir como judíos deben luchar junto con las otras minorías oprimidas por justicia e igualdad, independientemente de dónde estén, es que la solución verdadera podrá ser alcanzada. Al fin y al cabo, ¿cuál es la diferencia entre antisemitismo y racismo?

Amigos sionistas, no tengan miedo, nadie quiere matarlos o exterminarlos. Rompan los muros de las escuelas y las sinagogas y muéstrenle al mundo la riqueza de su cultura. Caetano, no te aflijas, entender que hasta nuestras emociones son políticas es un proceso doloroso. Y gracias. Gracias a tu gesto y tu lenguaje, me imagino que varios jóvenes brasileños judíos se han preguntado cómo tú, un ídolo, terminó cambiando de opinión. Son estos los que mañana serán capaces de desprenderse de sus privilegios y contribuir para garantizar justicia a los palestinos.

Israelí residente en Brasil, Shajar Goldwaser es bachiller en Relaciones Internacionales por la PUC-SP.

Traducción del portugués: Tali Feld Gleiser.

Fuente: Desacato.infoOpera Mundi.


Visitar Israel para no volver nunca más

Caetano Veloso

Folha de S. Paulo
Traducido del portugués para Rebelión por Susana Merino

Presionado para que no se presentara en Israel junto a Gilberto Gil, Gaetano Veloso visitó con su amigo un sector de Cisjordania. Relata aquí la opresión en la que vio a los palestinos. Un fragmento de la letra de Marcelo Yuka (La paz que no deseo) sintetiza el sentimiento que generó su visita. 

Llegar a Tel Aviv desde Europa es como volver al Brasil. La ciudad tiene el aspecto de alguna de nuestras capitales nordestinas y su pueblo tiene el aire altivamente desenfadado de los cariocas.

Desde la primera vez que fui a Israel el contraste entre la capital del país y las ciudades europeas en lo referente a su indefinida arquitectura moderna y al gesto sensual de sus habitantes me conquistó. Me sentí inmediatamente familiarizado con esa ciudad plana y asoleada a la vera del Mediterráneo. Esa identificación me volvía totalmente vulnerable al empuje histórico que me veía permanentemente invitado a enfrentar. Tomaba conciencia de que estábamos en Tierra Santa, en sus marcas fundacionales luego de la Segunda Guerra Mundial, la experiencia socialista de los Kibutzim, el renacimiento del hebreo hablado, la tensión por la amenaza permanente de los hombres bomba.

Volví a Israel algunas veces con intervalos mayores que el de la penúltima y la actual. La primera vez fue en los años 80. En esta última noté la diferencia desde que salí de Francia: nada de revisiones detalladas ni de separación en salas especiales para los pasajeros que viajaban allí. Y en el aeropuerto Ben Gurion ni de lejos tuve la nerviosa acogida de las primeras visitas. Tel Aviv nos recibió sin caras desconfiadas y ya en sus calles sin sus anteriores ineludibles (y a pesar de todo simpáticos) soldados, de ambos sexos cuidando las esquinas. Esas ausencias de señales de crispada defensa, daban a la ciudad el aspecto de una fortaleza habitada, más que antes, por cariocas. La sensación de hallarnos “en casa” fue más fuerte y conmovedora que nunca.

Era difícil reconocer que esa paz reflejaba el mayor poder adquirido por el Estado de Israel, su certeza de que la protección construida para defenderse se mantiene con firmeza ¿Será como dice Marcelo Yuka, la paz que no quiero?

Esa pregunta no aparecía espontáneamente en mi cabeza la noche que llegamos. Al día siguiente, sin embargo, no me abandonaba. Acordé lo más pronto que pude encontrarme con un grupo de israelíes críticos de la política oficial, la ruptura del silencio que me fue recomendada por Jorge Drexler cuando con Gil presenté el show en Madrid. Dexler se dio cuenta de mi interés por saber lo que pasaba en Cisjordania, hijo de padre judío no solo me dio consejos, sino que me prometió ponerme en contacto con miembros del movimiento.

En aquella conversación en Madrid surgió la idea de hacer una visita guiada a sectores de Cisjordania donde se percibiese el peso de la ocupación israelí. Se lo comenté a Gil y quiso acompañarme. Fuimos todos, ambos y los dos equipos de producción. En una amplia furgoneta conducida por un palestino, nos acompañaban además el periodista argentino Quique Kierszenbaum y el guía Yehuda Shaul.

Yehuda hablaba con mucha claridad, en un inglés fluido de israelí hijo de países anglófonos. Contó que había crecido en una familia conservadora. Había sido soldado del ejército israelí, veterano de la ocupación de territorios palestinos. Luego de haber sufrido muchas experiencias de segregación, opresión y cotidianas monstruosidades, no pudo seguir viviendo sin denunciarlas y oponerse públicamente a ellas. Se unió a algunos amigos y creó un movimiento de protesta permanente. Nos dijo que usa el quipá porque es judío religioso y a medida de que la furgoneta atravesaba desiertos nos fue contando muchas atrocidades y explicando la situación geográfica e histórica de la violencia en su país contra las poblaciones de la orilla occidental del río Jordán.

Respondiendo a una pregunta que le hizo uno de nosotros sobre cómo veía la reacción anti-Israel de otros grupos musulmanes, además de la resistencia palestina, Yehuda contestó que está dispuesto a matar y a morir por su patria siempre que esté amenazada por fanáticos que no admiten su existencia, pero que no acepta la ocupación de los territorios palestinos porque «no eskosher». Dijo que la ocupación es un cáncer que matará al Estado de Israel si no se extirpa a tiempo.

Algunos de los que apoyan el BDS, movimiento internacional de boicot a Israel, habían procurado disuadirnos de intentar ir a Tel Aviv a Gil y a mí. Por lo que escuché de boca de Yehuda y de Naser, el palestino de Susiya que nos lo presentó, las quejas de los integrantes del BDS son lógicas. Lo que los más radicales de ese movimiento dicen sobre “Breaking the silence” es que éste, aún crítico del gobierno de Israel, sigue siendo sionista. Lo que dice Yehuda, es que los BDS, aunque protesten contra lo que él mismo odia, tiene como telón de fondo la erradicación del Estado de Israel. Y el único informe que Gil y yo recibimos que lo sugiere procedió del Sindicato Único de Metalúrgicos de San José dos Campos. He aquí un fragmento que muestra el tono del documento. “Nuestra lucha es por justicia, libertad e igualdad. Nuestro sindicato se suma al BDS porque entendemos que es una herramienta fundamental para terminar con el Estado de Israel”. Izhar Patkin, un artista plástico israelí, me dijo en Tel Aviv que le parece que está bien que exista cualquier tipo de movimientos: ellos hacen ruido y eso es lo que hace falta, gritan al mundo lo que ya se oía en los discursos de Yeshayahu Leibowitz hace muchos años.

Rueda de prensa  

Antes de salir de Brasil se me acercó un ciudadano israelí de origen brasileño, llamado David Windholz. Él había leído el anticipo de mi viaje a Tel Aviv en mi página de Facebook y trató de contactar conmigo por email. Es director de una escuela para chicos palestinos y judíos, se ubica a la izquierda del establishment político y me pedía realizar una reunión con estudiantes y grupos que disienten con la política oficial del país. Cuando ya nos encontrábamos en Europa en vísperas de nuestra partida a Israel nos llegó un email de un representante local proponiéndonos que diésemos una entrevista de prensa en la Fundación Shimon Peres.

Yo, que estaba interesado en las propuestas de Drexler y de Wiindholz, no estaba predispuesto a aceptar esa invitación. Consulté con Windholz por email y me contestó que Peres es mainstreamconcluyendo que “Seguramente intentarán usarlos en favor de Israel pero ustedes sabrán esquivarlos».

Mientras tanto Gil, que cuando era ministro de Cultura había tenido una propuesta de reunión con Peres que no se concretó, decidió aceptar la rueda de prensa en la fundación del ex primer ministro de Defensa y premio Nobel. Peres había sido compañero de Yitzhak Rabin (1922-95) en las más avanzadas tentativas de negociación con los palestinos que se vieron interrumpidas por el asesinato de Rabin a manos de un fanático joven israelí. Decidimos que tendríamos una reunión con Windholz a continuación de la rueda de prensa con Peres.

Pero nuestra ida a Cisjordania precedió a dicha reunión. En la rueda de prensa, solo el periodista brasileño Rodrigo Álvarez, corresponsal local de TV Globo nos hizo la única pregunta realmente pertinente. Pude responderle que había ido a Susiya acompañado por un exsoldado del ejército israelí y que eso me respaldaba. La mención de Susiya (que estaba en las tapas de los diarios de todo el mundo a causa de hallarse sometida a agresiones del ejército israelí y que había generado un comentario poco amistoso con relación a Israel por parte de un miembro del Departamento de Estado de los EE.UU.) provocó un silencio incómodo en la sala.

El hecho es que me sentí muy triste en esos momentos en la Fundación Shimon Peres. Cuando salimos de allí nos dirigimos a la recepción del hotel en el que estábamos alojados y nos encontramos con David Windholz con su grupo de críticos de las políticas israelíes. Había también allí un grupo de mujeres judías y árabes que iban ayunar durante 50 días en protesta por los ataques a Gaza que en junio cumplirían un año; el músico David Broza y un conjunto de personas (sobre todo jóvenes) que aplaudieron calurosamente apenas oyeron la palabra Susiya, algo que contrastaba ciertamente con el silencio incómodo de quienes habían estado presentes en la rueda de prensa de la Casa Shimon Peres, ovacionando las palabras “paren la ocupación, paren la segregación, paren la opresión” con que terminé mi relato sobre mi viaje a Cisjordania.

Cartas  

Desde que recibí las cartas de Roger Waters y de Desmond Tutu –amén de las visitas de los dos jóvenes brasileños vinculados al BDS– comencé a interesarme en leer más detalles del tema israelí-palestino. Estaba haciendo aún presentaciones con mi show Abrazazo y necesitaba disponer del tiempo necesario para los ensayos con Gil que nos permitiesen ofrecer un espectáculo mínimamente profesional Pero me dejaba tiempo para leer y ver vídeos. Con la carta de Windholz redoblé mis investigaciones.

Cuando volví a Brasil recibí mails con la actualización del “Breaking the Silence”. En uno de los mensajes me habían anexado un video en que Nasser, el palestino con el que había conversado en Susiya, era golpeado con palos por jóvenes israelíes habitantes de un asentamiento.

Era una imagen brutal. Los soldados del ejército de Israel asistían impasibles a la escena. Ahora que parece desencadenarse la tercera intifada –y que Netanyahu se ve aislado no solo por la oposición sino también por los correligionarios que lo acusan de no haber logrado proteger a Israel– compruebo, desde lejos que la paz que yo creía percibir en Tel Aviv y que parecía comenzar a ser la paz que no quiero era todo el tiempo frágil, superficial e ilusoria.

Muchachos  

Antes de viajar les había dicho a Pedro Charbel y a Iara Haazs, los jóvenes del BDS con los que había conversado, que a mí me gustaba tanto Israel que me sentía como un israelí que se opone a las políticas de Estado de su país. Iara es israelí (judía brasileña criada en Israel) sin embargo me decía que ella no se sentía cómoda con mi parecer. Son muchachos militantes que pueden terminar en altivas formas de intolerancia.

Un amigo de ambos estaba en Susiya el día en que estuvimos allí. Esquivo y con mirada interrogante, se mostraba silenciosamente impaciente con nuestra situación de visitantes: ellos no quieren una lucha clara de los que hacen el boicot a Israel y deploraban cualquier matiz, cualquier mención de complejidad. Yo quiero la paz que parece siempre imposible. Pero ahora la quiero sintiéndome mucho más cerca de los palestinos de lo que jamás imaginé y mucho más lejos de Israel que lo que sentía mi corazón hace poco más de un año. Y quiero que Gabriel, Iara y Pedro lo sepan.

