Atentado contra la Embajada de Israel: Relato, confesiones y dudas de un cronista. TOC…TOC…TOC

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Las dudas que aún nos quedan a quienes escuchamos lo que no se informó y vimos lo que no se mostró ¿Existió un coche-bomba? ¿Dejó un cráter sobre el asfalto de la calle Arroyo? ¿Por qué el embajador israelí suspendió las tareas de rescate cuando aún se presumía que había sobrevivientes en los subsuelos?

Por Dante López Foresi.

El 17 de marzo de 1992 quien firma este artículo trabajaba como cronista del programa “Despertar al país”, que se emitía todas las mañanas por el entonces llamado ATC y era conducido por el recordado y extrañado Daniel Mendoza.

A las 14:47 hs, momento exacto de la explosión, me encontraba en el estacionamiento subterráneo ubicado sobre Avenida Corrientes esquina San Martín. A pocas cuadras del lugar. Debo reconocer que mi primera impresión fue que se había iniciado un temblor o terremoto. Hay que tener en cuenta que en Argentina fue la primera vez que sufrimos un atentado terrorista con explosivos de tan alto poder. En ese momento solamente tenía mi grabador de mano, ya que también trabajaba en Radio del Plata por la mañana. No recuerdo exactamente por qué ese día no estaba en el canal. Ah sí, empezaba mi turno en un par de horas. Corrí todas las cuadras que separan el garage mencionado con lo que quedaba de la Embajada de Israel.

Decenas de personas, de cronistas, de argentinos solo atinábamos a mirar con una infantil cara de asombro y de terror y a caminar en círculos levantado trozos de vidrio, de cemento, de ladrillos. Jamás habíamos visto semejante calamidad. Todos recuerdan la conmovedora aparición espontánea de los ciudadanos que –luego de enterarse a través de los medios de comunicación del espantoso atentado- se acercaron a la calle Arroyo para colaborar en lo que fuera necesario. Se les colocó una pechera amarilla pocas horas después. Fue la primera vez que percibí esa extraña mezcla entre aroma y sensación indescriptible de la muerte por asesinato. Allí comprobé que esa muerte despierta un sexto sentido profundo en todos los que sobrevivimos ¿Miedo? ¿Espanto? ¿Aturdimiento? Sí…todo eso y algo que es inexorablemente inexplicable. Pero sigamos con el relato. Esa noche casi no dormí, y a la mañana siguiente se me encomendó el desafío de transmitir en vivo y directo para todo el país y el mundo desde el lugar del atentado entre las 7 y las 9 de la mañana, cumpliendo mis funciones de cronista en el programa del querido Daniel Mendoza. Fue una sensación de honor y de un profundo temor.

Todo lo que había aprendido mal o bien del oficio hasta esa mañana quedaba entre paréntesis. Nada servía. Todo se volvía a inventar. Aunque resulte doloroso y sin medir las consecuencias, creo que luego de 15 años siento el deseo y la obligación de contar ciertas cosas que hasta hoy callé, un poco por no lastimar a familiares de las víctimas y otro poco por ese temor que se siente al revivir recuerdos e imágenes tan escalofriantes. Y –sobre todo– no conté nada durante 15 años porque no poseo una sola prueba de lo que voy a relatar a continuación, pero tengo todas las certezas. Todo lo que usted pueda imaginar como morboso y escalofriante es poco: trozos de cuero cabelludo, un ojo, un antebrazo. Me cuesta aún contarlo. Pero lo más doloroso no fue ver eso mientras realizaba mis varias salidas al aire informando sobre la mañana más conmovedora por lo espantosa de la historia argentina, siendo conciente de que en todo el país estaban pendientes de lo que decía con extrema avidez de noticias, sino lo que voy a relatar a continuación y que es, justamente, el único silencio del cual me culpo luego de tantos años de ejercer mi oficio. Recién terminábamos de informar que el embajador israelí había ordenado que se suspendieran las tareas de remoción de escombros. El argumento que se nos brindó fue que “puede provocar más desmoronamientos y si hay sobrevivientes, aplastarlos”. Personalmente, no creí en la excusa. Y recuerdo no haber sido el único.

Un voluntario se acercó a mí en uno de los cortes y cuando ya no estaba en el aire de ATC y mientras esperaba mi próxima salida. En su mano tenía un palo… un trozo de madera. Me llevó hasta el supuesto cráter que la supuesta camioneta-bomba Ford F-100 había dejado. “¿¿Eso te parece un cráter??”- me preguntó de manera airada. Aunque sea materia opinable y la Justicia haya determinado que tenía 1 metro y medio de profundidad, debo decir que el sentido común me sigue indicando –a quince años del atentado- que lo que vi no era un cráter. Semejante explosión no pudo haber dejado una marca en el asfalto de tan escasa profundidad. Lo que vi no era un metro y medio ni mucho menos. Lo vimos todos los cronistas, pero me hago responsable por lo que personalmente observé. Pensé en esa costumbre tan argentina de convertirnos en especialistas de lo que fuere con tal de “tener la posta” y esa tendencia a ser peritos en materias supinamente desconocidas por nosotros, y decidí no ahondar sobre la cuestión.

