Israel y el nihilismo

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Por Santiago Alba Rico.

Es imposible no estremecerse al leer estos comentarios antisemitas de jóvenes árabes que se desahogan en la red: “les deseo una muerte dolorosa a los judíos”; “odiar a los judíos no es racismo, es un mandamiento de Dios”; “al final no habrá más judíos, Dios lo quiera”; “os escupo, judíos malolientes”, o “desde el fondo de mi corazón, deseo que les prendan fuego a los judíos”. La aceptación natural de este tipo de comentarios, y la institucionalización del odio a los judíos, desembocó a mediados del siglo pasado en los lager y las cámaras de gas, celebradas o aceptadas, como sabemos, por la mayor parte de los europeos.

alambradaas campo de concentracion nazi

Campo de concentración nazi

Pero no. Cuidado. Estos comentarios no proceden de jóvenes árabes fanáticos sino de normalísimos adolescentes israelíes y el objeto de su odio no son obviamente los judíos sino los árabes en general y los palestinos -bombardeados y mutilados- en particular: “hay que quemar a todos los árabes”. Bellas y provocativas israelíes de 16 años publican selfies en Twitter acompañados de peticiones de tortura y destrucción. Son los futuros soldados del Estado sionista y tienen ya muy claro lo que tienen que hacer: exterminar a todos los salvajes. Muchos de estos tweets han sido recogidos por el periodista canadiense David Sheen, pero no han generado la menor polémica ni han llevado tampoco -desde luego- a extraer conclusiones de carácter moral o étnico sobre la “personalidad judía” o sobre la “cultura israelí”

¿Verdad que el eslogan “matemos a todos los judíos” impresiona mucho más -y nos parece mucho más violento e inaceptable- que el de “matemos a todos los árabes”? Probemos de nuevo. Leamos estos comentarios publicados en la página Islam.net tras el secuestro y asesinato de los jóvenes colonos el pasado mes de julio: “Desgraciadamente son pocos. Hurra por la yihad” o “qué bella escena; espero que ocurra una y otra vez” o “¿Sólo tres? Queremos más” o “genial, hay que matar a todos los adolescentes judíos” o “hay que matarlos a todos”. Impresiona mucho; duele en el alma; aterra y ensombrece toda esperanza de civilización y humanidad. Pero no. Cuidado. Esos comentarios proceden de la página Walla y corresponden a normalísimos israelíes que expresan su gozo tras el asesinato de cuatro niños palestinos mientras jugaban al balón en una playa de Gaza: “nada más hermoso que ver morir niños árabes”; “tenemos que matar a todos los niños”; “quemémoslos a todos”.

Los que así se expresan visten a la europea, comen en restaurantes exóticos de Tel Aviv y tienen nombres razonables. Si sacan a la calle las sillas y las cervezas para ver caer desde una loma de Sderot una lluvia bíblica de misiles sobre los hospitales y escuelas de Gaza y celebran cada detonación y cada hongo de humo y fuego, con sus correspondientes cadáveres destrozados, como si fuese una victoria del Maccabi en una final de baloncesto, si esos hombres y mujeres vestidos a la europea y con nombres razonables se alegran de la destrucción y la muerte es que la destrucción y la muerte son fenómenos irrelevantes o incluso -sí- apetecibles. Una cosa es que Rachel desee la muerte de Fatma y otra muy distinta que Fatma desee la muerte de Rachel. Que Fatma desee la muerte de Rachel es una muestra irrefutable del fanatismo y antisemitismo árabes. Que Rachel desee -y aplauda- la muerte de Fatma es, en cambio, una tan comprensible y aceptable prueba de civilización como fumar cigarrillos mentolados o frecuentar locales de música country.

Los sentimientos se construyen, pero tienen la contundencia de los hechos -y de las montañas-. Lo cierto es que, antes de cualquier racionalización, nos impresiona mucho más la llamada a matar judíos que la llamada a matar palestinos o musulmanes. Se dirá que es lógico. Después de la tentativa europea de genocidio judío y como consecuencia de la culpabilidad y el horror, los europeos estamos muy sensibilizados frente al antisemitismo. Pero eso mismo debería preocuparnos. Nos hemos sensibilizado justamente -más allá de la propaganda israelí que explota el Holocausto- tras el asesinato de seis millones de judíos, colofón de siglos de getos, pogromos y discriminaciones. Ahoras bien, lo que permitió ese racismo violento y su expresión criminal en los lager fue precisamente el hecho de que, durante siglos, la idea de “matar a todos los judíos” impresionaba muy poco a las poblaciones occidentales o incluso resultaba -también electoralmente- apetecible. El linchamiento de un judío -como el de un negro en EEUU- no escandalizaba a casi nadie y las mayorías sociales podían sentirse más o menos desasosegadas, pero en todo caso ‘sentían’ que la muerte de un judío -o de un negro- tenía mucha menos importancia que la muerte de un ‘ario’ o de un blanco. Eso hizo posible el nazismo, cuya jerarquía racial compartían la mayor parte de los alemanes y de los europeos, como lo demuestra la indiferencia de casi todos (salvo algunos comunistas y algunos católicos) ante el exterminio en los campos de concentración.

Pues bien, los ‘judíos’ de hoy son los palestinos -y los árabes y musulmanes en general-. O si se prefiere: en 1930 los judíos eran los ‘árabes’ de Europa (de hecho, el racismo dominante hacía pocas diferencia entre los dos). Nos escandaliza o duele tan poco hoy la muerte de 400 niños palestinos como nos escandaliza o dolía muy poco la muerte de 400 judíos en un pogromo en Polonia en 1920. Hoy hay muy pocos -poquísimos- atentados antisemitas en el mundo, a pesar del esfuerzo de Israel por alimentarlos; se puede decir que los judíos están a salvo. ¿Cuántos palestinos habrá que matar para que que un día la muerte de un palestino nos duela lo mismo que la de un alemán o un español? Mientras tratemos a los palestinos -en nuestra imaginación y con nuestras opiniones- como tratábamos hace cien años a los judíos, la maldición nazi seguirá viva y seguirá produciendo los mismos efectos.

Qalandia

Puesto de control de Qalandia, entre Ramallah y Jerusalén (Cisjordania Ocupada)

La mayor parte de la población israelí considera a los palestinos de la misma manera que la mayor parte de la población europea de 1930 consideraba a los judíos. Ese sentimiento fue explotado electoralmente por Hitler como es explotado hoy por Netanyahu y por casi todos los partidos políticos del espectro ‘democrático’ sionista. Si hay un obstáculo para la paz, la justicia y la convivencia en Próximo Oriente -el mismo que en la Europa de 1930- es el nihilismo de la sociedad israelí, nihilismo trasladado a unas instituciones estatales (con su ejército y sus armas de destrucción masiva) que a su vez lo alimentan con propaganda racista y manipulación mediática. ¿En qué consiste finalmente la democracia en Israel? En que gana las elecciones el candidato que ha matado o promete matar más niños palestinos. Esa es otra de las razones de que haya en Gaza tantos niños muertos: el nihilismo da votos. Con eso y un buen aparato de propaganda se apoderó Hitler de Alemania en 1933 y a punto estuvo de apoderarse de una Europa (culta, refinada, progresista) a la que los judíos le traían tan al fresco como hoy los árabes y que -como recordaba la filósofa y militante Simone Weil– lo único que reprochaban a los nazis es que ‘quisieran tratar a los europeos como los europeos trataban a los pueblos colonizados’. Mientras la sociedad israelí y los gobiernos occidentales no cambien, la maldición del nazismo seguirá viva. Y seguirá matando. Matando judíos con nombres árabes: Mohamed, Fatma, Salwa, Yamal. Lloremos, por favor, a todos los judíos, aunque sean palestinos.

Santiago Alba Rico es filósofo y columnista.

La guerra de Gaza y su impacto en la economía israelí

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Por Diana Rojas.

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Recientemente, el diario israelí Yedioth Aharonot afirmó que los ataques contra la Franja de Gaza en las tres primeras semanas transcurridas desde el inicio de los bombardeos equivalían a 12.000 millones y medio de shekels (unos 3.500 millones de dólares). El diario añadió que si la guerra continuaba al mismo ritmo en dos semanas más costaría más que la guerra del Líbano de 2006.

Cabe señalar que la Operación Plomo Fundido contra Gaza de 2009-2010 costó 1.000 millones de dólares y la de 2012 la cifra de 15 millones. El impacto de estas dos guerras en la economía israelí fue muy pequeño.

No ha sido así en esta ocasión. El mercado bursátil israelí sufrió en las tres primeras semanas del conflicto una pérdida de 4.000 millones de shekels (1.268 millones de dólares). Esto viene a significar unos 28 millones de dólares diarios.

Por su parte, el sector turístico ha perdido el 75% de sus ingresos, es decir unos 1.000 millones de shekels y podría perder otros tantos hasta finales del año actual. El turismo es, por esencia, una industria que requiere plena seguridad y es muy sensible a los conflictos y la inestabilidad.

Los daños sufridos en el comercio alcanzaron en esas tres primeras semanas del conflicto unos 1.000 millones de shekels debido a la caída de las exportaciones.

A todo ello hay que añadir unos 1.000 millones de shekels que habrán de ser empleados, como mínimo, para paliar los daños ocasionados por los cohetes y misiles palestinos.

