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El muro

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Aquí estuvo el papa Francisco

Aquí estuvo el papa Francisco

Por Tali Feld Gleiser.*

Jamás alguien podría imaginarse que mansiones señoriales de una belleza fastuosa, como el hotel Jacir Palace, podrían ser la antesala de una de las obras de ingeniería más monstruosas de la humanidad: el muro de la vergüenza. Tampoco yo hubiera supuesto que me encontraría de bruces con una torre de vigilancia. No había nada ni nadie que me previniera, o un cartel que dijera “No apto para seres humanos sensibles a los derechos humanos”.

De repente la avenida se transformó en una calle y allí aparecieron los bloques de concreto gris, rectangularmente deformes, inhumanamente humanos, con forma de torre en un extremo. A medida que me acercaba, el paredón me acorralaba sin moverse de su lugar. No me atreví a aproximarme y me demoró un patio con flores. Miré de reojo hacia donde se encontraba el muro con la vana esperanza de que ya no estuviera más allí. Pero seguía más firme que nunca, me acechaba, me espiaba cobardemente para defenderse de sí mismo.

“Bienvenido, Papa. Belén parece el ghetto de Varsovia. Necesitamos que alguien hable de Justicia. Palestina Libre. Muro del Apartheid”.

Estaba parada exactamente en el mismo lugar del muro por donde hacía pocos días el papa Francisco había rezado y apoyado la cabeza en silencio. Según dijeron los diarios, fue una parada no programada.

Por primera vez en mi vida, las lágrimas se quedaron atascadas. El muro no daba pena, tampoco tristeza. Daba mucha rabia, impotencia exasperante.

Seguía sin haber ni un alma en la calle pero ante mí pasaban contorneando la muralla niños y niñas que recorrían kilómetros para poder ir a la escuela, campesinos cuyas tierras quedaron de un lado y su casa del otro, familias divididas, trabajadores que llegaban a las cuatro de la mañana a los puestos de control para entrar a su trabajo a las ocho, y hasta soldados israelíes aterrorizados por un enemigo que se reflejaba en su espejo cada mañana, con alambres de púas, un tren destartalado camino a la muerte. “Arbeit macht frei”[1].

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[1] El trabajo libera, que se leía en la entrada a Auschwitz.

*Extracto del libro de próxima publicación “Una Judía en Palestina”.

El sionismo tiene sus raíces en el imperialismo, no en la historia judía

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contraPor Alberto Rabilotta.

Este texto es el resultado de una entrevista, precedida de conversaciones en Montreal y Francia, con Yakov Rabkin, profesor de historia de la Universidad de Montreal y autor del libro “Contra el Estado de Israel. Historia de la oposición judía al sionismo”, Editorial Planeta, Buenos Aires, 2008.

Periodista: Cuando vemos el problema del Oriente Medio la tendencia es a analizarlo como un problema específico entre Israel y los palestinos, o a enmarcarlo como un asunto regional, cuando en realidad estamos viendo que “la cola mueve al perro”, o sea que la política de Israel hacia los palestinos está determinando políticas de alcance global del imperialismo y las antiguas potencias coloniales…

Rabkin: Me parece que la situación de Israel hay que verla en términos del contexto mundial y explicar por qué Israel goza de un apoyo tan incondicional de todas las elites internacionales, lo que se manifestó muy bien en el voto unánime (que marcó la entrada de Israel) en la OCDE, unos meses después del ataque a Gaza. Ningún país, ninguno de los representantes de los 30 países que votaron, ni México ni Turquía o Japón, votó en contra ni se abstuvo, lo que quiere decir que Israel representa algo muy importante para el mundo occidental, para las elites del mundo occidental.

Y también hay que ver qué está sucediendo en el interior de la sociedad israelí, porque lo que alcanzó a hacer Benjamin Netanyahu cuando era ministro de Finanzas es convertir lo que era una economía israelí más o menos igualitaria en una economía neoliberal con disparidades económicas tal vez más agudas que las de cualquier otro país de la OCDE, sin que hayan habido huelgas importantes o mucha resistencia. Y la receta no es nueva ni la inventó Netanyahu.

En la sociedad israelí siempre existió el pavor del enemigo exterior, o más bien del “enemigo étnico”, porque muchos palestinos son también ciudadanos israelíes. Es por eso que el gobierno israelí siempre aduce que la más difícil situación económica se explica por las necesidades de seguridad, y es así como en muchos aspectos Israel ha funcionado durante sus 63 años de existencia. Y esto provoca admiración en las elites occidentales.

Asimismo debemos considerar el enorme peso específico de los militares en la sociedad israelí, muy superior al que los militares tienen en cualquier otro país de la OCDE. Y esto simboliza más abiertamente el lazo entre el complejo militar-industrial y los gobernantes. Este lazo también existe en Estados Unidos, pero es menos visible. Por ejemplo, el primer ministro Netanyahu no viene de la institución militar, pero está rodeado de ministros que pertenecieron al Ejército, que fueron generales o coroneles.

Periodista: Hay una fuerte proporción de militares en la estructura de poder de Israel…

Rabkin: Muy alta, en efecto. Sobre todo porque el ejército israelí jubila obligatoriamente a sus oficiales a la edad de 45 años, lo que proporciona un potencial enorme de militares de carrera de 45 años que no tienen problemas económicos porque disponen de una muy generosa pensión del Ejército y pueden ocuparse de otras cosas. Esto crea una capa social muy importante que se vincula con las empresas industriales, que en gran parte también son de seguridad y del complejo militar, y luego esos oficiales retirados entran en el Parlamento…

Periodista: Lo que estás diciendo es que el Ejército es una escuela de formación de cuadros para el sistema israelí.

Rabkin: Exactamente. O como se decía en la ex Unión Soviética, el sindicato es la escuela del comunismo. Hay que incorporar estos elementos en el análisis porque son importantes. Israel, y esto es obvio desde hace tiempo, juega un papel geoestratégico importante como cabeza de puente de los intereses occidentales, junto al Egipto de Mubarak, Jordania, Arabia Saudí, con Marruecos en el Oeste, pero hay que destacar que Israel es el más fidedigno aliado de Occidente…

Periodista: Y en todos sentidos el más europeo…

Rabkin: Exacto, es el único aliado europeo. Pero tampoco debemos olvidar que en Occidente hay simpatía hacia sociedades fundadas sobre el modelo del colonialismo europeo, como son los ejemplos de Estados Unidos, Canadá y Australia. Para las elites occidentales Israel representa la continuación de la tradición de las políticas de usurpación de tierras y de la exterminación de las poblaciones indígenas, porque de cierta manera todos los conquistadores y colonizadores se han comportado como el pueblo elegido. Es por eso que dicen que Israel tiene el derecho específico al concepto de pueblo elegido.

Yo sostengo que la formación de Israel no tiene sus orígenes en el judaísmo ni en la tradición judía, y menos aún en la experiencia de vida de los judíos. Sus orígenes están en el colonialismo británico del siglo 19, en el protestantismo con su lectura literal de la promesa de tierras en la Biblia. No debemos olvidar que la “tierra prometida” de Israel no era única. La idea de que hay “tierras prometidas” para los blancos no es nada nuevo: Tasmania figuró como la tierra prometida para los blancos, Estados Unidos fue la tierra prometida para los blancos, para citar dos ejemplos.

De nuevo subrayo que quienes crearon el sionismo y la ideología que fundó el Estado de Israel estaban en revolución abierta y explicita contra el judaísmo. La justificación que mantenía Ben-Gurión (1) cuando decía que “la Biblia es nuestro mandato para esta tierra”, estaba destinada a un auditorio de religión y cultura protestante. Pero la Biblia también sirvió de justificación para ocupar tierras y desalojar la población local en África del Sur, en Tasmania y en otros lugares. Y por supuesto lo mismo sucedió en América latina.

Periodista: Nos encontramos en medio de una coyuntura de grandes crisis y transformaciones del capitalismo, de grandes reacomodamientos después del desmoronamiento de la Unión Soviética, con la emergencia de nuevas potencias regionales que están alcanzando influencia global, como China, pero también con la emergencia de ambiciones coloniales de países europeos, como demuestra la guerra para efectuar un cambio de régimen en Libia. Parecería que entramos en una nueva etapa de rapiña por territorios, mercados y recursos naturales. Y en este contexto me pregunto en qué medida Israel, con sus políticas hacia los palestinos y su desprecio de las leyes internacionales –que se manifiesta en el uso masivo de su poderío militar y las ejecuciones de oponentes- no constituye desde hace tiempo el laboratorio de esta nueva era de rebatiña de tierras, mercados y recursos naturales que está manifestándose en varias regiones del mundo. Israel contraviene las leyes internacionales y los derechos humanos universales con total impunidad y al desnudo, sin tapujos, y suscita la admiración de las elites occidentales.