Además, estábamos realmente desbordados por versiones, evidencias y hechos que debían ser informados y nunca opinados. Todo era realmente caótico y no había tiempo ni espacio para detenerse en «detalles». Solo habían pasado unas pocas horas desde la explosión. Una pregunta que aún me hago, quizás por ignorante y desinformado: ¿alguna vez se publicaron fotografías de los restos de esa supuesta camioneta que la Justicia dijo haber hallado?. Lo pregunto solamente de puro desinformado. Sigo. Este voluntario –de quién no sé su nombre y a quien jamás volví a ver- no era el “cráter” lo único que quería mostrarme. Había visto y escuchado mi último informe por ATC y se acercó a mi decidido a presentarme pruebas. Me tomó del brazo pidiéndome “acompañame por favor”.

Me llevó hasta donde –según se decía- se encontraban los primeros subsuelos de la  embajada. Se encontraba en sentido opuesto a la pequeña sala que había sido improvisada como “centro de operaciones” de los amateurs rescatistas voluntarios en una edificación lindera con la embajada. Me llevaba del brazo hacia la zona de la embajada más cercana a la calle Suipacha. Una versión circulaba insistentemente: debajo del sitio exacto donde nos dirigíamos habría algo que el gobierno israelí no estaría dispuesto a mostrar al público y que deseaba esconder celosamente. Y recordemos que el terreno de una embajada es considerado diplomáticamente como territorio del país al cual representa. ESE LUGAR puntual era territorio israelí.  Una guardia numerosa de la Policía Federal nos impedía a los periodistas o voluntarios llegar hasta la zona. Recordemos que las labores de rescate estaban suspendidas por órdenes del embajador Itzhak Sheffi ¡a pocas horas de ocurrido el atentado!.Los agentes del Mossad (servicio de inteligencia de Israel) ya estaban en el país.

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Todo era terriblemente desconcertante y confuso y, reitero, era la primera experiencia argentina en atentados de semejante magnitud. El muchacho que me guió, que no llegaba a los 30 años, golpeó 3 veces en el suelo (suelo argentino… a centímetros del suelo considerado como israelí) con ese trozo de madera. Y escuchamos, solo él y yo, como desde las profundidades nos devolvían el mismo código de comunicación: “TOC..TOC…TOC…”. Era la prueba de que aún quedaban sobrevivientes. Inmediatamente corrí al móvil de exteriores de ATC y pedí que me dejaran salir al aire de manera urgente. Mi intención era hacer público mi descubrimiento o, mejor dicho, el descubrimiento de ese voluntario anónimo. Es más. Todos los voluntarios insistían ante los cronistas que había sobrevivientes y era un verdadero crimen suspender las tareas de rescate. Desde el canal me dijeron: “Esperá Dante…ya viene Daniel (Mendoza) y contale a él”.

La respuesta de Daniel fue: “Todavía no digas nada… esperá”. Esperé una eternidad. Seguramente fueron pocos minutos, ya que Daniel estaba aprovechando una tanda publicitaria para… ¿para qué?. Pero sentí esos minutos como una vida entera cargada de ansiedad. Y lo noté a Daniel tan ansioso como yo por dar a conocer esa información lo antes posible. No olvidemos que Daniel Mendoza fue uno de los mejores (si no el mejor) cronista de Argentina. La distancia de los años me impide recordar detalles, como el tiempo que demoró una voz desde el canal a través del móvil de exteriores en decirme: “Dante… ni se te ocurra decir todavía lo que viste o escuchaste… después Daniel te va a explicar”. “¡¡Pero van a dejar morir a personas… no sean hijos de puta!!”- grité. La respuesta fue un “quedate tranquilo”, y después… el silencio. Así ocurrió, palabras más, palabras menos. Ninguna prueba. Ofrecí acercarme al lugar con cámara y micrófono y que se escuche en vivo y directo lo que yo había escuchado. Fue en vano.

Lo que acabo de relatar es una confesión cargada de culpa que me persigue desde aquel fatídico marzo de 1992 ¿Por qué no lo dije antes? Para decir algo debe haber alguien dispuesto a escuchar y resolver. Era 1992. Siempre me inspiré en decir solo lo que pudiera probar. Y así lo hice, hasta hoy. Nunca hablamos con Daniel Mendoza sobre el episodio. Nunca pregunté. Sabía las respuestas. ¿Para qué preguntar? Presiento que Daniel quedó -hasta su trágica muerte- con la misma frustración que yo por no poder investigar más a fondo y permitirme salir al aire cuando lo supliqué. Solo lo presiento. El presidente era Carlos Menem. Si mal no recuerdo el Ministro del Interior era José Luis Manzano ¿O Carlos Corach? No recuerdo ni tengo ganas de buscar esa información ahora… ¿qué más da?. Eran lo mismo y simbolizaban lo mismo. Trabajaba para un programa independiente, pero en el canal oficial. No fui empleado de ATC jamás. La Corte Suprema era abiertamente menemista.

Horas después, miles de almas se habían concentrado en la avenida 9 de Julio aplaudiendo a rabiar al embajador Itzhak Aviran, quién reemplazó a Itzhak Sheffi a pocos días del atentado por orden del gobierno israelí.  Esas miles de almas aplaudían al nuevo embajador que mantuvo la suspensión de la remoción de escombros y el cerco perimetral que nos impidió volver a acceder a la zona de desastre. La solidaridad argentina estallaba, y me recuerdo mirando a la multitud pensando «si supieran». Las tareas de remoción de escombros se reiniciaron uno o dos días después, nuevamente sin permitirnos el acceso a periodistas.

