Argentina: Zaffaroni y los propietarios del Holocausto

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Eugenio Raúl Zaffaroni

Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni

Por Hersh Zakheim.*

Una de las cuestiones que más inquieta a la DAIA,  es lo que se refiere al trato que reciba el recuerdo del Holocausto. Y aquí es donde Zaffaroni  pisó el cerco,  que la DAIA  pone alrededor de la memoria del Holocausto, memoria cuya propiedad parece pertenecerles.

Zaffaroni afirmó: “Sin una pluralidad de medios no hay información suficiente, y el monopolio u oligopolio de medios es análogo a los autoritarismos de mediados del siglo pasado. En América Latina, en este genocidio por goteo que estamos viviendo, el equivalente de los judíos de la Shoah  son los pibes de nuestros barrios precarios, que están muriendo por miles. Y Televisa, Rede Globo, TV Azteca, lo minimizan”.

La DAIA replicó: “Las expresiones de Zaffaroni son inaceptables. La Shoah no debe compararse con ninguna otra situación… Nunca es aceptable la banalización de la Shoah, y mucho menos cuando proviene de alguien a quien no consideramos ignorante sino todo lo contrario”.

Aquí nadie es ignorante, ni Zaffaroni, ni el vicepresidente de la  DAIA, y disculpen la inmodestia,  tampoco yo.

Pero uno de los tres, está haciéndose el ignorante, veamos entonces quién  y por qué.

En primer lugar,  Zaffaroni no efectúa una  comparación entre el  genocidio actual y la Shoah.

Está claro que a lo que se refiere es a la analogía entre la actitud del monopolio de los medios de mediados del siglo pasado,  época de la Shoah,  y los de la actualidad,  frente al genocidio ejercitado sobre víctimas inocentes,  teniendo en cuenta la actitud de tales medios y no la cantidad  de víctimas o nacionalidad.

Entonces lo que aparece a primera vista es la retorcida interpretación que da el vicepresidente de la DAIA sobre la frase de Zaffaroni, haciéndose el que no entiende algo tan simple,  que solo alguien interesado en desviar la atención  y anular  el valor político de la frase podría malinterpretar.

La frase de Zaffaroni contiene una verdad histórica indiscutible, porque en la época de la Shoah el silencio sobre las matanzas efectuadas por los nazis en los medios de comunicación del Imperio anglonorteamericano era total.

Desde luego, no ignoraban la existencia de los campos de la muerte nazis. Solo que no les convenía molestar a su títere Adolfo Hitler,  de quien necesitaban, que se dedicara tranquilo a armar y lanzar su ejército contra la Unión Soviética y el “comunismo”,  que para eso lo auparon al poder y le dieron su apoyo material y moral.

El partido sionista que ahora se halla en el poder en Israel y en la DAIA argentina colaboró con su silencio durante las matanzas de sus hermanos, pues tenían en común con el Imperio angloyanqui lo mismo que ahora: su amor por el capitalismo, cuyas necesidades políticas compartían, en especial el odio al socialismo.

Y mientras Hitler entregó inútilmente la vida de los 11 millones de alemanes muertos en la guerra para acabar con el comunismo y defender el negocio de los  norteamericanos, estos no dejaban entrar a su territorio a los pocos judíos que podían escapar de Alemania y los mandaban de vuelta a los brazos de su querido Adolfo para no molestarlo en su criminal diversión antisemita, mientras llevaba adelante los planes “serios” de destruir el experimento socialista.

Todo eso,  bajo la mirada comprensiva y silenciosa de los dirigentes sionistas.

Así que ya saben,  quién es el que se hace el ignorante en esta historia.

* Lic. en organización de Empresas Industriales. Politólogo graduado en la ex URSS

Fuente: Kaos En La Red

Un invierno sin calefacción en Gaza

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  • Un niño palestino observa a través del agujero de una pared...

Un niño palestino observa a través del agujero de una pared bombardeada. REUTERS

Por Isabel Pérez. Especial para EL MUNDO Gaza.

La compañía eléctrica de Gaza aumentará, durante una semana, el suministro de electricidad de cuatro a seis horas diarias. Quieren ayudar a hacer frente a la ola de frío que se aproxima y que ya ha hecho su primera aparición en la Franja en forma de intensas lluvias y viento.

«Con la ola de frío, la gente necesita más horas de electricidad para poder encender estufas y calentar el agua de las cisternas de la ducha», cuenta Yamal Addardasaui, portavoz de la compañía de electricidad. «Hemos decidido mantener un generador de los cuatro de la central eléctrica para proveer a las casas con seis horas de corriente diarias. No podemos poner a funcionar la central eléctrica a pleno rendimiento. Si lo hacemos, la cantidad de combustible que tenemos se acabará en dos días».

La compañía lamenta que no haya una solución eficaz y rápida, que siempre trabajen bajo una «administración de crisis» con cantidades limitadas de combustible. «La situación en Gaza, con el bloqueo y las guerras, ha hecho que la capacidad económica de la gente disminuya y no puedan pagar las facturas. Nosotros no podemos adquirir el costoso combustible israelí».

Consecuencia de la guerra

En la última guerra en la Franja de Gaza, la red eléctrica resultó gravemente dañada, incluido el almacén de la compañía, situado al este del barrio de Shija’yya. Los tanques de combustible de la central eléctrica también fueron bombardeados.

En la Franja, muchas casas no tienen cristales en las ventanas, estallaron en alguno de los bombardeos. Otras, además, tienenagujeros de obuses en sus paredes y techos. Los tapan con mantas o plásticos, pero el frío y la humedad penetran sin dificultad.

Una mujer aviva el fuego de una pequeña hoguera al lado de su casa.«Me duelen las manos de lavar la ropa a mano y fregar con agua tan fría». A su lado, su hijo de dos años, Salama, vestido con dos pantalones de chándal, dos jerséis y una chaqueta. Mientras Salama intenta colocarse el gorro de la chaqueta, su madre continúa contando la calamidad de vivir una posguerra y de no tener electricidad.

«Sólo tenemos cuatro horas y a veces viene cuando estamos durmiendo. ¿Qué hago? ¿Me despierto para hacer la lavadora? Mi marido se levanta para encender la bomba para que suba el agua a la cisterna. Si no sube agua, no tenemos suministro en casa. Ahora estoy esperando a que venga la luz para poder hacer pan».

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2015/01/05/54a9814822601d3b3b8b4576.html

Sarit Jacobsohn, exsoldado israelí: “Israel es el Estado más fascista que conozco”

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Miguel Hernández.- 3 Ene. 2015 – Sarit Jacobsohn es una artista israelí de 42 años. Sarit proviene de una familia de judíos alemanes, polacos y rusos que llegaron a Palestina mucho antes de la creación del régimen sionista.

En los años 20, debido a los enfrentamientos entre las organizaciones sionistas y la población local, decidieron irse a Chipre, ya que temían sufrir las represalias del pueblo palestino ante los crecientes ataques por parte de las organizaciones sionistas.

Cincuenta años más tarde, en la década de los 70, su madre decidió volver a Palestina. En aquellos tiempos Sarit tenía unos 6 años. Desde entonces vivieron en Tel Aviv.

¿Vives en Israel en la actualidad?

No, actualmente vivo en Tennessee, Estados Unidos. Después de dejar el servicio militar decidí irme de Palestina, ya no quería vivir ahí.

¿Y tu familia? ¿Aún vive en Tel Aviv?

No, mi madre volvió a Chipre y mi hermana mayor vive en Inglaterra. Mucha gente se está yendo de Israel. Sobre todo en el caso de una mujer no es un buen lugar para vivir, hay muchísimas violaciones y lo peor es que el gobierno, el ejército y la seguridad toleran esta violencia contra la mujer. Es parte del proceso de corrupción de la propia sociedad israelí por tantos años de ocupación.

¿Qué idea tenías de los palestinos cuando eras pequeña? ¿Qué sabíaas de la ocupación, el conflicto, etc.?

Cuando era pequeña solo sabía que los palestinos eran una gente que vivía en el mismo país que nosotros y que nuestro gobierno estaba enfrentado con algunas de sus facciones. Y podría decir que tenía miedo de esas facciones de palestinos.

¿Cuál fue la primera experiencia que te hizo pensar que algo estaba mal en Israel?

Bueno, cuando recién habíamos llegado le ofrecieron a mi madre ir a vivir a un asentamiento en Cisjordania. Ahí no pagaríamos impuestos, nos darían una casa enorme pagando muy poco, la comida ahí la venden a menos de la mitad del precio real y más ventajas de este tipo. A pesar de ser muy pequeña le dije a mi madre que no quería, que seguro que había algo mal si nos daban tantas cosas a cambio de vivir ahí. Por suerte mi madre no aceptó. Años más tarde, mi hermana, 8 años mayor que yo, tuvo que ir a hacer el servicio militar obligatorio, y recuerdo que siempre que venía a casa nos contaba las cosas horribles que les obligaban a hacer.

¿Esta fue la experiencia que te abrió los ojos?

No realmente. La experiencia que podría decirse que me abrió definitivamente los ojos fue a los 16 años. Entonces una profesora en el colegio nos dijo que las organizaciones terroristas sionistas que operaban en Palestina antes de la creación de Israel, son las que se convirtieron en 1948 en el ejército israelí. ¡Debió ser muy izquierdista! (risas)

No hay que olvidar que todas estas organizaciones sionistas son el origen del terrorismo moderno.