Naturalmente, todas estas cifras tendrán que ser ampliadas conforme a la duración del actual conflicto y algunas de ellas podrían doblarse o multiplicarse varias veces.

Israel tiene también otro problema. Durante mucho tiempo, la entidad sionista recibió fondos de los países occidentales que la veían como un instrumento útil para la subyugación del mundo árabe y el saqueo de sus recursos, lo cual era mucho más valioso que los costes de apoyar a Israel. Su labor era también la de proteger a los regímenes árabes marionetas y colaboracionistas de las potencias occidentales, lo que explica la existencia de un interés común entre estos últimos y el régimen sionista para proceder a algún tipo de normalización.

Las inversiones directas en Israel han estado vinculadas también al llamado proceso de paz. Estas inversiones fluyeron a Israel tras la Conferencia de Madrid de 1991 y crecieron aún más después de los Acuerdos de Oslo de 1992.

Todo ello implica que la existencia de un movimiento de resistencia es un gran obstáculo no sólo para la expansión militar y la influencia política de Israel sino también para su desarrollo económico. Así, la economía israelí creció en un 5,9% en 2000 pero cayó a menos del 1% en 2002 después del estallido de la Segunda Intifada.

En este sentido, la actual guerra de Gaza paralizará, sin duda, el proceso de normalización de algunos estados árabes con Israel debido a la oposición popular. En Jordania, por ejemplo, los llamamientos a la ruptura de relaciones diplomáticas y del Tratado de Paz de 1994 se han multiplicado.

Además, las derrotas sufridas por Israel en el Líbano en 2000 y 2006 y en Gaza en 2009 y en la actual guerra de 2014 significan que Israel ya no sirve al propósito de sus patrocinadores. Estas guerras libradas por Israel buscaban tranquilizar a las compañías internacionales de que la “paz” era sólida y se estaba expandiendo y sólo necesitaban ser pacientes. Sin embargo, las derrotas israelíes en estos conflictos han dañado la credibilidad israelí y han mostrado la posibilidad incluso de que las fábricas y centros económicos situados en Israel puedan ser objeto de ataques con misiles cada vez más sofisticados. Por encima de todo, significan que Israel ya no está en condiciones de controlar o subyugar el mundo árabe.

La posibilidad de futuros conflictos y la prolongación de la actual guerra de Gaza plantean, pues, muchos interrogantes a los inversores acerca del futuro y muchos han llegado ya a la conclusión de que no es posible realizar una inversión segura en Israel.

A todo ello hay que añadir la expansión del movimiento en favor del boicot a Israel en el mundo. Este movimiento tendrá un claro efecto en las exportaciones israelíes y llevará a numerosas empresas a reconsiderar sus vínculos con Israel teniendo en cuenta que ellas mismas podrían sufrir campañas de boicot si siguen importando bienes y productos de la entidad sionista.

Fuente: http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?eid=69012&cid=59&fromval=1&frid=59&seccatid=30&s1=0#.U-ZOrZxD0pM.facebook

N. de la R.: No te olvides del boicot de productos con el código de barras 729.

Crónicas Palestinas n°729 no: Hummus y BDS

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Por Tali Feld Gleiser.

A Antzine Biain.

Los pueblos del mundo están demostrando su solidaridad con Palestina y pidiendo, entre otras cosas, que el Estado sionista pare la masacre en Gaza. Tras 36 días, solo algunos gobiernos de Nuestra América se han expresado en contra de los ataques de Israel. Estados Unidos, Canadá, Europa y los países árabes siguen con su complicidad asquerosa. Pero cuando acabe el bombardeo «definitivamente», ¿habrá terminado el problema? ¿Dejamos las calles y volvemos con la conciencia tranquila a nuestras casas?

El genocidio del pueblo palestino empezó incluso antes de 1948, con el nacimiento de la ideología sionista.

“El movimiento sionista se formó a finales del siglo XIX, con el objetivo de crear una patria para los judíos a través de la formación de un “… movimiento nacional para el retorno del pueblo judío a su patria y la reanudación de la soberanía judía en la tierra de Israel… La creación de un Estado nacional judío en un país con una muy pequeña minoría judía sólo podría ser concebible mediante el desplazamiento forzoso de la población indígena existente junto con la implantación de nuevos colonos judíos… La idea de «transferencia» en el pensamiento sionista ha sido rigurosamente trazada por Nur Masalha en su “La expulsión de los Palestinos. El concepto de «transferencia» en el pensamiento político sionista, 1882-1948”, y se resume en las palabras de Israel Zangwill, uno de los primeros pensadores sionistas que, en 1905, declaró que «si queremos dar un país para un pueblo sin país, es una tontería permitir que sea el país de dos pueblos». Yosef Weitz, ex director del Departamento de Tierras del Fondo Nacional Judío, fue aún más explícito cuando, en 1940 , escribió que: «… Debe quedar claro que no hay lugar en el país para ambos pueblos (…) la única solución es la Tierra de Israel, al menos una Tierra de Israel occidental sin árabes. No hay espacio aquí para el compromiso. (…) No hay otra opción que transferir a los árabes de aquí a países vecinos (…) No se puede dejar ni un solo pueblo, ni una sola tribu de beduinos…”.1

Una de las acciones que todos podemos poner en práctica es no comprar productos con el código de barras 729, que es el código que corresponde a Israel.

boicot israel

¿Y qué es la campaña BDS?

La campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel nace en el 2005 con un llamado lanzado por más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina a la comunidad internacional pidiéndole que aplique dichas medidas coercitivas “hasta que Israel cumpla con el Derecho Internacional y los principios universales de los Derechos Humanos”.

Ante el fracaso continuado de las “conversaciones de paz” entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) tuteladas por Occidente desde 1991 (Conferencia de Madrid) y la violación sistemática e impune de la legalidad internacional por parte de Israel, la sociedad civil palestina decidió pasar a la acción y lanzar esta campaña internacional no violenta. La campaña palestina de BDS se inspira en la campaña similar que se aplicó contra el régimen de apartheid sudafricano, y que contribuyó decisivamente a la caída de aquel régimen racista.

El BDS busca poner fin a las políticas que el régimen sionista implementa en Palestina desde 1948, cuyos tres rasgos principales son: ocupación, colonización y apartheid. La campaña no se dirige contra las ciudadanas y ciudadanos del Estado judío, ni mucho menos contra los judíos del mundo (muchos judíos participan en el BDS, también dentro de Israel), sino contra las instituciones que sostienen y financian dicho régimen opresor. Hay que destacar que esta campaña nace en el seno de la propia sociedad palestina y se proyecta hacia el exterior. Ello le da una legitimidad y una fortaleza ética enormes, evitando así los riesgos de caer en el paternalismo y el eurocentrismo en la solidaridad internacional con Palestina.

¿Hasta cuándo estará activa la campaña de BDS? Hasta que Israel cumpla sus tres demandas centrales, todas ellas fundamentadas en el respeto al Derecho Internacional y los Derechos Humanos:

  1. El fin de la ocupación y colonización de todas las tierras árabes tomadas en 1967 (Jerusalén Este, Cisjordania, Franja de Gaza y Altos del Golán sirios) y el desmantelamiento del Muro;
  2. El otorgamiento de plenos derechos a los ciudadanos árabe-palestinos de Israel (que son un 20% de la población del Estado judío); y
  3. El respeto, protección y promoción del derecho de los refugiados palestinos a retornar a sus casas y propiedades, tal como lo estipuló la resolución 194 del Consejo de Seguridad de la ONU (hoy suman más de cinco millones según la UNRWA).2

Empresas que ayudan a financiar al Estado sionista3

productos bds

Hummus y BDS

hummus

La semana pasada estuve en el pueblo de Zumárraga hospedándome en la casa de mi amiga (casi) palestina Antzine Biain y me ofrecí para hacer hummus. Compramos los ingredientes que faltaban: garbanzos, limón y tahini. Subo las compras al departamento y recién allí se me ocurre verificar el código de barras. ¡Horror! ¡El tahini tiene el código 841! Hacía unos días había empezado a circular lo que se ve en la siguiente foto:

codigos de barras equivocados 871 841

Cuando Antzine llegó, le relaté el horror de que justo nosotras hubiéramos comprado un producto de la marca Monki con el código 841, que en realidad debería ser boicoteado. Volvimos a la herboristería, le explicamos a la dueña (que entendió perfectamente) y lo cambiamos por otro tahini (3 euros más caro). Regresamos a casa y Antzine se puso a revisar los códigos de barras de los otros productos que tenía en su despensa y heladera. Más horror: 841 por todos lados, los tentáculos sionistas estaban en las lentejas, el atún, la mayonesa, ¡la cerveza! “No es posible”, dije, “aquí tiene que haber un error”. Efectivamente, investigando en internet descubrimos que el código de barras 841 pertenece a España y el 871, a Holanda. Por lo tanto, el único código (hasta ahora) que le corresponde a Israel es el 729. La conclusión es que para cualquier otro código hay que fijarse en el origen: si es Made in Israel, ese producto no se debe comprar si estás de acuerdo con el boicot.

No se olviden de que uno de los motivos de la caída del régimen de apartheid de Sudáfrica fue el boicot comercial, deportivo, cultural, académico, etc.

