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Frank Barat, activista pro palestino y miembro del Tribunal Russell: ‘En muchas partes de Gaza no queda nada’

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De visita en Chile, este periodista francés desmenuzó la situación en ese territorio.

Frank Barat durante la entrevista en un hotel en Bellavista© AGENCIAUNO

El año pasado, Frank Barat intentó viajar a Israel y los Territorios Palestinos, tal como lo había hecho muchas veces en los últimos años. Pero el gobierno israelí le prohibió el ingreso, lo interrogó y luego lo expulsó, prohibiéndole la entrada por los próximos cinco años, acusándolo de difundir «mentiras». Barat, un activista de derechos humanos francés, dirige actualmente el Tribunal Russell para Palestina. De visita en Santiago, conversó con La Tercera.

¿Cuál es la función del Tribunal Russell?

El primer Tribunal Russell comenzó a funcionar en 1967 y estaba liderado por el filósofo francés Jean-Paul Sartre, para exponer los crímenes de EE.UU. en Vietnam. La idea es cuando no hay modo de ejercer justicia, se acude a nosotros para que le demos voz a la gente que no tiene voz. Hubo otro tribunal en 1974 con foco en las violaciones a los derechos humanos de las dictaduras en América Latina, con énfasis en Brasil y Chile. Ahí fue clave el rol de la viuda de Salvador Allende. Mostramos el lado de la historia que no aparece en los medios masivos.

¿Entonces la idea que tienen ahora con los palestinos es similar al trabajo anterior?

Sí. Comenzó en 2009, después de la operación en Gaza. Pero nuestro foco no es si Israel es culpable o no. La pregunta es sobre la complicidad de terceros. Es decir, si Israel hace esto con la complicidad de otros. Si es que viola el derecho internacional sin sanciones. Vemos la complicidad de EE.UU.

¿Cuál es el principal logro que han obtenido hasta ahora?

Estudiando si Israel es culpable de genocidio por la última guerra que hubo en Gaza. Es muy difícil hablar de un gran logro concreto. La situación en el terreno es muy delicada. Pero nuestro objetivo es cambiar la narración de las cosas, la narración oficial de Israel. Y tener un impacto en la opinión pública y por supuesto en los líderes. Por ejemplo, Roger Waters de Pink Floyd es miembro de nuestra organización.

¿Han tenido algún impacto en los líderes mundiales?

No lo creo, para ser sincero ¿Quién tiene impacto en los líderes mundiales? Pero, por ejemplo, durante la guerra de Vietnam, el tribunal tuvo mucho impacto entre los estudiantes y la opinión pública.

¿Qué ha podido saber de las personas en Gaza tras el conflicto?

Gaza está devastada. Barrios completos destruidos. En muchas partes no queda nada. Durante la operación anterior (2008-2009) Israel lanzó 50 toneladas de municiones. Ahora lanzaron 700 toneladas de bombas. Es una locura. Ni siquiera comparable al bombardeo que hubo en su momento en Laos y Camboya durante la guerra de Vietnam. El proceso de reconstrucción tomará años porque Israel no deja pasar materiales de construcción. Pero, como siempre, la gente que está ahí, resistirá y volverá a reconstruir. Otra cosa impactante es que 1.500 niños quedaron huérfanos. Pensemos que niños palestinos de siete años en Gaza ya han viso cuatro guerras.

¿Y cómo analiza la creciente tensión en Jerusalén?

Para algunos es la capital del apartheid. Incluso columnistas del diario israelí Haaretz la han comparado con Pretoria, en Sudáfrica.

Fuente: Alejandro Tapia, La Tercera -Chile y http://www.palestinalibre.org/

Jerusalén y las cerillas

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Chantaje israelí, o reconocimiento del Estado Palestino.

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El Derecho Internacional reconoce el Derecho del Pueblo Palestino a crear su propio Estado. ¿Quién se lo impide? Tanto Israel como EEUU hablan de alcanzar “acuerdos entre las partes -Israel, Palestina-”, lo que sostienen con ello es que no admiten el Derecho Internacional, que deja claro cuál es el Derecho inalienable del Pueblo Palestino, el Derecho Internacional, sí, ese conjunto de leyes que EEUU tergiversa siempre para dar golpes de Estado, invadir o promover bloqueos para ahogar al pueblo que elige su propio camino.

