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Dos años de LosOtrosJudíos

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Akka sea

Mar Mediterráneo

Hoy, 8 de febrero, LosOtrosJudíos.com cumple dos años. Para muchos, 730 días puede parecer un montón. Entonces ¿qué serán 24.543 días desde la irregular partición de Palestina aprobada por derechas e izquierdas del mundo? ¿Y 24.376 días desde la fecha «oficial» del  14 de mayo de 1948, conocida también como Naqba (catástrofe palestina) desde que más de 700.000 palestinos se convirtieron en refugiados tras ser expulsados de sus aldeas, de sus tierras, de su posibilidad de vivir libremente después de siglos de diversas invasiones? ¿Y 17.415 desde la Guerra de los Seis Días en que el Estado sionista invadió Cisjordania, Gaza, Jerusalén Este (anexada en 1980) y los Altos del Golán? Si hiciéramos una lista con todas las fechas no terminaríamos nunca.

La Ocupación de Palestina por parte de colonizadores judíos europeos (en primer lugar), eso sí es una eternidad. Ya son varias las generaciones que no saben lo que es tener derecho a existir, no se puede ni hablar de una vida normal. Los niños y niñas de 7 años de Gaza ya han pasado por tres masacres, aunque la última haya sido la de mayor destrucción. Los niños y niñas de Cisjordania no conocen la playa, aunque el mar Mediterráneo les quede tan cerca. Y la mayoría de ellos tampoco conoce Jerusalén, a pocos kilómetros de donde viven. Se vive una no-vida. Como en Hebrón y otras localidades que los estudiantes enfrentan todos los días puestos de control y gases lacrimógenos para llegar a la escuela o volver a sus casas. O como los trabajadores palestinos que tienen que levantarse a las dos, tres de la madrugada para llegar a los puestos de control israelíes y hacer filas humillantes, sometidos a los caprichosos de jóvenes soldados ensoberbecidos. Ningún palestino está a salvo ni siquiera en su casa. Las redadas, allanamientos y detenciones (también de menores de edad) se han tornado en Cisjordania una situación cotidiana que pudimos presenciar el año pasado.

El Estado de Israel se empeña en decir que es el Estado de todos los judíos del mundo. Nada más opuesto a LosOtrosJudíos. Para nosotros no existen Derechos Humanos solo para elegidos porque los elegidos simplemente no existen. LosOtrosJudíos no cree que la sangre de un grupo es más importante que la de otros grupos porque somos árabes, negros, latinos, indígenas o africanos. LosOtrosJudíos nunca estará del lado de los que invaden, destruyen, explotan y humillan. Por eso nacimos el 8 de febrero de 2013. Para decir que el sionismo mundial no tiene ningún derecho a hablar en nuestro nombre, para decir que habemos Otros Judíos que, antes de ser de origen judío, somos seres humanos y nos rebelamos contra una de las mayores injusticias de la historia. Un «pueblo» que pasó por tantas persecuciones y el holocausto nazi en particular no puede repetir la historia, como si nunca hubiera sido víctimas de las injusticias y el odio. No aceptamos que se sigan victimizando usando la memoria de los que murieron y el nombre de los sobrevivientes (la mitad de los que viven en Israel están abajo de la línea de pobreza, aun después de las sumas millonarias que Alemania ha pagado). LosOtrosJudíos somos de la Patria Grande y sabemos qué es vivir bajo dictaduras y la mano imperialista siempre dispuesta a dar un golpe. Por lo tanto, solo podemos estar de un lado: el de la justicia. Aunque parte de nuestras familias nos nieguen, aunque nos digan antisemitas (ironías de la proyección sicológica sionista) y que nos autoodiamos por ser judíos traidores.

730 días de lucha cotidiana junto al pueblo palestino no son nada y ojalá que en el futuro más cercano posible nuestra razón de ser deje de existir, porque ese día el pueblo palestino habrá recuperado su derecho a tener una vida digna en paz y con justicia y no necesitará más expresarse a través de nuestra voz para que lo oigan.

¡Muchas gracias por la compañía y el apoyo!

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Foto: Tali Feld Gleiser.

