Claves para un Estado laico en Palestina: El Cambio Psíquico – Los Miserables

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Hace mucho que venimos señalando la necesidad de realizar análisis psiquiátricos y psicológicos de la ideología sionista y todo lo que ella implica. La profesional chilena Nelly Marzouka es una de las pioneras en este tipo de estudio.

LosOtrosJudíos.com


les misérables

«El fracaso para alcanzar la madurez y la integración de la personalidad en su conjunto es un problema moral»

Erich Fromm.

Conceptos centrales de la Teoría Experiencial

El origen y los aspectos centrales de la Psicoterapia de Carl Rogers, Experiencial o Centrada en el Cliente, se ubican dentro del Existencialismo. Esta Filosofía reacciona contra las pautas sociales de la masificación en donde no existe individualidad (SXIX) y hacia las religiones de todo tipo que ubican el sentido de la vida terrenal en la vida eterna. El Existencialismo sostiene que la vida está en el aquí y ahora, por tanto, debemos vivirla de manera auténtica e intensa aquí.

Rogers plantea las condiciones necesarias y suficientes del proceso terapéutico, donde se destaca la empatía, este es un elemento fundamental para establecer relaciones humanas positivas, ya que es la capacidad de ubicarse en el otro y ver el mundo en el «como sí» fuera el otro. La otra condición necesaria es la congruencia que tiene tres niveles: expresión, percepción y datos orgánicos, y se refiere a la capacidad entre expresar, actuar y sentir en concordancia. Las otras condiciones necesarias y suficientes son la confianza, el respeto y la aceptación del otro.

Rogers hace el primer planteamiento de su Teoría: Todo ser vivo es capaz de dirigirse, comprenderse y actualizar sus potencialidades en presencia de ciertas condiciones que se refieren a una relación interpersonal positiva, en una relación cara a cara (a diferencia del psicoanálisis).

Rogers dice que el individuo llega a distorsionar una experiencia por las relaciones interpersonales con las cuales se desarrolla, entonces lo que el individuo hace es defenderse contra la supuesta amenaza. El individuo mantiene su estructura y no existe cambio de personalidad. Esto es lo que ha sucedido con la artificial sociedad israelí, se les ha «lavado el cerebro» e inculcado Falacias en relación a sus supuestos derechos sobre Palestina.

Los Miserables:

Existen dos elementos para que una persona cambie:

El cambio personal se daría en la toma de responsabilidad de sentimientos.

El cambio de personalidad se da en una relación interpersonal.

En el clásico de Víctor Hugo, «Los Miserables», es factible visualizar el cómo tiene lugar este proceso de «experiencing», «insight» «o el darse cuenta». El pilar del proceso de reconciliación es el cambio psíquico de un estado mental primitivo a un estado mental maduro. En «Los Miserables», novela crítica acerca del sufrimiento, la pobreza y la ignorancia humana, es una súplica hacia el tratamiento humano basado en la igualdad de todos los ciudadanos (1862), posee un claro propósito político y artístico, ya que su autor además de novelista, es un activista político, aquí hay una ilustración de cómo se da la transformación en el individuo y sociedad.

La reconciliación, es la consecuencia de un proceso de elaboración del conflicto vivido, en el cual se ha producido daño, destrucción y muerte, este conflicto requiere de un duelo reparatorio, posterior a éste emerge como consecuencia la reconciliación.

Jean Valjean experiencia un cambio psíquico con dolor y culpa al darse cuenta del daño que había hecho (revisión de escenas del robo en casa del obispo que lo acoge y contiene) Jean Valjean, logra cuestionar todo su pasado, es capaz de iniciar un camino de reparación, es así como de ex convicto (por haber robado un trozo de pan), se convierte en un respetado alcalde, es capaz de reemplazar el daño pasado por la entrega al próximo, gracias al cambio psíquico maduro que lo condujo a un mayor grado de libertad. En cambio, en el inspector Javert, carcelero de Jean Valjean no fue posible este cambio psíquico, la contención y el amor que le devuelve Jean Valjean no logran que Javert inicie un verdadero camino reparatorio, una auténtica confesión del delito, Javert es psíquicamente incapaz, él opta por el camino de la autodestrucción. Su estado mental paranoide, rígido y fanático le impide este cambio necesario para la elaboración del duelo y posreconciliación. Javert al darse cuenta del daño que ha hecho, no puede perdonarse ni tolerar el dolor de esa culpa, si bien, es incapaz de arrestar a Jean Valjean, opta por el suicidio.

Palestina:

La fabricación colonial de una artificial sociedad israelí, perteneciente a diferentes países y reemplazante del pueblo palestino originario, (este último reducido a sobrevivir en guettos en menos del 22% de toda Palestina, y el resto del pueblo palestino nativo, junto a sus descendientes, vive ahora disperso en países ajenos), esta artificial sociedad israelí, se encuentra entrampada en un estado mental paranoídeo. En este estado mental predominan los mecanismos de defensa tales como, la persecución, el odio, la envidia, la destrucción y el temor. La realidad es percibida como atacante. No existe culpa y la destrucción se debe a que los demás lo dañan, y por ende hay que defenderse. Carece de todo concepto de justicia, y su criterio frente al «otro», es domina el más fuerte, sin ninguna consideración hacia la situación de éste «otro», si no mas bien orientado al deseo de actuar contra el que percibe como su enemigo, hasta aniquilarlo.

En este estado mental, es imposible la reconciliación, porque no existe vínculo, al «otro», siempre hay que destruirlo, negándole su existencia e identidad.

Los estados mentales de los grupos grandes, se caracterizan por una tendencia mucho mayor a un funcionamiento primitivo. Se caracterizan por un moralismo fanático, sadismo y violencia, control paranoídeo-persecutorio y búsqueda de líderes con características de personalidad paranoídeas.(Kernberg, 1998).

Estos grupos, son incapaces de funcionamiento en estados mentales maduros, de tener capacidad reparadora. Las modificaciones sociales no se pueden producir a escala macro-grupal, sino por los cambios individuales de las personas, familias y grupos pequeños.

