Repudio a la Shell y al gobierno brasileño

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Los Otros Judíos repudia la apropiación de parte de la riqueza petrolífera brasileña por parte de la Shell, multinacional que participó activamente en el genocidio de la Segunda Guerra Mundial.

 

Obra de arte palestina

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mohamad sabaneh

 

aceitunas

De Mohammad Sabaaneh.

El sionismo tiene sus raíces en el imperialismo, no en la historia judía

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contraPor Alberto Rabilotta.

Este texto es el resultado de una entrevista, precedida de conversaciones en Montreal y Francia, con Yakov Rabkin, profesor de historia de la Universidad de Montreal y autor del libro “Contra el Estado de Israel. Historia de la oposición judía al sionismo”, Editorial Planeta, Buenos Aires, 2008.

Periodista: Cuando vemos el problema del Oriente Medio la tendencia es a analizarlo como un problema específico entre Israel y los palestinos, o a enmarcarlo como un asunto regional, cuando en realidad estamos viendo que “la cola mueve al perro”, o sea que la política de Israel hacia los palestinos está determinando políticas de alcance global del imperialismo y las antiguas potencias coloniales…

Rabkin: Me parece que la situación de Israel hay que verla en términos del contexto mundial y explicar por qué Israel goza de un apoyo tan incondicional de todas las elites internacionales, lo que se manifestó muy bien en el voto unánime (que marcó la entrada de Israel) en la OCDE, unos meses después del ataque a Gaza. Ningún país, ninguno de los representantes de los 30 países que votaron, ni México ni Turquía o Japón, votó en contra ni se abstuvo, lo que quiere decir que Israel representa algo muy importante para el mundo occidental, para las elites del mundo occidental.

Y también hay que ver qué está sucediendo en el interior de la sociedad israelí, porque lo que alcanzó a hacer Benjamin Netanyahu cuando era ministro de Finanzas es convertir lo que era una economía israelí más o menos igualitaria en una economía neoliberal con disparidades económicas tal vez más agudas que las de cualquier otro país de la OCDE, sin que hayan habido huelgas importantes o mucha resistencia. Y la receta no es nueva ni la inventó Netanyahu.

En la sociedad israelí siempre existió el pavor del enemigo exterior, o más bien del “enemigo étnico”, porque muchos palestinos son también ciudadanos israelíes. Es por eso que el gobierno israelí siempre aduce que la más difícil situación económica se explica por las necesidades de seguridad, y es así como en muchos aspectos Israel ha funcionado durante sus 63 años de existencia. Y esto provoca admiración en las elites occidentales.

Asimismo debemos considerar el enorme peso específico de los militares en la sociedad israelí, muy superior al que los militares tienen en cualquier otro país de la OCDE. Y esto simboliza más abiertamente el lazo entre el complejo militar-industrial y los gobernantes. Este lazo también existe en Estados Unidos, pero es menos visible. Por ejemplo, el primer ministro Netanyahu no viene de la institución militar, pero está rodeado de ministros que pertenecieron al Ejército, que fueron generales o coroneles.

Periodista: Hay una fuerte proporción de militares en la estructura de poder de Israel…

Rabkin: Muy alta, en efecto. Sobre todo porque el ejército israelí jubila obligatoriamente a sus oficiales a la edad de 45 años, lo que proporciona un potencial enorme de militares de carrera de 45 años que no tienen problemas económicos porque disponen de una muy generosa pensión del Ejército y pueden ocuparse de otras cosas. Esto crea una capa social muy importante que se vincula con las empresas industriales, que en gran parte también son de seguridad y del complejo militar, y luego esos oficiales retirados entran en el Parlamento…

Periodista: Lo que estás diciendo es que el Ejército es una escuela de formación de cuadros para el sistema israelí.

Rabkin: Exactamente. O como se decía en la ex Unión Soviética, el sindicato es la escuela del comunismo. Hay que incorporar estos elementos en el análisis porque son importantes. Israel, y esto es obvio desde hace tiempo, juega un papel geoestratégico importante como cabeza de puente de los intereses occidentales, junto al Egipto de Mubarak, Jordania, Arabia Saudí, con Marruecos en el Oeste, pero hay que destacar que Israel es el más fidedigno aliado de Occidente…

Periodista: Y en todos sentidos el más europeo…

Rabkin: Exacto, es el único aliado europeo. Pero tampoco debemos olvidar que en Occidente hay simpatía hacia sociedades fundadas sobre el modelo del colonialismo europeo, como son los ejemplos de Estados Unidos, Canadá y Australia. Para las elites occidentales Israel representa la continuación de la tradición de las políticas de usurpación de tierras y de la exterminación de las poblaciones indígenas, porque de cierta manera todos los conquistadores y colonizadores se han comportado como el pueblo elegido. Es por eso que dicen que Israel tiene el derecho específico al concepto de pueblo elegido.

Yo sostengo que la formación de Israel no tiene sus orígenes en el judaísmo ni en la tradición judía, y menos aún en la experiencia de vida de los judíos. Sus orígenes están en el colonialismo británico del siglo 19, en el protestantismo con su lectura literal de la promesa de tierras en la Biblia. No debemos olvidar que la “tierra prometida” de Israel no era única. La idea de que hay “tierras prometidas” para los blancos no es nada nuevo: Tasmania figuró como la tierra prometida para los blancos, Estados Unidos fue la tierra prometida para los blancos, para citar dos ejemplos.

De nuevo subrayo que quienes crearon el sionismo y la ideología que fundó el Estado de Israel estaban en revolución abierta y explicita contra el judaísmo. La justificación que mantenía Ben-Gurión (1) cuando decía que “la Biblia es nuestro mandato para esta tierra”, estaba destinada a un auditorio de religión y cultura protestante. Pero la Biblia también sirvió de justificación para ocupar tierras y desalojar la población local en África del Sur, en Tasmania y en otros lugares. Y por supuesto lo mismo sucedió en América latina.

Periodista: Nos encontramos en medio de una coyuntura de grandes crisis y transformaciones del capitalismo, de grandes reacomodamientos después del desmoronamiento de la Unión Soviética, con la emergencia de nuevas potencias regionales que están alcanzando influencia global, como China, pero también con la emergencia de ambiciones coloniales de países europeos, como demuestra la guerra para efectuar un cambio de régimen en Libia. Parecería que entramos en una nueva etapa de rapiña por territorios, mercados y recursos naturales. Y en este contexto me pregunto en qué medida Israel, con sus políticas hacia los palestinos y su desprecio de las leyes internacionales –que se manifiesta en el uso masivo de su poderío militar y las ejecuciones de oponentes- no constituye desde hace tiempo el laboratorio de esta nueva era de rebatiña de tierras, mercados y recursos naturales que está manifestándose en varias regiones del mundo. Israel contraviene las leyes internacionales y los derechos humanos universales con total impunidad y al desnudo, sin tapujos, y suscita la admiración de las elites occidentales.

Rabkin: Hay que resaltar que es muy paradójico, porque Israel fue el último en llegar a la cola del colonialismo, y además este colonialismo israelí se presentó como formando parte de una lucha de liberación nacional, aprovechándose de los 14 principios del presidente Woodrow Wilson (2), pero al mismo tiempo Israel sirve de vanguardia de la nueva etapa, que confronta los países blancos, de origen europeo, a los demás países.

