Archivos Mensuales: marzo 2014

La historia de los judíos de izquierda en Chile y en Argentina

Estándar

Entrevista a Valeria Navarro-Rosenblatt: En las profundidades de la historiografía judía

Por Michelle Hafemann.

De paso por Chile, la Licenciada en Historia y Magíster en Estudios Internacionales, actualmente estudiante de Doctorado en Historia de América Latina de la Universidad de Wisconsin-Madison, Valeria Navarro-Rosenblatt (30 años, casada con el periodista Jorge Zeballos), dedica casi el 100% de su tiempo al trabajo de su investigación doctoral, que tiene como objetivo la historia de los judíos de izquierda en Chile entre 1960 y 1990. Ya en su maestría, y guiada por el profesor Isaac Caro, Valeria desarrolló en su tesis una investigación comparativa sobre qué pasó con las comunidades judías en Chile, entre 1973 y 1989, y Argentina, entre 1976 y 1983.

entrevista-vale-navarro

¿Cuáles fueron las principales conclusiones a las que llegaste?

-En Argentina las dimensiones de la represión al mundo judío fue mucho mayor que en Chile, había un antisemitismo abierto en la represión y un 10% de las víctimas totales, de Detenidos Desaparecidos, fueron judíos (3.000 de 30.000). Esto habla de un “target” especial. Una de las cosas que me llamó la atención –que no es una conclusión mía sino que es parte de investigaciones sobre judíos detenidos desaparecidos en Argentina- es que si tú eras judío tenías menos posibilidades de salir vivo de los centros de detención, es decir, la tortura “normal” que se aplicó  a los detenidos, para los judíos fue “especial”. También  hubo una tortura sicológica, desde que poner los discursos de Hitler y marchas nazis en los centros de tortura, a que  tatuar una svástica en el cuerpo.

Al parecer esa idea del judío como “extranjero” en todos los países, en el sentido del mito antisemita que dice que los judíos respondemos a otra autoridad más que la nacional, era el principal motivo de los represores para ensañarse.

-La influencia del nazismo en Argentina fue muy fuerte en las Fuerzas Armadas, entonces estaba muy presente  este tema de que al judío se le consideraba como representante de la sinarquía internacional y que no era leal a Argentina. Entonces la persona podía ser argentina de tercera o cuarta generación, con sus abuelos llegados a las colonias, e igual lo iban a considerar como extranjero por ser judío. Esta idea de que los judíos no solamente son extranjeros sino que están manipulando cosas en contra de lo nacional es muy fuerte en Argentina, donde los grupos nacionalistas tuvieron mucho más espacio en el gobierno y en los agentes represores. Lo cual no significa que no haya habido antisemitismo en la represión en Chile, sino que no tomó la misma forma ni tuvo las mismas dimensiones que en Argentina.

¿Crees que hubo un antisemitismo a nivel transversal entre los represores en Chile o sólo  en algunos casos, como el de Miguel Krassnoff Martchenko?

– No he encontrado antecedentes de que haya habido una política antisemita de parte de la dictadura. Están los casos particulares como el de Krassnoff, y Sí sospecho que hay muchas más instancias de las que uno cree. Por ejemplo, en un testimonio que  revisé el año pasado, una persona no judía contaba que estando en un lugar de detención un guardia se le había acercado y le dijo “¿Por qué no lees este libro que es tan interesante?” y el libro era “Mi lucha”, de Adolf Hitler.

Valeria y Jorge, esperando escuchar a Barak Obama en su universidad, en el marco de su segunda campaña presidencial.

¿Cuál es tu tema de investigación para el Doctorado?

-Mi tema de investigación es sobre los judíos de izquierda, que está muy relacionado con mi tema de investigación en el Magíster. En este trabajo mis conclusiones fueron que en Chile se habló mucho de la neutralidad de la comunidad judía, pero hablar de neutralidad en el período de Allende era muy distinto que hablar de neutralidad en el período de Pinochet, involucró cosas distintas e implicó omisiones muy distintas que a mi juicio estaban en contra de los propios valores del ser judío. Lo que me llamó la atención es que en Argentina el tema de los judíos Detenidos Desaparecidos se hablaba abiertamente en la comunidad, pero en Chile -hasta hace cinco años que yo terminé mi tesis de Magíster- el tema de los DD.DD judíos era tabú, recién de a poco se ha empezado a hablar. Por ejemplo, según supe el año 2007, en un monumento a los alumnos fallecidos del colegio, se incorporaron los nombres de Diana Arón, Luis Guendelman y David Silberman, pero no fue fácil lograrlo.

¿Y por qué se da esto, en tu opinión?

-Yo creo que eso todavía está en línea con cómo se planteó la comunidad a sí misma y cómo evolucionó la comunidad durante el régimen de Pinochet y después de la dictadura. Si hablamos de que se planteaban como neutrales, después no podían salir defendiendo a las víctimas, porque eso podía ponerlos en una posición frágil frente al gobierno y eso es lo que no querían. Pero tampoco hubo por el otro lado una actitud más movilizada, sí estuvo el rabino Ángel Kreiman en el Comité Pro Paz, pero fue una acción que fue cuestionada por algunas personas de la comunidad. Al mismo tiempo no hablar de las víctimas de judías es no reconocer el espacio de izquierda que hay en el mundo judío y de eso aún no se habla. Por eso mismo decidí hacer mi tesis sobre los judíos de izquierda.

¿Puede ser que para muchos la idea de un régimen marxista, debido a la experiencia que habían vivido ellos en sus países de origen (como Rumania o Hungría) o sus familias, les haya infundido pánico y por eso se identificaron con la oposición gobierno de Allende?