Un par de años más tarde un atentado aún más brutal como el perpetrado contra la AMIA hizo que aquel 17 de marzo de 1992 quedara sepultado en la memoria de los argentinos como un episodio difuso y difícil de recordar en detalle. Sepultado. Es una palabra que para mi cambió de significado desde aquel marzo de 1992 ¿Dejaron morir a personas para que no se descubriera algo que había en los sótanos de la embajada? ¿Habrán sido ciertas esas versiones? ¿No es demasiada coincidencia que la orden del embajador fuera casi simultánea con la llegada al país de los primeros agentes del Mossad? ¿Por qué el gobierno israelí decidió cambiar su embajador en Argentina a pocas horas del atentado? ¿Porqué ese voluntario me eligió únicamente a mi para presentarme esa prueba? ¿Solo porque desde el único televisor que tenían en su “búnker” los voluntarios estaban sintonizando ATC? ¿Será cierta la «pista israelí» de la que tanto se habla? ¿Matar a su propia gente? Esos sonidos que escuché… ¿habrá sido pura sugestión causada por el horror? Respuestas que jamás conoceré.

Recuerdo que hasta pasado mucho tiempo luego del episodio, nuestros diálogos entre cronistas que habíamos cubierto el atentado giraba siempre en torno de esas dudas. Por mi parte, solo una vez conté a un grupo de compañeros lo que ese voluntario me mostró. Noté gestos incrédulos. Opté por no repetir la historia. El único capital que poseemos los periodistas es la credibilidad. Ellos, optaron por lo mismo que yo: seguir trabajando y cubriendo las noticias que desde las redacciones nos ordenaban. Hasta que en 1995 decidí no volver a trabajar en relación de dependencia, cosa que sigo haciendo. Recién hoy confieso los motivos de mi renuncia a una de las mejores radios del país en 1995 para lanzarme a tientas a buscar hasta hoy un espacio propio. No puedo acusar a nadie.

Como dije, no tengo pruebas. Jamás fui un fabulador y lo demostré hasta ante la Justicia en otras circunstancias. Pero ese episodio no es una anécdota más. Ya no espero que algún día se confirme judicialmente y luego de investigaciones profundas lo que personalmente vi y escuché. ¿Acaso el crimen fue esclarecido? ¿Hubo voluntad del gobierno y la Justicia de los `90 por esclarecer semejante aberración? ¿Hubo voluntad de Israel por hacer Justicia?

Hoy en la AMIA ciertos objetos son conservados como recuerdos y símbolos de ese horror, en memoria de las víctimas. No conozco que haya ocurrido lo mismo con los restos de la Embajada. Y menos, con lo que haya permanecido en los subsuelos. Es una incógnita que jamás se develará.

Concluido este artículo no crea que me siento más desahogado. Hay tres sonidos que vienen a mi cada 17 de marzo. Y otros días también. Casi todos los días: TOC – TOC – TOC.

Fuente: http://www.agenciaelvigia.com.ar/toc_toc_toc.htm

Jóvenes israelíes rechazan ir a un Ejército que comete crímenes de guerra

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soldados

Roni Lax y Dafna Rotstein

Unos cincuenta adolescentes israelíes expresaron en una misiva remitida al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, su rechazo a servir por razones morales en un Ejército de ocupación que «comete crímenes de guerra».

En la carta, citada por la agencia EFE, los firmantes aseguran que no realizarán el servicio militar obligatorio en protesta por la «continua ocupación y la invasión del Ejército en la vida civil, que profundiza en las nociones de chovinismo, militarismo, violencia, desigualdad y racismo en la sociedad» israelí.

El escrito exhorta asimismo a otros jóvenes que se acercan a la edad de 18 años, en la que los israelíes, hombres y mujeres, son llamados a filas, a reconsiderar «el sentido del servicio militar».

«Los palestinos en los territorios ocupados viven bajo el control del Gobierno israelí, a pesar de que no lo han elegido y no pueden influir en las decisiones de ninguna manera legal. La situación es injusta y desigual», reza la misma.

Las acciones del Ejército nos distancian de la paz, la justicia y la seguridad

Los adolescentes lamentan las continuadas «violaciones de los derechos humanos» y «actos que son considerados crímenes de guerra de acuerdo al derecho internacional» en los territorios palestinos.

Entre estas violaciones, enumeran «las ejecuciones extrajudiciales, la construcción de asentamientos en territorios ocupados, detenciones administrativas, torturas, castigos colectivos y un reparto desigual de recursos como el agua y la electricidad».

Los autores de la carta subrayan que las Fuerzas Armadas israelíes perpetúan la actual situación y en virtud de la misma y «siguiendo nuestra conciencia, no podemos tomar parte en un sistema que comete los mencionados actos».

Aducen que la institución militar también repercute en la vida civil, define la educación, las oportunidades de empleo y «lleva al racismo y la violencia en el seno de la sociedad y a la discriminación basada en el origen étnico, nacionalidad o género».

«Las acciones del Ejército nos distancian de la paz, la justicia y la seguridad». La institución militar «sirve a los poderosos en la sociedad y no a los ciudadanos, que solo son una herramienta. Rechazamos servir de carne de cañón», manifiestan los autores de la carta.

Información de  http://actualidad.rt.com/actualidad/view/121896-jovenes-israel-ejercito-crimenes-guerra-palestina y http://972mag.com/israeli-teens-tell-netanyahu-we-will-not-take-part-in-occupation/88159/

Foto: Activestills.org

Sahar Vardi y Micha Kurz: Resistirse a la complacencia en un país insensibilizado con la ocupación

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Sahar Vardi y M. A. Moreno

Resistirse a la complacencia en un país militarizado e insensibilizado con la ocupación por décadas del territorio que pertenece a otro pueblo. Esa es la decisión que, por caminos muy distintos, han escogido los jóvenes israelíes Sahar Vardi y Micha Kurz, activistas de Jerusalén, que describen la sociedad israelí como “militarizada” y reconocen cierta insensibilidad en sus compatriotas, que viven “en una burbuja” y toman el conflicto palestino-israelí más como un aspecto teórico que como algo “personal”.