¿Has estado alguna vez en Gaza o Cisjordania?

Sí, en los dos sitios. Toda la vida me dijeron que no podía ir ahí, que era peligroso y que me querrían matar. Por suerte no les hice caso y fui, una de las ventajas de ser rebelde (risas).

¿Y cómo fue tu experiencia?

Desde el primer momento vi que lo que me habían dicho era mentira. Los palestinos fueron maravillosos conmigo. Y puedo decir que no he conocido a ningún israelí que haya sido recibido con rechazo o violencia por parte de los palestinos en Gaza o Cisjordania, a pesar de todos estos años de opresión, todos los israelíes que conozco que han estado ahí han tenido experiencias parecidas a la mía.

Háblanos de tu experiencia en el ejército.

Fue el infierno. Nunca sentí miedo de ser herida o muerta, pero estaba aterrada ante la idea de tener que hacer daño a alguien. En el campo de entrenamiento nos hacían hacer guardia por turnos, yo lo odiaba, no podía parar de pensar que no quería disparar a nadie.

¿Dónde fue tu entrenamiento?

No lo sé. Nos llevaban de un sitio a otro sin decirnos nada. No sabíamos donde estábamos la mayor parte del tiempo. Un día, de repente, nos dijeron que estábamos en el Líbano y nos ordenaron que cargáramos nuestras armas. Yo no lo hice, no cargué mi arma, y hoy me siento muy orgullosa de mí misma por ello. Simplemente creo que esa no es forma de entrar en el país de alguien.

¿Cuánto tiempo estuviste en el ejército?

Sólo cuatro meses. Desde el momento en que empecé estuve intentando dejarlo. Cada día iba a hablar con el psiquiatra para explicarle los motivos por los que no quería estar ahí. Le daba igual que yo no quisiera hacer daño a nadie. Un día, sin pensar que ese comentario tendría ninguna importancia, le dije que yo amo a los palestinos. Eso le cambió la cara, entonces si decidieron que yo no podía estar ahí y me echaron declarándome demente.

¿Tu caso es excepcional o hay más gente como tú?

Hay muchos casos así. Cada día cuando iba al psiquiatra tenía que esperar durante horas, eso estaba lleno de hombres y mujeres llorando desconsoladamente. Ellos me contaban sobre los crímenes de guerra y las atrocidades que habían cometido, y si yo intentaba consolarlos se ponían aún peor. Era imposible hacer que dejaran de llorar. Se hace muy difícil seguir viviendo cuando te das cuenta de las atrocidades que has cometido y el por qué las has cometido, por eso hay tantos suicidios en las IDF (Fuerzas de Ocupación de Israel), igual que en el Ejército de los Estados Unidos.

¿Cómo puede ser entonces que todas estas cosas sigan pasando? ¿Cómo puede ser que la sociedad israelí lo acepte?

Hay varios motivos, pero el principal es la islamofobia y el racismo que hay en Israel. Desde pequeño te educan para temer a los árabes y a los musulmanes. A mí se me pasó cuando fui de vacaciones a Egipto. De golpe vi que todo eso era mentira y que la sociedad árabe es mucho mejor que la nuestra en algunos aspectos. Desde luego es mucho menos capitalista, para ellos las relaciones humanas son más importantes.

¿Ha sido difícil para ti tener esta posición política y social?

Sí, mucho. Para empezar, perdí a la mayoría de mis amigos. Además se hace difícil aceptar que la gente que querías, tus amigos, tus vecinos, son partícipes de algo tan horrible. Que lo aceptan e incluso colaboran con ello.

¿Cuál es la solución que tú defiendes?

Para mí el problema es de derechos humanos. Para mí no existe el conflicto religioso. Yo me entiendo perfectamente con los musulmanes de todo tipo, poco religiosos, muy religiosos, nada religiosos. Nuestras religiones son muy parecidas y tienen los mismos valores. Por lo tanto yo ni quiero ni creo en la separación de dos Estados. Yo defiendo la solución de un Estado palestino en que todos vivamos en igualdad de derechos. Yo quiero vivir con mis hermanos y hermanas palestinos, porque así es como los veo, como mis hermanos.

Espero un día poder volver a Palestina en esas condiciones. Y desde luego si se dieran los dos Estados iría antes a vivir al Estado palestino que a Israel. Tengo demasiado odio contra la que en teoría es “mi gente” por todo lo que han hecho y siguen haciendo. Creo que no saben nada de lo que es ser judío. A mí cuando estudié la Torá me enseñaron cosas totalmente opuestas a lo que están haciendo los sionistas desde hace casi siete décadas.

¿Crees que hay alguna posibilidad de cambio dentro de la sociedad israelí?¿ O crees que por fuerza el cambio tendrá que venir de fuera?

El cambio tiene que venir de fuera. En Israel hay mucha gente, más de la que parece, trabajando y organizándose por la revolución y por la creación de un Estado con igualdad de derechos, sin embargo, Israel es el régimen más fascista que he visto en el mundo y nunca permitirá un cambio desde dentro. La gente de izquierda tiene miedo incluso de hablar, ya que su opinión les haría perder el trabajo. Por ello el BDS (campaña internacional de Boicot, Sanciones y Desinversiones contra productos, asociaciones e instituciones israelíes) es nuestra mejor arma para acabar con la ocupación y el genocidio en Palestina. También tenemos que hacer entender a la gente que los palestinos son semitas y que son los sionistas los auténticos antisemitas. Otra cosa que la gente tiene que saber y aceptar es que Israel está controlado por los Rothschild, ellos compraron Palestina después de apoyar a los nazis en Alemania y nunca han perdido el poder.

¿Hay alguna otra experiencia de la que quieras hablar?

Sí. Otra de las cosas que me abrieron los ojos fueron las amenazas de muerte. En el momento en que empecé a hablar abiertamente de la ocupación, el robo de tierras, la limpieza étnica y todas estas cosas, automáticamente empecé a recibir amenazas de muerte y demás mensajes horribles de la gente que hasta ese momento eran mis vecinos, mis conciudadanos. Eso me dejó en shock, porque si me hacían eso a mí, que soy judía e israelí como ellos, qué no harían a los palestinos a los que tanto odian y a los que no protege la ley.

Fuente: Correo del Orinoco y http://boltxe.info/?p=69605

Compañía de teatro de Argentina: Adherimos al boicot en este intento del Estado de Israel de lavar su imagen a través del uso del arte

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spamSeñores BDS Argentina:

La compañía SPAM, con todos sus integrantes (Rafael Spregelburd, Zypce, Gabriel Guz, Santiago Badillo, Agustín Genoud y Mauro Petrillo) adhieren a la propuesta de boicotear este intento del Estado de Israel de lavar su imagen a través del uso de los artistas y sus expresiones.

Atentamente,

Rafael Spregelburd

From: BDS Argentina [mailto:bdsacademicoargentina@gmail.com]
Sent: domingo, 28 de diciembre de 2014 08:34 p.m.
To: spre@fibertel.com.ar
Subject: Fwd: Vuestra participación en el Festival Santiago a Mil

Buenos Aires, 28 de diciembre de 2014.

Estimado Rafael Spregelburd y Equipo de «Spam»,

Hemos visto el anuncio de vuestra presentación con «Spam» en el Festival de Santiago a Mil en enero de 2015 en Santiago de Chile, donde también otros artistas y grupos de todo el mundo van a participar, incluyendo la Compañía de Danza de Israel Batsheva con la obra «Decadance».

Para Ohad Naharin (coreógrafo & director artístico de Batsheva) la danza es “una forma de ilusión, un momento único que permite salirse de la realidad”. Sin embargo, en otro momento, él mismo dijo: “Para mí (la danza) es una forma de visualizar el mundo en el que vivo”. Tal vez esta inconsistencia no sea un accidente. El mundo en el cual vive Ohad Naharin realmente nos sugiere motivos para buscar refugio en ilusiones.

La Compañía de Danza Batsheva, entre otras, es financiada por el Ministerio de Cultura de Israel y, lo que puede parecer sorprendente, también por elMinisterio de Relaciones Exteriores de ese país. Además, la misma participa en la iniciativa Marca Israel (Brand Israel) del Estado israelí. El objetivo de esta iniciativa, lanzada en 2005, es mejorar la imagen de Israel internacionalmente. Se intenta lograr esto con presentaciones internacionales de artistas y grupos como Batsheva. Esta campaña es una respuesta del gobierno israelí ante el aumento de las protestas a lo largo y ancho de todo el mundo contra la inmensa cantidad de violaciones masivas de derechos humanos e incumplimientos de la ley internacional por Israel –cuyo punto más dramático recientemente han sido las masacres cometidas contra la sitiada población civil de Gaza el invierno pasado. A través de una supuesta “cultura” apolítica, intentan generar la percepción en la gente de que Israel es un país normalmente democrático, en lugar de lo que ya millones de personas en el mundo somos concientes de lo que en realidad es.