Rabkin: Hay que resaltar que es muy paradójico, porque Israel fue el último en llegar a la cola del colonialismo, y además este colonialismo israelí se presentó como formando parte de una lucha de liberación nacional, aprovechándose de los 14 principios del presidente Woodrow Wilson (2), pero al mismo tiempo Israel sirve de vanguardia de la nueva etapa, que confronta los países blancos, de origen europeo, a los demás países.

Israel ha influenciado la política estadounidense, pero no en el sentido de la influencia del cabildeo sionista sobre el Congreso de Washington, y tampoco en el sentido del “complot judío” y todo lo demás. La influencia que Israel ejerce sobre Estados Unidos se debe a que proporcionó el ejemplo de cómo se pueden manejar la política exterior y militar, y desde los sucesos del 11 de septiembre del 2001 Washington está haciendo exactamente lo que Israel venía haciendo desde hace tiempo y bajo la crítica anodina de Estados Unidos.

Por ejemplo, tenemos la práctica que los israelíes califican de “targeted assasinations” (opositores marcados para ser asesinados), que no era una práctica reconocida en Estados Unidos, porque nunca reconocieron si habían asesinado o intentado asesinar a un opositor. Ahora han incorporado abiertamente esa práctica, como muestra el ejemplo reciente de Osama bin Laden, un caso típico porque el individuo estaba en la cama, desarmado y pudo ser detenido sin ningún problema, pero lo mataron a la manera israelí, como un “targeted assasination” israelí.

Y fue así porque a Washington nunca le interesó juzgar a Bin Laden, sino matarlo. Esta impunidad con la cual Estados Unidos está actuando al atacar objetivos en países soberanos me parece resultado del ejemplo israelí, y es interesante ver que cuando el gobierno estadounidense expresó algunas críticas hacia el gobierno egipcio de Mubarak, al principio de la movilización popular que finalmente logró derrocarlo, en Israel se oyeron voces influyentes que criticaban a Obama porque estaba “traicionando los valores occidentales”. ¡Miremos quiénes estaban hablando! ¡Y también lo dijo el rey de Arabia Saudí, otro “pilar” de los valores occidentales!

Estados Unidos se convierte en discípulo de Israel en lo tocante a las relaciones con los países árabes, y sabemos que Israel ha servido de modelo para formar a marines estadounidenses en la base militar de Okinawa (Japón), que Israel exporta la competencia de seguridad al mundo entero, y de veras son muy buenos en lo que deviene cada vez más importante para las sociedades occidentales: control de la población, control de grupos disidentes o enemigos.

El hincapié sobre la violencia ha sido la práctica más corriente de toda la historia del movimiento sionista desde antes de la existencia del Estado de Israel. Desde que los sionistas llegaron a Palestina crearon los hechos con métodos violentos. Después de la Segunda Guerra Mundial los países occidentales, por varias razones y entre ellas la descolonización y la Guerra Fría, por momentos abandonaron esa práctica. Pero Israel nunca la abandonó y de cierta manera preservó el “impulso” occidental de ocupar, destruir e imponerse.

Si durante una época los occidentales se sintieron incómodos en hacerlo abiertamente, sobre todo porque en un contexto de Guerra Fría debían hacer como que jugaban el papel de “descolonización” y sus etcéteras para no “perder” África o América latina frente a los soviéticos, ahora ya no tienen necesidad alguna de seguir restringiendo el uso de la fuerza y la violencia.

Periodista: La existencia misma de un “campo socialista” frenaba ciertos tipos de acciones o de comportamientos en las relaciones internacionales…

Rabkin: Cierto. Pero en alguna medida se preservó en un lugar muy pequeño, como Israel, el “virus” occidental del uso de la fuerza para someter o colonizar a otros pueblos, y ahora ese virus está propagándose. No es de origen israelí ni de origen judío, es de origen europeo y fue muy bien preservado en Israel, que fungió como hospedante de valores occidentales que son tan agradables al rey de Arabia Saudí, quien los está aplicando con la represión en Bahrein.

Periodista: El sistema capitalista enfrenta ahora problemas internos de funcionamiento que son casi insolubles en el contexto del desarrollo alcanzado en esta etapa de avances tecnológicos de globalización de las economías y de dictadura del capital financiero. Los graves problemas del desempleo, la exclusión social para la mayoría de los jóvenes y la baja de los niveles de vida de los trabajadores, jubilados y las clases medias no pueden ser resueltos en el sistema actual, sin hablar de los problemas del cambio climático y la destrucción del medio ambiente, entre otros problemas más que amenazan el futuro de la humanidad, y en este contexto que apunta a movilizaciones e insurgencias populares, como estamos viendo en España y vimos en Egipto, Túnez y otros países del Oriente Medio, da la impresión de que los países occidentales recurrirán cada vez más a formas de opresión, al autoritarismo o el totalitarismo, y en ese sentido las prácticas internas y externas de Israel parecen ser un “ejemplo útil” para esos países.

Rabkin: Son muy útiles y en realidad Israel recurrió a la violencia desde su origen, mientras que en países como Canadá se perdió esa determinación de usar la violencia contra su propio pueblo. Pero esa determinación está renaciendo, como vimos durante la reunión del G20 en Toronto (2010), se usó la violencia más allá de los límites que conocíamos en países tan pacíficos como Canadá.

Podemos ver la vinculación en la cooperación que en materia de seguridad tiene Canadá con Israel, una vinculación que es bien visible aun con un África del Sur pos-Apartheid, como fue el caso durante la Copa Mundial de Fútbol. Las compañías israelíes de seguridad ganaron la licitación para la seguridad de ese evento en un país en el cual las disparidades económicas han aumentado después de la caída del Apartheid, lo que de por sí explica que en África del Sur hayan multiplicado por cuatro el número de policías. Hay que controlar esta población afectada por el crecimiento de las disparidades económicas, y el problema es el mismo aunque el gobierno sea blanco, negro o amarillo.

Y seguramente veremos lo mismo en otros países, e Israel está en una muy buena posición para vender competencias y equipos, para enviar instructores en materia de represión y control de la población, porque este es el producto número uno de exportación de Israel.

Y nuevamente, Israel ha funcionado como un laboratorio donde se puso en el refrigerador lo que durante décadas no se podía mostrar, y que ahora se saca del refrigerador para usarlo. Israel ha servido no solamente de laboratorio sino de depósito de algo que tenía que ser escondido, que olía mal. Y ahora está exportando algo maloliente que es de origen europeo pero que durante algunas décadas los occidentales por diversas razones no pudieron o se atrevieron a utilizar.

Periodista: En efecto hasta los 60 la brutalidad de los países colonialistas contra las poblaciones civiles en África, Asia y otras partes del mundo eran noticia cotidiana en los diarios, como yo mismo recuerdo. Luego vino la ola de descolonización que junto a la existencia de la Unión Soviética permitió contener parte de esa brutalidad, pero ahora con la desaparición de la Unión Soviética y China en la vía capitalista y participando de alguna manera en la carrera por apropiarse de los recursos globales, es evidente que esas prácticas han vuelto a formar parte del arsenal de Estados Unidos y sus aliados europeos, y quizás hay que ver el caso de Israel en ese contexto…

Rabkin: Hay una evolución en esa dirección. Pero también tocaste aspectos internos que conciernen a esas sociedades occidentales. Debido a la lucha por la descolonización el racismo olía mal y no podía ser mostrado ni aceptado públicamente, pero ahora resulta que ya no huele tan mal. Estamos regresando a una realidad y a un discurso étnico-racista, exclusivista, religioso, islamofóbico, y las formas que asume depende de la sociedad, pero lo que es indudable es que la derecha étnica y racista va ganando más popularidad, como se ve claramente en Europa, en Estados Unidos y en Canadá.

El hecho de que un pastor protestante en Estados Unidos quería quemar el Corán demuestra la insatisfacción económica de las capas sociales inferiores está siendo canalizada hacia el enemigo étnico-religioso, que es siempre imaginario, como sucedió en el caso extremo de los nazis que decían que los judíos estaban controlando el mundo y que por eso había que exterminarlos.

Este fue un caso extremo, pero lo que no es un caso extremo y lo que el fundador de Israel Theodor Herzl sabía muy bien, es que hay que erigir una muralla para proteger los intereses occidentales, y lo dijo abiertamente. Y también hay que recordar que Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel que anteriormente fue un activista del movimiento sionista, en gran parte influenció a Arthur Balfour cuando éste era Secretario de Relaciones Exteriores (1917) de Gran Bretaña.

Para convencer a Balfour de que el sionismo era algo bueno para el imperialismo británico, Weizmann usó entre otros el siguiente argumento: el sionismo atraerá a muchos judíos, porque si no los atraemos serán muy activos en el movimiento socialista y comunista, lo que era verdad. Esto se refleja en la carta de Balfour a Walter Rosthchild, porque a veces se nos olvida que la Declaración de Balfour fue en realidad una carta a Rosthchild.

