¿Hacia el gran Israel?

Estándar

obamaisraelPor Germán Gorráiz López.

Las bases del gran Próximo Oriente se establecieron en el Pacto del Quincey (1945) siguiendo la doctrina de los acuerdos franco- británicos Sykes-Picot de 1916 que favorecían la división regional del poder en zonas de influencia y sustentada en el trípode EEUU-Egipto-Arabia Saudí. Dicha doctrina consistía en la pervivencia endémica en Egipto de gobiernos militares autocráticos pro-occidentales, lo que aseguraba la supervivencia del Estado de Israel (1948) y proporcionaba a la Marina de EEUU de un acceso privilegiado al Canal de Suez, atajo crucial para el acceso directo a los Emiratos Árabes, Irak y Afganistán, quedando como firme bastión de los intereses geopolíticos de EEUU en la zona, máxime tras la caída del Sha de Persia en 1980.

El otro pilar del acuerdo consistía en el acceso privilegiado de EEUU al petróleo de Arabia Saudí a cambio de preservar su régimen autocrático y favorecer la difusión del wahabismo (doctrina fundada por Mohamed Abdel Wahab a mediados del siglo XVIII con el objetivo de convertirse en una visión atractiva del islam y exportable al resto de países árabes), con lo que la teocracia saudí se convirtió en una potencia regional que proporcionaba a EEUU la llave del dominio energético al tiempo que servía de muro de contención de las corrientes socialistas y panarabistas. Finalmente, tras la Guerra de los Seis Días (1967), el puzzle geoestratégico de Oriente Medio-Próximo se completó con la instauración de regímenes autocráticos y pro-occidentales en los países circundantes a Israel (Libia, Siria, Jordania, Arabia Saudí, Irak e Irán), quedando los palestinos confinados en los guetos de Cisjordania y Gaza.

Además, según la encuesta sobre derechos civiles ”Association for Civil Rights in Israel Annual Report for 2007” publicada por el diario Haaretz, “ el número de judíos que manifiestan sentimientos de odio hacia los árabes se ha doblado, pues el 50% de los judíos israelíes se opondrían ya a la igualdad de derechos de sus compatriotas árabes”. Así, el expresidente Jimmy Carter que pasó a la Historia al lograr el histórico acuerdo de Camp David entre Israel y Egipto en 1979, se habría distanciado de la política de los sucesivos Gobiernos de Netanyahu y en su libro ‘Palestina, Paz no Apartheid’, Carter denuncia el “sistema de apartheid que Israel aplica sobre los palestinos”.

Asimismo, en el citado libro denuncia “el incumplimiento por parte de Israel de los compromisos adquiridos en el 2003 bajo los auspicios de George W. Bush”, que incluían las exigencias de la congelación total y permanente de los asentamientos de colonos judíos en Cisjordania así como el Derecho al retorno de los cerca de 800.000 palestinos que se vieron forzados a abandonar Israel tras su constitución como Estado en 1948 (Nakba). Dicha hoja de ruta fue aceptada inicialmente por Israel y ratificada posteriormente por Olmert y Abbas en la Cumbre de Annapolis (2007) con la exigencia de “finiquitar la política de construcción de asentamientos en Cisjordania y flexibilizar los controles militares que constriñen hasta el paroxismo la vida diaria de los palestinos”.

El mensaje diáfano de Carter sería que “la paz es posible a través del diálogo y que Israel y Estados Unidos tienen que negociar con Hamás y con Siria, dos actores cruciales en la política de Oriente Medio” , postulados que serían un misil en la línea de flotación de la doctrina del Gobierno de Netanyahu que aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del atavismo del Gran Israel que bebe de las fuentes del sustrato bíblico y la concepción de un estado democrático incardinado en el siglo XXI, heredero de los postulados ideológicos de Theodor Herzl, considerado el Padre del actual Estado de Israel y fundador del sionismo. Así, Herzl en su libro “El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía”, propuso la creación de un Estado judío independiente y soberano para todos los judíos del mundo al tiempo que promovió la creación de la OSM (Organización Sionista Mundial) y en su obra “La vieja Nueva Tierra”(1902), sienta las bases del actual Estado judío como una utopía de nación moderna, democrática y próspera.

Por su parte, el Proyecto del Gran Israel  sería hijo del atavismo bíblico y bebería de las fuentes de Génesis 15:18, que señala que “ hace 4.000 años, el título de propiedad de toda la tierra existente entre el Río Nilo de Egipto y el Río Eúfrates fue legado al patriarca hebreo Abraham y trasferida posteriormente a sus descendientes”, lo que supondría la restauración de la Declaración Balfour (1917), que dibujaba un Estado de Israel dotado de una vasta extensión cercana a las 46.000 millas cuadradas y que se extendía desde el Mediteráneo al este del Éufrates abarcando Siria, Líbano, parte noriental de Irak , parte norte de Arabia Saudí , la franja costera del Mar Rojo y la Península del Sinaí en Egipto así como Jordania, que pasaría a denominarse Palesjordán tras ser obligado a acoger a toda la población palestina de las actuales Cisjordania y Gaza forzada a una diáspora masiva (nueva Nakba). Dicha doctrina tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. «No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie”, doctrina en la que se basarían los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu quien aspira a convertir a Jerusalén en la “capital indivisible del nuevo Israel”, tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1967).

La AIPAC y Obama

En la actualidad, la AIPAC sería el más influyente grupo de presión proísraelí en EE. UU. pues cuenta con más de 100.000 miembros (150 de ellos dedicados exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y todos los organismos administrativos en la toma de decisiones políticas que puedan afectar a los intereses del Estado de Israel) y aunque siempre se ha creído que la AIPAC sería un “gobierno virtual” que teledirigiría la política exterior de EE. UU. en función de los intereses israelíes, la realidad sería que el lobby proisraelí tiene verdadero peso en los ámbitos del poder porque EE.UU. e Israel casi siempre han compartido idénticos intereses geopolíticos desde la fundación del Estado de Israel en 1948. Así, EE.UU. contaría con Israel para mantener a los Estados árabes de Oriente Medio bajo la amenaza constante de ataque, (asegurándose de paso que se mantengan serviles ante Washington) e Israel no podría seguir existiendo en su forma actual sin el fuerte apoyo político y material que recibe de EE.UU. (más de 3.500 millones de dólares en ayuda militar) pero tras el estancamiento “sine die” de la enésima ronda de conversaciones de paz palestino-israelíes y la orden de Netanyahu de intensificar la ofensiva terrestre del ejército israelí en Gaza (Operación Margen Defensivo), asistimos a un nuevo desencuentro Obama-Netanyahu debido al concepto geopolítico imperante en el gobierno de Obama y cuyo cerebro sería el exconsejero de Seguridad Nacional del presidente Carter, Zbigniew Brzezinski.

