Entrevista con Omar Barghouti: El hombre detrás del movimiento BDS

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 Omar Barghouti y Desmond Tutu, Ciudad del Cabo, 2013. Foto: Yazeed Kamaldien

Omar Barghouti y Desmond Tutu, Ciudad del Cabo, 2013. Foto: Yazeed Kamaldien

Rami Younis.

A medida que crece el movimiento de boicot, desinversión y sanciones, su cofundador, Omar Barghouti, se ha convertido en blanco de la satanización israelí. Rami Younis, de +972 Magazine, se sentó con él para discutir sobre los objetivos del BDS, sus éxitos recientes y las frecuentes acusaciones de que el movimiento es antisemita.

Omar Barghouti es en este momento uno de los nombres más denostados en los círculos del gobierno israelí y sus aliados. Los funcionarios han calificado a este activista de derechos humanos palestino y líder del movimiento BDS –que él ayudó a fundar hace una década- como una amenaza al Estado de Israel. ¿Qué tan grande es esa amenaza? Bueno, apenas la semana pasada el periódico de más venta en el país, Yedioth Ahronot, publicó un artículo sobre él en primera página, apodándolo “el Explosivo Omar”. Y si él y el movimiento de boicot le están provocando un ataque de pánico a los políticos y a los medios israelíes, uno solo puede concluir que están haciendo las cosas bien.

Sin embargo Barghouti (51) se rehúsa a responder a sus acusadores, porque mantiene un boicot a la prensa israelí. Aceptó dar esta inusual entrevista debido a mi identidad palestina y a condición de que primero se publicara en árabe en el sitio palestino Bokra, además de publicarse aquí en inglés y en hebreo en Local Call, donde yo blogueo. Antisionismo trilingüe unitario en su máxima expresión, se podría decir.

Barghouti explica su decisión de no hablar con los medios israelíes y la lógica del llamado más general al boicot, la desinversión y las sanciones a Israel en su conjunto: “En cualquier otra situación de opresión prolongada, los grupos de derechos humanos piden medidas punitivas contra el Estado y sus instituciones, no solo contra un sector del Estado que es directamente responsable de la injusticia. Nadie pidió que se prohibiera los productos de compañías ubicadas en Darfur en respuesta a los crímenes de guerra cometidos por Sudán: la medida se planteó para Sudán como país.

Como dijo una vez el arzobispo Desmond Tutu: en Occidente ponen a Israel en un pedestal y lo tratan como si estuviera por encima del derecho internacional. El BDS busca terminar con esta excepcionalidad y su impunidad criminal. Israel debe ser tratado como cualquier otro país que comete crímenes igualmente escandalosos.

El movimiento BDS se puso en marcha el 9 de julio de 2005, cuando una amplia alianza de más de 170 organizaciones sociales y de base, sindicatos, ONGs, partidos políticos y redes de refugiados palestinos hicieron llamamiento abierto al boicot, dirigido a las organizaciones de la sociedad civil internacional y a las personas de conciencia. Llamaban a “imponer amplios boicots e implementar iniciativas de desinversión contra Israel, similares a las aplicadas contra Sudáfrica en la era del apartheid”, dice Barghouti. “Hoy, el movimiento global de BDS es liderado por la mayor coalición de la sociedad palestina: el Comité Nacional de BDS” [BNC por sus siglas en inglés].

El movimiento BDS exige: el fin de la ocupación de los territorios palestinos y árabes desde 1967, incluyendo el desmantelamiento del muro y las colonias; el fin del sistema de discriminación racial contra las y los palestinos con ciudadanía israelí; y respetar el derecho fundamental –reconocido por la ONU- de las y los refugiados palestinos de retornar a su tierra.

Estos tres derechos básicos corresponden a los tres principales componentes del pueblo palestino: los que están en la Franja de Gaza y Cisjordania (incluyendo Jerusalén Este); las que están en el territorio de 1948 y viven bajo el apartheid israelí, y los que están en el exilio”, dice Barghouti. Él sostiene que cualquiera que sea la forma que adopte la solución política al conflicto, debe basarse en estos tres principios.

La herramienta que esas 170 organizaciones de la sociedad civil palestina eligieron para reclamar esos derechos y luchar contra la ocupación israelí se apoya enteramente en el discurso de los derechos humanos y en la acción noviolenta –en oposición a la violencia de la ocupación. Al menos por esa razón es importante escuchar y entender lo que Barghouti tiene para decir.

La campaña ha tenido una cantidad de éxitos recientemente; dos buenos ejemplos son: la cancelación de Lauryn Hill de su show en Israel, y la compañía Orange que amenazó con retirarse del país. ¿De qué otros casos exitosos que no hayan tenido tanta atención mediática me puedes hablar?

El gigantesco fondo de pensiones danés PGGM, cuyas inversiones internacionales están cerca de los 200.000 millones de dólares, decidió el año pasado retirar inversiones de los cinco principales bancos israelíes, debido a su implicación en financiar la ocupación. A eso le siguió la decisión de la Iglesia Presbiteriana de EEUU de retirar inversiones de Caterpillar, HP y Motorola por su complicidad en la ocupación, y lo mismo hizo [la fundación de] Bill Gates con G4S, la compañía de seguridad más grande del mundo, involucrada en los crímenes de Israel contra el pueblo palestino. El BDS está teniendo éxito en revelar la toxicidad de la “Marca Israel”.

Algunos activistas del BDS eligen boicotear a Israel en su conjunto, no simplemente a las compañías o instituciones que lucran con la ocupación. ¿Por qué?

La distinción –artificial e insostenible– entre Israel y ‘la ocupación’ es política e ideológica; no se basa en consideraciones prácticas, legales o morales. Es a Israel al que el Derecho Internacional considera el poder ocupante, y por lo tanto, es el responsable de la construcción y el mantenimiento de no solo los asentamientos coloniales, sino también todo el sistema de ocupación.

Israel también es responsable de lo que incluso el Departamento de Estado de EEUU ha criticado como discriminación institucional, legal y social hacia las y los ciudadanos palestinos de Israel, y ese sistema se ajusta a la definición de apartheid de la ONU.

Pero la mayor injusticia de Israel, alega Barghouti, es negar el derecho al retorno a los refugiados y refugiadas palestinas. Esos refugiados, desarraigados y despojados en 1948, comprenden el 68% del pueblo palestino. Ellas y ellos también merecen iguales derechos humanos, insiste.

Una acusación frecuente contra la campaña internacional de BDS es que alimenta el antisemitismo. ¿Qué dice sobre eso?

 El BDS es un movimiento noviolento de derechos humanos que aspira a la libertad, la justicia y la igualdad para el pueblo palestino, basado en el derecho internacional y los principios universales de derechos humanos. Como tal, el BDS rechaza categórica y consistentemente toda forma de discriminación y racismo, incluyendo el antisemitismo, así como docenas de leyes racistas israelíes.

Nuestra lucha noviolenta nunca ha sido contra los judíos o contra los israelíes en tanto judíos, sino contra un régimen injusto que esclaviza a nuestro pueblo con la ocupación, el apartheid y la negación de los derechos de las y los refugiados, reconocidos por la ONU. Estamos orgullosos del número desproporcionadamente alto de activistas judías y judíos en el movimiento BDS, especialmente en EEUU.

Confundir acciones puntuales y basadas en los derechos humanos con el racismo anti-judío no sólo es falso, sino que es un intento racista de poner a todos los judíos y judías en la misma canasta y de implicarles en los crímenes de Israel contra el pueblo palestino. Israel acusando de racismo al movimiento BDS es equivalente al Ku Klux Klan acusando de racismo a Martin Luther King y a Rosa Parks. ¡Es tan descaradamente propagandístico!

¿Cómo identifican a una persona, una organización o cualquier otra entidad como objeto de boicot? Y una vez que los han identificado, ¿cómo proceden a partir de allí?

 Los tres criterios generales que el BNC palestino recomienda para elegir objetivos estratégicos son:
– primero, el nivel de complicidad: enfocarse en las compañías y productos que están más directa y claramente involucrados en las violaciones israelíes de los derechos humanos, y por lo tanto son más fáciles de explicar a un público amplio;

– segundo, la posibilidad de hacer alianzas entre movimientos: priorizar las compañías o productos que permitan la creación de alianzas transversales. Por ejemplo, una campaña para frenar los contratos con Mekorot, la compañía israelí de agua, puede involucrar a un amplio espectro de grupos ecologistas y anti-privatización;

– tercero, el potencial de éxito: una campaña de BDS debería tener una posibilidad realista de éxito, más allá de la simple concientización; por ejemplo, persuadir a una compañía o institución internacional de que corte vínculos con una compañía israelí.