Existen pocos miembros de la nueva sociedad israelí en etapa neurótica, ya que si bien, existen algunos atisbos de «reparación» en grupos pacifistas israelíes, en su «aparente deseo» de devolver un 20% de la usurpación de la Palestina Histórica, podemos decir, que corresponde a una reparación parcial, en la cual no existe un cambio psíquico en el agresor sionista-israelí, un cambio que implique reconocer la culpa, el arrepentimiento y la reparación. Aquí se pudo salir del estado mental persecutorio, para tomar contacto con el horror de haber dañado y matado, pero no puede, creer que puede ser capaz de arreglar aquello que hizo, cree que el arreglo sólo puede ser parcial, reconoce la necesidad del otro para vivir y se realiza el vínculo, pero privándolo de libertad, no cree en la reconciliación, es mas bien un acuerdo de convivencia, no se logra hacer experiencia, no estará libre de repetir actos destructivos, de los cuales se ha culpado, pero que fue incapaz de reparar. Sin embargo, es imperativo retomar por lo menos estos «aparentes» aspectos positivos, pertenecientes a estos pequeños grupos de la nueva sociedad israelí emigrante a Palestina, y avanzar conjuntamente a un estado mental plenamente maduro («aparentes», debido a que frente a la ausencia de frutos concretos de su «presión» subsiste la duda, de si es una máscara mas, para que sus lideres, aprovechen de manifestar que el ente sionista de «Israel» es un «estado democrático»).

En la etapa mental madura, el agresor se encuentra agobiado por sentimientos de pena y tristeza, encontrándose auténticamente arrepentido por el daño que ha hecho. A la vez, ha delimitado su responsabilidad y la de los demás, lo que contribuye a disminuir su propia persecución y culpa. Luego de pasar por todo esto, está abocado a la tarea de reparar en su mundo interno a aquella persona muerta a causa de su acción. Acepta la justicia, ya que ella también lo ayuda a la discriminación de las culpas compartidas, a la reparación en el muerto y en los familiares que necesitan un procedimiento justo. Producto de su auténtico arrepentimiento, contribuye a la aclaración de los hechos, permitiendo al grupo social hacer experiencia para que nunca se repitan los actos que destruyeron a algunos de sus miembros. Desde esta actitud de reparación surge una disposición para ayudar al agredido, al familiar de las víctimas. El victimario reconoce que la realización de la propia existencia sólo se lleva a cabo en la medida en que no niegue ni destruya el vínculo con el otro. Así como para el agredido la reparación se completa en la medida en que el agresor lleva a cabo un cambio psíquico que le garantiza que nunca más volverá a ocurrir la agresión, el agresor completa su reparación en la medida en que siente que puede garantizar al agredido y a quienes lo representan, que aquello no volverá a repetirse. Solo, desde esta actitud se hace posible la reconciliación, como el volver a unirse después de una experiencia de odio, pero en la cual terminó sobreponiéndose el amor, experiencia que concluye con un fortalecimiento de los lazos afectivos. El camino y dificultades, así como el tiempo que tome la reconciliación, dependerá de la etapa de madurez del agresor y también de la respuesta del agredido, en llegar a creer en el arrepentimiento del agresor, y que las agresiones no volverán a repetirse.» Tal como en la Alemania nazi, donde las reparaciones morales y económicas subsisten hasta el día de hoy. Distante es la actitud de la artificial sociedad sionista-israelí, donde no solo no existe arrepentimiento ni culpa, y por lo tanto, no existe le necesidad de reparar. Por el contrario subsisten las justificaciones irracionales, de la Violencia y Terrorismo de la Ocupación sionista-israelí, sobre Palestina Histórica, por ende del Holocausto lento, prolongado del pueblo palestino y con un agravante: el de la Negación del Holocausto del Pueblo Palestino originario de las tierras usurpadas por el Sionismo israelí desde 1948.

Esta es la tarea central con el fin de que con recursos mentales de mayor calidad, se puedan ubicar líderes que permitan traducir por un lado, la realidad del despojo y Holocausto del pueblo palestino en la Historia Oficial, y no la negación de este, por grupos sionistas-nazis, (al igual que la negación del Holocausto de la II Guerra Mundial). Por otro, la restitución del Estado Laico en Palestina, la recuperación de la memoria colectiva del pueblo palestino y la memoria colectiva de la comunidad religiosa judía, manipulada por la ideología sionista, con el objeto de volver a convivir, las tres comunidades religiosas, cristiana, judía y musulmana, al igual que antes de la creación del artificial ente «Israel», de 1948, gendarme de los intereses imperialistas, sobre cimientos de verdad histórica y justicia, y consecuentemente solo, y recién allí, podrá existir la tan anhelada paz y armonía en Medio Oriente.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=39084

¡Cuidado! Una lata de gaseosa puede ser usada como arma

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Por Tahera Ahmad.

Estoy sentada en un vuelo de United Airlines a 30.000 pies de altura. Se me caen las lágrimas por la humillación. La azafata me preguntó qué quería tomar y pedí una lata de coca diet. Me trajo una lata abierta, entonces le pedí una lata sin abrir por razones de higiene. Me dijo que nadie había consumido del líquido, pero aun así le pedí otra lata. Ella me respondió: «Bueno, no puedo darle una lata sin abrir, así que no hay coca diet para usted». Al pasajero al lado le trajo una lata de cerveza SIN ABRIR. Entonces le pregunté a la azafata por qué se había negado a darme una coca diet SIN ABRIR. Me dijo: «No tenemos autorización para darles latas sin abrir a las personas porque pueden usarla como ARMA en el avión». Le contesté que era obvio que me estaba discriminando porque al pasajero al lado le había dado una lata de cerveza cerrada.

Miró la lata del hombre, la agarró rápidamente, la abrió y dijo: «Es para que Ud. no la use como arma».

En estado de shock por su comportamiento, le pregunté a la gente a mi alrededor si habían visto la discriminación y el comportamiento repugnante. El pasajero del otro lado del pasillo me gritó: «¡Musulmana, cierra el hocico!». Le dije: ¡¿Qué?! Entonces, se estiró hacia mí, me miró fijo y me dijo: «Sabes que ibas a usarla como ARMA, así que cierra el hocico». Sentí el odio en su voz y en los ojos llenos de rabia.

No puedo evitar llorar en este avión porque pensé que la gente me iba a defender y diría algo. Algunas personas solo sacudieron la cabeza consternadas.

Nota: Según otro posteo de Tahera, el vuelo en que viajó fue el 3504.