“La sociedad israelí ha sido capaz de ‘despolitizarse’ a sí misma –explica la activista respecto a la ocupación de territorios palestinos-. La gente puede estar de acuerdo o no, apoyarte o rebatirte, pero nunca es un gran problema, no tiene mucha trascendencia. No sentimos el conflicto como propio, en el lado israelí”, agrega Sahar Vardi, activista de 24 años que estuvo encarcelada durante tres meses por haber objetado de hacer el servicio militar, obligatorio para los jóvenes que cumplen 18 años en el país hebreo.

Esa falta de preocupación por el conflicto en general y por las penalidades de la población palestina, que depende para ir al colegio, al trabajo o al hospital de los soldados israelíes que vigilan los puntos de control fronterizos o checkpoints, es una percepción compartida por el exsoldado israelí Micha Kurz, ahora activista pro palestino en la organización Grassroots Al-Quds (Jerusalén de base, por el nombre árabe de la ciudad), un grupo de activismo de base que se dedica a fortalecer los lazos entre los distintos barrios de población palestina en la ciudad.

“Cuando terminé el servicio militar creo que hubo dos cosas verdaderamente cruciales que yo quería que mi familia entendiera. Teníamos discusiones políticas, hablábamos de lo que pasaba, pero lo que era obvio para mí era que mi madre no tenía las claves para saber realmente lo qué estaba pasando realmente en Ramala, que está a 20 minutos en coche de donde crecí. O en Hebrón, que está a apenas una hora conduciendo de Jerusalén”, explica Kurz, cofundador además de la organización ‘ Breaking the silence‘ [Rompiendo el silencio], dedicada a recopilar testimonios de soldados israelíes que sirvieron en Cisjordania.

La vida desde un puesto de control

Micha Kurz entró en el ejército a los 18 años como parte del servicio militar obligatorio y con una clara vocación castrense. “Crecí en los scouts, que en Israel no tratan tanto de entrenar el liderazgo , sino de prepararte para el Ejército (…) Quería estar en una unidad de élite, ser piloto o soldado de combate”, recuerda. Ingresó en 1999, durante la Segunda Intifada, y fue enviado a un puesto de control, donde con apenas 19 años pasó a controlar una población de 900 palestinos que tenían que pasar por su puesto de control para poder acudir al trabajo o a la escuela.

“Yo controlaba toda una población civil, una sociedad entera. Tenía que decidir si la gente podía ir al trabajo, si podía ir a comprar, si los niños iban a ir al colegio ese día”, dice Kurz, que recuerda cómo comenzó a darse cuenta de que la realidad del ejército no era como la había imaginado.

“El entrenamiento está basado en cómo seguir las órdenes, y no cuestionar lo que dice el sargento (…) Durante mi servicio en el Ejército estuve en Hebrón, en Ramala y necesité mucho tiempo para entender lo que pasaba. Me di cuenta de que estábamos protegiendo no solo las fronteras, sino también los asentamientos, y no solo protegiendo a los colonos, sino permitiendo y apoyando su expansión”, explica Kurz. El ex soldado hoy ejerce de activista junto a la población palestina de Jerusalén, la mayor área urbana del pueblo palestino, partida por el muro de separación levantado por Israel en 2002 y “capital futura de Palestina” en palabras del joven israelí.

“Israel es una sociedad militarizada, comenzando por el servicio militar obligatorio, lo cual es una cosa básica. Pero incluso la forma de la que somos educados, la normalidad de ver pistolas en cualquier lugar en la calle. Es algo normal para nosotros, no las vemos, son transparentes. Si te fijas en la publicidad, la mejor forma de vender algo es poner un soldado en el anuncio”, explica Vardi, que desde muy pequeña tuvo una visión del conflicto completamente distinta a la de Micha Kurz, al haber visitado desde los 13 años los territorios ocupados y haber tenido relación con los palestinos.

“Descubrí una realidad muy diferente, en la que mis amigos eran ilegales en sus propias casas”

El caso de Vardi era particular en su contexto cercano en Jerusalén no solo por haber conocido a palestinos desde adolescente –“Hablábamos sobre cosas normales, que odiábamos las matemáticas, pero también descubrí una realidad muy diferente, en la que mis amigos eran ilegales en sus propias casas, o nos llamaban para que fuéramos a recogerlos de la comisaría o de un checkpoint”, explica— , sino también por pensar distinto en una sociedad en la que se educa a los más jóvenes para permanecer a la espalda de la ocupación de un territorio.

“En el sistema educativo la ocupación prácticamente no existe. La palabra ‘palestinos’ no existe. Son árabes, no palestinos”, dice Sahar Vardi, que cuando iba a cumplir los 18 años, edad del servicio militar obligatorio en Israel, decidió objetar públicamente junto a unos compañeros, llegando a escribir al primer ministro del momento, Ehud Olmert.

“Es bastante fácil no ir al ejército si sabes cómo. El recurso de enfermedad mental es la puerta de atrás para librarse del servicio militar, hay un 12% de la población israelí que lo hace cada año”, explica la activista israelí, que tuvo que sufrir tres meses de cárcel y dos de detención por haber decidido objetar públicamente.