-Me tocó conversar con personas de la comunidad que provenían de Hungría y que sí, por la experiencia en sus países de origen, eran fuertemente antimarxistas, pero esos casos son los menos, el grueso de la comunidad judía de Chile ya estaba asentada para 1945. Yo creo que tuvo que ver más con el hecho de que como el gobierno de Allende era socialista, tenía una posición más crítica y de izquierda, en un momento en que la izquierda ya no estaba alineada con la creación del Estado de Israel sino que era crítica, entonces vieron que después, durante el gobierno de Pinochet iba a apoyar a Israel y por eso vemos que las pocas veces que levantan la voz en contra del gobierno es cuando el régimen  apoya medidas en contra de Israel, en 1975, 1982 o 1985.

¿Crees que esto tiene que ver con la poca figuración de los judíos de izquierda en el establishment comunitario actual?

-Bueno, como toda pregunta, esta tiene varias respuestas. Yo creo que a muchas personas de izquierda les choca mucho la posición que tuvo la comunidad durante la dictadura, entonces eso los distancia. Y también hay que considerar que muchos de los judíos de izquierda no se sienten representado por los espacios religiosos y culturales de la comunidad. Además, la comunidad, por este mismo exitismo que vivió durante la dictadura y en especial los primeros años de la democracia, se desconectó mucho de la realidad chilena,  y hay muchos judíos de izquierda que están más preocupados por los temas sociales y públicos chilenos que por los que se tratan dentro de los espacios comunitarios. Pero eso no significa que sean “judíos invisibles”, porque ¿son judíos invisibles para quién? Eso sería si pensáramos que “lo judío” solamente se reduce y se define según el establishment comunitario.

Steve Stern, tu profesor guía del Doctorado, trabajó una trilogía sobre la historia chilena reciente en base a entrevistas,  testimonios y revisión de documentos. En esta línea, ¿crees que con esta metodología es posible escribir una historia sobre la historia?

-Bueno, esa es una discusión historiográfica sobre la historia positivista que se dio hasta mediados del Siglo XX, basada solamente en reyes y en políticos importantes, y eso ya no es lo que se hace en historia. Especialmente lo que estoy haciendo yo es una historia mucho más social, mi base es la historia oral pero también la complemento con otras fuentes. Tampoco es tomar inocentemente las entrevistas, porque se trata de revisar, volver a preguntar, porque la forma en que se recuerda va cambiando y eso es lo que propone justamente mi profesor , Steve Stern. Se trata de entender por qué una persona está recordando algo distinto, porque recordar distinto también tiene un porqué.

¿Crees que en base a esta misma metodología de investigación podrías en algún momento emprender la tarea de escribir la historia de la comunidad judía de Chile?

-Es una de mis metas a futuro. Obviamente no  es una tarea que yo pueda hacer sola, dada la cantidad de fuentes y la metodología que yo ocupo. Ya no es posible hacer un trabajo como el de Moisés Senderey, sino sería más una historia temática y en coordinación con las personas que están trabajando en esto, porque no soy la única. Se podrían complementar los trabajos y cada uno puede aportar visiones distintas, creo que esa sería una forma mucho más rica e interesante de hacer la historia judía, además de apropiada para el Siglo XXI.

¿Y qué pasa con los documentos que están en la Universidad Hebrea de Jerusalem?

-Son documentos que llegaron en los 70s al Archivo Central del Pueblo Judío, mediante una iniciativa individual de conservación. Ahora estos documentos han sido catalogados y resguardados ante el paso del tiempo.  En principio no hay reparo, pues están bien preservados; el problema fue que la comunidad judía se quedó sin memoria. Si hablamos de por qué hay judíos invisibles o no hay espacio para los judíos de izquierda, es porque la comunidad judía en Chile vuelve a contarse la misma historia una y otra vez, con los mismos actores. Porque no sabe qué pasó antes, no hay una construcción en base a las acciones, instancias y organizaciones anteriores. Y eso ni hablar de la pérdida del patrimonio arquitectónico de la comunidad que ha tenido en los últimos años.

Fuente: http://comunicacionesantropologia.wordpress.com/2014/02/24/la-historia-de-los-judios-de-izquierda-en-chile-y-en-argentina-tesis-valeria-navarro-rosenblatt/

 

Agua en los Territorios Ocupados: Estado de calamidad

Estándar

agua palestina

En Cisjordania, Israel restringe drásticamente el acceso palestino al agua desviando las fuentes de agua de las comunidades palestinas a los asentamientos y plantaciones israelíes. Los palestinos tienen prohibido cavar pozos sin un permiso, que raramente es otorgado. Es más, sacar agua de los pozos autorizados se restringe a las aguas poco profundas, lo que resulta en tasas de contaminación más altas.

En Gaza, se estima que un 95 % del agua no sea apta para el consumo humano. Israel destruyó las plantas y servicios públicos de agua durante la Operación Plomo Fundido. El agua del acuífero de Gaza es salina debido a la extracción excesiva y está contaminada por la filtración de aguas cloacales.

Fuente: http://remikanazi.tumblr.com/post/80389491486/brilliant-infographic-on-water-consumption-for

Las conversaciones del Estado-nación de Israel implican el retorno de la estrella amarilla

Estándar
Foto: AP

Foto: AP

Por Gideon Levy (Haaretz).

Este tipo de conversación sólo puede tener lugar en la sombra, en las bodegas de cerveza, en violentas manifestaciones marginales o en las sedes de las organizaciones ilegales. Sólo la extrema derecha fascista neonazi, antisemita y xenófoba se atrevería a decir una palabra sobre el tema. Sólo los cabezas rapadas y sus amos se atreverían a hablar de la pureza nacional y de la definición de su país basado en la etnia, la religión, la raza, la nacionalidad o la herencia.

Nadie se atrevería a decir Francia para los franceses, América solo para los americanos, Alemania es un estado alemán o Italia es un país católico. Cualquier persona que hablara de esto, no se consideraría creíble. Estos países son democracias de todos sus ciudadanos, su carácter está determinado por los componentes de toda la población. Viven en ellos minorías, su número es cada vez mayor en esta era de globalización y migración. Nadie habla de un Estado-nación, de un estado de una sola religión o de un grupo racial.

