La cuestión palestina y las Naciones Unidas, la ilegalidad de la existencia de Israel

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Ernesto Dihigo Lopez Trigo (de pie) como parte de la delegación cubana en la conferencia de San Francisco, el 25 de abril al 26 de junio de 1945

Con motivo del 69 Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la ONU.

Por Ernesto Gómez Abascal, Alahednews.

Hace 67 años, durante la II Asamblea General de la entonces recién nacida Organización de Naciones Unidas, el delegado de Cuba, Dr. Ernesto Dihigo, se opuso con argumentos contundentes e irrebatibles al Plan de Partición de Palestina, el cual tomaría cuerpo después con la aprobación de la Resolución 181 (II). Cuba estuvo entre los 13 países que votaron en contra y fue uno de los dos países no islámicos que mantuvieron esa posición.

Aquel hecho dio lugar a la primera guerra árabe-israelí y provocó la creación del conflicto del Medio Oriente que se mantiene hasta nuestros días. El Estado Palestino no se llegó a crear y aún hoy, su aceptación como miembro de plenos derechos en la Organización, todavía es rechazada por un pequeño grupo de países, especialmente por Estados Unidos y Gran Bretaña, causantes originales de un conflicto que ya dura más de medio siglo y que en estos momentos conoce una peligrosa expansión bélica terrorista, estimulada precisamente por estas potencias imperialistas, que persisten en su empeño de dominar toda la región, controlar sus enormes recursos energéticos y apoyar a la entidad sionista por ellos patrocinada, en su criminal política expansionista y genocida, tal como ocurrió recientemente en Gaza.

Por su importancia y completa actualidad, reproducimos los aspectos más importantes del discurso y los argumentos del delegado cubano:

“Señor Presidente y Señores Delegados:

“De modo muy breve deseamos exponer las razones por las cuales la Delegación de Cuba se ve obligada a votar en contra del plan de partición de Palestina por la Comisión Ad Hoc.

“Hemos seguido con interés los debates, analizando los argumentos de unos y otros, a fin de llegar a la conclusión que nos pareciera más justa. Cuba ha demostrado su simpatía hacia los hebreos y el aprecio por sus cualidades, pues ha admitido en su territorio a miles de ellos, que hoy viven entre nosotros libres y tranquilamente, sin discriminaciones ni prejuicios, pero no podemos aquí votar conforme a sus deseos, porque consideramos que la partición de Palestina es contraria al derecho y a la justicia. En primer término, la base inicial de toda reclamación es la Declaración Balfour, causante de todo el problema que hoy tenemos ante nosotros; y la Declaración Balfour, a juicio nuestro, carece por completo de valor legal, pues el gobierno británico ofreció en ella una cosa de la cual no tenía derecho a disponer, porque no era suya. Mas, aceptando su validez, lo que ahora quiere hacerse va mucho más allá de sus términos, pues ella prometió a los hebreos un “Hogar Nacional” en Palestina, dejando a salvo los derechos civiles de la población árabe, pero no ofreció un Estado Libre, cuya creación forzosamente afectará esos derechos que se trató de salvaguardar.

“Es también contraria a derecho la partición si nos atenemos al mandato conferido por la Liga de las Naciones. Cabría preguntar si la Liga de las Naciones podía, en justicia, hacer lo que hizo, o sea, ordenar el establecimiento de un Hogar Nacional Judío, con las graves consecuencias demográficas y políticas que han tenido, en una tierra ajena sin el consentimiento de sus habitantes.

“Pero aun admitiendo lo hecho, la partición que estudiamos va contra los términos de ese mandato, que su art. 6to, ordenó que no fueran afectados los derechos y la posición de la población no hebrea de Palestina, y mal puede sostenerse que esos derechos no resultan perjudicados cuando va a arrebatarse a los nativos más de la mitad de su territorio y varios cientos de miles de árabes quedarán sometidos al gobierno hebreo y colocados en una situación subordinada allí donde antes eran dueños.

“En tercer lugar, el proyecto es también contrario a derecho, a nuestro juicio, porque va contra la libre determinación de los pueblos, que era principio esencial del Pacto de la Liga, aquí se está disponiendo de la suerte de una nación, privándola de su suelo nacional, del suelo que ha tenido durante muchos siglos, sin que se haya consultado para conocer su opinión. Y si del Pacto de la Liga pasamos a la Carta de las Naciones Unidas, encontraremos que va a cometerse idéntica violación, porque el principio de la libre determinación de los pueblos se encuentra reconocido en el párrafo 2do. del Art. 1ro. con carácter general, y reiterado en el párrafo (b) del Art. 76 para los pueblos no autónomos al decir que la administración fiduciaria (equivalente al mandato de la Liga) deberá tener en cuenta “Los deseos libremente expresados de los pueblos interesados”.

“No nos convence el argumento, dicho por alguno, de que Palestina no es un Estado y, por tanto, no tiene el carácter de sujeto de Derecho Internacional, pues, en todo caso, esos preceptos no hablan de Estados, sino de pueblos, y no cabe duda de que el palestino lo es.

“Hemos proclamado solemnemente el principio de la libre determinación de los pueblos, pero con gran alarma vemos que cuando ha llegado el momento de aplicarlo, nos olvidamos de él.

“Tal sistema nos parece funesto. La Delegación de Cuba está firmemente convencida de que la paz verdadera y el mundo de justicia de que tanto hablaron los líderes de la Segunda Guerra Mundial, no depende de que ciertos principios fundamentales se inscriban en las convenciones y tratados y allí queden como letra muerta, sino de que llegado el instante oportuno, se cumplan por todos y para todos, grandes y pequeños, débiles o fuertes.

“¿Por qué no se ha procedido de modo democrático en este caso consultando la voluntad de todo el pueblo de Palestina?¿Es que se ha temido que el resultado de la consulta fuera contrario a lo que de todas maneras de quería hacer? Y si esto es así ¿Dónde están los principios y donde la democracia que continuamente invocamos? No terminan ahí nuestras dudas legales. En el curso del debate, se han impugnado las facultades de la Asamblea para acordar la partición. Se ha contestado que, conforme a los Arts. 10 y 11 de la Carta, la Asamblea puede hacer recomendaciones sobre todo problema que esté dentro de los límites de ese documento o que se relacione con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. Sin discutir ahora si el problema de Palestina está dentro de esos límites o si constituye una amenaza para la paz internacional, no podemos dejar de advertir que una cosa es hacer una recomendación y otra muy diversa es adoptar un plan que afecta la integridad territorial de un pueblo que su posición jurídica y política, y encomendar la ejecución del proyecto a una Comisión de la propia Asamblea.

“Tampoco nos parece que pueda sostenerse que ese proyecto es una mera recomendación, pues toda recomendación lleva implícita la posibilidad de que no sea aceptada y el plan aprobado tiene, sin duda alguna, carácter coactivo, como lo prueba el hecho de que, por una de sus disposiciones, será considerada como amenaza o violación de la paz o acto de agresión, conforme al Art. 39 de la Carta, “cualquier tentativa de alterar por la fuerza el arreglo contemplado en la resolución”. Se trata pues, de algo que se impone por la fuerza, no de una mera recomendación y como este, a juicio nuestro, infringe la Carta, no podemos votar a favor del proyecto.

“Porque teníamos todas esas dudas legales, fue que votamos en la Comisión a favor de que previamente se consultara a la Corte Internacional de Justicia, para que pudiéramos avanzar sobre terreno firme. La consulta fue rechazada por la mayoría, lo que consideramos un error no justificado por la demora que ella hubiera causado, pues más valía haber esperado unos meses que lanzarnos a una acción que tantas dudas ofrece, aparte de que la negativa de acudir a la Corte pudiera dar la impresión de que la Asamblea rehusó buscar soluciones conforme al derecho. Por otro lado, consideramos que el proyecto es, además, injusto.

“El pueblo árabe ha tenido ininterrumpidamente durante muchos siglos, el territorio de Palestina, y por los datos oficiales que se nos han presentado, al terminar la Primera Guerra Mundial, constituía casi el 90% de toda la población del país. Por medio del Reino Unido, como potencia mandataria, y el cumplimiento de lo resuelto por la Liga, abrió sus puertas a una inmigración extranjera, ofreciéndole un lugar en que pudiera vivir y desenvolver su existencia conforme a sus deseos, con libertad religiosa y sin discriminaciones humillantes, y ahora esos individuos pagan la generosa hospitalidad de quienes les acogieron, quitándoles por la fuerza la mitad de su suelo natal.