Malak, de 14 años, es la más joven de los más de 200 palestinos menores en cárceles israelíes

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Cientos de niños y adolescentes palestinos se encuentran encerrados en las prisiones israelíes, la más joven de ellos tiene 14 años. Malak Al-Jatib fue condenada por un tribunal militar israelí, supuestamente, por haber lanzado piedras contra las FFAA israelíes. Su detención se realizó a fines del año pasado y luego fue sentenciada a dos meses de prisión, Malak es una de los 700 de niños que fueron detenidos por militares israelíes durante el año 2014.

La niña palestina más joven en las prisiones israelíes

Dentro de las prisiones israelíes se encuentran encarcelados unos 214 jóvenes y niños, la más joven de ellos es Malak Al-Jatib, una niña de 14 años que fue detenida supuestamente por haber tirado piedras y portar un cuchillo a la salida de su colegio en la ciudad cisjordana de Ramala.

Tras su detención, los niños palestinos de Gaza se han manifestado a favor de la liberación de Malak, y en contra del abuso que constituye las detenciones de menores por parte de Israel. La joven de 14 años fue arrestada a fines de diciembre y sentenciada a dos meses de prisión por haber lanzado piedras contra los funcionarios de las fuerzas de seguridad israelíes.

Se condenó a Malak en un Tribunal Militar israelí, donde se supone que la niña se declaró culpable, como resultado de esto, el fallo fue la condena de cárcel y un parte de 6,000 shekels, aproximadamente 1,500 dólares.

“Cada año, entre 500 y 700 niños palestinos comparecen ante tribunales militares israelíes,” expresó Ayed Abu Qatich, de la organización Defence for Children International, según el canal Telesur. “La ley israelí autoriza a juzgar a un niño ante un tribunal militar a partir de los 12 años.”

Durante el año pasado, se reporta que aproximadamente unos 700 palestinos menores de edad fueron detenidos por las FFAA israelíes. El canal telesur citó al padre de Malak diciendo que su hija “estaba aterrorizada y hubiera confesado cualquier cosa” y que se detuvo a la joven “cuando salía de la escuela luego de presentar un examen, cuando los soldados se abalanzaron sobre ella y la esposaron.”

Una legisladora palestina del parlamento israelí, Hanin Zoabi, señaló que “Los niños palestinos son utilizados como rehenes para reprimir a la Resistencia palestina”. La parlamentaria visitó a la niña en la cárcel, y destacó que la joven estaba encadenada y que extrañaba mucho a sus padres y su familia. Zoabi calificó, de acuerdo a Palestina Info, las detenciones de palestinos menores de edad como un crimen de lesa humanidad, y que constituye un crimen contra el derecho internacional, el hecho de que los padres se vieron privados de la investigación sobre los eventos. El abogado de Malak tampoco tuvo la posibilidad de participar en la examinación del supuesto delito.

Según un informe emitido por la organización Red Internacional de Derechos del Niño (CRIN): “Los niños suelen ser arrestados por soldados fuertemente armados, les vendan los ojos y les atan las muñecas a la espalda […] los arrestados hablan con frecuencia de abusos verbales y físicos durante su detención”. Además, el reporte destaca que “el 13% de los menores de edad arrestados por Israel no sobrepasan los 16 años” y que más de la mitad de los jóvenes detenidos han sufrido interrogaciones realizadas de manera coercitivas, más de un 40% se han visto obligados a firmar declaraciones en hebreo, aunque gran parte de los niños palestinos no hablan el idioma.

Por ahora, unos 7,000 palestinos se encuentran en prisiones israelíes.

Ver

– Malak, todo un símbolo de los prisioneros palestinos con tan sólo 14 años

– Represión en los Territorios Palestinos Ocupados: De la escuela a la prisión

– Vídeo: Gazatíes piden liberación de niña palestina arrestada por Israel

– Malaak al-Khatib, niña palestina de 14 años, condenada a 2 meses de cárcel israelí

Fuente: El Ciudadano – Chile

Niñas palestinas protestan por contaminación de industria «israelí» en Cisjordania

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Foto: Yamil Mahmoud Abusada

Foto: Yamil Mahmoud Abusada

Por Danilo Bell, desde Cisjordania.