Hace un par de meses facilité una discusión pública con Barghouti ante 400 ciudadanas y ciudadanos palestinos de Israel en la ciudad de Ara’ra. Antes de empezar, pedí a los asistentes que levantaran la mano si alguna vez habían oído sobre el movimiento BDS. Solo 20 personas lo hicieron. Miré a Barghouti: sonreía. Él sabía lo que yo iba a preguntar. Ahora le recuerdo ese momento. (Una nota sobre lo que sigue: los términos “palestinos/as del ‘48” y “región del ‘48” se refieren a las y los palestinos ciudadanos de Israel y a los territorios ubicados dentro de Israel según las fronteras anteriores a 1967).

Los acuerdos de Oslo excluyeron a los palestinos de la región del ‘48, provocando una ruptura grave«, explica. Por el contrario, el movimiento BDS insiste en el derecho de todos los palestinos y palestinas a ejercer su libre determinación como pueblo unificado y, como tal, insiste en los derechos de todos los palestinos y palestinas, incluidos los del ’48. Muchos grupos importantes dentro del ’48 fueron parte del lanzamiento del BDS en 2005, pero el movimiento no ha hecho lo suficiente para darse a conocer allí.

Además, la lucha por descolonizar nuestras mentes es una lucha cuesta arriba en la región del ’48, porque el proceso de ‘israelización’, o colonización de nuestras mentes, se ha arraigado en las últimas siete décadas. Una parte esencial de lo que hace el movimiento BDS diariamente es combatir la desesperación y alimentar la esperanza y la convicción de que nosotros, los oprimidos, somos capaces de terminar con la opresión.

Es probable que cada vez más empresas vayan a retirarse de Israel en los próximos años, como resultado de los esfuerzos del BDS, y eso sería un éxito para el movimiento. Sin embargo, ¿qué le dice a los ciudadanos palestinos de Israel que podrían enfrentar despidos u otras consecuencias económicas si las empresas multinacionales abandonan el mercado israelí? 

El régimen de opresión israelí, y no la resistencia a la ocupación y el apartheid, es el responsable de eso y de cualquier otra consecuencia que tenga esta resistencia a la opresión.

Quienes afirman que el BDS perjudica a los palestinos no solamente están haciendo afirmaciones infundadas y carentes de ética, sino además no parecen entender que la resistencia siempre tiene un costo al principio. También están siendo paternalistas al decirnos que ellos entienden mejor que nosotros nuestros intereses. Rechazamos completamente esta actitud colonial. Nada afecta tanto al pueblo palestino, ya sea en los territorios del ’67’, del ’48 o en el exilio, como la opresión racista y colonial de Israel.

Como ciudadano palestino de Israel que no puede apoyar públicamente el BDS debido a la legislación criminalizadora, siento que no puedo unirme a vuestro movimiento popular no violento. ¿Cómo podemos apoyar los y las activistas locales?

Esa es una mala interpretación de la ley israelí anti-BDS -draconiana y antidemocrática. Mala como es, la ley no impide en realidad apoyar el BDS. Sólo hace ilegal abogar públicamente por el boicot a Israel o a cualquier institución israelí. Cualquier ciudadano judío o palestino de Israel que desee apoyar al movimiento BDS puede declarar públicamente su apoyo sin violar la ley -siempre y cuando no exhorte directamente al boicot.[1]

Hay maneras de burlar esta ley represiva. Por ejemplo, yo puedo explicar por qué la empresa X es cómplice de violaciones del derecho internacional y luego decir: ‘Yo estoy boicoteando los productos de esta compañía, pero debido a la represiva ley anti-boicot, no se me permite exhortarles a ustedes a boicotearla también’. De esa manera estoy indirectamente llamando al boicot sin violar la ley. 

Pero en última instancia, necesitamos una desobediencia civil generalizada en contra de ésta y todas las demás leyes draconianas de Israel, como hizo el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y el movimiento anti-apartheid sudafricano. Las leyes injustas y contrarias a la ética no deben ser obedecidas. Las personas de conciencia deben desobedecerlas colectiva y activamente, y finalmente repudiarlas«.

Otro éxito reciente de la campaña BDS, que llenó los titulares en Israel y en todo el mundo, no fue –sorprendentemente- organizado por Barghouti y el BNC, sino por la Autoridad Palestina. Como miembro de la FIFA, la Asociación Palestina de Fútbol logró amenazar a Israel con ser expulsado de torneos deportivos internacionales, y al final lo forzó a cambiar las políticas que afectan al fútbol palestino. Quise entender qué piensa Barghouti de esto, y de la misma ANP.

El BDS es un movimiento de derechos humanos de base y de la sociedad civil, totalmente independiente de las estructuras oficiales palestinas y de cualquier gobierno», enfatiza. «Jugó un papel decisivo en la campaña para expulsar a Israel de la FIFA, y muchos observadores reconocen ese papel. Las y los activistas de solidaridad con Palestina, que en su casi totalidad apoyan el BDS, estuvieron luchando durante meses para concientizar sobre las violaciones a los derechos de los atletas palestinos cometidas por Israel en el contexto general de ocupación y opresión.

El hecho de que funcionarios palestinos lideraran el esfuerzo público en este sentido fue nuestro talón de Aquiles, porque la Autoridad Palestina está encadenada a los humillantes Acuerdos de Oslo, y no está concebida para resistir al régimen de opresión israelí de ninguna manera significativa o estratégica.

El movimiento BDS se está volviendo más y más popular. ¿Hacia dónde ve que va el movimiento, tanto en el futuro cercano como lejano?

Estamos en camino de volvernos mainstream. Ese es nuestro desafío. Y no estamos pidiendo caridad: estamos apelando a la solidaridad efectiva. Como dijo Martin Luther King Jr., el boicot en un nivel básico implica ‘retirarle la cooperación a un sistema perverso’. Cuando le pedimos a instituciones y organizaciones que retiren inversiones de compañías involucradas en los crímenes de Israel no estamos pidiendo nada heroico: estamos simplemente pidiendo a esas organizaciones que cumplan con una profunda obligación moral. Esa es la lógica persuasiva y ética del BDS, y es un factor fundamental en el impresionante crecimiento del movimiento en la última década. 

El movimiento BDS está llegando a un punto de inflexión, principalmente debido a que su estrategia funciona -y funciona bien-, y a que Israel se ha desplazado hacia la derecha fanática, con elementos fascistas en el gobierno, dejando caer la última máscara de su engañosa ‘democracia’. Quizás nuestro logro más importante es haber unido a los palestinos de todo el espectro político e ideológico en una plataforma de derechos humanos y en torno a una forma no violenta de resistencia que está anclada en el derecho internacional.

A juzgar por las victorias que el BDS ha estado acumulando recientemente parecería que, finalmente, esta estrategia basada en una lógica de presión sostenida y creciente sobre Israel en todos los campos -académico, cultural, económico y militar- está empezando a tener un efecto real y serio. O como dice Omar Barghouti: «todavía no estamos allí, pero nuestro momento sudafricano está llegando«.

Publicada en +972 Magazine. Traducción del inglés: María Landi.

[1] Nota del editor: La ley antiboicot en Israel no penaliza al que exhorta a boicotear a Israel o a sus instituciones, pero sí permite a los ciudadanos particulares demandar por daños económicos a cualquiera que haga un llamamiento público a boicotearlos.

El fantasma sudafricano recorre Israel

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Charla del historiador israelí Ilan Pappé – Club Palestino de Santiago, Chile

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Porque el origen, religión o nacionalidad no importan cuando de defender una causa noble se trata, como lo son los derechos humanos del pueblo palestino y de todos los pueblos oprimidos.

El precio por defender la Paz

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Pierre Stambul

Pierre Stambul

Por Natalia Román Morte.

El pasado 9 de junio el copresidente de la Unión Judeo-francesa por la Paz (UJFP), Pierre Stambul, fue detenido por la policía de élite de la Raid acusado de «haber asesinado a su mujer». Los agentes entraron en su domicilio situado en Marsella a las 3.50h de la mañana y lo retuvieron esposado durante una hora. La presencia de su mujer, que se encontraba a su lado, no les hizo «sospechar» del ataque perpetrado contra el activista.