Tahera Ahmad

5 años del asalto al Mavi Marmara y el asesinato de 9 activistas

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La madrugada del 31 de mayo de 2010, comandos israelíes asaltan la Flota de la Libertad causando 9 muertos. Entre las personas asesinadas se encuentra Cevdet Kiliçlar, periodista turco. La masacre del Mavi Marmara es condenada por el mundo, pero hay un factor que no se ha destacado suficientemente: el ataque a la prensa. 40 medios internacionales fueron censurados, secuestrados, maltratados, encarcelados y robados.

Israel trató de cortar las comunicaciones y de silenciar su actuación, sin embargo la existencia de los nuevos medios globales permitió que el mundo supiera qué estaba pasando. La propaganda israelí trató de imponer su narrativa y fracasó debido al uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales como los Blog, Facebook o Twitter.

David Segarra

Nota: Un décimo activista murió en 2014 tras cuatro años en coma.

«Si mis hijos hubieran sido israelíes, ¿qué habría hecho el mundo?»

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Om ali

  • Ahmed (11 años) y Walla (15 años) fueron bombardeados durante un cese el fuego mientras volvían al refugio, denuncia su familia
  • Tras el bombardeo, Ahmed desapareció y fue localizado posteriormente en un depósito de cadáveres
  • El caso se ha presentado en la Corte Penal Internacional

Gaza, 01/09/2014

Por Isabel Pérez.

Finaliza otra guerra y de nuevo una madre, Om Ali, llora la pérdida de sus hijos. Perdió un hijo durante la segunda Intifada y otro durante la primera guerra en Gaza en 2008. En esta tercera guerra ha perdido a dos, Ahmed de 11 años y Walla de 15. La historia de la muerte de Ahmed guarda un agónico y largo desenlace.

«Estábamos refugiados en una escuela y un día nos dijeron que de nuevo había un cese el fuego, así que mis hijos Ahmed y Walla me preguntaron si podían ir a casa a coger ropa. Yo les dije que no, que no fueran porque el cese el fuego no parecía muy seguro», explica Om Ali.

El decimonoveno día de la guerra se anunciaba el segundo alto el fuego que entraba en vigor a partir de las 8 de la mañana. Muchas personas aprovecharon para ir a buscar a sus casas evacuadas o destrozadas algo más de ropa, mantas o utensilios para cocinar. Ahmed y su hermana Walla, al ver que la gente salía de sus refugios, desobedecieron a su madre. Salieron del colegio de la UNRWA donde se refugiaban desde el primer día de la operación terrestre, al este de la ciudad de Deir al-Balah, y marcharon por el Valle de Salqa hasta su casa.

«Al pasar las horas y ver que mis hijos no estaban en la escuela, envié a mi hijo mayor Mahmud a buscarlos –dice la madre–. Pero cuando se dirigía hacia ahí se oyó una explosión y los vecinos le dijeron que el Ejército israelí había bombardeado la zona».

«Yo llegué corriendo pensando lo peor –relata Mahmud–. Cuando llegué a un kilómetro de casa vi cómo la gente huía de nuevo hacia el oeste de la línea verde y vi a mi hermana Walla hecha pedazos. No vi a mi hermano Ahmed por ninguna parte. Varias personas me dijeron que habían visto cómo después del ataque los soldados lo habían metido en un tanque».

Una penosa búsqueda

La familia al-Qayed se ve obligada a pasar cada día por el lugar donde los menores fueron asesinados. El padre sigue recogiendo trozos de ropa, pelo, cuero cabelludo y otros restos del cuerpo de su hija que salieron despedidos y quedaron colgados por los árboles. En los postes metálicos de las primitivas vallas se seca, bajo el sol abrasador, la sangre de sus hijos.

«Un día después del asesinato encontramos el brazo de Walla aquí. Mira, aquí está su sangre y estos restos pequeños son su carne». Cuenta el padre mientras los mete en una bolsa de plástico, negando con la cabeza algo que nunca podría haber imaginado que sucediera.

El padre de Walla' y Ahmed recoge los restos de su hija Walla' de camino a su casa/ Foto: Isabel Pérez.

El padre de Walla’ y Ahmed recoge los restos de su hija Walla’ de camino a su casa/ Foto: Isabel Pérez.

Durante los días de alto el fuego, las tropas israelíes se retiraban del terreno de la Franja aunque no de forma completa. Las condiciones eran claras: no disparar contra la población civil. Sin embargo, los israelíes dejaron claro que ellos abrirían fuego si estimaban que la situación así lo merecía.

«Mis hijos solo estaban trayendo ropa de casa – denuncia la madre–. Habían llegado a casa, cogido ropa y ya volvían a la escuela donde estábamos. Y entonces, por el camino, un drone israelí les bombardeó. Los soldados vieron a los niños perfectamente, estaban en los tanques, escondidos entre los árboles y la maleza. Los habían visto y sabían que eran niños. A pesar de eso los bombardearon con un dron. Walla quedó hecha pedazos y Ahmed herido, según nos dijeron varios testigos».

Mahmud volvió a la escuela con la noticia del secuestro de Ahmed. Rápidamente, los padres se pusieron en contacto con las autoridades de Gaza, organizaciones de Derechos Humanos y con la Cruz Roja Internacional.

«La gente de la Cruz Roja nos dijo que los israelíes les habían informado de que Ahmed estaba fuera de la Franja de Gaza, en el hospital Ofer, pero no hay ningún hospital que se llame así – explica Om Ali–. Después me llamaron y me dijeron que no estaba en Ofer sino en Beersheva, en Israel».

Trece días después, la Cruz Roja informó a la madre de que en breve hablaría con su hijo por teléfono. «Esperé tres horas. Me dieron esperanzas de que mi hijo Ahmed iba a hablar conmigo, de que estaba vivo. Al final, la Cruz Roja me llamó desde Jerusalén transmitiéndome el mensaje de la ocupación israelí: Ahmed ha sido entregado al hospital Shifa en la ciudad de Gaza».

Los padres de Ahmed fueron lo antes posible al hospital Shifa. Los médicos les llevaron, efectivamente, hasta donde estaba Ahmed.

«Encontramos a mi hijo en el depósito de cadáveres. Muerto. Tenía heridas en su cabeza y su costado». Dice Om Ali con lágrimas en los ojos, pero sin perder la compostura. «Los niños no tienen la culpa de lo que nos está sucediendo. ¿Dónde está todo el mundo que habla sobre los derechos de los niños? ¿Dónde están los Estados Unidos que hablan en Ginebra sobre los derechos de los niños? Si mis hijos hubieran sido israelíes, ¿qué habría hecho el mundo? Cuando un solo niño israelí es herido, no quiero decir disparado, ¿el mundo permanece callado?».