La «crisis» en Palestina no termina con el alto al fuego “definitivo-hasta-el-próximo-bombardeo”. La Ocupación israelí de Palestina sigue su curso, los colonos continúan en sus fortificadas colonias, la reconstrucción de Gaza será muy complicada, la cárcel a cielo abierto no será desmantelada, niños palestinos seguirán siendo encarcelados, las humillaciones cotidianas aún serán la diversión de los soldados israelíes, el gobierno y la mayoría de los israelíes insistirán en que son las eternas víctimas y por eso el Estado de Israel deberá tener carácter judío, lo que para ellos es muy democrático y justo, las resoluciones de la ONU (sin comentarios), el Derecho Internacional y los derechos humanos (entre ellos el derecho al retorno) del pueblo palestino seguirán siendo violados sistemáticamente.

Por eso, todos tenemos un arma para contribuir a que el largo y planificado genocidio del pueblo palestino se acabe y que la propaganda israelí deje de tener efecto. Esa herramienta es el BDS. De cada uno de nosotros depende…

no le compro al sionismo

Fuentes:

El constante desplazamiento forzoso del pueblo palestino. Por Amjad Alqasis.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168215

2 http://boicotisrael.net/bds/que-es-bds-contra-israel-y-por-que-esta-funcionando/ 

3 Listado de productos y por qué deben ser boicoteados http://www.profesionalespcm.org/_php/MuestraArticulo2.php?id=19781

4 Una receta de hummus http://www.gastronomiaycia.com/2008/01/10/hummus-pure-de-garbanzos-delicioso-y-nutritivo/

A la familia de la víctima mil de la matanza genocida de Israel en Gaza

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ilan pappe

Por Ilan Pappé, Electronic Intifada.

Desconozco aún quién era vuestro ser querido. Puede que haya sido un bebé de pocos meses, un muchacho, un abuelo o uno de vuestros niños o familiares. Escuché hablar de la muerte de vuestro ser querido a Chico Menashe, un comentarista político de Reshet Bet, la principal emisora de radio israelí.

Explicaba que el asesinato de vuestro ser querido, al igual que el hecho de convertir en escombros las barriadas de Gaza y expulsar a más de 150.000 personas de sus hogares, es parte de una estrategia israelí muy bien calculada: esta carnicería trata de destruir la fuerza de los palestinos de Gaza para resistir las políticas israelíes.

Oía todo esto mientras leía en la edición del 25 de julio del supuestamente respetable Haaretz las palabras del no tan respetable historiador Benny Morris, que defendía que incluso esto no es suficiente.

Tildaba las políticas genocidas puestas en marcha hasta ahora como “refisut”, debilidad de mente y espíritu. Pedía más destrucción masiva en el futuro conociendo bien que así es como te comportas si quieres defender tu “villa en la jungla”, como definía a Israel el ex Primer Ministro israelí Ehud Barak.

Naturaleza inhumana

Sí, me da miedo decir que los medios de comunicación y los ámbitos académicos israelíes están apoyando completamente la masacre, quitando unas pocas voces, apenas audibles, en medio de esta salvajada inhumana. No estoy escribiendo estas líneas para decirles que me siento avergonzado, hace mucho tiempo que me he disociado de esa ideología de Estado y hago todo cuanto puedo como individuo para combatirla y derrotarla. Es muy probable que no haya hecho lo suficiente; todos nos sentimos aprisionados por momentos de cobardía, egoísmo y quizá por un impulso natural a cuidar a nuestras familias y seres queridos.

Y sin embargo hoy siento la necesidad de hacerles una promesa, una promesa que ninguno de los alemanes que mi padre conoció durante la época del régimen nazi estuvo dispuesto a hacerle cuando los matones llevaron a cabo el genocidio contra su familia. No es más que una promesa frente a su momento de dolor, pero es lo mejor que puedo ofrecer y no decir nada no es una opción. Y no hacer nada es incluso menos que una opción.

Estamos en 2014, la destrucción de Gaza está bien documentada. No estamos en 1948 cuando los palestinos tuvieron que luchar tanto para contar la historia de su horror; muchos de los crímenes sionistas perpetrados entonces quedaron ocultos y nunca salieron a la luz, ni siquiera hoy en día. Por eso, mi primera y única promesa es recoger, informar e insistir en la verdad.

Mi antigua universidad, la Universidad de Haifa, ha reclutado a sus estudiantes para que difundan las mentiras de Israel por todo el mundo a través de Internet, pero estamos en 2014 y la propaganda de este tipo acabará haciendo aguas por todas partes.

Me comprometo con el boicot a Israel

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Ilan Pappé

Aunque seguramente no sea suficiente. Prometo continuar los esfuerzos para boicotear a un Estado que comete tales crímenes. Sólo cuando la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol expulse a Israel, cuando la comunidad académica se niegue a tener lazo institucional alguno con Israel, cuando las líneas aéreas vacilen en volar allí y cuando cada grupo que pueda perder dinero a causa de una postura ética a corto plazo entienda que a largo plazo saldrá ganando tanto moral como financieramente, sólo entonces empezaremos a honrar vuestras pérdidas.

El movimiento por el boicot, la desinversión y las sanciones (BDS por sus siglas en inglés) ha conseguido muchos logros y prosigue con su incansable trabajo. Los obstáculos seguirán incluyendo la falsa acusación de antisemitismo y el cinismo de los políticos. Así es como una honorable iniciativa de los arquitectos británicos para obligar a sus colegas en Israel a adoptar una postura moral, en vez de seguir siendo cómplices en la criminal colonización de la tierra, fue bloqueada en el último momento. Iniciativas similares fueron saboteadas en otros lugares por políticos de chicha y nabo en Europa y en EEUU. Pero me comprometo a formar parte de los esfuerzos para superar esos obstáculos. El recuerdo de vuestros seres queridos será la fuerza que me impulse junto con la vívida memoria del sufrimiento de los palestinos en 1948 y desde entonces.

Matadero

Lo hago todo egoístamente. Realmente rezo y espero que en este momento horrible de vuestra vida en que los palestinos están en Shujaiya, Deir al-Balah o Ciudad de Gaza, contemplando el matadero creado por los aviones de combate, tanques y artillería israelíes, no perdáis la esperanza en la humanidad. Esta humanidad incluye incluso a los israelíes, a aquellos que no tienen el valor de hablar pero que manifiestan su horror en privado como dan fe mis desbordados buzones de correo y Facebook, así como el pequeño puñado que se manifiesta públicamente contra el genocidio en progresiónen Gaza.

También incluye a aquellos que aún no han nacido pero que quizá puedan escapar a la maquinaria de adoctrinamiento sionista que les enseña, desde la cuna a la tumba, a deshumanizar a los palestinos hasta tal nivel que quemar vivo a un muchacho palestino de 16 años no logra conmoverlos ni destruir su confianza en su gobierno, ejército o religión.

Derrotado

Por el bien de ellos, el mío y el suyo, deseo que podamos también soñar con el día después, cuando el sionismo sea derrotado como ideología que gobierna nuestras vidas entre el río Jordán y el mar Mediterráneo y todos tengamos la vida normal que anhelamos y merecemos.

Por tanto, me comprometo hoy a que no me distraigan ni los amigos ni los dirigentes palestinos que todavía siguen cifrando sus esperanzas en la “solución de los dos estados”, liquidada hace tanto tiempo ya. Si uno tiene el impulso de implicarse en conseguir un cambio de régimen en Palestina, la única razón de hacerlo es para luchar por la igualdad de derechos humanos y civiles para todos y la restitución plena a todos aquellos que son y fueron masacrados por el sionismo, dentro y fuera de la amada tierra de Palestina.

Sea quien sea vuestro ser querido, que descanse en paz sabiendo que su muerte no fue en vano pero no porque vaya a ser vengado. No necesitamos más sangre. Todavía creo que existe una forma para acabar con los sistemas perversos con el poder de la humanidad y la moralidad.

Justicia significa también hacer que los asesinos que mataron a sus seres queridos y a tantos otros rindan cuentas ante los tribunales; debemos luchar por llevar a todos los criminales de guerra de Israel ante los tribunales internacionales.

Es un camino muy largo y en ocasiones incluso yo me siento tentado a formar parte de una fuerza que utilice un duro poder para poner fin a la inhumanidad. Pero me comprometo a trabajar por la justicia, por la justicia plena, por la justicia restaurativa.

Esto es lo que puedo prometer: trabajar para impedir la próxima fase de la limpieza étnica de Palestina y del genocidio de los palestinos en Gaza.

Ilan Pappe es profesor de historia y director del Centro Europeo de Estudios Palestinos de la Universidad de Exeter y autor de numerosos libros.