El caso del Pueblo Palestino es único, al poco tiempo de la creación de la ONU, en contra de los mismos principios que conformaron este organismo como protector de la paz, se entregó la tierra de Palestina a las bandas armadas sionistas para llamar Israel a la tierra ocupada, dejando sin derechos al Pueblo Palestino.

El gobierno sueco ha declarado su reconocimiento del Estado Palestino, también…

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El reconocimiento de Palestina

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Cuestionando la “audaz” iniciativa de Suecia.

Por Richard Falk.

Fue un paso positivo, pero sólo en algunos aspectos. El nuevo Primer Ministro sueco de centro-izquierda, Stefan Lofven, en su discurso de investidura ante el parlamento, indicaba el 3 de octubre la intención del gobierno sueco de reconocer el Estado palestino. Explicó que esa medida, incluida en la plataforma de su partido, está de acuerdo en promover la solución de los dos Estados y, lo que es más significativo, que debe “negociarse de conformidad con el derecho internacional”. El llamamiento para ajustarse al derecho internacional en la diplomacia futura supone realmente algo más que un paso adelante en la anunciada intención de futuro reconocimiento, intención que ha recibido hasta ahora toda la atención de los medios e incurrido en la ira de Tel Aviv.

Ajustarse al derecho internacional en las futuras negociaciones equivaldría a una modificación radical del “proceso de paz” que surgió de la Declaración de Principios de Oslo en 1993. El punto de vista de Israel/EEUU permitía que de un proceso de negociaciones pudiera surgir cualquier acuerdo entre las partes, lo que resulta clave para reconocer la primacía del poder teniendo en cuenta “los hechos sobre el terreno” (es decir, los ilegales asentamientos) y el apalancamiento diplomático (al permitir que EEUU simulara el papel de “intermediario honesto” a la vez que aseguraba que los intereses de Israel estuvieran protegidos).

Sospecho que este esperanzador lenguaje que sugiere la importancia del derecho internacional se insertó sin conciencia alguna de su importancia o relevancia. Esa interpretación está en línea con las explicaciones oficiales suecas sobre su iniciativa como una vía que ayudará a los líderes palestinos “moderados” a hacerse con el control de la diplomacia, facilitando por tanto el objetivo final de la coexistencia mutua basada en dos Estados.

Estocolmo daba por hecho, sin ningún razonamiento que lo apoyara y teniendo en contra el peso de las evidencias y la experiencia, que de una diplomacia revitalizada podría surgir un Estado palestino. No se hacía mención alguna a los asentamientos, al muro de separación, a la red de carreteras que han rebanado tan profundamente los restos de Palestina, que a partir de las fronteras de 1967 sólo suponían el 22% de la Palestina histórica, y menos de la mitad de lo que el plan de partición de la ONU había ofrecido a los palestinos en 1947, que en aquel momento parecía ya ser injusto e incompatible con los derechos palestinos en virtud del derecho internacional.

El portavoz del gobierno de EEUU, Jan Paski, tuvo la precaución de confirmar el enfoque de Oslo adoptado por Washington que tan lesivo ha sido para las perspectivas palestinas de un Estado viable: “Desde luego que apoyamos la estatalidad palestina, pero sólo puede accederse a la misma a través de un resultado negociado, la resolución de las cuestiones del estatuto final y el mutuo reconocimiento por ambas partes”. Nótese la intencionada ausencia de cualquier referencia al derecho internacional.

Más allá de esto, hay cada vez menos razones para suponer que el gobierno israelí vaya a apoyar un proceso que lleve a la estatalidad palestina en algún sentido significativo, aunque Netanyahu repita en los marcos internacionales el mantra estéril de que cualquier resultado sólo puede derivarse de las negociaciones directas entre las partes, añadiendo que de llevarse a cabo la iniciativa sueca, sería un obstáculo para ese resultado. Por tanto, y para no despertar esperanzas, Netanyahu añade que no se llegará a ningún acuerdo que no proteja los intereses nacionales de Israel y garantice la seguridad de los ciudadanos israelíes. Cuando habla en casa en hebreo, la perspectiva de un Estado palestino resulta tan remota como el establecimiento de un gobierno mundial.