Tomar esta decisión le ha acarreado consecuencias más de rechazo social que legales, aunque Vardi explica que recientemente se ha aprobado una ley que permite priorizar a los que hayan servido en el ejército en prestaciones sociales como sanidad, empleo público o vivienda, discriminando a aquellos que no hayan realizado la conscripción militar.

“Las consecuencias políticas y sociales están aumentando. Una de las leyes que se ha aprobado con este propósito es la llamada ‘ Ley de ONG’, que pretende establecer más impuestos a las organizaciones no gubernamentales de tipo político. Entre ellas, hay un grupo de organizaciones que no van a tener ninguna financiación de entidades extranjeras, aquellas que apoyan la resistencia armada contra Israel, las que apoyan el boicot contra Israel, o las que apoyan la objeción al servicio militar”, explica Sahar, que entiende estas legislaciones como una forma de amedrentar a aquellos que no quieran ir al ejército.

“El pacto se ha roto”

Por su parte, Micha Kurz expone también otra realidad, ya mostrada en 2011 con los movimientos de protesta que se produjeron en varias ciudades israelíes, de que el “pacto” que vinculaba a los israelíes con su ejército a cambio de beneficios estatales está “roto”. “El movimiento sionista se construyó como un sueño socialista de la nacionalidad judía. Mis padres se hicieron sionistas porque se les hizo una promesa. Se ofrecieron servicios públicos, vivienda pública, sanidad, trabajo, pensiones… Lo único que tenías que hacer era servir en el ejército y continuar en la reserva hasta los 45 años”, explica. Ahora, con servicios sociales privatizados y prestaciones disminuidas, la situación es distinta.

“En los checkpoints y en las fronteras no verás soldados de clase media, solo de clases trabajadoras”, agrega Vardi, que asegura que cada vez hay más jóvenes que dejan de hacer el servicio militar obligatorio por motivos económicos, muchos de ellos utilizando la vía de la enfermedad mental, pero otros rehusando de forma pública. “Ahora mismo hay dos objetores públicos en prisión y hay otro que se unirá a ellos el próximo mes”, explica Vardi, que trabaja apoyando a los objetores y denunciando la militarización de su país.

Como activistas, Micha Kurz y Sahar Vardi son críticos con los procesos de negociación actuales, que ven más como “una representación”, pero no como algo que vaya a tener verdadero resultado. Sin embargo, Vardi sí confía en la importancia del boicot comercial a Israel que se va extendiendo, y en su influencia a futuro para la solución del conflicto. “Lo dijo (el secretario de Estado de los Estados Unidos) John Kerry, si estas negociaciones fallan, el boicot a Israel va a crecer”, explica.

“Si las negociaciones fallan, el boicot seguirá creciendo. La gente en el mundo está harta de esto, y está harta de financiar algo con lo que están en contra”, finaliza la joven activista.

Fuente: Miguel Ángel Moreno Ramos para eldiario.es

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Las colonias judías ilegales en territorio palestino aumentaron un 123% en 2013

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La construcción en los asentamientos judíos en el territorio ocupado de Cisjordania aumentó el año pasado un 123 por ciento con respecto al año anterior, de acuerdo a los datos que publica hoy la Oficina Central de Estadísticas israelí. Un informe de esa oficina gubernamental revela que en 2013 se elevó en un 123,7 por ciento el número de «residencias que comenzaron» a construirse en Cisjordania (N. de la R. Samaria y Judea para los israelíes). Y esa cifra representa el 5,7 por ciento del total de todas las viviendas cuya construcción se inició en Israel el año pasado.

De la población total israelí de 8 millones de habitantes, unos 350.000, en torno al 4,4 por ciento, reside en Cisjordania, ocupada por Israel en 1967. En ese territorio junto a Jerusalén Este y la franja de Gaza los palestinos aspiran a establecer su futuro estado. El aumento de la construcción en esa zona no incluye Jerusalén Este, pues el informe recoge un porcentaje que engloba al distrito jerosolimitano en su conjunto, es decir, la zona oeste y la parte oriental, esta última capturada por Israel en la guerra de 1967.

La difusión de estos datos se produce en momentos de alta tensión en el proceso de paz en Oriente Medio que patrocina Estados Unidos, y poco antes de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reúna con el presidente estadounidense, Barack Obama, en la Casa Blanca. Los palestinos han expresado en repetidas ocasiones su oposición a la construcción en los asentamientos, que consideran reduce al mínimo la viabilidad territorial de su futuro estado. El Ejecutivo de Netanyahu, por su parte, insiste en que la edificación en las colonias judías no ha impedido que se lleven a cabo procesos de negociación en el pasado…

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Con informaciones de

http://www.publico.es/internacional/505560/las-colonias-judias-ilegales-en-territorio-palestino-aumentaron-un-123-en-2013

Ucrania: Protestas callejeras, dirigidas por veteranos del ejército de Israel

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Dos medios de comunicación israelíes aseguraron que en los disturbios desatados en Kiev, capital de Ucrania, en cuyo transcurso murieron cientos de personas, tuvieron arte y parte miembros veteranos del ejército del régimen israelí.

Conforme a los datos dados a conocer por los diarios israelíes de ‘Haaretz’ y ‘Times of Israel’ en sus ediciones del viernes, una unidad de lucha callejera en la plaza de la Independencia (Maidán) en Kiev, contó con la dirección de un exmilitar israelí identificado como ‘Delta’.