Así, Brzezinski en un discurso ante al Consejo Nacional Irano-estadounidense (NIAC), afirmó que “creo que los EE.UU. tienen derecho a decidir su propia política de seguridad nacional y no seguir cual mula estúpida lo que hagan los israelíes”, pues desde el asesinato de John F. Kennedy los Estados Unidos no habrían ya disfrutado de ese derecho al quedar desde entonces como rehenes de los intereses sionistas todos lo sucesivos presidentes electos de EE. UU. Además, Brzezinski estaría enfrentado con el lobby neocon republicano y judío de EEUU y con su habitual mordacidad habría desacreditado la miopía geoestratégica de ambos grupos de presión al afirmar que “están tan obsesionados con Israel, el Golfo Pérsico, Irak e Irán que han perdido de vista el cuadro global: la verdadera potencia en el mundo son Rusia y China, los únicos países con una verdadera capacidad de resistir a Estados Unidos e Inglaterra y sobre los cuales tendrían que fijar su atención”.

En el supuesto de lograrse la resolución del contencioso nuclear de EE. UU.-Irán y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, Rowhani conseguiría su objetivo de que se reconozca el papel de Irán como potencia regional, logrando de paso el incremento de cooperación irano-estadounidense relativa a la seguridad en Iraq y Afganistán y la resolución del avispero sirio-iraquí. Respecto al contencioso sirio, la jugada maestra de Putin que convenció a Assad para que entregara todo su arsenal de armas químicas y el escaso apoyo internacional recibido por Obama para iniciar su operación militar contra Siria, podría conducir a la celebración de la anhelada Conferencia Internacional Ginebra III sobre Siria (rememorando la Guerra de Laos y los Acuerdos de Ginebra de 1954) .

Nos encontraríamos pues en un momento crucial para definir el futuro mediato de Oriente Medio, pues si fracasa la vía diplomática de Obama en Oriente Medio, aumentaría la presión del lobby proisraelí de EE. UU. (AIPAC) para proceder a la desestabilización de Irán y Siria por métodos expeditivos, momento que será utilizado por EE. UU. , Gran Bretaña e Israel para proceder a rediseñar la cartografía del puzzle inconexo formado por dichos países y así lograr unas fronteras estratégicamente ventajosas para Israel, siguiendo el plan orquestado hace 60 años de forma conjunta por los gobiernos de esos tres países y que contaría con el respaldo de los principales aliados occidentales, no siendo descartable la gestación de una trama endógena que podría terminar por reeditar el Magnicidio de Dallas (Kennedy,1.963) para lograr que EEUU vuelva a la senda de las seudodemocracias tuteladas por el establishment judío-anglo-estadounidense.

Fuente: ElCiudadano.cl

Informe: Israel se ha anexionado el 99 por ciento del Área C de Cisjordania

Estándar

Los abogados de la querella argentina contra el franquismo denunciarán a Israel por crímenes de lesa humanidad

Estándar
Carlos Slepoy (i)

Carlos Slepoy (i)

Un grupo de abogados argentinos, entre los que se encuentran Carlos Slepoy y Beinusz Smukler, trabajan en la redacción de un texto que será la base argumental y jurídica de una querella contra los responsables del Gobierno israelí por “los crímenes contra la Humanidad que se están cometiendo en la Franja de Gaza”. Esta querella, que se presentará próximamente ante los Juzgados Federales de Buenos Aires, se une a una denuncia presentada, hace una semana, en la provincia de Córdoba. No es la primera vez que este grupo de abogados afronta una querella de estas características, ya que algunos de los letrados implicados forman parte del grupo de juristas querellantes argentinos contra los crímenes del franquismo.

Slepoy señala que, en virtud a la gravedad de los hechos, se solicitará la orden de captura internacional para varios altos cargos políticos y militares israelíes, entre los que se encontrarían el presidente Netanyahu, los ministros Lieberman (Asuntos Exteriores) y Yaloon (Defensa), el jefe del Ejército, general Benny Gantz y «el vicepresidente del Parlamento e ideólogo del plan de exterminio en Gaza, Moshe Feiglin». El abogado asegura que la admisión a trámite de la querella no sólo sería “un elemento eficaz de denuncia internacional” sino, también, un gesto de apoyo hacia los palestinos que “podrán ver que desde diversos lugares del mundo se pide justicia”.

Según los letrados, las excusas esgrimidas por Israel para atacar el territorio palestino son inadmisibles no sólo por la absoluta falta de proporción entre las víctimas de los crímenes cometidos en las sucesivas masacres y las resultantes de los ataques infligidos desde el área palestina. “Los ataques son cien veces mayores y se omite la realidad de la violación permanente de los derechos del pueblo palestino. Se alude al Holocausto para justificar la acción militar y eso, a mí, que soy argentino, de origen tanto español como judío, me causa una profunda vergüenza”.

«A pesar del inenarrable espectáculo del asesinato y la mutilación de los miles de niños, mujeres, ancianos y familias completas; de la destrucción planificada de barrios enteros; de los hospitales y escuelas bombardeados; de las infraestructuras fundamentales destruidas conscientemente; de los millares de desplazados, se intenta justificar lo injustificable con el argumento de que los terroristas palestinos son los responsables», escribió el abogado recientemente en un medio de comunicación argentino.

En este sentido, la estrategia, adelanta el abogado, es “unir en la querella a víctimas palestinas y también a judíos que abominan de estos crímenes porque creemos que hay que proteger a los palestinos y, también, apoyar a los judíos que creen firmemente en la paz y en la convivencia pacífica en dos estados”. El texto también contará con el apoyo de asociaciones de derechos humanos argentinas y grupos de juristas del país, “tal como se hizo en el caso de la querella contra los represores franquistas”.

“Queremos interponer esta querella y lo hacemos porque, manifiestamente, los actos que se han cometido en Gaza son crímenes internacionales que son a su vez el último episodio, y no será el último de una larga historia de violaciones de los Derechos Humanos en la región y sabemos que no va a intervenir la Corte Penal Internacional, ni se va a crear ningún tribunal internacional ad hoc (especial para el caso) para investigar los hechos”, comentó el abogado. Según Slepoy, la no adhesión de Estados Unidos e Israel al Tratado de Roma y el no reconocimiento de Palestina como un estado, impide el uso de estos mecanismos internacionales. “Dada la enorme influencia de estos dos países implicados en el conflicto, que impide la condena internacional de los crímenes cometidos por Israel, tampoco cabe esperar ninguna iniciativa internacional para investigar y juzgar”.