Desde sus orígenes el sionismo sirvió a los intereses del imperialismo y hay hechos concretos para probarlo. Había intereses de clase muy concretos y eso concuerda con el esquema general de que siempre el nacionalismo étnico ha permitido a las clases dirigentes controlar la población y canalizar el descontento en una dirección que no perjudique los intereses de las clases dirigentes, No es nada nuevo, pero funciona muy bien.

Israel siempre ha funcionado de esta manera y nunca pasó a la época de valores liberales de igualdad de derechos para todos. Hasta casi mediados de los años 60 los palestinos que habitaban en el Estado de Israel estaban bajo un régimen militar, con un toque de queda que no les permitía circular después de las 18:00 y siendo general Ariel Sharon autorizó matar a palestinos que por razones diversas no podían regresar a sus casas antes de las seis de la tarde. Israel funcionó así con plena admiración de la izquierda socialdemócrata europea.

Es muy fácil echarle la culpa exclusivamente a los partidos de derecha. El papel de la izquierda socialdemócrata en el desenvolvimiento de la política de Israel hasta llegar a su estado actual es muy importante. Hasta hoy el Partido Laborista de Israel es miembro de la Internacional Socialista. Y me parece que hay una responsabilidad de la izquierda europea, que ya casi no existe pero que existía en los años 50 y 60 y que defendía y admiraba a Israel mientras ignoraba completamente la expulsión de los palestinos árabes en 1948, el toque de queda hasta los años 60 y otras cosas más. Esa izquierda se despertó en 1967.

Pero en la guerra de 1967, y aun con la ocupación de los territorios que provocó tanta emoción, Israel se comportó de manera mucho más moderada que en 1948, cuando hizo expulsiones masivas de palestinos, mató a palestinos y destruyó sus casas. En el caso de la guerra de 1967 tomó bastante tiempo para que se aplicara el derecho para los israelíes europeos de colonizar las tierras que quisieran en los territorios ocupados.

El Estado israelí muestra el camino de cómo se puede encontrar o crear el enemigo interno y externo para poder neutralizar -en nombre de la seguridad y lucha contra el terror – cualquier oposición a las políticas internas o externos de los gobernantes.

Periodista: Se ha borrado bastante de la memoria histórica que el racismo de los nazis existía simultáneamente, a veces en proporciones importantes, en la mayoría de las sociedades occidentales, en Europa y América del Norte…

Rabkin: Se habla mucho del papel de Estados Unidos en la lucha contra los nazis y por la libertad, pero durante la segunda Guerra Mundial y hasta más tarde las unidades militares estadounidenses estaban segregadas, los blancos por un lado, los negros y amerindios en el otro, para hablar claramente, y la segregación en la sociedad estadounidense coexistía con una política exterior favorable a la descolonización. Y también debemos recordar que el antisemitismo, el antigitanismo, el antiislamismo, todo eso es parte de la tradición de intolerancia y arrogancia europea, que se manifestó desde el conquistador Hernán Cortez hasta los peregrinos británicos que a partir del siglo 16 se instalaron en Estados Unidos, Australia y otras regiones. Por todos lados fue lo mismo.

El hecho de que en los años 60 y 70 hubo una “pausa” en esta continuidad de intolerancia y arrogancia eurocentrista se debe en parte a que la Guerra Fría abrió una ventana que está cerrándose. El multiculturalismo que se practicó durante esas dos o tres décadas ha sido declarado por los gobernantes del Reino Unido, Alemania, Suecia, Holanda, Francia y otros países como un fracaso y una política que se debe abandonar. Todos estos países van en la misma dirección porque hay estas disparidades económicas internas, hay más desempleo y exclusión, y hay que encontrar rápidamente el chivo expiatorio.

Periodista: Hablando de chivo expiatorio. Para quien lee algo de lo que publica la prensa israelí, y yo no leo las publicaciones de los colonos y extremistas (3), lo increíble es ver que se habla sin tapujos en términos racistas, que se reivindica el eugenismo. Para quien hemos leído un poco la historia de los siglos 19 y 20 es casi inimaginable ver que ideas fascistas, racistas, están circulando en grupos influyentes de la sociedad israelí. ¿Cómo interpretar esto?

Rabkin: En gran parte el multiculturalismo y los valores liberales que se implantaron después de la segunda Guerra Mundial vienen de una interpretación del genocidio nazi, y esta interpretación sugiere que para evitar este tipo de tragedias hay que respetar los derechos humanos independientemente de la raza, religión, etcétera. De ahí la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948.

Y estas reglas fueron bastante bien respetadas. Pero no es la única interpretación del genocidio nazi. También se puede interpretar el genocidio nazi de otra manera, de que desgraciadamente en ese entonces los judíos éramos muy débiles y que por eso nos mataban. Y en consecuencia debemos ser más fuertes para que esto no vuelva a suceder. Conceptualmente no hay contradicción, se trata simplemente de efectuar un cambio de papeles, de cambiar la correlación de fuerzas.

Esto lo escribí en un diario alemán para el día del 60 aniversario de Israel, diciendo que Alemania aprendió la lección y fundó una sociedad liberal, democrática, progresista, mientras que Israel aprendió oficialmente la segunda lección, de que tenemos que ser fuertes para defendernos, sin fiarnos en los principios liberales, democráticos y pluralistas.

Una visión muy cínica, que es entendible. Y por eso no me sorprende que en los círculos de la derecha israelí se maneje hoy el eugenismo. Siempre se manejó el eugenismo. Hay que entender que en política interior de Israel la integración de los judíos árabes o árabes judíos de países musulmanes, los sefardíes, se hacía con muchísima dificultad porque no eran europeos. La discriminación contra los no europeos dentro de la sociedad judía de Israel ha sido enorme. Hay toda una literatura sobre eso y no es nada nuevo.

También, por ejemplo, desde que se comenzó a construir el país se habló de “material humano”, del “buen material humano”, del “menos bueno material humano”. Hay que entender que en los años 30 el eugenismo sobrevivió en la sociedad sionista que existía en Palestina. Hay libros que podemos citar, y que cito en la versión más reciente de mi libro, hay artículos de Raphael Falk, quien escribe sobre el eugenismo en la historia sionista. Esto no es algo nuevo y por eso no me sorprende que ahora se hable así en círculos israelíes.

Nuevamente, lo que fue prohibido, mal visto y olía mal en el mundo occidental, se conservó bastante bien en la sociedad israelí.

Periodista: Lo que muestra una contradicción absoluta e irreconciliable del sionismo con la esencia misma del judaísmo…

Rabkin: Los sionistas siempre han dicho que el sionismo es una revolución contra la tradición judía, contra el pasado judío, y una revolución es evidentemente ruptura, es negación. Vladimir Lenin nunca pretendió que su legitimidad reposaba en el hecho de que era nieto de los Romanov. Su legitimidad era la revolución. Para mí es muy cómico ver que Netanyahu, quien es una persona perfectamente laica, que transgrede uno de los 10 mandamientos, basa su argumentación para la ocupación y expansión territorial de Israel en el derecho divino. Como también fue el caso de Ben Gurión, quien era ateo.

Me sorprende que el apoyo que Occidente da a Israel, sobre todo en Estados Unidos, provenga en gran parte de los sionistas cristianos, que en Estados Unidos son 50 millones de personas, casi cuatro veces más que la totalidad de judíos en el mundo, unas 13 millones de personas.

Hay una continuidad entre el protestantismo de los siglos 18 y 19 y el sionismo de hoy día. Mientras que hay una ruptura entre el judaísmo del siglo 19 y el sionismo. Me parece una evidencia que tratándose de un régimen revolucionario, en el caso del sionismo, no existe continuidad con el pasado.

Periodista: El sionismo abandonó los principios morales del judaísmo, que impregnan los del cristianismo e islamismo, pero estos principios fueron desde el siglo 19 y siguen siendo actualmente parte del sustento moral de las ideas socialistas, lo que a mi parecer explica las simpatías y la participación activa numerosos judíos en los movimientos obreros y revolucionarios desde el siglo 19 en adelante. Dicho de otra manera, era posible transferir a nivel de la realización social los principios morales provenientes de la religión judía…

Rabkin: Cierto, hubo sionistas que eran atraídos por ese tipo de sionismo, como Albert Einstein y Martín Buber, y en su mayoría eran judíos alemanes, que en Israel son considerados como muy inocentes. Es interesante destacar que ningún judío alemán, con todo el enorme papel que han jugado en la construcción de la industria israelí, el sistema judicial y la cultura israelí, ningún judío de origen alemán jugó un papel importante en la política israelí, que ha sido un terreno exclusivo para judíos ruso-polacos, o sea para los judíos del antiguo imperio ruso, que incluía Polonia y los Estados Bálticos.