Al salir de Brasil escribí un email a HanyAbu-Assad, el gran cineasta palestino que hizo Paradise now, contándole nuestro viaje y sobre la presión de parte del BDS. Me contestó que estaría feliz de vernos y que el tiempo que pasó en Río le parecía uno de los mejores de su vida. Pero que prefería que aceptásemos las exigencias del BDS, “son mis amigos”, me dijo. Pero que de todas maneras asistiría al show. Cuando estuvimos allí nos escribió diciendo que ya no podría concurrir porque estaría en Europa terminando una nueva película. Es un hombre que cuando en Salvador le pregunté si era religioso me contestó: “Nunca fui religioso, no tengo fe, pero hoy me considero religioso musulmán por razones políticas”.

Antes de iniciar el show en Tel Aviv había pensado dedicarlo a Hany. Pensé también en reiterar mi homenaje a la memoria de Franklin Dario el judío pernambucano que compuso Ana vai embora, pero en el escenario junto a Gil, ante aquella inmensa platea, decidí que dejaría que el show hablara por sí mismo. En la furgoneta que fuimos a Susiya yo le había preguntado a Yehuda que diría si yo gritase “Break the silence” durante el show. Se quedó mudo por unos momentos y me contestó: “No sé. Puede ser interesante, me gustaría saber cómo reaccionaría el público”. Pero entonces haciendo un gran esfuerzo opte por un total silencio político.

Segregación  

El recuerdo de la canción de Rappa me trajo escenas de la segregación informal (y no pocas veces concretada ad hoc) que se ejerce en Brasil. Quien veía aquel campamento palestino con banderas que flameaban sobre los provisorios alojamientos era un grupo de brasileños que encontraba parecida aquella escena a un asentamiento del MST.

Tres hijas de Nasser, dos pequeñas y una adolescente (lo que la obligaba a llevar velo) jugaban alrededor. Sentí necesidad de ir al baño y pregunté a Paulina Lavigne qué hacer. Ella ya se hallaba mucho más interrelacionada con las chicas de lo que se pudiera imaginar, las mujeres de nuestro grupo ya habían comenzado a dialogar con ellas, que eran lindas y risueñas. Me indicaron un baño aislado a la intemperie. Gabriel el joven vinculado al BDS, me señaló el camino.

Nasser había salido del coche para resolver un problema en las cercanías, cuando volvió se reunió con nosotros en una carpa. Nos describió escenas de la destrucción de las viviendas por parte del ejército de Israel y nos explicó los resortes legales que usaba el poder judicial para que pudiera continuar la violencia de la ocupación.

Recordé las favelas brasileñas ocupadas. No quería caer en un reduccionismo político y usar el mismo esquema para evaluar los problemas brasileños a la luz palestina, pero la imagen de los puntuales fracasos del UPP en Río (no solo el caso de Amarildo) aparecían en mi mente. Nosotros, los visitantes, no éramos ajenos a la deshumanización de que éramos testigos en Medio Oriente. Era imposible no trazar un paralelo con la situación que vivimos en Brasil.

Locura  

Por internet vi el discurso de un hijo de un general judío, héroe de la Guerra de los Seis días, desarrollando la más violenta oposición a la política israelí y a la propia existencia de Israel, fundamentando sus argumentos no en aquella guerra sino en la Nakba, la catástrofe que fue para los árabes de Palestina la fundación del Estado judío. Oí decir a una mujer que no era razonable cambiar paz por tierras: la paz se intercambia por paz, repetía, queriendo decir no a las teorías de la ocupación y de los asentamientos. Vi mucha locura en ambas partes.

Vi un dibujo animado que planteaba la propuesta de dos Estados y un solo territorio (2 States, 1 Homeland) que sugiere que toda la extensión que va desde el Mediterráneo al Jordán sea compartida por árabes y judíos, cada grupo con su gobierno. Hay muchos israelíes conservadores que opinan que eso significa ahogar a la población judía en medio de la inmensa población árabe. Es la misma hipótesis que David Winholz piensa defender en sus conferencias en Brasil.

Pero lo que más me impresionó fue lo que dijo Yeshayahu Leibowitz (1903-94), un científico religioso, cuando clamó contra el ministro de la Suprema Corte israelí que había declarado legal torturar a los árabes para hacerlos hablar y mantener así protegido a Israel.

Leibowitz no solo fue un religioso que defendía la separación de la religión del Estado y se anticipó a los enemigos de Israel al detectar aspectos nazis en la política del país, aunque siendo sionista se opuso a la guerra de los Seis Días y aún más a la invasión del Líbano. Fue también pionero en comparar a Israel con Sudáfrica. Yo tendría que haber dedicado nuestro show a su memoria.

Me gusta Israel físicamente. Tel Aviv me pertenece y me produce nostalgia, casi tanta como Bahía. Pero creo que no volveré jamás.

Caetano Veloso, músico, compositor y autor entre otros temas de O mundo não é chato.

 

Fuente: http://www1.folha.uol.com.br/ilustrissima/2015/11/1703012-visitar-israel-para-nao-mais-voltar-a-israel-por-caetano-veloso.shtml y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205570

Video – Desplazamiento silencioso : La limpieza étnica de Jerusalén

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Este documental muestra los problemas de los palestinos de Jerusalén para conservar sus casas y su derecho a vivir en la ciudad. La ley, israelí por supuesto, no es igual para todos, no es igual para los judíos y para los palestinos. Estos últimos no tienen los mismos derechos que los primeros. Esta es la esencia del apartheid. Con ello, Israel busca limpiar Jerusalén Este de palestinos y extender la supremacía judía.

Vía Tamara Ahmad.

¿Quién es el terrorista? Imágenes de la agresión israelí que no verás en los medios (VIDEOS)

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Avatar de María LandiPalestina en el corazón


Datos de UNOCHA indican que 69 personas palestinas y 8 israelíes fueron muertas durante octubre.
Además, 7392 palestinas y 115 israelíes resultaron heridas o afectadas físicamente de distinta forma.

La ofensiva israelí para aplastar la revuelta palestina continúa a comienzos de noviembre. Al domingo 8, el número de palestinas y palestinos asesinados por las fuerzas israelíes desde el 1º de octubre es 79 (40 de ellos ejecutados), a un promedio de 2 por día; 17 eran niñas y niños. 2513 personas han sido heridas, unas 1400 con munición letal del ejército israelí, 877 con balas de acero forradas en goma, 236 sufrieron fracturas y hematomas al ser atacadas por soldados y colonos, y por lo menos 5000 sufrieron los efectos de inhalación de gas lacrimógeno; y 20 sufrieron quemaduras  debido a bombas y granadas israelíes. En Cisjordania el número de niños heridos es por lo menos 325; en la Franja…

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Israel declara la guerra a Internet y al BDS

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BOYCOTT-ISRAEL

Por Lola Tiger, Metroviral.

“Dime a quién no se puede criticar y te diré quién manda.” -Voltaire.

La ONG Shurat-Hadin, con sede en Israel,1 demanda a Facebook ante la Corte Suprema del Estado de Nueva York. En la demanda colectiva2, presentada por la letrada israelí Darshan-Leitner (fundadora de la ONG) y los abogados sionistas Robert Tolchin de Nueva York y Asher Perlin de Florida, se acusa a la red social de ser “una plataforma para el terror y accesorio de crimen“, y se insta al gigante de las redes sociales a eliminar más de 1.000 páginas que la organización considera inflamatorias. –Llamativo que no hayan denunciado las llamadas al genocidio que hacen sus líderes desde los medios tradicionales.12

El Jerusalem Post informó que el detonante principal fue un ataque reciente con arma blanca a un israelí en un autobús de Jerusalén.

Según un informe de Fox News, la ONG busca una orden judicial en los Estados Unidos que obligue a Facebook no sólo a “eliminar todas y cada una de las páginas que inciten a la resistencia, al terrorismo o al odio”, si no también “a vigilar mejor la red, bloquear usuarios críticos, y mantenerla libre de ese tipo de contenidos”.

En otras palabras, uno de los muchos brazos legales de Israel en USA se ha movilizado para amordazar, a instancias de esta ONG, no sólo a quienes hagan apología de la violencia contra colonos israelíes, si no también, y muy especialmente, a quienes representen una voz crítica contra la ocupación de Palestina, como es el caso del Movimiento Por El Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel (BDS) 3.

Luchar contra la apología de la violencia y del terrorismo es legítimo. Pleitear para amordazar voces críticas contra una ocupación ilegal, no. Y menos aún, cuando el motivo de la demanda pudiera estar más relacionado con cuestiones económicas que con el propio objeto de esa demanda.

El genocidio comienza con el silencio del  mundo

colono

Colono israelí fotografiando orgulloso un trofeo de caza sionista: el cuerpo sin vida de un adolescente palestino. 29 octubre 2015

Hasta hace relativamente poco tiempo, la inmensa mayoría de la gente desconocía el trasfondo de la problemática Palestina5 confundiendo, a menudo, víctima con victimario. Tanto es así que la opinión pública era casi unánime: Palestinos malos, violentos, terroristas. Israelíes buenos, justos, víctimas. Siempre. Sin excepciones. La manipulación informativa desde  los medios de masas6 , y la connivencia de los poderes políticos extranjeros, 7 y 8  fomentaron este desconocimiento; favoreciendo así, durante décadas, la agenda colonizadora israelí 9 , y sus múltiples crímenes de lesa humanidad.

¿Alguien recuerda alguna portada dedicada a esta sentencia?

El Tribunal Internacional sobre la Infancia afectada por la Guerra y la Pobreza (…), comunica a la comunidad internacional la Primera Sentencia Internacional contra los Crímenes de Lesa Humanidad y el Genocidio sobre la Infancia Palestina de la Franja de Gaza convertida en el mayor campo de concentración del mundo.” –Sergio Tapia, Fiscal Internacional de DD.HH. 21/02/2009 10

Yo, tampoco.

Es irónico que Nitzana Darshan-Leitner, impulsora de la demanda a facebook, se prodigue como activista defensora de los Derechos Humanos y no se haya pronunciado sobre este asunto ni una sola vez. Tal vez comparta ideología con personajes como Ovadia Yosef 11 y Ayalet Shaked 12  y considere que los palestinos no son humanos.

Se agrieta el dique de contención

Por suerte, en los últimos años, algo empezó a cambiar. Con internet, el flujo de poder se desplazó desde los grandes medios hacia los periodistas, autores, bloggers, activistas, rss… Otras voces empezaron a cobrar fuerza. El autor y pacifista israelí Miko Peled, hijo de un General Mayor del ejército de Israel, y nieto de uno de los fundadores del Estado Sionista, representa una de esas voces. Estremecedora:

““Es hora de abandonar las mentiras y desnudar la verdad…. El pueblo palestino es víctima de crímenes atroces. Lo ha sido desde la fundación del Estado de Israel.” — Miko Peled, “El Hijo del General” 13

La resistencia legítima del pueblo palestino, amparada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos 14, y marcada por la desesperación sofocante de casi medio siglo de ocupación agresiva e ilegal, no siempre ha sido pacífica. ¿Alguien por aquí se siente legitimado a exigirles que pongan siempre la otra mejilla? ¿Año tras año? Yo no.
Pero tampoco ha sido siempre violenta, como intentan hacernos creer Israel y los grandes medios en manos de capital sionista 15.

“El Gobierno de Palestina desmiente, en un comunicado de prensa 16, una-por-una, las 9 mentiras de Israel ante la ONU.”17

Cuando se abren grietas en un dique de contención, si no se reparan,  aunque sea el Hoover Dam, eventualmente acaba cediendo a la presión del agua. Israel, lejos de reparar “sus grietas”, y a piñón fijo con sus políticas supremacistas, favoreció que se abrieran otras nuevas.  Y se abrió una. En 2005. Del tamaño del Gran Cañón del Colorado: el tándem formado por el movimiento pacífico BDS3 y el clamor popular en las redes sociales.