Dados estos antecedentes, sostiene también el abogado de las víctimas del franquismo ante la Justicia argentina, “la única salida posible es la interposición de querellas en juzgados nacionales en aplicación del principio de Justicia Universal. Nuestra pretensión es que se presente aquí y que la iniciativa se extienda a otros países de América Latina, en cumplimiento de las resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que instan a los países de América a ejercer la jurisdicción universal”.

 Un resquicio para iniciar acciones desde España

Pese a la reforma del marco legislativo que, de la mano del Gobierno del PP, dejó sin efecto el principio de Jurisdicción Universal en España, Slepoy asegura que los tribunales españoles están obligados a investigar estos hechos . “Estos delitos pueden ser considerados crímenes de guerra y España está obligada, por los Convenciones de Ginebra – que establecen el principio de justicia universal – a intervenir en casos de esta naturaleza”. Para ejemplificar este extremo, el letrado argentino afincado en España aludió a la “ejemplar” decisión del juez Pedraz en relación al caso del asesinato del periodista José Couso.

“Nuestra intención es que extiendan querellas de esta naturaleza, por lo que iniciaremos una campaña de contactos con abogados y asociaciones de defensa de los Derechos Humanos para que se articulen otras querellas similares ante los tribunales de justicia de distintos países”, adelantó el abogado.

Fuente: El diario.es

Saca a Israel la Tarjeta Roja: Israel no puede albergar la Eurocopa de fútbol 2020 #RedCardIsrael

Estándar
Solidaridad con Palestina y carteles de boicot a Israel en Bilbao en un partido contra el Hapoel.

Solidaridad con Palestina y carteles de boicot a Israel en Bilbao en un partido contra el Hapoel.

ACTÚA: Dile a la UEFA que muestre la Tarjeta Roja a Israel

Israel ha lanzado una guerra contra el fútbol en Palestina: los futbolistas han sido asesinados, estadios bombardeados y se ha negado el permiso a los jugadores para viajar a los partidos.

Entre los muertos en la reciente masacre de Israel están Ahmad Muhammad al-Qatar y Uday Caber, dos jugadores de fútbol de 19 años de edad en el inicio de sus carreras.

Israel espera ser anfitrión de la UEFA 2020 en Jerusalén. Sin embargo, Israel continúa ocupando brutalmente Jerusalén Este, que es reconocido internacionalmente como territorio palestino. El gobierno israelí anunció recientemente 2.220 asentamientos en Jerusalén Este como parte de su continua limpieza étnica de palestinos en la ciudad.

Como ha explicado una carta escrita por equipos deportivos palestinos y organizaciones de la sociedad civil y enviada al presidente de la UEFA Michel Platini: “Con la concesión a la Asociación de Fútbol de Israel del privilegio de acoger en Jerusalén los juegos de 2020, la UEFA estaría enviando un mensaje moralmente preocupante de aprobación —o incluso de recompensa— por las graves violaciones de Israel de los derechos humanos en Gaza, Jerusalén Este y en otros lugares”.

Dile a Platini que la UEFA debe excluir a Israel de la licitación cuando se reúna para decidir quien será el anfitrión de los juegos de la UEFA 2020 el 19 de septiembre.

#RedCardIsrael
Firmar la petición en http://www.bdsmovement.net/redcardisrael.

Fuente: http://boicotisrael.net/bds/tarjeta-roja-israel-eurocopa-2020-redcardisrael/

Tres vías para que Israel responda por sus crímenes ante la justicia

Estándar

52478Palestinos sentados en una tienda de campaña, junto a las ruinas de sus casas destruidas en Beit Lahiya, Franja de Gaza, 11/08/14. (Foto: Reuters / Suhaib Salem)

Desde que las primeras bombas israelíes destruyeron casas palestinas en el reciente ataque militar contra Gaza, numerosos grupos de derechos humanos han acusado a Israel de crímenes de guerra.

Human Rights Watch, por ejemplo, ha documentado testimonios de civiles palestinos que fueron atacados y asesinados cuando huían de Juzáa, un pueblo cercano a la valla de separación israelí. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha puesto en marcha una investigación que examinará las alegaciones de crímenes de guerra contra ambas partes.

Pero la gran pregunta es si los soldados o jefes militares israelíes responsables de los presuntos delitos serán llevados ante los tribunales. Esto no es probable que suceda en el sistema judicial israelí. Las solicitudes de indemnizaciones no suelen prosperar en los tribunales civiles israelíes. El ejército israelí no investiga alegaciones concretas de crímenes de guerra, pero según el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem, “no existe actualmente en Israel ningún organismo oficial capaz de llevar a cabo investigaciones independientes de presuntas violaciones del derecho humanitario internacional”. Tras la agresión israelí de 2009 contra Gaza, solo fueron condenados por crímenes de guerra cuatro soldados, siendo la pena más dura siete meses de cárcel por el robo de tarjetas de crédito.

Si bien las perspectivas de que los criminales sean juzgados son escasas, hay tres vías distintas que los palestinos y sus simpatizantes pueden ensayar para obtener justicia. Son las siguientes.

La Corte Penal Internacional

Esta es la principal opción para los palestinos, a pesar de que la Autoridad Palestina (AP) se haya resistido a utilizarla desde que, en 2012, obtuvo el estatus de estado observador en la ONU. Ese estatus ofrece al estado observador el poder de dar a la Corte Penal Internacional (CPI) jurisdicción sobre los crímenes cometidos en territorio palestino. (Antes de la votación de la ONU, la CPI anunció que no tenía jurisdicción sobre los delitos cometidos en territorio palestino porque no podía decidir si Palestina era o no un estado.) Los palestinos no han ejercido ese poder todavía. Estados Unidos e Israel se han opuesto enérgicamente a la posibilidad de que la AP se una al Estatuto de Roma, el tratado por el que se creó la CPI. Este tribunal fue creado en 2002 para juzgar a personas responsables de delitos graves contra el derecho internacional.

Los palestinos han comenzado a dar pasos lentamente hacia la firmado del citado tratado. Como ha señalado Allison Deger, de Mondoweiss, las autoridades palestinas han escrito cartas para adherirse al Estatuto de Roma. Además, también pueden presentar una declaración que solicite la jurisdicción de la CPI, una iniciativa que fracasó anteriormente porque Palestina no tenía todavía el estatus de estado. Hamas ha expresado su apoyo a la adhesión al Estatuto de Roma, a pesar de que sus lanzamientos de cohetes contra los israelíes también podrían ser investigados.