Israel ha influenciado la política estadounidense, pero no en el sentido de la influencia del cabildeo sionista sobre el Congreso de Washington, y tampoco en el sentido del “complot judío” y todo lo demás. La influencia que Israel ejerce sobre Estados Unidos se debe a que proporcionó el ejemplo de cómo se pueden manejar la política exterior y militar, y desde los sucesos del 11 de septiembre del 2001 Washington está haciendo exactamente lo que Israel venía haciendo desde hace tiempo y bajo la crítica anodina de Estados Unidos.

Por ejemplo, tenemos la práctica que los israelíes califican de “targeted assasinations” (opositores marcados para ser asesinados), que no era una práctica reconocida en Estados Unidos, porque nunca reconocieron si habían asesinado o intentado asesinar a un opositor. Ahora han incorporado abiertamente esa práctica, como muestra el ejemplo reciente de Osama bin Laden, un caso típico porque el individuo estaba en la cama, desarmado y pudo ser detenido sin ningún problema, pero lo mataron a la manera israelí, como un “targeted assasination” israelí.

Y fue así porque a Washington nunca le interesó juzgar a Bin Laden, sino matarlo. Esta impunidad con la cual Estados Unidos está actuando al atacar objetivos en países soberanos me parece resultado del ejemplo israelí, y es interesante ver que cuando el gobierno estadounidense expresó algunas críticas hacia el gobierno egipcio de Mubarak, al principio de la movilización popular que finalmente logró derrocarlo, en Israel se oyeron voces influyentes que criticaban a Obama porque estaba “traicionando los valores occidentales”. ¡Miremos quiénes estaban hablando! ¡Y también lo dijo el rey de Arabia Saudí, otro “pilar” de los valores occidentales!

Estados Unidos se convierte en discípulo de Israel en lo tocante a las relaciones con los países árabes, y sabemos que Israel ha servido de modelo para formar a marines estadounidenses en la base militar de Okinawa (Japón), que Israel exporta la competencia de seguridad al mundo entero, y de veras son muy buenos en lo que deviene cada vez más importante para las sociedades occidentales: control de la población, control de grupos disidentes o enemigos.

El hincapié sobre la violencia ha sido la práctica más corriente de toda la historia del movimiento sionista desde antes de la existencia del Estado de Israel. Desde que los sionistas llegaron a Palestina crearon los hechos con métodos violentos. Después de la Segunda Guerra Mundial los países occidentales, por varias razones y entre ellas la descolonización y la Guerra Fría, por momentos abandonaron esa práctica. Pero Israel nunca la abandonó y de cierta manera preservó el “impulso” occidental de ocupar, destruir e imponerse.

Si durante una época los occidentales se sintieron incómodos en hacerlo abiertamente, sobre todo porque en un contexto de Guerra Fría debían hacer como que jugaban el papel de “descolonización” y sus etcéteras para no “perder” África o América latina frente a los soviéticos, ahora ya no tienen necesidad alguna de seguir restringiendo el uso de la fuerza y la violencia.

Periodista: La existencia misma de un “campo socialista” frenaba ciertos tipos de acciones o de comportamientos en las relaciones internacionales…

Rabkin: Cierto. Pero en alguna medida se preservó en un lugar muy pequeño, como Israel, el “virus” occidental del uso de la fuerza para someter o colonizar a otros pueblos, y ahora ese virus está propagándose. No es de origen israelí ni de origen judío, es de origen europeo y fue muy bien preservado en Israel, que fungió como hospedante de valores occidentales que son tan agradables al rey de Arabia Saudí, quien los está aplicando con la represión en Bahrein.

Periodista: El sistema capitalista enfrenta ahora problemas internos de funcionamiento que son casi insolubles en el contexto del desarrollo alcanzado en esta etapa de avances tecnológicos de globalización de las economías y de dictadura del capital financiero. Los graves problemas del desempleo, la exclusión social para la mayoría de los jóvenes y la baja de los niveles de vida de los trabajadores, jubilados y las clases medias no pueden ser resueltos en el sistema actual, sin hablar de los problemas del cambio climático y la destrucción del medio ambiente, entre otros problemas más que amenazan el futuro de la humanidad, y en este contexto que apunta a movilizaciones e insurgencias populares, como estamos viendo en España y vimos en Egipto, Túnez y otros países del Oriente Medio, da la impresión de que los países occidentales recurrirán cada vez más a formas de opresión, al autoritarismo o el totalitarismo, y en ese sentido las prácticas internas y externas de Israel parecen ser un “ejemplo útil” para esos países.

Rabkin: Son muy útiles y en realidad Israel recurrió a la violencia desde su origen, mientras que en países como Canadá se perdió esa determinación de usar la violencia contra su propio pueblo. Pero esa determinación está renaciendo, como vimos durante la reunión del G20 en Toronto (2010), se usó la violencia más allá de los límites que conocíamos en países tan pacíficos como Canadá.

Podemos ver la vinculación en la cooperación que en materia de seguridad tiene Canadá con Israel, una vinculación que es bien visible aun con un África del Sur pos-Apartheid, como fue el caso durante la Copa Mundial de Fútbol. Las compañías israelíes de seguridad ganaron la licitación para la seguridad de ese evento en un país en el cual las disparidades económicas han aumentado después de la caída del Apartheid, lo que de por sí explica que en África del Sur hayan multiplicado por cuatro el número de policías. Hay que controlar esta población afectada por el crecimiento de las disparidades económicas, y el problema es el mismo aunque el gobierno sea blanco, negro o amarillo.

Y seguramente veremos lo mismo en otros países, e Israel está en una muy buena posición para vender competencias y equipos, para enviar instructores en materia de represión y control de la población, porque este es el producto número uno de exportación de Israel.

Y nuevamente, Israel ha funcionado como un laboratorio donde se puso en el refrigerador lo que durante décadas no se podía mostrar, y que ahora se saca del refrigerador para usarlo. Israel ha servido no solamente de laboratorio sino de depósito de algo que tenía que ser escondido, que olía mal. Y ahora está exportando algo maloliente que es de origen europeo pero que durante algunas décadas los occidentales por diversas razones no pudieron o se atrevieron a utilizar.

Periodista: En efecto hasta los 60 la brutalidad de los países colonialistas contra las poblaciones civiles en África, Asia y otras partes del mundo eran noticia cotidiana en los diarios, como yo mismo recuerdo. Luego vino la ola de descolonización que junto a la existencia de la Unión Soviética permitió contener parte de esa brutalidad, pero ahora con la desaparición de la Unión Soviética y China en la vía capitalista y participando de alguna manera en la carrera por apropiarse de los recursos globales, es evidente que esas prácticas han vuelto a formar parte del arsenal de Estados Unidos y sus aliados europeos, y quizás hay que ver el caso de Israel en ese contexto…

Rabkin: Hay una evolución en esa dirección. Pero también tocaste aspectos internos que conciernen a esas sociedades occidentales. Debido a la lucha por la descolonización el racismo olía mal y no podía ser mostrado ni aceptado públicamente, pero ahora resulta que ya no huele tan mal. Estamos regresando a una realidad y a un discurso étnico-racista, exclusivista, religioso, islamofóbico, y las formas que asume depende de la sociedad, pero lo que es indudable es que la derecha étnica y racista va ganando más popularidad, como se ve claramente en Europa, en Estados Unidos y en Canadá.