Se trata de una unidad vinculada a grupos ultranacionalistas, que se autollamó ‘los cascos azules del Maidán’, que incluye a 40 hombres y mujeres, entre ellos varios exmiembros del ejército del régimen israelí.

El exmilitar israelí ‘Delta’, que nació en Ucrania, aprovechó el adiestramiento que recibió cuando integraba el batallón Shu’alei Shimshon de la brigada de infantería Givati del ejército israelí, para organizar las protestas callejeras en Kiev, en las que han estado involucrados al menos cinco veteranos soldados israelíes, agregan las fuentes israelíes.

Desde noviembre de 2013, Ucrania vive inmersa en protestas antigubernamentales, después de que el presidente destituido ucraniano Víktor Yanukóvich se negara a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE).

La decisión de Yanukóvich fue adoptada en pro de los lazos más estrechos con Rusia, país que más de una vez ha denunciado la injerencia de Occidente en los asuntos internos de Ucrania, hecho que desencadenó un incremento de los disturbios en esta nación.

La noticia se da a conocer después de que quedara patente la injerencia de Washington en la situación ucraniana tras conocerse la grabación de una conversación telefónica, a principios del mes de febrero de este año en curso, entre la secretaria de Estado adjunta de EE. UU. para Asuntos Europeos, Victoria Nuland, y el embajador del país norteamericano en Kiev, Geoffrey Pyatt.

En la grabación, que fue publicada en YouTube, ambos diplomáticos estadounidenses discuten sobre cuál de los líderes de la oposición de Ucrania les gustaría que se hiciera con las riendas del Gobierno.

El Parlamento ucranio destituyó el 23 de febrero a Yanukóvich y designó a Oleksander Turchynov, presidente en funciones, depositando así en esta figura la responsabilidad de nombrar un nuevo gobierno hasta el martes, de cara a la preparación de elecciones anticipadas para el próximo mes mayo.

lmr/anz

Fuente: http://www.hispantv.ir/detail.aspx?id=262126#sthash.a3NO9ofF.dpuf

Hebrón: 20 años de la Masacre Goldstein

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Por Breaking the Silence.*

A las 5:00 de la mañana del 25 de febrero de 1994, en la mitad del mes del Ramadán, un colono judío de Kiriat Arba llamado Baruj Goldstein entró a la Tumba de los Patriarcas ubicada en el centro de la ciudad palestina de Hebrón. Armado con una Galil, abrió fuego en todas las direcciones… En pocos segundos 29 personas fueron asesinadas y 125, heridas. Todos eran palestinos.

Esta masacre dio comienzo a un nuevo capítulo para la ciudad.

El Estado de Israel y las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) respondieron de inmediato imponiendo restricciones sobre la libertad de movimiento de los palestinos, por miedo a retaliaciones que la masacre podría inspirar. Cerraron tiendas y sellaron sus puertas, clausuraron carreteras al acceso de vehículos palestinos y decretaron un toque de queda que duró dos meses. Nadie salía, nadie entraba.

Desde entonces, la situación en Hebrón solo ha ido cuesta abajo: las restricciones de movimiento que empezaron en el 94 han aumentado y se han sofisticado a lo largo de los años, mientras que la Segunda Intifada ayudó a transformar el lugar en una ciudad fantasma. Cerraron 1829 tiendas en el centro de la ciudad, el cual ha sido abandonado por las restricciones de movimiento; el 80% de los palestinos que viven en esta zona se encuentran bajo la línea de pobreza; hay 18 puestos de control del ejército israelí desparramado por la ciudad; 650 soldados de las FDI pasan noche y día cuidando a los menos de 1000 colonos judíos que viven en el corazón de la ciudad palestina.

No hay duda de que en Hebrón, el terrorismo sionista ha vencido.

Como generaciones de soldados antes de nosotros, también nos mandaron a proteger a cientos de colonos que eligieron vivir en el centro de la ciudad palestina más grande de Cisjordania. Durante veinte años, nosotros –soldados de las FDI– hemos preservado la realidad de la clausura de calles y el cierre de negocios que oprime a los residentes palestinos.

Igual que generaciones anteriores de soldados, también creímos que el servicio en las FDI tenía sentido. Pero antes de llegar a Hebrón, nadie nos dijo que teníamos que perseguir niños e impedir que fueran a la escuela porque habían impuesto un toque de queda; que teníamos que parar la violencia de los colonos judíos con nuestros propios cuerpos para que al día siguiente ellos mismos nos dieran órdenes; nadie nos dijo que tendríamos que seguir órdenes pensadas para instaurar la sensación de que estábamos siendo perseguidos por los palestinos. No es lo que nos habían dicho y esto no es lo que dicen hoy en día.

Si Goldstein se levantara de su tumba, ubicada en un parque público de Kiriat Arba, no habría nadie más feliz que él con la realidad de Hebrón. Veinte años después de la Masacre cometida por Goldstein, Hebrón sirve como prueba de que hemos dejado de hacernos cuestionamientos morales. No podemos permitir que el terrorismo triunfe.

 * Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio) es una organización de veteranos israelíes que sirvieron en las FDI desde el año 2000 y tienen como objetivo crear consciencia en la opinión pública sobre la realidad de cada día en los Territorios Ocupados por Israel.

Traducción: América Latina Palabra Viva.

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Ultraderechista ucraniano: «Lucharé contra judíos, comunistas y rusos hasta que me muera»

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Armados con Kaláshnikov, miembros de la oposición pertenecientes al grupo radical Sector de Derechas ucraniano, han amenazado con luchar contra los judíos y los rusos «hasta la muerte».