Pero este tipo de conversación es moda en Israel. Es legítimo e incluso sionista: un Estado judío. Sólo en Israel los derechos individuales y el carácter del estado esta determinado por el origen, como por ejemplo tener una bisabuela judía. Al diablo con los miembros de los grupos minoritarios, la mayoría de los cuales nacieron aquí.

Este tipo de conversación también se ha convertido en una condición básica para las negociaciones con los palestinos. Es sólo una excusa barata, por supuesto, un obstáculo más en el camino de llegar a un acuerdo de paz, el cielo no lo permita. Pero los malignos síntomas de la enfermedad están profundamente grabados en el ADN de Israel.

Israel vuelve al gueto, construyendo su propio neogueto con sus propias manos. Bienvenido al gueto de Israel, construyó los muros y vallas que lo rodean hace mucho tiempo, y los muros mentales y culturales están en camino. Lo que se les hizo a los judíos durante generaciones, los judíos se lo están haciendo a sí mismos: juzgar a la gente por sus antepasados ​​ y encerrarse en un Estado-gueto cuya naturaleza será determinada por su grado de pureza.

Esta vez no es culpa de los goyim, es Israel, que anhela vivir en un gueto. Es una vieja-nueva obsesión, y la historia se ríe en una risa amarga. Los nuevos judíos, los israelíes, abrazan los métodos y las normas de los nazis, se su nombre y memoria sean borrados. Los israelíes comprueban sus líneas de sangre y luego los ponen en un gueto.

Lo único que falta es la estrella amarilla, tal vez también volverá. Después de todo, ¿cómo vamos a saber quién es judío en el Estado judío? Tiene que haber una manera de identificar quién es (y lo más importante, quién no lo es) judío. El identificador más evidente es la cruel vieja estrella de David amarilla cosida en la ropa.

Sí, es un tiempo nuevo de color amarillo en la que los judíos se están aislando nuevamente en el ghetto. Israel está haciendo todo lo posible por no ser aceptado en su entorno – la «mansión en la selva», como Ehud Barak llamó a Israel, y el esfuerzo va más allá de la seguridad y la política.

Es la manera de «no entrada» a la cultura de Oriente Medio, al arte y la historia árabes, a los solicitantes de asilo africanos, a cualquier persona que no es un judío. Cada israelí conoce el mantra «un Estado judío», pero es dudoso que alguien sepa lo que significa. ¿Es un paso hacia un Estado de acuerdo con la ley judía? ¿Es una teocracia sin matrimonios civiles, sin transporte público en el día de reposo y una mezuzá en casi cada jamba de la puerta?

Eso es un estado judío. ¿Y sería Israel no judío sin estas tradiciones? ¿Sería no judío con 50.000 solicitantes de asilo y judío sin ellos? Todavía no hemos decidido si el judaísmo es una religión o una nacionalidad, o incluso qué es un judío. Lo principal es que queremos un estado judío, el que el presidente palestino, Mahmoud Abbas deberá reconocer para siempre.

Pero el carácter de Israel se determinará de otras maneras – no por la sangre que corre por las venas de sus habitantes, sino por su sistema de gobierno, la cultura y la sociedad. Un árabe de Taibeh no es menos israelí que un miembro de Bnei Menashé, que una comunidad de Birmania y la India, que fue llevada al asentamiento de Kiryat Arba, cerca de Hebrón.

El hijo de refugiados de África que nació y creció en Israel, cuyo idioma es el hebreo, cuyo cantante favorito es Eyal Golan y cuyo equipo de fútbol es Hapoel (o Maccabi) Tel Aviv no es menos israelí de un estudiante de la yeshivá Ateret Cohanim. Si ha de haber una estrella amarilla, debe ser para todos. Para todos los israelíes.

Traducido para Rebelión por J. M.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.580021 

Palestinos deben pagar a israelíes por demolición de sus propias casas

Estándar

?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????

Un tribunal del régimen israelí ha ordenado este miércoles la demolición de varias viviendas palestinas, y los propietarios deben pagar los costos de la destrucción de sus hogares.

La corte del régimen de Tel Aviv ha decretado que los dueños de las viviendas deben pagar 20.000 shekels israelíes (6.000 dólares) a las autoridades del citado régimen, a modo de indemnización por la demolición de sus hogares.

Ante esta situación, las familias palestinas han pedido la congelación de esta ley, además de solicitar a los palestinos residentes en Haifa, Ramallah y Lod que protesten contra los planes racistas del régimen usurpador.

Con fecha anterior, las fuerzas del régimen de Israel demolieron decenas de viviendas palestinas en la aldea beduina de Al-Zaarura, en el desierto del Néguev, situado en el sur de los territorios ocupados palestinos.

Estas medidas racistas del régimen israelí se realizan en el marco del plan discriminatorio ‘Prawer-Begin’, que supone la confiscación de más tierras palestinas y la destrucción de sus viviendas.

En ‘Prawer-Begin’ se prevé la expropiación forzosa de 40.000 beduinos, la demolición de unos cuarenta pueblos y la confiscación de más de 7000 hectáreas de tierras en el Néguev.

El pasado 7 de febrero, 25 organizaciones humanitarias internacionales, que trabajan en zonas ocupadas de Cisjordania y Jerusalén Este (Al-Quds), denunciaron el enorme incremento de las demoliciones de viviendas palestinas en los últimos meses y urgieron al régimen de Tel Aviv a cesar esta práctica.

Fuente: HispanTv / OICP

Atentado contra la Embajada de Israel: Relato, confesiones y dudas de un cronista. TOC…TOC…TOC

Estándar

Ataque-a-la-Embajada-de-Israel

Las dudas que aún nos quedan a quienes escuchamos lo que no se informó y vimos lo que no se mostró ¿Existió un coche-bomba? ¿Dejó un cráter sobre el asfalto de la calle Arroyo? ¿Por qué el embajador israelí suspendió las tareas de rescate cuando aún se presumía que había sobrevivientes en los subsuelos?