El hecho de que un pastor protestante en Estados Unidos quería quemar el Corán demuestra la insatisfacción económica de las capas sociales inferiores está siendo canalizada hacia el enemigo étnico-religioso, que es siempre imaginario, como sucedió en el caso extremo de los nazis que decían que los judíos estaban controlando el mundo y que por eso había que exterminarlos.

Este fue un caso extremo, pero lo que no es un caso extremo y lo que el fundador de Israel Theodor Herzl sabía muy bien, es que hay que erigir una muralla para proteger los intereses occidentales, y lo dijo abiertamente. Y también hay que recordar que Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel que anteriormente fue un activista del movimiento sionista, en gran parte influenció a Arthur Balfour cuando éste era Secretario de Relaciones Exteriores (1917) de Gran Bretaña.

Para convencer a Balfour de que el sionismo era algo bueno para el imperialismo británico, Weizmann usó entre otros el siguiente argumento: el sionismo atraerá a muchos judíos, porque si no los atraemos serán muy activos en el movimiento socialista y comunista, lo que era verdad. Esto se refleja en la carta de Balfour a Walter Rosthchild, porque a veces se nos olvida que la Declaración de Balfour fue en realidad una carta a Rosthchild.

Desde sus orígenes el sionismo sirvió a los intereses del imperialismo y hay hechos concretos para probarlo. Había intereses de clase muy concretos y eso concuerda con el esquema general de que siempre el nacionalismo étnico ha permitido a las clases dirigentes controlar la población y canalizar el descontento en una dirección que no perjudique los intereses de las clases dirigentes, No es nada nuevo, pero funciona muy bien.

Israel siempre ha funcionado de esta manera y nunca pasó a la época de valores liberales de igualdad de derechos para todos. Hasta casi mediados de los años 60 los palestinos que habitaban en el Estado de Israel estaban bajo un régimen militar, con un toque de queda que no les permitía circular después de las 18:00 y siendo general Ariel Sharon autorizó matar a palestinos que por razones diversas no podían regresar a sus casas antes de las seis de la tarde. Israel funcionó así con plena admiración de la izquierda socialdemócrata europea.

Es muy fácil echarle la culpa exclusivamente a los partidos de derecha. El papel de la izquierda socialdemócrata en el desenvolvimiento de la política de Israel hasta llegar a su estado actual es muy importante. Hasta hoy el Partido Laborista de Israel es miembro de la Internacional Socialista. Y me parece que hay una responsabilidad de la izquierda europea, que ya casi no existe pero que existía en los años 50 y 60 y que defendía y admiraba a Israel mientras ignoraba completamente la expulsión de los palestinos árabes en 1948, el toque de queda hasta los años 60 y otras cosas más. Esa izquierda se despertó en 1967.

Pero en la guerra de 1967, y aun con la ocupación de los territorios que provocó tanta emoción, Israel se comportó de manera mucho más moderada que en 1948, cuando hizo expulsiones masivas de palestinos, mató a palestinos y destruyó sus casas. En el caso de la guerra de 1967 tomó bastante tiempo para que se aplicara el derecho para los israelíes europeos de colonizar las tierras que quisieran en los territorios ocupados.

El Estado israelí muestra el camino de cómo se puede encontrar o crear el enemigo interno y externo para poder neutralizar -en nombre de la seguridad y lucha contra el terror – cualquier oposición a las políticas internas o externos de los gobernantes.

Periodista: Se ha borrado bastante de la memoria histórica que el racismo de los nazis existía simultáneamente, a veces en proporciones importantes, en la mayoría de las sociedades occidentales, en Europa y América del Norte…

Rabkin: Se habla mucho del papel de Estados Unidos en la lucha contra los nazis y por la libertad, pero durante la segunda Guerra Mundial y hasta más tarde las unidades militares estadounidenses estaban segregadas, los blancos por un lado, los negros y amerindios en el otro, para hablar claramente, y la segregación en la sociedad estadounidense coexistía con una política exterior favorable a la descolonización. Y también debemos recordar que el antisemitismo, el antigitanismo, el antiislamismo, todo eso es parte de la tradición de intolerancia y arrogancia europea, que se manifestó desde el conquistador Hernán Cortez hasta los peregrinos británicos que a partir del siglo 16 se instalaron en Estados Unidos, Australia y otras regiones. Por todos lados fue lo mismo.

El hecho de que en los años 60 y 70 hubo una “pausa” en esta continuidad de intolerancia y arrogancia eurocentrista se debe en parte a que la Guerra Fría abrió una ventana que está cerrándose. El multiculturalismo que se practicó durante esas dos o tres décadas ha sido declarado por los gobernantes del Reino Unido, Alemania, Suecia, Holanda, Francia y otros países como un fracaso y una política que se debe abandonar. Todos estos países van en la misma dirección porque hay estas disparidades económicas internas, hay más desempleo y exclusión, y hay que encontrar rápidamente el chivo expiatorio.

Periodista: Hablando de chivo expiatorio. Para quien lee algo de lo que publica la prensa israelí, y yo no leo las publicaciones de los colonos y extremistas (3), lo increíble es ver que se habla sin tapujos en términos racistas, que se reivindica el eugenismo. Para quien hemos leído un poco la historia de los siglos 19 y 20 es casi inimaginable ver que ideas fascistas, racistas, están circulando en grupos influyentes de la sociedad israelí. ¿Cómo interpretar esto?

Rabkin: En gran parte el multiculturalismo y los valores liberales que se implantaron después de la segunda Guerra Mundial vienen de una interpretación del genocidio nazi, y esta interpretación sugiere que para evitar este tipo de tragedias hay que respetar los derechos humanos independientemente de la raza, religión, etcétera. De ahí la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948.

Y estas reglas fueron bastante bien respetadas. Pero no es la única interpretación del genocidio nazi. También se puede interpretar el genocidio nazi de otra manera, de que desgraciadamente en ese entonces los judíos éramos muy débiles y que por eso nos mataban. Y en consecuencia debemos ser más fuertes para que esto no vuelva a suceder. Conceptualmente no hay contradicción, se trata simplemente de efectuar un cambio de papeles, de cambiar la correlación de fuerzas.

Esto lo escribí en un diario alemán para el día del 60 aniversario de Israel, diciendo que Alemania aprendió la lección y fundó una sociedad liberal, democrática, progresista, mientras que Israel aprendió oficialmente la segunda lección, de que tenemos que ser fuertes para defendernos, sin fiarnos en los principios liberales, democráticos y pluralistas.

Una visión muy cínica, que es entendible. Y por eso no me sorprende que en los círculos de la derecha israelí se maneje hoy el eugenismo. Siempre se manejó el eugenismo. Hay que entender que en política interior de Israel la integración de los judíos árabes o árabes judíos de países musulmanes, los sefardíes, se hacía con muchísima dificultad porque no eran europeos. La discriminación contra los no europeos dentro de la sociedad judía de Israel ha sido enorme. Hay toda una literatura sobre eso y no es nada nuevo.