Búsqueda de justicia

El ministro de Justicia del Gobierno de Unidad Nacional palestino y el fiscal general de Gaza han presentado oficialmente el caso de Ahmed a la Corte Penal Internacional a través del abogado francés Gilles Dévers, conocido por haber presentado una demanda junto a un grupo de abogados contra los crímenes de guerra cometidos por Israel en la franja de Gaza durante la guerra de 2008/9.

«No es la primera vez que documentamos crímenes israelíes –detalla Ismaíl Yaber, fiscal general de Gaza-. Lo hicimos ya durante la guerra de 2008/9. Esta vez lo destacado es presentar un caso frente a la Corte Penal Internacional. Gilles Dévers está actualmente haciendo los trámites necesarios. Abrir este caso no depende de la firma del Estatuto de Roma, ahora mismo en proceso. Esto es otro tema. Nosotros estamos presentando este caso a través de otra vía jurídica, como individuales, y el caso está avanzando».

Diversos grupos de Derechos Humanos trabajan ahora sin descanso sobre el terreno para documentar y registrar casos que, como el de Ahmed, supongan una clara violación de las leyes y los convenios internacionales. Durante los cincuenta días que duró esta guerra, más de 560 menores palestinos murieron en bombardeos israelíes y más de 3.000 resultaron heridos.

«Yo quiero decir algo a todos los pueblos del mundo y a Netanyahu –declara Om Ali–. Nuestros niños sufren durante el bloqueo, durante las guerras… Si matan cada día a niños, cada día nacerán mil. Tenemos que vencer y venceremos a pesar de todo, con nuestra determinación, nuestra fuerza y la ayuda de Dios».

Según estadísticas del Ministerio de Sanidad de Gaza esta tercera ofensiva militar israelí contra la Franja ha acabado con la vida de al menos 2.144 palestinos. A pesar de la guerra, las mujeres palestinas han logrado dar a luz a alrededor de 4.000 niños.

Fuente: ElDiario.es

La segregación en Israel no comienza ni termina en los autobuses

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Avatar de María LandiPalestina en el corazón

«Bajo este régimen singular, no solo existen líneas de autobuses segregadas sino también ciudades y pueblos segregados, incluso sistemas legales segregados. En la misma pequeña parcela de tierra gobernada por un único régimen, unos tienen libertad de movimientos y otros no. Unos tiene libertad para expresarse políticamente y derecho a protestar; los otros no. Una población tiene derecho a asociarse sindicalmente; la otra no. Unos tienen derecho a vivir con su cónyuge y su familia; otros no. Unos tienen derecho a andar por algunas calles; otros no. Unos viven bajo el temor de perder su casa si un familiar comete un crimen atroz; otros no. Unos reciben apoyo del gobierno para crear nuevas comunidades; otros se enfrentan a las demoliciones y las expulsiones. Unos tienen impunidad casi absoluta para cometer crímenes de odio contra los otros; estos otros no.»

La segregación en Israel no comienza ni termina en los autobuses

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Si Londres fuera Palestina…

Vídeo

¿Cómo se sentiría la gente si fuese controlada por los militares, teniendo que pasar por los puestos de control específicos para ir a la escuela, ir a trabajar, visitar a sus amigos o ir al hospital?

Este video llamado «No Way through» (Sin paso posible) nos muestra la impactante realidad de la vida de los palestinos en Gaza y Cisjordania.

www.annurtv.com

Colonialismo israelí, puro y duro

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ee79311f-e33e-462e-90d3-b21acc9dfbecPor Amira Hass.

Hay una línea recta que conecta la aldea palestina de Susia, en el sur de Cisjordania, y Atir/Um al Hiran, una comunidad beduina del Neguev. Esto fue subrayado la semana pasada por los jueces de la Corte Suprema. Se trata de dos comunidades de palestinos que el estado judío expulsó de sus casas y tierras hace décadas, y cuyas familias han vivido, desde entonces, en pueblos “no reconocidos” en condiciones vergonzosas, forzados a ello por el gobierno israelí. Una comunidad se instaló en sus tierras agrícolas y la otra en un área a la que el gobierno les trasladó durante los primeros años del Estado de Israel, cuando los ciudadanos árabes vivían bajo un régimen militar de excepción.

Las dos comunidades carecen, por decisión del gobierno de Israel, de poderes para planificar su desarrollo. En su lugar, Israel les exige que se hacinen dentro de los límites del asentamiento que les ha asignado, de forma que los judíos puedan prosperar en sus nuevas y siempre en expansión urbanizaciones de ensueño.

Los jueces han permitido que el estado derribe estas dos comunidades palestinas, a unos 25 kilómetros de distancia una de la otra, pero separadas por la frontera impuesta por Israel en 1967, la denominada Línea Verde. El 4 de mayo, el juez Noam Sohlberg permitió que el estado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y la Administración Civil de las FDI destruyeran las tiendas de campaña, las chabolas de hojalata y los establos para el ganado de Susia como mejor les pareciera. La comunidad recurrió la decisión de la Administración Civil y se opuso al plan maestro que había preparado. ¿Qué puede ser más razonable que detener las demoliciones de casas mientras el asunto está todavía en los tribunales? Pero el juez Sohlberg rechazó la solicitud de suspensión cautelar de las órdenes de demolición, solicitud que fue presentada por los abogados de la organización Rabinos por los Derechos Humanos.

La Administración Civil ha exigido que los residentes de Susia sean reubicados cerca de la ciudad cisjordana de Yata, supuestamente por su propio bien. Yata se encuentra en el Área A, un enclave para el control de la Autoridad Palestina. En otras palabras, la Administración Civil pretende apiñar a los residentes de Susia en uno de los bantustanes de Cisjordania, como está haciendo, y tiene la intención de seguir haciéndolo, con los beduinos y otros palestinos que viven en el Área C, bajo el control total de Israel.

¿De buena fe?

Junto a las casuchas de hojalata de la actual Susia palestina (después de que el ejército expulsara a los residentes de su antiguo pueblo en 1986 y lo convirtiera en un sitio arqueológico donde los judíos pueden realizar sus celebraciones), la Susia judía desarrolla su placentera vida entre el verdor y la abundancia de la vegetación. Después de todo, tiene que crecer y no quiere ver a los árabes en sus casuchas, comprando agua a precios exorbitantes en camiones cisterna.

