Gaza y Villa Crespo

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gaza villa crespoPor Carlos Barragán.

Debería escribir algo sobre los fondos buitres y dejarlo pasar. Gaza es un tema espinoso. Escribir “la masacre de Gaza” me traería seguramente algunos problemas con quienes creen que criticar a Israel es disparar sobre la comunidad judía. No debería decir nada sobre las matanzas que Israel realiza sobre los palestinos con una frecuencia que va calculando según planes estratégicos. No debería recordar que la política sionista desde antes de la segunda guerra, desde antes del holocausto en Europa, ya tenía las características de la limpieza étnica. Quizá debería olvidarme de las 500 aldeas arrasadas después en 1948, olvidarme que en aquel año desplazaron al 85% de la población palestina a esos dos corralitos donde viven hoy. Y debería dejarlo así y escribir “viven hoy” para no ofender a Israel y evitar decir que los palestinos -desde que el sionismo decidió crear un estado- dejaron de vivir y sobreviven. Sé que no debería mencionar las matanzas, las viejas ejecuciones y las nuevas, los atentados terroristas de la Stern, el Haganá, el Irgun, sin mencionar inmediatamente a los grupos palestinos que en inferioridad de fuerzas los atacan (ni soñando escribiría que se defienden o responden a la violencia con violencia). Tampoco debería plantear que los ataques palestinos tienen la causa de cualquiera que vea a su pueblo arrasado y humillado. Debería dejarlo así para que parezca que los palestinos atacan a Israel porque son malos y resentidos y también antisemitas.

Vivo en Villa Crespo. A pocas cuadras de mi casa hay varios templos y escuelas judías, un barrio donde es fácil encontrar comida kasher, donde Hilda que vive justo enfrente es quien se encarga del catering casero para los cumpleaños de mi familia: knishes, pletzalej, bohios y burekas son parte natural de nuestra vida. Su hija y los hijos de su hija, viven allá en Israel. Y mi hija de nueve años, por influencia de este hermoso barrio y por la religiosidad que está ausente en nuestra casa, creyó durante años que la religión –toda religión- es la judía. Que cualquiera que crea en Dios y sea devoto es judío, como sus amigas, como ocurre en las sinagogas por las que pasa caminando todos los días. Mi hija se queja porque no hacemos nada en Pesaj ni en Rosh Hashaná y la mandamos igual a la escuela. Tuve que explicarle que además hay otros que también creen y adoran a Dios y que se llaman católicos y otros musulmanes. Cosas de la hegemonía barrial que rompe con la hegemonía esperable y que me divierten. Y vuelvo a pensar que sería más fácil no complicarme con estas cuestiones. Por miedo a que Eva, Alejandro, Darío, Diego, Hugo y otros amigos queridos puedan sentirse incómodos o dolidos conmigo por decir que los palestinos no dejan de ser víctimas de un estado violento y criminal por más que caven túneles y que disparen cohetes. Que a estas alturas, después de décadas de desnudarlos, de matarlos y de quitarles sus casas y sus tierras, Israel es una fábrica de odio interminable. Qué otra cosa podrá sentir un pueblo donde cada uno de sus integrantes tiene un amigo, o una madre, o un tío, o un primo, o un hijo muerto por la violencia incansable y expansiva de ese estado. Qué otra cosa puede sentir un pueblo que ha vivido en condición de refugiado de guerra durante generaciones. Y no tendría que meterme con estas cuestiones que quizá no entienda del todo por ser goi. Porque después termino preguntándome de qué puede estar orgulloso el pueblo de Israel. Orgulloso de sus líderes históricos que construyeron su nación arrasando a las poblaciones que vivían en la tierra que ellos pretendían. Orgullo por sus líderes que han inventado en los foros internacionales una debilidad que nunca tuvieron.

Se sabe que los estados se construyen con sangre. Así lo vio la humanidad y así lo vimos nosotros acá mismo. Nuestra historia cuenta “la campaña del desierto” igual que la historia israelí contó que Palestina era un páramo a donde los colonos irían a transformar la soledad de la piedra muerta en tierra fértil y habitada. Mentiras las dos. Y ahí están los Roca de Israel atacando al enemigo de su patria. En Israel todos los próceres parecen Roca, no sé si habrá algún San Martín, un Belgrano, o un Moreno. Si los hay, el sionismo se habrá encargado de hacerlos invisibles para mí.

