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«Estado de Palestina»: Esto no es RECONOCIMIENTO

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free palestinePor Miko Peled.

Mientras sigue el reconocimiento de los países europeos del llamado «Estado de Palestina», es obvio que este acto no es nada más que un viejo truco colonial desempolvado y reutilizado. El hecho de que sionistas liberales hipócritas como los escritores israelíes Amos Oz y David Grossman anden por ahí lo dice todo. En las relaciones triangulares entre europeos, régimen colonial en Palestina –Israel– y palestinos, todo sigue igual. Como siempre, los europeos lucran;  a Israel se le permite continuar con su régimen colonial brutal sobre Palestina y los palestinos permanecen solos. El reconocimiento del «Estado de Palestina» no es nada más que que lo que Franz Fanon llama “la farsa de la independencia nacional” (Franz Fanon, Los condenados de la Tierra). Le proporciona a un selecto grupo de palestinos la ilusión de poder con títulos como “Presidente” “Ministro” “Embajador,” el eterno favorito  “Jefe de Seguridad” y absuelve a los europeos de su complicidad con Israel.

Ahora hay, según algunos países europeos, un estado palestino. Miren, debe haber un estado hasta para Gran Bretaña y Suecia y algunos otros también lo han reconocido. Incluso tienen un “¡Presidente!” .  No importa  el hecho de que nada haya cambiado. Gaza sigue sitiada sin un levantamiento del bloqueo a la vista, los presos palestinos se consumen en las cárceles de los colonizadores, turbas armadas israelíes y la organización terrorista conocida como IDF aterrorizan palestinos, en el parlamento israelí se aprueban leyes racistas y ningún refugiado tiene autorización para retornar. Todos deberíamos recordar que no es nuevo  el reconocimiento de un “Estado” que no existe con el objetivo de adormecer la resistencia a un régimen colonial racista. Ya ha sido usado por los europeos en África y excolonias en otras partes del mundo y esto siempre ha sido bienvenido por los colonialistas liberales.

A los israelíes que están libres y disfrutan del privilegio del régimen racista en Palestina les gusta recordar a personas como mi papá, el general retirado Matti Peled y a otros como él que, aun permaneciendo sionistas, clamaban por el derecho de los palestinos a la autodeterminación, pero solo en un área pequeña, obviamente definida por Israel, para que podamos mantener nuestro régimen sionista y al mismo tiempo sentirnos unos iluminados.

Funciona bien para aquellos que condenan a Israel y sus políticas, pero igual quieren ver al estado de Israel como parte de la solución. Dicen que los «Dos Estados» son el primer paso para una democracia única, unificada, una declaración que demuestra la ignorancia de aquellos que la expresan.

En Palestina ya no es suficiente con denunciar la injusticia. Como personas conscientes debemos actuar para que cese la injusticia y esta sea reemplazada con un sistema libre y democrático. Pero muchos se olvidan que para alcanzar esto debe haber una lucha. Una verdadera lucha y no una versión  intelectualizada sugerida a menudo por algunos liberales;  es la única forma de derrotar los regímenes coloniales racistas.

Los sionistas liberales,  y hasta algunos progresistas, buscan seguir con las conversaciones y el debate. Es por eso que les gustan organizaciones como la Autoridad Palestina y las diversas ONG que han brotado en Palestina. Ellos reducen la lucha a un debate político-filosófico sobre la cuestión de los derechos humanos y la autodeterminación. Permiten que las personas vivan con la ilusión de que el colonialismo puede ser resuelto alrededor de la mesa de negociaciones. Promueven el engaño de que si los niños y niñas palestinos se pudieran conocer y jugar con niños y niñas israelíes en un campamento de verano  entonces un día todo estará bien. Pero los jóvenes israelíes retornan y sirven en las brutales fuerzas armadas del régimen colonial y los jóvenes palestinos retornan a los campos de refugiados, los diferentes campos de concentración y cárceles al aire libre que Israel les ha creado. Retornan para ser residentes indeseados en su propia tierra.