Pánico a la prensa negativa

El sionismo no teme cohetes anticuados. El sionismo teme la prensa negativa. Teme que sus finanzas se resientan y la deslegitimación. El BDS y las redes sociales, tal y como alertó el Financial Times el 12/06/2015, están logrando ambas cosas: “…Los boicots y desinversiones podrían dañar la economía de Israel. También podrían llevar al país a ser aislado internacionalmente”18  -una preocupación real en un momento en el cual grandes empresas han cancelado contratos con Israel y la relación de Zion con su aliado más cercano, los EE.UU., es particularmente tensa. 19

“Israel es un cáncer para la política internacional de los Estados Unidos”20  – Michael Scheuer, ex directivo de la CIA.

Mientras que la resistencia violenta, real o fabricada21, dotó a Israel de amplias excusas para enmascarar su ocupación ilegal con eufemismos ridículos 22,  las llamadas al boicot, desinversión y sanciones pillaron al think-tank sionista4 en paños menores, y empezaron a dar resultado:

En 2006,  el 39 Presidente de los EE. UU., Jimmy Carter, publica el libro “Palestina: Paz, No Apartheid” deslegitimando la ocupación israelí:

“Israel ha creado un Estado de Apartheid en Palestina. La ocupación del territorio, la confiscación de tierras que no pertenecen a Israel, la persecución de palestinos… son múltiples ejemplos de la atrocidad sionista y deshumanización actuales.”23 — Jimmy Carter

En 2011, Escocia prohíbe las obras literarias israelíes. 24

En 2013, el científico Stephen Hawking se niega a participar en una conferencia en Israel 25, apoyando abiertamente la campaña BDS.

En 2014,  327 supervivientes y descendientes del Holocausto judío, publican un anuncio en el New York Times acusando a Israel de masacrar al Pueblo Palestino, exigiendo el fin de la ocupación, y convocando a un boicot contra el país.26  27

“Estamos alarmados por la extrema deshumanización racista de los palestinos en la sociedad israelí, que ha alcanzado un tono febril. En Israel, políticos y autoridades, han pedido abiertamente el exterminio de palestinos en diarios como el “Times of Israel” y “The Jerusalem Post”. Las derechas israelíes están adoptando insignias neonazis…”

Supervivientes Holocausto Judío 28

En junio 2015, Orange plantea su interés en cesar sus actividades comerciales con el régimen de Israel. 29

(…)

Crisis Time!

En junio 2015, Netanyahu se desplaza a Las Vegas, NV para participar en una cumbre anti-BDS, organizada por los billonarios Aldenson (Eurovegas) y Haim Saban, para recaurdar fondos y declararle  la guerra a las redes sociales y a todos aquellos que osen desafiar a Zion. 30  y  31

“La deslegitimación debe ser combatida, y ustedes están en primera línea de fuego.” – Benjamin Netanyahu, cumbre anti-BDS, Las Vegas 2015

A pesar de que, en años previos, Israel afirmó que el BDS no le afectaba en absoluto, las victorias del movimiento le hicieron reconsiderar su postura. Ningún Presidente viaja miles de Kms para participar en una cumbre que busca atajar un problema inexistente. Según el Financial Times, el BDS podría costarle a la economía de Israel $1,4 millardos anuales y hasta $47.000 millones en 10 años.

“…en junio de este año, un periódico financiero israelí filtró un informe del gobierno estimando que el BDS podría costarle a la economía de Israel $1,4 millardos anuales. …La Rand Corporation, un think-tank sionista de los EE.UU., estima que el coste real podría ascender a más de $47 millardos en los próximos 10 años.” 32 & Img

–Financial Times, 12/06/2015

Desde entonces, el movimiento anti-BDS, impulsado por magnates sionistas, ha movido varias fichas:

  • La  ministra israelí de cultura, Miri Regev, “pidió” al Gobierno francés que despida al director ejecutivo de la Orange SA 33 , Stéphane Richard, por adoptar esa decisión “antisraelí” 34. Orange pidió disculpas públicamente y planea denunciar a Richard.
  • El lobby sionista español, encabezado por Hachuel, “pidió” a la promotora del Festival Rototom (un festival pro-paz) que readmitiera en su parrilla de actuaciones a un rapper sionista –boicoteado por financiar al ejército mata-niños IDF 35 y 36.  Rototom pidió disculpas públicamente y readmitió al amago de rapper.
  • Representantes políticos en Europa y USA han empezado a legislar contra el movimiento BDS. El presidente Obama aprobó legislación del Trade Promotion Authority que contiene varias disposiciones contra el BDS. Indiana, Tennessee, Carolina del Sur e Illinois aprobaron leyes según las cuales se requieren fondos de pensiones estatales para desinvertir en empresas que apoyan el movimiento BDS.
  • En Europa el IEFC (Centro Europeo Para La Libertad -de algunos-)  no ha perdido comba: “Aplicamos una doble estrategia. Acción parlamentaria y de campo,” declaró Wilhelm T. Roth, CEO de IEFC. “Utilizamos lo que yo llama una estrategia tipo falange: bloqueamos acciones del BDS frente a frente, y les golpeamos con fuerza desde arriba”.
  • Israel ha aprobado una nueva ley que prohibe la entrada al país a cualquier persona que apoye el BDS.
  • La ONG Shurat-Hadin ha demandado a Facebook, amenazando demandas futuras a otras redes sociales y/o servidores de internet.
  • El Ministeiro de Exteriores de Israel, “pidió” a Iberia que sancione a un piloto español por darle la bienvenida a Palestina a sus pasajeros cuando tomó tierra en Tel-Aviv.37  Iberia pidió disculpas públicamente y no permitirá que el piloto vuelva a cubrir esa ruta.

Demasiado tarde para salvar el dique.

El sionismo está en “jaw lock“.  No soltará la presa. Al menos no fácilmente. Así nos lo transmite el magnate israelí, Haim Saban38, que ha sentido la imperiosa necesidad de hacerle saber al mundo “quien manda”. Expresándose en términos que le definen muy bien, Saban amenazó 39 :  “Nada ha terminado, todo acaba de empezar. Cualquier compañía que decida boicotear a Israel, va a tener que reflexionar muy mucho antes de hacerlo”.

La resistencia legítima del pueblo palestino ya no está encerrada entre paredes, my dear. Ha trascendido muros, fronteras, naciones, idiomas, razas, religiones para colarse en nuestras vidas y ser un denominador común en la lucha de millones de seres humanos anónimos, comprometidos con la justicia. Si algo define al movimiento BDS, además del pacifismo, es su simpleza y a la vez su complejidad,  su alcance global y multiculturalismo. Es heterogéneo. Impersonal y a la vez íntimo. Poderoso. Como la sonrisa de Ahmad 40. Imborrable.

Quienes tratan de intimidar y chantajear, quienes amenazan con sanciones, multas, despidos, y penas, esperando que así olvidemos lo que vimos con nuestros propios ojos, no comprenden que sus mentiras ya no se sostienen.

Gracias al poder de difusión de las redes sociales, el BDS se ha convertido en una grieta insalvable que, antes o después, acabará reventando el muro de contención de Israel. Y lo saben. Igual que saben que este problema se les ha ido de las manos. De ahí la virulencia de sus ataques. Saben que, aunque desapareciera internet mañana, el sentimiento de rechazo hacia tanto abuso injusto prevalecerá. ¿Quién puede mirar hacia otro lado a estas alturas?

Seguramente, bastaría que Israel pusiese fin a la ocupación, al apartheid y al bloqueo para que el mundo le viese con otros ojos. Bastaría que respetestase los derechos humanos de sus vecinos -otrora sus anfitriones; que le diese una oportunidad a la paz… Pero no lo hará. No solo por la cuestión supremacista y racista inherente al sionismo, si no porque una rectificación por parte de Israel implicaría tener que hacer con el Pueblo Palestino lo mismo que la comunidad sionista ha venido exigiendo a otros países desde el final de la WW2: aceptación de culpabilidad, disculpas públicas, restituciones e indemnizaciones multimillonarias a las víctimas del holocausto Palestino… Not gonna happen.

A la demanda judicial, Facebook respondió: “No tiene mérito y nos defenderemos vigorosamente”.

Tiene razón Mr. Saban. Nada ha terminado, no ha hecho más que empezar.


Referencias:

  1. ONG Shurat Hadin Israel Law Center
  2. Pro-Israel Group Threatens To Sue Facebook Over Terrorist Posts, Forbes.com
  3. Boycotts, divestment and sanctions (BDS) against Israel until it complies with international law and Palestinian rights, BDSmovement.com
  4. El genocidio comienza con el silencio del  mundo, Anuncio contra Israel en el NYT firmado por más de 300 supervivientes del holocausto judío.
  5. “El trasfondo de la problemática palestina” Miko Peled – El hijo del general
  6. La manipulación informativa desde  los medios de masas, Noam Chomsky
  7. Informe sobre Gaza: La complicidad de las grandes potencias con el castigo colectivo de Israel, CEPRID
  8. Durante el brutal bombardeo de Palestina en 2014, Isabel Valenciano del PSOE,  envía carta de apoyo a Embajador de Israel en Madrid, PSOE
  9. Verdades inconvenientes acerca del Sionismo ‘realmente existente’, CEPRID
  10. Israel es declarado culpable de Crímenes de Lesa Humanidad y Genocidio contra la Infancia Palestina de la Franja de Gaza, CEPRID
  11. “Está prohibido mostrar misericordia” – Ovadia Yosef, BBC, JTA, …
  12. La nueva ministra de Justicia de Israel aboga públicamente por matar a las madres palestinas y a los niñosThe Hufftington Post
  13. Miko Peled – El hijo del general /video/
  14. El derecho de resistencia a la Opresión. Declaración Universal De Derechos Humanos. Dr. Albornoz, Alvaro
  15. Las seis compañías sionistas propietarias del 96% de los medios de comunicación del mundo. /infografía/
  16. Press Release: Fact-checking Israel’s Statement To The UNSC, PalestineUN.org
  17. Las 9 Mentiras de Israel ante la ONU. Desmentidas, Traducción de Metroviral
  18. Israel: A new kind of war. A group advocating a boycott gains pace as Israeli politicians fight back, Financial Times
  19. Bill Maher interviews Michael Scheuer, 20+ year veteran of the CIA and the former head of its Bin Laden unit. /video/
  20. Israel es un cáncer para la política internacional de los Estados Unidos, Michael Scheuer, 20+ year veteran of the CIA and the former head of its Bin Laden unit. /video/
  21. Manipulación en los medios de masas /gráfica/
  22. Doce reglas infalibles para la redacción de noticias sobre Oriente Próximo en los grandes medios de comunicación, Emir Sader
  23. Jimmy Carter Slams Israel’s Occupation of Palestine, MSNBC /video/
  24. Escocia prohíbe las obras literarias israelíes, Boicot a Israel
  25. Stephen Hawking joins academic boycott of Israel, The Guardian
  26. Holocaust Survivors Condemn Israel for ‘Gaza Massacre,’ Call for Boycott, Haaretz.com
  27. Over 300 Survivors and Descendants of Survivors of Victims of the Nazi Genocide Condemn Israel’s Assault on Gaza, IJAN (International Jewish Anti-Zionist Network)
  28. El genocidio comienza con el silencio del  mundo, Anuncio contra Israel en el NYT firmado por más de 300 supervivientes del holocausto judío.
  29. Cese de cooperación de Orange con Israel indigna a Netanyahu, HispanTV, 4 de junio de 2015
  30. Israel to allocate NIS 100 million for BDS battle (Israel destinará 100 millones para la lucha contra el BDS), ynetnews.com
  31. Sheldon Adelson To Host Secret Anti-BDS Summit for Jewish Donors, Forward.com
  32. Israel: A new kind of war. A group advocating a boycott gains pace as Israeli politicians fight back, Financial Times
  33. Israel pide a Francia despedir al director de Orange, HispanTV, 4 de junio de 2015
  34. Israeli minister calls for Orange chief to be fired over remarks, France24.com
  35. El “lobby” judío en España arropó a Matisyahu, Levante EMV
  36. Should Matisyahu play at a peace festival?, Al-Jazeera 
  37. Polémica en Israel por un piloto español que al aterrizar dijo: “Bienvenidos a Palestina”, La Sexta Noticias
  38. Definición de Bullying
  39. Magnate Israelí, Haim Saban, amenaza: Orange SA será una “lección” para los que apoyen boicot israelí, Hispan TV, 7 de junio de 2015
  40. El pequeño Ahmad Dawabsheh es el único superviviente de un ataque de colonos terroristas israelíes que quemaron vivos a sus padres y hermano./imagen/
  41. Israelíes ejecutan herido palestino. Colono celebra. /video/  Electronic Intifada

Fonte: Metroviral.