Los números a veces esclarecen las cosas: si por cada soldado muerto de un bando hay veinte niños muertos del otro, es difícil pensar en una guerra. Esta operación que Israel llama “Margen Protector” lleva en su nombre la pretensión de querer ocultar un crimen. Porque de qué puede estar protegiéndose quien mata a 1.400 personas (entre ellas 200 son niños y la gran mayoría civiles) mientras en su propio terreno mueren 56 soldados y 2 civiles. Parece razonable que con esa capacidad de daño cualquier ejército se daría por protegido. Salvo que la idea sea que el costo por eliminar a 1.400 sea ninguna baja propia. Rara idea de protección, y rara la explicación de que Hamas utiliza civiles como escudo cuando eso –de ser cierto- provocaría el apoyo de los civiles palestinos al gobierno israelí, y pedidos desesperados de que los salven de la locura de sus crueles compatriotas que los mandan a la muerte. Porque nadie entrega la vida de sus hijos con dientes de leche por ninguna causa. Y la profunda tristeza que da saber que de estas cosas es mejor no hablar. Porque el antisemitismo está vivo todavía y esperando la oportunidad para volver a las andadas. Porque es real que muchos judíos temen que los vergonzosos actos de Israel den pie a tanto nazi apenas disimulado por ahí. Y por eso la tristeza. Porque los judíos no se merecen tener que estar explicando las acciones salvajes de un estado que hace las cosas que los estados hacían hasta el siglo XIX, cuando “el método” era tolerado por un mundo sangriento que expandía sus fronteras hacia el futuro del capitalismo. Cuando todavía no existía la declaración de los derechos del hombre, ni la consciencia suficiente. Los sionistas de Israel llegaron tarde para aplicar esta metodología que hoy es insoportable. Y la tristeza por los palestinos sin derechos humanos se suma a la tristeza por mis amigos. Con quienes me llevo bien no por sus orígenes ancestrales, sino porque son gente sensible y con ideas parecidas a las mías. Bien lejos de esa derecha brutal que entiende que la prosperidad de los pueblos se construye con bancos fuertes y tecnología militar avanzada. Ellos no se merecen que este Israel militarizado, ultra-derechizado, y amenazado por su propio expansionismo los invite con los brazos abiertos. No se merecen siquiera que alguien les pregunte qué piensan sobre estas cosas. Porque la mayor extorsión de Israel no es con quienes tememos al recrudecimiento de sentimientos antisemitas, ni la extorsión de que se nos acuse de antisemitas por señalarlo. La mayor extorsión de Israel recae sobre mis amigos, sobre su pueblo, sobre mis vecinos de Villa Crespo. A ellos, en silencio, y sabiendo que la historia es una amenaza, Israel les pide complicidad.

Fuente: http://www.diarioregistrado.com/opinion/98763-gaza-y-villa-crespo.html

Sizan. Diatriba por Palestina

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sizanPor Julio Rudman.

 A Tali Feld Gleiser

«Lo más difícil es ser víctima de las víctimas»

                                            Edward Said

Ya se ha dicho casi todo y en casi todos los idiomas, mientras el Derecho Penal Internacional sigue cocinándose a fuego lento. Muy lento. Inclusive se ha dicho en hebreo (ahí está la Declaración del Partido Comunista de Israel, fechada en Tel Aviv el 11 de julio de 2014). Sólo me queda intentar un cuadro comparativo de esta masacre con el flagelo hitlerista de mediados del siglo pasado.

¿Qué diferencia sustancial hay entre la búsqueda pseudocientífica de la «raza superior» y sentirse un «pueblo elegido» por designio divino? Sobre todo, desde que los científicos sociales declararon perimido el concepto de raza.

¿Acaso no financiaron la maquinaria nazi Siemens, Ford, Krupp, Messerschmidt y la banca internacional como hoy lo hacen las multinacionales del petróleo, el complejo militar e industrial de Estados Unidos y la OTAN?

¿No se parece demasiado la justificación del «espacio vital» que amparó las invasiones a Polonia, Checoslovaquia, Austria, Francia y la Unión Soviética con la excusa de las «fronteras seguras» para anexar Cisjordania, la Franja de Gaza y promover la instalación de colonias en los territorios ocupados?

¿Qué creen que hicieron los patriotas polacos, checos, austríacos, franceses y soviéticos para intentar recuperar lo que les pertenecía? Sí, hasta cometieron actos terroristas y contaron con el auxilio de mujeres y hombres del pueblo con el objetivo primordial de recuperar la libertad. No, no estoy justificando las acciones terroristas del fundamentalismo árabe. Pretendo entenderlas. ¿Acaso el Irgún, esa organización paramilitar sionista, no destruyó el Hotel King David el 22 de julio de 1946 a través de un atentado, cuando el territorio todavía estaba bajo el Protectorado británico?

El Estado de Israel fue creado, administrativa y políticamente, por una resolución de Naciones Unidas el 19 de noviembre de 1947, fecha en la que se decidió la partición territorial en dos Estados, uno palestino y el otro israelí. ¿Dónde? En la «tierra prometida». ¿Prometida por quién? Por un texto religioso. ¿Alguien sabe de otro Estado moderno que tenga como origen sustentable y principal un presunto mandato divino? Insisto, Estado moderno. De ninguna manera debe interpretarse que pretendo hacer desaparecer a Israel como quieren los fanáticos. Digo que la historia conoce otros casos de países creados, como por ejemplo Panamá a expensas de una fracción de territorio colombiano y por razones estrictamente económicas (construir el canal interoceánico), y sin embargo ambos pueblos conviven en paz y armonía. Claro, no hay factores religiosos ni étnicos que perturben, como siempre, la vida cotidiana.