“Hemos dicho inmigración extranjera de modo consistente, pues con todo respeto hacia la opinión de los hebreos, ellos son, a juicio nuestro, extranjeros en la tierra de Palestina. En efecto, durante los debates de la Comisión se adujeron datos para probar que los antepasados de un gran número de los hebreos que ya han ido o que aun quieren ir a Palestina, jamás estuvieron en esa región; pero aun en el caso de que los remotos antecesores de todos ellos hubieran nacido allí, es indudable que abandonaron dicha tierra hace tanto tiempo, para establecerse en otros países, que sus descendientes han dejado de pertenecer a Palestina, del mismo modo que nosotros, hombres de América, nacidos de emigrantes que vinieron de todos los rincones de la Tierra, no podemos considerarnos con ningún derecho a la patria de nuestros padres en el viejo continente.

“El íntimo y ferviente anhelo de los hebreos de volver a Palestina, tal vez por tradición, tal vez por razones místicas u obsesión religiosa, es algo que puede tener toda nuestra consideración y simpatía sentimental, pero no constituye, en nuestra opinión, un título para que se les entregue lo que no les pertenece, muchos menos si para ello hay que despojar por la fuerza a otro con más derecho.

“Asimismo consideramos injusto el proyecto, porque es la imposición del criterio de una minoría sobre una mayoría enorme, en contra de un principio cardinal de la democracia. En el caso actual, esa minoría, no queriendo someterse al criterio de los más, pretende poner casa aparte, pero llevándose una porción del territorio del pueblo que lo admitió en su seno.

(….)

“No se nos diga que a veces hay que aceptar una solución política aunque sea injusta, pues sobre la injusticia nunca podrá asentarse la paz y la cordialidad entre los pueblos.

“Respecto a los refugiados, judíos o no judíos, que hoy se encuentran en campos de concentración, problema sobre el cual se ha insistido por los partidarios del proyecto, Cuba expresó que debía resolverse con un criterio de buena voluntad por parte de todas la Naciones Unidas, aceptándolas proporcionalmente, según las condiciones peculiares de cada país; pero entiende que no puede imponerse a Palestina que ella lo resuelva sola, sobre todo si se tiene en cuenta que es ajena por completo a las causas que han determinado el desplazamiento de todas esas personas.

“Por esas razones, tendremos que votar en contra del plan de partición, como ya lo hicimos en la Comisión, y una vez formado nuestro criterio, nos consideramos en el deber de manifestarlo por medio del voto, manteniéndolo con firmeza, a pesar de las gestiones y presiones que se han hecho en torno nuestro”.

Fuente: Rebelión

Asma Lamrabet: “Las mujeres musulmanas tenemos derecho a tener nuestro modelo de feminismo”

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ASMA-LAMRABETPor .

Asma es Directora del Centro de Estudios Femeninos e Islam en Rabat, ciudad en la que, además, trabaja como hematóloga. Comprometida desde hace mucho tiempo con la problemática de la mujer en el islam, imparte numerosas conferencias sobre la mujer musulmana y el diálogo entre culturas. Propone una relectura del Corán desde la perspectiva femenina y reformista. Es autora de numerosas publicaciones y libros como “El Corán y las mujeres”, “Aisha: esposa del profeta. El islam en femenino” y “Mujeres y hombres en el Corán”, este último libro ha recibido el premio Mujer árabe del 2013, categoría Ciencias Sociales.

Es una de las representantes del feminismo islámico, una de las revoluciones silenciosas que no tienen vuelta atrás. Y tengo la suerte de encontrarme con ella en Granada, en el Carmen de la Victoria de la Universidad de Granada que nos regala un té a media mañana con el sonido del agua de fondo y la Alhambra contemplándonos de frente. Asma mira serenamente y le brillan los ojos cuando me cuenta que su madre procede de Loja (Granada), que ella tiene algo de andaluza. Le recuerdo a su padre quien siempre le dijo “tu libertad es tu diploma”. Sonreímos. Comenzamos a charlar.

Asma, me gustaría hacerte una pregunta quizás un poco absurda, pero ¿es compatible ser feminista y musulmana?

Esta pregunta la entiendo como una provocación; es como preguntar a una mexicana cristiana prácticamente si puede ser feminista. El problema es el Islam y la visión que mundo occidental tiene de él, como algo que representa al extranjero, al otro, al mundo subalterno. Los prejuicios hacia la mujer musulmana como mujer oprimida son los que hacen que nos hagamos este tipo de preguntas. Islam y feminismo no son incompatibles. No son contradictorios. El feminismo es plural, no existe un único feminismo. Nosotras las feministas musulmanas compartimos los principios comunes del feminismo: la igualdad, la libertad, la dignidad de la mujer y la reivindicación de los derechos humanos. El feminismo fue teorizado en Europa y EEUU a finales del S. XIX y principios del XX. Pero antes de esta formulación teórica existía la lucha de las mujeres en todo el mundo. Las mujeres musulmanas tenemos derecho a tener nuestro modelo de feminismo. Cada mujer habla desde su contexto. Y mi contexto es un país y un mundo donde la religión es un marco de identidad muy fuerte, donde además soy discriminada en nombre del islam. Mi lucha está dentro de este Islam . Yo quiero con el argumento islámico luchar por la igualdad. En el mensaje espiritual del islam hay unas latitudes y espacios de libertad y de igualdad de la mujer y debemos conocerlo. El drama del mundo islámico es que el saber “Al l’Im” está controlado por una élite que tiene la hegemonía del poder político y que no ha permitido a la mujer y al hombre alcanzar el saber de la espiritualidad del islam. No hay crítica ni cuestionamientos en la educación islámica. Ésta es un fracaso total porque enseña el islam como dogmatismo, como algo que no hay que pensarlo. Como musulmana tengo el derecho de ser feminista compartiendo valores universales pero desde mi referencial islámico porque éste me da la oportunidad. Esta es una visión reformista del islam.

Sus propuestas hermenéuticas recogidas en su libro “El Corán y la mujer” inciden en la mujer musulmana que es llamada a la participación y a la liberación desde el Corán, todo lo contrario al discurso oficial formulado. ¿Cómo puede perseguirse la igualdad dentro del islam?

Esta pregunta se responde haciendo una serie de puntualizaciones…

Yo propongo una visión reformista del islam, lo que no quiere decir que venga con una religión nueva sino hacer lo que el profeta llamó como “Tajdid”, que significa que la comprensión del islam se irá renovando con los tiempos. Esto es, la reforma es inherente al islam y debemos contextualizarlo para seguir viviendo su espiritualidad en nuestros corazones.

Hay que hacer una distinción entre lo espiritual y lo institucional. Lo espiritual es el mensaje que está dentro del texto coránico y lo institucional es toda la hermenéutica interpretativa y académica que durante quince siglos se ha ido creando en el seno del islam. Es en lo institucional donde hubo una discriminación muy grave hacia las mujeres. Por ello es necesario realizar una deconstrucción de la producción institucional que sigue vigente e impartiéndose en todo el mundo. El mensaje espiritual del islam se ha olvidado y hay una sacralización de las interpretaciones que han vuelto “sagradas” mientras son únicamente unas construcciones sociales. Debemos dejar claro que hay contradicción entre lo producido y el mensaje del Corán. Hay que leer el Corán en su globalidad y no de manera restrictiva. No se puede resumir la visión de la mujer en el islam al estatuto de la mujer. El Corán no habla de estatuto de la mujer. Antes de todo habla del ser humano, ya sean hombres o mujeres. Es la teoría del Al Insan.

Hay conceptos llaves de la igualdad en el islam y son muchos. Por ejemplo la Creación, Dios nos ha creado igual a hombres y mujeres. El Corán habla de una creación igualitaria desde una esencia común llamada “Naffs Wahida”. No hay ninguna aleya donde se diga que el hombre es superior a la mujer.

La interpretación clásica ha cogido cinco versículos: la poligamia, la Al Quiwamah (entendida como supremacía del hombre), de la herencia y del testimonio, y han hecho de estos versículos, que ha sido el cuadro normativo de la visión patriarcal. Toda la visión ética y cosmológica del Corán se ha reducido erróneamente a esto.

Pero no es así. Existen veinte versículos en el Corán donde se recoge expresamente la igualdad entre hombres y mujeres, donde se habla al hombre y a la mujer de manera igual. Y es una igualdad en todos los aspectos de la vida.

Ante el avance del extremismo religioso, ¿tiene cabida esta visión reformista del Corán en los países musulmanes de cara a los jóvenes?

Los jóvenes quieren este discurso reformista, es algo que veo en las conferencias que doy en la universidad. El discurso reformista se ve como una tercera vía compatible con la modernidad y la tradición. Pero como reformistas no tenemos medios económicos para difundir este mensaje. El wahabismo es mucho más fuerte para llegar a los jóvenes y a todo el mundo. No se oye, no llega y no dejan llegar a nuestro discurso, que se ve como un peligro para el poder político y religioso tan unido. En la historia de la humanidad siempre el pensamiento de los reformistas ha dado resultado muchos años o siglos después, por ser una minoría.