Como era de esperar, Isaac Herzog, el jefe de la oposición, el Partido Laborista, se mostró activo a la hora de reforzar la objeción de Netanyahu al curso de acción propuesto por Suecia. Herzog, en conversación con Lofven, trató de disuadir a Suecia de actuar “unilateralmente”, sugiriendo que era probable que tal medida produjera “consecuencias indeseables” no reveladas.

Hasta ahí llega el “campo de la paz” israelí, que ahora parece conformarse con actuar como el chico de los recados de una política estatal dirigida por el derechista Likud.

La Autoridad Palestina (AP), que anda falta de buenas noticias desde los ataques de Gaza, en sus más altos niveles (Abbas, Erakat) tildó la medida sueca de “notable y valiente”, así como de “excelente”. El liderazgo de la AP llegó hasta a sugerir que el reconocimiento de la estatalidad palestina podría aumentar las presiones para la reanudación de las negociaciones sobre la solución de dos Estados como si eso fuera beneficioso para Palestina. Esos sentimientos hacen la vista gorda respecto al record de fracasos de Oslo desde el punto de vista palestino, y todo lo contrario para Israel.

¿Cuál es el valor de la medida propuesta por Suecia en caso de que acabe llevándose a cabo?

Israel y EEUU estaban decididos a presionar de firme y persuadir a Suecia de que aplazara indefinidamente ese paso, y Suecia ha dado marcha atrás tranquilizando al mundo, diciendo que no estaba pensando ponerse a actuar “mañana por la mañana” y que confía en escuchar los puntos de vista de todos los gobiernos interesados para entablar un diálogo antes de seguir adelante.

Al mismo tiempo, el Parlamento británico votó el 13 de octubre una resolución no vinculante instando el reconocimiento de Gran Bretaña del Estado palestino.

No hay duda de que incluso la mera propuesta del reconocimiento de la estatalidad palestina supone un aliento psicológico para la AP, pero no cambia nada sobre el terreno, y probablemente hace que Israel adopte más medidas desafiantes, como por ejemplo el provocador permiso de nuevas viviendas en los asentamientos, lo que hizo también en 2012 como venganza por la exitosa petición de reconocimiento de Palestina como Estado observador no miembro ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (similar al estatus que disfruta el Vaticano).

El reconocimiento le concede también a Palestina un potencial acceso a la Corte Penal Internacional, algo que de nuevo debería preocupar a Israel, aunque hasta ahora la Autoridad Palestina se ha abstenido de intentar llegar a ser parte ante la CPI y, si así lo hiciera, obtendría la capacidad para solicitar que el fiscal de la Corte investigue varias acusaciones de crímenes de guerra perpetrados por Israel, incluidos los asentamientos.

En el derecho internacional, el reconocimiento diplomático de los Estados se ha considerado tradicionalmente y en gran medida una materia discrecional. EEUU se resistió durante décadas al reconocimiento de la China continental una vez que esta consolidó su control gubernamental sobre el territorio y su población.

Palestina ha sido ya reconocida al menos por 125 países, y disfruta de relaciones diplomáticas como si fuera un Estado. El ser miembro de la ONU presupone la condición de Estado, pero es también algo muy politizado y sujeto al veto de cualquier miembro permanente del Consejo de Seguridad. Hay indicios de que, en caso necesario, a EEUU no le importaría quedarse solo utilizando su veto para impedir que Palestina se convirtiera en un miembro más.

Pero, ¿por qué a Israel le importa tanto que nada cambie sobre el terreno?

Podría responder a tres razones, ninguna de ellas muy convincente.

En primer lugar, ya que Palestina quiere urgentemente ser Estado soberano y miembro de la ONU, se harían más concesiones a Israel si Palestina obtuviera tal estatus en el curso de nuevas negociaciones.