También, por ejemplo, desde que se comenzó a construir el país se habló de “material humano”, del “buen material humano”, del “menos bueno material humano”. Hay que entender que en los años 30 el eugenismo sobrevivió en la sociedad sionista que existía en Palestina. Hay libros que podemos citar, y que cito en la versión más reciente de mi libro, hay artículos de Raphael Falk, quien escribe sobre el eugenismo en la historia sionista. Esto no es algo nuevo y por eso no me sorprende que ahora se hable así en círculos israelíes.

Nuevamente, lo que fue prohibido, mal visto y olía mal en el mundo occidental, se conservó bastante bien en la sociedad israelí.

Periodista: Lo que muestra una contradicción absoluta e irreconciliable del sionismo con la esencia misma del judaísmo…

Rabkin: Los sionistas siempre han dicho que el sionismo es una revolución contra la tradición judía, contra el pasado judío, y una revolución es evidentemente ruptura, es negación. Vladimir Lenin nunca pretendió que su legitimidad reposaba en el hecho de que era nieto de los Romanov. Su legitimidad era la revolución. Para mí es muy cómico ver que Netanyahu, quien es una persona perfectamente laica, que transgrede uno de los 10 mandamientos, basa su argumentación para la ocupación y expansión territorial de Israel en el derecho divino. Como también fue el caso de Ben Gurión, quien era ateo.

Me sorprende que el apoyo que Occidente da a Israel, sobre todo en Estados Unidos, provenga en gran parte de los sionistas cristianos, que en Estados Unidos son 50 millones de personas, casi cuatro veces más que la totalidad de judíos en el mundo, unas 13 millones de personas.

Hay una continuidad entre el protestantismo de los siglos 18 y 19 y el sionismo de hoy día. Mientras que hay una ruptura entre el judaísmo del siglo 19 y el sionismo. Me parece una evidencia que tratándose de un régimen revolucionario, en el caso del sionismo, no existe continuidad con el pasado.

Periodista: El sionismo abandonó los principios morales del judaísmo, que impregnan los del cristianismo e islamismo, pero estos principios fueron desde el siglo 19 y siguen siendo actualmente parte del sustento moral de las ideas socialistas, lo que a mi parecer explica las simpatías y la participación activa numerosos judíos en los movimientos obreros y revolucionarios desde el siglo 19 en adelante. Dicho de otra manera, era posible transferir a nivel de la realización social los principios morales provenientes de la religión judía…

Rabkin: Cierto, hubo sionistas que eran atraídos por ese tipo de sionismo, como Albert Einstein y Martín Buber, y en su mayoría eran judíos alemanes, que en Israel son considerados como muy inocentes. Es interesante destacar que ningún judío alemán, con todo el enorme papel que han jugado en la construcción de la industria israelí, el sistema judicial y la cultura israelí, ningún judío de origen alemán jugó un papel importante en la política israelí, que ha sido un terreno exclusivo para judíos ruso-polacos, o sea para los judíos del antiguo imperio ruso, que incluía Polonia y los Estados Bálticos.

Quienes verdaderamente crearon la sociedad israelí, los Ben Gurión, Weizmann, tenían una visión revolucionaria en el sentido de que había que imitar a quienes perseguían a los judíos. Vladimir Jabotinsky (4) por ejemplo, admiraba a Benito Mussolini, y hay que entender que en los años 30 del siglo pasado hubo instancias de colaboración entre el régimen nazi y las organizaciones sionistas para organizar granjas de formación para el movimiento sionista en Alemania, y que fue Adolf Eichmann (5) quien estaba a cargo de formar los sionistas que partirían a Palestina.

Esto demuestra que hay cierta compatibilidad conceptual y que ambos eran guiados por valores liberales prácticos, estos son los puntos comunes. Otra vez, no hay que exagerar, no hay que comparar o pensar que Israel se comporta como la Alemania nazi, lo cual sería absolutamente falso, pero hay que entender que hay compatibilidades conceptuales entre las lecciones que los sionistas que fundaron Israel sacaron de la segunda Guerra Mundial, y lo que se practicó durante un tiempo en Europa, un tiempo que está terminando…

Notas

1.- David Ben Gurión, el primero en ejercer –a partir de mayo de 1948- la función Presidente del Consejo de Estado Provisional y de primer ministro de Israel.

2.- Woodrow Wilson, presidente de Estados Unidos de 1913 a 1921 y autor de los “14 principios” que fueron la base del Tratado de Versalles de 1919 que puso fin a la primera Guerra Mundial, entre ellos el principio de la autodeterminación de los pueblos.

3.- Para ejemplo ver los siguientes portales: http://www.israelnationalnews.com/ ; http://www.israel7.com/ ; http://www.youtube.com/watch?v=2U92n1DRR7g

4.- Vladimir Jabotinsky, nacido en Ucrania y fundador del grupo sionista Irgún, que utilizó métodos terroristas contra los ocupantes británicos y la población palestina.

5.- Adolf Eichmann, oficial nazi directamente implicado directamente en los planes de exterminación de los judíos.

La Vèrdiere, Francia.

Fuente: Alainet.org

¿Cómo olvidaron tan pronto?

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palestinaHalt

Recorro el camino que recorrieron cuatro millones de espectros.
Bajo mis botas, en la mustia, helada tarde de otoño
cruje dolorosamente la grava.

Es Auschwitz, la fábrica de horror
que la locura humana erigió
a la gloria de la muerte.

Es Auschwitz, estigma en el rostro sufrido
de nuestra época.
Y ante los edificios desiertos,
ante las cercas electrificadas,
ante los galpones que guardan toneladas de
cabellera humana
ante la herrumbrosa puerta del horno donde
fueron incinerados
padres de otros hijos,
amigos de amigos desconocidos,
esposas, hermanos,
niños que, en el último instante,
envejecieron millones de años,
pienso en ustedes, judíos de Jerusalén y Jericó,
pienso en ustedes, hombres de la tierra de Sión,
que estupefactos, desnudos, ateridos
cantaron la hatikvah en las cámaras de gas;
pienso en ustedes y en vuestro largo y doloroso
camino desde las colinas de Judea
hasta los campos de concentración del III Reich.
Pienso en ustedes
y no acierto a comprender
cómo olvidaron tan pronto
el vaho del infierno.

 

Luis Rogelio Nogueras (Biografía: http://www.cubaliteraria.cu/autor/luis_rogelio_nogueras/bio.htm)

Lectura de Silvio Rodríguez en su recital en la República Dominicana.

10 años sin Edward Said

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La solidaridad con Palestina (2 de julio de 2003)

Por Edward W. Said.

A principios de mayo estuve unos días en Seattle para dar unas conferencias. Durante mi estancia, cené una noche con los padres y la hermana de Rachel Corrie, que todavía no habían superado la conmoción del asesinato de su hija el 16 de marzo, en Gaza, por parte de un bulldozer israelí. El señor Corrie me dijo que él había manejado bulldozers, pero que el que mató de forma deliberada a su hija -por intentar proteger valientemente de la destrucción un hogar palestino en Rafah- era un monstruo de 60 toneladas diseñado especialmente por Caterpillar para demoler casas, una máquina mucho más grande que cualquiera de las que él había visto o manejado. En mi breve visita a los Corrie me impresionaron dos cosas. Una, el relato de su regreso a Estados Unidos con el cuerpo de su hija. Se apresuraron a llamar a sus dos senadoras, Patty Murray y Mary Cantwell, ambas demócratas, les contaron su historia y recibieron las expresiones de horror e indignación que eran de esperar, así como promesas de que habría una investigación. Cuando las dos senadoras volvieron a Washington, los Corrie no volvieron a saber nada de ellas, y la investigación prometida no se hizo realidad. Como era previsible, el lobby israelí les había explicado la realidad, y decidieron desentenderse. Una ciudadana estadounidense asesinada deliberadamente por los soldados de un Estado cliente de Estados Unidos no mereció ningún comentario oficial, ni siquiera la investigación de rigor que le habían prometido a su familia.