N. de la R.: Israel decidió crear un ministerio antiBDS‬ con colaboración de los ministerios de Interior, Defensa y Relaciones Exteriores.

Isaac Rabin nunca apoyó un Estado palestino

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Por Yakir Adelman.

Durante 20 años, la izquierda israelí ha utilizado la memoria selectiva para reinventar al difunto primer ministro. En realidad, Rabin solo defendió una autonomía palestina limitada, un objetivo que logró con los Acuerdos de Oslo.

Rabin-Arafat

Isaac Rabin y Yasir Arafat en Casablanca, Marruecos, el 30 de octubre de 1994. (Foto: GPO / Saar Yaakov)

En la campaña para las elecciones israelíes de 1992, hubo un debate televisado entre Isaac Rabin y el entonces primer ministro Isaac Shamir. Al final del debate, le permitieron a Shamir hacer a su oponente una pregunta de su elección: “¿Quiere usted realmente un estado palestino dentro de la tierra de Israel?”. Rabin contestó con decisión: “Me opongo a un estado palestino entre nosotros y el [río] Jordán. Al mismo tiempo, no quiero que 1,7 millones de palestinos se conviertan en ciudadanos de Israel”. Rabin añadió que votó en favor del “plan de autonomía” que Menajem Begin propuso cuando era primer ministro en 1978.

Si usted ve el vídeo del debate (en hebreo), es posible que comience a cuestionarse si las políticas de Rabin han sido realmente revisadas desde entonces y alteradas retroactivamente, a la vista de la experiencia histórica: Rabin se opuso a un estado palestino hasta el día que murió. Los Acuerdos de Oslo no fueron pensados para abrir las puertas a un estado palestino; fueron, más bien, un nuevo envase de la vieja idea de autonomía de Menajem Begin. Cuando Begin llegó al poder en 1977, se le ocurrió un plan diplomático según el cual el estado de Israel seguiría controlando Cisjordania sin gobernar directamente a la población palestina que vivía allí. El pueblo palestino podría tener una autonomía, una “autoridad palestina” autónoma cuyo objetivo no sería en absoluto convertirse en estado.

La idea de la autonomía nació poco después de la Guerra de los Seis Días, cuando varios ministros discutían sobre los territorios recientemente ocupados. Era el “consejo ministerial para asuntos de seguridad”, un grupo secreto que se reunió los días 18 y 19 de junio de 1967, encabezado por el primer ministro Levy Eshkol y otros, entre los que se encontraba Menajem Begin. El consejo decidió que los territorios ocupados del Sinaí y los Altos del Golán serían conservados por el momento, pero que serían utilizados como moneda de cambio para firmar la paz con Egipto y Siria. Se alcanzó un acuerdo con Egipto y se intentó seriamente llegar a un tratado de paz con Siria.

En cuanto a Cisjordania, el consejo decidió que el territorio conquistado no sería utilizado como moneda de cambio para la paz ni sería objeto de negociación. El consejo comunicó el siguiente mensaje al entonces ministro de asuntos exteriores Aba Eban: “El gobierno no concluyó la discusión sobre la cuestión de Cisjordania y si le preguntan [al ministro de exteriores] sobre ello en Washington, debe decir que el gobierno discutió el asunto de Cisjordania de forma exhaustiva”. A pesar del comunicado, le ordenaron a Eban que dijera a los estadounidenses que Israel estaba dispuesto a ceder otros territorios ocupados.

La idea de la “autonomía palestina” se planteó en varias ocasiones en los protocolos del consejo, pero nadie la definió nunca con claridad. Menajem Begin fue quien transformó la idea en un plan real y lo llevó al parlamento (Knesset) en 1978. Rabin, como ya se ha dicho, votó a favor. Posteriormente, en las conversaciones de Camp David, el plan de autonomía se convirtió en el tema central del tratado de paz entre Egipto e Israel. Los egipcios y los estadounidenses querían que el plan de autonomía fuera una fase transitoria que, eventualmente, conduciría a un estado palestino, pero Begin se opuso a ello. Y les convenció para separar las dos cuestiones, de forma que el plan de autonomía se pondría en práctica más tarde. Se firmó el tratado de paz con Egipto y el plan de autonomía palestina se disolvió en el sistema político israelí.

Catorce años después, Isaac Rabin retomó la idea de la autonomía. Había pensado poner en marcha la autonomía palestina, pero Simón Peres le ganó por la mano con los Acuerdos de Oslo. En cada fase de las conversaciones de Oslo, desde la primera hasta la última, la idea era resucitar la idea de la autonomía palestina en el espíritu del plan de Menajem Begin. Nunca se habló de un estado palestino y no estaba planteado hacerlo. Rabin quería conservar el control de Cisjordania, junto con Jordania, y esa fue una de las razones centrales por las que Israel llegó a un acuerdo con Amán: las dos entidades soberanas controlarían el territorio, cuyos habitantes no tendrían independencia o soberanía.

Ese era el plan de Rabin. Para él, los Acuerdos de Oslo eran una solución permanente, no algo transitorio, lo cual se expresó en su firme oposición a un Estado palestino. En nuestros tiempos, en los que el Estado soberano garantiza plenos derechos civiles, debía estar absolutamente claro que el pueblo palestino rechazaría y lucharía contra un acuerdo provisional y exigiría la creación de un Estado palestino soberano.

La izquierda israelí ha inventado una versión populista de Isaac Rabin que nunca existió. Desde el asesinato de Rabin, la izquierda israelí ha escondido estos hechos bajo la alfombra con el fin de fabricar su propio mesías. El amplio uso que hizo Isaac Rabin de la palabra “paz” ha permitido a la izquierda israelí presentarle como partidario de un Estado palestino, a pesar del hecho de que siempre se opuso a él. Nunca oirás a un líder de cualquiera de los partidos de la izquierda israelí admitir que Rabin se opuso al Estado palestino. El mito debe ser protegido, de forma que se pueda confiar en la izquierda, aunque la base de esta mitología sea infundada.

La sociedad israelí va a celebrar el 20 aniversario del terrible asesinato de Isaac Rabin. Este año, como en los 19 anteriores, la izquierda israelí se reunirá en la plaza de Tel Aviv, que lleva el nombre de Rabin, para perpetuar y volver a vender su dogma a las masas. Es hora de poner fin a las mentiras y la falsedad. Debemos examinar los hechos y admitir la verdad, porque la honestidad es la única manera de lograr un verdadero cambio. Si la izquierda israelí quiere un cambio, ese es el camino que debe elegir.


Yakir Edelman vive en Tel Aviv y es estudiante de filosofía e historia en la Universidad Abierta.

Fuentes: Yitzhak Rabin never supported Palestinian statehood, +972 Magazine, 27/10/2015  http://blog.disenso.net/2015/11/isaac-rabin-nunca-apoyo-un-estado-palestino/

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

Ellas

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Foto: AFP

Foto: AFP

Por Joan Cañete Bayle.

Ella subió al tranvía en la misma estación que yo en pleno centro de Jerusalén Oeste, en la calle de Jaffa. Tenía aspecto de recién haber estrenado la veintena y vestía ‘a lo occidental’, que es uno de los clichés que solemos usar los periodistas que de vez cuando escribimos sobre mujeres musulmanas, un eufemismo que en realidad quiere decir “no llevaba pañuelo”, es decir, no usaba hiyab, ni niqab ni ninguna de las otras formas de vestimenta asociadas a las mujeres musulmanas.

La cuestión es que ella se sentó frente mío en el tranvía y no me sorprendió que fuera vestida ’a lo occidental’ porque de inmediato la tomé por israelí. De entre las sinrazones que hemos visto estos días de odio en la ciudad y en el resto de los territorios palestinos ocupados y de Israel, ha habido algunas que serían esperpénticas si no fueran trágicas, como ese israelí que acuchilló a otro israelí en el aparcamiento del Ikea porque tenía aspecto de árabe; o ese grupo de adolescentes colonos que, acné en el rostro, matonismo en la mirada y “muerte a los árabes” a pleno pulmón, recorría las calles de Jerusalén Oeste preguntando a todos los morenos de piel con los que se cruzaban si eran árabes, y si respondían que no en perfecto hebreo, “lo, lo” frente al “la, la” con el que se niega en árabe, seguían adelante en su caza humana. Si no fueran tan peligrosos, y si sus progenitores no fueran tan o más racistas que ellos, uno casi sonreiría imaginando a una de sus madres dándoles un pescozón y enviándolos se regreso a su casa en Kiryat Arba, cómo se te ocurre buscar árabes por el color de la piel, el racismo es absurdo en todas partes pero en Jerusalén entre judíos y árabes por cuestión de piel es cosa de comedia bufa, esos árabes pelirrojos y pecosos descendientes directos de soldados británicos, esos judíos orientales que se parecen como un huevo a una castaña a los rubios eslavos y que pasarían perfectamente por primos de quienes rezan al otro lado del Muro de las Lamentaciones.

El caso es que tomé por israelí a la chica con la que coincidí en el tranvía no por morena ni por sus grandes ojos oscuros, ni tampoco por sus tejanos y jersey blanco ligeramente ceñido ni por su bolso colgado a la bandolera. Tampoco le atribuí una identidad por el hecho de que pagó con el abono multiviajes que sólo puede conseguirse en Jerusalén Oeste (lo cual presupone un uso intensivo del tranvía muy poco habitual en los palestinos) o porque desde el mismo instante en que se sentó frente a mí se aisló en su móvil: sus dedos tecleaban veloces mensajes a alguien desconocido que desde la distancia la hacía sonreír, hay ocasiones en que pagaría lo que no tengo por saber la historia detrás de las medias sonrisas que genera el whatsapp en metros, autobuses y tranvías, no quiera saber tanto quién será sino qué le habrá dicho para hacerla sonreír así, para hacerla levantar los ojos y posar la mirada en el resto de pasajeros del vagón sin vernos, eso es poder. Decía que la tomé por israelí porque nada en su vestimenta la identificaba como árabe y sobre todo porque cuesta ver estos días a palestinos en el tranvía de Jerusalén.

El tranvía de Jerusalén vendría a ser una prueba del nueve del periodista que se entera de algo no en esta ciudad. Si leéis que el tranvía es un ejemplo de convivencia porque une el Oeste con el Este y tiene dos paradas en Shuafat y Beit Hanina, el corazón del extrarradio árabe de Jerusalén, arrugad la nariz como quien le intentan vender un pescado en malas condiciones: es mentira. Lo que hace el tranvía es unir el Oeste con el asentamiento de Pisgat Zeev en el Este ocupado, y para ello, dado que un tranvía no vuela, debe cruzar zona árabe. El tranvía no es un ejemplo de convivencia, sino de ocupación. E ilegal, además, porque facilita el traslado de población de la entidad ocupante a la zona ocupada. Por ello, el tranvía es objetivo de ataques de los jóvenes palestinos en momentos de disturbios y de boicot en las rachas menos convulsas. Pero boicotearlo es una decisión dura: dado que el tranvía transcurre en parte de su recorrido por la línea verde, es muy útil para trasladarse hasta barrios árabes del centro de Jerusalén y las puertas de Damasco y Nueva de la Ciudad Vieja. Eso sí, cuando las cosas se calientan en Jerusalén los palestinos desaparecen del tranvía.