Yamil Mahmoud Abusada nos cuenta la protesta de las niñas de un colegio de Tulkarem contra la polución cancerígena que una factoría química sionista provoca en la población y toda Cisjordania. Tal como también cuenta Marta, esa industria fue trasladada desde territorio «israelí» a tierras invadidas en el interior de Cisjordania para que los vientos dominantes (excepto los 40 días que cambian de dirección y cierran la producción de la planta química) arrojasen los contaminantes a la localidad, a sus cultivos, y a sus gentes, incrementando los casos de cáncer en la población e imposibilitando la vida en la zona. Para instalarla tuvieron que destrozar repetidamente la granja de Fayez Taneeb y su familia (una familia maravillosa, generosa y ejemplo de resistencia de la que ya hablé en mi muro hace unos días) y apropiarse de dos tercios de sus tierras. La poca que les queda está aprisionada en un pasillo cerrado entre el ilegal muro del Apartheid y la factoría contaminante.

En el complejo operan todas las posibles industrias contaminantes que imaginemos. Geshuri Industries en pesticidas y fertilizantes, Dixon Energy petroquímica, Nesher cementera.

Mirando al Este desde la parcela de tierra de Fayez: el complejo petroquímico. Foto: Danilo Bell.

Mirando al Este desde la parcela de tierra de Fayez: el complejo petroquímico. Foto: Danilo Bell.

 

Mirando al Oeste desde la parcela de tierra de Fayez: el ilegal muro del apartheid. Foto Danilo Bell.

Mirando al Oeste desde la parcela de tierra de Fayez: el ilegal muro del apartheid. Foto Danilo Bell.

Se da la enorme paradoja que debido al alto nivel de desempleo que se sufre en el campo de concentración de Cisjordania, gran parte de la fuerza laboral de estas industrias es palestina, sobreexplotada y precarizada con salarios y condiciones de trabajo que trabajadores israelíes no aceptan.
Hace año y medio el centro industrial sufrió una explosión e incendio cuyo humo asfixió a todos los habitantes de Tulkarem y cuando se aproximaron al complejo a protestar (en su tierra, no lo olvidemos) fueron reprimidos por el ejército sionista con disparos y con más gas…lacrimógeno
Estos centros industriales sionistas situados en tierra invadida están proliferando por distintas zonas de Cisjordania.
La opresión criminal de intentar acabar con Palestina y su población emplea muchos ejes: en este caso el daño a la salud física y psicológica de la población, de la que además, en otro aspecto fundamental de toda ocupación militar, Israel obtiene de retorno un beneficio económico en la explotación laboral de su mano de obra.

Documental: La música que sobrevive en Gaza

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A pesar de todo, la Franja de Gaza sigue siendo un lugar lleno de vida y entre esa vida, resplandecen los niños. Para ellos, una escuela de música mantiene cada día vivo, entre sus cuatro paredes descascaradas, el sueño de la esperanza, la paz y la armonía, y el de un mundo en el que la música suene por encima de los cañones, las bombas y los aviones de guerra.

Vivir bajo ocupación: el camino entre Ramallah y Belén sin pasar por Jerusalén

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Ciudad de Belén

Ciudad de Belén. Foto: Tali Feld Gleiser.

Por Xavier Abu Eid.

Un buen amigo ha venido de visita a Palestina y no se me ocurrió nada mejor que llevarlo desde Ramallah (donde se encuentra) a Beit Jala, el pueblo de mi familia. Contar todas las explicaciones que tuve que darle durante el camino es un buen ejercicio para describir uno de los aspectos más normalizados por la comunidad internacional de la ocupación israelí: la falta de acceso a Jerusalén para los palestinos.

Ramallah. Foto: Tali Feld Gleiser.

Ramallah. Foto: Tali Feld Gleiser.

Salimos de Ramallah a eso de la 1:40 p.m. La distancia entre Ramallah y Belén (distrito en el cual se encuentra Beit Jala) es de 30 kilómetros. Eso, claro, si trazamos una línea recta entre Ramallah por el norte y Belén por el sur. Pero hoy la idea del “gran Jerusalén” como “capital eterna e indivisible del pueblo judío” (así como usted lee, los líderes israelíes hablan como profetas bíblicos) ha hecho que el acceso a Jerusalén se encuentre restringido para los palestinos. De nada vale que la anexión de la parte este de la ciudad no haya sido reconocida por nadie y que su misma ocupación sea rechazada por todos. Como mi vehículo tiene la matrícula blanca y verde que se da a los palestinos (no la amarilla y negro que tienen los israelíes), con mi coche no podemos ir a Beit Jala cruzando Jerusalén. Es ahí donde el camino empieza a cambiar y mi amigo comienza con sus preguntas.