El escritor israelí Yitzhak Laor describió cómo funciona esto en 2008 en un artículo en el diario israelí Haaretz. Los artistas israelíes cuyas actuaciones en el exterior son financiadas por el Estado son instados a firmar un contrato donde son referidos, significativamente, como “proveedores de servicio”. A través de esto, se comprometen ante el Ministerio a promover «los intereses políticos del Estado de Israel a través de la cultura y el arte», lo cual incluye la proyección de «una imagen positiva de Israel».

Arye Mekel,  Secretario de Cultura del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, anunció en 2009: “Enviaremos novelistas y escritores famosos al exterior, así como compañías de teatro y exposiciones. De esta forma, mostraremos una cara más linda de Israel, para que la gente no piense en nosotros solamente en el contexto de la guerra”. En esa época, Israel acababa de bombardear Gaza con fósforo blanco y otras armas prohibidas internacionalmente y se resistía ferozmente a ser investigada por crímenes de guerra por una comisión de la ONU.

La Compañía de Danza Batsheva, no obstante, se presta a ser una embajadora del Estado israelí y por tal se ha encontrado con manifestaciones populares masivas en contra de su presencia durante su tour por Inglaterra y otros países. En cada actuación en el Festival Internacional de Edinburgo y en todos los otros puntos de Inglaterra donde actuó, la compañía se encontró con protestas y manifestaciones fuera y dentro de los teatros bajo el slogan  No bailes al compás del Apartheid Israelí. Así ocurrió también en Roma y Turín.

Nosotrxs, compañerxs de BDS Argentina, apoyamos a nuestrxs compañerxs de BDS Chile en sus protestas contra la presencia de la Compañía de Danza Batsheva y juntos nos concentramos contra los crímenes de un Estado al servicio del cual Batsheva baila para encubrir una realidad – es decir, la realidad de la ocupación, el apartheid y la privación de los derechos de los palestinos. En este contexto, es particularmente pérfido que «Decadance» se apropie de la tradición musical árabe.

Por supuesto, nosotrxs los del movimiento BDS internacional distinguimos entre un estado y sus ciudadanos y sabemos que hay artistas, intelectuales y activistas israelíes que también abogan por los derechos de los palestinos, con quienes estamos conectados.

La libertad del arte, de opinión y de prensa es algo valioso.  Representa la protección de toda expresión, incluso la de la estupidez. Pero la libertad está también asociada a la responsabilidad. A ese respecto, sabemos que Uds. no ven a vuestro trabajo en un contexto desconectado del mundo ni en el vacío.

Por lo tanto, les escribimos para pedirles que, como artistas que comparten involuntariamente la cartelera con el grupo Batsheva, respondan al llamado de los intelectuales y artistas palestinos a sumarse al boicot de las instituciones culturales y académicas israelíes (ver pautas en castellano aquí), incluyendo esta campaña de  boicot a la participación de Batsheva en el Festival. Quizás podamos juntos enviarle un claro mensaje al gobierno israelí de que no se trata de mejorar la imagen de Israel con cultura «for export», sino de dejar de cometer los crímenes de apartheid, limpieza étnica, bombardeo de civiles, terrorismo de estado, colonialismo y otras formas de persecusión contra los palestinos.  Como antecedente, te contamos que en la última Bienal de Sao Paulo, la presión de la mayoría de los artistas participantes, -que remitieron una carta abierta a los organizadores de la Bienal-, consiguió que se retirara el patrocinio israelí de la misma.

Encontrarás más información aquí:

www.bdsmovement.net (Inglés)

http://boicotisrael.net/ (Castellano)

www.pacbi.org

Comité Argentino por el Boicot Académico y Cultural a Israel (CABACI)

Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino

Sitio israelí “BDS desde Dentro”

Para más información, por favor no duden en contactarnos.

Atentamente,

BDS Argentina  

Coordinación de la Campaña

BDS Académico y Cultural por Palestina en Argentina

http://bdsxpalestinaenargentina.blogspot.com.ar/

https://www.facebook.com/groups/1430643290519248/

Convenios firmados por Abbas

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Por Isabel Pérez, desde Gaza.

Avatar de itxapgazeitunas

Mahmud Abbas ha firmado una serie de acuerdos y convenciones internacionales, entre ellos el Estatuto de Roma. El número varía según la fuente: 19, 20, 23… Si se han llegado a entregar o no tampoco está claro. Algunos medios hablan de que su entrega a las Naciones Unidas ha sido pospuesta hasta finales de semana.

Aquí os paso el resumen que ha publicado hoy la Agencia palestina Maa’an News Agency en árabe.

1- Convención sobre la Prevención y Castigo de Delitos contra personas internacionalmente protegidas, inclusive los agentes diplomáticos: https://treaties.un.org/doc/db/Terrorism/spanish-18-7.pdf 
Personas protegidas son el Jefe de Estado y cualquier representante, funcionario o personalidad oficial de un Estado o cualquier funcionario, personalidad oficial u otro agente de una organización intragubernamental.

Israel puede ser considerado responsable en virtud del artículo III.

2 -Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los crímenes de Lesa Humanidad: http://www.acnur.org/biblioteca/pdf/0024.pdf?view=1

Importancia: Los…

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No

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not in my nameNo.
Ese schule al que fuiste en la primaria no es el Estado de Israel.
Ni el rezo del zeide en la cena de Pesaj, ni el kadish con el que lo despidieron en el cementerio de La Tablada, o –si los números no alcanzaron-, en Berazategui.
No son los knishes que te hizo la bobe toda una vida el Estado de Israel.
Ni la escuela a la que ibas de tarde, después de ir a la pública, ni el bar mitzvá, ni el kjrein ni los pletzalej.
No es el Estado de Israel la copa rota en un casamiento, ni es el Estado de Israel tu viejo tendero en el Once o tu abuelo cuentenik en Villa Crespo.
No es el Estado de Israel el Plan Tapuz ni, años después, el Plan Bria, no es el country donde conociste a tu primera esposa.
No es tu viaje iniciático a Israel el Estado de Israel, no es tu promesa hecha frente al Muro de los Lamentos.
No es el kibutz donde viviste unos meses.
No son el Estado de Israel los desaparecidos judíos, esos que torturaban con marchas nazis y voltios extras por ser judíos.
No son el Estado de Israel los 300 sobrevivientes de Auschwitz que ahora claman contra el Estado de Israel.
No son el Estado de Israel los militantes de la izquierda, los radicales como Karakachoff ni los peronistas.
No es Juan Gelman el Estado de Israel. Ni Raimundo Gleyzer.
No es el humor de Woody Allen, Adolfo Stray, Danny Kaye, Jerry Seinfeld o Mel Brooks.
No es el cosmopolitismo ni la horizontalidad del pueblo judío en diáspora el Estado de Israel.
No es Albert Einstein el Estado de Israel.
No son ninguna de las pequeñas ceremonias que te hicieron judío el Estado de Israel.
Más bien, el Estado de Israel es exactamente lo contrario.
Y por confuso, por el uso descarado de toda esa tradición, por el desengaño, es mucho más doloroso saber qué es hoy el Estado de Israel.
Un estado ocupante.
Un estado que tortura.
Un estado que encierra en la cárcel a niños de meses.
Un estado que asesina a quinientos niños y se declara agredido.
Un estado que construye un muro para aislar poblaciones enteras, que no tienen pasos libres, que no pueden transitar, que se someten a trámites de horas para poder atravesarlos. Un muro con el que se han robado más y más kilómetros de territorio palestino, y aun así, con todo eso, se declara temeroso de las acciones de los palestinos.
Un estado que asesina a decenas de miles de personas en nombre de su “seguridad” y con una inaudita crueldad, bautiza sus operaciones de guerra como “Pilar defensivo” o “Borde protector”.
Un estado que ha establecido líneas de colectivos “exclusivas” para palestinos, lo que lo pone en pleno siglo XXI a la altura de la Sudáfrica del Apartheid y de los Estados Unidos de los cincuenta.
Un estado con doscientas bombas nucleares que se declara pacifista.
Un estado que cercena los derechos de todo un pueblo y se declara democrático.
Un estado que es aliado del imperio más sombrío de la historia, que en su decadencia promueve guerras, destruye estados, ahoga financieramente a sus adversarios, ese Israel aliado de EEUU se declara progresista.
Un estado que no vacila en secuestrar a quien sea, en donde sea, transgrediendo cualquier ley, como lo hizo con Mordejai Vanunu, el científico que reveló la existencia de bombas nucleares.
Un estado que persigue, presiona y acalla a críticos y librepensadores como Noam Chomsky, Norman Finkelstein y Schlomo Sand y se declara a favor de la libertad de expresión.
Un estado que no ha vacilado en usar el drama del Holocausto para generar enormes ingresos y un rédito político permanente, mientras sigue destruyendo, ocupando, torturando y acallando al pueblo palestino, se niega a condenar el genocidio armenio y ha colaborado activamente con el régimen racista de Sudáfrica.
Un estado que alberga diputadas como Ayelet Shaked que afirma que “hay que matar a todas las madres palestinas” porque darán a luz terroristas.
Todo aquello noble, bueno y generoso que, por una tradición digna, ha hecho de una persona como cualquier otra, un buen judío, no es el Estado de Israel.
Pero vos lo creés.
La confusión que nos endilgás a los que estamos contra el Estado de Israel entre judío e israelí, es tu confusión.
La misma que podría haber tenido un argentino, descendiente de alemanes, en 1934, que lo hubiera llevado a suponer que Schiller, Goethe, Mozart o Marx eran el Tercer Reich.
Hoy, ninguna de tus versiones –el sionista enfurecido, el judío falsamente piadoso, el equidistante que admite algunas cosas para no tocar el fondo-, son posibles.
Hay una masacre, hay una persecución que lleva setenta años, hay un genocidio por goteo no tan lento, hay un pueblo arrasado.
Y en nombre de su propio genocidio, todo lo está haciendo el Estado de Israel.
Urge definir qué hay de judío en el Estado de Israel.
De esa vieja tradición judía.
Urgen definiciones porque América Latina apoya a Palestina, los parlamentos de Francia y Gran Bretaña reconocen su status, y el gobierno de Suecia hace lo propio.
Nunca antes la posición de Palestina surge tan justa, tan evidente, tan urgente.
Mientras, el Estado de Israel, los sionistas, se están jugando a la ruleta de la Historia todo el prestigio de un pueblo.
Cuando uno abraza la causa palestina, cuando uno difunde el dolor de Palestina, se está poniendo paradójicamente del lado del viejo pueblo judío y en contra de la amenaza de su desaparición.
Porque, curiosamente, lo que los alemanes no doblegaron con hornos, los propios gobernantes sionistas, lo están llevando a cabo con la falsificación de la Historia y con una de las campañas de desinformación más grandes que se hayan conocido.
2015 será el año en que los judíos deberían volver a ser judíos y dejar de ser israelíes, es decir, cómplices de asesinatos de niños y violaciones de derechos humanos.
Un panorama cada vez más nítido ofrece categorías futuras: cómplice, ignorante, alienado o mentiroso.
A diferencia de los alemanes que eran llevados a cines para ver los campos y declaraban no saber nada, muchos israelíes ponen sillas plegables en la playa para ver los bombardeos sobre la población palestina.
¿Alguien querrá seguir estando del lado de esos hijos de puta?

