Archivos Mensuales: agosto 2014

Acusamos a Israel

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coexistenciaPor Boaventura de Sousa Santos.

¿Pueden ciudadanos de a pie de todo el mundo organizarse para proponer en todas las posibles instancias de jurisdicción universal una demanda colectiva contra el Estado de Israel para que se declare su extinción, ya que el estado judío a lo largo de su existencia ha cometido reiteradamente crímenes contra la humanidad, pero sobre todo porque por su propia constitución como estado judío constituye un crimen contra la humanidad? Pueden. Y ya que este tipo de delito no prescribe, estamos a tiempo para hacerlo.

He aquí los argumentos y soluciones para devolver a los judíos y palestinos, y al mundo en general, la dignidad que les fue robada mediante uno de los actos más violentos del colonialismo europeo en el siglo XX, con el apoyo del imperialismo estadounidense y por la mala conciencia europea desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El término sionismo se refiere al movimiento que apoya el “retorno” de los judíos a su presunta patria de la que supuestamente fueron expulsados en el siglo V antes de Cristo.

Hay que distinguir, sin embargo, entre el sionismo judío y el sionismo cristiano. El sionismo judío tiene su origen en el antisemitismo que desgraciadamente siempre persiguió a los judíos en Europa y que culminó en el holocausto nazi. El sueño de Theodor Herzl, un judío austriaco y gran defensor del sionismo, fue la creación no de un estado judío, sino de una patria segura para los judíos. El sionismo cristiano es a su vez antisemita. La idea de un estado judío se debió a los políticos británicos, sionistas y devotos anglicanos, como Lord Shaftesbury, quien por encima de todo, quería ver a su país libre de judíos en su calidad de judíos. Sólo los judíos cristianizados eran tolerados, como Benjamin Disraeli, que llegó al cargo de primer ministro.

Esta tolerancia tenía que ver con la profecía cristiana según la cual el destino de los judíos era la conversión al cristianismo. El mismo sentimiento existe hoy en día entre los evangélicos norteamericanos, que apoyan a Israel como un estado judío y su despiadada expansión colonial contra los palestinos, porque creen que la total redención se producirá al final de los tiempos, con la conversión de los judíos en la Parusia, con el retorno glorioso de Jesucristo.

Fue Lord Shaftesbury quien, en el siglo XIX, formuló el pensamiento “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”, que ayudaría más tarde a justificar la creación del Estado de Israel en Palestina en 1948. Y algunos años más tarde, otro sionista no judío, Arthur James Balfour, fue quien propuso la creación de una “patria para los judíos” en Palestina, sin consultar a los pueblos árabes que habitaban este territorio durante más de mil años. “Las grandes potencias” (Austria, Rusia, Francia, Inglaterra), se dice en el Memorándum Balfour de 11 de agosto de 1919, “están comprometidas con el sionismo. Y el sionismo, correcto o incorrecto, bueno o malo, tiene sus raíces en tradiciones seculares, en necesidades presentes y futuras esperanzas, que son mucho más importantes que los deseos de los 700.000 árabes que ahora habitan en ese antiguo territorio”.

Urgía, por lo tanto, transformar a aquellos árabes en un no-pueblo. En 1948, con el beneplácito de las potencias occidentales, especialmente Inglaterra, fue creado el Estado de Israel en una Palestina poblada por árabes y un 10 por ciento de inmigrantes judíos. Se argumentó entonces que había que encontrar un espacio para el pueblo judío, al que nadie quería recibir tras el genocidio en Alemania.

Mucho antes de esta catástrofe, los judíos sionistas ya habían pensado en varias ubicaciones para su futuro Estado. A finales del siglo XIX, una región de Uganda, en lo que hoy es Kenia, entonces colonia británica, fue considerada como un posible sitio para el futuro Estado de Israel. En Argentina también llegó a ser considerado un espacio. Más tarde, consultado sobre una ubicación en el norte de África, en lo que hoy es Libia, el rey de Italia, Víctor Manuel, se negó respondiendo: “Ma è ancora casa di altri” (Sigue siendo casa de otros). Pero ningún europeo, sin embargo, preocupado por la situación de los judíos, pensó nunca en un lugar en la propia Europa. Había que inventar “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. Aunque fuera incluso necesaria la destrucción de un pueblo.

Y así, paulatinamente, hemos visto la eliminación de un pueblo de la faz de la tierra desde hace sesenta y seis años. La Cisjordania palestina está siendo desmantelada por los asentamientos ilegales y la Franja de Gaza convertida en prisión al aire libre. La extrema derecha israelí apenas es un poco más estridente que su gobierno cuando reclama que “los árabes hediondos de Gaza sean arrojados al mar”. Lo que es sorprendente, dice el historiador judío israelí, Ilan Pappé, en The Ethnic Cleansing of Palestine (2006), es ver cómo los judíos en 1948, recién expulsados de sus casas, expoliados de sus bienes y finalmente exterminados, procedieron sin pestañear a la destrucción de aldeas palestinas, con la expulsión de sus habitantes y la masacre de aquellos que se negaron a abandonar.

El comentario controvertido de José Saramago de hace unos años, de que el espíritu de Auschwitz se reproduce en Israel hoy en día, tiene más sentido que nunca. Así fue sacrificada Palestina, invocando razones bíblicas e históricas que la Biblia no sanciona y la historia desmitifica. Muchos judíos, como los que forman parte de la “Voz Judía por la Paz”, no son sionistas y consideran que el Estado de Israel, en las condiciones en las que fue creado (un territorio, un pueblo, una lengua, una religión) es una aberración colonialista arcaica, basada en el mito de una “tierra de Israel” y un “pueblo judío” que la Biblia ni siquiera confirma.

Como bien demuestra, entre otros, el historiador judío israelí Shlomo Sand, Palestina como “tierra de Israel” es un invento reciente (The Invention of the Land of Israel, 2012). Por cierto, según el mismo autor, el concepto de “pueblo judío” es un invento reciente (The Invention of the Jewish People, 2009). La creación del Estado judío de Israel constituye un crimen continuado cuya inhumanidad más profunda hoy es patente. Declarada su extinción, los ciudadanos del mundo proponen la creación en Palestina de un Estado laico, plurinacional e intercultural, donde judíos y palestinos puedan vivir en paz y con dignidad. La dignidad del mundo de hoy está hipotecada a la dignidad de la convivencia entre palestinos y judíos.

Fuente: Público.es

N. de la R.: Cisjordania no deja de ser también una gran cárcel al aire libre porque la mayoría de los palestinos no tiene autorización para salir y muchas dificultades en el día a día para moverse de un lado a otro.

Reconocer a Israel como Estado judío es como decir que Estados Unidos es un Estado blanco

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kipas

Vale la pena recordar este artículo de enero de este año.

Por Juan Cole.

El primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu agrega una quinta demanda a sus negociaciones con el Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry y el presidente palestino Mahmud Abbas: Que los palestinos reconozcan a Israel como «Estado judío».

Para que la demanda de Netanyahu tenga algún sentido tiene que definir primero el término. «Judío» tiene muchos significados posibles. Puede significar «las personas reconocidas por la ley talmúdica como miembros de la ‘raza’ judía por ascendencia materna». Esta es la definición legal del judaísmo según la ley israelí y por esta razón debemos suponer que es lo que Netanyahu tiene en mente. También puede significar «seguidores de la religión judía» y también podemos explorar esas implicaciones.

De los 6 millones, aproximadamente, de personas que se autodefinen judías en Israel, 300.000 no son reconocidos como «judíos» por el rabino principal y no hay posibilidad de que se les reconozca como tales en el corto plazo. Se les permitió emigrar a Israel porque teníal al menos un abuelo judío, pero si su madre no era judía ellos tampoco lo son.

Así que si Israel es un Estado «judío», ¿es el estado de esas personas (en su mayoría de Rusia y Ucrania) judías «no judías»? Muchas de esas personas son de religión judía, pero no todas. Y ninguna de ellas es judía según el Talmud.

Es peor aún. Las pruebas genéticas de judíos europeos (ashkenazis) muestran que la mayoría de las mujeres de esa comunidad son descendientes de los cristianos europeos que se convirtieron al judaísmocuando se casaron en la comunidad con comerciante judíos que probablemente se estableció en Roma y luego se encaminó hacia el este aproximadamente en los años 800 de esta era. Si el Gran Rabino se tomó en serio los holotipos, la mayoría de los judíos centroeuropeos tendrían que ser declarados «no judíos» según el criterio del Talmud, ya que sus madres no tienen los patrones distintivos en su ADN mitocondrial que muestra la descendencia de los habitantes del antiguo Levante.

Entonces, ¿Israel es un «Estado judío» en realidad sólo para los judíos de Oriente o mizrahim, dejando a los ashkenazíes como ciudadanos de segunda clase?