Si los palestinos deciden firmar el Estatuto de Roma, Abas podría pedir una investigación sobre los crímenes cometidos en Gaza. Eso podría desencadenar una reacción de EEUU e Israel, que podría implicar la interrupción de la ayuda económica a la Autoridad Palestina.

Otra opción sería que el Consejo de Seguridad de la ONU remitiera el caso a la Corte Penal Internacional, tal y como fue sugerido por el Informe Goldstone. Pero puesto que EEUU tiene poder de veto en el consejo, esa vía está condenada al fracaso.

Justicia universal

Este principio, inaugurado con los juicios de Nüremberg, sostiene que un estado tiene jurisdicción sobre los delitos más graves en virtud del derecho internacional. Entre estos delitos figuran los crímenes de guerra, genocidio, tortura y crímenes contra la humanidad. Muchos estados tienen leyes que establecen la jurisdicción universal. Figuras como el dictador chileno Augusto Pinochet han sido detenidas y procesadas en base a este principio. Pero en muchos casos, consideraciones políticas y cuestiones legales han impedido el ejercicio de la justicia universal.

Cualquier estado que tenga leyes que autoricen la jurisdicción universal podría, en principio, iniciar un caso contra los soldados u oficiales israelíes presuntamente responsables de aquellos delitos en la reciente ofensiva de Gaza. Sin embargo, el historial de procesamientos por supuestos crímenes de guerra es realmente desalentador.

El caso más famoso fue abierto en España contra Avi Dichter, exdirector del Shin Bet que ordenó un ataque aéreo contra la casa del miembro de Hamas Saleh Shehadeh en Gaza. El ataque mató a Shehadeh, su esposa, su hija y otros civiles que vivían cerca. El Centro Palestino de Derechos Humanos presentó cargos por crímenes contra la humanidad contra Dichter en España y un juez decidió abrir el caso en 2009. Pero a finales de ese año, el caso fue cerrado.

El Centro para los Derechos Constitucionales presentó una demanda contra Dichter en EEUU por el mismo motivo, pero un tribunal de apelaciones declinó continuar con el proceso, remitiéndolo al poder ejecutivo.

Durante muchos años, las autoridades israelíes han temido viajar al Reino Unido desde que, amparándose en el derecho británico, un grupo de ciudadanos solicitara la justicia universal contra extranjeros que visitaran el país. En 2005, Doron Almog, exoficial del ejército de Israel, huyó de Gran Bretaña después de haber viajado al país. Al parecer, los servicios de seguridad británicos estaban esperándole en el aeropuerto para arrestarle, pero Almog nunca cruzó el control de aduanas.

Después de una intensa presión ejercida por las autoridades israelíes, Gran Bretaña modificó sus leyes de justicia universal en 2011, aunque el diario Haaretz informó el año siguiente que las autoridades israelíes seguían siendo reacias a viajar al Reino Unido por temor a ser arrestadas y sometidas a las leyes de aquel país.

La Corte Internacional de Justicia

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) es el órgano judicial oficial de la ONU. Pero la capacidad de remitir casos a la CIJ es limitada. La principal vía es que las dos partes estén de acuerdo en someter un caso a la corte. En estos casos, la decisión de la CIJ es vinculante. En el caso de los palestinos, esto es altamente improbable. Israel y los palestinos no van a estar de acuerdo en someter disputas a la corte internacional.

Otra vía es que, a solicitud de los palestinos, la Asamblea General de la ONU remita un caso a la corte tras una votación. Esto solo daría lugar a una decisión consultiva, no vinculante, muy parecida al veredicto de la CIJ de 2004 que estableció que el muro de separación de Cisjordania y los asentamientos eran ilegales de acuerdo con el derecho internacional.

Fuente: Three ways Palestinians can hold Israel accountable for Gaza war crimes,

Alex Kane es periodista independiente y estudiante de licenciatura de los programas de Estudios de Oriente Próximo y Periodismo de la universidad de Nueva York. Puede seguirle en Twitter: @alexbkane

Acerca del traductor:  Javier Villate mantiene el blog Disenso, con artículos, análisis y traducciones sobre Palestine, Israel y Medio Oriente. Le puedes seguir en Twitter como @bouleusis

Fuente: Alex Kane, Mondoweiss / Traducción: Javier Villate en el Blog Disenso

http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=52478

«Nos matan, nos arrestan, nos quitan tierras, no se olviden de Cisjordania»

Estándar

Checkpoint israelí en la ciudad ocupada de Hebrón, Cisjordania, escenario de ataques y arrestos en las últimas semanas / Olga Rodríguez

Checkpoint israelí en la ciudad ocupada de Hebrón, Cisjordania, escenario de ataques y arrestos en las últimas semanas / Olga Rodríguez.

 

  • En dos meses Israel ha matado a 33 palestinos en Cisjordania, herido a más de mil y arrestado a más de 500, entre ellos 35 parlamentarios.
  • Además, ha realizado la mayor confiscación de tierras de los últimos 30 años.
  • En un hecho inédito, soldados israelíes han intentado deportar a la diputada Khalida Jarrar, ahora refugiada en el Parlamento de Ramala

 

Olga Rodríguez – Cisjordania

No hay mejor manera de entender los efectos de la ocupación israelí que viajar por Cisjordania. En este territorio palestino ocupado, trufado de vallas, muros, checkpoints y carreteras de uso exclusivo para israelíes, los palestinos viven atrapados, aislados por imposición.

Cisjordania es como un queso gruyer: un conjunto de cantones palestinos desconectados y separados por los asentamientos judíos y las carreteras, en las que las señalizaciones solo indican los nombres de las colonias e ignoran la existencia de las localidades palestinas.

Desde la aplicación de los Acuerdos de Oslo, ciudades cisjordanas como Ramala, Belén, Nablús o Hebrón se encuentran sin continuidad territorial, como islas aisladas en un mar dominado por Israel. El Estado israelí ha construido kilómetros de carreteras israelíes que unen las colonias judías entre sí y con Jerusalén y que actúan a modo de fronteras para los palestinos, ya que a buena parte de ellos se les prohíbe cruzarlas.