Fuente: http://electronicintifada.net/content/family-one-thousandth-victim-israels-genocidal-slaughter-gaza/13648

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

N. de la R.: Nos unimos a la promesa hecha por Ilan Pappé.

 

Entrevista a Alan Rückert, joven judío antisionista en Chile “Mis abuelos no hubiesen querido que se encerrara a un pueblo como en el Guetto de Varsovia”

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alan

La mezuzá, símbolo protector de las casas judías, fue lo primero que llamó mi atención. Me puse anteojos para admirar los detalles. Absorta en la belleza de este pequeño estuche que contiene un pergamino con versículos de la Torá, me interrumpe mi ultra acelerado y estridente entrevistado. Alan Rückert es un torbellino de pasión. Intenso, acogedor, me recibe con un hogareño desayuno. Con 24 años, es un joven que se ha hecho conocido por ser uno de los pocos judíos en Chile que se declara abiertamente antisionista. Aunque en otros países como Estados Unidos, Argentina e incluso Israel, esta posición no es inusual, en Chile esta postura puede ser bastante controversial dentro de la colonia judía y puede costar muy caro socialmente. Mucha gente le ha quitado el saludo e incluso el hijo de uno de los dueños de una conocida multitienda le mandó a decir, “que se iba a preocupar de que nunca encontrara trabajo como abogado”. Alan dice no sentirse amedrentado, pero cuenta que es duro para su familia. Desde el 2010 cuando hizo público su apoyo a la “Flotilla para la Libertad” (de Gaza), tiene prohibida la entrada al Instituto Hebreo. Cada vez que ha intentado ir a buscar o a dejar a su hermana menor se le ha impedido el ingreso. “No me queda más que pensar que los guardias deben tener una foto mía”.

Para su madre ha sido especialmente difícil. Ella está muy involucrada en la comunidad y en numerosas ocasiones ha sido contactada para informarle que su hijo ha causado un gran impacto y que están muy preocupados. “Le han dicho que el vicepresidente y un rabino les gustaría hablar conmigo y que esto se supo hasta en la comunidad judía de Argentina”.

Alan cuenta que ha tenido mejor trato de parte de las personas mayores, que de parte de los de su edad. “Y esto es peligroso porque cuando te los pillas en un carrete, con trago, es más violenta la cosa. Hay gente que me eliminó de todo, la idea es hacerme sentir de todas las formas posible, que yo no soy parte de la comunidad”.

La reciente crisis de Gaza no ha dejado indiferente a este joven estudiante de último año de derecho de la Universidad de Chile. En la primera marcha de apoyo a Gaza, Alan caminó entre los manifestantes con un letrero que decía: “soy un judío avengonzado del Estado de Israel. Anti-sionista, anti -imperialista. Judíos por la Justicia en Palestina”. No sólo se paseó con el letrero, sino que con su avasalladora personalidad fue ovacionado por realizar un discurso condenatorio de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.

Rumbo a Palestina

Desde muy niño Alan siempre trató de integrarse a la comunidad judía para darle el gusto a su madre y también por un sentido de pertenencia. Estuvo en toda clase de grupos de scouts, juveniles, pero nunca lo convencieron. “Yo nunca hice migas con la comunidad, siempre los encontraba muy cerrados”. Acostumbrado a un ambiente de diversidad religiosa como el Santiago College, con compañeros sirios, palestinos, libaneses, asiáticos, protestantes, siempre sintió que la opción de la colonia era cerrarse al mundo.

-¿Fuiste al viaje de estudio, hiciste el mini entrenamiento militar?

-No, pero el año 2011 a través de Taglit-Birthright, que es una institución que organiza el Estado de Israel para judíos que no están tan integrados a sus comunidades locales, viajé subsidiado a Israel. Yo ya era profundamente pro palestino desde el 2009.

-¿Y entonces por qué aceptaste ir con esa institución?

-Para poder ir. Porque ellos te dan la opción de ir una semana y media a Israel y después tienes la libertad de estar una semana y media más e ir donde quieras. La mayoría se va a Egipto o Jordania. Y yo dije, Cisjordania. Ni lo dudé. Y no pregunté si era complicado entrar. Fui nomás.

.¿Pero no te dio miedo los letreros que dicen que Israel no se hace responsable de lo que te puede pasar en los Territorios Ocupados?

.Eso es una cuestión disuasiva de los israelíes. Es una campaña del terror. Te quieren decir aquí vas a ser asesinado. Es todo un lenguaje solapado. Además no es verdad de que no se vayan a hacer responsables de lo que te pase. Porque cuando pasó lo de los tres jóvenes israelíes, te das cuenta de la extensión del control que tiene Israel y cómo tienen las tropas ahí listas. Ya que fueron y arrestaron a 500 palestinos que habían sido liberado dos años atrás y lo importante es que estas personas no sólo estaban en Ramala o en Beit Jala, si no que estaban esparcidos por todo Palestina. Ellos saben todo. Y si te llega a pasar algo, sí van a hacer algo.

.¿Y cómo entraste?

.Me tomé un taxi y entré a través del checkpoint con mi pasaporte alemán. Y ahí recorrí solo el muro, que es muy largo, pasa por cementerios, calles. Rozando casas, edificios de departamento, atroz. Ahí vi la magnitud de lo que es la historia, las noticias, la realidad. No hay reportaje que se compare a estar frente a ese muro lleno de grafitis. En Belén me sentí super seguro. Es un lugar hermoso.

-¿Alguna anécdota en Palestina?

-En la Ciudad Vieja de Jerusalén me hice amigo de un árabe que tenía una tienda. Me contó que el Estado sionista boicotea sus tiendas. Todas las agencias de turismo oficiales tienen marcadas cuáles son las tiendas de árabes y cuáles las de judíos y hacen lo posible para que los turistas no pasen por las tiendas de árabes. Hacen que quiebren y después el mismo gobierno las compra y se las da a un judío. Entonces el negocio está muy complejo porque tienen que competir con los judíos.

-¿Le contaste que eras judío?

-Sí, pero después de mucho rato. No lo podía creer. Me dijo que muy pocos judíos le preguntaban por su situación. Y me invitó a comer a su casa en Beit Jala, Belén. Fui con otro amigo judío chileno. Una vez allá se me ocurrió aprovechar de hacer un grafitti en el muro. Al día siguiente, con dos amigas más, compramos pintura e hicimos a un judío gordo comiéndose niños.

-¿Tú lo dibujaste?

-No, yo nada. El amigo árabe dibujó. Nosotros pintamos. Yo sólo puse unas frases de Simón Bolívar y un saludo para el pueblo palestino. Nos trataron espectacular, todos los días que estuve ahí, me sentí mucho más cómodo en Belén que en Israel. Es como en las marchas, me siento cómodo con los palestinos. Empatizo mucho con ellos.

-¿Volviendo a la marcha, fuiste el único judío en ella?

-Había una australiana judía antisionista que se me acercó y me contaron que también fue una pareja con una guagua.

-Qué pocos…

-La comunidad judía está transformada en rehén del discurso sionista dominante.

-En Estados Unidos se ven más…

-En realidad, son ínfimos. Pero se ve más porque tienen la segunda comunidad de ortodoxos más grande del mundo. Y los judíos ortodoxos, los realmente ortodoxos, son antisionistas. Cuando ves 200 mil de ellos marchar por Nueva York adquieren ese carácter mediático.

-Pero los israelíes los pintan como unos locos...

-Hay toda una caracterización de que son extremistas y no lo son para nada. Ellos han hecho de puente con Irán.

-¿Qué piensas del apoyo que existe en Israel a esta operación militar en Gaza?

-El 85 por ciento de los israelíes no sólo la apoyan, sino que quieren que continúe. O sea, la culpa no es del gobierno. Los políticos están dirigiendo a personas cada vez más radicales. El ministro israelí de Economía, Naftalí Bennett, el ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, hablan abiertamente de exterminio, y ellos son elegidos por votos. Estos tipos están en el gobierno no por una cuestión de favores, están porque tienen que meterlos, o si no, no pueden hacer coalición de gobierno. Tienes un diputada que dice que hay que arrasar con Gaza. Utiliza el término “leveled” o sea emparejar.

-Esa que es muy bonita, Ayelet Shaked…

-Ella misma y lo dice en televisión. Tienes grupos en las calles de Tel Aviv cantando que ya no quedan niños palestinos. Y yo no veo ningún viejo sobrevivente del Holocausto enojado increpándolos o hijos de sobrevivientes diciendo cómo se les ocurre. Mira, para mí una persona que defiende al Estado de Israel hoy en día, es tonta. Simplemente. Porque hoy con todo el acceso que tú tienes a la información, con Facebook, etc, como no se te abre un poco la cabeza.

Obligación

Por su posición en el conflicto Alan tuvo que cerrar su cuenta de Facebook. Cuenta que su madre ha tenido que soportar muchas insolencias. “No piensan en ella, la presionan para que de rebote me llegue a mí. Ellos saben que yo vivo con ella”. Y a su juicio logran el cometido, porque llega un punto en que mi mamá me dice que ella está inserta en un círculo y me pide que me modere. “Pero yo no me puedo moderar. Mi personalidad no es moderada”.

Sobre su participación en la marcha en apoyo a Palestina le tuvo que explicar a ella que lo que está sucediendo en Gaza es una masacre. “Yo no quiero quedar frente a la historia como una persona que apoyó esa masacre”.

-¿Qué dijiste en el discurso?

-Frente a 5 mil personas dije cosas contra Israel, contra Estados Unidos. Dije que estaba ahí precisamente por la memoria de mis ancestros asesinados. Porque por lógica mis abuelos no hubiesen querido que se encerrara a un pueblo como en el Guetto de Varsovia. Que se les contaminara el agua, cortara la electricidad y se destruyera su medio de subsistencia que son los olivos. Es un asesinato étnico al final. Un sistema de apartheid como el que vivió el pueblo judío en Europa.

-Entonces es una obligación moral…

-Esa es la cuestión. Yo en general nunca hablo del Holocausto. Porque no creo que el pueblo judío se haya construido a partir del Holocausto. Pero hay tanta gente que habla tanto del Holocausto y como dije en mi discurso, aquí deberían estar todos los que se llenan la boca con el Holocausto.