Pero, como Franz Fanon escribe en Los condenados de la Tierra, “el colonialismo no es una máquina de pensar, no es un cuerpo dotado de razón. Es la violencia en estado de naturaleza y no puede inclinarse sino ante una violencia mayor”. Mi padre y los otros sionistas liberales estaban equivocados y hoy en día sus sucesores también lo están. Porque no hay cómo detener esta máquina colonial una vez que esta ha comenzado. No se puede contener su hambre insaciable, su deseo de poder y su fuerza brutal. Es por eso que un «campo sionista de la paz» es una farsa: es por eso que no hay posibilidad de paz con el régimen de apartheid conocido como Israel.

A los gobiernos europeos nunca les gustaron las personas que no fueran blancas y cristianas como ellos. Tienen una historia de colonialismo brutal, de robo de tierras y recursos y uno se pregunta si África y partes del Oriente Medio no serían democracias prósperas hoy en día si no hubiese sido por las políticas asesinas y codiciosas de los colonizadores del pasado. Aquellos a los que nos importa de verdad y luchamos por la justicia en Palestina haríamos bien en no caer en los viejos trucos coloniales y es mejor que exijamos el reconocimiento de que Israel es Palestina ocupada, que todas las ciudades y pueblos israelíes son asentamientos ilegales y que es hora de liberar Palestina y su pueblo del régimen colonial ilegítimo conocido como Israel.

Traducción: Tali Feld Gleiser.

Fuente: http://mikopeled.com/2014/12/12/yes-to-the-struggle-no-to-recognition-by-miko-peled/

La batalla contra los traumas de la ocupación en Cisjordania

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Ihab es un psicólogo y clown palestino que trabaja para recuperar a niños traumatizados por la guerra/ Rafa Gassó

Ihab es un psicólogo y clown palestino que trabaja para recuperar a niños traumatizados por la guerra/ Rafa Gassó

Por Rafa Gassó.

Cuando Occidente se apresura en señalar a terroristas palestinos, sorprende conocer a un activista del “alma” como Ihab Ghafri, un chico pegado a una bonita y contagiosa sonrisa que le cubre el rostro de oreja a oreja. Pocas veces se pone serio. Quizá sólo al mostrar los vídeos que él mismo graba sin que le tiemble el pulso ni la imagen, a escasos metros de los tanques que ocupan, destruyen y matan compañeros y amigos de infancia -día sí, día también y desde que tiene uso de razón-, en las calles de Nablus, la ciudad cisjordana declarada “capital del terrorismo” por el Estado de Israel.

A sus 25 años, Ihab no es sólo un arrojado fotógrafo y videoperiodista. También es psicólogo de formación, da clases de matemáticas y por encima de todo es un ‘clown’ que utiliza todas sus artes para tratar de recuperar a cientos de niños traumatizados por una guerra discontinua y brutal que ha minado el ánimo de varias generaciones y que este verano ha alcanzado un clímax de barbarie en la vecina franja de Gaza.

Observándole nadie diría que su ciudad permanece rodeada de cuatro acuartelamientos militares y nueve controles, preparada para ser bloqueada y aislada por el gobierno en un tiempo récord de cinco segundos. Ni que conociese al primero de sus dos hermanos, encarcelados, cuando cumplió los cuatro años de edad o tuviese que esperar un lustro más para ponerle cara al segundo.

Ni que con apenas 13 años, en 2002, durante la Segunda Intifada, se hiciese voluntario de la Media Luna Roja Palestina socorriendo a los heridos, portando a hombros a los “mártires” y suministrando alimentos y medicinas a las familias de la sitiada ciudad vieja. Ni tampoco, mucho menos, que con 20 la nómina de sus seres queridos fallecidos bajo el fuego israelí, algunos de ellos en sus propias manos cuando trataba de evacuarlos, fuese ya tan alta.

“La sonrisa es una herramienta mágica que uso siempre, incluso en tiempos difíciles. Me da la fuerza para seguir haciendo cosas imposibles. Cuando miras a tu alrededor, ves tu pasaporte y te das cuenta de que no puedes viajar con él, ni siquiera a los países árabes…”, reflexiona. “Cuando una persona está dispuesta a hacer cualquier cosa para ayudar a otro, te hace sonreír”.