En segundo lugar, Israel parece ansioso de tener capacidad formal para negar la estatalidad palestina en sentido pleno, con objeto probablemente de poder incorporarse a Cisjordania cuando piense que ha llegado el momento oportuno. Este es un curso de acción favorecido por el recientemente elegido presidente israelí, Reuven Rivlin, que ofrece a los palestinos una supuestamente benevolente “paz económica” a cambio de que se traguen su orgullo político.

En tercer lugar, el reconocimiento podría dar a la Autoridad Palestina más apalancamiento en la ONU y ante la Corte Penal Internacional, y mayor autoestima en los círculos palestinos, especialmente si otros miembros de la UE siguieran el ejemplo sueco. En algún punto, más adelante, la prolongada ocupación israelí de Palestina, en las condiciones señaladas, estaría cada vez más bajo el fuego legal, moral y político.

Sin embargo, desde la perspectiva del pueblo palestino como entidad distinta de la Autoridad Palestina, ¿tiene sentido que en esta etapa de su lucha se continúe actuando como si la solución de los dos Estados pudiera aún traer la paz? La febril actividad israelí de ampliación de asentamientos de estos últimos años parece ser un mensaje claro de que un Estado palestino soberano y viable no tiene ya posibilidades.

En realidad, Suecia parece estar jugando al juego de Oslo sin tener en cuenta que el juego ha acabado a todos los efectos prácticos.

En otras palabras, si el acto de reconocimiento de Suecia hubiera estado vinculado al fracaso de Oslo, estaría señalando el camino hacia un cambio constructivo en la diplomacia de la paz, pero justificarlo como un paso hacia la solución de los dos Estados lograda mediante negociaciones directas como las que no han hecho sino fracasar repetidamente desde hace más de veinte años, parece una irreflexiva expresión de inocencia política por parte de los nuevos y poco experimentados dirigentes de Estocolmo, un gesto por la paz que sin duda manifiesta buena fe pero que, al parecer, no es en absoluto consciente de que el paciente enfermo hace años que murió.

Richard Falk es profesor emérito de Derecho Internacional en la Universidad de Princetown. Acaba de terminar un mandato de seis años como Relator Especial de la ONU para los Derechos Humanos de los Palestinos. Fue nombrado para este puesto por el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU en 2008. Forma parte de la Transnational Foundation for Future Research.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/10/27/on-swedens-bold-initiative/

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Israel y el exilio indentitario

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Los palestinos tendrán prohibido viajar en autobuses israelíes en Cisjordania

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Ruta 60, Cisjordania. Bus israelí. Foto: Tali Feld Gleiser.

Ruta 60, Cisjordania. Bus israelí. Foto: Tali Feld Gleiser.

Una nueva directiva promovida por el titular de Defensa de Israel, Moshé Yaalón, y que debe entrar en vigor el próximo mes prohibirá a los palestinos viajar en autobuses israelíes en Cisjordania, informan este domingo medios locales. Centenares de palestinos viajan cada día desde el territorio ocupado de Cisjordania hasta Israel para trabajar, principalmente en la construcción, y lo hacen atravesando el puesto de control militar de Eyal, cercano a Kalandia, una de las entradas a Ramala, donde presentan sus permisos de trabajo y desplazamiento. Hasta la fecha, estos obreros, que cuentan con la autorización israelí para desplazarse en su territorio, regresan a suelo cisjordano en el mismo día y viajando en autobuses que suelen emplear colonos judíos desde el centro de Israel hasta asentamientos como el de Ariel, en el extremo central de Cisjordania. Pero la nueva medida, anunciada por el titular de Defensa israelí, pretende cambiar esta situación y que los palestinos regresen a Cisjordania a través del mismo puesto de control desde el cual deberán buscar medios de transporte alternativos hasta poder llegar a su lugar de origen, informa este domingo el diario Haaretz.