Desde su creación política Israel ha sido consecuente y coherente. Fue amigo y discípulo del régimen del apartheid sudafricano, legalizó la tortura como método de investigación policial y judicial, asesoró militar, logística e ideológicamente a los contras de Nicaragua y a las más feroces dictaduras latinoamericanas, acompaña obediente, con entusiasmo y prolijidad, cualquier iniciativa yanqui contra Cuba y Venezuela. En fin, desarrolla una implacable gestión de limpieza étnica en su tierra de origen y en cada uno de los zarpazos que, desde la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967, viene protagonizando como baluarte imperial al servicio de las multinacionales del odio. Y, como Gran Bretaña respecto de Malvinas, desconoce sistemáticamente las resoluciones de Naciones Unidas gracias al perverso sistema de veto que rige en el organismo desde su creación.

Por eso, y por muchas sinrazones más, no aparece como ilógico ver a sus ciudadanos y ciudadanas celebrar los bombardeos y las muertes ajenas desde una loma o una playa, platea morbosa de personas infectadas de sadismo colectivo. O escuchar declaraciones como la de la diputada Ayelet Shaked, del partido The Jewish Home, cuando sugirió que sería mejor «Matar a todas las madres de Palestina para que no nazcan más terroristas». Es una hermosa mujer, veo en la foto. Pero si, según Hegel, lo bello es la manifestación evidente de la verdad, la parlamentaria sionista es la excepción al pensamiento del filósofo alemán. También es, digo, el ejemplar emergente de una sociedad en la que la locura colectiva y el odio social encabezan su escala de valores.

Es cierto que la historia no se repite ni se pueden extrapolar épocas diferentes, pero cualquier semejanza entre las actitudes del Estado de Israel con las del régimen que auspició la «Solución Final» para los judíos durante el siglo pasado y la carnicería a que son sometidos los palestinos es más que pura coincidencia. Es una cadena ideológica vergonzosa que deja atónitos y furiosos a los seres de buena estirpe del planeta que nos ampara. (Tremenda coincidencia o paradoja histórica: una de las propuestas iniciales del Partido nazi en el Poder ante el llamado «problema judío» fue la emigración forzosa a Madagascar primero y luego a Palestina. El sueño del sionismo. Tal como lo cuenta Daniel Rafecas en «Historia de la solución final», Siglo XXI. 2012).

En fin, que para no discutir con los discursos académicos que nos abrumarían respecto del nazismo, el fascismo y el franquismo y sus semejanzas o diferencias con las políticas del sionismo israelí y sus acólitos universales, propongo que, a partir de ahora, no digamos que son nazis. Según el espejo de la historia son sizan.

Poema a Palestina

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no maten
En otra parte del mundo,
al otro lado del mar,
hay un pueblo resistiendo
la ocupación militar,
de otro pueblo que ha sufrido
y no parece recordar.
Por culpa de misiles
que les mandan sus vecinos,
se mueren las esperanzas
se mueren también los chicos,
mientras calla y manda balas
el del norte, los unidos.
El vecino, el errante,
el que no tenía lugar,
llenó su casa de fuego
y ahora vive en su ex hogar.
Puso muros y controles
para impedirle pasar.
Le dejó un pedacito
de su casa original,
y el mundo no le dice
si está bien o si está mal,
parece que el buen vecino
tiene gran peso mundial.
Injusticia, dirá alguno
al que nadie escucha hablar,
como tampoco se escucha
a este pueblo llorar
¿será sólo porque apuntan
a la meca para orar?
Y aunque estén tan lejos duele,
siempre duelen cosas tales,
como ver que caen bombas
en escuelas y hospitales,
ver que se asesinan hijos,
ver que se asesinan madres.
¿Y a quién quieren culpar,
si ellos son los oprimidos?
Uno tiene un arsenal,
el otro hogares destruidos,
por favor, no maten más,
a los niños palestinos.
Francisco Rava
Desde Argentina, para Los Otros Judíos.com
Foto: Venezuela se solidariza con Palestina. Internet

Carta abierta a Mordechai Keidar, profesor en la Universidad Bar Ilan

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"Dr". Mordechai Keidar

«Dr». Mordechai Keidar

«21 de julio 2014
Académico israelí: ‘Sólo violar a la hermana de un terrorista le puede disuadir’
Dr. Mordechai Keidar , un profesor de literatura árabe en la Universidad Bar Ilan»