Quizá por eso, inmediatamente después de aquella Segunda Intifada creó con unos amigos el grupo de ‘teatro-clown’, Katakeet -en el que aún hoy sigue trabajando pese a que dos de ellos fueran detenidos y un tercero asesinado “a balazos”-, antes de obtener su licenciatura en Psicología con la ayuda de la ONG Human Supporters Associaton (HSA), socia contraparte de ese Festiclown organizado por Pallasos en Rebeldía, que le ayudó con una beca para compaginar sus estudios con el teatro y así poder ayudar a otros niños en el futuro.

“Al terminar el colegio comprendí que los israelíes tratan de destruir la mente y el ánimo palestinos, y me di cuenta de que necesitaríamos psicólogos. La cantidad de ayuda que necesitan nuestros niños es algo que ya solía ver desde pequeño. Yo mismo fui uno de esos niños”.

“Un día, cuando tenía 7 años, vi un circo de payasos pasar cerca de casa y uno de ellos me sonrió. Es una imagen que todavía recuerdo. Me tocó de tal forma que empecé a trabajar con un grupo de amigos en ‘teatro-clown’ y más tarde a usar el análisis psicológico para intentar ayudar a los niños y a sus familias. Estoy convencido de que cuando sonreímos siempre podemos reflejar nuestro lado humano y encontrar soluciones”.

La educación, la base de todo
“El sufrimiento psicológico del pueblo palestino es muy difícil de tratar”, explica Ihab. “A veces la terapia funciona y a veces no, porque es imposible cambiar la fisiología de una persona. Al menos, mientras siga viviendo bajo el mismo ambiente, en un entorno desprotegido y vulnerable debido a la ocupación. No hay que olvidar que los ataques y asaltos dirigidos a niños y mujeres ocurren todos los días”, cuenta Ihab. Y lo ilustra con algunos casos en los que ha trabajado, como el de un chaval que vio cómo su mejor amigo caía abatido ante los soldados israelíes. “Sufrió mucho su pérdida y esta se convirtió en un punto de inflexión en su vida.

Empezó a ver a su amigo en sueños y después de un tiempo se involucró en los grupos de resistencia palestinos hasta que una noche él también cayó abatido. Podrían haberlo detenido, pero prefirieron matarlo. El trauma provoca que un hombre vea la muerte como una salida fácil”. O el de uno de sus compañeros de clase cuyo hermano fue asesinado delante de sus ojos. Cuando el padre fue a ayudarlo, recuerda, también le dispararon y prohibieron la entrada de la ambulancia. “Las historias son innumerables. Y esta situación hace que las personas se vuelvan como en The Walking Dead; sólo cuerpos. Sin alma. Sin embargo, aún consiguen sonreír y vivir sus vidas”, insiste.

“Educar a los niños es construir una nueva generación”, explica Ihab. Un objetivo que lleva a cabo a través de la ONG enseñándoles a rechazar “esa realidad sin alma” que, dice, están creando los israelíes, y animándolos a ser creativos y a trabajar en equipo.

Destaca tres aspectos fundamentales. El primero, formar a esas nuevas generaciones impulsando sus actividades académicas y culturales incidiendo en el uso de técnicas para proteger su salud psicológica. El segundo, desarrollar su carácter para que puedan convertirse en profesionales: profesores, bailarines o artistas. Y tercero, cuidando más, si cabe, a los niños con trastornos que han sido testigos de las masacres del Ejército israelí. “La educación palestina es nuestra manera de poder salir al mundo”, concluye.

Fuente: http://www.eldiario.es/desalambre/Sonrisas-ocupacion-Cisjordania_0_334216917.html

Israel y el armamento en Oriente Medio: «Los dioses pueden hacer lo que no puede el ganado»

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Por Gideon Levy.

¿A Israel le está permitido todo? ¿Se le prohíbe a sus vecinos hacer lo que a Israel le está permitido? ¿Por qué? ¿Por qué razón? ¿Puede Israel armarse todo lo que le plazca -y no hay arma que no tenga- y al mismo tiempo impedir que sus vecinos adquieran armas?