Quienes verdaderamente crearon la sociedad israelí, los Ben Gurión, Weizmann, tenían una visión revolucionaria en el sentido de que había que imitar a quienes perseguían a los judíos. Vladimir Jabotinsky (4) por ejemplo, admiraba a Benito Mussolini, y hay que entender que en los años 30 del siglo pasado hubo instancias de colaboración entre el régimen nazi y las organizaciones sionistas para organizar granjas de formación para el movimiento sionista en Alemania, y que fue Adolf Eichmann (5) quien estaba a cargo de formar los sionistas que partirían a Palestina.

Esto demuestra que hay cierta compatibilidad conceptual y que ambos eran guiados por valores liberales prácticos, estos son los puntos comunes. Otra vez, no hay que exagerar, no hay que comparar o pensar que Israel se comporta como la Alemania nazi, lo cual sería absolutamente falso, pero hay que entender que hay compatibilidades conceptuales entre las lecciones que los sionistas que fundaron Israel sacaron de la segunda Guerra Mundial, y lo que se practicó durante un tiempo en Europa, un tiempo que está terminando…

Notas

1.- David Ben Gurión, el primero en ejercer –a partir de mayo de 1948- la función Presidente del Consejo de Estado Provisional y de primer ministro de Israel.

2.- Woodrow Wilson, presidente de Estados Unidos de 1913 a 1921 y autor de los “14 principios” que fueron la base del Tratado de Versalles de 1919 que puso fin a la primera Guerra Mundial, entre ellos el principio de la autodeterminación de los pueblos.

3.- Para ejemplo ver los siguientes portales: http://www.israelnationalnews.com/ ; http://www.israel7.com/ ; http://www.youtube.com/watch?v=2U92n1DRR7g

4.- Vladimir Jabotinsky, nacido en Ucrania y fundador del grupo sionista Irgún, que utilizó métodos terroristas contra los ocupantes británicos y la población palestina.

5.- Adolf Eichmann, oficial nazi directamente implicado directamente en los planes de exterminación de los judíos.

La Vèrdiere, Francia.

Fuente: Alainet.org

Ilan Pappé: La solución de un solo Estado, la unidad palestina y el bloqueado “proceso de paz”

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ilanEntrevista de Nigel O’Connor.

El trabajo del profesor Ilan Pappé, propugnador de un boicot internacional contra Israel y del establecimiento de un solo Estado para israelíes y palestinos, ha recibido elogios así como duras críticas en círculos académicos y políticos.

Las críticas no son sorprendentes, en vista de que el trabajo de Pappé ha tratado de cuestionar las verdades aceptadas de un país dividido. Finalmente lo llevaron a verse obligado a renunciar a su puesto en la Universidad de Haifa en 2007.

El destacado académico israelí, que ahora enseña en la Universidad de Exeter en el Reino Unido, presenta la historia del Estado de Israel de una manera que engloba la narrativa del pueblo palestino, una ambición audaz en una sociedad en la cual militarismo, nacionalismo y religión son potentes fuerzas unificadoras.

Los últimos meses hemos visto un período intenso de actividad diplomática dirigida por EE.UU. entre Washington, Jerusalén y Ramala, mientras el presidente Obama trata de reiniciar negociaciones directas entre lod dirigentes de Israel y Palestina. No obstante, las perspectivas de paz siguen siendo tan poco alentadoras como desde el inicio de la Segunda Intifada hace más de una década.

Al Jazeera y el profesor Pappé hablaron del paralizado “proceso de paz”, de la unidad palestina y de los éxitos del impulso por una solución de un solo Estado.

¿Cómo evalúa los recientes esfuerzos del Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry para reiniciar las negociaciones entre israelíes y palestinos?

Hay muy pocos motivos para suponer que esto abra un nuevo capítulo en la historia del proceso de paz en Palestina. Las razones básicas de la falta de avance desde 1993 no han cambiado. Israel, bajo cualquier gobierno sionista, cuando habla de “paz” quiere decir una partición de Cisjordania en un área judía y otra palestina, e incluso la más cooperadora, o sumisa, dirigencia palestina no podría estar de acuerdo con algo semejante. Y para colmo, las demandas israelíes significarían renunciar, más o menos, al derecho de retorno. Todos los gobiernos de EE.UU. han buscado maneras de persuadir a los palestinos para que acepten este dictado; Kerry no es diferente.

¿Piensa que EE.UU. cree realmente en la probabilidad de la solución de dos Estados?

No, pienso que EE.UU. no tiene ninguna estrategia con respecto a Israel y Palestina, solo tácticas. La estrategia, si lo fuera, se formuló alrededor de 1968, durante el gobierno Johnson, y fue una política de ignorancia intencional de las acciones unilaterales de Israel, en particular en Cisjordania. El discurso estadounidense e israelí sobre dos Estados se hizo uno: permitir a los palestinos, dependiendo de su “buena conducta”, un régimen propio en las áreas palestinas densamente pobladas. Buena conducta significaba renunciar a cualquier demanda futura.

¿Cómo ve la posibilidad de que los palestinos logren sus ambiciones nacionales y cuáles son las opciones que tienen?

En vista del actual equilibrio de fuerzas local, regional y global, hay muy pocas esperanzas de que los palestinos realicen sus esperanzas nacionales en un futuro cercano. Sin embargo, los grandes cambios que están ocurriendo en la región, el drástico vuelco de la opinión pública mundial en su apoyo, las crisis económicas globales y los posibles cambios del equilibrio de las fuerzas internacionales abren todos opciones de una actitud global distinta respecto a Israel, tal vez… de una manera parecida a la Sudáfrica del apartheid. Con el fin de aprovechar semejantes posibilidades, las cuestiones de la representación y la unidad palestina se debería resolver rápidamente, de otra forma se perderían esas futuras oportunidades. Sobra decir que, por el momento, es la determinación palestina, a veces a un nivel muy individual, lo que impide que se desarrolle una catástrofe total.

El arte de la resistencia palestina

¿Cómo evalúa la posibilidad de que ocurra otra Intifada palestina, en vista de la situación política y militar actual en los territorios ocupados?

Como bastante grande. La desesperación puede conducir, por cierto, a una especie de parálisis o a la falta de un impulso para rebelarse. Pero ahora, cuando una tercera generación ha nacido en la megaprisión que Israel construyó en los territorios y la política de las colonias israelíes y sus colonos es más extremista, brutal e inhumana de lo que era antes, siempre existe el escenario para una explosión a pesar de todas las adversidades.

¿Cómo caracteriza la naturaleza de la Autoridad Palestina y su papel en el conflicto?

Existen dos aspectos en la AP. Por una parte, es la reguladora de la vida en Cisjordania (como Hamás en Gaza), y como tal se ocupa de una especie de normalidad dentro de la megaprisión que Israel construyó en Cisjordania. Por otra parte, es un instrumento en manos de Israel para asegurar la tranquilidad y la complacencia en dicha megaprisión. La AP se presenta, y la presentan, como el único socio posible de las negociaciones, pero pienso que ese papel ya está erosionado. La historia juzgará cómo semejante autoridad puede navegar entre las dos funciones que Israel y la ‘comunidad internacional’ esperan que cumpla.

¿Cómo ve el futuro de la Autoridad Palestina? ¿Puede seguir existiendo si quebrara con EE.UU. e Israel, y sería posible considerando sus arreglos de financiamiento?

No puede existir fuera del marco de la Pax Israelí y la Pax Americana. Por cierto, ambas no tienen nada que ver con la paz, sino más bien con una relativa conformidad de la población local con su encarcelamiento en Cisjordania. Si se desmantela unilateralmente, pasarían dos cosas: un período de un vacío caótico y una presión sobre todos los afectados para encontrar un marco diferente para una solución.

¿Existen divisiones entre las principales facciones políticas de Palestina de tal dimensión que no pueden presentar un frente coherente, en mayor detrimento de su causa nacional?

Por supuesto el faccionalismo ayuda a los israelíes a implementar constantemente sus políticas. El tema de la representación de los palestinos es algo que el pueblo palestino tendrá que resolver más vale pronto que tarde. Es lo más urgente en la lucha general por la paz y la justicia en Palestina.

¿Se considera partidario de la solución de un Estado?

Sí, lo soy. Creo que un solo Estado es la única solución justa y funcional del conflicto. Creo que cualquiera que esté más de cinco minutos en el terreno en Cisjordania se da cuenta de que no hay sitio para un Estado palestino independiente. Y además, cualquiera que reflexione un poco más profundamente sobre las razones del conflicto comprende que solo un órgano político semejante podría responder a todos los aspectos de dicho conflicto: el desposeimiento de los palestinos en 1948, la discriminación de los palestinos en Israel y la ocupación de Cisjordania y de la Franja de Gaza.

¿Cómo evalúa el éxito de la campaña por la solución de un Estado?