Fuente: Facebook de Misterio Moderno.

La isla de Cuba y la franja de Gaza: dos modelos de dignidad bajo asedio

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solidaridad cuba palestinaPor Manu Pineda.*

Cubainformación.- El bloqueo que sufren el pueblo cubano y el palestino en Gaza son un castigo colectivo ilegal según el Derecho Internacional. Además, se trata de un crimen contra poblaciones inocentes e indefensas, un crimen que causa muertes. Ni Cuba ha sido nunca un Estado que promueva el terrorismo, ni Hamás una organización que haya llevado a cabo atentados terroristas contra Israel.

El pasado 17 de diciembre se dieron ciertos movimientos históricos en distintos tableros en los que se juega una misma partida de política internacional. Mientras el gobierno cubano liberaba, por razones humanitarias y a petición de los Estados Unidos, al espía norteamericano Alan Gross, de 65 años, condenado en Cuba por espionaje, Washington hacía lo propio con Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, los tres héroes cubanos antiterroristas que seguían en prisión condenados a penas de cadena perpetua desde que fueron detenidos en 1998 junto a René González y Fernando González (liberados en octubre de 2011 y febrero de 2014 respectivamente, tras cumplir las condenas que les fueron impuestas por un tribunal de Miami en 2001), por detectar y denunciar ante las autoridades norteamericanas a grupos de la extrema derecha cubana que organizaban y financiaban acciones violentas contra Cuba.

Gross fue arrestado el 4 de diciembre de 2009 cuando se disponía a salir de la isla a la que había viajado por quinta vez, en este caso con un contrato de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para brindar «apoyo humanitario comunidad judía en la isla» y fue condenado en marzo de 2011 a 15 años de prisión en Cuba por trabajar en un programa para introducir ilegalmente tecnologías de telecomunicaciones a Cuba y así realizar labores de espionaje

A la declaración pública del presidente Raúl Castro anunciando este intercambio de prisionero/rehenes, le siguió otra del presidente Barak Obama en la que reconocía el fracaso de más de cinco décadas de bloqueo contra Cuba en su intento de hacerla doblegarse ante los intereses imperialistas. Anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, así como el compromiso de revisar la consideración de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.

Los 5 héroes cubanos ya están libres y en casa, y Cuba lo celebra como una victoria sin paliativos de su pueblo y su gobierno frente al vecino imperialista. El pesimismo histórico de la izquierda nos impide en la mayoría de los casos celebrar nuestras victorias, y ésta lo es sin duda. Pero no deberíamos echar las campanas al vuelo, sería un error considerar que EE.UU. se ha rendido a las evidencias y ha renunciado a acabar con el proceso revolucionario cubano. Más acertado sería concluir que el Presidente Obama ha visto que el choque frontal que mantenía la administración USA con el gobierno de la isla no estaba dando los frutos deseados. Que el “cáncer cubano”, lejos de ser extirpado, estaba desarrollando metástasis que estaban dejando fuera del control del imperio su patio trasero y se ha decidido a cambiar su política respecto a América Latina. En este nuevo escenario tendrá mas peso la vía diplomática cuyo objetivo prioritario será el de romper UNASUR y acabar con la alianza de Venezuela, Bolivia y Ecuador con Brasil y Argentina, apoyándose para este objetivo en Colombia y la omnipresente CIA. Respecto al caso concreto de Cuba, el Presidente Obama hará gestos que evidencien su interés en ir reduciendo el bloqueo a la isla pero achacará a la mayoría republicana en las cámaras (siempre al servicio del segundo mayor lobby político en EE.UU. justo por detrás del sionista, el de la extrema derecha cubana), la imposibilidad de estos avances, y lo apostará todo a que la nueva situación permita que la contaminación económica destruya la Revolución Cubana desde dentro.

Ese mismo día se adoptaban en la Unión Europea dos importantes medidas relacionadas con Palestina. La primera de ellas tiene una importancia más simbólica que real, se trata del reconocimiento por parte del Parlamento Europeo de un boceto de Estado Palestino en el 22% de sus territorios históricos, y al que en la práctica no se le otorga ningún tipo de derecho ni atributo, apostando por la llamada “solución de los dos estados” lo que conlleva implícitamente la legalización de la ocupación israelí sobre el 78% del territorio palestino y renunciando tácitamente al derecho al retorno de los seis millones de refugiadas y refugiados palestinos que según la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU tienen derecho al retorno a sus casas y sus tierras que el régimen israelí incumple al igual que otras más de doscientas resoluciones de este mismo organismo sin que por ello haya sido sancionada nunca.

La segunda fue la decisión, menos efectista pero más efectiva, del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de eliminar de la lista de organizaciones terroristas al Movimiento de Resistencia Islámica Hamás. Hamás ganó las últimas elecciones legislativas en Palestina, pero el hecho de estar incluido en esa lista impidió que el gobierno de unidad nacional formado tras esas elecciones fuese reconocido por las instituciones internacionales. Este hecho desembocó en una “miniguerra” civil que llevó a la división administrativa de lo proyectado como “Estado palestino” en los Acuerdos de Jericó/Oslo de 1993. Es decir, quedaron dos entidades con distintos gobiernos: en la franja de Gaza se instauró un gobierno monocolor de Hamás, mientras que en Jerusalén Este y Cisjordania otro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), liderado por Fatah.

El régimen israelí ordenó un bloqueo sobre el enclave costero con el pretexto de que estaba bajo control de una organización terrorista. Esta decisión es una clara violación del Derecho internacional en cuanto supone un castigo colectivo contra la población civil de la franja de Gaza.

La comunidad internacional ha declarado ilegal este bloqueo en innumerables ocasiones, pero sólo con declaraciones o resoluciones vacías encaminadas más a lavarse las manos por las consecuencias de este bloqueo que a acabar con el mismo. Ninguna de estas resoluciones ha ido acompañada de medidas punitivas en caso de que Israel desoyera los distintos llamamientos a levantar el bloqueo. De hecho este asedio persiste de un modo más hermético que nunca. Hasta el momento no se ha aprobado ninguna sanción contra los responsables de esta criminal situación.

Lejos de adoptar medidas punitivas contra la entidad sionista, muchos organismos -tanto nacionales como supranacionales- mantienen infinidad de acuerdos de todo tipo con el régimen de Tel Aviv; entre ellos, destacan el Tratado Preferencial de Comercio entre Israel y la Unión Europea, y el Tratado de Libre Comercio entre Mercosur y la entidad ocupante. No enumero, por incontables, los acuerdos entre el régimen sionista y Estados Unidos.

El asedio que sufre la franja de Gaza es un crimen contra la humanidad; un crimen sobre una población de un millón ochocientas mil personas a las que se les impide no sólo el acceso a los más básicos bienes de primera necesidad como medicinas, carburante, material de construcción o alimentos, sino el libre tránsito de personas que no pueden salir de la franja para cursar sus estudios fuera, o familias que no pueden reagruparse y ni siquiera visitarse. Esta imposibilidad de salir afecta incluso a las personas que necesitan recibir un tratamiento médico o una operación quirúrgica urgente y no pueden hacerlo en Gaza. Son muchas las personas, especialmente niñas y niños, que están muriendo por esta imposibilidad de recibir el tratamiento que necesitan.