Por eso, a ella, tan rápida con sus pulgares, no la tomé por palestina. A una chica árabe en una parada del tranvía le tiraron ácido. A menudo, los revisores israelíes la emprenden, muchas veces a golpes, con adolescentes palestinos que se han colado o que no encuentran su billete o que hablaban y reían demasiado alto. El paisanaje del tranvía es de colonos hardcore de Cisjordania armados sin complejos y colonos que se piensan que no lo son porque viven en Pisgat Zeev y quieren creerse (y que nos creamos) que aquello es un “barrio de Jerusalén”; ultraortodoxos de luengas barbas que aprovechan la cercanía de la parada con su zona franca de Mea Sherim; argentinos ortodoxos –de camisa blanca y pantalón oscuro ellos, faldas largas, guantes e incluso pelucas ellas– que arrugan la nariz cuando se les sienta al lado un árabe; y militares, muchos militares, de todos los cuerpos, chicos y chicas muy jóvenes con sus móviles y su fusil de asalto. De hecho, esa debería haber sido la primera pista de mi equivocación: una chica israelí con la veintena recién estrenada en esa parte del tranvía de Jerusalén no suele vestir tejanos, sino uniforme, y de su hombro no cuelga un bolso, sino un fusil.

Y así fue como llegamos a Shuafat, el tranvía se vació y sólo quedamos los colonos de Pisgat Zeev, ella y yo en el convoy. A estas alturas, ella ya había guardado el móvil en el bolso y miraba a través de la ventanilla. En la parada de Beit Hanina bajamos los dos. A ella la aguardaba un mujer que sin duda no vestía ‘a lo occidental: una típica matrona palestina, hiyab incluido. Y entonces, ella besó a aquella mujer, probablemente su madre, familiar sin duda, abrió el bolso, sacó un bonito pañuelo rojo de su interior y se cubrió con él la cabeza. Y las dos mujeres se perdieron en animada charla en dirección A’Ram.

Claro, diría el corresponsal que escribe que el tranvía es un ejemplo de convivencia, en la parte israelí de la ciudad esta muchacha puede librarse del yugo del hiyab; al regresar a su barrio, debe ponérselo. Y es todo lo contrario: para desplazarse más o menos con seguridad al otro lado de la ciudad, esa chica tiene que disfrazarse, es decir, ocultar su identidad, mediante el gesto de descubrirse la cabeza. Una organización llamada Jerusalemite Women’s Coalition ha efectuado un llamamiento urgente a la comunidad internacional para proteger a las mujeres palestinas: «Nosotras, un grupo de mujeres palestinas, madres, hermanas, hijas y jóvenes -en nombre de la «Coalición de Mujeres Jerosolimitanas»- llamamos a la comunidad internacional para proteger a nuestras familias, la comunidad y los niños. Hacemos un llamado por protección de nuestra persona física, cuando estamos en nuestras casas, caminando en nuestro barrio, camino a las escuelas, clínicas, centros de trabajo y lugares de rezo. Hacemos un llamado para la protección porque nos sentimos desplazadas incluso en nuestras casas, ya que los soldados israelíes, colonos armados, patrulla fronteriza y la policía invaden nuestros hogares, atacan a nuestras familias, desnudan nuestros cuerpos para registrarnos y nos aterrorizan».

Ellas, las mujeres palestinas, son una parte capital de la resistencia contra la ocupación israelí, porque en gran medida sobrevivir es resistir a la ocupación y en eso ellas son muy buenas en Palestina y en toda partes. Pero, además, en el caso palestino muchas mujeres han estado en primera fila en las diferentes fases del mal llamado conflicto.Sucede también estos días de mal llamada Intifada, hasta el punto de que al ver fotos de muchachas de ojos hermosos con el rostro cubierto con la kufiya lanzando piedras a los soldados israelíes hubo quien tituló la Intifada de las Mujeres, como si fuera la primera vez. Si esta no-Intifada es una Intifada de las Mujeres, todas las otras lo han sido también, porque sin ellas no se entiende la resistencia palestina.

Estos días, en los check points han muerto Dan Irsheid, de 17 años, Bayan Ayman Abd al-Hadi al-Esseili, de 16 y Hadil Saleh Hashlamoun, de 18. Ellas fueron titulares en las noticias de la prensa internacional (es un decir) porque fueron abatidas a tiros por militares israelíes. Hoda Darwish, en cambio, no alcanzó los titulares: murió de problemas respiratorios el 19 de octubre debido a que, camino del hospital, quedó atrapada en una aglomeración en uno de los nuevos check points que las autoridades israelíes han erigido en Jerusalén Este. No sólo mueren mujeres en los check points: también paren, un clásico si se está embarazada en según qué partes de Palestina. Son ellas las que hacen cola en el Russian Compound, la infame cárcel de Jerusalén, para intentar saber algo de su hijo adolescente arrestado por tirar piedras, y son ellas las que con paciencia tejen lo que queda de la otrora floreciente sociedad civil palestina. Son ellas las que, como en toda sociedad patriarcal, sufren los delitos de honor y lidian con el proceso de involucionismo de su sociedad y las frustraciones que sus padres, maridos, hermanos e hijos llevan a casa a diario.

No sé nada de la vida de la muchacha que se sentó ante mí en el tranvía. Sólo sé que con su hiyab en el bolso regresó a casa a salvo aquel día, para seguir viviendo, que en su caso es seguir resistiendo. Y que quien la esperaba a pie de tranvía a que regresara de Jerusalén Oeste era su madre. Que nos os engañen: aunque parezca un hiyab, lo que en realidad llevan es una kufiya.

PD: Dejo el link del artículo Arde Mississippi en Jerusalén que publiqué en ctxt. 

@jcbayle

Fuente: Décima Avenida.

Sobre la narrativa colonial israelí: Palabras ocupadas

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Jerusalem

Jerusalén-Al Quds (1900-1920)

Por Susan Abulhawa.

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García y María Landi.

Rara vez el lenguaje sociopolítico es una mera colección de palabras ordenadas para reflejar una realidad. Más a menudo, es la mismísima estructura de pensamiento dispuesta de tal modo que facilite, o impida, la expresión de una idea específica.

Cuando se trata de la empresa del ocupante colonial, la selección de palabras es totalmente deliberada y se propone construir una sintaxis moral para contextualizar la limpieza étnica y la colonización.

La colonización israelí de Palestina se ha basado en narrativas coloniales a prueba del tiempo, cuyo primer paso es describir las tierras conquistadas como fronteras inhabitadas para el esforzado trabajador desvalido; es una narrativa repleta de expresiones románticas del tipo “hacer florecer el desierto”.

La creación de Israel por parte de inmigrantes extranjeros recién llegados a Palestina adquirió una dimensión excepcionalmente sentimental en Occidente, ya que nació justo después del genocidio –y como resultado de él– perpetrado por Europa contra sus propios ciudadanos y ciudadanas judías.

La ficción de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” fue la consecuencia perfecta de un capítulo terrible de la historia de Europa. Era el ‘final feliz’ que permitía aliviar la culpa.

Era la única historia que Occidente quería o estaba dispuesto a oír.

Pero era una mentira.

Palestina ya tenía una vieja historia que había dado origen a una sociedad desarrollada cuyo carácter se había formado orgánicamente durante miles de años de habitación documentada, conquistas, peregrinaciones, nacimiento de religiones, conversiones religiosas, asentamientos, guerras, cruzadas y migraciones naturales.

Se trataba de una población constituida por campesinos y profesionales, eruditos y técnicos, gente culta y analfabeta, urbana y rural.

Era una sociedad plural, en la que personas de diferentes orígenes religiosos, culturales y étnicos convivían en relativa armonía.

Durante muchos siglos, Palestina había sido objeto de guerras y conquistas por parte de gente que llegaba y se marchaba, no sin antes mezclarse con los habitantes del lugar y dejar su impronta en la estructura genética, cultural e incluso lingüística del pueblo palestino.

La única forma en que se podía crear un estado judío exclusivo y excluyente era mediante la expulsión forzada de la sociedad descrita más arriba, la que fue iniciada metódicamente en 1947 por grupos armados de judíos europeos perfectamente adiestrados y bien financiados.

Cuando las jóvenes naciones árabes intervinieron para defender a sus hermanos palestinos, sus desorganizadas fuerzas, más reducidas y débiles, y con armamento anticuado, no constituyeron un rival para el naciente estado judío.

Tal como establece el axioma que dice que la historia la escriben los vencedores, ese momento pasó a llamarse la guerra de la “independencia” de Israel. Es posible que sea la única vez en la historia en que un grupo de extranjeros invadió y conquistó una tierra, tomó sus ciudades y campos, y después reivindicó su “independencia” respecto de la población nativa de esa tierra.

Así empezó la perversión del lenguaje que continúa justificando y propagando el poder.

Rebautizar el lugar y la gente

Después de la expulsión, como explica la profesora Julie Peteet en Naming in The Palestine Israel Conflict (El nombre de las cosas en el conflicto Palestina-Israel), la trayectoria de la narrativa colonial israelí niega la existencia de una población autóctona.

Entre los israelíes esta negación fue vehemente y se mantuvo incluso después del surgimiento en la conciencia de Occidente de una narrativa palestina. La expresión más famosa de esta furia fue la declaración de Golda Meir cuando dijo que “No había nada que pudiera llamarse los palestinos. No existían”.

La ironía es que Meir había nacido en Rusia, y dijo esas palabras en una entrevista dada al Sunday Times en 1969, en el interior de una casa señorial llamada Villa Harun al-Rashid, una casa palestina robada a la familia de George Bisharat.

La enorme destrucción o robo del patrimonio palestino se realizó tanto en forma casual como sistemática.

Tal como revela Suad Amiry en Golda Slept Here (Golda durmió aquí), cuando el secretario general de Naciones Unidas Dag Hammarskjold visitó a Meir, ella se cuidó de hacer borrar el rótulo damasquino-arábigo de Villa Harun al-Rashid grabado en el friso de piedra de la fachada en la segunda planta, para esconder el hecho de que estaba viviendo en una casa árabe.

Los sionistas emprendieron una extraordinaria reestructuración lingüística que incluyó el cambio de nombre de casi todos los pueblos y lugares palestinos.

Después fue el cambio de nombre de las personas, a fin de dar estatus de nativos a los extranjeros.

Los rusos Golda Mabovitch, Ariel Scheinerman y Moshe Smolansky se convirtieron en Golda Meir, Ariel Sharon y Moshe Ya’alon. El polaco David Gruen pasó a ser David Ben-Gurion. El bielorruso Nathan Mileikowsky se llamó Nathan Netanyahu, el abuelo de Benjamin Netanyahu.

El frenético cambio de nombres de lugares y personas para lograr la imagen de pertenencia y legitimidad fue tan elaborado que los sionistas crearon una Comisión de Nombres para supervisar la reescritura épica de la historia, de manera de fundir la religión con una identidad racial y cultural.

La gramática del engaño

De este modo, judíos con miles de años de arraigo en la historia europea, en el pensamiento y los logros europeos, en la cultura y la herencia europeas, forjaron una historia de proporciones bíblicas para colonizar una tierra que ya estaba habitada por otra nación.

Era el incomprensible cuento de hadas de un pueblo exiliado, que no había sido tocado por el lugar, el tiempo, la historia ni la vida local durante más de 3.000 años, y que estaba por fin “regresando” a una tierra lejana con la que no tenía una conexión familiar, cultural, genética o legal identificable.

De alguna manera, esta reclamación colisionaba con la de la sociedad autóctona de Palestina, que había vivido en esa tierra, la había cultivado y construido en ella a lo largo de los siglos.

Lo único que podía encajar semejante narrativa falsificadora, fluctuante e incoherente en la bien documentada línea del tiempo histórico era la meticulosa y desalmada gramática del engaño que solo el lenguaje es capaz de conseguir.

Ningún armamento, por poderoso que fuera, podría haber permitido la usurpación de todo un país, con sus libros, hogares, casas de campo, lenguajes, tradiciones religiosas, comidas populares, danzas y costumbres. La contemplación de la empresa es para dejar pasmado a cualquiera.