¿También se les prohíbe tener armas defensivas, diseñadas para protegerles de los ataques y bombardeos aéreos israelíes? ¿Israel tiene permitido, por lo tanto, bombardear cualquier lugar? ¿Se le permite violar la soberanía de otros países de la forma que le plazca? ¿Tiene permitido hacer cualquier cosa, sólo porque puede? ¿Todo le está permitido, sólo porque es fuerte y sus vecinos son débiles?

Y si es tan fuerte y sus vecinos son tan débiles, ¿por qué necesita hacer estas cosas? ¿Acaso todo esto no le explotará en la cara, un día?

Nadie hace estas preguntas. De hecho, en el discurso israelí no está permitido hacerlas; es ilegítimo siquiera mencionarlas.

Aquí basta con oír cada pocos meses de fuentes extranjeras acerca de otro terrible bombardeo -en Sudán, en Irak, en Siria, tal vez incluso en Irán, por tierra y por mar- para saber que estamos en buenas manos, que hay alguien en quien confiar, que no hay nada que preguntar. Si funcionó antes, funcionará esta vez, también. Simplemente se limpiará la escupida del rostro ofendido y nadie tomará represalias. Con el ganador no se discute. Y nos encantan los misterios.

Aquí lo único que necesitamos es un guiño del Primer Ministro o media sonrisa del Ministro de Defensa, y entendemos el mensaje. Aquí es suficiente con oír de nuestros analistas militares que el momento no tenía nada que ver con los asuntos domésticos. Las operaciones militares nunca tienen que ver con los asuntos internos de Israel; ¿cómo se atreve alguien siquiera a sugerir una cosa así? Después de todo, estos actos de heroísmo son planeados durante años (como si fuera imposible crear un plan de contingencia en cualquier momento); ¿cómo puede alguien decir eso de nuestros nobles guerreros, que están por encima de toda sospecha y política sucia?

Aquí no se permite siquiera pensar que alguien podría estar engañando a esos ridículos analistas militares. Aquí no preguntamos ni discutimos. Aquí todo es: “tranquilo, estamos bombardeando”.

“Vamos a ir tras cualquiera que intente armar a nuestros enemigos”, se jactó el ministro de Defensa Moshe Yaalon el martes, en la víspera de las primarias de su partido. ¿Tras cualquiera? ¿Y si se trata de Rusia? ¿O China? Lo dijo dos días después de un nuevo bombardeo anónimo sobre Siria. Una vez más los sirios se limpiaron la saliva israelí de sus rostros -que están bastante ensangrentados en este momento-, y fue otro im-pre-sio-nan-te éxito israelí. Según informes extranjeros, la Fuerza Aérea de Israel ha bombardeado cerca de 10 lugares en Siria y uno en Líbano en los últimos tres años. Por supuesto, se trató de acciones de legítima defensa, destinadas a garantizar la continuación de esa otra acción de legítima defensa: los vuelos de reconocimiento regulares de Israel sobre el Líbano.

Somos un país que no tiene límites; ni siquiera en el cielo. ¿Podría alguien imaginar vuelos de reconocimiento libaneses sobre Israel? Incluso suena divertido, ¿no? ¿Qué tal un avión no tripulado de Gaza haciendo vuelos regulares sobre Tel Aviv? ¿O un bombardeo sirio sobre armas que están siendo descargadas en el puerto de Haifa? Todos estos serían motivos inmediatos para la guerra, por supuesto. Pero Hezbolá tiene prohibido rearmarse. Hamas tiene prohibido equiparse. Gaza debe ser desmilitarizada, al igual que el Estado palestino que nunca será creado. ¿Por qué? Porque ponen en peligro la existencia del Estado de Israel. ¿Pero acaso Israel no amenaza la existencia de Gaza? ¡Vamos!, ¿cómo se puede comparar?

Y, por supuesto, el padre de todas las prohibiciones: Irán no debe tener armas nucleares. “Quod licet iovi, bovi no licet” (“Los dioses pueden hacer lo que no puede el ganado”).

En el Estado hiper secreto, este tipo de preguntas son ridículas. En el Estado hiper secreto, hay que confiar ciegamente en los que saben. Es cierto que en otras áreas, donde las cosas son más abiertas, hemos descubierto que no hay en quién confiar y no nos atrevemos a hacerlo; pero si Israel decide bombardear un depósito cerca del aeropuerto internacional de Damasco, lo único que nos está permitido es hacer un guiño; también se nos permite festejar en voz baja.