De manera que si por el contrario «judío» significa «que practica el judáísmo», entonces esa definición excluiría a muchos judíos de Israel. Sólo el 66% o menos de los israelíes que participaron en el sondeo afirma: «Sé que Dios existe y no tengo ninguna duda al respecto». Mientras sólo el 6% es absolutamente ateo, otro 28% parece que es agnóstico. Como los musulmanes palestinos israelíes son en su mayoría creyentes, es probable que el porcentaje de agnósticos y ateos judíos sea incluso superior a lo que sugiere la estimación a nivel nacional. No hay ningún requisito legal de que los judíos israelíes sean creyentes practicantes. ¿ Reconocer a Israel como un Estado «judío» sería imponer ese requisito?

Así que de cualquier manera que Netanyahu defina el judaísmo priva de derechos a un número importante de judíos autoidentificados de Israel. Si se trata de una cuestión de ascendencia materna, deja a unas 300.000 personas fuera de la calificación. Si se trata de una cuestión de creencia y observancia, deja a casi 2 millones de judíos de Israel fuera del club.

Agregando a unos 1,7 millones de israelíes, alrededor de una quinta parte de la población, que son palestinos israelíes, en su mayoría musulmanes, y algunos cristianos. Son, en otras palabras, una proporción un poco mayor de ciudadanos israelíes de la que son los latinos con respecto a la población de los EE.UU. (los latinos son aproximadamente el 17% de los estadounidenses). Si las tendencias demográficas actuales continúan, los palestinos israelíes podrían ser hasta un tercio de la población en 2030.

Diciendo que Israel es un Estado «judío» en el sentido de raza sería análogo a insistir en que EE.UU. es un Estado «blanco» y definir a los latinos como «morenos».

Y diciendo que Israel es un Estado judío en el sentido de creyentes practicantes sería como afirmar que Estados Unidos es un Estado cristiano a pesar de que alrededor del 22% de la población no se identifica como cristiana (más o menos la misma proporción que los no-judíos en Israel) . El punto de la primera enmienda de los EE.UU. es prohibir que el Estado «establezca» una religión, es decir, reconocer una religión de Estado con privilegios (los colonizadores habían tenido en este sentido malas experiencias con el anglicanismo). Si bien no podemos impedir que otros países establezcan religiones de Estado, los estadounidenses no lo aprobamos y no daremos nuestra bendición al país que decida hacerlo, como Netanyahu parece querer. De hecho, nuestro informe anual sobre derechos humanos del Departamento de Estado degrada a los países que no separan la religión y el Estado.

Mientras algunos países tienen una religión oficial o del Estado, es diferente de lo que está exigiendo Netanyahu. La Constitución de Argentina, dice que el catolicismo romano es la religión del Estado. Pero Argentina no es un «Estado católico» ya sea en el sentido de ser principalmente para las personas de fe religiosa católica (sólo el 20% de los argentinos son practicantes) o que es de las personas descendentes de poblaciones tradicionalmente católicas. En efecto, Argentina tiene cerca de medio millón de musulmanes, que no son discriminados en el derecho argentino como son discrinimados los palestinos israelíes (sus aldeas no se «reconocen») en Israel. De todos modos, como dije, en los EE.UU. no aprobamos esa parte de la constitución argentina. Si todo lo que Netanyahu quería era que el judaísmo sea la religión del Estado de Israel, seguramente se podría lograr con una simple votación de la Knesset. Pero quiere algo más, algo que requiere que los «intrusos» así lo acepten.

La demanda de Netanyahu es o racista o fundamentalista y es objetable desde el punto de vista estadounidense por motivos de derechos humanos en ambos sentidos (y no estoy hablando sólo de los derechos humanos de los palestinos israelíes).

Más ominosamente, la demanda tiene que verse en el contexto de su asociación con el nacionalismo extremo de Avigdor Lieberman. Lieberman quiere despojar a los palestinos israelíes de su ciudadanía y convertirlos en apátridas. Convertir a las poblaciones apátricas en personas sin Estado era una política de los estados viciosos de Europa en la década de 1930, una política que causó grandes sufrimientos a los judíos junto con algunas otras poblaciones, y es vergonzoso que los mismos judíos decidan hacer lo mismo ahora y dejar a seres humanos sin Estado. Transmite una actitud de deterioro y que la verdadera razón por la que Netanyahu quiere que los palestinos reconozcan al Estado como judío (lo que quiera que signifique) es que tiene planes maliciosos para el 20% de la población no judía.

En cualquier caso, el secretario de estado Kerry simplemente debería dar una bofetada a Netanyahu por esta nueva demanda ilógica, irracional y sobre todo siniestra. Si Netanyahu no quiere aceptar una solución de dos Estados, entonces él, sus hijos o sus nietos probablemente tendrán que aceptar la solución de un solo Estado. Kerry está tratando de hacerle un favor, y si alguien no quiere su favor, no debe humillarse para que lo acepte.

Traducido para Rebelión por J. M.

Fuente: http://www.juancole.com/2014/01/recognizing-israel-saying.html  y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=179257

Israel y el nihilismo

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Por Santiago Alba Rico.

Es imposible no estremecerse al leer estos comentarios antisemitas de jóvenes árabes que se desahogan en la red: “les deseo una muerte dolorosa a los judíos”; “odiar a los judíos no es racismo, es un mandamiento de Dios”; “al final no habrá más judíos, Dios lo quiera”; “os escupo, judíos malolientes”, o “desde el fondo de mi corazón, deseo que les prendan fuego a los judíos”. La aceptación natural de este tipo de comentarios, y la institucionalización del odio a los judíos, desembocó a mediados del siglo pasado en los lager y las cámaras de gas, celebradas o aceptadas, como sabemos, por la mayor parte de los europeos.

alambradaas campo de concentracion nazi

Campo de concentración nazi

Pero no. Cuidado. Estos comentarios no proceden de jóvenes árabes fanáticos sino de normalísimos adolescentes israelíes y el objeto de su odio no son obviamente los judíos sino los árabes en general y los palestinos -bombardeados y mutilados- en particular: “hay que quemar a todos los árabes”. Bellas y provocativas israelíes de 16 años publican selfies en Twitter acompañados de peticiones de tortura y destrucción. Son los futuros soldados del Estado sionista y tienen ya muy claro lo que tienen que hacer: exterminar a todos los salvajes. Muchos de estos tweets han sido recogidos por el periodista canadiense David Sheen, pero no han generado la menor polémica ni han llevado tampoco -desde luego- a extraer conclusiones de carácter moral o étnico sobre la “personalidad judía” o sobre la “cultura israelí”

¿Verdad que el eslogan “matemos a todos los judíos” impresiona mucho más -y nos parece mucho más violento e inaceptable- que el de “matemos a todos los árabes”? Probemos de nuevo. Leamos estos comentarios publicados en la página Islam.net tras el secuestro y asesinato de los jóvenes colonos el pasado mes de julio: “Desgraciadamente son pocos. Hurra por la yihad” o “qué bella escena; espero que ocurra una y otra vez” o “¿Sólo tres? Queremos más” o “genial, hay que matar a todos los adolescentes judíos” o “hay que matarlos a todos”. Impresiona mucho; duele en el alma; aterra y ensombrece toda esperanza de civilización y humanidad. Pero no. Cuidado. Esos comentarios proceden de la página Walla y corresponden a normalísimos israelíes que expresan su gozo tras el asesinato de cuatro niños palestinos mientras jugaban al balón en una playa de Gaza: “nada más hermoso que ver morir niños árabes”; “tenemos que matar a todos los niños”; “quemémoslos a todos”.

Los que así se expresan visten a la europea, comen en restaurantes exóticos de Tel Aviv y tienen nombres razonables. Si sacan a la calle las sillas y las cervezas para ver caer desde una loma de Sderot una lluvia bíblica de misiles sobre los hospitales y escuelas de Gaza y celebran cada detonación y cada hongo de humo y fuego, con sus correspondientes cadáveres destrozados, como si fuese una victoria del Maccabi en una final de baloncesto, si esos hombres y mujeres vestidos a la europea y con nombres razonables se alegran de la destrucción y la muerte es que la destrucción y la muerte son fenómenos irrelevantes o incluso -sí- apetecibles. Una cosa es que Rachel desee la muerte de Fatma y otra muy distinta que Fatma desee la muerte de Rachel. Que Fatma desee la muerte de Rachel es una muestra irrefutable del fanatismo y antisemitismo árabes. Que Rachel desee -y aplauda- la muerte de Fatma es, en cambio, una tan comprensible y aceptable prueba de civilización como fumar cigarrillos mentolados o frecuentar locales de música country.