Desde junio la escalada de violencia israelí ha aumentado en este área palestina. Al menos 33 palestinos han muerto por ataques del Ejército de Israel. A esta cifra se suman otros dos muertos en las últimas horas, ambos por disparos israelíes: uno en Hebrón y otro en Ramala. 1.397 palestinos han resultado heridos por soldados o colonos israelíes. Y más de 500 han sido arrestados bajo la figura de la detención administrativa, que permite mantener en secreto los cargos y por tanto condena a los presos a no disponer de un juicio. Entre estos detenidos hay 35 parlamentarios.

Desde el inicio de septiembre han sido arrestados otros 127 palestinos. Además, tras la masacre en Gaza y el alto el fuego, ha llevado a cabo la mayor confiscación de terreno palestino en Cisjordania de los últimos 30 años.

Orden de deportación contra una parlamentaria

Dentro de la campaña de persecución israelí a los parlamentarios palestinos se ha producido un hecho inédito hasta la fecha: el intento de secuestro y deportación de uno de los miembros del Consejo legislativo, la parlamentaria Khalida Jarrar. El pasado 20 de agosto, en plena madrugada, decenas de soldados israelíes irrumpieron en su casa con una orden de detención administrativa.

“Yo estaba sola con mi hija, entraron en casa diciéndome que tenían que llevarme a Jericó. Es decir, me secuestraban por considerarme una amenaza a la seguridad israelí. Rechacé firmar la orden. Les dije: sois un poder ocupante, matáis a mi gente, derribáis nuestras casas, arrestáis y venís en mitad de la noche a secuestrarme. Sois vosotros los que debéis abandonar esta tierra, porque la estáis ocupando ”, cuenta Jarrar en conversación con eldiario.es, en una pequeña habitación del Consejo Legislativo palestino en Ramala, donde vive refugiada desde entonces. “Bienvenidos a mi nueva casa de Ramala”, nos dice, con un tono de amargura.

Khalida-Ardenson-Izquierda-Unitaria-Palestina_EDIIMA20140909_0784_4La parlamentaria palestina Khalida Jarrar, con Martina Ardenson, eurodiputada integrante de la delegación de la Izquierda Unitaria que ha viajado a Palestina

Desde su intento de secuestro por parte de las fuerzas israelíes, Jarrar recibe a diario decenas de visitas de palestinos y de activistas internacionales. Esta semana se han reunido con ella en Ramala europarlamentarios de la Izquierda Unitaria Europea, entre ellos integrantes de Podemos, IU y Bildu, quienes se han interesado por su situación y han mostrado su solidaridad tanto con ella como con los parlamentarios palestinos arrestados este verano.

“Con la ocupación, con reglas de apartheid, con la demolición de viviendas, Israel está arrinconando más y más a los palestinos. Los parlamentarios palestinos arrestados tienen derecho a un juicio justo, este Parlamento europeo tiene que hacer algo más que una mera condena”, denunció este martes, desde Bruselas, Martina Anderson, una de las europarlamentarias que acaba de regresar de Cisjordania.

Jarrar subraya que la represión israelí ha aumentado considerablemente en los dos últimos meses. «Antes, había en Cisjordania 150 personas detenidas bajo arresto administrativo, que permite el encarcelamiento sin cargos ni juicio durante tiempo ilimitado. Ahora, ya hay más de 500 arrestados. Han demolido viviendas, especialmente en el valle del Jordán y en Hebrón, han ordenado la confiscación de más tierra, han asesinado a 25 personas, hay cientos de heridos. Vivimos acantonados. La única solución es la resistencia popular y la reacción de la comunidad internacional para que de una vez obligue a Israel a respetar la ley”, señala.

A pesar de ser parlamentaria, Khalida no tiene libertad de movimientos. Ha sido invitada por la Unión Europea en varias ocasiones, pero Israel siempre le ha denegado el permiso de salida. Tampoco puede viajar a Jerusalén ni a Gaza. Vive, como tantos otros palestinos, atrapada en Ramala. Integrante del Frente Popular para la Liberación de Palestina y defensora del boicot a Israel como herramienta para obligarle a terminar con la ocupación, Jarrar subraya la importancia de impulsar una negociación que no esté auspiciada bajo el paraguas de Estados Unidos y de buscar la unión palestina con nuevos liderazgos. “Para ello es preciso que se celebren elecciones”, indica. “Nos matan, nos arrestan, nos quitan tierras. No os olvidéis de Cisjordania”, remata.

Pintada-Hebron-Palestine-Olga-Rodriguez_EDIIMA20140909_0793_4Pintada en la ciudad vieja de Hebrón: «This is Palestine in my heart» / Olga Rodríguez

Hebrón

Hebrón es una de las ciudades cisjordanas que están siendo escenario de la campaña de represión israelí tras las manifestaciones en solidaridad con Gaza. En ella, el trajín constante de los viandantes, las conversaciones en torno a los puestos de fruta y verduras del mercado, el griterío de los niños que corretean por las aceras, contrastan con el silencio y la tensión permanente que se viven unas calles más allá, en plena Ciudad Vieja, donde una comunidad de colonos judíos radicales ocupa ilegalmente territorio palestino, en pleno centro de la urbe, protegidos por uniformados israelíes. Bajo la atmósfera de aparente normalidad, Hebrón vive semanas difíciles. Aquí el Ejército de Israel mató recientemente a Khalil Al-Anati, un niño de once años de edad.

En una de las tiendas más antiguas de Hebrón, con apariencia de cueva inserta en el entramado de callejuelas, Nawal, una mujer muy respetada en su comunidad, explica cómo este último mes las fuerzas israelíes han entrado a menudo hasta el corazón de la urbe para llevar a cabo registros y arrestos.

“Vienen a interrogar a la gente, andan nerviosos buscando túneles, preguntan si aquí en las tiendas tenemos túneles, ¿de dónde a dónde?, pregunto yo”, dice riendo con amargura. “Han matado a nuestra gente en Gaza. ¿Qué quieren, matarnos a todos? Tienen el poder. Pueden hacer lo que gusten. Es así de dramático. El futuro juzgará la indiferencia de la comunidad internacional”, lamenta.

Fuente: Artículo enviado a @losotrosjudios por la autora. Eldiario.es

Spiderman en Hebrón

Estándar

Imagen 6

Por Joan Cañete Bayle.