Por Dante López Foresi.

El 17 de marzo de 1992 quien firma este artículo trabajaba como cronista del programa “Despertar al país”, que se emitía todas las mañanas por el entonces llamado ATC y era conducido por el recordado y extrañado Daniel Mendoza.

A las 14:47 hs, momento exacto de la explosión, me encontraba en el estacionamiento subterráneo ubicado sobre Avenida Corrientes esquina San Martín. A pocas cuadras del lugar. Debo reconocer que mi primera impresión fue que se había iniciado un temblor o terremoto. Hay que tener en cuenta que en Argentina fue la primera vez que sufrimos un atentado terrorista con explosivos de tan alto poder. En ese momento solamente tenía mi grabador de mano, ya que también trabajaba en Radio del Plata por la mañana. No recuerdo exactamente por qué ese día no estaba en el canal. Ah sí, empezaba mi turno en un par de horas. Corrí todas las cuadras que separan el garage mencionado con lo que quedaba de la Embajada de Israel.

Decenas de personas, de cronistas, de argentinos solo atinábamos a mirar con una infantil cara de asombro y de terror y a caminar en círculos levantado trozos de vidrio, de cemento, de ladrillos. Jamás habíamos visto semejante calamidad. Todos recuerdan la conmovedora aparición espontánea de los ciudadanos que –luego de enterarse a través de los medios de comunicación del espantoso atentado- se acercaron a la calle Arroyo para colaborar en lo que fuera necesario. Se les colocó una pechera amarilla pocas horas después. Fue la primera vez que percibí esa extraña mezcla entre aroma y sensación indescriptible de la muerte por asesinato. Allí comprobé que esa muerte despierta un sexto sentido profundo en todos los que sobrevivimos ¿Miedo? ¿Espanto? ¿Aturdimiento? Sí…todo eso y algo que es inexorablemente inexplicable. Pero sigamos con el relato. Esa noche casi no dormí, y a la mañana siguiente se me encomendó el desafío de transmitir en vivo y directo para todo el país y el mundo desde el lugar del atentado entre las 7 y las 9 de la mañana, cumpliendo mis funciones de cronista en el programa del querido Daniel Mendoza. Fue una sensación de honor y de un profundo temor.

Todo lo que había aprendido mal o bien del oficio hasta esa mañana quedaba entre paréntesis. Nada servía. Todo se volvía a inventar. Aunque resulte doloroso y sin medir las consecuencias, creo que luego de 15 años siento el deseo y la obligación de contar ciertas cosas que hasta hoy callé, un poco por no lastimar a familiares de las víctimas y otro poco por ese temor que se siente al revivir recuerdos e imágenes tan escalofriantes. Y –sobre todo– no conté nada durante 15 años porque no poseo una sola prueba de lo que voy a relatar a continuación, pero tengo todas las certezas. Todo lo que usted pueda imaginar como morboso y escalofriante es poco: trozos de cuero cabelludo, un ojo, un antebrazo. Me cuesta aún contarlo. Pero lo más doloroso no fue ver eso mientras realizaba mis varias salidas al aire informando sobre la mañana más conmovedora por lo espantosa de la historia argentina, siendo conciente de que en todo el país estaban pendientes de lo que decía con extrema avidez de noticias, sino lo que voy a relatar a continuación y que es, justamente, el único silencio del cual me culpo luego de tantos años de ejercer mi oficio. Recién terminábamos de informar que el embajador israelí había ordenado que se suspendieran las tareas de remoción de escombros. El argumento que se nos brindó fue que “puede provocar más desmoronamientos y si hay sobrevivientes, aplastarlos”. Personalmente, no creí en la excusa. Y recuerdo no haber sido el único.

Un voluntario se acercó a mí en uno de los cortes y cuando ya no estaba en el aire de ATC y mientras esperaba mi próxima salida. En su mano tenía un palo… un trozo de madera. Me llevó hasta el supuesto cráter que la supuesta camioneta-bomba Ford F-100 había dejado. “¿¿Eso te parece un cráter??”- me preguntó de manera airada. Aunque sea materia opinable y la Justicia haya determinado que tenía 1 metro y medio de profundidad, debo decir que el sentido común me sigue indicando –a quince años del atentado- que lo que vi no era un cráter. Semejante explosión no pudo haber dejado una marca en el asfalto de tan escasa profundidad. Lo que vi no era un metro y medio ni mucho menos. Lo vimos todos los cronistas, pero me hago responsable por lo que personalmente observé. Pensé en esa costumbre tan argentina de convertirnos en especialistas de lo que fuere con tal de “tener la posta” y esa tendencia a ser peritos en materias supinamente desconocidas por nosotros, y decidí no ahondar sobre la cuestión.

Además, estábamos realmente desbordados por versiones, evidencias y hechos que debían ser informados y nunca opinados. Todo era realmente caótico y no había tiempo ni espacio para detenerse en «detalles». Solo habían pasado unas pocas horas desde la explosión. Una pregunta que aún me hago, quizás por ignorante y desinformado: ¿alguna vez se publicaron fotografías de los restos de esa supuesta camioneta que la Justicia dijo haber hallado?. Lo pregunto solamente de puro desinformado. Sigo. Este voluntario –de quién no sé su nombre y a quien jamás volví a ver- no era el “cráter” lo único que quería mostrarme. Había visto y escuchado mi último informe por ATC y se acercó a mi decidido a presentarme pruebas. Me tomó del brazo pidiéndome “acompañame por favor”.