El principal éxito de la campaña fue ofrecer una nueva conversación sobre una alternativa. Sus aspectos más fuertes son que se relaciona mucho mejor con la realidad que se desarrolló en Palestina desde finales del siglo XIX, donde ahora tenemos una tercera generación de colonos que no lograron vaciar el país que invadieron, y ambos lados tienen que replantear su relación sobre esta base mutua: no es posible librarse de los colonos ni de la población nativa.

Su segunda ventaja es el fracaso total, después de más de 65 años, del intento de dividir Palestina en varias formas y disyuntivas como la mejor solución. Ahora sabemos que no va a funcionar y que hay que encontrar una alternativa.

Su desventaja es que todavía no es un movimiento popular y no ha logrado avances y estructuras de poder en las instancias políticas de ambos lados. Además, ‘la comunidad internacional’ y el mundo árabe no apoyan esta idea, aunque pienso que la opinión pública en el mundo y en la región la apoyan de todo corazón.

¿Cómo se puede realizar un objetivo semejante si en gran parte está limitado a círculos intelectuales, mientras parece contar con poco apoyo entre los palestinos o israelíes comunes y corrientes?

El poder de esas ideas reside en dos proyectos: uno de trabajo intensivo que ha comenzado a diseminar la idea entre los que ya forman parte de organismos representativos, especialmente entre los palestinos y entidades externas. El segundo: que existe la necesidad de mostrar, aunque sea teóricamente en este momento, cómo sería la vida en todos sus aspectos dentro de un organismo político.

¿Cómo caracteriza la actitud del establishment político israelí en el logro de sus objetivos en los territorios palestinos, y qué piensa que constituyen estos últimos?

Los objetivos actuales no son diferentes de los establecidos por el movimiento sionista desde muy temprano, cuando apareció en Palestina: tener tanto de Palestina como fuera posible con tan pocos palestinos como fuera posible. Las tácticas cambian continuamente. En 1948 se logró por medio de la limpieza étnica; hasta 1967 imponiendo el régimen militar a la minoría palestina en Israel; después de 1967 encarcelando a los palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza en una inmensa prisión, mientras se anexaba la mitad de Cisjordania a Israel y de “desarabizaba” y se “judaizaban” Galilea y el Néguev.

Estos objetivos no se han completado gracias a la determinación y la lucha de los palestinos, y por lo tanto seguirán siendo las tácticas del siglo XXI.

¿Ha visto un cambio en la naturaleza de la sociedad israelí durante su vida?, y si fuera así, ¿diría que esos cambios presentan un obstáculo para el logro de una solución justa del conflicto o que la facilitan?

Hay dos aspectos que siempre me interesaron respecto a la sociedad israelí: uno es su relación con los palestinos –y por extensión con el mundo árabe- y el otro la dinámica interna en la sociedad judía.

Respecto al primer punto, he visto muy pocos cambios en la actitud básica. A los palestinos se les veía, y se les sigue viendo, como usurpadores extranjeros de la antigua patria y como un obstáculo para una vida activa y pacífica. El deseo era no formar parte del mundo árabe, esto incluía por desgracia a los judíos árabes, y produjo una mentalidad de fortaleza occidental sitiada en medio de una región “hostil”. El resultado de esa mentalidad fue una sociedad intolerante, tensa y paranoica que cree que solo puede basarse en el poder militar para sobrevivir.

En cuanto al otro aspecto, crecí en una sociedad relativamente modesta que por lo menos se preocupaba del otro en la sociedad judía, más igualitaria y secular. Se ha vuelto más polarizada en los enclaves americanizados y hedonistas como Tel-Aviv y en espacios de ardiente teocracia como Jerusalén y las colonias.

¿Puede darme una idea de cómo ve alguna solución política entre las dirigencias de israelíes y palestinos? ¿Considera que la Primavera Árabe altera la situación del conflicto palestino-israelí?

Si no hay cambios en el equilibrio de fuerzas locales, regionales o internacionales, la relación no cambiará en el futuro. Es decir, los israelíes asesinarán a los dirigentes que se resistan a su dictado y esperarán que los demás por lo menos mantengan silencio al respecto, incluso aunque no expresen su apoyo en público. Por lo tanto se pueden condenar las colonias israelíes en E-1 en el Gran Jerusalén, pero no se puede apoyar un intento palestino de defenderlo.

Sí, no obstante, la opinión pública del mundo sigue viendo a Israel como la nueva Sudáfrica del apartheid, como lo hace, esto puede llevar a largo plazo a un cambio en la actitud de las elites políticas, como la Primavera Árabe puede conducir a que haya un día una cantidad de nuevos gobiernos mucho más comprometidos con la causa palestina que en la actualidad. Entonces la relación podría ser entre los dirigentes israelíes en representación de una sociedad de comunidad de colonos que busca la reconciliación con la dirigencia de la población nativa. Podría ser un nuevo paradigma mucho más esperanzador.

Autor: Nigel O’Connor para Al Jazeera / Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Twitter: @nigel_oconnor

Fuente: http://www.oicpalestina.org/?p=10798

Entrevista a Lucas Koerner, un judío pro Palestina

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Se convirtió de la noche a la mañana en una figura pública en Internet, las imágenes de su detención en Israel han sido vistas por más 300 mil personas y aunque le da pudor tanto reconocimiento, considera que la viralización del video “derrumba el mito de la “democracia” en Israel, democracia sólo para judíos”.

Koerner, estudiante de sociología de la Universidad de Tufts en Boston, se encuentra en Chilecomo parte de un programa de intercambio estudiantil con la Universidad de Chile, cuenta que el movimiento estudiantil chileno ha sido una gran fuente de inspiración. “Representa un ejemplo para nosotros en cómo construir poder popular y realizar cambios radicales estructurales en nuestras sociedades”.

Su pinta de niño y sus ojos azules son engañadores, porque cuando Lucas Koerner (21) comienza a hablar, pasa de ser un niño tímido de mirada dulce, a ser un apasionado activista judío-norteamericano de una fuerza imparable. Lo demostró en junio del 2011 cuando en solidaridad hacia el pueblo palestino y con una kufiyya al cuello, una pequeña bandera palestina, una kipá en su cabeza y megáfono en mano se enfrentó a un grupo de manifestante israelíes que marchaban en Jerusalén Este.

El grupo, en su mayoría colonos, celebraba su fiesta anual por la “unificación” de la ciudad en el llamado “Día de Jerusalén”. “Mi gobierno es responsable y estoy aquí para decir no, no en mi nombre y no, en nombre de los ciudadanos de EE.UU.”, vociferaba temerario. Y fue así como fue arrestado agresivamente por la policía local, permaneciendo dos días retenido, deportado y probablemente imposibilitado de entrar a Israel por 10 años. Muchas personas grabaron la violenta detención de más de cuatro minutos, por lo que Koerner perdió enseguida el anonimato y se convirtió en una reconocida figura en Internet[1]. Evidentemente incómodo con este súbito golpe de fama, cuenta que jamás pensó que podía ser apresado de esa manera. “Voy a ser honesto, fui más ingenuo que valiente. Pensé que mi pasaporte estadounidense y mi identidad judía me protegerían”. A partir de esta experiencia, dice que alcanzó un nivel más alto de madurez en términos políticos. Si bien lamenta no poder volver por mucho tiempo a Palestina cree que puede aportar mucho más a la causa desde EE.UU. a través del movimiento de BDS (boicot, desinversión y sanciones). “Mi verdadero trabajo está ahí”.

Difusión viral

Lucas Koerner nació en Filadelfia y estudia Sociología y Lengua y Literatura hispánica en la Universidad de Tufts en Boston. Hace un año que se encuentra en Chile como parte de un programa de intercambio estudiantil con la Universidad de Chile. Koerner cuenta que su bisabuela maternal era judía-rusa que huyó a Estados Unidos de la persecución antisemítica (pogromos). Su abuelo paterno fue un inmigrante alemán que llegó a su país después de la Segunda Guerra Mundial. Criado en un ambiente familiar sin influencias religiosas, desde muy temprana edad manifestó un fuerte interés por la política. A los 15 años ya había asistido a varias manifestaciones contra la guerra en Iraq. “Sin embargo, sólo después del ataque israelí contra la Franja de Gaza me convertí en un verdadero activista. En aquel momento, tomé la iniciativa para formar un grupo de solidaridad palestino dentro de mi colegio”. Con unos compañeros organizaron en los pasillos de su secundaria una exposición que mostraba los crímenes israelíes en Gaza, sin embargo, esta exhibición fue censurada por la administración.

¿Cual ha sido tu aporte al movimiento por la causa Palestina?