Tras dejar el checkpoint de Qalandia a la derecha (que no nos permite continuar el camino histórico a Belén a través de Jerusalén), cruzamos el checkpoint de Jaba’ y nos dirigimos hacia el sur. En elcheckpointde Hizma, que separa a los habitantes de esa localidad de sus tierras confiscadas donde hoy se emplaza la colonia de Pisgat Ze’ev -acceso noreste a Jerusalén Este-, los colonos israelíes toman su derecha para avanzar hacia la capital ocupada. Pero nosotros debemos tomar la izquierda, alejándonos de Jerusalén y metiéndonos hacia el mismo valle del Jordán (es decir, hacia la frontera con Jordania). Allí nos encontramos de frente con la colonia de Mishor Adumin, la que se hizo famosa por la campaña mundial en contra de SodaStream, cuya fábrica se encontraba en su interior. Pronto se ve la colonia de Ma’ale Adumin, construida 18 kilómetros dentro de territorio ocupado, y al frente la estación de policía de “E-1”, el único edificio terminado en esas montañas cuyo objetivo es el de vigilar la construcción de miles de unidades habitacionales para colonos que han de terminar uniendo Ma’ale Adumin con Jerusalén y partiendo así Cisjordania en dos.

En el medio se ven grupos de beduinos a los que Israel pretende expulsar para construir más proyectos de expansión de colonias, en lo que resulta ser la más descarada operación de limpieza étnica ocurrida en Palestina desde 1967. Pero la limpieza étnica no se limita solo a los beduinos. Hoy son miles los palestinos de Jerusalén que no pueden entrar en su ciudad de nacimiento y que deben hacer el mismo recorrido que estábamos haciendo nosotros. ¿Cómo es esto? Pues porque un juez israelí, tras una orden del Ministerio del Interior, declara que Jerusalén no es el “centro de vida” de la persona en cuestión. No ser el “centro de vida” puede basarse en una serie de “delitos” tales como enamorarse de alguien en Belén o Ramallah y vivir allá (a diez kilómetros de Jerusalén, téngase siempre presente), obtener otra nacionalidad o vivir fuera de Jerusalén por más de siete años. A la vez que realiza estas limitaciones, Israel continúa la expansión de colonias trayendo colonos desde el resto del mundo, los cuales pueden casarse en Tel Aviv, a ochenta kilómetros de distancia, tener el número de nacionalidades que quieran o ir a vivir en sus países de origen y volver cuando quieran. Dos legislaciones paralelas en un mismo lugar dependiendo del origen de la persona es lo que se conoce como apartheid.

Pero seguimos el viaje. Tras pasar la zona hoy ocupada por la colonia de Ma’ale Adumin, llegamos a lo que los palestinos conocemos como Al Aizariyya, o la bíblica Betania, junto a Abu Dis. Una zona donde la seguridad palestina no tiene acceso y a la seguridad israelí no le interesa para nada proteger a la población. Es parte de la llamada “Zona C”, bajo control exclusivo de Israel. Sus militares solo entran en estas calles para reprimir, sin permitir que la policía palestina haga su trabajo, transformando la zona en un antro del tráfico de drogas y otras mafias. La policía palestina no puede siquiera dirigir el tránsito en una zona vital para la conexión entre el norte y el sur de Cisjordania. Por ello, no es difícil verse atrapado en un atasco de horas en esa zona.

Cruzando esa zona llegamos al checkpoint del Container, el que efectivamente tiene la capacidad de cortar todo el tránsito norte-sur de los palestinos que no pueden entrar en Jerusalén. Se le llama así porque eso es lo que era: un contenedor en medio de la calle. En muchas ocasiones su cierre depende del humor de los adolescentes que están a su cargo. Por ejemplo, el 25 de diciembre, día de Navidad, el checkpoint se mantuvo cerrado durante horas para quienes iban hacia Belén, lo que hizo que un viaje de placer para ver la Iglesia de la Natividad o visitar amigos y familiares se transformase en un momento para olvidar.