Contradicción en las autoridades israelíes

La decisión —precisa el rotativo— se contradice con la posición defendida por las Fuerzas Armadas israelíes, que no consideran la presencia de palestinos en autobuses en Cisjordania como una amenaza a la seguridad. Tienen que admitir que ese procedimiento militar complace  a la demanda de segregación racial en los autobuses. Además, choca frontalmente con la postura del Ministerio de Transportes, que aduce que no se puede impedir a los palestinos por ley desplazarse en esos autobuses. El Ministerio de Defensa no se ha pronunciado sobre la cuestión. La decisión, abunda el medio, responde a las fuertes presiones ejercidas por parte de dirigentes de los colonos para que los autobuses no sean abordados por palestinos, a los que consideran un riesgo para su seguridad, según lo exponen en una campaña en la que han incluido un vídeo para solicitar esta medida. La organización israelí defensora de los derechos humanos en el territorio ocupado, Betselem, criticó duramente el anuncio y señaló en un comunicado que «no contento con mover a los palestinos a la parte de atrás del bus, el ministro Yaalón trata de impedirles que se suban a los autobuses». «Es hora de dejar de esconderse detrás de arreglos técnicos (…) y admitir que ese procedimiento militar complace veladamente a la demanda de segregación racial en los autobuses». El año pasado esta ONG denunció al Ejecutivo israelí por su decisión de lanzar líneas de autobuses separadas para obreros palestinos en Cisjordania, territorio ocupado por Israel desde 1967.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/2277760/0/trabajadores-palestinos/autobuses-israelies/cisjordania/#xtor=AD-15&xts=467263

Deseando lo imposible: una entrevista con Judith Butler

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Avatar de lasdisidentesLas disidentes

Por Ray Filar

25 de julio de 2014

Traducción de Las Disidentes del original en inglés Willing the impossible: an interview with Judith Butler.

Yo me enfrento al problema de una judía que no quiere ser representada por el estado de Israel, un estado que pretende representar a todos los judíos y me convierte en su potencial ciudadana.

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El derecho y el deber de los palestinos a resistir

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Un joven palestino durante enfrentamientos con la policía israelí en un suburbio de Jerusalén Este. 23 de octubre. Foto: AFP.

Un joven palestino durante enfrentamientos con la policía israelí en un suburbio de Jerusalén Este. 23 de octubre. Foto: AFP.

Por Gideon Levy.

Imagínense que ustedes son los palestinos. Tal vez residentes de Jerusalén Este. Cuarenta y siete difíciles años a sus espaldas; una enorme y deprimente oscuridad por delante. La tiranía israelí que sella su destino declara de forma arrogante que todo continuará como está para siempre. Su ciudad seguirá ocupada «eternamente». El ministro de defensa, segundo en importancia en el gobierno que los oprime, dice que nunca habrá un Estado palestino.

Imagínate que eres palestino o palestina y tus hijos corren peligro. Hace dos días, las fuerzas de ocupación mataron otro chico porque «prendió un cóctel molotov«. Las palabras «Muerte a los árabes» aparecen en una pintada cerca de tu casa. Adonde vayas, un soldado de la policía de fronteras te puede gritar. Tu casa puede ser invadida brutalmente todas las noches. Nunca serás tratado como ser humano. Ellos te humillarán, destruirán, intimidarán y quizás hasta te arrestarán, posiblemente sin juicio.

Hay cerca de 500 detenidos «administrativos», un número récord en los últimos años. Si algún ser querido tuyo es arrestado, tendrás dificultades para visitarlo. Si lo logras, ganarás una conversación de media hora a través de un vidrio. Si tu ser querido es un detenido «administrativo», nunca sabrás cuándo lo soltarán. Pero estas son trivialidades a las que te acostumbraste hace mucho.

Tal vez también te has acostumbrado al robo de tierras. En cualquier momento, un colono puede invadir tu tierra, quemar tu plantación o prenderles fuego a tus campos. Por esto no lo van a llevar a juicio; los soldados que se supone que te tienen que proteger se quedarán de brazos cruzados. En cualquier momento, puede aparecer una orden de demolición o una orden de desalojo arbitraria. No puedes hacer nada.

Imagínense que ustedes son los palestinos. No pueden abandonar Gaza y tampoco es fácil salir de Cisjordania. La playa, a menos de una hora en automóvil de su casa en Cisjordania, está más allá de las montañas de oscuridad. Los israelíes pueden ir a Tierra del Fuego con mucha más facilidad que ustedes a la playa en Ajami.