Yo diría que mis aportes han sido dos. Primero, jugué un rol crucial en fundar en mi Universidad una organización llamada Estudiantes por Justicia en Palestina (SJP). Inspirado por el espíritu de los indignados del 2011, le di una estructura más democrática, más horizontal. También difundí una orientación teórica y práctica hacia la acción directa: un movimiento social necesita enfrentarse con el sistema desde abajo para realizar los cambio estructurales deseados. Nos reunimos anualmente en el evento internacional de la Semana del Apartheid Israelí (IAW) y emprendemos proyectos asociados con la campaña por Boicot, Desinversión, y Sanciones (BDS) contra Israel. Estos dos principios de organizacionales de democracia radical y acción directa se han constituido como las bases fundamentales para el movimiento de solidaridad palestina, que ha ido creciendo rápidamente en los campus universitarios a lo largo de EE.UU. y Canadá. Segundo, yo diría que mi otro aporte al movimiento es mi importancia como activista internacional atribuible a la difusión viral del video de mi detención en Jerusalén. Aunque rechazo elevarme como caso excepcional, hay miles de activistas palestinos y judíos que se han enfrentado a mucho peor sin nada de publicidad, reconozco el aporte político del video que se ha visto probablemente por más de 300.000 personas. El video derrumba el mito de la “democracia” en Israel, democracia sólo para judíos y revela potentemente que el sionismo no es igual a judaísmo, una distinción que el movimiento sionista históricamente ha intentado eliminar, asegura.

Después de Plomo Fundido

¿Quien te inspiró para convertirte en un activista internacional?

Mi padre siempre ha sido una gran fuente de inspiración para mí. Él ha jugado el rol de guía en mi camino hacia la consciencia política desde que tenía10 años. Él me enseñó la necesidad de siempre cuestionar las meta-narrativas de la historia presentadas por mis profesores. Desde los mitos cómodos y mentiras vulgares que tratan de la buena voluntad de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial, a la omisión de la historia de crímenes que EE.UU. ha perpetrado en países, como el Congo, Vietnam e Iraq. Además, mi papá era activista internacional durante su juventud. Comenzó como miembro del Movimiento de Solidaridad Centroamericana. Estuvo en Nicaragua durante los ochentas. Fue parte del Comité en Solidaridad con el Pueblo Salvadoreño (CISPES), que se movilizaba contra las guerras de Reagan en Nicaragua. Y trabajó directamente con las organizaciones colectivas campesinas en el cultivo del café.

¿Qué te motivó con el tema palestino?

Lo que me llevó a ser un activista por Palestina fue el ataque israelí contra Gaza en 2008-2009, “Operación Plomo Fundido”. Al mirar en la televisión la salvaje brutalidad del terrorismo del Estado israelí que se perpetró contra una población mayoritariamente compuesta de jóvenes menores de 18 años que viven en la cárcel al aire libre más grande del mundo, hizo que ya no pudiera quedarme pasivo y en silencio. Desde entonces, Palestina se convirtió en mi preocupación número uno. Empecé a verla como una metáfora de todas la injusticia que se reproducen en el mundo.

La masacre en Gaza fue un verdadero shock a nivel ético. Nunca la violencia del imperialismo se había manifestado tan atroz y abiertamente ante mi consciencia. Me identifiqué profundamente con el pueblo de Gaza.

¿Como vinculas esta preocupación por Palestina con tu origen judío?

La cuestión palestina tuvo un importante valor simbólico en el plano personal, porque se me presentó la oportunidad de reivindicar mi identidad judía. Debido a la diversidad religiosa y carácter secular de mi familia, siempre me sentí alejado de la comunidad judía oficial. Eso también tenía que ver con mi incipiente anti-sionismo, que es rechazado como herejía en las comunidades judías del “mainstream”. Mi compromiso con Palestina me enseñó que había múltiples maneras de ser judío y no sólo una orientación religiosa-cultural sionista. Me di cuenta que podía ser parte de una tradición antigua de justicia social dentro del judaísmo que había luchado contra la opresión en todas sus formas, desde los movimientos revolucionarios de Europa, al movimiento por derechos civiles en EE.UU. Es imposible ser fiel a esa tradición, sin solidarizar con el pueblo palestino.

¿Ahora tu vinculación cambió?

Hoy en día, Palestina permanece una preocupación central de mi vida, pero por diferentes razones. La reivindicación de mi identidad judía, llegando a su punto culmine con mi protesta y detención en Jerusalén en el 2011, creo que ha sido superada en alguna medida. Mi identidad judía sigue siendo importante, en el sentido de que creo que es imposible triunfar en la lucha contra el antisemitismo, sin derrotar al sionismo como una ideología y una estructura de opresión racista. No obstante, mi identificación judía es ahora menos central en cuanto a la cuestión palestina. Al conocer a tanta gente que no tiene ninguna asociación étnico-religiosa con el tema, me di cuenta de que la importancia que está alcanzando la causa de solidaridad con Palestina, como el movimiento más poderoso y dinámico entre jóvenes estadounidenses de edad universitaria, se debe no a una política de identidad, la cual es anticuada, sino a la potencia simbólica implícita en la metáfora universal que es Palestina.

El sistema de dominación israelí abre un espacio de articulación simbólica y práctica entre diversos movimientos. Se van forjando lazos en base al poder simbólico y explicativo de esta metáfora con otros movimientos como los feministas, ecológicos, inmigrantes, anti-cárceles etc.

¿A tu juicio se configuraría un fenómeno de apartheid en Palestina?

Sí, según las Naciones Unidas, el apartheid se define por actos inhumanos cometidos con el fin de instituir y mantener la dominación de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo de personas y oprimirlos sistemáticamente. Esta dominación suele manifestarse en diferentes sistemas que se aplica a distintas poblaciones étnicas dentro de un territorio. En los territorios ocupados por Israel después de la Guerra de 1967, Cisjordania y la Franja de Gaza, se aplica una ley militar a los habitantes, mientras que los colonos judíos en Cisjordania y Jerusalén Este, viven como ciudadanos normales de Israel, como si sus colonias fueran suburbios estadounidenses, conectados a sus trabajos en Israel por autopistas segregadas, sólo para uso de judíos. Israel controla directamente más del 60 por ciento del territorio de la Cisjordania (área C) y indirectamente más del 80 por ciento (áreas C y B), mientras que la mayoría de los palestinos están concentrados en menos del 20 por ciento de su territorio (área A) que se fragmenta en bantustanes separados por muros, colonias judías y puntos de control.

Gaza, es la cárcel más grande del mundo como lo manifiestan diversas organizaciones de derechos humanos, incluso el primer ministro británico David Cameron. Además, la lógica del apartheid y del colonialismo está escrita en el nacimiento del Estado israelí dentro de sus fronteras supuestamente legítimas. El 15 de Mayo fue el aniversario de los 65 años del Nakba, es decir, del despojamiento del pueblo palestino de sus tierras durante la campaña sionista de limpieza étnica durante la fundación de Israel entre 1947-1949.

¿Qué opinas del Derecho al Retorno de los palestinos?

El derecho internacionalmente reconocido de los refugiados y sus descendientes a regresar a sus tierras o recibir compensación se ha negado a partir del nacimiento de Israel como Estado exclusivo para judíos. En cambio, cualquier judío en el mundo, incluso yo, puede reclamar su “derecho” a volver y recibir ciudadanía israelí bajo la Ley de Retorno. Finalmente, los palestinos que no fueron expulsados en 1948 y luego recibieron ciudadanía israelí (“48ers”) se enfrentan con una segregación institucionalizada en casi todas las esferas de la sociedad israelí, en vivienda, en salud y educación. Al final de cuentas, ¿cómo es posible que una minoría no judía sea igual en un Estado judío?

Movimiento estudiantil inspirador

¿Por qué elegiste nuestro país y cómo te has sentido?

Decidí estudiar en Chile porque América Latina es mi otra área de interés aparte del Medio Oriente y el movimiento estudiantil es una gran fuente de inspiración para mí. El movimiento representa un ejemplo para nosotros de cómo construir poder popular, especialmente poder estudiantil y realizar cambios radicales estructurales en nuestras sociedades. El pueblo chileno es muy acogedor y es un país espectacular, así que estoy muy contento con mi decisión.

¿Somos solidarios con la causa palestina?

Indudablemente, la sociedad civil chilena es muy solidaria con la causa palestina. No obstante, opino que se debe concretizar más este espíritu solidario en actos directos para terminar con la complicidad de la ocupación por medio del BDS (boicot, desinversión y sanciones). Por ejemplo, hay que organizarse para emprender boicots de empresas como Caterpillar que tienen vínculos estrechos con la ocupación israelí. Desinvertir los fondos de pensiones de estas empresas, hacer que las universidades terminen su cooperación institucional con las universidades israelitas y presionar a artistas y músicos chilenos a seguir el boicot cultural y cancelar sus conciertos en Israel.

¿Cómo ves a nuestro país política y socialmente?