Los sentimientos se construyen, pero tienen la contundencia de los hechos -y de las montañas-. Lo cierto es que, antes de cualquier racionalización, nos impresiona mucho más la llamada a matar judíos que la llamada a matar palestinos o musulmanes. Se dirá que es lógico. Después de la tentativa europea de genocidio judío y como consecuencia de la culpabilidad y el horror, los europeos estamos muy sensibilizados frente al antisemitismo. Pero eso mismo debería preocuparnos. Nos hemos sensibilizado justamente -más allá de la propaganda israelí que explota el Holocausto- tras el asesinato de seis millones de judíos, colofón de siglos de getos, pogromos y discriminaciones. Ahoras bien, lo que permitió ese racismo violento y su expresión criminal en los lager fue precisamente el hecho de que, durante siglos, la idea de “matar a todos los judíos” impresionaba muy poco a las poblaciones occidentales o incluso resultaba -también electoralmente- apetecible. El linchamiento de un judío -como el de un negro en EEUU- no escandalizaba a casi nadie y las mayorías sociales podían sentirse más o menos desasosegadas, pero en todo caso ‘sentían’ que la muerte de un judío -o de un negro- tenía mucha menos importancia que la muerte de un ‘ario’ o de un blanco. Eso hizo posible el nazismo, cuya jerarquía racial compartían la mayor parte de los alemanes y de los europeos, como lo demuestra la indiferencia de casi todos (salvo algunos comunistas y algunos católicos) ante el exterminio en los campos de concentración.

Pues bien, los ‘judíos’ de hoy son los palestinos -y los árabes y musulmanes en general-. O si se prefiere: en 1930 los judíos eran los ‘árabes’ de Europa (de hecho, el racismo dominante hacía pocas diferencia entre los dos). Nos escandaliza o duele tan poco hoy la muerte de 400 niños palestinos como nos escandaliza o dolía muy poco la muerte de 400 judíos en un pogromo en Polonia en 1920. Hoy hay muy pocos -poquísimos- atentados antisemitas en el mundo, a pesar del esfuerzo de Israel por alimentarlos; se puede decir que los judíos están a salvo. ¿Cuántos palestinos habrá que matar para que que un día la muerte de un palestino nos duela lo mismo que la de un alemán o un español? Mientras tratemos a los palestinos -en nuestra imaginación y con nuestras opiniones- como tratábamos hace cien años a los judíos, la maldición nazi seguirá viva y seguirá produciendo los mismos efectos.

Qalandia

Puesto de control de Qalandia, entre Ramallah y Jerusalén (Cisjordania Ocupada)

La mayor parte de la población israelí considera a los palestinos de la misma manera que la mayor parte de la población europea de 1930 consideraba a los judíos. Ese sentimiento fue explotado electoralmente por Hitler como es explotado hoy por Netanyahu y por casi todos los partidos políticos del espectro ‘democrático’ sionista. Si hay un obstáculo para la paz, la justicia y la convivencia en Próximo Oriente -el mismo que en la Europa de 1930- es el nihilismo de la sociedad israelí, nihilismo trasladado a unas instituciones estatales (con su ejército y sus armas de destrucción masiva) que a su vez lo alimentan con propaganda racista y manipulación mediática. ¿En qué consiste finalmente la democracia en Israel? En que gana las elecciones el candidato que ha matado o promete matar más niños palestinos. Esa es otra de las razones de que haya en Gaza tantos niños muertos: el nihilismo da votos. Con eso y un buen aparato de propaganda se apoderó Hitler de Alemania en 1933 y a punto estuvo de apoderarse de una Europa (culta, refinada, progresista) a la que los judíos le traían tan al fresco como hoy los árabes y que -como recordaba la filósofa y militante Simone Weil– lo único que reprochaban a los nazis es que ‘quisieran tratar a los europeos como los europeos trataban a los pueblos colonizados’. Mientras la sociedad israelí y los gobiernos occidentales no cambien, la maldición del nazismo seguirá viva. Y seguirá matando. Matando judíos con nombres árabes: Mohamed, Fatma, Salwa, Yamal. Lloremos, por favor, a todos los judíos, aunque sean palestinos.

Santiago Alba Rico es filósofo y columnista.

La guerra de Gaza y su impacto en la economía israelí

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Por Diana Rojas.

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Recientemente, el diario israelí Yedioth Aharonot afirmó que los ataques contra la Franja de Gaza en las tres primeras semanas transcurridas desde el inicio de los bombardeos equivalían a 12.000 millones y medio de shekels (unos 3.500 millones de dólares). El diario añadió que si la guerra continuaba al mismo ritmo en dos semanas más costaría más que la guerra del Líbano de 2006.

Cabe señalar que la Operación Plomo Fundido contra Gaza de 2009-2010 costó 1.000 millones de dólares y la de 2012 la cifra de 15 millones. El impacto de estas dos guerras en la economía israelí fue muy pequeño.

No ha sido así en esta ocasión. El mercado bursátil israelí sufrió en las tres primeras semanas del conflicto una pérdida de 4.000 millones de shekels (1.268 millones de dólares). Esto viene a significar unos 28 millones de dólares diarios.

Por su parte, el sector turístico ha perdido el 75% de sus ingresos, es decir unos 1.000 millones de shekels y podría perder otros tantos hasta finales del año actual. El turismo es, por esencia, una industria que requiere plena seguridad y es muy sensible a los conflictos y la inestabilidad.

Los daños sufridos en el comercio alcanzaron en esas tres primeras semanas del conflicto unos 1.000 millones de shekels debido a la caída de las exportaciones.

A todo ello hay que añadir unos 1.000 millones de shekels que habrán de ser empleados, como mínimo, para paliar los daños ocasionados por los cohetes y misiles palestinos.

Naturalmente, todas estas cifras tendrán que ser ampliadas conforme a la duración del actual conflicto y algunas de ellas podrían doblarse o multiplicarse varias veces.

Israel tiene también otro problema. Durante mucho tiempo, la entidad sionista recibió fondos de los países occidentales que la veían como un instrumento útil para la subyugación del mundo árabe y el saqueo de sus recursos, lo cual era mucho más valioso que los costes de apoyar a Israel. Su labor era también la de proteger a los regímenes árabes marionetas y colaboracionistas de las potencias occidentales, lo que explica la existencia de un interés común entre estos últimos y el régimen sionista para proceder a algún tipo de normalización.

Las inversiones directas en Israel han estado vinculadas también al llamado proceso de paz. Estas inversiones fluyeron a Israel tras la Conferencia de Madrid de 1991 y crecieron aún más después de los Acuerdos de Oslo de 1992.

Todo ello implica que la existencia de un movimiento de resistencia es un gran obstáculo no sólo para la expansión militar y la influencia política de Israel sino también para su desarrollo económico. Así, la economía israelí creció en un 5,9% en 2000 pero cayó a menos del 1% en 2002 después del estallido de la Segunda Intifada.

En este sentido, la actual guerra de Gaza paralizará, sin duda, el proceso de normalización de algunos estados árabes con Israel debido a la oposición popular. En Jordania, por ejemplo, los llamamientos a la ruptura de relaciones diplomáticas y del Tratado de Paz de 1994 se han multiplicado.

Además, las derrotas sufridas por Israel en el Líbano en 2000 y 2006 y en Gaza en 2009 y en la actual guerra de 2014 significan que Israel ya no sirve al propósito de sus patrocinadores. Estas guerras libradas por Israel buscaban tranquilizar a las compañías internacionales de que la “paz” era sólida y se estaba expandiendo y sólo necesitaban ser pacientes. Sin embargo, las derrotas israelíes en estos conflictos han dañado la credibilidad israelí y han mostrado la posibilidad incluso de que las fábricas y centros económicos situados en Israel puedan ser objeto de ataques con misiles cada vez más sofisticados. Por encima de todo, significan que Israel ya no está en condiciones de controlar o subyugar el mundo árabe.

La posibilidad de futuros conflictos y la prolongación de la actual guerra de Gaza plantean, pues, muchos interrogantes a los inversores acerca del futuro y muchos han llegado ya a la conclusión de que no es posible realizar una inversión segura en Israel.

A todo ello hay que añadir la expansión del movimiento en favor del boicot a Israel en el mundo. Este movimiento tendrá un claro efecto en las exportaciones israelíes y llevará a numerosas empresas a reconsiderar sus vínculos con Israel teniendo en cuenta que ellas mismas podrían sufrir campañas de boicot si siguen importando bienes y productos de la entidad sionista.

Fuente: http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?eid=69012&cid=59&fromval=1&frid=59&seccatid=30&s1=0#.U-ZOrZxD0pM.facebook

N. de la R.: No te olvides del boicot de productos con el código de barras 729.

Crónicas Palestinas n°729 no: Hummus y BDS

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Por Tali Feld Gleiser.

A Antzine Biain.