En su excelente investigación académica sobre el cambio de los nombres en Palestina, la profesora Julie Peteet observa: “El proyecto sionista de fraguar una conexión entre la comunidad judía contemporánea y la tierra de Palestina era el proyecto de crear una versión totalmente nueva: del lenguaje, del lugar y su relación con él, de los seres y las identidades”.

Del conflicto y las mentiras

Los estudiosos han descrito bien el patrón de la retórica colonial que muestra a los nativos como atrasados, primitivos, salvajes o irracionales e inexplicablemente violentos, una vez que la fábula inicial de las ‘tierras vírgenes’ se desmorona ante la respuesta autóctona, que es eventualmente violenta hacia el colono que roba sus tierras y recursos.

Fue precisamente porque al final los palestinos tomaron las armas para enfrentar a sus verdugos que el lenguaje del negacionismo se hizo insostenible.

Entonces llegó el giro hacia la verborrea de los terroristas.

Esta narrativa se mantuvo durante algún tiempo, hasta la primera Intifada, que fue en gran medida no violenta. Las impresionantes imágenes de niños pequeños enfrentando a los tanques con piedras debilitaron los argumentos israelíes que hablaban de la amenaza existencial planteada por los terroristas.

Así nació el lenguaje de las negociaciones. Tal vez la palabra más insidiosa, peligrosa y engañosa de este nuevo discurso sea “conflicto”.

Esta palabra –conflicto– evoca el sentido de paridad, de dos partes iguales que están en desacuerdo. Hubo un conflicto entre Alemania y Rusia a comienzos de los cuarenta del siglo pasado. Del mismo modo, Estados Unidos y Rusia mantuvieron un conflicto frío durante la mayor parte de los ochenta. El grosero desequilibrio de poder entre Israel y la población nativa de Palestina debería excluir el empleo inteligente de esta palabra.

Israel es una sociedad sumamente militarizada, que dispone del armamento más avanzado jamás conocido. Goza de una tremenda influencia política y económica en Estados Unidos y, por extensión, en todo el mundo.

Los palestinos no tienen fuerzas armadas: fuerza aérea, ejército, marina. Están empobrecidos, sufren el despojo de sus recursos naturales y sus medios de vida. No tienen poder político ni influencia. Son un pueblo sitiado, controlado, exiliado e indefenso frente a un estado racista que ha sido explícito en su atropello y desprecio hacia la existencia de los palestinos.

Por lo tanto, hablar del sionismo como si fuera un conflicto entre israelíes y palestinos es equivalente a decir que el apartheid fue un conflicto entre los blancos y los negros sudafricanos, o que el nazismo era un conflicto entre los judíos y los arios de Alemania, o que la segregación y Jim Crow* constituían un conflicto entre los blancos y los negros estadounidenses.

La utilización del término “conflicto” en el discurso corriente sobre el sionismo (y quien escribe también es culpable de haberlo hecho) ha sido un engaño malintencionado del que han surgido innumerables duplicidades verbales –o eufemismos–: “barrios” para nombrar las colonias ilegales; “enfrentamientos” para hablar de los ataques de una fuerza militar extranjera contra palestinos desarmados en su propia tierra ; “defensa propia” para describir el bombardeo indiscriminado contra vidas humanas e infraestructuras vitales; “valla de seguridad” para nombrar un muro construido para separar personas y robar tierras; “civiles” para hablar de grupos paramilitares de colonos ilegales.

Cuando los medios occidentales hablan de conflicto, de hecho están hablando de la destrucción de todo un pueblo, de la supresión de su historia, de la eliminación de un espacio geográfico y sociocultural definido y con nombre propio, que ha existido desde la antigüedad temprana.

El sionismo es racismo, es apartheid, es Jim Crow, y es el sostén fundacional de Israel.

No deberíamos tolerar más el uso de la palabra “conflicto”.

Los primeros inmigrantes europeos no libraron una guerra de independencia.

No se trata de barrios: son colonias ilegales segregadas, exclusivamente para judíos, construidas en tierras palestinas robadas.

Nosotros no somos terroristas: somos una sociedad nativa que lucha contra quienes vienen aterrorizándonos desde que llegaron a nuestras costas; un pueblo que se enfrenta a su propia extinción, que lucha por su vida contra unos extranjeros que continúan llegando a nuestra tierra, extranjeros que creen que Dios les ha otorgado el derecho innato de tener un país más.

Deshacer la verborrea colonial, sus cuentos de hadas y sus mitos, no importa lo absurdos e ilógicos que sean, no es tarea fácil. Según las palabras de Steven Salaita: “Recordad que en las sociedades coloniales al mentiroso normativo siempre se le da más autoridad que al sujeto obstinado”.

Pero continuar permitiendo o hacerse eco del lenguaje del poder que desprecia las luchas por la justicia social, no puede ser una opción. El análisis de las expresiones coloniales incrustadas en nuestra mente, y el uso consciente del lenguaje de lucha de un pueblo autóctono deben estar presentes en todo lo que hacemos.

* La autora se refiere a un conjunto de leyes así llamado, promulgado entre 1876 y 1965, que propugnaba la segregación de los negros y otras minorías no blancas en los lugares públicos de Estados Unidos. (N. del T.)

Susan Abulhawa es una escritora –de prosa y poesía– palestina, autora del éxito editorial Mornings in Jenin. Su reciente novela The Blue Between Sky and Water (El azul entre el cielo y el agua), Bloomsbury, 2015, ha sido traducida a 21 idiomas hasta ahora.

Fuentes: http://www.aljazeera.com/news/2015/10/occupied-words-israel-colonial-narrative-151026115848584.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205139&titular=palabras-ocupadas-

Las mujeres palestinas de Jerusalén Oriental ocupada piden protección

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jerusalemite women's coalitionCoalición de Mujeres Jerosolimitanas.

Nosotras, las mujeres de la Jerusalén Este demandamos la protección inmediata porque somos testigos presenciales y sufrimos las violaciones graves y generalizadas de los derechos humanos de los palestinos, incluidos ataques físicos con lesiones, amenazas psicológicas graves y la persecución por parte de las entidades estatales y de los colonos del Estado colonial israelí.

Instamos a la comunidad internacional a actuar y defender los derechos de los niños, mujeres y hombres palestinos, apelando al derecho a una vida segura en medio de los constantes ataques, el uso excesivo e indiscriminado de la fuerza utilizada por el aparato de opresión israelí, los actos de violencia y terror cotidianos cometidos por civiles judíos israelíes, incluidos los colonos. Esta brutalidad es amenazante para nuestras vidas, provoca intencionalmente a nuestra juventud causando muertes y daños corporales y psicológicos, incapacidades y lesiones a miembros de nuestra comunidad.

Nosotras, un grupo de mujeres palestinas, madres, hermanas, hijas y jóvenes -en nombre de la «Coalición de Mujeres Jerosolimitanas»- llamamos a la comunidad internacional para proteger a nuestras familias, la comunidad y los niños. Hacemos un llamado por protección de nuestra persona física, cuando estamos en nuestras casas, caminando en nuestro barrio, camino a las escuelas, clínicas, centros de trabajo y lugares de rezo.

Hacemos un llamado para la protección porque nos sentimos desplazados incluso en nuestras casas, ya que los soldados israelíes, colonos armados, patrulla fronteriza y la policía invaden nuestros hogares, atacan a nuestras familias, desnudan nuestros cuerpos para registrarnos y nos aterrorizan.

Nosotras, las mujeres de Jerusalén Oriental ocupada nos sentimos huérfanas, sin ningún tipo de protección de la Autoridad Palestina o de la comunidad internacional, ya que el Estado israelí hace terror en nuestros hogares, instituciones educativas y espacios públicos. La imposición de castigos colectivos y las sanciones que impone el Estado de Israel invaden no sólo nuestros espacios y cuerpos físicos, sino también nuestra psique. Vivimos en un estado de miedo y horror, sin saber cómo enfrentar el poder omnipotente altamente tecnológico de la entidad colonial, un Estado de Israel fuertemente militarizado que ejecuta regularmente a palestinos en las calles. Los palestinos en Jerusalén Oriental ocupada han sido abandonados y están sujetos a las políticas discriminatorias de un Estado violento y su aparato de seguridad y policial.

La violencia política actual y la total falta de protección, con el aparato de seguridad israelí que protege solamente a los judíos, pone en peligro la seguridad de las mujeres y sus derechos económicos, sociales, psicológicos y físicos, tanto como la seguridad de los niños y los hombres. Hacemos un llamamiento para la protección y la aplicación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad sobre la mujer, la paz y la seguridad e instamos a los defensores de derechos humanos para proteger a nuestra comunidad de la maquinaria de opresión israelí. Se les debe permitir a nuestros hijos llegar a sus escuelas en paz y nuestros padres y ancianos deben ser capaces de llegar a sus lugares de trabajo, a las instituciones de salud y a los servicios de bienestar con seguridad. Demandamos caminar por las calles sin temor a los ataques de los aparatos de seguridad de Israel y sus colonos armados.

Hacemos un llamado para la protección de las mujeres y las niñas, que son particularmente vulnerables a las diversas formas de violencia estatal y las masivas atrocidades que cometen. El estrangulamiento económico y la dependencia de los palestinos impuestos por la potencia colonial israelí atrapan aún más la vida de los palestinos. La feminización de la pobreza y el estrangulamiento económico de los palestinos en Jerusalén Oriental ocupada esclavizan a los palestinos. La feminización de la esclavitud en la colonia es evidente al ver a las mujeres palestinas convertidas en trabajadoras domésticas humilladas, controladas y oprimidas por las entidades públicas y privadas israelíes.

Entendemos que el derecho humanitario intenta desafiar la inhumanidad inherente de las guerras y la criminalidad colonial exigiendo la presencia de actores internacionales para proteger a los civiles. El derecho internacional humanitario sugiere límites morales del ejercicio del poder en las situaciones de violencia de masas. El o bjetivo principal del derecho humanitario internacional es proteger y ayudar a las víctimas de la violencia.

Nosotras, las mujeres de Jerusalén Oriental ocupada, estamos políticamente huérfanas. Somos víctimas sin protección, ya que la Autoridad Palestina no tiene derecho a protegernos en nuestra ciudad, y el Estado de Israel nos trata como terroristas que deben ser humillados, atacados, violados, y controlados. Las tácticas estatales de guerrilla utilizadas en la Jerusalén oriental ocupada, ya sean los ataques contra los palestinos en las calles, azotando a jóvenes y viejos, los ataques a los niños que van a la escuela, la invasión de colonos violentos a nuestros vecindarios y hogares, el control de nuestra vida, el agua, los teléfonos celulares, internet, la movilidad, la salud, la economía, y la accesibilidad a otros recursos, nos han colocado en jaulas humanas de aislamiento, sujetos por las leyes y la teología israelíes de seguridad, sin poder saber qué esperar y qué que vendrá después.

Teniendo que soportar todas las dificultades arriba descritas, que han ido en escalada por las resoluciones del gabinete israelí y por otra parte ignorados debido a la amnesia global, estamos pidiendo protección y acciones urgentes para prevenir futuras agonías, desarraigos, demonización y sufrimiento.

Coalición de Mujeres Jerosolimitanas / Al-tajamo ‘Al-nasawiy Almaqdasy.

La Coalición incluye a un grupo de mujeres de organizaciones no gubernamentales y a feministas jerosolimitanas de todos los segmentos de la sociedad.

Traducción del inglés para Rebelión por J. M.

Fuentes: http://www.counterpunch.org/2015/10/30/palestinian-women-from-occupied-east-jerusalem-calling-for-protection/ y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205107

Israel, los medios de comunicación y la anatomía de una sociedad enferma

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Por Eric Draitser.