Hoy el Container se ha convertido en un checkpoint establecido, el que cumple la función -como la que cumplen la mayoría de los más de 500 puestos de control- de dividir a palestinos de palestinos, más que separar a palestinos de israelíes. Esto se debe a que los palestinos están clasificados en cinco tipos distintos, con sus respectivos y distintos documentos de identidad, e Israel quiere asegurarse de que «la persona correcta esté en el lugar indicado”. De esas categorías hablaré en un futuro artículo en este mismo medio.

Tras el Container entramos en la mítica carretera de Wadi’ Nar (el valle del Fuego), una antigua carretera militar británica hoy arreglada con fondos estadounidenses que le hace honor a su nombre por todas las curvas que uno tiene que pasar. Mi amigo preguntaba con inquietud sobre el número de curvas a tomar o el tiempo de trayecto que aún quedaba. Con la desazón que me generaba enfrentarme a estas preguntas mientras subía y bajaba curvas, me acordaba de que el camino original que debería haber tomado -y al que se nos prohíbe la entrada- es recto y plano. Es así como se pavimentó la “ruta alternativa” impuesta por Israel a los palestinos, a los que se prohibía el ingreso a la Jerusalén ocupada.

Una vez rodeada Jerusalén, entrando en el valle del Jordán y subiendo y bajando, llegamos por fin al distrito de Belén. A la derecha y a la distancia se ve la Mezquita de Al Aksa, el Monte de los Olivos y la torre del hospital Augusta Victoria. Es lo que millones de palestinos, que no pueden entrar, pueden ver de Jerusalén. Seguimos nuestro camino y, por fin, llegamos a casa. Mi familia había esperado durante un buen rato con la mesa puesta. Eran las 3:15 p.m. Habíamos tardado más de una hora y media en llegar a Beit Jala, un destino que en condiciones normales no debería durar más de media hora. Ese camino que no pudimos tomar es el que durante siglos conectó Ramallah con Belén a través de Jerusalén; un camino hoy cerrado por muros, grandes portones de acero y un sistema de permisos propio de un sistema de apartheid que regula dentro de un mismo país qué carreteras están abiertas para miembros de un grupo y cuáles se abren para otros. Esto es un simple ejemplo de lo que significa vivir bajo ocupación.

Beit Jala. Foto: Tali Feld Gleiser.

Beit Jala. Foto: Tali Feld Gleiser.

Fuente: http://www.eldiario.es/contrapoder/Palestina-ocupacion_israeli-apartheid_6_351774820.html

Llamamiento a un encuentro de argentinos de origen judío

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Durante estos últimos años son cada vez más los argentinos de origen judío, vinculados o no a instituciones de la colectividad, que se sienten totalmente indiferentes y/o ajenos a la actitud de los dirigentes de las entidades centrales comunitarias.

Las conducciones de la DAIA y la AMIA intentan erigirse en únicos representantes de miles de ciudadanos de ese origen ignorando que muchos de ellos no se identifican con su discurso ni con sus posicionamientos en torno a los conflictos nacionales o internacionales.

Quienes formulamos este llamamiento no pretendemos constituirnos en la voz de la totalidad de los argentinos de origen judío pero le negamos a la DAIA y la AMIA la atribución de hablar y negociar en nuestro nombre como si fueran los depositarios  del  monopolio de  “lo judío”.

Reivindicamos nuestro incuestionable derecho a pronunciarnos libremente, con independencia de las opiniones del oficialismo comunitario sustentadas en directivas exteriores. En este sentido vale recordar el vínculo de subordinación del fallecido fiscal de la causa AMIA-DAIA, Dr. Alberto Nisman, con la embajada de Estados Unidos  (ver “Clarín” del 30-8-2011 y “Página/12” del 17-2-2013), conocido a través de los cables de dicha embajada al Departamento de Estado revelados por los wikileaks, pese a lo cual se lo siguió apoyando expresamente hasta el día de hoy; también, el brusco cambio de postura de un día para otro de la dirigencia AMIA-DAIA en torno al Memorándum Argentina-Irán y, asimismo, el ceñirse estrictamente al relato oficial del gobierno de turno de Israel con respecto al conflicto con el pueblo palestino, sin permitirse el más mínimo matiz de diferenciación.