-¿Estás cansado de ser la única cara visible?

-A mí me obligan a estar en estas circunstancia. Si soy el único anti Israel en Chile y con la personalidad necesaria, voy a tener que seguir siéndolo. Pero me encantaría que fueramos un grupo grande y no tuviera que hablar siempre yo.

Autora: Pamela Rillón / Rebelión

25 verdades sobre el asedio de Gaza por Israel

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que queda de gazaPor Salim Lamrani, Ópera Mundi.

Contrariamente a las afirmaciones de las autoridades israelíes, el actual bombardeo de Gaza tiene como objetivo romper la unión nacional entre el Fatah y el Hamas e impedir la reanudación del proceso de paz.

1. En 2005, Israel se retiró formalmente de la Franja de Gaza y desmanteló sus colonias de poblamiento. En realidad, el ejército israelí dispone de un control total del espacio aéreo y marítimo del enclave, ocupa una zona colchón en el interior de Gaza, controla la única zona comercial del territorio palestino con el exterior, así como el paso pedestre en Erez que vincula Gaza con Cisjordania y con Israel, y mantiene el registro de estado civil.

2. Desde 2007, Gaza vive bajo bloqueo israelí y egipcio. Según la ONG israelí GISHA, los habitantes del enclave son privados de muchos productos de base (mermelada, vinagre, chocolate, frutas enlatadas, granos, nueces, galletas, dulces, patatas fritas, gas para bebidas gaseosas, frutos secos, carne fresca, yeso, asfalto, madera de construcción, cimento, hierro, glucosa, sal industrial, recipientes de plástico/vidrio/metal, margarina industrial, firme a base de asfalto para chozas, tejido para ropa, cañas de pescar, redes de pescar, cordaje para la pesca, cluecas y piezas de recambio, piezas de recambio para tractores, mangueras de riego, instrumentos de música, papel formato A4, instrumentos para escribir, cuadernos, periódicos, juguetes, navajas de afeitar, máquinas de coser y piezas de recambio, caballos, asnos, cabras, ganado, polluelos, etc.)

3. Con una superficie de 360 km² y una población de 1,7 millones de habitantes, Gaza tiene la más fuerte densidad al mundo con más de 4.700 habitantes/km². Bajo estado de sitio militar, con una tasa de desempleo del 40% (60% entre los jóvenes de 15 a 29 años), un 53% de la población con menos de 18 años de edad, la población sufre de numerosas penurias materiales así como regulares apagones y sobrevive en condiciones cercanas a la indigencia. Más del 70% de los palestinos dependen de la ayuda humanitaria.

4. El secuestro y asesino de tres jóvenes adolescentes israelíes en junio de 2014 sirvieron de pretexto para el Primer Ministro israelí Benyamin Netayahu para desatar una nueva agresión mortífera contra la población civil de Gaza.

5. Hasta hoy, no existe la menor prueba de la implicación del Hamas en este crimen. Al revés, los dirigentes de la organización armada palestina negaron toda responsabilidad en el acto. El 25 de julio de 2014, Jon Donnison, corresponsal de la BBC, informó que Mickey Rosenfeld, portavoz de la policía israelí, reconoció que Hamas no estaba implicado en los asesinatos y que se trataba probablemente de la acción de un “grupo aislado”.

6. Durante los días que siguieron el rapto de los tres jóvenes judíos, el ejército israelí lanzó una amplia operación militar y procedió al arresto de cerca de 350 palestinos, entre los cuales la mayoría de los líderes del Hamas en Cisjordania – incluyendo a diputados y al Presidente del Parlamento Palestino Aziz Dweik – y asesinó a cinco personas. También un joven palestino fue quemado vivo por extremistas israelíes.

7. En respuesta a esta ofensiva militar, el Hamas procede a disparos de cohetes contra varias ciudades israelíes y exige el levantamiento del bloqueo contra Gaza previsto en los acuerdos de alto el fuego de 2008 y 2012, así como la liberación de los presos políticos palestinos.

8. A partir del 8 de julio de 2014, Israel lanza la Operación “Margen Protector” y bombardea a las poblaciones civiles de Gaza, causando miles de muertos y más de 10.000 heridos. El objetivo oficial es destruir los túneles que permiten incursiones en territorio israelí por parte de los combatientes del Hamas.

9. Para la fecha del 3 de agosto, los incesantes bombardeos del ejército israelí causaron la muerte de al menos 1.439 palestinos, entre los cuales el 90% son civiles, y al menos 250 niños, según la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas.

10. Jon Snow, periodista para el canal de televisión británico Channel 4, viajó a Gaza y brindó su testimonio: “el promedio de edad de los habitantes de Gaza es de 17 años. Cerca de 250.000 niños tienen menos de 10 años. Entonces, en esta zona urbana muy densamente poblada, si deciden lanzar cohetes y bombardear, etc., matarán inevitablemente a niños. Y es lo que Israel hace”.

11. Del lado israelí, según las cifras oficiales, 63 soldados y tres civiles perdieron la vida tras los ataques de Hamas y de otras facciones palestinas armadas.

12. El 22 de julio de 2014, Majed Bamya, portavoz de la diplomacia palestina, denunció la hipocresía occidental en una entrevista al canal de televisión francés France 24: “Déjenme entender : El Hamas, que en esta agresión israelí y esta guerra causó la muerte de 27 personas entre los cuales 25 militares de ejército de ocupación, sería una organización terrorista y criminal, mientras que los que causaron la muerte de 530 personas, entre las cuales el 90% eran civiles y más de 100 niños, serían el país civilizado en este conflicto? […] No es porque hay una rebelión de los esclavos que la esclavitud es aceptable”.

13. El 14 de julio de 2014, el Hamas rechazó una propuesta egipcia de alto al fuego, considerándola como una “rendición”, pues no incluía ni el levantamiento del bloqueo ni la liberación de los presos políticos, mientras que fue aceptada por Israel.

14. El 18 de julio, el ejército israelí lanza una invasión terrestre de Gaza y despliega a 70.000 soldados.

15. El 19 de marzo, el Hamas presentó una propuesta de tregua en siete puntos. El 24 de julio, el proyecto de tregua propuesto por John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos, es rechazado por Israel.

16. El 28 de julio, un misil israelí mató a 4 niños que jugaban en la playa cerca del campo de refugiados de Al-Shati, frente a las cámaras de televisión internacionales, suscitando una conmoción mundial.

17. Desde el inicio de los bombardeos, el ejército israelí destruyó tres escuelas de Naciones, causando la muerte de decenas de personas, entre las cuales numerosos niños. El 23 de julio, un misil golpeó la escuela de Naciones Unidas de Beit Anún. El 29 de julio, la escuela de Naciones Unidad de Jabaliya fue bombardeada por el ejército israelí, causando la muerte de 16 personas, entre los cuales al menos 6 niños. Ban Ki Moon, secretario general de Naciones Unidas, denunció este crimen y recordó que “la localización exacta de esta escuela primaria se comunicó 17 veces a las autoridades israelíes, particularmente anoche, unas horas solamente antes de este ataque”. El 3 de agosto, el ejército israelí bombardeó una tercera escuela de Naciones Unidas en Rafah. Según la ONU, “hay numerosos muertos y heridos”.

18. Según la UNICEF, desde el inicio de los bombardeos, al menos 10 niños perdieron la vida cada día. Pernille Ironside, responsable de la UNICEF en Gaza, denunció la masacre y recordó que “niños son matados, heridos, mutilados, quemados además de estar absolutamente aterrorizados”.

19. Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de 250.000 personas tuvieron que huir de las zonas de combates y se encuentran actualmente sin techo.

20. Navy Pillay, alto comisario de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, acusó a Israel de cometer “crímenes de guerra” al bombardear escuelas de Naciones Unidas y hospitales.

21. El 31 de julio, Netanyahu movilizó a otros 16.000 soldados adicionales llevando el número a 86.000.

22. El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó una resolución con una mayoría de 29 votos (17 abstenciones, 1 voto contra) que presentó Palestina, condenando “las violaciones generalizadas, sistemáticas y flagrantes de los derechos humanos y de las libertades fundamentales”. La resolución exige también ubicar a la población palestina bajo “protección internacional inmediata”.

23. En los últimos diez años, Israel construyó ilegalmente más de 100.000 nuevas colonias en los territorios ocupados, en violación con el derecho internacional, y detiene actualmente a más de 6.000 presos políticos palestinos.

24. A pesar de los llamados a un alto el fuego, Estados Unidos y la Unión Europea siguen apoyando económica y militarmente a Israel, a pesar de las violaciones reiteradas del derecho internacional y de los crímenes de guerra actualmente cometidos en Gaza. En cambio, América Latina ha adoptado una posición diferente exigiendo una cesación de las hostilidades, un levantamiento del bloqueo y una reanudación del diálogo entre las dos partes. En un comunicado común, los presidentes de Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela “condenaron de manera enérgica el uso desproporcionado de la fuerza por parte del ejército israelí en la Franja de Gaza, que afecta mayormente a civiles, incluyendo niños y mujeres”. Brasil, Ecuador, Chile y Perú retiraron a sus embajadores de Israel. Cuba, Venezuela y Bolivia ya rompieron sus relaciones diplomáticas.