Tras siete horas de arresto y un interrogatorio, Stambul fue liberado a las 11 de la mañana sin la más mínima disculpa (tampoco por las puertas destrozadas durante el registro domiciliario). Esa misma mañana, Stambul debía participar en la conferencia «Antisionismo-Antisemitismo, ¿a quién beneficia la amalgama?» pero a pesar del susto éste no faltó a su compromiso.

Las fuerzas de seguridad afirman haber actuado tras una llamada telefónica denunciando el «asesinato» de la mujer. Tras esta llamada podría encontrarse el conocido hacker franco-israelí Grégory Chelli, alias Ulcan, con el objetivo de atacar a los activistas de la campaña BDS y silenciar a la organización.  Según la UJFP, la Raid utilizó el protocolo de «neutralización terrorista» contra Pierre Stambul.

No es la primera vez que los miembros de la organización pacifista son objetivo de ataques. Una práctica habitual es el pirateo del teléfono móvil. Benoît Le Corre, periodista de Rue 89, denunció hace unos meses el acoso telefónico que sufría tanto él como su familia. Ulcan se hizo pasar por un policía y anunció la muerte del periodista a sus padres; dos días más tarde llamó a la policía haciéndose pasar por el padre del periodista y denunciando a su hijo por el asesinato de su mujer. Todo esto provocó al padre de Le Corre un paro cardiaco por el que falleció poco después.

Ulcan es un miembro de la Liga de Defensa Judía, residente en Israel. La LDJ es una organización neosionista de extrema derecha que se presenta como «el defensor de la población judeo-francesa contra la judeofobia». Esta es considerada como una organización terrorista por los Estados Unidos y ha sido también prohibida por el gobierno israelí. Sin embargo, la LDJ se mueve libremente en Francia donde los ataques contra, no sólo activistas sino contra todo aquel que no comparte su opinión, son habituales.

Después de ver durante estos últimos años los continuos ataques de la LDJ y su total impunidad frente a la justicia francesa, muchos nos preguntamos ¿a quién beneficia la amalgama antisionismo-antisemitismo? La respuesta es evidente. Mi más ferviente admiración para estos activistas comprometidos con la paz y la justicia. Aquí una crónica que realicé hace un año sobre la muerte de Ariel Sharon y en la que tuve el placer de entrevistar a Pierre Stambul.

Más información sobre la Unión Judeo-Francesa por la Paz (UJFP)
Más información sobre el hacker Ulcan 
Más información sobre la Liga de Defensa Judía 

Fuente: http://www.nataliaromanmorte.com/

¿A quién sirven los «dueños» de las causas?

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Por Tali Feld Gleiser.

El poeta salvadoreño Roque Dalton fue torturado y ejecutado por los altos mandos del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), al que pertenecía, por traidor y agente de la CIA, lo que se probó era absolutamente falso. Más tarde, los hijos de Dalton, Juan José y Jorge, acusaron al comandante del ERP, Joaquín Villalobos, de ser el autor intelectual del asesinato. Villalobos resultó él mismo ser agente de la CIA; años después, gracias a este «trabajito», Villalobos se transformó en asesor del presidente narcoparamilitar Álvaro Uribe de Colombia, además de haber dejado su vida «revolucionaria», que, obviamente, nunca fue tal. Su misión fue impedir que cualquier brote revolucionario lograra su fin. Y, por desgracia, para nuestros pueblos, su objetivo fue cumplido.

Esto mismo es lo que sucede con más o menos los mismos matices en otras luchas, como es el caso de la palestina, en la que encontramos todo tipo de gente, grupos, ONG y políticos. En Nuestra América hay pocos activistas, para la cantidad de palestinos y sus descendientes que, por ejemplo, tiene Chile, y la gran cantidad de defensores de los derechos humanos en general; también hay gente que simpatiza pero no se involucra demasiado, salvo cuando hay grandes acontecimientos, como los criminales bombardeos a Gaza; y, sobre todo, existen muchos desinformados porque los grandes medios están dominados por el sionismo.

Dentro de esa realidad, esta lucha se da en varios frentes, de diversas formas, con los escasos medios que tenemos la mayoría de los activistas, especialmente teniendo en cuenta el poderío económico-mediático-propagandístico que posee el Estado de Israel y su aparato, que es prácticamente todo el establishment mundial y la periferia que no quiere meterse en este asunto.

De todas formas, a pesar de contar «solo» con internet, movilizaciones, campañas, viajes a Palestina de los que tienen los medios económicos, charlas para analizar la situación, debates, etc., hay un eje conductor de acción que nos une a la mayoría: la campaña internacional del BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones).

Asimismo, existen las personas que eligen otras formas de lucha perteneciendo a asociaciones, federaciones e instituciones que también pelean por los derechos humanos del pueblo palestino y, eventualmente, apoyan al movimiento BDS.

Por primera vez en los diez años desde el nacimiento del BDS, el gobierno más extremista de la historia del Estado de Israel le ha empezado a prestar atención. Tanto es así, que el BDS ha sido declarado «amenaza estratégica», “una guerra contra la legitimidad del Estado judío” y Netanyahu ha asignado dinero extra para su combate. Así que, de a poco, los frutos de la campaña BDS se hacen sentir. La «única democracia» de Oriente Medio no quiere ser cuestionada y se victimiza tratando de atacar una campaña que no es contra los judíos ni contra los ciudadanos del Estado de Israel, puesto que muchos de ellos participan activamente, aun no siendo demasiados.

Palestina Libre. Boicot a Israel. Manifestación en Zumárraga, País Vasco, 22 de julio de 2014. Foto: Patxi Biain.

Palestina Libre. Boicot a Israel. Manifestación en Zumárraga, País Vasco, 22/7/ 2014. Foto: Patxi Biain.

Pareciera que para un reducido grupo, un israelí-judío o una persona de origen judío no es alguien capaz de ser defensor(a) de los derechos humanos del pueblo palestino. Esta gente de mala fe piensa que la sangre puede tirar más que el deseo de verdad y justicia, en este caso, para el pueblo palestino, en relación al proyecto racista, colonial y étnico del Estado de Israel y el sionismo. A esta gente, que no entiende nada de política y mucho menos de humanismo, no le importa pensar que esta lucha se extiende más allá de las fronteras de Palestina porque el enemigo principal no solo del pueblo palestino sino de la humanidad entera se llama sionismo, casi un sinónimo de capitalismo.

Y esta guerra contra el capitalismo-sionismo también se libra, sin manifestarse abiertamente, dentro de la causa palestina en términos de lucha de clases. Hay ciertas capas, sobre todo las medias, que si bien están de acuerdo con el objetivo principal que es la autodeterminación del pueblo palestino, del derecho al retorno y su derecho inalienable a su tierra, no quieren perder su status quo, sus beneficios económicos y prestigio personal, y que, en realidad, no les interesa el sufrimiento del pueblo palestino en Palestina. Este tipo de gente puede pertenecer a instituciones o simplemente hacer turismo político para que los demás le vean la cara en manifestaciones, actos o conferencias. Esta gente hasta se dedica a calumniar y difamar.

Una de esas calumnias es la de que fulano o fulana es una infiltrada en la causa palestina. No exponen, jamás, cuáles son los argumentos para una acusación tan grave. Se acusa sin pruebas, vaya una a saber por qué motivos. Las y los que calumnian lo hacen sin pruebas, ¿serán ellos parte del plan de Netanyahu para desarticular el BDS? ¿Se creerán los «dueños» y más importante que la causa misma? ¿Qué elementos económicos, psicológicos-psiquiátricos, de complejos personales, intervienen en la psiquis de una persona capaz de calumniar, de convencer a otros para que se identifiquen con la calumnia, a pesar de hasta ese momento haber creído en tu trabajo?

Una persona capaz de esto, como dije antes, no entiende nada de política. No sabe discernir. Por algún extraño motivo precisa atribuirle al otro una característica que no posee, proyección se llama en psicología. ¿O es que hay que destruir tu trabajo porque es aceptado, porque tiene una propuesta clara? Y eso es lo que estas personas no saben diferenciar. Un infiltrado (en este caso, del Mossad, del sionismo) jamás construye ni colabora con la causa que dice defender, estorba y obstaculiza, para que los procesos no sigan.