Ante la seriedad de las amenazas el rabino jefe ucraniano Moshe Reuven Azman, ha pedido a los judíos de Kiev que salgan de la ciudad e incluso del país, si es posible, por temor a que sean víctimas de los radicales en medio de tanto caos que vive el país, informó este viernes el diario israelí ‘Haaretz’.

«Os lo advierto, si alguien en esta ciudad, esta zona, se dedica a la ‘anarquía’ y el saqueo, los escuadrones del Sector Derecho dispararán a los bastardos en el acto. Así habrá orden y disciplina», dijo Aleksandr Muzychko, uno de los líderes del grupo radical.

«Si mañana estos [policías] bastardos en Kiev no se detienen asaltaremos las unidades militares, nos haremos con los vehículos blindados y tanques, sabemos cómo manejarlos, e iremos a Kíev. La victoria será nuestra», advirtió el ultraderechista a principios de esta semana. Aleksandr Muzychko es un conocido líder nacionalista.

El 21 de febrero, cuando los agentes del Berkut (antidisturbios) llegaron desde Kiev a la ciudad de Rovno, Muzychko aseguró que si se los encuentra en un campo de batalla «la mano no me temblará».

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Ya en 2007 se comprometió a luchar contra «los comunistas, los judíos y los rusos mientras tenga sangre en las venas», diciendo públicamente que liderar la lucha contra los citados grupos es su «credo».

Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/120650-ultraderecha-ucrania-luchar-judios-rusos-muerte

Los niños palestinos no son niños

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“Cuando era niño, los amigos a los que habían detenido antes me contaban que habían visto las estrellas al mediodía. Era un dicho que solíamos tener entre nosotros. Las estrellas no se pueden ver de día, cuando el sol está brillando. Pero cuando los niños sufren malos tratos y tortura, especialmente cuando les golpean en la cabeza, ven una especie de flashes, incluso cuando los ojos están tapados. Eso era a lo que mis amigos y yo llamábamos ver las estrellas al mediodía.”

A Ziad Abbas los soldados israelíes le detuvieron cuando tenía 14 años. Hoy tiene algo más de 40 pero ni siquiera ahora tiene que cerrar los ojos para recordar las estrellas de día de su historia.

Una historia que, lejos de quedar atrás, no ha dejado de repetirse. Cada día el ejército de Israel arresta una media de 2 niños palestinos de entre 12 y 17 años. 700 niños al año. 7000 niños palestinos han sido arrestados por las fuerzas israelíes en los últimos 10 años. Tirar piedras a vehículos militares, el delito más generalizado.

El proceso suele ser bastante parecido para la mayoría de las detenciones. Por la noche, de madrugada, los soldados irrumpen en la casa de los niños “sospechosos”; empiezan rompiendo el silencio y acaban destrozando la realidad. Se los llevan sin que sus padres puedan acompañarles, hacia cárceles israelíes fuera de territorio palestino, con las manos atadas, los ojos vendados, el miedo en los bolsillos. Muchas veces –demasiadas- son golpeados, insultados y sometidos a interrogatorios en los que, sin explicarles su derecho al silencio, les obligan a confesar un delito que, en numerosas ocasiones, ni siquiera han cometido. Nueve de cada diez niños se declaran culpables en los tribunales militares: reconocerse culpable significa volver a casa, acabar con la tortura mucho antes.

Pero incluso de vuelta en casa, el trauma de la experiencia permanece en los bolsillos.

El “maltrato” al que los niños palestinos son sometidos dentro del aparato de detención militar está “extendido, sistematizado e institucionalizado”. Así lo denunciaba Unicef en un informe que publicaba en marzo de 2013. “Israel es el único lugar del mundo en el que un niño detenido es llevado por sistema ante un tribunal militar”, explicaba Jean-Nicolas Beuze, consejero regional de la agencia de la ONU. Meses más tarde, en noviembre de 2013, Unicef publicaría otro informe de seguimiento en el que volvería a denunciar un empeoramiento en el trato recibido por los niños palestinos sometidos a detención militar israelí. En todos sus testimonios, sin ninguna excepción, todos los niños declaraban haber sufrido violencia física como golpes en la cabeza.

Otra vez, de nuevo, las estrellas de día.

“Me sacaron fuera y empezaron a pegarme, a empujarme contra la pared. Empezaron a insultarme en árabe y me ataron las manos muy fuerte; dejé de sentir mis dedos. Tenía mucho miedo, estaba solo en la calle con los soldados. Me quitaron las gafas y me cubrieron la cabeza para que no pudiera verlos. Siguieron pegándome, me llevaron al jeep.”

A Mohammad (nombre ficticio) también le detuvieron de noche en noviembre de 2010. Cuando volvió a la escuela, después de tres meses en la cárcel, las cosas no fueron fáciles. “Mis amigos no querían acercarse, tenían miedo de que también se los llevaran a ellos a prisión”. Todos lo saben, cualquiera de ellos puede correr la misma suerte. Lo apuntaban en su informe un grupo de abogados británicos independientes que visitaron los territorios palestinos para analizar las detenciones: “para los soldados israelíes, cada niño palestino es un potencial terrorista”.