En respuesta a sus dichos publicados en varios medios de la web quiero presentarme y decirle.
Me llamo Ana Laura Blejer, soy mujer, argentina, judía, profesional y artista plástica.
Madre, hija y hermana y nieta de varones judíos.
Vivo en un pais donde las mujeres somos libres.
Sin embargo, debo decir también que vivo en un país de lo que se llama el mundo emergente donde las mujeres todavía estamos discriminadas, ganamos menor salario por el mismo trabajo por el solo hecho de ser mujeres y como en el resto del mundo también somos discriminadas por algunos nichos de antisemitismo existentes en diferentes instituciones y sectores.
En la vida me ha tocado ser discriminada como mujer y doblemente como judía, en ámbitos infames como lo fue el llamado proceso de reorganización nacional llevado a cabo por las fuerzas armadas y ayudadas estas por instancias civiles, religiosas, empresariales, económicas, etc.
Sepa usted que las presas políticas durante el proceso fueron brutalmente lastimadas y doblemente lastimadas cuando eran judías.
Como funcionaria judicial, donde me desempeño hace 20 años también fui discriminada por judía .
Trabajo desde muy joven en el campo socio cultual y popular entendiendo desde diferentes lugares lo que es la discriminación.
Señor Kedar, se lo que es la discriminación.
Me avergüenzan sus declaraciones, en mi condición de ser humano sensible, en mi condición de mujer y en mi condición de judía.
Me avergüenza que sus autoridades no le hayan pedido la renuncia después de hacerlas.
Me avergüenza que no haya todavía ningún repudio público a sus declaraciones que ademas de agredirnos a todos los seres humanos que estamos trabajando por la paz, a todas las mujeres en particular , nos agreden a todos los judíos que a partir de sus dichos vivimos un rebrote de antisemitismo global.
Lo repudio y escupo su cara por todas las mujeres palestinas.
Lo maldigo para toda la eternidad por todas las mujeres que hemos sido violadas y discriminadas y tomadas como objeto de cambio o de deshecho en cualquier guerra.
Lo maldigo en nombre de todos los padres, hermanos e hijos de las mujeres a quien va dirigido su odio.
Lo maldigo en nombre de su madre, de su esposa y de su hija que tal vez no se han dado cuenta que lo que uno escupe al cielo, inevitablemente cae sobre uno mismo.
Convoco desde esta carta a todas las mujeres del mundo a repudiar sus dichos, a exigirle un pedido de perdón público a las mujeres palestinas y a todas las mujeres del mundo que hemos padecido lo que usted propone y a todas las mujeres del mundo que empatizamos en la condición femenina.
Convoco desde esta carta abierta a que todos los intelectuales judíos los expulsen de los ámbitos académicos, a que le saquen todos los micrófonos por los que convoca al odio, al disparate y al pecado de soberbia
Y finalmente, me gustaría condenarlo a la soledad de sus ideas y pensamientos.

Carta enviada a Los Otros Judíos por correo electrónico.

Nota de la Redacción de Los Otros Judíos: Sería necesaria una reflexión sobre si ese rebrote global de antisemitismo es tal. Nos consta que, cada vez más, la gente está aprendiendo a diferenciar entre sionistas y judíos.

Ayayay Vera Schiller, amada maestra judía de mis sueños

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Vera

Vera

Fesal Chaín.

Ya es hora de llorar amargamente
pues ni todos los ansiolíticos del mundo
pueden impedir este lamento
aunque recubran con su perfecta ingeniería
el núcleo central de de mis afectos
como me enseñaras tú Vera Schiller
amada maestra judía de mis sueños,
ya esa hora de llorar, de aullar, de gritar
de blasfemar al dios del delirio y del castigo
ya es hora de dejar la rutina
y la caminata por el mar de nuestros muertos,
ya es hora Vera amada
de encontrarnos en la sala junto al fuego
y que me continúes diciendo en el silencio
que no te importaban mis ancestros
que no era más que un niño en busca de cobijo
hijo de la humanidad y de su herencia,
ay querida Vera como añoro tu vida en mi vida vagabunda
cuando reconstruiste mi desarme total y al errabundo
sin domicilio fijo ni descanso, sin lugar y sin guarida,
ayayay Vera Schiler sabia rescatadora de mi infancia
perdida como un trompo en el sur de golpe y carabina
ayayay Vera como te requiero madre abuela
cuánto deseo respirar tus piel añosa
cuánto deseo ver tus ojos azules como el cielo
tocar tus manos rugosas de lunares
y abrazar tu cuerpo enjuto de tibieza,
ayayay Vera Schiller despierta de la muerte
para que grites a los tuyos mi holocausto
para que grites que los muertos
en la Gaza aterrada y sin consuelo
son mis abuelos y mis padres
son mis madres y mis hijos,
para que grites que mis muertos
en Auschwitz y Bergen Belsen
en Dachau y Sobibor
en Mauthausen y Treblinka
son mis abuelos y mis padres
son mis madres y mis hijos,
que fueron y son el poeta que yo he sido
que son la humanidad hecha pedazos
desperdigada en los desiertos
o en los oscuros pasadizos del secreto,
ayayay Vera amada linda vieja
cómo quisiera que te levantaras desde la fría tumba
en que los hombres te pusieron
para que apuntes con tu dedo sanador
a tu raza y a tu estirpe,
soplándoles al oído y en sus mentes
como un veloz viento de Al-qabul en torbellino
que si nos matan inclementes como perros
se masacran a sí mismos,
destruyendo la mínima nobleza que les queda
transformando en infierno sin retorno sus anhelos.