Personalmente soy objeto de críticas pero al tener el argumento religioso puedo enfrentarme a los Ulemas con textos del islam. Siempre intento ser pedagógica, es un trabajo que se hace desde el interior y se deben respetar algunas normas. Intento privilegiar siempre el debate, aunque parezca en ocasiones que no vamos a salir de un discurso tan cerrado. Pero al final siempre pienso que dará resultado, que la gente se irá a su casa habiendo reflexionado.

Usted habla de derechos y emprende una reivindicación en el seno de la espiritualidad, mientras en Occidente todo se reduce al velo, al burka, y al resto de estereotipos que nada tienen que ver con sus reivindicaciones dentro del feminismo islámico. ¿Qué opinión le merece este reduccionismo occidental?

Es cierto que hay muchos prejuicios hacia nosotras, es prácticamente una islamofobia. Pero quiero decir que este fenómeno es consecuencia de problemas sociopolíticos más que religiosos; las víctimas de las crisis sociopolíticas siempre son en primer lugar los extranjeros, los inmigrantes.

En cuanto al problema del velo hago crítica en doble dirección. Por un lado, pienso que no hay que juzgar a una mujer por su actitud vestimental. En este sentido el discurso islámico se ha focalizado demasiado sobre el velo y cuerpo de la mujer. Cuando vas al Corán ves que habla de un pudor que existe en todas las religiones, en todas las culturas, como una manera de ser aparentemente decente. El velo no es una obligación, es una libertad espiritual que se deja a la mujer. Una mujer no deja de ser musulmana si no se pone el velo. Critico más a los musulmanes que a los demás, porque ellos no han hecho la autocrítica y se han focalizado a aspectos secundarios como el velo, que puede acompañar la práctica del islam pero no es un pilar del islam.

¿Envidia algo de las mujeres occidentales?

Todas las mujeres del mundo tienen problemas en sus contextos, aunque los problemas sean de índole diferente. Pero todas viven prioridades problemáticas. Todas las mujeres del mundo tenemos un fondo común; ahora vivimos la precariedad socioeconómica de la globalización, el estrés, el machismo de cualquier parte del mundo que es universal. Y a mí como mujer árabe y musulmana lo que me gusta del mundo occidental son los espacios de libertad, de la verdadera democracia que necesitamos nosotras. Democracia entre comillas pues también está en crisis la democracia en Europa.

¿Qué opinión tiene el movimiento feminista sobre la sharia y su tratamiento?

La sharia es un producto político e ideológico de ambas partes. Es decir, de los islamistas que han hecho del Corán un código penal olvidando su mensaje ético. Y de Occidente que ha diabolizado el islam por culpa de esta sharia presentada por unos integristas. La visión reformista siempre busca el regreso a la esencia del Corán. El Corán no habla de la sharia como un código penal, más bien como una ética de vida. Ésta sólo etimológicamente es la vía o el camino que lleva a la fuente. Todo lo jurídico corresponde a los hombres y mujeres de cada tiempo. La sharia como concepto legal rigorista existe en el imaginario de los que instrumentalizan el islam y de quienes lo quieren diabolizar. No existe un origen divino de un código jurídico que ha sido creado por los hombres. Todo es interpretación de la jurisprudencia islámica es una construcción social humana.

Hábleme un poco de su último libro.

Mi último libro intenta mostrar cómo podemos alcanzar la igualdad en el Islam. Hay que leer el Corán como un mensaje espiritual y no como un código penal. Es un mensaje de valores, de ética universal. En él hago referencia a la existencia de hadices erróneos que fueron instrumentalizados por el poder político, de los que derivan grandes discriminaciones. De esta manera todo hadiz que está en contradicción con el Corán, no lo aceptamos.

Asma, para terminar me gustaría que lanzara algún mensaje de esperanza…

Tengo realmente mucha esperanza en un mundo mejor. Vivimos en un mundo muy complejo donde cada uno de nosotros está encerrado en su propia identidad. Creo que es necesaria la espiritualidad cualquiera que sea su origen, hasta un ateísmo justo me parece necesario. Creo en los seres humanos que tienen esa espiritualidad en su corazón. Como la espiritualidad es algo sagrado en el ser humano hay que educar a la gente para que venga a ella. Esa es mi esperanza.

Fuente: Secretolivo.

Israel obliga a pacientes palestinos a convertirse en sus espías

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La inteligencia militar israelí (AMAN) obliga a los enfermos palestinos que necesitan tratamientos a espiar para ella, según un informe emitido el jueves por el ‘Canal 10’ del régimen de Israel.

La noticia se reveló después de que algunos soldados y oficiales de la Unidad 8200 del ejército israelí confesaran que intentaron reclutar a pacientes palestinos que se ven obligados a someterse a un tratamiento en el extranjero o dentro de la Línea Verde, frontera entre los territorios ocupados y la ocupada Cisjordania.

Estos funcionarios aclararon que pusieron a estos enfermos en una posición en la que debían elegir entre la muerte o convertirse en espías del servicio de inteligencia del régimen israelí, Mossad.

De acuerdo con un soldado involucrado en estos casos, existen muchos palestinos que sufren de enfermedades crónicas que no pueden recibir los medicamentos básicos, por lo que deben ir a hospitales israelíes donde, para recibir tratamiento, tienen que ofrecer información a AMAN.

Debido a la escasez de las facilidades médicas en las zonas palestinas, en particular la bloqueada Franja de Gaza desde 2007, los pacientes palestinos se ven obligados a viajar al extranjero o a los territorios ocupados palestinos.

Fuente: HispanTv / OICP

Tribunal Russell para Palestina catalogó de genocidio el ataque israelí en Gaza

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El Tribunal Russell para Palestina sesionó en forma extraordinaria en Bruselas para analizar los crímenes de guerra de la reciente invasión israelí en Gaza.Personalidades del mundo políticos, intelectual, artístico y de los derechos humanos tuvieron cita en la sede del parlamento europeo para presentar las conclusiones adoptadas por este tribunal, que nació en 1962 como una iniciativa alternativa para evaluar crímenes de lesa humanidad.

El centro de prensa internacional de Bruselas, recibió la mañana de este jueves a los representantes del jurado del Tribunal Russell para Palestina, para informar a los medios de comunicación las conclusiones adoptadas en la sesión extraordinaria sobre Gaza realizada este miércoles 24.

El jurado representado por 8 de sus 12 miembros, dio a conocer en una conferencia de prensa, convocada en el corazón del barrio europeo de la capital belga, los resultados obtenidos tras una larga noche de trabajo.

Luego escuchar a cada uno de los testigos y examinar los antecedentes, de acuerdo al derecho internacional, el Tribunal Russell para Palestina concluyó que se encontraron evidencias de que Israel perpetró crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, crímenes de asesinato, exterminio y persecución, así como la incitación al genocidio, en la recién pasada operación Margen Protector contra la población palestina de Gaza.

El Tribunal hace hincapié en la obligación de todos los Estados que forman parte de la Convención para la prevención y la sanción del delito de Genocidio, aprobado en Naciones Unidas en 1948 , de tomar las acciones que considere necesarias para prevenir e impedir actos de genocidio

El jurado tomó declaración a testigos oculares de los ataques israelíes durante la invasión a Gaza entre julio y agosto recién pasado, incluyendo a los periodistas Mohammed Omer, Max Blumenthal, David Sheen, Martin Lejeune, Eran Efrati y Paul Mason, así como los cirujanos Mads Gilbert, Mohammed Abou Arab; el experto en crímenes de genocidio Paul Behrens, y Col Desmond Travers e Ivan Karakashian, Promotores de la defensa internacional de lo niños.

El jurado del Tribunal Russell declaró además, tener pruebas ‘que demuestran una retórica de incitación racista de parte de la sociedad y autoridades israelíes durante el verano de 2014.

Las evidencias comprueban que la incitación se manifiesta a través de muchos niveles de la sociedad israelí, como también en los medios de comunicación tradicionales, desde los aficionados al fútbol, los policías, los comentaristas de medios de comunicación, líderes religiosos, legisladores y ministros del gobierno.

Tras la conferencia de prensa y un breve receso, testigos y el jurado del Tribubal Russell asistieron a la sede del parlamento Europeo, donde presentaron ante los parlamentarios sus conclusiones y varios de los testigos tuvieron oportunidad de repetir sus experiencias, conmoviendo a los asistentes.

Los miembros del jurado, por su parte, se mostraron satisfechos por la convocatoria y el respaldo mediático, pero sobre todo por el trabajo realizado en conjunto entre un gran equipo de profesionales y voluntarios. Sin embargo, manifestaron su genuino temor ante la posible impunidad y la ausencia de sanciones ante los crímenes de Israel, pese a la gravedad y a las experiencias ya vividas en casos como los de Ruanda y otras atrocidades similares que no han sido juzgadas hasta el momento.