Traducción: María Landi

Fuente original: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.631036 y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=193093

Documental: Jerusalén 72%-28%, Viviendo el Apartheid

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Desde la ocupación y anexión ilegal de Jerusalén Este en 1967, Israel ha implementado una serie de medidas para preservar una mayoría judía en Jerusalén. Con la construcción del muro del Apartheid, ahora Israel está aislando Jerusalén de las aldeas y villas palestinas circundantes. Un equipo de Alternative Information Center (AIC) se reunió con residentes de Jerusalén Este y de los alrededores para filmar la realidad del sistema de Apartheid israelí. Este documental capta la valentía de los residentes de Jerusalén, además de los activistas israelíes, enfrentándose a la lucha diaria por los derechos humanos básicos de los palestinos de Jerusalén Este (Sodepaz).

Fuente: Coordinadora Boicot Israel En Chile

Continúa presión contra empresas que hacen negocios con Israel

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Israel encarcela a una niña de once meses

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Sobre el velo integral, el autobús y la violencia machista. Con contundencia.

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Avatar de abarquinKinka

Ayer, en el día internacional contra la violencia machista, he oído a una concejala del PP en Vitoria pedir a las feministas que se opongan al burka a la vez que les reprochaba que no se pronuncien con suficiente contundencia sobre el tema. Y lo hace cuando sigue resonando el episodio en el que un conductor de autobús local impidió la entrada a una persona (presumiblemente una mujer) vestida con una prenda que describió como burka, actitud que ha recibido, cómo no, el apoyo del alcalde de la ciudad (que no desaprovecha ocasión, por excepcional que sea).

Parece que desde el PP hay quien se propone darnos lecciones sobre feminismo (lo que hay que ver, San Gallardón), a la vez que se insinúa una especie de oscura complicidad entre las feministas autóctonas y el machismo de origen islámico (pero qué rabia les damos las feministas y los musulmanes). En resumen…

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Mural de solidaridad con Palestina es borrado por desconocidos

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Por Tali Feld Gleiser.

Ayer, sábado 22 de noviembre, la Comisión de Solidaridad con Palestina de la ciudad de Mendoza, Argentina, invitó a la inauguración de un mural a favor de Palestina y denuncia de la más reciente masacre israelí a Gaza, en la estación 25 de mayo del tranvía, Godoy Cruz.

La sorpresa fue que el mural había sido completamente cubierto con dos tipos de pintura: una base al agua y una mano de esmalte sintético. El vecino, dueño del muro, informó que hasta su auto había sido salpicado con pintura y que el hecho sucedió después del mediodía.

Según testimonios de vecinos y habitantes de Godoy Cruz, la municipalidad incentiva esta intervención artística, lo que se puede constatar en los muros cercanos que están todos pintados con grafittis y murales

 Finalmente la obra de arte fue rehecha con la poca pintura que había sobrado.

Podrán destruir los murales, pero jamás borrarán la solidaridad con el pueblo palestino!

 

Espiral de violencias

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David Segarra: “Cada palestino es un libro que camina. Sus historias viven en ellos”

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zsegarra

Entrevista de María Álvaro Navarro.

En medio de la tragedia y el horror sigue habiendo vida. Una vida que en Palestina nunca se ha detenido, a pesar de todo, como el periodista David Segarra quiere transmitir en su libro Vivir, morir y nacer en Gaza. Cien fotografías en las que se refleja “el rostro humano de Palestina”. Imágenes acompañadas de las palabras de poetas, escritores y pensadores del mediterráneo como Ausiàs March, Al-Russafí, Ibn Arabí o Lorca, entre otros, con los que el autor pretende acercar Palestina de una manera más reflexiva.