Los pueblos del mundo están demostrando su solidaridad con Palestina y pidiendo, entre otras cosas, que el Estado sionista pare la masacre en Gaza. Tras 36 días, solo algunos gobiernos de Nuestra América se han expresado en contra de los ataques de Israel. Estados Unidos, Canadá, Europa y los países árabes siguen con su complicidad asquerosa. Pero cuando acabe el bombardeo «definitivamente», ¿habrá terminado el problema? ¿Dejamos las calles y volvemos con la conciencia tranquila a nuestras casas?

El genocidio del pueblo palestino empezó incluso antes de 1948, con el nacimiento de la ideología sionista.

“El movimiento sionista se formó a finales del siglo XIX, con el objetivo de crear una patria para los judíos a través de la formación de un “… movimiento nacional para el retorno del pueblo judío a su patria y la reanudación de la soberanía judía en la tierra de Israel… La creación de un Estado nacional judío en un país con una muy pequeña minoría judía sólo podría ser concebible mediante el desplazamiento forzoso de la población indígena existente junto con la implantación de nuevos colonos judíos… La idea de «transferencia» en el pensamiento sionista ha sido rigurosamente trazada por Nur Masalha en su “La expulsión de los Palestinos. El concepto de «transferencia» en el pensamiento político sionista, 1882-1948”, y se resume en las palabras de Israel Zangwill, uno de los primeros pensadores sionistas que, en 1905, declaró que «si queremos dar un país para un pueblo sin país, es una tontería permitir que sea el país de dos pueblos». Yosef Weitz, ex director del Departamento de Tierras del Fondo Nacional Judío, fue aún más explícito cuando, en 1940 , escribió que: «… Debe quedar claro que no hay lugar en el país para ambos pueblos (…) la única solución es la Tierra de Israel, al menos una Tierra de Israel occidental sin árabes. No hay espacio aquí para el compromiso. (…) No hay otra opción que transferir a los árabes de aquí a países vecinos (…) No se puede dejar ni un solo pueblo, ni una sola tribu de beduinos…”.1

Una de las acciones que todos podemos poner en práctica es no comprar productos con el código de barras 729, que es el código que corresponde a Israel.

boicot israel

¿Y qué es la campaña BDS?

La campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel nace en el 2005 con un llamado lanzado por más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina a la comunidad internacional pidiéndole que aplique dichas medidas coercitivas “hasta que Israel cumpla con el Derecho Internacional y los principios universales de los Derechos Humanos”.

Ante el fracaso continuado de las “conversaciones de paz” entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) tuteladas por Occidente desde 1991 (Conferencia de Madrid) y la violación sistemática e impune de la legalidad internacional por parte de Israel, la sociedad civil palestina decidió pasar a la acción y lanzar esta campaña internacional no violenta. La campaña palestina de BDS se inspira en la campaña similar que se aplicó contra el régimen de apartheid sudafricano, y que contribuyó decisivamente a la caída de aquel régimen racista.

El BDS busca poner fin a las políticas que el régimen sionista implementa en Palestina desde 1948, cuyos tres rasgos principales son: ocupación, colonización y apartheid. La campaña no se dirige contra las ciudadanas y ciudadanos del Estado judío, ni mucho menos contra los judíos del mundo (muchos judíos participan en el BDS, también dentro de Israel), sino contra las instituciones que sostienen y financian dicho régimen opresor. Hay que destacar que esta campaña nace en el seno de la propia sociedad palestina y se proyecta hacia el exterior. Ello le da una legitimidad y una fortaleza ética enormes, evitando así los riesgos de caer en el paternalismo y el eurocentrismo en la solidaridad internacional con Palestina.

¿Hasta cuándo estará activa la campaña de BDS? Hasta que Israel cumpla sus tres demandas centrales, todas ellas fundamentadas en el respeto al Derecho Internacional y los Derechos Humanos:

  1. El fin de la ocupación y colonización de todas las tierras árabes tomadas en 1967 (Jerusalén Este, Cisjordania, Franja de Gaza y Altos del Golán sirios) y el desmantelamiento del Muro;
  2. El otorgamiento de plenos derechos a los ciudadanos árabe-palestinos de Israel (que son un 20% de la población del Estado judío); y
  3. El respeto, protección y promoción del derecho de los refugiados palestinos a retornar a sus casas y propiedades, tal como lo estipuló la resolución 194 del Consejo de Seguridad de la ONU (hoy suman más de cinco millones según la UNRWA).2

Empresas que ayudan a financiar al Estado sionista3

productos bds

Hummus y BDS

hummus

La semana pasada estuve en el pueblo de Zumárraga hospedándome en la casa de mi amiga (casi) palestina Antzine Biain y me ofrecí para hacer hummus. Compramos los ingredientes que faltaban: garbanzos, limón y tahini. Subo las compras al departamento y recién allí se me ocurre verificar el código de barras. ¡Horror! ¡El tahini tiene el código 841! Hacía unos días había empezado a circular lo que se ve en la siguiente foto:

codigos de barras equivocados 871 841

Cuando Antzine llegó, le relaté el horror de que justo nosotras hubiéramos comprado un producto de la marca Monki con el código 841, que en realidad debería ser boicoteado. Volvimos a la herboristería, le explicamos a la dueña (que entendió perfectamente) y lo cambiamos por otro tahini (3 euros más caro). Regresamos a casa y Antzine se puso a revisar los códigos de barras de los otros productos que tenía en su despensa y heladera. Más horror: 841 por todos lados, los tentáculos sionistas estaban en las lentejas, el atún, la mayonesa, ¡la cerveza! “No es posible”, dije, “aquí tiene que haber un error”. Efectivamente, investigando en internet descubrimos que el código de barras 841 pertenece a España y el 871, a Holanda. Por lo tanto, el único código (hasta ahora) que le corresponde a Israel es el 729. La conclusión es que para cualquier otro código hay que fijarse en el origen: si es Made in Israel, ese producto no se debe comprar si estás de acuerdo con el boicot.

No se olviden de que uno de los motivos de la caída del régimen de apartheid de Sudáfrica fue el boicot comercial, deportivo, cultural, académico, etc.

La «crisis» en Palestina no termina con el alto al fuego “definitivo-hasta-el-próximo-bombardeo”. La Ocupación israelí de Palestina sigue su curso, los colonos continúan en sus fortificadas colonias, la reconstrucción de Gaza será muy complicada, la cárcel a cielo abierto no será desmantelada, niños palestinos seguirán siendo encarcelados, las humillaciones cotidianas aún serán la diversión de los soldados israelíes, el gobierno y la mayoría de los israelíes insistirán en que son las eternas víctimas y por eso el Estado de Israel deberá tener carácter judío, lo que para ellos es muy democrático y justo, las resoluciones de la ONU (sin comentarios), el Derecho Internacional y los derechos humanos (entre ellos el derecho al retorno) del pueblo palestino seguirán siendo violados sistemáticamente.

Por eso, todos tenemos un arma para contribuir a que el largo y planificado genocidio del pueblo palestino se acabe y que la propaganda israelí deje de tener efecto. Esa herramienta es el BDS. De cada uno de nosotros depende…

no le compro al sionismo

Fuentes:

El constante desplazamiento forzoso del pueblo palestino. Por Amjad Alqasis.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168215

2 http://boicotisrael.net/bds/que-es-bds-contra-israel-y-por-que-esta-funcionando/ 

3 Listado de productos y por qué deben ser boicoteados http://www.profesionalespcm.org/_php/MuestraArticulo2.php?id=19781

4 Una receta de hummus http://www.gastronomiaycia.com/2008/01/10/hummus-pure-de-garbanzos-delicioso-y-nutritivo/

A la familia de la víctima mil de la matanza genocida de Israel en Gaza

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Por Ilan Pappé, Electronic Intifada.

Desconozco aún quién era vuestro ser querido. Puede que haya sido un bebé de pocos meses, un muchacho, un abuelo o uno de vuestros niños o familiares. Escuché hablar de la muerte de vuestro ser querido a Chico Menashe, un comentarista político de Reshet Bet, la principal emisora de radio israelí.

Explicaba que el asesinato de vuestro ser querido, al igual que el hecho de convertir en escombros las barriadas de Gaza y expulsar a más de 150.000 personas de sus hogares, es parte de una estrategia israelí muy bien calculada: esta carnicería trata de destruir la fuerza de los palestinos de Gaza para resistir las políticas israelíes.

Oía todo esto mientras leía en la edición del 25 de julio del supuestamente respetable Haaretz las palabras del no tan respetable historiador Benny Morris, que defendía que incluso esto no es suficiente.

Tildaba las políticas genocidas puestas en marcha hasta ahora como “refisut”, debilidad de mente y espíritu. Pedía más destrucción masiva en el futuro conociendo bien que así es como te comportas si quieres defender tu “villa en la jungla”, como definía a Israel el ex Primer Ministro israelí Ehud Barak.