25. En realidad, la Operación “Margen Protector” no tiene como objetivo destruir los túneles que se reconstruirán inevitablemente mientras dure el bloqueo, a menos de una nueva ocupación militar israelí de Gaza. Esta nueva agresión militar contra una población sin defensa se destina a quebrar la unión entre el Fatah y el Hamas que formaron un gobierno de unión nacional el 2 de junio de 2014 – iniciativa saludada por Estados Unidos y la comunidad internacional, pero rechazada por Israel – con el fin de impedir la creación de un verdadero Estado palestino y proseguir así su política de colonización. La única solución al conflicto israelí-palestino es de orden político y transita por el respeto del derecho internacional, es decir, la aplicación de la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no 242 del 22 de noviembre de 1967, con un retiro total del ejército israelí de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, un desmantelamiento de todas las colonias ilegales, el respeto de las fronteras de 1967 y un retorno de los refugiados palestinos. Sólo el diálogo y la negociación entre las dos partes permitirán el establecimiento de una solución pacífica con dos Estados soberanos e iguales.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. http://monthlyreview.org/press/books/pb3409/ . Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ;Salim.Lamrani@univ-reunion.fr . Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel .

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Boicotea Israel con el celular – Campaña BDS

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Una aplicación llamada Buycott disponible para iOS y Android ofrece a sus usuarios una opción nueva: detectar mediante el código de barras todas las mercancías fabricadas en Israel o por empresas pertenecientes a ciudadanos israelíes y boicotearlas.

La iniciativa es la respuesta de un grupo de programadores a la operación militar desplegada por las Fuerzas Armadas israelíes a Gaza. La primera posibilidad que ofrece la aplicación, evitar los productos fabricados en un país determinado, es algo que siempre ha estado al alcance de todo el mundo como opción individual. Sin embargo, para saber ‘quién es quién’ entre los fabricantes de todo el mundo y descubrir qué relación tienen los empresarios con Israel la plataforma necesitó algunas actualizaciones.A largo plazo, Buycott tiene muchas utilidades gracias a su amplia base de datos. Actualmente en la ‘app’ existen campañas para proteger a las focas, para detener la caza de ballenas que llevan a cabo marineros japoneses, luchar por la igualdad de la comunidad LGBT o boicotear a las empresas que apoyan las polémicas leyes SOPA y PIPA o que tienen contratos con la multinacional Monsanto.La campaña más popular ha sido la que buscaba la verdad sobre la presencia de sustancias genéticamente modificadas en los alimentos, que ha conseguido más de 350.000 seguidores. Entre otras campañas disponibles figura la destinada a evitar los productos fabricados en los asentamientos ilegítimos judíos en Cisjordania, una causa que no pierde la actualidad por mucho tiempo que transcurra.Pero el apoyo a Palestina no se limitó a esta primera iniciativa que, junto con otras dos campañas simpatizantes con los palestinos, ha conseguido más adhesiones que las iniciativas para eludir los OGM.

La que más ha crecido es una iniciativa recién lanzada que lleva por nombre ‘Mantén la calma y salva Gaza’ (‘Keep Calm & Save Gaza’). «El boicot a los productos israelíes y a las compañías que apoyan a Israel es una solución pacífica para ejercer presión internacional sobre el ‘apartheid’ israelí, y sigue los pasos del acertado boicot contra el ‘apartheid’ sudafricano», reza la explicación que ofrecieron los programadores.

En el mundo árabe incluso ha aparecido una breve guía audiovisual sobre cómo evitar todo lo vinculado con Israel con la ayuda de un dispositivo móvil con cámara. El vídeo explica cómo pueden unirse a la campaña todos aquellos que condenan la política de Israel y su modo de actuar en el enclave palestino en las recientes semanas.

El joven objetor de conciencia argentino-israelí

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Uriel FereraPor Adrián Pérez.

Uriel Ferera está detenido en la prisión 6 de la localidad costera de Atlit, Israel. El argentino-israelí fue condenado en cinco ocasiones por un tribunal militar a cumplir cinco períodos consecutivos de prisión de diez y de veinte días. Su delito: ser objetor de conciencia, rechazar el reclutamiento del servicio militar hebreo y denunciar la opresión que Israel ejerce sobre el pueblo palestino. “Aunque trataban de entusiasmarlo con un rol dentro del servicio militar, siempre dijo que no iba a participar de nada que tuviera que ver con el ejército”, cuenta Ruty Ferera, su madre, en diálogo con Página/12. Al joven de 19 años lo esperaban el 27 de abril para enrolarse en la base aérea de Hatserim, cercana a Bersheva, la ciudad donde vive con su madre y su hermana Yael, de 20 años. Pero se presentó en la base de Tel Ashomer, Tel Aviv, donde lo esperaba una manifestación del movimiento que apoya a los objetores de conciencia.

Finalmente, el joven pasó por los sectores A, B y C de la prisión militar. Se comunicó con su madre, por primera vez luego de su detención, en la madrugada del 28 de abril. Le contó que lo tiraron al suelo en camiseta y calzoncillos; temblaba de miedo entre cinco soldados que le gritaban y habían barrido el piso con su cuerpo, desde el baño hasta la celda, por negarse a usar el uniforme militar. “Estaba en un estado de nervios que le impedía levantarse”, comenta Ruty. Los guardiacárceles pensaban que Uriel actuaba. Entonces el joven comenzó a rezar.

–¡Dios, ayúdame! ¡Dame fuerzas! –imploró en la fría celda.

–Dios está demasiado ocupado en otras cosas. No te va a sacar de acá –se burlaron los soldados.

“Ahí se dio cuenta del nivel de crueldad que los soldados manejaban para tratar a los chicos palestinos”, reconstruye Ruty el primer diálogo con su hijo. La primera semana estuvo incomunicado. La fotógrafa sostiene que la posición esgrimida por Uriel no es respetada ni reconocida en Israel. “A lo sumo, el ejército puede decir ‘este chico no es apto’ o ‘no hay manera de adoctrinarlo’.” La madre no sabe cuándo liberarán a su hijo, pero tiene claro que mientras el cese del fuego no sea definitivo, el chico seguirá en la prisión militar 6. Cuando “se ponen muy pesados” en el ejército, afirma la mujer, los jóvenes piden ver al comandante psicólogo y “se hacen un poco los chiflados”, para ser exceptuados. Por el momento, Uriel descarta esa posibilidad y soporta como pueda la vida carcelaria. “Yo le digo siempre que ya mostró que no quiere enrolarse y sus convicciones contra la ocupación en Gaza”, cuenta la madre.

Días atrás, Udi Segal, un chico de 19 años que vive en el kibbutz de Tuval, al norte de Israel, fue juzgado y condenado a veinte días de prisión por no incorporarse a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El hermano de Udi formó parte de la operación Borde Protector hasta el comienzo de la tregua acordada en El Cairo. “Israel puede continuar esta ocupación, pero no en mi nombre”, señaló Segal antes de su detención. “Si bien los padres de Udi participaron de las manifestaciones, no les cierra que el pibe sea pacifista –dice Ruty–. Acá sos un traidor, te insultan, te dicen ‘andate a vivir a Gaza’ si te oponés a la guerra”, agrega.

Quien no quiera servir en el ejército es visto como una basura, refuerza su idea la fotógrafa. “Es una sociedad completamente enferma. ¿Quién en su sano juicio desea que su hijo sea soldado y vaya a matar o morir?”, se pregunta. Y atribuye ese sentimiento a la Europa de la Primera Guerra Mundial: “Aquel patriotismo todavía existe en Israel”, sostiene, y considera que esa configuración social es azuzada por el primer ministro, Benjamin Netanyahu. “El gobierno enciende y atiza el orgullo nacional”, señala.

–Desde que detuvieron a Uriel, ¿nunca pensó en regresar a la Argentina?

–Cuanto más veo estas cosas, más quiero quedarme, más quiero activar y más quiero hablar con gente como vos para que se sepa que en el mundo hay judíos que pensamos distinto, que unas 3000 personas llenaron la plaza de Tel Aviv la semana pasada manifestándose por la paz, que fuimos a protestar frente a la prisión donde está mi hijo. Me siento orgullosa de ser judía y me jode que mi pueblo sea una mierda.

A Ruty se le anuda la garganta cuando habla del conflicto en Gaza. “Nuestro bienestar se sustenta sobre el sufrimiento, la sangre y la muerte de otro pueblo. Me avergüenzo de que mi pueblo esté haciendo esto, en Tierra Santa. Deberíamos ser más dignos y que el mundo diga que el pueblo judío se merece, después de 2000 años de exilio, tener un pedacito de tierra”, señala entre lágrimas. La webcam, cada vez más pixelada en su imagen, devuelve una voz que no pierde su elocuencia. Dice que cuando se junta con activistas palestinos y les da la mano se siente muy cerca de ellos. “Cuando mi hijo se fotografía con un chico palestino que fue encerrado en la misma prisión, pero los chicos con los que fue a la escuela lo insultan, pienso que el amigo, al final, es el palestino, porque el judío te putea”, completa.