Por último, el Tribunal instó a Israel a cumplir con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y a que el Estado de Palestina pueda adherir al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, y así cooperar plenamente con la Comisión de Investigación del Consejo de Derechos humanos.

‘Para concluir la cita parlamentaria en los salones del edificio Altiero Spinelli , Roger Waters, líder de Pink Foyd y quizás el más famoso de los miembros del jurado, interpretó junto a su guitarra una de sus últimas canciones. Notoriamente emocionado, Waters invitó a los asistentes a cantar junto a él un coro que repetía suavemente: aleluya. por Gaza, por Palestina. Por la humanidad.

Fuente: Yasna Mussa desde Bruselas, Bélgica. http://www.oicpalestina.org/?p=19019

August Landmesser y su desafío al régimen nazi

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August Landmesser

Uno solo entre la multitud, uno solo entrecruza sus brazos y elude realizar el saludo nazi de rigor, un individuo que se niega a dejarse llevar por la masa y el miedo y mantiene un criterio propio. Era tan singular su actitud, en aquel 1936 en el que el nacional-socialismo estaba en pleno auge, que su gesto termina por concitar todas las miradas sobre su persona y nos lleva a preguntarnos: ¿Cuál era la razón de su gesto? ¿Cuál sería la historia de este hombre que se convertía por decisión propia en el verso suelto de un poema negro? Este pequeño héroe, ya que también se puede ser héroe por gestos pequeños pero valientes, se llamaba August Landmesser, y hasta 1991 fue solamente un obrero anónimo que durante un acto en los astilleros Blohm und Voss de Hamburgo se negó a levantar su brazo.

Pero en esa tardía fecha una de sus hijas le puso nombre al reconocerle en la foto y de camino nos trajo su historia y el porqué de su comportamiento. Nuestro protagonista había sido miembro del partido nazi entre 1931 y 1935, algo obligado para quien pretendiera tener un trabajo en aquellos difíciles años.

El caso es que Landmesser mantenía una relación con una mujer de ascendencia judía, Irma Eckler, con la que tuvo dos hijas en 1935 y 1937, y con la que quiso casarse en 1935, siéndole denegada su solicitud de matrimonio por contravenir la «Ley de Nuremberg» que prohibía relaciones con mujeres judías en «pro» de su pretendida pureza de la raza aria. No se rindió y tras varios juicios en los que intentó formalizar la relación con su pareja, fue definitivamente condenado a trabajos forzados en el campo de concentración de Börgemoor, mientras su mujer fue trasladada al de Ravensbrück donde finalmente murió en 1942 a la vez que sus hijas fueron separadas. En 1941 August fue liberado y obligado a trabajar en una fábrica de vehículos militares para poco después enrolarlo en el 1er Batallón de Libertad Condicional «999», en el que se pierde el rastro de su persona teniéndose por segura su muerte en combate.

La foto, como contábamos, corresponde a 1936 fecha posterior a la decisión de las autoridades alemanas de no dar vía libre a su matrimonio, cuando ya se había desligado del partido nazi, con lo que podemos presuponer que su gesto estaba presidido por la crítica hacía aquel sistema que le impedía de forma irracional casarse con su pareja. Una vez más una historia de amor.

Fuente: http://unapizcadecmha.blogspot.com.es/2014/09/august-landmesser-uno-frente-la-multitud.html

Entrevista a Leila Khaled: No vamos a liberar Palestina con rosas

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Leila-Khaled-e1411489040651-200x300Texto y fotografía: Yasna Mussa.

Su imagen se difundió en todo el mundo luego de convertirse en la primera mujer en secuestrar un avión en 1969. Con más de 50 años de vida política activa, esta palestina sigue creyendo en la revolución y luchando por volver a su hogar en Haifa.

El pasado 26 de agosto Israel detuvo los bombardeos contra la franja de Gaza. Luego de 51 días de masacre, el gobierno de Netanyahu pactó con la resistencia palestina una tregua temporal patrocinada por Egipto. Los casi dos meses de ataques indiscriminados contra los palestinos apagaron 2.160 vidas, destruyeron miles de hogares, dejaron a más de 11 mil personas heridas y acabaron con la poca infraestructura que quedaba en un pequeño territorio sometido a bloqueo por más de 7 años.

Al otro lado de la frontera, en Amán, capital de Jordania, está Leila Khaled. La mujer de 70 años observa, escribe, lee y trabaja sin parar. Su vitalidad desafía los prejuicios sobre la edad y confirma el carácter que posee una exguerrillera, más allá del mito.

Esta mujer —la sexta de 12 hermanos, de padres libaneses, nacida en Haifa, militante del Frente para la Liberación de Palestina (FPLP)— fue la encargada de secuestrar un avión en 1969. La operación política buscaba llamar la atención mundial, recordarles que había un pueblo que vivía bajo ocupación o repartido en distintas latitudes siendo parte de una diáspora que atesoraba las llaves de sus casas esperando volver.

En 1970 la operación se repitió, pero esta vez Leila Khaled y su compañero de misión, el nicaragüense Patrick Argüello, no lograron su objetivo. En el avión se encontraban 4 agentes secretos israelíes, quienes frustraron el secuestro, asesinaron a Argüello y detuvieron a Leila Khaled, a quien entregaron a las autoridades inglesas.

Es la misma Leila Khaled que aparece en fotos, póster y esténciles ataviada con un hatta palestino y cargando un rifle AK 47, quien me recibe en las oficinas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Amán, Jordania. La misma que se sometió a 6 cirugías plásticas de nariz y mentón, para cambiar su apariencia y pasar desapercibida, luego de que esa imagen se convirtiera en ícono, llenara portadas y apareciera en noticieros que se repetían la misma pregunta: ¿Quién es la misteriosa mujer palestina que secuestró un avión?

44 años después, intentamos responder la misma pregunta.

Usted es una víctima directa de la Nakba. Tuvo que dejar su hogar en 1948, apenas se creó el Estado de Israel. ¿Cómo fue esa infancia en Palestina y luego en el Líbano, donde tuvo que refugiarse?

Primero que todo, debo aclarar que mi familia es libanesa. Mis padres se instalaron en Palestina por el trabajo de mi papá y tanto yo, como todos mis hermanos, nacimos ahí. Cuando fue la Nakba (catástrofe) en 1948, fuimos con mi madre al Líbano. Para nosotros era lo más normal visitar el Líbano, porque cada año íbamos a visitar a la familia. Sin embargo, ese año fue distinto. Era la primera vez que íbamos en abril y no en verano, como acostumbrábamos.

Éramos 8 hermanos en ese entonces y yo era la número 6. Mi hermano mayor estudiaba en el Líbano, pero todos los otros estábamos en Haifa cuando sucedió la masacre de Deir Yassin, el mismo día de mi cumpleaños, el 9 de abril). El horror que causó en todos los palestinos, hizo que mi madre tomara la decisión de partir, mientras que mi padre se quedó luchando por Palestina.

Mi madre tenía miedo, como todas las madres. En el camino a Tyr (en el sur del Líbano) y vimos a la gente caminando. Mi madre iba llorando. El chofer le dijo que parara de llorar, porque los niños lloraban también pero todo el tiempo mi madre estuvo llorando.

Cuando nosotros crecimos le preguntamos sobre este incidente y ella dijo: nosotros somos privilegiados porque vinimos en auto cuando el resto de la gente iba caminando con todos sus hijos y las pocas cosas que pudieron sacar.

Recuerdo un hecho en especial que me marcó: Cuando estábamos en la casa de mi tío, vimos que los árboles que la rodeaban estaban llenos de naranjas. Entonces nosotros, como hacen los niños, fuimos y tomamos algunas. Mi madre estaba muy molesta. Ella nos dijo “esto no es de ustedes. No tienen derecho a sacarlas. Las suyas están en Palestina” —cuenta Khaled con la mirada perdida en sus recuerdos—. Esa fue la primera lección que recibimos y que nos dijo que debíamos volver a Palestina. Desde el primer minuto, supimos que eso no era nuestro, así que desde ese momento odié las naranjas.

Aunque teníamos dónde vivir, íbamos a la escuelas que la UNRWA había instalado para los refugiados. Mi niñez fue como la todo palestino refugiado, en la que la primera escuela fue en una gran carpa abierta, donde habían 10 clases. Y en invierno era realmente duro.. Recuerdo que nunca tuve un uniforme o ropa nueva. Siempre eran cosas usadas que la UNRWA nos entregaba. Tampoco celebramos un cumpleaños o el Eid (celebración musulmana). Mi madre siempre dijo que lo haríamos cuando volviéramos a Palestina, entonces yo crecí esperando volver. Todo el tiempo yo sentí que nada era nuestro. Que nuestras cosas, lo que amábamos, estaba en Palestinas así que teníamos que hacer algo.