Naturaleza inhumana

Sí, me da miedo decir que los medios de comunicación y los ámbitos académicos israelíes están apoyando completamente la masacre, quitando unas pocas voces, apenas audibles, en medio de esta salvajada inhumana. No estoy escribiendo estas líneas para decirles que me siento avergonzado, hace mucho tiempo que me he disociado de esa ideología de Estado y hago todo cuanto puedo como individuo para combatirla y derrotarla. Es muy probable que no haya hecho lo suficiente; todos nos sentimos aprisionados por momentos de cobardía, egoísmo y quizá por un impulso natural a cuidar a nuestras familias y seres queridos.

Y sin embargo hoy siento la necesidad de hacerles una promesa, una promesa que ninguno de los alemanes que mi padre conoció durante la época del régimen nazi estuvo dispuesto a hacerle cuando los matones llevaron a cabo el genocidio contra su familia. No es más que una promesa frente a su momento de dolor, pero es lo mejor que puedo ofrecer y no decir nada no es una opción. Y no hacer nada es incluso menos que una opción.

Estamos en 2014, la destrucción de Gaza está bien documentada. No estamos en 1948 cuando los palestinos tuvieron que luchar tanto para contar la historia de su horror; muchos de los crímenes sionistas perpetrados entonces quedaron ocultos y nunca salieron a la luz, ni siquiera hoy en día. Por eso, mi primera y única promesa es recoger, informar e insistir en la verdad.

Mi antigua universidad, la Universidad de Haifa, ha reclutado a sus estudiantes para que difundan las mentiras de Israel por todo el mundo a través de Internet, pero estamos en 2014 y la propaganda de este tipo acabará haciendo aguas por todas partes.

Me comprometo con el boicot a Israel

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Ilan Pappé

Aunque seguramente no sea suficiente. Prometo continuar los esfuerzos para boicotear a un Estado que comete tales crímenes. Sólo cuando la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol expulse a Israel, cuando la comunidad académica se niegue a tener lazo institucional alguno con Israel, cuando las líneas aéreas vacilen en volar allí y cuando cada grupo que pueda perder dinero a causa de una postura ética a corto plazo entienda que a largo plazo saldrá ganando tanto moral como financieramente, sólo entonces empezaremos a honrar vuestras pérdidas.

El movimiento por el boicot, la desinversión y las sanciones (BDS por sus siglas en inglés) ha conseguido muchos logros y prosigue con su incansable trabajo. Los obstáculos seguirán incluyendo la falsa acusación de antisemitismo y el cinismo de los políticos. Así es como una honorable iniciativa de los arquitectos británicos para obligar a sus colegas en Israel a adoptar una postura moral, en vez de seguir siendo cómplices en la criminal colonización de la tierra, fue bloqueada en el último momento. Iniciativas similares fueron saboteadas en otros lugares por políticos de chicha y nabo en Europa y en EEUU. Pero me comprometo a formar parte de los esfuerzos para superar esos obstáculos. El recuerdo de vuestros seres queridos será la fuerza que me impulse junto con la vívida memoria del sufrimiento de los palestinos en 1948 y desde entonces.

Matadero

Lo hago todo egoístamente. Realmente rezo y espero que en este momento horrible de vuestra vida en que los palestinos están en Shujaiya, Deir al-Balah o Ciudad de Gaza, contemplando el matadero creado por los aviones de combate, tanques y artillería israelíes, no perdáis la esperanza en la humanidad. Esta humanidad incluye incluso a los israelíes, a aquellos que no tienen el valor de hablar pero que manifiestan su horror en privado como dan fe mis desbordados buzones de correo y Facebook, así como el pequeño puñado que se manifiesta públicamente contra el genocidio en progresiónen Gaza.

También incluye a aquellos que aún no han nacido pero que quizá puedan escapar a la maquinaria de adoctrinamiento sionista que les enseña, desde la cuna a la tumba, a deshumanizar a los palestinos hasta tal nivel que quemar vivo a un muchacho palestino de 16 años no logra conmoverlos ni destruir su confianza en su gobierno, ejército o religión.

Derrotado

Por el bien de ellos, el mío y el suyo, deseo que podamos también soñar con el día después, cuando el sionismo sea derrotado como ideología que gobierna nuestras vidas entre el río Jordán y el mar Mediterráneo y todos tengamos la vida normal que anhelamos y merecemos.

Por tanto, me comprometo hoy a que no me distraigan ni los amigos ni los dirigentes palestinos que todavía siguen cifrando sus esperanzas en la “solución de los dos estados”, liquidada hace tanto tiempo ya. Si uno tiene el impulso de implicarse en conseguir un cambio de régimen en Palestina, la única razón de hacerlo es para luchar por la igualdad de derechos humanos y civiles para todos y la restitución plena a todos aquellos que son y fueron masacrados por el sionismo, dentro y fuera de la amada tierra de Palestina.

Sea quien sea vuestro ser querido, que descanse en paz sabiendo que su muerte no fue en vano pero no porque vaya a ser vengado. No necesitamos más sangre. Todavía creo que existe una forma para acabar con los sistemas perversos con el poder de la humanidad y la moralidad.

Justicia significa también hacer que los asesinos que mataron a sus seres queridos y a tantos otros rindan cuentas ante los tribunales; debemos luchar por llevar a todos los criminales de guerra de Israel ante los tribunales internacionales.

Es un camino muy largo y en ocasiones incluso yo me siento tentado a formar parte de una fuerza que utilice un duro poder para poner fin a la inhumanidad. Pero me comprometo a trabajar por la justicia, por la justicia plena, por la justicia restaurativa.

Esto es lo que puedo prometer: trabajar para impedir la próxima fase de la limpieza étnica de Palestina y del genocidio de los palestinos en Gaza.

Ilan Pappe es profesor de historia y director del Centro Europeo de Estudios Palestinos de la Universidad de Exeter y autor de numerosos libros.

Fuente: http://electronicintifada.net/content/family-one-thousandth-victim-israels-genocidal-slaughter-gaza/13648

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

N. de la R.: Nos unimos a la promesa hecha por Ilan Pappé.

 

Entrevista a Alan Rückert, joven judío antisionista en Chile “Mis abuelos no hubiesen querido que se encerrara a un pueblo como en el Guetto de Varsovia”

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La mezuzá, símbolo protector de las casas judías, fue lo primero que llamó mi atención. Me puse anteojos para admirar los detalles. Absorta en la belleza de este pequeño estuche que contiene un pergamino con versículos de la Torá, me interrumpe mi ultra acelerado y estridente entrevistado. Alan Rückert es un torbellino de pasión. Intenso, acogedor, me recibe con un hogareño desayuno. Con 24 años, es un joven que se ha hecho conocido por ser uno de los pocos judíos en Chile que se declara abiertamente antisionista. Aunque en otros países como Estados Unidos, Argentina e incluso Israel, esta posición no es inusual, en Chile esta postura puede ser bastante controversial dentro de la colonia judía y puede costar muy caro socialmente. Mucha gente le ha quitado el saludo e incluso el hijo de uno de los dueños de una conocida multitienda le mandó a decir, “que se iba a preocupar de que nunca encontrara trabajo como abogado”. Alan dice no sentirse amedrentado, pero cuenta que es duro para su familia. Desde el 2010 cuando hizo público su apoyo a la “Flotilla para la Libertad” (de Gaza), tiene prohibida la entrada al Instituto Hebreo. Cada vez que ha intentado ir a buscar o a dejar a su hermana menor se le ha impedido el ingreso. “No me queda más que pensar que los guardias deben tener una foto mía”.

Para su madre ha sido especialmente difícil. Ella está muy involucrada en la comunidad y en numerosas ocasiones ha sido contactada para informarle que su hijo ha causado un gran impacto y que están muy preocupados. “Le han dicho que el vicepresidente y un rabino les gustaría hablar conmigo y que esto se supo hasta en la comunidad judía de Argentina”.

Alan cuenta que ha tenido mejor trato de parte de las personas mayores, que de parte de los de su edad. “Y esto es peligroso porque cuando te los pillas en un carrete, con trago, es más violenta la cosa. Hay gente que me eliminó de todo, la idea es hacerme sentir de todas las formas posible, que yo no soy parte de la comunidad”.

La reciente crisis de Gaza no ha dejado indiferente a este joven estudiante de último año de derecho de la Universidad de Chile. En la primera marcha de apoyo a Gaza, Alan caminó entre los manifestantes con un letrero que decía: “soy un judío avengonzado del Estado de Israel. Anti-sionista, anti -imperialista. Judíos por la Justicia en Palestina”. No sólo se paseó con el letrero, sino que con su avasalladora personalidad fue ovacionado por realizar un discurso condenatorio de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.