Pero ¿qué sucede con una activista que mantiene su coherencia, que tiene una línea de trabajo y a la que no le importa para nada la nacionalidad, el color, religión u origen de los compañeros de ruta? La mayoría de los activistas también son así, si no, sería una contradicción defender los derechos humanos, pero ¿por qué hay gente inescrupulosa que quiere destruir los esfuerzos y desanimar para que abandonemos la causa? Repito, ¿a qué intereses sirven?

¡Viva el pueblo palestino y la lucha de todos los pueblos oprimidos!

Fuentes

http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/03/09/el-curriculum-de-un-asesino/#.VXmc2fmG95E

https://sergioyahni.wordpress.com/2015/06/01/israel-asume-al-bds-como-amenaza-estrategica/

Susia, un pueblo palestino en peligro de extinción

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Los vecinos de la aldea palestina de Susia, situada al sur de Hebrón, en Cisjordania, fueron expulsados de sus hogares por primera vez en 1986, tras la expropiación de una gran parte de sus tierras por el Estado de Israel para convertirlas en «un parque arqueológico», después de haber hallado restos de una sinagoga antigua.

La expulsión fue «ilegal y no era necesaria», asegura la ONG israelí Rabinos para los Derechos Humanos.

En 1983, Israel estableció el primer asentamiento judío de la zona, donde las colonias se han ido multiplicando.

Los expulsados se instalaron en tiendas cerca de la aldea y en 1990 el Ejército los echó de nuevo.

La tercera expulsión llegó en el 2001, pero cuando se había iniciado, el Tribunal Supremo ordenó al Ejército que la detuviera.

Las primeras pruebas escritas de la existencia de Susia datan de 1830. En 1986, en la aldea original, integrada por cuevas y cabañas, vivían 1.500 palestinos dedicados a la agricultura y la ganadería.

Ahora, el pueblo está hecho de un puñado de tiendas y estructuras precarias, con cisternas para el agua, una pequeña escuela y un dispensario.

«Israel dice que vivimos aquí ilegalmente, pero estas tierras son nuestras, tenemos los documentos que lo acreditan de la época del Imperio Otomano» –recuerda– «ilegales son las colonias que Israel ha construido a nuestro alrededor», explica a Sputnik Mohamed Jaber Nawajeh, vecino de Susia, donde ahora habitan casi 400 palestinos, de los que más de 150 son menores.

No tienen agua corriente ni electricidad porque Israel les niega el suministro. Mientras, las colonias judías, a tan solo unos metros, gozan de instalaciones modernas y agua en abundancia.

Los habitantes de Susia nunca han conseguido que Israel les conceda permisos de construcción. El pueblo se encuentra al sur de Hebrón, en área C de Cisjordania, territorio ocupado por Israel desde 1967.

Protesta contra la demolición de la aldea de Susia. 5 de junio de 2015

Según los Acuerdos de paz de Oslo, firmados por israelíes y palestinos en 1993, Cisjordania se dividió en tres zonas: A, B y C; en la primera, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) tiene el control civil y de seguridad; en la segunda, la ANP se encarga de los temas civiles e Israel de la seguridad, y en la tercera, donde se sitúan las colonias judías, Israel tiene el control total.

La Administración Civil –que gestiona los asuntos civiles en Cisjordania y depende del ministerio de Defensa israelí– niega el 90% de las solicitudes palestinas para edificar en el área C y muchas familias acaban construyendo sus viviendas sin permiso para no tener que abandonar sus pueblos.

Una gran parte reciben órdenes de demolición que se ejecutan a menudo.

El Tribunal Supremo de Israel dio luz verde al Ejército hace un mes para que demoliera todo el pueblo de Susia, incluida la escuela e instalaciones facilitadas por la ONU y la UE, y transfiriera a su población forzosamente del área C a la A.

Esto contraviene el artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe al ocupante la deportación de los habitantes de un país o territorio ocupado.

El Tribunal rechazó emitir una orden que congelara la demolición hasta que la justicia decidiera si autorizaba un plan de construcción de Susia presentado por sus habitantes.

«La única razón de Israel para arrasar la aldea es política», afirma Rabinos por los Derechos Humanos, que advierte que «echar a los residentes de sus tierras agrícolas facilitará que se apropien de ellas los colonos, como ya ha pasado con 400 dunams (400.000 metros 2) de tierra que rodean el asentamiento de Susia».

«En la escuela tenemos 50 niños sin electricidad, sin agua, sin lugar de juegos. ¿Dónde están los derechos de nuestros niños? ¿Es esta la democracia de la que presume Israel? ¿Israel quiere la paz? Demoler casas y robar tierra no lleva a la paz», señala Nawajeh.

Los vecinos de Susia confían en que la presión de ONG israelís e internacionales y el apoyo de la ONU y la UE frenarán la destrucción de su pueblo.

«Tratamos de llamar la atención del mundo porque en Israel ya no le interesa a nadie, para que entiendan que este pueblito no tiene a donde ir. Es imposible pensar que le hacemos a otro pueblo algo parecido a lo que nos hicieron a nosotros», indica la israelí Nurit Badash, de la oenegé Combatientes por la Paz.

Antes de ayer, la UE mostró su apoyo a Susia. «Nuestra posición está claramente en contra de las demoliciones. No son positivas para la estabilidad ni para la solución de dos Estados (uno palestino y otro israelí) al conflicto», dijo el jefe de la delegación de la UE en Palestina, John Gatt-Rutter, que visitó Susia acompañado por diplomáticos europeos.

«Israel tiene la obligación de facilitar el desarrollo palestino en las áreas que ocupa, inclusive en el Área C», afirmó Gatt-Rutter, que recordó que los asentamientos «son ilegales» e instó al Gobierno de Israel «a dar marcha atrás a su plan de demoliciones en Susia y al traslado de comunidades en Cisjordania».

Fuente: http://mundo.sputniknews.com/reportajes/20150610/1038212730.html

Lo bueno, lo malo y lo incierto de reconocer a Palestina

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Ramallah. Foto: Tali Feld Gleiser

Ramallah. Foto: Tali Feld Gleiser

Por Ramzy Baroud (Middle East Eye).

No importa lo que pueda hacer el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, lo cierto es que su popularidad es cada vez menor. Para empezar, el umbral de popularidad de Abbas no fue nunca, por así decirlo, impresionante, una tendencia que no es probable que cambie en un futuro inmediato.
Pero ahora que se avecina una lucha por el poder en su partido Fatah y cuando ha quedado demostrado lo inútiles que han sido sus dos décadas invirtiendo esfuerzos en el llamado “proceso de paz”, Abbas está haciendo lo que debería haber hecho hace mucho tiempo: internacionalizar la lucha palestina y salir de los confines de la influencia estadounidense y de la “diplomacia” de doble rasero.

Al considerar el sombrío legado de Abbas entre los palestinos, su papel de liderazgo en la ingeniería del proceso de paz, la represión de la discrepancia, su fracaso a la hora de conseguir la unidad entre su pueblo, su poco democrática forma de actuar y muchas cosas más, es dudoso que esté llevando a cabo esos esfuerzos de internacionalización teniendo en mente el bien supremo. No obstante, ¿qué efectos tendría el hecho de conseguir un mayor reconocimiento de un Estado palestino?

El paso del Vaticano

El 13 de mayo, el Vaticano reconoció oficialmente al Estado de Palestina. En realidad, el Vaticano había acogido ya con satisfacción las votaciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2012 a favor de reconocer a un Estado palestino. Además, había tratado desde siempre a Palestina como Estado.

Pero lo que hace del 13 de mayo una fecha verdaderamente importante es que el sutil reconocimiento se puso en práctica en forma de tratado, que en sí mismo no es algo demasiado importante. Es cierto que el actualizado reconocimiento es aún simbólico en cierto sentido, pero es también significativo porque valida aún más el nuevo enfoque del liderazgo palestino que trata de distanciarse del proceso de paz patrocinado por EEUU para internacionalizar más el conflicto.

Puede considerarse que el Vaticano tiene autoridad moral para muchos de los 1.200 millones de personas que se consideran católicos romanos. Su reconocimiento de Palestina es coherente con la actitud política de países considerados como los más firmes partidarios de Palestina por todo el mundo, la mayoría de ellos en Latinoamérica y en África.