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

El vídeo del niño palestino de 13 años Ahmed Manasrah desangrándose en la acera de un barrio de Jerusalén Este ha sido descrito como «chocante», «preocupante» y «doloroso de ver». Los monstruosos y abusivos insultos verbales de los israelíes viendo al niño retorcerse en agonía están, inevitablemente, caracterizados como «inhumanos» y «crueles»; y de hecho lo son. «¡Se muere un hijo de puta! ¡Muere! ¡Muere!», eran los gritos de los espectadores israelíes que se pueden escuchar en el video que se convirtió en viral en las redes sociales.

Si bien ha habido mucha discusión acerca de este video y de otros actos similares donde estuvieron involucradas ejecuciones extrajudiciales de jóvenes palestinos acusados ​​por Israel de haber apuñalado a israelíes (aún está en disputa la veracidad de algunas de estas acusaciones), es evidente que no hay un análisis de las implicaciones sociológicas. En concreto se ha convertido en un tabú interrogar qué clase de conclusiones ideológicas y psicológicas pueden extraerse sobre la sociedad israelí, una sociedad donde tal comportamiento no es un caso atípico; donde, en lugar de ser una anomalía, es indicativo de una importante, si no la principal actitud. Este tratamiento, innegablemente bárbaro no es simple odio y no puede ser explicado o justificado. Pero eso es precisamente lo que hacen los medios corporativos.

Baste decir que hay muchos analistas políticos, activistas y otros que son tímidos cuando se trata de condenar en firme a la sociedad y las actitudes israelíes. Ellos están, y con mucha justificación, temerosos de ser demonizados como antisemitas, aterrorizados de que en lugar de un diálogo abierto y un examen crítico, sus argumentos sean distorsionados y calificados como de odio y racistas. Mientras que tales acusaciones son a veces justificadas -como en el caso de fanáticos fascistas y neonazis para quienes «judío» es sinónimo de «mal»- más de las veces se trata de desviaciones intencionalmente engañosas diseñadas para proteger a la sociedad israelí de la crítica que tan claramente se merece.

Pero aquellos cuyo interés está en la justicia y en decir la verdad no pueden permanecer en silencio, no pueden permitirse convertirse en víctimas de la autocensura inducida por el miedo, porque la crítica silenciada de Israel es, en realidad, un fracaso de la defensa adecuada de los oprimidos; es una abdicación de la responsabilidad de hablar en contra de la injusticia, de la brutalidad del colonialismo y la inhumanidad del sionismo contemporáneo. Es igualmente un abandono del deber de deconstruir las narrativas dominantes por el interés de la justicia social, de desafiar a la propaganda de los medios de comunicación corporativos cuya función principal es proteger el poder de la luz incómoda de la crítica. No puedo, y no estaré en silencio.

Los medios de propaganda y el peligro de falsa equiparación

Leyendo el New York Times, Washington Post y otros medios de comunicación principales, supuestamente liberales, uno podría ser perdonado por pensar que la naturaleza del conflicto palestino-israelí es ojo por ojo, que es el producto de una causa-efecto en una relación de iguales. Así es precisamente como se retrata el conflicto en casi todos periódicos llamados “respetables».

Tomemos, por ejemplo, un artículo publicado en los Estados Unidos del “registro oficial», el New York Times, apenas unas horas después del incidente con el titular “Sumar al desafío de la seguridad en Israel apuñalamientos y reacciones mortales” Stabbings, and Deadly Responses, Add to Israel’s Security Challenge. Solo en la deconstrucción del titular, está claro dónde se encuentran el sesgo y el engaño; el Times impregna el título del artículo con una presunción de culpabilidad atribuida a los palestinos. De acuerdo con la lógica sintáctica de la construcción del titular, la palabra «puñaladas» (presentada primero), es la raíz del problema y por lo tanto las «respuestas mortales» son sólo eso, reacciones. El efecto es justificar el asesinato de palestinos presentándolos como una simple respuesta a un factor externo: la violencia contra los israelíes.

Pero, por supuesto, cualquier persona que tenga incluso un conocimiento rudimentario del asunto sabe que los apuñalamientos son en sí mismos respuestas a los ataques de los colonos israelíes yde las fuerzas de seguridad contra los palestinos, así como la consecuencia predecible de la brutalidad y la ocupación aparentemente interminables, la pobreza y la desesperación. La historia del colonialismo está repleta de ejemplos de este tipo.

Y sin embargo, los israelíes, y el propio Estado de Israel, se presentan como las víctimas. El titular enmarca el tema como un «desafío a la seguridad» de Israel, en lugar de, por ejemplo, un problema del colonialismo o de una cruel ocupación. Así que tomados en su totalidad el título y el artículo adjunto tienen el efecto acumulativo de hacer pasar a las víctimas por victimarios y a los verdugos por víctimas, invirtiendo así la relación del opresor con el oprimido. Esta inversión es absolutamente necesaria con el fin de encubrir los crímenes de Israel y absolver al Estado de su fanática y fascista culpa.

Incluso el tratamiento supuestamente ecuánime de la cuestión por parte de NBC News, de una supuesta corriente moderada, incurre en un tratamiento deshonesto del conflicto y de la violencia reciente. Al cubrir el incidente, NBC News publicó una historia sobre los disparos de muerte a Ahmed Manasrah y las posteriores burlas con el titular El video viral del disparo a Ahmed Manasrah resume el actual conflicto entre Israel y Palestina – Viral Video of Shot Ahmed Manasrah Sums Up Israel-Palestinian Conflic. El artículo pretende presentar el tema correctamente con la presentación de los hechos que rodearon el execrable asesinato de Ahmed como un hecho emblemático de todo el conflicto. Esencialmente, NBC News pretende así dar a conocer las versiones opuestas de fuentes israelíes y palestinas como indicativo de la lucha más amplia para la opinión pública, tratando de convencer a los lectores de que las acusaciones y las contra-acusaciones son simplemente más de lo mismo y que la verdad es simplemente incognoscible; después de todo, fuentes israelíes dicen X, fuentes palestinas dicen Y. Suponen que nunca lo sabremos.

El lector de este artículo de la NBC se queda con la conclusión totalmente deshonesta, aunque políticamente muy útil, de que ambas partes son igualmente culpables, igualmente dignas de culpa y que el conflicto mismo está más allá del análisis crítico. Más aún, presentando el tema de este modo, el medio de difusión, en este caso la cadena NBC, se considera justa, por haber proporcionado una información equilibrada. En realidad, sin embargo, simplemente se ha ocultado la verdadera naturaleza del conflicto que surge entre un opresor colonial y sus víctimas, desplazadas y desposeídas de forma sistemática durante siete décadas.

Pero dejando a un lado la falsa equivalencia al ocultar la verdad de la cuestión, NBC News revela aquí, inadvertidamente, algo fundamentalmente verdadero sobre el conflicto y es que, efectivamente, este incidente «resume mucho del conflicto entre Israel y Palestina». A pesar de que no tenían la intención de hacerlo, NBC News expone correctamente el hecho de que el comportamiento de los israelíes frente a la cámara es claramente emblemático de la sociedad en general de Israel, que ve a los niños palestinos como «perros» e «hijos de puta» no aptos para respirar, indignos de vivir.

La patología del fascismo israelí

Lo que el vídeo de Ahmed Manasrah deja al descubierto para que el mundo lo vea es la inhumanidad del sionismo, una ideología supremacista judía que, necesariamente, coloca a los no judíos en una relación inferior a los judíos, que otorga menos valor a la vida del no judío. No es simple odio lo que motivó los repugnantes comentarios de los espectadores, es un arraigado sentido intergeneracional de la superioridad de raza, de la deshumanización de los palestinos y de los árabes en general.

Este factor fundamental es sólo muy rara vez discutido, pero se encuentra en el corazón del conflicto palestino. Al ver a los árabes como infrahumanos, muchos israelíes son capaces de justificar, a menudo en un nivel inconsciente, todas las formas de brutalidad, la violencia y la opresión. Hay que decir aquí que hay algunos israelíes que luchan solos contra este tipo de pensamiento (Gideon Levy es quizás el crítico más prominente y franco de dicha ideología supremacista), pero lamentablemente están ahogados por la barbarie rabiosa de la derecha israelí (y muchas del centro, también hay que decirlo).

Y este fenómeno, rápido para encasillarte como antisemita, es lo que subyace en todas las políticas israelíes. Y la aceptación activa o pasiva de esas políticas de parte del cuerpo político israelí. Mientras que Ahmed Manasrah desangrándose en medio de un remolino de insultos por parte de los israelíes puede provocar un breve derramamiento de descargas en las redes sociales, no es más que un ejemplo de ese tipo de violencia. ¿Es realmente tan diferente de las excavadoras israelíes demoliendo un sinnúmero de casas palestinas? ¿Es de alguna manera más bárbaro que el incendio de viviendas palestinas con los bebés que duermen en el interior?

Tal vez sería mejor no expresar sorpresa e indignación por el video, sino verlo como la consecuencia lógica de la ideología fascista y racista adoptada por los líderes del Estado de Israel. Para los israelíes el video se limita a seguir el ejemplo de líderes como la ministra de Justicia, Ayelet Shaked, que en el apogeo de la guerra criminal de Israel contra Gaza en el verano de 2014, infamemente escribió:

El pueblo palestino nos ha declarado la guerra y debemos responder con la guerra. No un operativo, no un movimiento lento ni de baja intensidad o escalada controlada, no destrucción de la infraestructura del terror ni asesinatos elegidos. Suficiente con las referencias indirectas. Esta es una guerra… No es una guerra contra el terror, tampoco una guerra contra los extremistas y ni siquiera una guerra contra la Autoridad Palestina… Se trata de una guerra entre dos pueblos. ¿Quién es el enemigo? El pueblo palestino… ¿Qué es tan horrible acerca de entender que todo el pueblo palestino es el enemigo? Toda guerra es entre dos pueblos y en todas las guerras la gente que comenzó la guerra, toda esa gente, es el enemigo… Detrás de cada terrorista hay decenas de hombres y mujeres sin los cuales no pudo participar en el terrorismo. Todos ellos son combatientes enemigos y su sangre se derramará sobre todas sus cabezas. Ahora bien, esto también incluye a las madres de los mártires… Ellas deben seguir a sus hijos, nada sería más justo. Deben desaparecer, al igual que las casas físicas en las que se plantaron las serpientes. De lo contrario, más pequeñas serpientes serán criadas en ellas.

Una retórica semejante, con toda la deshumanización que implica, es una reminiscencia de innumerables ideologías fascistas, del nazismo alemán de la década de 1930 de la política contemporánea del sector de derecha en Ucrania y del Batallón Azov. La noción de «guerra total» contra todo un pueblo, entre ellos mujeres y niños no combatientes, está realmente más allá de la simple propaganda de guerra, es la apología del genocidio y de la limpieza étnica.

Y este es exactamente el punto: la limpieza étnica, como un concepto y objetivo militar, se ha convertido en la moneda política del Israel moderno. Así que, ¿por qué debería sorprender a alguien que los jóvenes israelíes deseen la muerte a un palestino sangrando, llamándolo un «hijo de puta»? Después de todo, ¿no es Ahmed Manasrah sólo otra «pequeña serpiente»?

…Y una cosa más

Si la historia pasada es un indicador, lo que se ha escrito arriba, sin duda, provocará algunas reacciones negativas, condenas, cartas de odio e insultos de todo tipo. «Antisemita», «traidor» y «autoodio» son algunos de los epítetos más comunes que he escuchado infinidad de veces cuando he escrito o hablado acerca de Israel, el sionismo, la supremacía judía, y tales cuestiones. Estas calumnias no sólo no me disuaden, sino que me motivan a hablar más francamente, ya que son una indicación de que las palabras están atacando un núcleo que está en descomposición y necesita urgentemente ser expuesto.

Yo reconozco igualmente el privilegio con el que escribo estas líneas. Como ateo confeso que rechazo el etnonacionalismo y el tribalismo inherentes a la ideología política del sionismo, mi origen judío me da un poco de aislamiento de las acusaciones de antisemitismo (no lo impide, por supuesto). Esto no sólo me permite una mayor libertad para escribir y hablar libremente sobre estos temas, también me recuerda que tengo el deber de hacerlo.