Nobel a Obama

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nobel a obama

Ana

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AnaPor Miguel Lisanti.

Ana cuando se mira en el agua que corre, sabe, como Heráclito, que no será la misma Ana. Pero su nombre siempre se ve igual, se lee como en el espejo del mismo modo.

Ana siempre es la misma pero no… Ana es la misma niña que habitaba Cartago cuando el Imperio Romano, y es la misma niña del Incendio de Roma cuando aquel loco emperador. Ana luego se escondió en las murallas de Troya, cuando las siete veces derribaron su muros. Y Ana estuvo oculta en una de las destrucciones de Jerusalén por los persas.

Ana estuvo oculta en el desembarco del genocidio de Cortés, y luego en las explosiones del Cerro Potosí, y se salvó de los millones de muertos por la plata.

Ana estuvo en los túneles de Barcelona y en Guernica, pero oculta, y estuvo en Hiroshima, y en Bagdad.

Ana nunca muere, es la misma niña que sigue escribiendo el diario de niñas inocentes, esta noche duerme en una franja, allí en el altillo de La Casa de Atrás. Ana escribe pero ahora lo hace al revés, de derecha a izquierda, como es al revés la historia, ahora el Gheto es invertido. Esta noche se termina la tregua, Ana escribe en aquel sitio. Mañana sonará la sirena nuevamente y ha de ver como hace miles de años que lo hace, cómo mueren los niños… Ana escribe que todos sabemos lo que ocurre, su diario nunca se termina, Ana Frank es así, es testigo, es una corresponsal de muertes…

Foto de Internet.

El manual de propaganda secreto de los israelíes

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projeto de israel espPor Patrick Cockburn.
The Independent
Traducido para Rebelión por LB.

Los portavoces israelíes tienen que trabajar duro para explicar cómo han llegado a matar a más de 1.000 palestinos en Gaza, la mayoría de ellos civiles, en comparación con los tres civiles que han muerto en Israel a consecuencia de los cohetes y morteros de Hamas. Pero en la radio, la televisión y los periódicos los portavoces del gobierno israelí como Mark Regev se muestran más sofisticados y menos agresivos que sus predecesores, quienes a menudo se mostraban visiblemente indiferentes ante la cifra de muertos palestinos.

Hay una razón que explica esta mejora de las habilidades en materia de relaciones públicas de los portavoces israelíes. A juzgar por lo que dicen, el manual de instrucciones que están utilizando es un estudio profesional, bien investigado y confidencial que explica cómo influir en los medios de comunicación y en la opinión pública estadounidense y europea. Escrito por el experto encuestador y estratega político republicano Frank Luntz, el estudio fue encargado hace cinco años por un grupo llamado The Israel Project, con oficinas en EEUU e Israel, para ser utilizado por todas aquellas personas «situadas en primera línea de combate en la guerra mediática a favor de Israel«.

Cada una de las 112 páginas del libro está marcada con la leyenda «no distribuir ni publicar», y es fácil comprender por qué. El informe Luntz, titulado oficialmente «Diccionario Global de Lenguaje 2009 del Proyecto Israel“, fue filtrado casi de forma inmediata a Newsweek Online, pero su verdadera importancia rara vez ha sido apreciada. El texto debería ser de lectura obligada para todo el mundo, especialmente para los periodistas interesados en cualquier aspecto de la política israelí, debido a las consignas que imparte a los portavoces israelíes sobre “lo que debe decirse y lo que no”.

Estas consignas son muy reveladoras de la brecha que separa aquello que los funcionarios y políticos israelíes dicen de lo que realmente piensan, estando lo que dicen minuciosamente ajustado al resultado de sondeos específicamente diseñados para descubrir qué es lo que los estadounidenses quieren oír. Desde luego, ningún periodista que entreviste a un portavoz israelí debería hacerlo sin leer este compendio de muchos de los temas y frases empleados por el señor Regev y sus colegas.

El manual está lleno de sabrosos consejos sobre la forma en que deben amoldar sus respuestas a las diferentes audiencias. Por ejemplo, el estudio dice que «los estadounidenses están de acuerdo en que Israel ‘tiene derecho a poseer fronteras defendibles’. Sin embargo, no le aporta ningún beneficio definir exactamente cuáles deberían ser esas fronteras. Evite hablar de fronteras en términos de pre- o post- 1967, ya que eso sólo sirve para recordar a los estadounidenses la historia militar de Israel. Eso resulta especialmente perjudicial en la izquierda. Por ejemplo, el apoyo al derecho de Israel a tener fronteras defendibles cae de un intoxicador 89% a menos del 60% por ciento cuando se habla de ellas en términos de 1967«.