Este último desarrollo puede interpretarse de más de una forma dentro del contexto del cambio global estratégico palestino de alejarse de la desproporcionada dependencia de la hegemonía política estadounidense sobre el discurso palestino. Pero no todo es positivo y el camino hacia el “Estado de Palestina”, que tiene aún que empezar a existir fuera del reino de lo simbólico, está pavimentado de peligros.

Razones para el optimismo

1. Los reconocimientos permiten que los palestinos se separen de la hegemonía estadounidense sobre el discurso del “conflicto palestino-israelí”.

Durante casi 25 años, el liderazgo palestino –primero la OLP y después la AP- cayeron bajo el hechizo de la influencia estadounidense, empezando por las negociaciones multilaterales lideradas por EEUU entre Israel y los países árabes en la Conferencia de Madrid de 1991. La firma del Acuerdo de Oslo en 1993 y el establecimiento de la AP al año siguiente le dieron a EEUU una influencia política primordial sobre el discurso político palestino. Mientras la AP acumulaba considerables riquezas y un grado de validación política como resultado de ese intercambio, los palestinos, en su conjunto, perdieron muchísimo.

2. Los reconocimientos palestinos degradan el “proceso de paz”, que ha sido en el mejor de los casos totalmente inútil, pero también destructivo en lo que se refiere a las aspiraciones nacionales palestinas.

Desde que en 1993 se lanzó el “proceso de paz” patrocinado por EEUU, los palestinos han ganado bien poco y perdido muchísimo más. Esa pérdida queda sobre todo reflejada en lo siguiente: expansión masiva de los ilegales asentamientos israelíes en los territorios ocupados, duplicando asimismo el número de colonos ilegales; fracaso del denominado proceso de paz a la hora de conseguir ninguno de los objetivos declarados, sobre todo la soberanía política palestina y un Estado independiente; y fragmentación de la causa nacional palestina entre facciones rivales.

El último clavo en el ataúd del “proceso de paz” se colocó cuando el secretario de estado estadounidense, John Kerry, no pudo cumplir su fecha límite de abril de 2014 para conseguir un “acuerdo-marco” entre la AP y el gobierno derechista de Benyamin Netanayahu.

El colapso del proceso fue en gran medida consecuencia de una enfermedad muy arraigada: las conversaciones, no importa cuán “positivas” y “alentadoras” fueran, no estaban nunca diseñadas para dar a los palestinos aquello que aspiraban a conseguir, un Estado propio. Netanyahu y su gobierno (podría decirse que el último es el “más agresivo” en la historia de Israel) dejaron muy claras sus intenciones repetidas veces.

Encontrar alternativas al inútil “proceso de paz”, devolviendo el conflicto a las instituciones internacionales y los gobiernos individuales es sin duda una estrategia mucho más inteligente que repetir el mismo error una y otra vez.

3. En vez de estar obligados a involucrarse en frívolas conversaciones a cambio de fondos, los reconocimientos de Palestina permiten que los palestinos recuperen la iniciativa.

En 2012, Abbas se dirigió a la Asamblea General de la ONU buscando el reconocimiento de Palestina. Una vez conseguido el nuevo estatuto, continuó presionando por la internacionalización del proyecto de la causa palestina, en ocasiones de forma vacilante.

Lo más importante de las maniobras de Abbas es que, con excepción de EEUU, Canadá y unas pocas islas diminutas, muchos países, incluidos los aliados occidentales de EEUU, parecieron receptivos a la iniciativa palestina. Algunos llegaron hasta a confirmar ese compromiso mediante votaciones parlamentarias a favor de un Estado palestino. La decisión del Vaticano de firmar un tratado con el “Estado de Palestina” no es sino un paso más en la misma dirección. Pero, en general, el movimiento para el reconocimiento del Estado palestino ha crecido en impulso hasta el punto de haber soslayado totalmente a EEUU y descartado su papel de autoimpuesto “mediador honesto” en un proceso de paz que nació ya muerto.

Por tanto, es algo bueno que la dispar influencia militar y política estadounidense dé paso a un mundo más pluralista y democrático. Pero no todo son buenas nuevas para los palestinos, porque esos reconocimientos tienen un coste.

Razones para la duda

1. Esos reconocimientos están condicionados a la llamada idea de la solución de los dos Estados, en sí misma un punto de partida inviable para la resolución del conflicto.

La solución de los dos Estados que puede introducir el umbral más básico de justicia no es posible considerando la imposibilidad de la geografía de la ocupación israelí, la enorme acumulación de ilegales asentamientos salpicando Cisjordania y Jerusalén, el derecho al retorno a sus hogares de los refugiados palestinos y las cuestiones relativas al derecho sobre el agua, etc. Esa “solución” es una reliquia de un período histórico del pasado, cuando Henry Kissinger lanzó su sutil diplomacia en la década de 1970. No tiene cabida en el mundo actual cuando las vidas de palestinos e israelíes se superponen de tantas formas que hacen imposible cortar por lo sano.

2. Los reconocimientos están validando al propio presidente palestino, que se mantiene al frente de un mandato caducado presidiendo un gobierno no electo.  

De hecho, fue Abbas, también conocido por Abu Mazen, quien cocinó fundamentalmente toda la historia de Oslo, iniciando las negociaciones secretas en Noruega mientras ignoraba cualquier intento de consenso palestino respecto a un proceso inherentemente torcido. Lleva al mando desde entonces, beneficiándose del desastre político que ha pergeñado. ¿Deberá dársele otra oportunidad a Abbas, ya con 80 años, para que cambie la estrategia palestina en una dirección totalmente diferente? ¿Deberían validarse esos esfuerzos? ¿O es hora de volver a pensar en una generación más joven de dirigentes palestinos capaces de impulsar el proyecto nacional palestino hacia un nuevo ámbito político?

3. Los reconocimientos son meramente simbólicos.  

Reconocer un país que no está completamente formado y que se halla bajo ocupación militar cambiará apenas de alguna forma la realidad sobre el terreno. La ocupación militar israelí, los asentamientos en expansión y los agotadores puestos de control siguen siendo la realidad diaria con la que deben lidiar los palestinos. Incluso si la estrategia de Abbas tuviera éxito, no hay pruebas de que al final vaya a tener algún peso real en términos de disuadir a Israel o reducir el sufrimiento de los palestinos.

Conclusión

Se podría argumentar que el reconocimiento de Palestina es algo mucho más importante que Abbas como individuo o el legado que pueda dejar. Esos reconocimientos demuestran que ha habido un cambio radical en el consenso internacional respecto a Palestina y que muchos países de los hemisferios norte y sur parecen finalmente estar de acuerdo en que ya es hora de liberar el destino de Palestina de la hegemonía estadounidense. A largo plazo, y teniendo en cuenta el creciente reequilibrio mundial de poderes, es un buen comienzo para los palestinos.

Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿Habrá un liderazgo palestino capaz y experimentado que sepa aprovechar este cambio global y utilizarlo en la mayor medida posible en beneficio del pueblo palestino?

Ramzy Baroud – ramzybaroud.net   – es doctor en Historia de los Pueblos por la Universidad de Exeter. Es editor-jefe de Middle East Eye, columnista de análisis internacional, consultor de los medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su último libro es “My Father Was a Freedom Fighter: Gaza’s Untold Story” (Pluto Press, Londres).  

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Fuentes: http://www.middleeasteye.net/columns/good-bad-and-uncertain-about-recognising-palestine-1667685913

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199633  

Lo que realmente sucedió en la guerra árabe-israelí de 1967

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Guerra de los Seis Días. Itzjak Rabin (izquierda) Moshe Dayan, Uzi Narkis (derecha) entrando en Jerusalén, junio de 1967

«A veces algunos líderes israelíes dicen la verdad»

Por Alan Hart.

Aún hoy en día, a 48 años, existen relativamente pocas personas que conocen toda la verdad sobre cómo Israel preparó el camino para la guerra de junio de 1967, con el objetivo de apoderarse de más tierra árabe. El evento decisivo que hizo que la guerra fuera inevitable sucedió el jueves 1º de junio, cuatro días antes de que Israel lanzara sus ataques. ¿Cuál fue?