Pero el segundo y principal aspecto que me llamó la atención de la historia de Rachel Corrie fue la acción de la joven en sí, heroica y digna. Nacida y educada en Olympia, una pequeña ciudad a 90 kilómetros al sur de Seattle, Rachel se incorporó al Movimiento Internacional de Solidaridad y fue a Gaza para apoyar a unos seres humanos que sufrían y con los que no había tenido ningún contacto hasta entonces. Las cartas que escribió a su familia son unos documentos extraordinarios que muestran su humanidad cotidiana y constituyen una lectura difícil y conmovedora, sobre todo cuando describe la amabilidad y el interés demostrados por todos los palestinos con los que habla, que la reciben claramente como a una más de los suyos porque vive igual que ellos, comparte sus vidas, sus preocupaciones y los horrores de la ocupación israelí, con sus terribles repercusiones incluso para los niños más pequeños. Comprende el destino de los refugiados y lo que considera el intento insidioso del Gobierno israelí de llevar a cabo una especie de genocidio al hacer la supervivencia prácticamente imposible para este grupo concreto de personas. Su solidaridad es tan emocionante que inspira a un reservista israelí llamado Danny, que se ha negado a servir en el Ejército, a escribirle para decir: «Está haciendo algo bueno. Le doy las gracias por ello».

Lo que se desprende de todas las cartas que escribió a su familia, y que posteriormente publicó The Guardian, es la asombrosa resistencia del pueblo palestino, seres humanos corrientes que se encuentran en una situación horrible, llena de sufrimientos y desesperación, pero que, aun así, siguen sobreviviendo. Hemos oído hablar tanto, en los últimos tiempos, de la Hoja de Ruta y las perspectivas de paz, que nos hemos olvidado del hecho fundamental, que es que los palestinos se han negado a capitular o rendirse, ni siquiera ante el castigo colectivo que les impone el poder conjunto de Estados Unidos e Israel. Ésa es la razón de que exista una Hoja de Ruta y de todos los llamados planes de paz anteriores; no que Estados Unidos, Israel y la comunidad internacional se hayan convencido, por motivos humanitarios, de que es preciso acabar con las muertes y la violencia. Si no somos conscientes de la fuerza que tiene la resistencia palestina (y no me refiero, en absoluto, a los atentados suicidas, que causan mucho más daño que beneficio), a pesar de sus fallos y sus errores, no entenderemos nada. Los palestinos siempre han constituido un problema para el proyecto sionista, y las supuestas soluciones que se han ofrecido, en vez de resolver el problema, le quitan importancia. La política oficial israelí, independientemente de que Ariel Sharon utilice la palabra «ocupación» o no, de que desmantele una o dos torres herrumbrosas o no, ha consistido siempre en no aceptar la realidad del pueblo palestino en pie de igualdad ni admitir que Israel ha violado constantemente sus derechos de forma escandalosa. Aunque, a lo largo de los años, ha habido valerosos israelíes que han intentado hacer frente a esa historia oculta, la mayoría de ellos y, según parece, la mayoría de los judíos estadounidenses, han hecho todos los esfuerzos posibles para negar, evitar o rechazar la realidad palestina. Por eso no se ha alcanzado la paz.

Además, la Hoja de Ruta no habla de justicia ni del castigo histórico impuesto al pueblo palestino desde hace demasiadas décadas. Sin embargo, lo que la labor de Rachel Corrie en Gaza reconocía era, precisamente, la gravedad y la densidad de la historia viva del pueblo palestino como comunidad nacional, no sólo como un grupo de refugiados que sufren privaciones. Con eso era con lo que mostraba su solidaridad. Y debemos recordar que ese tipo de solidaridad ya no la ofrecen sólo unas cuantas almas intrépidas repartidas aquí y allá, sino que se reconoce en todo el mundo. En los últimos seis meses he dado conferencias en cuatro continentes, ante miles de personas. Lo que les une a todas esas personas es Palestina, la lucha del pueblo palestino, que se ha convertido ya en sinónimo de emancipación y tolerancia, a pesar de todas las injurias cometidas contra ellos por sus enemigos.

Siempre que se informa de la realidad, se produce un reconocimiento inmediato, la expresión de la máxima solidaridad con la justicia de la causa palestina y la valiente lucha del pueblo palestino. Es extraordinario que, este año, Palestina fuera un tema central tanto en los encuentros antiglobalización de Porto Alegre como durante las conferencias de Davos y Ammán, es decir, en ambos extremos del espectro político mundial. Dado que los medios de comunicación estadounidenses administran a los ciudadanos una dieta espantosamente tendenciosa de ignorancia y distorsiones -en la que nunca se habla de la ocupación con las escabrosas descripciones que se utilizan para los atentados suicidas, el muro del apartheid que está construyendo Israel, de 8 metros de altura, 1,50 metros de espesor y 350 kilómetros de longitud, no aparece jamás en CNN y las grandes cadenas (ni se menciona, ni siquiera de pasada, en la prosa anodina de la Hoja de Ruta), ni se muestra el tormento diario que representan los crímenes de guerra, las destrucciones y humillaciones gratuitas, las mutilaciones, los derribos de casas, la destrucción del campo y las muertes que sufre la población civil palestina-, no es de extrañar que los estadounidenses, en general, tengan pésima opinión de los árabes y los palestinos. Al fin y al cabo, hay que recordar que los principales medios de comunicación, desde la izquierda progresista hasta la derechaalternativa, tienen una actitud unánimemente antiárabe, antimusulmana y antipalestina. No hay más que ver la pusilanimidad de la que hicieron gala durante los preparativos de una guerra ilegal e injusta contra Irak, la poca cobertura que recibieron los grandes perjuicios provocados en la sociedad iraquí por las sanciones y las noticias, relativamente escasas, sobre la inmensa corriente mundial de opinión contra la guerra. Prácticamente ningún periodista, salvo Helen Thomas, ha llamado la atención al Gobierno por las escandalosas mentiras y «verdades» fabricadas que se vertieron sobre Irak justo antes de la guerra, las afirmaciones de que constituía una amenaza militar inminente; igual que, ahora, los grandes medios eximen de responsabilidad a esos mismos propagandistas del Gobierno, cuyos «datos» cínicamente inventados y manipulados sobre las armas de destrucción masiva son ya una cosa olvidada o que se considera irrelevante, cuando se habla de la horrible situación, literalmente inexcusable, que ha creado con gran irresponsabilidad Estados Unidos para el pueblo de Irak. Por mucho que se acuse a Sadam Husein de ser un tirano cruel, cosa que era, es cierto que había proporcionado al pueblo de Irak la mejor infraestructura de servicios como agua, electricidad, sanidad y educación de todos los países árabes. No queda nada en pie.