No hay sueños, no hay deseos. Sus hijos tienen una chance remota de ser algo en la vida, aun yendo a la universidad. Lo único que les espera es una vida de humillaciones y desempleo.

No hay chance de que esta situación cambie a corto plazo. Israel es fuerte, tiene a Estados Unidos en el bolsillo, sus líderes son débiles (la Autoridad Palestina) y están aislados (Hamás), y el mundo está perdiendo interés en su destino. ¿Ustedes qué hacen?

Hay dos posibilidades. La primera es conformarse, darse por vencidos, rendirse. La segunda es resistir. ¿Quiénes han sido más respetados a lo largo de la historia? ¿Aquellos que pasaron sus días bajo ocupación y colaboraron con ella o aquellos que lucharon por su libertad?

Imagínate que eres palestino o palestina. Tienes todo el derecho a resistir. De hecho, es tu obligación civil. No hay discusión posible. El derecho de un pueblo ocupado a resistir a la ocupación está asegurado por el derecho natural, por la moral de la historia y por el derecho internacional.

Las únicas restricciones tienen que ver con los medios de resistencia. Los palestinos han probado casi todos, para bien o para mal – negociaciones y terror, con una zanahoria y con un palo; con una piedra y con bombas; en manifestaciones y en ataques suicidas. Todo en vano. ¿Tienen que desesperarse y rendirse? En la historia, esto no ha sucedido casi nunca, así que continuarán resistiendo. A veces usarán medios legítimos, otras, medios viles. Es su derecho a resistir.

Ahora están  resistiendo en Jerusalén. No quieren el dominio israelí ni gente que quema niños vivos.  No quieren colonos armados que invaden sus apartamentos y los desalojan en el medio de la noche, con la protección de la ley israelí según su origen. Ellos también enloquecen cuando la casa de un terrorista judío no es demolida, mientras que sí lo es la casa de un palestino.

No quieren que Israel los siga oprimiendo, entonces resisten. Tiran piedras y bombas incendiarias. Esa es la apariencia de la resistencia. A veces actúan con instinto asesino, pero aun así no es tan terrible como la violencia interna del ocupante.

Es su derecho; es su obligación.

Traducción: Amlapav.

 Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.622711

N. de la R.: Los años difíciles empezaron en 1948, hace 66 años.

Arde Jerusalén

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Avatar de María LandiPalestina en el corazón

Palestinos impedidos de ingresar a Al Aqsa rezan en la calle (Foto: Siwanic) Palestinos impedidos de ingresar a la mezquita de Al Aqsa rezan en la calle (Foto: Siwanic)

Michel Warschawski *

Traducción: María Landi

Hubo un tiempo en que el Estado de Israel tenía verdaderos líderes políticos. Su capacidad para mentir y ocultar sus verdaderos (y odiosos) objetivos bajo una fachada de moderación y disposición para el compromiso los hizo populares en todo el mundo (occidental). Ellos argumentaban que el verdadero problema era la falta de una contraparte del otro lado que estuviera dispuesta -como los líderes israelíes supuestamente estaban- a hacer «concesiones dolorosas».

David Ben-Gurion fue ese tipo de gran líder mentiroso, y debido a su capacidad para ocultar los hechos detrás de una cortina de humo de mentiras, fue capaz de obtener el apoyo de la comunidad internacional para el establecimiento del Estado de Israel. Teddy Kollek, alcalde de Jerusalén en 1967, fue capaz de anexionar Jerusalén Este y aún…

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Arrecia la “Defensa de Israel” en los medios de incomunicación de masas