Ese día hubo un golpe organizado y llevado a cabo por los generales israelíes más importantes y otros jefes de seguridad sin que hubiera ni un tiro. Estos le exigieron al primer ministro Levi Eshkol que formara un gobierno de unidad y nombrara ministro de Defensa al adalid tuerto de la guerra: el general Moshe Dayan. Hasta ese momento, Eshkol había sido primer ministro y ministro de Defensa y Dayan había estado en el ostracismo político durante dos años, dedicando su tiempo a la arqueología. En efecto, a Eshkol lo despojaron de su dominio sobre la máquina de guerra de Israel.

Guerra premeditada

El problema con Eshkol para el establishment militar y de la seguridad de Israel era que él no quería ir a la guerra porque conocía las afirmaciones de sus halcones: era pura propaganda decir que los árabes estaban por atacar (más información en seguida). Él también entendió y aceptó el consejo que le dio a su ministro de Relaciones Exteriores, Abba Eban, el presidente francés Charles de Gaulle. En una conversación con Eban en París, de Gaulle dijo que Israel no debía ir a la guerra porque, si lo hacía, crearía un nacionalismo palestino que no desaparecería nunca más. (En mi opinión, es el mejor consejo que alguien le ha dado a Israel.)

Y, todavía más importante, era el hecho de que Eshkol creía que Israel no debía apropiarse de más tierra árabe y debía prepararse para firmar la paz con base en las fronteras del Estado sionista así como estaban.

Y esa fue la razón principal por la cual los halcones, del ejército y la política, querían a Dayan como ministro de Defensa. Ellos sabían que Dayan llevaría Israel a una guerra para completar el asunto sin terminar de 1948: apoderarse de más tierra árabe, lo que incluía, especialmente, Cisjordania.

Otro aspecto importante de toda la verdad sobre cómo se preparó la guerra de junio de 1967 es que Israel le tendió una trampa al presidente Nasser de Egipto. Y la clave para entender esto es el hecho de que el 4 de noviembre de 1966 Egipto y Siria firmaron un acuerdo de defensa, con la esperanza por parte de Nasser de que esto le permitiría impedir la guerra.

El problema para Nasser de ahí en adelante era que si Israel atacaba Siria, él tendría que elegir entre ser visto como el que acudía en defensa de un Estado árabe bajo ataque o no hacer nada y perder la credibilidad como líder del (llamado) mundo árabe revolucionario.

La trampa

Fue después de firmar el acuerdo de defensa entre Egipto y Siria que Israel comenzó a tenderle la trampa a Nasser al provocar tiroteos en la frontera con Siria. Estas provocaciones tuvieron su clímax el 7 de abril de 1967 cuando, en el curso de una batalla de siete horas, los Mirage israelíes derribaron seis MIG 21 sirios. Dos de ellos fueron abatidos sobre Damasco y los restos cayeron en las afueras de la ciudad. Para los líderes sirios fue una humillación pública.

Después de esto, Israel hizo un esfuerzo extraordinario para que el mundo árabe y la Unión Soviética creyeran que Israel iba a invadir Siria cuando así lo decidiera. (Cuento toda la historia de este gran engaño en “America Takes Sides, War With Nasser Act II and the Creation of Greater Israel”, Capítulo 1 of “Conflict Without End?” – el subtítulo del Volumen Tres de mi libro Zionism: The Real Enemy of the Jews).

En realidad, el verdadero propósito de las provocaciones de Israel en el frente sirio y su propaganda de apoyo fue obligar a que Nasser hiciera un movimiento militar que los halcones de Israel pudieran presentar como prueba de que los árabes tenían la intención de atacar Israel y que su existencia estaba en peligro.

Cuando Nasser expulsó las fuerzas de paz de la ONU, puso dos divisiones en el Sinaí hasta el límite con Israel y cerró el estrecho de Tiran, Nasser ya había caído en la trampa de Israel. Pero lo hizo con los ojos abiertos. Él sabía que la administración de Johnson sabía que ni él ni ningún otro líder árabe tenía intención de atacar Israel y que las acciones y despliegues que había hecho eran para guardar las apariencias. Nasser también depositó su esperanza en la idea de que Estados Unidos haría que la creciente crisis fuera resuelta a través de la diplomacia. Pero los halcones de Israel nunca permitirían que eso ocurriese.

Volvamos al secuestro de Dayan de la política de defensa/guerra de Israel.

Maestro del engaño

Desde el momento en que asumió como ministro de Defensa, demostró que era el maestro (no, un maestro) del engaño.

El 2 de junio, el segundo día de Dayan como ministro de Defensa,de repente la playa y las calles de Tel Aviv (donde muchos corresponsales extranjeros tenían como base dos hoteles) se llenaron de soldados que volvían de la línea de frente. Nadaban, jugaban en la playa, paseaban y tomaban algo en las terrazas de los cafés de la calle Dizengoff. Esto era evidencia –hasta una prueba– de que, después de todo, Israel no iba a la guerra. Contra todas las expectativas, Dayan abandonó el ejército israelí. Ahora que tenía la gran responsabilidad de la seguridad de Israel, quería que vieran que le daba una oportunidad a la diplomacia. Las dos semanas de espera desde que Nasser cerrara el estrecho de Tirán terminaban con un anticlímax. Mensaje: no habría guerra. De algún modo el «paloma» Eshkol se había salido con la suya. O eso parecía.

La mayoría de los corresponsales extranjeros fueron engañados. Algunos pidieron la cuenta tras presentar sus historias de «no hay guerra», reservaron el primer vuelo disponible que dejara Israel. Llamaban otros campos de batalla.

Hubo dos motivos por los cuales creí que la retirada de muchos de los soldados israelíes de la línea de frente fue una brillante estrategia de engaño pergeñada por Dayan.

El primero fue el comentario que el propio Dayan me hizo. Debido a que yo tenía una fuente que tenía el más alto acceso al ejército y otros servicios de seguridad de Israel yo supe dos días antes de que aconteciera que Dayan le sería impuesto a Eshkol. El día anterior a su nombramiento, mi colega camarógrafo de ITN y yo esperamos a Dayan para hablar con él. Si le hubiera preguntado si la guerra estaba cerca, él me hubiera ignorado y se hubiera ido sin decirme nada. Entonces lo dejé en «¿Qué le parece que depara el futuro?”.

Él se detuvo, dio una amplia sonrisa e hizo un gesto con el dedo índice de la mano derecha que reafirmó sus palabras. La respuesta fue: «El desierto está llamando».

Me dije a mí mismo y después a mi equipo de ITN: «Eso quiere decir que la guerra está muy cerca».

Esa evaluación se confirmó en mi mente por lo que presencié cuando antes de la medianoche del sábado 3 de junio, di una vuelta por una de las principales zonas residenciales del centro de Tel Aviv. Lo que vi es lo siguiente.

Movilización silenciosa

Lejos de las luces de las calles tranquilas y vacías, había buses estacionados estratégicamente a oscuras. La única señal de vida era el brillo del cigarrillo de un conductor. Luego, en el momento justo y siguiendo el guion que Dayan había escrito, se abrieron las puertas de los departamentos. Los últimos besos y abrazos habían sido, obviamente, dados dentro. No hubo despedidas en las puertas. Solo una ráfaga de luz interior cuando una puerta se abría y volvía a cerrar. En silencio, de a uno o de a dos, como fantasmas, los soldados que habían venido el jueves estaban retornando a sus posiciones en el frente. A medida que se acercaban a sus buses asignados, los individuos o parejas se transformaban en grupos. No se decían ni una palabra. Mis «shaloms» no obtuvieron respuesta.

La tarde siguiente, el domingo 4 de junio, me senté a mi máquina de escribir en nuestra habitación en el último piso del Hotel Dan e compuse un texto para voz de 40 segundos para el boletín principal de la noche de ITN. Mi historia tenía que ser corta porque era solo el pensamiento de un periodista, una especulación, y el boletín del domingo a la noche duraba menos de ocho minutos incluyendo la apertura, los créditos y la cortina de cierre. Cuarenta segundos significaba que yo solo tenía 120 palabras –tres por segundo– para contar la historia. Mi introducción fue: Por algunos motivos que puedo informar, por otros que no, creo que la guerra va a empezar mañana. Alan Hart, ITN, Tel Aviv, en la víspera de la guerra.

No creía que la censura militar me dejaría decir «Israel irá a la guerra mañana a la mañana», pero como estaba en Israel, obviamente eso era lo que quería decir.