No es extraño, pues -dado el extraordinario miedo a ser acusados de antisemitas por criticar a Israel en virtud de sus crímenes de guerra cotidianos contra civiles palestinos inocentes y desarmados, o de antiamericanos por criticar al Gobierno estadounidense por su guerra ilegal y la pésima gestión de su ocupación militar-, que la perniciosa campaña de los medios y el Gobierno contra la sociedad, la cultura, la historia y la mentalidad árabes, dirigida por propagandistas y orientalistas del Neandertal como Bernard Lewis y Daniel Pipes, nos haya llevado a demasiados de nosotros a creer que los árabes son verdaderamente un pueblo subdesarrollado, incompetente y maldito, y que, con todos los fallos en materia de democracia y desarrollo, los árabes son los únicos del mundo tan atrasados, retrógrados, anticuados y profundamente reaccionarios. Ha llegado el momento de recurrir a la dignidad y el pensamiento histórico crítico para examinar qué es cada cosa y separar la realidad de la propaganda.

Nadie puede negar que la mayoría de los países árabes están gobernados en la actualidad por regímenes impopulares, y que numerosos jóvenes pobres y desfavorecidos están expuestos a las tácticas implacables de la religión fundamentalista. Pero decir, como hace habitualmente The New York Times, que las sociedades árabes están totalmente controladas, y que no hay libertad de opinión, ni instituciones civiles, ni movimientos sociales de y para el pueblo, es mentir. Sean cuales sean las leyes de prensa, uno puede ir hoy al centro de Ammán y comprar un periódico del partido comunista a la vez que otro islamista; Egipto y Líbano están llenos de publicaciones que indican que en esas sociedades hay mucho más debate y discusión de lo que se cree; los canales de televisión por satélite rebosan de opiniones de una variedad vertiginosa; en todo el mundo árabe, las instituciones civiles están muy vivas, muchas veces relacionadas con los servicios sociales, los derechos humanos, los sindicatos y los organismos de investigación. Es preciso trabajar mucho más para alcanzar un nivel de democracia suficiente, pero estamos en el buen camino.

Sólo en Palestina existen más de mil ONG, y son esa vitalidad y esas actividades lo que ha permitido que la sociedad siguiera funcionando a pesar de los esfuerzos diarios de Estados Unidos e Israel para herirla, detenerla o mutilarla. En las peores circunstancias posibles, la sociedad palestina no está derrotada ni se ha derrumbado por completo. Los niños siguen yendo al colegio, los médicos y enfermeros siguen cuidando de sus pacientes, los hombres y mujeres van a trabajar, las organizaciones celebran sus reuniones y la gente sigue viviendo, y eso parece ser una ofensa para Sharon y los demás extremistas que no quieren más que ver a los palestinos en la cárcel u obligados a marcharse. La solución militar no ha servido de nada, ni nunca servirá. ¿Por qué no lo entienden los israelíes? Tenemos que ayudarles a que lo entiendan, no mediante atentados suicidas, sino con argumentos racionales, actos masivos de desobediencia civil y protestas organizadas en todas partes.

Lo que intento decir es que tenemos que pensar en el mundo árabe, en general, y Palestina, en particular, con más sentido crítico y un punto de vista más comparativo que los que sugieren libros tan superficiales y despreciativos como What Went Wrong, de Lewis, y las ignorantes afirmaciones de Paul Wolfowitz sobre la democratización del mundo árabe e islámico. Se piense lo que se piense de los árabes, hay que saber que poseen una dinámica activa producida por el hecho de ser personas reales que viven en una sociedad real, con todo tipo de corrientes y contracorrientes, que no pueden caricaturizarse simplemente como un hervidero de fanatismo violento. La lucha palestina por la justicia, especialmente, es una cosa que suscita la solidaridad, no críticas sin fin, un desaliento frustrado y exasperado o divisiones agobiantes. Recordemos la solidaridad mostrada en Estados Unidos y en todos los rincones de Latinoamérica, África, Europa, Asia y Australia, y recordemos que es una causa con la que se ha comprometido mucha gente, a pesar de las dificultades y los terribles obstáculos. ¿Por qué? Porque es una causa justa, un ideal noble, una búsqueda moral de la igualdad y los derechos humanos.

Edward W. Said es ensayista palestino, profesor de Literatura Comparada en la Universidad de Columbia. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

http://www.mundoarabe.org/solidaridad_con_palestina.htm

El secreto de los gases israelíes

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Por Thierry Meyssan.

(Español-Portugués).

Históricamente, las investigaciones israelíes sobre las armas químicas y biológicas fueron el factor determinante en la decisión de Siria de rechazar la Convención internacional que prohíbe las armas químicas. Y es por eso que la firma de ese documento por parte de Damasco podría acabar sacando a la luz la existencia y la posible continuación de investigaciones sobre armas destinadas a matar únicamente a la población árabe.

wounter basson

Los medios occidentales parecen extremadamente sorprendidos por el inesperado cambio de actitud de Estados Unidos ante Siria. Los mismos medios que hace dos semanas anunciaban en coro una campaña de bombardeos y la inevitable caída del «régimen», se han quedado mudos ante el retroceso de Barack Obama. Retroceso que era sin embargo muy probable, como yo mismo adelanté desde esta columna, en la medida en que la implicación de Washington en Siria carece de objetivo estratégico importante. Su política actual responde sobre todo al deseo de mantener su estatus de única hiperpotencia.

Cuando propuso la adhesión de Siria a la Convención sobre la Prohibición de Armas Químicas, retomando así al vuelo lo que había empezado siendo no más que una respuesta rápida a una pregunta de último momento, Moscú complació la exigencia retórica de Washington ahorrándole a la vez la complicación de tener que embarcarse en una guerra en este duro momento de crisis económica. De esa manera, Estados Unidos conserva en teoría su estatus, aunque todo el mundo se da cuenta de que ahora es Rusia quien lleva la voz cantante.

Las armas químicas tienen dos usos posibles: se les da un uso militar o se usan para exterminar a la población. Fueron utilizadas en las guerras de trincheras, desde la Primera Guerra Mundial hasta la agresión iraquí contra Irán, pero de nada sirven en las guerras modernas, con frentes en perpetuo movimiento. Fue por lo tanto con alivio que 189 Estados firmaron, en 1993, la Convención que prohibía ese tipo de armas, ya que ese documento les daba la posibilidad de deshacerse de las cantidades ya almacenadas de un armamento muy peligroso y a la vez inútil, cuyo cuidado se había hecho oneroso.

Su segundo uso es el exterminio de la población civil como paso anterior a la colonización del territorio donde vive esa población. En 1935-1936, la Italia fascista conquistó gran parte de Eritrea mediante la eliminación de su población con gas pimienta. Fue con ese mismo objetivo colonial que Israel financió –de 1985 a 1994– las investigaciones del doctor Wouter Basson en el laboratorio de Roodeplaat, en Sudáfrica. El régimen sudafricano del apartheid, aliado de Tel Aviv, trabajaba allí en la creación de sustancias químicas y fundamentalmente biológicas, que debían matar a la gente únicamente en función de sus «características raciales» (sic), ya fuesen palestinos, árabes en general o personas de piel negra. La Comisión Verdad y Reconciliación creada posteriormente en Sudáfrica nunca logró determinar los resultados que llegó a obtener aquel programa, ni adónde fueron a parar. Pero sí demostró la implicación de Estados Unidos y Suiza en aquel proyecto secreto de gran envergadura. Y también se demostró que varios miles de personas murieron al ser utilizadas como conejillos de Indias en las investigaciones del Dr. Basson.