Rumbo a Palestina

Desde muy niño Alan siempre trató de integrarse a la comunidad judía para darle el gusto a su madre y también por un sentido de pertenencia. Estuvo en toda clase de grupos de scouts, juveniles, pero nunca lo convencieron. “Yo nunca hice migas con la comunidad, siempre los encontraba muy cerrados”. Acostumbrado a un ambiente de diversidad religiosa como el Santiago College, con compañeros sirios, palestinos, libaneses, asiáticos, protestantes, siempre sintió que la opción de la colonia era cerrarse al mundo.

-¿Fuiste al viaje de estudio, hiciste el mini entrenamiento militar?

-No, pero el año 2011 a través de Taglit-Birthright, que es una institución que organiza el Estado de Israel para judíos que no están tan integrados a sus comunidades locales, viajé subsidiado a Israel. Yo ya era profundamente pro palestino desde el 2009.

-¿Y entonces por qué aceptaste ir con esa institución?

-Para poder ir. Porque ellos te dan la opción de ir una semana y media a Israel y después tienes la libertad de estar una semana y media más e ir donde quieras. La mayoría se va a Egipto o Jordania. Y yo dije, Cisjordania. Ni lo dudé. Y no pregunté si era complicado entrar. Fui nomás.

.¿Pero no te dio miedo los letreros que dicen que Israel no se hace responsable de lo que te puede pasar en los Territorios Ocupados?

.Eso es una cuestión disuasiva de los israelíes. Es una campaña del terror. Te quieren decir aquí vas a ser asesinado. Es todo un lenguaje solapado. Además no es verdad de que no se vayan a hacer responsables de lo que te pase. Porque cuando pasó lo de los tres jóvenes israelíes, te das cuenta de la extensión del control que tiene Israel y cómo tienen las tropas ahí listas. Ya que fueron y arrestaron a 500 palestinos que habían sido liberado dos años atrás y lo importante es que estas personas no sólo estaban en Ramala o en Beit Jala, si no que estaban esparcidos por todo Palestina. Ellos saben todo. Y si te llega a pasar algo, sí van a hacer algo.

.¿Y cómo entraste?

.Me tomé un taxi y entré a través del checkpoint con mi pasaporte alemán. Y ahí recorrí solo el muro, que es muy largo, pasa por cementerios, calles. Rozando casas, edificios de departamento, atroz. Ahí vi la magnitud de lo que es la historia, las noticias, la realidad. No hay reportaje que se compare a estar frente a ese muro lleno de grafitis. En Belén me sentí super seguro. Es un lugar hermoso.

-¿Alguna anécdota en Palestina?

-En la Ciudad Vieja de Jerusalén me hice amigo de un árabe que tenía una tienda. Me contó que el Estado sionista boicotea sus tiendas. Todas las agencias de turismo oficiales tienen marcadas cuáles son las tiendas de árabes y cuáles las de judíos y hacen lo posible para que los turistas no pasen por las tiendas de árabes. Hacen que quiebren y después el mismo gobierno las compra y se las da a un judío. Entonces el negocio está muy complejo porque tienen que competir con los judíos.

-¿Le contaste que eras judío?

-Sí, pero después de mucho rato. No lo podía creer. Me dijo que muy pocos judíos le preguntaban por su situación. Y me invitó a comer a su casa en Beit Jala, Belén. Fui con otro amigo judío chileno. Una vez allá se me ocurrió aprovechar de hacer un grafitti en el muro. Al día siguiente, con dos amigas más, compramos pintura e hicimos a un judío gordo comiéndose niños.

-¿Tú lo dibujaste?

-No, yo nada. El amigo árabe dibujó. Nosotros pintamos. Yo sólo puse unas frases de Simón Bolívar y un saludo para el pueblo palestino. Nos trataron espectacular, todos los días que estuve ahí, me sentí mucho más cómodo en Belén que en Israel. Es como en las marchas, me siento cómodo con los palestinos. Empatizo mucho con ellos.

-¿Volviendo a la marcha, fuiste el único judío en ella?

-Había una australiana judía antisionista que se me acercó y me contaron que también fue una pareja con una guagua.

-Qué pocos…

-La comunidad judía está transformada en rehén del discurso sionista dominante.

-En Estados Unidos se ven más…

-En realidad, son ínfimos. Pero se ve más porque tienen la segunda comunidad de ortodoxos más grande del mundo. Y los judíos ortodoxos, los realmente ortodoxos, son antisionistas. Cuando ves 200 mil de ellos marchar por Nueva York adquieren ese carácter mediático.

-Pero los israelíes los pintan como unos locos...

-Hay toda una caracterización de que son extremistas y no lo son para nada. Ellos han hecho de puente con Irán.

-¿Qué piensas del apoyo que existe en Israel a esta operación militar en Gaza?

-El 85 por ciento de los israelíes no sólo la apoyan, sino que quieren que continúe. O sea, la culpa no es del gobierno. Los políticos están dirigiendo a personas cada vez más radicales. El ministro israelí de Economía, Naftalí Bennett, el ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, hablan abiertamente de exterminio, y ellos son elegidos por votos. Estos tipos están en el gobierno no por una cuestión de favores, están porque tienen que meterlos, o si no, no pueden hacer coalición de gobierno. Tienes un diputada que dice que hay que arrasar con Gaza. Utiliza el término “leveled” o sea emparejar.

-Esa que es muy bonita, Ayelet Shaked…

-Ella misma y lo dice en televisión. Tienes grupos en las calles de Tel Aviv cantando que ya no quedan niños palestinos. Y yo no veo ningún viejo sobrevivente del Holocausto enojado increpándolos o hijos de sobrevivientes diciendo cómo se les ocurre. Mira, para mí una persona que defiende al Estado de Israel hoy en día, es tonta. Simplemente. Porque hoy con todo el acceso que tú tienes a la información, con Facebook, etc, como no se te abre un poco la cabeza.

Obligación

Por su posición en el conflicto Alan tuvo que cerrar su cuenta de Facebook. Cuenta que su madre ha tenido que soportar muchas insolencias. “No piensan en ella, la presionan para que de rebote me llegue a mí. Ellos saben que yo vivo con ella”. Y a su juicio logran el cometido, porque llega un punto en que mi mamá me dice que ella está inserta en un círculo y me pide que me modere. “Pero yo no me puedo moderar. Mi personalidad no es moderada”.

Sobre su participación en la marcha en apoyo a Palestina le tuvo que explicar a ella que lo que está sucediendo en Gaza es una masacre. “Yo no quiero quedar frente a la historia como una persona que apoyó esa masacre”.

-¿Qué dijiste en el discurso?

-Frente a 5 mil personas dije cosas contra Israel, contra Estados Unidos. Dije que estaba ahí precisamente por la memoria de mis ancestros asesinados. Porque por lógica mis abuelos no hubiesen querido que se encerrara a un pueblo como en el Guetto de Varsovia. Que se les contaminara el agua, cortara la electricidad y se destruyera su medio de subsistencia que son los olivos. Es un asesinato étnico al final. Un sistema de apartheid como el que vivió el pueblo judío en Europa.

-Entonces es una obligación moral…

-Esa es la cuestión. Yo en general nunca hablo del Holocausto. Porque no creo que el pueblo judío se haya construido a partir del Holocausto. Pero hay tanta gente que habla tanto del Holocausto y como dije en mi discurso, aquí deberían estar todos los que se llenan la boca con el Holocausto.

-¿Estás cansado de ser la única cara visible?

-A mí me obligan a estar en estas circunstancia. Si soy el único anti Israel en Chile y con la personalidad necesaria, voy a tener que seguir siéndolo. Pero me encantaría que fueramos un grupo grande y no tuviera que hablar siempre yo.

Autora: Pamela Rillón / Rebelión

25 verdades sobre el asedio de Gaza por Israel

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que queda de gazaPor Salim Lamrani, Ópera Mundi.

Contrariamente a las afirmaciones de las autoridades israelíes, el actual bombardeo de Gaza tiene como objetivo romper la unión nacional entre el Fatah y el Hamas e impedir la reanudación del proceso de paz.

1. En 2005, Israel se retiró formalmente de la Franja de Gaza y desmanteló sus colonias de poblamiento. En realidad, el ejército israelí dispone de un control total del espacio aéreo y marítimo del enclave, ocupa una zona colchón en el interior de Gaza, controla la única zona comercial del territorio palestino con el exterior, así como el paso pedestre en Erez que vincula Gaza con Cisjordania y con Israel, y mantiene el registro de estado civil.