Nuestro destino estuvo -y está- íntimamente enlazado con el futuro de la Argentina, país en el que nacimos o adoptamos como propio, como puede verificarse desde la llegada de los primeros inmigrantes judíos. Nos sentimos herederos de las mejores tradiciones progresistas que están representadas, entre otras, por sus aportes en el surgimiento del movimiento cooperativo y en su activa participación en los inicios del movimiento obrero y estudiantil. Del mismo modo estamos lejos de aquellos sectores que se han cobijado, en defensa de sus intereses, a la sombra del poder político y económico en distintas épocas nefastas para el país.

Nuestras preocupaciones y esfuerzos están dirigidos a conservar y ampliar la democracia con justicia social, la eliminación de todo tipo de discriminaciones y la irrestricta vigencia de los Derechos Humanos. En este marco reclamamos garantizar la verdad y justicia por la memoria de las 85 víctimas fatales de la masacre de la AMIA.

Somos -y nos sentimos- parte integrante e indisoluble del destino de nuestro país y asumimos como propios los horizontes de una Patria Grande para todos los pueblos de América Latina, ajenos a los intereses de quienes hacen de la guerra y del desastre ambiental algunas de sus acciones más deleznables.

Invitamos  a quienes comparten los fundamentos de este llamamiento  a adherir y a  aportar  sus  opiniones  tendientes a  preparar la realización, en el año 2015, de un Encuentro Nacional, para pronunciarnos con voz propia, acerca  de la problemática descripta.

Buenos Aires,  febrero de 2015

Enviar adhesiones a: argentinosdeorigenjudio@gmail.com

En el reino de la crueldad

Galería

Video: Je suis

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Dirección: Iñaki de Zaballa Lainez.

Cámara: Manuel Gómez Pastor.

Editor: Pablo García Cabrerizo.

Twitter: @PUTOINHAKO

 

Crónica palestina V: Crónica de otro apartheid

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(Crónica escrita cuando todavía estaba en Beit Ummar, Cisjordania, y se traspapeló por ahí.)

Texto y fotos: Tali Feld Gleiser.

A pesar de todas las dificultades que tenemos en América Latina, es muy difícil imaginarse lo que es la vida cotidiana de una familia palestina, hasta que se vive en carne propia. Muchos activistas internacionales vienen a Cisjordania a través de distintas organizaciones; no todos viven la experiencia de compartir la vida diaria de las personas como si fueran uno más. Aun así, todas las experiencias son válidas para conocer muy de cerca lo que significa la Ocupación israelí.

La Ocupación es un excelente negocio

 El primer sábado de Ramadán se acabó la luz a eso de las 7 de la mañana. «Se cortó, se cayó», me corregirán algunos. Pues no, ni eso ni que Israel había cortado el suministro de energía eléctrica directamente. Lo que sucedió, y acontece cada diez días más o menos, es que los créditos de luz que mi familia adoptiva compró se terminaron, por lo tanto, la luz se cortó de forma automática. La Compañía Eléctrica (empresa estatal israelí) es la que comercia la energía eléctrica en los Territorios Ocupados. Cada casa tiene un contador y una tarjeta con un chip (lo que no sucede en los hogares judíos, según me cuenta Youssef Abu Maria), con lo que se va a la municipalidad de cada ciudad o pueblo y se compra una cierta cantidad de luz (antes de ser consumida). En el caso de la familia Abu Maria, 100 shekels (30 dólares aproximadamente), sirven para unos 10 a 15 días. Es una casa pobre con electrodomésticos básicos como heladera, máquina de lavar vieja que no se usa todos los días, una televisión, una computadora y bombitas de bajo consumo. Después de pagar en la municipalidad se inserta la tarjeta en una ranura del contador e Israel vuelve a hacer posible el milagro de la luz.

 contador de luz2

Dice Youssef que, antes, cuando no existía este tipo de contador «moderno» el gasto de electricidad era mucho menor, lo que hace pensar en una posible manipulación de los números de consumo.

Tarjeta para comprar luz

Tarjeta para comprar luz

Chip de la tarjeta

Chip de la tarjeta

Telefonía móvil

Mi primo, que vive en un kibutz al norte de Israel, se ofreció para hacerme un plan de celular como dependiente del suyo, sabiendo que yo necesitaría internet y estar comunicada. El plan de 3 GB, con llamadas locales libres es baratísimo. Mi único problema era que yo me iría a Cisjordania; pensé que el uso de datos podría aparecer en la cuenta como «roaming» y que la señal no sería tan buena. ¡Qué equivocada estaba! En el medio de la casi nada, en las colinas del Sur de Hebrón, la señal era excelente, mejor que cuando estuve en el kibutz. Me di cuenta inmediatamente de cuál era la razón: la gran cantidad de colonias (todas ellas ilegales de acuerdo con la ley internacional), que tienen todos los servicios básicos garantizados por el estado, servicios de los que no goza la mayoría de los palestinos.