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Por Luis E. Sabini Fernández.
Luego de más de dos mil palestinos asesinados en la invasión prolijamente llamada “Borde protector” (nótese el cambio de nombre respecto del episodio anterior de la misma política de aniquilamiento, bautizada “Plomo fundido”; ¡hay tarea para los diseñadores de propaganda!), los aparatos ideológicos del sionismo, del Dpto. de Estado de EE.UU., de los servicios de inteligencia made in USA y en Israel y la ristra de medios de incomunicación de masas debidamente cooptados por tales servicios, se han dedicado a exculpar y librar de toda responsabilidad al Estado de Israel, en una operación de pinzas, maniquea, donde se dedican a descargar culpas en lo islámico, concretamente en Hamas.
Ha salido a la venta, dentro de esta estrategia, un folleto-libro, de muy costosa factura, En defensa de Israel, bajo el nombre de Xavier Portillo: Llamativo, puesto que en internet figura este nombre con una única referencia, la de ser autor de ese libro, precisamente.  Como si no tuviera nada escrito antes, por ejemplo. Como si no tuviera nacionalidad, en fin como si fuera un escritor-fantasma…  El volumen “incluye los testimonios” (no tema el lector; la palabra “testimonio” puede llamar a confusión haciendo creer que quien testimonia ha sido testigo presencial o protagonista del hecho comentado, pero aquí los invocados; Marcos Aguinis, Marcelo Birmajer, Carlos Alberto Montaner, Julio M. Sanguinetti, Julián Schvindlerman y otros son opinantes, dan su opinión).
En defensa de Israel es homónimo de otra publicación del pastor estadounidense californiano John Hagee, “por 30 años amante de Israel” como declara, el pastor, planteando preguntas de alto contenido ético, teológico y hasta intelectual:
“¿Se encuentra en el plan de Dios el estado actual de Israel? ¿Pueden y deben los cristianos hacer más que oraciones por Israel?” Como se advierte en esta última interrogante, Hagee nos está proponiendo hacer, actuar. Y EE.UU. hace mucho más que orar por Israel; la provee permanentemente de dólares y armas. Hagee puede estar tranquilo.
Pero volvamos a la versión criolla de En defensa de Israel, del ignoto Portillo. Las primeras seis páginas, a todo color, al igual que las dos penúltimas constan de banderas israelíes, ondeando, desplegadas al viento… entre las estrellas de seis puntas que figuran solas en algunas de esas ocho páginas y las que figuran agrupadas, se trata de decenas… una buena dosis de patriotismo, chovinismo, asegurado.
Leemos en el prólogo, anónimo: ”a mayor cantidad de víctimas de su campo [de Hamas] más posibilidades de avance contabiliza en el campo de la información y la propaganda.”
Traducimos: Hamas gana cuando se siegan vidas palestinas. Que tantos sionistas e israelíes se alegren y hayan festejado tales matanzas, sería un error, que imaginamos Portillo procura superar. Sin embargo, y para confusión del pobre Portillo, en la jerga militar del “Ejército de Defensa” [sic] israelí, las operaciones matando población palestina se denominan “pasadas para cortar el césped”… ¿será que los militares israelíes están captados por los estrategos de Hamas?
Poco más adelante el anónimo prólogo denuncia que “Hamas puede intentar […] incrementar el aislamiento internacional israelí, profundizando la bien financiada campaña de propaganda, que muestra a los terroristas como víctimas. Nos tememos que las finanzas de Hamas están invadiendo todos los medios de incomunicación de masas arrinconando a los indigentes sionistas en el rincón del cuco.
En defensa de Israel afortunadamente no está solo en medio del mar de propaganda islámica y suponemos que yihadista a que todos nos vemos sometidos a diario. La esforzada revista Noticias, de otro luchador que suponemos en el llano y la indigencia, como Jorge Fontevecchia, nos brinda otra cobertura de “Oriente medio” a cargo de Nathalia Watkins, la luchadora que desde Venezuela nos ha estado advirtiendo de la “dictadura chavista” (curiosa dictadura, donde los muertos los pone el chavismo, tal vez con la misma estrategia que estamos viendo desplegada en el conflicto palestino-israelí).
NW (Noticias, Buenos Aires, 20/9/2014) titula su nota “Víctimas del grupo Hamas” y la bajada nos habla “desde el campo de batalla, el horror del terrorismo palestino”. Pero a lo largo de la nota no surge por sitio alguno la impresión que NW haya estado en la Franja de Gaza; el articulejo es una típica producción de escritorio, como ésta (solo que la diferencia es que no pretendo haber estado en la FdG).
Luego del destrozo dantesco provocado por los bombardeos israelíes en la FdG entre el 8 de julio y el 28 de agosto, del corriente año, NW nos “informa”, el 20 de setiembre, que “hasta el último cese de fuego, las fuerzas israelíes habían bombardeado más de 1.100 objetivos en el territorio palestino, incluyendo 50 casas de líderes del grupo terrorista islámico Hamas”. ¡Esto sí que es una aritmética ahorrativa! Más adelante insiste: “los objetivos son siempre líderes de Hamas y sus arsenales.” La info más elemental nos ha hecho saber que las viviendas destruidas han sido millares, como cualquier foto panorámica de los barrios destrozados lo revela y que no se trata precisamente de  “objetivos” militares ni arsenales sino de viviendas, que los matados han sobrepasado los dos mil seres humanos y que los niños así asesinados han resultado más de 500… ¡hay que hablar de 50 casas de líderes! (en una democracia no se bombardean “casas” para castigar a un morador sino que se lo detiene y se lo enjuicia… el estilo israelí es “de tierra arrasada” y muestra manifiesta vocación por eliminar “daños colaterales”, léase población… palestina.
Pero NW va más allá.
Los integrantes de Hamas dan la orden de que los civiles, incluyendo niños, ´permanezcan donde están y mueran como mártires. Muchos de los que no obedecieron la orden fueron condenados.” Así, Hamas se dedica al exterminio de su propio pueblo y estimamos con la lógica de NW que triunfará cuando no queden palestinos vivos… entonces Hamas rendirá culto a los espíritus que sobrevuelen la Franja de Gaza: como vemos, si no los matan los israelíes en sus ataques, los matan los de Hamas por su inconducta…
Lo que nos deja más tranquilos son “las pruebas” que invoca: un doctor en ciencia política israelí, Ely Karmon, del Instituto de Contraterrorismo de Herzliya. Los historiadores palestinos, los “nuevos historiadores” israelíes y muchísimos historiadores independientes han afirmado reiteradamente que Israel no ha tenido análisis, investigaciones históricas durante sus primeras décadas, apenas institutos de propaganda. Eso explica un escamoteo de datos históricos sistemático y generalizado, como el descubrimiento o redescubrimiento en el siglo XXI de los miles de palestinos sometidos a trabajos forzosos entre 1948 y 1955 (remitimos al excelente rastreo de Yazan al-Saadi o directamente a la investigación de Abu Sitta). Sólo una “periodista” que no parece tan cuidadosa con “las fuentes” puede atreverse a “fundamentar” su toma de partido así.
NW nos da otro ejemplo conmovedor de cómo los militares israelíes salvan vidas palestinas: “un grupo [de palestinos…] sube a la cima de un edificio para actuar como escudo humano. El ataque [del ejército israelí], en este caso, fue cancelado.”
 