“Me tocó ser del pueblo que mata y eso jode. Con la guita que pago mis impuestos se compraron bombas y balas. Por más que sea pacifista y esté en contra de la operación de Israel, también tengo las manos manchadas con sangre”, sostiene. Vuelve a quebrarse cuando asegura que siente más dolor por “los nenitos que murieron acá cerquita, que no tuvieron dónde carajo protegerse”, que por el soldado que murió (Hadar Goldin), al que considera una víctima del sistema porque “le lavaron tanto el cerebro a él y a sus padres que no son conscientes de lo que hacen”. Ruty lucha para que su pueblo cambie de postura: “Quiero que este gobierno de mierda, que hambrea a los judíos y asesina a los palestinos, caiga”. Uriel será liberado cuando el reloj marque las 8 en Atlit. Y será obligado, por sexta vez, a enrolarse en las fuerzas armadas israelíes.

Fuente: Página 12

Argentina – Difamaciones a David Comedi por parte de sionista tucumana: RESPUESTA

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Banderas trelew

Hay una carta difamatoria a mi persona que está circulando por las redes sociales, que resulta de un rejunte de comentarios en una nota del diario tucumano “La Gaceta online” firmados por una tal Priscila Ko.

La carta me difama a mí personalmente porque alega que las denuncias que publico como comentarios a las noticias en dicho diario o en otros medios acerca de los crímenes cometidos por el Estado de Israel serían:

1)     Mentiras

2)     Originadas en un odio hacia Israel

3)     Originadas en un resentimientopersonal hacia Israel

4)     Un indicativo de que reniego de mis raíces judías.

Respondo a cada una de las acusaciones, todas infundadas:

1)     Mentiras: para demostrar que una denuncia es mentira, es necesario citar las denuncias adecuadamente y demostrar que los argumentos no son verdad. Esto no es hecho en ningún pasaje de la carta. Como mostraré resumidamente al final de ésta, la que en realidad miente es Priscila Ko.

2)      Odio hacia Israel: El difundir los crímenes de un Estado que ha violado más de 80 Resoluciones de la ONU, que practica la limpieza étnica en Palestina desde hace más de 66 años, que practica el genocidio contra un pueblo al que mantiene cautivo detrás de muros, que es responsable por la muerte de cientos de miles de personas inocentes, que produce y exporta armas con las que promueve la guerra y que asiste con equipamiento y logística a varios regímenes dictatoriale sno es un acto de odio. Odio hacia un país sería desearle el mal a ese país.Sería callar las denuncias para que el país criminal continuase igual. Muy por el contrario, al Estado de Israel yo no le deseo el mal; le deseo el bien. Le deseo que deje de cometer crímenes. Le deseo Justicia, paz y amor. Si para Priscila Ko “Justicia” es equivalente a “odio”, entonces ella tendría que revisar su definición de odio y de Justicia. Las denuncias de los crímene ssiempre buscan que se haga justicia, buscan ayudar a sacar al país en cuestión del pantano criminal donde está. Por suerte no estoy solo en este trabajo.

3)      Resentimiento personal hacia Israel: No tengo resentimiento contra Israel. Lo que sí, como un buen ciudadano que metió el pie en el pozo alertará a otros ciudadanos sobre la existencia del pozo, es que deseo advertir a las personas acerca del peligro del sionismo. Como es sabido, fui un fervoroso sionista durante mi adolescencia. Por influencias del entorno sionista donde crecí, fui inducido a creer que el sionismo se trataba de la autodeterminación del Pueblo Judío, de una especie de “liberación nacional”. Por eso terminé emigrando a Israel cuando tenía tan solo 17 años de edad. A Israel le di muchos años de mi juventud, más de 10. En esos años, podría haber estado luchando junto a la juventud argentina para reconstruir un país que tenía que pararse ante una dictadura militar atroz (la cual, irónicamente, recibió apoyo militar israelí) para después, ya reconquistada la Democracia, resurgir valientemente de un genocidio. Pero el sionismo me había convencido que había nacido en Argentina meramente por error y que como judío mi lugar era el Estado de Israel. Tardé muchos años en entender que el sionismo es en realidad una doctrina inventada en Europa durante el siglo 19 por un pequeño grupo de europeos que en realidad renegaban de la religión judía. Cansados de ser perseguidos por judeófobos que los acusaban de no ser leales al país donde habían nacido, habían decidido bajar los brazos y renunciar a su nacionalidad local. Habían decidido adherir a las premisas judeófobas. Herzl escribió entonces su famoso libro “El Estado Judío”, donde exponía sus novedosas ideas. En los primeros congresos sionistas mundiales en Europa se propuso Uganda, luego el sur argentino, otros lugares, y por fin se decidió Palestina. Había entonces que ocupar las tierras palestinas para establecer allí un “Estado Judío”, es decir, un país con supremacía judía. Pero para poder hacerlo era necesario deshacerse de la población autóctona, la población palestina, al menos de una buena parte de Palestina. El sionismo no era tan inocente como me lo habían pintado, y en realidad no era que los árabes querían echarnos al mar, sino todo lo contrario: habían sido los sionistas los que habían echado al mar a 80% de la población palestina para obtener la contigüidad territorial que necesitaban para fundar el estado con hegemonía judía. La toma paulatina de conciencia de estos hechos criminales me llevó a renunciar paulatinamente al sionismo. Cuando salimos de Israel con mi familia, viajamos por el mundo, donde comencé a apreciar la artillería de mentiras que el departamento de propaganda israelí difunde por todo el mundo para blanquear sus crímenes. La indignación ante tanta mentira me llevó a comprometerme con las denuncias que hago y que seguiré haciendo, aunque a Priscila Ko y otros sionistas no les guste.

4)      No reniego de mis raíces judías:  Mis ancestros judíos más lejanos tenían una relación mística, religiosa y espiritual con Eretz Israel, la tierra de los hebreos antiguos. Visitaban Jerusalén y el Muro cuando lo deseaban; hay registros anteriores a la era sionista que muestran a los religiosos judíos rezando frente al muro. Mi abuelo materno nació allí; él decidió inmigrar a la Argentina, pero gran parte de su familia se quedó allí. Ellos formaban parte de la minoría árabe judía de Palestina de fines del siglo 19 y principios del 20. Eran árabes palestinosjudíos pero con el establecimiento del sionismo europeo y posteriormente la declaración del Estado de Israel, se volvieron “israelíes”. Yo admiro y respeto profundamente mis raíces judías. Pero no asocio mi identidad a una “nacionalidad” judía. Para mí la nacionalidad pasa por la Patria, es decir, el lugar que me vio nacer y crecer: mi nacionalidad es Argentina. Me rehúso a  aceptar que mi país es el Estado de Israel. Al igual que mis ancestros lejanos, mantengo la relación mística, espiritual y religiosa con Jerusalén, pero repudio al sistema político-militar que se estableció allí a través de la colonización sionista por ser éste intrínsecamente criminal. No creo que mis raíces judías signifiquen que tenga que ir a matar palestinos o a pelear con ellos por la tierra o a impedir a fuerza de metralla que los refugiados palestinos puedan volver a sus tierras.

Quizás una cita de Juan Gelman, gran poeta argentino judío, pueda ilustrar en algo esta visión: “¿Qué tienen que ver con el judaísmo esas políticas de Israel? Los judíos siempre fuimos perseguidos, nunca perseguidores; discriminados, nunca discriminadores; marginalizados, nunca marginadores; sitiados, nunca sitiadores. Nada tiene que ver a estas alturas el Estado de Israel con la tradición judía, la más democrática del mundo, creada desde abajo en la diáspora y conservada a lo largo de los siglos.”

Para finalizar, quisiera puntualizar algunas de las incoherencias y mentiras que Priscila Ko utiliza en su difamatoria carta para “explicar” el conflicto entre el Estado de Israel y el Pueblo Palestino. Según ella, en realidad:

1)     Israel no tiene ningún problema con los palestinos, porque estos viven bien en Israel. El conflicto en realidad es por culpa de la organización islamista Hamas, a quien ella llama “grupo terrorista” y a quienes describe como monstruos fanáticos que esperan ansiosos a que los maten.

2)     Una  “vida judía” valdría mucho más que “una vida palestina” tanto para Hamas como para Israel ya que al soldado Gilad Shalit lo intercambiaron por cientos de prisioneros palestinos.

Analicemos ambos puntos:

1)     ¿Qué Israel no tiene problema con los palestinos? ¡Vaya! Entonces no se entiende por qué tantos historiadores y periodistas hablan desde tiempos inmemoriales sobre el “conflicto israelo-palestino”. Palestina es el nombre de la región que hoy ocupa Israel, incluyendo Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental. Se calcula que hay 7 millones de refugiados palestinos dispersos por el mundo. En Cisjordania hay varios más millones de palestinos que protestan permanentemente bajo terrorismo de estado israelí contra la ocupación, los humillantes check-points y el Muro de la separación que les ha confiscado enormes porciones de tierra. Los palestinos de Gaza están encerrados bajo un bloqueo criminal en una hacinada región de tierra que se asemeja a un campo de concentración a cielo abierto (ahora con los bombardeos podría ser considerado como un campo de exterminio). Los palestinos de la Galilea sufren discriminación; por ejemplo han sido duramente reprimidos por haber protestado contra la masacre en Gaza. Toda esta situación comenzó con masacres perpetradas por las milicias sionistas ya en 1948 y la expulsión de casi 80% de la población palestina de la época. El conflicto tiene ya más de 66 años de historia. ¿¿Y quiere Priscila Ko hacernos creer que el mismo es por culpa de la organización Hamas, que fue fundada en Gaza recién en el año 1987?? Va quedando claro quién es la que miente.