¿Y qué hay del derecho al retorno de los refugiados palestinos que fueron expulsados o huyeron en 1948 y en los años siguientes y a quienes no se permite regresar a sus hogares? Aquí el doctor Luntz tiene un sutil consejo para los portavoces al afirmar que «el derecho al retorno es una cuestión demasiado peliaguda para que los israelíes la comuniquen de manera eficaz, pues en gran parte del discurso israelí resuena el eco de aquel «separados pero iguales» que invocaban los segregacionistas de 1950 y de los partidarios del apartheid de la década de 1980. El hecho es que a los estadounidenses no les gusta, no creen y no aceptan el concepto de ‘separados pero iguales’ «.

Entonces, ¿cómo deben los portavoces actuar con respecto a lo que el folleto admite es una pregunta difícil? Deberían llamarlo una «demanda», partiendo de la base de que a los estadounidenses no les gusta la gente que hace demandas. «Luego diga que ‘los palestinos no están satisfechos con su propio Estado. Ahora exigen territorio dentro de Israel'». Otras sugerencias para una respuesta israelí efectiva incluyen decir que el derecho a retornar podría llegar a ser parte de un acuerdo final «en algún momento en el futuro«.

El doctor Luntz constata que los estadounidenses en general tienen miedo a la inmigración masiva en EEUU, por lo que hablar de «inmigración palestina masiva» en Israel no les va a resultar agradable. Si nada de eso funciona, diga que el retorno de los palestinos «haría descarrilar los esfuerzos para lograr la paz«.

El informe Luntz fue redactado a raíz de la Operación Plomo Fundido de diciembre de 2008 y enero de 2009, que causó la muerte de 1.387 palestinos y nueve israelíes.

Hay un capítulo entero dedicado a la cuestión de «aislar a un Hamás respaldado por Irán y que constituye un obstáculo para la paz«. Desafortunadamente, cuando el 6 de julio se inició la operación Borde Protector a los propagandistas israelíes les surgió un problema, pues Hamas se había enemistado con Irán con motivo de la guerra de Siria y no mantenía contactos con Teherán. Las relaciones amistosas se han reanudado en los últimos días, gracias… a la invasión israelí.

Gran parte de los consejos del doctor Luntz se refieren al tono y a la presentación de los argumentos a favor de Israel. Según él, es absolutamente crucial exudar empatía hacia los palestinos: «A los sujetos a persuadir [sic] no les preocupa conocer cuánto sabes sino saber cuánto te preocupas. Debes mostrar empatía hacia ambas partes«. Eso podría explicar por qué numerosos portavoces israelíes aparecen casi sollozando por la trágica situación de los palestinos machacados por las bombas y proyectiles israelíes.

En una frase marcada en negrita, subrayada y escrita con letras mayúsculas el doctor Luntz sostiene que los portavoces y líderes políticos israelíes no deben nunca, nunca jamás, justificar «la masacre deliberada de mujeres y niños inocentes» y deben desafiar agresivamente a quienes acusan a Israel de tal crimen. Los portavoces israelíes sudaron la gota gorda para ser fieles a esta prescripción cuando el pasado jueves las bombas israelíes mataron a 16 palestinos en un refugio de la ONU en Gaza.

Hay una lista de palabras y frases que deben ser utilizadas y una lista de las que hay que evitar. El schmaltz(1) cotiza alto: «La mejor y única manera de lograr la paz duradera es conseguir el respeto mutuo«. Por encima de todo, hay que enfatizar en todo momento los deseos de paz de Israel con los palestinos, porque eso lo que anhela la abrumadora mayoría de los estadounidenses. Pero toda presión sobre Israel para que haga realmente la paz puede aligerarse diciendo: «[hay que avanzar] paso a paso, día a día«, lo cual será aceptado como «un enfoque razonable con respecto a la ecuación tierra por paz«.

El doctor Luntz cita como ejemplo de un «slogan israelí eficaz», aquel que dice: “Quiero dirigirme especialmente a las madres palestinas que han perdido a sus hijos. Ningún progenitor debería tener que enterrar a su vástago«.

El estudio admite que en realidad el gobierno israelí no quiere una solución de dos Estados, pero dice que ese dato debe ser enmascarado porque el 78% de los estadounidenses sí la desea. Hay que enfatizar la esperanza en una mejoría económica para los palestinos.

Se menciona con aprobación al primer ministro Benjamin Netanyahu por haber afirmado que “es hora de que alguien le pregunte a Hamas: ¿Qué estáis haciendo vosotros para traer la prosperidad a vuestro pueblo?«. La pregunta resulta inverosímil de puro hipócrita: son los siete años de asedio económico israelí los que han reducido la franja de Gaza a la pobreza y a la miseria.

El objetivo de la presentación de hechos que hacen los portavoces israelíes es siempre dar a los estadounidenses y a los europeos la impresión de que Israel quiere la paz con los palestinos y que está dispuesto a ceder para lograrla, cuando todas las evidencias indican justamente lo contrario. Aunque no fue concebido como tal, existen pocos estudios que arrojen más luz que éste sobre el moderno Israel tanto en tiempos de guerra como de paz.