Me llevó hasta donde –según se decía- se encontraban los primeros subsuelos de la  embajada. Se encontraba en sentido opuesto a la pequeña sala que había sido improvisada como “centro de operaciones” de los amateurs rescatistas voluntarios en una edificación lindera con la embajada. Me llevaba del brazo hacia la zona de la embajada más cercana a la calle Suipacha. Una versión circulaba insistentemente: debajo del sitio exacto donde nos dirigíamos habría algo que el gobierno israelí no estaría dispuesto a mostrar al público y que deseaba esconder celosamente. Y recordemos que el terreno de una embajada es considerado diplomáticamente como territorio del país al cual representa. ESE LUGAR puntual era territorio israelí.  Una guardia numerosa de la Policía Federal nos impedía a los periodistas o voluntarios llegar hasta la zona. Recordemos que las labores de rescate estaban suspendidas por órdenes del embajador Itzhak Sheffi ¡a pocas horas de ocurrido el atentado!.Los agentes del Mossad (servicio de inteligencia de Israel) ya estaban en el país.

0315_aniversario_atentado_embajada_israel_ultra.jpg_617092973

Todo era terriblemente desconcertante y confuso y, reitero, era la primera experiencia argentina en atentados de semejante magnitud. El muchacho que me guió, que no llegaba a los 30 años, golpeó 3 veces en el suelo (suelo argentino… a centímetros del suelo considerado como israelí) con ese trozo de madera. Y escuchamos, solo él y yo, como desde las profundidades nos devolvían el mismo código de comunicación: “TOC..TOC…TOC…”. Era la prueba de que aún quedaban sobrevivientes. Inmediatamente corrí al móvil de exteriores de ATC y pedí que me dejaran salir al aire de manera urgente. Mi intención era hacer público mi descubrimiento o, mejor dicho, el descubrimiento de ese voluntario anónimo. Es más. Todos los voluntarios insistían ante los cronistas que había sobrevivientes y era un verdadero crimen suspender las tareas de rescate. Desde el canal me dijeron: “Esperá Dante…ya viene Daniel (Mendoza) y contale a él”.

La respuesta de Daniel fue: “Todavía no digas nada… esperá”. Esperé una eternidad. Seguramente fueron pocos minutos, ya que Daniel estaba aprovechando una tanda publicitaria para… ¿para qué?. Pero sentí esos minutos como una vida entera cargada de ansiedad. Y lo noté a Daniel tan ansioso como yo por dar a conocer esa información lo antes posible. No olvidemos que Daniel Mendoza fue uno de los mejores (si no el mejor) cronista de Argentina. La distancia de los años me impide recordar detalles, como el tiempo que demoró una voz desde el canal a través del móvil de exteriores en decirme: “Dante… ni se te ocurra decir todavía lo que viste o escuchaste… después Daniel te va a explicar”. “¡¡Pero van a dejar morir a personas… no sean hijos de puta!!”- grité. La respuesta fue un “quedate tranquilo”, y después… el silencio. Así ocurrió, palabras más, palabras menos. Ninguna prueba. Ofrecí acercarme al lugar con cámara y micrófono y que se escuche en vivo y directo lo que yo había escuchado. Fue en vano.

Lo que acabo de relatar es una confesión cargada de culpa que me persigue desde aquel fatídico marzo de 1992 ¿Por qué no lo dije antes? Para decir algo debe haber alguien dispuesto a escuchar y resolver. Era 1992. Siempre me inspiré en decir solo lo que pudiera probar. Y así lo hice, hasta hoy. Nunca hablamos con Daniel Mendoza sobre el episodio. Nunca pregunté. Sabía las respuestas. ¿Para qué preguntar? Presiento que Daniel quedó -hasta su trágica muerte- con la misma frustración que yo por no poder investigar más a fondo y permitirme salir al aire cuando lo supliqué. Solo lo presiento. El presidente era Carlos Menem. Si mal no recuerdo el Ministro del Interior era José Luis Manzano ¿O Carlos Corach? No recuerdo ni tengo ganas de buscar esa información ahora… ¿qué más da?. Eran lo mismo y simbolizaban lo mismo. Trabajaba para un programa independiente, pero en el canal oficial. No fui empleado de ATC jamás. La Corte Suprema era abiertamente menemista.

Horas después, miles de almas se habían concentrado en la avenida 9 de Julio aplaudiendo a rabiar al embajador Itzhak Aviran, quién reemplazó a Itzhak Sheffi a pocos días del atentado por orden del gobierno israelí.  Esas miles de almas aplaudían al nuevo embajador que mantuvo la suspensión de la remoción de escombros y el cerco perimetral que nos impidió volver a acceder a la zona de desastre. La solidaridad argentina estallaba, y me recuerdo mirando a la multitud pensando «si supieran». Las tareas de remoción de escombros se reiniciaron uno o dos días después, nuevamente sin permitirnos el acceso a periodistas.

Un par de años más tarde un atentado aún más brutal como el perpetrado contra la AMIA hizo que aquel 17 de marzo de 1992 quedara sepultado en la memoria de los argentinos como un episodio difuso y difícil de recordar en detalle. Sepultado. Es una palabra que para mi cambió de significado desde aquel marzo de 1992 ¿Dejaron morir a personas para que no se descubriera algo que había en los sótanos de la embajada? ¿Habrán sido ciertas esas versiones? ¿No es demasiada coincidencia que la orden del embajador fuera casi simultánea con la llegada al país de los primeros agentes del Mossad? ¿Por qué el gobierno israelí decidió cambiar su embajador en Argentina a pocas horas del atentado? ¿Porqué ese voluntario me eligió únicamente a mi para presentarme esa prueba? ¿Solo porque desde el único televisor que tenían en su “búnker” los voluntarios estaban sintonizando ATC? ¿Será cierta la «pista israelí» de la que tanto se habla? ¿Matar a su propia gente? Esos sonidos que escuché… ¿habrá sido pura sugestión causada por el horror? Respuestas que jamás conoceré.