La oficina del censor estaba en un edificio cerca del Ministerio de Defensa. Al final de tarde de las dos últimas semanas, se convertía en un manicomio porque un montón de corresponsales se peleaban por obtener la autorización de sus copias para poder vencer las fechas límite alrededor del mundo. No tenía sentido perder la calma con los censores militares israelíes, aun pensando que sus decisiones eran disparatadas o estúpidas. Pero eso no impedía que muchos periodistas les gritaran. Esa tarde en especial no había periodistas –no hay guerra, no hay periodistas– y solo había en servicio un censor en vez de los habituales tres o cuatro.

Era un coronel. Estaba sentado atrás de un mostrador tipo oficina de correos revisando la copia en hebreo de los diarios israelíes del lunes. No le prestó atención ni a mi llegada ni al saludo. No levantó la vista. Se limitó a levantar la mano para agarrar mi copia. La leyó, selló, firmó y me la devolvió. Aprobada. Sin borrar nada. Yo estaba sorprendido y le dije: «¿Está seguro de que puedo emitir esto sin tener problemas con sus superiores?”.

Por primera vez el coronel levantó la vista. Había arrogancia en sus ojos y desprecio en su voz. «Usted tiene que saber que esto es una democracia, no censuramos opiniones. Su historia es su opinión. Es libre para expresarla. Solo censuramos los asuntos de naturaleza militar que pueden ser útiles para nuestros enemigos», dijo.

Poco después me senté en una pequeña cabina y entregué mi texto a través de un micrófono para que fuera grabado por ITN en Londres. El informe oral sería presentado con una foto mía y material de archivo. Una de las cosas buenas de ITN era que confiaban en los juicios de sus periodistas en el campo de acción. Pero tarde esa noche recibí el siguiente cable de Hans Verhoven, el editor de internacionales, al que le había gustado mucho mi apreciación. «Lamento no se haya usado tu buena historia especulativa. Stop. Descartado por las circunstancias. Stop.»

“Descartado” significaba que tenían la intención de ponerla al aire. Se habían preparado para respaldar mi apreciación, a pesar de que todos los otros periodistas y diplomáticos en las capitales más importantes del mundo decían «No hay guerra». Pero dos aviones de pasajeros habían chocado –uno en Inglaterra y otro en Francia. Desde ambos lugares hubo miles de informes dramáticos (imágenes conmovedoras en todos los sentidos de la palabra) del accidente y familiares desconsolados de las víctimas. Mi especulación no había tenido chance en el breve boletín de domingo a la noche.

A las 7:45 de la mañana siguiente, Israel fue a la guerra. El destino me había negado la primicia de la vida de un corresponsal de guerra.

Confesiones israelíes de posguerra

La justificación inmediata de Israel para sus acciones fue que había sido atacado por Egipto. Cuando rápidamente se hizo evidente para los que se interesaban en este asunto en las principales capitales del mundo que Israel estaba mintiendo, la historia cambió. Israel había sido obligado a realizar una acción preventiva porque los árabes iban a atacar. Eso, también, era pura propaganda .

Para terminar, daré más detalles sobre el titular de este artículo.

Si la declaración de que los árabes no tenían intención de atacar Israel y su existencia no estaba en peligro, los sionistas podrían haber descartado esto, calificado de conjetura antisemita. De hecho, la verdad ha sido admitida por algunos actores israelíes clave. Les presento un resumen de algunas confesiones israelíes de posguerra pertinentes.

En una entrevista publicada en Le Monde el 28 de febrero de 1968, el jefe de Estado israelí Rabin dijo:

No creo que Nasser quisiera la guerra. Las dos divisiones que mandó al Sinaí el 14 de mayo no habrían sido suficientes para desatar una ofensiva contra Israel. Él lo sabía y nosotros lo sabíamos.

El 14 de abril de 1971, un informe en el diario israelí Al-Hamishmar contenía la siguiente declaración de Mordechai Bentov, un miembro del gobierno nacional en época de guerra.

Cada detalle de la historia del peligro de exterminio fue inventado y exagerado para justificar la anexión del nuevo territorio árabe.

El 4 de abril de 1972, el diario israelí Maariv contenía la siguiente declaración del general Haim Bar-Lev, predecesor de Rabin como jefe de Estado.

No estábamos amenazados con un genocidio en la víspera de la Guerra de los Seis Días, y nunca pensamos en semejante posibilidad.

En el mismo diario israelí, el mismo día, el general Ezer Weizmann, jefe de operaciones durante la guerra y sobrino de Chaim Weizmann, fue citado diciendo lo siguiente.

Nunca hubo ningún peligro de aniquilamiento. Esta hipótesis jamás ha sido considerada en ninguna reunión seria.

En la primavera de 1972, el general Matetiyahu Peled, jefe del comando de logística durante la guerra y uno de los 12 miembros del Estado Mayor, se dirigió a un club literario político en Tel Aviv. Dijo:

La tesis de que el peligro de genocidio nos acechaba en junio de 1967, y debido a la que Israel luchaba por su existencia física, no fue otra cosa que un engaño que nació y fue alimentado después de la guerra.

Y, en un debate por radio, Peled dijo:

Israel nunca estuvo en verdadero peligro y no hubo ninguna prueba de que Egipto tuviera intención de atacar Israel. La inteligencia israelí sabía que Egipto no estaba preparado para la guerra.

En el mismo programa, el general Chaim Herzog (exdirector de inteligencia militar, futuro embajador israelí ante la ONU y presidente de su país) dijo:

«No había peligro de aniquilación. Ni el cuartel general israelí ni el Pentágono –como lo probaron las memorias del presidente Johnson– creían en este peligro».

El 3 de de junio de 1972 Peled fue todavía más explícito en un artículo que escribió para  Le Monde. Dijo:

Todas esas historias sobre el enorme peligro que enfrentábamos a causa del tamaño pequeño de nuestro territorio, argumento utilizado cuando terminó la guerra, nunca fueron consideradas en nuestros cálculos. Mientras procedíamos hacia la completa movilización de nuestras fuerzas, nadie en su sano juicio podía pensar que toda esta fuerza era necesaria para nuestra ‘defensa’ de la amenaza egipcia. Esta fuerza era para aplastar a los egipcios de una vez por todas en el nivel militar y a sus amos soviéticos en el nivel político. Fingir que las fuerzas egipcias concentradas en nuestras fronteras eran capaces de amenazar la existencia de Israel no solo era un insulto para la inteligencia de cualquier persona capaz de analizar este tipo de situación, sino que es básicamente un insulto al ejército israelí.

La elección de algunos generales de decir la verdad después del evento provocó una suerte de debate en Israel, pero tuvo vida corta. Si hubiera sido por algunos periodistas israelíes, los generales no habrían abierto la boca. Weizmann fue uno de los que quería hablar y se le acercaron con la sugerencia de «no ejercer el inalienable derecho a la libre expresión si esto ponía a la opinión mundial y a la diáspora judía en contra de Israel».

No es de sorprenderse que el debate en Israel se haya cerrado antes de que llevara a un examen de conciencia serio sobre la naturaleza del Estado y si este debería continuar viviendo en la mentira y bajo la espada. Pero es más que notable, creo, que casi medio siglo después de los eventos, la prensa occidental siga prefiriendo la mitología sionista a la realidad de lo que sucedió en 1967 y por qué. Cuando la mayoría de los periodistas y comentaristas hoy en día tienen que referirse a la Guerra de los Seis Días, todavía lo hacen según lo que los sionistas dijeron que pasó en vez de decir cómo fue realmente. Obviamente, todavía hay límites en relación de hasta dónde los grandes medios están dispuestos a llegar para desafiar la narrativa sionista de la historia, pero también puede existir el factor del periodismo ignorante y perezoso.

Para aquellos periodistas y políticos occidentales que todavía pueden tener dudas sobre quién planteó y comenzó la Guerra de los Seis Días, aquí tienen una cita de lo que el primer ministro Menachem Begin dijo en un momento espontáneo en público, en 1982.

En junio de 1967 teníamos opción. Las concentraciones del ejército egipcio en el Sinaí no probaban que Nasser realmente estaba por atacarnos. Tenemos que ser honestos con nosotros mismos. Nosotros decidimos atacar.