Cien días y un centenar de fotografías. Imágenes de pescadores, campesinos, mezquitas e iglesias, familias y niños que nos acercan a la cotidianidad más extraordinaria de los gazatíes. “Un mosaico de la vida que se resiste a la muerte”, como lo define su autor. Un lugar en donde la capacidad de vivir, de resistir y de amar se abren paso en medio del horror. La otra Gaza. Caras, historias y vidas que no abren los informativos a diario. Hace tan solo unos días la campaña de micromecenazgo para poder financiar el libro llegó a su fin. Con el objetivo cumplido Vivir, morir y nacer en Gaza (Editorial Sembra Llibres), verá la luz antes de que termine el año:

Este proyecto que nació en 2009, se siguió construyendo en 2010 y que el periodista y documentalista David Segarra pudo finalizar una semana antes de que comenzara la operación militar israelí del pasado julio. Pasó tres meses en Gaza antes de que estallara la guerra, periodo en el cual pudo vivir de cerca el día a día de la sociedad gazatí, y reflejo de ello son sus fotografías. “No queremos sólo darles rostro. Queremos escuchar. Queremos aprender. Y queremos que lo que hemos aprendido les llegue. Sin diálogo, sin conversaciones, no seríamos mediterráneos. No seríamos gente”, señala Segarra.

¿Cómo empieza la historia de Vivir, morir y nacer en Gaza?
Puede ser que comenzara en 1987 cuando con once años vi por televisión como soldados israelíes rompían con rocas los brazos de niños de mi edad. O tal vez, en 2009 cuando fui a Palestina e Israel por primera vez. Allá pude ver con mis propios ojos la existencia de ghettos en pleno siglo veintiuno. Pero lo que me impresionó no fue la visión directa del mal. Lo que más me impactó, tanto en Gaza como en Cisjordania, fue la capacidad de la gente para proteger la belleza, la alegría y la paz interna. Después de décadas de ocupación, bloqueo y guerras los palestinos no habían sucumbido ante el horror. Al contrario, habían crecido como pueblo, y como personas. En 2010 me sumé a la Flotilla de la Libertad con el objetivo de llegar a Gaza. Pero, acabamos en las prisiones de Israel. En 2014 vuelvo a Gaza junto a los brigadistas de Unadikum. Mi objetivo es preparar un documental. No llevo ni cámara ni ordenador. Sólo un teléfono, libros y libretas. Pero Manu, uno de los activistas, me presta una Nikon. Y al cabo de tres meses estalla el enésimo ataque israelí. Cuando me doy cuenta, tengo miles de fotografías. Así que el libro nace por sí mismo. La semilla había sido sembrada y debía nacer.

Dices que pocas veces se tiene en cuenta cómo es la vida cotidiana de la población palestina. Tú que has podido vivir allí y conocerlo, ¿Cómo es el día a día de los ciudadanos palestinos?
Son un pueblo mediterráneo. No muy diferente de nosotros. Y al mismo tiempo sus circunstancias y su historia los hacen especiales. Los grandes medios los muestran sólo a través del conflicto creando una imagen distorsionada de la realidad. Para los medios pro-israelíes son terroristas y extremistas. Para los medios más sensibles son víctimas de guerras y bombardeos. Es decir, la imagen resultante es la de un lugar en ruinas humeantes lleno de muerte, caos y destrucción. Pero esa no es la única realidad. ¿Por qué nadie nos cuenta que los palestinos son uno de los pueblos más educados del mundo árabe? ¿Porqué nadie sabe que Gaza es una de las ciudades más antiguas del mundo? ¿Alguien sabe que San Jorge fue palestino y sigue siendo venerado? ¿Qué sabemos de los poetas, las fotógrafas, las periodistas, los escritores y de los creadores? ¿Qué piensan y qué sienten los enamorados, los padres, las madres, los abuelos, las campesinas o los pescadores? Cada palestino es un libro que camina. Sus historias viven en ellos y sólo hay que escucharlos para aprender. Pero hay que querer escuchar. Y los grandes medios de esta época parece que sólo saben gritar.