Recuerdo que hasta pasado mucho tiempo luego del episodio, nuestros diálogos entre cronistas que habíamos cubierto el atentado giraba siempre en torno de esas dudas. Por mi parte, solo una vez conté a un grupo de compañeros lo que ese voluntario me mostró. Noté gestos incrédulos. Opté por no repetir la historia. El único capital que poseemos los periodistas es la credibilidad. Ellos, optaron por lo mismo que yo: seguir trabajando y cubriendo las noticias que desde las redacciones nos ordenaban. Hasta que en 1995 decidí no volver a trabajar en relación de dependencia, cosa que sigo haciendo. Recién hoy confieso los motivos de mi renuncia a una de las mejores radios del país en 1995 para lanzarme a tientas a buscar hasta hoy un espacio propio. No puedo acusar a nadie.

Como dije, no tengo pruebas. Jamás fui un fabulador y lo demostré hasta ante la Justicia en otras circunstancias. Pero ese episodio no es una anécdota más. Ya no espero que algún día se confirme judicialmente y luego de investigaciones profundas lo que personalmente vi y escuché. ¿Acaso el crimen fue esclarecido? ¿Hubo voluntad del gobierno y la Justicia de los `90 por esclarecer semejante aberración? ¿Hubo voluntad de Israel por hacer Justicia?

Hoy en la AMIA ciertos objetos son conservados como recuerdos y símbolos de ese horror, en memoria de las víctimas. No conozco que haya ocurrido lo mismo con los restos de la Embajada. Y menos, con lo que haya permanecido en los subsuelos. Es una incógnita que jamás se develará.

Concluido este artículo no crea que me siento más desahogado. Hay tres sonidos que vienen a mi cada 17 de marzo. Y otros días también. Casi todos los días: TOC – TOC – TOC.

Fuente: http://www.agenciaelvigia.com.ar/toc_toc_toc.htm

Jóvenes israelíes rechazan ir a un Ejército que comete crímenes de guerra

Estándar
soldados

Roni Lax y Dafna Rotstein

Unos cincuenta adolescentes israelíes expresaron en una misiva remitida al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, su rechazo a servir por razones morales en un Ejército de ocupación que «comete crímenes de guerra».

En la carta, citada por la agencia EFE, los firmantes aseguran que no realizarán el servicio militar obligatorio en protesta por la «continua ocupación y la invasión del Ejército en la vida civil, que profundiza en las nociones de chovinismo, militarismo, violencia, desigualdad y racismo en la sociedad» israelí.

El escrito exhorta asimismo a otros jóvenes que se acercan a la edad de 18 años, en la que los israelíes, hombres y mujeres, son llamados a filas, a reconsiderar «el sentido del servicio militar».

«Los palestinos en los territorios ocupados viven bajo el control del Gobierno israelí, a pesar de que no lo han elegido y no pueden influir en las decisiones de ninguna manera legal. La situación es injusta y desigual», reza la misma.

Las acciones del Ejército nos distancian de la paz, la justicia y la seguridad

Los adolescentes lamentan las continuadas «violaciones de los derechos humanos» y «actos que son considerados crímenes de guerra de acuerdo al derecho internacional» en los territorios palestinos.

Entre estas violaciones, enumeran «las ejecuciones extrajudiciales, la construcción de asentamientos en territorios ocupados, detenciones administrativas, torturas, castigos colectivos y un reparto desigual de recursos como el agua y la electricidad».

Los autores de la carta subrayan que las Fuerzas Armadas israelíes perpetúan la actual situación y en virtud de la misma y «siguiendo nuestra conciencia, no podemos tomar parte en un sistema que comete los mencionados actos».

Aducen que la institución militar también repercute en la vida civil, define la educación, las oportunidades de empleo y «lleva al racismo y la violencia en el seno de la sociedad y a la discriminación basada en el origen étnico, nacionalidad o género».

«Las acciones del Ejército nos distancian de la paz, la justicia y la seguridad». La institución militar «sirve a los poderosos en la sociedad y no a los ciudadanos, que solo son una herramienta. Rechazamos servir de carne de cañón», manifiestan los autores de la carta.

Información de  http://actualidad.rt.com/actualidad/view/121896-jovenes-israel-ejercito-crimenes-guerra-palestina y http://972mag.com/israeli-teens-tell-netanyahu-we-will-not-take-part-in-occupation/88159/

Foto: Activestills.org

Sahar Vardi y Micha Kurz: Resistirse a la complacencia en un país insensibilizado con la ocupación

Estándar

Sahar Vardi y M. A. Moreno

Resistirse a la complacencia en un país militarizado e insensibilizado con la ocupación por décadas del territorio que pertenece a otro pueblo. Esa es la decisión que, por caminos muy distintos, han escogido los jóvenes israelíes Sahar Vardi y Micha Kurz, activistas de Jerusalén, que describen la sociedad israelí como “militarizada” y reconocen cierta insensibilidad en sus compatriotas, que viven “en una burbuja” y toman el conflicto palestino-israelí más como un aspecto teórico que como algo “personal”.

“La sociedad israelí ha sido capaz de ‘despolitizarse’ a sí misma –explica la activista respecto a la ocupación de territorios palestinos-. La gente puede estar de acuerdo o no, apoyarte o rebatirte, pero nunca es un gran problema, no tiene mucha trascendencia. No sentimos el conflicto como propio, en el lado israelí”, agrega Sahar Vardi, activista de 24 años que estuvo encarcelada durante tres meses por haber objetado de hacer el servicio militar, obligatorio para los jóvenes que cumplen 18 años en el país hebreo.

Esa falta de preocupación por el conflicto en general y por las penalidades de la población palestina, que depende para ir al colegio, al trabajo o al hospital de los soldados israelíes que vigilan los puntos de control fronterizos o checkpoints, es una percepción compartida por el exsoldado israelí Micha Kurz, ahora activista pro palestino en la organización Grassroots Al-Quds (Jerusalén de base, por el nombre árabe de la ciudad), un grupo de activismo de base que se dedica a fortalecer los lazos entre los distintos barrios de población palestina en la ciudad.