2)     Priscila Ko utiliza gran parte de su carta para intentar deshumanizar a los miembros del grupo Hamas y a los palestinos en general. En uno de sus argumentos, insiste que una “vida judía” vale mucho más que la de un palestino de Hamas. Esto es muy cierto desde la óptica del Estado de Israel, que mata palestinos de a cientos o miles y también tiene recluidos a miles de presos políticos palestinos, muchos sin derecho aabogado (detención administrativa indefinida). Constituye esta la visión racista típica de toda sociedad colonial en su desprecio de la vida del pueblo originario. En este caso la “vida judía” es sagrada, mientras que la vida del aborigen vale poco o nada. En su manipulación, Priscila Ko utiliza la declarada disposición de los combatientes de Hamas a morir por su causa como una supuesta prueba de que los palestinos de Hamas desprecian la vida.

Por todo lo expuesto, no quedan dudas de que la carta de Priscila Ko donde se larga a difamarme y a mentir sobre la naturaleza de la tragedia palestina tiene un objetivo evidente: desacreditar mis denuncias y encubrir el genocidio palestino.

Como literatura sugerida a aquellos que quisieran saber más sobre los orígenes de la Tragedia Palestina:

El libro «La Limpieza Étnica de Palestina», del Historiador Israelí ilán Pappe.

El artículo «El origen de Israel es como el del niño que nace de una violación”, Entrevista al historiador israelí Shlomo Sand: http://www.publico.es/internacional/536829/el-origen-de-israel-es-como-el-del-nino-que-nace-de-una-violacion

El artículo «Perspectivas Imperiales», del intelectual estadounidense-palestino Edward Said:
http://elpais.com/diario/2003/07/27/opinion/1059256807_850215.html

Ali Abunimah, «The Battle for Justice in Palestine» http://www.haymarketbooks.org/pb/The-Battle-for-Justice-in-Palestine

Foto: Mariela Flores Torres – Trelew

La maleducación sentimental

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UrielPor Uriel Kon.

Se va cerrando esta pequeña y paradisíaca ventana abierta de Oriente Medio al mundo. El flujo de noticias se irá diluyendo. La operación masacre quizás se olvide. En Israel, es hora de resumir y decantar la guerra en números, como en el final de un videojuego: tantos ataques aéreos, tantos cohetes, tantos muertos, tanto dinero invertido.

Pero queda el zumbido. Repiqueteo monótono, torturante e insistente – efecto de la repetición sin fin de las diez frases hechas que conforman la consciencia israelí. Casi como disciplina para entrar en trance; manera de espantar pensamientos intrusos, dudas, debilidades, y de acallar voces inapropiadas.

Queda el zumbido, queda el repiqueteo retórico. Aprovechémoslo, aprovechemos el momento, horas antes de que la magia israelí dicte la amnesia colectiva y que la gente diga: ¡ah! ¿Cómo? ¡¡Nosotros no!! Pero ¿qué? ¡¡Por favor!! Seguiremos buscando la paz como siempre, incluso bajo las piedras…

Aprovechar este momento para cerrar esta ventana, ritualmente. Justo cuando la prensa local comienza, por primera vez en este último mes, a hacerse eco del sufrimiento ajeno para esculpir el consenso sobre la necesidad de interrumpir la fiesta guerrera – ya al borde de un cataclismo diplomático.

Justo cuando el escritor Amos Oz, como un Vargas Llosa obsesionado por el premio Nobel de literatura, decide acordarse y recitar en inglés – luego de 1800 muertos – que «solo la paz derrotará a Hamas».

Justo cuando comienzan a multiplicarse los artículos sobre el desastre humanitario en los hospitales de Gaza: «el ER palestino», decía casi a modo de burla cínica un medio israelí masivo, para describir el primitivismo tecnológico en la medicina gazatí de emergencia.

Justo cuando se multiplican los reportajes a soldados enojados al haberse quedado, según ellos, con las ganas, con un «gran sentimiento de oportunidad desperdiciada». Justo cuando comienzan a mutar las «playlist» de la radio, de la cadena de temas victimistas de holocausto, al mero pop alegre.

Recalquemos, entonces, antes de la vuelta a la rutina, que nada cambiará en este país, mientras sus habitantes sigan adorando la mitología militar, mientras se nieguen a rechazar organizadamente al enrolamiento – materializador de políticas de destrucción.

Nuevamente: la negativa al ejército, o al «ejército del pueblo» como lo llaman ellos, es la única esperanza de paz. La negativa masiva a pelear por la manutención de las colonias enquistadas en los territorios ocupados. La negativa a vivir del horizonte bochornoso creado por el aparato colonizador israelí.

Lástima que esta esperanza no sea más que una utopía irrealizable: he llegado a ver padres relatando guerras a sus hijas sentadas a upa, luego de unas copas. Fui testigo de conversaciones nostálgicas entre hombres – con sus mujeres observando pasivamente, obnubiladas – sobre guerras pasadas. Al vivir entre soldados latentes, eternos reservistas y nacionalistas castrenses, se pierde la esperanza de civilización.

Esta mañana en una librería, me dediqué, un rato, a la lectura de textos escolares adoctrinadores de escuela primaria y secundaria: «Vivir juntos en Israel», «Ser ciudadanos en Israel: estado judío y democrático» e «Israel: país judío y democrático». Salpicados de contradicciones imposibles, utilizando explicaciones confusas, aquellos libros intentan describir una falacia: un estado que por un lado otorga un estatus especial al israelí-sionista-judío, pero que por el otro dice preservar los derechos y la igualdad de las minorías.

Cualquier lector sensible, se dará cuenta de que bajo la escritura intrincada de dichos textos, subyace la problemática misma de esta sociedad; los textos nos están diciendo que evidentemente no existe el «vivir juntos» y menos el acto de convivir: existe una notoria separación entre el «nosotros» y el «ellos», entre «nuestra cultura» y «sus costumbres tribales».

Pero el horror y el escalofrío irrumpen al darnos cuenta de lo que ya sospechábamos intuitivamente – que en ninguno de los libros, ni siquiera en un apartado, o en un párrafo o una palabra, figura el pueblo palestino. No figuran los tres millones y medio de palestinos rehenes. No figura ni el pueblo, ni su territorio, ni sus aspiraciones, ni su historia. Tampoco figura la Nakba – desastre palestino de 1948 que fuera la contracara de la independencia israelí.

El lector informado sabrá de la existencia de libros de texto alternativos «Viaje a la vida cívica» y ״Como se dice Nakba en hebreo», ambos censurados, anulados y prohibidos por el ministerio de educación israelí: el primero por hablar críticamente de la violencia de base racial de la derecha sionista, y el segundo por narrar la catástrofe palestina en paralelo al imaginario nacional Reinante.

Si preguntásemos al alumnado israelí qué es la Nakba, no sabrían darnos una respuesta. Es así que la negativa israelí a reconocer y a hacerse eco del sufrimiento del otro, está profundamente enraizada en el plano educativo. Diríase que no existe el sufrimiento del otro, ya que no existe tal cosa, la otredad – salvo, como ya sabemos, una otredad demonizada, carente de territorio y de rostro.

Este es mi último textito, desordenado, rápido, sin dirección. Mi agencia de noticias y denuncias está próxima a cerrar, junto con la ventana paradisíaca a Oriente Medio. Tomo un taxi buscando, como el otro día, un lugar donde trabajar tranquilo lejos del zumbido repelente.

Me siento en el café del complejo «Notre Dame», frente a la Ciudad Vieja, en el noroeste de su muralla. Estoy en el límite mismo entre Jerusalén oriental y occidental. Por aquí pasaba, entre 1948 y 1967, otra muralla, que dividía a las dos ciudades – la israelí y la jordana.

Retrocediendo en la historia, este mismo punto geográfico supo ser parte del centro de la llamada «Nueva Jerusalén». A su vez, a principios del siglo 20, esta fue la sede de las autoridades otomanas en la ciudad. Aquí fueron instalados los primeros focos de luz eléctrica, dando lugar a la entrada en la modernidad y al descubrimiento de la noche, de la vida nocturna. Por aquí pasaban musulmanes, judíos, cristianos y turistas, mostrándose: mostrando sus ropas festivas, sus zapatos nuevos, y su disposición para la vida social. Aquí mismo, un grupo de palestinos nativos, se había manifestado en contra de un castigo otomano – el de obligar a inmigrantes sionistas a limpiar las aceras de las calles.

Pero la historia misma de la ciudad fue distorsionada por el sionismo, que se atribuye la génesis misma de la Nueva Jerusalén, omitiendo lo que la historiografía ratifica: que a la par de los primeros barrios judíos construidos fuera de las murallas, venían pululando barrios de casonas palestinas y complejos religiosos cristianos.

Vivimos en una ciudad portadora de varios mapas superpuestos, aunque de-construidos cognitivamente por la historia oficial. Nada más lejano e inasible que el paseo y el libre tránsito generalizado, bajo los primeros faroles eléctricos. Hoy en día, con electricidad a raudales, riego por goteo y una modernidad hace tiempo instalada, llama la atención que la sociedad israelí hegemónica, no logre, o por lo menos no trate, de salir de su notoria oscuridad.

Foto: Tali Feld Gleiser.