Otra forma de decirlo y que es totalmente verdadera es que lo que sucedió en junio de 1967 fue una guerra de agresión brutal por parte de Israel, no fue autodefensa.

Y el monstruoso Estado sionista todavía no ha sido llamado a responsabilizarse por ese crimen.


Fuente: http://www.redressonline.com/2015/06/what-really-happened-in-the-1967-arab-israeli-war/

Traducción: Tali Feld Gleiser.

Video: La Policía de Israel desaloja brutalmente a palestinos para demoler sus casas

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Ahmad

Foto: Ahmad Gharabli/AFP

Dos videos evidencian cómo la policía israelí agrede brutalmente a familias palestinas, incluso a personas de la tercera edad, para derribar sus casas en Jerusalén.

La ONG palestino-israelí Alternative Information Center (AIC) publicó videos que evidencian el brutal desalojo de familias palestinas de sus casas en los territorios ocupados por Israel. Los casos de demoliciones de viviendas palestinas construidas sin permisos oficiales en Jerusalén Este son comunes, ya que obtener dichos permisos es casi imposible para los palestinos, informa el portal The Electronic Intifada.

El primer video registró la llegada de la policía israelí la madrugada del martes pasado para realizar una demolición. En el video se puede ver cómo dos policías retiran de una casa palestina a un hombre mayor, lo agreden, le dan golpes en la cabeza y lo patean. Otro hombre que fue filmado está tumbado, al parecer herido.

Según el portal, los miembros de la familia se encerraron dentro de su casa y resultaron agredidos por policías que llegaron a aplicar gas pimienta contra ellos. Un miembro de la familia de 22 años de edad sufrió lesiones en la cabeza y pese a ello fue arrestado. Otros familiares, entre ellos algunos mayores, también resultaron lesionados.

Otro video captado el mismo martes graba el testimonio de una mujer que afirma que la planta alta de la casa de su hijo fue demolida, también en Jerusalén Este. Según ella, la casa era habitada por la familia de su hijo, incluyendo a 7 nietos suyos. La policía llegó a las 6 de la mañana y forzó a la familia a abandonar el lugar, según la agencia palestina Maan«No tienen adónde ir», reclama la mujer.

El año pasado Israel derribó 51 casas palestinas en Jerusalén, dejando a 167 personas, incluyendo 77 menores de edad, sin techo, informa el portal. En total, Israel destruyó deliberadamente 2.000 casas palestinas desde la ocupación de Jerusalén Este en 1967, según la ONG The Council for European Palestinian Relations (CEPR). Unas 20.000 órdenes de demolición están pendientes, afirma Electronic Intifada.

Fuente: RT.

A 48 años de la ocupación de Gaza y Cisjordania, un informe escalofriante sobre Gaza

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GazaPor Isabel Pérez.

«Nuestro informe de 2014 no es mejor que el de 2013 ni el de 2012. Es quizás más sangriento, más duro y con más destrucción«. Son las palabras de Raji Sourani, director del Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR, en sus siglas en inglés), en la presentación del último informe anual de esta organización, la más prestigiosa de los territorios palestinos ocupados en el área de los derechos humanos, con sede en la ciudad de Gaza.

En el informe, que consta de 280 páginas y está siendo traducido al inglés, se argumenta que la maniobra militar israelí ‘Margen Protector’sobre la Franja de Gaza fue «la operación más amplia, letal y destructiva de todos los ataques del Ejército israelí contra civiles palestinos y sus propiedades».

Según el PCHR, la operación ‘Margen Protector’ causó la muerte de 2.216 palestinos, el 70% de ellos civiles (1.543), y dejó 10.850 heridos, la mayoría también civiles. Además, 32.000 casas fueron destruidas, 8.377 de forma total, y hubo 520.000 desplazados internos.

El PCHR enfatiza el uso de la doctrina militar israelí Dahiyeh y la directiva Hanibal durante la operación. Ambas se caracterizan por el uso intenso de fuego sobre población civil. La primera fue desarrollada por primera vez en 2006 contra el barrio beirutí de Dahiyeh, en Líbano. Su responsable fue Gadi Eizenkot, que en febrero de este año sustituyó a Benny Gantz como Jefe del Estado Mayor General del Ejército israelí. El objetivo: castigar a la población que apoya a las milicias bombardeando sus casas. La directiva Hanibal se aplica para evitar que un soldado sea capturado vivo por las milicias.

«Los israelíes atacaron de manera premeditada no solo instalaciones de UNRWA, también hospitales, añade Riadh Azza’nun, jefe del Consejo de Administración del PCHR y ex ministro de Salud de la Autoridad Palestina. «El ritmo de asentamientos, confiscación de tierra palestina, judaización de Jerusalén, el muro de Separación, las agresiones de colonos o el bloqueo injusto se intensifican. Se está frenando de manera deliberada la reconstrucción de Gaza. Todo esto, junto a actos de la Autoridad Palestina y del gobierno de la Franja de Gaza, está reflejado en el informe», explica.

Violaciones palestinas de los derechos humanos

El pasado año, 99 palestinos fueron asesinados, 84 en la Franja de Gaza y 15 en Cisjordania. El informe señala el mal uso de armas como causante de muertes de niños y mujeres palestinas. También pone de relevancia el asesinato de al menos tres mujeres por crímenes de honor y un aumento de la inseguridad, sobre todo en la Franja de Gaza, donde han tenido lugar incidentes de explosiones y asesinatos fuera del marco de la ley.

Las detenciones políticas de palestinos, perpetradas por los servicios de seguridad de ambos gobiernos, Fatah en Cisjordania y Hamas en la Franja de Gaza, han provocado cuatro muertos en Gaza y dos en Cisjordania en diferentes centros de detención.

«Hace un año que las cosas están como antes o quizás peor. No hay libertad de expresión, ni de reunión pacífica. Hay castigos con pena de muerte. Todo esto repercute en los derechos políticos y sociales de los palestinos. Esto se está volviendo inaguantable», afirma Sourani, estableciendo el anuncio del Gobierno de unidad nacional palestino del 2 de junio de 2014 como punto de partida.

Ni la FIFA ni la AP; tampoco Goldstone, sino la CPI

Raji Sourani es ex prisionero político palestino y abogado. En 2013 recibió el Premio Nobel de la Paz Alternativo, el Right Livelihood, y se ha convertido en una importante figura en la carrera contra Israelhacia la Corte Penal Internacional (CPI), de la que Palestina es miembro de pleno derecho desde el 1 de abril de 2015.

«Espero que nadie relacione la FIFA y el Informe Goldstone con el tema de la CPI, dice Sourani, recordando la retirada, en el último momento, de la propuesta palestina de suspender a Israel de la FIFA. «Las organizaciones de derechos humanos no somos funcionarios de la Autoridad Palestina, somos organizaciones independientes. Nosotros vamos por otro camino diferente. Tenemos nuestros archivos y nadie afectará nuestra determinación», matiza.

El PCHR, junto a las organizaciones de derechos humanos palestinas Al-Haq, Al-Mezan y Addameer, ha documentado numerosas violaciones israelíes que presentarán ante la CPI. Durante los últimos tres meses, Sourani ha estado fuera de la Franja manteniendo largas reuniones con el Fiscal General de la CPI, con el Jefe del Comité de Investigación Preliminar y con expertos. Así ha constatado la clara voluntad de la CPI para acceder y tratar el archivo.

«Desde la CPI dicen que defenderán su independencia. Ahora todo depende de nosotros mismos, de las víctimas, de los abogados y las organizaciones de derechos humanos palestinas que hemos asumido dicha tarea», continúa Sourani, que tiene claro que el asesinato de civiles palestinos sigue ocurriendo porque «dejamos al criminal sin castigo, con un complot de silencio e inmunidad política, legal y diplomática». Sourani apunta que entre las organizaciones hay un «optimismo estratégico» y que la próxima fecha señalada será el 21 de julio.

«Nuestra primera experiencia llegará el 21 julio, cuando el Comité de Investigación Internacional presente un informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El Comité no ha podido acceder a los territorios ocupados y nosotros le hemos provisto de todos los datos para construir su decisión. Esperemos que sea el punto de lanzamiento hacia la CPI y se traslade el archivo directamente a la CPI para comenzar las interrogaciones a sospechosos de haber cometido crímenes de guerra», explica.

@itxaP

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2015/06/03/556f107a22601d905b8b45a6.html