“Cuando terminé el servicio militar creo que hubo dos cosas verdaderamente cruciales que yo quería que mi familia entendiera. Teníamos discusiones políticas, hablábamos de lo que pasaba, pero lo que era obvio para mí era que mi madre no tenía las claves para saber realmente lo qué estaba pasando realmente en Ramala, que está a 20 minutos en coche de donde crecí. O en Hebrón, que está a apenas una hora conduciendo de Jerusalén”, explica Kurz, cofundador además de la organización ‘ Breaking the silence‘ [Rompiendo el silencio], dedicada a recopilar testimonios de soldados israelíes que sirvieron en Cisjordania.

La vida desde un puesto de control

Micha Kurz entró en el ejército a los 18 años como parte del servicio militar obligatorio y con una clara vocación castrense. “Crecí en los scouts, que en Israel no tratan tanto de entrenar el liderazgo , sino de prepararte para el Ejército (…) Quería estar en una unidad de élite, ser piloto o soldado de combate”, recuerda. Ingresó en 1999, durante la Segunda Intifada, y fue enviado a un puesto de control, donde con apenas 19 años pasó a controlar una población de 900 palestinos que tenían que pasar por su puesto de control para poder acudir al trabajo o a la escuela.

“Yo controlaba toda una población civil, una sociedad entera. Tenía que decidir si la gente podía ir al trabajo, si podía ir a comprar, si los niños iban a ir al colegio ese día”, dice Kurz, que recuerda cómo comenzó a darse cuenta de que la realidad del ejército no era como la había imaginado.

“El entrenamiento está basado en cómo seguir las órdenes, y no cuestionar lo que dice el sargento (…) Durante mi servicio en el Ejército estuve en Hebrón, en Ramala y necesité mucho tiempo para entender lo que pasaba. Me di cuenta de que estábamos protegiendo no solo las fronteras, sino también los asentamientos, y no solo protegiendo a los colonos, sino permitiendo y apoyando su expansión”, explica Kurz. El ex soldado hoy ejerce de activista junto a la población palestina de Jerusalén, la mayor área urbana del pueblo palestino, partida por el muro de separación levantado por Israel en 2002 y “capital futura de Palestina” en palabras del joven israelí.

“Israel es una sociedad militarizada, comenzando por el servicio militar obligatorio, lo cual es una cosa básica. Pero incluso la forma de la que somos educados, la normalidad de ver pistolas en cualquier lugar en la calle. Es algo normal para nosotros, no las vemos, son transparentes. Si te fijas en la publicidad, la mejor forma de vender algo es poner un soldado en el anuncio”, explica Vardi, que desde muy pequeña tuvo una visión del conflicto completamente distinta a la de Micha Kurz, al haber visitado desde los 13 años los territorios ocupados y haber tenido relación con los palestinos.

“Descubrí una realidad muy diferente, en la que mis amigos eran ilegales en sus propias casas”

El caso de Vardi era particular en su contexto cercano en Jerusalén no solo por haber conocido a palestinos desde adolescente –“Hablábamos sobre cosas normales, que odiábamos las matemáticas, pero también descubrí una realidad muy diferente, en la que mis amigos eran ilegales en sus propias casas, o nos llamaban para que fuéramos a recogerlos de la comisaría o de un checkpoint”, explica— , sino también por pensar distinto en una sociedad en la que se educa a los más jóvenes para permanecer a la espalda de la ocupación de un territorio.

“En el sistema educativo la ocupación prácticamente no existe. La palabra ‘palestinos’ no existe. Son árabes, no palestinos”, dice Sahar Vardi, que cuando iba a cumplir los 18 años, edad del servicio militar obligatorio en Israel, decidió objetar públicamente junto a unos compañeros, llegando a escribir al primer ministro del momento, Ehud Olmert.

“Es bastante fácil no ir al ejército si sabes cómo. El recurso de enfermedad mental es la puerta de atrás para librarse del servicio militar, hay un 12% de la población israelí que lo hace cada año”, explica la activista israelí, que tuvo que sufrir tres meses de cárcel y dos de detención por haber decidido objetar públicamente.

Tomar esta decisión le ha acarreado consecuencias más de rechazo social que legales, aunque Vardi explica que recientemente se ha aprobado una ley que permite priorizar a los que hayan servido en el ejército en prestaciones sociales como sanidad, empleo público o vivienda, discriminando a aquellos que no hayan realizado la conscripción militar.

“Las consecuencias políticas y sociales están aumentando. Una de las leyes que se ha aprobado con este propósito es la llamada ‘ Ley de ONG’, que pretende establecer más impuestos a las organizaciones no gubernamentales de tipo político. Entre ellas, hay un grupo de organizaciones que no van a tener ninguna financiación de entidades extranjeras, aquellas que apoyan la resistencia armada contra Israel, las que apoyan el boicot contra Israel, o las que apoyan la objeción al servicio militar”, explica Sahar, que entiende estas legislaciones como una forma de amedrentar a aquellos que no quieran ir al ejército.

“El pacto se ha roto”

Por su parte, Micha Kurz expone también otra realidad, ya mostrada en 2011 con los movimientos de protesta que se produjeron en varias ciudades israelíes, de que el “pacto” que vinculaba a los israelíes con su ejército a cambio de beneficios estatales está “roto”. “El movimiento sionista se construyó como un sueño socialista de la nacionalidad judía. Mis padres se hicieron sionistas porque se les hizo una promesa. Se ofrecieron servicios públicos, vivienda pública, sanidad, trabajo, pensiones… Lo único que tenías que hacer era servir en el ejército y continuar en la reserva hasta los 45 años”, explica. Ahora, con servicios sociales privatizados y prestaciones disminuidas, la situación es distinta.