Aunque ahora usted vive en Jordania, viaja regularmente a Líbano ¿Cómo observa la situación actual de los refugiados palestinos allí?

La situación en los campos de refugiados sigue igual de precaria que en esa época. Los palestinos necesitan un permiso especial para trabajar y los libaneses no se los otorgan. Hay cerca de 70 profesiones que están prohibidas y que no pueden ser utilizadas. Médicos, profesiones, ingenieros, periodistas y otros oficios, sólo pueden trabajar en la UNRWA y en los campos de refugiados, que son como ghettos. A veces la UNRWA no tiene plazas de trabajo o las que hay no corresponden a las demandas de los palestinos.

Al mismo tiempo, muchos de estos campos fueron destruidos totalmente. Ellos intentaron destruir Sabra y Shatila en 1982, pero no pudieron, la gente no los dejó. Los palestinos no tienen derecho de construir una casa o una habitación en los campos de refugiados. El año 2007 destruyeron completamente el campo Nahr el bared y la gente tuvo que huir para comenzar todo de nuevo, sin nada.

Después de 1982, la misión principal de los palestinos en el Líbano ha sido conquistar sus derechos civiles y sociales, que se ven privados. Cuando logren esto podrán participar en la lucha por el derecho al retorno. Este derecho no es sólo un concepto, sino también una cultura.

Considerando el contexto social y cultural del Mundo Árabe ¿cómo fue para usted, como mujer, involucrarse en política en los años 60s?

Para mi fue natural. Mi familia es una familia política. Mi hermano mayor estudiaba en la Universidad Americana de Beirut y entró a participar en el Movimiento Nacional que integraban George Habash y Wadi Haddad, entre otros. Una de las misiones de este movimiento fue organizar a las familias. Así que él influenció a mis hermanas mayores y ellas a mí.

En nuestra escuela, todos los profesores eran palestinos, refugiados como nosotros, así que muchos de ellos entraron en el Movimiento Nacional y algunos de ellos a otros partidos. Este movimiento llamaba a la liberación de Palestina y estaba por el derecho al retorno. La primera vez que quise entrar, no me lo permitieron porque sólo tenía 14 años.

La gente imagina que acá la mujer no tiene participación, pero es ignorar la realidad y la historia palestina. Desde siempre la mujer ha participado masivamente en los partidos políticos y en la resistencia. Somos un pueblo sumamente político y la mujer palestina es protagonista en distintos frentes. Yo decidí participar en un campo de entrenamiento y en operaciones políticas, y mis compañeros siempre me respetaron y respaldaron.

Resistir para existir

Usted participó y respalda hasta hoy la lucha armada ¿cuál es la diferencia entre resistencia y terrorismo?

Lo que hace Israel es terrorismo. En esta invasión, Israel se mostró como el Estado fascista y de apartheid que es. Por esta razón nosotros comenzamos nuestras acciones de secuestros, porque nosotros no éramos tratados como seres humanos con derechos. Es por eso que tuvimos que llamar la atención del mundo, porque ellos no reconocían nuestros derechos a tener ropa, a tener una casa, a poder vivir en nuestra patria y sustituyeron esto por el derecho de Israel a existir, a estar allí. Esto es injusto y lo tenemos que cambiar.

Israel ha exigido que se negocie. Hemos aceptado y la OLP ha negociado durante 20 años y qué ha pasado después de eso. Durante 21 años de negociaciones han aumentado los asentamientos, con más colonos y los colonos son en sí otro ejército; demuelen las casas, construyen un muro de apartheid, han metido en prisión a miles de activistas a quienes tratan como criminales. Israel ha violado todo tipo de leyes y se considera así mismo dentro del derecho internacional. Hasta ahora, Israel no ha sido condenado por todos sus crímenes, ahora es tiempo de que pague, así que no podemos permitir que siga avanzando en nuestra patria, tenemos que pelear.

No vamos a liberar Palestina con rosas o con negociaciones. Esto es un asunto político, no sólo humano. Si Naciones Unidas me hace elegir entre comida o volver a mi casa, yo prefiero volver a mi casa. Yo no quiero estar en un campamento de refugiados todo el tiempo, que de seguro será destruido también por Israel o por sus colaboradores. No es suficiente que la comunidad internacional llore después que Israel comete sus crímenes. El mundo debe prevenir esos crímenes, sin embargo, ellos solo reconstruyen después que Israel destruye.

Lo que hacemos nosotros es resistencia, para defendernos del ocupante. Y la resistencia está respaldada por la ley internacional: gente bajo ocupación o represión tiene el derecho a resistir, por todos los medios, incluyendo la lucha armada. Así que nosotros estamos luchando de manera legal. No es mi problema si alguien de Polonia vive en mi casa. Se tiene que ir de mi casa y si se quiere quedar, está bien, pero primero, nosotros tenemos que volver. Y una vez que resolvamos este problema de los refugiados podemos vivir todos en un Estado democrático donde la gente tenga sus derechos garantizados. Es nuestro derecho y no vamos a renunciar.

Si hay gente que viene de distintos lados y quiere quedarse ahí, no hay problema. Nosotros le ofreceremos soluciones humanas.
Entonces ¿Cuál es el rol activo y concreto que debe tener la comunidad internacional?

Necesitamos que las personas de cada país presionen a sus Estados para poder aislar a Israel.

Cuando la revolución comenzó, en mi partido decidimos cuál sería nuestro objetivo: Liberar nuestro país e implementar el derecho al retorno. Darle a los refugiados el derecho de volver a sus hogares, a su país, y esto está garantizado por el derecho internacional. Israel es aceptado en las Naciones Unidas con la condición de permitirles a los palestinos volver, pero hasta ahora nosotros somos refugiados. Y esta es la resolución 194. Nosotros ahora estamos preguntando : por qué las Naciones Unidas y la comunidad internacional no implementen sus resoluciones. Por qué no.

Y la resistencia está respaldada por la ley internacional: gente bajo ocupación o represión tiene el derecho a resistir, por todos los medios, incluyendo la lucha armada. Así que nosotros estamos luchando de manera legal. Así que no es mi problema si alguien de Polonia vive en mi casa. Se tiene que ir de mi casa y si se quiere quedar, está bien, pero primero, nosotros tenemos que volver. Y una vez que resolvamos este problema de los refugiados podemos vivir todos en un estado democrático donde la gente tenga sus derechos garantizados. Es nuestro derecho. Si hay gente que viene de distintos lados y quiere quedarse ahí, no hay problema. Nosotros le ofreceremos soluciones humanas. No como la solución de Israel: un genocidio contra nosotros. La comunidad internacional apoyó el boicot contra el Apartheid en Sudáfrica. Ahora es tiempo de que la comunidad internacional repita la experiencia para aislar a este estado de apartheid que se llama Israel.

Eso significa que aunque usted respalda la resistencia armada ¿También respalda otras formas de lucha como la campaña de Boicot, Sanciones y Desinversión (BDS, en sus siglas en inglés), que se define como una iniciativa no violenta de la sociedad civil?

Claro, apoyo esa campaña como también apoyo la campaña para que se liberen los prisioneros palestinos, incluyendo los diputados y los ministros. Creo que debemos usar tantos medios de resistencia como podamos: El político, el diplomático, el no violento. Durante más de 10 años los palestinos se manifiestan cada viernes en Bil’in, o cada semana en Nabi Saleh , en contra de la colonización, del muro, de la anexión de tierras y de las napas de agua. Todas estas manifestaciones son no violentas, pero Israel siempre responde con violencia, utilizando gases lacrimógenos, bombas, munición real.Por eso creo que todos los medios de resistencia son necesario.

Pero no hay que confundir. No podemos creer que sólo lo conseguiremos por medio de la resistencia no-violenta . Estamos frente a un Estado de apartheid, que además cuenta con el apoyo de Estados Unidos, y en general, de todo Occidente. Hasta que no logremos equilibrar las fuerzas, no podemos pensar solo en ir a una mesa de negociaciones.

Menos aún cuando vemos cómo Ban Ki Moon se da la mano con Netanyahu, pregunta por el soldado israelí que está desaparecido, pero no pregunta por todos los niños palestinos que han sido asesinados. Las Naciones Unidas están controladas por Estados Unidos.

Por otro lado, el Consejo de Seguridad no dice nada por Gaza, pero sí critican el avión derribado por las milicias en Ucrania. El Consejo de Seguridad no respalda a las víctimas, sólo se preocupa de condenar a Rusia, pero no condena a Israel por derrumbar casas con niños en el interior, destruyéndolas sobre sus cabezas.

Las negociaciones patrocinadas por Estados Unidos promueven la creación de dos Estados. ¿Qué opina de esta solución considerando su histórica defensa al derecho al retorno?