A los siete años, a un niño le puede gustar hablar de Spider-Man. O de Batman. O de Iron Man. O de los Vengadores, los de dibujos animados. A los siete años un niño se esfuerza en mejorar su caligrafía en el colegio, lee textos más complejos, se expresa mejor, pero sobre para él la escuela un lugar donde jugar con otros niños. A los siete años a un niño le suele chiflar un balón, sigue imaginándose al volante de Rayo McQueen y Dusty, sin ser ‘Cars’, no está tan mal. A los siete años la vida de un niño la forman papá, mamá, los hermanos, las hermanas, los primos, las primas, las tías, los tíos, las abuelas, los abuelos, lapiceros, folios, rotuladores, celo, tijeras con la punta redondeada, cartulinas de colores, merienda de nocilla, coches de carreras, muñecos, dibujos animados, superhéroes, futbolistas, Messi, o Cristiano Ronaldo. A los siete años, un vaso de leche por la mañana, un vaso de leche por la noche, y entre medio la escuela. A los siete años la guerra es (o debería ser) una cosa que sale en la tele y los soldados, un juguete.

Siete años tiene el niño palestino que hace unos días fue detenido durante 40 minutos en Hebrón por tres policías de fronteras israelíes por lanzarles piedras antes de ir a la escuela. El vídeo muestra al pequeño siendo arrastrado por los soldados, llorando, pataleando. El niño lleva una cartera de Spider-Man, a los niños palestinos también les gusta Spider-Man. Los policías de fronteras llevan casco, y chaleco, y aunque no se ve en la imagen supongo que irán armados, todos los israelíes, militares o civiles, policías de fronteras o colonos, van armados o tienen un arma cerca.

No es la primera vez que sucede esto en Hebrón, o en otras partes de los territorios ocupados. Me acuerdo, por ejemplo, de Wadi Maswadeh, que tenía cinco años cuando le sucedió lo mismo. El Ejército israelí califica lanzar piedras como un acto de terrorismo. Un menor puede ser condenado hasta a 20 años por ello. En Israel, los niños son los menores de 18 años; en los territorios ocupados, son niños los menores de 16. Se les juzga en tribunales militares y, a partir de los 12 años, tienen responsabilidad penal. Hay estadísticas de todo tipo: según el propio Servicio de Prisiones de Israel hay alrededor de 250 presos palestinos menores en las cárceles israelíes, de los que medio centenar son delincuentes comunes y el resto, “presos de seguridad”. Las ONG palestinas hablan de unos 10.000 niños arrestados desde el 2000. Un informe de Euro-Mid Oberver for Human Righst habla de unos 2.500 niños y jóvenes detenidos entre enero del 2010 y junio del 2014. El informe se acompaña de algunos vídeos muy clarificadores. Encontraréis más cifras googleando un poco. Los efectos psicológicos son devastadores: estrés postraumático, ataques de ansiedad, pesadillas.

Veo el vídeo del último niño, transportado por los tres muchachotes de la Policía de Fronteras, esa cartera de Spiderman igual a la que podemos ver en cualquier escuela occidental, y me acuerdo de Wadi Maswadeh. Y de Iman al Hams. Y de Mohammed al Durrah. Y de Mohammed Abu Khdeir. Y de los más de 500 niños asesinados este verano en Gaza. Y de los dos niños que este estío se libraron por los pelos de ser secuestrados por colonos en Jerusalén Este. Y también de Golda Meir, la primera ministra israelí que dijo eso de “We can forgive the Arabs for killing our children. We cannot forgive them for forcing us to kill their children. We will only have peace with the Arabs when they love their children more than they hate us”, una de esas frases que la hasbara convierte en clichés y que sionistas de todo tipo y condición repiten cual mantras. Y sí, también me acuerdo de los trovadores y escribas de la paz. De ellos no me olvido nunca.

Sí, los palestinos aman a sus hijos, por supuesto, y por eso, porque quieren un futuro mejor para ellos que ser detenidos por lanzar piedras a los soldados de uno de los mejores ejércitos del mundo, muchos de ellos optan por la resistencia contra Israel, en algunos casos armada. Y no, no voy a decir que los israelíes odian a los niños palestinos. Lo que diré es que el mecanismo de la ocupación es inhumano, que humilla al ocupado y embrutece al ocupante, que carece de cualquier rastro de decencia humana, que ver el vídeo de la detención del niño de siete años de la cartera de Spider-Man y no sentir otra cosa que no sea repulsión es una habitación con vistas al abismo. Esos soldados cumplen órdenes, las órdenes decididas por unos políticos, sustentados por un electorado, basadas en una ideología. Eso es la ocupación israelí de los territorios ocupados, una maquinaria inhumana. Que haya sucedido en Hebrón tan sólo le añade simbolismo: si uno quiere saber qué sucede en Israel y los territorios ocupados y no tiene mucho tiempo, con una mañana en Hebrón, visita a la casbah incluida, basta. Es la mejor vacuna anti-equidistancias, es un baño de realidad.

Imagen 5 

Veo el vídeo de la detención del niño de siete años, con su cartera de Spiderman, con su cara desencajada de puro terror, y me acuerdo de Peter Parker, y de su tío Ben, y de eso de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Eso ocurre en los cómics y en las películas, claro. Porque Spiderman no está en Hebrón, eso parece evidente. Como a la justicia, ni se le espera.

@jcbayle

Fuente: http://decimaavenida.wordpress.com/2014/09/09/spider-man-en-hebron-isarel-palestina-ninos/

Boicot a Israel, artistas en Argentina

Estándar

 

No compres productos con código de barras 729, de origen israelí o que financien al Estado de apartheid de Israel.

 

Imagen 3

Mercado palestino, mercado cautivo de Israel

Estándar
almacen hebron

Almacén en Hebrón. Foto: Tali Feld Gleiser.

Por Joan Cañete Bayle.

La cita de un funcionario europeo, desde el anonimato, es buena y, por tanto, ha hecho fortuna en la prensa estos días: “It is outrageous that a country which has just demolished 25,000 houses is demanding that their construction industry benefit from rebuilding them at the expense of the international community. Talk about chutzpah writ large” La lástima es que a UE sólo dice estas cosas desde el anonimato. Su función en la tragedia palestina es merecedora en realidad de figurar en una farsa: el pagano al cual unos desprecian y los otros aún deben agasajar aunque lo hayan dejado ya por imposible, hartos de su inutilidad. El ciclo se ha dado ya tantas veces que daría risa si no fuera tan penoso: la UE paga la construcción, Israel destruye, la UE paga la reconstrucción, Israel vuelve destruir. Cuanto mayor es el problema de conciencia (como ahora en Gaza, esos 50 días de ominoso silencio), más dinero aportan los europeos. Que ahora se enfaden porque resulta que Israel quiere que sean sus empresas quienes reconstruyan Gaza es, como dice el periodista Jonathan Cook en su imprescindible blog, ridículo: esto siempre ha sido así. Se llama, como todo lo que sucede en la zona, ocupación y sus estructuras.