2. Desde 2007, Gaza vive bajo bloqueo israelí y egipcio. Según la ONG israelí GISHA, los habitantes del enclave son privados de muchos productos de base (mermelada, vinagre, chocolate, frutas enlatadas, granos, nueces, galletas, dulces, patatas fritas, gas para bebidas gaseosas, frutos secos, carne fresca, yeso, asfalto, madera de construcción, cimento, hierro, glucosa, sal industrial, recipientes de plástico/vidrio/metal, margarina industrial, firme a base de asfalto para chozas, tejido para ropa, cañas de pescar, redes de pescar, cordaje para la pesca, cluecas y piezas de recambio, piezas de recambio para tractores, mangueras de riego, instrumentos de música, papel formato A4, instrumentos para escribir, cuadernos, periódicos, juguetes, navajas de afeitar, máquinas de coser y piezas de recambio, caballos, asnos, cabras, ganado, polluelos, etc.)

3. Con una superficie de 360 km² y una población de 1,7 millones de habitantes, Gaza tiene la más fuerte densidad al mundo con más de 4.700 habitantes/km². Bajo estado de sitio militar, con una tasa de desempleo del 40% (60% entre los jóvenes de 15 a 29 años), un 53% de la población con menos de 18 años de edad, la población sufre de numerosas penurias materiales así como regulares apagones y sobrevive en condiciones cercanas a la indigencia. Más del 70% de los palestinos dependen de la ayuda humanitaria.

4. El secuestro y asesino de tres jóvenes adolescentes israelíes en junio de 2014 sirvieron de pretexto para el Primer Ministro israelí Benyamin Netayahu para desatar una nueva agresión mortífera contra la población civil de Gaza.

5. Hasta hoy, no existe la menor prueba de la implicación del Hamas en este crimen. Al revés, los dirigentes de la organización armada palestina negaron toda responsabilidad en el acto. El 25 de julio de 2014, Jon Donnison, corresponsal de la BBC, informó que Mickey Rosenfeld, portavoz de la policía israelí, reconoció que Hamas no estaba implicado en los asesinatos y que se trataba probablemente de la acción de un “grupo aislado”.

6. Durante los días que siguieron el rapto de los tres jóvenes judíos, el ejército israelí lanzó una amplia operación militar y procedió al arresto de cerca de 350 palestinos, entre los cuales la mayoría de los líderes del Hamas en Cisjordania – incluyendo a diputados y al Presidente del Parlamento Palestino Aziz Dweik – y asesinó a cinco personas. También un joven palestino fue quemado vivo por extremistas israelíes.

7. En respuesta a esta ofensiva militar, el Hamas procede a disparos de cohetes contra varias ciudades israelíes y exige el levantamiento del bloqueo contra Gaza previsto en los acuerdos de alto el fuego de 2008 y 2012, así como la liberación de los presos políticos palestinos.

8. A partir del 8 de julio de 2014, Israel lanza la Operación “Margen Protector” y bombardea a las poblaciones civiles de Gaza, causando miles de muertos y más de 10.000 heridos. El objetivo oficial es destruir los túneles que permiten incursiones en territorio israelí por parte de los combatientes del Hamas.

9. Para la fecha del 3 de agosto, los incesantes bombardeos del ejército israelí causaron la muerte de al menos 1.439 palestinos, entre los cuales el 90% son civiles, y al menos 250 niños, según la Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas.

10. Jon Snow, periodista para el canal de televisión británico Channel 4, viajó a Gaza y brindó su testimonio: “el promedio de edad de los habitantes de Gaza es de 17 años. Cerca de 250.000 niños tienen menos de 10 años. Entonces, en esta zona urbana muy densamente poblada, si deciden lanzar cohetes y bombardear, etc., matarán inevitablemente a niños. Y es lo que Israel hace”.

11. Del lado israelí, según las cifras oficiales, 63 soldados y tres civiles perdieron la vida tras los ataques de Hamas y de otras facciones palestinas armadas.

12. El 22 de julio de 2014, Majed Bamya, portavoz de la diplomacia palestina, denunció la hipocresía occidental en una entrevista al canal de televisión francés France 24: “Déjenme entender : El Hamas, que en esta agresión israelí y esta guerra causó la muerte de 27 personas entre los cuales 25 militares de ejército de ocupación, sería una organización terrorista y criminal, mientras que los que causaron la muerte de 530 personas, entre las cuales el 90% eran civiles y más de 100 niños, serían el país civilizado en este conflicto? […] No es porque hay una rebelión de los esclavos que la esclavitud es aceptable”.

13. El 14 de julio de 2014, el Hamas rechazó una propuesta egipcia de alto al fuego, considerándola como una “rendición”, pues no incluía ni el levantamiento del bloqueo ni la liberación de los presos políticos, mientras que fue aceptada por Israel.

14. El 18 de julio, el ejército israelí lanza una invasión terrestre de Gaza y despliega a 70.000 soldados.

15. El 19 de marzo, el Hamas presentó una propuesta de tregua en siete puntos. El 24 de julio, el proyecto de tregua propuesto por John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos, es rechazado por Israel.

16. El 28 de julio, un misil israelí mató a 4 niños que jugaban en la playa cerca del campo de refugiados de Al-Shati, frente a las cámaras de televisión internacionales, suscitando una conmoción mundial.

17. Desde el inicio de los bombardeos, el ejército israelí destruyó tres escuelas de Naciones, causando la muerte de decenas de personas, entre las cuales numerosos niños. El 23 de julio, un misil golpeó la escuela de Naciones Unidas de Beit Anún. El 29 de julio, la escuela de Naciones Unidad de Jabaliya fue bombardeada por el ejército israelí, causando la muerte de 16 personas, entre los cuales al menos 6 niños. Ban Ki Moon, secretario general de Naciones Unidas, denunció este crimen y recordó que “la localización exacta de esta escuela primaria se comunicó 17 veces a las autoridades israelíes, particularmente anoche, unas horas solamente antes de este ataque”. El 3 de agosto, el ejército israelí bombardeó una tercera escuela de Naciones Unidas en Rafah. Según la ONU, “hay numerosos muertos y heridos”.

18. Según la UNICEF, desde el inicio de los bombardeos, al menos 10 niños perdieron la vida cada día. Pernille Ironside, responsable de la UNICEF en Gaza, denunció la masacre y recordó que “niños son matados, heridos, mutilados, quemados además de estar absolutamente aterrorizados”.

19. Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de 250.000 personas tuvieron que huir de las zonas de combates y se encuentran actualmente sin techo.

20. Navy Pillay, alto comisario de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, acusó a Israel de cometer “crímenes de guerra” al bombardear escuelas de Naciones Unidas y hospitales.

21. El 31 de julio, Netanyahu movilizó a otros 16.000 soldados adicionales llevando el número a 86.000.

22. El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó una resolución con una mayoría de 29 votos (17 abstenciones, 1 voto contra) que presentó Palestina, condenando “las violaciones generalizadas, sistemáticas y flagrantes de los derechos humanos y de las libertades fundamentales”. La resolución exige también ubicar a la población palestina bajo “protección internacional inmediata”.

23. En los últimos diez años, Israel construyó ilegalmente más de 100.000 nuevas colonias en los territorios ocupados, en violación con el derecho internacional, y detiene actualmente a más de 6.000 presos políticos palestinos.

24. A pesar de los llamados a un alto el fuego, Estados Unidos y la Unión Europea siguen apoyando económica y militarmente a Israel, a pesar de las violaciones reiteradas del derecho internacional y de los crímenes de guerra actualmente cometidos en Gaza. En cambio, América Latina ha adoptado una posición diferente exigiendo una cesación de las hostilidades, un levantamiento del bloqueo y una reanudación del diálogo entre las dos partes. En un comunicado común, los presidentes de Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela “condenaron de manera enérgica el uso desproporcionado de la fuerza por parte del ejército israelí en la Franja de Gaza, que afecta mayormente a civiles, incluyendo niños y mujeres”. Brasil, Ecuador, Chile y Perú retiraron a sus embajadores de Israel. Cuba, Venezuela y Bolivia ya rompieron sus relaciones diplomáticas.

25. En realidad, la Operación “Margen Protector” no tiene como objetivo destruir los túneles que se reconstruirán inevitablemente mientras dure el bloqueo, a menos de una nueva ocupación militar israelí de Gaza. Esta nueva agresión militar contra una población sin defensa se destina a quebrar la unión entre el Fatah y el Hamas que formaron un gobierno de unión nacional el 2 de junio de 2014 – iniciativa saludada por Estados Unidos y la comunidad internacional, pero rechazada por Israel – con el fin de impedir la creación de un verdadero Estado palestino y proseguir así su política de colonización. La única solución al conflicto israelí-palestino es de orden político y transita por el respeto del derecho internacional, es decir, la aplicación de la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no 242 del 22 de noviembre de 1967, con un retiro total del ejército israelí de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, un desmantelamiento de todas las colonias ilegales, el respeto de las fronteras de 1967 y un retorno de los refugiados palestinos. Sólo el diálogo y la negociación entre las dos partes permitirán el establecimiento de una solución pacífica con dos Estados soberanos e iguales.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. http://monthlyreview.org/press/books/pb3409/ . Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ;Salim.Lamrani@univ-reunion.fr . Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel .

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Boicotea Israel con el celular – Campaña BDS

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Una aplicación llamada Buycott disponible para iOS y Android ofrece a sus usuarios una opción nueva: detectar mediante el código de barras todas las mercancías fabricadas en Israel o por empresas pertenecientes a ciudadanos israelíes y boicotearlas.

La iniciativa es la respuesta de un grupo de programadores a la operación militar desplegada por las Fuerzas Armadas israelíes a Gaza. La primera posibilidad que ofrece la aplicación, evitar los productos fabricados en un país determinado, es algo que siempre ha estado al alcance de todo el mundo como opción individual. Sin embargo, para saber ‘quién es quién’ entre los fabricantes de todo el mundo y descubrir qué relación tienen los empresarios con Israel la plataforma necesitó algunas actualizaciones.A largo plazo, Buycott tiene muchas utilidades gracias a su amplia base de datos. Actualmente en la ‘app’ existen campañas para proteger a las focas, para detener la caza de ballenas que llevan a cabo marineros japoneses, luchar por la igualdad de la comunidad LGBT o boicotear a las empresas que apoyan las polémicas leyes SOPA y PIPA o que tienen contratos con la multinacional Monsanto.La campaña más popular ha sido la que buscaba la verdad sobre la presencia de sustancias genéticamente modificadas en los alimentos, que ha conseguido más de 350.000 seguidores. Entre otras campañas disponibles figura la destinada a evitar los productos fabricados en los asentamientos ilegítimos judíos en Cisjordania, una causa que no pierde la actualidad por mucho tiempo que transcurra.Pero el apoyo a Palestina no se limitó a esta primera iniciativa que, junto con otras dos campañas simpatizantes con los palestinos, ha conseguido más adhesiones que las iniciativas para eludir los OGM.

La que más ha crecido es una iniciativa recién lanzada que lleva por nombre ‘Mantén la calma y salva Gaza’ (‘Keep Calm & Save Gaza’). «El boicot a los productos israelíes y a las compañías que apoyan a Israel es una solución pacífica para ejercer presión internacional sobre el ‘apartheid’ israelí, y sigue los pasos del acertado boicot contra el ‘apartheid’ sudafricano», reza la explicación que ofrecieron los programadores.

En el mundo árabe incluso ha aparecido una breve guía audiovisual sobre cómo evitar todo lo vinculado con Israel con la ayuda de un dispositivo móvil con cámara. El vídeo explica cómo pueden unirse a la campaña todos aquellos que condenan la política de Israel y su modo de actuar en el enclave palestino en las recientes semanas.

El joven objetor de conciencia argentino-israelí

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Uriel FereraPor Adrián Pérez.

Uriel Ferera está detenido en la prisión 6 de la localidad costera de Atlit, Israel. El argentino-israelí fue condenado en cinco ocasiones por un tribunal militar a cumplir cinco períodos consecutivos de prisión de diez y de veinte días. Su delito: ser objetor de conciencia, rechazar el reclutamiento del servicio militar hebreo y denunciar la opresión que Israel ejerce sobre el pueblo palestino. “Aunque trataban de entusiasmarlo con un rol dentro del servicio militar, siempre dijo que no iba a participar de nada que tuviera que ver con el ejército”, cuenta Ruty Ferera, su madre, en diálogo con Página/12. Al joven de 19 años lo esperaban el 27 de abril para enrolarse en la base aérea de Hatserim, cercana a Bersheva, la ciudad donde vive con su madre y su hermana Yael, de 20 años. Pero se presentó en la base de Tel Ashomer, Tel Aviv, donde lo esperaba una manifestación del movimiento que apoya a los objetores de conciencia.

Finalmente, el joven pasó por los sectores A, B y C de la prisión militar. Se comunicó con su madre, por primera vez luego de su detención, en la madrugada del 28 de abril. Le contó que lo tiraron al suelo en camiseta y calzoncillos; temblaba de miedo entre cinco soldados que le gritaban y habían barrido el piso con su cuerpo, desde el baño hasta la celda, por negarse a usar el uniforme militar. “Estaba en un estado de nervios que le impedía levantarse”, comenta Ruty. Los guardiacárceles pensaban que Uriel actuaba. Entonces el joven comenzó a rezar.

–¡Dios, ayúdame! ¡Dame fuerzas! –imploró en la fría celda.

–Dios está demasiado ocupado en otras cosas. No te va a sacar de acá –se burlaron los soldados.

“Ahí se dio cuenta del nivel de crueldad que los soldados manejaban para tratar a los chicos palestinos”, reconstruye Ruty el primer diálogo con su hijo. La primera semana estuvo incomunicado. La fotógrafa sostiene que la posición esgrimida por Uriel no es respetada ni reconocida en Israel. “A lo sumo, el ejército puede decir ‘este chico no es apto’ o ‘no hay manera de adoctrinarlo’.” La madre no sabe cuándo liberarán a su hijo, pero tiene claro que mientras el cese del fuego no sea definitivo, el chico seguirá en la prisión militar 6. Cuando “se ponen muy pesados” en el ejército, afirma la mujer, los jóvenes piden ver al comandante psicólogo y “se hacen un poco los chiflados”, para ser exceptuados. Por el momento, Uriel descarta esa posibilidad y soporta como pueda la vida carcelaria. “Yo le digo siempre que ya mostró que no quiere enrolarse y sus convicciones contra la ocupación en Gaza”, cuenta la madre.

Días atrás, Udi Segal, un chico de 19 años que vive en el kibbutz de Tuval, al norte de Israel, fue juzgado y condenado a veinte días de prisión por no incorporarse a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El hermano de Udi formó parte de la operación Borde Protector hasta el comienzo de la tregua acordada en El Cairo. “Israel puede continuar esta ocupación, pero no en mi nombre”, señaló Segal antes de su detención. “Si bien los padres de Udi participaron de las manifestaciones, no les cierra que el pibe sea pacifista –dice Ruty–. Acá sos un traidor, te insultan, te dicen ‘andate a vivir a Gaza’ si te oponés a la guerra”, agrega.

Quien no quiera servir en el ejército es visto como una basura, refuerza su idea la fotógrafa. “Es una sociedad completamente enferma. ¿Quién en su sano juicio desea que su hijo sea soldado y vaya a matar o morir?”, se pregunta. Y atribuye ese sentimiento a la Europa de la Primera Guerra Mundial: “Aquel patriotismo todavía existe en Israel”, sostiene, y considera que esa configuración social es azuzada por el primer ministro, Benjamin Netanyahu. “El gobierno enciende y atiza el orgullo nacional”, señala.

–Desde que detuvieron a Uriel, ¿nunca pensó en regresar a la Argentina?

–Cuanto más veo estas cosas, más quiero quedarme, más quiero activar y más quiero hablar con gente como vos para que se sepa que en el mundo hay judíos que pensamos distinto, que unas 3000 personas llenaron la plaza de Tel Aviv la semana pasada manifestándose por la paz, que fuimos a protestar frente a la prisión donde está mi hijo. Me siento orgullosa de ser judía y me jode que mi pueblo sea una mierda.

A Ruty se le anuda la garganta cuando habla del conflicto en Gaza. “Nuestro bienestar se sustenta sobre el sufrimiento, la sangre y la muerte de otro pueblo. Me avergüenzo de que mi pueblo esté haciendo esto, en Tierra Santa. Deberíamos ser más dignos y que el mundo diga que el pueblo judío se merece, después de 2000 años de exilio, tener un pedacito de tierra”, señala entre lágrimas. La webcam, cada vez más pixelada en su imagen, devuelve una voz que no pierde su elocuencia. Dice que cuando se junta con activistas palestinos y les da la mano se siente muy cerca de ellos. “Cuando mi hijo se fotografía con un chico palestino que fue encerrado en la misma prisión, pero los chicos con los que fue a la escuela lo insultan, pienso que el amigo, al final, es el palestino, porque el judío te putea”, completa.

“Me tocó ser del pueblo que mata y eso jode. Con la guita que pago mis impuestos se compraron bombas y balas. Por más que sea pacifista y esté en contra de la operación de Israel, también tengo las manos manchadas con sangre”, sostiene. Vuelve a quebrarse cuando asegura que siente más dolor por “los nenitos que murieron acá cerquita, que no tuvieron dónde carajo protegerse”, que por el soldado que murió (Hadar Goldin), al que considera una víctima del sistema porque “le lavaron tanto el cerebro a él y a sus padres que no son conscientes de lo que hacen”. Ruty lucha para que su pueblo cambie de postura: “Quiero que este gobierno de mierda, que hambrea a los judíos y asesina a los palestinos, caiga”. Uriel será liberado cuando el reloj marque las 8 en Atlit. Y será obligado, por sexta vez, a enrolarse en las fuerzas armadas israelíes.

Fuente: Página 12