NW, seguramente prescindiendo de toda dimensión política, afirma: “Hamas inició el actual intercambio de agresiones con Israel [¿quiere esto decir que el EdI también agrede?]con el objetivo de recuperar alguna relevancia en el rol de los grupos radicales de la región.” Tal vez NW crea que todo es competencia, libre competencia… Ni se le ocurre que las acciones de Hamas provengan de su demanda contra el sitio atroz a que es sometida la FdG, o de su empeño de luchar contra la ocupación de su país…
NW se adelanta a justificar próximos arrasamientos de la población palestina: “Incluso se está considerando la posibilidad de volver a ocupar la Franja de Gaza”, como se ve, a NW le importa poco la cuestión colonial, el atroz colonialismo que se basa en dos humanidades; una señorial, la otra esclava. Solo le preocupa lo pragmático, por eso remata su “nota”: “heredar un territorio repleto de terroristas, en donde el 40% de los habitantes están desempleados, indudablemente no es una buena decisión”.
Observe el paciente lector el verbo empleado para adueñarse de tierra ajena, de tierra habitada milenariamente por natives: “heredar” permite quedarse con la tierra con total prescindencia de su contenido, de sus habitantes, que son “el pasado”; un discurso redondito, como inversión de la verdad.
– Luis E. Sabini Fernández es docente del área de Ecología y DD.HH. de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, periodista y editor de Futuros.