Como este, desde el comienzo de la Segunda Intifada no han cesado los informes de organizaciones locales e internacionales (también de organizaciones isrelíes), en los que se denuncia el “maltrato” hacia los niños palestinos y la violación por parte de Israel de todos los tratados internacionales que amparan a la infancia. Israel ratificó en 1991 la Convención sobre los Derechos del Niño. Lo que ha quedado violentamente demostrado desde entonces, es que para los mandatarios israelíes el derecho de un niño no es el mismo cuando ese niño es palestino. En las primeras 24 horas de arresto de un niño palestino, Israel hace saltar por los aires la Convención de los Derechos del Niño, la Cuarta Convención de Ginebra, la Convención contra la Tortura e incluso su propia Ley Juvenil Israelí.

Los especialistas apuntan a que los efectos psicológicos de este tipo de detenciones permanecen con los niños para el resto de su vida. No es fácil vaciar los bolsillos y recuperar una vida normal tras la cárcel y, sobre todo, tras la humillación de los maltratos. En 2013, tres de cada cuatro niños palestinos detenidos sufrieron violencia física. Lo dicen los testimonios, lo cuentan las cifras.

“Es una epidemia; llegan y se llevan a nuestros hijos para rompernos emocionalmente. Y esto afecta a toda una sociedad, a toda una población. Creo que ninguno de nosotros se recuperará nunca del trauma de que se hayan llevado a nuestros hijos”. Lo explicaba una madre palestina. Sus tres hijos habían sido detenidos.

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Autora: Natalia Quiroga para http://blogs.elpais.com

La Oficina de Transmisiones para Cuba de EE.UU. pagó a israelíes

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Por Tracey Eaton.
En 2011, informé que una empresa israelí había ganado un contrato de 28.500 USD del gobierno de los EE.UU., para poner a prueba las emisiones por satélite directa a hogares en Cuba.

He buscado en los registros federales hasta hoy, para tratar de averiguar lo que pasó después. Me encontré con que la Oficina de Transmisiones para Cuba ha desembolsado hasta el momento a la compañía RRsat Global Communications Network, un adicional de $394.500 por su trabajo.

Pero eso no fue el final de la misma. Encontré otros $541.500 en gastos para las transmisiones en directo a hogares en Cuba en las partidas en las que figuran como «Contratistas Varios Exteriores.»

El nombre de RRsat Global no aparece en ninguna parte en los contratos, pero el » lugar de cumplimiento » – el lugar donde estaba el trabajo por hacer – fue catalogado como Israel.
 Mi conjetura es que es la misma empresa.

Eso significaría que los 28.500 dólares que informé en 2011, se han multiplicado a la cifra de 964.500 USD.

Me pregunto qué piensan los contribuyentes estadounidenses al respecto. ¿Cuántos cubanos han visto la televisión por satélite, como resultado de esas emisiones, hasta el momento?

Igual de importante, ¿cuántos otros contratos están ocultos a la vista del público en categorías tales como «Contratistas misceláneos extranjeros»? Bastantes, al parecer.

Registros federales muestran que la Junta de Gobernadores de Radiodifusión, la que supervisa la Oficina de Transmisiones a Cuba, ha otorgado por lo menos 346 millones de USD por concepto de «Contratistas Varios Exteriores». Eso es para las operaciones de BBG en todo el mundo, no sólo a Cuba .

Si desea ver algunos de los gastos , consulte los archivos en PDF, de 1.667 páginas cada uno :

8.514 transacciones por valor de $ 100,245,539.19
5.706 transacciones por valor de $ 246,626,679.47

Tomado de Along the Malecon con Traducción libre de Descubriendo Verdades

Fuente:

Tracey Eaton.- En 2011, informé que una empresa israelí había ganado un contrato de 28.500 USD del gobierno de los EE.UU., para poner a prueba las emisiones por satélite directa a hogares en Cuba.

He buscado en los registros federales hasta hoy, para tratar de averiguar lo que pasó después. Me encontré con que la Oficina de Transmisiones para Cuba ha desenbolsado hasta el momento a la compañía RRsat Global Communications Network, un adicional de $394.500 por su trabajo.

Pero eso no fue el final de la misma. Encontré otros $541.500 en gastos para las transmisiones en directo a hogares en Cuba en las partidas en las que figuran como «Contratistas Varios Exteriores.»

El nombre de RRsat Global no aparece en ninguna parte en los contratos, pero el » lugar de cumplimiento » – el lugar donde estaba el trabajo por hacer – fue catalogado como Israel.
 Mi conjetura es que es la misma empresa.

Eso significaría que los 28.500 dólares que informé en 2011, se han multiplicado a la cifra de 964.500 USD.

Me pregunto lo que los contribuyentes estadounidenses piensan al respecto. ¿Cuántos cubanos han visto la televisión por satélite, como resultado de esas emisiones, hasta el momento?

Igual de importante, ¿cuántos otros contratos están ocultos a la vista del público en categorías tales como «Contratistas misceláneos extranjeros»? Bastantes, al parecer.

Registros federales muestran que la Junta de Gobernadores de Radiodifusión, la que supervisa la Oficina de Transmisiones a Cuba, ha pasado por lo menos 346 millones de USD por concepto de «Contratistas Varios Exteriores». Eso es para las operaciones de BBG en todo el mundo, no sólo a Cuba .

Si desea ver algunos de los gastos , consulte los archivos PDF masivos, de 1.667 páginas cada uno :

8.514 transacciones por valor de $ 100,245,539.19
5.706 transacciones por valor de $ 246,626,679.47

Tomado de Along the Malecon con Traducción libre de Descubriendo Verdades –  http://islamiacu.blogspot.com.br/2014/02/la-oficina-de-transmisiones-para-cuba.html#sthash.CJSMB6Py.ci708arg.dpuf