Concretando: sin que haya nada escrito (muy pocas cosas están por escrito en Israel, de entrada no hay Constitución), las medidas de “seguridad” que impone Israel para “asegurarse” de que el cemento y el hierro que entran en la franja van a la reconstrucción y no al “rearme” implican ‘de facto’ que será la industria de la construcción israelí quien reconstruya Gaza (y se enriquezca) con los fondos procedentes de la ayuda internacional. ¿Irónico, por decirlo suave? Sí. Pero nada nuevo, y la UE lo sabe, sus ONG están hartas de explicar a sus consulados, por ejemplo, cómo el material que les llega con destino a Gaza se pudre durante meses en el puerto de Ashdod a la espera de obtener los ‘permisos’ necesarios. Mientras, empresas israelíes introducen en Gaza esos mismos productos. Gaza, durante el bloqueo y antes del bloqueo, es un mercado cautivo de Israel, como también lo es Cisjordania, un mercado formado por millones de personas que no pueden comprar más productos que israelíes dado que, por un lado, no existe una importación digna de ese nombre porque Israel no lo permite (es Tel-Aviv quien controla fronteras y accesos) y, por el otro, la industria palestina es extremadamente débil a causa de su dependencia de Israel para la materia prima y de los controles y bloqueos. Es decir, la ocupación.

Los estantes de las tiendas de Gaza están llenos de productos etiquetados en hebreo y los zafios propagandistas te enseñan esas fotos y te dicen, ‘¿ves, el bloqueo no será tan grave cuando los palestinos puedan comprar leche israelí’ (o peor: ‘sí, sí, mucho Israel es muy malo pero bien que compran sus pañales’ Claro, no quieren saber que una de las estructuras terroristas destruidas en Gaza fue una fábrica de pañales en la zona industrial…). Normalmente, esto funciona con que un intermediario en el territorio ocupado y un intermediario en Israel se ponen de acuerdo, el israelí se encarga de hablar con su Gobierno para lograr los permisos y ambos acaban repartiéndose, de forma proporcional, el pastel. Al israelí se le llama en la prensa, cuando aparece, si es que aparece, “empresario con buenas relaciones con los palestinos”. Al palestino se le llama “hombre fuerte” en la zona: Gaza, Ramala, Jenin, Belén… Desde los acuerdos de Oslo, los hombres fuertes acostumbran a ser dirigentes de Al Fatah, algunos de ellos muy conocidos, algunos de ellos profesionales del proceso de paz, algunos de ellos muy ricos, algunos de ellos aún en el poder o muy cerca, algunos de ellos muy amigos de políticos occidentales, algunos de ellos evacuados en helicóptero por Occidente y protegidos por los servicios secretos de alguna potencia en agradecimiento por los servicios (colaboracionistas) prestados.

En Gaza, el macabro juego del bloqueo es saber cómo, cuándo y hasta donde apretar para que todos los que importan ganen, o no pierdan demasiado, y en ese grupo se incluyen las empresas israelíes. En los hospitales de Gaza, por ejemplo, puede faltar material médico básico, pero en los estantes difícilmente dejará de haber refrescos de cola de una marca u otra. En este sentido, Egipto, desde que se abrió el paso de Rafah, tiene un papel colaborador básico con la economía israelí, ya que por su lado de la frontera pueden entrar productos y combustible, pero lo hacen a cuentagotas y siempre previa negociación con Israel. El ocupante es Israel, no Egipto, y eso El Cairo no quiere cambiarlo. Los túneles de contrabando dan para mucho, pero no para introducir camiones cisterna con combustible.

En un pueblecito cristiano de Cisjordania llamado Taybeh se alza la empresa Taybeh, productora de la única cerveza palestina. Sus propietarios, la familia Khoury, podrían escribir un libro sobre lo que implica intentar producir un producto que compite con otro israelí. Una vez me explicaban, por ejemplo, cómo un proyecto de expansión a través de la exportación fue abortado porque los envases necesarios sólo llegaban a la fábrica en cuentagotas a causa de “motivos de seguridad”. La materia prima procedía de Europa y quedaba atascada en los puertos israelíes. Qué pérfida esta gente de Hamas que exige un puerto, un aeropuerto y libertad de movimiento y de mercancías, al menos, entre Gaza y Cisjordania.

Esta libertad de movimiento no es un problema de seguridad; es un problema político (Israel quiere a Gaza y Cisjordania aisladas entre sí y del mundo) y es un problema económico: la economía israelí, fuertemente subsidiada por Estados Unidos y donaciones privadas, necesita del mercado cautivo de consumo que constituyen millones de palestinos que usan la misma moneda que Israel y a quienes llegan, a través de la ayuda internacional, millones de dólares y de euros al año que de una forma u otra acaban yendo a parar a las arcas de Israel y a los de los intermediarios, palestinos e israelíes, que hacen posible que funcione el engranaje de la ocupación. La fórmula se repite en centenares de ámbitos económicos. De vez en cuando, por ejemplo, se oye que Israel retiene los impuestos de la ANP. Son tasas que generan los palestinos, que recauda Israel y que Tel-Aviv usa según le place. Ocupación, se llama esto.

Así que los funcionarios europeos, en lugar de escandalizarse como damiselas, tal vez deberían empezar a llamar a las cosas por su nombre. No es chutzpah: es la ocupación.

PD: La ONU acaba de publicar un informe desolador sobre la situación económica de Gaza antes de la destrucción de este verano. “The 2014 report on Assistance to the Palestinian People, compiled by the UN Conference on Trade and Development, details how Palestinian economic deterioration, which is largely rooted in the territory’s occupied status, has resulted in weak growth, a precarious fiscal position, forced dependence on the Israeli economy, mass unemployment, wider and deeper poverty, and greater food insecurity”. La negrita es mía: para la ONU, como no podía ser de otra forma, el problema es la ocupación.

@jcbayle

Fuente: http://decimaavenida.wordpress.com/2014/09/04/mercado-cautivo/

Palestina vuelve a su aberrante normalidad

Estándar
Puesto de control de Qalandia entre Ramallah y Jerusalén. Foto: Tali Feld Gleiser.

Puesto de control de Qalandia entre Ramallah y Jerusalén. Foto: Tali Feld Gleiser.

Por Juan Miguel Muñoz.