Este lento genocidio ha sido tolerado por la comunidad internacional con el pretexto de que esta zona palestina estaba bajo control de una organización terrorista, pero esta excusa ya ha desaparecido.

La Franja de Gaza, como el resto de Palestina, sufre la ocupación colonial de su territorio desde hace más de 67 años, al enclave costero se le suma el bloqueo que padece desde el año 2006, intensificado desde el golpe de estado en Egipto en julio de 2013. Tras la masacre sufrida este verano bajo el nombre de “Operación Margen Protector” en la que las fuerzas israelíes de ocupación mataron a cerca de dos mil doscientas personas, más de quinientos de estas personas eran niñas y niños, y dejaron mal heridas a otras once mil, y se destruyeron decenas de miles de viviendas, hospitales, colegios, centros de discapacitados y geriátricos, la única central eléctrica que seguía en uso, etc., la situación es catastrófica. El Sr. Dr. Yousef Mousa, director de la UNRWA, Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Rafah, ha declarado recientemente “Nunca en mi vida he visto tanto sufrimiento. La población tiene un exceso de dolor acumulado y la Comunidad Internacional tiene que dar respuestas. La situación es desesperada, no existe en el mundo ningún lugar que viva en las condiciones que vive Gaza”

El bloqueo sobre la franja de Gaza, que es un crimen desde el primer día de aplicación, podríamos considerarlo en la situación actual como una medida genocida. Es, pues, un momento inaplazable para exigir al régimen israelí el levantamiento del estado de sitio sobre Gaza. Cualquier demora supondrá más muerte y sufrimiento sobre una población a la que si algo le sobra es muerte y sufrimiento.

¿Qué hacer?

En este escenario sería una quimera esperar que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobase ninguna sanción contra el régimen israelí ya que éste cuenta con lo que el Sr. Obama definió como una “alianza fraternal, eterna e inquebrantable” por parte de EE.UU., en términos más prosaicos esto se concreta con que Washington usará su derecho de veto para impedir cualquier medida punitiva contra la entidad sionista. Pero esta complicidad del “gendarme del mundo civilizado” con este régimen criminal no puede servir de excusa al resto de la comunidad internacional para quedarse de brazos cruzados.

Tenemos que exigir a nuestras instituciones, desde las locales hasta las supranacionales, que cancelen cualquier tipo de acuerdo con Israel. Tenemos que hacer que la Unión Europea haga uso del art. 2 del Tratado Comercial Preferencial, según el cual este tratado debe ser revocado si cualquiera de las partes viola los derechos humanos. En este sentido, además hay que hacer llegar a los gobiernos venezolano y boliviano, tan sensibles con el sufrimiento de los pueblos y más concretamente con el pueblo palestino, la petición de que acaben con el Tratado de Libre Comercio de Mercosur con Israel.

El levantamiento del bloqueo sobre la franja de Gaza no sería más que una pequeño parche que en absoluto acabaría con la injusticia que está sufriendo el pueblo palestino desde hace ya casi siete décadas. Pero sería una medida que salvaría muchas vidas, mejoraría la calidad de muchísimas más y sería un paso en el buen camino.

Esto nunca podría suponer la renuncia a la reivindicación palestina del fin total de la ocupación de todos sus territorios históricos, del derecho al retorno de los refugiados ni de ninguno de sus derechos inalienables.

Ni Cuba ha sido nunca un estado que promueva el terrorismo ni Hamás una organización que haya llevado a cabo atentados terroristas contra Israel.

Mientras Cuba envía médicos a África para luchar contra el ébola, EE.UU. envía militares bajo el compromiso público de su presidente de que “ninguno (de los integrantes) de esa fuerza militar proporcionará cuidado directo a los pacientes de ébola” Desde que en 1963 el pueblo cubano enviase su primera brigada médica a Argelia en el año 1963 han sido constantes las misiones solidarias en distintos paises africanos entre los que destacaría Angola, Etiopía, Guinea Bissau, Congo Brazzaville, Zimbabue. Pero estas misiones no se han limitado al continente africano. Cuando en 2005 el huracán Katrina azotó las costas atlánticas de EE.UU. el gobierno cubano hizo un llamamiento a la comunidad médica para solidarizarse con su “vecino del norte” al que respondieron de forma voluntaria e inmediata 10 mil médicos y enfermeras. La soberbia del entonces presidente George W. Bush no permitió que las víctimas de este huracán y de las desigualdades sociales norteamericanas recibieran la solidaridad del Pueblo Cubano pero a brigada se ha mantenido activa y ha sido noticia –casi siempre local– en otras situaciones de desastre, como las que han asolado Pakistán, Indonesia, Bolivia, Chile y Haití. Según el diario The New York Times “En los 50 años de revolución, Cuba ha enviado más de 185.000 profesionales de la salud en las misiones médicas a por lo menos 103 países”

En paralelo. EE.UU. ha estado involucrado en 201 de los 248 conflictos armados que han habido en 153 áreas del planeta desde el final de la II Guerra Mundial, siendo responsable de 41% del gasto militar a nivel mundial.

Hamás, y el resto de la resistencia palestina, ejerce legítimamente el derecho de cualquier pueblo ocupado a resistir frente a la potencia ocupante por todas las vías a su alcance, incluyendo la vía armada. Éste es un derecho recogido en el Derecho Internacional.

Mientras Israel, la fuerza ocupante, está involucrada de forma directa en todos los conflictos en la zona habiendo agredido no sólo al Pueblo Palestino, también lo ha hecho a Egipto, Jordania, Líbano, Irán y Siria. Hace unos días violó el espacio aéreo sirio para bombardear las inmediaciones del aeropuerto internacional de Damasco. Este verano llevó a cabo una operación de 51 días sobre la Franja de Gaza en la que mató a cerca de 2200 personas, el 88 % de ellas civiles.

¿Qué autoridad tienen los EE.UU. o Israel para decidir quienes son organizaciones terroristas o estados que patrocinen el terrorismo?

Con estos datos ¿quiénes deberían ser organizaciones terroristas o estados que patrocinan cuando no ejercen directamente el terrorismo?

El bloqueo que sufren el pueblo cubano y el palestino en Gaza son un castigo colectivo ilegal según el Derecho Internacional, pero además son un crimen contra poblaciones inocentes e indefensas, un crimen que causa muertes, como las del medio millón de niñas y niños que, según reconoció la ex Secretaria de Estado de la administración Clinton, Madelein Albright, murieron a causa el bloqueo decidido por EE.UU. contra la población iraquí entre los años 1990.

SI ISRAEL Y ESTADOS UNIDOS DISPARAN Y ASEDIAN Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL CALLA. ES ESTE SILENCIO EL QUE MATA

NO SEAMOS CÓMPLICES DE ESTOS CRÍMENES

* Manu Pineda es presidente de la Asociación Unadikum (www.asociacionunadikum.org) y miembro de la Asociación de Amistad Hispano Cubana de Málaga. Habitualmente reside en Gaza, donde ha vivido las dos últimas operaciones israelíes contra la Franja.

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solidaridad cuba palestinaPor Manu Pineda.*

Cubainformación.- El bloqueo que sufren el pueblo cubano y el palestino en Gaza son un castigo colectivo ilegal según el Derecho Internacional. Además, se trata de un crimen contra poblaciones inocentes e indefensas, un crimen que causa muertes. Ni Cuba ha sido nunca un Estado que promueva el terrorismo, ni Hamás una organización que haya llevado a cabo atentados terroristas contra Israel.

El pasado 17 de diciembre se dieron ciertos movimientos históricos en distintos tableros en los que se juega una misma partida de política internacional. Mientras el gobierno cubano liberaba, por razones humanitarias y a petición de los Estados Unidos, al espía norteamericano Alan Gross, de 65 años, condenado en Cuba por espionaje, Washington hacía lo propio con Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, los tres héroes cubanos antiterroristas que seguían en prisión condenados a penas de cadena perpetua desde que fueron detenidos en 1998 junto a René González y Fernando González (liberados en octubre de 2011 y febrero de 2014 respectivamente, tras cumplir las condenas que les fueron impuestas por un tribunal de Miami en 2001), por detectar y denunciar ante las autoridades norteamericanas a grupos de la extrema derecha cubana que organizaban y financiaban acciones violentas contra Cuba.

Gross fue arrestado el 4 de diciembre de 2009 cuando se disponía a salir de la isla a la que había viajado por quinta vez, en este caso con un contrato de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para brindar «apoyo humanitario comunidad judía en la isla» y fue condenado en marzo de 2011 a 15 años de prisión en Cuba por trabajar en un programa para introducir ilegalmente tecnologías de telecomunicaciones a Cuba y así realizar labores de espionaje

A la declaración pública del presidente Raúl Castro anunciando este intercambio de prisionero/rehenes, le siguió otra del presidente Barak Obama en la que reconocía el fracaso de más de cinco décadas de bloqueo contra Cuba en su intento de hacerla doblegarse ante los intereses imperialistas. Anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, así como el compromiso de revisar la consideración de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.