 Nota:

 (1) Schmaltz: sentimentalismo exagerado.

Querido Uriel

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cartaCarta motivada por ‘Uriel Kon: “Israel está acabado. No quiero vivir con la vergüenza”.’

Querido Uriel:

Tu artículo estremecedor ha tocado las fibras más profundas de mi ser. Sé que tienes razón- que los síntomas que describes con tanto dolor son reales- no son un invento de un pesimista amargado ni fruto de una perversa visión retorcida. Comparto contigo el análisis de la angustiante situación en la que vivimos y esa impotencia desgarradora de quien quiere evitar que el país se haga trizas y no lo consigue. Tal vez no esté tan seguro de tu prognosis de que a este ritmo el país desaparecerá pero lo que tengo claro, es que de esta forma, no tiene derecho a existir. Hay momentos en que una nación pasa por un eclipse ético y moral y este es uno de los momentos más opacos de nuestra historia.

A pesar de todo, te pido que no te vayas. En estas horas de desasosiego no podemos sucumbir ante la desesperación, darnos el lujo de abandonar la causa y levantar bandera blanca. A pesar de tantos años de lucha inerte, todavía me aferro a la lucha por un Israel distinto, humanista, ético, moral. Ante todo porque creo que nada más judío que luchar contra la idolatría, destrozar todos los ídolos paganos, y lo que nosotros hacemos es destrozar al ídolo nacionalista. Todavía creo que podemos ser gestores de un destino mejor y frente a tanta barbarie debemos hacer un esfuerzo mancomunado- tú y yo en Jerusalén, y tantos judíos de buena voluntad, dispersos ahí donde se encuentren, para acabar con todas estas aberraciones. No solo comprendo tu sensación- la comparto! Pero sigo creyendo que no todo está perdido, que todavía es factible luchar desde adentro contra esa contaminación moral que asfixia a todo lo que crece en esta tierra. Emigrar significa escapismo, y tal vez yo también lo haría si tuviera hijos pequeños para proteger. Pero a pesar de comprenderlo, reafirmo mi compromiso con la lucha pacifista. Gaza 2014 es la prueba contundente de la importancia de resistir la ocupación, socavar los fundamentos del sistema que posibilita esta barbaridad.

¿Está todo perdido? ¡Creo que todavía no!  Nos resta mucho por hacer y aquí te mando una lista parcial: Debemos evitar que la apatía domine al pueblo, quebrar el conformismo, hacer que la gente sienta malestar por los agravios que ocurren  a pocos quilómetros de sus casas. Hoy más que nunca debemos perturbar la tranquilidad del que no quiere saber y del que sabe pero no quiere entender. Debemos hacer todo lo posible para desmantelar esa frase impune  “esta es una guerra justa”, y evitar que la gente pierda la vergüenza, se evada de responsabilidad por las atrocidades que este maldito gobierno está realizando en su nombre. Debemos poner un gran espejo frente a los ojos del pueblo para que vea cómo la ocupación los va deformando y mostrar constantemente que hay alternativas. Frente a la excusa de que «no hay interlocutor»  nosotros debemos demostrar que hay con quién hablar, que hay de qué hablar, incluso en las filas del Hamás y que juntos podemos llegar a un acuerdo de paz. Ambos podemos demostrar que aquella teoría derechista que sostiene que con los árabes no se puede vivir en paz es una falacia. Juntos podemos romper ese círculo vicioso y estéril de las políticas nacionalistas,  destrozar su dialéctica perversa, y tal vez, haciendo un esfuerzo conjunto, salvar al país de sí mismo, desactivar ese mecanismo de autodestrucción que funciona en Israel desde el 67 o tal vez antes. Si la ocupación necesita silencio, pasividad y estabilidad para gobernar impunemente, nuestra función, Uriel, es desestabilizar el sistema para que el gobierno no pueda atropellar impunemente.  La ocupación florece en base en la pasividad, tú eres uno de aquellos que se niegan a ser sumisos. Por eso te necesitamos. ¡No te vayas!

Meir Margalit- Jerusalén.

29 julio.

Uriel Kon: «Israel está acabado. No quiero vivir con la vergüenza».

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Uriel Kon

Uriel Kon

Por Uriel Kon.