¿Puede, entonces, un juez que permite que se lleven a cabo trabajos de demolición como una medida provisional considerar de buena fe una petición contra la expulsión final de los residentes? ¿Y es relevante que Sohlberg viva en un asentamiento judío de Cisjordania?

No es ni más ni menos relevante que el hecho de que los otros jueces de la Corte Suprema y sus familias, y todos los judíos israelíes (incluyéndome yo misma), tengamos derecho a desplazarnos en cualquier momento a un asentamiento judío de Cisjordania y vivamos en el lado israelí de la Línea Verde, en barrios bien cuidados solo para judíos y, en algunos casos, en tierras de las que los palestinos fueron expulsados hace 65 años o incluso ayer mismo.

El 5 de mayo, otros dos jueces de la Corte Suprema, Eliakim Rubinstein y Nil Hendel, permitieron que las autoridades demolieran el pueblo “no reconocido” de Atir/Um al Hiran. Con la oposición de la juez Daphne Barak-Erez, desestimaron la petición presentada por Adalah, el Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, que impugnó la decisión del gobierno de expulsar a los residentes, por segunda vez, del lugar al que fueron desplazados en los años 50. Id a Hura, les dice el gobierno, y los jueces estarán de acuerdo. Pero esta comunidad beduina, como otras muchas, ya fue designada para amontonar beduinos tras su primera expulsión de sus tierras. Después de todo, ¿cómo podemos establecer granjas para judíos, siempre en expansión, y construir comunidades pioneras como Hiran si reconociéramos a los beduinos como ciudadanos con plenos derechos, historia y cultura?

Los honorables jueces se congraciaron con Habayit Hayehudi incluso antes de que este partido fuera seleccionado como el zorro que guarda el gallinero, mediante la designación de Uri Ariel como ministro de agricultura (que es el encargado de los asuntos de los beduinos) y de Eli Ben Dahan como viceministro de defensa y responsable de la administración civil (que es la encargada de expulsar a los palestinos y de proteger los asentamientos judíos de Cisjordania). No se preocupen, chicos de Hogar Judío, nosotros apoyamos el derecho de los judíos a disponer de los palestinos del Área C y del Neguev, dicen los jueces. Nosotros, como vosotros, estamos a favor de amontonar a los árabes en bantustanes.

Incluso antes de que los jueces de la Corte Suprema supieran que Ayelet Shaked (de Hogar Judío) iba a ser la nueva ministra de Justicia, incluso antes de que supieran que su mentor Naftali Bennett, líder de su partido, fuera el nuevo ministro de Educación, ya nos estaban diciendo en voz alta que la reputación de los jueces no era lo que la gente temía, que la derecha les ha retratado injustamente como unos monstruos que buscan igualdad y justicia. Los jueces habían demostrado que su imagen como defensores de los derechos humanos, sobre todo cuando esos humanos eran palestinos o gente de izquierda, era totalmente distorsionada.

Apenas unas semanas antes, el 15 de abril, apoyaron con entusiasmo la Ley de Boicot. Con esta ley, la derecha amenaza con multas económicas a los disidentes israelíes de izquierda que apoyen públicamente la imposición de sanciones a Israel y el boicot de sus instituciones y productos hechos en los asentamientos, como parte de la lucha contra la desigualdad y la discriminación institucionalizadas.

Ese mismo día, los jueces apoyaron la ley que permite que Israel robe tierras de los residentes de Belén, Beit Sahur, Beit Yala y Abu Dis. Estas tierras son donde siempre han estado los palestinos desde antes de que estas comunidades fueron anexionadas a Jerusalén (anexionada, a su vez, a Israel). Sus propietarios viven donde siempre han vivido, a unos pocos kilómetros de sus tierras. Pero ahora, el Estado de Israel les ha declarado “ausentes”, ya que viven más allá del muro de separación.

Los jueces desestimaron el recurso contra la aplicación de la Ley de Propiedad Ausente en este caso, continuando, así, la tradición judicial iniciada en los años 50. Fue entonces cuando se acuñó el oxímoron de “ausentes presentes”, con el fin de facilitar la demolición de pueblos y el robo de tierras de los palestinos que no habían huido, aquellos que no pudieron expulsar.

Con su aprobación de la demolición de Susia y Um al Hiran, los jueces han trazado una línea recta que vincula 1948 con el presente. Han confirmado lo que los críticos más virulentos de Israel dicen sobre el país: que es una entidad colonial y usurpadora. Los jueces han repetido como loros lo que el estado ha estado vociferando constantemente: se trata de mi derecho a robar, a expulsar, a demoler y a desplazar a la gente y amontonarla en jaulas. He demolido y seguiré haciéndolo. He expulsado y seguiré haciéndolo. He amontonado a gente y seguiré haciéndolo. Nunca me importó lo más mínimo y nunca me importará.

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)

Haaretz, 11/05/2015

Fuente: http://blog.disenso.net/2015/05/colonialismo-israeli-puro-y-duro/

1918-2015 Palestina se encoge, Israel se expande

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Palestina se encoge 600

El Holocausto Palestino: A 67 años de la Nakba

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La Nakba

Puede parecer extraño este encabezado, por la inevitable reminiscencia que trae respecto de la situación vivida por los judíos durante el régimen nazi. Sin embargo,invitamos al lector a reflexionar acerca de los hechos y argumentos que se exponen a continuación y a extraer de éstos sus propias conclusiones.

En las últimas décadas del siglo XIX surge entre los judíos de Europa el movimiento sionista, el cual preconiza la instalación de un «hogar nacional» para los judíos provenientes de todo el mundo. Dicho movimiento fue motivado por lascondiciones de inferioridad social sufridas durante siglos por los judíos, en los distintos países de Europa, lo que se tradujo en muchas ocasiones, en persecuciones y discriminación.

En definitiva, el lugar escogido para establecer el citado hogar fue Palestina, basándose en que sería la «tierra prometida», según la promesa hecha por Dios a Abraham en el libro del Génesis de la Biblia. Otro argumento importante esgrimido por el Sionismo y ampliamente difundido, consistió en que Palestina era «una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra». Fue así como en esa misma época comienzan las emigraciones judías a Palestina, territorio que estaba bajo la dominación turca y cuya población se encontraba constituida, en más de un 95%, por habitantes de origen árabe. Por cierto, el slogan de «una tierra sin pueblo»no pasaba de ser un mito.