Actualmente, Chile está en plena crisis en varios niveles. Se pone de relieve más y más la crisis de eficacia del modelo neoliberal, especialmente en la esfera educativa, que a su vez conduce a una aguda crisis de representatividad, en la que se evidencia un agotamiento de toda confianza en la clase política. Estas dos crisis han servido para desenmascarar una crisis más profunda, es decir, la de la legitimidad. El modelo actual de democracia liberal protegida, de baja intensidad, institucionalizada por la Constitución de 1980 que representa nada más que la voluntad de la fuerza ilegitima de la pasada dictadura militar. La única solución a estas crisis es una profunda transformación social, económica y política a partir de la voluntad popular expresada en una asamblea constituyente.

¿Qué planes tienes a corto y largo plazo?

A corto plazo, volveré a EE.UU. en julio para terminar el último año de mi carrera. Después de graduarme, quiero viajar a Europa y latinoamérica. Quiero enseñar inglés, y aprender de los múltiples movimientos sociales que van surgiendo en estas regiones. A largo plazo, pienso estudiar un postgrado para sacar un magíster y un doctorado en sociología. Espero encontrar una línea de trabajo que me deje canalizar concretamente mi activismo en la vida diaria.

Por Pamela Rillón.

El Ciudadano

Gracias a Camilo Brodsky por sugerirnos la nota.

Gilad Atzmon: O judeu errante em Buenos Aires

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Gilad Atzmon, ex-israelense, saxofonista e compositor, escreveu dois romances e diversos artigos. Sempre polêmico, ele dedica a sua vida a defender a causa palestina e a sua música. Obrigada a Dagoberto Bordin, de Florianópolis, Brasil, que está passando um tempo em Buenos Aires e escreveu este artigo especialmente para nós, mesmo sem ser especialista no assunto.

Gilad Atzmon

Por Dagoberto Bordin.

“Os nazistas me fizeram ter medo de ser judeu, enquanto os israelenses me dão vergonha de ser judeu”. Com esta epígrafe de Israel Shahak, sobrevivente dos campos de concentração na Polônia, Gilad Atzmon dá a tônica do seu novo livro, La identidad errante (editorial Canaán), e mostra por que tanto ele quanto Shahak podem ser considerados antissemitas. Bem-humorado, Atzmon divertiu a plateia quando admitiu, ontem, na Biblioteca do Congresso Nacional, em Buenos Aires, que sente uma excitação quase libidinosa em confrontar os sionistas desde que se define como “judeu que odeia o judaísmo”.

Em La identidad errante, ele busca responder o que significa ser judeu, como se define a identidade política de um judeu, um indivíduo que se sente superior aos demais, afinal pertence ao povo escolhido, e, ao mesmo tempo, um indivíduo que gostaria de ser tratado como os demais. Para ele, o sionismo é um conceito que pertence mais à diáspora judia porque os israelenses, de maneira geral, não são sionistas. “O judaísmo secular é que se encarrega da limpeza étnica e não o judaísmo religioso. Os judeus ultraortodoxos da Torá são contra o sionismo e a favor dos palestinos” (N. da R. Se refere a grupos como Neturei Karta).

Para falar do judaísmo nesta acepção ideológica, ele usa o termo judeidade. “Não falo sobre judaísmo ou sobre judeus como etnia, raça ou religião”. Judeidade seria algo como uma qualidade primordial, transnacional, operada por uma rede que não tem um centro geográfico porque, segundo ele, não existem judeus ingleses, franceses, alemães ou estadunidenses e sim judeus que vivem na Inglaterra, França, Alemanha ou Estados Unidos. “O judeu é sempre um estrangeiro”.

Atzmon compara Israel com a Alemanha nazista. “Eles transformaram Deus em agente imobiliário e a aspiração de Israel não é a da terra prometida senão a de planeta prometido”. Isso faz com que os sionistas se sintam autorizados por Deus a destruir seus inimigos. “Como isso pode estar acontecendo em nossos dias sem o conhecimento do mundo?”, pergunta. E ele mesmo responde, explicando que os meios políticos e midiáticos estão subordinados aos interesses israelenses. A mídia de maneira geral, os bancos e a indústria do cinema, Hollywood, são controlados por judeus tanto nos Estados Unidos quanto na Inglaterra. “Eles conseguem fazer isso porque controlam a oposição”, explicou: “George Soros apoia as causas das minorias, ajuda e eleger Obama, ajuda os oprimidos, os gays. Toda a oposição a Israel também é financiada por Israel. Assim, você determina e limita a oposição”. Segundo ele, os “bons judeus”, esses que falam em nome dos palestinos, por exemplo, podem ser ainda mais perigosos que os “maus judeus”.

Com relação à representação política, ele cita o exemplo da Inglaterra. No Parlamento, se os judeus tivessem uma representação proporcional à de 0,46% da população (são 280 mil habitantes naquele país), eles teriam direito a três assentos. Em vez disso, ocupam 24 posições, oito vezes mais. Se a representação dos muçulmanos fosse nesta mesma proporção, eles teriam que ocupar no mínimo 200 dos 650 assentos da Câmara dos Comuns. “A história dos judeus é um mito, está distante da realidade, é uma invenção, e eles conseguem convencer os outros de que é verdade porque ninguém tem permissão para falar disso, já que os judeus se apropriaram do discurso sobre o racismo”.

Gilad Atzmon, que nasceu em Jerusalém e abdicou da cidadania israelense, critica, de dentro, o etnocentrismo judeu. “Tenho a percepção de que o meu povo vive numa terra roubada”. É uma sensação que ele traz da juventude, de sua experiência no exército, de quando atuou como paramédico, em 1982, durante a Guerra do Líbano, quando viu seu povo destruindo outras pessoas. Foi um trauma que deixou uma enorme cicatriz e o levou à decisão de que ele tinha sido enganado sobre o sionismo. “A oposição binária judeu-nazista é, em si mesma, consequência de um doutrinamento judeucêntrico”. Concluiu então que fazia parte de um estado colonial cujo objetivo era a pilhagem e a limpeza étnica. “Nós fomos doutrinados para a negação da causa palestina e não estávamos conscientes disso”.

Seu editor na Argentina, Saad Chedid, lembrou que a presidenta Cristina Kirchner se solidariza com o povo palestino porque compara a situação das Ilhas Malvinas com a dos territórios ocupados por Israel. “Trata-se do mesmo tipo de colonização”. A apresentação do autor foi feita pela jornalista Telma Luzzani, especialista em política internacional e autora de Territorios vigilados (Random House), em que mostra como operam as bases militares norte-americanas na América do Sul. Telma Luzzani elogiou a forma como o autor costura referências tão ecléticas como Freud, Lacan, os irmãos Cohen e Milton Friedman na sua tentativa de desvendar a identidade judaica. “Há uma rigorosa ignorância do genocídio que ocorre em Gaza e Atzmon, além de escrever, usa a música – o autor é renomado saxofonista – como instrumento para divulgação deste drama”.

O autor apresenta um filme biográfico nesta quinta-feira, Gilad, e, na segunda, 8 de abril, conversa com professores e estudantes no Centro Cultural Borges. Finalmente, na quarta-feira (10 de abril), faz uma palestra na Faculdade de Filosofia e Letras da Universidade de Buenos Aires.

Fotos de Dagoberto Bordin.

Gilad Atzmon: El judío errante en Buenos Aires

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Gilad Atzmon, ex israelí, saxofonista y compositor, ha escrito dos novelas y variados artículos. Siempre polémico, ha dedicado su vida a defender la causa palestina y a su música. Agradecemos a Dagoberto Bordin, de Florianópolis, Brasil, que está pasando un tiempo en Buenos Aires y escribió este artículo especialmente para nosotros, aun sin ser especialista en el tema.

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Por Dagoberto Bordin.

“Los nazis me hicieron tener miedo de ser judío, mientras que los israelíes me dan vergüenza de ser judío”. Con este epígrafe de Israel Shahak, sobreviviente de los campos de concentración en Polonia, Gilad Atzmon da la tónica de su nuevo libro La identidad errante (editorial Canaán), y muestra por qué él y Shahak pueden ser considerados antisemitas (N. de la T. por otros judíos). De buen humor, Atzmon divirtió a la platea cuando admitió, ayer, en la Biblioteca del Congreso Nacional, en Buenos Aires, que siente una excitación casi libidinosa por confrontar a los sionistas porque se define como “judío que odia el judaísmo”.

En  La identidad errante, busca responder lo que significa ser judío, cómo se define la identidad política de un judío, un individuo que se siente superior a los demás, al fin y al cabo pertenece al pueblo elegido y, al mismo tiempo, es un individuo que quisiera ser tratado como los demás. Para él, el sionismo es un concepto que pertenece más a la diáspora judía porque los israelíes, de forma general, no son sionistas. “Es el judaísmo secular el que se encarga de la limpieza étnica y no el judaísmo religioso. Los judíos ultraortodoxos de la Torá están en contra del sionismo y a favor de los palestinos” (N de la T: Se refiere a grupos como Neturei Karta).