Lo anterior explica por qué ni Siria ni Egipto firmaron la Convención en 1993. Y también explica por qué la posibilidad que Moscú acaba de ofrecer a Damasco de incorporarse a ella constituye una magnífica oportunidad, que no sólo pone fin a la crisis con Estados Unidos y Francia sino que además permite deshacerse de un arsenal inútil y cada vez más difícil de defender. Para precisar las cosas, el presidente Assad especificó que si Siria acepta esa opción no es cediendo a la presión de Estados Unidos sino a pedido de Rusia, lo cual es una manera elegante de subrayar la responsabilidad que Moscú asume en cuanto a la futura protección del país árabe ante un eventual ataque químico israelí.

En efecto, la colonia judía de Palestina sigue –por su parte– sin ratificar la Convención que prohíbe las armas químicas, situación que puede convertirse rápidamente en un problema político para Tel Aviv. Es por eso que el secretario de Estado John Kerry viaja este domingo a Israel, donde discutirá el tema con Benjamin Netanyahu. Si el primer ministro del último Estado colonial es hábil, debería aprovechar de inmediato esta ocasión para anunciar que su país está dispuesto a reconsiderar el asunto. A no ser, claro está, que el Dr. Basson haya logrado producir algún tipo de gas étnicamente selectivo y que los halcones israelíes sigan acariciando la posibilidad de utilizarlo.

Fuente: Al-Watan (Siria)

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O segredo do gás israelense

 

Por Thierry Meyssan [*]

 

.Historicamente, foram os pesquisadores israelitas de armas químicas e biológicas que forçaram a Síria a rejeitar a Convenção interditando as armas químicas. É por isso que a assinatura por Damasco deste documento arrisca fazer luz sobre a existência, e eventualmente sobre a continuação, de pesquisas sobre as armas destinadas a matar unicamente populações árabes.

Os media ocidentais parecem estupefactos com a reviravolta dos Estados Unidos face à Síria. Enquanto anunciavam todos, há duas semanas, uma campanha de bombardeamentos e a queda inevitável do «regime», ficaram agora sem voz diante do recuo de Barack Obama. Era no entanto previsível que, como escrevi nestas colunas, o envolvimento de Washington na Síria não tivess mais móbil estratégico de importância. A sua política actual é guiada sobretudo pelo cuidado de conservar o seu estatuto de única hiper-potência.

Levando à letra aquilo que, a princípio, não era mais que piada de John Kerry, e propondo assim a adesão da Síria à Convenção sobre a interdição de armas químicas, Moscovo satisfez a retórica de Washington, sem que aquela tenha que fazer mais uma guerra em período de crise económica. Os Estados Unidos conservam em teoria o seu estatuto, mesmo se todos vêem bem que é agora a Rússia que dirige o jogo.

As armas químicas têm dois usos: ou militar, ou para exterminar uma população. Elas foram utilizadas aquando das guerras de trincheiras, da Primeira Guerra mundial à agressão iraquiana contra o Irão, mas não servem para nada nas guerras modernas, onde a frente está sempre em mudança. Foi pois com alívio que 189 Estados assinaram a Convenção interditando-as, em 1993: podiam assim desembaraçar-se de stocks perigosos e inúteis, cuja guarda lhes era onerosa.

Um segundo uso é o extermínio de populações civis, antes da colonização do seu território. Assim foi em 1935-36. A Itália fascista conquistou uma grande parte da Eritreia eliminando a sua população com gás mostarda. Nesta perspectiva colonial, de 1985 a 1994, Israel financiou secretamente as pesquisas do doutor Wouter Basson no laboratório de Roodeplaat (África do Sul). O seu aliado, o regime de apartheid, procurava aí desenvolver substâncias, químicas e sobretudo biológicas, que só eliminassem indivíduos segundo as suas «características raciais» (sic), quer se tratasse de palestinos em particular e árabes em geral, ou de pessoas de pele negra. A Comissão Verdade e Reconciliação não conseguiu determinar os resultados obtidos por este programa, nem do que lhes sucedeu. No conjunto ela mostrou a implicação neste vasto projecto secreto dos Estados Unidos e da Suíça. Ficou demonstrado que vários milhares de pessoas foram mortas como cobaias do doutor Basson.

Se se compreende as razões pelas quais nem a Síria nem o Egipto assinaram, em 1993, a Convenção, a oportunidade oferecida a Damasco por Moscovo de a subscrever actualmente é um bónus: não somente põe fim à crise com os Estados Unidos e a França como permite-lhe também desembaraçar-se de stocks inúteis, que se tornaram cada vez mais difíceis de defender. Sendo prático, o presidente el-Assad frisou que a Síria agia a pedido da Rússia e não sob a pressão dos Estados Unidos; uma maneira elegante de sublinhar a responsabilidade de Moscovo na protecção futura do país, num eventual ataque químico israelense.

Com efeito, a colónia judia da Palestina nunca ratificou a Convenção. Esta situação poderá rapidamente tornar-se um fardo político para Telavive. Foi por isso que John Kerry para lá se dirigiu hoje, domingo, para discutir o assunto com Benjamin Netanyahu. Se o primeiro-ministro do último Estado colonial for hábil, deverá agarrar a ocasião para anunciar que o seu país reconsiderará a questão. A menos, claro, que Wounter Basson tenha encontrado gazes etnicamente selectivos e que os falcões israelenses continuem a pensar utilizá-los.

 

Israel, el héroe Vanunu y la bomba

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vanunuDocumental sobre Mordechai Vanunu, un héroe desconocido, que denunció el arsenal nuclear de Israel en 1986. Hace años que quiere irse de Israel. A pesar de haber cumplido su condena hace tiempo, los sionistas lo tienen secuestrado y no lo dejan irse ni hablar con la prensa.

Video en inglés

free mordechai

Infografía: Veinte años de los Acuerdos de Oslo

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Los acuerdos han acelerado la colonización israelí y han cimentado un régimen de apartheid de control y de discriminación.

Este viernes marcará los 20 años del día en que el primer ministro israelí, Yitzhak Rabin y el presidente OLP Yasser Arafat, se dieron la mano en el césped de la Casa Blanca, al firmar un acuerdo que estableció la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y un marco de negociación que ha durado hasta nuestros días.

En el 20 º aniversario de los Acuerdos de Oslo, la infografía a continuación muestra lo que estos años del proceso de paz liderado por Estados Unidos han producido para los palestinos en Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza: una aceleración de la colonización israelí y la consolidación de un régimen de apartheid del control y de discriminación. La infografía está lejos de ser completa: Las últimas dos décadas han visto el asedio y la brutalidad en la Franja de Gaza, la consolidación de los checkpoints  y de un sistema de permisos, la confiscación de tierras, la expansión de los asentamientos para los colonos, y la detención y tortura de miles de personas.