Finalizada la I Guerra Mundial, Palestina queda bajo el Mandato Británico y debido a promesas del gobierno inglés, la emigración judía se intensifica y comienzan a producirse fricciones entre los inmigrantes y la población mayoritaria árabe, que culminan en 1939 con la rebelión de esta última contra la autoridad británica. Ese mismo año comienza la II Guerra Mundial, la que finalizaría en 1945, año en que el mundo se entera cabalmente del holocausto perpetrado por los nazis. Este último hecho refuerza la presión de los judíos europeos por emigrar a Palestina y genera sentimientos de conmiseración y de culpa por omisión en las potencias vencedoras, respecto de las víctimas del holocausto.

De ahí en adelante, el Sionismo conforma fuerzas paramilitares para enfrentarse a la población nativa y a los británicos y desata el terrorismo principalmente contra estos últimos, con el fin de provocar su retiro de Palestina, lo que tiene éxito, ya que en septiembre de 1947 Gran Bretaña anuncia su intención de poner término al Mandato. Se crea así una grave situación de hecho, la que acompañada además de presiones de todo tipo hacia las potencias mundiales por parte del Sionismo, obliga a las Naciones Unidas a involucrarse, lo que derivó en la Resolución 181, de 29 de Noviembre de 1947, que determina la partición de Palestina en 2 estados, uno judío y el otro árabe, entregando al primero un 56% del territorio y un 43% de este a los árabes, quedando Jerusalén bajo un estatus especial.

Conviene repasar las cifras para ponderar la justicia de la partición: a esa fecha y debido a las emigraciones masivas, la población judía ascendía a 700.000 personas, constituía el 33% del total de la población y poseía tan solo el 6% de la tierra; pese a esto, se le asignó el 56% de ella. Los árabes constituían el 67% de la población, con 1.380.000 habitantes, y eran dueños del 94% de la tierra; se les asignó sólo el 43% de esta. No se requiere mucha clarividencia, para darse cuenta de que tal desproporción e injusticia desatarían de inmediato un gravísimo conflicto, como de hecho ocurrió, conflicto que perdura hasta hoy.

A partir de la fecha en que se consagra la partición de Palestina, el Sionismo desata su actividad terrorista directamente en contra de la población árabe. Emblemática resultó en este aspecto la masacre de Deir Yassin, en Abril de 1948,en que fueron asesinados 250 palestinos y mediante la cual el Sionismo envió un claro mensaje a la población: o abandonaban el territorio o correrían la misma suerte que los habitantes de Deir Yassin. Fue así como el 14 de mayo del mismo año, fecha de la creación del Estado de Israel, 400.000 palestinos fueron expulsados de sus propiedades ante la amenaza de muerte sionista, convirtiéndose en refugiados. Ante esta situación, entraron a luchar contra Israel los ejércitos de 3 países árabes recién independizados, los que fracasan en su intento de detener el avance de Israel. Como consecuencia, en 1949 se llega a un armisticio, Israel se queda con el 78% de la Palestina histórica y otros 350.000 palestinos se convierten en refugiados, elevándose así la cifra total de éstos al 50% de la población. 500 aldeas palestinas son borradas del mapa y sus nombres reemplazados por denominaciones hebreas.

Posteriormente, en junio de 1967, en la «Guerra de los 6 días», Israel ocupa el resto de Palestina, el que controla hasta la actualidad, pese a que la ONU, mediante la Resolución 242, de noviembre de 1967, dictaminó el retiro de Israel a las líneas del armisticio de 1949.

A partir de los acuerdos de Oslo en 1993, los palestinos han aceptado crear su Estado en tan solo un 22% de la palestina histórica, en territorios ubicados en Cisjordania y la Franja de Gaza. Sin embargo, desde 1967 Israel ha colonizado con asentamientos ilegales casi el 50% de la superficie de Cisjordania, los que a la fecha (2015) son habitados por cerca de 600.000 (2013) colonos sionistas. Se ha disgregado así el territorio palestino en Cisjordania, el que ha sido convertido en un verdadero archipiélago terrestre, cuyas diferentes «islas» no tienen conexión entre sí, ya que se encuentran rodeadas por los asentamientos israelíes, carreteras exclusivas para los habitantes de estos, checkpoints (más de 500) y el muro de separación, que ha convertido a las ciudades y aldeas palestinas en verdaderos guetos.

A 67 años de la partición, hay casi 6 millones de refugiados palestinos sobreviviendo precariamente en campamentos, cuyo derecho de retorno a su tierra ancestral es un derecho humano básico, que no caduca y que Israel se niega a reconocer. Y los palestinos que lograron permanecer en su tierra, ya sea en territorio israelí o en Cisjordania, bajo ocupación y colonización, y en Gaza, bajo permanente asedio israelí, suman casi 5 millones.

Durante los 67 años transcurridos desde que se produjese lo que los palestinos denominan el Nakba (Catástrofe), ellos han debido soportar las siguientes situaciones, impuestas por Israel a través de la ocupación militar:

  • 1. Colonización de su territorio; la única colonización que se está llevando a cabo en el mundo y que, dado que se está ejecutando como parte de una ocupación militar, de acuerdo al derecho internacional recibe el calificativo de crimen de guerra.
  • 2. Creación de campos de concentración, de los cuales Gaza es el más extenso y poblado de la historia, con 1.500.000 habitantes.
  • 3. Aplicación de castigos colectivos, de carácter terrorista, puesto que se busca aterrorizar a la población, para que cese su resistencia a la ocupación. Esto se realiza a través de bombardeos y destrucción de poblaciones civiles, con gran número de víctimas inocentes, bajo el pretexto de supuestos crímenes o atentados atribuidos a sujetos del mismo pueblo atacado. La masacre de 2008-2009 en la Franja de Gaza, provocó 1.400 muertos, en su mayoría mujeres, niños y ancianos. Los ataques de menor envergadura y las consiguientes víctimas, se suceden casi a diario, y las masacres, periódicamente, de las cuales las más duras han sido las de Gaza recién mencionada, una segunda en 2011 y la más brutal hace menos de un años durante los meses de julio y agosto del año 2014 donde se asesinaron a más de 2.300 personas, además de Qibya, Sabra y Chatila, Jenín y tantas otras en el triste calendario palestino. Se vulnera así un principio elemental del derecho, que consiste en que las responsabilidades penales son siempre individuales y jamás colectivas.
  • 4. No se permite el libre tránsito de los palestinos en su propia tierra, hay más de 500 check points en Cisjordania.
  • 5. Red exclusiva de carreteras para los israelíes en territorio palestino.
  • 6. Creación de guetos, al dividirse el territorio palestino en virtuales islas, lo que constituye una forma de apartheid y contribuye a la limpieza étnica que se pretende hacer del territorio.
  • 7. Negación del derecho de retorno a la tierra natal, derecho humano básico, violación que reviste especial gravedad, en razón de que el exilio no ha sido voluntario.
  • 8. Asesinatos selectivos, que afectan a sospechosos de haber cometido atentados; Israel se jacta de su autoría, por lo cual se autocalifica implícitamente como un Estado criminal. Constituye la negación de otro principio básico del derecho, y derecho humano a la vez, cual es la presunción de inocencia, en tanto no haya sentencia de un tribunal competente. Dado que estos asesinatos conllevan con frecuencia, como efecto colateral, la muerte de gente inocente, constituyen otra forma de castigo colectivo.
  • 9. Demolición de casas de palestinos; práctica habitual del ocupante, desde 1948, en calidad de herramienta de la limpieza étnica y para desmoralizar al pueblo ocupado. Ya supera largamente el número de 10.000 la cantidad de viviendas destruidas.
  • 10. Expropiación y usurpación de propiedades palestinas, sin compensación.
  • 11. Expulsión de Palestina de cualquier nativo, bajo diferentes pretextos.
  • 12. Muro del Apartheid, condenado por tribunales internacionales, construido para usurpar más tierras palestinas y para conformar los guetos. Posee una altura de 8 metros y se extiende por más de 700 kilómetros.
  • 13. Contaminación intencional de tierras palestinas; incluidas algunas de las escasas fuentes de agua que el ocupante permite usar a los palestinos; además, toda la basura de las colonias judías ilegales, se descarga en tierras palestinas.
  • 14. Los ciudadanos árabes que viven dentro de Israel, sufren discriminación por raza y religión, como efecto de múltiples preceptos legales promulgados por Israel, que privilegian a los judíos, convirtiendo a los árabes en ciudadanos de segunda clase.
  • 15. Anexión y judaización de territorios, de facto, como ha sido el caso de Jerusalén, en contravención de claras disposiciones del derecho internacional.
  • 16. Incitación permanente a la discriminación en contra de los palestinos, por parte del sistema educacional israelí y de los rabinos que asesoran al ejército, con adoctrinamiento en el sentido de que los judíos poseen derechos de origen divino y, por lo tanto, superiores a los de los gentiles. De ahí el trato humillante, brutal y homicida que se da a los palestinos por parte de los soldados y colonos
  • 17. Detenciones arbitrarias de palestinos, habitualmente por motivos políticos, sin formulación de cargos, por tiempo indefinido. Otra violación a un principio básico del derecho. Desde 1948, 800.000 palestinos han pasado por las cárceles israelíes.
  • 18. Destrucción de plantaciones y pozos de agua palestinos; otra práctica habitual de los israelíes. Ya suman más de 500.000 los árboles arrasados.
  • 19. Tortura de prisioneros, también habitual, con resultado de muerte en algunos casos, incluso recientes.
  • 20. Bloqueo militar por aire, mar y tierra de la Franja de Gaza, declarado ilegal por la ONU.

Respecto de estas transgresiones, resulta particularmente grave la negación del derecho al retorno, el cual no cuenta con ninguna justificación sobre bases racionales o jurídicas. Para constatarlo, basta remontarse a 3.000 años A.C. y recordar qué pueblos habitaban el territorio que a futuro se denominaría Palestina: el más importante de ellos era el de los cananeos, fundadores de Jerusalén, a los cuales el territorio le debe su nombre primitivo, la Tierra de Canaán; luego, hacia el 1400 A.C., la denominación cambia a «Filistia», debido a la llegada de los filisteos, de donde finalmente deriva el nombre de Palestina; los hebreos arribaron hacia el 1200 A.C. y compartieron Palestina con los demás pueblos, ocupando sólo una parte menor de ese territorio, hasta que en el año 135 D.C. lo abandonaron, después de la destrucción de Jerusalén por parte del emperador romano Adriano, desarraigándose desde entonces del suelo palestino. Quienes permanecieron desde entonces en Palestina, constituyeron la base del actual pueblo palestino.

Ahora bien, cuando en 1947 la ONU reconoce el derecho al retorno de los judíos a Palestina, es una resolución que tiene como premisa el hecho de que los antepasados de estos vivieron alguna vez en ella. Sin embargo, dicha premisa no podía darse por establecida sin más, ya que no existe evidencia alguna de que los judíos actuales sean, étnicamente, los descendientes de aquellos que dejaron Palestina después de la destrucción de Jerusalén. Y aun en el supuesto caso de que lo fueran, sus derechos no pueden prevalecer sobre los de aquellos que, desde hace al menos 5.000 años, incluidos los 2.000 años de la diáspora judía, habitaron permanentemente Palestina. Afirmar lo contrario, implica suscribir la consumación de una aberrante y monstruosa injusticia, absolutamente desprovista de toda base racional; porque, de aplicarse de forma universal dicho criterio, los mapas de todos los países deberían ser rediseñados.

Pese a lo anterior, y motivados ya sea por ignorancia, frivolidad o deseos de congraciarse con el Sionismo, se ha internalizado en diferentes gobiernos y en parte de la opinión pública mundial y personas de buen nivel académico, sin pesar mayormente las consecuencias, la idea de que constituye algo absolutamente natural y justo el derecho de los judíos a retornar a Palestina, aún a costa de los derechos de los nativos, los cuales, sin posibilidad de apelación, deben aceptar esta nueva situación.