Aquellos que no se oponen directamente a los crímenes del imperialismo, el colonialismo, la opresión y el genocidio, sin duda, son cómplices de ellos. Yo, por mi parte, no lo voy a ser.

Eric Draitser es el fundador de StopImperialism.org y presentador de CounterPunch Radio. Es analista geopolítico independiente con sede en la ciudad de Nueva York. Se lo puede ubicar en [email protected]

Fuentes: http://stopimperialism.org/page/2/  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=205110

Nota enviada por JM.

Arde Mississippi en Jerusalén

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images-cms-image-000003361Por Joan Cañete Bayle.

Jerusalén, 28 de octubre de 2015.

¿Qué sucede en Jerusalén?, me suelen preguntar. Y yo respondo: la ocupación. E insisten: Ya, pero ¿no están matando los palestinos a israelíes a cuchilladas? Sí, esa es una de las cosas que están sucediendo, respondo, y esos ciudadanos israelíes también son víctimas de las dinámicas de la ocupación. Alzamiento de cejas del interlocutor, un poso de incredulidad y desconfianza en la mirada, este tipo es propalestino, el mal llamado conflicto entre palestinos e israelíes es una de las pocas ‘disciplinas científicas’ en las que haberte dedicado durante mucho tiempo a ello no le da a tu voz autoridad sobre la del profano que no sabe lo que fue Abu Holy, sino que te convierte en sospechoso de haberte dejado «contaminar», de haberte «implicado demasiado» del lado palestino, por supuesto, porque uno sólo es culpable de «implicarse demasiado» si rompe el discurso dominante; si lo respetas entonces eres «imparcial» cuando en realidad ese respeto por las normas en lo que te convierte es en un equidistante (y en un periodista perezoso). Alzamiento de cejas, decía, del interlocutor y vuelta a la carga: ya, pero ¿qué sucede de verdad en Jerusalén? Y agotando la última reserva de paciencia, mordiéndote la lengua porque lo que quisieras decir es que la pregunta pertinente es ¿qué sucede de verdad en Israel?, contesto: si quieres saberlo, mira la película Arde Mississippi. Entonces es cuando me dejan por imposible.

Hay un discurso dominante respecto de lo que sucede en Israel y los territorios ocupados palestinos que en el mejor de los casos se basa en la equidistancia: lo de los palestinos y los israelíes es un asunto muy complicado, son dos pueblos que tienen el mismo derecho sobre la misma tierra que a menudo, se diría que casi porque sí por el asombro que genera, se embarcan en periódicas «espirales de violencia» que convierten en imposible el maltrecho sueño de la paz. Y así llevan más de un siglo. El concepto de «espiral de violencia» implica la idea de que se trata de dos enemigos comparables en poder de hacer daño al otro (primer error o falsedad) y de que hay un principio y un final de la espiral (segundo error o falsedad). Normalmente el considerado principio es una agresión palestina, cuya forma ha ido evolucionando con el tiempo: incursiones de guerrilleros de la OLP, tiroteos, atentados suicidas, lanzamiento de cohetes, atropellos, puñaladas. Los equidistantes no hablan de lo que sucede antes de que empiece la «espiral de violencia» ni de lo que sucederá después, que es la previa para la siguiente. Y eso es justamente lo importante, lo que explica lo que sucede en Jerusalén estos días.

Los equidistantes no hablan de lo que sucede antes de que empiece la «espiral de violencia» ni de lo que sucederá después, que es la previa para la siguiente. Y eso es justamente lo importante, lo que explica lo que sucede en Jerusalén estos días. Esta falta de memoria, de contexto, de los equidistantes centra el asunto en la «espiral de violencia» (única forma de violencia vinculada a la ocupación que sufren los ciudadanos israelíes) y obvia la gama de violencias que padecen a diario los palestinos (vulneración de derechos humanos, destrucción de casas, prisión, muerte, por citar algunas de una larga lista). Al hacerlo, aparece el concepto de «seguridad» (la de los israelíes, por supuesto, la de los palestinos, cuya cifra de muertos y destrucción es muchísimo mayor, no importa), en cuyo nombre Israel justifica y profundiza la ocupación y, por tanto, la gama de violencias que ha dado lugar a esa «espiral de violencia». Y ese es uno de los grandes bucles de este mal llamado conflicto. En el periodismo, esa equidistancia se disfraza de imparcialidad cuando en realidad es todo lo contrario: una flagrante dejación de responsabilidades periodistas, una manipulación o una mentira a sabiendas, depende del caso. En política, esa equidistancia se viste de ‘realpolitik’, en Oriente Medio la doctrina menos realista de la historia, pues lleva décadas aplicándose sin ningún éxito. Pura utopía.

Eso, pura utopía, es lo que es la tesis favorita de los equidistantes desde hace ya un buen puñado de años: dos Estados para dos pueblos que viven uno junto al otro en paz, seguridad y prosperidad. No ha sido la violencia palestina la que ha matado a los dos Estados, sino la maquinaria de la ocupación israelí. No de Binyamin Netanyahu, sino del Estado de Israel, los halcones y las palomas de las que hablan nuestros queridos equidistantes son dos caras de la misma moneda. Los dos Estados son consecuencia del marco mental que se establece con Oslo, no en vano a la Autoridad Nacional Palestina se la solía llamar el germen de un Estado palestino con Jerusalén Este como capital. Oslo, como auguró Edward Said, no llevaba a ningún sitio; su aplicación fue desastrosa, y fue rematada por las bombas de la operación militar israelí ‘Defensive Shield’ en Cisjordania en  2002. La ANP era un invento a la medida de los sueños de estadista de Yasir Arafat, y su muerte certificó lo que se ya se había convertido años atrás y es desde entonces: una forma de canalizar fondos internacionales (sobre todo europeos) para que los territorios ocupados (Cisjordania, que no Gaza desde que Hamas tomó el poder en su proto-primavera árabe tras serle arrebatada su victoria electoral en la elecciones de 2006) no se hundan aún más y una comedora para Al Fatah y satélites. Muerto Oslo, se acabaron políticamente los dos Estados; las operaciones militares, el muro y la expansión de las colonias los mataron sobre el terreno. Desde entonces, los dos Estados son una cortina de humo. Oslo, como auguró Edward Said, no llevaba a ningún sitio; su aplicación fue desastrosa, y fue rematada por las bombas de la operación militar israelí ‘Defensive sShield’ en Cisjordania en  2002

Una parte del sionismo, encabezada por Ariel Sharon, vio el riesgo: Israel gestionando ‘de facto’ las vidas de millones de palestinos, a los cuales no puede dar ciudadanía sin poner en riesgo el carácter judío (y democrático) del Estado. De manera unilateral él y su sucesor, Ehud Olmert, cambiaron la ecuación de Oslo (‘paz por territorios’) por ‘demografía por geografía’: sacrificar el ideal sionista de un Estado desde el mar hasta el río a cambio de garantizar la mayoría judía. Desalojaron las colonias de Gaza y hablaron de fijar de forma unilateral»las fronteras definitivas de Israel», es decir, de crear un Estado palestino. Pero Oslo, y la idea de los dos Estados, estaban muertos. La ANP de Mahmud Abbás no podía firmar tal cosa, y la facción derechista del sionismo se acabó imponiendo: no hay ningún problema, argumentan, en gestionar la vida de millones de palestinos. No hay que desalojar, sino todo lo contrario: profundizar la colonización y los mecanismos de la ocupación, con una ANP títere que gestiona mal que bien el día a día y Gaza castigada por tener a Hamas en el poder. Una Palestina territorialmente fragmentada, sin continuidad territorial, encerrada en un puño de hierro. Zeev Jabotinsky y Benzion Netanyahu en estado puro.

Desde 2002, en Israel y Palestina hay en realidad una especie de único Estado con ciudadanos de primera, de segunda, de tercera y de cuarta, a veces reminiscente de la Sudáfrica del apartheid, a veces con trazos propios. El engranaje que lo mantiene en pie es una ocupación militar que dura desde hace décadas, cuya gama de violencias no hace más que profundizarse y extenderse, sustentada en una ideología que es una mezcla extrema de nacionalismo y colonialismo clásicos, enraizados en el siglo XIX. No hay un conflicto entre iguales, sino un poder ocupante y un poder ocupado, un capataz y un trabajador, una población con derechos plenos y una que no tiene ninguno, un opresor y un oprimido. Ambas sociedades han ido involucionando: la palestina se ha quedado sin liderazgo (el recambio generacional está, en pleno, en cárceles israelíes) y ha pasado de ser una de las más laicas de la región a tener a Hamas como uno de los referentes políticos básicos, entre otros efectos. La israelí se ha radicalizado, hasta el punto de que Netanyahu es ahora un moderado, y un rostro racista, fundamentalista religiosamente e integrista políticamente, campa sin complejos y grita a pleno pulmón «Muerte a los árabes» en la calle con la impunidad que da saber que se tiene la hegemonía social.

No es una intifada en los términos en que lo fueron la primera y la segunda (alzamientos políticos). Es una revuelta de jóvenes que en los enfrentamientos a piedras o en sus intentos de asesinar a ciudadanos israelíes van a morir o a ser encarcelados, cosa que estadísticamente les sucedería igualmente.

Estos factores son los que chocan en Jerusalén estos días: una población palestina sin liderazgo, desestructurada geográficamente y camino de estarlo socialmente (si es que no lo está ya), sin futuro, atrapada en una ocupación discriminatoria y cruel de la que depende cualquier aspecto de su existencia, que se come sus tierras y sus ciudades y amenaza con quedarse con sus templos religiosos, por qué no, ya ha ocurrido antes. Una población israelí más radicalizada que cuando volaban restaurantes y autobuses, que no quiere ver en su seno el horror que voces bravas como la de los periodistas Gideon Levy y Amira Haas denuncian. No es una Intifada en los términos en que lo fueron la primera y la segunda (alzamientos políticos), entre otros motivos porque si lo fuera su objetivo no sería Israel sino los estertores de la ANP, un zombi, un muerto que anda. Es una revuelta de jóvenes que en los enfrentamientos a piedras o en sus intentos de asesinar a ciudadanos israelíes van a morir o a ser encarcelados, cosa que estadísticamente les sucedería igualmente. Y sí, algunos de estos jóvenes palestinos odian a los israelíes en los mismos términos que muchos israelíes odian a los palestinos, eso explica los navajazos de un lado y los bebés quemados vivos por el otro. Esta cuestión de piel es nueva, esto no había sido nunca hasta ahora un asunto de rechazo innato, de color de piel. Si esto fuera una Intifada –muchas reacciones esporádicas no hacen una revuelta–, sería una Intifada del Odio. Arde Mississippi, con su ensañamiento, su racismo, su odio, en Jerusalén.

Y los equidistantes de la prensa, a lo suyo: con sus espirales de violencia, su proceso de paz eternamente amenazado y sus citas a la Conferencia de Madrid, Oslo y a Yitzhak Rabin, ni  los palestinos que se enfrentan a las fuerzas de seguridad israelíes ni los colonos que buscan árabes a los que linchar habían nacido cuando fue asesinado. Y los equidistantes de las cancillerías internacionales, también a lo suyo: con sus dos Estados, su «preocupación» por la «violencia sin control», su apoyo sin fisuras al «derecho a la defensa propia de Israel», su política de depositar todas las exigencias en quien nada puede hacer para hacer variar ni un milímetro la situación.

Ninguno quiere recordar que para apagar el Mississippi cuando ardía (en el sur de Estados Unidos, en Sudáfrica) fue necesario coraje, llamar las cosas por su nombre y no trabajar por la paz, sino por la justicia, porque sin la segunda la primera no es posible.



Joan Cañete Bayle es periodista y escritor. Redactor jefe de ‘El Periódico de Catalunya’. Fue corresponsal en Oriente Medio basado en Jerusalén (2002-2006) y Washington DC (2006-2009). Su última novela publicada, de la que es coautor, se titula ‘Expediente Bagdad’ (Siruela, 2014).

Fuente: Ctxt.es