No estoy de acuerdo con dos Estados. Por qué. Por qué construir dos. Dónde. ¿En la luna? La mayoría de la tierra fue confiscada y ahora hay 600 mil colonos en Cisjordania y ahora mismo nos están asesinando en Gaza. Ellos no lo permitirán. Incluso cuando se solicitó un corredor humanitario en El Cairo para evacuar a los heridos ellos no lo permitieron. Dónde construiríamos este Estado. Nosotros queremos un Estado democrático en Palestina, donde seamos iguales, en deberes y derechos. Esta es nuestra tierra, en la Palestina histórica, un Estado multicultural como existe en muchos países del mundo.

La comunidad internacional parece sorprendida y espantada ante esta nueva masacre que Israel denominó “Operación Margen Protector”. Sin embargo, los palestinos saben que estas masacres se repiten cada cierto tiempo, convirtiéndose en una limpieza étnica ¿Qué le parece que esta nueva masacre ocurra justo después del acuerdo de unidad entre las fracciones palestinas?

No me parece una coincidencia. Israel quería elecciones y no le gustó el resultado de esas elecciones y boicoteó la voluntad del pueblo palestino que fue elegir a Hamas. Ahora todas las facciones palestinas, no sólo Hamas y Al Fatah, sino también la Jehad, el FPLP, el FDLP, etc, hemos creado un comité bajo el paraguas de la OLP para poder dialogar y tener elecciones del Consejo Nacional Palestino para Gaza y Cisjordania. Esa es la unidad que buscamos, una unidad inclusiva donde estén representados todos los palestinos, pero Israel no lo quiere permitir y utilizará cualquier excusa para atacar.

La solidaridad de los pueblos

Leila Khaled siente un profundo lazo con América Latina. Para ella, se trata de un continente hermano con el que siente más cercanía y solidaridad que con muchos países árabes. En tiempos de la guerrilla latinoamerica, en que los pueblos de Nicaragua, Cuba, Chile y Argentina, entre otros, luchaban contra dictaduras locales o intervenciones extranjeras. Leila Khaled conoció a muchos de estos militantes e incluso combatió con ellos, como fue el caso de Patrick Argüello, su compañero en el secuestro frustrado del vuelo 219 de Ámsterdam a Nueva York.

En esa ocasión, portaba un pasaporte hondureño falso con una identidad ajena. María Luna fue el nombre que utilizó y que hoy recuerda con picardía: -Me gustaba el nombre, pero no hablaba nada de español. Sólo sabía decir “Sí, señor”. No sabía nada de español y todavía no sé nada de español.- comenta con gracia, mientras bebe sorbos de café.

¿Cuál es su opinión sobre los gobiernos y estados latinoamericanos que han manifestado su respaldo a Palestina y condenado a Israel en las últimos acontecimientos?

Esto ha sido un gran apoyo a los palestinos y ellos han hecho más que cualquier otro país. Depende, por supuesto, de los gobiernos cambiar la actitud y la política, y eso, en todas partes, lo aprecian. En Gaza la gente dice: “No son los árabes nuestros hermanos, son los latinoamericanos”.

Desde el comienzo Venezuela y Bolivia han cortado lazos con Israel. Ahora en Bolivia han cancelados los acuerdos de visa con Israel. En Chile, en Argentina, Perú y Brasil han llamado a consulta a sus embajadores. Bolivia catalogó a Israel como un Estado terrorista. Esa es una excelente actitud y es lo que necesitamos.

Fuente: http://www.oicpalestina.org/?p=18983

Todos los israelíes están implicados en la ocupación

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Por Dahlia Shendlin, 972mag.

En lugar de ser un secreto militar, los sistemas de apoyo a la ocupación incluyen instituciones regulares como impuestos, proyectos de infraestructura, el sistema educativo y, por supuesto, el servicio militar.

El debate sobre los insumisos de la unidad de inteligencia de la FIL 8200 desató enconadas polémicas durante toda la semana. Aunque ya he observado algunas de ellas, aquí hay algunas más que se destacan.

Carolina Landsmann hizo uno de los más poderosos artículos de opinión que he leído en mucho tiempo en el periódico Haaretz. Todavía puede aparecer en inglés, pero por ahora los extractos aquí publicados son traducción mía. Al igual que un exmiembro de la Unidad de 8200 que habló conmigo, Landsmann dice que su acto de rechazo es una declaración de que el trabajo de inteligencia y el sistema de ocupación están directamente vinculados, estableciendo un corte en la creencia de que sólo los que tienen las armas de fuego son responsables.

Luego desarrolla esta idea para su próximo paso lógico. En un lenguaje directo escribe que los refuseniks apuntan a una perspectiva integrada en el pensamiento israelí que es “clave para entender lo que permite que el Estado continúe su control y opresión de millones de palestinos durante 47 años». La ilusión de que ciertas islas dentro de la sociedad israelí están desconectadas de la dictadura militar en los territorios y los afortunados que se adaptan a ellas están libres de la responsabilidad de sus injusticias, [esa ilusión] ha anestesiado la conciencia de los que se oponen a tal control y les impide levantarse contra ella.

Toda la sociedad israelí, escribe Landsmann, apoya este sistema. Esta me parece una de las observaciones más importantes y precisas de la realidad israelí, que rara vez se entiende.

El Gobierno militar… no es un sistema secreto del ejército. Es el proyecto más grande, más visible, con la participación más amplia que en cualquier otra empresa de Israel.

En lugar de ser un secreto militar, los sistemas de apoyo a la ocupación incluyen instituciones normales como los impuestos, los proyectos de infraestructura, el sistema educativo y, por supuesto, el servicio militar. Concluye con inquietante claridad, «Nadie puede decir no tomo parte en la ocupación'»

No creo que Landsmann quiera decir que todos los israelíes son malos y yo misma rechazo esa idea. Pero el hecho de que todas las estructuras sociales y políticas apoyan la ocupación es cierto y debe asumirse. No con el fin de culpar a los individuos, sino para ayudarles a entender que detener esto significa identificar su contribución personal, a través de cualquier sistema social al que pertenezcan, y cambiarlo. La carta de rechazo, espera, puede ser el primer paso de este profundo cambio de mentalidad.

Lo importante es romper el muro imaginario que separa al ejército de la sociedad civil, el que diferencia a los residentes del Estado de lod de los asentamientos en términos de su responsabilidad respecto a los palestinos. En Israel, un país democrático, todos los ciudadanos -los soldados y los colonos- participan en las injusticias y son responsables de ellas.

Irónicamente, es lo que ha dicho la extrema derecha en varias ocasiones. Argumenta que se sataniza injustamente a los colonos cuando, en realidad todos en Israel, pueblo y Gobierno por igual, apoyan los asentamientos.

Una vez, en un evento de conmemoración de la Nakba en la Universidad de Tel Aviv, vi al ultraderechista líder de los colonos de Hebrón, Baruch Marzel, que vestía una camiseta con la leyenda «Solidaridad: Sheikh Munis», el nombre original en árabe de la aldea palestina donde la universidad se ubica actualmente. Por un fugaz instante me pregunté si el mundo se había vuelto del revés. Pero al mismo tiempo sabía que era burla, una extensión de la consigna: «¡El destino de Hebrón será el destino de Tel Aviv»!

Marzel-Munis

 Baruch Marzel en la Universidad de Tel Aviv, mayo de 2012 (Foto: Dahlia Scheindlin)

Los colonos, desde su posición, creen que es hipócrita que Israel haga alguna distinción entre su demanda en Tel Aviv y Hebrón. Con esa lógica, tampoco hay distinción entre los israelíes que asentaron sus vidas en el Tel Aviv de hoy y los responsables de la toma de Hebrón actual: una ciudad dividida por las aceras según la identidad, en virtud de las leyes militares israelíes.

Creo que la comprensión de que los israelíes comunes son parte de la ocupación y que estos mismos israelíes comunes deben actuar para detenerla constituye el corazón de una cuña amarga y profunda entre los distintos tipos de «izquierda» en Israel. La condena de la negativa del ejército hecha por políticos considerados de centro izquierda (principalmente del laborismo, con Shelley Yachimovich a la cabeza) enfureció a algunas personas que no se identifican normalmente con la extrema izquierda.

Uri Misgav, que ha escrito extensamente acerca de la Unidad 8200 toda la semana, publicó hoy una breve nota, tan simple que dolía. ¿Qué otra cosa puede hacer una persona?

Transmitió con éxito el sofocante sentimiento de que ninguna acción de oposición a la ocupación es legítima o eficaz. El ciudadano común y corriente que rechaza esta política no tiene a quién recurrir. «Una y otra vez ve cómo la ‘izquierda’ y el ‘centro’ fortalecen las coaliciones de la derecha que afianzan y perpetúan [la ocupación]».