Colinas del Sur de Hebrón

Colinas del Sur de Hebrón

Porque también el espectro radioeléctrico (un bien teóricamente intangible bien tangible) es dominado por Israel. Existen compañías palestinas de telecomunicaciones pero aún están atrasadas. Mucha gente tiene teléfonos «inteligentes», pero su uso es limitado, pues el sistema 2G no permite el acceso a redes sociales o al envío de correos electrónicos. Hace casi siete años que Israel se niega a concederle a la Autoridad Palestina el espectro electromagnético (controlado totalmente por la potencia ocupante) para utilizar el sistema 3G, aun cuando Israel se prepara para masificar el uso de 4G, que por ahora solo ofrece la empresa Orange. Permitir que 3G funcione en Palestina está lejos de ser una prioridad para Israel. En 2011, el Ministerio de Telecomunicaciones concedió el espectro de frecuencia a dos compañías israelíes: Golan Telecom y Hot Mobile, que un año después lanzaron el sistema 3G. El Ministerio israelí informó a las firmas palestinas que ya no había más frecuencias disponibles y que, si quisieran alguna, deberían alquilarla a empresas israelíes.

Muchos palestinos tienen líneas móviles israelíes porque necesitan (o pueden pagar) el servicio 3G. Es muy común verlos con varios celulares al mismo tiempo porque el uso de cada uno depende del lugar  a donde se hace la llamada.

 Agua

En la casa de la familia Abu Maria, la presión del agua es casi inexistente. Yo me ducho en el baño familiar (aunque tengo un lavabo solo para mí), que todavía tiene una letrina. Lo hago rápidamente (costumbre que tengo desde niña a ahorrar agua y  luz) pero no es tan fácil, debido a la presión.

Una de las cosas que me llamó la atención cuando pasé al «lado palestino» por el puesto de control de Qalandia, fue la gran cantidad de tanques de agua negros en los techos de las casas, que no se ven del «otro lado». Pues aprendí que para distinguir una casa palestina de una casa judía en Cisjordania, hay que verificar si tienen tanque de agua (la mayoría se ve a simple vista). Si lo tienen, es palestina. Los colonizadores no necesitan almacenar agua porque cuando abren la canilla, el líquido siempre aparece. Lo que sí tienen muchas de esas casas son calentadores eléctricos de color blanco. Pero las familias palestinas, dueñas del agua, tienen que cuidarla y pagarla a un precio mucho más caro que los israelíes.

Tanques de agua del otro lado del muro de la vergüenza

Tanques de agua del otro lado del muro de la vergüenza

Colonia israelí en las Colinas del Sur de Hebrón. Las casas solo tienen calentadores de agua y no tanques negros para almacenarla.

Colonia israelí en las Colinas del Sur de Hebrón. Las casas solo tienen calentadores de agua y no tanques negros para almacenarla.

Por lo tanto, en Palestina existe otro apartheid, el cual forma parte del apartheid «mayor», que es el del agua. Israel empezó a desviar las aguas del río Jordán y de Jordania en los años 50. La empresa estatal israelí Mekorot controla la infraestructura del agua en Cisjordania desde 1982, gracias a una orden militar.

El consumo palestino en los Territorios Ocupados es alrededor de 70 litros diarios por persona (la Organización Mundial de la Salud recomienda 100 litros per cápita). El consumo diario israelí es de alrededor 300 litros, casi cuatro veces mayor.

Mekorot «hace efectivas una serie de violaciones israelíes de derechos, incluidos los del Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR por sus siglas en inglés), los del Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (ICCPR por sus siglas en inglés), los de la Convención Internacional sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Racial, los de la Convención de las NU sobre los Derechos de los Niños (CRC por sus siglas en inglés ), y los de la Convención de las NU sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW por sus siglas en inglés)».