Esta idea, que la propaganda sionista ha logrado instalar gracias a sus cuantiosos recursos, es la que ha provocado la dilatación del holocausto palestino, puesto que la comunidad mundial tiende a considerar con cierta benevolencia, la brutalidad criminal ejercida por Israel contra los palestinos, y sus innumerables violaciones al derecho, entendiendo que de esa forma Israel sólo está ejerciendo su derecho a la legítima defensa. Por eso, cuando hay condenas, éstas no pasan del nivel retórico, e Israel puede seguir cometiendo sus crímenes con absoluta impunidad. Al proceder así, se olvida por completo, que en 1948 fueron los emigrantes judíos los que irrumpieron en casa ajena mediante la fuerza y el terrorismo y expulsaron a sus habitantes, siendo dicha situación la causa de que hoy existan casi 6 millones de refugiados. Aún así, en dicha condición de usurpador, Israel le exige al mundo que su seguridad sea cautelada y garantizada.

En estas circunstancias, no puede extrañar que el Presidente de EEUU, Barack Obama, haya declarado en su visita a Israel en 2013, la «alianza eterna» de EEUUcon ese país, y que los palestinos deberían renunciar para siempre a su derecho a retornar al territorio que permanezca en poder de Israel, después de un hipotético acuerdo de paz. Patética demostración de servil dependencia de «la mayor potencia mundial» respecto de su principal aliado del Medio Oriente, que ha llevado a su Presidente a negar a los palestinos un derecho humano esencial, como lo es el derecho al retorno a la tierra ancestral. Cabe preguntarse si el Presidente Obama se atrevería a exigirle al pueblo norteamericano abandonar parte de su territorio, para entregarlo a extranjeros, en la misma forma en que ahora pretende exigírselo al Pueblo Palestino.

Esta larga lista de transgresiones del derecho internacional y de los derechos humanos, cometidas por el Estado de Israel durante más de 6 décadas, lleva necesariamente a otra pregunta: ¿permanecería pasiva la Comunidad Internacional, ante cualquier otro país que incurriera simultáneamente en estas mismas transgresiones, no durante varias décadas, como lo hace Israel, sino tan sólo durante algunos pocos años? La respuesta es categóricamente, no. Hay varios ejemplos de que cuando la comunidad internacional adopta la decisión política de poner término a estas situaciones, absolutamente reñidas con la ética y con el derecho internacional, el resultado ha sido positivo. En las últimas 3 décadas se puede mencionar los casos de la Sudáfrica del Apartheid, la reacción ante la invasión de Kuwait por parte de Irak y los juicios por las matanzas de Sarajevo y Kosovo.

Debido a lo anterior, causa indignación la extrema tolerancia que ha mostrado la comunidad internacional respecto de los crímenes de Israel, especialmente si se considera que muchas de sus actuaciones se caracterizan por un gran nivel de crueldad y desprecio por la calidad de seres humanos de las víctimas. Y especialmente, si se recuerda que fue esa misma comunidad la que, en los Juicios de Nuremberg, entre 1945 y 1946, tipificó como crímenes contra la humanidad, diversas actuaciones de los jerarcas nazis durante el holocausto, actos cuyas características y propósitos guardan estrecha similitud con las acciones que Israel lleva a cabo contra los palestinos. Esto explicará al lector por qué hemos encabezado este texto como «El holocausto del Pueblo Palestino».

Por lo tanto, la permanente condena del holocausto ocurrido durante la II Guerra Mundial por parte de la comunidad internacional, seguirá sonando a burda hipocresía, en tanto esa comunidad no sea capaz de poner término al holocausto palestino, del cual, a diferencia de lo ocurrido con el anterior, no puede alegar ignorancia, ya que actualmente nos encontramos viviendo en una era de plena comunicación, instantánea y global.

Nos asiste la certeza de que la Causa Palestina finalmente prevalecerá, puesto que en el transcurso de la historia ningún imperio, ni tiranía, ni régimen abyecto, basado exclusivamente en la imposición de la fuerza, ha permanecido para siempre. Especialmente si están basados, como el israelí, en el desprecio absoluto por la dignidad humana y los derechos de sus víctimas. Sin embargo, existe urgencia en que el derrumbe de la ocupación se produzca lo antes posible, para no seguir lamentando que día a día se produzcan nuevas víctimas. Para esto se requerirá de la conformación de una gran mayoría de seres humanos, guiados por una actitud decidida en pos de la paz y con la firme convicción de que todos los pueblos tienen el derecho a vivir libre y soberanamente en su tierra ancestral. Sólo así, la mayoría de los gobiernos del mundo se verán obligados a abandonar su cómoda posición de meros espectadores de esta tragedia y deberán tomar cuanto antes la decisión política de frenar a la potencia ocupante y poner término a este holocausto, antes de que transcurran otros 67 años.

FEDERACIÓN PALESTINA DE CHILE

Santiago, mayo de 2015.

Fotos: María Landi, Haitham Al-Khatib, Archivo de internet.

Flotilla: El barco “Marianne” comienza su viaje a Gaza hoy

Estándar

Marianne de Gothenburg” partirá de puerto a las 7 de la tarde del 10 de mayo. El pesquero, que fue adquirido por Ship to Gaza Suecia y Ship to Gaza Noruega, zarpa en un viaje de casi 5.000 millas náuticas hacia el Mediterráneo oriental y la bloqueada Franja de Gaza. Marianne se unirá a otros barcos que conformarán la III Flotilla de la Libertad con el fin de realizar una acción pacífica y no violenta que rompa el ilegal e inhumano bloqueo de la Franja de Gaza.

Marianne recalará en puertos europeos donde habrá manifestaciones contra el bloqueo. Los tres primeros puertos serán Helsingborg, Malmö y Copenhague. Los siguientes puertos se harán públicos a través de notas de prensa.

Marianne

La carga
Marianne no es un buque de carga, pero llevará un transporte limitado de, entre otras cosas, paneles solares y equipamiento médico. Los paneles solares son una donación de ETC-EI. En la bloqueada Franja de Gaza, donde las infraestructuras han sido demolidas, los paneles solares podrán servir para dar una oportunidad de producción local independiente de energía limpia.
El sol no puede ser bloqueado.

Delegadas y delegados
Además de una tripulación de cinco personas, Marianne llevará hasta ocho delegados y delegadas como pasaje en cada tramo de la ruta. Los nombres serán anunciados según avancen las etapas. En el primer tramo son, entre otros:

Maria Svensson, pro. tem. portavoz, Feministiskt Initiativ
Mikael M. Karlsson, Presidente, Ship to Gaza Suecia
Henry Ascher, profesor de Salud Pública, pediatra
Lennart Berggren, cineasta
Dror Feiler, músico, portavoz de Ship to Gaza

Fuente: Rumbo a Gaza.