En tanto Landsmann reveló que todos los israelíes forman parte de la ocupación, el ciudadano medio que busca alguna manera de no ser parte de ella, también (es mi interpretación).

“Simplemente no quiere contribuir con su parte. Quiere vivir en paz… Le parece absurdo financiar [la ocupación] con sus impuestos, pero la evasión fiscal es un delito penal y una rebelión fiscal no es realista. Si quiere boicotear los productos de los asentamientos, le explican que el boicot es una cosa terrible y quién mejor que los judíos para recordar esto… Si se une a un grupo de derechos humanos, lo acusan de dañar la imagen y reputación del Estado. Si se manifiesta contra la ayuda externa o la participación internacional, se convierte en un judío-felpudo de los gentiles antisemitas. Por supuesto, no puede desentrañar cualquier tipo de violencia.

Por lo tanto, para Misgav, cualquier ciudadano común que está contra la ocupación, es suficiente. No sé cómo acabar con ella, pero yo no puedo participar. Interpretándolo y escribiendo en primera persona, Misgav escribe:

“No quiero bombardear desde el aire, asaltar su casa en la oscuridad de la noche, hacer la vida imposible en los puestos de control, disparar balas de caucho pulverizado o de esponja sobre los manifestantes, chantajearlos para que se conviertan en colaboradores y yo ni siquiera voy a reunir información de inteligencia que permitirá que todo se prolongue hasta final de los días».

Luego Misgav transita a través de los viles ataques que se desataron y desatarían sobre esa persona. La conclusión es un alegato trágico.

“Quiere vivir. Una vez más, se pregunta, ¿qué más hay que hacer? No quiere irse. No quiere suicidarse. Quiere vivir en paz con su conciencia en el Estado de Israel, sin apoyar el proyecto de la ocupación y los asentamientos. Por favor, ayúdelo, queridos lectores: ¿existe una forma legítima de hacer esto?»

Yo podría reformular el final: ¿hay una forma legítima de detener esto?

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Fuente: http://972mag.com/all-israelis-are-implicated-in-the-occupation/96847/  y Rebelión

Norman Finkelstein: «A Israel no se le puede vencer mediante la lucha armada»

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Por Leila Nachawati.

En el apartado profesional de su perfil en redes sociales, el profesor judío estadounidense Norman Finkelstein aparece como “desempleado”. Este activista y politólogo que perdió a la mayor parte de su familia en campos de concentración, ha pagado un precio muy alto por su posicionamiento contrario a la ocupación israelí y sus investigaciones en torno a las políticas del holocausto. Recibe acusaciones de antisemitismo por parte de los sectores más favorables a las políticas de Israel, lo que lo ha condenado al ostracismo profesional en EEUU.

También se le critica desde movimientos como el de Boicot, Desinversiones y Sanciones y de otros promotores de la solución de un solo Estado para palestinos e israelíes. Esta solución se basa en la noción de ciudadanía y no en el carácter étnico o religioso, frente a la defensa de intelectuales como Finkelstein de la solución de dos estados distintos.

Desde que nos conocimos en Líbano hace cinco años, ha habido muchos cambios en Oriente Medio y el Norte de África. ¿Cómo definiría el punto en que se encuentra la región hoy?

Todo parece ir siempre a peor. Diría que todo ha ido a peor en el mundo en general, con excepción de algunas partes de América Latina. Después de décadas de desgobierno, de desigualdades, de injusticia institucionalizada a manos de regímenes corruptos, no se puede decir que sea sorprendente lo que sucede hoy. En 2011 la ciudadanía de Oriente Medio y Norte de África intentó el cambio por medios pacíficos y fue brutalmente reprimida, así que a nadie le puede sorprender que los deseos de cambio tomen una deriva violenta o irracional en muchos casos.

Tras los últimos ataques israelíes a Gaza, ¿cuál es el balance para israelíes y palestinos?

La parte israelí no ha logrado ninguno de sus objetivos, pero los palestinos tampoco. Se puede decir que la situación está estancada. La diferencia es que Israel puede seguir viviendo en esa situación de estancamiento, mientras que los palestinos no. Israel puede vivir con una Gaza controlada por Hamás, pero ¿pueden los palestinos vivir con una Gaza reducida a escombros, miles de asesinados, bajo un asedio que se mantiene, una ocupación que continúa? El statu quo era insoportable para los palestinos y lo sigue siendo. Ninguna de las dos partes ha ganado, y aún así los palestinos pierden. La voluntad indomable de los gazatíes es admirable, pero su victoria no lo es si no se traduce en una mejora de sus condiciones de vida, que empeora tras cada operación israelí.

¿Puede haber una solución justa para los palestinos en el contexto de injusticia y convulsión del resto de la región?

Creo que sí. Los palestinos tienen mucho a favor para acabar con la ocupación. La resistencia civil no violenta, en coordinación con el movimiento de solidaridad internacional, que incluye un apoyo valiente, casi heroico por parte de algunos países de Latinoamérica, tiene un potencial enorme. Por desgracia, ni la Autoridad Palestina ni Hamás hacen uso de toda esa opinión pública favorable, de esa solidaridad internacional, de la población palestina como fuerza. Hamás sigue empantanado en un discurso mitológico de lucha armada, del mismo modo que Israel se mantiene en el discurso mitológico del proceso de paz.

Se refiere usted en su libro Knowing Too Much: Why the American Jewish Romance is Coming to an End al cambio en la opinión pública estadounidense con respecto a Israel. ¿A qué se debe ese cambio?

Principalmente a la labor de organizaciones israelíes como B’Tselem y grupos de derechos humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, que han hecho que los argumentos de apoyo a la ocupación se perciban cada vez más como tendenciosos e indefendibles. Este cambio es importante, después de décadas de aceptación de políticas que promueven el sufrimiento y la injusticia en la región.

No menciona usted la labor de referentes palestinos como Edward Said o la organización palestina Al-Haq en ese cambio de percepción, punto por el que ha sido criticado su análisis.

El trabajo de organizaciones palestinas como Al-Haq es muy valioso y ha tenido impacto en otros ámbitos, pero por desgracia su influencia en la opinión pública judía estadounidense ha sido mínima.

También recibe numerosas críticas por defender la solución de dos estados, frente a la de un solo Estado de coexistencia que promueven intelectuales como Azmi Bichara o Omar Barghouti. ¿No es más justo plantear una, digamos, república democrática israelo-palestina?

La creación de un Estado palestino me parece la única solución viable. La solución de un solo Estado para ambos pueblos requeriría que Israel renunciase a su carácter judío. Si no logramos que Israel devuelva el territorio robado a los palestinos, ¿podemos pensar que va a renunciar a la esencia misma de su existencia? Lo veo una fantasía.

Hay especialistas en la región que defienden lo contrario. Afirman que es la solución de dos estados, uno israelí y otro palestino, la que se ha convertido en una fantasía que en la práctica sólo reforzaría el Estado de apartheid.

El retorno a las fronteras del 67 y la división en dos estados es algo que prácticamente todo el mundo acepta, incluido el derecho internacional. La solución de un solo Estado es un bello sueño, pero si queremos mejorar la vida de la gente aquí y ahora, no podemos agarrarnos a sueños, necesitamos soluciones realistas. Y un Estado palestino lo es.

En su último libro, que será publicado en los próximos días, hace un repaso de las agresiones israelíes a Gaza, y plantea la imposibilidad de vencer a Israel mediante la lucha armada.

Los palestinos no tienen la obligación, ni moral ni legal, de desistir de usar la fuerza armada contra Israel. Sin embargo, como desarrollo en el libro, tanto en Gaza como de cara a quienes los apoyan desde el exterior la resistencia no violenta masiva ofrece la mejor alternativa para acabar con el asedio y la ocupación ilegal. La resistencia armada se ha intentado una y otra vez y a pesar de la nobleza, de lo heroico de esta resistencia, Israel permanece inamovible. Si la fuerza de la resistencia palestina se canaliza a través de una campaña masiva de resistencia civil, y quienes la apoyan en todo el mundo movilizan a la opinión pública para un cambio de políticas, Israel se verá obligado a poner fin a la ocupación, y se perderán muchas menos vidas que en la resistencia armada.

Fuente: ElDiario.es

“El pueblo de Gaza nos enseña a todos su capacidad de resistencia”

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Yolanda Álvarez

Enric Llopis entrevista a Yolanda Álvarez, periodista de TVE que cubrió la agresión militar de Israel a Gaza.