Los 5 héroes cubanos ya están libres y en casa, y Cuba lo celebra como una victoria sin paliativos de su pueblo y su gobierno frente al vecino imperialista. El pesimismo histórico de la izquierda nos impide en la mayoría de los casos celebrar nuestras victorias, y ésta lo es sin duda. Pero no deberíamos echar las campanas al vuelo, sería un error considerar que EE.UU. se ha rendido a las evidencias y ha renunciado a acabar con el proceso revolucionario cubano. Más acertado sería concluir que el Presidente Obama ha visto que el choque frontal que mantenía la administración USA con el gobierno de la isla no estaba dando los frutos deseados. Que el “cáncer cubano”, lejos de ser extirpado, estaba desarrollando metástasis que estaban dejando fuera del control del imperio su patio trasero y se ha decidido a cambiar su política respecto a América Latina. En este nuevo escenario tendrá mas peso la vía diplomática cuyo objetivo prioritario será el de romper UNASUR y acabar con la alianza de Venezuela, Bolivia y Ecuador con Brasil y Argentina, apoyándose para este objetivo en Colombia y la omnipresente CIA. Respecto al caso concreto de Cuba, el Presidente Obama hará gestos que evidencien su interés en ir reduciendo el bloqueo a la isla pero achacará a la mayoría republicana en las cámaras (siempre al servicio del segundo mayor lobby político en EE.UU. justo por detrás del sionista, el de la extrema derecha cubana), la imposibilidad de estos avances, y lo apostará todo a que la nueva situación permita que la contaminación económica destruya la Revolución Cubana desde dentro.

Ese mismo día se adoptaban en la Unión Europea dos importantes medidas relacionadas con Palestina. La primera de ellas tiene una importancia más simbólica que real, se trata del reconocimiento por parte del Parlamento Europeo de un boceto de Estado Palestino en el 22% de sus territorios históricos, y al que en la práctica no se le otorga ningún tipo de derecho ni atributo, apostando por la llamada “solución de los dos estados” lo que conlleva implícitamente la legalización de la ocupación israelí sobre el 78% del territorio palestino y renunciando tácitamente al derecho al retorno de los seis millones de refugiadas y refugiados palestinos que según la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU tienen derecho al retorno a sus casas y sus tierras que el régimen israelí incumple al igual que otras más de doscientas resoluciones de este mismo organismo sin que por ello haya sido sancionada nunca.

La segunda fue la decisión, menos efectista pero más efectiva, del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de eliminar de la lista de organizaciones terroristas al Movimiento de Resistencia Islámica Hamás. Hamás ganó las últimas elecciones legislativas en Palestina, pero el hecho de estar incluido en esa lista impidió que el gobierno de unidad nacional formado tras esas elecciones fuese reconocido por las instituciones internacionales. Este hecho desembocó en una “miniguerra” civil que llevó a la división administrativa de lo proyectado como “Estado palestino” en los Acuerdos de Jericó/Oslo de 1993. Es decir, quedaron dos entidades con distintos gobiernos: en la franja de Gaza se instauró un gobierno monocolor de Hamás, mientras que en Jerusalén Este y Cisjordania otro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), liderado por Fatah.

El régimen israelí ordenó un bloqueo sobre el enclave costero con el pretexto de que estaba bajo control de una organización terrorista. Esta decisión es una clara violación del Derecho internacional en cuanto supone un castigo colectivo contra la población civil de la franja de Gaza.

La comunidad internacional ha declarado ilegal este bloqueo en innumerables ocasiones, pero sólo con declaraciones o resoluciones vacías encaminadas más a lavarse las manos por las consecuencias de este bloqueo que a acabar con el mismo. Ninguna de estas resoluciones ha ido acompañada de medidas punitivas en caso de que Israel desoyera los distintos llamamientos a levantar el bloqueo. De hecho este asedio persiste de un modo más hermético que nunca. Hasta el momento no se ha aprobado ninguna sanción contra los responsables de esta criminal situación.

Lejos de adoptar medidas punitivas contra la entidad sionista, muchos organismos -tanto nacionales como supranacionales- mantienen infinidad de acuerdos de todo tipo con el régimen de Tel Aviv; entre ellos, destacan el Tratado Preferencial de Comercio entre Israel y la Unión Europea, y el Tratado de Libre Comercio entre Mercosur y la entidad ocupante. No enumero, por incontables, los acuerdos entre el régimen sionista y Estados Unidos.

El asedio que sufre la franja de Gaza es un crimen contra la humanidad; un crimen sobre una población de un millón ochocientas mil personas a las que se les impide no sólo el acceso a los más básicos bienes de primera necesidad como medicinas, carburante, material de construcción o alimentos, sino el libre tránsito de personas que no pueden salir de la franja para cursar sus estudios fuera, o familias que no pueden reagruparse y ni siquiera visitarse. Esta imposibilidad de salir afecta incluso a las personas que necesitan recibir un tratamiento médico o una operación quirúrgica urgente y no pueden hacerlo en Gaza. Son muchas las personas, especialmente niñas y niños, que están muriendo por esta imposibilidad de recibir el tratamiento que necesitan.

Este lento genocidio ha sido tolerado por la comunidad internacional con el pretexto de que esta zona palestina estaba bajo control de una organización terrorista, pero esta excusa ya ha desaparecido.

La Franja de Gaza, como el resto de Palestina, sufre la ocupación colonial de su territorio desde hace más de 67 años, al enclave costero se le suma el bloqueo que padece desde el año 2006, intensificado desde el golpe de estado en Egipto en julio de 2013. Tras la masacre sufrida este verano bajo el nombre de “Operación Margen Protector” en la que las fuerzas israelíes de ocupación mataron a cerca de dos mil doscientas personas, más de quinientos de estas personas eran niñas y niños, y dejaron mal heridas a otras once mil, y se destruyeron decenas de miles de viviendas, hospitales, colegios, centros de discapacitados y geriátricos, la única central eléctrica que seguía en uso, etc., la situación es catastrófica. El Sr. Dr. Yousef Mousa, director de la UNRWA, Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Rafah, ha declarado recientemente “Nunca en mi vida he visto tanto sufrimiento. La población tiene un exceso de dolor acumulado y la Comunidad Internacional tiene que dar respuestas. La situación es desesperada, no existe en el mundo ningún lugar que viva en las condiciones que vive Gaza”

El bloqueo sobre la franja de Gaza, que es un crimen desde el primer día de aplicación, podríamos considerarlo en la situación actual como una medida genocida. Es, pues, un momento inaplazable para exigir al régimen israelí el levantamiento del estado de sitio sobre Gaza. Cualquier demora supondrá más muerte y sufrimiento sobre una población a la que si algo le sobra es muerte y sufrimiento.

¿Qué hacer?

En este escenario sería una quimera esperar que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobase ninguna sanción contra el régimen israelí ya que éste cuenta con lo que el Sr. Obama definió como una “alianza fraternal, eterna e inquebrantable” por parte de EE.UU., en términos más prosaicos esto se concreta con que Washington usará su derecho de veto para impedir cualquier medida punitiva contra la entidad sionista. Pero esta complicidad del “gendarme del mundo civilizado” con este régimen criminal no puede servir de excusa al resto de la comunidad internacional para quedarse de brazos cruzados.

Tenemos que exigir a nuestras instituciones, desde las locales hasta las supranacionales, que cancelen cualquier tipo de acuerdo con Israel. Tenemos que hacer que la Unión Europea haga uso del art. 2 del Tratado Comercial Preferencial, según el cual este tratado debe ser revocado si cualquiera de las partes viola los derechos humanos. En este sentido, además hay que hacer llegar a los gobiernos venezolano y boliviano, tan sensibles con el sufrimiento de los pueblos y más concretamente con el pueblo palestino, la petición de que acaben con el Tratado de Libre Comercio de Mercosur con Israel.

El levantamiento del bloqueo sobre la franja de Gaza no sería más que una pequeño parche que en absoluto acabaría con la injusticia que está sufriendo el pueblo palestino desde hace ya casi siete décadas. Pero sería una medida que salvaría muchas vidas, mejoraría la calidad de muchísimas más y sería un paso en el buen camino.

Esto nunca podría suponer la renuncia a la reivindicación palestina del fin total de la ocupación de todos sus territorios históricos, del derecho al retorno de los refugiados ni de ninguno de sus derechos inalienables.

Ni Cuba ha sido nunca un estado que promueva el terrorismo ni Hamás una organización que haya llevado a cabo atentados terroristas contra Israel.

Mientras Cuba envía médicos a África para luchar contra el ébola, EE.UU. envía militares bajo el compromiso público de su presidente de que “ninguno (de los integrantes) de esa fuerza militar proporcionará cuidado directo a los pacientes de ébola” Desde que en 1963 el pueblo cubano enviase su primera brigada médica a Argelia en el año 1963 han sido constantes las misiones solidarias en distintos paises africanos entre los que destacaría Angola, Etiopía, Guinea Bissau, Congo Brazzaville, Zimbabue. Pero estas misiones no se han limitado al continente africano. Cuando en 2005 el huracán Katrina azotó las costas atlánticas de EE.UU. el gobierno cubano hizo un llamamiento a la comunidad médica para solidarizarse con su “vecino del norte” al que respondieron de forma voluntaria e inmediata 10 mil médicos y enfermeras. La soberbia del entonces presidente George W. Bush no permitió que las víctimas de este huracán y de las desigualdades sociales norteamericanas recibieran la solidaridad del Pueblo Cubano pero a brigada se ha mantenido activa y ha sido noticia –casi siempre local– en otras situaciones de desastre, como las que han asolado Pakistán, Indonesia, Bolivia, Chile y Haití. Según el diario The New York Times “En los 50 años de revolución, Cuba ha enviado más de 185.000 profesionales de la salud en las misiones médicas a por lo menos 103 países”

En paralelo. EE.UU. ha estado involucrado en 201 de los 248 conflictos armados que han habido en 153 áreas del planeta desde el final de la II Guerra Mundial, siendo responsable de 41% del gasto militar a nivel mundial.