Vergüenza bronca e impotencia. Eso es lo que siento al vivir dentro o a un costado de la sociedad israelí: en su gran gran mayoría se trata de un cumulo de individuos que han sufrido un lavado de cerebro sistemático, desde chiquitos. Cerebros lavados y lavadores de cerebros profesionales; victimarios que de alguna manera lograron desarrollar un mecanismo de autoconvencimiento, una completa insensibilidad frente al sufrimiento del otro – todo esto combinado con un sentimiento de superioridad indeleble, paradójicamente mezclado con ignorancia, vulgaridad y un racismo virulento. El racismo y la discriminación, aplicados tanto en el plano personal como institucional.Una sociedad como la israelí, que nunca quiso ni buscó la paz, está destinada a a desaparecer. Tal es el destino final de las democracias étnicas.  Hablar se torna peligroso. Los diarios y los sitios en la web de noticias en hebreo narran la guerra de manera tal, que cualquier duda sea eliminada. Las noticias se enuncian como pequeñas piezas de discurso adoctrinador, que es repetido como mantra en el bar, en el café, en las universidades, de padres a hijos, de oficiales a soldados. Es así que no hay huecos en el imaginario local, casi no existe la izquierda ni la crítica: abolidos. La autocrítica es traición. La mirada de odio y de placer del sabra israelí ante los ataques por tierra y los bombardeos, es evidente.

Hace unos minutos me encontré con un amigo argentino. Coincidimos en que es imposible hablarle a la mayor parte de los sabras. Sus miradas cambian, los ojos giran, cambian de órbita hacia adentro; parecen zombis. Su amargura y rudeza son innatas, pero se potencian con el odio. Para ellos la guerra, todas las guerras israelíes son morales, no se las pudo evitar. Son guerras impuestas por el enemigo. Ellos son el oasis de Oriente Medio, son el milagro, son los elegidos. O a la Ney Matogrosso: son la rosa de Hiroshima. Disparan y lloran. Lloriquean mientras matan y construyen nuevos asentamientos en los territorios ocupados. Ellos no quieren matar pero matan. Quieren la paz en la guerra. ¡Y se lo creen!

A no confundirse los que visiten Tel-Aviv, mundo de mini shorts, pop americano y multisexualidad. Debajo del pastito cuidado, de la gente paseando perros o andando en patines, detrás de la literatura local de medio pelo a la que le gusta leerse en tramas infantiles o dramitas cotidianos, detrás de boutiques divinas y el mundillo tanto corporativo como artístico, se esconde una perversidad guerrera, una santificación de la muerte propia y ajena, y se rinde culto al eterno consenso sobre la conquista y la opresión.

Pero este palabrerío tan adjetivado quería ser solicitada: solicito a mis amigos coles, a los que de alguna manera se criaron – como yo – dentro de las comunidades judías en Latinoamérica, con ese dejo de izquierda idisch, con determinada alegría de vivir rodeados de seres humanos diferentes, seducidos por la diversidad – que llego el momento de desdecirnos de manera rotunda de Israel: separar por fin el judaísmo de la doctrina nacional de este país acabado. A contrapelo de lo que aprendimos en la escuela – sionismo es racismo. Sionismo es también una forma de antisemitismo. El prototipo de ario israelí fracasó, y en su fracaso, como durante las ultimas semanas del nazismo en la guerra, quiere borrarnos a todos – quiere volar todos los puentes. Quieren morir en el odio automático y la pasión erótica por la guerra.

No apoyar más a Israel. No aportar dinero que el dinero estuvo y estará destinado a plantar bosques sobre pueblos palestinos destruidos. Que el dinero va para seguir construyendo la infraestructura de los asentamientos en los Territorios Ocupados y así anular cualquier plan de división territorial. Que el apoyo es utilizado para matar gente, asesinar chicos, probar nuevas armas, criar nuevos soldaditos zombis, carentes de ideas independientes.

Mirar a la cara a esta gente, y más en época de guerra, da miedo. Son rostros de gente que tiene náuseas cuando se utiliza la combinación de palabras «derechos-humanos». Para ellos los derechos humanos son antisemitas. Justo ellos, que son los primeros antisemitas del planeta, los que se burlan del que no vive en Israel y lo consideran infrahumano. Ellos son los que utilizan la historia del pueblo judío como excusa para asesinar. Y todo para crear un país tan insulso, tan falto de creatividad, de humanismo, de literatura, de imaginación. Ellos son los que crearon un país en el que los militares son héroes culturales. Un país en el que las mujeres, para recibir igualdad de derechos, se convierten e imitan a los hombres. La mujer liberada es la mujer-hombre, la que abandona sus atributos para entrar en las guildas masculinas. Su mundo interior es el que se negó a imaginar un territorio pacífico, en el que la vida, la creación y la alegría, reemplacen al erotismo de la violencia.

¿Cómo vivo en este país? ¿Cómo conciliar con la idea de que mis impuestos aporten de alguna manera a la manutención de un sistema opresor y antidemocrático? Esas son cosas que me vengo preguntando hace bastantes años. En una época tenia la idea narcisista e inocente de que algo podría cambiar y que yo podría contribuir a ese cambio. Pero la única solución viable es la re-emigración, acto de por sí complicado, aunque no imposible. Creo que se acerca la materialización de ese acto.

Este país está acabado y es una vergüenza. Somos una vergüenza. No quiero vivir con la vergüenza a la que me llevaron mis decisiones de adolescente.

Fuente: Facebook 
N. de la R.: ¡Gracias, Uriel!