Como periodista, ¿Cómo fue tu vida en Gaza?
En tres meses no tuve un sólo problema. Pude moverme por toda la franja con total libertad. Me desplazaba con una motocicleta para poder llegar sin prisas a cualquier punto de Gaza. Junto a la gente de Unadikum y junto a amigos palestinos fui conociendo sin prisas la realidad del día a día de los palestinos de Gaza. Comiendo, hablando, tomando té y café. Yendo a misa o a los rezos islámicos. Yendo a la playa, a comprar a los mercados, visitando los pueblos. En definitiva, viendo y compartiendo la vida de la gente común iban apareciendo historias extraordinarias. Por ejemplo, la mujer a la que acababa de fotografiar había sobrevivido a la masacre de Sabra y Shatila y había perdido a su hija. Con la que se reencontró veinticuatro años después. Yo sólo la fotografié y fue luego que supe de la historia de su vida. Pero así es todo en Gaza. Cada rincón esconde una epopeya. Cada niño puede ser un sabio. Y cada anciano es un olivo milenario. Pero hay que detenerse para poder ver eso.
A simple vista tal vez sólo vemos niños jugando, abuelos ensimismados y jóvenes como los de cualquier ciudad del mundo. Para los periodistas palestinos es muchísimo más difícil. Recordemos que durante la operación militar israelí diecisiete miembros de la prensa fueron asesinados. Ser periodista palestino es jugarte la vida a cada momento. Y aun así hacen su trabajo y cuentan lo que pasa con sus propias palabras y con su propia mirada. La más necesaria y la más importante.

¿Qué has querido reflejar con este libro fotográfico?
Que en Gaza, y en toda Palestina, se encuentra un tesoro oculto que debemos conocer y proteger: es la capacidad que tenemos la humanidad de trascender el dolor y las dificultades y dotarlas de sentido. Es decir, el arte de crecer y fortalecerse gracias a las dificultades. Tal vez esa sea la esencia de ser humano. En cambio, en el mundo moderno hemos ido perdiendo cada vez más esa capacidad y volviéndonos más débiles y egoístas. Creo que Palestina es un espejo que refleja lo que todos fuimos alguna vez. Es un libro, por tanto, que no está hecho para ayudar a los palestinos, sino para intentar acompañarlos y aprender junto a ellos.

¿Qué tipo de fotografías podremos encontrar en este libro?
Son fotografías en blanco y negro. De esta manera, nos separamos un poco del tiempo, y del espacio. Es decir, las fotografías no quieren mostrar el año 2014 ni Gaza solamente. Son imágenes que podrían ser de cualquier época o lugar de Palestina. Incluso, podrían ser fotos de cualquier país del Mediterráneo a lo largo del conflictivo siglo veinte. Hay fotografías de los rostros de la gente. Hay imágenes de las playas, del mar, los pescadores, de los campos, de los campesinos, de las mezquitas e iglesias, de animales, de familias, de niños y viejos, de trabajadores, de periodistas. También del sufrimiento, la destrucción y las bombas. Es un mosaico de la vida que se resiste a la muerte.

¿Por qué decidiste complementar la fotografía con textos de autores del mundo mediterráneo?
Hay veinticinco textos que reflejan mis experiencias personales o que aportan el contexto histórico, social y político de las fotografías. Pero creo que son precisamente los clásicos de nuestro mundo, el mundo del Mediterráneo, quienes expresan mejor que yo la esencia de lo que somos. Por eso recurro a poetas y pensadores greco-latinos, de Al Andalus, palestinos, turcos, árabes, andaluces, valencianos y catalanes entre otros. Y recojo también la sabiduría que se esconde en los orígenes del judaísmo, el cristianismo y el islam. Pienso que este conjunto de fotografías, crónicas, historia, poesía y reflexiones humanas y espirituales pueden reflejar y acercarnos a Palestina de una manera diferente, más reflexiva. Espero que sirva para acercarnos y hacernos pensar sobre ellos y sobre nosotros.