Es importante entender que este tipo de políticas no se han implementado por el proceso de paz, pero a menudo gracias al proceso de paz. Oslo ha servido para dar a Israel la cobertura que necesita para continuar sus violaciones sistemáticas del derecho internacional, que actúa como un escudo para proteger a Israel de la rendición de cuentas y la democratización. Además, el establecimiento de la Autoridad Palestina ha dado a Israel un socio valioso en la administración (y amortiguación) de los millones de palestinos que viven bajo la ocupación militar, así como proporcionar una periódica «dirección» de disciplina a los colonizados.

Cuando se firmó en Oslo hace años, Rabin autorizó planes de construcción para la expansión de asentamientos ilegales israelíes en los territorios ocupados. Dos años después, en 1995, poco antes de su asesinato, Rabin dejó claro que Oslo fue sobre la creación de una «entidad que es menos que un Estado Palestino» y que «administrativa  de forma independiente la vida de los palestinos bajo su autoridad», mientras que Israel mantendría una «Jerusalén unida» y los principales barrios de asentamientos.

Un avance rápido hasta 2013, hay  un gobierno israelí que participa en las conversaciones de paz cuyosministros se oponen a los derechos palestinos y se burlan abiertamente del derecho internacional. No obstante el impacto de Oslo sobre la lucha de los palestinos con ciudadanía israelí y de los refugiados en la diáspora, los 20 años de Oslo ha significado lo que Edward Said reconocía que sería, antes que muchos otros lo hicieron:

«Los israelíes, Rabin y Peres, hablan abiertamente sobre separación, no como los palestinos que hablaban sobre el derecho a la libre determinación, sino como una forma de marginación y de disminución, esencialmente dejando la tierra a los israelíes más poderosos. Separación, en esta perspectiva se convierte en sinónimo de apartheid, no de liberación. «La autonomía» es un eufemismo de  Netanyahu para ello.

20 años de Oslo

 

Ben White es un periodista independiente, escritor y activista, que se especializa en Palestina / Israel.  Es graduado de la Universidad de Cambridge.

Fuente: Infographic: Twenty years of Oslo
Ben White, Aljazeera (Traducción: Palestinalibre.org)

Israel no ratificará tratado que prohíbe armas químicas

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foto_0000000120130912094556Israel no ratificará el tratado que prohíbe las armas químicas, que firmó en 1993, en tanto que otros países de la región las tengan y en tanto que el mundo está pendiente de que Siria destruya su arsenal, aseguró una fuente del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí.

«Mientras Israel firmó la convención, otros países en Oriente Medio, incluidos los que han utilizado armas químicas recientemente o en el pasado, o los que se cree que trabajan para mejorar sus capacidades químicas, no lo hicieron de inmediato e indicaron que mantendrían su posición incluso si Israel ratificaba la convención«, explicó a EFE la portavoz de la cancillería Ilana Stein.

Algunos de esos Estados, recordó, «no reconocen el derecho de Israel a existir y llaman descaradamente a aniquilarlo«, por lo que la amenaza química contra Israel, «no es ni teórica ni distante».

Stein indicó que la amenaza no viene sólo de los Estados de la zona, sino también de «organizaciones terroristas que actúan como sus ‘proxies’ (apoderados)», en clara referencia a la milicia chií libanesa de Hizbulá.

«Estas amenazas no pueden ser ignoradas por Israel cuando valora la posible ratificación«, agregó.

La propuesta rusa para el desarme químico de Siria, con el fin de evitar un ataque militar liderado por EE.UU. contra Damasco, podría poner sobre la mesa de nuevo el debate sobre armamento químico en la región.

La Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su destrucción fue firmada en 1993 y entró en vigencia cinco años más tarde, integrándose en el Protocolo de Ginebra de 1925 sobre las armas químicas.

Un total de 189 Estados han firmado el texto, que no han rubricado únicamente seis de los países reconocidos por la ONU: Corea del Norte, Egipto, Siria, Angola, Sudán del Sur y Líbano, y han firmado pero no han ratificado otros dos: Myanmar e Israel.

De hecho, el presidente ruso, Vladimir Putin, declaró recientemente a la prensa de su país que el arsenal químico sirio existe en respuesta a las capacidades militares israelíes.

«No creo que vayan a presionar a Israel, porque hay otros países en la región que han dicho que no firmarán incluso si nosotros ratificamos la convención», aseguró a EFE un responsable israelí que pidió no ser identificado.

Fuente: http://www.cooperativa.cl/noticias/mundo/medio-oriente/israel/israel-no-ratificara-tratado-que-prohibe-armas-quimicas/2013-09-12/094556.html

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Israel diz que não ratificará tratado que proíbe armas químicas

Israel não ratificará o tratado que proíbe as armas químicas, que assinou em 1993, enquanto outros países da região as possuam e em um momento em que o mundo aguarda a Síria destruir seu arsenal, disse nesta quinta-feira (12/09) a porta-voz da chancelaria israelense, Ilana Stein.

“Enquanto Israel assinou o tratado, outros países no Oriente Médio, incluídos os que utilizaram armas químicas recentemente ou no passado, ou os que acredita-se que trabalham para melhorar suas capacidades químicas, não fizeram isto imediatamente e indicaram que manteriam sua posição inclusive se Israel ratificasse a convenção”, explicou Ilana.

Alguns desses Estados, lembrou, “não reconhecem o direito de Israel existir e pedem descaradamente sua aniquilação”, por isso, argumentou a porta-voz, a ameaça contra seu país “não é nem teórica nem distante”.

A proposta russa para o desarmamento químico da Síria, com o objetivo de evitar um ataque militar liderado pelos Estados Unidos contra Damasco, poderia pôr sobre a mesa novamente o debate sobre armas químicas na região. A Convenção sobre a Proibição do Desenvolvimento, Produção, Armazenagem e Uso de Armas Químicas foi assinada em 1993 e entrou em vigor cinco anos mais tarde, integrando-se ao Protocolo de Genebra de 1925.

Um total de 189 Estados assinaram o texto, com exceção de apenas cinco países reconhecidos pela ONU: Coreia do Norte, Egito, Síria, Angola, Sudão do Sul e Líbano. Além disso, dois o assinaram mas não ratificaram a convenção, Mianmar e Israel.

O presidente russo, Vladimir Putin, declarou recentemente que o arsenal químico sírio existe em resposta às capacidades militares israelenses. O debate coincide com a publicação nesta semana pela revista internacional “Foreign Policy” de uma matéria sobre a descoberta de um documento da CIA de 1983 que indicava a presença de uma possível instalação para a produção e armazenagem de armamento químico em Dimona, no sul de Israel.

Fonte: Agência Efe | Jerusalém

Foto: http://www.laproximaguerra.com/2013/05/israel-prepara-simulacro-ataque-con-armas-quimicas.html

http://operamundi.uol.com.br/conteudo/noticias/31168/israel+diz+que+nao+ratificara+tratado+que+proibe+armas+quimicas.shtml

Solidaridad con Palestina en un minuto

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Del blog de nuestro amigo Iroel Sánchez, La Pupila Insomne.

carla

La estudiante de cine en la Universidad de las Artes de La Habana, Carla Valdés León, ha realizado este corto de un minuto de duración.

Hace unos meses, mucho se dijo sobre lo que significaría la irrupción, en vivo, del canal multinacional TeleSUR en los hogares cubanos. Creo que aquí hay una lectura novedosa. Se titula Rumbo a Gaza y se las recomiendo por su belleza y capacidad de síntesis.