La Ocupación sionista, la más antigua de la época contemporánea, tiene varias facetas, además del aparato represivo militar, las colonias de los colonizadores judíos (todas ellas ilegales según la ley internacional), el robo de tierras palestinas, las carreteras exclusivas para colonizadores judíos, el muro del apartheid, hay un dominio económico casi absoluto, un gran negocio, que incluye desde el uso de la moneda israelí, la venta de productos de Israel de todos los rubros, el control del agua y sus fuentes, la venta de electricidad, la casi imposibilidad de exportar la producción local, etc. Una de las formas más efectivas de combatir todo eso es el BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones, http://wp.me/p389px-vG.) Además del BDS, la otra arma es la solidaridad efectiva con el pueblo palestino a través de la información, la divulgación de lo que allí sucede no solo cuando hay bombardeos a Gaza, la participación en actividades a favor de los derechos humanos del pueblo palestino y la presión de todas las instancias posibles. El pueblo palestino es un pueblo que solo pide una cosa: Justicia para poder tener derecho a vivir una vida digna y en paz.

Beit Ummar, julio de 2014.

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Fuentes

http://ugep.cl/palestina-donde-resistir-es-existir-columna-de-opinion/

http://m.forward.com/articles/181138/palestinians-suffer-in-cell-phone-dark-ages-and/?p=all 

http://www.stopthewall.org/es/2014/01/05/la-empresa-de-agua-israel-mekorot-alimentando-el-apartheid-del-agua-en-palestina

La falta de fondos obliga a UNRWA a suspender la asistencia para la reparación de viviendas en Gaza

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UNRWA se ha visto obligada a suspender su programa de asistencia en efectivo en Gaza que ayudaba a decenas de miles de personas con la reparación de sus viviendas dañadas y destruidas, y con subsidios de alquiler para las personas sin hogar.

Las casas de más de 96.000 familias de refugiados de Palestina resultaron dañadas o fueron destruidas durante el conflicto del pasado verano y se necesitan 720 millones de dólares para hacer frente a esta necesidad. Hasta la fecha, UNRWA ha recibido sólo $135 millones, dejando un déficit de 585 millones de dólares. Aunque UNRWA aun tiene algunos fondos para comenzar la reconstrucción de las viviendas totalmente destruidas, la Agencia ha agotado todos los fondos destinados a reparaciones y subsidios de alquiler.

«Hasta ahora UNRWA ha proporcionado en Gaza más de $77 millones a 66.000 familias de refugiados de Palestina para reparar sus hogares o encontrar una alternativa temporal», dijo el director de UNRWA en Gaza, Robert Turner. «Este es un gran logro pero también es totalmente insuficiente. Es fácil mirar estos números y perder de vista el hecho de que estamos hablando de miles de familias que siguen sufriendo en este frío invierno con una vivienda inadecuada. La gente está literalmente durmiendo entre los escombros; hay niños que han muerto de hipotermia. El pasado octubre, en la conferencia de El Cairo, se comprometieron 5,4 mil millones de dólares y prácticamente nada ha llegado a Gaza. Es preocupante e inaceptable».

«No está claro por qué esta financiación no se ha producido», agregó Turner. «Pero UNRWA ha sido un factor de estabilidad en un contexto político y de seguridad muy difícil. Si no podemos continuar con el programa, las consecuencias para las comunidades afectadas en Gaza serán graves. La gente está desesperada y la comunidad internacional ni siquiera puede proporcionar lo mínimo, por ejemplo, una casa reparada en invierno, por no hablar de un levantamiento del bloqueo, el acceso a los mercados o la libertad de movimiento. Hemos dicho antes que la calma no durará, y ahora la calma está en peligro».

UNRWA necesita urgentemente 100 millones de dólares en el primer trimestre de este año para permitir que las familias cuyas casas tienen daños menores puedan reparar sus hogares y proporcionar subsidios de alquiler en curso, incluyendo a las miles de familias que abandonaron los centros colectivos administrados por la UNRWA y encontrar un alojamiento de alquiler alternativa. A UNRWA le preocupa que si no puede seguir proporcionando subsidios de alquiler, un gran número pueden regresar a los centros colectivos, en los que casi 12.000 palestinos desplazados continúan buscando refugio.

Fuente: http://www.unrwa.es/actualidad/actualidad/1354-la-falta-de-fondos-obliga-a-unrwa-a-suspender-la-asistencia-en-gaza