Los seguidores en twitter de la corresponsal de TVE en Oriente Próximo, Yolanda Álvarez, de dispararon cuando una portavoz de la embajada de Israel en España señaló a la periodista, este verano, como “correa de transmisión” de Hamas y “activista”. Pero la corresponsal valenciana, que ha cubierto para la televisión pública la guerra de Gaza, es una profesional de largo recorrido que ha informado de elecciones en Irán (2009), Iraq (2010), el conflicto en el Aaiún (2010), la “primavera árabe” en Túñez, la guerra en Libia o la revuelta popular en Yemen (2011). Yolanda Álvarez participó el sábado en unas jornadas de acercamiento a la realidad Palestina organizadas por la Unió de Periodistes Valencians y la Comunidad Palestina de Valencia. Destaca del pueblo de Gaza su capacidad de resistencia. Además, “la lucha por sacar lo positivo en medio de un infierno y aferrarse a la poca esperanza que hay; así, nos dan una lección a todos”.

-Si tuvieras que escribir un reportaje sobre los 50 días de agresión militar y asedio a Gaza (la llamada operación “margen protector”), ¿cuál sería el titular y la entradilla?

-Escribiría en el titular “la tercera ofensiva israelí devasta la franja de Gaza”. Y añadiría que más de 2.000 muertos palestinos y 70 muertos israelís es el triste balance de lo que con esta guerra se ha perdido, y no se podrá recuperar. Reconstruir lo recuperable va a costar décadas. Y los dos pueblos van a salir perdiendo.

-¿Son posibles la objetividad, la neutralidad y la equidistancia en la guerra de Gaza? ¿Qué punto de vista adoptaste en la cobertura de los hechos?

-La objetividad es algo a lo que debemos tender, pero como sujetos que somos resulta imposible ser objetivos. Creo que hemos de intentar hacer un periodismo justo. En un conflicto tan desequilibrado como éste, se trata de dar voz a quien más sufre, la población de Gaza. Aunque también es cierto que las poblaciones del sur de Israel han sufrido ataques con cohetes, con el resultado de seis civiles muertos. Pero repito que la población de Gaza ha padecido mucho más, dado que la potencia del ejército israelí es mucho mayor. Los periodistas hemos de contar todo lo que vemos y desde todas las aristas, en un conflicto que es muy complejo, y donde debemos huir de tópicos y maniqueísmos. Creo, además, que una cosa son los gobernantes y otra los pueblos. Dentro de cada pueblo hay diversidad de opiniones, ideologías y corrientes de pensamiento.

-¿Qué tipo de periodismo tratabas de poner en práctica los días que estuviste en la Franja?

-Trato de hacer un “periodismo humano”, es decir, darle voz a quien no la tiene o ponerle el micrófono y la cámara a los que tienen difícil acceso. Eso es algo que le gusta poco a los políticos de uno y otro signo, sea Netanyahu o Hamas. Cuanto más cerca esté el periodista de la gente, mejor. Pienso, en definitiva, que no estamos para hacer de altavoces de los políticos, sino del sufrimiento humano.

-¿Qué tratamiento consideras que, en general, han dado los medios de comunicación a los ataques militares de Israel sobre Gaza?

-Al principio, Israel tuvo bastante éxito en “vender” la versión de que utilizaban el derecho a la defensa frente a una agresión con cohetes por parte de los palestinos. Es cierto que la mayor parte de la comunidad internacional “compró” este discurso. Pero es un conflicto mucho más complejo. Antes murieron varios milicianos del brazo armado de Hamas, y se había perseguido a esta organización. Además, hay una ocupación del territorio palestino que dura décadas. Por eso, no podemos limitarnos a reproducir el lenguaje que utiliza una de las partes. Pero tampoco a reproducir lo que Hamas te dice. Los periodistas hemos de ser independientes y quedarnos con los hechos para que la gente saque sus conclusiones.

-Durante tu estancia en Gaza, ¿has tenido conocimiento de hechos sobre el terreno que consideras no han llegado a difundirse?

-Creo que los hechos más graves han trascendido. Pero también es cierto que ha habido periodistas que se han colocado en una parte del conflicto, o pro-Israel, o pro-Hamas. Y no se pueden negar los hechos. Pienso que los periodistas hemos de sacar todas las aristas del conflicto. Porque es una situación compleja. Aunque la realidad en la franja de Gaza resultó mucho más devastadora.

-¿Hubo escenas que te impactaron especialmente, y que podrían definir la tragedia que ha vivido la población de Gaza?

-La primera vez que entramos en el barrio de Al Shayaía vi una ambulancia calcinada y cómo sacaban a niños y ancianos. Recuerdo el olor a muerto. Israel estaba bombardeando desde la noche anterior y ésta fue la primera gran masacre. Después de la tregua, cuando pudimos llegar a Beit Hannun, en el norte, el paisaje de devastación me recordaba a la segunda guerra mundial. He visto cómo Israel ha arrasado barrios y poblaciones enteras. Ellos dicen que porque había túneles, lanzaderas y cohetes. ¿Pero eso justifica que un barrio o una población sean el objetivo militar de un ejército? Sin embargo, el momento más doloroso fue el primer ataque a una escuela de la ONU. Mujeres y niños aterrorizados se refugiaron en un hospital, situado a pocos metros de la escuela, como consecuencia del ataque. Pude ver bebés ensangrentados, adolescentes desencajados y gritando sin consuelo. Sin llegar a ver ningún muerto, fue la escena que más me dolió.

-¿Qué rol consideras que desempeñan en este conflicto Estados Unidos e Israel?

-Estados Unidos tiene en Israel a su mejor aliado en oriente próximo, por intereses estratégicos y porque además le vende el armamento con el que actúa. Por otro lado, Israel tiene en Estados Unidos a su mejor aliado, al socio garante por el que, haga lo que haga, siempre vetará una resolución de Naciones Unidas en contra de Israel.

-Hay otros actores, como las víctimas. ¿Qué lecciones pueden aprenderse de la población de Gaza?

-Ya conocía su capacidad de resistencia, pero durante mi última estancia ha llegado a sorprenderme más. Además, su valentía, optimismo y sentido del humor…. La lucha por sacar lo positivo en medio de un infierno y aferrarse a la poca esperanza que hay. Así, nos dan una lección a todos.

-¿Has conocido la vida cotidiana en Gaza en las dos coyunturas posibles, bélica y de paz? ¿Qué diferencias has encontrado?

-En un contexto de paz, las calles de Gaza se encuentran abarrotadas de vida, de tráfico y de gente en la calle. Con mucha vitalidad y ruido. Destacaría también los vínculos y el sentido de comunidad, que se refuerza entre gente que tiene muy poco. Prima lo humano. Además, la gente que sufre es la más sabia, porque el sufrimiento es lo que más enseña en esta vida. Ahora bien, en una coyuntura de guerra la gente tiene mucho miedo porque no sabe dónde va a caer la próxima bomba. Sitios que parecían seguros dejan de serlo, como escuelas u hospitales. En toda esta realidad cotidiana, hay gente que psicológicamente resulta fortalecida, pero otra sale con secuelas terribles, que veremos si pueden superar.

-Por último, ¿opinas que las consecuencias serán diferentes a las de ofensivas anteriores sobre Gaza? ¿Nos acercamos a un escenario diferente?

-Periodistas e investigadores con experiencia de muchos años en Palestina coinciden en que el conflicto empeora y cada vez es más difícil la resolución. Creo que se podría resolver con voluntad política, pero para ello haría falta la presión internacional. Porque las dos partes no tienen la misma fuerza para sentarse a negociar. Hay una potencia ocupante y un pueblo ocupado. Cuando hace unos años entrevisté a Butros Ghali, exsecretario general de Naciones Unidas, ya me dijo que había que reformar la ONU. No podemos dejar en manos la seguridad mundial en manos de cinco países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad. Cuando la ONU dejó que se creara el estado de Israel, también dijo que se creara un estado árabe para los palestinos. Y nunca se respetó esta decisión. En definitiva, hay una serie de actores internacionales en situación de privilegio, con licencia para hacer lo que quieran.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=189889

El boicot a Israel después de Gaza. ¡Ahora más que nunca!

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Esto es un ejemplo de lo que se puede hacer en todos los países.

Avatar de PBAIBDS Académico por Palestina

Desde la campaña BDS Académico por Palestina creemos que, tras la masacre de Gaza perpetrada de forma impune por Israel este verano, es imprescindible intensificar la campaña internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel impulsada por la sociedad civil. La masacre de Gaza ha vuelto a demostrar que nuestros gobiernos e instituciones no van a mover un dedo para poner fin a tal injusticia y va a tener que ser la ciudadanía quien presione con sus propios instrumentos.

 ¡Nuestra campaña ya ha sido apoyada por más de 1,300 profesores y profesoras y ha sido difundida por diferentes medios de comunicación (ver enlaces al final del texto)! Estos días de inicio del curso os pedimos que:

1. Reenviéis esta información a vuestros contactos académicos sensibilizados con la temática. Es importante que sepan que sí tienen la posibilidad de hacer algo para apoyar a la población palestina. Desde Palestina nos dicen que están…

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