La normalidad cotidiana, imposible saber por cuánto tiempo, vuelve a reinar en el sur de Israel, y los vecinos de los kibutzim y las comunidades lindantes con Gaza –muchos de ellos hispanohablantes izquierdistas y anarquistas originarios de Argentina o Uruguay— regresan a sus viviendas y a sus mecanizados campos de cultivo. A pocos metros, sin embargo, más de 100.000 personas (el 6% de la población del minúsculo territorio palestino) se han quedado sin hogar. Y sin nada. Se necesitan con urgencia, alertan desde la franja, 5.000 caravanas, porque sus barrios han sido arrasados hasta los cimientos por la aviación y artillería israelíes, mientras los casi dos millones restantes de pobladores subsisten sin apenas luz y agua, rodeados de las ruinas en que se han convertido en ocho años las infraestructuras públicas de Gaza. Docenas de colegios y hospitales han sido bombardeados; la central eléctrica es un amasijo de hierros; cientos de pequeñas fábricas han sido demolidas, y el sistema de distribución de agua, arruinado… Desde 2006, son cuatro las invasiones o bombardeos masivos. Lo normal para los vecinos de la franja. Los cientos de proyectiles sin explotar se desactivan sin aparatos, porque Israel –y ahora el régimen golpista egipcio con más celo que antes— no permite que entren en Gaza ningún artilugio sofisticado, ni las tuberías necesarias para reparar desagües, ni el cemento imprescindible para reconstruir edificios… Diez días después del alto el fuego, nada ha cambiado en los cruces fronterizos de Gaza y los productos siguen sin entrar, según la Agencia de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios. Todo normal.

Aunque, como sucediera en 2012, ya se ha acordado una tregua, los soldados israelíes han disparado, hasta ahora a modo de aviso, contra quien se acerca a sus granjas cerca de la frontera, contra los pescadores que intentan faenar en las seis millas pactadas, a los que se ha confiscado una embarcación. Como en 2009 y 2012, el acuerdo de relajar el bloqueo a Gaza es violado por mucho que los cohetes dejen de caer durante meses. Esta es la normalidad cotidiana, la que tienen que soportar desde hace casi 10 años encerrados en un gheto.

Todo es normal también en la Cisjordania ocupada después de que casi un millar de palestinos fueran detenidos en redadas durante los 50 días de guerra. Las protestas por lo que ocurría en Gaza eran reprimidas sin contemplaciones. Pero ahora ha vuelto la rutina.

Entre el 1 y el 2 de septiembre, excavadoras israelíes han demolido una fábrica de productos lácteos en Hebrón; han derribado casas (si así puede llamarse a las moradas que habitan) de beduinos en Jerusalén oriental; han causado destrozos en viviendas asaltadas en un pueblo al sur de Jenín y detenido a 17 hombres; han cerrado un mercadillo en Nablus; han destruido modestas infraestructuras agrícolas en el sur de Hebrón y un pozo de agua; un grupo de colonos ha arrancado los viñedos en el pueblo de Beit Ommar, también cerca de Hebrón; militares han detenido a siete hombres en un campo de refugiados cercano a Nablus; un hombre yace en estado crítico en un hospital tras recibir dispararon en un control militar en Kalkilia… Todo normal.

Pueblo de Beit Ommar, norte de Hebrón. Foto: Tali Feld Gleiser.

Pueblo de Beit Ommar, norte de Hebrón. Foto: Tali Feld Gleiser.

Como es normal el incesante robo de tierra. Es frecuente que cuando algún palestino perpetra el asesinato de un israelí, los vengadores se ceban con pueblos o ciudades enteros. A menudo en forma de expolio de terrenos. Acaba de suceder en la zona donde residen los presuntos autores del asesinato de tres estudiantes judíos en junio. El Gobierno de Benjamín Netanyahu ha aprobado la confiscación de 400 hectáreas –la mayor en varias décadas– para la colonia de Gvaot, cercana a Belén, un asentamiento en el que a día de hoy vive una quincena de familias. “Lo que hemos hecho es una demostración de sionismo. Construir es nuestra respuesta al asesinato”, ha declarado Naftalí Benett, el ultraderechista que dirige el Ministerio de Economía. Todo normal.

Gvaot se fundó hace 30 años como una base militar, para ser después transferido a una yeshiva (escuela religiosa). Es una práctica habitual. En Cisjordania se han establecido a menudo zonas militares cerradas (por razones de seguridad que raramente son razonadas) o zonas protegidas como reservas naturales que naturalmente acaban con el paso de los años en posesión de colonos. Al proceso se le reviste con toda la parafernalia de la legalidad. Por ejemplo, los afectados por el último expolio disponen ahora de 45 días para presentar alegaciones, un sarcasmo que produce hilaridad. Todo normal.

Porque lo normal debe ser que los sometidos a una brutal ocupación que se prolonga ya medio siglo se conformen sin hacer ruido. Es irrelevante que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, colabore con Israel en materia policial y de seguridad hasta el punto de ser alabado por los máximos jefes militares israelíes. Basta con que tenga una iniciativa política –las armas no son opción para Abbas desde hace más de 25 años— para que a los gobernantes israelíes les salte el resorte. “Es el antisemita más grande de Oriente Medio… responsable del lanzamiento de misiles balísticos diplomáticos”, ha vociferado el ministro de Asuntos Estratégicos, Yuval Steinitz. Su colega de Exteriores, Avigdor Lieberman, ya le calificó antaño de “terrorista diplomático”. Normal.

Como es normal la reacción de los compungidos líderes occidentales. Tras el anuncio de la confiscación de Gvaot, el Departamento de Estado repite la cantinela que se escucha, idéntica, desde hace 25 años: “We are deeply concerned [Estamos profundamente preocupados]… Llamamos al Gobierno israelí a que revoque su decisión”, ha declarado la portavoz de la diplomacia estadounidense, Jen Psaki. Esta vez ha faltado otra coletilla habitual: “It’s not helpful [No ayuda]”. Por supuesto, sería una sorpresa mayúscula que Israel siguiera el consejo de Washington. Y la UE, como es normal, se mostró en su línea: “En este delicado momento, cualquier acción que pueda socavar la estabilidad y la perspectiva de unas negociaciones constructivas después del alto el fuego en Gaza debería ser evitada”. ¿Estarán temblando en el Gobierno israelí ante semejante advertencia? Todo apunta a que el patrón volverá a repetirse. EE UU y la UE impulsarán nuevas negociaciones, que casi con seguridad volverán a estar salpicadas –los precedentes abundan– de nuevos expolios y de “profundas preocupaciones”. Todo normal.

Fuente: http://juanmiguelmunoz.es/?p=71