¿En que ha podido cambiar tu visión del conflicto cuando lo has podido vivir en primera persona?
Había estado en Palestina en otra ocasión, pero lo que me sorprendió al entrar en Gaza es que gran parte de la destrucción de Plomo Fundido en 2009 había sido reparada. Cuando recorríamos la carretera Saladino iba viendo cada rincón de tierra cultivado, higueras, olivos, naranjos, los edificios reparados, la carretera en obras. Esperaba encontrar todo en mucho peor estado. En cuatro años los palestinos habían sido capaces de reconstruir casi todo. Bajo bloqueo. Y esto es una proeza extraordinaria. Lamentablemente, Israel ha vuelto a destruir todo en su último ataque. Y esta vez parece que con una saña y brutalidad sin precedentes. Todo lo que significa vida, belleza, historia o conocimiento ha sido demolido por la maquinaria de guerra. Mezquitas e iglesias milenarias, hospitales, escuelas, universidades, cultivos, viviendas, animales. Los niños han supuesto la cuarta parte de los asesinados. Quinientos niños y niñas muertos. El mal en estado puro. Los palestinos son maestros en la supervivencia. El símbolo de la ciudad de Gaza es el fénix, que renace de entre las llamas, de sus propias cenizas. Pero tal vez Israel está yendo demasiado lejos y los está llevando al límite.

¿Se olvidará el mundo y los medios de comunicación de este conflicto como lo ha hecho en otras ocasiones?
Yo estuve en la guerra, bajo las bombas, muy pocos días. Estuve justo los tres meses anteriores. Y una de las cosas que me llamó la atención fue que no había prácticamente ningún periodista internacional. La vida no interesa. Interesa la muerte. Los medios buscan la oscuridad y no la luz. No quieren que aprendamos y nos unamos. Los grandes medios ya se han olvidado de Palestina una vez más. Por eso, es la obligación de quienes nos sentimos hermanados de seguir mostrando su realidad. Mostrando su sufrimiento pero también su sabiduría. Esa es la idea del libro. Que cada persona que lo tenga en sus manos sienta la fuerza y el fuego que arde en Palestina. Además, una parte de los libros son para los palestinos. Es nuestra manera pequeña de decirles que estamos con ellos, que los queremos.

¿Cómo calificarías la visión de Palestina y de los palestinos y palestinas que se transmite a la sociedad española desde los medios de comunicación? ¿Qué no nos cuentan los medios?
Lo que no nos muestran los medios es la vida, la belleza y la sabiduría. Por que podríamos aprender, podríamos pensar y reflexionar. Si supiéramos lo maravillosos que son tal vez nos resultaría insoportable saber que los están destruyendo. La clave de los grandes medios de hoy en día es fundamentalmente separar. Los otros no son como nosotros. Sólo podemos lamentarnos. Y sentirnos afortunados de no pasar lo que ellos pasan. Una de sus características es la negación del contexto, las causas y las explicaciones. Para el espectador o el lector todo sucede de manera mágica e inexplicable. Se oculta todo: el colonialismo, el alejamiento de la naturaleza, las clases sociales, etc…
Paradójicamente, los periodistas son mucho más sensibles y humanos. En estos años he podido observar y conocer como decenas y decenas de trabajadores de la prensa realmente sienten y se emocionan ante el sufrimiento. En este sentido podemos ver claramente como los periodistas del Estado español son de los más cercanos a los palestinos de toda Europa. Y eso, déjame decírtelo, da gusto. Frente a los grandes empresarios todavía existe una rebeldía de los
periodistas que se niegan a borrar su humanidad. En ese sentido Palestina nos ayuda a todos, también a los periodistas, a ser más humanos.

¿Cuándo llegará el fin del conflicto?
Yo no sé del futuro, pero sí de la historia. Ningún conflicto es eterno. Por Palestina han pasado incontables conquistadores. Y todos se han ido. No hay un sólo imperio que haya perdurado en tierras palestinas. Los estados cruzados duraron décadas y siglos. Para desmoronarse y caer en el olvido. Desde los faraones hasta los británicos, todos se han marchado. Es una ley de la historia que todo régimen tiránico caerá, antes o después. Los palestinos han demostrado ser capaces de resistir durante milenios e irse transformando y evolucionando. Los israelíes deberán algún día aceptar integrarse en Palestina y en el mundo árabe como hicieron los blancos en Sudáfrica que aceptaron ser parte de África. ¿Cómo y cuándo?, no lo podemos saber. Pero es la única opción. Para así volver a una Palestina dónde judíos, musulmanes, samaritanos, drusos y cristianos vivan juntos.

Fuente: http://locodelpelorojo.com/2014/11/10/david-segarra-cada-palestino-es-un-libro-que-camina-sus-historias-viven-en-ellos/