Para hablar del judaísmo en esta acepción ideológica, él usa el término judeidad. “No hablo sobre judaísmo o sobre los judíos como etnia, raza o religión”. Judeidad sería algo como una cualidad primordial, transnacional, operada por una red que no tiene un centro geográfico porque, según él, no existen judíos ingleses, franceses, alemanes o estadounidenses y sí judíos que viven en Inglaterra, Francia, Alemania o Estados Unidos. “El judío es siempre un extranjero”.

Atzmon compara Israel con la Alemania nazi. “Ellos transformaron a Dios en agente inmobiliario y la aspiración de Israel no es la de la tierra prometida sino la del planeta prometido”. Eso hace que los sionistas se sientan autorizados por Dios a destruir a sus enemigos. “¿Cómo puede pasar eso en nuestros días sin que el mundo lo sepa?”, pregunta. Y él mismo responde, explicando que los medios políticos y mediáticos están subordinados a los intereses israelíes. Los medios en general, los bancos y la industria del cine, Hollywood, están controlados por judíos tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra. “Ellos pueden hacer eso porque controlan la oposición”, explicó: “George Soros apoya las causas de las minorías, ayuda a elegir a Obama, ayuda a los oprimidos, los gais. Toda la oposición a Israel también es financiada por Israel. Así, se determina y limita la oposición”. Para él, los “buenos judíos”, esos que hablan en nombre de los palestinos, por ejemplo, pueden ser aún más peligrosos que los “malos judíos”.

En relación con la representación política, él cita el ejemplo de Inglaterra. En el Parlamento, si los judíos tuvieran una representación proporcional a la de 0,46% de la población (son 280 mil en ese país), ellos tendrían derecho a tres asientos En vez de eso, ocupan 24 posiciones, ocho veces más. Si la representación de los musulmanes tuviera la misma proporción, tendrían que ocupar por lo menos 200 de los 650 asientos de la Cámara de los Comunes. “La historia de los judíos es un mito, está lejos de la realidad, es una invención y ellos logran convencer a los otros de que es verdad porque nadie tiene permiso para hablar sobre eso, ya que los judíos se apropiaron del discurso sobre el  racismo”.

Gilad Atzmon, que nació en Jerusalén y abdicó de la ciudadanía israelí, critica, desde dentro, el etnocentrismo judío. “Tengo la percepción de que mi pueblo vive en una tierra robada”. Es una sensación que él carga desde la juventud, de su experiencia en el ejército, de cuando trabajó como paramédico, en 1982, durante la Guerra del Líbano, cuando vio a su pueblo destruyendo otras personas. Fue un trauma que dejó una enorme cicatriz y lo llevó a la conclusión de que había sido engañado sobre el sionismo. “La oposición binaria judío-nazi es, en sí misma, consecuencia de un adoctrinamiento judeocéntrico”. Concluyó entonces que formaba parte de un Estado colonial cuyo objetivo era el saqueo y la limpieza étnica. “Fuimos adoctrinados para la negación de la causa palestina y no éramos conscientes de eso”.

Su editor en Argentina, Saad Chedid, recordo que la presidenta Cristina Kirchner se solidariza con el pueblo palestino porque compara la situación de las Islas Malvinas con la de los territorios ocupados por Israel. “Se trata del mismo tipo de colonización”. La presentación del autor fue hecha por la periodista Telma Luzzani, especialista en política internacional y autora de Territorios vigilados (Random House), en que muestra cómo operan las bases militares norteamericanas en América del Sur. Telma Luzzani elogio la forma cómo el autor relaciona referencias tan eclécticas como Freud, Lacan, los hermanos Cohen y Milton Friedman en su tentativa de desvendar la identidad judía. “Existe una rigurosa ignorancia del genocidio que ocurre en Gaza y Atzmon, además de escribir, usa la música – el autor es un saxofonista famoso – como instrumento para la divulgación de este drama”.

El autor presenta una película autobiográfica este jueves, Gilad, y el lunes 8 de abril conversa con profesores y estudiantes en el Centro Cultural Borges. Finalmente, el miércoles (10 de abril) da una conferencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Traducción: América Latina Palabra Viva.

Fotos: Dagoberto Bordin.

Chávez antissemita? Rabinos antissionistas enviam emotiva mensagem ao Presidente Maduro

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Nova Iorque, 11 de março de 2013.- Um grupo de Rabinos Judeus Ortodoxos enviaram uma mensagem emotiva ao povo da Venezuela, e para o Presidente Interino Nicolás Maduro, em ocasião da dolorida partida do Comandante Hugo Chávez.

Judeus antissionistas cumprimentam o Deputado da AN Francisco Torrealba durante evento no Consulado venezuelano em Nova Iorque. Crédito: Roberto Mercado

Numa carta aberta, os líderes religiosos, em nome da comunidade judaica antissionista, elogiam a natureza solidária de Chávez, e além do mais reconhecem que lutou contra o sionismo, mas que jamais professou o antissemitismo e que foi um grande amigo da comunidade judaica.

Os Rabinos, pertencentes à congregação internacional Neturei Karta, conheceram o Presidente Chávez numa de suas visitas a Nova Iorque em 2006.

Abaixo o texto integral da carta aberta ao Presidente Maduro:

8 de março de 2013

Seu Excelentíssimo

Sr. Nicolás Maduro Moros

Presidente Interino

República Bolivariana da Venezuela

Senhor Nicolás Maduro Moros, Presidente Interino da República Bolivariana da Venezuela e a Grande e Abençoada Nação da Venezuela:

Com ajuda do Todo-poderoso, o povo judeu, fiel à Torá, de todas as partes do mundo, nos sentimos enormemente doloridos ao conhecer a desafortunada notícia da morte física de seu grande líder, o falecido Presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

Não há dúvida de que nos próximos dias, grande parte de seu colossal obra solidária e atos de bondade que incidiram na vida de multidões de pessoas -tanto no seu país como em nível global- serão revelados, enunciados e escritos nos anais da história mundial.

Acreditamos, porém, que é nosso dever garantir que dos assuntos em específico sobre o Presidente Chávez fiquem gravados na posteridade. Um destes sendo sua amizade com o povo judeu, amizade que ele nem somente professava, senão que também demonstrou com ações. O segundo, foi sua clareza em relação à distinção entre judaísmo e sionismo.

Lembramos com carinho, uma reunião que nossos rabinos tiveram com o presidente Chávez, quando ele visitou Nova Iorque no ano 2006. Nessa oportunidade Chávez expressou aos rabinos seu amor e aconchego para com o povo judeu. Expressou estes sentimentos ante as massas populares presentes durante um ato público no histórico recinto Cooper Union desta cidade. Este gesto nos deu força e clareza mental nesses momentos tumultuosos.

El presidente Chávez tenía fama por no quedarse callado y denunciar las injusticias que veía en el mundo. Por lo tanto, Chávez -abierta y públicamente- condenó el sionismo, al Estado de Israel y su ocupación de Palestina.

Sin embargo, Chávez fue muy claro en su distinción entre el judaísmo: la religión, la subordinación ante el Todopoderoso y el pueblo judío; e sua nêmesis, o sionismo: o movimiento político e sua criação, o Estado de Israel.

Ele respeitou o povo judeu sinceramente, e, em relação aos judeus de seu próprio país os ajudou e protegeu. A sua oposição era unicamente ao sionismo, o Estado de Israel e a ocupação.

Nós os judeus, fiéis ao Todo-poderoso e Sua Torá, estaremos eternamente agradecidos por esta amizade, e pela clareza que teve ao distinguir entre judaísmo e sionismo.

Portanto, oferecemos nosso mais sentido pêsame a Seu Excelentíssimo e seu grande país pela perda de seu grande líder.

Rogamos ao Todo-poderoso que proteja e abençoe Vossa Excelência e a sua família com uma vida longa e saudável.

Rogamos ao Todo-poderoso que guie o senhor e lhe ajude a governar seu país continuamente em paz e em prosperidade.

Rogamos ao Todo-poderoso que no futuro, só se conheçam em seu país boas noticias e no mundo todo, e que a paz e a harmonia reine entre todas as nações.

Amém.

Novamente expressamos nossas mais sinceras condolências. Que descanse em paz a alma de Chávez.

Em nome de nossas comunidades,

Rabino Yisroel Dovid Weiss (Nueva York)

Rabino Meir Hirsh (Jerusalén)

Rabino Eliezer Hochhauser (Londres)

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Rabino Yisroel Dovid Weiss, Rabino Moshe Dov Beck (sobrevivente do holocausto) Rabino Dovid Feldman e Rabino Mordechai Weberman Weiss compartilham com funcionários venezuelanos no evento com o Presidente Chávez em Cooper Union, Nova Iorque, 2006. Crédito: Neturei Karta

 Tradução: América Latina Palavra Viva.

Fonte: Aporrea