“En los checkpoints y en las fronteras no verás soldados de clase media, solo de clases trabajadoras”, agrega Vardi, que asegura que cada vez hay más jóvenes que dejan de hacer el servicio militar obligatorio por motivos económicos, muchos de ellos utilizando la vía de la enfermedad mental, pero otros rehusando de forma pública. “Ahora mismo hay dos objetores públicos en prisión y hay otro que se unirá a ellos el próximo mes”, explica Vardi, que trabaja apoyando a los objetores y denunciando la militarización de su país.

Como activistas, Micha Kurz y Sahar Vardi son críticos con los procesos de negociación actuales, que ven más como “una representación”, pero no como algo que vaya a tener verdadero resultado. Sin embargo, Vardi sí confía en la importancia del boicot comercial a Israel que se va extendiendo, y en su influencia a futuro para la solución del conflicto. “Lo dijo (el secretario de Estado de los Estados Unidos) John Kerry, si estas negociaciones fallan, el boicot a Israel va a crecer”, explica.

“Si las negociaciones fallan, el boicot seguirá creciendo. La gente en el mundo está harta de esto, y está harta de financiar algo con lo que están en contra”, finaliza la joven activista.

Fuente: Miguel Ángel Moreno Ramos para eldiario.es

Chávez eterno

Imagen

chavez palestina

Las colonias judías ilegales en territorio palestino aumentaron un 123% en 2013

Estándar

La construcción en los asentamientos judíos en el territorio ocupado de Cisjordania aumentó el año pasado un 123 por ciento con respecto al año anterior, de acuerdo a los datos que publica hoy la Oficina Central de Estadísticas israelí. Un informe de esa oficina gubernamental revela que en 2013 se elevó en un 123,7 por ciento el número de «residencias que comenzaron» a construirse en Cisjordania (N. de la R. Samaria y Judea para los israelíes). Y esa cifra representa el 5,7 por ciento del total de todas las viviendas cuya construcción se inició en Israel el año pasado.

De la población total israelí de 8 millones de habitantes, unos 350.000, en torno al 4,4 por ciento, reside en Cisjordania, ocupada por Israel en 1967. En ese territorio junto a Jerusalén Este y la franja de Gaza los palestinos aspiran a establecer su futuro estado. El aumento de la construcción en esa zona no incluye Jerusalén Este, pues el informe recoge un porcentaje que engloba al distrito jerosolimitano en su conjunto, es decir, la zona oeste y la parte oriental, esta última capturada por Israel en la guerra de 1967.

La difusión de estos datos se produce en momentos de alta tensión en el proceso de paz en Oriente Medio que patrocina Estados Unidos, y poco antes de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reúna con el presidente estadounidense, Barack Obama, en la Casa Blanca. Los palestinos han expresado en repetidas ocasiones su oposición a la construcción en los asentamientos, que consideran reduce al mínimo la viabilidad territorial de su futuro estado. El Ejecutivo de Netanyahu, por su parte, insiste en que la edificación en las colonias judías no ha impedido que se lleven a cabo procesos de negociación en el pasado…

1393868178056palestina-grande

Con informaciones de

http://www.publico.es/internacional/505560/las-colonias-judias-ilegales-en-territorio-palestino-aumentaron-un-123-en-2013

Ucrania: Protestas callejeras, dirigidas por veteranos del ejército de Israel

Estándar

ucrania

Dos medios de comunicación israelíes aseguraron que en los disturbios desatados en Kiev, capital de Ucrania, en cuyo transcurso murieron cientos de personas, tuvieron arte y parte miembros veteranos del ejército del régimen israelí.

Conforme a los datos dados a conocer por los diarios israelíes de ‘Haaretz’ y ‘Times of Israel’ en sus ediciones del viernes, una unidad de lucha callejera en la plaza de la Independencia (Maidán) en Kiev, contó con la dirección de un exmilitar israelí identificado como ‘Delta’.

Se trata de una unidad vinculada a grupos ultranacionalistas, que se autollamó ‘los cascos azules del Maidán’, que incluye a 40 hombres y mujeres, entre ellos varios exmiembros del ejército del régimen israelí.

El exmilitar israelí ‘Delta’, que nació en Ucrania, aprovechó el adiestramiento que recibió cuando integraba el batallón Shu’alei Shimshon de la brigada de infantería Givati del ejército israelí, para organizar las protestas callejeras en Kiev, en las que han estado involucrados al menos cinco veteranos soldados israelíes, agregan las fuentes israelíes.

Desde noviembre de 2013, Ucrania vive inmersa en protestas antigubernamentales, después de que el presidente destituido ucraniano Víktor Yanukóvich se negara a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE).

La decisión de Yanukóvich fue adoptada en pro de los lazos más estrechos con Rusia, país que más de una vez ha denunciado la injerencia de Occidente en los asuntos internos de Ucrania, hecho que desencadenó un incremento de los disturbios en esta nación.

La noticia se da a conocer después de que quedara patente la injerencia de Washington en la situación ucraniana tras conocerse la grabación de una conversación telefónica, a principios del mes de febrero de este año en curso, entre la secretaria de Estado adjunta de EE. UU. para Asuntos Europeos, Victoria Nuland, y el embajador del país norteamericano en Kiev, Geoffrey Pyatt.

En la grabación, que fue publicada en YouTube, ambos diplomáticos estadounidenses discuten sobre cuál de los líderes de la oposición de Ucrania les gustaría que se hiciera con las riendas del Gobierno.

El Parlamento ucranio destituyó el 23 de febrero a Yanukóvich y designó a Oleksander Turchynov, presidente en funciones, depositando así en esta figura la responsabilidad de nombrar un nuevo gobierno hasta el martes, de cara a la preparación de elecciones anticipadas para el próximo mes mayo.

lmr/anz

Fuente: http://www.hispantv.ir/detail.aspx?id=262126#sthash.a3NO9ofF.dpuf