Hamás, y el resto de la resistencia palestina, ejerce legítimamente el derecho de cualquier pueblo ocupado a resistir frente a la potencia ocupante por todas las vías a su alcance, incluyendo la vía armada. Éste es un derecho recogido en el Derecho Internacional.

Mientras Israel, la fuerza ocupante, está involucrada de forma directa en todos los conflictos en la zona habiendo agredido no sólo al Pueblo Palestino, también lo ha hecho a Egipto, Jordania, Líbano, Irán y Siria. Hace unos días violó el espacio aéreo sirio para bombardear las inmediaciones del aeropuerto internacional de Damasco. Este verano llevó a cabo una operación de 51 días sobre la Franja de Gaza en la que mató a cerca de 2200 personas, el 88 % de ellas civiles.

¿Qué autoridad tienen los EE.UU. o Israel para decidir quienes son organizaciones terroristas o estados que patrocinen el terrorismo?

Con estos datos ¿quiénes deberían ser organizaciones terroristas o estados que patrocinan cuando no ejercen directamente el terrorismo?

El bloqueo que sufren el pueblo cubano y el palestino en Gaza son un castigo colectivo ilegal según el Derecho Internacional, pero además son un crimen contra poblaciones inocentes e indefensas, un crimen que causa muertes, como las del medio millón de niñas y niños que, según reconoció la ex Secretaria de Estado de la administración Clinton, Madelein Albright, murieron a causa el bloqueo decidido por EE.UU. contra la población iraquí entre los años 1990.

SI ISRAEL Y ESTADOS UNIDOS DISPARAN Y ASEDIAN Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL CALLA. ES ESTE SILENCIO EL QUE MATA

NO SEAMOS CÓMPLICES DE ESTOS CRÍMENES

* Manu Pineda es presidente de la Asociación Unadikum (www.asociacionunadikum.org) y miembro de la Asociación de Amistad Hispano Cubana de Málaga. Habitualmente reside en Gaza, donde ha vivido las dos últimas operaciones israelíes contra la Franja.

Por qué quiero que EEUU vete la resolución de Naciones Unidas sobre Palestina que promueve Abbas

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palestina-futuroPor Ali Abunimah (Electronic Intifada).

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas podría votar tan pronto como hoy una resolución que establezca un plazo de doce meses para alcanzar un acuerdo de paz palestino-israelí y que reclame a Israel retirarse de Cisjordania y de la Franja de Gaza bajo ocupación, a finales de 2017.El proyecto lo presentó formalmente Jordania a instancias de Mahmud Abbas, dirigente de facto del bantustán de la Autoridad Palestina. El texto de la resolución fue publicado en el diario israelí Haaretz.

El ministro de Asuntos Exteriores de la AP, Riyad al-Maliki, señaló, como informa Haaretz, que la resolución es una «”versión promovida por Francia”.

Voy a explicar por qué espero que uno de los miembros permanentes –casi seguro que será el gobierno de Obama– vete esta terrible resolución.

Evalúo las medidas relacionadas con Palestina a través de un prisma sencillo y coherente: esta iniciativa ¿nos sitúa más cerca de la realización de los derechos palestinos, de todos los derechos de palestinos?

Los derechos a los que me refiero se exponen sucintamente en el llamamiento palestino al Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS): el fin de la ocupación israelí de territorio palestino durante y desde 1967; el fin del racismo institucionalizado de Israel contra los palestinos en el actual Israel (las áreas en que se creó Israel en 1948); y el regreso de los refugiados palestinos a sus tierras y hogares.

Creo en una visión positiva de una Palestina completa y libre, donde todas las personas vivan en un territorio descolonizado y reunificado, sin discriminación por motivos de religión o etnia y sin partición territorial sectaria.

Es por eso por lo que me he opuesto absolutamente a las iniciativas de “reconocer” el llamado “Estado de Palestina”.

Esas iniciativas de “reconocimiento” son un esfuerzo para resucitar de la muerte la “solución de dos Estados” y rescatar a Israel como Estado judío racista, tal y como Joseph Massad explicó en un artículo imprescindible para The Electronic Intifada esta semana.

Esta resolución trata de hacer exactamente lo mismo, con la excepción de que lo hace de modo más vinculante y por lo tanto más peligroso. Afirma que “una solución justa, duradera y pacífica del conflicto israelí-palestino sólo puede lograrse por medios pacíficos, en base a un compromiso permanente para el reconocimiento mutuo, libre de violencia, de incitación y de terror, y mediante la solución de dos Estados”.

Insiste en que toda la cuestión de Palestina se reduce a la cuestión de la ocupación de 1967 y que solo con poner fin a esa ocupación se darían por cumplidas con eficacia todas las exigencias palestinas.

La resolución utiliza un lenguaje vago, engañoso y francamente deshonesto por el cual se consagraría en el Derecho Internacional la solución sionista “liberal” de dos Estados, y asestaría un golpe devastador a los derechos palestinos, en particular al derecho al retorno de los refugiados.

Allí donde se habla de “derechos” es para referirse al “derecho palestino a la autodeterminación”, una fórmula vaga que ha pasado a significar, en efecto, un Estado de bantustanes y nada más.

Declara asimismo el “derecho de todos los Estados de la región a vivir en paz dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas”, lo que significa, de hecho, reconocer el “derecho” de Israel a ser un Estado racista.

En el momento de escribir estas líneas, se informó de que el proyecto aún podría ser modificado con el fin de tratar de evitar un veto de Estados Unidos. Pero está claro que las posibles modificaciones posteriores lo empeorarían más de lo que está.

La resolución es extensa, así que no la abordaré punto por punto sino que plantearé algunas cuestiones clave.

El derecho al retorno

La resolución no habla de los “derechos” de los refugiados palestinos. En su lugar, habla de “el imperativo de resolver el problema de los refugiados palestinos sobre la base del Derecho Internacional y de las resoluciones relativas, incluida la resolución 194 (III), tal como se estipula en la Iniciativa Árabe de Paz”.

La Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU, de 1948, resuelve que “a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos se les debe permitir hacerlo en la fecha más pronta posible” y deberían recibir una compensación.

El borrador actual habla de una “solución justa y acordada al problema de los refugiados de Palestina sobre la base de la Iniciativa Árabe de Paz [sic], el Derecho Internacional y las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas, incluida la resolución 194”.

Este lenguaje enrevesado –que se refiere a la “iniciativa de paz” de la Liga Árabe de 2002– está diseñado para tranquilizar a Israel al respecto de que los palestinos no seguirán insistiendo en su derecho al retorno, sino que, por el contrario, aceptarán varios planes de reubicación y re-asentamiento destinados a garantizar a Israel su mayoría judía violentamente manipulada. (He analizado cómo la Iniciativa Árabe de Paz socava los derechos palestinos, especialmente los derechos de los refugiados, en un informe para el Centro de Palestina en 2008).

Los refugiados palestinos no son el “problema”. El problema es la negación israelí de sus derechos únicamente sobre la base racista de que no son judíos.

Respaldo a los asentamientos

El proyecto de resolución declara entre otras cosas que “la solución negociada se basará” en “fronteras basadas en las del 4 de junio de 1967, de mutuo acuerdo, delimitadas, equivalentes e intercambiadas”.

La repetida insistencia de la expresión “basados en” en este contexto se parece mucho a cuando nos dicen de una película de Hollywood casi totalmente ficticia y fantástica que “se basa en una historia real”.

Se trata sencillamente de una fórmula que permite a Israel mantener la mayoría o todos los asentamientos ilegales que ha construido en Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén, tal y como la autoridad de Abbas propuso y aprobó previamente.

De hecho, en virtud precisamente de la misma fórmula, Abbas ofreció a Israel mantener la práctica totalidad de los asentamientos, dando como resultado lo que el negociador de la AP, Saeb Erekat, denominó, usando el nombre hebreo de Jerusalén, “la mayor Yerushalayim de la historia judía”.

Destaca especialmente que el proyecto de resolución reclame una “retirada gradual de las fuerzas de seguridad israelíes que pondrá fin a la ocupación que comenzó en 1967” para finales de 2017.

Sin embargo, en ninguna parte se reclama el desmantelamiento de los asentamientos o la retirada de los colonos israelíes. Sólo se pide la retirada de las “fuerzas de seguridad”. A este respecto, se adopta la versión de la fórmula estadounidense en la cual los asentamientos no son más que un “obstáculo” para “la paz”.

Es cierto que el borrador establece que las “políticas y prácticas de Israel de crear asentamientos en los territorios ocupados desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, no tienen validez legal y constituyen un serio obstáculo para lograr una paz amplia, justa y duradera en Oriente Próximo”.

Pero resoluciones anteriores, como por ejemplo la Resolución 465 de 1980 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, demandan que Israel “desmantele de manera efectiva los asentamientos existentes y […] cese, con carácter urgente, la creación, la construcción y la planificación” de otros nuevos. Este borrador menciona la resolución 465 de pasada en su preámbulo, pero no reitera su exigencia explícita de que los asentamientos deben ser eliminados de la tierra ocupada.

Esto se debe a que el borrador de la nueva resolución está indudablemente a favor de los colonos y de los asentamientos.

¿Reemplazar a Israel por la ocupación estadounidense?

En la línea de anteriores iniciativas de “paz” fracasadas, este proyecto de resolución llama a que las fuerzas de ocupación israelíes sean reemplazadas por “una presencia de terceros”. En el pasado, personalidades de la Autoridad Palestina han hablado de pedir a las fuerzas armadas estadounidenses o de la OTAN que ocupen el lugar de las fuerzas de ocupación israelíes para que actúen como representantes y protectoras de Israel.

De esta manera, Israel quedaría aliviado de todos los cargas económicas directas de la ocupación auqnue seguiría disfrutando de todos sus beneficios.

La “construcción del Estado”

El proyecto de resolución repite la falacia de que en los últimos años, bajo el liderazgo dictatorial de Abbas, se han producido “avances importantes en las iniciativas de construcción del Estado palestino”. Han sido muchos los que han desacreditado esta mentira; yo lo he hecho detalladamente en mi libro The Battle for Justice in Palestine [La batalla por la Justicia en Palestina].

Lo único que Abbas ha construido es un terrorífico aparato de “seguridad”, un no-estado policial que colabora con la ocupación israelí para reprimir a los palestinos. Tal es la opresión y el miedo de esta pequeña dictadura que dos tercios de los palestinos de Cisjordania tienen miedo en la actualidad criticar a Abbas por temor a ser objeto de hostigamiento o algo peor por parte de sus milicias y servicios de inteligencia, respaldados por Israel y por Estados Unidos y financiados por la UE.

La visión que presenta esta resolución que Abbas apoya representa la misma vieja cárcel palestina que los palestinos han resistido y rechazado durante décadas disfrazada ahora de “autodeterminación” y “estatalidad”.

El hecho de que Israel se oponga a la resolución no debe engañar a nadie. Se debe a que, como explica Massad, el actual gobierno israelí prefiere la anexión forzosa de toda la tierra antes que el enfoque sionista “liberal” del paso a paso que esta resolución encarna.

Pero al final el resultado es el mismo: Israel mantiene los asentamientos y la tierra y consigue seguir siendo un Estado racista mientras que los palestinos renuncian a sus derechos.

Por todo ello nos encontramos hoy en día en esta extraña posición de querer que el rumbo más probable para salvar a los palestinos de este desastre sea un veto estadounidense.

Traducción para Rebelión de Loles Oliván.

Fuente: Electronic Intifada y Rebelión.

En Gaza la masacre continúa

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Por Miguel Hernández, desde Palestina.

La operación de genocidio y limpieza étnica contra Palestina por parte de Israel sigue más activa que nunca

La situación en la Franja de Gaza desde la última masacre sionista no ha dejado de empeorar.

Una vez cesaron los bombardeos masivos contra la población y la infraestructura Gazatí por parte de Israel, la comunidad internacional se olvidó de Gaza. Sin embargo la operación de genocidio y limpieza étnica sigue más activa que nunca.

Muchos de los 100.000 desplazados que hay actualmente en Gaza están viviendo todavía en las escuelas de las Naciones Unidas que supuestamente les servían de refugio. Sin embargo, hace meses que NU intenta echarlos de ahí, a pesar de que al haber sido destruidas sus viviendas no tienen donde ir.

Con tal de echarlos, en algunas de estas escuelas NU ha dejado de repartir los alimentos que llegaron de todo el mundo en forma de donaciones, permitiendo que estos se pudran en los almacenes mientras la gente pasa hambre. Como medida de presión también han cortado el suministro de agua y electricidad, lo que ha resultado en unas condiciones sanitarias pésimas, como consecuencia de las cuales cientos de personas, sobretodo niños, han desarrollado enfermedades cutáneas y gastrointestinales. A esto hay que sumar el frío invierno que ha empezado y que está siendo especialmente duro debido a la ausencia de electricidad y gas.

Según la OCHA (Office for the Coordination of Humanitarian Affairs) en Gaza hay actualmente 115.000 viviendas afectadas por la agresión, de las cuales 22.000 están destruidas. Los propietarios de muchas de estas viviendas no pueden, aun hoy, cuatro meses después del fin de la agresión, limpiar lo que queda de sus viviendas, ni siquiera acomodar una habitación o un espacio donde vivir. Ya que muchos aun esperan que los ingenieros de NU los visiten y evalúen los daños con tal de determinar la (minúscula) ayuda que recibirán si tienen suerte. Y es que saben por experiencia (Gaza ha sufrido 3 guerras en los últimos seis años) que si limpian u ordenan los restos de sus casas, los ingenieros de NU les dirán que no están tan mal y les reducirán o incluso cancelaran la ayuda.

Otra arma de Israel contra la población de la Franja de Gaza son las restricciones en el acceso a los recursos hídricos, y es que, siempre según la OCHA, 450.000 personas se encuentran ahora mismo sin acceso a agua corriente.

Además, como consecuencia de la escasez producida por el bloqueo y acentuada por la última agresión, los precios en Gaza han subido entre un 50 y un 500%. Ya que, al bloqueo marítimo, aéreo y terrestre impuesto por Israel, ahora hay que sumar el bloqueo impuesto por el dictador prosionista Abdelfatah El-Sisi. Quién impone una dictadura militar al país vecino desde 2013, año en que arrebatara el poder al presidente electo Mohamed Morsi mediante un golpe de Estado.

Desde que se hizo con el poder su principal objetivo ha sido terminar con cualquier apoyo que pudiera tener la causa palestina en Egipto y cerrar a cal y canto la última puerta al mundo que le quedaba a la población Gazatí. Prueba de ello es la destrucción de todos los túneles por los que entraban la mayor parte de los alimentos, medicinas y demás productos de primera necesidad a Gaza. Y más recientemente, la expulsión de decenas de miles de egipcios de sus casas, el asesinato de cientos de personas y la detención de varios miles, con el objetivo de crear una “buffer zone” a lo largo de la frontera palestina que aísle completamente a la Franja. Decisión que lleva planeada una década por parte de Israel y que ahora nos quieren vender como una “medida de seguridad” por parte de Egipto.

Evidentemente todas estas medidas son tan antiegipcias como antipalestinas; por ello es vital tener siempre presente que el ejército egipcio recibe de los Estados Unidos de América 1.400 millones de dólares al año, desde 1978, a cambio de la paz con Israel (acuerdos de Camp David), y que el propio General Sisi fue formado por la gran potencia imperialista.

Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, no han derrotado a Gaza, que sigue dando al mundo una de las mayores lecciones de humanidad y dignidad de la historia. Ni siquiera dos regímenes como el sionista y el egipcio, que reciben respectivamente 3.000 y 1.400 millones de dólares al año de los Estados Unidos, han podido doblegar aun la resistencia antiimperialista palestina en Gaza. Y eso que la colaboracionista Autoridad Palestina lleva 10 meses bloqueando los sueldos de todos los trabajadores públicos de la Franja, ya sean policías, profesores, médicos o soldados.

Lo que no esperaban todas estas marionetas del imperialismo es que en Gaza nadie dejase su puesto de trabajo, a pesar de que la mayoría de estos oficios en Gaza suponen un riesgo altísimo para la vida y aunque lleven casi un año sin cobrar. Y es que esta gente no trabaja por un sueldo, ellos y ellas van cada día a trabajar porque saben que así están luchando por su pueblo, es una acción política, de resistencia ante la ocupación, que quiere negarles el derecho a existir y realizarse como país.

Otro ejemplo del colaboracionismo de la Autoridad Palestina con los regímenes vecinos es el hecho de haber bloqueado la entrada de gas a la Franja hasta que el gobierno de Gaza no renuncie a aplicarle un impuesto de 1$ por cada contenedor de 12kg de gas. No hay que olvidar que de los impuestos que se aplican a todas las importaciones a la Franja de Gaza un 35% es para Israel y un 65% para la Autoridad Palestina.

Todas estas medidas buscan terminar de ahogar al gobierno de Gaza y que este no tenga más remedio que ceder el poder a la “amiga” Autoridad Palestina.

Por ultimo, la situación de los campesinos de Gaza es aun más extrema que antes, ya que los soldados de las Fuerzas de Ocupación Israelíes no respetan ni siquiera los limites de la “buffer zone” impuesta por el régimen sionista a 300 m, ya que han disparado a campesinos y tractores que estaban trabajando a 400-600m de la valla. Por si eso no fuera bastante, a los pocos campesinos que se atrevieron a cultivar sus tierras, la ocupación les quemó la cosecha recién sembrada rociándola con productos químicos mediante el uso de avionetas.

Israel conoce la importancia de destruir cualquier tentativa de soberanía alimentaria en la Franja de Gaza.

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/multipolaridad/gaza-masacre-continua/